Partidos Políticos

Partidos Políticos       

¿Qué es un Partido Político, o partidos políticos?

¿Sabemos qué papel sociopolítico juegan, apropósito de las elecciones nacionales de noviembre del 2011, en Nicaragua?

Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez.

Es,  o son,  la fracción más activa y organizada de cualquier clase social o sector. La existencia de partidos políticos está vinculada a la división de la sociedad en clases y a la heterogeneidad de éstas, a las diferencias de intereses de las clases y los grupos que las forman.

El  Partido Político es uno  de los instrumentos más importantes de los que una clase (o uno de los sectores sociales y políticos) utiliza para combatir por sus intereses clasistas.

La aparición de los partidos políticos se remonta a las fases inaugurales de la sociedad ya dividida en clases, es decir, desde cuando apareció el esclavismo, forma de dominación esclavista, en imperios coloniales antiguos como egipcios, babilonios, persas, griegos, romanos, ingleses, españoles, portugueses, holandeses, belgas, alemanes, austríacos, etc.

Ya en la Grecia culta y democrática y la Roma brutal  y sanguinaria de la antigüedad, por ejemplo, las agudas contradicciones en el seno de las clases esclavistas y colonizadoras, implicaron la formación de partidos políticos opuestos entre sí, a pesar de que la inmensa mayoría de sus miembros pertenecían a la llamada nobleza purpurada, poseedora de las grandes riquezas, de los botines de guerras coloniales sangrientas y mortales, y también poseedoras de los aparatos de dominación en sus senados y centros imperiales de mando militar, comercial y económico.

Pero la verdadera historia de los partidos políticos empieza con la Revolución Burguesa Francesa, a fines del siglo 18. En este caso, el partido monárquico constitucional de los feuillants, el partido gerondino de la gran burguesía francesa comercial-industrial y el Partido Jacobino de la burguesía revolucionaria y del pueblo sencillo, fueron los partidos políticos básicos que actuaron entonces en el escenario político y reflejaron la contienda entre las principales fuerzas de clase en Francia.

En la sociedad actual, en correspondencia con su estructura, los partidos políticos pueden ser, como en el caso de Nicaragua y otras partes de Centroamérica y América Latina: de conservadores, de liberales, de socialcristianos, de terratenientes, de campesinos, de evangélicos, de pequeños burgueses, de “liberales independientes”, y, por supuesto, partidos revolucionarios, de Liberación Nacional para transformar la sociedad explotadora en una sociedad más justa y socialista, como el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador, conocido también como FMLN.

En el caso concreto del  Frente Sandinista de Liberación Nacional, este se nutre de profesionales, académicos, intelectuales, obreros, técnicos, campesinos medios y pobres, empresarios medianos y pequeños, comerciantes medianos y pequeños, de hombres y mujeres que son “trabajadores por cuenta propia”, de amas de casa, seres humanos nicaragüenses con oficios muy diversos: sastres, costureras, hojalateros, talabarteros, barberos, enfermeros y enfermeras, etc.

Antes del Triunfo de la Revolución Sandinista en 1979, en Nicaragua sólo podían participar en el juego político electoral los llamados “partidos tradicionales”, el Partido Liberal Nacionalista, brazo civil y político de la dictadura somocista genocida; y el Conservador, conocido como “zancudo”, “colaboracionista”, porque servía para las elecciones fraudulentas de la tiranía de la familia Somoza Debayle.

A diferencia de las clases, surgidas espontáneamente, los partidos políticos son constituidos legalmente (o sin Ley) y actúan consciente y planificadamente en busca de conquistar el poder político nacional o municipal.

El partido político es una organización social voluntaria, una unión de correligionarios. Sus miembros en general actúan conjuntamente subordinando sus acciones a la disciplina del Partido.

A diferencia de las distintas organizaciones no políticas (económicas, de profesionales, culturales, científicas, benéficas, de “derechos humanos”, etc.), el Partido Político siempre persigue determinados objetivos políticos, procurando influir en la vida política y en la organización de la sociedad, tratando de conseguir el poder político nacional y retenerlo para llevar a cabo su línea política e ideológica.

El Partido Político es parte de la superestructura de la sociedad (sociedades burguesas o capitalistas dominantes en América Latina, con excepción de Cuba Socialista). A diferencia del Estado, que posee el poder y los medios de coacción, el Partido Político, por regla general, actúa sólo por la fuerza de la persuasión, difundiendo sus ideas, uniendo a los correligionarios.

Un Partido Político posee cierta fuerza material: determinada organización, fondos, órganos de prensa y de información, sedes o locales para su funcionamiento.

Los partidos surgen cuando la formación y cohesión de la clase social correspondiente ha alcanzado un nivel determinado de madurez. Su propia aparición testimonia la toma de conciencia, inevitablemente no son del todo homogéneas; comprenden capas más activas y menos activas.

Los Partidos Políticos incluyen, incorporan a sus filas a la parte más activa de su clase, sin abarcar nunca a toda ella. Según sea el papel que desempeñan las clases correspondientes en la vida y desarrollo de la sociedad (revolucionario, progresista, conservador, reaccionario, contrarrevolucionario) será el papel histórico de los partidos que representan sus intereses.

Los miembros de un Partido Político no siempre son conscientes de ello. Pueden, por ejemplo, creer que con sus actuaciones defienden ciertos dogmas religiosos abstractos, consignas nacionales, etc., aunque por su significación objetiva sus actividades desempeñen otro papel.

Así tenemos que diferentes partidos campesinos actúan frecuentemente bajo el lema de “socialismo”; pero en realidad defienden la reforma agraria dejando intacto al régimen capitalista. Los partidos reaccionarios persiguen fines antipopulares, pero necesitados del apoyo de las masas, generalmente enmascaran sus verdaderos objetivos proponiendo programas y consignas demagógicas y tomando diferentes denominaciones sonoras.

Así, el partido de los círculos más agresivos del capitalismo monopolista alemán se autodenominó “nazionalsocialsita”. Este era el Partido de Adolfo Hitler y su pandilla de asesinos, aliados del imperialismo y provocadores conjuntos de la matanza de la Segunda Guerra Mundial.

No se puede juzgar la identidad de uno u otro partido por su nombre, nisiquiera por su programa; sino por sus actos concretos a favor de la Defensa de la Soberanía Nacional de su Patria, a favor de los más necesitados o pobres y con políticas consecuentes a favor de la Paz en el Mundo y en su propio país.

Incluso en los países donde se manifiesta con mayor relieve la división de la sociedad en clases sociales, los partidos políticos no siempre reflejan exactamente, puesto que  expresan los intereses de distintos grupos dentro de las clases, de capas y grupos sociales. Las diferencias entre las fracciones financieras, industrial y comercial de la burguesía, entre la pequeña burguesía de la ciudad y del campo, se traduce en la constitución y fortalecimiento de diferentes partidos.

Algunos países, principalmente con una composición poblacional pequeñoburguesa, se distinguen por una peculiar abundancia de partidos políticos. Cuanto más áspera es la lucha de una clases dada contra la otra, con mayor imperiosidad necesita crear un Partido Político suficientemente potente y capaz de defender con éxito sus intereses fundamentales.

El Partido Político Moderno tiene generalmente un objetivo determinado expresado y fundamentado en el programa o en la declaración programática (a veces su función la desempeñan las resoluciones de los congresos), lleva a cabo una política determinada, posee ciertos principios organizativos y la organización interna correspondiente a los mismos: estatutos, reglamentos, afiliados, miembros, militantes, simpatizantes, organizaciones locales del  partido, comités, congresos, cuotas de los miembros, carnés o tarjetas de militantes, insignias, himnos, etc., y organizaciones auxiliares adheridas al mismo.

Generalmente, el Partido Político posee periódicos y editoriales, representaciones o fracciones en los Parlamentos y gobiernos municipales, y grupos más o menos organizados de partidarios en diferentes organizaciones sociales.

Los partidos políticos  tienen sus líderes que intervienen en su nombre en los Parlamentos, en la prensa cotidiana o periódica y en reuniones, y funcionarios remunerados del aparato organizativo, administrativo y propagandístico del partido; promueven a sus candidatos en las elecciones nacionales y municipales; llevan a cabo la propaganda de los mismos, proponen proyectos de Ley y hacen interpelaciones en los parlamentos.

La actividad del Partido Político depende del régimen político existente en el país. En la democracia burguesa,  los partidos progresistas, y sobre todo los obreros, son sometidos a numerosas restricciones. En los países en que funcionan dictaduras militares, como las que estuvieron subordinadas al gobierno criminal norteamericano en América Latina en las décadas del 40, 50, 60, 70 y 80, incluyendo las tiranías genocidas: somocista, batistiana, hatiana, salvadoreña, guatemalteca, hondureña, dominicana, venezolana, paraguaya, uruguaya, argentina, chilena, boliviana, ecuatoriana, brasileña, colombiana (esta dictadura terrorista ahí continúa, ahora hasta con numerosas bases militares norteamericanas), sí, estas dictaduras con sus órganos represivos, de torturas, desapariciones forzadas masivas, con encarcelamientos, juicios mañosos y mafiosos, se encargaban de perseguir de forma permanente a los dirigentes y miembros de partidos políticos progresistas, obreros y revolucionarios como el Frente Sandinista de Liberación Nacional (en Nicaragua) y Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador, por ejemplo.

Todas estas dictaduras oprobiosas, genocidas, sanguinarias, de saqueo permanente de los recursos naturales de nuestros países, tenían, cada una, su propio Partido Político, como la tiranía somocista en Nicaragua, la cual tenía como su brazo político al Partido Liberal Nacionalista,  y estaban totalmente al servicio del gobierno criminal de Estados Unidos y empresas trasnacionales del imperialismo en general y del imperialismo yanqui en particular.

Como es conocido, donde han funcionado dictaduras militares (tanto en América Latina, en Asia, en África y en Europa, especialmente en las dictaduras con características fascistas como la hitleriana alemana de Hitler y su Partido Nacional Socialista, que en realidad fue un instrumento de terror del imperialismo desalmado en Europa, en esos países reinó el terror estatal organizado y ejecutado metódicamente en contra de los partidos políticos progresistas, socialistas, obreros y revolucionarios de Liberación Nacional como ocurrió contra el Frente Sandinista en Nicaragua y contra el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador.

En Nicaragua, El Salvador, en Chile, en Argentina, en Brasil, en Bolivia, en Ecuador, en Cuba, en República Dominicana, etc., es conocidísimo como fueron las persecuciones contra los combatientes revolucionarios, y de esa forma mataron, por ejemplo, a Carlos Fonseca  en Nicaragua y al “Che” Guevara de la Serna , en Bolivia.

En estos países con dictaduras militares al servicio del gobierno imperialista yanqui y sus empresas trasnacionales, fue también que sólo fuese admitido el partido político oficial de la tiranía y algunos partidos “colaboradores”, “zancudos”, como en el caso de Nicaragua, cuyos dirigentes, miembros y militantes, eran, mayoritariamente, terratenientes, banqueros, comerciantes e industriales grandotes y algún sector humilde manipulado.

En estos casos de dictaduras militares, además, el partido político de la dictadura militar, los cargos partidarios son llenados con designaciones bien remuneradas, en vez de elecciones internas, e inclusive estos partidos políticos dictatoriales aplican la violencia directa formando destacamentos armados auxiliares.

Donde funciona plenamente la democracia burguesa, los partidos políticos que representan a diferentes clases o capas sociales, frecuentemente establecen acuerdos electorales y forman bloques para ir a las elecciones nacionales y municipales, como ocurre actualmente en Nicaragua, donde se cristalizan alianzas como la que también tiene el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Es decir, las elecciones se efectúan con reglas típicamente burguesas.

Los  partidos marxista-leninistas, o revolucionarios, de Liberación Nacional, no renuncian a formar bloques con otros partidos, a realizar acuerdos electorales; pero lo hacen ateniéndose rigurosamente  a los principios de golpear al enemigo político, o adversario, más peligroso, de defender los intereses esenciales de la clase obrera y del proletariado en general y de todos los trabajadores.

A pesar de las divergencias ideológicas, los partidos marxistas-leninistas, revolucionarios y progresistas, colaboran con partidos socialdemócratas, con partidos pequeñoburgueses, de campesinos y con partidos nacionales, en caso de que estos partidos se pongan a lado de la Revolución Popular y de Liberación Nacional. Esto contribuye a la participación de las más amplias fuerzas democráticas progresistas en las transformaciones sociales, en la construcción del socialismo.

Esta colaboración subsiste después del triunfo del socialismo; pero los  partidos marista-leninistas, o revolucionarios, de Liberación Nacional, desempeñan, por supuesto, el papel dirigente en esta lucha.

En el Comunismo, escalón superior del Socialismo Desarrollado,  cuando la gestión social comunista sustituya al Estado y exista homogeneidad social, las razones de ser de los partidos, desaparecerán.

Las personas se unirán en asociaciones, en correspondencia con sus aficiones e inclinaciones, pero estas asociaciones dejarán de ostentar carácter político alguno y no serán partidos en el sentido actual de la palabra.

En Nicaragua, como se sabe y sabemos todos los nicaragüenses, el poder político nacional es ejercido por partidos políticos, especialmente en la Asamblea Nacional, en la Corte Suprema de Justicia y en el Consejo Supremo Electoral.

Es también sabido que en Nicaragua existe una Ley de Partidos Políticos para el funcionamiento de estos y su control por medio del Consejo Supremo Electoral; también una Ley Electoral, mediante la cual los partidos políticos existentes, legalmente constituidos, con personería jurídica vigente, se organizan y participan en elecciones nacionales cada cinco años, y en elecciones municipales cada cuatro años. En las elecciones nacionales se eligen al presidente y vicepresidente de la República de Nicaragua; diputados nacionales y departamentales, y diputados al Parlamentos Centroamericano.

En este momento, cuando escribo estas líneas (octubre del 2011) hay competencia electoral de cuatro alianzas electorales:  El Frente Sandinista con su Alianza Nicaragua Unida Triunfa, Alianza UNE-PLI, Alianza Liberal Nicaragüense, Partido Liberal Constitucionalista y Alianza por la República.

En el pasado reciente de Nicaragua, en la década del 80 hasta el año 2000, por ejemplo, hemos conocido de la existencia y funcionamiento de numerosos partidos políticos, entre otros: Frente Sandinista de Liberación Nacional, Partido Liberal Constitucionalista, Partido Conservador Demócrata, Alianza Popular Conservadora, Partido Nacional Conservador, Partido Social Conservador, Acción Nacional Conservadora, Partido Liberal Independiente, Partido Neoliberal (PALI), Partido Liberal de Unidad Nacional (PLIUN), Partido Socialista Nicaragüense, Partido Comunista de Nicaragua,  Partido Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML), Partido Revolucionario de los Trabajadores, Partido Movimiento de Unidad Revolucionaria, Partido Popular Social Cristiano, Partido Social Cristiano, Partido Democrático de Confianza Nacional, Partido de Acción Nacional (PAN), Movimiento Democrático Nicaragüense, Partido Social Demócrata, Partido Unionista Centroamericano (PUCA), Partido Integracionista de América Central, Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), Partido Resistencia Nicaragüense, entre otros.

Cada uno de estos partidos políticos tiene sus intereses particulares, defienden a determinadas clases, grupos o sectores sociales. El Frente Sandinista de Liberación Nacional es el partido que tiene claro en sus Estatutos que es revolucionario, de Liberación Nacional, de “tendencia socialista”, que aboga por la transformación de esta sociedad explotadora por una más justa, que contribuya a redistribuir las riquezas  nacionales para que no sigan acumulándose en las manos, bancos y bolsillos de un puñado de capitalistas salvajes, explotadores, los cuales representan apenas el uno por ciento del total de la población.

En Estados Unidos, país imperialista por excelencia, dominan dos partidos:  Partido Demócrata y Partido Republicano. Sus dirigentes y miembros se alternan mañosamente en el poder político nacional y están, por supuesto, totalmente al servicio de la oligarquía financiera, industrial, militar, comercial, y de las empresas trasnacionales imperialistas.

Algunos dirigentes de estos partidos fueron, inclusive, esclavistas como Tomás Jéferson, quien descaradamente llegaba a la presidencia con sus esclavos personales. Abraam Lincoln fue todo lo contrario, pues luchó hasta con guerra civil para abolir la esclavitud en el Sur de Estados Unidos, debido a lo cual lo mandaron a matar.

Así, como estos de Estados Unidos, son los intereses de clases que se juegan con el funcionamiento de los partidos políticos en el mundo entero, en nuestra Madre Tierra.

Decidí escribir este artículo para que quienes puedan y quieran leerlo, andemos un poco claros de qué intereses  de clases se juegan en los partidos políticos, especialmente ahora que hay elecciones nacionales, y en 2012 habrá elecciones municipales.

Fuentes consultadas: “Breve Diccionario Político”, de la Editorial Progreso, de Moscú, Rusia; “Partidos Políticos y la búsqueda de un nuevo modelo”, de Óscar René Vargas, sociólogo, economista, historiador y ensayista nicaragüense.

Managua, octubre del 2011.

Pablo Emilio Barreto Pérez: periodista, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua,  Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 22703077 y 88466187. 

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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