Proletariado, proletariado, misión histórica del proletariado, para la creación del socialismo

Proletariado, proletariado, misión histórica del proletariado

Pablo Emilio Barreto Pérez

La misión histórica del proletariado es el papel especial que la clase obrera cumple en la historia mundial durante el período de transición de la sociedad de clases a la sociedad sin clases y consistente en que el proletariado, al ser combatiente de vanguardia más consecuente contra el capitalismo, encabeza la lucha revolucionaria de todos los trabajadores y explotados, realiza con éstos la revolución socialista, instaura su dictadura y dirige  la sociedad en el período de construcción  del socialismo y del comunismo.

Para cumplir estas tareas la clase obrera crea el partido revolucionario, o el partido socialista, que elabora la concepción científica del mundo y la política científica y dirige toda la actividad  del proletariado.

La doctrina de la misión histórica del proletariado se halla en el centro del comunismo científico y del marxismo-leninismo en su conjunto. “La principal de la doctrina de Marx –escribió Lenin hace más de un siglo—es el haber puesto en claro el papel histórico universal del proletariado como creador de la sociedad socialista”.

A diferencia del socialismo utópico, cuyos  exponentes no veían una fuerza social real  que efectuase la transición del capitalismo al socialismo, el marxismo descubrió esta fuerza en el proletariado. Carlos Marx y Federico Engels demostraron que la clase obrera no sólo era la parte más oprimida de la sociedad capitalista o burguesa, sino también la más revolucionaria.

En virtud de su papel decisivo en la producción industrial, en el desarrollo de las fuerzas productivas, la clase obrera es la clase más consciente y organizada. No sólo crea la inmensa mayoría de la producción de la sociedad, sino que pone en práctica directamente el perfeccionamiento técnico de la producción.

Esto requiere un crecimiento constante de su nivel cultural, y, a la vez, crea las premisas para elevar su conciencia. El trabajo en las grandes empresas con un material técnico complejo exige disciplina y organización, saber subordinar los intereses propios a los de la causa común.

El desarrollo de la industria conduce a un aunmento del número de obreros. Al mismo tiempo, como indicó Carlos Marx, el número de obreros sólo es uno de los elementos de triunfo. Este elemento “no pesa en la balanza si no está unido por la asociación y guiado por el saber”, escribió Marx hace más de 150 años.

El proletariado es consecuentemente revolucionario y se manifiesta decididamente por el derrocamiento del capitalismo, por cuanto la sociedad capitalista, como clase desprovista de propiedad sobre los medios de producción, se contrapone a todo el mundo de la propiedad privada capitalista. Cierto mejoramiento del bienestar material  de los obreros logrado últimamente en los países capitalistas desarrollados, bajo la influencia del crecimiento de la producción y de los éxitos de la lucha de clases, no cambia su situación como clase explotada, marginada de la dirección de la sociedad.

Por eso, los razonamientos de los ideólogos del capitalismo, de los reformistas, sobre la “integración” de la clase obrera contemporánea en el sistema capitalista, sobre la pérdida del papel revolucionario  por esta clase, carecen de fundamento.

Tras la victoria de la revolución socialista, la clase obrera actúa como fuerza dirigente que realiza una transformación radical de la sociedad, está vinculada con la principal forma estatal de propiedad y toma una parte muy activa en la dirección de la producción, de la sociedad y del Estado.

De esta manera, la propia situación objetiva de la clase obrera  en la sociedad  determina su peculiar  papel tanto en el movimiento emancipador como en la creación de nuevas relaciones sociales.

La misión histórica del proletariado se concreta en concordancia con las etapas de avance del capitalismo al socialismo y después al comunismo. Ante todo requiere la unión del socialismo con el movimiento obrero, la creación de un partido revolucionario que exprese científicamente  los intereses de clase del proletariado  y sus tareas históricas universales, que encabece su lucha de clases contra la burguesía.

Luego, la misión histórica del proletariado es la estrecha cohesión alrededor del proletariado, como luchador de vanguardia, de todos los trabajadores y explotados, la hegemonía del proletariado en el movimiento emancipador, la sólida alianza de la clase obrera con las masas trabajadoras no proletarias, en primer lugar con el campesinado.

En las condiciones de la revolución socialista, de la lucha directa del proletariado por el poder, la misión histórica del proletariado se expresa como la necesidad de instaurar la dictadura del proletariado, que es la condición fundamental de la victoria del proletariado sobre la burguesía y de la construcción del socialismo.

El tema de la dictadura del proletariado es el eslabón principal, el punto central de la doctrina de la misión histórica del proletariado y por consiguiente, de la doctrina marxista-leninista en general.

Hay que tener en cuenta, empero, que el tema de la dictadura del proletariado es un elemento, aunque extraordinariamente importante, de un problema más amplio, el de la misión histórica del proletariado, que el marxismo-leninismo elabora en todos los aspectos a tono con las distintas etapas de desarrollo de la sociedad y con los distintos niveles de madurez  del proletariado como clase.

En la sociedad socialista, la misión histórica del proletariado  se manifiesta también en que la clase obrera, su partido revolucionario, realiza la dirección política de la sociedad de cara al objetivo final del movimiento emancipador del proletariado: la construcción del socialismo y del comunismo.

La clase obrera continúa siendo  el dirigente de la sociedad en virtud  de condiciones objetivas, ya que está vinculada con las formas avanzadas de organización del trabajo, de su medio surgen modelos de actitud comunista ante el trabajo y ocupa el primer lugar entre los demás grupos sociales  por el grado elevado de organización y de conciencia.

La construcción del socialismo y del comunismo se efectúa basándose en la ideología científica proletaria, bajo la dirección del partido socialista y del Estado socialista, que llevan a cabo una política de clase y que luchan para plasmar en la vida el ideal social proletario. Con la construcción de la sociedad sin clases, la comunista, termina la misión histórica del proletariado.

Fuentes documentales: “Diccionario político breve”, “Diccionario de Filosofía”, “Diccionario de comunismo científico”,  “Vicisitudes históricas de la doctrina de Carlos Marx”, “Manifiesto de la Asociación Internacional de Trabajadores”, escrito por Carlos Marx y Federico Engels hace más de 150 años, “Alianza de la Clase Obrera”, todos de la Editorial Progreso, Moscú, Rusia; y conocimiento personal del tema.

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Ciudad y el campo, ciudad y el campo, ciudad explota al campo, sociedad burguesa contamina Medio Ambiente

Ciudad y campo

Pablo Emilio Barreto Pérez

Ciudad y campo son formas relativamente aisladas de asentamiento social de la población, que surgieron en el período de transición de la sociedad preclasista a la clasista y que en las formaciones divididas en clases antagónicas adquirieron el carácter de contradicciones.

La base objetiva de la ciudad respecto del  campo son las necesidades del desarrollo de la producción material, que en determinada etapa origina obligatoriamente  la división del trabajo en la sociedad: la separación de la industria de la agricultura al comienzo interviene como separación  de la artesanía con relación a la agricultura y la separación del trabajo intelectual respecto del manual.

El carácter concreto de las relaciones entre la ciudad y el campo es distinto en las diferentes formaciones socioeconómicas. En las comunidades de tipo asiático, que no segregaron (separaron) todavía la producción artesana, las ciudades eran centros burocráticos-militares, administrativos y religiosos, organizadores de los trabajos sociales y explotadores supracomunitarios del campo.

En la formación esclavista, la ciudad, como la concentración de la clase los esclavistas, se forma, al mismo tiempo, no sólo como centro administrativo, militar y cultural, sino también como centro de producción artesana, que domina sobre el campo en aquel momento histórico del esclavismo.

Al surgir el feudalismo, el centro de la vida económica se traslada al campo. Una parte considerable de la clase dominante se concentra en las haciendas y bienes patrimoniales del campo. Ahora bien, esto no suprime el papel de la ciudad, como eslabón que los enlaza. A medida que se desarrolla el feudalismo, va aunmentando el papel histórico y político de la ciudad, no sólo como centro administrativo, sino, también artesano, comercial y cultural.

Al mismo tiempo, crece numéricamente la población de las ciudades. Se intensifica la explotación del campo por parte de la ciudad mediante el establecimiento de los precios de monopolio de los artículos de la producción artesana gremial, el sistema de impuestos, el engaño directo por parte de los mercaderes y la usura de la ciudad.

En la formación capitalista, la contradicción entre la ciudad y el campo se convierte en base de sus interrelaciones, y en la fase imperialista adquiere un carácter particularmente agudo.  El devenir y desarrollo del capitalismo estaban enlazados  en todas partes con el arruinamiento del productor directo y la expropiación del campesinado por parte de los explotadores (mercaderes) de la ciudad.

Los trabajadores del campo experimentan una doble opresión: por parte de la burguesía (capitalistas) tanto rural como urbana, que tiene en sus manos los resortes económicos y políticos para la explotación del campo.

Cuando en la época del imperialismo (fase superior y última del capitalismo expoliador) todo el mundo se incorpora a un sistema económico único; los países industrializados obligan a las colonias (y neocolonias) y a los países independientes a convertirse en sus apéndices agrícolas y suministradores de materias primas.

El desmoronamiento del sistema colonial y neocolonial en la época contemporánea no ha conducido aún a que la mayoría de esos países a su plena independencia económica. Únicamente los países de orientación socialista, con la ayuda de los países del socialismo, adquieren las posibilidades para lograr su independencia económica respecto a los Estados imperialistas como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, Japón…

En el contexto del socialismo, primera fase de la formación del sistema socioeconómico comunista, se suprime ya definitivamente la contradicción entre la ciudad y el campo. La liquidación de la propiedad privada y de las clases explotadoras, y más tarde, la cooperativización socialista del campesinado, permiten a la ciudad  socialista organizar  el ascenso económico, cultural y doméstico del campo.

Pero al eliminar la contradicción entre la ciudad y el campo, el socialismo no suprime aún las diferencias entre ellas, que se manifiestan en el nivel desigual del desarrollo de la base técnico-material y de la cultura, en la existencia de formas de propiedad (la estatal y la cooperativa, que prevalece en el campo), en el carácter de la organización del trabajo, en la vida doméstica, en el descanso, etc.

El papel rector de la ciudad socialista en el proceso  de edificación de la sociedad comunista se mantiene  y se manifiesta en el desarrollo de las fuerzas productivas del campo, en el ascenso de la propiedad cooperativa al nivel de todo el pueblo, en la transformación del trabajo agrícola  en una variedad de trabajo industrial y en la elevación del bienestar material y el nivel espiritual de la población rural o del campo.

Únicamente el comunismo puede resolver los problemas –engendrados por el capitalismo y reforzados por la revolución técnico-científica- de la urbanización desenfrenada  y la conversión de las ciudades en megapolis, que tienen la longitud de centenares de kilómetros, carecen de aire fresco, vegetación y sol, y ejercen una influencia destructora en todo su medio ambiente. Las experiencias modernas en países socialistas muestran ya hoy que existe la posibilidad real de resolver armónicamente los problemas modernos de la urbanización, así como superar las antiguas contradicciones entre la ciudad y el campo.

Fuentes documentales: “Diccionario político breve”, “Diccionario de Filosofía”, “Diccionario de Comunismo científico” y conocimiento personal del tema de la ciudad y del campo.

 

 

 

 

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Campesinado pobre, campesino pobre, aliado natural de obreros y de la revolución

Campesinado pobre, aliado natural de obreros y de la Revolución

Pablo Emilio Barreto Pérez

El campesinado es la clase ocupada en la producción agrícola basándose en a propiedad privada o cooperativa de los medios de producción (tierra) y que participa en ella con su trabajo personal.

El campesinado se formó como clase social durante la descomposición de la sociedad primitiva y el desarrollo de la propiedad privada sobre los medios de producción (y de la tierra), y existe hasta la instauración del socialismo y del comunismo.

Su esencia social y situación en la sociedad son determinadas por el modo de producción dominante y cambian con la sucesión de las formaciones económico-sociales y las etapas de su desarrollo.

En las formaciones presocialistas, el campesinado consta de productores agrícolas disociados y primordialmente pequeños. En el capitalismo, el campesinado, como sector de pequeños propietarios productores de mercancías agrícolas, como parte de la pequeña burguesía, inevitablemente sufre una creciente diferenciación en su seno. Se divide en tres grupos su situación de clase: pequeños campesinos (jornaleros, campesinos pobres), campesinos medios y burguesía rural (campesinos ricos o con mucho dinero).

La concentración capitalista  de la producción y la intensificación de la expropiación conducen, por un lado, a la consunción (consumo) del sector medio y la ampliación constante  de la masa de proletarios y semiproletarios en el campo, y, por otro lado, al reforzamiento de la burguesía.

La naturaleza económico-social del campesinado  es en el capitalismo dual, pues aparece como clase trabajadora y como clase propietaria (en este caso de parcelas pequeñas de tierra). Por su posición económica, por la acumulación muy poca o nula de capital, “los campesinos se ven indefectiblemente impulsados a seguir o a los obreros o a la burguesía. No hay términos medios”, escribió Bladimir Ilich Lenin, hace más de 100 años cuando se organizaba a obreros y campesinos rusos con el fin de derrocar al zarismo genocida y hacer triunfar la Revolución Rusa o Bolchevique.

Ahora bien, ya en la sociedad capitalista, los intereses fundamentales de la clase obrera y los del campesinado trabajador coinciden. “La explotación de los campesinos se diferencia de la explotación del proletariado industrial sólo por la forma. El explotador es el mismo: el capitalista”, escribió Carlos Marx hace casi 150 años en una de sus extraordinarias investigaciones sobre el desarrollo capitalista, titulado: “Las luchas de clases en Francia”.

Esto aporta  la base económica de la alianza del proletariado y del campesino trabajador. En la época del imperialismo, cuando padece una explotación cada vez más intensa por parte de los monopolios empresariales capitalistas, los impuestos crecientes, el endeudamiento a los bancos, el campesinado se convierte en aliado de la clase obrera en las luchas contra la burguesía monopolista. En los países capitalistas donde se está desenvolviendo el Movimiento de Liberación Nacional, el campesinado es la fuerza motriz del mismo más numerosa.

La revolución socialista produce un cambio radical en los destinos históricos  del campesinado. La transformación de las economías individuales en grandes economías colectivas es un cambio esencial en las relaciones económicas, en el trabajo, en la vida cotidiana, en todo el modo de vida del campesino.

En la antigua URSS, por ejemplo, la colectivización había liberado al campo (zona rural) de los kulaks, de la estratificación de clases, de la ruina. Al romper con la propiedad privada sobre los instrumentos y medios de producción, el campesinado se transforma en una clase ligada enteramente a la propiedad social, socialista.

Bajo la dirección de la clase obrera se produce su conversión socialista. El campesino, de productor individual de mercancías, se transforma en trabajador de la economía social. Esto determina la nueva condición social del campesino. En la vida del campesino tiene gran importancia la elevación del pertrechamiento técnico de su trabajo: el ascenso de la mecanización de la producción agrícola, el despliegue de la electrificación y del empleo de procedimientos químicos.

El progreso técnico en la agricultura  y el incremento  del rendimiento  del trabajo  reducen la fuerza de trabajo ocupada directamente en la producción agrícola. En el campo aparecen cada vez más especialistas del trabajo industrial, se amplía rápidamente el grupo de trabajadores técnicos e ingenieros. Es característico del campesino socialista el perfeccionamiento constante de la experiencia técnico-productiva y la elevación de la cultura y de la conciencia.

Con la realización de transformaciones socialistas en el campo aparecen rasgos comunes en los obreros y koljosianos (cooperativistas). Sobre esta base se produce la consolidación ulterior de la alianza de la clase obrera y del campesinado. Al mismo tiempo, en el socialismo subsisten aún las diferencias entre la clase obrera y el campesinado, cuya razón es la diferencia entre las formas de propiedad estatal y cooperativo-koljosiana.

En el proceso de la construcción socialista y comunista, a consecuencia del acercamiento y fusión de las dos formas de la propiedad socialista, se logra paulatinamente una homogeneidad social, se produce la eliminación de las diferencias socio-clasistas, y el campesinado, junto con la clase obrera y la intelectualidad (profesionales, científicos, ingenieros) se funden en un ejército único de la sociedad socialista y comunista, es decir, desaparecen totalmente las diferencias de clase que provoca o produce el sistema capitalista explotador.

Realidad cruda del campesinado en países capitalistas

El campesinado, hombres y mujeres, de América Latina, Centroamérica, América del Sur, Zona del Caribe y en particular en Nicaragua, es el que produce los alimentos básicos para la comida en el campo y la ciudad. Es el campesinado pobre, o mediano, de forma individual u organizado en cooperativas agrícolas, sí, el campesinado cultiva la tierra para cosechar cada año, por ejemplo: semillas como frijoles, maíz, trigo, sorgo; hortalizas: como tomates, cebollas, zanahorias, ajos, ayotes, pipianes, chayotes, yuca, frijolitos en vainas; frutas: sandías, melones, calalas, granadillas…

En sus parcelas de propiedad personal y cooperativa también producen: naranjas, limones, guayabas, mandarinas, marañones, pitahayas, zapotes, jocotes, nancites. Este tipo de producción en escala mediana y pequeña la producen campesinos pobres, poseedores de una, dos o tres manzanas de tierra, como en Masaya, donde abunda el minifundio. Asimismo, en el caso de Nicaragua propietarios pequeños y medianos (individuales y cooperados) producen, por ejemplo plátanos, guineos y bananos

Existe también la producción agropecuaria en mediana y gran escala, en fincas o haciendas ganaderas, cuyos propietarios (del campo y de la ciudad) son productores de leche, queso, crema, quesillos, cuajadas, leche agria. Igualmente existen grandes plantaciones de plátanos, bananos, mangos y guayabas, cuyos propietarios son: unos grandes propietarios capitalistas privados y otros: campesinos pobres agrupados en cooperativas agrícolas.

En todos estos casos, los campesinos pobres y medianos (hombres y mujeres) trabajan ellos personalmente sus tierras y al mismo tiempo laboran como mozos jornaleros en las plantaciones o fincas grandes, a cuyos propietarios les venden su fuerza de trabajo. El campesino pobre, especialmente, de forma individual cultiva y cosecha en su pequeña parcela en unión con sus hijos, hermanos y sobrinos; y al mismo tiempo, repito, para ganar un poco más de dinero y ajustar para la comida de la familia, él, ella y la familia venden su fuerza de trabajo en las fincas grandes de los propietarios (unos son campesinos y otros de la ciudad) de plantaciones, llamadas fincas o haciendas agrícolas y ganaderas.

Volviendo al asunto crucial: son los campesinos pobres y en algunos casos medianos, hombres y mujeres, quienes cultivando la tierra, quemándose bajo el Sol ardiente, derramando grandes cantidades de sudor por el calor, también bajo la lluvia, chapaleando fango, descalzos o con zapatos rotos, con ropa sucia y en mal estado, con frecuencia hambrientos porque no consiguieron dinero para comprar comida, a veces enfermos y sin agua en los calabazos o galones plásticos, sí, son ellos quienes producen, todo el tiempo, los alimentos que consumimos en la ciudad y en el campo.

Además, ocurre, la gran tragedia, especialmente en el caso del campesino pobre, quien tiene que prestar dinero (al banco y prestamista, explotadores salvajes ambos) para comprar las semillas mejoradas y fertilizantes, lo cual lo endeuda y de paso tiene que vender anticipadamente la cosecha de maíz o frijoles a comerciantes intermediarios, quienes se quedan con la “gran tajada” de dinero y pronto se convierten en grandes burgueses urbanos. Al final del año, al campesino pobre sólo le quedó “la gran vergueada”, como dicen en las zonas rurales campesinas.

Fuentes documentales: “Diccionario político breve”, “Diccionario de Filosofía”, “Diccionario de Comunismo Científico”, editados e impresos en Editorial Progreso, Moscú, Rusia; y dominio personal del tema del campesinado.

 

 

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Burguesía nacional, progresista al inicio, dual y reaccionaria después

Burguesía nacional, progresista al inicio, dual y reaccionaria después

En los países menos desarrollados, subyugados o liberados, la burguesía nacional es una clase  interesada en el progreso político y económico independiente de su país. En la burguesía nacional no se debe incluir al sector de la burguesía proimperialista que desempeña el papel de intermediario del capital monopolista extranjero (empresas trasnacionales o multinacionales imperialistas: Coca-Cola, Nestlé, Mitsubishi, ITT, Mac Donald, por ejemplo) y es, inclusive, un apoyo social descarado del neocolonialismo y agresiones militares imperialistas de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, etc.

En cualquier esfera de la actividad económica –en la industria, en la agricultura, en el sistema de créditos y seguros, etc.—el capital nacional casi siempre tropieza con obstáculos para su desenvolvimiento como son el dominio del capital extranjero y las relaciones precapitalistas conservadas por los colonizadores (en América Latina españoles, portugueses, ingleses, holandeses; en Norteamérica ingleses y franceses).

Esto engendra agudas contradicciones entre la burguesía nacional y la burguesía imperialista de las metrópolis neocolonialistas. De esta manera surge objetivamente el interés de la burguesía nacional por las revoluciones populares antiimperialistas y antifeudales.

Poniendo de manifiesto las posibilidades potenciales revolucionarias de la burguesía nacional, Lenín escribió, hace ya más de un siglo: “En la Europa “avanzada”, sólo el  proletariado es la clase avanzada. Y la burguesía, todavía en vida, está dispuesta a todas las salvajadas, crueldades y crímenes para salvaguardar la esclavitud capitalista que perece… En Asia crece, se extiende y se fortalece en todas partes un poderoso movimiento democrático. Allí (en Asia), la burguesía va a aún con el pueblo la reacción”.

Efectivamente, en una serie de países de Asia y África, la burguesía nacional ha encabezado la lucha antiimperialista de los pueblos, o ha sido una de las fuerzas  dirigentes en el bloque antiimperialista. Ha sabido promover de entre los suyos a líderes políticos de influencia y atraer a las masas con un programa patriótico de la lucha por la Liberación Nacional.

La burguesía nacional es dual por su naturaleza social, lo que se perfila muy claramente después de conquistar la independencia nacional. De un lado es oprimida por los monopolios imperialistas; de otro, ella misma, esta burguesía, explota a los trabajadores.

Las transformaciones democráticas generales, en uno o en otro grado, le convienen, pero es incapaz de plasmarlas consecuentemente debido a las tendencias conciliatorias. Mientras desea consolidar la soberanía nacional, la burguesía nacional solicita la ayuda de las amplias masas populares; pero al mismo tiempo teme que los elementos democráticos, que expresan los intereses populares del pueblo, adquieren demasiada influencia. Trata la burguesía nacional, al mismo tiempo, de conseguir  para su enriquecimiento la explotación de Recursos Naturales y Humanos del país, pero no se decide a emprender la expropiación total del capital monopolista extranjero  y es propensa  a resolver sus contradicciones con los monopolios extranjeros (empresas trasnacionales o multinacionales imperialistas)  mediante compromisos, revisando las formas de colaboración, y no mediante una lucha decidida.

Interesada en la Reforma Agraria como premisa importante para crear mercado interior, no emprende la erradicación de los institutos feudales, viendo en ellos un antecedente peligroso de atentado contra la propiedad privada en general.

Estas contradicciones en la actitud de la burguesía nacional son engendradas en grado considerable en la época contemporánea. Siendo portadora del modo capitalista de producción, la burguesía nacional apareció en el escenario histórico cuando el capitalismo mundial, como sistema nacional, entró en el período de su ocaso.

Su persistente empeño en conducir el país por el camino capitalista entra en contradicción con la tendencia anticapitalista del desarrollo social y con los intereses de  los trabajadores y da lugar a que las masas populares la abandonen; entra en crisis la dirección burguesa de la Revolución de Liberación Nacional. La burguesía nacional va con mayor claridad hacia un acercamiento  con el imperialismo, y con la reacción interna, procurando, en el te3rreno económico, la libertad de empresa capitalista privada, y, en los político, el fortalecimiento máximo de los instrumentos de su dominio de clase: policía, ejército, tribunales judiciales, administración estatal burocrática, etc. La burguesía nacional frecuentemente pasa  a aplastar por la fuerza  al movimiento proletario y campesino, recurre al terror contra los partidos socialistas y comunista, contra organizaciones sindicales consecuentes y contra las fuerzas de izquierda.

La burguesía nacional realiza la política de consolidación de sus posiciones dominantes de clase bajo la bandera del nacionalismo. Las consignas del nacionalismo, , si están ligadas a llamamientos a defender la soberanía, la cultura y la identidad nacionales, aún continúan desempeñando un papel positivo en los movimientos antiimperialistas de los pueblos. Pero a medida que maduran y se aclaran las contradicciones sociales se va destacando a primer plano cada vez con mayor claridad su aspecto antidemocrático, reaccionario.

En la apreciación de la burguesía nacional, junto con la caracterización general, tiene gran importancia considerar sus rasgos específicos. Así, en América Latina, determinada parte de la burguesía local está estrechamente entrelazada con los monopolios capitalistas norteamericanos, y ya ha dejado de ser portavoz de las aspiraciones nacionales y ya no tiene posiciones antiimperialistas.

En una serie de países del África Tropical, donde en la década de 1980 todavía no había un sector industrial capitalista, el papel de la burguesía nacional era de fuerza rectora estatal y política, y  pertenecía a la burguesía vinculada  a la élite burocrático-administrativa y beneficiada por su colaboración con el capital extranjero.

Descontenta frecuentemente por el dominio de este capital monopolista  foráneo, la burguesía nacional procura adueñarse de las riquezas naturales del país, de los medios de producción y de la tierra. Estas particularidades  concretas de la burguesía nacional en uno o en otro país las tienen en cuenta los dirigentes de partidos revolucionarios de Liberación Nacional, de partidos socialistas y comunistas, y todas las fuerzas democráticas de izquierda para elaborar sus planes tácticos y estratégicos.

En países de orientación socialista, la burguesía nacional  por lo común, queda privada del monopolio dirigente del poder político nacional, participa en el desarrollo progresivo del país, sobre todo en la esfera de la economía, como una de las fracciones del Frente Democrático Nacional.

Fuentes documentales: “Diccionario de Filosofía”, “Diccionario político breve”, “Diccionario de Comunismo Científico”, editados e impresos en Editorial Progreso de Moscú, Rusia; y el conocimiento personal sobre el tema de la burguesía nacional.

 

 

 

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Burguesía reaccionaria, burguesía reaccionaria

Burguesía contrarrevolucionaria

Pablo Emilio Barreto Pérez

La burguesía es la clase dominante, explotadora y gobernante de la sociedad capitalista. “Por burguesía  se comprende a la clase de los capitalistas modernos, que son los propietarios de los medios de producción social y emplean trabajo asalariado”. (Carlos Marx y Federico Engels en “Manifiesto del Partido Comunista”.

Surgida de las entrañas de la sociedad feudal como portadora de un modo de producción más progresivo, el capitalista, la burguesía subió al poder en la mayoría de países de Europa Occidental y en los Estados Unidos como resultado de las revoluciones (burguesas) de los siglos 16 hasta la primera mitad del siglo 19 y en algunos otros países (Austria-Hungría, Rusia Japón) en la segunda mitad del siglo 19  y principios del siglo 20.

En las fases iniciales de desarrollo del capitalismo, la burguesía contribuyó al rápido crecimiento de las fuerzas productivas y afianzó su dominio económico y político. Desde mediados del siglo 19, con la salida, o aparición, del proletariado al escenario histórico, la burguesía se hizo cada vez más reaccionaria y se convierte en la época del imperialismo en principal freno del progreso social por ser ahora contrarrevolucionaria.

Con la transformación de la burguesía en monopolista (finales del siglo 19) y, luego, en monopolista estatal (desde la Primera Guerra Mundial) y con la aparición del proletariado en el escenario histórico, el papel de la burguesía ha cambiado radicalmente. “De clase de avanzada en ascenso, la burguesía se ha transformado en una clase declinante, decadente, interiormente carcomida y reaccionaria. La clase que está en ascenso (clase obrera), en amplia escala histórica es otra clase completamente distinta”, escribió Lenin cuando iniciaba el siglo 20 y ya se asomaba la aurora de la Revolución Rusa.

La lucha del proletariado de  vanguardia contra la burguesía reaccionaria es el contenido de la época contemporánea. En esta lucha, el proletariado y sus partidos revolucionarios tienen en cuenta los cambios y desplazamientos que se realizan en el interior de la burguesía en la época actual.

El proceso de concentración y centralización de la producción ha conducido a la ruina a muchos capitalistas pequeños, medios y en parte,  grandes, a la reducción de la proporción de la burguesía tanto en la población activa, como en toda la población de los países capitalistas. Actualmente, en los países altamente desarrollados, la burguesía constituye el 1-3% de la población ocupada, es decir, que la cantidad de burgueses o capitalistas en absolutamente ínfima en comparación con la población total del país y en relación a la población empleada o asalariada.

Transformada de una clase  en otros tiempos bastante numerosa, en un poco numerosa, y finalmente concentrada en una élite dominante, la burguesía ha afianzado sus posiciones económicas en la sociedad, precisamente, capitalista. Dentro de la burguesía, en el desarrollo de las distintas formas del capitalismo monopolista de Estado y de desenvolvimiento de  la revolución científico-técnica, ha habido una diferenciación muy notoria. Los pequeños capitalistas, la capa más numerosa y menos fuerte, son los propietarios de pequeñas casas industriales y comerciales y de empresas del servicio público, y la burguesía agrícola; éstos viven de la explotación del trabajo de un pequeño número de asalariados (aproximadamente entre cuatro y 50 personas).

A la burguesía media pertenecen los propietarios, capitalistas, de empresas mayores de 50 a 500 obreros y empleados oficinistas. La gran burguesía utiliza el trabajo de millares de asalariados, con la particularidad de que la poca numerosa burguesía monopolista, jerarcas de los grandes (empresas trasnacionales o multinacionales, o monopólicas como la de los Pellas en Nicaragua, por ejemplo), grandes corporaciones y bancos también monopolistas, de hecho explota a los trabajadores no sólo de su país, sino también a los proletarios de otros países.

Dentro de la propia burguesía monopolista, el lugar predominante lo ocupa la oligarquía financiera. Esta parte de la burguesía acapara las posiciones claves de la vida económica y política de los países capitalistas. En realidad es la que determina en interés propio la política interior y exterior de dichos países. En América Latina, por ejemplo, la oligarquía financiera son los dueños o propietario de los bancos explotadores, inmisericordes.

Muchos capitalistas pequeños, medianos y, en parte, grandes se han transformado en una especie de contratistas de los monopolios capitalistas, han perdido su independencia. Todo esto junto con la desigual distribución de las ganancias, intensifica la diferencia de intereses de la burguesía monopolista y la no monopolista.

La oligarquía financiera (la dueña y manejadora del dinero en bancos) y la élite monopolista, al perder en muchas cuestiones el apoyo de los capitalistas pequeños y medianos, hacen aliados suyos, y con frecuencia los incluyen directamente en su seno, a grandes terratenientes aburguesados, a latifundistas, a la élite de los trusts  y consorcios monopolistas, a personalidades políticas burguesas, a jefes políticos y sindicales, a altos funcionarios del gobierno, altos mandos del ejército, altos mandos de la policía y del servicio secreto o camarilla militar.

En varios países capitalistas imperialistas desarrollados (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá, Alemania, Japón…) se asiste al aunmento del denominado complejo militar industrial (armamentos bélicos livianos y de gran envergadura), es decir, la unión de los grandes monopolistas y la élite militar en el aparato estatal burgués.

La burguesía monopolista contemporánea utiliza cada vez más el Estado en su propio interés o beneficio, acude a los métodos de programación y pronosticación de la producción de mercancías, a la financiación  estatal del progreso científico y técnico, a la producción militar (instrumentos bélicos) y la integración imperialista. Sin embargo, nada de esto le permite dominar las fuerzas espontáneas del mercado capitalista, evitar la agudización de la crisis general del capitalismo. El abismo  social entre esta burguesía y las masas trabajadoras se profundiza.

En la lucha contra la burguesía dominante, la clase obrera une a todos los trabajadores y a muchos pequeños y medianos propietarios capitalistas. La restricción del dominio y del poder del capital monopolista  y el establecimiento del control democrático del mismo respondería a los intereses de la inmensa mayoría de la sociedad y contribuiría a lograr  el objetivo final del proletariado: el derrocamiento  de la burguesía y la transición al socialismo.

En la lucha contra la burguesía, el proletariado toma en consideración  sus aspiraciones nacionales, el carácter de la línea política general que sigue la burguesía. Un factor importante es cómo se ha producido la formación de la burguesía, cómo se ha configurado en función de las condiciones históricas concretas: liberal, republicana o conservadora, reaccionaria. “Una burguesía reaccionaria y una burguesía más o menos progresista son tipos invariables en todos los países capitalistas”, parte de un escrito de Lenin para un Congreso Socialdemócrata Ruso,  cuando comenzaba el siglo 20.

En el interior de la burguesía de cada país se constituyen diferentes tendencias políticas. De un lado, las capas conservadoras y reaccionarias que generalmente  representan al gran capital y al capital monopolista de la industria y de la agricultura; de otro lado, los liberales, que frecuentemente representan al capital pequeño y mediano. Al mismo tiempo, la clase obrera no sobreestima estas diferencias, sobre todo en el período de incremento de la lucha de clases, recordando que en determinadas condiciones toda la burguesía se une  contra el proletariado.

En los países coloniales (colonizados, neocolonización moderna) y dependientes se forman dos tipos de burguesía: Burguesía compradora y burguesía nacional. La primera, la compradora, expresa la tendencia reaccionaria del desarrollo social; la segunda, la tendencia progresista. Al obtener la independencia y realizadas  las transformaciones progresivas en los países en desarrollo, la élite de la burguesía nacional generalmente empieza  a actuar contra el progreso social y contra el curso antiimperialista.

El derrocamiento del dominio de la burguesía es una necesidad histórica objetiva. Pero el  proletariado no proclama en absoluto la consigna de su aniquilación física. Lucha para que todos los medios de producción pasen a ser propiedad social, propiedad del pueblo, propiedad de toda la sociedad, y la elección de los caminos  de esta socialización  depende en grado no pequeño de la posición de la burguesía, del comportamiento de sus distintas capas sociales, es decir, de la resistencia que pongan al cambio y a la transformación del capitalismo al socialismo.

Fuentes documentales: “Comunismo Científico”, “Breve diccionario político”, Diccionario de Filosofía”, de la Editorial Progreso, Moscú, Rusia; y conocimiento personal del tema: Burguesía, capitalismo, imperialismo.

 

 

 

 

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Clase Obrera, Clase Obrera revolucionaria

Clase Obrera revolucionaria

Pablo Emilio Barreto Pérez

La  clase obrera es una de las clases fundamentales en la sociedad capitalista y socialista, la fuerza principal de la producción de bienes materiales y de trasformación de las relaciones sociales. En el capitalismo, la clase obrera, o el proletariado, es la clase explotada fundamental. En el socialismo es la fuerza dirigente de la sociedad.

En el capitalismo, la clase obrera es la clase más avanzada de la sociedad contemporánea; principal fuerza motriz del proceso histórico de transición del capitalismo al socialismo y al comunismo.

En el mundo capitalista, la clase obrera (proletariado en general) está desprovista de los medios de producción y para existir se ve obligada a vender su fuerza de trabajo, es decir, ser objeto de explotación por parte de los capitalistas.

La explotación del trabajo por el capital provoca las contradicciones irreconciliables entre el proletariado y la burguesía y una enconada lucha de clases. En esta lucha, el proletariado (urbano y rural), además de defender sus intereses de clase fundamental, actúa como dirigente de todas las masas populares explotadas y oprimidas.

La clase obrera es la clase revolucionaria más consecuente de la sociedad burguesa,  el proletariado atrae a su lado a todas las fuerzas progresistas, y con la vanguardia marxista-leninista a la cabeza, destruye la dominación de los capitalistas y terratenientes, establece el poder de los trabajadores, afianza el dominio de la propiedad social y organiza la edificación de una sociedad nueva, socialista.

La aparición de los obreros se remonta al siglo 16 (1, 500), cuando empezó a desarrollarse el capitalismo en Europa, particularmente en Inglaterra, hoy Reino Unido.

Sin embargo, durante mucho tiempo los obreros no configuraron una clase social completamente constituida. El surgimiento y desarrollo del proletariado industrial, su transformación en clase independiente están unidos  a las revoluciones industriales (nacimiento y desarrollo del capitalismo en Inglaterra y Europa).

Federico Engels caracteriza la revolución industrial de Inglaterra, iniciada a mediados del siglo 18, señalando que “la criatura más importante de esta revolución industrial es el proletariado inglés”.

La clase obrera es la clase más avanzada y revolucionaria en la sociedad burguesa o capitalista. La misión histórica del proletariado consiste en sustituir al capitalismo por el socialismo. Clase oprimida fundamental bajo el capitalismo, puede liberarse del yugo explotador burgués sólo mediante la lucha de clases contra la burguesía, eliminando la propiedad privada sobre los medios de producción y de la tierra, y estableciendo la propiedad social socialista.

Con ello suprime para siempre toda explotación del hombre por el hombre y no sólo se libera ella misma, sino que libera también a los demás sectores de trabajadores asalariados. En la lucha emancipadora, la clase obrera está destinada a desempeñar el papel hegemónico en la lucha revolucionaria. Sin embargo, no se da cuenta inmediata  de su papel en la historia, sino que en su crecimiento pasa una serie de peldaños: desde el movimiento espontáneo hasta la lucha consciente y dirigida al triunfo de la revolución socialista.

La clase obrera toma consciencia de sus intereses cardinales a través de la teoría revolucionaria: el marxismo-leninismo, y bajo la dirección del Partido Comunista (socialista, sandinista, chavista, peronista…) pertrechado con esta teoría revolucionaria.

El incremento del peso específico  y del papel político social de la clase obrera es una necesidad histórica derivada de su lugar en la producción de bienes materiales para consumo humano. Con el crecimiento de la gran industria engrosa numéricamente la clase obrera, es decir, aunmenta en número la cantidad de obreros.

A mediados del siglo 19, no había más de 10 millones de obreros industriales en todo el mundo. Al comienzo del siglo 20, en los grandes países capitalistas llegaban a aproximadamente 30 millones de obreros fabriles. En la actualidad, al 2019, la cantidad de obreros industriales, en el mundo de la construcción, en zonas francas industriales, en minas de oro y carbón, en construcciones infraestructurales en el mundo, se presume que hay casi dos mil millones de obreros (hombres y mujeres). Según datos no oficiales, cantidad similar de obreros y obreras están organizados y militan en sindicatos, en federaciones sindicales, en centrales sindicales nacionales e internacionales.

Y claro el o los destacamentos principales, de vanguardia,  de estos sindicatos están en los países con regímenes socialistas.

Aquí cabe dejar sentado que quienes producen alimentos son los campesinos, cultivadores de la tierra, sí, los campesinos con pocas manzanas de tierra en sus manos y cuyos cultivos les sirven para sobrevivir, como le ocurre al obrero que vende su fuerza de trabajo. Los campesinos (¿?) terratenientes (de 500 manzanas hacia arriba), en cambio, tienen como fuente de enriquecimiento capitalista los cultivos, pues generalmente en estos casos se trata de terratenientes burgueses que viven lujosamente en zonas urbanas y que igualmente que el capitalista industrial, de la construcción o minero, compran la fuerza de trabajo de los campesinos pobres.

Los obreros y obreras de la construcción, por ejemplo, construyen las casas y edificios para negocios de los grandes burgueses o capitalistas, pero nunca se reconoce ese papel de ellos y ellas, porque utilizando sus medios informativos privados, los capitalistas se hacen aparecer como los “constructores” de esas casas y edificios.

Igual ocurre en la mina de oro, cobre, níquel, cadmiun; en la construcción de una carretera, de una calle, de una cuneta, de un desagüe urbano, en la instalación de cables  eléctricos, telefónicos, para Internet. El capitalista y el Alcalde local se ubican ellos como los constructores, lo cual no es cierto, porque los creadores de las riquezas materiales son los obreros. Y los campesinos pobres son quienes producen los alimentos de origen agrícola y agropecuario para que los seres humanos consuman o coman en zonas urbanas, a cambio de un precio en monedas nacionales, pues para que el campesino pobre sobreviva, estos alimentos tienen que convertirse en mercancías, cuyos precios los imponen los intermediarios y capitalistas locales.

La revolución socialista ha cambiado radicalmente el papel de la clase obrera en la sociedad y las formas de su actividad político social. Esta clase obrera, ya en dominio socialista, ha dejado de ser una clase sin medios de producción, y de la lucha contra las clases explotadoras dominantes en el capitalismo, ha pasado a la construcción del socialismo y el comunismo  como fuerza social dirigente.

La mayoría absoluta de los obreros de los países socialistas están organizados en sindicatos; su vanguardia combate en las filas de los partidos comunistas. También se han manifestado con toda plenitud los rasgos internacionalistas de la clase obrera de los países del socialismo, que presta una ayuda política enorme al movimiento revolucionario de otros países.

En el socialismo se mejora la situación material de la clase obrera, desaparece el fenómeno del paro o huelgas, porque desaparecieron los burgueses explotadores. La revolución científico-técnica produce en el ámbito de la clase obrera cambios profesionales y técnico-culturales: se eleva el nivel de instrucción o educación, aunmenta la calificación más elevada, desaparecen gradualmente los oficios que requieren calificaciones inferiores, el trabajo manual se satura cada vez más de elementos intelectuales.

Estos procesos relacionados con el progreso técnico-científico transcurren también actualmente en los países capitalistas avanzados, influyendo la clase obrera en el nivel de su consciencia. Al propio tiempo, en el carácter de estos procesos repercute la situación de la clase obrera en la estructura social de la sociedad capitalista o burguesa.

El proletariado es en ella una clase carente de medios de producción y, por lo tanto, se ve obligado a vender su fuerza de trabajo sometiéndose a la explotación bestial del capitalismo.

La burguesía, el capitalista, moviliza todos los medios de que dispone para frenar el desarrollo político de la clase obrera, su conscientización como clase en la sociedad capitalista. Con este fin se utiliza la heterogeneidad de la clase obrera, la existencia en el seno de la misma de la llamada “aristocracia obrera” y la “burocracia obrera”.

La base de la clase obrera es el proletariado industrial. Simultáneamente se incrementa  el número de obreros ocupados en la esfera productiva. En el caso de países “en desarrollo” como Nicaragua y en general en América Latina, existen enormes cantidades de obreros en el mundo de la construcción de edificios, casas, calles, carreteras, cunetas, puentes, en talleres de carpintería y ebanistería, en Zonas Francas, por ejemplo.

Aunmenta también el número de empleados administrativos, de personas dedicadas al trabajo intelectual en empresas industriales y de construcción, por ejemplo, que por su posición, modo de vida y carácter del trabajo se aproximan a los obreros.

Los ideólogos burgueses y pequeños burgueses y pequeños burgueses, los representantes del reformismo burgués o capitalismo, del revisionismo, exponen actualmente la idea de la “desaparición de la clase obrera”, de su “integración en la sociedad capitalista”, de “su pérdida del revolucionarismo”.  Sin embargo, el sistema de producción del capitalismo monopolista de Estado no elimina el sojuzgamiento  de la clase obrera, por el contrario, la acentúa.

Como otras capas trabajadoras, la clase obrera no tiene posibilidad de participar en las soluciones fundamentales de la sociedad capitalista. Por eso, su lucha contra todo el sistema capitalista explotador lejos debilitarse, se intensifica, lo mismo que se vigoriza numéricamente  y crecen su fuerza y su influencia.

Asistimos al fortalecimiento ideológico y organizativo de la clase obrera. Engrosan los sindicatos, se elevan las influencias de los partidos socialistas y comunistas, portadores de los intereses más genuinos de la clase obrera. En los últimos años la clase obrera registra una intensificación del movimiento huelguístico en muchos países capitalistas de América Latina, Asia. África y Europa; la clase obrera participa activamente en las luchas por la Paz, por la democracia revolucionaria y el progreso social. En estas luchas se fortalece su unidad, se va formando, inclusive, su alianza con el campesinado pobre y medio; igualmente aunmenta su alianza con capas sociales medias urbanas y con todas las fuerzas antimonopolistas capitalistas.

Se multiplican rápidamente las filas de la clase obrera en los países “en desarrollo”, donde hay centenares de millones de trabajadores asalariados. La clase obrera aún es en ellos una minoría de la población activa, pero es la clase social más beligerante y unida por intereses de clase.

Además, sigue ocurriendo la afluencia constante a sus filas de campesinos y de otros sectores pequeños burgueses que dificulta el crecimiento de su organización, cohesión y nivel ideológico, y también la presencia de supervivencias de tradiciones feudales y tribales deja huellas en su desarrollo ideológico.

Empero, el progreso social determina un rápido crecimiento  del número de obreros, un incremento del proletariado fabril. Surgen y se desarrollan rápidamente organizaciones obreras como sindicatos; aunmenta la influencia de ideología socialista.

La clase obrera  de países capitalistas de América Latina, Asia y África participa cada vez más activamente en las luchas por la plena Liberación Nacional y social. Se eleva  su papel en las transformaciones económica-sociales y políticas de los países de orientación socialista. Se potencia el papel de la clase obrera contemporánea en el proceso histórico, su papel dirigente en la lucha contra el imperialismo, por el progreso social, por el triunfo del socialismo.

Fuentes bibliográficas:  Conocimiento personal del tema y consultas en los siguientes libros: Breve Diccionario Político, Diccionario de Filosofía, Diccionario de Comunismo Científico, Lucha de Clases en Francia de Carlos Marx.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Perquín, Perquín, leyenda guerrillera salvadoreña

 

Perquín, Perquín, leyenda guerrillera salvadoreña

 

Por medio de Facebook, informé que hace tan sólo dos semanas anduve en El Salvador, con el fin de hacerme un examen de laboratorio clínico, especializado, que no hacen en Managua, Nicaragua.

Estuve en San Salvador, San Miguel, Puerto del Triunfo en Usulután, en la orilla del Golfo Chorotega o de Fonseca; en Ciudad Barrios, cuna de Monseñor Óscar Arnulfo Romero;  y especialmente en el mítico bastión guerrillero salvadoreño: Perquín,  cuyo territorio pertenece al Departamento de Morazán, en la Zona Oriental de El Salvador, fronterizo con Honduras.

Perquín es un municipio con un poblado pequeño, asentado en un cerro de más de mil metros de alturas, donde se sube y se baja, se circula por curvas muy empinadas; es un sitio turístico y al mismo tiempo allí funciona el Museo más atractivo de la lucha guerrillera revolucionaria salvadoreña de la década del 80 y parte del 90, época en que hubo el enfrentamiento bélico del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en contra el ejército gorila de la oligarquía salvadoreña, sostenido, entrenado, armado y financiado descaradamente por el gobierno criminal genocida de Estados Unidos.

Estuve de visita en el Museo mencionado, donde se muestran a los visitantes restos de helicópteros artillados del ejército, bajados a tiros y bazucazos por Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares salvadoreños; numerosas bazucas usadas por guerrilleros y arrebatadas al ejército gorila, fusiles diversos, ametralladoras de distintos calibres, armas de cacería, una galería de Héroes y Mártires; bombas de 500 y mil libras como las que lanzaba la Guardia Nacional somocista genocida contra la población de Nicaragua; refugios antiaéreos, pasadizos superficiales y subterráneos de Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares, para no ser capturados por el ejército; y lo más espectacular: El Estudio Rústico de Radio Venceremos, cuyos responsables de manejarla usaban un trasmisor móvil pequeño, grabadoras viejas, una consola vieja que hacían funcionar con “mil mañas electrónicas” de Santiago. Uno de los dirigentes revolucionarios que más hablaba en Radio Venceremos clandestina era Joaquín Villalobos, quien usando parte de los equipos electrónicos de esta radioemisora clandestina hizo una triangulación radial para hacer explotar el helicóptero en que se movía el coronel Monterrosa, uno de los más sanguinarios jefes del ejército salvadoreños.

 

A mí me gustó mucho visitar Perquín y su Museo de la Revolución salvadoreña. Lamenté que no hay nada escrito, sólo las explicaciones que dan Combatientes sobrevivientes de aquella epopeya popular de la década del 80 y parte del 90. Le doy gracias a Blanca Alfaro y su hermano Hugo por llevarme a Perquín.

En Wikipedia, biblioteca de Internet, me encontré el siguiente escrito sobre Perquín, el cual coloco aquí en mi página para que sea leído por amigos y conocidos.

 

Perquín es un municipio ubicado en el Departamento de Morazán en la Zona Oriental de El Salvador. Cuenta con una población de 3.900 habitantes. Limita al Norte y al Este con el municipio de Arambala; al Sur con Arambala y Jocoaitique y San Fernando; al Oeste con San Fernando  y Honduras.

Se encuentra a una distancia de 44 km al norte de la cabecera departamental San Francisco Gotera, a una altura de 1230 msnm

 

Índice

Toponimia

Es pueblo de origen lenca, en idioma potón su nombre significa “camino de brasas” (Per= perder, brasas, carbón. Quín=camino).

Factores históricos]

El pueblo de Perquín fue fundado por tribus lencas con mucha anterioridad a la instauración de la civilización europea en 1770. En 1870, Perquín era un pueblo de solo indios. Por ley el 17 de marzo de 1836 el pueblo de Perquín entró a formar parte del distrito de Osicala.

Este pueblo es de origen lenca, en donde se asegura que el cacique del pueblo gobernaba con el título de Masule. Durante la colonización española, Perquín fue conocido como “Nuestra Señora de la Asunción de Perquín”.

 

Casa de la Cultura.

La mayor parte de las consecuencias de la guerra aún son palpables en las zonas conflictivas. Perquín no es la excepción. Como consecuencia del golpe de estado del 15 de noviembre de 1979 muchos salvadoreños creyeron que era el inicio de reivindicaciones de los derechos humanos de todos los compatriotas; los acontecimientos posteriores demostraron todo lo contrario. El 1 de julio de 1980 recibían con mucha tristeza a casi todos los pobladores de Torola, que en forma masiva habían sido obligados a retirarse de su municipio.

Unos días después, la mayoría de los emigrantes regresaron a Torola, mientras que el resto se dirigía hacia San Francisco GoteraSan MiguelSan Salvador y otros lugares del país. Empezaron los operativos militares de la Fuerza Armada (ejército gorila, al servicio de la oligarquía salvadoreña y del gobierno norteamericano) y los enfrentamientos constantes con la guerrilla del FMLM que iniciaban la toma de poblaciones. El 5 de agosto de 1982, Perquín que se encontraba custodiado por agentes de la Guardia Nacional y elementos de la Guardia Civil, fue objeto de la primera toma de aislamiento de todos los municipios situados al norte del río Torola.

Factores culturales]

Tradiciones

Fiestas patronales

Las fiestas patronales se celebran los días 14 y 15 de agosto en honor a San Sebastián.  Dentro de la programación de las fiestas se incluyen: corrida de toros, jaripeo, quiebra de piñatas, juegos recreativos y tradicionales, fiestas bailables, quema de pólvora, torneos de fútbol y elección de la reina de las fiestas patronales.

 

Festival de invierno

El festival nace en 1992, cuando surge la idea de celebrar la primera semana del mes de agosto ya que durante ese tiempo el invierno es copioso en la zona. Es poco inusual ligar el invierno con una fiesta, pero se trata de celebrar la gran bendición que tiene la región de contar con hermosos y abundantes inviernos que convierten la zona norte de Morazán en una autentica y preciosa joya verde de El Salvador.

Otra de las razones por la cual se celebra este festival es porque cuando termino la guerra, los guerrilleros que estaban ahí cumpliendo el cese de fuego y la población civil que se mantuvo viviendo en la zona durante los años del conflicto acordaron celebrar el primer festival con el objetivo de transmitir a los salvadoreños que en Morazán la guerra había terminado y que eran sus deseos reunificarse con el resto de la población. El festival de invierno incluye en su programación actividades variadas que buscan promover la historia, cultura y naturaleza del municipio. Es por eso que las actividades artísticas que se desarrollan, crean el espacio para que los grupos locales de danza de proyección folclórica y la música campesina estén presenten. Además dan proyección a la producción artesanal, a los juegos creativos, tradiciones y a las actividades deportivas.

Uno de los eventos favoritos de la población es la elección y coronación de la princesa lenca. Como el tema de la naturaleza y el medio ambiente ocupan también un lugar muy especial, se programan varias actividades ecoturísticas como: ciclismo de montaña, caminatas, campamentos, manifestaciones artísticas de contenido ecológico y un desfile de niños por la protección de los recursos naturales.

Gastronomía

Las comidas típicas más conocidas del municipio son: Arroz negrito, enchiladas con queso rallado y frijoles molidos, plátano con crema, chilate con miel y café con pan. Para las vísperas de las ferias se acostumbra dar de refrigerio atol chuco y dulce, y café con pan.

Leyenda

Cuenta la leyenda que su nombre nace porque en épocas pasadas sus habitantes hacían el recorrido al pueblo por la noche iluminándose con antorchas de ocote, y los restos de estas al quemarse iban quedando en la calle, formando un camino de tizones ardientes o brazas.

Factores zoológicos

Cerro de Perquín.

Los animales que predominan en el municipio son: Osos hormigueros, coyotes, tigrillos, mapaches, armadillos guatusas, conejos, zorros espinos, zorros, tacuacines, tepezcuintles, ardillas, lobos mexicanos, pumas, venados, hullosos, zorrillos, comadrejas, roedores, murciélagos e insectívoros.

Reptiles

Mazacuates, corales, coralillos, zumbadoras, falsos corales, guarda caminos, tepelcuvas, cascabeles, tamagas, micas, garrobos, etc.

Aves

Guas, halcones, gavilanes, gavilancilos, lisliques, tucanes, pájaros carpinteros, urracas, guacal chías, azulonas, alas blancas, tortolitas, nixtamales, choyonas, cenzontles, singos, colibrís, calandrias, guacos, chiltotas, pericos, pájaros bobos, tijules, gorriones, martín pescadores, búhos, lechuzas, pájaros leones y zopilotes.

Turismo

Museo de la Revolución

Museo de la Revolución Salvadoreña, Homenaje a los Héroes y Mártires.

El Museo de la Revolución Salvadoreña, Homenaje a los Héroes y Mártires fue fundado en diciembre de 1992 en el municipio de Perquin, Morazán, por un grupo de guerrilleros. Este lugar cuenta una auténtica historia de los 12 años de conflicto armado en El Salvador a través de la recopilación de objetos, documentos, imágenes, información y testimonios de momentos históricos relacionados con la guerra civil que vivió El Salvador durante la década de los ochenta.

El museo está dividido en cinco salas diferentes, destinadas a recrear las causas que originaron la guerra: la vida en los campamentos, la solidaridad internacional, armas convencionales y acuerdos de paz y la radio Venceremos.

Radio Venceremos.

Interior de la Radio Venceremos.

Esta última se encuentra en el lugar desde donde se transmitía la señal de radio guerrillera durante gran parte del conflicto. El museo también muestra los restos de bombas, proyectiles, helicópteros en los cuales se murieron el Coronel Domingo Monterrosa, comandante del Batallón Atlacatl durante la masacre de Mozote, y otros del Estado Mayor de Oriente.

El museo ofrece un tour guiado por excombatientes populares del FMLN que narran su experiencia personal del conflicto.

Cerro Perquín

El cerro de Perquín se encuentra a 1321 msnm, a cuya cúspide se puede llegar aproximadamente en 10 minutos a través de senderos, para apreciar la belleza natural de esta zona montañosa y tener una vista panorámica de la Ciudad de Perquín y montanas aledañas. En este cerro se puede acampar con toda seguridad ya que los administradores del área prestan vigilancia.

Quebrada de Perquín

La quebrada de Perquín se encuentra a 25 minutos del casco Urbano de Perquín hasta llegar a la Poza del Indio, la Poza del Finado Adán y de otras pozas aledañas. Durante el recorrido, se podrá apreciar una preciosa senda bordada de pinos y observar las diversas especies de flora y fauna que habitan en la zona.

Aporte al turismo

Perquín es conocido como la Capital de la Ruta de Paz, por el periodo de tranquilidad que gozan actualmente sus habitantes luego de 12 años de encuentros armados que tuvieron lugar en esas montañas. La guerrilla salvadoreña del FMLN dominó esta región en los años de la guerra. Después de la firma de Los Acuerdos de Paz hasta la actualidad, esta zona y sus habitantes disfrutan de una atmósfera de tranquilidad y seguridad. Es muy común encontrar personas que dan testimonio sobre el período de la guerra y el cambio que han experimentado en el tiempo posterior a la época bélica.

Bomba de 500 lbs.

En honor a ello y a la historia se ha abierto un museo en Perquín en el que excombatientes revolucionarios  explican los sucesos ocurridos en el Norte Oriental. Es el Museo de la Revolución, en donde se ha recopilado información y guardado reliquias de la guerra civil que vivió El Salvador, como armas, fotografías, uniformes, equipos de trasmisión de Radio Venceremos y hasta un helicóptero derribado perteneciente a las Fuerzas Armadas Salvadoreñas. Como se observa, la importancia de la Ruta de Paz es mayormente histórica, sin embargo los paisajes montañosos de Morazán son sumamente hermosos, y se caracterizan por su frescura y aire poco contaminado. Es uno de los refugios naturales mejor conservados, debido a la emigración de sus habitantes durante esos años. Estos parajes bordeados de pinos y demás flora de montaña son muy aptos para la observación de la fauna, vigorizantes caminatas, y la fotografía.

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