Mercados de Managua, mercados de Managua, historia de los mercados de Managua y su origen en los Tiangues de nuestros abuelos aborígenes

Tiangues y Mercados de Managua

Pablo Emilio Barreto P.

Los Tiangues o Mercados de intercambio comercial (o trueques) eran comunes entre las comunidades aborígenes o indígenas del territorio nicaragüense, especialmente en Managua, donde residían poblaciones chorotegas, mangues e Imabites en la costa Norte del Lago Xolotlán desde la Bocana de Tipitapa, frente a la Managua de hoy, en Mateare, en toda la Península de Chiltepe y al pie del Volcán Momotombo, donde fue fundado León Viejo por el conquistador español Francisco Hernández de Córdoba.

Las crónicas oficiales españolas indican que León Viejo fue fundado el 19 de junio de 1524.

Sobre la Historia oficial de la Comunidad aborigen nuestra, la de Managua, asiento de los chorotegas o mejicanos, no existe porque los españoles destruyeron nuestros libros hechos de cáscaras y cueros de animales silvestres, afirman indignados los historiadores capitalinos Julián N. Guerrero y Lolita Soriano de Guerrero en su famosa “Monografía de Managua”.

Al llegar al Lago Xolotlán o de Managua los españoles, encabezados por Francisco Hernández de Córdoba, arribaron repartiendo machetazos, puñaladas, cadenazos y balazos en nombre de Dios, las tres Divinas Personas y del Rey de España, en contra de “unas 60 mil almas” (pobladores) residentes en las riberas sureñas del Lago, entre La Bocana de Tipitapa y Managua, donde ya existían los Tiangues o lugares de trueques de productos agrícolas cultivados por nuestros abuelos, añaden los historiadores mencionados.

Se supone, entonces, que estos Tianques también fueron destruidos por los rubios “civilizados”, que entraron como huracanes destructivos por el Río San Juan nuestro, continuaron por el Lago Cocibolca, navegaron con sus embarcaciones por el Río Tipitapa y siguieron por el Lago Xolotlán hasta ubicarse frente y al pie Volcán Momotombo, donde destruyeron el poblado de los Imabites, cuyos sobrevivientes fueron esclavizados y obligados a sacar oro de los alrededores de la actual mina del Limón Francisco Meza Rojas, sostiene el también historiador leonés Leonte Argüello en su libro “León Viejo”.

Distintos historiadores nuestros aseguran que los abuelos nicaraos o nahuas fueron los mejores comerciantes.

Se señala que, inclusive, los abuelos chorotegas de Managua se mostraron “incómodos” por esa cualidad de los subordinados del Cacique Nicarao, pues éstos, supuestamente, le sacaban amplia ventaja comercial a la existencia de la abundancia de cacao en la región de Rivas.

Desde tiempos muy antiguos es usado el dicho (consciente o inconscientemente) de: “éso no vale ni un cacao”.

Existen narraciones acerca de que los indígenas de Monimbó sacaban a vender o intercambiar sus productos agrícolas a las orillas del poblado en que vivían.

Julián N. Guerrero y Lolita Soriano de Guerrero aseguran que los abuelos chorotegas cosechaban frijoles, maíz, frutas, pescaban mojarras, fabricaban redes de pescar, tejían petates con fibras de henequén y también tejían telas con algodón cultivado por ellos mismos, y todo ésto lo comerciaban mediante trueques en los Tianques o Mercados en Managua, aunque no dan la ubicación en que funcionaron estas “tiendas” de las comunidades  chorotegas.

“…especialidad que ha llamado la atención de los investigadores de nuestro pasado aborígen, es el hecho de que a los Tianques o Mercados solamente podían concurrir las mujeres y los niños “vírgenes”. Los varones adultos y los casados eran admitidos solamente cuando se trataba de forasteros y extranjeros”, añaden Guerrero y Soriano en su “Monografía de Managua”.

El poeta José Coronel Urtecho en sus “Reflexiones sobre la Historia de Nicaragua” sostiene que el Tiangue ha tenido importancia especial en el desarrollo del comercio nicaragüense, y lo señala como casi estrictamente femenino.

“El Tiangue es obra femenina. Como femenina es la pulpería, la venta, el Mercado y la economía popular”, agrega Pablo Antonio Cuadra Cardenal en “El Nicaragüense”, una obra literaria en que escribe cosas feas  y “folklóricas” sobre los nicaragüenses.

En estos Tianques de Managua se efectuaban trueques con cueros de venados, tigres y lagartos y colorantes vivos extraídos de plantas y animales acuáticos, actividad comercial que los chorotegas o mejicanos del Lago Xolotlán realizaban con otras comunidades indígenas del país, señalan Julián N. Guerrero y Lolita Soriano de Guerrero.

Estas afirmaciones incluyen el señalamiento de que eran también objeto de trueques los libros aborígenes escritos en cuero de venados.

En los Tiangues de los abuelos nicaraos (jefeados por el Cacique Nicarao) se usaba el cacao como moneda.

Ocho nísperos valían cuatro granos de cacao. Los “servicios sexuales” de una prostituta tenían un costo de ocho a diez granos de cacao. Un conejo se vendía en ocho granos de cacao y un esclavo (aborígen) era vendido en 100 granos de cacao en el Tiangue o Mercado, asegura el doctor Rafael Urtecho Sáenz, médico, autor del libro “Cultura e Historia Pre-Hispana del Itsmo de Rivas”, impreso y publicado en febrero de 1960.

Urtecho Sáenz hizo su investigación propia y a la vez cita a Oviedo y Fernández, el cronista principal de la colonización bárbara y mortal de los españoles, en torno a este asunto de los cultivos y comercio de los abuelos nicaraos.

Confirma que a los Tiangues no entraban los hombres, con excepción de extranjeros o de funcionarios del régimen comunal o aborigen.

Un abuelo, hombre o mujer, podía ser vendido en el Tiangue como esclavo si había cometido un asesinato, una violación o robo, de acuerdo con las normas de la tribu.

Estos abuelos nicaraos cultivaban algodón, maíz, frijoles, henequén, calabazas, jícaros, tabaco, y frutas como jocotes, mameyes, nísperos e higos, todo lo cual servía para el consumo y para el trueque o venta en el Tiangue.

Del algodón hacían vestidos y los vendían en los Tianques, por ejemplo, señala el doctor Urtecho Sáenz, cuya obra es relativamente desconocida en el país.

Numerosos historiadores de Nicaragua: Halftermeyer Gómez, Tomás Ayón y el mismo Julián N. Guerrero Castillo refieren que en esos trueques se usaba como moneda la semilla del cacao, el cual fue falsificado en diversos lugares de Centroamérica, donde residían numerosas tribus, entre ellas las nicaragüenses, entre otras: nahuas o nicaraos, maribios, subtiabas, matagalpas, mazagalpas, chontales, ulvas, chorotegas o mejicanos, etc.

Estas Comunidades se vieron obligadas a utilizar la piedra pómez y otras sustancias equivalentes al valioso cacao como monedas en estos Tianques.

Sin embargo, no hay rastros visibles de aquellos Tianques o Mercados aborígenes de Managua.

En la Historia nacional nuestra, después de la Independencia de Centroamérica, no se mencionan detalladamente los sitios en que se desarrollaron los Mercados, en los cuales, como se sabe, se obtienen las mercancías más elementales para la sobrevivencia humana.

A los Mercados, tiendas comerciales o pulperías, concurren desde siempre, los agricultores (o intermediarios) a vender sus cosechas de maíz, frijoles, yuca, papas, plátanos, guineos, bananos, pescados, animales silvestres vivos y muertos, flores, plantas ornamentales y frutales, vasijas, aperos para caballos, bueyes y perros.

En el caso de Managua, Capital desde el 5 de febrero de 1852, se menciona con amplitud un Mercado hasta que desapareció al ocurrir el Terremoto del 31 de marzo de 1931, acontecido un Martes Santo, a las diez y 20 minutos de la mañana.

Gratus Halftermeyer Gómez, autor de “Managua en la Historia”, señala que en 1908 “fue construido el Mercado Nuevo”, sin especificar dónde.

Este Mercado se llamaba San Miguel, porque estaba ubicado en el Barrio San Miguel del centro de Managua de aquellos días aciagos (1931), de tragedia nacional, pues el país y la Capital estaban invadidos por la marinería militar estadounidense, criminal genocida,  traída por los traidores y vendepatrias Adolfo Díaz Resinos y Emiliano Chamorro Vargas, empleados ambos de empresas mineras norteamericanas, propiedad de funcionarios del gobierno yanqui, entre otros K. Nox y Jhon Foster Dulles.

Además de derrumbarse por el Terremoto de 1931, este Mercado San Miguel quedó reducido a cenizas porque los militares yanquis le prendieron fuego a la Ciudad Capital, con el pretexto de que de ese modo las llamaradas no se irían más allá de los límites del centro de Managua.

En ese Barrio San Miguel existía, inclusive, un templo del mismo nombre.

Los relatos en libros y periódicos de Managua recuerdan que en el Mercado San Miguel murieron centenares de personas, tanto compradores como comerciantes, porque a las diez de la mañana de ese Martes Santos del 31 de marzo de 1931 varios miles de capitalinos buscaban cómo acumular alimentos en sus hogares para pasar cómodamente la Semana Santa en sus casas, tanto de ricachones, como acomodados y pobres.

En esas narraciones se refiere que aquella Managua pequeña y el Mercado San Miguel quedaron derrumbados por el trepidar de las fallas geológicas y envueltos en una colosal nube de polvo  por el desmoronamiento del taquezal y fuego, cuyas llamas se encargaron de terminar la obra destructora del Terremoto de

1 931.

Se ha sostenido que fueron  entre 1,500 y 2,000 los muertos dejados por el Terremoto de mil 931, más dos mil heridos.

¿Cuántos fueron los muertos y heridos dentro del Mercado San Miguel?, pues recordemos que el Terremoto ocurrió un poco después de las diez de la mañana, al momento en que las actividades de venta y compras eran febriles en Managua, a pesar de la presencia de la intervención armada criminal genocida de Estados Unidos en contra de Nicaragua, lo cual ocurría por tercera vez.

Cochero recuerda Mercados

¿En qué año fue construido el Mercado San Miguel?

Martin Rivera Valdez, managua de 101 años en este año 2002, asegura que al ocurrir el Terremoto de 1 931, ya existían los Mercados San Miguel y Böer.

Los Mercados San Miguel y Böer tenían unos 15 años de haber sido construidos al ocurrir el Terremoto de 1931, añade Rivera Valdez, quien reside (ya inválido) actualmente donde fue el Mercado Böer en los escombros de Managua.

Según Rivera Valdez, el Mercado San Miguel era un poco más pequeño que el Mercado Böer.

De acuerdo con este hombre de 101 años de edad, el Mercado San Miguel compartía una manzana de tierra con los pobladores del Barrio del mismo nombre y el templo católico San Miguel.

Sin embargo, Julián N. Guerrero Castillo y Lolita Soriano de Guerrero, historiadores de todos los Departamentos de Nicaragua y autores de “Monografía de Managua”, aseguran que los mercados que existían al Terremoto de 1931 eran el Central y el Böer, los cuales habían sido construidos por el Distrito Nacional (Alcaldía o Ayuntamiento), creado por un decreto presidencial del 31 de octubre de 1929 por parte del presidente traidor y vendepatria José María “Chema” Moncada Tapia.

¿Hay confusión en este dato histórico del Mercado San Miguel o Mercado Central?

Rivera Valdez conoció, por su lado, la Managua de antes del Terremoto de 1931 y la Managua de antes del Terremoto del 23 de diciembre de 1,972.

¿Cómo? ¿Por qué conocía la Capital?

Pues resulta que primero fue soldado de los ejércitos entreguistas de la Soberanía Nacional durante la Guerra Constitucionalista en 1926 y después se convirtió en “alistado” de la “Constabularia” o Guardia Nacional, fundada, entrenada, financiada y sostenida por la intervención armada del gobierno criminal de Estados Unidos.

No le gustó el andar de soldado represivo, al mando de los yanquis interventores y se salió de las filas del ejército (Guardia Nacional), cuyo mando al final quedó en manos de Anastasio Somoza García, el fundador de la tiranía genocida del somocismo.

Rivera Valdez se dedicó, inmediatamente después de abandonar el ejército, a transportar pasajeros en un coche tirado por caballos, lo cual era común en aquellos días anteriores al Terremoto de 1931.

“En 1931, Managua era del Barrio Böer y Mercado Böer a la Iglesia del Calvario, amigó…El resto, hacia el Sur, Norte y Oriente era puro bosque. Uno se movía en las pocas calles y Barrios de los alrededores del centro de Managua”, comenta el cochero.

Coincide Rivera Valdez en los relatos históricos de que antes del Terremoto del 31 de marzo de 1931 ya existían los Barrios capitalinos de:

La Parroquia, Candelaria, Santo Domingo, San Sebastián, Marcial, San Miguel, San Jacinto (hoy Cristo del Rosario), Buenos Aires, Cementerio Nuevo y el Böer.

El Barrio San Miguel era pequeño, ubicado en medio de la pequeña Ciudad Capital, cuyas casas barriales eran mayoritariamente construidas de taquezal.

Y más pequeñito, de pocas casas, era el Barrio Böer, en torno al cual ya funcionaba el Mercado Böer, según el relato de de Rivera Valdez, quien habla apasionadamente de las “dos Managua” conocidas por él.

Su labor de cochero le permitió trasladar, según él, (entre 1930 y 1972) a no menos de 15,000 personas entre los dos mercados, hacia hoteles capitalinos, rumbo al Puerto del Lago Xolotlán, al Malecón, a la Estación del Ferrocarril, a tiendas comerciales conocidas, a la Casa Presidencial (Loma de Tiscapa), a prostíbulos, a cines, clubes nocturnos, “al puterío del Malecón”, “al prostíbulo de la “casa amarilla”, o sencillamente le pedían que los llevara “de paseo” a la costa del Lago de Managua, a los alrededores de las Lagunas de Tiscapa, Asososca, Acahualinca y Nejapa.

El Mercado San Miguel (o Central) se derrumbó (en parte) e incendió en 1931. Se dijo que hubo muchos muertos, entre hombres y mujeres, “pero la verdad es que a nadie dejaron arrimarse a las ruinas del Mercado”, expresa Rivera Valdez, quien a pesar de sus 101 años conserva lúcida su memoria, aunque tiene problemas de sordera.

“El Mercado Böer sufrió daños considerables, pero quedó en pie… fue reparado en poco tiempo, y se ensanchó rápido porque no había otros mercados en Managua”, recuerda Rivera Valdez, posiblemente uno de los habitantes más antiguos de la Capital nicaragüense.

En 1931 estaba en la presidencia José María “Chema” Moncada Tapia, el traidor, firmante del Pacto del Espino Negro con los interventores genocidas de Estados Unidos.

El gobierno de “Chema” Moncada Tapia comenzó la reconstrucción de Managua, lo cual incluyó la edificación de los Mercados San Miguel y Central.

Gratus Halftermeyer Gómez en su obra “Managua en la Historia” señala que el Mercado Central fue construido en 1933, aunque no menciona fecha precisa.

Según datos históricos consultados y recuerdos de Rivera Valdez, el Mercado Central fue construido en la manzana de tierra donde estuvieron el Barrio San Miguel, el templo católico San Miguel y el Mercado San Miguel (o Central).

Esta manzana de tierra estaba ubicada de donde fue la llamada Onceava Sección de Policía (de la Guardia Nacional del somocismo genocida) hacia el Norte, hasta la calle que daba de tope en la Farmacia Ramos.

El Mercado San Miguel fue construido en la manzana siguiente, más al Norte, la cual colindaba con la Calle Momotombo, por donde entraban las mercancías por varios callejones hacia el interior de este centro comercial popular de la Managua “terremoteada” de 1931.

Las construcciones de ambos Mercados eran fuertes, de hierros y concreto, según afirman el propio Rivera Valdez y comerciantes antiguas como Juana “Polvorita” López Vivas (72 años), Carmen “Chanita” Díaz, Ana Zúniga y Georgina Martínez López (65 años).

Los tres mercados: Central, San Miguel y Böer, tenían, en cierto modo, parecido a la distribución interna del Mercado Jonathan González (Periférico), pues en todos ellos existían callejones orientados de Sur a Norte y de Este a Oeste, en medio de los cuales estaban construidos los tramos entre columnas y techos de cinz.

Al reorganizarse Managua como Capital de Nicaragua, los Mercados Central, San Miguel y Böer empezaron a ejercer la función de centros comerciales populares de ciudad, departamento, región e inclusive de importancia nacional.

No existe una descripción pormenorizada sobre cómo se efectuó el poblamiento nuevo en los tramos de los Mercados Central y San Miguel, surgidos sobre las cenizas de los escombros de la Managua de taquezal, tumbada por el poderoso Terremoto del 31 de marzo de 1931.

Mercancías bajadas del tren y barcos

Sin embargo, Martín Rivera Valdez narra que él pudo conocer que en ambos mercados fueron reubicados vendedores sobrevivientes del Terremoto de 1931 y también no menos de 3,000 comerciantes nuevos, la mayoría mujeres jóvenes,  llegadas de Masaya, Granada, Carazo, Tipitapa y hasta de Chinandega.

En aquellos años posteriores al Terremoto de 1931, recuerda el soldado y cochero Rivera Valdez, se volvió común que miles de productores y comerciantes llegaran en las góndolas y vagones del Ferrocarril a la Estación de Managua con mercaderías consistentes en frijoles, maíz, trigo, cerdos, gallinas, patos, chompipes, garrobos, cusucos, codornices, huevos de gallinas, leña, madera, carbón, ayotes, pipianes, sandías, naranjas chinandeganas, zapotes, artesanías masayenses, etc., todos destinados a los tres mercados capitalinos, especialmente al San Miguel y Central, los cuales, por supuesto, estaban más cerca de la Estación del tren, situada contiguo a una bodega del Banco Nacional y en el costado Norte de la Catedral de Managua.

Estas mercancías eran también bajadas de barcos de vapor y lanchas en el Puerto del Lago Xolotlán, ubicado en ese tiempo unos 250 metros al Noreste de la Estación del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua.

Los cocheros y propietarios de taxis y camionetas de acarreos se encargaban de transportar estas mercancías a los tres mercados a cambio del pago por parte de las y los comerciantes foráneos y locales.

Estos comerciantes populares y productores vendían en Managua sus mercancías y al mismo tiempo compraban otros productos  comerciales dentro del Central, San Miguel y Böer, para ir a venderlas en ciudades y pueblos como Masaya, Granada, Rivas, Jinotepe, Tipitapa, Chinandega, Boaco, Juigalpa, Estelí, Matagalpa, Jinotega y Somoto, por ejemplo.

De Managua llevaban pantalones, zapatos, camisas, calzoncillos, cosméticos, fajas, mecates, relojes, radioreceptores, lapiceros, cuadernos, libros, revistas, es decir, productos que no se fabricaban en sus ciudades y pueblos.

Ya en las décadas de los años 40 y 50 era común que en estos Mercados de Managua se viera la bajada de mercancías de camiones, jeeps y camionetas, que venían del Norte y del Sur, de Chontales y Boaco, y que a la vez regresaran repletos de otras mercancías hacia sus lugares de origen.

En la historia de esos años y recientemente se ha podido establecer que, como siempre, la mayoría de los comerciantes son mujeres, unas dedicadas a este oficio por “vocación” y un porcentaje elevado por el desempleo reinante en este mundo de terratenientes o capitalismo subdesarrollado y dependiente de la tecnología y decisiones político-económicas del gobierno agresor genocida de Estados Unidos.

Por ejemplo, Estados Unidos impuso a Nicaragua el rol de cultivador de algodón, debido a que perdió la guerra en Corea del Norte en 1950.

Esto indujo al país a meterse en el monocultivo algodonero, que al final destruyó las tierras más fértiles por el uso indiscriminado de plaguicidas y hierbicidas, los cuales aniquilaron fauna silvestre y doméstica, mataron microorganismos, contaminaron los suelos y aguas, y en los Mercados de Managua, León, Chinandega, Masaya, Rivas y Granada se impusieron las ventas de determinados productos como los mismos plaguicidas, pantalones gruesos, camisas de manta, “zapatos burros”, sacos de bramantes, mecates, manilas…destinados a los obreros agrícolas de los cortes de algodón.

Lustrador recuerda Mercado Böer

Danilo López Hurtado, 47 años, sobreviviente del Terremoto del 23 de diciembre de 1972 ,lustraba zapatos en los aleros exteriores del Mercado Böer, cuyo techo frontal era una plancheta gruesa, lo cual parecía tener la intención de construirle un segundo piso.

López Hurtado tenía 17 años al Terremoto del 23 de diciembre de  1 972.

“Yo lustraba zapatos desde que tenía 10 años en el Mercado Böer. También iba de vez en cuando a lustrar a los Mercados Central y San Miguel”, recuerda.

Martín Rivera Valdez y Danilo López Hurtado residen ahora  (enero del 2002) allí mismo donde fue el Mercado Böer. El Barrio Böer, en torno al Mercado Böer, ya existía antes del Terremoto de 1931, aunque era muy pequeño, afirma Rivera Valdez.

López Hurtado, el lustrador, por su lado corrobora que el Barrio Böer allí existía antes del Terremoto de 1972. “Yo vivía en el Barrio “Tejera”, ubicado a la orilla del Lago de Managua, casi junto al Puerto del Xolotlán”, señala López Hurtado al ser entrevistado en su casita, en el mismo sitio en que estuvo asentado el Mercado Böer.

Este Mercado Böer estaba situado de la Iglesia San José y del Colegio Divina Pastora una cuadra al Este. Una dirección más conocida actualmente sería: del Estadio Rigoberto López Pérez una cuadra al Norte y una cuadra al Este, frente al Reparto San Antonio.

Como huella visible queda allí un estacionamiento (parqueo de vehículos) largo, rectangular, ubicado de Oeste a Este. Ocupa el largo de una manzana de tierra. Todo el terreno actual, ocupado por viviendas sencillas, fue ocupado por el Mercado Böer, recuerdan Rivera Valdez y López Hurtado.

En ese estacionamiento y en las calles del Este, Oeste y Sur, se ubicaban los autobuses interlocales de León, Chinandega y Carazo.

Efectivamente, yo personalmente pude conocer este Mercado Böer cuando ingresé a Managua el 20 de enero de 1970, exactamente para laborar como periodista del Diario LA PRENSA del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, asesinado, precisamente en ese sector del Mercado Böer por la dictadura genocida del somocismo el 10 de enero de 1978.

Allí pude ver rótulos que anunciaban las bondades de los quesos de Boaco y Chontales y de los quesillos, cuajadas y quesos de Nagarote y La Paz Centro, de las naranjas chinandeganas y de los bananos y plátanos de Carazo y de la Isla de Omtepe (“Dos Cerros”).

López Hurtado recuerda a las comerciantes Dolores Silva, vendedora de plásticos; Rosa (varón) Mercado Solís, quien vendía un tiste muy rico; Marta Teresa Orozco Silva, un grupo de siete mujeres a las cuales les decían “las masayas”, Mercedes y Blanca Acosta, esta última esposa del jugador de béisbol famoso Calixto Vargas; Josefa González, toda la familia de Marta Angélica Quezada (guerrillera, militante sandinista clandestina, asesinada por la guardia genocida del somocismo).

Se recuerda en particular a un zapatero al que le decían “Avión”. Era uno de los mejores “reparadores” de zapatos en el Mercado Böer.

Cuando se emborrachaba y no le gustaba una afirmación de sus “compañeros de tragos”, decía: “Avión, pues, hom…”, entonces le pusieron como sobrenombre “avión”.

Este Mercado era relativamente seguro de noche, pues sus puertas de entradas y salidas eran metálicas y corredizas, o se enrollaban hacia arriba.

En los lados y dentro había establecimientos comerciales como la Farmacia de Lazlo Pataky, conocido periodista capitalino, defensor oficioso de la dictadura somocista.

Allí estaba una sucursal de la Ferretería Bunge y tenía negocios la familia Patiño.

Mercado de Candelaria

Juana “Polvorita” López Vivas, de 72 años actualmente (al 2002), madre del conocido boxeador “Polvorita” Martínez López, comenzó sus labores de comerciante cuando tenía 17 años, es decir, hace 55 años.

Acompañaba a su madre o se trasladaba sola de Granada a Managua todos los días, cada tres días, o una vez a la semana, para vender plátanos, guineos, zapatos hechos a mano, verduras, frutas y legumbres, las cuales eran transportadas en las góndolas o vagones del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua.

Unas 300 mujeres (y hombres también) como ella se bajaban en la Estación del Ferrocarril en Managua y cargaban la mercadería en canastos, sacos y panas plásticas grandes hacia el Mercado de Candelaria, ubicado entonces unos 200 metros al Sureste de la “parada” del tren.

Se cruzaban los rieles del Ferrocarril y la Calle Momotombo para llegar a este Mercado Candelaria, de construcción endeble, de paredes de madera y techo de cinz, de forma casi redonda, recuerda “Polvorita” López Vivas. “Mesón de Candelaria” le llamaban a este Mercado.

“Polvorita” y el resto de vendedoras sólo entregaban o vendían sus productos a otras comerciantas ubicadas en este Mercado, según narra esta famosa vendedora, quien posteriormente aparece involucrada en los Mercados Central, San Miguel y Oriental.

Este Mercado Candelaria estuvo situado donde es hoy el Parque de Candelaria. Allí existió el Barrio del mismo nombre. En el mismo predio había un templo católico y monumento a la Vírgen de Candelaria y al parecer ésto motivó a ponerle ese nombre al centro comercial popular.

Aparentemente, en este Mercado Candelaria funcionaban comerciantes que no eran “fijos”, es decir, sólo vendían y se iban.

De algún modo era abastecedor de mercaderías perecederas de los Mercados Central y San Miguel, situados a cuatro cuadra al Oeste, tomando hoy como referencia lo que fue el Cine Margot hacia el Sur.

Los Mercados Central y San Miguel

Al pasar el tiempo histórico, después del Terremoto del 31 de marzo de 1931, los Mercados Central y San Miguel, se convirtieron en los centros comerciales populares más importantes de la Capital, aquella ciudad pequeña, de calles estrechas, de barrios compactos, de vitrinas fulgurantes, transparentes y polarizadas, de edificios lujosos y multicolores, de clubes con olores “al dulce encanto de la burguesía”, de negocios sucios, de tráfico de influencias de la Guardia Nacional y de la familia Somoza Debayle, de los incendios famosos conocidos como “turco-circuitos”, precisamente en las orillas y dentro de los Mercados Central y San Miguel.

En el nuevo “ambiente” capitalino, en la década de 1950, ya existían Barrios como “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez), Santo Domingo, Larreynaga, Silva, “Miralagos” (inundado por primera en 1933), San Antonio, San Sebastián, Altagracia, Monseñor Lezcano, Santa Ana, Arbolito, Santa Rosa, Largaespada, Bolonia, Calvario, Böer, San José, Colonia  Somoza, La Bolsa, Pescadores (hoy Carlos Reina), Quinta Nina (Benedicto Valverde), Tejera, Santa Clara, San Luis, San Cristóbal, Santa Bárbara (Venezuela), Blandón, San Judas, Chico Pelón, OPEN I y II, La Fuente, Torres Molina, Riguero, Rodeo, Don Bosco,  Rebusca, La Luz, Frixiones o “Barrio Maldito” (hoy Julio Buitrago Urroz), Primavera, “Chorizo”, Acahualinca, Cristo del Rosario, Los Ángeles, Paraisito, México…

Colonias como: Managua, El Carmen, Militar, Loma de Tiscapa, Dambach, Centroamérica, Máximo Jerez, Tenderí, Maestro Gabriel, Nicarao, Catorce de Septiembre, Proyecto Piloto, Salvadorita (Cristian Pérez), Primero de Mayo, Morazán…

Repartos como: Ciudad Jardín, Santa Clara, Asososca, Vista Hermosa, Bello Horizonte, Dorado, Altamira, Robles, Bolonia, El Carmen, Bosques de Altamira, San Martín, Las Brisas y Linda Vista, Valle Dorado, entre otros.

Antes del Terremoto de 1972, ya existían las comunidades de: Sabana Grande, Brasiles, Casa Colorada (Crucero), Cedro Galán, Cuatro Esquinas, Cuarezmas, Cuajachillo, Chichigualtepe, Chiquilistagua, El Edén, Esquipulas, Jocote Dulce, Los Ladinos, Las Llaves,  Madrigales, Nandayosi, Nejapa, Pilas, Pochocuape, Reventón, San Andrés de La Palanca, Santo Domingo de las Sierras, San Isidro Libertador, San Isidro de la Cruz Verde, Ticuantepe, Ticomo, Tigre, Trinidad, Valle Gothel y Vizcaíno.

En ese ambiente comercial de lujo, en los alrededores de los Mercados Central y San Miguel, uno podía ver colores “rojo frenesí”, “verde lascivo”, “amarillo hepático” y “carmesí apasionado”, como escribió el poeta Manolo Cuadra Vega en su libro “Almidón”.

Había más de medio de millón de habitantes en Managua, en estos Barrios y Comunidades Rurales, lo que indica cuál era la importancia que tenían en Managua-Capital estos Mercados Böer, Central, San Miguel y Candelaria, antes del Terremoto de 1972.

Ambiente humano previo al Terremoto

Antes de este nuevo cataclismo sísmico de 1 972, en la Managua céntrica de luces de neón parpadeantes y de proyecciones circulares, de vitrinas exhibiendo lujos, perfumes finos y caros; ropas finas, zapatos caros, de corrupción somocista generalizada, de prostíbulos caros y “de mala muerte”, nadie pensaba en que pudiera registrarse un nuevo Terremoto como el de 1 931.

Mucho menos que se pensara en Terremoto dentro los Mercados Central, San Miguel y Böer, en cuyos interiores los y las comerciantes se movían como hormiguero, moviendo mercaderías, amasando grandes y pequeñas cantidades de dinero.

Esos Mercados “hervían” de gente. Eran abiertos a las cuatro y media y cinco de la mañana, hora en que empezaban a llegar, especialmente, los productos perecederos como verduras, legumbres, frutas, carnes de cerdo y res, leche, queso, y se preparaba el desayuno en los comedores populares internos, visitados diariamente por centenares o miles de comerciantes, compradores y trabajadores de los alrededores.

Unos cinco años antes del Terremoto de 1972 eran famosos los incendios de la periferia inmediata de los Mercados Central y San Miguel.

Estos incendios eran objeto de burlas populares y se les conocía como “turco-circuitos”, porque ya se había descubierto que eran provocados por comerciantes turcos, chinos o árabes, los cuales, por supuesto, ya tenían “amarrado” el cobro del seguro por estos siniestros concertados con negociantes de aseguradoras, entre los cuales se contaba el propio Anastasio Somoza Debayle.

Un año antes del Terremoto, en 1971, se registró un incendio pavoroso en varios centros comerciales o tiendas aledañas al Mercado San Miguel, durante el cual hasta hubo un bombero muerto, según registran los Diarios LA PRENSA y NOVEDADES, este último propiedad del tirano genocida Somoza Debayle.

A pesar de estas tragedias por incendios provocados, nadie sospechaba que pronto habría un Terremoto.

El límite Sureste del Mercado Central era la Onceava Sección de Policía de la Guardia Nacional, encabezada por un Sargento Montalván, un tipo chele, alto, pedante, malo, vulgar, “enemigo número uno” de periodistas y comerciantes, especialmente si eran las mujeres.

Entre 1968 y 1971 este Sargento Montalván era el que personalmente dirigía los operativos de desalojo de las vendedoras ambulantes de los andenes exteriores y callejones interiores de los Mercados San Miguel y Central.

Eran centenares las víctimas frecuentes de este Sargento Montalván, entre las cuales  se contaban las comerciantes Juana “Polvorita” López Vivas, Carmen “Chanita” Díaz, Georgina Martínez López y María Urbina Moraga.

Montalván tenía a su disposición numerosos guardias en la Onceava Sección de Policía G.N. (“Sierra”) y una pipa de agua con una manguera, que lanzaba un poderoso chorro de agua, el cual era dirigido hacia las vendedoras callejeras, con el fin de desalojarlas, especialmente cuando los turcos o árabes se quejaban de ellas.

“Polvorita” cayó presa cuatro veces por órdenes de Montalván, quien la consideraba la más “revoltosa” y siempre dispuesta a defender a sus compañeras de infortunio “y por el derecho a ganarnos la vida”, afirmaba ella.

De vez en cuando, uno de los encargados de ejecutar las órdenes represivas de Montalván era Raúl “Peyeyeque”, barredor de ambos mercados, quien utilizaba la misma manguera de chorro fuerte de agua en contra de las vendedoras móviles perseguidas.

Inclusive, yo mismo fui hecho prisionero por orden de Montalván el día del Terremoto del 23 de diciembre de 1972, a las nueve de la mañana, porque me subí a un tabanco de la Sección de Policía para tomarle fotos a un bochinche de comerciantes dentro de la unidad policial militar.

Me bajaron a patada limpia del tabanco, me quebraron dos cámaras y una grabadora, me echaron a una celda llamada “Chiquita” y después me remitieron a las Cárceles del Hormiguero, ubicado donde fue el antiguo Matadero de cerdos y reses de Managua.

De esa Cárcel del Hormiguero salí a las nueve y media de la noche del 23 de diciembre, es decir, tres horas antes del Terremoto. Los presos murieron con paredes encima o ametrallados al momento del Terremoto.

Centros comerciales y personajes

Por supuesto, la imagen viva de las comerciantes populares eran el delantal de diversos colores, de encajes, bordados, con vuelos anchos y en algunos casos llenos de dinero las bolsas delanteras o escondidas en depósitos especiales, pegados al vientre.

Las mujeres eran llamadas “Vivanderas”, “Locatarias” y “Mercaderas”, las cuales usaban sombrerones, especialmente si estaban fuera del interior de los Mercados Central y San Miguel.

Las “Vivanderas” que estaban fuera del interior de los Mercados, en la acera, permanecían bajo el Sol ardiente todo el día, lo cual les ponía curtido y ennegrecido el rostro, aunque no perdían el buen humor para llamar la atención de los clientes.

Por el uso frecuentes de sus músculos, centenares de estas “Locatarias” eran fuertes, con aspecto de atletas, pero engordecidas algunas por las comidas abundantes de grasa de cerdo.

¿Quiere queso, cuajada, leche…? !Le vendo barato, marchante! Tomates, naranjas, la comida está sabrosísima, amigos…vamos compren, que ya nos vamos!

!LA PRENSA, NOVEDADES…lea cómo descuartizaron a Milagritos Cuarezma!, eran los pregones de vendedores de periódicos, la mayoría de ellos descalzos, rotos y metiéndose en los pasillos de los mercados y las tiendas periféricas del Central y del San Miguel.

Abundaban los llamados cargadores semidesnudos, sin camisas, algunos descalzos, de aspecto campesino,  (igual que hoy), es decir, quienes ofrecían sus servicios para trasladar mercancías del interior del Mercado hacia la calle, ya fuesen éstas quintales, bolsas pequeñas, o sandías, ayotes grandes para la miel, etc., a cambio de 25 centavos, un córdoba o cinco córdobas.

“Le llevo las compras, madrecita”, era una frase común de los llamados cargadores o “bulteros”.

Dentro y fuera de ambos Mercados estaban centros comerciales como: Gemelos, Hotel Colón, Bacarón Salomón, Lazlo Pataky, José Musalén, Sara Keleman, Mandarín, Casa de los Encajes, Farmacia Ramos y Managua, Tienda Alicia, Casa del Sombrero, Tienda Dreyfus, Trajes Gómez, Casa de la Novia, Kikatex, Ulises Morales, Abraam Frech, Tienda Ludeca, Tienda Lugo, Oscar Keleman, Florida, una talabartería famosa, la Librería Argeñal en los alrededores; el Edificio Cerna con el Ministerio de Educación dentro, la Biblioteca Nacional, en la cual leyó muchísimo Rubén Darío…

“Polvorita” López Vivas vendía en un espacio que le había cedido don Ulises Morales, frente adonde había también una gasolinera.

Dentro de ambos Mercados había secciones de venta de carnes, quesos, verduras, frutas, ropa, zapatos, comiderías, salones de belleza, barberías, bisuterías, refresquerías, abarrotes, venta de pescados, ferreterías, tortillas…

Y allí mismo dentro de estos Mercados había cosas famosas como “Sopa de Cola” todos los días, adonde las comerciantes y forasteros iban a comer por dos y tres córdobas.

Raúl “Peyeyeque”, el barredor de los mercados, un tipo medio “loco”, que dormía allí mismo. Era un hombre vulgar, gritón, y se dice que era “amigo” de  guardias, aunque él lo negaba y de repente se lo llevaban preso y lo ponían a barrer las calles céntricas de Managua.

Era famosa una mujer sólo identificada como Blanca “gorda”, vendedora de manzanas y juguetes.

Cleotilde, quien también vendía manzanas. Le pusieron el sobrenombre de “Amorcito”, porque a todo el que veía le decía: “Que te vendo, amorcito…¿querés manzanas, peras, uvas…?

Un homosexual llamado Fernando, vendedor de uvas y manzanas. ya sonaba también “Sebastiana”, homosexual llamado Sebastián, quien aparece posteriormente en el célebre Mercado Oriental.

Era famosa una mujer bonita, llamada ” varonesa”, alta, blanca, prostituta, porque ofrecía sus servicios sexuales mientras al mismo tiempo andaba con su “marido oficial ” o “chivo”.

Teresa “flaca” era otra prostituta famosa, que deambulaba dentro de los Mercados ofreciendo servicios sexuales.

El “loco” Carlos, que en realidad era loco pacífico, andaba pidiendo dinero en los pasillos de los Mercados Central y San Miguel.

El “loco” Pastor, flaco, alto, quien recogía basura, pedía dinero y jincaba las costillas de los clientes en los comedores, especialmente al medio día.

“Chavela”, otro homosexual famoso en esos días dentro y fuera de los Mercados San Miguel y Central.

Eran famosos los sitios del “Atol en la Esquina 11”, “Chicha de pelo de mai”, “la chicha de mamei”, cuya propietaria pregonaba a gritos: “es mamei legítimo… les doy la prueba de mamei rico, de chuparse la lengua, de sentirlo sabroso”; la “chicha de maicillo”, “tortillas con cuajada de doña Moncha”, “las güirilas con cuajada de doña Tencha”, “Tiste con “cosa de horno” de donde “Melania”, “Tacos con fresco de agua colorada de Don Armando”, quien se paseaba por los dos Mercados con un carretón de manos, en el que andaba un tonel metálico con el refresco helado dentro”, “Comida de la chela María”…

Carteristas

Eran famosos los “carteristas”, es decir, los ladrones especialistas en extraer carteras o billeteras de las bolsas de pantalones de hombres y mujeres.

Estos carteristas operaban dentro y fuera de los dos Mercados.

Fueron famosos los reportajes fotográficos realizados por los reporteros gráficos Carlos Doña y Manuel Salazar al momento en que estos “carteristas” sacaban las carteras a ciudadanos comunes y corrientes en el Mercado San Miguel o mientras iban caminando en medio de la multitud de gente en las callejuelas internas o en la apretazón de las Calles 15 de Septiembre y Momotombo, por ejemplo.

Estos reportajes se publicaron en la Página de Sucesos del Diario LA PRENSA.

Además de los autobuses y camiones que llegaban cargados de mercaderías al Central y San Miguel, también era común la presencia de unos autobuses “pelones”, sin techo, que se estacionaban a la orilla de ambos Mercados, para recoger pasajeros.

Terremoto derrumba mercados

Escenas alucinantes

El ambiente humano era crítico por los niveles de pobreza generalizada, pero poca gente andaba pensando en la posibilidad de un nuevo Terremoto.

Sin embargo, unos cinco días antes del 23 de diciembre de 1972, el ingeniero Carlos Santos Berroterán emitió declaraciones y publicó artículos sobre la posibilidad de la proximidad de un Terremoto, con el argumento de que los movimientos terráqueos de Managua tenían un comportamiento cíclico o repetitivo en cada 25 ó 30 años.

El 23 de diciembre en la noche, mientras tanto, cuando eran las diez y media de la noche, Juana “Polvorita” López Vivas estaba con su familia en el pedazo de terreno que le había cedido don Ulises Morales, contiguo al Mercado San Miguel y frente a la gasolinera.

“Polvorita” recordaba que ella nació, precisamente, el 31 de marzo de 1931, en Granda, cuando ocurrió el Terremoto de ese año en Managua.

Estaba influenciada, al mismo tiempo, por las declaraciones del ingeniero Santos Berroterán, quien decía que había un “silencio sísmico peligroso”, indicativo de que podría desatarse un Terremoto.

En los alrededores de los dos Mercados, en las tiendas, en los comercios de comerciantes de origen turco, en los clubes nocturnos como Terraza, Plaza, el Club Internacional, el Club Social de la burguesía, situada en el costado Noroeste de la  Catedral, se vivía un ambiente navideño, que aumentaba los deslumbres relampagueantes de luces de neón y de árboles de Navidad.

Y por ese mismo ambiente, “Polvorita” y su familia estaban allí, vendiendo manzanas, uvas, frutas, pólvora, “candelas romanas”…

Estaban allí, con “Polvorita”, su marido Hernán López Ortíz y sus hijos: Enrique José Martínez Vivas, Guillermo, Luis Alberto, Esperanza, Elías y Marisol.

Cuando eran las once de la noche, una mancha rojiza en el cielo nocturno de Managua se puso más intensa, mientras aunmentaba el calor.

“Polvorita” López Vivas se inquietó. Comenzó a moverse nerviosamente de un lado a otro, mientras las luces parpadeantes de neón de los comercios le iluminaban el rostro con distintos colores.

“Va a ocurrir un Terremoto hoy mismo en la noche”, les dijo a su marido e hijos.

“Vos estás loca”, la reprendió su marido. “Mejor vámonos de aquí…levantemos todo y nos vamos para la casa”, insistió “Polvorita”, pero el resto de la familia la convenció de que nada pasaría y que además debían vender las mercancías para poder comer en los próximos días.

Al ratito comenzaron los primeros corcoveos ruidosos del subsuelo de Managua, pues se estaba moviendo la llamada “falla de los bancos”, ubicada, precisamente, por debajo de los Mercados Central y San Miguel.

Después llegó el momento del “jamaqueón” fuerte, potente, tan poderoso, que la tierra se sentía saltar bajo los pies de centenares de miles de managuas ubicados en ese momento en el centro de la Capital ruidosa y luminosa por sus comercios y su gente metida en actividades nocturnas de los clubes, discotecas, el Malecón, prostíbulos, tiendas, fiestas privadas, las actividades en el Casino Militar de la Guardia Nacional…

El nerviosismo de “Polvorita” se convirtió en pánico y en imágenes alucinantes, pues mientras las luces de neones, lámparas de tiendas y luminarias se tambaleaban y parpadeaban en el aire (antes de apagarse), pudieron ver cómo se derrumbaban las casas comerciales de los alrededores, el edificio de Ulises Morales, los postes del tendido eléctrico, como “traqueteaban” los Mercados Central y San Miguel.

Se escuchaban nítidas las explosiones y crujidos metálicos provocados por los derrumbes de edificios, casas, postes, tendidos eléctricos…

Al instante, la oscurana, los lamentos generalizados  de “!ay, me muero, auxilio, ayúndenme!”, de los que habían quedado prensados por soleras y paredes de taquezal y cemento.

“Polvorita”, su marido y sus hijos habían podido salvarse ubicándose en media calle.

Quedaron a la expectativa unos segundos interminables, cuando escucharon que desde adentro de los Mercados San Miguel y Central se producían explosiones y comenzaron a elevarse al cielo las llamaradas de los incendios.

En pocos minutos tomó fuego también el edificio de la Ferretería de Ulises Morales, ubicada contiguo a uno de los Mercados.

El mundo se les derrumbaba a ellos también, a pesar de que no habían quedado prensados por ninguno de los edificios. Mientras los incendios y los lamentos de seres humanos crecían, ellos buscaron cómo salir por encima de escombros, heridos y cadáveres.

Comprendió “Polvorita” que los Mercados San Miguel y Central dejaban de existir para siempre.

 El Mercado Oriental

El Mercado Oriental es una historia especial en el comercio popular de Nicaragua.

El historiador Gratus Halftermeyer informa que su construcción comenzó en 1 933, aunque no precisa la fecha ni el mes.

Otras fuentes históricas indican que en realidad este Mercado se comenzó a construir un poco después, porque los dos edificios o galerones metálicos principales fueron edificados por la empresa constructora Lacayo Fiallos cuando ya se sobrepasaba 1940 por supuestas órdenes de Anastasio Somoza García.

En aquellos años de 1940, según Martín Rivera Maltez, el Mercado Oriental era considerado un lugar “bastante lejano”, pues fue ubicado en medio de bosques o arboledas, matorrales tupidos y hierbas llenas de víboras al Sur del Barrio del Calvario.

En esa misma dirección, pero en la propia costa del Lago de Managua, ya existían “Miralagos” (inundado y destruido en  l933),  Tejera y La Quinta Nina.

Se afirma que el Mercado Oriental fue construido por el gobierno somocista con la concepción de que se convirtiera en acopiador o mayorista, para abastecer de productos perecederos como cebollas, papas, plátanos, guineos chanchos, bananos, quesos, zanahorias, verduras, frutas, legumbres, repollos, ayotes, pipianes, sandías, huevos, gallinas, patos, chompipes, abarrotes…

Eran sólo dos galerones metálicos, grandes, de techo muy elevado. Uno de ellos, ubicado al Sur, fue destinado a la venta de abarrotes, quesos, ropa y zapatos, por ejemplo.

El galerón del norte fue destinado al acopio y venta de perecederos como cebollas, repollos, papas, remolachas, zanahorias, las cuales eran lavadas en una pilas pequeñas a punta de agua llevada en pipas también pequeñas.

No había un estacionamiento pavimentado o adoquinado, debido a lo cual en torno a los dos galerones se fue formando un lodazal terrible.

Las mercancías llegaban en camiones, camionetas y autobuses procedentes de Estelí, Matagalpa, Jinotega, Boaco, Juigalpa, Granada, y también por medio del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua.

El más significativo espectáculo eran las carretas jaladas por bueyes, provenientes de la Comarca Sierras de Managua y de Ticuantepe, de donde traían cebollas, frutas, verduras, legumbres, elotes, chilotes, maíz desgranado, limones, piñas, pitahayas, naranjas, mangos en abundancia, mandarinas, cocos…

Diariamente ingresaban no menos de 20 carretas por el lado del Camino Viejo a la Comarca Sierritas, el cual seguía el recorrido tradicional de Santo Domingo de Guzmán, Patrono de Managua.

Este Camino Viejo, en medio de arboledas o bosques espesos, tenía como puerta de entrada el llamado Gancho de Caminos, donde se ubicó la conocidísima fábrica de cohetes y bombas “Caimana”.

La carretas entraban como en “desfile indio” del Gancho de Caminos hacia donde es hoy el Jardín del Calzado, rumbo al sitio en que se instaló la Azucarera, propiedad de la familia Somoza, en el sector conocido hoy como “Zona I”.

La carretas también giraban por otro camino de donde es hoy el Jardín del Calzado hasta el sitio en que se ubica actualmente la comercial de TROPIGAS.

En ambos sectores abundaban árboles enormes de ceiba, guanacastes y genízaros viejos, bajo cuyas sombras eran colocadas las carretas y bajada la mercadería.

Por supuesto, en esa época de mil 940, de 1 950 y aún de 1960, este ambiente de alrededor de los galerones del Mercado Oriental, se mantenía lodoso en el invierno y polvoso en la época seca o de verano.

Esos árboles de ceibo, guanacastes y genízaros servían de letrinas públicas a decenas de borrachos y otras personas que llegaban al sector, especialmente de noche. Al mismo tiempo, servían de “dormitorio” a estos ebrios consuetudinarios.

Según decenas de “Vivanderas”, “Locatarias” y “Mercaderas” de hace más de 40 años, como “Polvorita”, “Chanita”, Georgina Martínez López y María Urbina Moraga, efectivamente el Oriental operaba entonces como un Mercado Mayorista y de minoristas al mismo tiempo.

Según estas “Vivanderas”, se construyó una calle del centro de Managua hacia el Mercado Oriental para facilitar el tránsito de vehículos como camionetas, camiones, taxis y carretas jaladas por bueyes.

“Igual que ahora, las vendedoras de los Mercados San Miguel, Central y Böer, nos íbamos a comprar productos perecederos al Oriental y los transportábamos en camionetas de acarreo, en taxis y especialmente en coches jalados por caballos, porque resultaba más barato”, relata Carmen “Chanita” Díaz.

En la mayoría de los casos, las “Vivanderas” del Central, San Miguel y Böer, le compraban directamente a los productores de las carretas provenientes de la Comarca Sierritas y San Antonio Sur de Managua, es decir, venían del comienzo de los Lomos montañosos del Crucero.

Llegaban, asimismo, vecinos de las comarcas vecinas de Managua a comprar al Oriental. Estos llegaban montados en caballos, mulas o yeguas.

Por este motivo y por la presencia de los bueyes, abundaban las defecaciones o cagadas de estos animales alrededor de los galerones mencionados.

¿Cómo era el ambiente en el Oriental?

A mediados de 1965 se construyeron otros dos galerones metálicos, en torno a los cuales se fueron fincando otros negocios comerciales como cantinas con “tragos de a peso”, prostíbulos, comedores populares, ventas de sopa de mondongo y tramos de ventas al aire libre, especialmente hacia el oeste de los módulos metálicos.

Una de esas cantinas era conocida como “Rancho Grande”. Efectivamente, era un rancho grande, ubicado al oeste de los galerones. Allí había numerosas prostitutas.

En el mismo sector había “hospedajes” y cuarterías en que vivían algunos comerciantes foráneos.

Al Oeste, donde se conserva un poste de tendido eléctrico muy viejo, habían un molino, un puesto de venta de carbón, una fritanga, una mujer gorda vendía chorizos de cerdo y un hombre viejo vendía los “tragos de a peso” en la cantina, donde ponían una especie de batea con aserrín para que los borrachos echaran allí las escupidas.

!Ah, claro!, allí andaba muy atento, un cobrador del Distrito Nacional o Alcaldía capitalina, aunque no prestara ningún servicio a las “Vivanderas”.

Al registrarse el Terremoto del 23 de diciembre de 1972, tal vez había unos 400 “Vivanderas”, “Locatarias” o “Mercaderas”, Comerciantes Minoristas, ubicadas al Oeste de los galerones metálicos mencionados.

En realidad había también hombres, pero la inmensa mayoría eran mujeres, acompañadas de niños muy pequeños, a los cuales mantenían metidos en canastos o les improvisaban sombras con pedazos de cartones y plásticos.

Mantenían sus canastos en medio Sol y sobre el fango o el polvo, porque no había pavimento, ni adoquinado, ni tramos formales en ninguna parte.

La mayoría de estas mujeres se cubrían con unos sombreros grandes, aludos, para soportar el Sol ardiente de la Managua todavía provinciana  de esos días.

En la época lluviosa, las correntadas que bajaban por el Camino Viejo de la Comarca Sierritas, entraban raudas hacia los alrededores de los galerones del Mercado Oriental, provocando que estas pobres “Vivanderas” salieran corriendo a buscar refugio en otros sitios.

Al ocurrir el Terremoto de 1972, ya existía la bodega, conocida como “Azucarera”. Ya estaba construido el  Reparto Ciudad Jardín, en el costado Sureste del Mercado Oriental. Ciudad Jardín fue uno de los primeros repartos edificados en 1969.

Para entonces, ya eran famosos los prostíbulos y cantinas de “”Malinche”, “Mendozas”, “Gato Abraam”  y “Palo de Gato”.

Las “Mendozas” eran cuarterías con cuartos de “servicios sexuales” por donde es  hoy la Zona I, es decir, al Sureste de la Azucarera.

“Malinche” estaba ubicado de donde es hoy el Cine México dos cuadras al Oeste, por el sitio en que se ubica la Ferretería  Novillo.

“Palo de Gato” estaba situado de la Azucarera cuatro cuadras al Oeste, es decir, un poco al norte del  famoso “Chiquero”.

El Terremoto del 23 de diciembre de 1972 cambió explosivamente la situación del Mercado Oriental, pues todas las “Vivanderas” y “Vivanderos” de los Mercados San Miguel, Central, Böer y Candelaria habían quedado sin un lugar para recomenzar sus actividades comerciales populares.

El Terremoto derrumbó todo en aquella Managua llena de lujos de los ricachones y miserias de los pobres.

Miles de “Mercaderes” estaban en “el aire”, mientras la inmensa mayoría de la fuerza laboral existente había quedado sin empleo.

Había que comenzar de nuevo, y la posibilidad a la vista era el Mercado Oriental, hacia donde se dirigieron centenares de las “Vivanderas”, las cuales se encontraron con que Anastasio Somoza Debayle había mandado a colocar guardias en los cuatro costados del Mercado Oriental, para que nadie se fincara dentro ni en sus alrededores.

Al momento del Terremoto de 1972 habían “Vivanderas” regadas, al aire libre y en algunos tramos improvisados con pedazos de tablas, cartones y plásticos negros, en la calle Sur, paralela al galerón de abarrotes; la calle situada al Norte, de la Azucarera hacia el Oeste, es decir, paralelo a los galerones de cebollas, verduras y legumbres, convertidos después en los locales para “Vivanderas” o vendedoras de carnes, comidas, mondongos, chorizos de res y cerdo, sopas de res, chancho, punches y de pescados; y la Avenida, ubicada al Oeste de todos los galerones, donde estaban el Molino, “Ranchón” (cantina con prostitutas) y la cuartería ya mencionada.

Población explosiva después del Terremoto

¿Cuántos miles de comerciantes habían quedado sin sus tramos del Central, San Miguel, Böer y Candelaria?

Al mismo tiempo, más de 100,000 trabajadores del Estado y de empresas privadas: comercios, industrias, gasolineras, periódicos, radioemisoras, clubes nocturnos, discotecas, transportes colectivos, etc., también habían quedado en el desempleo.

Los únicos trabajadores con posibilidades próximas de empleo eran los albañiles, armadores y similares, los cuales tuvieron que irse a una huelga en junio de 1973 porque Somoza Debayle les impuso 60 horas de labores semanales en vez de las 48 establecidas en el Código del Trabajo.

Había incertidumbre profunda en el “Valle de las Lágrimas” posterremoto de Managua.

Por tanto, el comercio popular parecía ser la alternativa más inmediata para conseguir alimentos, ropa, zapatos y a lo mejor un terreno para construir una casita nueva.

Ciudad Jardín era un Reparto nuevecito, de apenas tres años, al ocurrir el Terremoto de 1972.

En la manzana de casas situadas al Sureste, frente al Mercado Oriental (aunque un poco lejos de galerones) estaban apareciendo algunas tiendas de venta de telas, ropa confeccionada y zapatos.

Estas numerosas manzanas de viviendas de Ciudad Jardín estaban ubicadas del Gancho de Caminos hacia el Norte, precisamente a los límites del Mercado Oriental;  y por el Este hasta llegar a la Clínica Santa María y semáforos Tenderí, en el comienzo de la Pista Larreynaga.

“Polvorita Martínez” andaba desesperada porque su marido y sus hijos estaban sin comida.

En marzo de 1973 tomó una canasta llena de manzanas, uvas y ropa confeccionada, y se fue donde una amiga suya, doña Lila Bravo, propietaria de una de las tiendas recién estrenadas en las casas mencionadas de Ciudad Jardín.

Le pidió permiso para ubicarse en el andén frente a su casa, lo cual su amiga y pariente cercana aceptó en solidaridad.

Tendió una “tijera” (cama rústica), pero de inmediato reaccionó el guardia que estaba en los alrededores, presto para no dejar fincarse a nadie en los terrenos lodosos cercanos al Mercado Oriental.

“Váyase de aquí…tengo órdenes de no permitir el asentamiento de nadie en estos terrenos”, le advirtió el guardia. “Ella me dio permiso de ponerme aquí…no le estoy causando males a nadie”, respondió “Polvorita”.

El guardia la dejó tranquila durante dos días, tres días… De repente llegaron en masa numerosas amigas suyas, antiguas “Vivanderas” de los Mercados Central y San Miguel, entre otros, Raúl Bermúdez y su esposa.

Al ver a “Polvorita” instalada en la acera, ellas y ellos se arriesgaron también. Los guardias intentaron desalojarlas, pero cada vez eran más “Vivanderas” instalándose al aire libre, bajo el Sol ardiente, en la calle polvorienta (era época de verano) del Gancho de Caminos hacia la esquina en que posteriormente se instaló el Jardín del Calzado.

El gobierno somocista, encabezado por Anastasio Somoza Debayle, más bien se vio obligado a elaborar un plan de ubicación de las “Vivanderas” que empezaron a llegar por miles a los terrenos aledaños a los galerones del Mercado Oriental, los cuales fueron reordenados en función de un comercio mezcla de mayoristas con minoristas.

Hubo una especie de explosión del comercio al aire libre a medianos del año 1973.

Aparecieron por miles los tramos improvisados, especies de casitas minúsculas, sostenidas en pedazos de tablitas, cartones y plásticos, bajo los cuales eran colocados los canastos con mercancías y los niños tiernos de las “Vivanderas”, miles de ellas de Managua y otras miles provenientes de Masaya, Granada, de los Pueblos Blancos o Brujos, de Tipitapa, del Municipio Concha, de Carazo, etc.

Ese mismo año se hizo común que muchas vendedoras se quedaran durmiendo en el tramito improvisado, o que las mercancías las transportaran diariamente en un carretón de manos hacia los sitios en que estaban posando o viviendo.

Fue adoquinada la Avenida del Gancho de Caminos hacia la Azucarera y pavimentado el pedazo de Avenida al Oeste de los galerones metálicos, construidos por la empresa Lacayo-Fiallos, se ha dicho, entre 1936 y 1940.

Cada “Vivandera” o “Vivandero” se fue quedando establecido en un pedazo de terreno, en puro suelo lodoso o polvoso, y de ese modo comenzó la defensa del “derecho ganado” de cada uno de los tramos en el ensanchamiento del Mercado Oriental, después del Terremoto de 1972.

Los adultos vendían (hombres y mujeres) y los niños tiernos dormían dentro de canastos y en el suelo.

Aparecieron el Jardín del Calzado, la Casa de los Encajes, Tienda Carioca, decenas de negocios de comerciantes árabes y turcos en las dos calles principales de Ciudad Jardín, situada de la esquina de la Casa de los Encajes rumbo al Cine Jardín y de la Gasolinera Shell hasta la última casa de Ciudad Jardín por el lado Sur.

Apareció el Cine México, situado del Gancho de Caminos  dos cuadras al Oeste, donde no había tramos comerciales antes del Terremoto de 1972.

En torno al Cine México había un parque o estacionamiento de vehículos, el cual fue “tragado” por el explosivo crecimiento de tramos al aire libre a partir de 1973.

Se instaló una intendencia o gerencia del Mercado Oriental en el módulo central, en representación del Distrito Nacional, para controlar a las “Vivanderas” y “Vivanderos” y cobrarles por el uso del piso e impuestos diarios por estar vendiendo en esos suelos llenos de basuras y diversos tufos por falta de limpieza.

El crecimiento de más y más tramos se fueron “comiendo” los parqueos de vehículos y carretas que estaban por donde es hoy el Jardín del Calzado, en los ceibones donde era la cuartería y prostíbulo de las  “Mendozas”, del “Malinche” y del “Palo de Gato”, pero al mismo tiempo se ensancharon estos prostíbulos y cantinas hasta convertirse en la llamada “Ciudad del Vicio”, según veremos más adelante.

El crecimiento era explosivo, desordenado, pues en todas partes se mezclaban las ventas de comida, por ejemplo, con ropa, calzado, cosméticos, verduras, legumbres, frutas, ferreterías, abarrotes, zapatos…

La Azucarera fue quedando rodeada de tramos comerciales sencillos, propiedad de gente muy pobre, y al mismo tiempo crecían las tiendas distribuidoras, mayoristas, cuyos dueños eran ya gente poderosa porque manejaban mucho dinero y se les veía mucho oro colgado o ceñido en forma de cadenas, cordones, pulseras, brazaletes carísimos, lucían ropa muy fina y zapatos muy elegantes.

En el llamado “Gancho de Caminos”, entrada principal del Mercado Oriental por el lado Sur, se instalaron dos gasolineras, las cuales igualmente poco a poco fueron quedando rodeadas de tramos comerciales improvisados.

Los tramos se extendieron hacia la Iglesia del Calvario, ubicada en el extremo Norte, muy cerca de la Carretera Norte, donde ya habían dos gasolineras; de la Casa de los Encajes rumbo a la Jabonería América, de la Azucarera al Oeste, del Gancho de Caminos al Jardín del Calzado, de la Fábrica de Cohetes y Bombas Caimana hacia el Norte en una de las Avenidas de Ciudad Jardín, de donde es hoy la Estación IV de la Policía Nacional hacia los galerones metálicos, del Cine México al Norte y Oeste, del Cine México una cuadra al Oeste y luego dos, tres cuadras rumbo al Norte por donde era el “Palo de Gato”.

El “Chiquero” y la “Ciudad del Vicio”

Por ese ensanchamiento veloz, voraz, violento, incontrolable, apareció también el llamado “Chiquero”, ubicado del Cine México tres cuadras al Lago, en un predio que ocupa más de una manzana.

En realidad, este “Chiquero” es como la continuidad del Mercado de Mayoreo de productos perecederos que había en los galerones metálicos antes del Terremoto de 1972.

Al principio, a mediados de 1 974, allí se instalaban productores agrícolas o intermediarios con camiones llenos de plátanos, guineos, cebollas, ajos, papas, piñas, naranjas dulces y agrias, papayas, sandías, guayabas, zapotes, melones, tomates, pepinos, chayotes, ayotes, cañas, limones dulces, zanahorias, remolachas, bananos chinandeganos, caraceños y ometepeños; quesos, cuajadas, cremas, quesillos, leche por galones.

Era el más extraordinario de los espectáculos, pues los ocupantes de estos camiones y camionetas llegaban de madrugada, por ejemplo, a las cuatro de la mañana y comenzaba una labor agitadísima de acomodar estos productos agrícolas en el puro suelo lodoso o polvoso.

Cada uno se había apropiado de un pedazo significativo de terreno o se lo había asignado el Distrito Nacional, encabezado en esos días por el somocista doctor Luis Valle Olivares.

Esos productores, además, dormían allí, cuidando sus productos comerciales, hasta que los vendían todos y se iban a traer más de lugares como Rivas, Masaya, Carazo, Sébaco, Jinotega, Matagalpa, Boaco, Chontales, de León y Chinandega; y de los llamados “Pueblos Brujos”.

Era y sigue siendo un espectáculo agitado, agotador, lleno de angustias diarias, de madrugada, el hecho de que las “Vivanderas” de plátanos, frutas y legumbres, pagan a cargadores, “bulteros” y carretoneros para que les transporten del “Chiquero” estos productos hacia sus tramos dentro del Mercado Oriental.

Estos carretones llenos de mercancías, después del Terremoto y actualmente, se hacinaban en los callejones estrechos con compradores, provocando estancamientos que duran media hora, una hora y pleitos interminables por el derecho a paso o circulación.

En época lluviosa, los compradores llegaban a este sitio del “Chiquero” y resto del Oriental, “chapaleando” lodo, cuando los callejones ya se estaban volviendo estrechos, muy estrechos, estrechísimos, convirtiendo aquello en un hacinamiento cada vez más afixiante.

Los camiones con queso, abarrotes, ropa confeccionada y calzado, entraban por la Calle de donde es hoy la Estación IV de la Policía Nacional (Policía Sandinista, instalada en 1981) hacia el Norte, rumbo a los galerones centrales.

Ya en 1976, el Mercado Oriental ocupaba unas 40 manzanas de extensión. Se había extendido por el lado de la Iglesia de Santo Domingo, de la Iglesia del Calvario rumbo a la Carretera Norte, de donde fue Comercial Abanico al Oeste, del México dos cuadras al Oeste y al Sur por el Barrio hoy llamado “19 de Julio”, de la esquina de la Ferretería  Novillo para el Norte.

Todo ésto en un área de terreno considerada parte de los escombros de la Capital “terremoteada”, pues este lugar está afectado por la llamada Falla de Chico Pelón, donde existe uno de los 16 volcanes activos e inactivos en el subsuelo de la Ciudad de Managua.

Ya en 1975 se podían ver, al mismo tiempo, tramos endebles, tramos bien construidos o “locales” sin techo alguno en pedazos de terreno resguardados, cada uno, por sus “dueñas” las “Vivanderas”, metidas en angustias por deudas con bancos, prestamistas voraces y ventas cada vez más bajas.

A la par de todo este laberinto comercial, fueron creciendo también los prostíbulos de  las “Mendoza”, del “Malinche” y “Palo de Gato”, bautizados todos estos lugares  por los capitalinos como “Ciudad del Vicio”.

En “Malinche” habían más de 50 prostitutas, con sus respectivos “chivos” (“maridos oficiales”).

Ya en 1975 eran famosos los asesinatos, asaltos a mano armada, robos en los tramos, bandas de ladrones, bandas de carteristas y también los crímenes ejecutados por guardias nacionales somocistas bajo un famoso árbol de guanacaste, ubicado para el lado del Cine México.

Se hicieron famosos los llamados “chivos” de las prostitutas en los tres sitios mencionados, pero además existían prostíbulos disimulados con rótulos como “Se Cose”, “Se Borda”, “Se venden Cosméticos”, “Se hacen masajes”…

En estos lugares, en realidad, habían dos, tres, cuatro y hasta 10 mujeres prestando “servicios sexuales” sin control alguno, debido a lo cual aparecían las enfermedades de “gonorrea” y “chancro” en hombres y mujeres, inclusive en féminas decentes, porque sus maridos les trasmitían estas enfermedades venéreas.

En algunos casos, estos “chivos” eran comerciantes o delincuentes famosos. Se afirmaba en esos años que ir a la “Ciudad del Vicio” era buscarse, con seguridad, un asalto o la muerte segura.

En estas bandas de criminales estaban metidos numerosos guardias nacionales y funcionarios del Distrito Nacional, los cuales tenían dominio o eran aliados de delincuentes y amenazaban a las prostitutas con llevarlas presas por andar enfermas o debido a que no entregaban “la tajada” o “coima” por prestar “servicios sexuales”.

Cobraron fama los asaltos a “Vivanderas”, a compradores que los ladrones veían con dinero, los robos nocturnos dentro de los tramos de mayoristas.

También se formaron bandas de ladrones que protegían a comerciantes o les robaban mercancías.

Se hicieron comunes los famosos “topes”, es decir, comerciantes (hombres y mujeres) que compraban objetos robados, ya fuesen cadenas de oro, pulseras, relojes, granos básicos, repuestos de vehículos…

En medio de esta situación aparecieron también los grupos de delincuentes y comerciantes (aliados los unos con los otros) que ejercían el llamado “Mercado Negro”, que en realidad era (y sigue siendo) tráfico con determinadas mercaderías como repuestos de carros, camiones, tractores o artículos de ferreterías vendidos más baratos que en las Ferreterías formales de Managua.

Este “Mercado Negro” se hizo célebre en un predio cercano a la Iglesia del Calvario, donde fue desarticulado varias veces por la policía somocista, pero volvía una y otra vez, alcanzando, al mismo tiempo, a otros productos como la ropa confeccionada, cigarrillos, cosméticos, medicinas y donaciones venidas del extranjero.

Se volvieron renombrados asimismo los llamados “corredores”. Esto significaba que algunos comerciantes móviles, sin tramos fijos, conseguían mercaderías escasas como los granos básicos: frijoles, maíz, arroz, sal, azúcar, cigarros, ropa fina, cosméticos de lujo o caros…

En la década del 70, después del Terremoto de 1972, ocurrieron incendios voraces en el Oriental, especialmente en aquellos sectores de ropa confeccionada y calzado.

Fueron “comunes” las apariciones de hombres o mujeres asesinados en cualquier callejón del Mercado Oriental, donde la oscuridad reinaba en casi todos los tramos. Había abundante luz sólo en las cantinas o prostíbulos de la ya mencionada “Ciudad del Vicio”, que en realidad eran tres puntos diferentes en el centro de expendio popular.

Cada que llovía fuerte en Managua se inundaban de correntadas todos los callejones, tramos y canastos del Mercado Oriental, mientras al mismo tiempo no fallaban los cobros del Distrito Nacional, encargado directo de las construcciones y reparaciones de calles en la Capital.

No habían desagües, se acumulaban la basura por decenas de toneladas, reinaba el lodo, el hacinamiento, los peligros de enfermedades por contaminación ambiental, todo lo cual se sumaba a la plaga de delincuentes reprimidos (unos) y protegidos (otros) por jefes policiales (guardias) que también tenían por negocio la prostitución y control provechoso en su favor de las bandas delictivas.

Cabe mencionar que por el ensanchamiento del Mercado Oriental se complicó también la presencia anual (del 1 al 10 de agosto) de la procesión de Santo Domingo de Guzmán, Patrono de Managua, a una de sus sedes en la Iglesia de Santo Domingo, situada, precisamente, en el extremo Noroeste del Mercado Oriental.

Al ritmo de esta procesión religiosa, se movían también grupos de delincuentes o bandas de ladrones, que aumentaban su accionar dentro y fuera del Mercado Oriental.

Al arribar a 1978, el Mercado Oriental había rodeado también al Cine México, en cuyas cercanías apareció el famoso “Callejón de la Muerte”, supuesto refugio de ladrones y de prostitutas.

El Mercado llegó al “Gancho de Caminos”, donde también se instalaron “cambistas” de dólares. Se llenó de tiendas comerciales la siguiente Avenida de Ciudad Jardín, ubicada del Gancho de Caminos una cuadra al Este y luego hacia el Norte.

El Mercado Periférico

Antes de continuar esta historia breve, es necesario contar sobre la aparición de los llamados Mercados Periférico y Occidental.

La edificación del Mercado Periférico estaba destinada, al parecer, para otros fines, pero el Distrito Nacional ordenó a abrir allí un centro de expendio popular, mientras al mismo tiempo la Guardia Nacional, jefeada por Anastasio Somoza Debayle, mandó a instalar la tenebrosa Onceava Sección de Policía G.N. (“Sierra 13”, le decían los guardias) en ese mismo edificio, al mando del conocido asesino y torturador Alberto “Macho Negro” Gutiérrez.

Ese edificio fue reparado en 1973. Está situado en el costado Oeste del Cementerio Oriental de Managua.

La Treceava Sección de Policía se instaló casi al mismo tiempo que el Mercado, pues a raíz de las huelgas obreras de 1973 y el accionar del Frente Sandinista de Liberación Nacional en todo el país, especialmente en Managua; Somoza y su guardia genocida mandaron a abrir 16 cuarteles o secciones policiales, fijas y ambulantes, en el Oriente, Norte, Sur y Oeste de Managua, como parte de la contrainsurgencia de la dictadura ante el avance del accionar guerrillero del FSLN.

En aquellos días el Mercado Periférico se llenó de “Vivanderas” y de compradores por la falta de centros comerciales en este sector oriental capitalino, hacia donde se estaba extendiendo Managua “en forma de abanico desordenado” después del Terremoto de 1972.

A él acudían pobladores de los Barrios Maestro Gabriel, Salvadorita (hoy Cristian Pérez), Edén, Ducualí, Bello Horizonte, Santa Rosa, Santa Bárbara, Don Bosco, Luis Somoza (Diez de Junio), Colombia, Santa Julia, Santa Rosa, Nicarao, Catorce de Septiembre y el Barrio Costa Rica.

Fue dividido este edificio en  ocho callejones orientados de Sur a Norte y tres callejuelas de Este a Oeste, entre los cuales fueron ubicados los tramos, construidos  con bloques en forma de “minifaldas”.

Ha contado siempre con 6 plataformas de descargue, un estacionamiento o parqueo amplio en el lado Oeste, donde se estacionan autobuses interlocales hacia Tipitapa.

Entre sus comerciantes más conocidas estaban Esmeralda Chamorro, Yolanda Téllez, Lidia Martínez, Rosabeth López, Gladis Olivares, Doña Velia Peralta (madre de David y René Tejada Peralta), Victoria Zamora, María Isabel Lanzas y Yolanda Medrano.

Algunas de estas comerciantes o “Vivanderas”, “Locatarias” o “Mercaderas” denunciaron siempre cómo se escuchaban los lamentos angustiosos de los prisioneros que eran torturados por “Macho Negro” en los sótanos de la Onceava Sección de Policía, donde todavía se ven las letras “G.N”.

Este Mercado comenzó a declinar por los centros comerciales y supermercados que aparecieron en 1975 en el Reparto Bello Horizonte y los alrededores del Cine Colonial, ubicado precisamente en la orilla de la Avenida que comienza en la Carretera Norte y termina en la Clínica Don Bosco, uno de cuyos trazos pavimentados es entre el Mercado Periférico y el Cementerio Oriental de Managua.

Casi al mismo tiempo se instaló el Mercado Occidental, cuyos comerciantes o “Vivanderas” y “Vivanderos” eran, en la mayoría de los casos, los que habían estado en el Mercado  Candelaria en las cercanías de la Estación del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua.

Este Mercadito se ubicó en el costado Noreste del Cementerio Occidental, el más grande y viejo de Managua, para dar atención comercial a los Barrios Monseñor Lezcano, Santa Ana, Arbolito, Altagracia, Linda Vista, Brisas, Valle Dorado, Morazán, Acahualinca, San Sebastián y El Rosario.

El local de este Mercado es casi todo de madera. Tiene forma rectangular de Sur a Norte. Cuenta con dos callejones largos y tres calles cortas.

En el Periférico y el Mercadito Occidental se vendía de todo: verduras, comidas, ropa confeccionada, medicinas, frutas, legumbres, abarrotes, carnes de res, cerdo, pescado y pollo, bisuterías, lácteos, abarrotes, tortillas, cosméticos, carbón, leña, caña, dulces de rapadura…

Las “Vivanderas”(comerciantes minoristas) de estos dos Mercados siempre reclamaron la necesidad de que les pusieran una Terminal de Autobuses Urbanos en sus estacionamientos, o que al menos pasaran cerca las rutas urbanas.

Cabe aclarar, eso sí, que en la década de 1970, antes del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, eran escasas estas Rutas de Buses Urbanos, pues estaban limitadas a las llamadas TUN, 109, los autobuses de Río Sol y algunas camionetas propiedad de guardias nacionales.

Mercados y Triunfo de la Revolución Sandinista

Una de las primeras medidas  de la Junta de Reconstrucción Nacional, después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista,

fue reordenar el laberinto del Mercado Oriental y desarticular la “Ciudad del Vicio”, lo cual comenzó en el mismo año de 1979.

Era una misión que parecía muy difícil, porque la delincuencia organizada, en combinación con guardias genocidas y la “chivería” de los prostíbulos de la “Ciudad del Vicio”, habían demostrado ser intrépidos, audaces, feroces y violentísimos en su accionar dentro y fuera del Mercado Oriental.

Se recuerda que, inclusive, quienes se oponían a los designios de las bandas delictivas y de los guardias mismos aparecían muertos a puñaladas, balazos o ahorcados en el guanacaste que estaba situado por donde es hoy el llamado “Chiquero”.

La Junta de Reconstrucción Nacional nombró como jefe de la Junta de Reconstrucción de Managua a Samuel Santos López, con categoría de Ministro, quien con su equipo de trabajo elaboró el plan de reordenamiento del Oriental.

La inmensa mayoría de “Vivanderas”, comerciantes minoristas, “Locatarias” o “Mercaderas” dieron su “bendición” a los planes de limpieza social, limpieza ambiental e higiene, porque también reinaban tufos por desagües taqueados, por basura almacenada en todo el Mercado, por tramos hacinados y ubicados en el puro suelo y debido, en resumen, a que el Mercado no era lavado por el Distrito Nacional.

Se organizó el operativo. Por supuesto, éste se facilitó porque centenares de “Vivanderas” y “Vivanderos” eran Colaboradores Históricos del Frente Sandinista en la clandestinidad.

Hubo una reunión previa entre el Alcalde Samuel Santos López, funcionarios de la recién organizada Alcaldía o Junta de Reconstrucción de Managua, agentes de la Policía Sandinista, comerciantes o “Vivanderas” y militantes del FSLN.

Fue un espectáculo estremecedor, tierno, una imagen de gran solidaridad humana aquel hecho de hablar con las prostitutas y convencerlas para que abandonaran esa vida de “bajo mundo” en la “Ciudad del Vicio”, “donde la vida no valía nada”, recuerdan “Polvorita Martínez”, Ana Zúniga y Carmen “Chanita” Díaz.

Fue de tarde, en pleno día. Una procesión interminable de comerciantes o “Vivanderas” andaba participando en el operativo de limpieza del Oriental.

Las mujeres prostitutas fueron sacadas de los tres prostíbulos, cuyos dueños, mezclados con guardias somocistas, habían huido.

Las cuarterías o dormitorios de las prostitutas y los “cuartos de servicios sexuales” eran francamente asquerosos, hediondos, sucios, llenos de hongos y papeles viejos.

Los “servicios sexuales” eran prestados en tijeras viejas de lonas rotas o forradas de sacos macén, también ya viejos, o en camastros de madera podrida.

Aquellos “cuartos de servicios sexuales”, estrechísimos, tenían como puerta una cortina de saco de bramante o cualquier trapo viejo, y al mismo tiempo estaban separados por biombos de papeles y sacos viejos.

Todos los ruidos de una pareja en novimiento por “coito sexual” eran escuchados por la otra pareja de al lado.

El piso era puro suelo. El techo era de cinz muy viejo o de cartones prensados con piedras por encima.

El precio por el “servicio sexual” dependía de si la mujer era joven, bonita o si ofrecía determinadas “habilidades” y “servicios extras”.

Esos “servicios sexuales” costaban 20 córdobas, 30 córdobas y 40 córdobas.

Una fama adicional de estos “lupanares” era que las prostitutas se ponían de acuerdo entre ellas o con sus “chivos” para robarle a los clientes, después de emborracharlos o emboscarlos a mano armada dentro o fuera del prostíbulo de las “Mendoza”, “Malinche” y  el célebre  “Palo de Gato”.

Algunos de los “chivos” y delincuentes eran espías o sencillamente estaban al servicio de la Guardia Nacional y de funcionarios del Distrito Nacional.

Aquello fue como la liberación de un campo de concentración.

Dentro del prostíbulo, a la orilla del recinto administrativo, había un estanco, en el cual se servían los “tragos de a peso”, y en las orillas, en el suelo, estaban unas bateas repletas de aserrín para que los bolos o ebrios escupieran.

El rufián, dueño o administrador del prostíbulo estaba allí mismo cobrándole a las prostitutas después de que éstas habían “terminado” con el cliente en uno de los cuartuchos mencionados.

Fueron desarmados los cuartos, y muchas de las mujeres se organizaron posteriormente en grupos para participar en proyectos sociales y económicos, como ocurrió, por ejemplo, en el llamado “Barrio Maldito”, hoy llamado Julio Buitrago Urroz, militante sandinista asesinado por la Guardia Nacional Enel sitio conocido como Delicias del Volga.

También fueron desarmados los cuartos o casitas-tramos de centenares de comerciantes, mujeres y hombres, que vivían cuidando sus mercancías dentro del Oriental.

La mayoría de estos comerciantes fueron trasladados a lotes de lo que es hoy el Barrio Progresivo Jorge Dimitrov, en las cercanías del Colegio Cristo Rey.

Además de reordenamiento del Oriental, el operativo de limpieza incluyó una campaña de forma directa y mediante medios de comunicación masiva, para neutralizar el contrabando de mercaderías, la especulación de precios con productos básicos de consumo popular como los frijoles, maíz, arroz, jabones, aceite de cocinar, carnes de todo tipo, papel higiénico, verduras, legumbres, frutas, etc.

La campaña incluía combatir los préstamos usureros de prestamistas que se hicieron millonarios por la coimas cobradas a las “Vivanderas” del Mercado Oriental.

En este operativo participaron como dirigentes sandinistas y comerciales Marcos Mejía Marenco y Nubia Sánchez, Noel Carrero Escoto, Olga Orozco, Janet Muhan, y la Chilito Martínez, quienes pocos meses después del Triunfo de la Revolución crearon una organización representativa de las “Vivanderas” y “Vivanderos” llamada Comité Central del Mercado Oriental.

Antes de 1979 no hubo organización representativa alguna, porque la Guardia Nacional y los burócratas del Distrito Nacional lo impedían.

Este Comité Central comenzó con 350 miembros, entre mujeres y hombres, todos comerciantes.

Uno de los elementos polémicos de aquellos momentos era el asunto de que dentro del mismo Oriental habían numerosos comerciantes mayoristas, que al mismo tiempo vendían “al detalle” perjudicando a los  vendedores minoristas.

Influidos por el calor de la Revolución Popular Sandinista, los integrantes del Comité Central del Oriental, apoyados por el Frente Sandinista y la Junta de Reconstrucción de Managua, comenzaron también a organizar los Comités de Defensa Sandinistas (CDS) por rubros y manzanas, con el fin de tener “un canal de comunicación directo” para dar a conocer medidas económicas de distribución por parte del gobierno revolucionario.

Para sus reuniones, unas estrictamente comerciales y otras políticas y de los CDS, el Comité Central gestionó la obtención del local que actualmente ocupa en el segundo piso del galerón metálico de las carnes, comidas y artesanías.

Casi al mismo tiempo, se lanzó una campaña de limpieza a fondo en todos los tramitos comerciales, los cuales fueron lavados, fumigados y mejorados físicamente con apoyo de la Intendencia del Mercado Oriental, uno de cuyos primeros gerentes fue un hombre llamado Leonardo Minicucci.

Paralelamente se iba reordenando. El reordenamiento consistió en acomodar los tramitos de tal manera, para que las calles quedaran despejadas para la circulación de los compradores y de vehículos como camiones, camionetas, motocicletas, carretas y autobuses inclusive.

Los CDS crearon la Vigilancia Revolucionaria, consistente en evitar la presencia nocturna de delincuentes e impedir la especulación con productos comerciales escasos como los frijoles, arroz, maíz, queso, por ejemplo.

Por primera y única vez en la Historia de Nicaragua se pudo apreciar armonía organizativa, solidaridad creciente entre las y los comerciantes y de comunicaciones entre las organizaciones de vendedores minoristas y representantes del gobierno de la Junta de Reconstrucción de Managua.

Se puso de moda en el Mercado Oriental la distribución organizada de productos comerciales diversos.

Se organizó el Mercado Oriental por rubros, es decir, la ropa, calzado, cosméticos, por ejemplo, se colocaron en un solo  sector.

El galerón metálico Sur se destinó a los abarrotes. En el segundo galerón metálico se organizaron las vendedoras de carnes, comedores, de embutidos, las artesanías…

En coordinación del Comité Central del Mercado con la Intendencia, ya en la época de Henry Larios, gerente del Mercado, fueron organizadas las Zonas I, II y III.

En la Zona I se colocaron la ropa, calzado, cosméticos, mochilas, telas…

La Zona II es la de los galerones metálicos, en los cuales se incluyen las ventas de pescados.

Y la Zona III es la de los productos perecederos como verduras, legumbres, frutas, es decir, plátanos, tomates, piñas, bananos, melones, naranjas, limones, hortalizas, repollos, cebollas…

En esta misma época es organizado el Centro de Desarrollo Infantil para que las “Vivanderas” con hijos pequeños los llevaran a ese sitio mientras permanecían en sus tramos comerciales.

A los niños se les daba comida, atención médica, educación y cuido durante todo el día, con personal pagado por la Corporación Municipal de Mercados de Managua (COMMEMA).

Se le dio un sentido de propiedad a cada tramo, para que todos los comerciantes (mujeres y hombres) lo cuidaran como su centro de trabajo.

Por primera vez en toda la Historia nacional se comenzó a celebrar el Día de las Madres entre las comerciantes, promovida esta actividad por el Comité Central del Mercado y la Intendencia del Oriental.

Asimismo, se comenzó a poner en práctica la solidaridad real cuando una de las “Vivanderas” organizadas sufría una desgracia familiar o personal.

Cuando una de las mujeres vendedoras estaba enferma, del CDS y del Comité Central iban a verla y le llevaban ayudas financieras o alimentos o medicinas.

Se efectuaban reuniones o asambleas del Comité Central y de los CDS cada ocho días, mediante lo cual los comerciantes se mantenían plenamente informados.

Al fin de año se efectuaban fiestas populares con derroche de arte desarrollado entre las mismas comerciantes o de sus hijos en el Mercado Oriental.

En la década del 80 fueron también gerentes de la Intendencia del Mercado Oriental los licenciados Enrique Murillo, Jesús Estrada, Eduardo Dolmus y Wilfredo Osejo Blandón, quienes también prestaron servicios en otros Mercados de Managua.

Asimismo, fue gerente del Oriental Carlos Irías Rodríguez, quien rotó en este cargo gerencial en todos los Mercados nuevos de Managua.

Una de las primeras directivas de comerciantes del Oriental estuvo integrada por María Urbina Moraga, Juana “Polvorita” López Vivas, Nubia Sánchez, Rosa Cerda, Georgina Martínez, Ana Zúniga y Olga Orozco.

Además del ordenamiento mencionado, en el Oriental se comenzaron a instalar luces o energía eléctrica en los tramos en que no había este servicio público, el cual estaba limitado a los galerones metálicos y a los prostíbulos.

En los galerones metálicos había energía eléctrica porque las vendedoras de carne la necesitaban para conservar las carnes de res, cerdo, pollo, pescado y los lácteos.

La creación de COMMEMA

Fundación de los nuevos Mercados capitalinos

El 2l de abril de 1981 fue creada la Corporación Municipal de Mercados de Managua (COMMEMA) por parte de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.

Esta tenía como objetivos esenciales organizar, administrar eficientemente y ofrecer servicios ágiles a comerciantes y consumidores en Managua.

El artículo 3 de la Ley Creadora de COMMEMA dice lo siguiente: a) La administración y control del Mercado Mayorista y de los Mercados Minoristas del Municipio de Managua; b) Coadyuvar y participar en la implantación y observancia del orden jurídico prescrito para la defensa y la protección del consumidor, y especialmente en lo relativo a las políticas de control de precios; control de calidad, pesas y medidas; abastecimiento y distribución de producto de consumo popular.

En otras palabras, por primera vez en toda la Historia del país esta actividad de los Mercados de Managua era sometida a ordenamiento y controles legales, distribución y abastecimiento ordenados en beneficio de los consumidores y comerciantes.

Ya se define a los comerciantes como Mayoristas y Minoristas. “Unos venden por cienes y quintales y los otros al detalle, uno por uno, de dos en dos”, explicaba en esos días Samuel Santos López.

Toda la Ley Creadora de COMMEMA dice lo siguiente:

Artículo 1. Créase la Corporación Municipal de Mercados de Managua, que en el texto de la presente Ley se designará COMMEMA, incorporada a la Junta de Reconstrucción de Managua (Alcaldía) con personalidad jurídica, patrimonio propio, autonomía económica y administrativa, y capacidad para adquirir derechos y contratar obligaciones.

Artículo 2. COMMEMA tendrá duración indefinida y su domicilio será el Municipio de Managua.

Artículo 3. COMMEMA tendrá los siguientes objetivos:

a) La administración  y control del Mercado Mayorista y de los Mercados Minoristas del Municipio de Managua; b) Coadyuvar y participar en la implantación y observancia del orden jurídico prescrito para la defensa y la protección del consumidor y especialmente en lo relativo a las políticas de control de precios, control de calidad, pesas y medidas; abastecimiento y distribución de productos de consumo popular.

                  Patrimonio

Artículo 4. El Patrimonio  de COMMEMA estará constituido por: a) Los bienes o ingresos que a cualquier título adquiera en el ejercicio de sus actividades;

b) Las subvenciones que al efecto le otorgue el Estado;

c) Las donaciones que a cualquier título le sean otorgadas, y

d) Los fondos provenientes de los empréstitos que contrate con personas o entes nacionales y extranjeros, de acuerdo a las normas dictadas por el Gobierno Central.

                 Atribuciones

Artículo 5. Para el cumplimiento de sus objetivos, COMMEMA tendrá las siguientes atribuciones:

a) Administrar los bienes que arriende, posea o adquiera a cualquier título:

b) Regular internamente las actividades que atañen directamente a su propio funcionamiento, y  solicitar al responsable de la Junta de Reconstrucción de Managua, que dicte Reglamentos y Acuerdos contemplados en el artículo 8 de esta Ley.

              Dirección y Administración

Artículo 6.- La Dirección y Administración de COMMEMA, estará a cargo de:

a) Un Consejo Superior, y

b) Un Director y un Sub-director

Artículo 7.- La política general de COMMEMA será atribución exclusiva del Consejo Superior, el cual estará integrado por:

1- El responsable de la Junta de Reconstrucción de Managua (Alcaldía) o su delegado, quien la presidirá.

2- Un delegado del Ministerio de Planificación Nacional.

3- Un delegado del Ministerio de Desarrollo Agropecuario.

4- Un delegado del Ministerio de Comercio Interior.

5- Un delegado del Ministerio de Transporte,

6- El Director de COMMEMA.

7- Un miembro de las organizaciones de trabajadores del campo.

8- Dos miembros de las organizaciones populares de Managua.

   Los delegados a que se refieren los acápites 7 y 8  de esta disposición serán designados por la Junta de Reconstrucción de Managua.

Artículo 8.- El Consejo Superior tendrá, además, las facultades y atribuciones siguientes:

a) Solicitar al responsable de la Junta de Reconstrucción  de Managua, en la esfera de su competencia, que dicte Reglamentos, Acuerdos y demás Normas generales de la Corporación;

b) Nombrar al Director  y Subdirector;

c) Conocer de los informes que está obligado a rendir el Director;

d) Solicitar y aprobar el Presupuesto Anual, así como solicitar informes extraordinarios en cualquier tiempo;

e) Nombrar al Secretario del Consejo Superior, y

f) Autorizar mediante resolución  expresa la suscripción de empréstitos, la constitución de gravámenes y enajenación o adquisición de bienes del quórum del Consejo Superior.

Artículo 9.- El quórum lo formarán cinco de sus miembros y las resoluciones se tomarán con el voto de la mayoría de los presentes.

                Sesiones

Artículo 10.- El Consejo Superior sesionará ordinariamente una vez al mes y extraordinariamente cuando fuere convocado legalmente al efecto.

El Secretario del Consejo será el encargado  de formular las convocatorias. También formulará las convocatorias de las sesiones extraordinarias cuando sea instado por el presidente o tres miembros del Consejo.

                 Director y Subdirector

Artículo 11.- El Director de COMMEMA es el funcionario responsable de ejecutar las resoluciones  emanadas del Consejo Superior. Tendrá las facultades de un Mandatario General de Administración  y ostentará la representación legal de la Corporación.

Artículo 12.- El Subdirector será postulado por el Director  y nombrado por el Consejo Superior. Colaborará con el Director y hará sus veces en su ausencia o falta.

                 Disposiciones generales

Artículo 13.- COMMEMA gozará de exención  de pago de impuestos  fiscales y municipales de Managua, así como también de exención de los aforos aduaneros sobre la importación de bienes y equipos para su organización  y operación administrativa.

Estas exenciones no abarcan el pago de los impuestos de venta y selectivos de consumo.

                  Garantía

Artículo 14.- Las obligaciones contraídas por COMMEMA estarán  garantizadas con su propio patrimonio y gozarán en su caso de las garantías que le otorgue el Estado.

                   Reglamento

Artículo 15.- El responsable de la Junta de Reconstrucción de Managua dictará los reglamentos y acuerdos que permitan el cumplimiento de los fines de la presente Ley.

Artículo 16.- La presente Ley entrará en vigencia desde la fecha de su publicación  en “La Gaceta, Diario Oficial”.

Dado en la ciudad de Managua, a los 21 veintiún días del mes de abril de mil novecientos ochenta y uno.

Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional–Sergio Ramírez Mercado- Daniel Ortega Saavedra- Rafael Córdova Rivas.

Fundación de Mercados

Su primer director fue Juan José Medina, quien era uno de los militantes más conocidos del FSLN en esos años. Le sustituyó en el cargo, posteriormente, Alberto de La Barra.

Antes del Triunfo de la Revolución Sandinista se había empezado a ejecutar la construcción de varios Mercados nuevos en Managua, al menos eso indicaba la propaganda somocista en Managua.

Era un proyecto aprobado por la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) en la época final de la tiranía genocida del somocismo.

Esos Mercados estaban a medio construir o no se había comenzado la construcción.

Estos Mercados fueron bautizados después, en asambleas de comerciantes, con los nombres de Carlos Roberto Huembes Ramírez, Iván Montenegro Báez, Israel Lewites Rodríguez, Róger Deshón Argüello, el de Ciudad Sandino y el de Mayoreo, este último ubicado al Este de Managua.

El primer Mercado en ser inaugurado fue el Israel Lewites Rodríguez el 17 de octubre de 1979 con una cantidad de comerciantes que permanecían vendiendo en las orillas de la Carretera a la altura del llamado “Siete Sur”.

Al acto de inauguración asistieron el comandante Daniel Ortega Saavedra, el Alcalde Samuel Santos López y otros funcionarios del gobierno revolucionario sandinista.

El siguiente en fundarse fue el Mercado de Mayoreo en febrero de 1981.

El resto de Mercados fueron inaugurados en abril de 1981, mediante el traslado masivo de “Vivanderas”, “Locatarias” o “Mercaderas” del Oriental hacia los mercados nuevos.

En el caso del Mayoreo, funcionarios de la Junta de Reconstrucción de Managua dialogaron con comerciantes del Mercado Oriental de buenas posibilidades económicas, para que se trasladaran al Mercado Mayorista.

La meta era trasladar 5,000 “Vivanderas” del Oriental hacia estos Mercados nuevos de Managua.

Esto tenía como finalidad, al mismo tiempo, reducir de tamaño el monstruoso Mercado Oriental y descentralizar las actividades comerciales hacia distintos puntos de la Managua de 1981, la cual había crecido en forma de abanico hacia la periferia, provocando distancias muy largas entre las Colonias, Repartos, Barrios y Asentamientos Humanos.

En 1981 la Capital era completamente distinta a la Managua de antes del Terremoto de 1972. Aquella Managua Capital era pequeña, concentrada en pocas calles y avenidas.

En 1981, en cambio, es una Ciudad que de “Ciudad Sandino” a la Colonia Primero de Mayo tiene 15 kilómetros de distancia.

Con el fin de convencer y organizar a “Vivanderas” del Oriental, para que se trasladasen a los Mercados nuevos, se efectuaron numerosas asambleas explicativas, en las cuales se sostenía que debían trasladarse las vendedoras que, por ejemplo, vivían en Barrios cercanos al Mercado Carlos Roberto Huembes Ramírez.

Entre estas cercanas al Huembes estaban: Cristina López Martínez, María Elena Borge, Nora Montano Avellán, Humberto Avellán, doña Lidia Martínez (ya fallecida), Santos Silva, Antonia Díaz Luna, María Morales, Lucila Sobalbarro…

Las residentes en Ciudad Sandino (OPEN TRES antes de 1979) debían quedarse en Ciudad Sandino. Blanca Estela Castellón, por ejemplo, residía en Villa Venezuela y se le planteó su traslado al Mercado Iván Montenegro Báez.

En las asambleas explicativas con funcionarios de la Junta de Reconstrucción de Managua estaban Socorro Brenes, de Ciudad Sandino, a quien le pidieron que organizara a su gente para el traslado.

Estos trabajos de traslado los encabezaba personalmente Samuel Santos López, respaldados por miembros del Comité Central del Mercado Oriental, entre otros: Marcos Mejía Marenco, Nubia Sánchez, Noel Carrero Escoto y Olga Orozco.

Las asambleas se efectuaban en el local que ocupa hoy la Asociación de Comerciantes del Oriental.

Sorteo y traslado

Finalmente, se hizo una especie de sorteo en torno a los tramos que cada una de las “Vivanderas” y “Vivanderos” debían ocupar en cada uno de los Mercados nuevos mencionados.

La Junta de Reconstrucción de Managua y el Comité Central destinaron a unos 200 hombres para que ayudaran a las comerciantes a arrancar sus tramos del Oriental.

Las tablas, horcones, clavos, enseres domésticos, refrigeradoras, muebles, mercancías y las mismas comerciantes fueron montadas en camiones y camionetas de la también Alcaldía nueva de Managua.

Hubo incertidumbre en muchas comerciantes. Ciertamente salían del lodo, del polvo y de peligros del Mercado Oriental, pero iban hacia algo nuevo, desconocido para ellas y ellos.

Aquel mes de abril fue agitadísimo. La meta de 5,000 comerciantes hacia estos Mercados nuevos no se cumplió, pues sólo un poco más de 2,000 vendedoras decidieron trasladarse del Mercado Oriental al Huembes, Iván Montenegro Báez, Róger Deshón Argüello y también al “Leonel Gutiérrez”, conocido también como Occidental y Candelaria.

Comerciantes y hombres de la Alcaldía o Junta de Reconstrucción de Managua parecían zompopos acarreando mercaderías y objetos domésticos de los estacionamientos hacia el interior de estos Mercados nuevos.

Según datos de esos días, al Carlos Roberto Huembes se trasladaron 900 vendedoras, al Iván Montenegro 500, al Róger Deshón Argüello 200, a Ciudad Sandino 300 y al “Leonel Gutiérrez” unas pocas.

Por supuesto, estos Mercados nuevos contaban con comodidades que de ninguna manera había en el Mercado Oriental.

En primer lugar eran nuevecitos. Quedaban herméticamente cerrados con puertas metálicas corredizas.

En el caso del Huembes Ramírez, las abarroteras fueron ubicadas en tramos interiores del norte y este.

Las vendedoras de carne fueron situadas en tramos con instalaciones especiales para colocar las refrigeradoras y colgaderos de carne.

Los comedores quedaron dentro, en el lado Sur, y afuera en un módulo especial, también en el Sur. Las tiendas de ropa, zapatos y electrodomésticos fueron ubicadas en tramos cerrados en pasillos exteriores del Mercado, el cual tiene tragantes de luz en todo el interior, donde se distribuyen también los tramos de verduras, legumbres, ventas de queso, de refrescos, expendio de frutas, raíces medicinales, bisuterías, tortillas, pupusas, leña, carbón…

En un módulo ubicaron los salones de belleza, barberías, sastrerías, reparaciones de zapatos, afilado de cuchillos, y en otro, al Noreste, fueron ubicadas las ventas de artesanías, una de las más famosas del país.

Sin ventas casi un año

Entre las fundadoras del Carlos Roberto Huembes Ramírez se cuentan: Cristina López Martínez, Nora Montano Avellán, Isabel López, Lucila Sobalbarro, Olga Obregón, Ligia Vega, Olga García, Haydeé Vallecillo, Luisa López, Santos Sobalbarro, María López, Lucila Orozco, María Morales, Santos Silva, Mayra Cano, Ángela Aburto, Antonia Díaz Luna, Aura García, Violeta Flores, Carmen Espinoza, Luisa Tenorio, Lidia Martínez, Pastorela Martínez, Argentina Fonseca, Cornelia Zúniga, Elena Borge, Estebana Salmerón y Esmeralda Jiménez.

Cristina López Martínez, secretaria política del FSLN en el Huembes, recuerda que en ese primer año (1981) vendían muy poco. Cristina, por ejemplo, se dedicaba a vender plásticos.

Era poca la gente que llegaba a comprar al Huembes, a pesar de la limpieza, de lo nuevo, de lo atractivo con que se ofrecían los productos comerciales.

Fue necesario, relata Cristina, hacer un plan de divulgación y publicidad entre la Junta de Reconstrucción de Managua, las mismas comerciantes y medios de comunicación masiva como el Diario BARRICADA.

Integraron un Comité Central encabezado por Isabel López (ya fallecida), Blanca Estela Castellón, Ligia Vega, Nora Montano Avellán y Cristina López Martínez.

Estas iban a las asambleas barriales de los CDS en vecindarios como el Ariel Darce, Diez de Junio, Don Bosco, Dorado, Santa Julia, Nicarao, Catorce de Septiembre y Venezuela, invitando a que fuesen a comprar al Mercado Carlos Roberto Huembes.

En ese mismo año, con el apoyo de la Alcaldía, organizaron también las llamadas “Noches de Compras”. Pasaron casi todo el año con esas ventas bajas, hasta que en 1982 comenzaron a mejorar, porque ya llegaban más los clientes en busca de ropa confeccionada, alimentos, plásticos, comidas elaboradas, zapatos, carbón, leña, tortillas, pupusas, molinos, reparaciones de zapatos, carnes, e inclusive hasta empezaron a llegar comerciantes grandes a alquilar bodegas y el frigorífico del Huembes.

Este Mercado Huembes cuenta con descargue amplio, bodegas, cuartos fríos, un estacionamiento enorme en el lado Norte, una Terminal de Autobuses Interlocales, situada en el lado Sur; un Centro de Desarrollo Infantil, comedores adentro y afuera, salones de belleza, barberías, sorbeterías, farmacias, ferreterías y tenía un sistema de comunicación llamado “radiobase”, un cuartel de bomberos de SINACOI, el Centro de Salud Pedro Altamirano, una oficina de correos y teléfonos, una biblioteca nacional, la Oficina del Distrito V, el Instituto Regulador del Transporte en Managua y la sede administrativa del mismo Mercado Carlos Roberto Huembes Ramírez.

Las vendedoras fundadoras en asamblea decidieron ponerle el nombre de Carlos Roberto Huembes en homenaje a este Héroe y Mártir de la Revolución Sandinista.

Poco a poco se fue convirtiendo en una especie de Tienda Diplomática el Huembes, debido a la cantidad de ropa cara o electrodomésticos lujosos y la bien surtida artesanía que tiene en el lado Noreste.

Historia similar en dificultades y algunos logros se produjeron en el Iván Montenegro Báez, en Ciudad Sandino, en el Róger Deshón Argüello y en el Mercado de Mayoreo.

Las vendedoras organizadas en la Asociación de Comerciantes y en el FSLN en este Mercado Huembes siempre celebran el Día de la Madre, el Día Nacional de la Alegría (por la huída de Somoza Debayle), el Día Internacional del Niño, el 19 de Julio, la Navidad y la despedida de cada año.

Volveremos con esta historia del Huembes. Entre otros, los y las fundadores del Mercado Israel Lewites Rodríguez, son:

Julio César Moreira Rodríguez, Ruth Cajina, Eduardo Fuentes, Hilda Isabel Altamirano, Inocencio Orozco, Susana Hernández, Gloria Espinoza, César Escobar, Luis Medrano, Cony Guerrero, Francisco Vado, Mercedes Oviedo, Ramón Bustos, Francisco Castillo, Mario Bojorge, Miriam Membreño, Mercedes Torres, Tránsito Idiaquez, Marta Téllez, Ofelia Rocha, Amada Arias, Anastasio Martínez y Gloria Morales de Martínez.

La primera directiva del Comité Central o Asociación fue encabezada por Luis Medrano, Mercedes Oviedo, Jaime Cardoza, Ramón Bustos y Eduardo Fuentes.

Este Mercado Lewites era el comienzo de tres galerones grandotes, más la Terminal de Autobuses Interlocales hacia Occidente: León y Chinandega.

Es cerrado con mallas, cuenta con un estacionamiento amplio, está sectorizado: ropas, calzado, verduras y legumbres, comedores, ventas de quesos y otros lácteos, pescados, gaseosas, librerías, talleres de reparaciones de cocinas, de radios y televisores; zapatos, equipos electrónicos, fábricas de tortillas, cosméticos, anteojos, relojes, bisuterías, botones, pantalones, camisas, es decir, tiene de todo, incluyendo ferreterías y bares en la periferia.

Blanca Estela Castellón tuvo el privilegio de ser fundadora de dos Mercados nuevos: del Huembes y del Iván Montenegro Báez, donde primero poseyó un tramo de abarrotes y ahora vende comidas y refrescos.

Entre las fundadoras del Montenegro Báez se cuentan:

Blanca Estela Castellón, Andrea Pérez Pérez, Eddy Martínez, Vilma Villalobos, Julia Palma, Luisa Flores, Gloria Gaitán, Petronila Martínez, Leticia y Ligia Granados, Aura Lila Martínez, Miguel Barahona, Ahmad Mahmaud Al Garazi, Maura Grádiz, Isabel Cruz, Richard Canales y Josefa Alemán Sánchez.

El Iván Montenegro Báez es un poco pequeño el local interno en relación al Mercado Carlos Roberto Huembes Ramírez.

Sin embargo, su estacionamiento o parqueos iniciales de los lados Sur y Oeste eran enormes.

En sus costados tiene una biblioteca, un centro deportivo y cultural, un cuartel de SINACOI, y está rodeado de vecindarios populares como Villa Venezuela, Villa Revolución, Villa Libertad, Villa Austria, Colonia Primero de Mayo, Américas Uno, Villa Revolución, Villa Venezuela, Laureles Norte y Sur, Colonia Cinco de Diciembre,  etc.

La forma interior es parecida a la del Huembes. En los tramos interiores del Sur están ubicados los abarrotes, en el centro se venden verduras, frutas y legumbres, en el lado Este se expenden carnes y quesos.

En el lado Oeste, en una ristra muy larga, están situadas las tiendas en que se venden zapatos, ropa confeccionada, venta de mochilas, librerías, farmacias, los talleres de reparaciones de zapatos y de radios y televisores.

En el estacionamiento del Oeste estuvo ubicada la Terminal de Autobuses del Norte, llamada COTRAN. Ahora funciona como Terminal de Autobuses hacia San Francisco Libre y otras comunidades cercanas a Managua.

En este Mercado la depresión de las ventas fue más larga, recuerda Blanca Estela Castellón. “Las ventas bajas duraron casi dos años. Tuvimos que andar visitando gente en los Barrios, invitándolos a comprar donde nosotras… finalmente, el Iván Montenegro Báez comenzó a llenarse  de visitantes o compradores en 1,983”, señala Blanca Estela Castellón, quien ha sido dirigente de Asociaciones y del FSLN desde 1,981.

        Mercado de Mayoreo

Juana Engracia Espinoza Potoy, de 65 años, granadina, es una de las fundadoras del Mercado de Mayoreo. Para sus actividades comerciales antes del Triunfo de la Revolución Sandinista, Espinoza Potoy se movía entre Granada y el Mercado Oriental de Managua.

Espinoza Potoy es “Vivandera” desde los 13 años en Granada y Managua. Tuvo doce hijos.

Al ser planteada la necesidad de los traslados a los Mercados nuevos, Espinoza Potoy prefirió ubicarse en el Mercado de Mayoreo, situado en la soledad reinante de este sector de Managua en 1,981, porque no habían aparecido los Asentamientos Humanos de los alrededores.

En este Mercado de Mayoreo existen comerciantes varones y mujeres. Otras de las fundadoras son:

Ada Luz Rivera, Felipa Potoy, Rosario Rodríguez y María Martínez.

Este Mercado de Mayoreo tiene 11 módulos antiguos y seis módulos nuevos. En los primeros años de la década de 1980 era estricto el asunto de vender sólo “al mayoreo” en los módulos en que se venden cebollas, papas, plátanos, repollos, lechugas, guineos, bananos, granos básicos, abarrotes, cosméticos, chayotes, naranjas, melones, sandías, quesos, cremas, venta de armas deportivas…

Hay comedores, una oficina grande para la administración, estacionamientos y zonas de descargue frente a cada uno de los módulos, los cuales son metálicos y tiene un tamaño similar a los del Mercado Oriental.

Con el paso del tiempo, aún antes de 1988, en este Mercado de Mayoreo se practica al mismo tiempo la “venta al detalle”, porque mucha gente capitalina llega en autobuses urbanos demandando este servicio.

Dentro, actualmente, existen terminales de Rutas de Autobuses urbanos, entre otras: 120 y 110.

El Mercado de Mayoreo tiene como parte de sus servicios un tanque de almacenamiento de agua potable, la cual es usada para beber, cocinar alimentos y lavar, por ejemplo, las papas, zanahorias, yuca, cebollas y otras frutas en general.

          Fundación del Mercado Ciudad Sandino

Marcos Mejía Marenco y otros ex-dirigentes comerciales y de los Comités de Defensa Sandinistas, aseguran que el Mercado de Ciudad Sandino fue inaugurado también en abril de 1981.

Las “Vivanderas” más antiguas de Ciudad Sandino, entre otras, Teresa Castro Narváez, afirman:

No. Este Mercado se fundó antes, el 12 de octubre de 1980. Estuvo primero que el resto de Mercados nuevos. A la inauguración asistieron Samuel Santos López, Tomás Borge Martínez, Omar Cabezas Lacayo, Carlos Carrión Cruz y Lesbia Bermúdez, unos del gobierno y otros por parte del Frente Sandinista.

Ciudad Sandino (antes “OPEN III”) está situado al Norte y Este, Suroeste del kilómetro doce y medio de la Carretera Nueva a León.

Hasta 1,981 fue considerado un Barrio más del Municipio de Managua. En ese mismo año fue convertido en el Distrito I de Managua mediante decreto de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, lo que vino a dar más importancia al Mercado de Ciudad Sandino.

Entre otros, las y los fundadores de este Mercado tenemos los siguientes nombres:

Dominga Socorro Brenes, Argentina Hernández, Teresa Castro Narváez, Santiago Martínez, Gloria Araya, Ángela Gómez, Isabel Cortés, Noel Antonio Moraga, María de los Ángeles Rodríguez, José María Sánchez, Adelita  y Yolanda Canales, Juana Silva, Dominga Noguera, Gloria Cubillo (ya fallecida), Alba Gómez, Manuel Zambrano, Isidoro Orozco, Norma Ney, Luisa Hernández, Josefa “Chepita” Salgado y Daniel “Paisa” Durán.

Este Mercado está situado en lo que podría considerarse el centro de Ciudad Sandino, en un predio casi colindante con el local que fue primero del Distrito I de la Alcaldía de Managua y ahora sede de la Alcaldía de Ciudad Sandino, creada por la Asamblea Nacional en el año 2000.

El modelo de construcción es distinto al resto. Este tiene módulos abiertos y distintos pasillos, entre los cuales se formaron los tramos que funcionan actualmente.

Tiene 236 tramos divididos entre 155 verdureras, 55 abarroteras, 18 locales para vender zapatos, 12 tiendas de ropa confeccionada, ocho de cocinas o comedores, 16 salones de belleza, 14 expendedoras de cosméticos y varias farmacias.

Cuando este Mercado fue fundado, Samuel Santos López era uno de los que consideraba que Ciudad Sandino era subvencionada casi totalmente por la Junta de Reconstrucción de Managua y por el gobierno revolucionario.

Y era cierto. En los primeros meses, para que el Mercado funcionara, la Alcaldía o Junta de Reconstrucción de Managua ponía varios camiones de carga a disposición de las comerciantes o “Vivanderas”, para que gratuitamente trasladaran sus mercaderías del Mercado de Mayoreo hasta Ciudad Sandino.

Hubo sus contradicciones fuertes, porque algunas comerciantes reclamaban más privilegios que otras.

Las contradicciones fueron apareciendo, especialmente, con las abarroteras, porque éstas alegaban “no ganamos ni para la comida…no estamos vendiendo nada”, y se iban a buscar por su cuenta frijoles, arroz, maíz, trigo y alimentos para cerdos, productos que ocasionalmente les fueron decomisados por el Ministerio de Comercio Interior (MICOIN).

Este Mercado hoy pertenece al Municipio de Ciudad Sandino, pero como queda explicado, formó parte de los Mercados del Municipio de Managua hasta comienzos del año 2002.

La Historia de estos Mercados se comenzó a desarrollar, precisamente, en medio de contradicciones profundas, originadas en la escasez de productos comerciales, provocada por el bloqueo económico, comercial y financiero dirigido por el gobierno criminal genocida de Estados Unidos en contra de Nicaragua en la década del 80 al 90.

En 1984, en lo más crudo de la agresión militar de Estados Unidos en contra de Nicaragua, se inician dos fenómenos que se prolongan hasta hoy: las llamadas “especulaciones” con productos básicos de consumo popular y los “bisnes”.

En el primer caso, el asunto consistía en que algunos comerciantes elevaban los precios de productos como el arroz, los frijoles, el azúcar, los huevos, la carne de pollo y de res, de la ropa confeccionada, etc.

En el segundo caso, el problema era más complicado, pues se trataba de que comerciantes y trabajadores tomaban en sus manos determinados productos comerciales por medios oficiales como los Comisariatos y los iban a vender a los Mercados.

Estos productos eran donados, facilitados a precios bajos o entregados como parte del “Paquete AFA” en los centros laborales estatales.

Claro, el “bisne” fue mucho más allá, porque se trataba de que algunas personas o comerciantes acopiaban grandes cantidades de productos como leche en polvo y se iban a “bisnearla” en forma clandestina o abiertamente en los Mercados de Managua, incluyendo el de Ciudad Sandino.

Esto es recordado por Teresa Castro Marváez. Como tenían escasez de productos en abarrotes, se iban hasta Rivas a buscar granos, por ejemplo.

“Fueron épocas duras, pero sobrevivimos hasta 1990, año en que comenzó una especie de persecusión organizada por Virginia Orozco, la delegada del Alcalde Arnoldo Alemán Lacayo en Ciudad Sandino”, recuerda Castro Narváez.

               Róger Deshón Argüello

Son fundadoras del Mercado Róger Deshón Argüello (en el Sur del Barrio San Judas), entre otras: Teresa Bonilla Padilla, Alicia Ruíz, Mayra Gaitán, Rosa Lorente, Carmen López Salamanca, Susana Bravo y Carmen Vásquez.

Está situado en una de la parte más alta de Managua. Es una edificación sólida, pero pequeña.

Tiene varios mesones de cemento en el centro, los cuales sirven de tramos para venta de verduras. Los tramos para venta de abarrotes, carnes, quesos, cremas y abarrotes están situados en los costados interiores del Mercado.

Tiene un comedor amplio, refresquerías, tiendas de ropa confeccionada y zapatos, farmacias y una bahía para las Rutas de Autobuses Urbanos, entre otras: 105, 107, Miniruta 4 y 112.

Está rodeado por un Centro de Salud, una oficina de correos y teléfonos, un banco, una biblioteca o centro cultural, una plaza para actos públicos, una cancha deportiva, tres estacionamientos para vehículos y autobuses en los lados Este, Sur y Norte.

Jornadas de limpieza y orden

En esta nueva época, la del gobierno revolucionario sandinista, las “Vivanderas”, “Locatarias” y “Mercaderas”, comenzaron a ser llamadas “Comerciantes Minoristas” y “Comerciantes Mayoristas”.

Se habían terminado los desprecios y el lenguaje burlesco con que eran tratadas durante el régimen somocista genocida.

Empezó una etapa de confianza, de consenso, de concertación, de opiniones y críticas mutuas entre funcionarios de COMMEMA, intendentes de los Mercados y los y las “Comerciantes Minoristas”, cuyos niveles de organización crecían en los Comités de Defensa Sandinistas, en las Asociaciones de Comerciantes y en el FSLN.

Inclusive, se inició una etapa de alfabetización entre las vendedoras que no sabían leer ni escribir en el Mercado Oriental.

Las organizaciones de los y las “Comerciantes Minoristas” comenzaron a participar como delegados en Consejos de Dirección y Técnicos de los Mercados de Managua, lo cual servía como medio de trasmisión de informaciones, decisiones, planes de acopio y distribución de mercaderías entre todos los “Comerciantes Minoristas” de Managua.

Se estrechó la cooperación de tal manera que entre todas y todos se ayudaban colectivamente en labores que le correspondían a cada uno y a la vez a todos en cada uno de los Mercados.

Las reuniones de los Consejos tenían fechas fijas o se variaban conforme se necesitaban.

También eran planificadas las Asambleas Generales con los y las “Comerciantes Minoristas” afiliados y no afiliados a las organizaciones populares en los Mercados.

Las Jornadas de Limpieza e Higiene, ordenamiento, fumigaciones, reparaciones de tramos y lavado del piso, eran planificadas en las Asambleas Generales, especialmente en días sábado y domingo.

Había roles de vigilancia revolucionaria, lo cual mantenía alejados a ladrones de los Mercados.

Las “Comerciantes Minoristas” organizadas aportaban cuotas voluntarias para tener un fondo social, el cual servía para apoyar en gastos por familiares enfermos o muertes repentinas entre las vendedoras afiliadas.

Estos servicios sociales eran también cubiertos, en parte, con fondos de COMMEMA, las gerencias de los Mercados y por parte de la Junta de Reconstrucción de Managua.

En estos años de 1983, 1984, 1985, 1986, 1987, 1988 y 1989, los Mercados se mantuvieron limpios y ordenados, aunque las ventas de algunos productos comerciales se mantenían deprimidas por el bloqueo económico y comercial impuesto por el gobierno genocida de Estados Unidos.

Especialmente en los años 1987 y 1988 se generaron contradicciones fuertes entre las gerencias de COMMEMA en los Mercados, el Ministerio de Comercio Interior (MICOIN) y las “Comerciantes Minoristas” y las “Comerciantes Mayoristas” porque éstas, en algunos casos, subían los precios de productos como los frijoles, arroz, maíz, queso y azúcar.

Hubo acusaciones ciertas, comprobadas, pero también se registraron denuncias falsas, cuya intención era causar daños a determinadas “Comerciantes Minoristas” por parte de algunas compañeras.

El gobierno revolucionario estructuró un sistema de financiamiento a las “Comerciantes Minoristas” y “Comerciantes Mayoristas”, especialmente por medio del Banco Popular, con el fin de que ellas y ellos pudieran prestar servicios comerciales en los Mercados de Managua.

En el caso del Mercado Oriental, se registraron cuatro reordenamientos hasta 1988.

Cuando el último reordenamiento, varios centenares de “Comerciantes Minoristas” fueron ubicados en los sectores del “Mango” y en la “Zona Quemada”.

El Ministerio de Comercio Interior (MICOIN), dirigido por Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, desarrolló distintos operativos contra los vendedores especuladores, decomisó productos comerciales en algunos sitios del Mercado Oriental, lo que generó descontento entre los perjudicados.

En esos días de 1988 se consideró que era necesario que los y las vendedores jóvenes buscasen cómo integrarse a proyectos productivos en la Ciudad y el Campo, pero ésto no cuajó.

En estos años finales del gobierno revolucionario sandinista también se produjeron las llamadas “Compactaciones”, mediante las cuales algunos centenares de desempleados fueron a abrir tramos en los Mercados de Managua.

Al arribar a 1990, el Mercado Oriental estaba reducido a 14 manzanas de extensión. En 1979 el Mercado Oriental tenía casi 50 manzanas, pues los tramos en el suelo permanecían como hongos bajo el Sol y en el lodo.

Al borde de 1990 en los Mercados Huembes Ramírez, Iván Montenegro Báez, Ciudad Sandino, Róger Deshón Argüello, Jonathán González o Periférico, Leonel Gutiérrez (Candelaria) y el mismo Mayoreo, la situación había cambiado, pues a pesar de la guerra impuesta, el comercio en estos Mercados creció y se habían consolidado como centros de expendio popular.

A pesar de la disminución en las cuotas de carne de res, por ejemplo, o bajas en las ventas de abarrotes y perecederos, la verdad es que en 1989, la mayoría de  estos Mercados estaban ya desbordados de “Comerciantes Minoristas” hacia los pasillos exteriores y hasta en algunos predios o áreas verdes, como los casos del Huembes, Israel Lewites Rodríguez  e Iván Montenegro Báez.

Estas áreas comenzaron a ser ocupadas, en primer lugar, por vendedores foráneos, provenientes del Municipio de la Concha, de Masaya, Masatepe y Tipitapa, los cuales extendieron su accionar a las áreas comunales.

Samuel Santos López, Juan José Medina y un equipo numeroso fueron los encargados, al mismo tiempo en medio del crecimiento de ese laberinto comercial.

¿Dónde fue el Mercado Candelaria antes del Terremoto del 23 de diciembre de 1,972?

¿Qué importancia tuvo en Managua? ¿Quiénes llegaban a él? ¿De dónde venían?

¿Cómo eran, realmente, el Central y el San Miguel?

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Managua sin cementerios, Managua sin cementerios: Occidental y Oriental ya cerrados

¿Alcaldía construirá dos nuevas necrópolis? *

Managua sin cementerios: Occidental y Oriental ya cerrados

Escrito y publicado en 2009

• Al Este de Villa Libertad ya se construyó el “Milagro de Dios” o “Puertas del Cielo”, pero no resuelve la demanda y el asunto de enterrar seres humanos en la Capital está convertido en un drama desesperante.

*En Sabana Grande fue ampliado el Cementerio, pero tampoco resuelve el problema porque está ubicado en el extremo Este de Managua.

Mucha gente pobre capitalina enfrenta tres problemas cuando un familiar se les muere: Terreno para la tumba, ataúd para el sepelio y transporte para llevar al difunto.

*Se necesitan dos cementerios nuevos para los pobladores capitalinos del Sur, Oeste y Noroeste de Managua

*Del Barrio Acahualinca al “Cementerio Milagros de Dios” o “Puertas del Cielo” hay alrededor de 15 kilómetros, lo cual resulta demasiado lejos para sepultar a un difunto

En Managua hay 42 cementerios, 38 de los cuales son espontáneos o “ilegales”.

Pablo E. Barreto p.

Managua, Capital de Nicaragua, ha crecido aceleradamente después del Terremoto de diciembre de 1972, debido a las avalanchas de migraciones humanas del campo hacia el casco urbano Capitalino, donde los dos Cementerios más grandes ya están saturados de cadáveres sepultados en ellos y clausurados o cerrados por disposición del Concejo Municipal de la “Novia del Xolotlán”.

El Municipio de Managua tenía un poco menos de 600 mil habitantes al ocurrir el Terremoto del 23 de diciembre de 1972, mientras ahora, al 2008, aloja dos millones de seres humanos, quienes habitan en 604 Vecindarios: Asentamientos Humanos Espontáneos, Barrios Tradicionales, Repartos, Colonias y Barrios Progresivos. Más de 400 son Asentamientos Humanos Espontáneos en Managua.

Entonces, imaginemos los problemas que afronta la Ciudad Capital por un déficit elevadísimo de más de 20,000 casas, vías de circulación deficientes y para colmo ya es difícil sepultar a los seres humanos muertos, especialmente en las zonas Sur, Occidental y Noroccidental de Managua..

En el Municipio de Managua hay 42 Cementerios antiguos, 38 de los cuales son espontáneos o “ilegales”, según un diagnóstico de la Alcaldía capitalina.

Los legales son: Cementerio Occidental, ubicado al Oeste de Managua, desde hace 87 años. Tiene 38 manzanas, en las cuales hay 240,000 lotes, de los que sólo quedan un poco más de 300, según datos suministrados por miembros (concejales) de la Comisión de Servicios Públicos del Concejo Municipal Capitalino, durante el período edilicio pasado del 2005-2009.

Este Cementerio Occidental (o Cementerio General) está rodeado de un gran muro, colindante con los Barrios Tradicionales Monseñor Lezcano, Santa Ana y de la Aceitera Corona. Tiene una entrada llena de piezas arquitectónicas como las de otros Cementerios en León y Granada (dos Ciudades coloniales) y de otras capitales del mundo.

En segundo orden aparece el Cementerio Oriental, llamado también “Periférico”, el cual fue fundado en 1959 y clausurado en 1999, debido a que sus 18 manzanas de extensión se saturaron completamente con seres humanos sepultados allí, en las orillas de los vecindarios: Bello Horizonte, Barrio Venezuela, Barrio El Edén y Colonia.

En los últimos años, en el Cementerio Oriental se ha presentado el fenómeno de que los restos o cadáveres brotan en la superficie por inundaciones o debido a que las osamentas han sido sacadas para enterrar otros cadáveres, porque no hay espacio y debido a que muchos propietarios de lotes no pagan los impuestos anuales por el derecho a tener familiares sepultados en ese sitio.

En el caso del Cementerio Occidental, existen 40 mil contribuyentes, de los cuales sólo 12 mil pagan sus impuestos correspondientes en forma cumplida, mientras 28 mil permanecen morosos, de acuerdo con informes mencionados de la Comisión de Servicios Públicos.

Un tercer Cementerio es el de Sabana Grande, en la Comarca del mismo nombre, al Este de Managua. Tiene una extensión de apenas 2.5 manzanas, en las cuales sólo quedan 200 lotes disponibles.

Museo y patrimonio nacional

En la lista de cementerios legales se incluye el Cementerio San Pedro, fundado en 1866, frente al edificio de varios pisos del Seguro Social, y clausurado en 1922. Este Cementerio tiene importancia especial por ser el más antiguo y por tener enterrados allí a personalidades como José Santos Zelaya López, quien fue Alcalde de Managua, jefe de la Revolución Liberal de 1893 y presidente de la República de 1893 a 1909; José Dolores Gámez, fue canciller del gobierno liberal de Zelaya López, e historiador del período del mismo Zelaya; al Maestro Gabriel Morales, al príncipe de Asturias Waldemar Rode (sepultado en 1894) y a un ministro inglés llamado Edward Chorton (inhumado en 1904), por ejemplo.

Debido a esto, la Alcaldía de Managua ya lo convirtió en Museo y Patrimonio Histórico-Cultural de la Nación.

Entre los cementerios ilegales se cuentan, en el Distrito III: Nejapa, Santa María de Chiquilistagua, Camilo Ortega (“Torres Molina”), San Judas (ya cerrado), Loma Linda, Crucitas, San José de Pochocuape, Jocote Dulce (Silvia Ferrufino Sobalbarro) y San Isidro de Bolas. También San Dionisio, en el kilómetro 13 de la Carretera Vieja a León

En el Distrito V: Cementerios de Jagüitas Sur y Norte; 2 en Esquipulas, Santo Domingo de Sierritas de Managua y San Isidro de la Cruz Verde.

Distrito VI: Cementerio Miguel Bonilla, situado al Norte de Villa Reconciliación. Ahora ya existe el Cementerio “Milagros de Dios”, construido en un terreno de Sabana Grande, de 17 manzanas, al Este de Villa Libertad, donde se asegura está el “manto acuífero subterráneo más grande de Managua”.

Debido a la crisis de espacios para sepulturas de seres humanos, este Cementerio fue abierto al público de Managua a finales del año 2004, durante el gobierno municipal o Concejo presidido por Herty Lewites Rodríguez, del 2001 al 2005.

Un diagnóstico de la Comisión de Servicios Públicos, indica:

“Tanto los cementerios legales como espontáneos están totalmente saturados y su ubicación geográfica no corresponde al uso de suelos del Plan Regulador de Managua.

La mayoría de las áreas propuestas para Cementerios en el Plan Regulador de Managua, considerada como RN5, han sido ocupadas con usos diferentes, principalmente para Asentamientos Humanos Espontáneos, y existe un déficit de áreas o terrenos para este tipo de proyectos.

El crecimiento demográfico del Municipio de Managua ha absorbido los terrenos para cementerios y prácticamente todos estos cementerios vencieron su vida útil y no existe capacidad para cubrir la demanda de inhumaciones”, señala un informe del período del gobierno municipal de Lewites Rodríguez.

Construcción de dos cementerios nuevos y una ampliación

No habiendo sitio para continuar sepultando muertos en los dos Cementerios grandes de Managua, la Comisión de Servicios Públicos del Concejo Municipal Capitalino (casi al final del período del Concejo Municipal presidido por Lewites Rodríguez) introdujo el proyecto para construir dos cementerios nuevos:

Uno al Sur del Barrio Camilo Ortega, en unos terrenos de más de cinco manzanas colindantes con la antigua antena de la Radio Ya, en los llamados Lomos o Montañas del Crucero, es decir, en un lugar fresco, a casi 400 metros de altura sobre el nivel del mar.

Es un terreno relativamente accidentado, con bastantes árboles frutales, maderables y para leña. Es privado y existen allí numerosas familias asentadas, con las cuales se ha abordado el asunto, pero aún no hay acuerdos, no se cristaliza la posibilidad de convertir estos terrenos en un nuevo Cementerio de Managua..

Los Barrios más cercanos a este sector son: Pochocuape, Sierra Maestra, Camilo Ortega, San Judas, Lomas de Ticomo, Lomas de San Judas, Barrio San Judas, Tierra Prometida, Camilo Ortega, Arges Sequeira, Villa Nueva, Villa Roma, Altagracia, Lomas de Buenos Aires, Valle de Ticomo, Andrés Castro, René Cisneros, Colonia Héroes y Mártires del Bocay, Colonia del Periodista, Altos de Nejapa, Vista Hermosa, Hialeh y Jhonatán González.

Un segundo “campo santo” sería el Cementerio Municipal de Villa Libertad, el cual sería (ya comenzó a funcionar en 2004) ubicado al Este de esta famosa Colonia, en un área de más de 15 manzanas. Es un terreno bastante parejo, sin árboles, porque allí se cultivaron algodonales en el pasado reciente. Bajo este Terreno, a 80 metros de profundidad, está uno de los mantos acuíferos más importantes de Managua.

Y finalmente, según el proyecto de la Comisión de Asuntos Públicos de entonces, presidida por Noel Escoto Carrero, será ampliado en cinco manzanas el Cementerio San José, de la Comarca Sabana Grande, donde (al ampliarse) habrá una capacidad de 7, 122 lotes con capacidad para construir 21, 366 fosas o tumbas.

3.5 millones de córdobas para Cementerios

Por gestiones de la mencionada Comisión de Servicios Públicos (2001-2005), el Concejo Municipal aprobó un presupuesto de 3.5 millones de córdobas para ejecutar estos trabajos de construcción de dos cementerios y la ampliación de un tercero en Sabana Grande.

Sólo en la ampliación del Cementerio de Sabana Grande, se va a invertir un millón 206 mil córdobas, según los datos suministrados mediante un documento oficial de la Comisión de Servicios Públicos, integrada por los concejales Noel Escoto Carrero, María Auxiliadora Contreras (recién fallecida), Juan Francisco Navas R. y Ana Julia Balladares.

Según Noel Escoto Carrero, en estos cementerios no habrían “categorías”, es decir privilegios como en algunos sectores del Cementerio Occidental, pues ahora se trata de resolver un problema social de falta de espacio para seguir sepultando seres humanos capitalinos.

Sin embargo, se ha sostenido, que quienes buscan privilegios especiales, seguramente irán a los cementerios privados como “Jardines del Recuerdo”, donde se pagan hasta 2, 500 dólares por cada lote.

Al final, a pesar de los esfuerzos de la Comisión de Servicios Públicos del Concejo Municipal de Managua, sólo fue abierto, o fundado, el nuevo Cementerio “Milagro de Dios”, al Este de Villa Libertad, llamado también “Puertas del Cielo”. Formalmente, fue inaugurado por el Alcalde Herty Lewites Rodríguez y el Concejo Municipal capitalino a mediados del año 2004.

Funeral de 15 kilómetros

Mientras tanto, los pobladores capitalinos del Sur, Oeste, Noroeste y Noreste, tienen que viajar hasta unos 15 kilómetros desde sitios, por ejemplo: San Judas, Tierra Prometida, Rubén Darío y Acahualinca, hasta el nuevo Cementerio “Milagro de Dios” o “Puertas del Cielo”, porque en estos sectores no hay Cementerio para sepultar a seres humanos.

En la mayoría de los casos, cuando un familiar fallece en el seno de una familia pobre, esta debe enfrentar situaciones muy difíciles, pues no cuentan con dinero para comprar el ataúd, no poseen un lote dentro de Cementerio alguno, y para colmo se ven obligados a contratar un camión, una camioneta o autobús, para conducir el ataúd y a los miembros de la familia hasta el “Cementerio Milagro de Dios” ( o “Puertas del Cielo”), siempre y cuando ya hayan conseguido el terreno para la tumba.

La gestión para construir uno o dos Cementerios en una de estas zonas mencionadas de Managua, fue continuada por este servidor (cuando fui concejal del FSLN en el período 2005-2009) ante el Alcalde Dionisio “Nicho” Marenco Gutiérrez, pero no fui escuchado. Marenco Gutiérrez argumentó falta de presupuesto para comprar un terreno adecuado, destinado a nuevo Cementerio.

Yo personalmente presioné a Marenco Gutiérrez para que viéramos la posibilidad de obtener el terreno mencionado al Sur de donde estuvo la Antena de la Radio Ya, o en la Comarca Nejapa, pero esta gestión no prosperó. Inclusive, por iniciativa del administrador del Cementerio de Sabana Grande, le propuse ampliar en unas ocho manzanas este otro Cementerio, tomando en cuenta la crisis por falta de Cementerios en Managua. Tampoco fue aceptada esta iniciativa por el Alcalde “Nicho” Marenco, a pesar de que también hacía la misma gestión su entonces Delegada en el Distrito VI, Arelys Urbina.

En el “Cementerio Milagro de Dios” quedaron establecidas dos categorías de lotes: A y B. Un grupo de concejales sandinistas y liberales y el mismo Alcalde Marenco Gutiérrez discutimos acerca de la necesidad de destinar al menos el 30 por ciento del espacio disponible en el “Cementerio Milagro de Dios” a “Servicio Comunitario”, es decir, con autorización del Alcalde, concejales y del Administrador del “Cementerio Puertas del Cielo”, se facilite donado un lote para sepultar un ser humano, previo pago de 100 córdobas por “el servicio municipal”. El acuerdo incluye que los familiares del ser humano sepultado en este “Servicio Comunitario”, tengan opción a compra del terreno por sólo 300 córdobas, con lo cual se convierten en dueños de este lote para tumbas familiares “de por vida”.

Después de pagar los 300 córdobas, se les extiende una escritura sobre la propiedad en que se da el número del terreno, el sector, etc. Y, por supuesto, el dueño debe cumplir con el pago de 100 córdobas anuales “por mantenimiento o servicios municipales”.

Este “Cementerio Milagros de Dios” en su interior está muy bonito. El personal asignado al “campo santo” lo mantiene limpio, y la inmensa mayoría de los propietarios, tienen adornados los lotes o tumbas con construcciones de piedras, cemento y hierro, más jardines y flores encima de los sepulcros.

Todavía siendo concejal sandinista yo, en los meses iniciales del 2008, le solicité al Alcalde Marenco Gutiérrez que se hiciera un esfuerzo extraordinario por reparar y ensanchar la calle de entrada el “Cementerio Milagro de Dios”, y que al mismo tiempo dejáramos establecida una Ruta de Autobuses hasta sus puertas, para facilitar la llegada de sepelios y de los familiares que tienen allí seres queridos sepultados. Tampoco fue posible lograr estas dos cosas, tan vitales para los seres humanos.

Competencias de la Comisión de Servicios Públicos

La Comisión de Servicios Públicos tiene como competencias trabajar en los asuntos de los Cementerios, Registro de las Personas, Mercados, el sistema de transporte colectivo, la recogida de la Basura en Managua, Rastros o Mataderos de ganado y cerdos, registro oficial del ganado, funcionamiento y controles de los Parques y demás espacios públicos propiedad de la Alcaldía de Managua.

Historial breve de Cementerios legales e ilegales

Según un historial breve de la Alcaldía de Managua y una recopilación hecha por Javier Francisco Altamirano Rodríguez y este servidor, en Managua existen los siguientes Cementerios:

San Pedro, ubicado frente a las Instalaciones centrales del Seguro social, en los antiguos escombros de Managua, a la orilla del Parque 11 de Julio, donde antes del Terremoto de 1972 también hubo una morgue y un poco hacia el Norte estaba el Hospital del INSS o Seguro Social.

Este Cementerio San Pedro fue fundado y puesto a funcionar en 1866. En él existen sepultados personajes famosos como el general José Santos Zelaya López, quien fue uno de los primeros Alcaldes de Managua, jefe de la Revolución Liberal de 1893 y presidente de la República hasta 1909, año en que fue mandado a derrocar por el gobierno criminal de Estados Unidos y específicamente por el Canciller o Secretario de Estado Norteamericano, Phinlander Knox, quien al mismo tiempo era uno de los dueños de las minas de oro y otros metales en el Atlántico nicaragüense.

Entre otros sepultados en ese Cementerio San Pedro está José Dolores Gámez, quien fue el Canciller durante el gobierno de Zelaya López e historiador del período liberal de 1893 a 1909.

El Cementerio Occidental (“Cementerio General”, le decía alguna gente), se ubica en el Barrio Monseñor Lezcano, del Puente León 300 metros al Sur, o una cuadra al Oeste de la Aceitera Coronal. Fue fundado en 1922. Tiene 40 manzanas de extensión, 36, 824 lotes. Diez mil 824 propietarios de estos lotes prácticamente nunca han pagado por su mantenimiento. Está totalmente saturado y fue cerrado formalmente en el año 2004, debido a que todos los 36,824 lotes ya tienen dueños. Sólo pueden seguir sepultando seres humanos allí los propietarios de estos lotes. Los lotes de este Cementerio Occidental están divididos en tres categorías: primera, segunda y tercera.

En este Cementerio Occidental hay sepultados personajes de relevancia nacional como Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, “Caimana”, René Schick Gutiérrez, doña Lidia Saavedra de Ortega, Madre de Daniel Ortega Saavedra; Camilo Ortega Saavedra; allí estuvo sepultado el jefe de la dinastía genocida del somocismo, Anastasio Somoza García; los guardias genocidas somocistas tuvieron allí una tumba grande, colectiva, con sus gavetas e identificaciones, los bomberos de Managua tienen una cripta, etc.

Cementerio Oriental o “Periférico”, situado colindante de los vecindarios Bello Horizonte, Venezuela, Colonia Maestro Gabriel y El Edén. Fue fundado en 1959. Además de saturación, este Cementerio Oriental se inundó totalmente en octubre-noviembre de 1998, al ocurrir el Huracán Mitch. Las correntadas pluviales e inundaciones internas socavaron numerosas tumbas, de cuyo interior brotaron osamentas hacia los callejones.

Este hecho aceleró la toma de decisión de cerrarlo definitivamente en 1999.

En este Cementerio Oriental están sepultados centenares de Héroes y Mártires de la Revolución Popular Sandinista, incluyendo los Héroes de San José de las Mulas. Casi todos eran jovencitos, pertenecientes a Juventud Sandinista 19 de Julio cuando fueron masacrados por contrarrevolucionarios somocistas yanquis genocidas  en San José de las Mulas, en el Norte de Nicaragua. Los terrenos de este Cementerio están clasificados en dos categorías: A y B.

Cementerio de Nejapa, ubicado en el lado Noreste de la Comarca Nejapa, en el borde y paredones de la Laguna de Nejapa. No hay datos acerca de su fundación. Está ubicado en una manzana y media. Le ha servido de “morada eterna” a pobladores de las Comarcas Valle de Ticomo, Monte Tabor, Cedro Galán, Chiquilistagua y Nejapa. Está ya totalmente saturado. Este Cementerio (Distrito III de Managua) ha sido administrado por una Junta de Vecinos, la cual ya dio a conocer la imposibilidad de seguir inhumando cadáveres en su suelo mencionado. Don Salvador Esquivel, coordinador del Movimiento Comunal Nicaragüense en Nejapa, dio a conocer que están buscando un terreno en la misma Comarca Nejapa para comenzar un Cementerio nuevo.

Cementerio Santa María, ubicado en la Comarca Chiquilistagua, al Oeste del Municipio de Managua, en el Distrito III, está ubicado en 1.7 manzanas, del Estadio deportivo 300 metros al Este. No se conoce fecha de fundación. Es un “campo santo” antiguo. La Comunidad ejerce su administración a través de 7 personas que responden a los intereses comunitarios. Tiene todavía una reserva de media manzana. Es decir, tiene espacio para continuar sepultando seres humanos de la misma Comarca Chiquilistagua.

Cementerio de Cuajachillo. Está todavía activo. Es espontáneo. Tiene un área de dos manzanas, ubicado en la Comunidad de Cuajachillo, de la entrada principal de la comarca 3 kilómetros y medio al Norte. Brinda un servicio de 50 inhumaciones promedio al año, por un valor de 50 córdobas cada uno.

Este Cementerio tiene una reserva de a penas media manzana, mientras está al servicio de 11,000 habitantes o seres humanos de la zona de los Filos de Cuajachillo.

Está equipado con un cerco perimetral de alambres, tiene agua potable, un muro en el frente y un portón metálico en la entrada. La administración la ejerce la Comunidad de los Filos de Cuajachillo, cuyos miembros se distribuyen las tareas de limpieza, poda de árboles y arreglo de las tumbas.

Algo impresionante de este Cementerio es que realmente está en los “Filos de Cuajachillo”. Estos “Filos” es una elevación de casi 500 metros sobre el nivel del Mar. La Comunidad se llama “Filos de Cuajachillo” porque está en el lomo geológico de un terreno, que allí tiene su máximo nivel o altura. De allí comienzan los niveles de descenso hacia el Este y el Oeste. Allí en esos “Filos” son límites de los Municipios de Ciudad Sandino y Villa Carlos Fonseca Amador.

Precisamente, este Cementerio está sobre el “Filo” y en el comienzo del descenso hacia ambos lados. Sopla un vientazo fuerte, como si uno estuviese en los Lomos del Crucero, y en realidad este accidente geológico y geográfico forma parte de la Cordillera o Sierras de Managua.

Cementerio Torres Molina. Espontáneo también y activo. Tiene un área de dos manzanas y un cuarto, ubicado en el Barrio Camilo Ortega Saavedra (antiguo Torres Molina), de la Terminal de la Ruta 105, seis (6) cuadras al Oeste y media cuadra al Norte o al Lago Xolotlán.

Este terreno está dividido por un cauce de poca profundidad. Sirve a una población de casi 10,000 habitantes. Tiene aspecto de abandono. No posee servicios de agua potable y electricidad. El alambrado de púas, el portón y los grifos para riego, fueron robados. Sin embargo, se siguen sepultando seres humanos en un pedazo de terreno de un cuarto de manzana.

Cementerio de Judas. Es un Cementerio espontáneo, organizado y fundado por el Movimiento Comunal Nicaragüense, en la década del 80, con la finalidad de sepultar en él a los Mártires del Barrio San Judas, especialmente a quienes caían en combate en defensa de la Patria agredida por contrarrevolucionarios somocistas-yanquis, encabezados por Ronald Reagan y su pandilla de maleantes y agresores genocidas.

Este Cementerio está asentado en un terreno irregular, en la orilla de la Pista Suburbana o de circunvalación de la Ciudad de Managua, al Sur del Barrio San Judas. Ha estado al servicio de los vecindarios: San Judas, Luis Alfonso Velásquez Flores, Erlinda López, Villa Roma, Sierra Maestra y Vista Hermosa, en los cuales hay una población humana de aproximadamente ocho mil pobladores.

En el año 2008 tenía tan sólo 30 lotes disponibles.

Cementerio San José de Pochocuape, situado en la Comarca Pochocuape, camino de subida a los Lomos del Crucero. Fue organizado y fundado en 1980, como Cementerio espontáneo. Está activo, tiene una manzana de extensión. Tiene disponible tan sólo 40 lotes.

La cerca perimetral de alambres está destruida. El portón metálico de entrada y las gradas para el ingreso, también están en mal estado.

Cementerio de Loma Linda o Sierra Maestra, ubicado al Noreste del Barrio del mismo nombre. Fue fundado de manera espontánea en 1944, en un área de apenas manzana y media. Un historial breve indica que se sepultan allí un promedio mensual de 3 seres humanos. Este Cementerio está al servicio de los sectores barriales: Sierra Maestra, Omar Torrijos, Tomatera y Buenos Aires.

Lo administra una Junta Directiva representativa de estos sectores mencionados. Tiene disponibles sólo 40 lotes. Cuenta con un muro frontal, un cerco perimetral de alambres de púas y un portón metálico, todos en mal estado.

Cementerio San Isidro de Bolas No. 1, espontáneo, ya clausurado. Este Cementerio, de una extensión de 0.35 manzanas, muy pequeño, está situado en la entrada a la Comarca San Isidro de Bolas, al Suroeste de Managua. Existe una Junta Directiva velando por su mantenimiento, poda, rasuramiento de árboles y limpieza y ornamentación de las tumbas.

Cementerio San Isidro de Bolas No. 2. También espontáneo. Es un Cementerio grande, de cinco manzanas y media, sólo dos de las cuales han sido utilizadas para sepultar seres humanos. Está ubicado este Cementerio de la Iglesia Católica Cristo Obrero, cinco cuadras al Sur. Una Junta Directiva del vecindario lo administra.

Le presta servicios a vecindarios de: Loma Linda (Sierra Maestra), Guillenes y un sector del Barrio San Judas. Los datos históricos indican un promedio de 50 sepultados al año. Se pagan sólo 50 córdobas por el derecho al uso de un lote para la sepultura. Están deteriorados el cerco perimetral de alambres de púas, el portón metálico de entrada y un muro de piedra cantera.

Cementerio San José, espontáneo, ya clausurado. Está situado en el Barrio Eduardo Contreras Escobar, en las cercanías de la Comarca Jagüitas, colindante con el Cauce  Jagüitas, al Oriente de Managua, cerca del “Cementerio Milagro de Dios”. Funcionó con dos manzanas de extensión. Le sirvió a los vecindarios Eduardo Contreras Escobar y Santa Elisa.

En este caso, los propietarios de lotes o tumbas siguen usando las mismas para sepultar a más miembros de las familias correspondientes. Igual: están en mal estado el cerco perimetral de alambres de púas, el muro y portón metálico en la entrada. Es administrado por una Junta de vecinos de los dos Barrios Contreras y Santa Elisa.

Cementerio “Descanso Eterno”, espontáneo y ya clausurado, ubicado en el Reparto Schick Gutiérrez, al Oriente de Managua, de la entrada del llamado “Mojón” 500 varas al Este. Tiene una extensión de apenas un cuarto de manzana. Sin embargo, todavía posee 25 lotes vacíos, ya vendidos a pobladores de un sector del Reparto Schick Gutiérrez. Es administrado por una Junta Directiva vecinal, encargada de su vigilancia, mantenimiento y limpieza de todo el predio y de las tumbas del “Descanso Eterno”. Tiene un cerco perimetral de alambres de púas, en mal estado.

Cementerio San Francisco de Asís, espontáneo y ya clausurado, fue fundado en 1960, ubicado del “Mojón” 250 metros al Norte, o del antiguo y desaparecido “Tanque Rojo” 3 cuadras al Sur y una cuadra al Norte o “Lago Xolotlán, en el Barrio Salomón Moreno, ubicado en una zona del Reparto Schick Gutiérrez. Tiene tres cuartos de manzana. Aquí la modalidad es que sepultan a sus deudos o muertos sólo quienes tienen en propiedad los lotes, es decir, que los han comprado anticipadamente por 420 córdobas.

Su cuido, mantenimiento y ornamentación, lo asume colectivamente la Comunidad del Salomón Moreno, donde cada cierto tiempo eligen nueva Junta Directiva para estos fines, Si es necesario aportar dinero para su mantenimiento, lo asumen en colectivo en este vecindario del Oriente de Managua.

Cementerio San Pedro-Jagüitas, espontáneo, ya clausurado, ubicado del “Chilamate” 500 metros al Sur, también colindante con el Cauce de Las Jagüitas. Tiene una extensión de dos manzanas y media. Ha utilizado una manzana en sepulturas y le queda vacío manzana y media. Este Cementerio le sirve a la Comarca de Jagüitas, donde hay más de 30,000 pobladores. En este caso, la Alcaldía de Managua ha colaborado con la Junta Directiva de este Cementerio, para la construcción y mejoramiento del muro perimetral y un portón de acceso.

Cementerio de Santo Domingo en Sierritas de Managua, frente a la Iglesia de la Comarca Sierras. Espontáneo y activo. Tiene un área de dos manzanas de extensión, en una topografía de terreno bastante accidentado. Allí hay tumbas antiguas y muy sólidas sus losetas. Es un Cementerio que ha tenido buena atención, pues se nota que el muro perimetral, el portón metálico principal y las tumbas se ven bien atendidas, y al mismo tiempo este Cementerio cuenta hasta con 10 luminarias en su interior.

.No obstante, sólo cuenta con 30 lotes disponibles para nuevas sepulturas

Cementerio “Jocote Dulce” en la Comarca Silvia Ferrufino Sobalbarro, espontáneo y activo, fundado en 1928, al Sur de la Colonia Miguel Bonilla Obando, frente a la Colina Mokorón, en las cercanías de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. Tiene un área de dos manzanas. Le queda un área de reserva de un cuarto de manzana. Le sirve a 2,500 pobladores o seres humanos de las Comarcas “Jocote Dulce” (Silvia Ferrufino Sobalbarro), Vegas, Viudas y Ladinos. Es administrado por una Junta Directiva de tres miembros, quienes dispusieron instalar una caseta de controles en la entrada. Cuenta con un portón metálico y un cerco perimetral de alambres de púas.

Cementerio de San Isidro de la Cruz Verde, espontáneo y activo, situado en el costado Sur de la Iglesia Católica de la Comarca. Limita en un lado con el Cauce de la Comarca de San Isidro de la Cruz Verde. Tiene un área de una manzana y le sirve a 5,500 pobladores del sector comarcal.

Hay una Junta Directiva administradora, la cual ha dispuesto que las inhumaciones o entierros son gratuitos, para lo cual los vecinos comarcales han hecho un fondo acumulado para los sepelios. Esa misma Junta Directiva se encarga del mantenimiento del cerco perimetral de alambres de púas, del portón metálico en la entrada, del agua potable y de la limpieza general.

Cementerio Viudas, espontáneo, y activo, situado en el costado Sur de la Colonia Miguel Bonilla, frente a la Colina Mokorón. Tiene una extensión de 2 manzanas, de las cuales tienen en reserva una manzana. Beneficia a una población estimada en 1,000 habitantes.

Una Junta Directiva de 5 miembros administra este Cementerio, donde los entierros son gratuitos. La Comunidad asume los costos, y además se junta para hacer limpieza y ornamentación dos veces al año. El portón de entrada es de madera y el cerco perimetral de alambres de púas.

Cementerio de Esquipulas No. 1, espontáneo, ya clausurado, ubicado 300 metros al Oeste de la Iglesia Católica en la Comarca Esquipulas, en la orilla de la Carretera a Masaya. Tiene un cuarto de manzana de extensión. No hay lotes disponibles. Sólo entierran seres humanos allí quienes ya son dueños de lotes. Aquí no existe Junta Directiva de la Comunidad. Sólo existe el acuerdo de que cada propietario de lote se encarga de mantenerlo limpio, y esos dueños de lotes se juntan una o dos veces al año para limpiar todo el Cementerio.

Cementerio Esquipulas No. 2, espontáneo, ya clausurado, ubicado de la Plaza Central 300 metros al Sur y 500 metros al Este. Tiene una extensión de un cuarto de manzana. Le sirve a las comunidades de: un sector de la comarca Esquipulas, a la Comarca  Vanegas y una parte de la Comarca de  Jagüitas, cuyos pobladores tienen organizada una Junta Directiva y un fondo (dinero) para que los entierros sean gratuitos. Requiere de reparaciones en la cerca perimetral, pintura en el muro frontal, demanda alumbrado público y mejoramiento en el portón de entrada.

Cementerio San Miguel, espontáneo, ya clausurado, ubicado en una extensión de tres cuartos de manzana, ubicado de la Escuela de Sordos 500 metros al Norte, en Villa Libertad, Distrito VI. Le quedan disponibles 40 lotes. Lo administra una Junta Directiva de la Comunidad, la cual recoge fondos entre los vecinos para su vigilancia, limpieza general, pintura para el muro perimetral de piedras canteras y el portón metálico.

Cementerios de Héroes y Mártires

Cementerio Waspán Sur o “Arlen Siú Bermúdez”(También lo llaman Carlos Fonseca Amador), espontáneo, ya clausurado, situado en el costado Sur de la gasolinera Waspán, en la Carretera Norte. Este Cementerio fue organizado y fundado por los vecinos de Waspán días antes del estallido de la Insurrección Sandinista u Ofensiva Final en junio de 1979, a raíz de que la guardia genocida del somocismo asesinó a numerosos hombres y mujeres (combatientes populares y civiles) en la Fábrica de Botas Chontal, y en los Barrios Camilo Chamorro y Waspán. No era posible llevar sus cuerpos asesinados a otro lado, entonces los sepultaron bajo las sombras de unos chilamates que habían en ese sitio.

El Cementerio tiene una extensión de 13×25 varas, en las cuales se ubicaron los cuerpos de 32 Mártires, más una alfabetizadora de la Cruzada Nacional de Alfabetización. Por parte del Frente Sandinista en Managua, a este Cementerio se le construyó un murito “minifalda” con verjas de hierro hacia arriba, más varias luminarias, y el funcionamiento de una Junta Directiva de Madres de Héroes y Mártires del Barrio Waspán para su cuido permanente.

Estaba bonito al cambio de gobierno de 1990. Sin embargo, los gobiernos central y municipal capitalino (ambos en manos de liberales-conservadores, traidores y vendidos al gobierno criminal genocida de Estados Unidos) lo abandonaron totalmente. Le fueron desmantelados o arrancadas las verjas, el portón de hierro, se robaron las luminarias, destruyeron el muro y, además, fue convertido en motel público, en defecadero también público, y por último, ya en el año 2001, era refugio de drogadictos y traficantes de drogas. Inclusive, un día cualquiera del año 2001 apareció un hombre colgado, muerto, en una de las ramas de uno de los chilamates del Cementerio.

Manuel Cerpas Centeno, Ramiro Mejía Ortiz y este servidor, fundamos una organización llamada Brigada Voluntaria de Desarrollo Municipal, y con sus miembros, unos 40 en total, nos dispusimos a limpiar cauces y a recuperar el Cementerio de los Héroes y Mártires de Waspán.

Lo limpiamos, rehabilitamos tumbas, reorganizamos a las Madres de Héroes y Mártires encargadas del cuido del Cementerio y con el apoyo de la Delegación VI de la Alcaldía de Managua, construimos nuevamente el muro perimetral y el portón metálico de entrada. Pintamos un mural en que están los nombres de los Mártires sepultados en el Cementerio.

Sin embargo, poco tiempo después ya estaba dañado otra vez el portón. Este Cementerio se conserva en mal estado, y es indispensable que el Frente Sandinista, en el Distrito VI, se haga cargo de protegerlo.

Existen otros Cementerios de Héroes y Mártires en el interior y costado Este del Centro Experimental México, donde durante la Insurrección de Junio de 1979 sepultamos a más de 60 combatientes populares y civiles caídos en combate, o asesinados por la tiranía genocida del somocismo.

Hay otro Cementerio en el costado Este de la Iglesia y Casa Comunal de la Colonia Nicarao, donde también fueron sepultados Héroes y Mártires caídos durante la Insurrección de Junio de 1979. Este Cementerio lo cuida una Junta Comunitaria, encabezada por Perfecto Arróliga Flores. Otro Cementerio fue construido en Villa José Benito Escobar Pérez, en la orilla de la Iglesia Católica, donde el sacerdote odioso mandó a construir una loseta encima de las tumbas de los Mártires.

Tenemos otros Cementerio de Héroes y Mártires en el terreno interior de la Iglesia Sagrada Familia, en el Barrio Ducualí. Y en el porche de la casa de doña Coralia Jácamo Alvarado, está sepultado su hijo el Héroes y Mártir Jackson Jácamo Alvarado, quien cayó combatiendo a la guardia somocista genocida en junio de 1979, entre las Colonias Diez de Junio y Colombia. La casa de doña Coralia está situada al Norte del Parque Jackson Jácamo, en la Colonia Diez de Junio.

Como parte del listado de 42 Cementerios de Managua, cuando Managua estaba dividida en siete Distrito, incluyendo Crucero y Ciudad Sandino, estaban también los Cementerios del territorio del Crucero, entre otros: Cristo Rey, Conchitas, San Ramón,  Callao, Vizcaíno,  Payanes, Jaguas, San Pablo, Chichiyaltepe, Pilas  No. 1, Pilas No. 2, San José de Acoto, Fierros, Nubes y Candelaria, todos ubicados en Comunidades lejanas entre sí, o haciendas cafetaleras con un caserío alrededor.

Continúan iniciativas ciudadanas para construir cementerios nuevos

Mientras tanto, continúan las iniciativas ciudadanas en procura de que la Alcaldía capitalina se disponga a obtener uno o dos terrenos para igual número de Cementerios en el Sur, Oeste y Noroeste de Managua. Esta iniciativa la han tomado en sus manos la Asociación Martin Luther King, la Alianza de Organizaciones Comunitarias del Periférico Suroccidental de Managua, Consejos del Poder Ciudadano y el Consejo de Fortalecimiento de la Participación Ciudadana, cuyos dirigentes ya tienen preparada una iniciativa para presentarla ante el Cabildo del Consejo Municipal capitalino, ahora en diciembre del 2009, con el fin de que este proyecto sea incluido en el Presupuesto Municipal capitalino del 2010.

Fuentes documentales: Documentos oficiales de la Alcaldía de Managua, investigación personal realizada cuando yo era concejal del Frente Sandinista de Liberación Nacional en el período 2005-2009; Monografía de Managua de los historiadores Julián N. Guerrero Castillo y Lolita Soriano de Guerrero; Historia de Managua, escrita por Gratus Halftermeyer Gómez, visitas personales y oficiales a casi todos los cementerios mencionados en este escrito y entrevistas a funcionarios de la Alcaldía de Managua y de Juntas Comunitarias de estos cementerios, unos pocos legales y la inmensa mayoría ilegales.

Escrito y publicado en mi página en 2009.

• Necrópolis: cementerio de gran tamaño, especialmente dotado de grandes mausoleos, como ocurría en Roma, Atenas y otras capitales antiguas. Esto se puede ver, en menor escala, en los Cementerios nicaragüenses: Occidental de Managua, en Granada, en Guadalupe y San Felipe de León, en Masaya y en Rivas, donde hay sepultados varios presidentes de la República de Nicaragua.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187 y 22703077.

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Rayos, tormentas eléctricas, rayos, rayos mortales, truenos portentosos y relámpagos iluminadores de cielo y tierra

Tormentas eléctricas, rayos mortales, rayos mortales, tormentas eléctricas, truenos portentosos y relámpagos iluminadores de cielo y tierra

Escrito y publicado el 23 septiembre, 2009

Nota explicativa indispensable: Este año 2020 ha habido 14 muertos por rayos en Nicaragua, hasta los primeros días del mes de septiembre, según estadísticas de la Nueva Radio Ya.

Las últimas víctimas se han registrado en sitios como: Quisalá, San Rafael del Sur, en el Departamento de Managua; donde fue fulminado o muerto, quemado, José Esteban Velásquez Cerda, de 22 años; Ricardo José Selva Dolmus, 24 años, fue otra víctima de un potente rayo caído en el Balneario marino Tránsito, del Municipio de Nagarote, en el Departamento de León; Maynor de la Cruz Martínez Moreno, 33 años, impactado por rayo en uno de los miradores del Crucero, antiguo Distrito 7 de Managua, a 925 metros de altura sobre el nivel del mar; Gerald Corrales Centeno, 28 años, y su hijito Marlon Corrales Gallo, de apenas tres años de edad. Esto ocurrió en Puerto Morazán, en el lado Norte del Departamento de Chinandega, el sitio geográfico más bajo y caliente de Nicaragua; y en la misma zona de Chinandega igualmente murió fulminado por un rayo José Nicasio Velásquez Reyes, 20 años, estudiante universitario de la Universidad Agraria de Nicaragua, mientras hacía sus prácticas reglamentarias para graduarse de ingeniero agrícola.

La mortandad de seres humanos y animales silvestres y domésticos, especialmente vacas, toros, bueyes, terneros, ovejas, caballos, burros, mulas, etc., ha aunmentado de forma extraordinaria en casi toda la Madre Tierra, aparentemente por el Calentamiento Climático.

En lo que va de este año 2020 (estamos en primeros días de septiembre) en la India ya se registran 83 muertos por descargas eléctricas potentísimas, provenientes de la atmósfera, de las nubes agitadas antes, durante y después de las lluvias. Brasil ocupa el segundo lugar en mortandad de seres humanos por rayerías.

Esto me recuerda el fenómeno de Catatumbo, al Sur de Maracaibo, en Venezuela, cerca de la desembocadura del Río Catatumbo, donde todos los días, de noche y de día, caen alrededor de 20 mil rayos o descargas eléctricas provenientes del  cielo, esté o no esté muy nublado, lo cual es otro fenómeno que se registra en esa zona cercana al Mar Caribe venezolano.

Vecinos de Catatumbo están haciendo gestiones ante Naciones Unidas para que este fenómeno rayerías permanentes de Catatumbo sea declarado Patrimonio de la Humanidad.

Este fenómeno es muy peligroso. Y lo mejor es tomar medidas de precaución para evitar ser fulminado por un rayo. El SINAPRED y radioemisoras, televisoras, el 19 digital, por ejemplo, por ejemplo emitieron una serie de recomendaciones para evitar ser impactado por uno o varios rayos, lo cual incluye no usar el teléfono celular, ni televisores, ni computadoras, ni exponerse en las calles y a campo abierto, ni bajo árboles altos, ni a la orilla de postes del tendido eléctrico, ni a la orilla de ventanas metálicas de las casas, para evitar que un rayo te carbonice por el enorme potencial eléctrico con que bajan provenientes de las nubes.

Pablo Emilio Barreto Pérez

*Con frecuencia escuchamos sobre “Rayos cósmicos”, “Rayos X”, “Rayos Ultravioletas”, “Rayos Gammas”, “Radiaciones”, “Radioactividad” después de una explosión nuclear; ya le tenemos temor a los llamados “Rayos Láser”, porque además de que son usados en medicina y otros menesteres, se nos dice que también es un arma temible por parte de algunos gobiernos agresores de pueblos, como Estados Unidos, Reino Unido y Francia, etc.

* Existe una verdad terrible, eso sí, y es que desde tiempos inmemoriales, las tormentas, las rayerías, las descargas eléctricas potentísimas desde las Nubes hacia el suelo, han causado terror y estragos gravísimos a los seres humanos, animales domésticos y silvestres, a la flora y especialmente a arboledas altas.

* En diversas historias se cuenta que numerosos navegantes fueron víctimas de poderosas tormentas eléctricas, que mataron marineros en “alta mar”, y que el propio Cristóbal Colón, ladrón y genocida español, fue víctima de estas tormentas en el Mar Caribe u Océano Atlántico.

* En Nicaragua han perecido centenares de personas, víctimas de un rayo o descargas eléctricas desde las Nubes, mientras andaban trabajando a campo abierto, pescando, arando, arriando el ganado, montados en un caballo,  en miradores, en carretones jalados por caballos, etc.

*Estos rayos o descargas eléctricas han provocado, asimismo, pavorosos incendios en bosques, en pastizales y en zonas urbanas, aun cuando no estaba lloviendo ni había formación de Nubes

Por estos motivos, presentamos este trabajito, elaborado a partir de datos “bajados” de Internet y consultas en libros de ciencias:

Uno de los hechos más característicos de las tormentas es el acompañamiento a las mismas de fenómenos eléctricos: rayos, relámpagos y truenos.

Durante el transcurso de una tormenta se favorece la formación de iones particulares contenidos en la atmósfera. Los iones positivos se registran en la parte alta y los negativos en la parte baja de la Nube. Además, la Tierra, o suelo, también se carga de iones positivos. Todo ello genera una diferencia de potencial de millones de voltios que acaban originando fuertes descargas eléctricas entre distintos puntos de una misma nube, entre nubes distintas o entre la nube y la tierra: a esta descarga eléctrica la llamamos rayo. El relámpago es el fenómeno luminoso asociado a un rayo, aunque también suele darse este nombre a las descargas eléctricas producidas entre las Nubes.

El trueno. El calor producido por la descarga eléctrica calienta el aire y lo expande bruscamente y después se contrae al enfriarse, dando lugar a ondas de presión que se propagan como ondas sonoras. Estas ondas sonoras que se propagan a la velocidad del sonido (300 m/s) son el denominado trueno.

Puede determinarse, de una forma aproximada, la distancia en metros a la que se produce la descarga eléctrica, para ello se multiplica por 300 los segundos transcurridos entre el momento de producirse el rayo y el momento en que oímos el trueno.

Las tormentas son de los fenómenos atmosféricos más espectaculares, y a veces pueden llegar a ser muy violentas. Estos fenómenos se producen por los cumulunimbus, nubes que se desarrollan cuando la atmósfera está inestable. Se entiende por atmósfera inestable aquella situación en la que se producen importantes movimientos del aire en sentido vertical. Esto pasa cuando el aire es más frío de lo habitual en la parte más alta de la troposfera, lo que suele ocurrir cuando pasa un frente frío o bien en situaciones de bajas presiones atmosféricas.

La formación de la tormenta se desarrolla según el siguiente proceso:

-El calentamiento de la Tierra o Madre Naturaleza origina una corriente de aire ascendente. Este aire se enfría progresivamente hasta condensarse, con la consiguiente formación de pequeños cumulus o nubes.

– A diferencia de las situaciones de buen tiempo, la corriente ascendente no se para y la nube crece rápidamente en sentido vertical.

-El cumulus continúa creciendo en sentido vertical y está a punto de convertirse en una nube de tormenta. Cuando alcanza la isoterma de los ºC, las cargas o acumulaciones eléctricas que se han ido generando comienzan a ordenarse dentro de la nube. La parte superior será positiva y la inferior negativa. Además, se comienzan a formar dentro de la nube grandes gotas o partículas de granizo. La fuerte corriente ascendente los mantiene en suspensión.

-El cumulus se ha transformado ya en un cumulunimbus que puede llegar a tener hasta 10 kms. de altura. En su parte superior la temperatura puede ser muy baja (-20ºC o -30ºC). Esto favorece una intensa sobresaturación del aire que origina una gran cantidad de gotas de lluvia o de granizo, algunas de las cuales caerán en forma de precipitación.

-La nube de tormenta se desgasta al desaparecer la corriente ascendente que la alimentaba. La Tierra ya se ha enfriado y fuertes corrientes descendentes de viento provocan chubascos de gran intensidad que acaban por deshacer la nube. La tormenta ha acabado y algunas capas de cirrus o cirroestratus serán los únicos restos de este extraordinario fenómeno de la naturaleza.

Las tormentas formadas por convección o por un frente frío suelen tener una duración corta ya que, como hemos visto, cuando la Tierra se enfría la tormenta se acaba.

Las depresiones también pueden formar tormentas cuya duración suele ser más larga ya que se acostumbran a formar numerosos cumulunimbus.

En las zonas del litoral también se producen formaciones de tormentas que pueden llegar a ser muy bruscas, ya que las corrientes ascendentes tardan mucho en pararse porque el agua del mar se enfría muy lentamente. Y eso hace que se formen nubes de tormenta durante varias horas.

La descarga eléctrica se produce entre nubes de lluvia o entre una de estas nubes y la tierra. La descarga eléctrica es visible con trayectorias luminosas sinuosas y de ramificaciones irregulares, a veces de muchos kilómetros de distancia; este fenómeno es conocido con el nombre de relámpago, resplandor o centella. Se produce también una onda sonora llamada trueno.

La carga eléctrica positiva y negativa en las Nubes

No se conoce por completo el modo en el que se cargan las nubes de electricidad, pero la mayoría tienen carga negativa en la base y positiva en la cima. Las distintas hipótesis que explican cómo se produce esta polarización pueden dividirse en dos categorías: las que requieren hielo y las que no. Muchos meteorólogos creen que el hielo es un factor necesario porque los rayos no suelen observarse hasta la formación de hielo en las capas superiores de las nubes.

Ciertos experimentos han mostrado que cuando las disoluciones de agua se congelan, el hielo gana carga negativa mientras que el agua queda cargada positivamente. Si después del inicio de la solidificación, el aire en ascensión arranca pequeñas gotas de agua de las partículas congeladas, estas gotitas se concentrarán en la parte superior de la nube, y el hielo, en agregados más grandes, descenderá hasta la base. Por otra parte, ciertos experimentos han mostrado que las gotas de agua grandes, con caída rápida, se negativizan, mientras que las gotas pequeñas que caen con mayor lentitud se vuelven electropositivas.

Por tanto, la polarización de una nube es probable que se produzca por las distintas velocidades de caída de las gotas grandes y pequeñas. Como quiera que se forme, la carga negativa en la base de la nube induce otra positiva en la Tierra, situada debajo que actúa como la segunda placa de un condensador eléctrico gigante.

Cuando el potencial eléctrico entre dos nubes o entre una nube y la Tierra alcanza una magnitud suficiente (unos 10.000 V por cm), el aire se ioniza a lo largo de una trayectoria estrecha, y se produce el destello de un relámpago.

Muchos meteorólogos creen que esta es la forma en la que la carga negativa es transportada hacia el suelo y que así se mantiene la carga negativa total de la superficie de la Tierra.

Una nueva teoría sugiere que la polarización eléctrica de las nubes puede ser la causa de la precipitación y no una consecuencia de ella; asimismo postula que el potencial eléctrico existente entre la ionosfera —capa superior de la atmósfera— y la tierra induce la polarización. Según esta teoría, el flujo ascendente de aire caliente a través de una nube lleva consigo partículas con carga positiva que se acumulan en la cima de la nube y que atraen cargas negativas de la ionosfera.

Estas son conducidas hacia la base de la nube por corrientes descendentes poderosas en la periferia de la nube; así se evita que las cargas opuestas se neutralicen unas con otras. Quizás el 90% de todos los rayos que van desde las nubes hasta el suelo son negativos; el resto son destellos positivos.

Con menor frecuencia se pueden producir rayos desde la Tierra hacia las nubes, en particular desde cumbres de montañas o desde objetos altos como las antenas de radio.

Estudios con cámaras de alta velocidad han mostrado que la mayoría de los destellos de rayos son sucesos múltiples compuestos de hasta 42 ‘rayos’ principales, cada uno de los cuales está precedido por un rayo o chispazo guía. Todos siguen una trayectoria ionizada inicial que puede ramificarse junto al flujo de corriente. El intervalo medio entre rayos sucesivos es de 0,02 s, y 0,25 s el intervalo medio entre destellos. Puesto que la duración de un rayo no supera los 0,0002 s, los lapsos entre rayos ocupan la mayor parte de la duración de un ‘destello’.

Los llamados rayos en láminas son sólo la reflexión de uno ordinario en las nubes. Los rayos en bola son un fenómeno raro en que la descarga toma la forma de una bola luminosa y lenta que a veces estalla y otras simplemente decae.

Medidas protectoras

Para proteger los edificios de los rayos, se instalan barras metálicas (llamadas pararrayos) desde el suelo hasta una altura superior al punto más alto del tejado. Los pararrayos establecen una vía con baja resistencia para el paso de la descarga y evitan así que la carga atraviese la estructura del edificio.

Las líneas de electricidad y las antenas de radio se protegen con dispositivos o captadores de rayos que consisten en una pequeña separación llena de aire entre la línea y un cable unido al suelo. Esta separación ofrece una gran resistencia a tensiones ordinarias, pero un rayo con un potencial de decenas de millones de voltios, provoca la ionización del gas, creando una vía de baja resistencia hacia la tierra para la descarga.

Se deben mencionar tres ideas comunes y erróneas sobre los rayos. La primera dice que los rayos no alcanzan dos veces un mismo lugar. Pruebas fotográficas muestran que un rascacielos u otra estructura elevada puede ser golpeada muchas veces durante una sola tormenta. La segunda es que el lugar más seguro durante una tormenta de rayos está bajo un árbol alto. Los árboles, debido a su altura, son propensos a ser alcanzados por rayos y, por tanto, son verdaderamente peligrosos durante las tormentas eléctricas violentas.

Lo más seguro para una persona que está fuera de su casa es permanecer en el interior de un coche con estructura metálica o acostarse en el suelo de un lugar descampado. El tercer concepto erróneo es que los rayos estén siempre asociados con truenos. Los observadores que escuchen los truenos para contar los rayos pueden perderse hasta un 40% de estos últimos.

Los rayos matan o dañan a más personas que los tornados o los huracanes. Provocan un 40% de los incendios de granjas y muchos bosques se queman por su acción. Sin embargo, no todo lo relativo a los rayos es negativo. El suelo se enriquece con el nitrógeno liberado desde la atmósfera por los rayos y transportado por las gotas de lluvia. Algunos científicos creen que los rayos pueden haber sido un elemento esencial en el origen de la vida en nuestro planeta, con la creación de los compuestos químicos complejos que dieron lugar a la materia viva a partir de elementos simples.

Este artículo, repito, fue elaborado a partir de escritos aparecidos en Internet y datos extraídos de libros especializados. Decidí escribirlo porque en esos artículos se afirma que los rayos o descargas eléctricas atmosféricas matan mucho más seres humanos y animales que los Huracanes y Tornados, y por tanto, debemos tomar medidas preventivas al momento en que acontecen estas tormentas eléctricas.

Managua, mayo del 2009.

Rayo, según la Enciclopedia de la Ciencia y la Técnica:

“Gran chispa luminosa debido a una descarga imprevista de electricidad entre una nube y el suelo, comúnmente diferenciada del relámpago, que se verifica entre dos nubes.

“Un rayo está constituido, por lo general, por varias rapidísimas descargas eléctricas sucesivas (hasta 30 ó 40) que se suceden a intervalos de centésimas o milésimas de segundo. La intensidad de la corriente  suele ser del orden de los 10000 A, pero puede llegar hasta los 200000. La energía liberada por el rayo se manifiesta en forma de luz, de sonido (trueno) y de calor.

Este último puede dar lugar a incendios, fusión de rocas y de conductores eléctricos, efectos mecánicos, etc. Generalmente, los rayos castigan los objetos más altos, en especial si son  conductores  de electricidad y están conectados al suelo”.

Rayo, según el Diccionario Vox: “Chispa eléctrica de gran intensidad, acompañada de trueno, producida entre dos nubes o entre una nube y la tierra. Descarga eléctrica atmosférica entre una nube y el suelo”.

En este año 2010, en Semana Santa, leí que un rayo, o descarga eléctrica proveniente de las nubes, cayó en medio de una procesión religiosa en una ciudad de Perú, matando a varios seres humanos, y dejando a numerosos heridos y golpeados.

En este mismo año 2010, en uno de los balnearios del Sur de Nicaragua, en el Departamento de Carazo, en una playa del Océano Pacífico, otro rayo cayó sobre una familia que se bañaba en las aguas marinas. Varios miembros de esa familia resultaron muertos.

Un avión comercial colombiano, de pasajeros, presuntamente fue alcanzado por un rayo cuando aterrizaba en San Andrés (Mar Caribe), lo cual provocó que el aparato aéreo se partiera en tres. Dichosamente no hubo muertos, pero sí numerosos heridos, golpeados y el avión completamente destruido.

En uno de mis libros, titulado “Mateare Misterioso”, relato la muerte fulminante, instantánea, de un pescador del Lago Xolotlán o de Managua, al caerle un rayo mientras andaba en labores de pesca, de Mateare hacia el Norte.

Este pescador era conocido sólo como “Ignacio Cara de Piedra”. Según compañeros suyos en Mateare, Municipio de Managua, “Cara de Piedra” regresaba con otro pescador del lado Norte del Lago de Managua, en un botecito de remos, cuando fue alcanzado por la descarga eléctrica atmosférica.

El otro pescador relató que estaba lloviendo sobre el Lago de Managua. Estaba oscuro, aunque era en pleno día, debido a que un manto de nubes negras se extendía por encima del Lago Xolotlán, cuando se produjo la descarga eléctrica. “Yo sólo vi un hilito azul brillante sobre la humanidad de mi amigo, y al instante se dobló dentro del botecito. Hice todo lo posible por revivirlo, pero de nada sirvió”, añadió el otro pescador, quien no fue alcanzado por la descarga eléctrica.

En el mes de septiembre del 2010, un rayo, descarga eléctrica atmosférica, provocó un apagón eléctrico centroamericano, pues según medios informativos de Centroamérica el poderoso rayo cayó en una de las instalaciones principales de generación eléctrica en Honduras, desde la cual se le suministra energía comercial (vendida) a Nicaragua y El Salvador.

En Nicaragua, este apagón eléctrico duró casi tres horas.

Es decir, los rayos causan destrozos horribles de diversa naturaleza. Yo personalmente recuerdo cómo los rayos destrozaban árboles altos al caer sobre éstos cuando llovía copiosamente en las Comarcas del Tololar, Apante, Tizate y San Jacinto, pertenecientes al Municipio de Telica, en el Departamento de León, Nicaragua, donde pasé mi niñez y adolescencia trabajando de mozo o jornalero en el campo, en la tierra, bosques y pantanos, al lado de mi padre y mi madre, Octavio Barreto Centeno y Rosa Pérez Juárez.

Managua, mayo del 2009.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Reside en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187 y 22703077.

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“Orejas”, “Orejas”, 12 mil “orejas” y “jueces de mesta” tenían la Guardia Nacional y Oficina de Seguridad (OSN) somocistas genocidas

“Orejas”, “Orejas”, “jueces de mesta”, 12 mil “orejas” y “jueces de mesta” tenían la G.N. y la O.S.N. somocista, en Nicaragua.

Por el accionar de ellos, fueron asesinados más de 50 mil nicaragüenses.

12 mil “orejas” y “jueces de mesta” tenían la G.N. y la O.S.N. somocista genocidas, en Nicaragua

• Integraban los “escuadrones de la muerte”, eran los torturadores, los informadores oficiosos de la guardia genocida y de la Oficina de Seguridad del somocismo, eran quienes espiaban y perseguían a estudiantes, opositores al régimen, a guerrilleros sandinistas y a todo aquel “sospechoso” “de atentar” contra el aparato opresor de la tiranía.

Pablo E. Barreto Pérez

Los yanquis invasores criminales asesinaron y arrastraron a cola de caballo el cadáver del Abogado y General patriota Benjamín Zeledón Rodríguez por las calles de Masaya, especialmente en Catarina, en 1912, lo cual fue presenciado por un joven de 17 años, que después el mundo entero conocería como el General Augusto C. Sandino, jefe del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.

El resto de patriotas, obreros y artesanos, compañeros de batalla patriótica de Zeledón, fueron también asesinados o torturados con la colaboración plena de los vendepatria ya conocidos entonces, entre otros, Adolfo Díaz Resinos y Emiliano Chamorro Vargas, ambos Conservadores, empleados de Empresas mineras norteamericanas en Nicaragua, especialmente las que eran propiedad de Finlander Knox, canciller de Estados Unidos.

Se produjo la llamada “restauración conservadora” mediante hombres armados, agresores e invasores militares del Gobierno criminal de Estados Unidos.

Díaz Resinos y Chamorro Vargas se pusieron de acuerdo, nuevamente, con el Gobierno gringo en 1926 para que volvieran los buques de guerra de la marinería yanqui, porque esta vez los liberales, jefeados por el tal José María “Chema” Moncada Tapia, estaban en guerra contra los conservadores mediante lo que se conoció como “La Guerra Constitucionalista”.

Esta vez, los liberales y Moncada Tapia traicionaron a la Patria firmando el “Pacto del Espino Negro”, en Tipitapa, el 4 de mayo de 1927, con el Coronel Henry Stimpson, enviado plenipotenciario gringo, acostumbrado a efectuar crueldades inauditas y a ejecutar matanzas de gentes humildes en otras partes del mundo.

Stimpson, otros generales y coroneles yanquis y el mismo Moncada Tapia, urdieron la formación de una tal “policía”, después de la “pacificación” o desarme de liberales y conservadores, que dio origen a la creación de la Guardia Nacional o “Constabularia”, con la finalidad de convertirla en ejército de ocupación permanente con jefes gringos y nacionales y para fingir mejor el asunto, la fueron nutriendo con soldadesca nicaragüense ignorante.

Sandino, como es conocido en el mundo entero, no aceptó la “pacificación”, ni la entrega de las armas, se fue a la Mina de San Albino y de esa forma inició la Revolución de Liberación Nacional, para desalojar, en primer lugar, a las fuerzas militares de ocupación yanqui, bautizadas complacientemente ahora, en 1927, por las dos fuerzas políticas contendoras: liberales y conservadores.

El Presidente criminal genocida gringo, Calvin Coodlige (1923-1928), pensó diabólicamente que su “Constabularia” o ejército de intervención permanente, debía estar por encima de los dos bandos locales: liberal y conservador y también por encima de los intereses nacionales de Nicaragua.

Pero el General Sandino con su Ejército Defensor de la Soberanía Nacional derrotó a los invasores de afuera y de la naciente guardia genocida del somocismo, provocando un problema que el Gobierno criminal de Estados Unidos decidió que debía resolverse con el asesinato del General de Hombres Libres en las calles de Managua, el 21 de febrero de 1934, porque el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional ponía en peligro los planes expansionistas yanquis en Centroamérica y América Latina.

La orden de asesinar a Sandino y sus acompañantes debían cumplirla los Jefes del naciente Ejército de ocupación, jefeado por Anastasio Somoza García, ladrón ya consumado, un falsificador de billetes de San Marcos y servil arrastrado del gobierno criminal genocida de Estados Unidos.

Se produjo el magnicidio de Sandino y comenzó la cacería de todos los que integraban el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, incluyendo persecusión implacable de los cooperativistas de Las Segovias y del Río Coco.

Desde entonces, la guardia sangrienta de los yanquis y del somocismo genocida, no cesó de asesinar, torturar, violar, burlarse de la legislación que ellos mismos hacían, robar sin cesar un solo día, hacer fraudes electorales, despojar de tierras a los campesinos, de sus casas a pobladores urbanos, asaltar recursos nacionales, apoderarse de bancos y de ayudas internacionales, hasta que fue demolida definitivamente el 19 de julio de 1979 por los combatientes del Frente Sandinista de Liberación Nacional, seguidores de la obra revolucionaria antiimperialista del General Augusto C. Sandino.

El mismo Somoza García, antes de que lo ejecutara el patriota Rigoberto López Pérez, en León, el 21 de Septiembre de 1956, y sus hijos Luis y Anastasio Somoza Debayle, crearon distintos organismos y formas opresoras, para sostenerse de manera sangrienta en el poder por 45 años, período en el cual mataron a más de 50,000 nicaragüenses.

Una de las primeras formas crueles de asesinar gente, inventada por ellos, fue la de aplicar lo que se conoció como “el pisa y corre…o ley fuga” a los prisioneros, y al primero que se lo aplicaron para matarlo, fue al abogado guatemalteco, Oliverio Castañeda, famoso porque supuestamente le dio veneno a varias mujeres de “alta alcurnia” burguesa de León, en 1933, mientras el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, jefeado por Sandino, expulsaba del territorio nacional a los yanquis invasores y agresores de Nicaragua.

Al prisionero le decían: “correte, andate…”, el pobre preso corría y ahí nomás lo fulminaban a balazos.

Con este mismo método asesinaron a los patriotas Edwin Castro Wasmer, Ausberto Narváez Parajón y Cornelio Silva, en lo que se conoció como “La Aviación” o “Central de Policía” de la guardia genocida, donde, en realidad, era guarida de asesinos, torturadores y ladrones.

Poco a poco, en las décadas del 50 y 60, los Somoza fueron creando los organismos represivos y de asesinos que necesitaban para reforzar el trabajo opresor de la Guardia Nacional o Ejército de intervención permanente (GN) de Estados Unidos.

Aparecieron la Oficina de Seguridad, el Servicio Anticomunista, la “Mano Blanca” (o “escuadrones de la muerte”), las Brigadas Antiterroristas (BECATS), los AMROCS (militares retirados), los 12 mil “orejas” de la OSN, los “jueces de mesta” o “jueces de cañada”…

También los llamados “esbirros” o guardias, políticos somocistas corruptos y represivos y “matones oficiales” muy criminales y crueles como Pedro Nolasco Romero, Alberto “Macho Negro” Gutiérrez, Ronald Sampson, Alesio Gutiérrez, Juan Lee Wong, Franklyn Montenegro, Pablo Emilio Salazar, Juan Ángel López, Davison Blanco, Camilo González, Reynaldo Pérez Vega, Gonzalo “Vulcano” Evertz, Gustavo “el Tigre” Medina, Fermín Meneses Cantarero, Iván Alegret, Nicolás Valle Salinas…

Los “paramilitares” que operaban junto a la guardia, “los soplones” (civiles que informaban “voluntariamente”), el grupo represivo y atemorizante de la Nicolasa Sevilla, los torturadores especializados en las peores maldades como Gonzalo Lacayo, Ronald Sampson (cuñado de Somoza), Samuel Genie Amaya, el “Coto” Torres, los que realizaban secuestros forzados masivos, los “doble agentes”, los informadores “voluntarios” del somocismo, los intelectuales, periodistas y fotógrafos al servicio de la tiranía, que también perseguían oficiosamente a opositores al régimen, a estudiantes de secundaria y universitarios y, especialmente, a guerrilleros sandinistas y a quienes les daban apoyo.

Se ha informado que eran doce mil los “orejas” y “jueces de mesta”, entre los cuales se contaban: enfermeras, barberos, intelectuales, economistas, choferes de taxis, choferes de furgones, abogados, periodistas, agricultores. campesinos, finqueros, comerciantes, profesores universitarios, médicos, estudiantes de secundaria y universitarios, etc.

Los mismos Somoza, sus hijos, ministros del gobierno y torturadores usaban hasta tigres en las cárceles siniestras de la Oficina de Seguridad, en la Loma de Tiscapa, para mantener aterrorizados a los prisioneros, quienes, además, eran encapuchados y torturados de día y de noche con “chuzos eléctricos”, metiéndolos de cabeza en barriles de agua llenos de estiércol, etc.

Los “orejas” de la Oficina de Seguridad y de la guardia sangrienta eran informadores que recibían paga por reportar sobre quiénes andaban en actividades contrarias al régimen somocista genocida, o qué dijo un opositor en un mitin político, en una manifestación, en una cátedra universitaria, en las aulas escolares, en las redacciones periodísticas, etc.

Estos operaban mayoritariamente en las ciudades. Los “jueces de mesta”, en cambio, eran también informadores y al mismo tiempo matones que asesinaban ya fuese a balazos, machetazos, o provocando accidentes mortales en los caminos y montañas.

Por estos “orejas” y “jueces de mesta” fueron asesinados más de 50,000 nicaragüenses en el país.

Dos de esos “orejas” más famosos en la década del 60 fueron Arnoldo Alemán Lacayo y su hermano Agustín, en León.

Arnoldo, sí, el ladrón que ahora está en la cárcel ((¿?), hacía su labor de “oreja” en una bicicleta y montado en los jeeps patrullas (“Brigadas Antiterroristas, BECATS) de la guardia genocida somocista.

Esto último ocurría cuando don Arnoldo ya había espiado a alguien y se montaba en el jeeps para que los guardias fuesen a realizar la captura. Su hermano Agustín era “inspector” del Ministerio de Educación y mantenía informada a la guardia hasta de los últimos detalles sobre actividades políticas de los estudiantes y maestros de los colegios públicos y privados.

En León se hicieron famosos otros “orejas” y agentes de las Oficina de Seguridad como “El Chele” Aguilera, Toribio “Pipilacha” Obando, Nelson Regalado, el “cabo” Abelino Castillo y un tal Byron Benedith, quienes eran informadores y torturadores de estos organismos represivos de la tiranía somocista.

En el Municipio de Malpaisillo, cercano a León, se hicieron famosos los “orejas” Antonio Villegas, Antonio Urbina Debayle, Benigno Reyes Palacios, Félix Pedro Alfaro y Raúl Valle Molina, quienes fueron responsables, inclusive, del asesinato del guerrillero sandinista Jacinto Baca Jerez, en Rota.

Precisamente en las faldas del Volcán Rota asesinaban a los sandinistas y opositores. Previamente los secuestraban y los llevaban a unas cuevas de las faldas del Volcán Rota; allí los asesinaban.

Hasta después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista supe que este grupo de matones de Malpaisillo y Rota planearon mi asesinato, con el argumento de que “mucho jode”, pues en primer lugar yo formulaba denuncias en contra de estos somocistas genocidas cuando era cortador de algodón y trailero, precisamente en unas de las haciendas algodoneras de Benigno Reyes Palacios, donde me había convertido en uno de los dirigentes sindicales.

Después de realizar estos oficios de mozo algodonero, salté rápido a ser cobrador de la camioneta de pasajeros de Timoteo Flores, entre León y Malpaisillo, y luego en taxista de los Interlocales entre Malpaisillo y León, y al mismo tiempo en corresponsal del Diario LA PRENSA, mediante cuyas páginas continué las labores de denuncias contra los abusos de estos maleantes, lo que les puso más furiosos en mi contra.

Me lanzaron distintas acusaciones, incluyendo las de afirmar que los “calumniaba” porque salían las denuncias en el Diario LA PRENSA, entonces dirigido por el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, antisomocista sin tacha hasta que lo asesinaron el 10 de enero de 1978.

Me salvé de que me fueran a matar a las cuevas del Volcán Rota porque en 1969, de apenas 18 años, me trasladé a la Ciudad de León, a ejercer el periodismo reporteril radial, y al mismo tiempo LA PRENSA me nombró su Corresponsal en Occidente y todo el país, por órdenes del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

En otro pueblo cercano a León, en Momotombo (casi colindante con Malpaisillo), donde fue León Viejo colonial y en la orilla del Volcán Momotombo, se hizo famoso un “juez de mesta” u oreja” malvado llamado Santiago Huete, por perseguir, inclusive, a la familia del Guerrillero internacionalista Patricio Argüello Rayan.

En Managua, particularmente en Bello Horizonte, durante la Insurrección u Ofensiva Final contra la tiranía, se hicieron famosos los “orejas” Abraham “El gato” Zamora, Amán López, un piloto de apellido López, Carlos Miranda (este era trabajador de la Salud) y una mujer con el sobrenombre de “La Radio Bemba”. Debido a las informaciones de ellos, la guardia genocida sabía de las ubicaciones de trincheras de combate y de los jefes guerrilleros sandinistas..

Fueron famosos estos “orejas”, en Managua, y otras partes del país: “Carmelo Negro”, José María Palacios, Julio Gutiérrez, Pablo González, Carmela Pérez, Saúl Blandón, Rosario Luna, los hermanos Tirso y Asdrúbal Morales, Edmundo Morales Martínez, Roque Gutiérrez, José María Rodríguez, “El Gato” Abraham, “Mano Amarrada”, Antonio Rizo, Antonio Zeledón, Antonio Castillo, Santiago Meneses Vallecillo, Stedman Fagot Müller, Henry Castillo, Pedro Pablo “El Poeta Carpintero” Espinoza, “Cositas Sueltas”, Adolfo Tórrez, Augusto de La Rocha, el “Gato” Colindres, Adolfo Machado, Raúl Arróliga (padre), Felipe Reyes, Roberto Míxter, Iván Rosales Zamora, hermanos Iván y Hugo Rosales, Roberto Zamora, Ernesto Zamora Müller, Isidro León York, Agustín Hernández, Francisco Chavarría (padre), Francisco Chavarría Hernández (hijo), Rodolfo Mejía, un publicista de apellido Fisher, Julián Martínez…

Los “paramilitares” y “orejas” Ramón Valle Arancibia y Gabriel Valle fueron señalados como los responsables de darle la ubicación a la guardia genocida del Repliegue de Monseñor Lezcano a San Judas, el cual fue masacrado un poco al Este de la Embajada Norteamericana, donde perecieron 115 jóvenes el 15 de junio de 1979, hecho criminal genocida conocido ahora como la Masacre de Batahola.

El “oreja” y “soplón” Enrique Canales Espinoza fue señalado como el responsable de las muertes de los guerrilleros Casimiro Sotelo Sotomayor y Pedro Aráuz Palacios, quien era miembro de la Dirección Nacional del FSLN clandestino. Este sujeto era un “oreja” y “soplón” muy activo; se movía en la UNAN y en centros de educación secundaria.

Otro “oreja” no identificado fue el responsable de informar a la guardia genocida la ubicación de los jóvenes de la Colina 110, donde la soldadesca somocista genocida mató a 47 seres humanos el 15 de junio de 1979.

Varias masacres, ejecutadas por la guardia somocista en Waslala, fueron atribuidas a los informes oficiosos de los “jueces de mesta” Secundino Gómez y Francisco Hernández,

En Boaco se hizo famosa la “oreja” Liliam Mora. En Jinotepe había un sujeto al que le decían “El Mico de la Pila Grande”; también José Logo, Manuel Antonio López Mendieta, Roberto  Solórzano y Pedro Hernández Cordero.

En Chichigalpa, Chinandega, se hicieron famosos los “paramilitares” Hernán Ramírez Sánchez, Uriel Navarrete, Jesús Dávila y un “juez de mesta” asesino apodado “El Galope”.

Por las denuncias de los “orejas” María Elena “Nena” Martínez y Juan Brillo fueron asesinados los miembros de la familia de María Marcha de Castro, en Chinandega, el 5 de junio de 1979.

En Estelí se hicieron celebridades los “orejas” y “paramilitares” Migdonio, “El Perro Vergara”, “Chepón” Sobalbarro, Juan Moncada, Magdaleno Serrato y un tal “Bigarne”, quienes eran considerados como sujetos muy crueles y sanguinarios.

Se les atribuye haber contribuido para el asesinato de 40 personas en La Montañita y de Juan de Dios Muñoz y del ingeniero Raúl González Almendárez.

Marvin Corrales, otro “soplón”, fue el responsable de la muerte de José Benito Escobar Pérez, obrero, intelectual, uno de los fundadores del Frente Sandinista y miembro de la Dirección Nacional Histórica del FSLN. José Benito fue asesinado, en Estelí, el 15 de julio de 1978.

“Paco” Blandón igualmente se hizo famoso en Estelí por la masacre de Fernando y Paula Morales, Omar Rugama, Rosario y Jorge Luis Rugama Robleto, Rodolfo Espinoza y Antonio Portillo.

El “esbirro” Alesio Gutiérrez, coronel, masacrador por naturaleza, personalmente asesinó al doctor Casimiro Sotelo Montenegro, también a Hugo Medina, a Edmundo Pérez Flores y Roberto Amaya Ruiz, hecho ocurrido el 4 de noviembre de 1967, en el Barrio Monseñor Lezcano.

En abril de 1968 otro “esbirro” llamado Oscar “Moralitos” Morales Sotomayor, asesinó a golpes a David Tejada Peralta y después lanzó, supuestamente, su cadáver al Cráter Santiago del Volcán Masaya. Francisco “Chico Garand” Guzmán asegura que Moralitos en realidad destazó el cadáver de Tejada Peralta y lo lanzó a un hueco de tumbas colectivas que la Guardia Nacional genocida tenía en la Colina de Mokorón, frente a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua o “Recinto Rubén Darío”

Por denuncias de “orejas”, 200 guardias genocidas, encabezados por el General asesino Samuel Genie, fueron asesinados el 15 de enero de 1970 los compañeros Leonel Rugama Rugama (poeta revolucionario esteliano), Mauricio Hernández Baldizón y Róger Núñez Dávila, hecho ocurrido frente al Cementerio Oriental, en Managua

Por el “soplo” de los “orejas” Enrique Gales, Abraham González, Carlos Guillén, Antonio Baltodano y José Espino, fueron asesinados, el 7 de Noviembre de 1976, los Compañeros Eduardo Contreras Escobar (miembro de la Dirección Nacional del FSLN), Silvio Reñazco, Rogelio Picado y Carlos Roberto Huembes, acontecimientos registrados en Satélite Asososca y Reparto El Dorado, contiguo a la Colonia Don Bosco, en Managua.

Los “paramilitares” Miguel Cordero y Alejandro Bravo Blanco asesinaron a los obreros de SOLECTRA: Germán Antonio Borge Esquivel, Jorge Altamirano Hernández y Pablo Torres Rivera, a quienes les pusieron pañuelos rojinegros en el cuello, para justificar el crimen como que eran “sandino-comunistas”. Esto ocurrió en agosto de 1978.

Por “soplos” del “oreja” Danilo Zeledón González fueron capturados y asesinados los jóvenes Guillermo Mendoza, Julio José y Virgilio Calero, cuyos cadáveres aparecieron mutilados y con señales de tortura en la “Cuesta de los Mártires” o “Cuesta del Plomo”.

En San Judas se hicieron conocidos los “orejas”: “Polvorón”, “El Pli”, “El Canoso”, “Pedro Pistola” y “Colocho”, quienes fueron los responsables directos de la mayoría de los crímenes de la guardia genocida somocista en este sector de Managua, donde capturaron y asesinaron, entre otros, a la doctora Erlinda López de Osorio y al doctor José Dolores Fletes Valle. El cadáver de López de Osorio apareció en las Lomas de Mokorón y Fletes Valle fue asesinado a cadenazos en el ZUMEN.

Los “paramilitares” y “orejas” Manuel Salvador “Foca” Medina y Freddy Gutiérrez fueron los responsables de la captura y asesinato de Carlos Iván Hernández, de una muchacha llamada Carmenza y de su esposo Francisco, cuyos cadáveres aparecieron en las cercanías del Teatro Popular Rubén Darío.

Otros “paramilitares” y “orejas”, llamados Raúl “Califa” Flores, Eddy Galán Méndez, Julio Sánchez Urbina e Ignacio Albarenga, fueron los responsables de la captura y del asesinato de los jóvenes Julio César Cerda Sánchez, Wilfredo Bonilla Largaespada, Alberto García Morales, Enrique Altamirano, Adolfo Serrano, Juan Mayorga, Pablo Adolfo Mayorga, Jorge Hernández y Carlos Sánchez, cuyos cadáveres aparecieron perforados a balazos en la “Cuesta de los Mártires” o “Cuesta del Plomo”, en Xiloá y en la Laguna profunda del Volcán Apoyeque, ubicado en la Península de Chiltepe, en julio de 1979.

En Matagalpa, los “orejas” María Vargas, Luciano García, José Valdivia, Octaviano Rodríguez, Gilberto José López, un tal “Pelagio” y Cleto López, denunciaron, participaron en la captura y asesinato de Santiago, Rogelio y Roberto Picado Sánchez y Gregorio Blandón, suceso ocurrido en El Tuma (La Dalia), en Septiembre de 1977.

Los “capitanes de cañada” o “jueces de mesta” Ernesto Larios Martínez y Juan Estrada fueron los responsables directos de la masacre de la familia González Hernández, la cual residía en “La Tronca”, también en Matagalpa.

Por denuncias, capturas masivas, torturas, masacres, robos, violaciones y terror impuesto en las calles de Matagalpa, en 1978 y 1979, se hicieron famosos los siguientes “orejas”, “paramilitares”, “esbirros” y guardias genocidas, según un reportaje de “El Nuevo Diario” del 20 de junio de 1980:

Luis “Cuervo” Mercado García, Luis “Pichete” Solís Torres, Reynaldo Mendoza Gutiérrez, Juan Fonseca Torres, Juan Sequeira Rivas, Francisco López Cardoza, Santos Antonio Méndez Olivas, Freddy Padilla Gutiérrez, Catalino Miranda Molina, Domingo Jarquín Centeno, Pedro Castillo Castellón, Eduardo Sánchez Zeledón, Laureano Martínez Reyes, Lucas García Sánchez, Federico Velásquez Camacho, Crescencio Palacios Orozco, Salvador Gutiérrez Vega, Pablo Castro Valle, Noel Obando Gutiérrez. Todos ellos eran jefeados por los coroneles genocidas Alfredo Juárez, Augusto Flores Lovo y Rainer Pesbell.

En Ocotal, Nueva Segovia, hicieron fama los “orejas” siguientes: Gustavo Pallais, Gustavo Amaya y Ernesto Castellón, quienes eran jefeados por el coronel genocida Otoniel Portillo González.

Estos mismos “orejas” y “paramilitares”, con oficiales y soldados de la GN, fueron los autores de una masacre de 80 hombres y mujeres en Belén (Rivas), el 13 de Junio de 1979.

Estos guardias y los “orejas” se colocaron pañoletas rojinegras en el cuello, llamaron a los pobladores a la plaza, donde abrieron fuego con sus fusiles, matando a un montón de gente.

En el Norte de la Región Autónoma del Atlántica también se padeció la plaga maldita de los “orejas” y “jueces de mesta”, entre otros: Secundino Gómez, Leopoldo Blandón, Martin Rayo, Etanislao López. Este último fue responsable de la captura y asesinato de Edgard “El Gato” Munguía, uno de los jefes de las columnas guerrilleras que operaban en Chontales.

Al triunfar la Revolución Popular Sandinista, para mi fue sorprendente que dos “orejas” me daban seguimiento permanente, entre ellos, el periodista Santiago Meneses Vallecillo, quien se hacía pasar como “amigo” mío, mientras andaba en manifestaciones opositoras, en las cuales recogía información para la Oficina de Seguridad (OSN) y la guardia genocida del somocismo.

El “Servicio Anticomunista” estaba integrado por intelectuales del somocismo genocida y le daban seguimiento a dirigentes populares, a intelectuales opositores, a catedráticos universitarios, a periodistas opositores, es decir, era un órgano ideológico especializado de la dictadura.

La “Mano Blanca” era en realidad “Escuadrón de la muerte” que se encargaba de ejecutar asesinatos selectivos de sandinistas, opositores, sindicalistas y dirigentes populares. Este organismo de asesinos profesionales estuvo jefeado, al final de la tiranía, por Chéster Escobar y Byron Jerez Solís.

AMROCS era otro organismo integrado por “militares retirados”, de donde se nutrían la “Mano Blanca” y otros organismos represivos de la tiranía somocista.

La Nicolasa Sevilla era una “defensora” violentísima de la dictadura y especialmente de los Somoza Debayle y Somoza Portocarrero, para lo cual recurría a su banda de criminales, la movía contra opositores, con la finalidad de causar terror entre la población nicaragüense.

Este resumen sobre formas represivas y mortales de la dictadura fue extraído de documentos del antiguo Ministerio del Interior, investigaciones personales, y del libro Masacres Somocistas (Pablo E. Barreto P., periodista, investigador histórico y de reportajes de los Diarios BARRICADA y El Nuevo Diario.

 Publicado en abril del 2008.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, fotógrafo, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua..

Teléfonos: 88466187 y 22703077.

39 comentarios a “Orejas”, 12 mil “orejas” y “jueces de mesta” tenían la G.N. y la O.S.N. somocista, en Nicaragua.

Luis Manuel Santana dijo:

1 julio, 2010 en 5:36 PM (Editar)

Muy interesante, es mas creo que hay mas testimonios de personas que vivieron en carne propia muertes y vejámenes por culpa de estos malos nicaraguenses, en chichigalpa habia un ladron que mucho caia preso por robos y la guardia lo reclutó como oreja no se su nombre pero le decian bola de humo, cuando la ciudad fue tomada dicen que se escapo por los manjoles de aguas negras. tambien una una masacre un 26 de mayo donde la guardia anduvo por la madrugada botando las puertas y asesinando a sangre fria al que encontraban.

saludos…. esto es historia.

Moises Calero dijo:

21 julio, 2010 en 5:02 PM (Editar)

hola me gusta mucho su informacion, soy nica de nacimiento, naci en enero de 1990 me trajeron a vivir a los angeles california y me he interesado en la historia de mi pais siempre ando en el internet buscando libros o historias que narren acerca de los combates y cosas que pasaron haya mi mama siempre me regaña y dice que como yo no vivi eso me gusta , y bueno creo que si hubiera estado para ese tiempo me hubiera metido (bueno creo yo verdad) pero lo felicito por esa informacion y si pone mas se lo agradesco ando buscando en la red el libro un pueblo en armas de carlos nuñez pero no lo encuentro en la red bueno exito en tu trabajo.

Pablo Bonilla dijo:

4 mayo, 2013 en 10:37 PM (Editar)

YO TENGO EL LIBRO, VER SI LO CNSIGO DIGITALIZADO

mario dijo:

2 diciembre, 2010 en 4:40 PM (Editar)

Buenas tardes Emilio,quiero felicitarte por tu loable labor investigativa la cual es muy interesante y rica en historia de lo que sucedio en Nicaragua y la genocida guardia somociana.Muy especial para los jovenes que hoy leen estos relatos de lo que fue la guardia nacional.

alejandro duarte dijo:

3 marzo, 2011 en 11:46 AM (Editar)

uno luis Fransisco Jimenez Vilchez fue Juez de mestra en la comunidad de la Batea, juridiccion de Mueye de los Bueyes, RAAS ya fallecido, papá del “Gran Sandinista ” luis fransisco jimenez Roa, ademas tiene un hermano que fué teniente de la Esbirra EEBI Freddy Jimenez Roa.

noel duran dijo:

14 agosto, 2011 en 10:49 PM (Editar)

es muy bueno este material pero me gustaria saber sobre los abogados de la familia somoza

Gutiérrez dijo:

3 septiembre, 2011 en 9:10 AM (Editar)

En la paginad de Nicaragua Actual, http://www.touring-costarica.com/somozapadre.html

Tomaron un articulo de La Prensa copio y pego el arto En agosto de 1951, 17 años después del asesinato del General Augusto C. Sandino, el General Anastasio Somoza García, Presidente de la República y Jefe de la Guardia Nacional, ordenó hacer un inventario de sus propiedades personales y familiares. El documento, de 28 páginas, incluyendo una portada muy sobria, estaba dividido en tres partes. La primera, contiene el inventario de las escrituras de fincas del Gral. Somoza en Carazo; la segunda, un listado amplio de otras propiedades en el resto del país; y la última, el índice de títulos de fincas rústicas, urbanas y semi-urbanas, pertenecientes al mandatario y a su esposa, doña Salvadorita Debayle de Somoza. En suma: 85 el primer texto, 26 en el segundo y; 115 en el último índice. Se trata de un abanico de títulos, declaraciones y escrituras, de lotes, fincas, viviendas y hasta acciones, adquiridas sobre todo después de 1937, una vez que asume la Presidencia de la República en elecciones fraudulentas. Ahí, desde la silla presidencial, apoyándose en su poder político, partidario y militar, el General Anastasio Somoza García multiplicó en proporciones geométricas su capital semilla. O sea, las cuatro propiedades originales: El Porvenir, El Llano, La Pita y El Bosque. “EL COMPRADOR”, UN HOMBRE DE CONFIANZA Se llamaba Julio Somoza y era su hermano paterno. No se detenía ante nada, ni ante nadie. El 31 de diciembre de 1948, a pocas horas de las celebraciones de Fin de Año y de Año Nuevo, consiguió la venta de una finca urbana en Jinotepe, perteneciente a Luis José León. Luego la inscribió a nombre del Gral. Somoza García, con el No. 1020, asiento 3, folio 169, Tomo 160, del Registro de Jinotepe. Tampoco le importaban los métodos. El 14 de marzo de 1947, a través de una venta forzada, obtuvo de parte del señor Salomón Vanegas Doña, un total de 450 manzanas de terreno, al sur de Santa Teresa, Carazo. La compró Julio Somoza y luego la inscribió a nombre del Gral. Somoza. Le denominaban “San Antonio”. Posteriormente, en los años subsiguientes –1948 y 1949— el mismo Julio Somoza, armado y custodiado por efectivos militares, logró la “venta” también de todas las propiedades anexas a San Antonio. Es decir, las colindantes. EQUIPO DE ABOGADOS LEGALES El nombre del Dr. Modesto Salmerón, abogado y notario del padre del Gral. Somoza García, está acompañado de un equipo de abogados leales, que libraban y registraban todas las propiedades adquiridas al amparo del poder. En Carazo, según la documentación familiar a la que tuvo acceso LA PRENSA en el Instituto de Historia de Nicaragua (IHN), figuran Carlos H. Sánchez, Guillermo Mora, Alberto Sotomayor y Salomón Gómez. En el caso de Sánchez fueron más de diez propiedades escrituradas, mientras que en el de Mora fueron alrededor de 16, según un pequeño ejercicio estadístico.

Mientras tanto, las propiedades registradas en Managua, sugieren la participación de al menos media docena de abogados y notarios, entre los que destacan dos personajes muy cercanos a la familia Somoza: Guillermo Sevilla Sacasa y Oscar Sevilla Sacasa. El primero era su yerno, al casarse con su hija Lilliam. En la capital saltan los nombres de otros abogados y notarios, entre los que están: Alejandro Romero C., León Barrios, Guillermo Areas, Carlos Collado y Nicolás Osorno. Tenían una gran presión laboral, ya que desde 1934 hasta 1956, año en que Rigoberto López Pérez dispara contra el Gral. Somoza García, provocándole luego la muerte, no hubo tregua alguna. En 1938, por ejemplo, registraron alrededor de 15 transacciones a favor del jefe militar y; en 1941, más de 18 compra-ventas. NEGOCIOS TURBIOS EN COSTA RICA Una de las transacciones de 1941, precisamente, se registró en Costa Rica, donde el Gral. Somoza García adquirió una vivienda, con la ayuda de Luis Mena Solórzano. Este mismo, bajo cobertura diplomática, resultó ser su “mano derecha” en los negocios turbios que realizaban en el vecino país. “Mi querido General Somoza”, reza en una carta fechada San José, Costa Rica, junio 5 de 1941, en la que aborda cuatro tópicos: negocios ilícitos con ganado, compra y registro de la casa, el cumpleaños de la esposa del presidente costarricense y; adquisición de armas por parte de las autoridades vecinas. “De manera confidencial informo a Ud. que el atraso del Sr. Wolf en hacer la remesa de los fondos (por el asunto del ganado) obedecía a lo siguiente, conforme he podido averiguarlo: las últimas cabezas de ganado entraron furtivamente a Costa Rica, mediante el silencio de las Autoridades de Hacienda de aquí. Naturalmente, sin los documentos de ley que evidenciaran la importación, la Comisión de Control de Cambios no podía autorizar la Letra”, refirió en la correspondencia escrita en el papel para uso “Personal”. Sin embargo, le explicaba a continuación que Wolf estaba procediendo a entregarle dinero en efectivo y en cheques hasta sumar US$14,579.95, como resultado de la introducción ilícita de ganado en pie a Costa Rica. “Ruego a Ud. hacer sus cuentas y decirme cómo están, pues no sé exactamente cuántos animales fueron entregados a Wolf; además, hay unos liquidados a US$17 cada uno y otros a distinto precio”, agregó. Para despistar al público del país vecino, sobre el negocio que dice “está resultando maravilloso”, Mena Solórzano le relata al Gral. Somoza que mandan a publicar en los diarios locales que no se ha importado un solo novillo de Nicaragua, lo que evidencia que la ganadería costarricense es autosostenida. “Visto lo anterior”, refirió Mena Solórzano, “creo que con una fuercesita.  Ud. podría conseguir un precio más favorable para su ganado. Es cuestión de hacerse el disimulado y no dejar salir ningún animal para este país (Costa Rica), por mientras mejoran el precio”, indica. DEUDAS DEL “REY” En septiembre de 1934, siete meses después del asesinato del Gral. Augusto C. Sandino, el poder político y militar del Gral. Anastasio Somoza García era aplastante. Esto contribuyó, sin lugar a dudas, a reubicarse frente a sus acreedores. Uno de estos casos curiosos es el que registró el abogado y notario Estanislao Vela, residente en Granada, quien certificó a nombre del doctor don Salvador Solano, abogado, que había quedado cancelada la deuda contraída por la familia Somoza con su representante, don Pedro Gómez, pese a que se había extraviado la documentación de la mora y por ende, no tenía recibo de los abonos. Con la entrega de 200 córdobas se dio por cancelada la deuda. “… al hacer este pago, tanto el General don Anastasio Somoza, como su señora madre y la sociedad ‘Somoza y Compañía’, quedan completamente solventes con la referida acción del doctor Pedro Gómez”, dice la copia de la escritura. “… en consecuencia, queda sin ningún valor ni efecto el documento privado de que se ha hecho referencia, aún cuando llegare a aparecer más tarde”. El 21 de septiembre de 1956. En la Casa del Obrero (León), se daba una fiesta, tras la convención liberal que proclamaría otra vez a Somoza García como su candidato. Ese mismo día es muerto por las balas de Rigoberto López Pérez.

Belkis Deninno dijo:

19 marzo, 2012 en 1:14 AM (Editar)

Hello my family member! I wish to say that this post is amazing, great written and include approximately all significant infos. I would like to peer more posts like this .

Investigador nicaraguense dijo:

15 abril, 2012 en 10:59 AM (Editar)

me gustaria saber mas acerca de la insurreccion en chinandega y de los nombres de los heroes y martire de chinandega y donde estan ubicados los monumentos eregidos en sus nombres

ramon blanco dijo:

13 mayo, 2012 en 12:13 AM (Editar)

Todo eso es sierto tambien en el barrio open 2 jose somoza de managua o sea donde es hoy el barrio salomon moreno habian varios orejas , y en la nicarao estaba el famoso cepillin, y para los años ochenta fue peor por que entraron los famosos C D S, Que tambien se decian ser ojos y oidos de la revolucion por estos malos ciudadanos fueron torturados y muertos muchos hermanos nicaraguense , tambien causa de ellos mandaron a matar a miles de miles de jovenes que no eran ni sandinista ni nada, es decir esto ha sido siempre , no podemos culpar a unos y perdonar a otros . hoy los enemigos del resto y a la vez los sapos actuales son los C.P Sapos.

Baayardo dijo:

24 marzo, 2014 en 4:04 PM (Editar)

Personas que piensan como este señor me imagino que debe ser algún somocista reprimido, que nunca vivio lo que hizo el somocismo en este país. Este señor tiene que darle gracias a Dios que no vive en un regimen de dictadura como lo fue la de los Somozas comparada una de las más crueles y sanguinarias de America Latina

Freddy Leiva dijo:

4 noviembre, 2015 en 7:37 PM (Editar)

Muy cierto lo que pasamos en los 70 con el somocismo fue triste la guardia fue peor que cualquier cosa habia mucha pobreza y prostitusion gracias a Dios que gano el pueblo y el FSLN viva nicaragua

Un hombre imparcial con la historia dijo:

8 enero, 2016 en 9:58 PM (Editar)

Señor Bayardo, es una lástima que nosotros los nicaraguenses querramos leer, escuchar o ver lo que nos conviene o que satisface nuestro sentir político, esto, porque el artículo del periodista Pablo Emilio Barreto es digno de admiración por lo ajustado que está a una historia real, como fué el somocismo, pero, también es cierto que el FSLN formó su red de orejas a nivel nacional, muchos de ellos integraron los CDS y desde ahí denunciaban y apuntaban en listas a quienes no simpatizaban con el FSLN y su supuesta revolución, que solo sirvió en el tiempo para iniciar a sus jefes como millonarios y dictadores. Sí hubo represión, tortura y asesinato en los años ochentas, si usted no lo cree, como justifica la existencia de DGSE (Dirección General de la Seguridad del Estado) y lo temible que representaba para el pueblo caer en manos de ellos.

Lo que de verdad es preocupante que en la actualidad la práctica de la persecución, encarcelamiento y desaparición de muchos connacionales se sigue dando al mejor estilo del somocismo y quizás más refinado. Vivimos hoy una dictadura, véalo ustede en las leyes que son de sometimiento absoluto para el pueblo, un ejemplo claro es, la Ley de Seguridad Soberana, le insto a que lea el cuerpo de la misma y, si usted es sensato y amplio notará el carácter dictatorial del gobierno de facto de Daniel Ortega. No cierre los ojos ante lo que es verdad.

Saturninino dijo:

10 julio, 2020 en 11:51 AM (Editar)

Sapo ese lenguaje nosotros se lo decíamos a la guardia también y son los únicos que pueden ostentar ese mérito ,lo demás somos vigilantes de la REVOLUCIÓN ..y el enemigo de ayer es el mismo¿ por que….por qué todavía quedaron familia de los guardias y orejas asesinos ,así es que seguiremos siendo vigilantes de la REVOLUCIÓN viva el frente sandinista de liberación nacional

abulense dijo:

15 agosto, 2012 en 11:09 AM (Editar)

“avelino durán oreja”, herido en “operación ogro”, 1973

elias perez medina dijo:

23 agosto, 2012 en 12:05 PM (Editar)

me gusta leer toda esta historia que lastima que cuando yo cumpli el servisio militar era un mocoso y perdi muchos amigos y miren el presidente sentado con el enemigo que ironia pero asi es la vida solo falta poco para que venga el rey de reyes nuestro señor jesus para que nadie se pelee el pusto de gobernante

ramon blanco dijo:

10 septiembre, 2012 en 10:59 PM (Editar)

tenes toda la razon , a si mismo nos echaron a pelear entre hermanos en los años 70 y ochenta por la ambicion del poder salio un dictador y entro otro , que ahora parece perro ambriento que no quiere soltar el hueso.

Masiell Sandino dijo:

27 abril, 2014 en 7:08 AM (Editar)

Ramon Blanco solo paja habla usted, si el comandante fuera dictador ud ya estuviera muerto como en realidad lo hacia Somoza a los que hablaban mal de el o se le oponian, nadie dijo que iba a ser facil pero claro desde aqui se ve que ud es un Somocista reprimido y que no perdio a nadie por eso habla con “valentia” y “autoridad” que no tiene por supuesto por el contrario yo, perdi a mi padre en una masacre donde mataron a mi padre y sus tres hermanos…mis abuelos tuvieron que enterrar a sus hijos…digame Ramon a quien perdio usted? o solo es un “bocon” mas que le encanta decir tonterias solo porque ud no tine un puesto en el gobierno? en su momento la gente actuo a como tenia que hacerlo habia que sacar a Somoza y por eso el pueblo se integro o que pretendia usted y los que piensan como ud, un premio a todos los que lucharon muy bien la restitucion de derechos perdidos en la dictadura se dio, y eso era lo mejor que se podia hacer Nicaragua es de todos no de unos cuantos por eso devolver los derechos del pueblo era el mejor premio, se reivindico a la mujer, se apoyo a las madres y todas los beneficios que llegaron con la revolucion al pueblo…y en medio de una guerra que despues fueron quitados de inmediato por los gobierno liberales corruptos pero claro, “conocedores y sabios” como usted solo ven lo negativo y expresan “sus pensamientos” con su habitual ignorancia pero no señor, ud esta mas perdido que el hijo de la llorona. El Comandante Ortega esta dirigiendo al pais en medio de una crisis economica mundial y esta poco a poco sacando adelante al pueblo, porque ud don lengua larga no critica a los corruptos que gobernaron despues de el… haaaaa! porque ud pertenece a ellos y seguro tenia su puestito con la vieja ignorante de la violeta quien perdono la deuda que tenia EEUU con Nicaragua para que esta se recuperara de la guerra, ha pero eso no importa verdad? todo va poco a poco…no se sienta tan superior ni tan sabelotodo si bien es cierto que se han cometidos desaciertos pero bien si se comparan a los errores garrafales que hicieron los otros por dios que viva Ortega y ayude a mi Nicaragua jajajaj. no le iba a contestar pero soy de las que se molestan porque desgraciados Somocistas hablen cuando ellos super vivieron bien y nosotros los que sufrimos y lloramos a nuestros muertos estemos apoyando todo bien que se haga por el pais.

Carlitos dijo:

1 octubre, 2014 en 9:39 AM (Editar)

Excelente respuesta compañero…como hondureño leo con tristeza comentarios de gente que hace ver al dictador como un estadista pacificador…lo mismo hacen por ac{a con Tiburcio Carías….que se dormía con las puertas abiertas, claro que dormían con las puertas abiertas los que estaban de su lado…y a estos tampoco les faltaba nada….ahora los que se la miraban cruda eran los que opinaban diferente…encierro, destierro o entierro…ya quisiera que los antidictador hubieran tenido la oportunidad de opinar en contra como lo hacen ahora sus defensores….SAludos camarada y adelante que kla revolución debe ser permanente..

Jorge Argüello dijo:

31 diciembre, 2015 en 6:19 PM (Editar)

Masiel, muy bonitas tus palábras y lamento o de tu padre.

oscar danilo parrilla dijo:

17 septiembre, 2012 en 10:32 PM (Editar)

Si tienes fotos de guerrilleros de esteli te agradeseria,mi hermano cayo en abril en el zacaton entre jinotega y esteli,Julio parrilla alias mario tapon,tambien fue futbolista de esa epoca,hoy por hoy ya esta en el olvido,me gustaria conseguir alguna foto de el hubo una granja que llevo su nombre en iziqui.

Carlitos dijo:

1 octubre, 2014 en 9:41 AM (Editar)

Debió ser un gran hombre, lleno de ideales….hay que sacarlo del anonimato hermano….

Oscar Danilo Parrilla dijo:

17 septiembre, 2012 en 10:52 PM (Editar)

Pues quiero desirte q doy fe y testimonio de la verasidad de tu relato,en lo personal mis ojos vieron como fieles testigos oigase bien!! Fieles testigos de como este sargento “Migdonio” le azoto a mi madre en plena calle exactamente de donde esta hoy la bomba de 500 lbs. En el Bo. El calvario 70 metros abajo ayi saco un azote y le dio a mi madre,habian apresado a mi hermano Julio Parrilla y ella lloraba tras el “becat” de donde este sujeto se bajo a golpearla,defendi a mi madre y me empujaron al suelo junto con ella y se fueron llevandose a mi hermano tambien habia una oreja en ese mismo lugar q se llamaba ” Berta Porras” que despues fue ejecutada x mi hermano y otros guerrilleros,tanto sufrimiento para hoy estar inmigrando por no compartir los ideales q debian seguirse y hoy solo la gloria de Fonseca y hasta mi hermano q dio su vida queda en la memoria de quienes sandinistas son hasta la muerte!!

mariano dijo:

15 febrero, 2013 en 1:43 PM (Editar)

Hermanos yo particip en la guerra de 78 y 79 en chinandega cuando la gn mato a unos socorristas d la cruz roja en la ambulancia también cuando cayo el avión push and pull en los canales d el ingenio san antonio , me kede como zapador en el bon 4015 d el viejo hoy estoy enfermo con problemas d la rodia y la columna pedi una pension y me la negaron d nada sirvio tanto sacrificio estoy en el olvido hasta el diputado marcelino garcia quiros se nos robo el dinero d el 25 por ciento d trabanic en las bananeras d occidente esos son los padres d la patria ladrones amen

Ronald D. Ruiz Ruiz dijo:

11 marzo, 2013 en 7:12 PM (Editar)

¡ Qué interesante ! Lo felicito Lic. Pablo Emilio por su trabajo que en definitiva contribuye al registro histórico.. Leí en su resumen algunos nombres de personas muy conocidas de las cuales jamás imaginé que fueron “orejas” y por lo tanto, coautores de los crímenes cometidos por la guardia asesina de la dictadura somocista. Actualmente tengo 62 años de edad vivo en León y me constan que el Cmte. Víctor Tirado López se reunió en casa de uno de los aquí mencionado. ¡Qué barbaridad! ahí andan libres como si nada, La RPS ha sido demasiado generosa..Un abrazo fraterno.

danilo navas dijo:

22 mayo, 2013 en 12:28 AM (Editar)

j Mi seudónimo fue Ignacio

soy chchigalpino y partícipe en la insurrección en este combativo pueblo recuerdo muy bien aquella masacre del 26 de mayo de 1979 como si fuera hoy me organice en septiembre de 1979 al fsln con compañeros del instituto Sn Luis conocí a todos los asesinados por la GN los orejas eran el asesino Uriel Navarrete quien señalaba las casas de los asesinados ese dia otros orejas eran un lustrador de apellido Canizales y su hermano Raul Canizales un delincuente que solo lo conocí como el duende otro apodado manbulo quien se ajusto cuenta revolucionaria la sorra q fue capturado vivo en el asalto al comando Bola de humo quien era barrendero de las calles Chu Davila q era juez del trajo y su hijo Marvin Bolibar Davila

Masiell Sandino dijo:

27 abril, 2014 en 7:14 AM (Editar)

yo tambien recuerdo esa masacre Danilo soy de alla, el padre de mis mejores amigos Nelson Altamirano y Corina Altamirano murio ese oscuro dia… mi amigo Nelson nunca pudo recuperarase un trauma que llevara hasta el ultimo dia de su vida segun se sabe el con siete añitos pedia a los esbirros no mataran a su padre y el lo abrazaba pero eso no fue suficiente lo quitaron y mataron a sangre fria a el Heroe Ronald Altamirano… por eso el somocismo es la parte mas nefasta y oscura del pais.

Edwin M dijo:

14 abril, 2018 en 11:50 PM (Editar)

Se acuerdan de el muchacho q mato la guardia en la entrada de chichigalpa,el q repartia el periodico novedades…?

Y el guardia q se salio d el cuartel q lo mataron alla en las palmeras, ese HP casi me mata,hasta el dia de hoy no se me olvida, de lo unico q me acuerdo es ver al negro ese alto,flaco pasar al lado d donde yo estaba escondido detras de una pared y d donde salio hasta el dia d hoy es un misterio pero aki estoy contando la historia, cual fue el sapo q mataron detras de el cuartel, bola de humo o manbulo…?

Alvaro dijo:

9 junio, 2013 en 3:51 PM (Editar)

Quisiera saber quienes eran los orejas en Rivas y sus alrededores

piliche parrilla dijo:

5 julio, 2013 en 12:13 PM (Editar)

Mis mas sinceras felicitaciones por este reporte,nombres y fechas exactos,y los hechos te remontab precisamente a esos momentos,un exelente recopilatorio de nuestra historia,una historia q tuvo un FSLN q pudo haber sido la revolucion mas sobresaliente en america latina,lastima q fue mal-lograda or cuadros intermedios del sandinismo y por ende de la avaricia por el enrriquecimiento de varios,pero este blog esta muy genial,otra vez mis felicitaciones,saludos.

nicky bendaña dijo:

16 diciembre, 2013 en 2:24 PM (Editar)

Hola me encantaria saber mas de otro heroes que calleron por la loma ,mi padre se llamaba jose manuel bendaña y todo los buseron lo conocian como la vacapilota,busco entre los caidos y no encuentro registro de el.el fue muerto por la guardial nacional 1979 porfa ayudenme a encontralo

amado dijo:

21 enero, 2014 en 11:16 AM (Editar)

y los nuevos sapos revolucionarios cuando daras la lista

Carlos Alfredo Juarez Mendez dijo:

5 marzo, 2014 en 5:32 PM (Editar)

hola quisiera saber si usted maneja informacion acerca que en 1969 un pirata de origen chino robo unos barcos que anastacio somoza habia robado a uno empresarios vascos

Blas dijo:

26 marzo, 2014 en 2:51 PM (Editar)

Yo soy nicaragüense y para ese entonces yo estaba niño

Pero cuando triunfo la Revolución sandinista tenía 14 años” y la pregunta que hago es si estas personas pagaron el daño que hicieron ?

Nadia Salina dijo:

23 mayo, 2014 en 6:35 PM (Editar)

Es importante este dato del Lic. Pablo Emilio sobre los agentes criminales de la dictadura somocista que se encargaban de reprimir incluyendo el asesinato en masa tanto de los luchadores antisomocista como de la población civil. También me gustaría saber cuantos orejas, soplones y torturadores profesionales que también cometieron muchos crímenes sustituyeron a los somocistas.

Elizabeth dijo:

25 mayo, 2014 en 5:47 PM (Editar)

El sesinato de Pedro Joaquin fue atroz pero mucho mas atroces fueron los asesinatos a nuestros/as Cros/as combatientes sandinistas. q fueron vilmente torturados/as y asesinados. Es curioso q los de la prensa se presten ser voceros de los criminales asesinos de su ex director y por lo q se ve no solo son voceros de ellos sino q hasta estan deplanta en dicho medio. Srgun ellos en Nic. no hay libertad de expresion pero dicha mentira se cae a pedasos. en Nicaragua tienen libertad hasta de injuriar y calumniar al Gob. Sus vicerales comentarios son prueba de ello. Por otro lado no es justo q haiga un barrio con el nombre del genocida 380. Ningun centimetro de nuestra patria merece llebar el nombre o mote de mingun criminal genocida somocista proUSA. Tanta sangre derramada tantas vidas cegadas por unos genocidas antipatriotas q tanto antes como ahora anteponen los intereses de la nacion terrorista gringa por encima de los intereses de nuestra nacion.

Esteban Rivera dijo:

16 noviembre, 2014 en 9:34 PM (Editar)

Lo felicito por su información oportuna,quisiera saber sobre el guerrillero Santiago Rivera Moran,desde el combate que sostuvimos en Caratera,no supe mas de EL.

tupac emaru y raul sendic dijo:

8 octubre, 2015 en 5:29 PM (Editar)

HOLA , YA PAAON ALGUNO MESES QUE SE HICIERON BUENOS COMENTARIO CON LA HISTORIA DE ESTOS CRIMINALES DE LA GN Y OREJAS DE SOMOZA, ME GUSTARIA QUE INVESTIGARA Y PUBLICARA LOS OREJAS DEL PUERTO CORINTO EN LOS AÑOS 70, QUE EL GERENTE ERA UN TOMMY THOMPSON DE CONFIANZA DE SOMOZA, HABIA BASTANTES PARA MILITARES Y OREJAS TRBAJADORES DE AUTORIDAD PORTUARIA DE CORINTO, HAY VARIOS MUCHACHOS JOVENES ESTUDIANTES QUE EN LA EPOCA DE SOMOZA FUERON ASESINADOS Y SUS CUERPOS NUNCA SE ENCONTRARON , COMO EL DE EDUARDO RIVAS MENDIOLA , MANUEL DE JESUS LOPEZ Y OTROS MUCHACHOS QUE SE ORGANIZARON EN EL FRENTE ESTUDIANTIL REVOLUCIONARIO EN CORINTO, ME GUSTARIA QUE PUBLICARA YA QUE CORINTO ES FAMOSO POR SEGUIR AMANDO Y AÑORANDO AL CRIMINAL DE ANASTAZIO SOMOZA.

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Rigoberto López Pérez, Rigoberto López Pérez, ajusticiador de Anastasio Somoza García y secreto familiar peligroso

Rigoberto López Pérez, Rigoberto López Pérez, Rigoberto López Pérez: ajusticiador de Anastasio Somoza García y Secreto familiar peligroso

Publicado el 23 septiembre, 2009

 Pablo Emilio Barreto Pérez

Rigoberto López Pérez: Secreto familiar peligroso

Octavio Barreto Centeno (mi padre, ya fallecido), Julio “Julión” Barreto Fernández (primo hermano) y la tía Delia Barreto Centeno, me revelaron hace apenas dos años (1996) que Rigoberto López Pérez, el célebre ajusticiador del fundador de la tiranía sanguinaria del somocismo genocida, era hijo de Julio Barreto Fonseca, conocido médico de León, hermano de Domingo Barreto Fonseca, mi abuelo.

¿Cómo?, pregunté sorprendido. “Sí, Rigoberto López Pérez era hijo de mi padre Julio Barreto Fonseca, el médico famoso de León, también mujeriego como el viejo Domingo Barreto Fonseca”, añade “Julión” Barreto Fernández.

“Rigoberto López Pérez era uno de los 32 hijos que dejó regados mi padre en numerosos sitios de León, sólo reconoció a cuatro o cinco de nosotros”, indica “Julión” Barreto Fernández, quien tiene ubicada su residencia ahora en Honduras.´

Ambos, Domingo y Julio, tenían fama de mujeriegos, pero, además, eran famosos porque negaban a sus hijos, a los cuales casi nunca les dieron nada, incluido mi padre Octavio Barreto Centeno, quien logró “colarse” como mozo (peón) en una de las fincas de mi abuelo, que entonces se llamaba “Lanceña”, ubicada en El Tololar, a pocos kilómetros al Noreste de la Ciudad de León.

Julio Barreto Fonseca, el médico, siempre tuvo una clínica o consultorio de la Iglesia de San Juan dos cuadras al Sur y media al Este, adonde mi madre (Rosa Pérez Juárez) llegó dos veces, según me cuenta ahora, a solicitar empleo como trabajadora doméstica.

Rigoberto López Pérez

“No hay”, le dijo el elegante médico, vestido impecablemente de blanco. Julio Barreto Fonseca también hacía labores de médico en el famoso Hospital San Vicente de León, el más antiguo centro asistencial de esta “Ciudad Metropolitana”, donde mi madre, Rosa Pérez Juárez, lo conoció cuando me parió a finales de agosto de 1947.

A pocas cuadras de su clínica había una panadería que se llamada “León Dorado”, propiedad de Terencio Barreto Fonseca, hermano de estos dos personajes mencionados.

Muy cerca de esa clínica, en el Barrio El Calvario de León vivía doña Soledad López Pérez, la madre de Rigoberto, quien era el hijo mayor de Soledad “Shola” López Pérez.

Doña Soledad era propietaria de una pulpería fuerte, donde se vendían granos básicos, pan, jabón, caramelos, aceite, todo lo que se debe vender en un negocio pequeño de este tipo.

Además, Doña “Shola” (así le decían) era famosa por sus dones altruísticos o generosos o solidarios, pues era bien sabido en los vecindarios aledaños que ella ayudaba a enfermos pobres y aportaba dinero para la vela y la caja mortuoria, cuando alguien se moría en El Calvario o San Juan, donde tenía su clínica el doctor Julio Barreto Fonseca.

Doña “Shola” era casada con un hombre de apellido Meléndez, padre de Efraim, Salvador y Margarita, hermanos menores de Rigoberto López Pérez.

Era, al mismo tiempo, un secreto a voces, que antes del matrimonio de Doña “Shola” con Meléndez, Soledad había sostenido un idilio con Julio Barreto Fonseca, del cual nació Rigoberto López Pérez, pero ninguno de los dos quiso hablar nunca del asunto.

“El padre de Rigoberto murió”, era la única explicación que daba Doña “Shola”. Rigoberto, poeta, periodista, mecanógrafo y trabajador de la salud en El Salvador, por su parte, se firmaba simplemente: Rigoberto López Pérez.

“Doña Shola era muy generosa, pero a la vez tenía un carácter fuerte. Sobre estos asuntos no decía nada, pero era notorio que ella tenía algunas preferencias o deferencias especiales con algunos de los hijos “legítimos” de mi padre, entre ellos yo, pues cuando llegaba a la pulpería, me daba de comer, me regalaba golosinas, preguntaba por el doctor Julio Barreto y mandaba saludes a mis otros hermanos”, revela “Julión” Barreto Fernández.

Octavio Barreto Centeno confirma versión de “Julión”

Octavio Barreto Centeno (mi padre) secunda estas afirmaciones de “Julión”. “De todos nosotros, los hijos del médico Julio Barreto Fonseca y de Doña “Shola”, la que estaba plenamente informada de este secreto era Fidelina Barreto Fernández, quien lo sabía con seguridad, pero lo guardaba celosamente por temor de que la Guardia Nacional nos mandara a matar a todos”, dice “Julión” Barreto Fernández.

“Entre algunos de nosotros, los hijos de Julio Barreto Fonseca y Domingo Barreto Fonseca, sabíamos del secreto de que Rigoberto López Pérez era hijo de Julio Barreto, del médico, pero ninguno comentaba en público este “secreto a voces” por temor a que la guardia y los somocistas de León nos mandaran a matar. Acordate que todos nosotros, los hijos de Julio y Domingo, vivíamos en Barrios y Comarcas de León, en prácticas agrícolas”, me dijo Octavio Barreto Centeno, mi padre, cuando lo entrevistaba en 1997 sobre otro personaje: Francisco “Pancho Ñato” Juárez Mendoza, quien era “hijo no reconocido de Domingo Barreto Fonseca”, y que un poco antes, de 1948 a 1952, se enfrentó exitosamente a tiros contra guardias nacionales somocistas en comunidades de León, entre otras: San Jacinto, Tololar, Telica, Malpaisillo, Terrero, La Cruz, Apante, Pocitos, Palo de Lapa, etc.

“Varios de nosotros los Barreto sabíamos que Rigoberto era hijo de Julio, mi tío, el médico. Sí, teníamos conocimiento, pero no comentábamos nada en público por temor a la guardia. Vos sabés cómo eran de criminales esos guardias somocistas”, añadió Octavio Barreto Centeno cuando lo entrevistaba sobre “Pancho Ñato” Juárez Mendoza, su “hermano de padre no reconocido”.

“Ideay…igual pasó con “Pancho Ñato” Juárez Mendoza. Nosotros sabíamos que era hijo de mi papá Domingo Barreto Fonseca. En este caso era menos el rechazo, porque “Pancho Ñato” Juárez Mendoza llegaba de vez en cuando donde mi Tata Domingo, quien lo protegía y en “secreto” le daba dinero y apoyo, porque “Pancho Ñato” también fue perseguido por la guardia”, me expresó Octavio Barreto Centeno.

¿Apreciación equivocada?

“Pienso ahora que Fidelina Barreto Fernández, mi hermana, estaba un poco equivocada en su apreciación de que entre los representantes de Somoza García y Somoza Debayle no lo sabían, pues una “oreja” de León, llamada Erlinda Maradiaga, siempre sostuvo que Rigoberto era hijo de Julio Barreto Fonseca.

“Las facciones físicas de Rigoberto López Pérez son similares a las del viejo Julio Barreto”, afirmaba siempre la “oreja” Erlinda Maradiaga, según recuerda “Julión” Barreto Fernández.

Margarita Meléndez López, la hermana menor de Rigoberto, hija de Doña “Shola”, asegura también que un día Fidelina Barreto Fernández le sugirió, sin revelarle plenamente el secreto, que Rigoberto era hijo de Julio Barreto Fonseca.

Por todo lo que ya se maneja entre algunos miembros de ambas familias, Margarita se convence cada vez más de que Rigoberto era hijo del viejo Julio Barreto Fonseca, fallecido en 1982, tres años después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista y dos años después de que Anastasio Somoza Debayle fuese ajusticiado en Asunción, Paraguay.

Quizás una de las razones por las cuales tampoco se revelaba ese secreto es porque el viejo Julio Barreto Fonseca, se afirma, era liberal, aunque no somocista, mientras Domingo Barreto Fonseca (mi abuelo) decía ser “apolítico”.

Margarita me dijo hace poco tiempo que le llamó la atención una reacción airada de “la tía” Fidelina Barreto Fernández cuando después del triunfo de la Revolución Sandinista, apareció un hombre, ya muy entrado en canas, afirmando que era el padre de Rigoberto López Pérez”.

Este hombre tenía por apellido Pérez y le sacó provecho, especialmente, al comandante Tomás Borge Martínez, uno de los más generosos dirigentes de la Revolución, asegura Margarita Meléndez López.

“Ese hijo de p…es un impostor. El padre de Rigoberto es Barreto, mi padre”, habría dicho Fidelina Barreto Fernández, pero no quiso ampliar a fondo el asunto con Margarita, hermana menor de Rigoberto.

Margarita comprende hasta ahora por qué motivos en algunos círculos se decía que Rigoberto tenía algún parecido físico con el viejo Julio Barreto Fonseca, quien llegó a ser uno de los médicos más prestigiosos de León.

“Si vos te fijás con detenimiento, Rigoberto tenía mucho parecido con Julio Barreto Fonseca, mi padre”, comenta “Julión” Barreto Fernández, para reafirmar el asunto.

¿Impostores? ¿Con qué intereses?

“Mi hermano Salvador y yo tampoco aceptamos nunca que algunos impostores aparecieran diciendo que “soy el padre de Rigoberto. ¿Por qué no lo dijeron cuando fuimos perseguidos, torturados y sitiados por la guardia somocista?”, pregunta Margarita.

A Margarita no se le han olvidado las imágenes de terror desatadas contra su madre, su hermano Salvador y ella misma aquella noche del 21 de septiembre de 1956, noche en que Rigoberto ajustició al asesino mayor, al fundador de “La Estirpe Sangrienta”, al jefe de la maquinaria de masacradores genocidas: Anastasio Somoza García, quien desde joven se inició como falsificador de billetes y ladrón en San Marcos, Carazo; y después se alió con el gobierno genocida de Estados Unidos para matar al General Sandino y crear la Guardia Nacional o ejército interventor permanente del gobierno norteamericano en Nicaragua hasta el 19 de julio de 1979.

Rigoberto, de oficios mecanógrafo, sastre, periodista y poeta leonés, de 33 años, no había mostrado ningún cambio en su conducta, ni externado planes políticos, mucho menos que dijera que esa noche del 21 de septiembre de 1956 ejecutaría el acto de justicia popular más excepcional de la Historia de Nicaragua.

No se pudo bachillerar por la pobreza de su madre, pero vivía leyendo intensamente en la soledad de su casa y en círculos de amigos de la Ciudad Metropolitana o León.

Su diploma de mecanógrafo donde Silviano Matamoros, lo sacó en un año, en vez de los dos años estipulados en el curso. Su nivel de inteligencia era también excepcional.

La lectura escogida y sistemática lo hizo capaz de escribir para los periódicos leoneses El Cronista y El Centroamericano, de donde lo despidieron en 1950.

Este desempleo lo obligó a emigrar a El Salvador, donde consiguió trabajo como empleado de salud. Sus hermanos menores no sabían dónde vivía en El Salvador.

Rigoberto preocupado por opresión tiránica

En los días anteriores a la ejecución del tirano, Rigoberto se mostró tranquilo. No se le vio armado, ni se le oyó hablar de nada anormal, asegura su hermana Margarita.

Mediante su trabajo como periodista en El Centroamericano y El Cronista de León, Rigoberto mostró sus sufrimientos personales por los pobres de León, donde los latifundistas algodoneros, incluidos los Somoza, explotaban salvajemente a más de 300 mil obreros agrícolas e intoxicaban las tierras y aguas con plaguicidas, los cuales, al mismo tiempo, mataban animales y seres humanos.

En sus poemas dejó traslucir cómo sufría por los pobres en aquellos días de orfandad revolucionaria después del vil asesinato de Sandino, de la desarticulación mortal del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y el exterminio masivo de los combatientes que habían acompañado en las jornadas heroicas  antiintervencionistas y antiimperialistas al General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino.

Esos vientos de rebeldía de Sandino y del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional contra los invasores yanquis, me imagino motivaron de manera profunda a numerosos personajes que surgieron en León, entre otros, los que acompañaron a Rigoberto y otro campesino llamado Juan Santos Urbina, defensor de pobres, que fue asesinado por Obando “Pipilacha”, uno de los asesinos de la tiranía somocista en León.

Convencido personalmente de que va a jugar un papel decisivo para comenzar “el principio del fin de la tiranía”, Rigoberto anda conspirando contra la dictadura y su jefe el tirano Anastasio Somoza García, pero en su casa nadie sabe nada.

Además, durante seis años había trabajado en la “sanidad” de El Salvador, país que le servía, en esos días, de medio de empleo y exilio por el terror que imponía Somoza García, su pacotilla de guardias genocidas y los latifundistas algodoneros, que eran respaldados abiertamente por el aparato criminal del somocismo y de los gobernantes norteamericanos.

Rigoberto trabajaba sigilosamente, con un grupo de conspiradores, en el más estricto secreto, en su proyecto de ajusticiar al tirano Anastasio Somoza García, para iniciar lo que él mismo llamó “he decidido ser yo el que inicie el principio del fin de esa tiranía”.

Sin fanfarronadas, sin hacerse el Héroe, ni el Mesías, simplemente considerando un deber ineludible de patriota revolucionario, Rigoberto ya tenía tomada la decisión histórica del ajusticiamiento cuando ingresó al país de vacaciones, aprovechando las fiestas patrias centroamericanas, aquel septiembre de 1956.

Rigoberto andaba tranquilo ese 21

De su acción heroica puedo interpretar que Rigoberto López Pérez tomó absolutamente en serio el asunto de ajusticiar a Somoza García, sin pretensiones suicidas, y creo que fue más a fondo que todos los otros implicados en la conspiración histórica-revolucionaria.

Igual que en otras ocasiones, producto de las ganancias de su trabajo “en la sanidad de El Salvador”, Rigoberto trajo consigo ropa, zapatos, golosinas y otros regalitos para sus hermanos y su madre, Doña “Shola” López Pérez, pero a nadie le comentó absolutamente nada sobre sus planes de ajusticiar al fundador del aparato genocida de los yanquis en Nicaragua.

A Nicaragua, Rigoberto venía cada seis meses, particularmente en diciembre, y siempre traía esos regalos cariñosos para sus hermanos y su madre. Esta vez, había llegado a León, aprovechando las fiestas patrias de septiembre.

El propio día 21 de septiembre de 1956 estuvo, como siempre, tranquilo, conversó con su madre y sus hermanos menores en la casa, hoy convertida en monumento histórico sandinista de León.

Almorzó, se vistió de riguroso azul y blanco y ya bastante tarde le dijo a su madre, Doña “Shola”, que iría a Managua a arreglar unos papeles personales, de orden migratorio, debido a que pronto, supuestamente, debía regresar una vez más a El Salvador.

Como siempre, se despidió cariñosamente de su madre. Se ajustó la camisa, ante la mirada escrutadora de sus hermanos y su madre, traspuso la puerta de salida a la calle y deslizó sus pies hacia la calle polvorienta de El Calvario, mientras se le notaba pensativo.

Se detuvo en la calle, donde unos niños jugaban béisbol y por un buen rato estuvo haciendo de “juez”, lo cual acostumbraba frecuentemente desde cuando era periodista en El Centroamericano y El Cronista, relata Margarita, su hermana menor.

“Me voy, tengo que irme, voy a hacer un “volado”, les dijo Rigoberto a los chavalos jugadores de béisbol, ya avanzada la tarde. Esta palabra “volado” es común en El Salvador, pues los salvadoreños la usan mucho cuando desean expresar que van a hacer, como decimos nosotros, “un mandado”, “un trabajo importante”.

Cuando la tarde avanzaba hacia la noche, su hermano Salvador Meléndez lo vio en el Estadio y se acercó a Rigoberto para pedirle que le regalara un helado, pero el Héroe le pidió que se fuera, no le dio nada. “Andate de aquí”, le dijo.

“No quería que nos vieran junto a él, quizás para no involucrarnos en su plan de ajusticiar a Somoza García”, analiza Margarita.

El jefe de los genocidas, el jefe de la pandilla que asesinó al General Sandino, mientras tanto, festejaba en el Club Social de León su “nominación” como candidato presidencial, lo cual era, en realidad, una nueva imposición armada, un nuevo asalto gansteril contra la nación, contra la patria de Sandino, Rubén Darío y Tino López Guerra.

Los amigos del plan secreto de Rigoberto al mismo  tiempo, ponían en práctica lo acordado, que serviría de colchón para que Rigoberto ajusticiara al tirano con un revólver calibre 38.

Según los que conocieron a Rigoberto, este patriota excepcional era sereno como una roca, calculador de precisión matemática en lo que andaba haciendo.

Había seguido a Somoza García en varios sitios, sin que hasta ese momento hallase la oportunidad de ejecutar su trascendental acto justiciero de trascendencia histórica especial.

Se informó que, inclusive, Rigoberto siguió a Somoza García hasta Tipitapa, cuando el tirano llegó a ese sitio a colocar “la primera piedra para construir la Cárcel Modelo de Tipitapa”, donde después estarían presos dirigentes revolucionarios como Tomás Borge Martínez, Daniel Ortega Saavedra, Lenin Cerna Juárez, Jacinto Suárez Espinoza, entre otros.

Se sabía que Somoza García estaba en el Club Social de León, con “la crema y nata de la sociedad burguesa” y políticos rastreros de la Ciudad Universitaria.

Por compromiso populista, el tirano decidió ir un rato a la “Casa del Obrero”, donde sindicatos afines a la tiranía le rendirían homenaje por su “candidatura presidencial”, proclamada ese mismo día durante una “Gran Convención del Partido Liberal Nacionalista”, el partido militarizado de la dictadura somocista, de la Guardia Nacional genocida y de los yanquis, también genocidas..

Rigoberto ya estaba allí, vestido como cualquier paisano, mientras el revólver calibre 38 le era pasado secretamente por una amiga, que había logrado introducirlo escondido. Vestía de azul y blanco, como el pabellón patrio, el que siempre mantuvieron manchado de sangre los criminales somocistas desde 1934 hasta 1979.

“…El principio del fin de esa tiranía”

Se afirma que hacía mucho tiempo había tomado la decisión de lo que él mismo llamó: “He decidido, aunque mis compañeros no querían aceptarlo, ser yo el que inicie el principio del fin de esa tiranía. Si Dios quiere que perezca en mi intento, no quiero que se culpe a nadie absolutamente, pues todo ha sido decisión mía”.

Rigoberto se había convencido de que era la única manera de iniciar “el principio del fin de esa tiranía”, especialmente al revisar cómo asesinaron vilmente a Sandino y a todos los que andaban con él, más el fracaso de más de 33 movimientos conspirativos ahogados en sangre por Anastasio Somoza García y la Guardia Nacional, de 1934 a esa fecha de 1956, incluyendo los llamados “Sucesos de Abril de 1954”.

El tirano llegó a la Casa del Obrero después de las ocho de la noche. Con su actitud y cinismo criminal, Somoza García andaba repartiendo sonrisas y abrazos hipócritas dentro de aquella Casa o Club de Obreros, situada en el Oeste de la ciudad de León.

La casa fue invadida por centenares de guardias criminales, agentes de la Oficina de Seguridad (de los Somoza), “orejas”, “jueces de mesta” y demás fauna de asesinos que le custodiaban. Rigoberto se siguió mostrando tranquilo, mientras el genocida bailaba dentro de la Casa del Obrero.

De pronto, se dijo que el fundador de “La Estirpe Sangrienta” ya se iba. Esto, de alguna manera, terminaba con los planes de Rigoberto, pues un grupo estaba listo para apagar las luces en las calles, a una hora determinada, desde la Planta Eléctrica.

Con la decisión histórica ya echada sobre sus hombros del tamaño de la patria, Rigoberto ajustó inmediatamente su máxima decisión al momento imprevisto, con ese valor que sólo tienen los Héroes latinoamericanos del tamaño de Simón Bolívar, San Martín, Sucre, José Martí, Céspedes, Sandino, Farabundo Martí, Ernesto “Che” Guevara, Fidel Castro Ruz, Emiliano Zapata o Pancho Villa.

Antes que se le fuera de las manos, con plena iluminación mental, Rigoberto se acercó lo más que pudo donde estaba el asesino de Sandino y de los miembros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, desenfundó el revólver calibre 38 y comenzó a dispararlo certeramente al pecho del jefe de “La Estirpe Sangrienta”: Anastasio Somoza García.

Ejecución justiciera ante asombro de sicarios

Aquel acto justiciero espectacular ocurría ante el asombro de no menos de un centenar de asesinos que cuidaban al genocida mayor, al que ya en ese momento había matado a decenas de miles de nicaragüenses por oponerse, precisamente, a la tiranía sangrienta, jefeada por él y sostenida con dinero, armamentos y asesoría directa por el gobierno criminal de Estados Unidos de América.

Un diluvio de balas  impactaron sobre la humanidad de Rigoberto López Pérez, quien a pesar de estar ya herido de muerte, en fracciones de segundos se tiró al suelo y desde abajo siguió disparando a la ingle del masacrador de Sandino y de los hombres del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional en Las Segovias.

El jefe de “La Estirpe Sangrienta”, Somoza García,  cayó al piso de la Casa del Obrero, herido de muerte, mientras los sicarios somocistas seguían disparando centenares de tiros contra la humanidad de Rigoberto, cuyo cadáver, también fue desaparecido, como había hecho el mismo tirano con el cuerpo asesinado de Sandino el 21 de febrero de 1934.

El cadáver pasconeado de Rigoberto fue arrastrado dentro y fuera de la casa.

La sangre generosa, patriótica, heroica y fértil de Rigoberto López Pérez salpicó de heroísmo libertario a toda la nación, reincendió la chispa revolucionaria que ya había avivado Sandino con su Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y acabó con el mito de la invencibilidad del tirano y de la tiranía genocida del somocismo, una de las dictaduras militares genocidas organizadas por el gobierno criminal de Estados Unidos en América Latina.

Luis y “Tacho” convirtieron país en cárcel y muerte

El país entero fue convertido, inmediatamente, en una inmensa cárcel por los dos genocidas, Luis y Anastasio, hijos “herederos” del tirano cruel y perverso. Echaron presos a más de 3,000 ciudadanos, a los cuales convirtieron en “sospechosos” del ajusticiamiento, pero en realidad con ello continuaban imponiendo el terror en el país. Y también el país entero fue la sepultura de Rigoberto López Pérez.

Ya tenían prisioneros al también periodista leonés Armando Zelaya Castro, a Emilio Montes Rodríguez, al comandante Tomás Borge Martínez y otros opositores conocidos de la Ciudad de León o Metropolitana.  También hicieron prisionero a Carlos Fonseca Amador, entonces estudiante de Derecho en la UNAN de León.

Zelaya Castro conocía a Rigoberto, porque una hermana suya “jalaba” con el poeta ajusticiador. Zelaya le confirmó a Doña Shola que Rigoberto había ajusticiado a Somoza García.

Aquel ambiente de represión brutal, masiva, era realmente tenebroso.

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Enoc Aguado y Enrique Lacayo Farfán (conservadores opositores los tres) se contaban entre los prisioneros inocentes de esa noche.

Para los herederos del asesino Somoza García, Luis y Anastasio Somoza Debayle, Doña Shola y sus hijos Salvador y Margarita no podían quedar fuera de la inmensa redada criminal, a pesar de que Rigoberto dejaba claro que aquella decisión de ajusticiar al asesino mayor era una determinación muy personal suya, pero de enorme contenido histórico y de vindicta popular.

El ajusticiamiento fue un poco después de las diez de la noche y una hora después, las puertas de la casa de Doña Shola López Pérez, que era la misma de Rigoberto en El Calvario, estaban siendo derrumbadas a patadas por los guardias genocidas y los “orejas” de la Oficina de Seguridad de la dictadura.

¿Qué pasa? ¿Por qué tanta vulgaridad al golpear la puerta?, interrogó desde adentro Doña Shola. Salvador se disponía a abrir la puerta, pero Soledad, que conocía bien a los guardias, se adelantó y le dijo: “Yo abro, hijo”.

¿Qué pasa?, volvió a preguntar Doña Shola. Los guardias le dijeron que “Rigoberto mató al presidente”.

“Imposible. Rigoberto anda en Managua. Se fue a arreglar unos papeles personales”, respondió doña Shola, entre sorprendida y nerviosa.

Soledad “Shola” y sus dos hijos fueron sacados a empujones de la casa, la cual fue abierta y saqueada totalmente por los guardias genocidas somocistas.

Ese era el estilo genocida: matar y robar todo a las víctimas, hasta las gallinas, los huevos, los cerdos y matarles a sus perros también.

Doña “Shola” y sus hijos en ergástulas somocistas

Doña Shola y sus dos hijos fueron llevados a un jeeps patrulla de la Guardia Nacional. Los dos Somoza Debayle (Luis y Anastasio), “herederos”, aprovecharon la oportunidad para demostrar a balazo limpio, con más asesinatos y encarcelamientos masivos, que “los nuevos amos del país”, eran ellos.

Doña Shola y sus dos hijos fueron llevados, inicialmente, a las cárceles de El Hormiguero, en Managua, donde se encontraron a centenares de presos por la misma causa.

Doña Shola fue llevada varias veces a las ergástulas de la Oficina de Seguridad somocista, entonces conocida como “Las cárceles de la Loma de Tiscapa”, donde estaba la cueva principal de los feroces asesinos de “La Estirpe Sangrienta”.

Empezaron las interrogaciones y torturas. Doña Shola regresaba bañada en sudor a El Hormiguero, recuerda Margarita. Sus hijos le preguntaban por los interrogatorios, pero no respondía nada, igual que con el secreto sobre la paternidad de Rigoberto.

Finalmente, Doña Shola y sus dos hijos fueron conducidos a las Cárceles de La Aviación, donde vieron a Edwin Castro Wasmer, Cornelio Silva y Ausberto Narváez, a los cuales la dictadura los había implicado en el ajusticiamiento de Somoza.

Los tres fueron asesinados posteriormente en la misma cárcel mediante la “ley fuga”, que en realidad era como la aplicación de la “pena de muerte” sin que esto tuviera respaldo legal ni mediara sentencia judicial alguna. “Intentó fugarse”, era la explicación que daban los Somoza Debayle y su guardia de asesinos después de aplicada la “ley fuga”. En realidad, obligaban a los presos a correrse y les disparaban balas de fusiles garand, M-16 u otras armas de reglamento de la guardia genocida somocista.

Doña Shola, Salvador y Margarita fueron puestos en libertad el diez de noviembre del mismo año 1956.

Continuaban el “Estado de Sitio” y la represión generalizada, impuesto también por los dos Somoza Debayle Luis Anastasio y Anastasio, lo cual duró casi dos años.

Casa saqueada por guardias genocidas

Como pudieron, al raid, volvieron a León. Al llegar a la casa en que había vivido toda su corta existencia Rigoberto López Pérez, encontraron que los guardias genocidas se habían robado todo: los granos básicos, el dinero, los muebles, la ropa y también habían semidestruido la vivienda, la cual continuaba rodeada por “orejas” y criminales del comando GN de León.

Especialmente para Margarita, de apenas quince años, aquello era espeluznante.

Doña Shola era mujer probada. No renegó de su hijo en las cárceles de la Oficina de Seguridad somocista y no tenía por qué hacerlo ahora.

Además, a pesar del “estado de sitio” y de estar sitiada su casa por guardias y “orejas”, una multitud de vecinos la esperaban con manifestaciones de solidaridad, lo cual era como la cosecha de lo que ella había hecho por centenares de personas en los Barrios de El Calvario y San Juan.

No tenían nada. Ni dinero, ni ropa, ni comida, ni muebles, ni platos, ni vasos, pero aquellos vecinos, venciendo el miedo a la represión, se acercaron con ropita, frijoles, trastos de cocina y sillas para que se sentaran.

Se afirma ahora que hasta el viejo Julio Barreto Fonseca mandó algunos muebles a Doña Shola López Pérez.

El sitio criminal a la casa continuó por un año. Aquel negocio o pulpería de Doña Shola ya no volvió a ser el mismo, pero como pudo lo reactivó y puso a estudiar a Salvador y a Margarita.

Una tragedia más la envolvería en esos días. Su hijo Efraim estaba en México cuando los sucesos del ajusticiamiento del tirano Anastasio Somoza García.

Nunca más volvieron a saber de Efraim. No supieron jamás qué pasó con él. No hubo comunicación por carta, teléfono, nada, según Margarita.

Doña Shola falleció en febrero de 1970. Nunca quiso hablar del padre de Rigoberto López Pérez, uno de los hijos dilectos de la Patria rojinegra de Sandino y del Frente Sandinista de Liberación Nacional; por el contrario repetía: “El padre de Rigoberto, murió”.

Salvador Meléndez López fue Alcalde de León por un tiempo en la época de la Revolución Sandinista, mientras Margarita también desempeñó algunas funciones públicas municipales leonesas.

En febrero de 1997 (cuando hice esta investigación histórica), ambos estaban desempleados. Salvador andaba vendiendo gaseosas. Margarita vendía mangos y cualquier otra cosa en la casa en que vivió Rigoberto López Pérez.

Este artículo fue escrito en marzo de 1997, en Managua, después de leer documentación en León y una entrevista que le hice a Margarita Meléndez López en la casa en que vivió Rigoberto López Pérez, y conversaciones con mi padre Octavio Barreto Centeno, Julio “Julión” Barreto Fernández y Teodolinda Barreto.

La casa en que vivió Rigoberto López Pérez fue declarada patrimonio histórico de León.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional), Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua. Teléfonos: 88466187 y 22703077.

Residente en la Colonia del Periodis4a No. 97, frente al portón del Parque, Managua.

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Iglesia Católica perversa y mortal, Iglesia Católica perversa y mortal, según registros históricos

En Internet, concretamente en Wikipedia y otras páginas web, he encontrado numerosos escritos históricos, registros históricos en libros, ensayos, artículos y crónicas sobre la perversidad mortal de la Iglesia Católica a lo largo de su fatídica historia en contra de millares o millones de seres humanos que han sido perseguidos, torturados, encarcelados y asesinados en el pasado lejano y reciente, con el fin de someterlos a sangre y muerte a los dogmas y doctrinas oscurantistas a lo largo de dos mil años, para lo cual contaron con el apoyo directo de emperadores romanos, colonizadores europeos crueles y genocidas, y actualmente apoyados por el capitalismo-imperialismo, cuyas oligarquías siguen usando malvadamente esta religión católica para manipulación, sometimiento, ignorancia y terror tanto a lo desconocido como a lo conocido y que interesa al terrorismo estatal imperialista.

Estoy revisando otros escritos, especialmente relacionados con la “santa inquisición” mortal, mediante la cual fueron asesinados miles o millones de seres humanos en Europa, América, África, Asia y Oceanía por parte de los explotadores, primeros agrupados en el esclavismo, después en el feudalismo y ahora, actualmente, en el capitalismo-imperialismo terrorista.

Esos escritos los voy a ir colocando tras este mismo trabajo, con la finalidad de que seres humanos estudiemos la Historia de la Iglesia Católica, de pasado muy malvado, y de paso ilustrarnos para que no nos sigan engañando, porque mucho curas, no todos por supuesto, son maestros en fabricar mentiras y en manipulación en favor, precisamente, de los explotadores.

A continuación dos de esos escritos:

Iglesia Católica perversa y mortal, según registros históricos

En el 325, en el Concilio de Nicea, Constantino “el grande” crea el Cristianismo.

En el 327, Constantino conocido como el “apóstol 13” y emperador de Roma, ordena a Jerónimo traducir la versión Vulgata en Latin, cambiando los  nombres propios hebreos y adulterando las escrituras (Biblia).

En el 431, se inventa el culto a la Virgen.

En el 594, se inventa el Purgatorio.

En el 610, se inventa el título del Papa.

En el 788, se impone adoraciones a las deidades paganas.

En el 995, se cambió el significado de kadosh (apartado) por santo.

En el 1079, se impone el celibato de los sacerdotes>>palabra totalmente católica.

En el 1090, se impone el Rosario.

En el 1184, se perpetra la Inquisición.

En el 1190, se venden las indulgencias.

En el 1215, se le impone la confesión a los sacerdotes.

En el 1216, se inventó del Papa Inocenzo lll, el cuento del terror del pan (un dios de la mitología griega), que se convierte en carne humana.

En el 1311, se impone el batesimo .

En el 1439, se dogmatiza el inexistente Purgatorio.

En el 1854, se inventa la “Inmaculada Concepción”.

En el 1870, se impone lo absurdo de un “papa infalible”, en él se inventa el concepto de Contratación

Hay más de 2500 cosas inventadas por esta religión para esclavizar al ser humano con el Cristianismo.

 Iglesia Católica y su Inquisición mortal a través de los siglos

Torturas eran aplicadas para obtener una confesión

ABC

TORTURAS

Las torturas más sanguinarias y crueles de la Inquisición

Desde la «doncella de hierro» (en la que se introducía al preso en un sarcófago con pinchos), hasta el potro. La infame imaginación de los inquisidores no tenía fin

Manuel P. Villatoro

Manuel P. Villatoro

Actualizado:03/06/2020 15:37h

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Al día de hoy se cuentan por decenas los personajes destacados de la Historia que fueron perseguidos (como el primero) y ajusticiados (como la segunda) por la Santa Inquisición, una institución creada en el siglo XIII, cuya lucha contra los herejes se extendió durante más de seis siglos por países como Francia, Italia, España o Portugal.

Ideada para combatir a todo aquel que se alejase de la fe que por entonces se proclamaba como oficial (además de aquellos que cometían algunos actos considerados como amorales), esta institución vivió su esplendor y su mayor barbarie durante la Edad Media. Sin embargo, por lo que es recordada en la actualidad no es solo por la cantidad de cadáveres que dejó a sus espaldas en Europa, sino por el uso de multitud de instrumentos de tortura capaces de arrancar una confesión a homosexuales, presuntas brujas o blasfemos.

Entre los mismos destacaban algunos tan crueles como el potro (ideado para estirar los miembros de la víctima) o el castigo del agua (el cual creaba una severa sensación de ahogamiento en el reo). Todos ellos, al menos en España, dejaron de usarse el 4 de diciembre de 1808, día en que Napoleón Bonaparte abolió la Inquisición.

Para hallar el origen de esta institución es necesario fijar nuestros ojos en la Francia del siglo XII, una época la Edad Media en la que el cristianismo ya había logrado alzarse como la primera y principal religión del Sacro Imperio Romano. Fue en ese momento cuando nacieron multitud de grupos que aunque enarbolaban la bandera de esta creencia, entendían que no había que honrar a Dios como afirmaba la Iglesia oficial. Entre ellos destacaban los valdenses y los cátaros, quienes se atrevían además a criticar a los líderes espirituales del momento por vivir de una forma demasiado ostentosa.

Aquello no gustó demasiado al Papa Lucio III quien -tras reunirse en concilio con otros tantos líderes religiosos- cargó de bruces contra ellos mediante una normativa divulgada en 1184. «El papa promulgó la célebre Ad abolendam “contra los cátaros, los patarinos, […] los josefinos, los arnaldistas y todos los que se dan a la predicación libre y creen y enseñan contrariamente a la Iglesia Católica sobre la Eucaristía, el Bautismo, la Remisión de los Pecados y el Matrimonio”», explica el doctor en Historia José Sánchez Herrero en su obra “Los orígenes de la Inquisición medieval».

Todos aquellos grupos fueron declarados herejes. «La herejía, en sentido formal, consiste en la negación consciente y voluntaria, por parte de un bautizado, de verdades de fe de la iglesia», explica el teólogo Otto Karrer (S.XIX). Aquella constitución puso los cimientos de la futura Inquisición, pues establecía que las autoridades eclesiásticas tenían la potestad de perseguir a los enemigos de la Iglesia y devolverles al camino correcto.

«Todo arzobispo u obispos debía inspeccionar detenidamente […] una o dos veces al año, las parroquias sospechosas, y lograr que los habitantes señalasen, bajo juramento, a los heréticos. Éstos eran invitados a purgarse de la sospecha de herejía por medio de un juramento, y mostrarse en adelante buenos católicos. Los condes, barones, rectores, consejos de las ciudades y otros lugares debían prestar juramento de ayudar a la Iglesia en esta obra de represión, bajo la pena de perder sus cargos; de ser excomulgados y de ver lanzado al entredicho sobre sus tierras», explica el autor. Además, en el texto se establecía que eran delegados apostólicos y estaban protegidos directamente por la Santa Sede a la hora de llevar a cabo este trabajo.

En las décadas posteriores este sistema no fue seguido de forma específica ni continua. Hubo que esperar hasta el año 1229 para que mediante una ordenanza real se estableciera que las autoridades civiles y eclesiásticas tenían la obligación de recuperar aquellas tareas y buscar y castigar a los herejes.

No obstante, apenas dos años después el Papa Gregorio IX dictaminó mediante la normativa «Excommunicamus» que la Iglesia sería la única con este poder, además de determinar -por primera vez- el procedimiento concreto que se aplicaría contra los infieles y las penas por las que pasarían si eran encontrados culpables. «Al mismo tiempo el Senador de Roma, Annibaldo, publicó un estatuto contra los heréticos, donde empleó por primera vez la palabra “inquisitor” con su significación técnica de inquisidor y no en el sentido general de investigador», añade el experto.

Acababa de nacer la Inquisición, y lo hacía teniendo la potestad de arrebatar sus bienes a aquellos que fueran considerados herejes e, incluso, desterrar a sus familiares. No obstante, esta fue la «Inquisición pontificia», la más aciaga durante la Edad Media y diferente a la española, nacida en el siglo XV de la mano de los Reyes Católicos.

Con todo, parece que a los inquisidores no les resultaba nada sencillo encontrar a los herejes (pues éstos tenían la curiosa manía de negar su condición si eso hacía que no les cayese encima todo el peso de la “justicia”). Por ello, en 1252 el Papa Inocencio IV permitió oficialmente el uso de la tortura para lograr que aquellos «desviados de la religión oficial» cantasen su confesión (y lo que se terciase) a sus sacerdotes.

Aquella cruel norma fue proclamada mediante la siguiente bula: «El oficial o párroco debe obtener de todos los herejes que capture una confesión mediante la tortura sin dañar su cuerpo o causar peligro de muerte, pues son ladrones y asesinos de almas y apóstatas de los sacramentos de Dios y de la fe. Deben confesar sus errores y acusar a otros herejes, así como a sus cómplices, encubridores, correligionarios y defensores».

Para entonces ya no solo se consideraban herejes las órdenes religiosas que se desviaban de la Iglesia oficial, sino también los judíos, los apóstatas, los excomulgados, los falsos apóstoles, las brujas, los blasfemos, y otros tantos.

Lo que se buscaba mediante la tortura era que haciendo uso de este dolor, toda esta inmensa lista de herejes admitiesen aquello por lo que eran acusados y pudiesen ser castigados por ello. Con este objetivo se idearon todo tipo de instrumentos a lo largo de los seis siglos que estuvo vigente en diferentes países la Inquisición.

En el caso de que resistiesen el proceso sin confesar, se suponía que los acusados debían ser liberados. «Cuando se administraba la tortura y no se obtenía confesión, la conclusión lógica, si es que la tortura probaba algo, era que el acusado era inocente. Según la frase legal, había purgado la prueba y merecía la absolución», determina Primitivo Martínez Fernández en «La Inquisición, el lado oscuro de la Iglesia (Católica)». Sin embargo, en la mayoría de los casos los reos acababan diciendo cualquier cosa a cambio de que parase aquel horror.

Las torturas más crueles de la Inquisición (desde su creación hasta su abolición en España)

1-El potro

Tristemente, «el potro» fue una de las máquinas de tortura más conocidas de la Edad Media. Su sencillez, su facilidad de construcción y, finalmente, su efectividad a la hora de lograr que el reo confesase (o dijese al pie de la letra lo que los inquisidores querían escuchar) hizo que fuera una de las máquinas más famosas durante aquella época. Y no solo en el ámbito religioso. «Se llamaba así al caballete o potro triangular sobre el que se ponía a los acusados que no querían confesar. El potro era empleado también por la justicia ordinaria en la aplicación del tormento», explica la escritora del S.XIX Irene de Suberwick en su obra «Misterios de la Inquisición y otras sociedades secretas de España».

Su funcionamiento era simple, pero eficaz. Para causar el mayor dolor posible al preso, se le ubicaba sobre una mesa que contaba con cuatro cuerdas. Cada una de ellas, para atar sus brazos y piernas. «Las cuerdas de las muñecas estaban fijas a la mesa y las de las piernas se iban enrollando a una rueda giratoria. Cada desplazamiento de la rueda suponía una extensión de los mismos», destaca Primitivo Martínez Fernández en «La Inquisición, el lado oscuro de la Iglesia».

El dolor que producía en los huesos era sumamente insufrible y, si las vueltas a aquella maléfica rueda eran demasiadas, podía provocar el desmembramiento de las extremidades.

Usualmente, este tormento solía tener dos partes. La primera duraba varias vueltas y buscaba amedrentar al preso. Posteriormente, se paraba la máquina y se instaba a la víctima a «hablar». Si no aceptaba, se continuaba hasta que lo hiciese. Con todo, algunos autores son partidarios de que había un nivel más de interrogatorio. Este duraba presuntamente varios días y, tras él, el reo solía fallecer.

Fuera como fuese, la víctima podía ser cruelmente estirada hasta 30 centímetros. A su vez, destaca que si no obtenían la confesión deseada, también podían recurrir a aplicar otros castigos al sujeto allí tumbado mientras el potro surtía su efecto (por ejemplo, quemar sus costados con fuego -siempre considerado purificador).

Además del posible desmembramiento, el dolor que causaba esta máquina era increíble. «El torturador le daba vueltas al timón […] hasta que los huesos de la víctima eran dislocados con un ruido fuerte, causado por los cartílagos, ligamentos y huesos que se rompían. Si el torturador seguía girando el timón, las piernas y los brazos eran eventualmente arrancados del cuerpo», señala Luis Muñoz en su obra « Origen, Historia Criminal y Juicio de la Iglesia Católica». Tal y como se puede observar en las crónicas de la época, tras unas «vueltas» en este invento era casi imposible mantenerse en pie. Lo mismo pasaba con la capacidad de caminar. De hecho, era sumamente difícil dar siquiera dos pasos.

2-El aplasta pulgares

El aplasta pulgares era un instrumento metálico en el que se introducían los dedos de las manos y los pies. A continuación, mediante un tornillo se le daban varias vueltas hasta que los apéndices acaban totalmente destrozados. Tenía un origen veneciano y la mayoría de los textos lo definen como un utensilio sencillo, pero sumamente doloroso.

3-El tormento del agua

El conocido como tormento del agua era uno de los más imaginativos. Su utilidad era tal que, en la actualidad, algunas agencias de inteligencia lo siguen utilizando. Contaba con varias versiones, pero la más básica consistía en tumbar a la víctima sobre una mesa, atarle las manos y los pies, taparle las fosas nasales (en la mayoría de los casos) y, finalmente, introducirle una pieza de metal en la boca para evitar que la cerrase bruscamente. A continuación, y tal y como señala Muñoz en su obra, se le metían «ocho cuartos de líquido» por el gaznate. La sensación de ahogamiento era insoportable y, en muchas ocasiones, hacía que la víctima se quedase inconsciente. «La muerte usualmente ocurría por distensión o ruptura del estómago», comenta el autor español.

Con el paso de los años, esta tortura se fue perfeccionando hasta el punto de lograr una sensación totalmente horrible en la víctima. Esta se lograba, principalmente, introduciendo un trapo de lino hasta su garganta y echando agua a través de él. «El agua se filtraba gota a gota a través del húmedo lienzo, y a medida que se introducía en la garganta y en las fosas nasales, la víctima, cuya respiración era a cada instante más difícil, hacía esfuerzos por tragar aquella agua y aspirar un poco de aire.

Más a cada uno de sus esfuerzos que imprimían a su cuerpo, una convulsión dolorosa [aparecía]», explican Feréal y otros autores en «Misterios de la Inquisición de España». El sufrimiento se medía acorde al número de jarros del líquido elemento que se introducían entre pecho y espalda de la víctima.

Uno de las muertes más crueles por este método se sucedió a finales del siglo XVI, como bien señala Muñoz: «Uno de los muchos casos registrados por la Inquisición en 1598 estuvo relacionado a un hombre que fue acusado de ser un hombre lobo y poseído por un demonio. El verdugo vació un volumen de agua tan grande en la garganta de la víctima, que su barriga se expandió y se puso dura poco antes de que muriera». El último tipo de «tormento del agua» consistía en hacer lo mismo, pero en una escalera sobre la que se ponía al preso boca abajo.

“Ahogamiento simulado” de la CIA en imitación a “Santa Inquisición”

En pleno 2015, la CIA sigue utilizando una tortura similar a esta, aunque es llamada  “ahogamiento simulado» y se lleva a cabo tumbando al preso en una mesa, vendándole los ojos (tras sujetarle manos y pies) y, finalmente, arrojándole agua al interior de la boca y la nariz. Aunque parezca un acto inocente es sumamente cruel, pues -al no ver nada- el cerebro sufre una sensación de ahogamiento y claustrofobia similar a la que se produciría bajo el líquido elemento. El organismo suele responder con convulsiones y temblores.

Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, se usó contra los presos de Guantánamo durante años. Además, es una técnica de interrogatorio que las fuerzas especiales norteamericanas deben aprender a eludir antes de ser enviadas a territorio enemigo.

Pera vaginal, oral o anal

Como su propio nombre indica, este instrumento de tortura tenía forma de pera (estrecho en una punta y ancho en la otra) y se introducía en la boca, la vagina o el ano de la víctima. La oral se aplicaba a «predicadores heréticos y reos de tendencias antiortodoxas»; la vaginal a las mujeres culpables de «relaciones con Satanás o con uno de sus familiares» y la anal a los «homosexuales pasivos». Una vez en el interior, comenzaba el suplicio, pues se abría mediante un tornillo generando un dolor inmenso en el preso.

«La pera era forzada dentro de la vagina, ano o boca. Una vez dentro de la cavidad, era entonces expandida al máximo girando un tornillo. La cavidad en cuestión resultaba irremediablemente mutilada, casi siempre ocasionando la muerte», determina el divulgador histórico Martín Careaga en su obra «La santa Inquisición». Además del dolor que causaba cuando se abría, en sus paredes exteriores contaba con unas púas que desgarraban el interior de la boca, la vagina o el ano del afectado provocando severas hemorragias.

Garrucha

Esta tortura era conocida en la vieja Europa como «estrapada», aunque en España fue importada como «la garrucha». Su funcionamiento, al igual que el del potro, era bastante sencillo y no requería de un gran equipamiento técnico, pero no por ello era menos dolorosa. La tortura consistía, simple y llanamente, en atar las manos del preso por detrás de su espalda. A continuación, se alzaba a la víctima varios metros del suelo (tirando de sus muñecas) mediante un sistema de poleas. Una vez en alto, llegaba el castigo. «Finalmente, se le dejaba caer. La longitud de la cuerda estaba medida para que no se golpeara con el suelo, pero la sacudida le dejaba descoyuntado», añade Martínez Fernández en su obra. El descenso hacía que todo el peso del cuerpo de la víctima se sustentase en los brazos, algo sumamente doloroso.

En palabras de este autor, esta tortura fue utilizada en primer término en Italia, donde era llamada «strapatto» e igual que el potro, contaba con varias partes. En la primera, se suspendía a la víctima unos seis pies (unos 2 metros) sobre el suelo y se la dejaba caer desde allí. Este procedimiento, según Muñoz, provocaba desgarramientos en el húmero y dislocaba la clavícula. Después de esta «primera toma de contacto» con «la garrucha», se preguntaba al prisionero si quería confesar sus pecados a la Santa Inquisición. Si así lo hacía, el tormento se daba por finalizada. En caso contrario volvía a empezar, aunque de una forma un poco más dolorosa.

«En esa posición [cuando estaba suspendido] hierros de aproximadamente cuarenta y cinco kilogramos eran atados a los pies. Los verdugos entonces halaban la cuerda y soltaban bruscamente a la víctima, sujetándole fuerte antes de que tocase el piso», señala Muñoz. El proceso se repetía una y otra vez. Curiosamente, a partir de 1620 varios inquisidores hicieron múltiples recomendaciones para que el dolor del prisionero fuese lo más intenso posible. Entre las mismas destacaban el levantar muy lentamente al reo para que «disfrutase» del cruel viaje y dejarle suspendido el tiempo en que se tardaba en recitar dos veces en silencio el salme «Miserere» (una oración de arrepentimiento).

«Si la víctima aguantaba la tortura y rehusaba confesar, los torturadores la llevaban a una plataforma donde le quebraban los brazos y las piernas hasta que moría», completa Muñoz. Pero no se detenía en ese punto el castigo pues, si lograban resistir y no se “marchaban al otro barrio”, el preso era estrangulado y quemado. No fue el caso de una bella mujer que, según cita M.V. de Feréal (S.XIX) mientras sufría la tortura de la garrucha «sufrió un ataque en el que lanzó mucha sangre de su pecho». Según parece, durante el castigo se le rompió la arteria, lo que la hizo fallecer a las pocas jornadas.

Curiosamente, una tortura similar fue practicada décadas después por los nazis en Auschwitz.

Cuna de Judas

La «cuna de Judas» era un artilugio que estaba formado por dos elementos. El primero era un sistema de poleas que permitía alzar a una persona en el aire. El segundo, una pequeña pirámide de madera cuya punta estaba sumamente afilada. La tortura consistía en levantar a la víctima en el aire y dejarla caer repetidamente y con fuerza sobre la base del artefacto para que su ano, vagina o escroto se desgarrasen. El verdugo, además, podía controlar el dolor que sufría el afectado controlando la altura a la que se ubicaba el prisionero.

Una curiosa variante de la cuna de Judas se llevaba a cabo utilizando agua y ubicando al afectado totalmente atado apoyado con varios pesos en los pies sobre la pirámide. «Era un tratamiento frecuentemente utilizado contra las mujeres acusadas de ser brujas. En el juicio por agua contra las brujas, se suponía que el agua, siendo un elemento “inocente y puro”, haría flotar a la víctima si era inocente, pero si era culpable, entonces se hundiría. Lo cual evidentemente siempre sucedía, pues nadie podía flotar en esa posición», determina Careaga en su obra.

Doncella de hierro

Este castigo era uno de los más crueles, aunque se sospecha que no llegó a utilizarse de forma tan usual como el potro debido a su severidad. Para llevar a cabo la tortura de la «doncella de hierro» se introducía al preso en un sarcófago con forma humana con dos puertas. Este artilugio contaba con varios pinchos metálicos en su interior que, cuando se cerraba el ataúd, se introducían en la carne del reo. Curiosamente, y en contra de lo que se cree, estas «agujas» gigantescas no acababan con su vida, aunque le causaban un dolor increíble y hacían que se desangrase poco a poco. Pero eso sí, no le atravesaban de lado a lado, como se muestra en algunas películas.

A su vez, era algo precario como elemento para lograr que los herejes confesaran, pues no había forma de aumentar progresivamente el dolor que causaba. «Había pocos sarcófagos y en realidad estaban pensados para infundir terror. Cualquiera de las torturas precedentes, aunque de apariencia más modesta, permitía una aplicación de intensidad variable, según las necesidades, mientras que la doncella no permitía graduaciones», señala el autor de «La Inquisición, el lado oscuro de la Iglesia».

Tal y como explicamos en ABC en 2012, la primera ejecución con este método se sucedió el 14 de agosto de 1515, y la víctima fue un falsificador. «Las puntas afiladísimas le penetraban en los brazos, en las piernas, en la barriga y en el pecho, y en la vejiga y en la raíz del miembro, y en los ojos y en los hombros y en las nalgas, pero no tanto como para matarlo, y aseí permaneció haciendo un gran griterío y lamento durante dos días, después de los cuales murió», explica el autor alemán del S.XIX Gustav Freytag. Según se cree, Erzsébet Báthory, la «condesa sangrienta» (una mujer acusada de asesinar a cientos de personas por creer que así podría obtener la belleza eterna) era una de las asesinas que -durante el siglo XVII- más disfrutaba usando este artilugio con aquellas chicas que capturaba y aniquilaba.

Sierra

La «sierra» era uno de los castigos más brutales que se podían perpetrar contra un prisionero. Usualmente estaba reservado a mujeres que en palabras los inquisidores, hubiesen sido preñadas por Satanás.

Para lograr acabar con el supuesto niño demoníaco que llevaban en su interior, los responsables de cometer la tortura colgaban a la hechicera boca abajo con el ano abierto y, mediante una sierra, la cortaban hasta que llegaban al vientre. «Debido a la posición invertida en que se colgaba a la víctima, el cerebro aseguraba amplia oxigenación y se impedía la pérdida general de sangre. La víctima, por ello, no perdía la consciencia hasta llegar al pecho», completa Careaga. Aunque no era una tortura que buscara una confesión, su crudeza hace que no pueda ser olvidada en esta lista.

Bukubuku

por Emilio de Miguel Calabia

¿Por qué “Inquisición”?

La palabra tiene su origen en el latín “inquiro”, que significa buscar, e “inquisito”: búsqueda. El objetivo del Tribunal era la búsqueda y castigo de los herejes. Es necesario aclarar que no existió sólo una Inquisición, las más conocidas son dos:

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Inquisición Medieval: Estuvo bajo el mando directo del Papa, y sus orígenes están en la persecución de los cátaros o albigenses, quienes eran considerados sectarios por criticar los excesivos lujos de la Iglesia.

Inquisición Española: Este Tribunal perseguía a los “judaizantes” (judíos convertidos al cristianismo que secretamente mantenían sus tradiciones). Ésta, a diferencia de las demás inquisiciones, estuvo al mando del Estado, comenzó con los Reyes Católicos en 1478 y se disolvió por completo en 1834. Existieron otras cuantas como la portuguesa y la romana, ambas bajo la autoridad del Papa.

¿Bastaba un rumor para acusar a alguien?

Si bien es cierto que los procesos de la Inquisición se alejaban del Derecho Romano y del conocido procedimiento acusatorio (en el que las partes, acusado y perjudicado, presentan pruebas a un juez y éste decide en favor de uno o de otro), la mayoría de las veces el Tribunal buscaba que una acusación tuviera, por lo menos, dos quejosos para poder iniciar un proceso, y éste era muy largo.

¡Aquí Espantan! Los fantasmas de la Inquisición del Museo de Medicina

La Santa Inquisición, el tribunal que persiguió la herejía 2

¿Los presos eran torturados desde su aprehensión hasta la muerte?

No, había un largo tramo a la hoguera. Generalmente el proceso se podía dividir en seis partes:

1.- Edicto de fe: Esto no era más que la invitación a denunciarse a sí mismos, si es que alguien se creía hereje, así como a denunciar a otros. Este período correspondía a un lapso de entre 30 y 40 días.

2.- La detención: Después de levantar el informe conocido como “sumaria”, que recogía los testimonios de cargo contra el acusado, se procedía al arresto, y éste iba acompañado de la confiscación de los bienes; si era una persona de alto rango, se le permitía tener uno o dos criados que permanecerían encerrados con ellos.

3.- La instrucción: Una vez detenido, el presunto culpable permanecía aislado en su celda durante semanas o meses. Muchos no sabían de qué estaban siendo acusados y sólo tenían contacto con su carcelero. Cuando finalmente los inquisidores interrogaban al prisionero, las preguntas tenían que ver con los oficios que había desempeñado hasta entonces, quiénes eran sus padres y abuelos; ciudades donde había vivido; cónyuges, hijos, estudios y viajes realizados. Después se comprobaba que conociera las principales oraciones católicas y se le pedía que dijera las razones por las cuales estaba detenido y que confesara sus pecados.

4.- Tortura: El proceso anterior se repetía hasta tres veces con intervalos de algunos días. Si tras el tercer interrogatorio el prisionero no confesaba, se le llevaba a la celda de tortura, a donde sólo podían acceder el escribano, los inquisidores y el verdugo. La tortura a los prisioneros era para hacerlos confesar, aunque los inquisidores eran conscientes de que el tormento no era un medio seguro de obtener la verdad.

Santa Inquisición, el tribunal que persiguió la herejía

Cruzadas, la Inquisición y otros crímenes sangrientos cometidos por la Iglesia Católica

5.- Veredicto: Llegado este punto era imposible declarar a un acusado inocente, era preferible decir que no había pruebas suficientes. Según el grado de culpabilidad se distinguen tres tipos de acusados:

Herejes que niegan serlo a pesar de las pruebas.

Culpables que lo confiesan.

Pertinaces

A los primeros dos se les permitía la reconciliación a través de diferentes abjuraciones, la cual dependía del tipo de delito. El tercer grupo se dividía a su vez en tres categorías, ninguna con un final deseable.

6.- El auto de fe: Este evento se debía realizar un domingo o un día festivo para que todos los habitantes pudieran asistir; días antes se leía una proclama pública para invitar a la población. Una vez que el penitente era vestido adecuadamente, respecto al delito cometido (con el Sambenito, la prenda que vestían los acusados por el Tribunal), abandonaban la prisión hacia donde se realizaría el auto de fe. Un predicador pronunciaba un sermón para atacar la herejía, después se hacía la lectura de las sentencias y, una vez terminada la lectura, un destacamento llevaba a los condenados a los lugares de suplicio; inmediatamente después se arrojaban los cuerpos a la hoguera para reducir a cenizas los cadáveres. Esto podía tomar toda la noche.

Santa Inquisición, el tribunal que persiguió la herejía

¿Cuántas muertes causó la Santa Inquisición?

Aunque las cifras no son exactas, lo cierto es que no sólo la Inquisición fue culpable. Es decir, como los miembros del Tribunal Eclesiástico no podían ser verdugos ni torturar, siempre existió una colaboración Iglesia-Estado, por lo que los gobiernos de Alemania, Francia, España, etc., fueron los brazos seculares que realizaban tanto las torturas como los autos de fe.

Diario secreto del conquistador español que murió a manos de la Inquisición

¿Cuándo dejó de existir?

La mayoría de las inquisiciones se disolvieron alrededor del siglo XIX; sin embargo, la conocida como “Romana” no ha dejado de existir. En 1965 cambió su nombre a “Congregación para la Doctrina de la Fe”, cuyo campo de acción se limita dentro de la misma Iglesia. (Vaticano, s.f.)

Esto es sólo un brevísimo resumen que puede ayudarte a comprender cómo actuó la Inquisición a lo largo de seis siglos.

La Historia está llena de detalles curiosos que vale la pena descubrir, por eso te compartimos los datos de La expulsión religiosa que inspiró la Independencia de México.

Trabajos citados:

Alcalá, Á. (1984). Inquisición española y mentalidad inquisitorial. Barcelona: Ariel.

Baroja, J. C. (1972). Las brujas y su mundo. Madrid : 1969.

Escudero, J. A. (1989). Perfiles jurídicos de la Inquisición española. Madrid: Universidad Complutense de Madrid.

Kamen, H. (1965). LA INQUISICION ESPAÑOLA. Barcelona: Crítica.

Pérez, J. (2009). BREVE HISTORIA DE LA INQUISICION EN ESPAÑA . Barcelona: Crítica.

Vaticano. (s.f.). http://www.vatican.va/.

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La repugnante historia de la “santa” iglesia católica romana

AGOSTO 15, 2015 CIENCIA Y ESPÍRITU

Inquisición española. Escena del drama Don Carlo, Acto 3, Parte 2, en Covent Garden Ópera. La escena toma lugar frente a la catedral de Valadolia, efectuándose un auto-de-fe. Los herejes, arrodillados, serán quemados. Estos se arrodillan en la presencia de oficiales de la Iglesia Católica Romana y del gobierno secular.

Persecuciones, torturas y matanzas realizadas por la Roma pontificia

Preámbulo

-“Quienes revisan con ojo inquisitivo los desenvolvimientos de la raza humana quizás observen que los huertos y el circo de Nerón en la colina Vaticana, los que fueron manchados con la sangre de los primeros cristianos, han sido hechos todavía más famosos por el triunfo y el abuso de la una vez perseguida religión. Sobre aquel mismo lugar, ha sido edificado por los Papas ‘cristianos’ un templo que sobrepasa por mucho las antiguas glorias de la Capital –los Papas, quienes, derivando su pretensión al dominio universal del humilde Pescador de Galilea, han sucedido al trono de los Césares, impartido leyes a los conquistadores bárbaros de Roma y extendido su jurisdicción espiritual desde la costa del Báltico hasta las playas del Océano Pacífico.” (El decaimiento y fin del Imperio Romano, por Edward Gibbon. Tomo 1, Página 213)

“La iglesia de Roma defendió con violencia el imperio que había obtenido por fraude; un sistema de paz y benevolencia pronto fue deshonrado por proscripciones, guerras, masacres y la institución del santo oficio” (El decaimiento y fin del Imperio Romano, por Edward Gibbon. Tomo 1, Página 233)

Persecuciones, torturas y matanzas realizadas por la Roma pontificia en EUROPA, desde la Edad Media hasta el Siglo XIX. Los siguientes ejemplos realzan el intolerante y sanguinario espíritu perseguidor de la Iglesia Católica Romana contra toda clase de persona que no se sometiera a ella, particularmente en el continente de EUROPA. De nuevo, enfatizamos que no pretendemos identificar entre las víctimas a los verdaderos “mártires de Jesús”.

ESPAÑA.

“La conducta espeluznante del Santo Oficio (la Santa Inquisición)debilitó el poder y redujo la población de España, pues obstaculizaba el progreso de las artes, las ciencias, la industria y el comercio; también porque obligó a multitudes de familias a salir del Imperio, ya que instigaba la expulsión de los judíos y de los moros; también por inmolar en sus hogueras candentes a más de 300,000 víctimas (Jean Antonine Llorente, Secretario de la Inquisición española, 1790-92, Historia de la Inquisición, citado en R. W. Thompson, El papado y el poder civil, Página 82). Algunos historiadores consideran exagerada la cifra de “300,000 víctimas quemadas”.

Zurita, uno de los secretarios de la Inquisición se jactó de que habían incendiado a cuatro mil herejes solo en Sevilla(La Reforma, Will Durant, Página 215-216). El inquisidor Páramoconfirma este dato. Los cuatro mil fueron quemados en los años del 1480 al 1520, y treinta mil personas fueron sentenciadas y condenadas a sufrir distintas penalidades durante el mismo período (La nueva enciclopedia Schaff-Herzog, Tomo VI, Página 3).

Año 1482. El infame inquisidor Tomás de Torquemada fue nombrado primer Inquisidor General de Castilla y Aragón.

Tomás de Torquemada O. P. (Nacido en Valladolid1420 – Ávila16 de septiembre de 1498) fue el Inquisidor General de Castilla y Aragón en el siglo XV y confesor de la reina Isabel la Católica. Gran artífice del Edicto de Granada, el que ordenó la proscripción de todos los judíos de España para el 2 de agosto de 1492. En 1493 se retiró al convento de Santo Tomás, de la ciudad de Ávila, donde acaecería su muerte cinco años más tarde.

Año 1492. Se ordenó que todos los judíos salieran de España. Esto pasó en el mismo año en el que Cristóbal Colón descubrió América.

  1. a)  “El Decreto de la Alhambra o Edicto de Granadafue un decreto editado en la Alhambra(edificio de la ciudad de Granada, AndalucíaEspaña) el 31 de marzo de 1492 por los reyes recién llamados Reyes CatólicosFernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, en el cual se obliga a todos los judíos de la península Ibérica a convertirse al catolicismo o ser expulsados, con término el 31 de julio de 1492. Por motivos logísticos se extendió este plazo hasta el 2 de agosto a las doce de la noche. Fernando el Católico firmaba otro para el reino de Aragón. Ambos partían de un mismo borrador elaborado por Tomás de Torquemadainquisidor general en España. El día 2 de agosto coincidió con la partida de Cristóbal Colón hacia el descubrimiento de una nueva ruta a las Indias, viaje que acabó con el descubrimiento de América.” (org. Artículo Edicto de Granada.)

“Las estimaciones de la cifra total de judíos que salieron de España son muy dispares, pero abarcan desde los 50.000 a los 200.000 individuos. En Aragón la población hebrea era poco abundante, por lo que la pérdida demográfica supuso unos 10.000 o 20.000 habitantes. Por el contrario en Castilla eran numerosos en lo que es hoy Castilla y LeónCastilla-La ManchaAndalucíayMurcia. La mayoría de los judíos desterrados fueron a parar a Portugal o Navarra, de donde años más tarde también sería expulsados; la minoría restante marchó a Flandes, norte de ÁfricaItalia y territorios mediterráneos del Imperio Otomano.”(www.wikipedia.org. Artículo Edicto de Granada.)

Copia sellado del Edicto de Granada. www.wikipedia.org

«Hemos decidido ordenar que todos los judíos, hombres y mujeres, de abandonar nuestro reino, y de nunca más volver. Con la excepción de aquellos que acepten ser bautizados, todos los demás deberán salir de nuestros territorios el 31 de julio de 1492 para no ya retornar bajo pena de muerte y confiscación de sus bienes (…)»

Año 1499. El inquisidor general Francisco Jiménez intentó forzar la conversión de los moros residentes en España. Estos se rebelaron. (Datos de las últimas tres partidas tomados de Microsoft Booksheft, Cronología, CD-ROM, 1994.)

Francisco de San Román fue quemado a la estaca en el año 1542. Mientras ardía, algunos espectadores fanáticos metieron sus espadas en el cuerpo de San Román. En Sevilla, el canónigo Juan Gil fue encarcelado durante un año por haber predicado en contra de la veneración de imágenes, oraciones a los santos y la eficacia de obras meritorias para ganar la salvación. Murió, y después de muerto, exhumaron y quemaron sus huesos. El canónigo Constantino Ponce de la Fuente, convertido al protestantismo, murió en las mazmorras de la Inquisición. Catorce seguidores de Constantino Ponce de la Fuente fueron quemados, incluso tres mujeres y cuatro frailes convertidos al protestantismo (La Reforma, Will Durant, Página 640).

Valladolid. Año 1559. El “domingo de la Trinidad”, día 21 de mayo, “catorce fueron ejecutados en presencia de una multitud que aplaudía”. El día 8 de octubre, dos fueron quemados vivos y diez estrangulados ante una multitud de doscientos mil presidida por Felipe II (La Reforma, Will Durant, Página 640).

Miles de judíos fueron masacrados por la Iglesia Católica Romana en España. (Datos tomados de La Reforma, Will Durant, Páginas 200-201.)

(1)  Año 1328. Navarre. Cinco mil judíos masacrados y sus casas quemadas.

(2)  Año 1355. Toledo. Mil doscientos judíos fueron asesinados.

(3)  Año 1391. Fernán Martínez avivó al populacho en todos los centros importantes de España a masacrar a todo judío que rehusara convertirse al cristianismo.

La Inquisición aún “florecía en todo el país hasta 1700”. Del 1700 al 1746, se quemaron otros setecientos ochenta y dos “herejes” y catorce mil fueron sometidos a distintos castigos (La nueva enciclopedia de Schaff-Herzog, TomoVI, Página 4). Aquello sucedió, estimado lector, hace comparativamente poco en la línea del tiempo.

FRANCIA.

Año 1179. Tratándose de los albigenses y otros grupos parecidos, “para el año 1179, los seguidores de la nueva doctrina eran tan numerosos, especialmente en el sur de Francia, que Alejandro III propuso el plan de aplastarlos físicamente. Inocente III organizó una guerra religiosa sistemática contra ellos, utilizándose universalmente las inquisiciones episcopales” (La nueva enciclopedia Schaff-Herzog, Tomo VI, Página 2). Alejandro III fue Papa de la Iglesia Católica Romana de 1159 a 1181 d. C. Inocente III fue Papa de 8 de enero de 1198 a 16 de junio de 1216. ¿Qué tenía de “inocente” un Papa que “organizó una guerra religiosa sistemática” de exterminación?

Año 1209. Sesenta mil personas fueron ultimadas en Beziers, Francia por mandato de la Iglesia Católica Romana. (B, 124; C, 256)

“Valdense amarrado a una estaca y quemado por católicos” A la derecha, un monje sostiene una antorcha, con la cual encender el fuego. Pintura por Joe Maniscalco.  http://biblical-illustrations.com

Año 1211. Cien mil albigenses (protestantes) fueron muertos en un solo día en Layaur, Francia y los pueblos aledaños. El gobernador del área fue ahorcado. Muchos ciudadanos fueron quemados vivos. Tantos fueron los traspasados por espada que la sangre corría por las calles. Los católicos que perpetraron esta masacre celebraban misas solemnes en medio de la carnicería y glorificaban a Dios por la “victoria de la iglesia”, aun componiendo un himno en honor al evento. (B, 124)

En Merindol, Francia, quinientas mujeres valdenses fueron quemadas en un establo donde se habían refugiado de los católicos. Muchas mujeres fueron ultrajadas a la mira de todos. Los hijos de los valdenses fueron asesinados en presencia de sus padres. Algunos fueron tirados desde peñascos. Otros fueron arrastrados desnudos por las calles. (B, 124)

“Masacre de valdenses en el Monte Castalluso” Por Joe Maniscalco http://biblical-illustrations.com

Año 1487. El Papa Inocente VIII (1484-1492) levantó una cruzada contra los valdenses (vaudois) en Francia prometiendo “la remisión de todos sus pecados a todo aquel que matara a un hereje” (C, 257). “Representantes del papado siguieron devastando pueblos y villas hasta mediados del Siglo XVI. … El rey francés Francis I armó una cruzada contra los valdenses de Provence, la cual resultó ser, efectivamente, una genocida que los exterminó en Francia para el año 1545” (www.wikipedia.org. Artículo Waldenses.)

“Valdense amarrado en una mazmorra” Pintura por Joe Maniscalco. Derechos reservados. Parado en la puerta, un inquisidor católico romano, vestido de la púrpura que identifica a la “bestia” y a la “la gran ramera” de Apocalipsis, con sus manos unidas en típico gesto hipócrita de “humildad y santidad”, viene a sacar al infeliz “hereje”, juzgarlo y sentenciarlo. Una vez denunciado cualquier hombre, mujer, joven o niño de “hereje”, difícilmente se libraba, por inocente que fuera, de las garras de la infame “Santa Inquisición”.

Año 1562. En la ciudad de Orange, Francia, los católicos romanos mataron a muchos protestantes. (B, 124)

Año 1572. Entre agosto 17 y septiembre 17. “La masacre del día de San Bartolomé.” “Los católicos mataron a muchos hugonotes en París; masacres similares tomaron lugar en otros pueblos durante las siguientes semanas, calculándose en 70,000 el total de muertos. Los perpetradores fueron protegidos por una amnistía.”(www.wikipedia.org/wiki/Huguenot) Celebrando el evento, el Papa Gregorio XIII hizo una moneda conmemorativa. Asombrosamente, ¡en un lado de la moneda aparece una mujer sosteniendo una copa de oro en su mano! ¿Semejanza de “la gran ramera” de Apocalipsis 17, “ebria con la sangre de los mártires”, con el “cáliz de oro” en su mano, lleno de sus “abominaciones” e “inmundicias”? (B, 124-125) “Hugonote” fue nombre dado a los protestantes en Francia, siendo ellos seguidores de Juan Calvino. En su apogeo, a mediados del Siglo XVII, había unos dos millones de hugonotes en Francia, mientras sumaban aproximadamente dieciséis millones los católicos romanos (www.wikipedia.org/wiki/Huguenot).

www.wikipedia.org

“La masacre del día de San Bartolomé.” En 1572, en París y otros pueblos de Francia, los católicos mataron a unos 70,000 hugonotes (seguidores de Juan Calvino). Pintura por  François Dubois.

BOHEMIA y POLONIA.

El Papa Martín V (1417-1431) ordenó al rey de Polonia a exterminar a los husitas (seguidores de Juan Hus). Escribió: “Sepa queconforme a los intereses de la Santa Sede, como también a los de su corona, es su deber exterminar a los husitas. Así pues, mientras aún haya oportunidad, despliegue sus fuerzas[militares] contra Bohemia: queme, masacre, haga de todo un desierto, ya que no habrá nada que agrade más a Dios o que sea más útil para la causa de los reyes que la exterminación de los husitas” (Cormenin, Historia de los Papas, Páginas 116-117, citado en El papado y el poder civil, Página 553, R. W. Thompson).

Año 1637. “El jesuita Anton  Koniasch se jactó de haber quemado más de sesenta mil libros en Bohemia, casi todos Biblias (La nueva enciclopedia religiosa Schaff-Herzog, Tomo IX, Página 422).

INGLATERRA. Años 1553-1558. A principios del Siglo XVI, los “protestantes” se impusieron en Inglaterra. Luego subió al trono la reina María, de la fe católica romana, conocida en la historia como “la sanguinaria María”. Esta mujer se empeñó en restaurar el catolicismo en su país. A consecuencia de sus acciones, “cientos (de protestantes) fueron martirizados durante su reinado corto” (La nueva enciclopedia religiosa Schaff-Herzog, Tomo IX, Página 423). “La sanguinaria María”, reina católica romana, se asemeja asombrosamente a “la mujer ebria de la sangre de los santos” de Apocalipsis.

HOLANDA. “En la persecución de la herejía en Flanders y Holanda, el rey Carlos V respaldó el cien por ciento a la Iglesia(Católica)”. Instaló la Inquisición en Holanda (La Reforma, Will Durant, Páginas 632-635).

1 de julio de 1523. Henry Voes y Johann Eck, dos frailes agustinianos convertidos al protestantismo, fueron quemados.

Año 1524. El prior Henry de Zutphen, convertido al protestantismo, fue quemado.

El emperador Carlos V, del Sacro Imperio Romano, montó un pogromo (intensa campaña de extirpación) prolongado para acabar con los “disidentes” religiosos. “En el 1546, el embajador veneciano a la corte de Carlos V calculó que treinta mil personas, casi todas Anabaptistas, fueron muertas” (La Reforma, Will Durant, Páginas  633-635).

“En términos de crueldad, el duque de Alba sobrepasó a los emperadores paganos de Roma, destruyendo, según Grotius, las vidas de cien mil protestantes holandeses durante sus seis años como regente (La nueva enciclopedia religiosa Schaff-Herzog, Tomo IX, Página 422).

SUECIA. Año 1520 d. C. La Iglesia Católica Romana responsable por una masacre en Suecia. He aquí, concisamente, la secuencia de eventos. Los suecos proclamaron a Sten Sture regente, así independizándose de Dinamarca. El arzobispo católico Gustav Trolle se opuso a la decisión y la acción de los suecos. El nuevo líder Sture destronó al arzobispo. Interviene el Papa Leo X, ordenando que restauraran al arzobispo Trolle a su puesto. Sture se negó. El Papa comisionó a Cristián II, rey de Dinamarca, a invadir a Suecia. Estalló una guerra. Cristián II triunfó y el día 4 de noviembre de 1520 fue coronado rey de Suecia. Cristián II restauró al arzobispo Trolle a su puesto. Un representante de Trolle acusó a algunos líderes suecos, los que habían apoyado a Sture, de crímenes mayores contra el arzobispo. A pesar de la amnistía, setenta líderes suecos fueron condenados a morir. Estos fueron decapitados en la Gran Plaza el día 8 de noviembre. El día 9, otros fueron arrestados y ejecutados. Algunos espectadores de los que expresaron simpatía para ellos también cayeron en la carnicería. Las propiedades de los ejecutados fueron confiscadas para el rey. Todo el pueblo de Suecia gritó con horror. Entre el público, la Iglesia[Católica Romana] perdió estima en gran manera por haber iniciado la masacre (La Reforma, Will Durant, Página 621 – 622).

ITALIA.

Año 1632. Galileo ante los inquisidores católicos romanos. Lo condenaron.
www.wikipedia.org

Año 1207. La Inquisición procedió “con severidad sin paralelo” contra los Paterenenses. Esta acción causó una revolución en Viterbo en el 1265 y en Parma en el 1277, resultando en la expulsión de los inquisidores y el asesinato de algunos (La nueva enciclopedia Schaff-Herzog, Tomo VI, Páginas 2-3).

En el 1542, el cardenal Caraffa, reorganizó la Inquisición italiana al estilo de la española. Con el respaldo de toda la Curia Romana extirpó la Reforma del país. Los proponentes de la Reforma en Italia “fueron encarcelados o muertos” (La nueva enciclopedia Schaff-Herzog, Tomo VI, Páginas 3-4).

ALEMANIA.

La Inquisición en Alemania “montó una guerra terrible de exterminación… en el año 1233, contra los stedingianos”. Estos eran agricultores de descendencia holandesa que habían ocupado la delta del río Weser, en el norte de Alemania, mediante contractos legales con las autoridades. Libres, a diferencia de la inmensa mayoría de los peones de aquel tiempo, al tener éxito en sus empresas, excitaron el celo del clero católico romano. En la primavera de 1234, los dominicos católicos montaron una cruzada contra los stedingianos, gritando “¡Hay que aniquilarlos!” Se formó un gran ejército para atacar a los stedingianos. Estos se defendieron valientemente. La sangre de 5,000 stedingianos saturó los campos que habían cultivado pacíficamente. (www.wikipedia.org. Artículo en inglés Stedingen.)

“De acuerdo con la información en la obra de Federico, tal parece que las acciones sanguinarias en Antwerp, Bruselas, Ghent, Utrecht y otras ciudades eran peores de lo que se había pensado”(La nueva enciclopedia Schaff-Herzog, Tomo VI, Página 3).

Ejemplos de persecuciones llevadas a cabo por la Iglesia Católica Romana en el Nuevo Mundo (hemisferio occidental).

“El cacique Hatuey quemado por orden de prelados católicos”
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CUBA. Año 1519 (?). El gran cacique Hatuey fue quemado vivo cuando rehusó convertirse al catolicismo. Amarraron a Hatuey a una estaca. Se le acercó un padre católico romano, hablándole del “cielo”. Hatuey le pregunta: “Si voy al cielo, ¿encontraré a los cristianos allí? ”El padre le dice que sí. Hatuey replica: “Entonces, prefiero sufrir en el infierno más bien que ir al cielo donde estaría en la compañía de ustedes los cristianos que son tan crueles y brutales” (D, 9).

“El rey inca Atahualpa apresado por españoles”
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PERÚ.

El padre dominico Vicente Valverde financió la expedición de Francisco Pizarro a Perú. Encontrando a Atahualpa, rey del gran Imperio Inca, con su capital en Cusco, el padre Valverde le exigió que renunciara su corona y su religión, entregándose al rey de España y convirtiéndose a la fe católica romana. Atahualpa reprendió a Valverde por su osadía. Al instante, este exclamó a sus compañeros españoles: “¡Venganza!, hermanos, ha llegado el momento. ¡Les absuelvo!” Enseguida, los españoles mataron a miles de Incas. Apresando a Atahualpa, lo instaron a convertirse. Renegando este, lo estrangularon, quemando su cuerpo (D, 11-24).

La “Santa Inquisición” fue instalada en Perú donde persiguió a muchos herejes, encarcelando o matando a no pocos. El evangelista y autor peruano Hipólito Triveños, ha recopilado en un libro escrito por él muchísima información detallada sobre la obra nefasta del “Santo Oficio” en su país.

III.  La posición doctrinal, en el Siglo XX, de la Iglesia Católica Romana sobre el trato de  herejes, o sea, todo creyente que no sea católico romano, o que, llamándose “católico”, crea, enseñe o practique doctrinas contrarias a la doctrina católica romana.

Al respecto, el padre Alexius M. Lepicier, profesor de Teología Sagrada del Colegio Pontifical de Propaganda Fide, escribe, en un libro publicado en el 1910: “¿Deberíamos tolerar a los herejes? Nadie puede dudar que no solo merecen ser cortados de la iglesia mediante la excomulgación sino que también deben ser eliminados de en medio de los vivos mediante la muerte. Por consiguiente, tan pronto confiese públicamente alguna persona su herejía y procure pervertir a otros por palabra o ejemplo, no solo debe sufrir la mayor excomulgación sino que también debe ser muerta, lo cual es justo para que no destruya a muchos mediante su contagio pestilente” (Destabilitate et progressu dogmati, Librería Pontífica, Roma, Página 104; Citado en D, Introducción, Páginas x-xi). En el prefacio del libro escrito por Lepicier, el secretario del Papa escribió: “El Supremo Pontífice estaba inmensamente complacido con la producción”.

El padre jesuita Cavalli, escribiendo en la revista La Civitta Católica, el 3 de abril de 1948, expone la posición de la Iglesia Católica Romana sobre el trato de herejes. “La Iglesia Católica, convencida por sus prerrogativas divinas que es la única iglesia verdadera, reclama única y exclusivamente para sí misma el derecho a la libertad, pues este derecho puede pertenecer solo a la verdad y nunca al error. En lo concerniente a otras religiones, ella no utilizará la espada en contra de ellas. Sin embargo, solicitará por los medios dignos de la criatura humana que no se les permita propagar sus falsas doctrinas” (Citado en D, Introducción, Página xiv). Cavalli dice que la Iglesia Católica “no utilizará la espada” contra otras religiones. Claro que no lo hace en los países modernos porque ya no puede manipular y utilizar el “brazo secular” como en épocas pasadas. El Cordero de Dios ha librado a estos países del yugo de la jerarquía católica romana. ¡Alabado sea Dios! Hoy día no utiliza la espada porque no se lo permiten los países librados de su yugo. Sin embargo, lo ha hecho libre y maliciosamente en el pasado, torturando, matando, o haciendo matar, a millones de seres humanos.

SIGLO XX. Persecuciones llevadas a cabo por la Iglesia Católica Romana en pleno Siglo XX.

El “Estado CATÓLICO Independiente de CROACIA”. (Datos tomados de C, 296-307 y de fuentes del Internet.)

Este país fue establecido a principios de la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945).

La población de este nuevo estado consistía de: tres millones de católicos romanos, dos millones de serbios, los que eran miembros de la Iglesia Ortodoxa Griega, un millón de musulmanes y aproximadamente cincuenta mil judíos.

Ante Pavelic
Führer (padre) del Estado Católico Independiente de Croacia. www.etrend.ch/fundgrube/bilder/antepavelic.jpg

Los nazis nombraron  como cabeza del nuevo estado a Ante Pavelic. Este era católico romano. Encabezaba el partido político llamado “Ustashi”, instrumento que utilizó para separar violentamente de Yugoslavia el territorio y la población que constituirían el nuevo país Croacia Católico. Descubriendo su mentalidad perversa y carácter cruel, Ante Pavelic definió a un “buen ustashi” de la siguiente manera: Un buen ustashi es aquel capaz de cortar con un cuchillo el feto de la matriz de su madre”. Tengamos presente que era católico practicante el hombre que pronunció semejante sentimiento fríamente diabólico.

En su rol de Führer (“padre”) del nuevo país, Pavelic se valió de su autoridad y poder para  eliminar a los cincuenta mil judíos residentes en el territorio separado, matándolos o enviándolos a campos de concentración.

El buen Führer Pavelic, católico romano practicante, también ordenó la aniquilación o deportación de toda persona no católica romana. Se calcula que aproximadamente un millón de personas que no profesaban la religión católica romana fueron torturadas y ultimadas. Se relata que tan salvaje era la masacre que aun los nazis fueron horrorizados por la extrema crueldad y los excesos de los ustashis.

La jerarquía de la Iglesia Católica Romana, manifestando ante el mundo su alma enferma, su intolerancia brutal y su egoísmo satánico, respaldó las acciones criminales de Pavelic y su Partido Ustashi contra las gentes no católicas romanas. A continuación, evidencias irrebatibles al respecto.

  1. a)  El arzobispo Aloysius Stepinacemitió una Carta Pastoral conforme a la que todo el clero católico romano croata debía respaldar al nuevo estado. Ahora bien,una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Yugoslavia arrestó al propio arzobispo Aloysius Stepinac por sus crímenes, sentenciándolo a prisión por diecisiete años. Paradójicamente, el Vaticano premió los crímenes de Stepinac nombrándolo “cardenal”.
  2. b)  Los crímenes del Führer Ante Pavelic eran del común conocimiento. Sin embargo, aquel hombre desalmado fue recibido en el Vaticano y bendecido por el Papa Pío XII. Esto significa claramente que el Papa, aun sabiendo los crímenes de Pavelic, ¡lo recibió y lo bendijo!¿Con qué razón o justificación? Obviamente, porque Pavelic encabezaba un “estado católico” y porque la matanza de herejes tenía la aprobación tácita de la “Santa Sede”.

El arzobispo Aloysius Stepinac saluda al Führer Pavelic.
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Una fotografía del cardenal católico romano Aloysius Stepinac
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  1. c)  El fraile franciscano Miroslav Filipovic fungió por dos años como encargado del campo de concentración “Jasenovac”. Cien mil personas, casi todas ellas serbios de la Iglesia Ortodoxafueron exterminadas.

Miroslav Filipovic-Majstorovic, fraile franciscano, y también fascista.
A la izquierda, Filipovic-Majstorovic en su hábito de fraile.
En el centro, Filipovic-Majstorovic luce su uniforme Ustashi.
A la derecha, rezando misa durante una celebración en Banja Luka.
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  1. d)  El padre Vilim Ceceljaservía como el Diputado Militar Vicar, con el rango de teniente coronel, para la milicia Ustashi.
  2. e)  El padre Iván Saric, de Sarajevo, fue conocido como el “verdugo de los serbios”.

El infame “Estado Católico Independiente de Croacia” ejemplifica las cosas horrendas que pueden pasar, aun en tiempos modernos, cuando la jerarquía católica romana se une a gobiernos engañados y utilizados por Satanás. Exterminación de pueblos, torturas inhumanas, matanzas masivas, destierro de gentes no católicas romanas. Y todo con la aprobación tácita de los oficiales católicos romanos en el Vaticano.

PERÚ. 4 de enero de 1945Persecuciones de religiones no católicas romanas en Perú a mediados del Siglo XX. Ennegrecemos la fecha con la intención de resaltar el hecho de que el siguiente acontecimiento tuvo lugar hace comparativamente poco tiempo. En aquella fecha, el presidente Prado, de Perú, pronunció el decreto citado a continuación: “Ya que se declara en la Constitución que la nación protege la religión Católica Romana… y ya que la nación invierte una suma considerable de dinero en el desarrollo de las Misiones Católicas, las acciones de las cuales no deben ser desnaturalizadas o contradichas por propaganda religiosa contraria, y ya que la propaganda pública lastima el sentimiento nacional produciendo divisiones religiosas:

-Los servicios de todas las religiones, exceptuándose la Iglesia Católica Romana, la cual el Estado protege, serán llevados a cabo exclusivamente dentro de sus respectivos templos;

Se prohíbe llevar a cabo reuniones o actividades propagandistas religiosas no Católicas en los parques, las plazas u otros lugares públicos;

Quienes no observen estas disposiciones serán denunciados como autores de crímenes, de acuerdo con las indicaciones del Artículo 393 del Código Penal.” (D, 126)

MÉXICO.

“En los años 1921, 1923, 1925, 1926 y 1928, pastores y miembros de iglesias evangélicas fueron asesinados” (D, 92).

9 de julio de 1946. “Un violento ataque Católico contra los protestantes estalló en el pueblo de San Felipe de Santiago el día 9 de julio de 1946.” Dos agentes de la Policía Federal Judicial, Marcos Fernández Ocaña y Leopoldo Arenas Díaz, y dos evangelistas, Francisco Vázquez y Cesáreo Antonio, fueron a investigar el incidente. A instigación del alcalde Pedro Juárez, los cuatro fueron atados y torturados. A Marcos Fernández le sacaron los ojos con un clavo, lo despellejaron con un machete, le esquilaron los oídos, aflojaron sus dientes a pedradas y garrotearon su cuerpo hasta romperle los huesos. Muerto, echaron su carne a los perros. Leopoldo Arenas dio su caballo y su arma a cambio de su vida. Aun así, fue garroteado. Esquilaron los oídos de los dos evangelistas y rompieron sus huesos, pero se salvaron cuando llegaron oportunamente tropas federales. El reportaje sobre estos acontecimientos apareció en la revista Tiempo, publicada en México. (D, 93-94)

ITALIA. Año 1947. Sonnino en Lazio, cerca de Roma.

Un misionero católico romano de la Más Preciosa Sangre incitó a la gente a la violencia contra los protestantes. Algunos de estos fueron arrestados y encarcelados. Un hombre fue muerto en la balacera.

Los sacerdotes gritaban: “¡Maten a todos!” Uno de los sacerdotes instaba al pueblo “a tomar armas en defensa de la religión católica” (D, Introducción, Página xiii).

La Santa Inquisición católica romana en tiempos modernos.

“La última víctima por hoguera de la Inquisición española fue en el 1834, año en que se abolió oficialmente la institución. Sin embargo, aún permanece la Inquisición. Con sede en el Vaticano, el Santo Oficio sigue siendo uno de los departamentos más poderosos de la jerarquía eclesiástica. En el 1965, el Papa Pablo VI la renombró como la Congregación de la Doctrina de la Fe, pero básicamente es la misma Inquisición.”www.whgbetc.com/mind/inquisition.html

Tratándose de la Inquisición católica romana, “no ha sido anulada ninguna de las leyes que definen sus acciones y determinan sus metas”, según la Nueva enciclopedia Schaff-Herzog, Tomo VI, Página 4.

Fuentes de información citadas en esta obra

-La “A” corresponde al libro en inglés: “The Two Babylons” (“Las dos Babilonias”). Subtitulado: “El culto papal”. Autor: Alexander Hislop. Segunda edición americana, 1959. Publicado por Loizeaux Brothers, Neptune, New Jersey.

-La “B” identifica al libro traducido al español: “Babilonia, Misterio religioso”. Autor: Ralph Woodrow, P. O. Box 124, Riverside, California 92502.

-La “C” corresponde al libro en inglés: “A Woman Rides the Beast”(“Una mujer viene sentada sobre la bestia”). Autor: Dave Hunt. Publicado por: Harvest House Publishers, Eugene, Oregon 97402.

-La “D” corresponde a  “La historia de la civilización” (“The History of Civilization”), una obra en inglés que se compone de ocho tomos grandes, contiene muchísima información histórica que respalda la interpretación de Apocalipsis, presentada en este estudio. Los autores son:Will y Ariel Durant. La obra fue publicada por Simon and Schuster, New York.

-La “E” corresponde a “La nueva enciclopedia Schaff-Herzog de conocimientos religiosos.” Esta obra en inglés consta de unos cuantos tomos. Publicada por Baker Book House, Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos.

-La “F” corresponde a  “El debilitamiento y la caída del Imperio Romano.” Dos tomos. Por Edward Gibbon. Obra publicada por William Benton. Enciclopedia Britannica, Inc., Chicago, London, Toronto. 1952. Esta obra figura en la serie de: “Los libros más importantes del mundo occidental”.

Fuente: http://www.unsurcoenlasombra.com/la-repugnante-historia-de-la-santa-inquisicion-de-la-iglesia-catolica-romana/

 

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Repliegue, Repliegue Táctico de Managua a Masaya, caídos (Héroes y Mártires) en el Repliegue a Masaya, con sus biografías

Biografías de los caídos en “Piedra Quemada”, Reparto Schick y Masaya

Héroes y Mártires del Repliegue de Managua a Masaya

Pablo Emilio Barreto Pérez

El Repliegue Táctico de Managua a Masaya, ocurrido los días 27 en la noche, 28 en todo el día, y hasta el 29 de junio de 1979,  en la madrugada, en que participamos entre seis mil y siete mil managuas (y algunos y algunas de fuera de Managua), es un acontecimiento histórico nacional muy conocido, es una hazaña política y militar del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), todavía clandestino y en batalla militar a muerte contra el somocismo genocida en aquellos días angustiosos de los meses de marzo, abril, mayo y especialmente junio y julio de 1979, hasta que se registró la derrota total del régimen sanguinario genocida de Anastasio Somoza Debayle, de su Guardia Nacional, de su dictadura militar, la cual mató a no menos de 50,000 nicaragüenses y dejó destrozada a la Nicaragua del General Sandino y de Rubén Darío.

En la Ruta Original del Repliegue de Managua a Masaya hubo casi un centenar de muertos, y al menos un centenar de heridos, especialmente en un sitio llamado “Piedra Quemada”, situado al Norte del complejo volcánico del Volcán Masaya y al Norte de la Carretera a Masaya, la cual parte en dos, digásmolo así, la extensión de lava negra, endurecida y puntiaguda, que ha sido arrojada por este coloso volcánico en numerosas erupciones de siglos pasados.

En la primera edición de mi libro: “Repliegue a Masaya”, febrero de 1982, mayoritariamente testimonial, ya se publicaba unas lista de 44 nombres de caídos o muertos, precisamente, en el lado de Norte de “Piedra Quemada” y  en el Camino Viejo a Nindirí, partiendo del kilómetro 22 de la Carretera a Masaya.

En su libro-informe “Un Pueblo en Armas”, destinado a la Dirección Nacional del FSLN, publicada su primera edición en 1982, el Comandante Carlos Núñez Téllez, el Jefe Guerrillero principal del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, indicaba que se habían registrado tan sólo seis muertos y 16 heridos en la Ruta Original que siguieron los replegados de Managua a Masaya.

En un libro elaborado posteriormente por el Departamento de Propaganda y Agitación Política del Frente Sandinista, titulado “Porque siempre vivirán entre nosotros”, se publicaban los mismos nombres registrados en mi libro.

Es conocida mi participación directa en la Insurrección Sandinista en Managua y en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, y que en ambos casos anduve tomando fotografías, registrando nombres y datos en mi libreta.

Tomé las dos fotos famosas en que aparece el Comandante William Ramírez Solórzano, Jefe Guerrillero y uno de los tres jefes del Frente Interno,  a la cabeza del Repliegue  de Managua a Masaya, por una de las encajonadas alambradas, después de cruzar Veracruz; y en la que aparece Moisés Hassan Morales, en aquel momento de la Comisión de Propaganda insurreccional, igualmente en primer plano de una parte de la marcha del Repliegue, cuando ya íbamos llegando a un sitio identificado como “Piedra Menuda”, ya en territorio del Departamento de Masaya.

Precisamente,  durante el bombardeo aéreo somocista genocida en “Piedra Quemada”, también hice fotografías de jóvenes Combatientes Populares y pobladores capitalinos que caían fulminados mortalmente por los charneles de los morteros lanzados por aviones push and pull y bombas de 500 libras tiradas desde helicópteros.

En la edición original de mi libro “Repliegue a Masaya” digo que yo me parapetaba en huecos en “Piedra Quemada”, en troncos de árboles, en zanjas de los lados del camino, con el fin de evadir los charneles de las bombas, lo cual aprendí en Managua, mientras muchos jóvenes (hombres y mujeres) corrían desesperados en busca de protección.

Recuerdo nítidamente que después que pasaban los aviones y habían estallado las bombas, yo me salía de donde estaba parapetado, y en esos instantes hacía las fotografías de jóvenes que estaban muriendo, que ya habían muerto, o que estaban gravemente heridos.

Al ocurrir estos momentos dramáticos, desesperantes, mortales, al mismo tiempo preguntaba por sus nombres y de ese modo recogí unos 25 nombres y seudónimos allí mismo en “Piedra Quemada” y el resto los obtuve cuando ya estábamos en la Ciudad de Masaya. De ese modo, recogí muchos nombres, más los nombres que se publicaron en el Diario BARRICADA en los meses de agosto y septiembre de 1979, fundamentalmente.

Dos de los personajes que más me ayudaron en esta labor de recoger nombres de Combatientes Populares y pobladores caídos en “Piedra Quemada” fueron Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, Combatiente Popular de Managua; y Roberto González Rocha, periodista conocido de Masaya, y quien se convirtiera en el primer Coordinador de Junta de Gobierno Municipal, en plena Insurrección, en Masaya.

Al morir desangrados  Marta Lucía Corea Solís y Róger Ortiz Padilla en el Camino Viejo a Nindirí, un grupo de Combatientes Populares y pobladores capitalinos sobrevivientes de la gigantesca masacre ejecutada por la Guardia Nacional somocista genocida en “Piedra Quemada”, discutimos y valoramos acerca de la gran cantidad de muertos en ese bombardeo aéreo, y especialmente Alejandro Mairena “Comandante Huesito” afirmaba que los difuntos eran más de 100.

Yo sostenía que los muertos o caídos eran casi 100. “Huesito” Mairena Obando siempre le dijo en público al Comandante Núñez Téllez que “los muertos fueron más de cien”, y no los seis fallecidos y 16 heridos que decía el jefe revolucionario en su libro “Un Pueblo en Armas”.

La valoración mencionada, en medio de otro bombardeo aéreo somocista genocida, antes de que llegáramos al casco urbano de Nindirí, casi a las cuatro y media de la tarde, se produjo porque Róger Ortiz Padilla había fallecido en los brazos de un compañero de apellido Nicaragua; y Marta Lucía Corea Solís había muerto en brazos de  Dolores “Lola” Fonseca, ambas Combatientes Populares de Bello Horizonte. Aquella valoración agregaba que la mayoría de caídos en “Piedra Quemada” igualmente habían muerto desangrados, porque con nosotros no iba personal médico ni enfermeros para dar estos “primeros auxilios”, o de salvamento para salvar vidas patrióticas como las de aquellos Jefes Guerrilleros, Combatientes Populares, Milicianos y pobladores (hombres y mujeres, casi todos jovencitos, implicados en la Insurrección Sandinista en Managua.

Además, quienes valorábamos el asunto de la cantidad de muertos en “Piedra Quemada” habíamos participado activamente en dejar medio sepultados una gran cantidad de cadáveres, los cuales colocamos en zanjas pocos profundas y en huecos de la orilla del camino erizo de piedras. Tomamos arena, tierra, ramas, hojas secas y pedazos de trapos, y los tapamos, pensando en recuperarlos después. Una parte de los cadáveres fue recuperada. Una cantidad significativa de los cadáveres de aquellos Mártires generosos, no fueron encontrados. Hasta hoy no sabemos qué pasó realmente.

Al ampliar mi libro, editarlo e imprimirlo nuevamente en el año 2009, con nuevo título: “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, pensé en que era indispensable efectuar una investigación paciente y cuidadosa para establecer, aunque fuese de forma aproximada, la cantidad de hombres y mujeres (Combatientes Populares y pobladores implicados en la Insurrección en Managua) que cayeron en “Piedra Quemada” por el bombardeo aéreo infernal, lanzado por Anastasio Somoza Debayle, su Guardia Nacional y su dictadura sanguinaria genocida, en contra de aquellos casi siete mil replegados de Managua a Masaya.

Hacer estas investigaciones históricas requiere de conocimientos directos, implicancia directa, en primer lugar, elevadísimo interés en rescatar la memoria de quienes entregaron sus vidas generosas por la causa de Revolución Popular Sandinista; se necesitan recursos financieros, aunque sean muy limitados, para dedicarse durante meses o años a descubrir los nombres de los caídos, sus historias personales, y lo que hicieron en la Batalla Militar Sandinista Revolucionaria para derrocar a la tiranía somocista genocida.

Esa oportunidad histórica llegó, en mi caso personal, en el año 20013, cuando en abril fui llamado por el Comandante Guerrillero, Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, quien hoy ostenta título profesional y es el Secretario Ejecutivo de la Asamblea Nacional. Cabrales me dio apoyo decidido para dedicarme a esta jornada de investigación de abril a octubre, en carrera maratónica, pues se hizo en homenaje a un aniversario más del fallecimiento del Comandante de la Revolución, Carlos Núñez Téllez, el jefe principal del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Mediante esa carrera maratónica logré establecer formalmente que durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, comenzando por los asesinados por la Guardia Nacional en el Reparto Schick Gutiérrez, en el lado Norte de “Piedra Quemada” y en Nindirí, cayeron 81 entre hombres y mujeres. Hubo 17 caídos a cuyas familias no fue posible encontrarlas para hacer la biografía de cada uno de ellos.

Esto no indica que la investigación esté terminada. Yo estoy convencido de que es posible que más hombres y mujeres hayan caídos durante el Repliegue a Masaya, y que todavía no lo sabemos. Es tarea de futuro.

En esta labor de investigación sobre los caídos del Repliegue Táctico de Managua a Masaya fueron fundamentales por la cantidad de nombres y datos aportados, Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, Frank “Machillo” González Morales, Juan Carlos “Marcial” Soza Aragón e  Isabel Aráuz Rugama.

“Huesito” Mairena Obando, quien siempre promovió el llamado “Replieguito” por la Ruta Original del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, cada año recogía más datos sobre los caídos en “Piedra Quemada”.

En los casos de “Machillo” González Morales y “Marcial” Soza Aragón son dirigentes de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos Carlos Fonseca Amador, y como tales tienen relaciones directas con una gran cantidad de quienes fueron Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares en Managua, que son quienes más conocen sobre los caídos en la Insurrección en Managua y en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Isabel Aráuz Rugama, una de las sobrevivientes de la Insurrección en Managua y del Repliegue a Masaya, fue una de las dirigentes de la Asociación de Mujeres Luisa Amanda Espinoza y de la Asociación de Mujeres Sandinistas y como tal hizo un trabajo de recolección de nombres de caídos en la Insurrección en Managua y en el Repliegue a Masaya.

El listado y las biografías de estos Mártires del Repliegue a Masaya se adicionaron en las páginas finales del libro “Un Pueblo en Armas”, en su tercera edición  e impresión, en homenaje al Comandante Carlos Núñez Téllez.

Como consecuencia de ser una adición a “Un Pueblo en Armas”, las biografías fueron reducidas drásticamente, lo cual les quita vitalidad, y la gran cantidad de datos personales relacionados con acciones heroicas que cada uno de estos Héroes y Mártires hicieron en la Batalla Militar de Managua para derrocar a la dictadura somocista genocida.

Por este motivo, me pareció justo y necesario juntar todas estas biografías en un solo libro, con el fin de que para la memoria histórica, los nombres de estos Jefes Guerrilleros, Combatientes Populares, Milicianos y pobladores capitalinos heroicos, jamás sean olvidados.

Además, en la defensa sandinista revolucionaria de Masaya, después de ocurrido el Repliegue, cayó César Augusto “Moisés” Silva, un Jefe Guerrillero de primerísima calidad, de los más valientes, de los más eficientes, de los más audaces en la Batalla Militar de Managua. En mi libro “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya”  cuento cómo y por qué cayó este legendario Jefe Guerrillero, quien era obrero de la construcción y estudiante universitario cuando estalla la Insurrección en Managua, en junio de 1979.

En la propia Ciudad de Masaya, en defensa de Masaya, caen también los Combatientes Populares capitalinos, replegados, Danilo Aguirre Aragón y Santos Sobalbarro Blandón.

También caen los compañeros Walter Mendoza Martínez, Jefe Guerrillero GPP; Frank Toruño Porras y el Combatiente Popular Castillo. Mendoza Martínez había quedado en Managua como uno de los jefes de la resistencia militar activa en contra de la Guardia Nacional y EEBI somocistas genocidas, especialmente después de producirse el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Los tres fueron capturados cuando se desplazaban clandestinamente por las cercanías del Cerro Barranca, donde la GN todavía tenía un contingente militar. Posteriormente los asesinan en el Cerro Coyotepe.

En la liberación de Jinotepe caen también los Jefes Guerrilleros, replegados de Managua, Rolando “Carlos”, “Cara Manchada” Orozco Mendoza, Justo Rufino Garay Mejía y Martín “Paco” Castellón Ayón.

Después del Triunfo de la Revolución, fallecen en distintas circunstancias Jefes Guerrilleros de la Batalla Militar de Managua y Masaya: Marcos Somarriba García, Walter “Chombo” Ferrety Fonseca, Sergio Gómez Vargas, William Ramírez Solórzano y el Comandante de la Revolución, Carlos Núñez Téllez, quien como miembro de la Dirección Nacional Conjunta del FSLN, era virtualmente el Jefe de la Insurrección en Managua, Masaya, Granada y Carazo, y del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Listado de caídos en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, después de una investigación de casi un año:

Marlene Fátima “Modesta, Mary” Aguilar Uzaga, Carlos José Alvarado Aragón, Cela Patricia “Mercedes” Amador Cisneros, Raúl “Pelito” Areas Chamorro, Manuel Barrantes Miranda, Aristeo “Sebastián” Benavídez, Carlos “Paco” Miranda, Jorge Antonio “Yorbis” Bermúdez García, Eva Margarita Bonilla Zúniga, María Daniela “China tica” Bravo Medina, Bosco Javier Cáseres Altamirano, Ronald Fisher Ferrufino, Alejandra Emelina Campos Escobar, Raymundo José Canales Baltodano, Irma de Jesús Castellón Cerrato, Pabla “Claudia” Corea Campos, Marta Lucía “Lucy” Corea Solís, Manuel Salvador Cuadra Pérez, René “Sastrecito” Polanco Chamagua, Ariel “Trapito” Darse Rivera, Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez, Marta Lorena “Cleo” López Mojica, Manuel Esteban Flores, José Bladimir “Rigoberto, Chino” Fuertes Guadamuz, Mario Ramón Gabuardi Castillo, Carlos Manuel Gómez Sequeira, Óscar Antonio Gutiérrez Serrano, Julio César “Bamba” Juárez Roa, Osbaldo Antonio Largaespada Lagos, Mario Antonio “Ñaña” Macías Paredes, Edmundo José “Comandante Valentino” Maltez Delgado, José Dolores “Chele Ladilla” Maltez Flores, Norman José Maravilla Navas, José Luis “Oso” Marín Gaitán, Rolando José “Condorito” Rivera, José Santos “Cerro Negro” Mayorga Alemán, Domingo “Cirilo” Matus Méndez, Felipa Mejía Membreño, Andrés Edgard Mendoza Martínez, Denis Miranda Corrales, Gustavo Elías “Carcache” Morales Mayorga, Ernesto Navarro Jiménez, César José Ortiz Flores, Roger Ortiz Padilla, Julián de Jesús Palacios Herrera, Juvenal Palacios Morales, Manuel Salvador Reyes Montiel, Ronald Rizo Huerta, Juan Ramón “Ringo” Rizo Villagra, Roger “Ramón” Rodríguez Rivas, Luis Antonio “Sherman” Romero Orozco, Freddy “Buitre” Sandoval Cáseres, Francisco Iván “Chester, Perú, Renco” Salgado Gómez, Roberto José Sirias Acevedo, Ricardo Sú Aguilar, Miguel Ángel y Marcos Antonio “Burros” Tapia Gutiérrez, Joaquín “José” Valle Corea y Marta Villanueva Román.

Listado de caídos del Repliegue de Managua a Masaya todavía sin biografías, porque no fue posible localizar a sus familias:

Augusto César “Kabia” Almendárez Telica, Rogelio de Jesús Avilés Pérez, Jacinto Dávila Zeledón, Mauricio Enrique Fajardo Pérez, Luis Noel “Cachete” Hernández Polanco, Carlos Alberto Jarquín Silva, Freddy Arsenio “Pancho Villa” Jiménez Pérez, Valerio Antonio Madriz, Marlene Mena Peña, Denis Gertrudis Muñoz Centeno, María Teresa Orozco Peña, Gerardo Alberto Rocha Lugo, Denis Ruiz Flores, Guillermo Antonio “Joroba” Sáenz Salas, Marcos José Sánchez Zárate, Orlando Talavera Alaníz y Roberto “Pescadito” Zamora Loáisiga.

Héroes y Mártires del Repliegue de Managua a Masaya

Marlene Fátima “Modesta” y “Mary” Aguilar Uzaga.

Marlene Fátima “Modesta” y “Mary” Aguilar Uzaga. Esta muchacha de 20 años vivía con su madre y cinco hermanos, todos integrados en la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final,  en la Colonia Nicarao. Era uno de esos seres excepcionales en aquellos momentos durísimos de la lucha política y militar para derrumbar a la tiranía somocista.

Su vivienda en la Colonia Nicarao era Casa de Seguridad y de fabricación de explosivos de Combatientes Populares y  de Jefes Guerrilleros, era uno de los tantos pasadizos clandestinos de pobladores enfrentados a la guardia somocista, y como consecuencia los mandos dictatoriales le dejaron caer desde helicópteros artillados varias  bombas de 1,000 libras, rockette lanzados desde aviones Push and Pull y constantemente era sometida a fuego de metralla por francotiradores de la Guardia Nacional de Anastasio  Somoza Debayle.

Su madre Eloísa Uzaga Flores, mujer de 79 años actualmente, asegura que ya desde 1978 ella personalmente iba a dejarla y traerla al Colegio Salvador Mendieta, en la Colonia Centroamérica, porque guardias y “orejas” de la Oficina de Seguridad somocista ya la tenían amenazada de muerte por su involucramiento en trabajos clandestinos del Frente Sandinista, para derrocar a la dictadura. En el Colegio Salvador Mendieta estudiaba cuarto año de bachillerato.

Lo mismo ocurría con el resto de los hijos de Eloísa Uzaga Flores, porque todos se habían involucrado en trabajos clandestinos guerrilleros en busca afanosa de liberar Nicaragua de las garras del somocismo genocida, y de sus protectores criminales, los yanquis.

“Modesta” o “Mary” Aguilar Uzaga salía clandestinamente, con  un grupo numeroso de jóvenes, entre otros, Isabel Aráuz Rugama, Ricardo Sú Aguilar, Cela Patricia Amador Cisneros y Manuel Barrantes Aguilar, todos de la Colonia Nicarao, todos estudiantes de secundaria, a hacer “pintas revolucionarias” a la calle, “propaganda armada”, fogatas, emboscadas con explosivos a guardias nacionales, fabricaban bombas de contacto con otros grupos, hacían labores de correos clandestinos con sus responsables (jefes guerrilleros) Mario Barrantes, Iván Escobar e Iván Peña (sobrevivientes del Repliegue a Masaya), aprendían arme y desarme de numerosos tipos de armas, participaban juntos en reuniones de discusiones sobre por qué motivos debía ser derrocada la dictadura somocista genocida.

Jhonatán Amador era el responsable del grupo clandestino de la Nicarao y otros vecindarios, recuerda Eloísa Uzaga Flores, quien se muestra profundamente orgullosa del papel que jugó su hija en la Insurrección para tumbar al régimen dictatorial de Anastasio Somoza Debayle.

“Por nuestra casa pasaban jefes guerrilleros clandestinos como Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, Marcos Somarriba García, Walter Ferrety y Rolando “Cara Manchada” Orozco, por ejemplo, quienes ocasionalmente se quedaban escondidos en varias casas de la Colonia Nicarao. Los muchachos y muchachas integrados a la lucha armada, incluyendo mi hija Marlene Fátima Aguilar Uzaga, pertenecían a grupos cristianos organizados y al mismo tiempo a estructuras militares de la Insurrección”, recuerda  Eloísa Uzaga Flores, madre de “Modesta” o “Mary”.

En días previos a la Insurrección, u Ofensiva Final,   Eloísa Uzaga Flores fue detenida violentamente por  patrullas de guardias somocistas, jefeados por Alberto “Macho Negro” Gutiérrez, y llevada a la que fue llamada Central de Policía de Managua, jefeada por el feroz Nicolás Valle Salinas, quien ya  durante la Insurrección se ufanaba al decir mediante la radio de la Guardia Nacional: “Tenemos armas y municiones para combatir 100 años, si queremos”.

Antes que ella, habían estado presos sus otros dos hijos: Jorge Douglas y Luis Rodolfo Aguilar Uzaga, porque los guardias de la Treceava Sección de Policía (“Sierra 13”, nombraban los guardias), ubicada frente al Cementerio Oriental, afirmaban que andaban “alterando el orden público y en actividades Sandino-comunista-terroristas”.

Uzaga Flores fue encarcelada y torturada, debido a denuncias de “orejas” de la Oficina de Seguridad en la misma Colonia Nicarao.  Eloísa tenía algunos amigos influyentes cercanos a la estructura de la Guardia Nacional somocista genocida, y de ese modo logró salir.

Tuvo que pagar varios miles de córdobas de “multa” por sus dos hijos y ella. Ese dinero tuvo que prestarlo en un banco, “y de ese modo, quedé “enjaranada”. “Andate de esa casa de la Nicarao, con toda tu familia… si no te vas, te hacemos el “pisa y corre” (es decir, matarla de una vez), le dijeron a  Eloísa en la Central de Policía somocista.

Un poco después de quedar libre Eloísa, la casa le fue “cateada” por otros guardias somocista genocidas, que afirmaban llegaban desde la Central de Policía, es decir, enviados directamente por Nicolás Valle Salinas.

Ya desencadenada la Insurrección, un Ofensiva Final, cuando Anastasio Somoza  Debayle y el alto mando de la Guardia Nacional deciden bombardear vecindarios de Managua con helicópteros y aviones artillados con rockette y ametralladoras calibre 50, la casa de  Eloísa Uzaga Flores sufre la caída y estallido de varias bombas de 1,000 y 500 libras, las cuales no mataron a nadie, “porque todos andábamos fuera; estábamos todos en labores de combate en las trincheras que estaban frente a la Fábrica Rolter, en la Carretera Norte”, recuerda la madre de “Modesta” o “Mary”.

Este grupo de la Nicarao “iba y venía” a las zonas de Bello Horizonte, Santa Rosa, Costa Rica y Larreynaga por orientaciones del jefe guerrillero Marcos Somarriba García, quien coordinaba la lucha armada contra el somocismo genocida en este Sector del lado de la Carretera Norte.

Al momento de producirse el Repliegue Táctico de Managua  a Masaya, este grupo en que iban los hijos de  Eloísa, entre ellos, “Modesta” o “Mary”, salen de la trinchera que estaba frente a la Fábrica Rolter, cruzan Bello Horizonte de Norte a Sur, cruzan también el cauce entre “Santa Bárbara” (hoy Barrio Venezuela) y finalmente llegan a la Calle de la Clínica Don Bosco, donde se concentraron alrededor de 6,000 managuas para iniciar el Repliegue a Masaya.

La salida del Repliegue Táctico de Managua a Masaya se produjo un poco después de las diez de la noche. Según Isabel Aráuz Rugama van juntos:  Marlene Fátima “Modesta” o Mary”, Cela Patricia Amador Cisneros, Manuel Barrantes, Ricardo Sú Aguilar y la propia Isabel Aráuz Rugama.|

Al llegar a “Piedra Quemada”, a las once de la mañana del 28 de junio de 1979, el bombardeo aéreo con bombas de 1,000 libras, rocktte y ametralladoras calibre 50, está en lo “fino”, matando gente y animales domésticos, destruyendo casas, convirtiendo en miles o millones de pedazos los pocos árboles de “Piedra Quemada”, mayoritariamente mamones, guanacastes,  ceibos, espinos negros y algunos chilamates.

El trayecto de bombardeo sostenido se produjo en un trecho de unos 750 metros entre el llamado Cruce Real de Caminos y el Kilómetro 22 de la Carretera a Masaya, conocido como “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua hacia el Volcán Masaya,

“Piedra Quemada” es un colchón de piedra volcánica, puntuda, eriza, que se prolonga más de dos kilómetros de Sur a Norte, desde los cuatro cráteres del Volcán Masaya, con rumbo Norte, cruzando la Carretera a Masaya.

Isabel Aráuz Rugama, coordinadora actual de la Asociación de Mujeres Sandinistas, el bombardeo no cesaba, ya casi a la una de la tarde, cuando el grupo decidió seguir caminando hacia la salida de la Carretera por el Kilómetro 22, cuando se encontraron con una pila en que bebía agua el ganado.

Isabel se dispuso a beber agua de la pila. Se alejó un poco. El grupo se quedó un poco atrás, cuando, una vez más, cayó otro rockette, cuya explosión y charneles, mataron en el acto a Marlene Fátima “Modesta” o “Mary” Aguilar Uzaga, a Ricardo Su Aguilar, a Cela Patricia Amador Cisneros y a Manuel Barrantes.  Es decir, casi todo el grupo cayó en ese lugar de la pila de agua para el ganado. Isabel Aráuz Rugama se salvó por haberse retirado del grupo.

Estos  cadáveres de “Modesta” o “Mary”, de Celia Patricia, de Manuel Barrantes Aguilar, de Ricardo Sú Aguilar y decenas de cuerpos ya fallecidos por el bombardeo en este trecho de unos 750 metros de “Piedra Quemada”, fueron acomodados en oquedades o zanjas muy pequeñas en los alrededores y en la orilla del camino pedregoso, y los cubrimos con piedras y arena, para que no quedaran al descubierto.

Isabel Aráuz Rugama lloró inconsolable en ese pedazo de terreno cubierto de piedras volcánica, y hasta “renegó de Dios”, “porque cómo es posible que permita que una pandilla de asesinos somocistas estén matando a todo un pueblo”.

Doña Eloísa Uzaga Flores y su esposo Rodolfo Antonio Aguilar y un grupo numeroso de padres y madres de Héroes y Mártires caídos en “Piedra Quemada”, fueron llevados por Isabel Aráuz Rugama y otros a reconocer el sitio en que habían quedado sepultados superficialmente los cuatro inseparables amigos de lucha y revolucionarios sandinistas, incluyendo “Modesta” o “Mary” Aguilar Uzaga.

Sus cadáveres fueron recuperados casi un mes después, es decir, casi a finales de agosto de 1979. Los restos de “Modesta” o “Mary” están sepultados en el cementerio pequeño de la orilla de la Casa Comunal de la Colonia Nicarao. Es precisamente doña José Eloísa quien cuida ese cementerio, donde hay sepultados 17 Héroes y Mártires de la Insurrección y del Repliegue de Managua a Masaya, todos de la Nicarao. Hay una placa en que están sus nombres.

Eloísa tiene ahora (en 2013) 79 años. Sobreviven a “Modesta” sus hermanos: Luis Rodolfo, médico; Jorge Douglas, Combatiente Histórico organizado, José del Carmen, oficinista y Mario Antonio, también oficinista.

Eloísa solicita encarecidamente que le ayuden  desde el gobierno en el arreglo y sostén del Cementerio de los Héroes y Mártires de la Colonia Nicaragua, con el arreglo también la de la Galería de Fotos de estos 17 mártires, y que a ella mismo le ayuden en el mejoramiento de su vivienda, la cual era “casa de seguridad” durante  la Insurrección y que fue bombardeada por la Guardia Nacional somocista genocida.

Uzaga Flores vive, o reside,  de la Escuela de la Colonia Nicarao dos cuadras al Norte y media al Oeste,  y tiene los teléfonos: 22481960 y 85543128.

Cela Patricia “Mercedes” Amador Cisneros

Cela Patricia “Mercedes” Amador Cisneros era una chavala jovencita, de apenas 13 años cumplidos. Estudiaba en el Liceo Franciscano, en el Reparto Altamira. Era una revolucionaria sandinista convencida, pertenecía a grupos de centenares de jóvenes rebeldes antisomocistas, cuyos padres y ellos mismos habían sido encarcelados, torturados y amenazados de muerte por las bandas de asesinos y torturadores de la Guardia Nacional somocista genocida, especialmente los guardias de la “Treceava Sección de Policía” (“Sierra 13”, decían los guardias), uno de cuyos jefes era el sargento Alberto “Macho Negro” Gutiérrez, quien llegaba a la Colonia Nicarao a sembrar el terror, especialmente por las noches.

Cela Patricia “Mercedes” Amador Cisneros era hija de José Leonardo Amador y de María del Socorro Cisneros Méndez, “yunta” de Eloísa Uzaga Flores, la mamá de “Modesta” o Mary” Amador Uzaga.

“Mercedes” Amador Cisneros vivía en la casa número E-275 de la Colonia Nicarao, donde ahora reside su primahermana Giselle Ebans Amador, quien guarda amorosamente los recuerdos revolucionarios consecuentes de Cela Patricia “Mercedes” Amador Cisneros, guiada, de algún modo, por Eloísa Usaga e Isabel Aráuz Rugama..

Cela Patricia Amador Cisneros era de la “pelota” de Marlene Fátima “Modesta” o “Mary” Aguilar Uzaga y de Isabel Aráuz Rugama. Se juntaban para estudiar, se unían para enfrentar militarmente a los guardias que llegaban a aterrorizar a la Colonia Nicarao, se juntaron al estallar la Insurrección, u Ofensiva Final, en junio de 1979, y andaban juntas haciendo labores de Combatientes Populares, correos clandestinos de los Jefes Guerrilleros, fabricaban bombas de contacto, perfeccionaban juntas las formas de evadir a los guardias, a los “orejas” de la Oficina de Seguridad y a los informadores oficiosos del somocismo genocida en la Colonia Nicarao, y también, a escondidas,  practicaban el arme y desarme de armas de todo tipo y calibre, incluyendo fusiles automáticos como los Fal, M-16  y Galil.

Además del horror impuesto por los opresores somocistas en Managua, como motivo para insurreccionarse, Cela Patricia contaba con el ejemplo de su hermano Emilio Jhonatán “Comandante Chepe” Amador Cisneros, quien había caído antes en Jinotepe, durante un asalto del Frente Sandinista clandestino en la Renta de esa cabecera departamental de Carazo. Su hermano “Comandante Chepe” le decía que era necesario enrolarse en la lucha armada, para derrocar militarmente a la dictadura somocista genocida.

“Ahí va Celita”, comentaban en el vecindario de la Nicarao cuando su rostro y cuerpo infantil atravesaban sombras, huecos y callejones, rumbo a cumplir una tarea de orden militar insurreccional, sola o en compañía de “Modesta” Aguilar Uzaga y de Isabel Aráuz Rugama, actual coordinadora de la Asociación de Mujeres Sandinistas de Managua.

Las historias de boca en boca en la Colonia Nicarao y en la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos, encabezada por Frank “Machillo” González Morales, indican que Cela Patricia Amador y Marlene Aguilar Uzaga operaban juntas como correos clandestinos y portadoras de armas, municiones y bombas de contacto, ya en la Insurrección u Ofensiva Final, por encargos de sus responsables en la Colonia Nicarao, entre otros: Iván Escobar, Iván Peña y Manuel Barrantes, quienes eran dirigidos a su vez por Jefes Guerrilleros como Ramón “Nacho”  Cabrales Aráuz y Marcos Somarriba García.

Cela “Mercedes” y Marlene “Modesta” se movían sigilosamente en vecindarios como la misma Nicarao, Reparto Santa Julia, Don Bosco, “Meneses” y “Santa Bárbara”, hoy Barrio Venezuela;  “Salvadorita” (hoy Cristhian Pérez Leiva), Costa Rica (antes Barrio Blandón), Bello Horizonte, Santa Rosa y por el lado del Puente Larreynaga, en la Pista de la Resistencia Sandinista.

Con Cela Patricia trabajaban también en la clandestinidad “José del Carmen Camiche”, también Mario Aguilar y “Manotas”.

Estas tres muchachas mencionadas participaban inclusive en combates contra la guardia somocista genocida en barricadas en la misma Colonia Nicarao, en el Puente El Edén y en Santa Rosa, pero en sus casas  eran pocos los familiares que sabían o conocían de las actividades clandestinas de Cela, Marlene e Isabel Aráuz Rugama.

La madre más integrada de todas ellas en la Nicarao era Eloísa Uzaga Flores, madre de “Modesta” o “Mary”, porque todos sus hijos e hijas y ella misma estaban plenamente integrados en la Insurrección y debido a que la chela Eloísa Uzaga Flores inclusive había sido hecha prisionera por la guardia, en varias ocasiones, y tuvo que pagar multas de hasta 10,000 córdobas, lo cual la dejó “enjaranada”  en el banco.

Según sus familiares, quienes se muestran orgullosos de Cela Patricia “Mercedes” Amador Cisneros, ésta nunca dijo nada acerca de las actividades guerrilleras clandestinas en que andaba metida, pues el grupo, días antes de la Insurrección, llegaba en horario correspondiente de las clases, se les veía estudiar, pero se iban, dejaban dicho que andaban haciendo “un  mandado” donde Marlene, por ejemplo.

Volvían a la hora acostumbrada para continuar estudiando. Cuando estalló  la Insurrección u Ofensiva Final, todas ellas andaban plenamente integradas, se les veía sudadas, sucias, cansadas, chimadas en los brazos y piernas, llegaban sólo a comer y cambiarse de ropas un poco oscuras. Cela Patricia no comentaba con nadie que andaba plenamente integrada en la Insurrección, comenta una familiar, aunque se sospechaba que el grupo en eso andaba.

Cuando llegó el momento de partir en el Repliegue Táctico a Masaya, el grupo numeroso de la Nicarao, por separado, cada uno y una, llegaron a sus casas y les dijeron a sus madres, padres, hermanos y otros familiares, que se iban en retirada, porque hacían falta municiones, aunque no sabían hacia dónde era ese Repliegue ordenado por el Estado mayor del Frente Interno, integrado por los Comandante Carlos Núñez Téllez, Joaquín Cuadra Lacayo y William Ramírez Solórzano.

En su casita de la Colonia Nicarao recuerdan que Cela Patricia llegó a despedirse cuando ya estaba un poco oscuro, después de las seis y media de la tarde, cuando el Sol se había ocultado en el horizonte y debido a que Anastasio Somoza Debayle, el tirano genocida, había mandado a cortar la energía eléctrica en todos los vecindarios insurreccionados en Managua.

Cela Patricia se puso una ropa oscura y zapatos también oscuros. Le ofrecieron un reloj y ella contestó que no, “porque no debemos llevar puesto nada que brille en la oscuridad, para que los guardias no nos detecten”, respondió Cela Patricia Amador Cisneros cuando ya su silueta delgadita de niña de 13 desaparecía en la oscuridad de las calles de la Colonia Nicarao. Iba a juntarse con “la pelota”  de compañeras y compañeros Combatientes Populares para irse rumbo a la Calle de la Clínica Don Bosco, situada en el “Reparto Meneses”, también conocido como “Santa Bárbara”, hoy Barrio Venezuela.

Cela Patricia Amador Cisneros cayó con un grupo de jóvenes Combatientes Populares en “Piedra Quemada” por el feroz bombardeo aéreo somocista genocida el 28 de junio de 1979, cuando el  grueso del Repliegue Táctico de Managua Masaya se desplazaba por este sector del lado Norte del Volcán Masaya.

Las versiones de compañeros de viaje en el Repliegue indican que a Cela Patricia “Mercedes” Amador Cisneros fue “partida” por los charneles de una de las miles de bombas que lanzaron los pilotos genocidas contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, a la altura de “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua al Volcán Masaya.

Su cadáver, dichosamente, fue bien colocado en una oquedad de la orilla del camino pedregoso, lleno de piedras erizas o puntiagudas. Al cuerpo de Cela Patricia se le echaron piedras, arena y un poco de cal encima, pues en ese momento ni se supo de dónde salió un saco de cal.

Esto permitió que un grupo de cadáveres de caídos, incluyendo el de Cela Patricia se conservaran en buen estado.

Al retornar de Masaya a Managua con el triunfo de la Revolución Sandinista el 19 de julio en la tardecita, el grupo sobreviviente de la Colonia Nicarao fue donde las madres de Cela Patricia, de Marlene “Modesta” y de Manuel Barrantes, a comunicarles que los tres habían caído en “Piedra Quemada”.

Los mismos jóvenes, hombres y mujeres, con las respectivas Madres y Padres de estos y estas Héroes y Mártires caídos en el célebre Repliegue de Managua a Masaya, organizaron inmediatamente un grupo, consiguieron vehículos y permisos para moverse, y el 21 de julio de 1979, mediante la localización que habían dejado los sobrevivientes, fueron a “Piedra Quemada” y rápido encontraron sus cadáveres, sepultados en oquedades poco profundas y cubiertos con piedras, arena y un poco de cal encima.

Sus cuerpos estaban casi intactos. A doña María del Socorro Cisneros no le fue difícil identificar a su hija Cela Patricia, pues el cadáver tenía sanitas las prendas de vestir que se había puesto al salir de su casa entre las sombras de la noche del 27 de junio de 1979.  Es decir, había pasado un poco menos del mes de aquel día 27 de junio de 1979.

María del Socorro, Eloísa Uzaga Flores, don Manuel Barrantes, los sobrevivientes del Repliegue de la Colonia Nicarao y dirigentes comunales, tomaron la decisión de ir a comprar ataúdes en Masaya, colocaron los cadáveres dentro de los ataúdes allí en “Piedra Quemada”, y en caravana fúnebre se los trajeron a la Colonia Nicarao, en Managua.

La inmensa mayoría de estos vecinos siempre fueron rebeldes, opositores sólidos contra el régimen somocista genocida. Al llegar los cadáveres de Cela Patricia, Marlene “Modesta” o Mary” Aguilar Uzaga y Manuel Barrantes, tomaron la decisión de que los 17 Héroes y Mártires de la Colonia Nicarao, caídos en la Insurrección en la Zona Oriental de Mangua y en el Repliegue de Managua a Masaya, fuesen sepultados todos en el lado Este de la Casa Comunal e Iglesia de la misma Colonia Nicarao.

Mediante una ceremonia solemne, llena de lágrimas de familiares y amigos, y al mismo tiempo de alegría por estar ya en una Patria Liberada, los cadáveres fueron colocados de uno en uno en sus tumbas, las cuales se conservan hasta hoy con sus respectivas cruces y nombres en el costado Este de la Iglesia y Casa Comunal de la Colonia Nicarao, incluyendo los nombres de Cela Patricia Amador Cisneros, Marlene Fátima Aguilar Uzaga y Manuel Barrantes Aguilar.

En el centro de este Cementerio de Héroes y Mártires, está erigido un monumento, en cuyo centro hay una placa metálica con los 17 nombres de Héroes y Mártires de la Colonia Nicarao. Esa placa se colocó,  nuevamente hace poco tiempo, con apoyo de la Embajada de Venezuela.

Eloísa Uzaga Flores, madre de Marlene “Modesta” o “Mary” Aguilar Uzaga, es quien cuida y limpia cada tres días el local y entrada de la Galería de los Héroes y Mártires y el Cementerio mencionado. Eloísa Uzaga, quien tiene ya 79 años, se queja de que tanto vecinos como personas de fuera de la Colonia Nicarao ensucian el frente de la Galería y también han dañado las instalaciones del Cementerio. Señala que no recibe apoyo de ningún tipo ni de los dirigentes comunales ni de los dirigentes políticos FSLN de la Colonia Nicarao.

Eloísa solicita ayuda y responde a los teléfonos: 22481960 y 85543128. En este caso de Cela Patricia se puede consultar más datos a Eloísa Uzaga, quien reside del portón Norte de la Escuela de la Nicarao, dos cuadras al Norte y media al Oeste. También a Giselle Ebans Amador en la casa No. 275.

 

Manuel Barrantes Aguilar

Manuel Barrantes Aguilar estudiaba su quinto año de bachillerato en el Instituto Franciscano, en el Reparto Altamira.  Tenía apenas 19 años, y consideraba indispensable enrolarse en la lucha armada para derrocar al régimen somocista genocida,  porque éste impedía las libertades más elementales al pueblo nicaragüense. Mario José Barrantes, su hermano mayor, tenía la categoría de responsable de grupos en la estructura político-militar clandestina del FSLN, en la Colonia Nicarao.

Manuel era empleado  en la Farmacia Managua y Mario José ya había coronado su carrera de electricista industrial,  en el INTECNA, en Granada. No logró empleo en ninguna parte, en ese momento, porque la Insurrección estalló en esos días de junio de 1979.

La vivienda de Manuel Barrantes Rueda, el padre, y Rosa María Miranda, la madre, era “casa de seguridad” de jefes guerrilleros como Marcos “Salvador” Somarriba García, Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz y otros;  estaba convertida en buzón de armas, en paso de Combatientes Populares que hacían labor de correos clandestinos y hasta de dormitorio ocasional de Marcos “Salvador” Somarriba García, quien allí en la casa de Barrantes, en un cuarto del fondo, usaba un radio de ocho bandas de aquellos días para localizar el radio de la Guardia Nacional somocista y también el medio electrónico radial usado por la estructura político-militar del Frente Interno del FSLN, en Managua. Manuel Barrantes Rueda, padre, venía organizado desde los tiempo de Movilización Republicana. Así que él mismo era la mejor escuela de lucha para sus hijos.

También escuchaban Radio Sandino clandestina en ese radioreceptor, mencionado arriba,  de Manuel Barrantes Rueda.

Manuelito Barrantes hijo era algo así como un especialista en conseguir los materiales químicos y físicos para fabricar bombas de contacto en coordinación con otros colaboradores, entre los cuales estaban el “Tigre” Pavón del Barrio Larreynaga. Pavón tenía una fábrica de bombas y cohetes del Puente El Edén tres cuadras al Oeste.

Dentro de la casa, padre e hijo y otros Combatientes Populares, tenían un hueco, en el cual colocaban materiales explosivos y las bombas de contacto, ya elaboradas para ser usadas contra las patrullas de guardias somocistas genocidas en toda la Zona Oriental de Mangua.

A la orilla del hueco estaba un perro bravo amarrado, llamado “Lobo”,  para que nadie se acercara. Manuelito Barrantes hijo también tenía como misión fundamental conseguir medicinas y medios para aplicar “Primeros Auxilios” a heridos.

Al producirse el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, Manuelito hijo todavía llega a la casa de su padre, llena una caja con medicinas y otra caja con bombas de contacto; se puso unas botas nuevas, su madre, Rosa María Miranda, le aliñó una colcha en una bolsa, un pantalón, una camisa, varios pañuelos, un calzoncillo; y ceremonioso, antes de salir de la casa, les dijo a su padre y a su madre: “Tomen este dinero, compren comida, cuídense… vamos en Repliegue, no sé adónde, ¡volveremos¡”.

Manuel era el hijo menor. También estaban integrados a la Insurrección y se fueron en el Repliegue de Managua Masaya: Mario, Víctor y Marvin. Mario tenía responsabilidades de jefe guerrillero en la Insurrección y también en el Repliegue. Los cuatro llegaron a despedirse de sus padres, cuando eran las seis de la tarde del 27 de junio de 1979, día  y noche en que se inició el Repliegue de Managua a Masaya.

La versión de sus hermanos es que iban juntos al salir el Repliegue de Managua a Masaya. Al llegar a “Piedra Quemada”, por el feroz y mortal bombardeo de la Guardia Nacional somocista genocida, se separaron.  Manuel, debido a que era nervioso por ser el más joven, presuntamente no siguió las instrucciones que daban los jefes: Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano, Walter Ferrety, Joaquín Cuadra Lacayo y Osvaldo Lacayo, de que todo mundo permaneciera “pecho en tierra” contra troncos, piedras grandes y en zanjas, para evadir un poco los charneles de las bombas, y debido a eso, posiblemente, fue impactado por los explosivos en “Piedra Quemada”.

Al llegar a Masaya, sus tres hermanos, estaban desconsolados. Víctor llegó primero a Masaya. Al volver a Managua el 19 de julio de 1979, sus tres hermanos sobrevivientes trajeron a sus padres la noticia de  desaparición de Manuelito.

Don Manuel se fue a “Piedra Quemada” con una foto de Manuelito, para mostrársela a campesinos de ese sitio Norte del Volcán Masaya, y de ese modo, dio con su cadáver. La versión campesina indica que Manuelito iba con una muchacha ya casi cruzando hacia la Carretera a Masaya, cuando fueron descubiertos por el piloto somocista asesino, quien les descargó su carga mortal de rocktte y los mató a los dos.

El campesino no identificado tomó los cadáveres, los metió en una zanjita rocosa y los cubrió con piedras y arenas del mismo Volcán Masaya. Allí estaban los dos cuerpos. Don Manuel no supo quién era la muchacha. No tenía el dinero en el bolsillo. La colcha que su madre le aliñó a Manuel, la tenía encima, como para cobijarlo. Don Manuel, su padre, lo reconoció por el pelo y las muelas, las cuales tenían calzas recientes; por un anillo de oro, por sus botas recién estrenadas.

Don Manuel y su esposa, ambos con más de 70 años de edad, residen en la Colonia Nicarao, del llamado “Cacique Nicarao”, tres cuadras  al Lago, segundo callejón al Oeste, casa número E-447. Sus hijos sobrevivientes: Mario es mayor retirado del Ejército, Víctor Hugo es teniente retirado del mismo Ejército, y presidente de una Asociación de Militares Retirados. Tiene el teléfono: 22498269.

Aristeo “Sebastián” Benavidez y Carlos “Paco” Miranda

Aristeo “Sebastián”  Benavidez y Carlos “Paco” Miranda se hicieron conocidos en la marcha del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, porque ambos cayeron heroicamente durante un combate contra una patrulla de guardias somocistas genocidas unos 150 metros antes del Cruce de Veracruz, en medio de un plantío de chagüites, donde los soldados asesinos estaban escondidos con una ametralladora calibre 50, montada en un camión. Aristeo Benavidez era cuadro orgánico o militante entrenado y probado del Frente Sandinista clandestino

El llamado Cruce de Veracruz es en realidad un cruce de caminos con la Carretera que va de la Comarca Veracruz, Municipio de Nindirí, hacia el Puente de Ticuantepe, del Municipio de Ticuantepe, en la Carretera a Masaya.

Eran un poco después de las seis de la mañana del 28 de junio de 1979. En ese sitio se desplazaba sigilosamente  el grueso del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Todos, sin excepción, íbamos hurgando con las miradas nerviosas por entre árboles,  chagüitales (plátanos, guineos, bananos) y matorrales en las cercanías del Cruce de Veracruz.

Aristeo “Sebastián” Benavidez y “Paco” Miranda|, dos diestros Jefes Guerrilleros, formaban parte de un grupo selecto de combatientes que iban en la vanguardia, explorando, limpiando el camino de guardias somocistas genocidas, de “orejas”, “soplones” y “paramilitares”, cuando, repentinamente, explotó una balacera sonora que cortaba matorrales y ramas por centenares.

Precisamente, en ese momento, en medio del tiroteo, apareció William “Aureliano” Ramírez Solórzano, miembro del Estado Mayor del Frente Interno, con un fusil automático en las manos, desplazándose  agachado, rápido como una gacela, dando órdenes de que todo mundo se tendiera “pecho en tierra” en el suelo, y a la vez distribuyendo a los mejores combatientes para que hicieran un anillo militar en torno al sitio en que se escuchaba que estaba vomitando balas por centenares la ametralladora calibre 50.

El combate o balacera duró unos siete minutos. Los matorrales y arboleda nutrida impedían ver lo que realmente estaba pasando, y además, todavía estaba un poco oscuro, pues el Sol  no iluminaba totalmente.

Se supo después del combate rápido que Aristeo y “Paco” Miranda estaban con sus fusiles automáticos, disparándolos, parapetados en árboles, en la primera línea de fuego en contra de los guardias somocistas genocidas.

Este combate rápido sacudió y alarmó a todos los integrantes del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. No se supo cuántos guardias eran, pues huyeron entre los matorrales hacia el lado Norte de Veracruz.

No se oyeron más disparos. Al concluir la balacera, un grupo de Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares aparecieron en medio de los matorrales cargando dos cuerpos sin vida. A los Jefes y Combatientes se les notaban los ojos llenos de lágrimas y al mismo tiempo, furiosos porque habían caído heroicamente dos compañeros guerrilleros valiosísimos.

Uno de ellos tenía la cara partida por un balazo de la ametralladora calibre 50. No pude saber si era Aristeo o “Paco” Miranda. La noticia de los dos caídos se propagó como hilo de pólvora agarrando fuego. Virtualmente, todos los participantes en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya estábamos allí en ese momento, en el Cruce de Veracruz, antes de meternos en una encajonada, rumbo a “Piedra Quemada”.

No podíamos ir cargando muertos. La carga de heridos era de casi 200, entre hombres y mujeres, todos jóvenes, algunos casi niños.

“Aureliano” Ramírez Solórzano ordenó que los dos caídos fuesen sepultados al pie de un árbol de ceiba. Un árbol antiguo, de raíces profundas. Se hizo una zanja, de forma rápida, y ahí quedaron sepultados.

Pregunté cómo se llamaban y no fue posible saberlo. Casi todos los participantes del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, de los días 27, 28 y 29 de junio de 1979, no daban sus nombres, y eran conocidos sólo por seudónimo, o sencillamente, ni seudónimo, ni nombre alguno.

Fue hasta que el Diario BARRICADA del 31 de agosto de 1979, en su página tres, publicó una nota periodística sobre Aristeo “Sebastián” Benavidez, pude darme cuenta que se trataba de uno de los dos caídos en combate frontal contra la guardia somocista genocida en el Cruce de Veracruz.

Y fue varios años, quizás 12 años después del 28 de junio de 1979, que Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, me dijo que el segundo caído en combate en el Cruce de Veracruz era Carlos “Paco” Miranda.

Aristeo Benavidez era de Estelí, del Barrio San Antonio; y “Paco” Miranda era de Matagalpa, supuestamente del Barrio Guanuca. Los dos cadáveres fueron recuperados, porque la inmensa mayoría de replegados sabíamos que habían sido enterrados al pie del ceibón, situado a unos 100 metros al Oeste del Cruce de Veracruz.

Según parte del historial publicado por BARRICADA en agosto de 1979,  Artisteo Benavidez era un cuadro orgánico o militante del Frente Sandinista clandestino,  formidablemente bien preparado desde 1971. Poseía entrenamiento militar guerrillero, preparación política e ideológica, estudiaba historia y analizaba cuidadosamente lo que ocurría en Nicaragua con la opresión militar somocista genocida.

Sin embargo, su integración plena, total a la lucha, se efectúa hasta en los primeros meses de 1977, en Estelí. En la Ciudad y en el Campo distribuye propaganda política y armada, participa en mitines relámpagos en vecindarios y dentro de autobuses urbanos e Interlocales.

Participa en emboscadas a patrullas de la guardia somocista, gestiona casas de seguridad para Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares, organiza buzones de armas en Estelí, se especializa también en fabricación de explosivos, y al mismo tiempo hace labor de correo clandestino del FSLN en el Norte de Nicaragua.

En el mismo año 1977 lo meten preso en Estelí por quebrar los vidrios de una camioneta de un político somocista. Los vecinos de su Barrio San Antonio gestionan para sacarlo de la cárcel y lo logran. Después caen presos varios vecinos, y entonces es él quien se mete a realizar gestiones para que sus amigos y vecinos sean liberados de las cárceles somocistas.

La persecución de la opresión somocista en su contra, no se ha terminado. En el mismo año 1977, según el relato periodístico de BARRICADA, la guardia lo vuelve a meter preso, y ahora lo obligan a recorrer calles, preso por supuesto, para que señale dónde están escondidos el doctor Alejandro Dávila Bolaños,  Marcelino Valenzuela y Luis Irías, todos de Estelí y buscados por el somocismo genocida.

Logra salir libre. En septiembre de 1978 aparece con su hermano Rodolfo metido en la Insurrección de Estelí, precisamente, en septiembre de 1978. En esos días es nombrado por el Frente Sandinista clandestino, encabezado por el “Zorro” Rivera, como Comandante de una escuadra de Combatientes Populares, la cual él ubica en la “Ladrillería Hermanos Rayo”.

La Insurrección de Septiembre en Estelí, así como en el resto del país, fue como un gran ensayo de lo que pasaría después con la Insurrección u Ofensiva Final de junio de 1979.

Al participar en la Insurrección de Septiembre, Aristeo Benavidez aparece con el nombre de “Comandante 13”. Los participantes en esta Insurrección  se ven obligados a retirarse, pues ya habían cumplido sus objetivos de hostigar a la guardia somocista genocida, de poner a prueba el arrojo de los Combatientes Populares y los deseos de la población de lanzarse definitivamente a la lucha armada, para derrumbar a la tiranía  de Anastasio Somoza Debayle.

Con los insurrectos, encabezados por Jefes Guerrilleros antiguos, subieron a los cerros de los alrededores de la Ciudad de Estelí, para evadir a los guardias criminales.

En enero de 1979,  refiere el reportaje indicado de BARRICADA, trasladan a Aristeo Benavidez a Managua, para realizar operativos político-militares de gran envergadura.

Y efectivamente, es uno de los integrantes de la escuadra guerrillera del FSLN clandestino que asaltó la casa de José “Papa Chepe” Somoza en la Loma de “Chico Pelón”, situada de la Shell de Ciudad Jardín al tope Norte, en el barrio Los Ángeles, en Managua.

Ese asalto a la casa de “Papa Chepe” Somoza, hermano de Anastasio Somoza Debayle, dio como consecuencia una enorme recuperación de armas de guerra, incluyendo artillería pesada, más municiones y pertrechos militares.

Además, Aristeo Benavidez, en estos primeros meses del año 1979, trabajó también como agitador sindical en la Carretera Norte y distribuidor de propaganda política y armada entre trabajadores fabriles y pobladores barriales.

Es nombrado jefe de varias escuadras que hacen “tomas militares y propagandísticas” relámpagos en numerosos vecindarios de Managua, entre otros Waspán, Santa Rosa, Costa Rica, Larreynaga y Bello Horizonte.

En mayo, ya a las puertas de la Insurrección u Ofensiva, al mando de una escuadra militar del FSLN clandestino aparece Aristeo Benavidez asaltando la empresa trasnacional PEPSI-COLA, ubicada de la Shell Waspán varias cuadras al Sur. Hace recuperación económica o de dinero, y en su discurso ante los trabajadores de la PEPSICOLA afirma que esa escuadra es del “Movimiento Pueblo Trabajador”.

En la balacera en la PEPSICOLA resulta herido en una mano y pierde  un dedo, pero a pesar de eso, no ceja en el asalto y tampoco retrocede para echarse el discurso frente a los trabajadores, mientras un hilillo de sangre chorreaba de su mano hacia el piso.

Ya en plena Insurrección, tomando en cuenta sus cualidades de Combatiente extraordinario, es designado jefe de una “Unidad Móvil de Combate José Benito Escobar Pérez”, con la cual realiza combates en Ducualí, en El Dorado, en Larreynaga, en El Edén, en el Barrio Costa Rica, y le asignaron también un papel significativo para que esta “Unidad Móvil de Combate José Benito Escobar Pérez” fuese una de las que participara en la destrucción definitiva de la superodiada “Treceava Sección de Policía”, en la que estaba el multiasesino y torturador de la guardia somocista genocida, Alberto “Macho Negro” Gutiérrez.

Era un Jefe Guerrillero valiente, inteligente, intrépido, audaz, cuidadoso en su accionar combativo, y esas cualidades las demostró una vez más al ocurrir un combate feroz con la Guardia Nacional en el Barrio San Cristóbal, donde a punta de temeridad, audacia y certeza en disparos y ráfagas de ametralladora, le arrebató una tanqueta artillada a los soldados criminales de la dictadura somocista.

Entre sus compañeros de combate se decía que era como “un maestro en el manejo de las armas de todo tipo, y, sobre todo, cómo disparaba con tanta certeza, sin desperdiciar municiones”.

Sus armas favoritas en los combates en la Zona Oriental de Managua eran un fusil fal y una pistola calibre 32. Se las ingeniaba para conseguir los tiros, y se ufanaba de que él, con su escuadra, le quitaba las armas y municiones a los guardias somocistas genocidas.

Con ese fusil fal y la pistola 32 se enfrentó a la patrulla de la GN, que con una ametralladora calibre 50 parecía estar emboscada en ese chagüital del Cruce de Veracruz.

El relato de BARRICADA del 31 de agosto de 1979 indica que Aristeo “Sebastián” Benavidez cayó allí, en el cruce de Veracruz, durante ese combate mencionado.

Los guardias criminales huyeron. El Repliegue Táctico de Managua a Masaya perdió en el Cruce de Veracruz a dos de sus mejores Combatientes Populares e hijos revolucionarios. Se recuperaron la ametralladora y el camión en que estaba montada sobre un trípode. El camión estaba lleno de tiros variados, especialmente para la ametralladora calibre 50. También había en el camión una enorme cantidad de paquetes de cigarrillos y monedas de distintos valores en córdobas.

Esta ametralladora calibre 50 en manos del Estado Mayor del Frente Interno y de los replegados se convirtió en un elemento valiosísimo para mantener muy elevados a los helicópteros que lanzaban bombas de 1,000 libras y a los Push and Pull, lo cual, de alguna manera, contribuyó a que hubieran menos muertos y heridos en “Piedra Quemada”, frente al Volcán Masaya.

BARRICADA indicaba que los restos de Aristeo Benavidez habían sido llevados a Estelí, para sepultarlos allá con los honores correspondientes.

Sobre Aristeo Benavidez se le puede consultar al Comandante Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz y a Frank “Machillo” González Morales, coordinador de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, situada de la “Racachaca” cuadra y media al Sur, en el Barrio Altagracia.

 iguel Ángel Bonilla Obando

Miguel Ángel Bonilla Obando era un intelectual universitario encumbrado, de 33 años, rebelde, revolucionario, antisomocista y educador profundo y labrador de conciencias con sus discursos conmovedores en los auditorios de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en Managua; y en centros fabriles capitalinos y fuera de Managua.

Esto ocurría por su posición política revolucionaria contra la tiranía somocista  genocida, mientras al mismo tiempo era presidente del Frente Estudiantil Revolucionario (FER) y del Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN).

Miguel Ángel Bonilla Obando era profesor de inglés en el Recinto Rubén Darío, de la UNAN-Managua. Había sido antes maestro en colegios famosos como el Miguel Ramírez Goyena,  en el Instituto Maestro Gabriel, en el Colegio Calasanz, en el Instituto Pedagógico de Managua y en el Instituto Faustino Sarmientos.

Además, como su familia era pobre y su padre había fallecido cuando él estaba en el vientre de su madre, Miguel Ángel Bonilla Obando se había graduado también como técnico básico en electricidad  y refrigeración en el Instituto Técnico Vocacional, ubicado siempre de La Subasta hacia el Norte, en la orilla del Lago de Managua.

Para los estudiantes luchadores de la UNAN-Managua y en León, también en la Universidad Centroamericana, era como un imán repleto de conciencia política antisomocista hacerse presente a los auditorios, especialmente el Fernando Gordillo, cuando Miguel Ángel Bonilla Obando iba a pronunciar un discurso, o sencillamente haría una disertación académica, porque siempre la convertía en un poderoso y coherente discurso político antisomocista y antidictatorial.

Miles de estudiantes universitarios y de secundaria se veían sacudidos positivamente para meterse en la lucha política y armada antidictatorial cuando escuchaban a este recio intelectual revolucionario, formado en la lucha a punta de sacrificios personales y colectivos en la Universidad Nacional y en centro fabriles de Managua, León, Carazo y Chinandega, adonde también acudía invitado para pronunciar discursos encendidos en contra de la opresión-yanqui-somocista de más de 40 años en  Nicaragua.

A esos auditorios de la UNAN-Managua acudía a escucharlo y verlo el niño Mártir Luis Alfonso Velásquez Flores. Después de oírlo, Luis Alfonso Velásquez Flores se subía a un asiento para hacerse ver, e imitaba a Bonilla Obando lanzándose una arenga en medio de la multitud estudiantil universitaria, la cual se ponía de pies y los aplaudía largamente.

Recuerdo una vez que Luis Alfonso  Velásquez se subió a la azotea de uno de los pabellones de la UNAN-Managua, con un megáfono en mano, y de allí se lanzó un discurso antisomocista encendido ante centenares de estudiantes universitarios, instándolos a continuar la lucha, a organizarse, a entrenarse para enfrentar militarmente al somocismo genocida. Abajo del pabellón estaba Miguel Bonilla Obando observando a Luis Alfonso y aplaudiéndolo.

Se puede afirmar que Miguel Bonilla Obando jugó un papel excepcional en elevar la conciencia política y revolucionaria de varios miles de estudiantes universitarios y de secundaria, y de obreros fabriles y de pobladores, para que éstos se integraran a la lucha antisomocista sin vacilaciones, y con las armas en las manos.

Miguel Ángel Bonilla Obando aparece en el listado oficial de Mártires del libro “Porque viven siempre entre nosotros”, del Instituto de Estudios del Sandinismo; y de “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, de Pablo E. Barreto Pérez.

La Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” ubica a Bonilla Obando como otro de los caídos en la Jornada del Repliegue de Managua a Masaya (realizado los días 27, 28 y 29 de junio de 1979) porque también cumplía misiones designadas por el Estado Mayor del Frente Interno, encabezado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo, en torno al Repliegue de más de seis mil managuas, que iban rumbo a la “Ciudad de Las Flores” o Ciudad de Masaya.

El testimonio de la dirigencia de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” añade que Miguel Bonilla Obando regresó a su casa el 28 de junio, después de cumplir tareas de inteligencia y militares del Repliegue de Managua a Masaya. Se había ya acostado esperanzado de que la guardia somocista genocida no llegaría a buscarlo.

Sin embargo, numerosos guardias, “orejas” y soplones del régimen somocista genocida llegaron pateando las puertas de su casa, y se metieron a sacarlo para matarlo atrozmente, como acostumbraban, dentro de su vivienda, donde lo balearon y luego de forma feroz lo remataron estampándole pedradas en la cabeza y en todo el cuerpo. Seguramente creían que matándolo detendría el derrumbe del régimen sanguinario somocista.

Es conocido en Managua que hay una Colonia con su nombre, ubicada en el costado sur de la UNAN-Managua. Esta Colonia antes se llamaba ZOGAIB, y sus casas eran de guardias somocistas genocidas.

Su hermano Jorge A. Bonilla Obando, residente en Estados Unidos, escribió un esbozo biográfico sobre Miguel Ángel Bonilla Obando, el cual presentamos textualmente:

Jorge A. Bonilla Obando*

Miguel Ángel nació el 31 de marzo de 1946, en Managua, en la casa número 21 de la Colonia Somoza. Fue el quinto hijo de nuestros padres: Antonio Bonilla Cárcamo, de Nandaime, líder obrero; y Zoila Sebastiana Obando Trejos, ama de casa, nacida en Managua.

Cuando nuestro padre falleció, el 3 de enero de 1946, Miguel estaba en el vientre de su madre. Pienso que este nacimiento, sin el cuido y protección de su padre, con una madre viuda, sola y con la carga ya de cuatro niños, determinó que Miguel se desarrollara en la vida como una persona capaz de todo, independiente, audaz, hábil, cariñoso, sencillo, siempre sonriente y amable.

Miguel estudió en varias escuelitas que había en la Colonia Somoza y sus alrededores. En la Escuela Normal Central de Varones terminó sus estudios de primaria, y sus estudios de secundaria los realizó en el Instituto Nocturno Miguel de Cervantes, en Managua. Paralelamente estudió electricidad y refrigeración en el Instituto Técnico Vocacional, cuando salió de este centro tenía 15 años de edad.

Su madre y su hermano mayor, Ciro, trabajaban duro para alimentar y educar a la tropa Bonilla Obando. Durante los años 1959 al 63 estudió inglés y viajó a Estados Unidos varias veces donde unos primos que vivían en Los Ángeles. Luego trabajó como profesor en los Colegios Calasanz, Maestro Gabriel, Pedagógico de Managua, y el Colegio Faustino Sarmiento.

Su filosofía se nutrió de los escritores hispanoamericanos, los clásicos del viejo mundo, y de la vanguardia, además del existencialismo de Sartre y Camus. Su mentalidad de combatiente intelectual fue marcada por su lectura, los movimientos políticos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, y la Revolución de Fidel Castro (en Cuba).

El 21 de febrero de 1967, frente a casi 1,600 personas, en el Instituto Ramírez Goyena, dio el discurso de su graduación de bachiller, y su voz y su pensamiento político contra la tiranía de Tacho Somoza Debayle marcaron el proceso de un nuevo político e intelectual que iba a apuntalar la Revolución de Nicaragua.

Los años del 72 al 79 fueron acelerados para Miguel. Participó en diversas organizaciones anti-somocistas que le nutrieron políticamente.  Para esa época se convirtió en profesor de inglés en el Recinto Universitario Rubén Darío, y continuó su carrera de sociólogo que no pudo certificar por su muerte en la guerra.

Fue en este período presidente del Frente Estudiantil Revolucionario (FER) y del Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN). Participó en las protestas beligerantes y peligrosas contra el régimen, viajó continuamente a los departamentos a reuniones con estudiantes, obreros y empresarios que promovían la caída del somocismo.

La familia sufría por Miguel. Su madre y su tía Felipa, pasaban días tristes y llenos de angustia, esperando que él regresara de pronto y sigilosamente a la casa de las Delicias del Volga. Para las primeras horas del terremoto del 72, desapareció de momento y volvió hasta las 6:30 a.m. a la casa de doña Tana, nuestra madre, diciendo que estaba con la Cruz Roja socorriendo a las familias de los muertos y heridos en Managua.

A partir del año 74 hasta 1979 nadie faltaba a los discursos de Miguel en la UNAN-Managua. Su voz fue el mensaje sólido, emocionante, vibrante y profundo de un líder político, con fuerza y contenido filosófico, que penetró en la comunidad estudiantil y profesorado, coadyuvando para acelerar la victoria sobre el militarismo. El módulo Fernando Gordillo de la UNAN, fue el principal escenario de su ideología y pasión revolucionaria. Ese lugar explotó centenares de veces de júbilo, esperanzas y vigor nacionalista. Nicaragua tenía entonces un líder genuino, joven, valiente, lleno de vigor, honesto, íntegro y autóctono, con el compromiso de ver a las nuevas generaciones viviendo en un mundo social más digno y conveniente para los tiempos modernos. Continuó trabajando en el Recinto Universitario Rubén Darío hasta su muerte.

Después de la toma de la casa de Chema Castillo, estuvo con mi esposa Heidi y yo, en nuestro hogar de la Colonia Centroamérica, los agentes de la Guardia lo buscaron durante un mes. En 1979 lo miraba pocas veces, algunas veces donde mi mamá o donde Ileana Ordóñez, su compañera y madre de sus dos hijas Ilvaleska y Stuchenka. Un día había un gran tiroteo cerca de Jardines de Veracruz, yo iba caminando y él me alcanzó, no sé de dónde venía, y nos fuimos en su carro por las calles de la Colonia 14 de Septiembre, me dejó en la casa y no supe dónde fue después. Me dijo, cuídese licenciado que la cosa arde y viene la etapa final. Sus manos estaban sudadas, como siempre. Me sonrió con una preocupante expresión que venía de su alma, y sus ojos grandes y muy negros que jugaban en conjunto con su juvenil sonrisa, trataron de decirme que no me acercara mucho a él, porque el peligro estaba cerca.

Miguel y yo fuimos los pequeños de nuestra familia, siempre estuvimos muy juntos, yo canté con él en las casas de los amigos, en los cumpleaños de nuestra familia, conversábamos de la revolución que se desarrollaba, pero nunca me comunicó, con grandes detalles, qué estaba haciendo.

El 26 de junio del 79 hablé con él, eran las 8:15 pm. Me dijo que había un cachimbeo terrible en toda la avenida del Ejército, desde hace muchos días. Él estaba en la casa de mi mamá, ahí estaba también mi hermano Gonzalo, quien estuvo con él más tiempo en los días de la guerra.

El 28 de junio me encontraba en Juigalpa con mi familia. A las 7:30 p.m. mi cuñado, Barney Montiel, me avisó de su muerte. Desde ese momento traté de salir para Managua. Fue imposible, nadie tomaba las carreteras, yo no tenía gasolina y nadie me quiso llevar a Managua. Horas continuas lloré a mi hermano menor y no podía aceptar esta terrible verdad. El dos de julio pude, con ayuda de mi cuñado Luis Duarte, llegar a la casa de mi mamá, ella estaba destrozada, y me dijo: “Mataron a mi muchachito, fue terrible Jorgito”. Nos quedamos ese momento abrazados en el centro de la casa, yo temblaba y lloraba como un niño, sentía a mi madre profundamente desbaratada. En la casa estaban los vecinos rezando el rosario, también estaban mis tíos Felipa y Benjamín, y mis hermanos. Yo regresé ese día a Juigalpa, mi hermano Gonzalo me dijo que no era conveniente quedarnos mucho tiempo en la casa, pues la Guardia rondaba el vecindario, pero también mis hermanos ahí corrían riesgo, quizá la idea era evitar que se agrandara nuestra tragedia.

Según mi hermano Gonzalo, que en paz descanse, quien posteriormente reconstruyó el brutal asesinato, el 28 de junio de 1979 Miguel ya estaba acostado cuando los guardias entraron empujando la puerta. Miguel se sobresaltó y se levantó. Mi madre grita ¿Qué pasa? Miguel la aparta a un lado. La tía Felipa de 91 años, se levanta de su silla y toma su andarivel que le sirve para caminar. Los guardias preguntan si él es el profesor Bonilla, él responde que sí y los invita a sentarse, pretendiendo que esos animales dialoguen. Ellos le ordenan que se ponga la camisa y los acompañe.

Miguel trata de hacer uso de subterfugios prometiéndoles que se presentará al día siguiente donde le indiquen. No hay trato –le dice uno de ellos– ¡o se va con nosotros o lo llevamos a verga! Él se opone. Trata de alegar sus derechos. Pide incluso, el pobre, la orden de detención, sabiendo que para esta gente eso era inexistente. Uno de ellos lo hala del cabello, que usaba bastante largo. Otro lo aferra de la faja del pantalón y otros dos lo empujan con sus metralletas puestas en sus costillas, sacándolo hasta la puertecita del porche. Él se resiste, aferrado a la puerta, en un lógico momento de rebeldía ante la inevitable tragedia que está viviendo.

Ve a su mujer en la acera de enfrente y en un impulso irrefrenable se impulsa hacia atrás, en un momento se libera de los verdugos. Dos de ellos caen al piso, otros dos se abalanzan sobre él y uno de ellos dispara su arma. Él se inclina hacia delante, el balazo le penetró al lado derecho de la pelvis. Otro de los atacantes toma un bloque de concreto y le da golpes en la parte inferior de la cabeza. Él se resiste aún, otro de los esbirros toma otro bloque y con gran saña le golpea por la espalda. Luego otro le dispara en la región del brazo. Luego uno de los asesinos le da el golpe máximo, con un ladrillo en la cabeza. Ahí flaquea el Titán, y en un último esfuerzo por no salir de su casa, se libera un instante de sus agresores y corre hacia adentro, donde mi madre está tirada en el suelo, lo mismo que la tía, que han tratado de defenderlo, pero alguien penetró en la casa y se los impide, inutilizándolas con sus golpes.

Los asesinos persiguen a Miguel, uno de ellos de anteojos le dispara un balazo que se incrusta en la parte inferior de su ojo izquierdo. Este balazo fue innecesario, el gigante ya no lo necesitaba para dejarnos.

Hoy, yo soy el único hermano vivo de los Bonilla Obando. Pido a mis sobrinos y sus descendientes que recuerden a este hombre excepcional y único, que mantengan su llama encendida en sus corazones y en su vigor y decisiones, y hagan honor de su inteligencia, personalidad, carácter, alegría, humanismo, sencillez y tranquilidad.

*El autor es economista, único hermano vivo de Miguel Bonilla Obando. Vive en Estados Unidos.

Eva Margarita Bonilla Zúniga

Eva Margarita Bonilla Zúniga era una muchacha de 15 años. Había estudiado su primaria en el Colegio Madre del Divino Pastor, en el Barrio Altagracia.   Era alegre y profundamente analítica de la realidad nacional y estaba estudiando secundaria en el Colegio Teresiano.

Vivía con sus padres en el Reparto El Dorado, donde se instalaron, muy cerca de su casa,  el Estado Mayor del Frente Interno y el Estado Mayor General del Frente Sandinista clandestino, en Managua.

Sus padres son: Alfonso Enrique Bonilla López, catedrático universitario en la UNAN-Managua desde hace mucho tiempo; y de la también profesora Celia Gloria Zúniga (o Celia Ráudez). La casa en que habitaban con Eva Margarita en El Dorado está alquilada actualmente.

Los datos biográficos sobre Eva Margarita Bonilla Zúniga fueron suministrados, mayoritariamente, por Josefina Bonilla, hermana mayor y profundamente admiradora de Evita; y por Francisco Javier Zúniga Alvarado, familiar cercano de los Bonilla Zúniga. Francisco Javier Zúniga Alvarado tiene los teléfonos: 86935885 y 88837592.

Le sobreviven sus hermanas mayores: Celia, Josefina y Glenda Bonilla Zúniga.

Eva Margarita cayó y desapareció durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, a la altura de “Piedra Quemada”, Masaya, el 28 de junio de 1979, a la hora del bombardeo mortal de la Guardia Nacional somocista contra los replegados de Managua, según testimonian algunos de sus vecinos en el Reparto El Dorado, entre otros, el ingeniero Manuel Matus Méndez, y la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, encabezada por Frank “Machillo” González Morales y Juan Carlos Soza.

Esta muchacha extraordinaria, era una niña de apenas 15 años  cumplidos, se integró a una escuadra de Combatientes Populares del Barrio San José Oriental, donde participó en uno de los combates memorables el 21 de junio de 1979 contra la guardia somocista genocida, la cual entró al vecindario con varias tanquetas, ametralladoras calibre 50, lanzamorteros, con un grupo de infantería de más de 500 hombres y apoyo de la aviación, pero esos  Combatientes Populares, sin entrenamiento militar formal, vencieron a los soldados del régimen dictatorial, los cuales se retiraron con sus muertos y heridos. Ese combate le costó al San José Oriental y vecindarios aledaños alrededor de 40 muertos y destrucción generalizada.

Mediante un escrito biográfico, su hermana Josefina Bonilla  califica a Eva Margarita Bonilla Zúniga como una jovencita profundamente inquieta por las injusticias sociales y económicas impuestas por la dictadura somocista y el sistema imperante, a pesar de que era todavía una niña de apenas 15 años  recién cumplidos en febrero de 1979.

Sus padres son: el profesor universitario Alfonso Enrique Bonilla López y la también profesora Celia Gloria Zúniga (o Celia Ráudez). Eva Margarita era la hija menor de este matrimonio.

Después del Terremoto de diciembre de 1972, la familia fue a vivir al Barrio Altagracia, donde Evita pasó a estudiar primaria en el Colegio Madre del Divino Pastor. Posteriormente fue ubicada en el Colegio Teresiano, donde comenzó a dialogar con sus amiguitas alumnas compañeras de clase sobre las injusticias sociales, políticas y económicas que imponía el régimen somocista.

Pronto pasó de las simples conversaciones a los discursos con ideas desafiantes, que contagiaban a sus demás compañeras de estudios secundarios, lo cual preocupaba a las monjas del Colegio Teresiano, indica Josefina Bonilla en su escrito sobre Eva Margarita Bonilla Zúniga.

Josefina asegura que Eva se organizaba de diferentes formas, en el Colegio y en el vecindario donde vivía, para discutir sobre el tema de la opresión dictatorial somocista en Nicaragua. La familia se pasó a vivir en el Reparto El Dorado, y ya en 1977, Eva Margarita  seguía de cerca al liderazgo clandestino del Frente Sandinista de Liberación nacional, y ella misma buscaba cómo contactarse con gente que estuviera cerca de las labores guerrilleras sandinistas.

Horas tras horas leía, era amante de los libros, escuchaba radio, noticias, análisis sobre la realidad política nacional, escuchaba a su padre conversar con sus amigos profesores universitarios de la UNAN, sobre la insoportable “realidad nacional”. Leía los escritos del director del Diario LA PRENSA, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, devoraba escritos cristianos de escritores famosos sobre injusticias sociales y pobreza en el mundo, especialmente en Nicaragua, señala Josefina sobre su hermana menor.

En ese año de 1977, cuando ya están trasladados al Reparto El Dorado (donde se instalaron el Estado Mayor del Frente y el Estado Mayor General de Managua), en la casa número 272, indica Josefina, Evita pronto se convierte en la líder juvenil, en la guía de chavalos y chavalas de su misma edad (y de mayores edades), los mete a discusiones sobre la lucha social y armada del Frente Sandinista, se conseguía comunicados clandestinos del FSLN y los leía.

A esos chavalos y chavalas, incluso mayores que Eva, les decía que debíamos tener “Patria Libre o Morir”, “tenía sed y hambre de justicia”, enfatiza Josefina en su escrito, admirada profundamente de aquel comportamiento patriótico excepcional de su hermana menor, Eva Margarita Bonilla Zúniga.

“También le escribía al Padre Gabriel, quien estaba en Roma y había tenido influencia en Eva con sus sermones”, añade Josefina Bonilla.

Cuando los miembros del Estado Mayor del Frente Interno del FSLN clandestino, encabezados por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, Joaquín Cuadra Lacayo y William Ramírez Solórzano, se instalan en el Reparto El Dorado, muy cerca de la casa de Evita, ella se acercó a conversar con ellos por donde era la casa de Lea Guido, donde se instaló aquel Estado Mayor libertador en Managua.

Cuenta Josefina en su escrito biográfico sobre su hermana Eva Margarita que ella personalmente, desafiando peligros atendía a los “compas”, les servía comida, les conseguía utensilios materiales de todo tipo, cuando la Insurrección ya estaba en lo fino en junio de 1979.

Con su familia, incluyendo su padre y su madre, Eva Margarita construyó refugios aéreos en El Dorado y en vecindarios aledaños para resguardar a niños, mujeres y ancianos de los bombardeos aéreos somocistas genocidas, mientras al mismo tiempo desafiante iba de un lado a otro en ayuda de Combatientes Populares, de los vecinos, e incluso ayudando a su abuelita discapacitada, en silla de ruedas.

La misma Eva Margarita se había procurado un aprendizaje de Primero Auxilios, en los meses anteriores, como si estuviese segura de que algo así como la Insurrección viniese pronto. En medio de los bombardeos y combates recios contra la Guardia Nacional somocista genocida,  Eva Margarita andaba curando gente herida, ayudando a trasladar esos heridos a los hospitales clandestinos del mismo Reparto El Dorado, en la Sagrada Familia en Ducualí y en los hospitales clandestinos México y Silvia Ferrufino de Bello Horizonte.

Mientras tanto, por el bombardeo aéreo mortal, el mortereo de la Guardia Nacional somocista genocida desde el Edificio Armando Guido, por ejemplo, en contra de todos los vecindarios insurreccionados, la familia de Eva decidió trasladarse adonde amigos, fuera del ámbito de la Insurrección en la Zona Oriental de Managua.

Eva Margarita Bonilla Zúniga, de apenas 15 años recién cumplidos, decidió quedarse dentro de la Insurrección y correr la misma suerte de centenares de miles de nicaragüenses que estaban siendo brutalmente masacrados por el régimen somocista, y que al mismo tiempo luchaban por derrocarlo.

De ese modo, aparece integrada en escuadras de Combatientes Populares en el Barrio San José Oriental, en el Barrio El Paraisito y en el Barrio “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez), combatiendo frontalmente contra las tropas del tirano Anastasio Somoza Debayle.

Eva Margarita no volvió a tener contacto alguno con sus padres, ni familiares, ni amigos conocidos en El Dorado, ni en Altagracia. Es en la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos del Frente Sandinista en donde aseguran que Eva Margarita se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya y que desaparece en el bombardeo criminal de “Piedra Quemada”, frente a la entrada del Volcán Masaya, en el Departamento de Masaya.

“Sus padres la buscaron día tras día por rincones de Nicaragua, cercanos y no cercanos a El Dorado. La buscaron en Barrios, puestos de mando y cualquier rincón, antes y después del 19 de Julio de 1979. Los padres, ayudados por sus hijas, Celia, Josefina, Glenda y amigos, desenterraron cadáveres junto con tantos padres y familias que buscaban a sus seres queridos desaparecidos durante años 78 y 79. Se desenterraron cadáveres en la Ruta del Repliegue y otros lugares. La decisión final de su padre, de dar por fallecida a su hija Eva Margarita, fue cuando sacaron los restos humanos de una joven quinceañera de una letrina en Masaya y le dieron cristiana sepultura. No eran los restos de Eva Margarita, pero era tanto el dolor que ya no podía soportarse más. Sus padres decidieron que deseaban que así como ellos sepultaron cristianamente los restos de una joven, alguien hubiera tomado la acción similar con los restos de Eva”, escribe emocionada Josefina Bonilla sobre su hermana menor, aquella Evita Margarita extraordinaria, patriota ejemplar, hija de Sandino y de Carlos Fonseca Amador.

“El padre de Eva, don Alfonso, pidió a sus hijas que se integraran a la Cruzada Nacional de Alfabetización y otras tareas sociales en memoria de Eva y que trabajaran doblemente para hacer lo que  ella hubiera hecho”, agrega Josefina.

En diciembre de 1979 se inauguró una calle con el nombre de Evita Margarita en el Reparto El Dorado, donde destacaron su ejemplo extraordinario, pues a pesar de que apenas tenía 15 años dejó una huella patriótica imborrable en su familia, en amigos y vecinos.

Eva Margarita Bonilla Zúniga soñaba con ser doctora en medicina y maestra.

A Josefina Bonilla Zúniga se le puede localizar en Nicasalud, situada del PHARAHOS media cuadra al Oeste. También se puede consultar a Francisco Javier Zúniga Alvarado en la sede del Movimiento Comunal Nicaragüense en San Judas, del Ceibo una cuadra al Sur y una cuadra y media al Este. Tiene los teléfonos: 86935885 y 88837592.

 Raymundo José Canales Baltodano

Raymundo José Canales Baltodano tenía 20 años al momento de estallar la Insurrección Sandinista en Managua y al producirse el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, el 27 de junio de 1979, en la noche, en el cual se fue y cayó en los alrededores de Nindirí, por charnelazos de los bombardeos contra los replegados de Managua.

Según dirigentes de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, encabezada por Frank “Machillo” González Morales, este joven Canales Baltodano era uno de los cuadros más importantes de los Combatientes Populares en la Zona del Barrio Riguero, Colonia Máximo Jerez, Barrio “La Luz” (hoy Isaías Gómez), Barrio México y El Paraisito.

Raymundo José Canales Baltodano, además, era de la “pelota” de unos 300 estudiantes rebeldes antisomocistas del Instituto Maestro Gabriel, donde estudiaba su quinto año de bachillerato.

Según sus hermanas Carmen María, Fátima, Aura Inés y Aurora, allí en el Instituto Maestro Gabriel, situado entre los Barrios Larreynaga y San Luis Sur, Canales Baltodano entra en contacto con el grupo o tendencia de los Proletarios del Frente Sandinista en Managua, y al mismo tiempo lo ven en reuniones clandestinas con el “Machillo” González Morales, con Walter “Chombo” Ferrety, con uno al que le decían “El Muco” y otro al que llamaban “Chuga”, hijo de don Jesús Castillo, a quien también le dicen “Chuga”.

Doña Aura Lila Baltodano, de 80 años actualmente y con la memoria lúcida todavía, hace recordar que su casa, contiguo al Cine Trébol (cerca de los “Repuestos La Quince”), en el lado Noroeste del Barrio Riguero, tenía un patio enorme en el lado trasero, y  que lo mismo ocurría hacia el Oeste, Norte y Sur, lo cual permitía que su hijo Raymundo José y estos Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros se reunieran de forma clandestina en su vivienda, mucho antes de que estallara la Insurrección Sandinista en los Barrios Orientales de Managua.

Recuerda esta Madre de Héroe y Mártir que su hijo Raymundo José convirtió su vivienda en Casa de Seguridad y Buzón de Armas, pues el grupo había acondicionado en el patio del fondo para hacer reuniones y hasta construyeron una zanja, en las cuales escondían armas, municiones, bombas y propaganda escrita en mimeógrafos, pues su hijo Raymundo José hasta estos mimeógrafos llevaba a la casita, para hacer impresiones propagandísticas conspirativas.

Don José Canales Montano, ya fallecido hacía varios años, padre de Raymundo, conocía de las actividades de su hijo y se las apoyaba, afirma doña Aura Lila Baltodano.

Según Fátima Canales Baltodano, una de las hermanas menores de  Raymundo José, este y el grupo de Combatientes Populares se reunían en su casa de noche y de día, y dichosamente la guardia somocista genocida nunca detectó la Casa de Seguridad, ni el Buzón de armas, ni las reuniones que se hacían en el patio del fondo de la casa, ubicada unos 50 metros al Este de la Rotonda Cristo Rey, pegado adonde fue el Cine Trébol.

Recuerdan Aura Lila Baltodano y Fátima Canales Baltodano que ya en plena Insurrección de junio de 1979 llegaron a su casa, en compañía de Raymundo José, los Comandantes Joaquín Cuadra Lacayo y Walter “Chombo” Ferrety.

Su madre, su padre y sus hermanas menores sabían que Raymundo José Canales Baltodano andaba cumpliendo misiones combativas en trincheras de combate, como correo clandestino, trasladando armas y municiones, y en ocasiones transportando a heridos en carretones de mano, pero ellas y su padre don José Canales Montano, ya fallecido, no sabían exactamente en qué lugares se movía Raymundo José Canales Baltodano.

Cuando el sonado combate de los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares en el Paraisito, “Campo Bruce” y el Barrio San José Oriental, contra una invasión de guardias somocistas genocidas, el 21 de junio de 1979, durante casi todo el día, Raymundo estuvo allí en ese combate, porque se los comentó cuando llegó a la casa “todo sucio, revolcado, con la ropa destruida porque se había arrastrado… se cambió de ropa, pidió comida, sacó armas y municiones del Buzón de armas y se volvió a ir… dijo que iba para el Reparto El Dorado”, relata Fátima Canales Baltodano.

Un poco antes de este  combate sonadísimo, porque allí fueron destruidas tanquetas y tanques de la guardia somocista, y Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez cayó herido gravemente, Raymundo José les llegó a contar cómo  la soldadesca de Anastasio Somoza Debayle había invadido el Barrio  Riguero con un contingente de más de 1,000 guardias, y de cómo los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares los habían detenido y vencido en combates casa por casa en el Reparto El Dorado.

El 27 de junio de 1979, día del inicio del Repliegue Táctico a Masaya,  Raymundo  José llegó sofocado a su casa en la mañana. Comió, se bañó rápido, se vistió con una camisa camuflada o verdeolivo, se ajustó un pantalón azulón, se puso unas botas regulares que tenía, pidió comida para otros compañeros de trincheras de combate, y sólo comentó cuando salía por el patio trasero de la casa: “Se especula que vamos en retirada… no sé para dónde. Yo les aviso si me voy”.

Cuando eran las seis y media de la tarde de ese 27 de junio, su madre Aura Lila Baltodano, con las niñas menores, decidió ir a buscarlo adonde tenían una trinchera de combate en el Puente El Paraisito. Ya no había nadie en ese sitio. Decidió ir a buscarlo a la Iglesia Sagrada Familia, en el Barrio Ducualí, porque ella sabía que allí había un comando sandinista. Se encontró con la novedad de que ya todos los Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros ya se habían ido, pero no le dijeron hacia dónde.

Jefes Guerrilleros, Combatientes Populares y Civiles implicados en la Insurrección Sandinista de Managua, jefeados por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano, Joaquín Cuadra Lacayo, Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, marcos Somarriba García, Walter “Chombo” Ferrety, Osvaldo Lacayo, Mónica Baltodano Marcenaros, Raúl Venerio Plazaola, Rolando “Cara Manchada” Orozco, entre otros, ya estaban llegando a la Calle de la Clínica Don Bosco, donde se produjo la salida del grueso del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Allí en el arranque del Repliegue a Masaya estaba ya Raymundo José Canales Baltodano. Aura Lila Baltodano y sus hijas menores anduvieron indagando, en silencio, el 28 de junio en los barrios aledaños, y nadie les dijo nada. No supieron hacia dónde fue la Retirada de la que habló Raymundo José.

Al producirse el Triunfo de la Revolución el 19 de julio de 1979, Aura Lila Baltodano fue al siguiente día 20 de julio a la Plaza de la Revolución a buscar a su hijo Raymundo José. Hurgó en miles de rostros, pero su hijo Raymundo no apareció.

Fue hasta el 22 de julio que una familiar, la tía Flor de María Montano,  le llegó a decir que unos muchachos guerrilleros le habían informado que Raymundo José Canales Baltodano había caído durante los bombardeos aéreos somocistas genocidas, en las cercanías de Nindirí, donde lo habían sepultado.

Buscaron a los informadores de la familiar mencionada, armaron una brigada en los últimos días de julio de 1979, fueron al sitio y “fue fácil encontrar el cadáver, pues hasta lo reconocimos de inmediato por la vestimenta que se puso cuando llegó a comer y bañarse el 27 de junio en la mañana”, comenta Fátima Canales Baltodano.

Su cuerpo está entre los sepulcros de los Héroes y Mártires del Cementerio Oriental de Managua, dice Fátima.

Aura Lila Baltodano, de 80 años, todavía está viva y sigue residiendo con sus hijas en la misma casa en que vivió Raymundo José Canales Baltodano, pegado adonde fue el Cine Trébol. En el sitio del Cine Trébol hoy está un Supermercado de la Colonia. Tiene el teléfono: 82744774.

 Alejandra Emelina Campos Escobar

Alejandra Emelina Campos Escobar era una muchacha de apenas 17 años, hija de un trabajador destacado en el Diario LA PRENSA, llamado Ramón Campos, ya fallecido, y de Socorro del Carmen “Coquito” Escobar Carballo, costurera y comerciante “por cuenta propia” desde siempre, en su casa del Barrio El Edén, del Cine Rex una cuadra al Norte y dos cuadras al Oeste.

Alejandra era estudiante de secundaria en la Escuela de Comercio en la “Escuela Patria”, de la Iglesia Santa Faz, en el Barrio Costa Rica, entonces llamado “Barrio Blandón”. No le conocieron seudónimo. Su madre se enteró de que andaba enrolada en la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental de Managua porque le encontró apuntes en un cuaderno, en el cual argumentaba por qué razones se debía luchar con las armas en las manos, para derrocar a la dictadura somocista, y debido a que incluso mencionaba las tareas guerrilleras clandestinas conjuntas con su marido o esposo, Ronald Fisher Ferrufino, otro joven de la misma edad de ella.

Asimismo, en esos apuntes mencionaba el calvario que había sufrido el Comandante Tomás Borge Martínez cuando había sido hecho prisionero por la dictadura somocista genocida.

Ella, Alejandra,  mencionaba los seudónimos de “Aureliano” Ramírez Solórzano, “Roque” Núñez Téllez, “99” (Javier López), a “Chico Garand” Guzmán Fonseca, y por su nombre completo a Marcos Somarriba García.

Se enteró por la misma Alejandra de que también andaba en quehaceres guerrilleros clandestinos su hermana Josefa Campos Escobar, mayor que ella. Las dos salían juntas y por separado, durante la Insurrección, a cumplir tareas de correos, de combates en las trincheras y barricadas del Barrio Larreynaga, en el Puente El Edén, frente a la Fábrica Rolter y en la Esquina de Santa Rosa, frente al semáforo de  Portezuelo, en la Carretera Norte.  Su padre, Ramón Campos, también andaba integrado plenamente en tareas similares. “Así que padre e hijas andaban en la lucha armada para derrocar a la dictadura somocista, de lo cual me siento muy orgullosa”, comenta ahora “Coquito” Escobar Carballo.

Esta junta de lucha de padre e hijas, incluía al esposo de Alejandra Emelina, Ronald Fisher Ferrufino, con quien andaban juntos, combatían juntos, se repartían la poca comida que conseguían, se cuidaban mutuamente en todas las trincheras de combate en la Zona Oriental de Managua, especialmente en El Edén, Costa Rica, Larreynaga, Santa Rosa y Bello Horizonte.

Llegó el momento de la Retirada, o Repliegue Táctico de Managua Masaya,  y los cuatro, las dos mujeres y los dos varones, tomaron la decisión de irse en el Repliegue, aliñaron un poco de ropa, un poco de comida, medicinas, pastas y cepillos de dientes. No sabían hacia dónde iban, pero estaban seguros de que “era más seguro irse con los muchachos, con sus hermanos Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros, que quedarse en el Barrio El Edén y en la casa, porque sabían que los matarían. Yo también, con los niños menores, tuve que irme de inmediato hacia donde unos amigos. La casa quedó solita”, recuerda “Coquito”  Escobar Carballo, 34 años después de ocurrido el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Ramón Campos, sus dos hijas: Alejandra Emelina y Josefa y Ronald Fisher Ferrufino se juntaron con el resto de Combatientes Populares de El Edén, y marcharon hacia la Iglesia Sagrada Familia, en Ducualí (la “Cuna de la Insurrección”), de donde marcharon a concentrarse en la Calle de la Clínica Don Bosco, en el Barrio Santa Bárbara (hoy Barrio Venezuela), para irse en el Repliegue a Masaya.

Junto a los seis mil replegados de Managua pasaron las peripecias de ir marchando dentro de cauces, evadiendo cuarteles y pasando por la orilla de esos mismos cuarteles de la Guardia Nacional somocista, pasaron  el combate con soldados genocidas en Veracruz, ya era 28 de junio en la mañanita, y finalmente llegaron a “Piedra Quemada”, donde se registró el infernal y mortal bombardeo aéreo  contra el Repliegue Táctico de Managua Masaya, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya.

Ramón Campos y Josefa Campos Escobar, padre e hija mayor, contaron a “Coquito” Escobar Carballo que ellos dos se pusieron “pecho en tierra” en una zanja, para evadir los charnelazos, a eso de las doce del día, mientras Alejandra Emelina y Ronald Fisher Ferrufino, su esposo, corrían agachados en busca de otro refugio cercano,  e igualmente al pie de unas rocas, pero con tan mala suerte que, precisamente,  los charneles de una bomba de 1,000 libras los “partió” a los dos y cayeron encima de las piedras volcánicas erizas y puntudas del Volcán Masaya.

Los dos murieron casi instantáneamente. Andaban juntos, cayeron juntos, y estaban por tener un hijo, pues Alejandra Emelina estaba embarazada cuando se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Según el relato de Ramón Campos y su hija Josefa, uno de los charneles le abrió el vientre a Alejandra Emelina. A Fisher Ferrufino, el rockette lo partió por la mitad del cuerpo. Como en el caso de otras decenas de caídos en “Piedra Quemada”, los cuerpos sin vida de Alejandra Emelina y Ronald Fisher Ferrufino, fueron colocados en oquedades casi superficiales y tapados con pedazos de piedras y arena volcánica regada en el sector de los 750 metros en “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua al Volcán Masaya, donde fue lo más horrible del bombardeo aéreo somocista genocida.

Los restos de Alejandra Emelina y Ronald Fisher Ferrufino fueron rescatados un mes después. Según “Coquito”, parte de los huesos de Alejandra Emelina, los tiene guardados para que su hija Josefa y familiares los coloquen dentro de su ataúd, “cuando yo muera. Esa es mi voluntad. Mi hija Alejandra era admirable, extraordinaria”, dice “Coquito” Escobar Carballo.

La otra  parte de su osamenta  de Alejandra Emelina está sepultada en la misma tumba de Ronald Fisher Ferrufino, en el Cementerio Oriental de Managua. Ramón Campos y su hija Josefa se integraron plenamente a los Comités de Defensa Sandinistas, mientras el mismo Ramón continuaba entregando periódicos de El Nuevo Diario, a domicilio, para su venta cotidiana. Llegó a ser presidente de la Cooperativa, propietaria inicial de El Nuevo Diario.

Ramón Campos falleció en 1989 por insuficiencia renal y diabetes

“Coquito” Escobar Carballo vive del Cine Rex una cuadra al Norte y dos cuadras al Oeste, en el Barrio El Edén. Tiene el teléfono 22493574.

 Bosco Javier Cáseres Altamirano

Bosco Javier Cáseres Altamirano.  El Diario BARRICADA del  9 de agosto de 1979 informa en un reportaje pequeño que Bosco Javier Cáseres Altamirano, jovencito, había participado activamente en la Insurrección de los Barrios Orientales de Managua, que se había ido en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, que  cayó en el bombardeo aéreo infernal de “Piedra Quemada”, frente al Volcán Masaya, donde su cadáver desapareció.

Exponía esta nota informativa del Diario BARRICADA que familiares cercanos se habían presentado en la Redacción del periódico sandinista para informar que Bosco Javier anduvo plenamente integrado a la lucha armada en trincheras de combate en la Zona Oriental de Managua, y que  se había despedido de ellos el 10 de junio de 1979, y desde entonces no lo volvieron a ver.

Mencionaba la nota informativa que Bosco Javier Cáseres Altamirano había combatido contra la guardia somocista genocida, por ejemplo, en los combates “casa por casa” en el Reparto El Dorado, cuando los soldados asesinos de Anastasio Somoza Debayle habían logrado penetrar al anillo insurreccional de este vecindario, de donde fueron rechazados a balazos, cuchilladas y patadas en ese mencionado combate “casa por casa”, en el que participó este jovencito Cáseres Altamirano.

“Lo vieron combatiendo en el Reparto Schick, en “La Fuente” y en Ducualí”, indicaba esa nota informativa del 9 de agosto en el Diario BARRICADA.

En el Diario BARRICADA trabajaba en esos días un compañero llamado José Cáseres, y se supone que él brindó esa información mencionada. Se indicaba que el cadáver de Bosco Javier Cáseres Altamirano jamás apareció. Lo buscaron en “Piedra Quemada”, en el casco urbano de Nindirí, en fosas comunes de Masaya, en las fosas comunes que hizo la Guardia Nacional somocista genocida para lanzar a los asesinados por ellos en los  Cerros del Coyotepe y de la Barranca, donde mataron a varios centenares de Combatientes Populares de Masaya y de Managua.

 Daniel Enrique Chavarría

Daniel Enrique Chavarría es un nombre conocido en Managua, pues existe con ese nombre un Barrio situado de la Empresa NICALIT hacia el Sur, entre el Barrio Nora Astorga y el Mercado Israel Lewites Rodríguez, en el Distrito II de Managua.

Al momento de la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final contra la tiranía somocista en Managua, Daniel Enrique Chavarría tenía 18 años. Era estudiante de secundaria en el Instituto Fernando Gordillo  y ayudante de mecánica en los planteles Batahola y ECONS, según su madre María de los Ángeles Chavarría, quien aparece como Colaboradora  Histórica en la Asociación de Combatientes Históricos de Managua.

Su hermano Noel Ernesto dice que las primeras noticias de la integración de Daniel Enrique Chavarría a la lucha indican que anduvo con Enrique Lorente, en Estelí. Se vino a Managua y se enroló con el grupo de rebeldes que protagonizaron la Insurrección en la Zona Occidental  capitalina, en los barrios de San Judas, Sierra Maestra, Camilo Ortega, Monseñor Lezcano, Santa Ana, Altagracia, Linda Vista, Las Brisas, etc.

Su madre, María de los Ángeles Chavarría,  y su hermano Noel Ernesto, añaden que Daniel Enrique Chavarría andaba con los hijos de Blanca Estela Moreno, quienes residían en el Reparto Belmonte, cerca del Kilómetro Siete Sur y  también próximo al sitio en que vivía el mismo Daniel Enrique Chavarría. Esta familia Moreno se fue posteriormente a Estados Unidos de Norteamérica.

María de los Ángeles apunta que Daniel Enrique le hacía trabajos a esta familia Moreno, y que sus hijos andaban enrolados, primero, con guerrilleros de Estelí, encabezados por  Francisco “El Zorro” Rivera, y que después, sin conocer el motivo, tanto los Moreno como Daniel Enrique Chavarría aparecen involucrados en la Insurrección de San Judas y Monseñor Lezcano.

Al ser derrotada la Insurrección por la guardia somocista en el Occidente de Managua, supuestamente, porque su mamá y sus hermanos no tienen pruebas, Daniel Enrique Chavarría logró llegar a los barrios orientales insurreccionados y se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Ya se habían registrado las masacres de Batahola y el “Kilocho Sur” por parte de la EEBI de la guardia somocista genocida.

María de los Ángeles Chavarría, su madre, dice que de él no volvieron a saber nada. Supuestamente, como muchos otros y otras, Daniel Enrique Chavarría habría caído en el bombardeo aéreo infernal de “Piedra Quemada”, pero que nadie supo dónde quedó su cadáver.

Su madre  buscó su cadáver en muchas partes, incluyendo “Piedra Quemada” y la Ciudad de Masaya. También le dijeron que su hijo había sido capturado por la Guardia Nacional cerca de Masaya y que lo habrían torturado, trasladado a Managua y finalmente asesinado, pero que su cadáver jamás apareció.

Le sobreviven sus hermanas y hermanos: Ángela, Rosaura, Elena, José Ángel, Uriel y Noel Ernesto.

María de los Ángeles Chavarría tiene ya más de 80 años. La afecta un padecimiento de Parkison, más otros problemas de salud. Ella vive en una casita humilde situada en el Barrio Enrique Chavarría, de la NICALIT tres y media cuadras al Sur, en la orilla de la Calle que va del Oeste del Mercado Israel Lewites a salir por el Norte en la Carretera Sur, cerca del antiguo Banco de la Vivienda.

María de los Ángeles Chavarría laboró toda la década del 80 como jefa de cocina en campamentos del Ejército Popular Sandinista cerca de Xiloá, donde le habían dado una casa para vivir con sus hijos.

En 1990 la despidieron por el revanchismo político del gobierno de doña Violeta Barrios viuda de Chamorro. Tuvo que abandonar esa casa, y solicitó que le dieran un lote en el Barrio Daniel Enrique Chavarría, el nombre de su hijo, y allí construyó su casita, en la cual vive actualmente, de la NICALIT tres y media cuadras al Sur.  Le pasan una pensión mínima.

Su hijo Noel Ernesto labora como barredor de calles actualmente en la Alcaldía de Managua, mientras los otros hacen distintas labores para sobrevivir.

 Pabla “Claudia” Corea Campos

Pabla “Claudia” Corea Campos, de apenas 17 años,  cayó en el infierno de charneles del bombardeo aéreo criminal de la Guardia Nacional somocista genocida, en contra del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, en “Piedra Quemada”, el 28 de junio de 1979,  cuando eran las once y media de la mañana, testimonia Eduardo “El Cuñado” Gutiérrez Chávez, quien hoy tiene 52 años, sobreviviente del Repliegue Táctico de Managua Masaya. “El Cuñado” Gutiérrez Chávez tenía 15 años en 1979.

El cadáver de Pabla Corea Campos no fue encontrado después del Triunfo de la Revolución. Desapareció.

Según Gutiérrez Chávez, la política FSLN actual del Barrio “Pabla Corea Campos” y familiares de esta valiosísima muchacha del Barrio María Auxiliadora, esta tenía 17 años cuando se integró plenamente a la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final, en su propio vecindario (ubicado entre la Colonia Diez de Junio y el Barrio Ducualí) y en los Barrios Ducualí, El Edén y Larreynaga.

El testimonio de Eduardo “El Cuñado” Gutiérrez Chávez añade que Pabla Corea Campos se había integrado plenamente a la Insurrección como Combatiente Popular en las trincheras de combate en los barrios mencionados, y que además también se había especializado en fabricación de bombas de contacto en la Fábrica de Pólvora “Tigre”, propiedad de Rosendo Pavón Estrada, quien suministró una gran cantidad de material explosivo para fabricar estas bombas y también se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Esta Fábrica de bombas y cohetes “Tigre” estaba ubicada del Puente El Edén dos cuadra y media al Oeste, en el Barrio Larreynaga.

El testimonio  de Gutiérrez Chávez y otros familiares de Pabla Corea Campos indica que esta jovencita andaba charneleada en varias partes del cuerpo, con heridas leves, con la ropa oliente a pólvora el propio día del Repliegue de Managua a Masaya (27 de junio de 1979) en la tardecita, y que ella llegó a la casa de su familia y de ella misma, y no encontró a nadie, pues casi todos se habían marchado, unos donde amigos, los menos implicados en la Insurrección, y los otros se habían ido para el lado de la Iglesia Sagrada Familia, la cual le quedaba pocas cuadras al Este, en el Barrio Ducualí.

Tomó ese rumbo de la Sagrada Familia, según Gutiérrez Chávez, y allí se juntaron: Pabla, Felipe, Roberto y Moisés, todos del Barrio María Auxiliadora, más “El Cuñado” Gutiérrez Chávez. De ese lugar, entre la multitud de Combatientes Populares, Jefes Guerrilleros y civiles implicados insurreccionales, enrumbaron hacia la Calle de la Clínica Don Bosco, conocido este lugar entonces como Barrio “Santa Bárbara”, hoy Barrio Venezuela.

De acuerdo con “El Cuñado” Gutiérrez Chávez, entonces sólo conocido de Pabla Corea Campos y de su familia (porque “El Cuñado” era de la Colonia Unidad de Propósitos), al momento del infernal bombardeo aéreo en “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya, los cuatro amigos y familiares se dispersaron por miedo, o para protegerse, para lo cual corrían sobre las piedras erizas e hirientes del Volcán Masaya.

Según Gutiérrez Chávez, los otros amigos y él, se reencontraron en Masaya, menos Pabla Corea Campos. Preguntaron por ella y nadie les dio razón. Desapareció. Después del Triunfo de la Revolución Sandinista, iniciaron una búsqueda intensa, que duró varios meses, sin resultado positivo alguno.

Pablita, como le decían cariñosamente, jamás volvió a aparecer. Tampoco su cadáver. No encontraron rastro. Esta versión testimonial de Gutiérrez Chávez es respaldada por Rafael Corea Jiménez, tío de Pabla Corea Campos. Marcia Corea Campos, hermana de Pabla, residente en el casco urbano del Municipio de Mateare, igualmente da testimonio parecido sobre la desaparición de su hermana Pabla durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

“Anduvimos desenterrando otros cadáveres durante varios meses, para ver si encontrábamos el de Pablita, pero nunca la hallamos”, expresa hoy todavía desconsolado Rafael Corea Jiménez, tío en primer grado de Pabla Corea Campos.

La Asociación de Combatientes Históricos del Frente Sandinista de Liberación Nacional, encabezada por Frank “Machillo” González Morales, por su parte, testimonia también acerca de que sí Pabla Corea Campos iba en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, y que cayó en “Piedra Quemada”, donde desapareció.

El padre y la madre de Pabla Corea Campos: Alfonso Campos y Ángela Corea Jiménez, están todavía vivos, en Mateare. Le sobreviven a Pabla sus hermanos: Marcia, Genie, Juan y Alejandro, quienes la recuerdan vivamente en su quehacer estudiantil y revolucionario cuando estudiaba secundaria en el Colegio Juan Ramón Avilés del Barrio María Auxiliadora, colindante con el vecindario en que ella vivía con sus familiares.

Hoy existe un barrio relativamente nuevo con el nombre de Pabla Corea Campos, situado entre la Colonia Diez de Junio, el Barrio María Auxiliadora y el Barrio Ducualí, considerado “Cuna de la Insurrección” en la Zona Oriental de Managua.

Eduardo “El Cuñado” Gutiérrez Chávez reside en ese mismo Barrio Pabla Corea. Allí mismo reside Clara Corea, prima de Pabla Corea Campos. Responden a los números telefónicos celulares: 88608852 y 87783006. Esta dirección del Barrio Pabla Corea Campos es de la esquina Noroeste del muro del Colegio de la Colonia Diez de Junio, hacia el Oeste. También se puede consultar a su padre. Alfonso Corea al teléfono celular: 88980083. Alfonso residente en Mateare.  

 Marta Lucía “Lucy” Corea Solís

Marta Lucía “Lucy” Corea Solís, caída a las cinco de la tarde del 28 de junio de 1979, después de sobrevivir al feroz y mortal bombardeo aéreo desatado en “Piedra Quemada” por la guardia somocista genocida contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.  Marta Lucía fue alcanzada en varias partes del cuerpo por charneles de un mortero (artillería) o rockette disparado desde uno de los aviones Push and Pull del gobierno dictatorial de Anastasio Somoza Debayle.

Los charnelazos impactaron en el cuerpo de Marta Lucía Corea Solís cuando, precisamente, ella disparaba con un fusil hacia uno de los aviones cargados de bombas de 1,000 y 500 libras y de morteros, para dejarlos caer nuevamente encima de los managuas replegados, cuando ya iban en el llamado “Camino de Nindirí”, a menos de dos kilómetros del casco urbano de la pequeña ciudad de Nindirí.

Marta Lucía Corea Solís fue impactada por charneles en la ingle, en el costado izquierdo, en las piernas y en la cabeza. Varias combatientes populares que iban junto a ella, la auxiliaron, entre otras, Dolores “Lola” Mercado Fonseca, quien tenía tan sólo 16 años, y fue impactada también por charneles.

El grupo de mujeres Combatientes Populares improvisaron, en medio del feroz bombardeo de entre las tres y cinco de la tarde, una camilla hecha de ramas del mismo camino, y fueron corriendo hasta el casco urbano de Nindirí, con la esperanza de salvarle la vida a esta valiosísima Combatiente Popular.

Por supuesto, no había un médico, ni enfermera, ni hospital que la atendiera. Igual les ocurrió a los caídos o muertos (y heridos también) en “Piedra Quemada” y otros puntos del recorrido original del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Marta Lucía “Lucy” Corea Solís murió desangrada en brazos de Dolores “Lola” Mercado” Fonseca. “Temblaba, sólo se quejaba del dolor, pedía que le salváramos la vida para seguir combatiendo a la dictadura, se fue poniendo muy pálida en poco tiempo, y finalmente expiró en mis brazos”, relata “Lola” Mercado Fonseca.

Cuando, finalmente, un poco después de las cinco de la tarde, todos los replegados capitalinos, de la columna inmensa bombardea en “Piedra Quemada”, estábamos en Nindirí, un grupo numeroso de hombres y mujeres, incluida Dolores Mercado Fonseca y Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, decidieron sepultar el cadáver de Marta Lucía Corea en una esquinita de la Iglesia de Nindirí, donde sus restos permanecen hasta hoy en día.

Este funeral triste ocurrió minutos antes de que estos varios miles de integrantes del Repliegue a Masaya,  jefeados por el Comandante Guerrillero William Ramírez Solórzano, continuaran la marcha por los desfiladeros del Este de la Laguna de Masaya, hasta salir frente al Cementerio, donde esta parte del Repliegue fue recibida por miembros del Estado Mayor de Masaya, encabezados por Hilario Sánchez y Ramón “Macaco” Moncada Colindres.

Marta Lucía Corea Solís tenía tan sólo 21 años de edad, no cumplidos todavía. Era estudiante universitaria. Vivía con su madre, Sonia Solís de Corea, en la Tercera Etapa de Bello Horizonte,  uno de los Repartos insurreccionados en la Zona Oriental de Managua.

Hacía menos de un mes de su caída en el Repliegue a Masaya, el seis de junio de 1979, la guardia somocista genocida había matado impunemente a su hermano Javier Corea Solís en las cercanías de la Rotonda de Bello Horizonte.

Javier también era estudiante universitario y músico. Como ya había estallado la huelga general contra el régimen somocista genocida, la Guardia Nacional tenía instalado un “retén” de registros abusivos de vehículos y de todo el que pasaba a pie. Javier pasó por el andén derecho de los centros comerciales, mientras los guardias registraban afanosamente. Javier iba caminando, le gritaron “!parate¡” y al mismo tiempo le descargaron una ráfaga de metralla, matándolo en el instante.

El asesinato de su hermano Javier fue como un incendio explosivo en el ánimo antidictorial y rebelde de Marta Lucía “Lucy” Corea Solís, quien no vaciló en convertirse en Combatiente Popular al estallar la Insurrección Sandinista Victoriosa, u Ofensiva Final, en Managua contra la oprobiosa tiranía somocista.

Marta Lucía Corea Solís ya estaba integrada en tareas de lucha antidictatorial desde la Insurrección de Septiembre de 1978. Desde entonces ya trabajaba en tareas sociales y organizativas de la Asociación de Vecinos y el Comité de Defensa Civil, ambos de Bello Horizonte, encabezados por los compañeros Guillermo Baltodano Serrano, Pablo E. Barreto Pérez, Gilberto Calderón, Howar Soza Castro, Benito Espinoza, Ernesto Chacón Blandón, Ivette Soza Castro, Auxiliadora Meza, Lesbia Oviedo, Raúl Munguía y Yoyce Ebans.

Le fue colocado, en la década del 80,  el nombre de Marta Lucía Corea Solís al parque deportivo e infantil del Sur de la Etapa II de Bello Horizonte y a la calle que va del tope Sur del Bulevar de Bello Horizonte hasta el semáforo del cruce Villa Progreso-Bello Horizonte. Además, se construyó un monumento a su memoria en una calle de la Etapa III, cerca de donde ella vivía con su madre Sonia Solís Bermúdez.

Asimismo, a la Escuela Primaria de la Comarca Los Altos, de Masaya, cerca de donde cayó Marta Lucía Corea Solís en Nindirí, le pusieron su nombre en homenaje a esta heroica Combatiente Popular capitalina.

Igualmente tienen su nombre la Escuela Primaria del Ingenio Julio Buitrago, en San Rafael del Sur; un pabellón del Instituto Francés-Nicaragüense, situado en el Reparto Belmonte, en Managua, donde ella estudió su bachillerato; también se colocó su nombre a una calle de la Colonia Centroamérica, a una calle del Barrio La Primavera, en Managua y se le hicieron numerosos homenajes en Nindirí, donde cayó; en la Ciudad de Masaya y especialmente en el Reparto Bello Horizonte, de Managua, de donde era originaria.

El Diario BARRICADA, cuando era órgano oficial del Frente Sandinista de Liberación Nacional, publicó numerosas notas informativas sobre los variados homenajes a Marta Lucía “Lucy” Corea en Nindirí y Los Altos, Masaya y en  Managua.

Sobre Marta Lucía Corea Solís se puede hablar con su madre, Sonia Solís Bermúdez, quien sigue residiendo en la misma casa, situada de la Rotonda “Juan Ramón Amador” de Bello Horizonte, tres cuadras al Sur y  cuadra y media al Este, en la Etapa Tres. Tiene los teléfonos: 22440224 y 86984730.

Manuel Salvador Cuadra Pérez

Manuel Salvador Cuadra Pérez era parte de la “pelota” de jóvenes rebeldes antisomocistas del Reparto Schick. Tenía 19 años cuando estalló la Insurrección Sandinista en los Barrios, Repartos y Colonias Orientales de Managua.

Su familia y él mismo vivían (y viven allí todavía) a tan sólo una cuadra al Oeste de donde estaba uno de los Comandos represivos y antisubversivos de la Guardia Nacional somocista genocida, el cual estaba del Tanque Rojo dos cuadras al Oeste y media cuadra al Norte.

Las represiones constantes, los cateos dentro de las casas, la persecución sistemática a los jóvenes, más las amenazas de muerte a centenares de familias del Reparto Schick por parte de guardias, “orejas” de la Oficina de Seguridad, soplones como Bismark “El Sapo”, la presencia de los “escuadrones de la muerte”, todo esto labró rápido la conciencia política y revolucionaria de Manuel Salvador Cuadra Pérez, quien estudiaba secundaria en el Instituto René Schick Gutiérrez.

Su hermana Leticia Coralia Cuadra Pérez testimonia que Manuel Salvador pronunciaba discursos antidictatoriales dentro del Colegio, cuando estaban en clases, lo cual motivó para que maestros “orejas” y soplones del somocismo genocida le montaran persecución permanente, y hasta llegaban a amenazar de muerte a la familia, jefeada por don Concepción Cuadra Matamoros (fallecido hace 20 años) y Rosa Herminia Pérez (fallecida hace 12 años), quienes residían en el mismo sitio en que hoy está la familia, de la Vulcanizadora una cuadra al Norte y media cuadra al Este.

Sus padres y hermanos menores sabían que Manuel Salvador andaba metido en actividades políticas antisomocistas, pero no habían comprendido el nivel de su involucramiento hasta que el 10 de junio de 1979, el día en que estalló la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental de Managua, cuando llegó al vecindario con un microbús lleno de jóvenes con pañuelos rojinegros en sus rostros, y portando armas cortas, todos preparados para los combates populares contra los guardias somocistas genocidas.

Inmediatamente, estos jóvenes del microbús se conectaron  con el resto de la “pelota” de jóvenes rebeldes del Reparto Schick, entre otros:   Óscar Antonio Gutiérrez Serrano, Joaquín Valle Corea, “El Oso” Marín Gaitán, Francisco René Polanco Chamagua, José Santos Mayorga Alemán, Domingo Matus Méndez y Osvaldo Largaespada Lagos, y comienzan a construir barricadas, pozos tiradores, refugios antiaéreos, para enfrentar a los guardias somocistas genocidas.

Familiares y vecinos estaban sorprendidos ese 10 de junio de 1979, porque jamás se imaginaron que Manuel Salvador Cuadra Pérez llegaría con un nutrido grupo de Combatientes Populares, ya dispuestos a emprender los combates libertadores contra los guardias, “orejas” y soplones del Reparto Schick.

Según Leticia Coralia, en realidad esta “pelota” de chavalos rebeldes antisomocistas del Reparto Schick eran muy unidos y actuaban como si tuviesen un plan cuidadosamente elaborados entre ellos y Jefes Guerrilleros, tal como se supo que así era después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista.

Manuel Salvador Cuadra Pérez rápidamente tendió a los Combatientes Populares conforme ya tenían planeado. Al mismo tiempo también organizó a su familia, incluyendo a su padre y madre, para que pasaran a dormir en el suelo, y que dentro de la casa construyeran un refugio antiaéreo, porque era seguro que la guardia somocista genocida procedería a bombardear el Reparto Schick, y efectivamente así ocurrió los días 13, 14, 15, 16 y 17 de junio de 1979.

Leticia Coralia señala, 34 años después, que su hermano Manuel Salvador Cuadra Pérez parecía un Jefe Guerrillero consumado, pues lo vio desplegar organización, órdenes precisas, orientaciones y formas de enfrentar a la guardia somocista genocida.

En esos días insurreccionales supieron que en numerosas ocasiones, especialmente de noche, se unía al “El Oso” Marín Gaitán, para irse a subir en árboles de chilamates en las orillas de las calles, para emboscar a los guardias y dejarles caer cajas llenas de bombas de contacto,  para aniquilarlos.

Parecían monos, ardillas o felinos saltando de una rama a otra, en la oscuridad, con las bombas en las manos, para dejarlas caer sobre los guardias, testimonia Leticia Coralia Cuadra Pérez.

Se hizo una celebridad por estas operaciones militares de los Combatientes Populares, guiados por Jefes Guerrilleros, en el Reparto Schick.

Según la familia de Manuel Salvador Cuadra Pérez y la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, encabezada por Frank “Machillo” González Morales, este joven rebelde revolucionario igualmente participó en lo que se conoce históricamente como “La Jornada del Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, pues igualmente le tocó primer explorar y vigilar a los enemigos asesinos somocistas cuando se desplazaba la Vanguardia del Repliegue a Masaya por el Reparto Schick, entre las seis de la tarde y las doce de la noche del 27, y después dándole cobertura a la seguridad de la Vanguardia del mismo Repliegue a Masaya, entre la una y las cinco de la mañana del 28 de junio de 1979.

Leticia Coralia testimonia que cumpliendo otras tareas relacionadas con el mismo Repliegue a Masaya, muy de mañanita, después de las seis de la mañana del 28, fue para el lado del Centro Comercial-Managua, donde fue capturado por guardias somocistas genocidas, y desapareció también. No reapareció ni  vivo ni muerto.

Las sospechas igualmente recaen en los “orejas” y soplones del Reparto Schick, pues esa misma mañanita fueron capturados y desaparecidos no menos de 20 de los jóvenes que habían estado implicados en la Insurrección y en las operaciones de seguridad del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Su padre, su madre, sus hermanos, compañeros Combatientes Populares, sus amigos cercanos, sus vecinos, buscaron por todo Managua, en hospitales, en la Cruz Roja, en sitios en que la guardia criminal acostumbraba tirar cadáveres de jóvenes asesinados, pero no lo encontraron ni vivo ni muerto.

A Manuel Salvador le sobreviven sus hermanos: Pánfilo Alcides, Genaro Concepción y Leticia Cuadra Pérez. Esta familia reside de donde fue el Tanque Rojo del Reparto Schick tres cuadras al Oeste, una cuadra al Norte y media cuadra al Este.

 Carlos Alberto “ Sobrino” Dávila Sánchez

Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez. Tenía 24 años. A esa edad ya era Contador Público y cuadro político militar del FSLN clandestino.  Mucho antes de la Insurrección de Junio de 1979 estaba ya enrolado en “la pelota” de estudiantes de secundaria rebeldes antisomocistas y sandinistas del Instituto Maestro Gabriel, el cual le quedaba a un kilómetro de su casa. Sus datos biográficos esenciales indican que era “un cuadro político y militar ya formado por el grupo del FSLN clandestino “Guerra Popular Prolongada” (otros aseguran que era del grupo del FSLN Proletario), una de las tres “tendencias” del Frente Sandinista de Liberación Nacional en plena Insurrección de junio de 1979.

Vivía “Sobrino” de la Fábrica de “Cohetes La Caimana” una cuadra al Este y media al Norte, en el Barrio “Campo Bruce” (Rigoberto López Pérez actualmente). En esa casa vivía con sus padres:   Antonio Dávila y Rosa Amelia Sánchez Portillo, ya fallecidos los dos hace unos 15 años.

Allí mismo “Sobrino” Dávila Sánchez habitaba la misma casa con sus hermanos: Elba,  César, ya fallecido en Estados Unidos; Lesbia, fallecida; Antonio, fallecido; y Jorge, todavía vivo y residiendo en el Reparto Bello Horizonte.

En la casita en que vivió “Sobrino” reside ahora su cuñado viudo Ricardo Ordeñana Solórzano, quien era el esposo de Lesbia Dávila Sánchez, fallecida hace poco tiempo.

Los datos biográficos esenciales de “Sobrino” Dávila Sánchez fueron suministrados por la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, dirigida actualmente por Frank “Machillo” González Morales, y ubicada de la “Racachaca” cuadra y media al Sur, en el Barrio Altagracia; por la Familia Cajina, situada en “Las Cuatro Esquinas” de la Comarca “Las Jagüitas”, donde “El Sobrino” tuvo que quedarse porque con casi 30 heridas en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, y por su cuñado viudo Ricardo Ordeñana Solórzano, quien no tiene teléfono. El “Machillo” González Morales tiene los teléfonos: 86782410 y 88417562.

Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez fue asesinado vilmente por un batallón de la Escuela de Entrenamiento Básico (EEBI) de la Guardia Nacional somocista genocida, al mando de un tal Gersán Romero, el 28 de junio de 1979, en horas de la mañana, cuando el Repliegue Táctico de Managua a Masaya iba aproximándose a “Piedra Quemada”, en el lado Norte del Volcán Masaya.

“Sobrino” tenía unos 24 años al momento de producirse el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, según las narraciones de Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, de Frank “Machillo” González Morales (ambos de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”) y miembros de la familia Cajina Fonseca, residentes en “Las cuatro Esquinas”, al Sur de la Comarca “Las Jaguitas”, por donde pasó la marcha histórica política-militar del Repliegue a Masaya.

Dávila Sánchez o “Sobrino” fue asimismo un Combatiente Popular emblemático en la Insurrección en la Zona Oriental de Managua por sus cualidades de visión estratégica en  las trincheras de combate, por su arrojo, valentía, rapidez de movimientos, puntería fina con su ametralladora calibre 30 y  con los fusiles, por su carácter afable y porque incluso le “pegó” o perforó con balazos a uno de los aviones Push and Pull que lanzaban el criminal bombardeo sobre la Ciudad de Managua, especialmente en la Zona Oriental insurreccionada. Ese avión “pegado” fue a caer por el lado de Sabana Grande.

“Sobrino” Dávila Sánchez era un hombre alto y un poco gordo, pesado, pero ágil y rápido. Formaba parte de la “pelota” o “manada” de estudiantes de secundaria del Instituto Maestro Gabriel, del Instituto Experimental México y de la UNAN-Managua, todos residentes en los barrios Larreynaga, Tenderí, Costa Rica (Barrio Blandón, se llamaba antes), Maestro Gabriel, El Edén, El Paraisito, San José Oriental, San Cristóbal, María Auxiliadora, Santa Rosa, Ducualí, El Edén y Bello Horizonte.

Inclusive, en uno de esos arranques de júbilo, la escuadra de Combatientes Populares que jefeaba Frank “Machillo” González Morales, hizo una ceremonia especial, armada, en una calle del Reparto Dorado, colindante con la Pista Héroes y Mártires de Mayo, y casaron a Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez con su entonces novia Marta Lorena López Mojica, quien también era Combatiente Popular del Barrio “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez), de donde también era “Sobrino”.

Como tales, juntos, se habían integrado a la Insurrección u Ofensiva Final, donde Dávila Sánchez resultó herido por charneles en varias partes del cuerpo, incluyendo una pierna, lo que le impedía caminar por sí sólo cuando se aproximaba la fecha del famoso Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

“Sobrino” Dávila Sánchez, recuerdan “Comandante Huesito” Mairena Obando y Melba “Pinta” Orozco, era uno de los casi 200 heridos que la marcha del Repliegue silencioso y clandestino llevaba en su marcha de Managua hacia Masaya, el 27 de junio de 1979, en la noche y madrugada del 28 de junio de 1979.

Se había hecho una camilla especial para llevarlo entre cuatro combatientes populares. “Sobrino” Dávila Sánchez pesaba casi 300 libras. El primer gran lío fue cruzar con él en hombros por encima del puente colgante que había en el cauce de cruce de Bello Horizonte hacia “Santa Bárbara”, hoy Barrio Venezuela. El puente colgante se mecía y crujía al paso tambaleante de quienes cargaban la camilla con Carlos Alberto encima.

Entre los Combatientes Populares y Colaboradores Históricos, integrantes del Repliegue, nos turnábamos para ir cargando los heridos en medio de cauces, zanjones, barrancos, matorrales, espinas y potreros.

Cerca del Tanque Rojo, en el extremo Sureste del Reparto Schick, la guardia somocista genocida, acantonada en dos sitios distintos, asesinó a varios compañeros replegados, entre otros, a  Francisco René Polanco Chamagua, quien era de origen salvadoreño, y que se había integrado a la lucha revolucionaria antidictorial en esa zona de Managua.

Cuando el Repliegue Táctico de Managua a Masaya va pasando por las “Cuatro Esquinas”, ubicadas en el Sur del Camino de la Comarca “Las Jagüitas” (todavía en territorio departamental de Managua), la mayoría de los cargadores de los heridos afirman que “ya no aguantamos al Sobrino”. Eran ya  las cuatro de la mañana del 28 de junio de 1979.

“Sobrino” Dávila ya tampoco resistía el ritmo de ser cargado en “sangoloteo” permanente. Entonces, recuerda “Comandante Huesito” Mairena Obando, se toma la decisión conjunta con Carlos Alberto de dejarlo allí en “Las Cuatro Esquinas”, donde la familia Cajina, cuyos miembros conocían a su esposa Marta Lorena “Cleo” López Mojica, quien también había fungido como Combatiente Popular en los territorios de los Barrios “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez),  El Paraisito y San José Oriental.

Por información de los familiares de Marta, “Sobrino” se entera de que hay guardias somocistas genocidas en los alrededores de “Las Cuatro Esquinas”, y comunica a sus compañeros que se queda para defender la retaguardia del Repliegue a Masaya. Marta Lorena “Cleo” López Mojica, su esposa, una jovencita Combatiente Popular de unos 19 años, decide quedarse con él, acompañándolo y atendiéndole las heridas.

Eduardo Cajina  (ya fallecido), jefe de la familia Cajina Fonseca, consigue que Jacob Cortés, esconda a “Sobrino” Sánchez Dávila en un furgón que tenían en los alrededores de “Las Cuatro Esquina”.

Según Mercedes Otilia Pineda Quiroz, de 75 años en 2013, ya ciega actualmente por enfermedades en los ojos, los guardias sospechaban o tenían información de que mucha gente había pasado de madrugada por el camino viejo hacia Masaya, y empezaron a registrar a todo mundo desde muy de mañana del 28 de junio de 1979.

A Mercedes Otilia Pineda Quiroz los guardias la obligaban a cocinarles desde hacía varios días, bajo la amenaza de matarla a ella y a los miembros de la familia Cajina (ella siempre fue parte de esta familia en “Las Cuatro Esquinas”).

Según relatan Mercedes Otilia y Efraim Rojas Urbina, los guardias descubrieron escondida a Marta Lorena López Mojica, dentro de la casa, y al registrarla le encontraron un papelito con un mensaje de “Sobrino” Dávila Sánchez. Además, al registrarla minuciosamente le descubrieron chimaduras en los codos, rodillas y piernas, y de inmediato se la llevaron donde tenían instalado el comando GN-EEBI de asesinos.

La búsqueda se intensificó cuando eran un poco después de las siete de la mañana. Los guardias se dirigieron al  furgón, para registrarlo. “Sobrino” Dávila Sánchez estaba allí esperando ese momento, boca abajo, en el piso interior del furgón. Abrió fuego ante la presencia de los guardias y se armó un tiroteo que duró casi un minuto. Se quedó sin tiros, y entonces lo sacaron a culatazo limpio del furgón, tirándolo al suelo, pateándolo, tal como era el estilo bestial de la guardia somocista genocida.

Los miembros de la familia Cajina Fonseca recuerdan cómo Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez, su esposa Marta Lorena “Cleo” López Mojica  y otros desconocidos capturados en los alrededores por los guardias somocistas genocidas, fueron encapuchados con unos trapos negros, los montaron en un camión y los condujeron por un camino, hacia el lado Este, al “Camino del Río”, donde los torturaron, los arrastraron, a Marta Lorena  “Cleo” López Mojica la violaron la mayoría de los guardias, le cortaron los pechos y por último los asesinaron a balazos.

Se conoció después que al “Sobrino” Dávila Sánchez primero terminaron  de destruirle las piernas a balazos, y después le dispararon al pecho y la cabeza. A Marta Lorena López Mojica le dispararon varias veces a la cabeza y en las piernas.

Después del Triunfo de la Revolución Sandinista, después del 19 de julio de 1979, fueron recuperados sus cadáveres por sus familiares. Se hizo una gran ceremonia popular sandinista, masiva, en el Puente El Paraisito, con los cuerpos inermes de “El  Sobrino” Dávila y Marta Lorena López Mojica, dentro de ataúdes sellados, y en esa actividad se dio a conocer cómo y dónde habían sido por guardias somocistas genocidas.

En esa activad política, que incluyó una misa campal en el Puente mencionado, se anunció que los cuerpos de “Sobrino” Dávila Sánchez y Marta Lorena López Mojica serían sepultados juntos en el Cementerio Oriental de Managua, donde reposan para siempre como Héroes y Mártires de la Revolución Popular Sandinista.

Los familiares de Carlos Alberto Dávila vivían en las cercanías de la Fábrica de Pólvora “La Caimana”, en el Barrio Rigoberto López Pérez. Ya ninguno de ellos vive en esa casita en que se crió y vivió Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez. En esa casita queda residiendo Ricardo Ordeñana Solórzano, el cuñado viudo. La dirección es de la “Fábrica de Cohetes La Caima”  una cuadra al Este y media cuadra al Norte. No tiene teléfono.

Se puede consultar también a “Machillo” González Morales en la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador, ubicados de la “Racachacha” cuadra y media al  Sur, y a los teléfonos: 86782410 y 88417562.

 Ariel “Trapito” Darce Rivera

Ariel “Trapito” Darce Rivera. El famoso y  antiguo Barrio Intervenido “La Fuente”, se llama hoy “Ariel Darce Rivera”, situado del Mercado Carlos Roberto Huembes hacia el Este. Este Barrio La Fuente fue un negociado de lotificación y cobros onerosos de Héctor Argüello, uno de los brutales lotificadores, aliados del somocismo genocida en Managua. A sus familiares les decían por sobrenombre “Trapos”, y como era el menor de los hermanos, entonces, a Ariel le pusieron “Trapito”.

Inmediatamente después del Triunfo de la Revolución Sandinista, en julio de 1979, en asamblea popular masiva de los Comités de Defensa Sandinistas (CDS, el Barrio La Fuente fue rebautizado con el nombre de Ariel Darce Rivera en homenaje a aquel niño o jovencito de 15 años, que parecía tener espíritu y paciencia de Santo cuando cumplía tareas guerrilleras clandestinas al llevar correos, sacos con bombas de contacto, municiones, propaganda revolucionaria agitadora del Frente Sandinista clandestino, entre el Barrio La Fuente,  la Colonia Don Bosco, la Colonia Diez de Junio, el Barrio Ducualí y el Reparto El Dorado, donde estaban ubicados inicialmente el Estado Mayor del Frente Interno y el Estado Mayor General de Managua.

Ariel Darce Rivera, muchacho alto, muy desarrollado, que parecía tener más de 15 años porque ya tenía el rostro curtido por la lucha, vivía con sus padres: Filiberto Darce Ballesteros y Rosa Rivera de Darce (ya fallecida) en la Colonia Don Bosco, exactamente en la esquina Noreste de esta Colonia, contiguo al portón posterior del Centro Juvenil Don Bosco.

Ariel Darce Rivera era el hermano menor. En orden eran: Filiberto, ya fallecido; Piedad, ya fallecida; Jaime René, Rosa Argentina, Sergio, León Isidro, Marta y Ariel Darce Rivera. Todos vivían juntos en esa misma casa cuando estalla la Insurrección u Ofensiva Final contra la dictadura somocista genocida, en Managua.

Ariel Darce Rivera se había integrado a la lucha opositora al régimen de Anastasio Somoza Debayle desde cuando tenía 12 años. A pesar de estar tan pequeño, Ariel Darce Rivera decía que era indispensable luchar para derrumbar al régimen somocista.

Estudiaba secundaria en el Instituto René Schick Gutiérrez, hoy llamado Elvis Díaz Romero (situado al Sur del Barrio Riguero y al Oeste de la Colonia Máximo Jerez), donde se había integrado a la Federación Estudiantil de Secundaria y a los Comandos Revolucionarios del Pueblo, los cuales operaban en los Barrios “La Luz” o “Rebusca”, México, Riguero y la Colonia Máximo Jerez.

Antes de estallar la Insurrección Sandinista en junio de 1979, Ariel Darce Rivera actuaba en grupos con otros estudiantes de secundaria haciendo mítines propagandísticos invitando a los pobladores a integrarse a la lucha política y militar contra el régimen somocista; al mismo tiempo distribuían papeletas, hacían pintas en paredes y muros de vecindarios, dejaban colocados explosivos propagandísticos en algunos sitios, se subían a los autobuses y camionetas de transporte de pasajeros en las calles de Managua, y arengaban a organizarse en los Barrios y a arreciar la lucha contra los guardias somocistas.

Rosa Argentina Darce Rivera, su hermana, residente siempre en Don Bosco, relata que todos en la casa sabían que Ariel andaba metido de lleno en la lucha armada, y que recibían instrucciones de sus jefes de escuadras y de grupos políticos propagandísticos. “Todos, al mismo tiempo, estaban metidos en la lucha, pero era Ariel quien estaba de lleno, plenamente en actividades armadas en la Zona Oriental de Managua. Se sabía que participaba, inclusive, en labores de distracción para ejecutar emboscadas a patrullas de la guardia somocista”, recuerda Rosa Argentina.

Cumplía plenamente con sus estudios y las tareas políticas y militares que le daban los mandos guerrilleros del Frente Sandinista en Managua, según Rosa Argentina, pues Ariel Darce Rivera llegaba todos los días a la casa, sin perderse de las orientaciones familiares de su madre, de su padre y de sus hermanos mayores, antes de la Insurrección Sandinista de junio de 1979.  Sin embargo,  cuando estalla la Insurrección en la Zona Oriental de Managua el nueve de junio de 1979, Ariel Darce Rivera, desaparece de su casa en la Colonia Don Bosco. No lo volvieron a ver, según Rosa Argentina Darce Rivera.

Por amigos, vecinos y familiares conocieron que cumplía funciones de Combatiente Popular de trinchera en trinchera en el Barrio “La Fuente”, en el “Reparto Schick”, en Don Bosco, en Ducualí, en San Cristóbal, en el Puente El Edén y hasta se informó que había participado en los combates casa por casa contra guardias somocistas genocidas en el Reparto El Dorado, donde estaba el Comando del Frente Interno, jefeado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo.

La guardia se había logrado meter al Reparto El Dorado a mediados de junio, y según se dijo Ariel Darce Rivera y otros combatientes jovencitos, los más ágiles, los más veloces para correr y desplazarse por encima de las casas y de los árboles, fueron quienes pusieron “locos, llenos de pánico” a los guardias que se habían logrado meter a este famoso centro habitacional de Managua.

Tampoco llegó a despedirse de sus padres y hermanos cuando se produjo el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Quienes lo vieron en el Repliegue aseguran que cargaba un saco de bombas de contacto y una escopeta calibre 16.

Según algunos sobrevivientes que iban con Ariel Darce Rivera, este con las habilidades aprendidas durante los combates populares y bombardeos aéreos en Managua, pudo sobrevivir al bombardeo infernal desatado por el somocismo genocida en “Piedra Quemada” contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, pero no pudo sobrevivir a otro  lanzamiento de rockette, desde aviones Push and Pull, o morteros,  en el Camino de Nindirí,  donde fue sepultado y posteriormente recuperado su cadáver por sus hermanos, su padre y vecinos de la Colonia Don Bosco y del Barrio La Fuente.

La noticia de su caída en el Repliegue a Masaya le fue comunicada a su familia por otros replegados y sobrevivientes que iban con Ariel Darce Rivera hacia Masaya.

Ariel Darce Rivera, casi un niño al estallar la Insurrección Sandinista en Managua y darse el Repliegue a Masaya, dejó una huella impactante y profunda en la memoria popular de los pobladores del Barrio La Fuente. Inmediatamente después del Triunfo de la Revolución los vecinos, ya organizados en los Comités de Defensa Sandinistas en los primeros días de julio de 1979, se reunieron en asamblea masiva y acordaron cambiar el nombre de “La Fuente” por Ariel Darce Rivera. El Barrio Ariel Darce Rivera es uno de los vecindarios más famosos, ubicados en el Oriente de Managua.

Mediante las informaciones de sobrevivientes del Repliegue a Masaya, los padres, hermanos, amigos y vecinos, localizaron con facilidad el cadáver o restos de Ariel Darce Rivera, y los fueron a sepultar a Chinandega, porque todos los miembros de esta familia son originarios de Chinandega, incluyendo su mamá, ya fallecida.

Según el Diario BARRICADA, Órgano Oficial del Frente Sandinista, al recordarse la hazaña militar del Repliegue a Masaya en junio de 1980, a Ariel Darce Rivera le decían “Comandante Niño”, debido a que estaba muy jovencito, o era un niño cuando andaba metido plenamente en la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final, de junio de 1979.

En ese reportaje de junio de 1980, BARRICADA ubicaba a Ariel Darce Rivera como caído en Nindirí, durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya

Esta familia sigue siendo sandinista. Su casa está ubicada en la Colonia Don Bosco, de la Licorería Don Bosco, ocho andenes al Norte, en una casa esquinera y en la orilla del Portón trasero del Centro Juvenil Don Bosco.

Rosa Argentina Darce Rivera, su hermana mayor, responde al teléfono convencional: 22482352.

Ronald Fisher Ferrufino

Ronald  Fisher Ferrufino. Este joven revolucionario de 18 años y su esposa Alejandra Emelina Campos Escobar protagonizaron juntos una de las páginas históricas más bellas de la Insurrección, u Ofensiva Final, en Managua. Eran esposos muy jóvenes, y Alejandra ya estaba embarazada. Ronald vivía con su madre en el Barrio Costa Rica y Alejandra Emelina en el barrio Edén, es decir, en vecindarios contiguos e integrados plenamente en la lucha por el derrocamiento de la tiranía somocista genocida.

Los dos eran Combatientes Populares, correos clandestinos, distribuidores de “propaganda armada”,  sostenían combates en las trincheras y pozos tiradores del Puente Larreynaga, en el Puente El Edén, dentro del Reparto Bello Horizonte, en el Barrio Santa Rosa y también mandaron a Ronald Fisher Ferrufino hasta el barrio Monseñor Lezcano, con otros compañeros Combatientes Populares, a enfrentar a tiros a “orejas”, “soplones” y a soldados somocista genocidas.

Ronald era contador. Se había graduado en la “Escuela de Comercio Patria”, en la Iglesia Santa Faz del Barrio Costa Rica, donde también había estudiado su esposa Alejandra Emelina Campos Escobar. Al estallar la Insurrección, Ronald Fisher Ferrufino laboraba como contador en la Aceitera Corona, la cual estuvo ubicada en las cercanías del Cementerio Occidental de Managua, en Monseñor Lezcano.

Poco antes de la Insurrección, u Ofensiva Final, a Ronald Fisher Ferrufino lo dejaron solo cuidando las instalaciones de la Aceitera Corona. Los guardias somocistas genocidas se metieron dentro de la empresa, como en busca de cosas subversivas. A Ronald lo retuvieron en la calle. Tuvo miedo de que se lo llevaran preso, porque tal vez sospecharan de que ya andaba metido en operaciones armadas contra el régimen de asesinos somocistas, pero no pasó nada, lo dejaron.

En estos mismos días, Ronald se lanzó un “sermón político” ante su madre, Débora Ferrufino, 83 años en 2013,  y su hermana mayor, Juana María, dándoles a conocer que él andaba metido de lleno  en la lucha armada para derrocar al régimen somocista, para que en el país hubiesen libertades plenas, que los niños pudiesen estudiar libres al amparo del Estado, y que mujeres como su hermana ya no tuvieran temor de andar en la calle, porque los guardias te agarraban, te montaban en una patrulla, te iban a torturar, te violaban y después te asesinaban.

Ese día les dijo que él y su esposa Alejandra Emelina habían ya recibido entrenamiento militar en numerosas armas de guerra y que ambos andaban ya en operaciones militares contra la guardia somocista. “He aprendido también, les dijo, que no debo dejarme agarrar vivo por guardias, pues de toda maneras te matan, y por eso, en el arma siempre dejo un tiro “bala en boca”, para disparárselo al guardia o al “oreja” que intente agarrarme”.

“Esto tiene que cambiar, en cuanto Somoza Debayle sea echado a balazos del poder”, añadía Fisher Ferrufino en el “sermón político” a sus familiares.

Además, para disimular en muchas ocasiones, ya cuando la Insurrección estaba en lo fino después del nueve de junio de 1979,  Ronald enviaba a su madre en función de correo clandestino a Bello Horizonte y Santa Rosa,  a dejar paquetes, mensajes y cajas con bombas de contacto, para los Jefes Guerrilleros que estaban ubicados en esta zona, entre otros, Marcos Somarriba García, Javier “el 99” López y Lucío Jiménez Guzmán.

“Una vez, en el “Callejón del Guayabo”, casi me agarran los guardias. Me iban a registrar lo que llevaba, pero se distrajeron ante una balacera hacia el lado del Barrio Larreynaga y se fueron”, relata la Madre de este Héroe y Mártir, Débora Ferrufino.

En otra ocasión, cumpliendo misión parecida de correo clandestino, le tocó irle a dejar un paquete a su propio hijo en la trinchera de combate de Santa Rosa, y cuando iba en el camino, por el lado de la Fábrica Rolter, se encontró con camiones repletos de guardias. Dichosamente, en el mismo sector se encontró a un conocido del vecindario Costa Rica, ambos disimularon conversando, se fueron alejando, mientras Ronald Fisher Ferrufino, quien sabía que su madre le llevaba bombas y recados, temió que “la agarren”, pues se había enterado de la presencia de los guardias en ese rumbo.

Para disimulo acentuado, doña Débora siempre llevaba encima de la cabeza una toalla, y cuando los guardias le preguntaban: “Vos vieja, ¿de dónde venís?”, ella respondía: “De planchar. Me pongo esta toalla para no quedarme tiesa en la nuca”.

Los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares esperaban a doña Débora en las cercanías de la Gasolinera Shell de la Rotonda de Bello Horizonte, para que les entregara los paquetes remitidos por otros grupos de Combatientes Populares de los lados de Larreynaga, Puente El Edén y Ducualí.

El 27 de junio de 1979, en la tardecita, Ronald Fisher Ferrufino llegó a su casa, donde su madre y su hermana, a despedirse. “Ya nos vamos en Retirada. No sé para dónde. Van conmigo Alejandra Emelina, su padre Ramón Campos y Josefina Campos. Vamos juntos. Volveremos triunfantes, no se preocupen, pues el triunfo contra este régimen somocista oprobioso está próximo por llegar”, les dijo a la luz de una candela, pues Somoza Debayle había mandado a cortar el agua y la luz en todos los vecindarios insurreccionados de la Zona Oriental de Managua.

“¿Vas a comer, hijito?”, le preguntó su  madre, Débora Ferrufino. “No, madre, ya nos vamos”, cuando eran casi las seis y media de la tarde. Ronald Fisher Ferrufino se fue cruzando patios hasta llegar a la casa de Alejandra Emelina, de donde partieron, con sus armas respectivas en manos, hacia el sitio de concentración del Repliegue Táctico de Managua Masaya: en la Calle de la Clínica Don Bosco al tope Este, en la Gasolinera San Rafael, en lo que antes se conocía como Barrio Santa Bárbara, hoy llamado Barrio Venezuela.

Se fueron en el Repliegue de Managua a Masaya. Durante el bombardeo aéreo infernal del somocismo genocida contra el Repliegue en “Piedra Quemada”, más o menos a las doce del día del 28 de junio de 1979, cuando estaba nutridísimo el lanzamiento de bombas de 1,000 libras, de rockette o morteros y balas de ametralladoras calibre 50, Ramón Campos y su hija mayor, Josefina Campos Escobar, estaban “pecho en tierra” en una oquedad pequeña y protegidos por piedras a los lados. En ese lugarcito no alcanzaban los cuatro; entonces Alejandra Emelina Campos Escobar le pidió a Ronald Fisher Ferrufino, su esposo, que se trasladaran corriendo, agachados,  a otra oquedad cercana y piedras grandes para protegerse, y en lo que corrían,  a  la corta distancia escogida, un rockette cayó junto a ellos y les destrozó los cuerpos, muriendo casi instantáneamente.

El bombardeo continuó nutridísimo por más de una hora. En ese hueco, Ramón Campos y su hija Josefa Campos Escobar lloraron desconsolados por largo rato. Los cuerpos de Ronald y Alejandra quedaron partidos. Andaban siempre juntos en la lucha armada en Mangua, se fueron juntos al Repliegue de Managua a Masaya y cayeron juntos  en “Piedra Quemada”, frente al coloso volcánico llamado Volcán Masaya.

Cuando cesó un poco el bombardeo aéreo somocista genocida, Ramón Campos y su hija Josefa, ayudados por otros Combatientes Populares, y un “juez de mesta” de la zona, se dispusieron a profundizar una oquedad en la roca volcánica, colocaron los cadáveres de Ronald y Alejandra en ese hueco, los taparon con piedras y arena, y se fijaron  atentamente en el lugar de “Piedra Quemada”, para irlos a rescatar después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista.

El caso de estos dos Héroes y Mártires fue, de algún modo, especial, pues Ramón Campos y su hija Josefa, lograron comunicarse telefónicamente desde Masaya con “Coquito” Escobar Carballo, la madre de Alejandra Emelina, y le contaron lo que había pasado en “Piedra Quemada”, y de cómo habían cubierto sus cadáveres con piedra y arena de la misma “Piedra Quemada”, frente a la entrada del camino antiguo del Volcán Masaya, en la orilla de la Carretera a Masaya, a la altura del kilómetro 22.

Además, la trascendencia de lo especial con estos dos Combatientes Populares, esposos,  fue más allá de “lo normal”, pues hasta al “juez de mesta” de “Piedra Quemada” y a su hijo le impactaron tanto, que ellos dos se dieron a la tarea de cubrirlos bien con piedras y arenas, después de desaparecido el Repliegue de la zona de “Piedra Quemada”, lo que permitió que sus cuerpos estuviesen intactos al momento de rescatarlos en los primeros días de agosto de 1979.

Estos dos cadáveres, posiblemente, fueron los de más fácil localización, pues Ramón Campos y su hija Josefa Campos Escobar se habían fijado atentamente dónde los habían “enterrado”. Sin embargo, tuvieron que acudir donde el hijo del “juez de mesta” para que los guiara en los primeros días de agosto de 1979, para liberar los cuerpos de “Piedra Quemada” y darles “cristiana sepultura” en  el Cementerio Oriental, en Managua.

“Fuimos las dos familias a rescatar los cadáveres de Ronald y Alejandra Emelina, quien estaba embarazada al momento de morir. Juntos se enrolaron en operaciones guerrilleras clandestinas del FSLN, juntos anduvieron combatiendo en estos barrios orientales, juntos lanzaron bombas de contacto contra los guardias, juntos  se fueron en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, juntos cayeron heroicamente en “Piedra Quemada”, en Masaya, juntos quedaron enterrados allí en “Piedra Quemada”, juntos fueron rescatados sus cadáveres por sus familias juntas, y juntos fueron sepultados finalmente, están en la misma tumba en el Cementerio Oriental, donde están los Héroes y Mártires”, expuso Débora Ferrufino, Madre de Héroe y Mártir revolucionario.

Esta Madre de Héroe y Mártir, Débora Ferrufino, de 83 años al 2013, sigue residiendo en el mismo sitio de hace 34 años, de los “Semáforos del Colonial”, dos cuadras al Oeste, media cuadra al Sur, en el llamado “Pedazo Sur” del barrio Costa Rica.

Con ella viven Rolando y Juana María, hermanos de Ronald Fisher Ferrufino.

José Bladimir Fuertes Guadamuz

José Bladimir “Rigoberto, Chino” Fuertes Guadamuz.  En algunos libros de historia y notas periodísticas de diarios como BARRICADA, aparece como Bladimir Fuentes Guadamuz. Su mamá, Denia Rosa Guadamuz Espinoza, de 69 años, aclara que se llamaba José Bladimir Fuertes Guadamuz, 19 años, estudiante en el Instituto Nacional Miguel Ramírez Goyena y en el INTECNA de Granada,  caído en “Piedra Quemada” el 28 de junio de 1979, más o menos a las doce del día, por el infernal bombardeo aéreo desatado por el tirano Anastasio  Somoza Debayle contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. El papá era  Francisco Luis Fuertes Olivera, quien estuvo en Pancasán con Carlos Reyna, y conoció personalmente a José Benito Escobar Pérez, uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional, en 1961.

Denia Rosa Guadamuz Espinoza vive actualmente en la Colonia Villa San Jacinto, en la casa número C-I-157, en la esquina Norte de la entrada principal de esta colonia del Distrito VI, o del semáforo de la “Miguel Gutiérrez” dos cuadras al Este, a mano derecha, en Managua.

“Rigoberto, Chino” Fuertes Guadamuz se integró como Combatiente Popular  en el Barrio  María Auxiliadora, bajo las órdenes de Rolando “Cara Manchada” Orozco Mendoza. Para disimular inicialmente sobre su integración a la lucha revolucionaria armada para derrocar a la dictadura somocista genocida, su padre,  Francisco Luis Fuertes  Olivera, lo colocó en un taller de artesanías y ebanistería española en el Mercado Oriental, de donde  José Bladimir salía “chineado” con “propaganda armada”  que le entregaban Jefes Guerrilleros sandinistas  para irla a distribuir a vecindarios como los Barrios María Auxiliadora, San Cristóbal, El Edén, Larreynaga y Bello Horizonte.

Al estallar la Insurrección, u Ofensiva Final, José Bladimir “Rigoberto, Chino”, aparece integrado en escuadras de Combates Populares en el Barrio María Auxiliadora, ubicado contiguo a los vecindarios San Cristóbal, Diez de Junio y Ducualí. Además, por sus características oratorias, era enviado a subirse a los autobuses urbano colectivos, dentro de los cuales arengaba a los pasajeros a integrarse a la lucha armada para derrocar a la dictadura somocista genocida.

“Rigoberto, Chino” Fuertes Guadamuz era multifacético en la lucha armada, pues participaba con escuadras en emboscadas militares a los guardias somocistas genocidas y en “recupere” de armas en casas de “orejas” o “soplones” connotados en numerosos vecindarios, especialmente en la Zona Oriental insurreccionada. También fabricaba explosivos.

Su hermano Oscar Javier Guadamuz, de apenas 14 años, también andaba regando “propaganda armada” en estos mismos vecindarios insurreccionados en Managua, incluso en la Colonia Morazán, en Linda Vista, Las Brisas y Monseñor Lezcano, cuando estalló la Insurrección en estos vecindarios del Oeste de Managua, el 8 y 17 de junio de 1979.

El responsable de “Rigoberto, Chino” era el hoy subcomisionado Cubillo, según contaba José Bladimir a su madre, antes de irse en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. “Rigoberto, el Chino” Fuertes Guadamuz ya había caído preso antes, logró salir, y a raíz de eso trasladó a su madre para otro lado, el 14 de mayo de 1979, porque los habían amenazado con matarlos a todos.

Cuando ya se produjo el Repliegue a Masaya, doña Denia Rosa Guadamuz Espinoza, de 69 años actualmente en 2013, recibió emisarios de los Jefes Guerrilleros de la Insurrección, u Ofensiva Final, quienes le llevaron una cajita de música para su hermanita menor y una radiograbadora, para que su madre oyera noticias y música, más el mensaje de que se había ido en un Repliegue con destino desconocido hasta ese momento.

Dejó una carta dirigida a su madre, antes de irse en el Repliegue con destino a Masaya. En esa carta, además de pedirle que se cuidara y resguardara a su hermana menor, le decía que ya no comprara las botas, porque ya había recuperado botas, vestuario y pertrechos militares al asaltar con armas en manos a una patrulla de guardias somocistas genocidas.

“Ocupe esos realitos para la comida, madre mía”, le decía en la carta. “Nos veremos muy pronto, el triunfo revolucionario contra la dictadura llegará muy pronto”, le profetizaba a su madre en la carta. Su madre lavaba y planchaba ropa ajena, para ganarse la comida, los vestuarios de sus hijos y de ella misma.

Cuando ya se dio el triunfo revolucionario, después del 19 de julio de 1979, le trajeron la noticia fatal de que su hijo había caído en el Repliegue Táctico de Managua Masaya, en “Piedra Quemada”, enfrente del camino viejo al Volcán Masaya, cerca de la orilla de la Carretera a Masaya, en los 750 metros del infernal bombardeo aéreo somocista genocida en contra de los replegados de Managua. Igual que a otros, los charneles de las bombas de 1,000 libras y de los rockette le partieron el cuerpo a “Rigoberto, Chino” Fuertes Guadamuz.

El cadáver de “Rigoberto, Chino” fue colocado en una oquedad pedregosa poco profunda. Se le colocaron piedras y arena encima, donde fue encontrado por su madre. Fue desenterrado el cuatro de agosto de 1979 y trasladados sus restos al Cementerio Oriental de Managua, donde están sepultados casi un centenar de Héroes y Mártires de la Revolución Popular Sandinista.  Denia Rosa Guadamuz Espinoza va todos los años a acompañar el “Replieguito por la Ruta Original” que  Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando realiza todos los años en compañía de unos mil sobrevivientes del Repliegue a Masaya y jóvenes que  se suman a esta gesta histórica revolucionaria.

Le sobreviven tres hermanos: Brenda Meléndez Guadamuz,  Griselda Meléndez Guadamuz y Oscar Javier Guadamuz, quien fue a estudiar a la Unión Soviética y es abogado actualmente. Griselda es la actual secretaria política del FSLN en la Colonia San Jacinto.

Doña Denia cuida a los nietos en la casa mencionada de Villa San Jacinto y tiene el número telefónico: 22480198.

 Mario Ramón Gabuardi Castillo

Mario Ramón Gabuardi Castillo, de 21 años, fue algo especial en la “pelota” de jóvenes rebeldes antisomocistas del Reparto Schick Gutiérrez al momento de la Insurrección Sandinista y del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, por cuya seguridad en la Retaguardia cae el 28 junio de 1979.

Formaba parte de un grupo organizado en la estructura del FSLN clandestino que se encargaba inicialmente de montar operativos militares para recuperar químicos, pólvora, gasolina y candelas de dinamita para fabricar explosivos dentro de su casa F-10, ubicada en el Barrio Ángel Valentino Barrios (es parte del Reparto Schick Gutiérrez), de la Parada de Autobús Urbano “Chaparral” dos cuadras al Norte y media al Oeste.

Su madre, Emelina Castillo, de 92 años actualmente y con la mente muy lúcida, asegura que su hijo Mario Ramón Gabuardi Castillo, “mucho antes de la Insurrección ya tenía convertida esta mi casa en casa de seguridad, en buzón de armas, en fábrica de explosivos y en sitio de reuniones con jóvenes como Luis Castillo, Alfredo Canales, Javier Canales, René Polanco Chamagua, José Santos Mayorga, Joaquín Valle Corea, con Manuel Solano y una muchacha  a la que le decían “Telma”.

Su padre era Mario Gabuardi Schitfman (este apellido es alemán), quien falleció hace más de una década. Su padre y su madre lo apoyaban sin vacilaciones. “Yo les servía de correo clandestino, en un montón de ocasiones. Mi hijo me metió de lleno en el asunto de conspirar contra la guardia somocista. Además de cuidar el buzón de armas aquí en la casa, yo les hacía comida también”, recuerda doña Emelina.

Esta madre ejemplar recuerda que su mayor calvario era que contiguo a su casa había un guardia de la Escuela de Entrenamiento Básico (EEBI) y varios “orejas” y “soplones” en la misma cuadra, lo que motivó que muy pronto la Guardia Nacional y la Oficina de Seguridad persiguieran sistemáticamente a su hijo Mario Ramón Gabuardi Castillo, quien, en realidad, se las ingeniaba para burlar a estos “orejas”.

Doña Emelina se muestra admirada por la capacidad y astucia de su hijo Mario Ramón Gabuardi Castillo para combinar su trabajo de vendedor cotidiano y callejero de licores y cigarrillos por parte de una empresa, de la cual era empleado, y a la vez participando activamente en operativos militares del Frente Sandinista clandestino, para recuperar armas y los químicos mencionados.

Ya en ese momento había abandonado sus estudios secundarios en la Escuela “Hope Portocarrero de Somoza”, en el mismo Reparto Schick Gutiérrez.

Su hermana menor, Marta Gabuardi Castillo, analiza que en aquellos días favorecía a estas actividades conspirativas el hecho de que en el Reparto Schick Gutiérrez habían potreros extensos y patios de fincas con matorrales nutridos y árboles altos, en los cuales estos muchachos rebeldes se escondían y espiaban a los guardias somocistas genocidas, a los “orejas” y “soplones” de la Oficina de Seguridad.

Marta relata que veía salir a su hermano cargado con sacos de bombas de contacto y bombas molotov. Mario Ramón decía que iba a reunirse con sus amigos, porque las bombas las iban a ocupar para quemar el Comando GN de la Guardia Nacional en Baterías Hasbani y la “Sección de Policía” (cuartel de guardias), que estuvo ubicada del Tanque Rojo dos cuadras al Oeste y una cuadra al Norte, en la orilla del cauce. Efectivamente esta Sección de Policía fue destruida y quemada por un grupo de Combatientes Populares del Reparto Schick Gutiérrez, en plena Insurrección Sandinista de junio de 1979.

En la casa de doña Emelina Castillo se hicieron numerosas reuniones en las que estos jóvenes planearon emboscadas a BECAT, a camiones repletos de guardias, quemas de casas de “orejas” y “soplones” de la Oficina de Seguridad. Precisamente, uno de estos “soplones” lo denunció en los tres comandos que tenía la guardia en el Reparto Schick. Este “soplón” (informador) se llamaba Antonio “Cara de Moto” López. Sus familiares están convencidos de que este “Cara de Moto”  López fue uno de los “soplones” que andaban el 28 de junio en la mañana con los guardias, indicando dónde se movían estos muchachos rebeldes.

Según la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, dirigida actualmente por Frank “Machillo” González Morales y Juan Carlos Soza Aragón,  Gabuardi Castillo formó parte de la llamada Jornada del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, consistente en explorar el camino para que la Vanguardia del Repliegue pasara sin ser emboscado, y luego, después de la una de la mañana del 28 de junio de 1979, garantizar la Retaguardia del Repliegue a Masaya, para que no fuese atacado por detrás por la Guardia Nacional somocista, la cual tenía tres comandos en el Reparto Schick Gutiérrez, un Batallón en los alrededores de las “Cuatro Esquinas”, al Sur de la Comarca “Las Jaguitas”; una patrulla superarmada con ametralladoras calibre 50 en el Cruce de Veracruz y otra patrulla superarmada con ametralladoras calibre 30 y fusiles automáticos en la colina o cerro en “Piedra Menuda”, unos cuatro kilómetros antes de entrar a “Piedra Quemada”.

Después de este operativo militar de resguardo del Repliegue, según la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” y Marta Gabuardi Castillo,  Mario Ramón regresa a su casa muy de madrugada, aparentemente, con el fin de agenciarse de ropa y zapatos, para seguir al Repliegue Táctico de Managua a Masaya, el cual estiman iría ya cerca de Veracruz, y es cuando lo atrapan los grupos de asesinos de la guardia somocista, y a partir de ese momento, Mario Ramón Gabuardi Castillo desaparece para siempre.

A doña Emelina le llegaron a informar que su hijo Mario Ramón y otros jóvenes rebeldes, como René Polanco Chamagua, José Santos Mayorga Alemán, “El Oso” Marín, Joaquín Valle Corea, Domingo Matus Méndez, Óscar Gutiérrez Solano, entre otros, habían sido capturados mediante un operativo gigantesco montado por la Guardia Nacional con varios centenares de guardias asesinos, “orejas” y “soplones” del Reparto Schick Gutiérrez, entre los cuales se mencionan a Bismark “El Sapo” Prado  y a “Cara de Moto” como los responsables de que este grupo numeroso de jóvenes haya sido capturado, asesinados y desaparecidos sus cuerpos.

Doña Emelina, de 90 años cumplidos en marzo del 2013, con la mente muy lúcida, sentada en una silla mecedora, relata igualmente que el cadáver de su hijo Mario Ramón y del resto de jóvenes capturados y asesinados, fueron buscados en el trayecto de la Ruta Original del Repliegue a Masaya, en “Lomas de San Judas”, por la “Escuela de Arte”, frente al Teatro Rubén Darío, en la “Cuesta del Plomo”, en el Cerro Mokorón, donde vieron centenares de cadáveres de jóvenes asesinados, pero en ninguna parte hallaron sus cadáveres.

Suponen que además de asesinarlos atrozmente, les quemaron sus cuerpos para que no fuesen reconocidos en ninguna parte. “Con esa atrocidad primitiva, brutal, sanguinaria, lo que hicieron estos asesinos implacables de la dictadura somocista fue convertir en gloriosos Héroes y Mártires de la Patria Azul y Blanca a nuestros hijos, mientras ellos se convertían en fango asqueroso, hediondo, que nadie quiere tener a su lado”, comentó doña Emelina Castillo.

A Mario Ramón le sobreviven sus hermanos: Carlos, Rosario, Javier, Ronaldo, Víctor Manuel, Marta, Rosa y Enrique.

Doña Emelina sigue residiendo en la misma casa F-10, situada de la Pulpería Chaparral, en el Barrio René Polanco del mismo Reparto Schick, dos cuadras al Norte y media al Oeste. Tiene el teléfono:   86796998.

 Óscar Antonio Gutiérrez Serrano

Óscar Antonio Gutiérrez Serrano era del grupo de jovencitos, adolescentes, rebeldes antisomocistas ejemplares del Reparto Schick Gutiérrez, en otras palabras, de la “pelota” de José Santos Mayor Alemán, Joaquín Valle Corea, “Oso” Marín Gaitán, Osvaldo Largaespada Lagos, Domingo Matus Méndez, René Polanco Chamagua, Manuel Salvador Cuadra Pérez, etc.

Tenía 15 años de edad, era casi un niño, y estudiaba su primer año de bachillerato en el Instituto José R. Somoza, del mismo Reparto Schick Gutiérrez, cuando estalló la Insurrección Sandinista en junio de 1979.

La Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” ubica su caída en “La Jornada del Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, pues cayó cumpliendo misiones militares y de inteligencia popular cuando el Repliegue de más de seis mil capitalinos se movilizaba hacia Masaya los días 27, 28 y 29 de junio de 1979.

Cuando Óscar Antonio Gutiérrez Serrano cae, su hermano Enrique Gutiérrez Serrano ya estaba convertido en uno de los Héroes y Mártires de la atroz   masacre de Batahola, cometida por feroces guardias somocistas genocidas el 15 de junio de 1979, cuando aproximadamente unos 400 jóvenes Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros se replegaban, en pleno día, a las once de la mañana, entre el Barrio Monseñor Lezcano y el Barrio San Judas.

Esa horrenda masacre fue cometida por soldados de la Escuela de Entrenamiento Básico (EEBI, “escuela de asesinos” le llamaba la población) de la GN desde el Cerro Batahola, donde está ubicada la residencia del Embajador Norteamericano y en la orilla de las instalaciones de la Embajada de Estados Unidos, de donde también les dispararon a los jóvenes que cruzaban por predios montosos, sin parapeto alguno que los protegiera.

Allí cayó Enrique Gutiérrez Serrano, después de combatir y destruirles varios comandos a los guardias somocistas en Monseñor Lezcano, Altagracia y Las Brisas.

Mientras tanto, Óscar Antonio Gutiérrez Serrano, el hermano menor, también andaba con las armas en las manos, en compañía del grupo mencionado de jóvenes rebeldes, ejecutando emboscadas a patrullas BECAT de la Guardia Nacional y hostigando en contra de los tres Comandos que tenía el alto mando de la  dictadura somocista en el Reparto Schick Gutiérrez.

Este jovencito de 15 años era ya un consumado orador arengando con discursos encendidos a sus compañeritos de clases en el Instituto José R. Somoza, en su barrio, para que se sumaran a la lucha política y militar en contra de la dictadura somocista genocida.

La casa de su madre, Andrea Serrano Gutiérrez y de su padre, Esteban Gutiérrez Escobar, estaba (y está ahí mismo) casi enfrente de uno de los tres comandos que tenía la guardia somocista genocida en el Reparto Schick Gutiérrez. Este comando GN estaba ubicado del Tanque Rojo dos cuadras al Oeste y una cuadra al Norte, donde es hoy uno de los colegios del Reparto Schick.

Doña Andrea Serrano Gutiérrez está viva y forma parte del equipo político sandinista en el sector del antiguo Tanque Rojo del Reparto Schick, conocido como “Primera Etapa”. Don Esteban Gutiérrez Escobar ya falleció hace varios años.

En su vecindario se cuentan numerosas historias heroicas sobre este jovencito de 15 años de edad. Se lo ubica en combates frontales contra guardias de los comandos mencionados. Fabricaba explosivos, elaboraba bombas de contacto dentro de su vivienda humilde, la cual  al mismo tiempo era casa de seguridad de Jefes Guerrilleros y de la “pelota” de chavalos rebeldes del Reparto Schick Gutiérrez y dentro de la misma casa tenía un buzón de armas y municiones.

En una ocasión, según su madre Andrea Serrano Gutiérrez, su hijo guardó un paquete de bombas de contacto en uno de los roperos, y por el calor intenso, la bomba explotó y casi la mata a ella que estaba dentro de la vivienda.

Andrea relata que su hijo mayor, Enrique Gutiérrez Serrano, varios años antes de la Insurrección de Junio de 1979, se había convertido en algo así como “la mascota de Carlos Fonseca Amador”, jefe de la Revolución Popular Sandinista, cuando este se llegaba a esconder en varias casas del Reparto Schick Gutiérrez, entre otras, donde Andrea Solano Gutiérrez y en la casa del “Oso” Marín, ambas cercanas a los comandos de la Guardia Nacional somocista genocida.

Asimismo doña Andrea recuerda cómo su hijo mayor, Enrique Gutiérrez Serrano, había convertido su vivienda en casa de seguridad, buzón de armas y centro de entrenamientos de arme y desarme de armas de todo tipo, en los cuales participaba Óscar Gutiérrez Serrano y virtualmente toda “la pelota” de jóvenes rebeldes antisomocistas del Reparto Schick Gutiérrez.

En una ocasión, relata Andrea Serrano Gutiérrez, Óscar con un grupo de chavalos fue a asaltar el Centro de Salud del vecindario, de donde sustrajeron gassas, frascos grandes mertiolate, galones de alcohol, desinfectantes varios, paquetes de algodones, etc., todo lo cual se utilizó para curar heridos cuando estalló la Insurrección u Ofensiva Final de junio de 1979.

Igual que el resto de la “pelota” de chavalos rebeldes del Reparto Schick, Oscar Antonio Gutiérrez Serrano fue designado por el mando del Estado Mayor del Frente Interno, encabezado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo, para darle protección al Repliegue Táctico de Managua a Masaya, primero, en la Vanguardia y después  en la Retaguardia.

En esas misiones combativas andaban cuando fueron capturados, torturados, masacrados, despedazados y desaparecidos por guardias somocistas y “orejas” de la Oficina de Seguridad, en la noche del 27 de junio, el 28 de junio en la madrugada, el mismo 28 de junio a lo largo del día y al amanecer del 29 de junio de 1979.

Óscar Antonio Gutiérrez Serrano desapareció. No reapareció vivo ni muerto. Fue asesinado por la dictadura somocista genocida. Su cadáver fue buscado minuciosamente en numerosos sitios de Managua, ¡y nada, no se encontró¡

Con Óscar Antonio y Enrique, los hijos de doña Andrea Serrano Gutiérrez son 12 en total: Sebastiana, Enrique, Manuel, Ricardo, Gloria, Ronald, Blanca, Denis, Marlon, Marisol y Andrea. Esta última es la menor.

Doña Andrea Serrano Gutiérrez, madre de estos dos hermanos caídos del Reparto Schick, reside de donde fue el Tanque Rojo tres cuadras al Oeste, una cuadra al Norte y una cuadra al Este. Tiene el teléfono:   22892142.

 Julio César “Bamba” Juárez Roa

Julio César “Bamba” Juárez Roa.  Este jovencito de 22 años, también era estudiante  del Instituto Miguel Ramírez Goyena cuando estalló la Insurrección, u Ofensiva Final, en Managua.  En su casa, con la complicidad de su mamá Dora Roa Medrano, fallecida hace tres años (2013), en el Barrio conocido como “La Habana”, ubicado entre los vecindarios de la Colonia Nicarao, Barrio Ducualí y Barrio Venezuela, se efectuaban reuniones clandestinas y se distribuían trabajos conspirativos en contra de la tiranía somocista.

Esta viejita, Dora Roa Medrado, participó todos los años en la reedición del Replieguito “por la ruta original”, encabezado por Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, hasta que falleció hace tan sólo tres años, cuando ya andaba en silla de ruedas, por problemas artríticos en las rodillas.

Según Marta Chavarría Roa, hermana menor de Julio César “Bamba” Juárez Roa, la casa de doña Dora en “La Habana” era buzón de armas, pertrechos militares, escondite de numerosos jefes guerrilleros, se cambiaban de ropa allí, elaboraban propaganda armada dentro de la casa, y en todo eso participaba “Bamba”, indica Marta.

Según los relatos de familiares y amigos de aquellos días, “La Bamba” Juárez Roa, además, perteneció a la Columna Oscar Pérez Cassar, la que fue jefeada primero por Roberto “El Zarco” Castellón y después por Walter Ferrety Fonseca.

A esta columna asimismo se le conoció como “la Caza Perros” en la Zona Oriental y Norte  de Managua. En realidad era una columna móvil para combatir a los guardias nacionales somocistas genocidas, con el fin de impedirles su ingreso a la zona insurreccionada y mantenerlos “maneados”, es decir, que no pudieran tomar la iniciativa militar ni en contra de la Insurrección en la Zona Oriental de Managua ni hacia otros lados del país.

En la casa de “Bamba” Juárez, casi todas eran  mujeres, y muy niñas, con excepción de doña Dora. Al saber que su hijo se había ido con rumbo desconocido y que los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares ya no estaban en la Zona Oriental de Managua, ella, Dora, tomó la decisión de irse donde unos familiares, para evitar que los mataran a todos, pues sabía que la guardia somocista y los “orejas” buscaban a su hijo Julio “La Bamba” Juárez,  para matarlo.

Marta asegura que efectivamente durante la “operación limpieza” de la guardia somocista, después del Repliegue a Masaya, catearon la casa, la dejaron “patas arriba”, se robaron todo lo que había dentro, aunque no encontraron  nada de los guerrilleros y Combatientes Populares, porque éstos sacaron todo y se lo llevaron en el Repliegue de Managua a Masaya.

Julio no pudo decirles hacia dónde iban. “Vamos en Repliegue, no sé adónde”, les dijo a su madre y hermanas pequeñas. Al irse, esperanzado, “Bamba” les dijo: “!El triunfo de la Revolución está cerquita, ya viene¡”, y se alejó en la oscuridad, el 27 de junio de 1979, a las seis y media de la tarde, cargando una mochila en la que llevaba un pantalón, una camisa, una toalla, unos jabones, un cepillo de dientes, medicinas y una caja de bombas de contacto, rumbo hacia la Calle de la Clínica Don Bosco, en el entonces Barrio “Meneses” y “Santa Bárbara”, hoy Barrio Venezuela. La Calle de la Clínica Don Bosco está tan sólo a dos cuadras de donde vivía “La Bamba”, en el Barrio “La Habana”.

Sin embargo, nunca volvieron a verlo. Sus amigos y compañeros de columna trajeron la noticia, después del triunfo revolucionario del 19 de julio de 1979, de que Julio César “La Bamba” Juárez Roa había caído durante el bombardeo aéreo mortal de la guardia somocista genocida en el lado Norte de “Piedra Quemada” contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

“Quedó como desaparecido. Su cadáver nunca apareció. Mi madre  buscó su cadáver en toda “Piedra Quemada” durante varios meses. Hasta se nos dijo que una bomba lo había destrozado por completo, y que los restos de su cuerpo quedaron carbonizados. Sí supimos que él se fue al Repliegue a Masaya, porque él  vino a la casa, se vistió, aliñó su mochila, comió, envolvió comida en papeles, y cuando se iba, ya en la oscuridad de la noche, dijo: “Vamos en Repliegue, no sé para dónde”, y sus amigos y  conocidos, al regreso de Masaya, después del 19 de julio, nos trajeron la noticia de que realmente iba en el Repliegue y que cayó en “Piedra Quemada”, dice Marta Chavarría Roa, su hermana menor.

Por su parte, Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando asegura que doña Dora Roa Medrano, madre de Julio “Bamba” Juárez Roa, nunca falló a las reediciones del Replieguito “por la ruta original” que la Asociación de Combatientes Históricos del Distrito IV realiza todos los años, “sin haber faltado ni una sola vez”, sostiene “Huesito” Mairena Obando.

Esto último es confirmado por Isabel Aráuz Rugama, sobreviviente del Repliegue de Managua a Masaya y coordinadora actual de la Asociación de Mujeres Sandinistas y de Madres de Héroes y Mártires. Isabel, inclusive, actualmente recoge datos históricos y biográficos de los Héroes y Mártires de Managua, incluyendo los del Repliegue a Masaya.

Doña  Dora Roa Medrano falleció hace seis años. Varios años, antes de morir, andaba en silla de ruedas, por dos derrames cerebrales y porque sus rodillas andaban mal. Para ir al Replieguito la llegaban a traer en un microbús. Su hija menor es quien vive en la misma casa, en el Barrio La Habana,  con varios hijos menores y su marido,  de la Clínica Don Bosco, dos cuadras al Este y media cuadra al Sur. Tiene los teléfonos: 22481263 y 88751492.

Le sobreviven a “Bamba” Juárez sus hermanas y hermano:   Elisa, Rosario, Doris, Isabel, Vanessa, Marta, Karla,  y Jorge.

 Osvaldo Antonio Largaespada Lagos

Osvaldo Antonio Largaespada Lagos, de 21 años,  cayó en el Reparto Schick en lo que la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” denomina “Jornada del Repliegue Táctico de Managua a Masaya”.

La “Jornada del Repliegue a Masaya”, según Frank “Machillo” González Morales,  consistió en que varios centenares de jóvenes Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros fueron designados para cumplir numerosas tareas militares, conspirativas, de exploración, de vigilancia de los enemigos (guardias, agentes de la Oficina de Seguridad o “escuadrones de la muerte”, soplones, “orejas”, “jueces de mesta”), con el fin de asegurar, primero, la Vanguardia del Repliegue a Masaya en la Ruta Trazada, la cual comenzó en la Calle de la Clínica Don Bosco, siguió por Rubenia, Catorce de Septiembre, cauce del Reparto Schick (donde habían tres Comandos de guardias de la Guardia Nacional) y luego continuó por la entrada del Camino Viejo de Las Jaguitas, rumbo a “Las Cuatro Esquinas”, “Piedra Menuda” y “Piedra Quemada”.

En todo este trayecto, o Ruta, fue el trabajo de exploración y vigilancia de estos Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros, para que la masa humana de seis mil managuas no fuese emboscada a mansalva por la guardia somocista genocida, y precisamente alrededor de 20 de estos jóvenes fueron delatados por varios soplones, entre otros, Bismark “El Sapo”, quien se hizo pasar por “amigo” y “compañero de lucha” de todos ellos y, precisamente, el 27 a media noche y el 28 en la madrugada, se apareció con tres camiones repletos de guardias y armas, para darle cacería a estos jóvenes rebeldes, revolucionarios sandinistas, Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros, entre ellos: Osvaldo Antonio Largaespada Lagos.

“Además, asegura Frank “Machillo” González Morales, numerosos de estos jóvenes Combatientes Populares fueron regresados a cumplir otras misiones combativas cuando el Repliegue de Managua a Masaya ya iba acercándose al Cruce de Veracruz, donde hubo otro  combate con una patrulla de la guardia somocista genocida.

Según sus hermanas vivas todavía, Yadira del Socorro y Concepción del Carmen Largaespada Lagos, residentes de donde fue el Tanque Rojo del Reparto Schick desde mucho antes de la Insurrección  Sandinista de junio de 1979, precisamente a tan sólo una cuadra al Oeste, en la orilla del cauce, estaba uno de los tres Comandos de la Guardia Nacional, a cuyos soldados vigilaban estos muchachos al momento del paso del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. El Repliegue a Masaya, con seis mil ciudadanos de Managua caminando en sigilo, pasó por en medio de estos tres Comandos de guardias somocistas genocidas.

Yadira del Socorro y Concepción del Carmen Largaespada Lagos y “Machillo” González Morales, coordinador de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, coinciden en que gracias a esta labor de exploración y espionaje de estos jóvenes rebeldes, el Repliegue Táctico a Masaya pudo pasar en sigilo por esta Ruta Original trazada por el Estado Mayor del Frente Interno, encabezado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo.

De acuerdo con Yadira del Socorro y Concepción del Carmen, Osvaldo Antonio Largaespada Lagos andaba terminando de cumplir estas tareas asignadas, muy de mañanita del 28 de junio de 1979, cuando a su casa llegaron centenares de guardias superarmados en tres camiones, a capturarlo.

Osvaldo Antonio ya no estaba en su casa, pues había llegado de madrugada, rápido, se cambió de ropas, comió un poco, y salió. Sólo dijo que iba a unirse a sus compañeros que iban “en retirada” por el rumbo de la Comarca “Las Jagüitas”, después de asegurar el paso de la Retaguardia del Repliegue por esta parte del Reparto Schick, donde abundaban los guardias asesinos, los soplones, “escuadrones de la muerte” y “orejas” de la Oficina de Seguridad.

Yadira del Socorro y Concepción del Carmen observaron que con los centenares de guardias asesinos andaban los soplones Bismark “El Sapo” Prado y “Los Luchos”, quienes inicialmente se hicieron pasar como “amigos” de los chavalos rebeldes, jugaban béisbol con estos jóvenes, pero en realidad los andaban espiando, y esa noche del 27 de junio de 1979, además, los siguieron para saber qué andaban haciendo cuando, precisamente, vigilaban para que el Repliegue de Managua a Masaya pasara sin problemas entre los tres Comandos GN referidos, ubicados: uno del Tanque Rojo  tres cuadras al Oeste, en la orilla del cauce; el segundo, en la entrada al Camino de “Las Jagüitas”, o del Cine Ideal dos cuadras al Este, y el tercero era un Batallón de la EEBI ubicado en Baterías Hasbani, en la orilla del mismo cauce del Reparto Schick.

Se afirma ahora que por instrucciones de Jefes Guerrilleros, las casas de estos soplones fueron incendiadas cuando la Insurrección Sandinista estaba en pleno apogeo en la Zona Oriental de Managua.

Se supone que Osvaldo Antonio Largaespada Lagos fue capturado por este grupo de asesinos cuando iba rumbo a “Las Cuatro Esquinas”, en la Comarca “Las Jagüitas”, o tal vez ya estaba en “Piedra Menuda”, detrás de la marcha del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Todos los chavalos o jóvenes capturados en ese operativo somocista gigantesco del 28 en la madrugada, y en la mañanita, fueron asesinados y desparecidos. Sus cadáveres no aparecieron nunca. Hay certeza entre familiares, amigos y vecinos de que fueron torturados, despedazados y quemados por la soldadesca bestial del somocismo genocida, jefeado por Anastasio Somoza Debayle.

Osvaldo Antonio Largaespada Lagos estudiaba quinto año de bachillerato en el Instituto Miguel de Cervantes Saavedra, en el ZUMEN, y al mismo tiempo laboraba en gestiones de partidas de nacimiento en Alcaldía de Managua o Distrito Nacional.

Los relatos familiares y de compañeros de combates rebeldes en contra de la dictadura militar somocista, indican que Osvaldo Antonio Largaespada Lagos se había organizado con el grupo de los hermanos Solano en el Barrio Ducualí, Cuna de la Insurrección Oriental, y de paso se coordinaban con los Combatientes Populares de las Colonias Nicarao, Catorce de Septiembre, Don Bosco, Colombia y Diez de Junio.

Yadira del Socorro Largaespada Lagos recuerda que su hermano en media insurrección llegó a su casa, de noche, herido levemente, y que fue curado allí mismo en la casa. Las dos hermanas sabían que Osvaldo Antonio había participado en emboscadas a patrullas de la guardia somocista, en fabricación de explosivos, en traslado de los mismos explosivos de una trinchera de combate a otra en la Zona Oriental de Managua, en utilización de bombas de contacto contra convoyes de guardias, hacía labores de correo clandestino, y por último la designación para que vigilaran a los enemigos por el paso del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, por el Reparto Schick.

Antes de trasladarse al Reparto Schick en 1967, Francisco Antonio Largaespada Orozco (fallecido hace 13 años) y Mercedes del  Carmen Lagos García (fallecida hace seis años), padre y madre respectivamente de Osvaldo Antonio Largaespada Lagos, vivían en una colonia contigua a la Estación del Ferrocarril, en las cercanías del Teatro Rubén Darío, antes del Terremoto de 1972.

Se compraron ese lotecito en que viven hoy, situado de donde fue el Tanque Rojo, una cuadra al Oeste y media cuadra al Norte, donde posteriormente la Guardia Nacional somocista genocida instaló uno de los Comandos referidos, para controlar a esta pobretería, considerada desde siempre enemiga de la dictadura somocista, jefeada por Anastasio Somoza Debayle.

En esa dirección  le sobreviven a Osvaldo Antonio sus hermanas Yadira del Socorro, Concepción del Carmen, Francisco Alberto y José Luis Largaespada Lagos, quienes tienen el teléfono convencional: 22553446. Osvaldo Antonio tenía una novia, llamada Zoila, quien estudiaba en la Escuela Nacional de Comercio.

 Marta Lorena “Cleo” López Mojica

Marta Lorena “Cleo” López Mojica. Según datos biográficos incompletos, Marta Lorena vivía con su mamá, María Adilia Mojica, en el Barrio San José Oriental, donde se conoció con Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez, mientras ambos participaban en la lucha política y militar organizada en contra de la dictadura somocista.

Marta Lorena estudiaba su quinto año de bachillerato en el hoy Colegio Miguel Bonilla. Su mamá ya falleció hace varios años y el resto de su familia ya no vive en el Barrio San José Oriental.

Ricardo Ordeñana Solórzano, cuñado viudo de Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez, indica que no se sabe qué rumbo tomó el resto de la familia de Marta Lorena “Cleo” López Mojica, después de fallecida doña María Adilia Mojica. No se conoce quién era su papá.

Frank “Machillo” González Morales y Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando,  ambos de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, elogian abundantemente el comportamiento combativo de Marta Lorena López Mojica y su decisión valiente, audaz y solidaria de quedarse cuidando a su marido en “Las Cuatro Esquinas”, “a sabiendas de que la matarían, porque un batallón de la guardia somocista genocida estaba en los alrededores”.

Marta Lorena era una muchacha jovencita, de unos 19 años, bonita, graciosa, esbelta,  amable, Combatiente Popular en vecindarios como “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez), San José Oriental, Paraisito, San Cristóbal, María Auxiliadora y Puente El Edén, e iba en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Ella  personalmente se había implicado en la Insurrección, u Ofensiva Final, y no podía quedarse fuera del Repliegue de Managua a Masaya por doble razón: su implicación en los combates, de trinchera en trinchera, con las armas en las manos, para derrumbar a la dictadura somocista genocida, y porque su esposo Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez había sido herido gravemente, estaba hospitalizado en el Hospital Clandestino del Instituto Experimental México, en Bello Horizonte, y era conducido en camilla durante el célebre Repliegue Táctico de Managua Masaya.

Marta Lorena López Mojica y “El Sobrino” Dávila Sánchez se quedan donde la familia Cajina Fonseca, en “Las Cuatro Esquinas”, al Sur de la Comarca “Las Jaguitas”, donde ambos eran conocidos y amigos.

Ambos fueron escondidos allí en una casa y en un furgón, donde los guardias somocistas genocidas de la EEBI los descubrieron y después los asesinaron a eso de las diez de la mañana del 28 de junio de 1979, unas pocas horas después del paso del Repliegue Táctico de Managua a Masaya por este sitio de  las “Cuatro Esquinas”, en el extremo Sur de la Comarca “Las Jagüitas”.

Existe un monumento en homenaje a Marta Lorena López Mojica, en una de las calles del Barrio Rigoberto López.

César Sánchez, hermano mayor de Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez, escribió un libro sobre parte de la gesta revolucionaria de su adorado y respetado hermano, aunque no revela detalles de cómo “El Sobrino” Dávila Sánchez ingresa al Frente Sandinista, de la Tendencia Proletaria,  y tampoco detalla sobre los combates en que participó en la Zona Oriental de Managua.

Elogia César Sánchez a Marta Lorena “Cleo” López Mojica por haber acompañado sin vacilaciones a su marido Carlos Alberto cuando éste fue herido gravemente en un combate en el Barrio  Paraisito, donde a punta de disparar con su ametralladora calibre 30 neutralizó y arrebató una tanqueta a la guardia somocista genocida.

Los elogios de César Sánchez son abundantes al exponer cómo Marta Lorena López Mojica sin vacilar un instante se queda con su marido en “Las Cuatro Esquinas” para cuidarlo y protegerlo de la posibilidad de que lo asesinaran. Al final, los guardias los asesinaron a ellos dos y a otros capturados en “Las Cuatro Esquinas”, en la Ruta original del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

En el libro mencionado se publican fotos del homenaje popular, u honras fúnebres, a Carlos Alberto Dávila Sánchez y a su esposa Marta Lorena López Mojica, en el Puente   Paraisito, el 29 de agosto de 1979, después de haber recuperado sus cadáveres en “Camino del Río”, cerca de la Comarca Sabana Grande, en Managua. Fueron sepultados juntos en el Cementerio Oriental de Managua.

Esa ceremonia fúnebre y de contenido político revolucionario, con los cadáveres de ambos presentes allí, fue registrada por el Diario BARRICADA en los primeros días del mes de agosto de 1979.

Cerca de este mismo sitio, “El Sobrino” Dávila Sánchez y Marta Lorena “Cleo” López Mojica, fueron casados en una ceremonia militar revolucionaria por Frank “Machillo” González Morales, con la presencia de centenares de Combatientes Populares de los Barrios Paraisito,  San José Oriental y de “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez), antes de que se produjera el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Sobre “El Sobrino” Dávila Sánchez y Marta Lorena “Cleo” López Mojica se puede consultar a Frank “Machillo” González Morales en la Asociación de Combatientes Históricos “Carlos Fonseca Amador”, situada de la Racachaca cuad3ra y media al Sur, en el barrio Altagracia.

 José Luis “Oso”  Marín Gaitán

José Luis “Oso” Marín Gaitán tenía 19 años y era Técnico Electricista Industrial, graduado en el Instituto Técnico Vocacional, ubicado de “La Subasta” cinco cuadras al Norte, en la orilla del Lago de Managua.

Este joven de 19 años era ya una leyenda en el Reparto Schick, pues además de trabajar en instalaciones de sistemas eléctricos en los Repartos y Colonias que se construían en la década del 70 en Managua, lo veían jugando béisbol los fines de semana, haciendo propaganda revolucionaria guerrillera en las noches en su vecindario, en otros vecindarios cercanos y dentro de autobuses y camionetas de pasajeros, y también organizando a la “pelota” de jóvenes rebeldes antisomocistas del Reparto Schick, con el fin de enfilarlos en la lucha armada.

Se conoce que en su casa y la de los Centeno, ambas ubicadas del antiguo Tanque Rojo tres cuadras al Oeste y cuadra y media al Norte, se hospedó clandestinamente varias veces Carlos Fonseca Amador, jefe de la Revolución Popular Sandinista.

“Oso” Marín Gaitán andaba con la “pelota” de jóvenes rebeldes antisomocistas del Reparto Schick, entre otros: Joaquín Valle, José Santos Mayorga Alemán, Francisco René Polanco Chamagua, Domingo Matus Méndez y Osvaldo Antonio Largaespada Lagos, todos los cuales fueron asesinados atrozmente por guardias somocistas genocidas.

Su padre, Luis Armando Marín López (de 80 años en 2013), señala que su vivienda se convirtió en casa de seguridad  de Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros, más buzón de armas y explosivos, pues “Oso” Marín Gaitán se reunía allí con la “pelota” de jóvenes rebeldes antisomocistas, y en realidad las casas de cada uno de ellos, eran sitios de reuniones clandestinas, buzones de armas y lugares donde planeaban las emboscadas contra patrullas de la guardia, o ataques a los Comandos GN en el Reparto Schick y Zona Oriental de Managua.

Ángela Gaitán Lezama, madre de “El Oso”, fallecida hace varios años, también colaboraba en las actividades guerrilleras clandestinas de su hijo José Luis “El Oso” Marín Gaitán.

En su vecindario se afirma que “Oso” Marín Gaitán inclusive se subía, solito, a árboles  frondosos de chilamates, con cajas de bombas de contacto, en los sitios por donde pasaban patrullas BECAT de la Guardia Nacional en el Reparto Schick, les  lanzaba esos explosivos a los guardias, se bajaba velozmente y se corría. De esa forma, destruyó numerosos  jeeps BECAT en la Zona del Reparto Schick.

“Oso” Marín Gaitán entraba y salía de su casa, cuando la Insurrección Sandinista estaba en pleno apogeo en junio de 1979. Siempre procuraba que nadie lo siguiera. Le llegaba contando a su padre que había participado en enfrentamientos armados en trincheras de combate en el propio Reparto Schick, en las Colonias Nicarao, Catorce de Septiembre, en Ducualí, en El Edén y para el lado de Santa Rosa, en la Carretera Norte.

La propia noche de salida del Repliegue Táctico de Managua Masaya, el 27 de junio cerca de las doce de la noche, el grupo de Combatientes Populares de “Oso” Marín Gaitán sostuvo un combate rápido contra guardias somocistas y “orejas” y “soplones” de las Oficina de Seguridad cerca del Cine Ideal, donde andaban operando soldados de la GN y soplones, mientras el Repliegue a Masaya ya se desplazaba por el Reparto Schick.

“Oso” Marín Gaitán andaba en operaciones de exploración, vigilancia y controles de los enemigos somocistas, la noche del 27 y madrugada del 28 de junio, para que el grueso de seis mil ciudadanos del Repliegue de Managua a Masaya pasaran sin ser emboscados a mansalva por la Guardia Nacional somocista genocida, en este sitio de Managua.

Este grupo de jóvenes rebeldes, como queda expresado, fue infiltrado por soplones u “orejas” de la Oficina de Seguridad y de la Guardia Nacional. Se supone que “El Oso” Marín Gaitán fue capturado precisamente en la madrugada del 28 cuando se movía afanosamente en protección del Repliegue a Masaya, primero en su Vanguardia temprano, antes de la media noche, y después en la Retaguardia del mismo Repliegue cuando ya era pasada la una de la mañana del 28 de junio de 1979.

Su padre, su madre, sus hermanas menores, sus familiares, sus compañeros rebeldes antisomocistas y amigos, no volvieron a saber nada de “El Oso” Marín Gaitán. Se supone que lo agarraron junto a Joaquín Valle y José Santos Mayorga Alemán.

Su padre, Luis Armando Marín López, de 80 años al 2013, asegura que él, sus familiares y vecinos tuvieron noticias de que este grupo de jóvenes fueron capturados, por las delaciones de los soplones somocistas, la madrugada del 28 de junio, cuando aseguraban el paso de la Retaguardia del Repliegue a Masaya por la parte Oriental del Reparto Schick, antes de salir al Camino de “Las Jagüitas”, rumbo a “Piedra Menuda” y “Piedra Quemada”, en Masaya.

Don Luis Armando  Marín López indica que inicialmente creyeron que encontrarían vivos a este grupo de jóvenes revolucionarios sandinistas, pero poco a poco esa idea se fue desvaneciendo, especialmente al darse el Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, el 19 de julio de 1979, pues en realidad la búsqueda organizada, amplia, no los encontró ni vivos ni muertos.

Marín López recuerda que numerosas familias del Reparto Schick se juntaron, de forma organizada, para buscar a sus hijos vivos o muertos, durante varios meses, y no encontraron nada. Fueron a “Piedra Quemada”, fueron a Nindirí, anduvieron en los sitios en que la guardia somocista genocida tiraba los cadáveres de asesinados, entre otros: Cuesta del Plomo, Escuela de Arte, Lomas de San Judas, frente al Teatro Popular Rubén Darío, en la costa del Lago de Managua, etc.

El último sitio que visitaron fue el Cerro Mokorón, frente a la UNAN-Managua, donde los jefes del naciente Ejército Popular Sandinista les mostraron las tumbas colectivas en que centenares de cuerpos asesinados fueron echados por la Guardia Nacional somocista genocida, y allí no estaban los cuerpos de sus hijos. Encontraron algunas ropas parecidas a las que andaban puestas, nada más. Sospechan que los cuerpos de estos jóvenes fueron quemados, como iban a hacer un grupo de guardias asesinos con el cuerpo de Manuel Matus Méndez, cuyo cadáver fue rescatado por una mujer del mismo Reparto Schick.

“Oso” Marín Gaitán dejó una niña, pues su esposa estaba embarazada cuando él fue asesinado el 28 de junio de 1979, en la madrugada. Esa niña es enfermita, es discapacitada, informa el abuelo Luis Armando Marín López. La madre de “El Oso” Marín Gaitán, Ángela Gaitán Lezama, falleció hace varios años.

A “Oso” Marín Gaitán le sobreviven sus hermanos menores: Sonia, Martín, Ana Julia, Petrona y Carla. Esta familia reside en el mismo sitio, de donde fue la “Casa de la Mujer”, una cuadra al Este y una cuadra al Norte, en la casa No. A-95.  Don Luis Armando Marín López tiene el teléfono celular:   86132204.

 Los Hermanos Martínez, o Hipólito Martínez Guzmán

Los Hermanos Martínez, o Hipólito Martínez Guzmán.  Finalmente, después de una larga búsqueda de casi un mes, encontré a Daniel Gregorio Martínez Velásquez, hermano mayor de Hipólito Martínez Guzmán, este último caído y desaparecido durante el bombardeo aéreo infernal en el lado Norte de “Piedra Quemada”,  el 28 de junio de 1979, entre las diez y media de la mañana y las dos de la tarde.

Hipólito Martínez Guzmán era un niño Combatiente Popular, de apenas 14 años cumplidos, de esos chavalos excepcionales que hubo durante los combates de la Ofensiva Final contra la dictadura somocista genocida.

Este caso singular se conoció durante más de 30 años como el de los “Hermanos Martínez”, caídos en “Piedra Quemada”, durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, pues la madre de ambos, Victoria Guzmán Velásquez (ya fallecida hace siete años) siempre dijo que dos de sus hijos habían caído en el Repliegue a Masaya, específicamente en “Piedra Quemada”.

Doña Victoria Guzmán repetía ese dicho convencido cada año que acompañaba al “Replieguito por la Ruta Original”, organizado y ejecutado por unos mil acompañantes de Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, quien lo lleva, precisamente, hasta “Piedra Quemada” todos los años desde 1980.

Daniel Gregorio Martínez Velásquez, quien tenía 16 años al momento del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, indica que en realidad el caído en “Piedra Quemada” fue su hermano menor Hipólito Martínez Guzmán, cuyo cadáver jamás fue encontrado.

Ocurre, según Daniel Gregorio, que doña Victoria Guzmán Velásquez hacía tal afirmación porque su otro hijo Faustino Martínez Guzmán también cayó combatiendo contra la dictadura somocista durante la Insurrección de junio de 1979, en el Ingenio San Antonio, en Chichigalpa, Chinandega.

También llegaba a “Piedra Quemada” don Simeón Donato Martínez, padre de los tres Hermanos Martínez, implicados en la lucha armada contra el somocismo genocida primero en Santa Lucía, Boaco, de donde son originarios, y después en la Insurrección en Managua.

Daniel Gregorio Martínez relata que los tres Hermanos Martínez estaban organizados en estructuras juveniles escolares y del Frente Sandinista guerrillero clandestino en Santa Lucía, Boaco, con Andrés Mendoza Pérez, Lucy Mayorga Obando y otros jóvenes y chavalos como Hipólito, y que como sus padres tenían casa en el Reparto Amanda (hoy Berta Díaz, cerca del Aeropuerto Sandino), entonces esto facilitó que los dirigentes guerrilleros  sandinistas los remitieran a Managua, y que se ubicaran en las dos casas de seguridad de los Martínez y de Andrés Mendoza padre.

Puestos aquí en el Reparto Amanda, recuerda Daniel Gregorio Martínez, organizaron de mejor manera las casas de seguridad, con la finalidad de que la guardia somocista, los orejas, soplones  y paramilitares no los fueran a detectar. También organizaron dos buzones de armas, municiones y bombas de contacto en los canales de los techos de ambas viviendas, ubicadas entre fincas y las cercanías del Lago de Managua.

Por disposiciones del Estado Mayor del Frente Interno, encabezado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo,  los dos Hermanos Martínez y Andrés Mendoza Pérez fueron enviados a combatir inicialmente en la Insurrección de los Barrios Noroccidentales, específicamente en Monseñor Lezcano, Santa Ana, Linda Vista, Las Brisas, Altagracia y Lomas de Guadalupe.

Participaron en los violentos combates para destruir el Cuartel militar o Sección de Policía que la Guardia Nacional somocista genocida tenía en el Barrio Monseñor Lezcano. También en los enfrentamientos a balazos que hubo con soldados o guardias en el Sur de San Judas.

Participaron en el Repliegue Táctico de Monseñor Lezcano a San Judas el 15 de junio de 1979, el cual fue masacrado en Batahola, en el lado Suroeste de la Embajada Norteamericana, ejecutada por un pelotón de la Escuela de Entrenamientos Básico (EEBI) de la Guardia Nacional, cuyos efectivos militares dispararon decenas de ráfagas de ametralladora 50 contra casi 400 combatientes replegados.

Casi 100 de esos jóvenes replegados fueron masacrados a mansalva por los guardias somocistas genocidas, quienes dispararon las ametralladoras desde un Taller de la Mercedes Benz, desde la empresa KOMATSU, desde el Cerro Batahola, cerca de la Residencia del Embajador gringo, y desde los muros del Este de la Embajada Norteamericana.

Estos Hermanos Martínez y Andrés Mendoza Pérez sobrevivieron a la masacre de Batahola.

Los dos Hermanos Martínez y Andrés Mendoza Pérez, sobrevivientes de la masacre, fueron enviados entonces a la Zona Oriental-Norte de Managua, donde el mando del Estado Mayor del Frente Interno los ubicó en trincheras de combate de vecindarios como  Paraisito, San José Oriental, María Auxiliadora y San Cristóbal, donde uno de los jefes de columnas combativas era Frank “Machillo” González Morales, perteneciente al Frente Sandinista Proletario clandestino.

Estos tres jovencitos participaron en el famoso combate contra contingentes de la Guardia Nacional el 21 de junio en los Barrios Paraisito, San José Oriental y Rigoberto López Pérez, pues la GN intentaba romper el cerco de la Insurrección por esta vía, pero más bien fue derrotada y se le destruyeron tanques, tanquetas, camiones de transporte de infantería y municiones y se les arrebataron numerosas armas de guerra.

Ambos Hermanos Martínez se van en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya aquella noche del 27 de junio de 1979. Don Daniel Gregorio Martínez recuerda que iban en el centro de las columnas; en las que iban jefeadas por William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo.

Sin embargo, después del Cruce de Veracruz, donde se registró un combate con una patrulla de la Guardia Nacional somocista genocida, y que hubo tres caídos del Repliegue y se le arrebató una ametralladora 50 a los guardias, los dos Hermanos Martínez no se volvieron a ver nunca más.

Daniel Gregorio Martínez indica que Andrés Mendoza Pérez y él siguieron caminando juntos hasta “Piedra Quemada”, frente al Volcán Masaya, donde Daniel Gregorio vio caer a Mendoza Pérez partido por los charnelazos de una bomba de 1,000 libras.

No supo nada de su hermano Hipólito Martínez Guzmán. Estando ya en Masaya el 29 de junio de 1979, varios compañeros Combatientes Populares del Repliegue, originarios de Managua, le informaron que su Hermano Hipólito había sido partido por charneles de rockette lanzados desde aviones Push and Pull en “Piedra Quemada”.

Le dijeron también que el cadáver de Hipólito Martínez Guzmán había quedado sepultado a medias en la orilla de uno de los tres  caminos en el lado Norte de “Piedra Quemada”, y que lo habían tapado con piedras, arenas y pedazos de ramas secas.

El cadáver de Hipólito Martínez Guzmán jamás fue encontrado. Su madre y su padre organizaron brigadas de búsqueda en los meses de julio, agosto y septiembre del mismo año 1979, pero no lo encontraron.

Su madre, Victoria Guzmán, venía todos los años al “Replieguito por la Ruta original” y siempre decía que tenía la esperanza de que su hijo Hipólito algún día apareciera vivo. Dejó de venir a “Piedra Quemada” hasta que la muerte la sorprendió hace seis años.

Su padre, Simeón Donato Martínez, se ha quedado viviendo en Managua. Está muy enfermo, según Daniel Gregorio Martínez Velásquez, quien reside actualmente en la entrada a “Pajarito Azul”, en el Kilómetro Diez de la Carretera Nueva a León, en Ciudad Sandino. Tiene el teléfono:   83674359.

Cuando se registró la Insurrección Sandinista Victoriosa de junio de 1979, los tres Hermanos Martínez eran estudiantes de secundaria en Santa Lucía, Boaco. Estaban por bachillerarse.

Daniel Gregorio Martínez Velásquez ha tenido que aprender numerosos oficios para sobrevivir. Hace de electricista, albañil, carpintero, ebanista, fontanero, y sale todos los días de su casa, en la dirección mencionada, a realizar “trabajos por cuenta propia” y “a domicilio” también.

Rolando José “Condorito” Martínez Rivera

Rolando José “Condorito” Martínez Rivera fue de esos Combatientes Populares multifacéticos, a quienes los Jefes Guerrilleros Proletarios ponían a hacer “mil tareas diferentes” encaminadas todas al socavamiento militar de la dictadura somocista genocida.

Hacía “pintas” en paredes y muros, en las carrocerías de los autobuses urbano colectivos, distribuía propaganda política y armada en vecindarios como Paraisito, San Cristóbal, María Auxiliadora, El Edén, Ducualí, en la Diez de Junio, en Don Bosco; trasladaba armas de un lado a otro, fabricaba explosivos y bombas de contacto, tenía a su cargo una casa de seguridad, un buzón de armas de guerra y municiones, y era un joven conectado plenamente con otros Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros como Frank “Machillo” González Morales, Alfonso “Mascota” García González, con “Bujía” Chávez, “El Indio Jerónimo”, con “el nueve dedos”, “Chelín” y Salvador “La Chava ”Pérez Alemán, Bayardo Berríos (hoy Comisionado de la Policía),  por ejemplo, quienes operaban contra la guardia somocista antes y durante la Insurrección Sandinista en vecindarios como  Paraisito, San José Oriental, “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez), Larreynaga, El Edén y  Ducualí.

“Machillo” González Morales era, antes de la Insurrección Final, uno de los jefes principales de este grupo mencionado, en el cual estaba metido a fondo “Condorito” Martínez Rivera.

Al estallar la Insurrección Sandinista el nueve de junio de 1979, “Condorito” Martínez Rivera tenía 17 años, residía en el Barrio Paraisito y estudiaba secundaria en el Instituto Maestro Gabriel  (situado al Noroeste del barrio Larreynaga, contiguo  al Barrio San Luis), donde unos 300 estudiantes formaban una “pelota” revolucionaria antisomocista, incluyendo a Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez y Marta Lorena López, quienes ya en ese momento actuaban de manera organizada con el FSLN clandestino y con las armas en las manos, en Managua.

La madre de “Condorito” Martínez Rivera, Narcisa Eusebia Rivera Munguía, de 80 años actualmente, dice que su hijo era un sujeto alegre, y parecía andar divertido en sus conspiraciones organizadas en contra del régimen somocista genocida.

Recuerda que su vivienda en el Barrio  Paraisito fue convertida “en casa de seguridad de Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares y en buzón de armas” por su hijo “Condorito” Martínez Rivera. “No hay dónde esconder estas armas, mamá…voy a acondicionar el canal de desagüe en el techo de la casa, para esconder las armas”, le dijo “Condorito” Martínez Rivera a su madre, e inmediatamente se puso a trabajar con pedazos de zinc, y allí colocó armas, municiones, bolsas de explosivos, propaganda escrita.

Según Narcisa Eusebia Rivera Munguía, los demás Combatientes Populares, “Condorito” y sus hermanos José Ortiz Rivera y Francisco Luis Rivera, por “señas” se indicaban unos a otros dónde estaban las armas, las cuales tomaban y metían en sacos, canastos, cartones, costales de manta, etc., y salían a las calles como que iban de compras, cuando en realidad se dirigían a hacer “operativos militares con esas armas”.

Cuando todo el grupo se juntaba en la casa de Narcisa Eusebia, en el Barrio  Paraisito, casi en silencio se les oía decir que estaban organizados en los  Comandos Revolucionarios del Pueblo, de la Tendencia Proletaria del FSLN clandestino.

“Condorito” Martínez Rivera llegaba a su casa, en medio de la Insurrección y de los tiroteos generalizados,  a comer; se cambiaba de ropas, si podía se bañaba, y volvía rápido hacia las trincheras de combates en  los Barrios Paraisito, en San Cristóbal, María Auxiliadora, El Edén y el San José Oriental, que eran los vecindarios más cercanos a su casa en el Barrio Paraisito.

El 27 de junio de 1979, día o noche en que arrancó el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, su madre y sus hermanos ya no vieron a “Condorito” Martínez Rivera. “Seguramente su situación combativa se lo impidió”, comenta uno de sus hermanos, todavía vivo.

En la Asociación de Combatientes Históricos de Managua, brazo político histórico del Frente Sandinista, encabezados por Frank “Machillo” González Morales y Juan Carlos Soza Aragón, testimonian que “Condorito” se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

No sobrevivió al bombardeo aéreo infernal de la guardia somocista genocida contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya en “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya. El cadáver de “Condorito” Martínez Rivera desapareció.

Su madre, Narcisa Eusebia Rivera Munguía, vecinos, familiares y amigos, formaron una brigada de búsqueda en “Piedra Quemada”, en el camino a Nindirí, por los desfiladeros de la Laguna de Masaya, por donde pasó el Repliegue a Masaya en plena oscuridad y en silencio sepulcral; recorrieron también la “Ruta Original del Repliegue” hacia atrás, para el lado de “Piedra Menuda”, “las Cuatro Esquinas”, el Cruce de Veracruz, pero nunca encontraron el cadáver de “Condorito” Martínez Rivera.

 Narcisa Eusebia Rivera Munguía vive con uno de sus hijos en una casita que le mandó a construir el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, ubicada del portón del Hospital “Manolo Morales Peralta”, cinco cuadras al Sur, una cuadra al Oeste y 80 varas al Sur, en el Barrio Grenada, en Managua. Tiene los teléfonos: 89105109 y 89536940.

 José Santos “Cerro Negro” Mayorga Alemán

José Santos “Cerro Negro” Mayorga Alemán  era un jovencito de 17 años, perteneciente a la “pelota” de unos 500 jóvenes rebeldes antisomocistas de los vecindarios René Schick Gutiérrez, Asentamiento “La Fuente” (Ariel Darce), Reparto Santa Julia y la Colonia Nicarao. Estaba organizado en la “Juventud Revolucionaria”.

José Santos Mayorga Alemán aparece en los listados oficiales y no oficiales de caídos o Héroes y Mártires del Repliegue de Managua a Masaya, por ejemplo en los libros: “Porque viven siempre entre nosotros”, del Instituto de Estudios del Sandinismo; e “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue de Managua a Masaya”, de Pablo E. Barreto Pérez.

José Santos Mayorga Alemán estudiaba su secundaria en el Instituto René Schick Gutiérrez, el cual pasó a nombrarse “José Santos Mayorga Alemán” después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista. Al mismo tiempo, José Santos, a pesar de su corta edad, era obrero soldador en la Ferretería Reynaldo Hernández, donde fue contactado y organizado en la estructura guerrillera militar por el Frente Sandinista Proletario.

La familia de José Santos Mayorga Alemán vivía casi en enfrente de donde tenía un Comando la Guardia Nacional somocista genocida, específicamente del Tanque Rojo del Reparto Schick, dos cuadras al Oeste y unas 60 varas al Norte, en la orilla del cauce, donde después de 1979 se edificó el Instituto “José Santos Mayorga Alemán”.

Un poco al Sureste, cinco cuadras al Sur y cuadra y media al Este, en la entrada del Camino Viejo a la Comarca de “Las Jagüitas”, estaba otro Comando de la Guardia Nacional. Y antes de estos dos lugares, en la orilla del cauce que va a dar al “Tanque Rojo”, en la Fábrica de Baterías Hasbani, estaba un Contingente de unos 200 guardias de la Escuela de Entrenamiento Básico de la Guardia Nacional.

Por estos tres sitios, en sus orillas, en sus costados, pasó el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, integrado por un poco más de seis mil ciudadanos de Managua, entre Jefes Guerrilleros, Combatientes Populares y civiles implicados en la Insurrección u Ofensiva final, entre las nueve y las once de la noche del 27 de junio de 1979.

El Repliegue Táctico de Managua a Masaya comenzó a moverse de cada uno de los Barrios, Repartos y Colonias implicados en la Insurrección, un poco después de las seis de la tarde de ese 27 de junio de 1979, en la noche.

El Reparto Schick Gutiérrez (Oriente de Managua urbana)  fue parte de la Ruta Original escogida por los miembros del Estado Mayor General del Frente Interno (FSLN clandestino), jefeado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo, y el Estado Mayor Conjunto de Managua, integrado, entre otros, por los comandantes Mónica Baltodano Marcenaro, Osvaldo Lacayo Gabuardi, Raúl Venerio Granera, Walter Ferrety Fonseca, Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, Marcos Somarriba García, Rolando “Carlos”, “Cara Manchada” Orozco Mendoza,  etc.

El Reparto Schick Gutiérrez fue en realidad el sitio más peligroso para el paso del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Y así quedó demostrado, pues casi a media noche, cuando íbamos acercándonos al Tanque Rojo, por dentro del cauce, se produjeron encontronazos a tiros con guardias, “soplones” y “orejas”, o informadores oficiosos  de la Oficina de Seguridad (OSN, policía política somocista) y de la Guardia Nacional  genocida.

Además de haber participado activamente en emboscadas, en colocaciones de explosivos, ajusticiamientos de guardias, “jueces de mesta”  y “orejas”, en combates en trincheras combativas de las Colonias Nicarao y Catorce de Septiembre, frente a la “Treceava Sección de Policía”, al momento en que el Repliegue Táctico de Managua a Masaya se movía hacia la Ruta Original, cargando casi 200 heridos, un grupo de jovencitos Combatientes Populares del Reparto Schick fue asignado por el mando militar sandinista del Repliegue para que vigilaran los movimientos de los guardias en los Comandos GN mencionados arriba.

Según Freddy Mayorga Alemán, hermano de José Santos, e Isidro Collado, padrastro de José Santos Mayorga Alemán, esta tarea guerrillera la estaban desempeñando unos 12 muchachos del Reparto Schick, un poco después de las siete de la noche del 27 de junio de 1979, entre otros: Joaquín Valle, Luis Marín, Mario Masías Paredes, Domingo Matus Méndez y José Santos Mayorga Alemán.

El grupo de jóvenes rebeldes guerrilleros se habían distribuido el trabajo de espionaje, para garantizar la seguridad de la Vanguardia y Retaguardia del Repliegue a Masaya. Usaban los patios, techos de sus casas y vecinas, árboles altos, el cauce mismo, más disimulos y disfraces en las calles, con el fin de  observar cómo se estaban moviendo los guardias y “orejas” de la Oficina de Seguridad entre el Asentamiento “La Fuente” y el Reparto Schick Gutiérrez, hasta la altura del Tanque Rojo (este tanque  ya desapareció. Estaba ubicado del Cine Ideal cuatro cuadras al Norte).

Este labor clandestina, revolucionaria, de espionaje de estos jóvenes, incluido José Santos, con Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares, incluía revisar cuidadosamente todas las calles, accesos y patios de los alrededores en que estaban ubicados los tres Comandos GN, o contingentes que tenía la Guardia Nacional somocista genocida en Baterías Hasbani, del Tanque Rojo dos cuadras al Oeste, del Cine Ideal una cuadra al Este, donde estaba ubicada la Escuela Hope Portocarrero de Somoza; también la calle principal del Reparto Schick Gutiérrez y todos los alrededores del Camino Viejo a las “Cuatro Esquinas” de la Comarca Las Jagüitas.

El grupo de jovencitos Combatientes Populares no sabían que la guardia somocista genocida les había infiltrado un asqueroso agente, u “oreja”, llamado Bismarck “El Sapo” Prado, quien se hacía pasar como “amigo” y pasó información de cómo y en qué zonas se andaban moviendo estos muchachos sandinistas.

Los testimonio de Freddy Mayorga Alemán y de isidro Collado indican que el grupo de muchachos, incluyendo José Santos, Joaquín Valle, Luis Marín, Mario Masías Paredes y Domingo Matus Méndez, fueron “cazados” de uno en uno en sus patios propios y ajenos, en las calles oscuras y entre matorrales, cuando el Repliegue de Managua a Masaya se estaba moviendo, pues “El Sapo” inclusive hasta había hecho un mapa, en el cual indicaba a los guardias GN y “orejas” cuáles eran esas rutas entre patios y calles del Reparto Schick, el cual entonces estaba todavía lleno de árboles, solares vacíos y cauces oscuros como el que usamos los seis mil replegados a Masaya.

Freddy Mayorga Alemán e Isidro Collado no recuerdan al resto de nombres de los chavalos capturados por traición de “El Sapo” Prado. Todos desaparecieron. Sus cadáveres nunca aparecieron, con excepción del cuerpo de  Domingo Matus Méndez, porque éste tuvo la “suerte” de que un grupo numeroso de vecinos de este sector de Managua presenció, en medio de la oscuridad, cuando estaba siendo asesinado por los guardias somocistas genocidas.

Según doña Ana Mercedes García, de 77 años actualmente, Domingo Matus Méndez asesinado con saña inaudita, le desbarataron la cabeza a golpes y balazos, y con un machete le descuartizaron todo el cuerpo.

Domingo Matus Méndez tuvo “suerte” porque ese grupo de vecinos desafiando a los guardias se salió a la calle, y pidieron “piedad” para el cuerpo del jovencito Matus Méndez, de apenas 17 años de edad.

Ana Mercedes García llevó una bolsa plástica y un carretón de manos hasta el sitio en que los guardias inclusive se disponían a prenderle fuego, con gasolina, al cuerpo desbaratado de Domingo Matus Méndez. “No hombre, no lo quemen… Démenlo, yo le voy a dar cristiana sepultura”, suplicó Ana Mercedes a los guardias somocistas genocidas.

“Ah, con que vos sos familiar de este revoltoso, hijueputa…!Llevátelo ya, o lo quemamos¡”, le respondieron. Unas dos horas antes, en las cercanías de los Billares “Shanguello”, otro grupo de guardias había matado a balazos a un ciudadano, llamado Isidro Centeno, y frente a su casa le prendieron fuego, ese mismo día 27 de junio de 1979, en la tardecita, cuando el Repliegue Táctico de Managua a Masaya ya se movía o desplazaba hacia el lado del Reparto Schick, para irse por el Camino Viejo de la Comarca “Las Jagüitas”,  hacia el rumbo de “Piedra Quemada”.

Ese fue el ambiente de terror, pánico espantoso impuesto por los guardias somocistas genocidas, era como un ejército invasor, enemigo, que andaba en labor de matanza furibunda en el Sector Oriental de los Barrios “La Fuente” y del Reparto Schick, mientras el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, precisamente, se movía por su ruta original.

En ese ambiente de terror, de opresión dictatorial, como si estuviese allí arrasando en matanza planificada el ejército nazifascista alemán de Hitler, o de Pinochet en Chile, o de Videla en Argentina, o de Strosner en Paraguay, o del ejército boliviano ocupado por la CIA y el “Pentágono” yanqui para matar al  Guerrillero Ernesto “Ché” Guevara de la Serna, en ese ambiente capturaron y desaparecieron a José Santos Mayorga Alemán, a Joaquín Valle Corea,  a Luis Marín y a Mario Masías Paredes.

Eran un poco más de 12 jóvenes los que participaban en el operativo de seguridad de la Vanguardia y Retaguardia del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Además, todos ellos, incluyendo José Santos Mayorga Alemán, esperaban el paso del grueso del Repliegue de Managua a Masaya, para irse en él en el rumbo que llevara, hasta ese momento con destino desconocido, pues el destino acordado sólo lo conocían los miembros del Estado Mayor General del Frente Interno FSLN clandestino y del Estado Mayor Conjunto de Managua.

Isidro Collado y Freddy Mayorga Alemán aseguran que su madre y su padre: Elba Alemán, ya fallecida hace 12 años; y Ariel Mayorga Ramírez, fenecido hace diez años, con amigos, familiares y vecinos, buscaron palmo a palmo el cadáver de José Santos Mayorga Alemán en sitios como el mismo Reparto Schick, en el Asentamiento “La Fuente”, en “Las Jagüitas”, en “Las Cuatro Esquinas” (donde también asesinaron a Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez y a su esposa Marta Lorena López Mojica), en la “Cuesta del Plomo”, en las cercanías del Teatro Popular Rubén Darío, en las Lomas de San Judas, y por último fueron a las tumbas colectivas que tenían los guardias somocistas genocidas en el Cerro de Mokorón.

Allí se encontraron vestimentas parecidas a las que andaba José Santos Mayorga Alemán la noche del 27 de junio de 1979. Doña Elba y don Ariel tenían la esperanza de encontrar vivo a José Santos y fueron al acto en la Plaza de la Revolución, el 20 de julio de 1979. Hurgaron en todos los rostros curtidos que pudieron ver, y no encontraron a su adorado hijo José Santos Mayorga Alemán. Nunca más lo volvieron a ver.

Cesaron  esa búsqueda del cadáver de José Santos hasta en octubre del mismo año 1979. Se convencieron de que su hijo José Santos fue asesinado por el accionar del soplón u “oreja” Bismarck “El Sapo” Prado.

Parte de la familia sigue residiendo de donde fue el “Tanque Rojo” dos cuadras al Oeste, en una esquina, en la mera orilla del cauce.  Freddy Mayorga Alemán, ya retirado de la Policía Nacional, reside del Cine Salinas dos cuadras al Oeste, cuatro cuadras al Sur y una cuadra al Oeste. Tiene el teléfono: 87537765. Isidro Collado, por su parte, pone como dirección para hablar con él la Tapicería situada exactamente enfrente del Semáforo del Böer, en el Gancho de Caminos.

 Felipa Mejía Membreño

Felipa Mejía Membreño, de 20 años, cayó durante el bombardeo criminal contra los participantes del Repliegue Táctico de Managua Masaya, el 28 de junio, a las once y media de la mañana, según el testimonio de Ricardo Robleto Espinoza, quien era del grupo de los “proletarios” en la Insurrección, u Ofensiva Final, para derrocar a la dictadura oprobiosa de los Somoza.

Felipa Mejía Membreño, igual que todo el resto de los casi seis mil replegados de Managua a Masaya, intentó protegerse de los charneles de las bombas de 500 y 1,000 y de los rockett que lanzaban los aviones Push and Pull, pero varios charneles le alcanzaron el cuerpo cuando  se protegía detrás de uno de los troncos de árboles de mamones en el lado Norte de “Piedra Quemada”, cuando faltaban tan sólo 700 metros para llegar a la Carretera a Masaya, a la altura del kilómetro 22, frente a la entrada antigua (sobre el colchón de piedra quemada y puntuda) al Volcán Masaya.

El cadáver de Felipa Mejía Membreño quedó allí en “Piedra Quemada” semisepultado  en una zanja poco profunda. Se le echaron piedras, arena y pedazos de ramas encima. Fue recuperado su cadáver casi dos meses después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, según el testimonio de Ricardo Robleto Espinoza, quien fue uno de los fundadores de la Central Sandinista de Trabajadores (CST), en la cual ocupó diversos cargos, en varios períodos, fue diputado suplente a la Asamblea Nacional por el FSLN y actualmente tiene un cargo administrativo en el Distrito VI de la Alcaldía de Managua. El cadáver de Felipa Mejía Membreño fue recuperado porque sus familiares la reconocieron por el pelo y algunas prendas de vestir que andaba.

Felipa Mejía Membreño, indica este testimonio de Robleto Espinoza, fue reclutada por Lucío Jiménez Guzmán, Darma Lila Carrasquilla y Carlos Borge Galeano en el “Barrio La Luz”, “La Rebusca”, hoy llamado “Isaías Gómez”, cuando los cuatro eran al mismo tiempo parte de los organizadores de los Comités Obreros Revolucionarios (COR) clandestinos en Managua, y regidos por el grupo de la Tendencia de los Proletarios en el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Felipa Mejía Membreño fue  destinada por este grupo de los proletarios sandinistas clandestinos a trabajos organizativos, políticos, militares y propagandísticos en Américas Dos (hoy Villa José Benito Escobar Pérez), donde vivía con su familia.

Era una de las mejores Combatientes Populares. Cumplió innumerables tareas revolucionarias, asegura Ricardo Robleto Espinoza. No dejó hijos. Una de las calles de Villa José Benito Escobar tiene su nombre, y en ese vecindario se la ha puesto como ejemplo de lucha inclaudicable.

Ricardo Robleto Espinoza puede ser consultado en la Delegación VI de la Alcaldía de Managua, del Hospital Alemán-Nicaragüense al tope Sur. Tiene el teléfono: 89777020.

Andrés Edgard Mendoza Pérez

Andrés Edgard Mendoza Pérez. Tenía 17 años y era estudiante del quinto año de  secundaria al estallar la Insurrección en Managua.  Aparece en los libros de Historia: “Porque Viven Siempre entre Nosotros” e “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, del Instituto de Estudios del Sandinismo y de Pablo E. Barreto Pérez, respectivamente, como Andrés Edgard Mendoza Martínez, originario de Santa Lucía, Boaco, y caído en “Piedra Quemada” durante el Repliegue a Masaya, el 28 de junio de 1979, al medio día.

Daniel Gregorio Martínez Velásquez, sobreviviente del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, paisano y compañero de lucha de Mendoza Pérez y de Lucy “Lula” Mayorga Obando, también combatiente insurreccional en Managua y originaria de Santa Lucía, Boaco, aclaran ambos que Mendoza Pérez era boaqueño y que su segundo apellido era Pérez y no Martínez.

Mendoza Pérez era un Combatiente Popular convencido de que era indispensable “jugarse el pellejo” con valentía y audacia para combatir al aparato militar opresor del somocismo genocida, para derrocarlo y de ese modo liberar a Nicaragua del dominio yanqui  por medio de la tiranía de los Somoza Debayle.

Daniel Gregorio Martínez Velásquez asegura que fue triste, muy triste para él, ver cómo el cuerpo de Andrés Edgard Mendoza Pérez quedó destrozado, hecho pedazos, por los charneles de bombas infernales lanzadas por los guardias somocistas genocidas en “Piedra Quemada”, en el frente Norte del Volcán Masaya, cerca de la orilla de la Carretera a Masaya aquel 28 de junio de 1979, entre las once y media de la mañana y las dos de la tarde.

Daniel Gregorio Martínez Velásquez relata, 37 años después, que en la Insurrección Sandinista de Managua habían numerosos boaqueños, entre ellos él mismo, Lucy “Lula” Mayorga Obando, un hombre al que sólo recuerdan como “Torrez” y el mismo Andrés Edgard Mendoza Pérez.

Lucy “Lula” no participó en el Repliegue a Masaya, pero conoce parte de la historia de lo que pasó con Mendoza Pérez. Según Martínez Velásquez, Mendoza Pérez y él se fueron juntos en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Ambos aprendieron a moverse en la clandestinidad en Managua, partiendo de que vivían en el “Reparto Amanda”, hoy nombrado “Berta Díaz Hernández”, contiguo a la Colonia Las Mercedes, en la orilla de la Carretera Norte, cerca del Aeropuerto Augusto C. Sandino.

“Torrez” reclutó al grupo y lo puso a disposición de quienes dirigían las operaciones guerrilleras clandestinas, previas a la Insurrección de junio de 1979. La casa de Andrés Mendoza y Francisca Pérez (padre y madre de Andrés Edgard Mendoza Pérez) se convirtió en casa de seguridad de guerrilleros y en buzón de armas, tiros o municiones, bombas de contacto, propaganda política y armada, recuerda Lucy “Lula” Mayorga Obando, política sandinista actual de un sector del Barrio Berta Díaz.

Como cuadro orgánico joven, recién organizado, Andrés Mendoza Pérez, el hijo, era uno de los encargados de hacer funcionar el buzón de armas, municiones y bombas de contacto. El funcionamiento seguro de la casa de seguridad era responsabilidad de todo el grupo, señala Lucy “Lula” Mayorga Obando, quien reside de “La Subasta” tres cuadras al Norte, en el Barrio Berta Díaz.

Al grupo lo enviaron inicialmente a operar en emboscadas a la guardia somocista, a atacar las secciones de Policía que tenía la GN en los barrios Monseñor Lezcano y San Judas. Ambas secciones de Policía o de guardias nacionales fueron destruidas en ataques guerrilleros a balazos y bombazos. Allí andaba Andrés Edgard Mendoza Pérez, hace notar Lucy “Lula” Mayorga Obando.

Después de los fieros combates en la Zona Suroccidental  de Managua y de ocurridas las masacres de la Escuela de Entrenamiento Básico (escuela de asesinos) de la Guardia Nacional en Batahola, “Kilocho” y “Hacienda El Vapor”, los mandos del Frente Interno y del Estado Mayor Conjunto de Managua, ordenan que un grupo de sobrevivientes de estas masacres, entre otros Andrés Mendoza Pérez, se trasladen a la Zona Oriental y Norte capitalino.

Daniel Gregorio Martínez Velásquez indica que él y Mendoza Pérez fueron enviados a combatir con fusiles y bombas de contacto  en trincheras de combate en vecindarios como Paraisito, San José Oriental y San Cristóbal, y que ahí no más llegó la fecha del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Ellos dos, Gregorio y Andrés Mendoza Pérez, se fueron en el Repliegue a Masaya. Ambos llevaban sus fusiles respectivos  y formaron parte de columnas armadas, ubicadas en el centro del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, jefeado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo.

Puestos en “Piedra Quemada”, frente al Volcán Masaya, igual que todo el resto de los casi siete  mil replegados de Managua a Masaya, fueron víctimas del infernal bombardeo aéreo desatado por la Guardia Nacional somocista en ese sitio cercano al kilómetro 21 de la  Carretera a Masaya, en un trecho de un poco más de 750 metros, donde fue lo más crudo del lanzamiento de centenares de bombas de 1,000 y 500 libras, más los morterazos tirados desde aviones Push and Pull y las balas de ametralladoras calibre 50, disparadas desde un avión amarillo, llamado “Dundo Ulalio” por la gente.

Una de esas  bombas de 1,000 libras destrozó el cuerpo de Andrés Mendoza Pérez. Como pudo, con ayuda de otros compañeros, Daniel Gregorio Martínez Velásquez, colocó en una oquedad los pedazos de cuerpo de aquel joven boaqueño y los cubrió con piedras, arena y pedazos de palo de allí mismo de “Piedra Quemada”, territorio de Masaya.

Martínez Velásquez sobrevivió ileso al bombardeo aéreo infernal en “Piedra Quemada” y en Nindirí el mismo 28 de junio;  y después de los bombardeos continuos sobre la Ciudad de Masaya, hasta el 18 de julio de 1979, en la noche, cuando lanzaron desde el Cerro del Coyotepe el último ataque mortal que dejó ocho muertos a la caravana proveniente de Granada, encabezada por el Comandante Carlos Núñez Téllez, después de la liberación total de la “Gran Sultana” o sencillamente, Granada.

Al retornar a Managua el 19 de julio de 1979, en la tardecita, Daniel Gregorio Martínez Velásquez se fue al Reparto Amanda (Berta Díaz Hernández hoy), donde Andrés Mendoza padre y Francisca Pérez, la mamá, a darles la noticia triste de la caída de Andrés Edgard Mendoza Pérez, en “Piedra Quemada”.

Fueron a buscar el cuerpo destrozado de Andrés Edgar Mendoza Pérez, pero no lo hallaron. Desapareció.

Lo buscaron palmo a palmo en los aproximadamente 750 metros de lo más fuerte del bombardeo, y no lo encontraron. Pasó igual que con otros cuerpos de Combatientes Populares y guerrilleros caídos allí en “Piedra Quemada”, porque cuando sus cuerpos fueron buscados, había pasado casi un mes de aquel bombardeo aéreo infernal del somocismo genocida contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Doña Francisca Pérez ya falleció hace tres meses. Don Andrés Mendoza todavía vive en Santa Lucía, Boaco. Toda la familia ha retornado a Boaco. Lucy “Lula” Mayorga Obando, amiga cercana de la familia de Andrés Mendoza Pérez y política del FSLN en un sector del Barrio Berta Díaz, vive de “La Subasta” cuatro cuadras al Norte y responde a los teléfonos: 22632250,  83774359 y 85179966.

Ernesto Navarro Jiménez

Ernesto Navarro Jiménez.  Era un jovencito de 16 años cuando se integró a grupos insurreccionales del Barrio  Waspán Sur, de las Colonias Villa Fraternidad, Américas Uno, Américas Tres (Villa Revolución) y Américas Cuatro (Villa Venezuela). Estudiaba su bachillerato en el Instituto de Unidad de Propósitos, uno de los centros educativos más beligerantes en la lucha antisomocista y a la vez más reprimido por la Guardia Nacional.

Arsenio Solís González, uno de los Combatientes Populares del FSLN en aquellos momentos insurreccionales de 1979 y miembro de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, indica que Ernesto Navarro Jiménez estuvo integrado a las escuadras de combates frontales contra los guardias somocistas genocidas en el Barrio Santa Rosa y en el Reparto Bello Horizonte, donde la lucha armada era coordinada por Marcos Somarriba García, Javier “99” López Lowery, Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca,  Lucío Jiménez Guzmán y otros compañeros.

La madre de este joven se llama Margarita Navarro Molina,  y vive en la Ciudad de  Rivas. Quien cuidó de Ernesto en Managua es su tío Enrique Navarro, todavía vivo.  Según Enrique Navarro Somarriba, hermano menor, Ernesto Navarro Jiménez no contó en ningún momento con el apoyo de su familia, y tuvo que jugárselas solo, yéndose a juntar con los grupos antisomocistas ya mencionados.

Arsenio  Solís González, perteneciente ahora a la estructura organizativa de la Asociación de Combatientes Históricos de Managua, dice que Navarro Jiménez fue uno de los mejores Combatientes Populares en Santa Rosa y Bello Horizonte, adonde fue asignado por el Estado Mayor Conjunto del FSLN guerrillero que operaba en esta zona insurreccional, en junio de 1979.

Navarro Somarriba, su hermano,  indica que Ernesto se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. La información suministrada por Arsenio Solís González y el mismo Navarro Somarriba indican que durante el bombardeo aéreo criminal del somocismo genocida en “Piedra Quemada” contra el Repliegue de Managua a Masaya, Ernesto y otros cuatro Combatientes Populares que iban juntos, resultaron heridos gravemente por los charneles de los rockette o de las bombas de 1,000 y 500 libras.

Estos cinco Combatientes Populares heridos gravemente, incluyendo Ernesto, fueron subidos en microbuses recuperados por Frank “Machillo” González Morales y Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca en casas de guardias en la salida de “Piedra Quemada” al Kilómetro 22 de la Carretera a Masaya.

El relato suministrado a Navarro Somarriba y por otros Combatientes Populares de Waspán y las Américas, incluyendo a Arsenio Solís González, indica que Ernesto Navarro Jiménez falleció en el intento de llegar al Hospital de Masaya, ya tomado por los guerrilleros y Combatientes Populares de la “Ciudad de las Flores”.

Navarro Jiménez y otros Combatientes Populares heridos graves en “Piedra Quemada” y que eran transportados en vehículos en medio de la represión salvaje de los guardias nacionales mediante el bombardeo aéreo y los ataques a mansalva desde los Cerros del Coyotepe y La Barranca y por los lados de la Fábrica de clavos INCA y de la Hielera en Santa Rosa, y que murieron en el camino e intento de salvarles la vida, fueron sepultados en algunos sitios de Masaya.

En el caso de Navarro Jiménez, este fue sepultado en las cercanías de la Iglesia San Jerónimo, en el lado Norte de Masaya. Según su hermano Enrique Antonio Navarro Somarriba, el cadáver de Ernesto Navarro Jiménez fue recuperado sin dificultades pocos días después del Triunfo de la Revolución Sandinista, pues estaba plenamente identificado el sitio en que había sido sepultado.

En este caso también se tomó la decisión de sepultarlo en el Cementerio de los Héroes y Mártires del Barrio Waspán Sur de Managua, donde hay enterrados 32 mártires, incluyendo el de Ernesto Navarro Jiménez.

En este Cementerio de los Héroes y Mártires de Waspán también están sepultados alfabetizadores que fueron asesinados por bandas contrarrevolucionarias somocistas-yanquis,  en la década del 80.

Este Cementerio de los Héroes y Mártires de Waspán estuvo totalmente abandonado en la década del 90. Fue hasta que se organizó la Brigada de Desarrollo Municipal de Managua, encabezada por Ramiro José Mejía, Manuel Cerpas Centeno, Arsenio Solís González y Pablo E. Barreto Pérez, en 2001, hasta entonces, este Cementerio fue limpiado, ordenado y se le construyó el muro perimetral, pues hasta ese año 2001 era defecadero público, centro de consumo de drogas y hasta apareció un sujeto ahorcado en uno de los chilamates.

Ahora el Cementerio de los Héroes y Mártires de Waspán se conserva dentro del muro que construyeron personalmente los miembros de esta Brigada de Desarrollo Municipal de Managua, hoy transformada en el Consejo de Fortalecimiento de la Participación Ciudadana del Municipio de Managua.

En Waspán hay una Asociación de Madres de Héroes y Mártires, entre las cuales se encuentra  Margarita Navarro Molina, madre de Ernesto Navarro Jiménez.  Margarita vive hasta en Rivas, desde donde viene con frecuencia a limpiar y enflorar la tumba de su hijo Ernesto.

Los familiares más cercanos de Ernesto Navarro Jiménez residen de la Shell Waspán cuatro cuadras al Sur, a mano derecha. Allí se puede consultar a Enrique Navarro Somarriba, hermano menor de Ernesto. Tienen el teléfono convencional:   22516417.

César José Ortiz Flores

César José Ortiz Flores. Tenía 17 años y estudiaba su tercer año de secundaria. Al momento de la Insurrección, u Ofensiva Final, estaba integrado a los grupos de Combatientes Populares, propagandistas armados y fabricantes de explosivos de la Colonia Nicarao, barrios El Edén, María Auxiliadora y San Cristóbal, según su madre Josefa Auxiliadora Ortiz Vallejos, quien actualmente sobrevive “en aprietos económicos” con sus hijas, unas adultas y otras  menores de edad,  y nietas en la casa número B-242, en la calle principal de Villa Nueve de Junio, en el Distrito VI de Managua.

A esta Madre de Héroe y Mártir, Josefa Auxiliadora Ortiz Vallejos, le contaban que su hijo César José andaba en la lucha armada durante la Insurrección, en los barrios mencionados,  cumpliendo tareas de Combatiente Popular, correo clandestino, repartidor de papeletas y elaborador de bombas de contacto,  para usarlas en emboscadas contra los guardias nacionales somocistas genocidas, en sitios cercanos al Barrio Riguero y en las cercanías de la Fábrica Rolter, por el lado del Lago de Managua.

Precisamente, en esos días de la Insurrección de junio de 1979, Josefa Ortiz Vallejos vivía con su hijo César José en el asentamiento que estaba situado de la Fábrica Rolter hacia el Lago de Managua, donde hoy se conoce como Barrio Domitila Lugo.  César José se conocía “como la palma de su mano” todos los caminitos y desfiladeros, huecos, pasadizos secretos, predios abandonados, por donde podía caminar sin ser visto o localizado por los guardias somocistas genocidas.

En la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos de Managua, especialmente los compañeros Frank “Machillo” González Morales y Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, aseguran que este joven cumplió numerosas tareas de Combatiente Popular en los vecindarios referidos. Por su lado, la Asociación de Madres de  Mujeres Sandinistas, coordinada por Isabel Aráuz Rugama, una de los seis mil sobrevivientes del Repliegue, lo tiene en el listado de Héroes y Mártires caídos en “Piedra Quemada”, en el Repliegue a Masaya de los días 27, 28 y 29 de junio de 1979.  Ambas organizaciones indican que cayó durante el infernal bombardeo aéreo somocista genocida contra el Repliegue de Managua a Masaya.

Ella, Josefa Ortiz Vallejos, laboraba como comerciante minorista en el Mercado Oriental, para ganarse la comida de sus hijos y de ella misma. Recuerda que su hijo César José llegó a su casa el 27 de junio,  en la mañana, por veredas de la costa del Lago de Managua, comió, se cambió de ropas, y le dijo que pronto volvería.

No le mencionó nada de irse en Repliegue con destino desconocido. Al día siguiente, el 28 de junio, unos amigos cercanos le llegaron a decir a ella, alarmados, que “los muchachos se retiraron, no se sabe para dónde. Hemos quedado solos”. Sus amigos, por supuesto, no sabían nada de César José.

Josefa Ortiz Vallejos continuó yendo al Mercado Oriental, esperanzada en que su hijo volvería, como lo hacía siempre que salía de la casa.

Al producirse el Triunfo de la Revolución Sandinista  y cuando ya volvieron de Masaya los Combatientes Populares de Managua, encabezados por los 110 Jefes Guerrilleros que habían dirigido la Insurrección en Managua, a Josefa Ortiz Vallejos le llegaron a comunicar que su hijo César José había caído en “Piedra Quemada”, durante el bombardeo aéreo desatado en contra de los integrantes del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Familiares y amigos fueron con ella a buscar el cadáver de César José en “Piedra Quemada”. “Buscamos “palmo a palmo” en toda “Piedra Quemada” durante varias semanas, anduvimos dentro de la Ciudad de Masaya,  en las cercanías de la Fábrica INCA, por la Hielera  de Santa Rosa y el Cerro La Barranca… no, no encontramos el cadáver de mi hijo, quedó desaparecido para siempre, porque imagínese, han pasado ya 37 años”, dijo Josefa Ortiz Vallejos al ser abordada sobre el destino final de su hijo César José Ortiz.

Cuando anduvo buscando a su hijo, Josefa Ortiz Vallejos se pudo delgadita, no comía y enfermó. Poco tiempo después, el régimen revolucionario sandinista, a través del Ministerio de la Vivienda y Asentamientos Humanos, le otorgó la propiedad  de su actual casa B-242 en Villa Nueve de Junio, situada en la orilla derecha de la calle principal de esta Colonia, ubicada un poco al norte del Mercado Iván Montenegro Báez. La terminó de pagar hace casi 20 años. Sin embargo, hace falta que le den su escritura en el INVUR.

A César José le sobreviven los siguientes hermanos:  Róger Ortiz, el mayor, quien se fue a Estados Unidos;  Róger Eduardo Ortiz, Ángela, Aydalina, Rosario, Carmen y Zenita.  Róger Eduardo y las mujeres están todas con ella en la casita de la Colonia Villa Nueve de Junio.

Según esta Madre Héroe y Mártir, para vivir, comer, vestirse, movilizarse, todos hacen labores distintas, mientras al mismo tiempo estudian carreras técnicas, secundaria y primara en colegios de los alrededores.

Han sostenido durante largo tiempo también una pulpería, muy pequeña, con el fin de ganarse unos cuantos centavos para la comida.

De salud también ha estado mal. No puede caminar bien  por aparente artritis. Reside en Villa Nueve de Junio casa B-242, en la cal principal. Tiene el teléfono celular: 89686853

Róger Ortiz Padilla                                          

Róger Ortiz Padilla, caído en el lado Norte de “Piedra Quemada”,  perforado por charneles del bombardeo  feroz e infernal desatado por la Guardia Nacional somocista contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, el 28 de junio de 1979.

Los charneles de una explosión de mortero o rockette le desbarataron las dos piernas a Róger Ortiz Padilla en el trayecto de los 750 metros en que el bombardeo aéreo fue más intenso, entre un sitio llamado “Los Zanjones” y la Carretera a Masaya, a la altura del kilómetro 22.

Al ser impactado por los charneles, Róger cayó y ya no pudo seguir caminando. Entonces, uno de sus compañeros, que caminaba junto a él, identificado como Alex Nicaragua (sobreviviente del Repliegue) lo cargó en sus brazos en busca de salvarle la vida, pero Róger Ortiz Padilla, como decenas de Combatientes Populares, hombres y mujeres, murió desangrado en brazos de Alex Nicaragua.

Su hermana, Aura Ortiz Padilla, había caído antes que él un 7 de junio de 1979 durante  los combates guerrilleros y populares contra la Guardia Nacional por la toma o liberación de Diriamba, en Carazo.

Róger Ortiz Padilla se convirtió en algo parecido a una leyenda de la Revolución Sandinista en el teatro de operaciones militares de la Insurrección Sandinista, u Ofensiva final, contra la dictadura somocista, en la Zona Oriental y Norte de Managua, particularmente en las trincheras de combate en la Colonia Diez de Junio, en el Barrio Ducualí, en el Reparto El Dorado, en el Barrio Santa Rosa, en el Reparto Bello Horizonte, etc.

En esos días de la Insurrección en la Zona Oriental y Norte de Managua funcionaba como Correo clandestino del Estado Mayor General del Frente Interno, del Comandante William Ramírez Solórzano y especialmente del Comandante Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, quien jefeaba una de las columnas combativas más fieras de los enfrentamientos armados en contra de los guardias genocidas al momento de la Insurrección en la Zona Oriental de Managua.

Róger Ortiz Padilla iba de trinchera en trinchera, de jefe en jefe guerrillero en los pozos tiradores, burlando francotiradores de la Guardia Nacional y de “orejas” de la Oficina de Seguridad, y de matones de la “Mano Blanca” o “Escuadrones de la Muerte” del somocismo genocida.

Róger Ortiz Padilla llevaba órdenes a esas trincheras de combate y regresaba con informaciones de contenido militar y político donde Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz y resto del Estado Mayor del Frente Interno, jefeado por el Comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez.

Esa labor de Correo clandestino la cumplía con la eficiencia propia de un revolucionario a carta cabal.

“Estaba flaquito, casi  no comía. Por aquí pasaba sólo diciéndonos “estoy bien, cuídense”, era un “Pablo Úbeda” en zonas urbanas, se metía por solares, cruzaba paredes, subía techos, pasaba por escondrijos sólo conocidos por unos pocos y él, con el fin de cumplir la tarea inmensa de correo clandestino que le habían dado por medio del Comandante Ramón Cabrales Aráuz”, relata su hermana Yolanda, maestra actualmente, residente en la Colonia Diez de Junio.

Su hermana Lorena Ortiz Padilla se muestra más admirada todavía, “pues era como un santo, tenía un espíritu y comportamiento casi místico para cumplir las tareas revolucionarias que le delegaban en aquellos momentos difíciles de la Insurrección en Managua”, señala mientras muestra documentos que acreditan los estudios, profesión y lugares de trabajo, más fotos de Roger Ortiz Padilla.

Mientras ya andaba integrado plenamente a la lucha guerrillera para tumbar a la dictadura somocista, Róger Ortiz Padilla laboraba como contador y auditor en la empresa “Hermoso Civil y Caligaris”, la cual estuvo ubicada en la Carretera Sur, por donde fue el Guanacastón.

Tenía 34 años al caer en “Piedra Quemada”, Masaya.  Tenía esposa, pero no dejó hijos. Su progenitora, una de las Madres de Héroes y Mártires más activas durante el régimen revolucionario sandinista, Aura Celestia Padilla, falleció en abril del 2011. Y su padre, Guillermo Ortiz, también muy activo, murió en noviembre del 2012.

Le sobreviven a Róger sus hermanos y hermanas: Luis Felipe, Guillermo, René, Yolanda, maestra, residente en la Colonia Diez de Junio; Lorena, secretaria ejecutiva, residente en el Barrio San Antonio, en Managua; y  Melba, quien tiene un negocio de comedor popular en la Carretera Vieja a León. Róger era el tercero en orden de edades y René el menor de todos.

Lorena, Melba y Yolanda Ortiz Padilla responden a los teléfonos: 86322660, 88386300 y 84101367.

Julián de Jesús Palacios Herrera

Julián de Jesús Palacios Herrera. Tenía tan sólo 16 cuando estalla la Insurrección en los Barrios Orientales de Managua. Estudiaba bachillerato en el Colegio “11 de Julio”, ubicado en un asentamiento llamado “Horizontes”, hoy   Barrio  “Oscar Lino Paz Cubas”, situado del “La Subasta”, kilómetro nueve de la Carretera Norte,  hacia el Norte.

Los Palacios Herrera eran seis hermanos integrados de lleno a las labores de Combatientes Populares, a la par de Jefes Guerrilleros, operando para hacer emboscadas mortales a la Guardia Nacional en la Carretera Norte, cuando ya estaba por estallar la Insurrección Sandinista en Managua.

Esos hermanos eran: Oscar Napoleón, Reynaldo Antonio, María Elena, Julián de Jesús, Salvador Armando e Hildebrando José, y estaban con ellos dos menores de edad, muy niñas: Sandra Isabel y Carol, todos viviendo con su madre, Hilda Herrera Zapata,  en una vivienda de “Horizontes” (hoy Oscar Lino Paz Cubas), convertida en casa de seguridad y buzón de armas, municiones, propaganda o papeletas arengadoras del FSLN clandestino, bombas de contacto, vestuarios verde olivo y candelas de dinamita; y de vez en cuando hasta un mimeógrafo estaba guardado en ese canal de la casa de seguridad.

La  casa de seguridad era posible mantenerla segura porque mientras unos andaban cumpliendo tareas operativas en la calle, los otros hermanos estaban en la casa vigilando tan sólo la posibilidad de la llegada a las cercanías de un “oreja”, un “soplón”, un “paramilitar”, un guardia somocista genocida, o una patrulla de esos guardias criminales, recuerda María Elena Palacios Herrera, 37 años después.

La casa era como una casa hacienda un poco grande y un patio también grande,  tenía un canal metálico grande, por detrás, para que el agua del techo a la hora de la lluvia, se fuera hacia el fondo de un predio vacío. En ese canal estaban las armas, las municiones, las bombas de contacto, la vestimenta para cambiarse y las candelas de dinamita.

La casa de seguridad y buzón de armas en el canal de la vivienda funcionaban con el consentimiento pleno de Hilda Herrera Zapata, madre de estos seis revolucionarios sandinistas. Hilda para mantener el hogar humilde lavaba ropa ajena y echaba tortillas en el mismo vecindarios o en otros barrios cercanos al suyo.

Palacios Herrera y todos sus hermanos mayores y menores se habían integrado a la lucha armada contra la tiranía somocista por medio de la Federación Estudiantil de Secundaria, liderados por el grupo de unos 300 estudiantes del Instituto Maestro Gabriel, donde al mismo tiempo había influencia de estudiantes universitarios de la UNAN-Managua, de la UCA y de los Comités Obreros Revolucionarios (COR), que fue el semillero para que naciera la Central Sandinista de Trabajadores.

Operaban en esta zona también el Movimiento Sindical Pueblo Trabajador, los Comités Obreros Revolucionarios y los Comandos Revolucionarios del Pueblo, los cuales eran dirigidos por las tendencias Proletaria y Guerra Popular Prolongada, encabezadas estas por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, Luis Carrión Cruz, Jaime Weelock Román, Tomás Borge Martínez, Bayardo Arce Castaño y Henry Ruiz Hernández.

Según María Elena Palacios Herrera, en forma clandestina se reunían en esa casa dirigentes revolucionarios guerrilleros como Francisco Meza Rojas, Camilo Chamorro y Douglas López Niño, Sergio Mendoza, Freddy “Pancho Villa” Jiménez y otro al que sólo le conocían el seudónimo de “Cristo de Lata”.

Estos revolucionarios sandinistas y Jefes Guerrilleros operaban en vecindarios de la Carretera Norte y se reunían con Combatientes Populares en distintos barrios, incluyendo en la casa de seguridad mencionada.

Francisco Meza Rojas fue capturado y asesinado por la guardia somocista genocida en las cercanías del Barrio Waspán; y Camilo Chamorro también asesinado en esa zona.

Los hermanos Palacios Herrera cumplían numerosas tareas, consistentes en emboscadas a patrullas de la guardia somocista. Una de estas emboscadas fue la ocurrida un poco antes de estallar la Insurrección, u Ofensiva Final,  en la entrada a la empresa de furgones ROCARGO, donde dos camiones de la Guardia Nacional con todo y sus ocupantes fueron destruidos con una nutrida balacera guerrillera, más bombas de contacto y explosivos de dinamita.

La ROCARGO está situada en el kilómetro ocho de la Carretera Norte, un poco hacia el Norte. En ese ataque guerrillero y de Combatientes Populares, murieron casi todos los guardias somocistas genocidas que iban en los dos camiones, los cuales quedaron destruidos en la calle, frente a la ROCARGO.

En esa emboscada jugaron un rol de Combatientes Populares, fusiles y bombas de contacto en manos, los hermanos Palacios Herrera, incluyendo, por supuesto, a Julián de Jesús Palacios Herrera. También participaron en la otra emboscada a dos patrullas de la guardia somociana en la calle principal de Villa José Benito Escobar Pérez, antes llamada América Dos, en esos mismos días anteriores a la Insurrección de Junio de 1979.

Es María Elena  quien se encarga de describir a su hermano menor como un revolucionario y Combatientes Popular entregado por completo a la estructura político-militar del FSLN clandestino y guerrillero, pues día y noche se la pasaba cumpliendo tareas de difundir “propaganda armada” en mitines relámpagos en vecindarios cercanos, en distribuir esas papeletas casa por casa, mientras al mismo tiempo de forma clandestina trasladaba armas y tiros de un lado a otro. “Lo mismo ocurría con bombas de contacto y dinamita, las cuales usábamos en emboscadas a patrullas de la guardia”, recuerda María Elena Palacios Herrera.

Todos los hermanos, según María Elena, eran también correos clandestinos. “Hubo muchas ocasiones en que mi madre,  Hilda Herrera Zapata, también hacía de correo clandestino de Julián, de cualquiera de nosotros, o de los Jefes Guerrilleros en la zona, especialmente cuando considerábamos que  nosotros por ser jóvenes no cumpliríamos un objetivo de pasar frente a los guardias sin ser detenidos”, señala María Elena.

Julián de Jesús Palacios asimismo tenía conexiones de coordinación de Combatiente Popular con Arsenio “Rosendo” Solís González, del Barrio Waspán Sur, Combatiente también, sobreviviente del Repliegue Táctico de Managua a Masaya y uno de los dirigentes de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, de Managua.

Poco a poco, las armas, municiones, bombas de contacto, candelas de dinamita, fueron transportándose en hombros de los hermanos Palacios Herrera y de otros Combatientes Populares hacia zonas a insurreccionarse como el Barrio Santa Rosa, Bello Horizonte, Costa Rica y Larreynaga, por ejemplo.

Con este grupo de jóvenes Combatientes Populares se juntaba Felipa Mejía Membreño, residente en Américas Dos y caída en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Al estallar la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental de Managua, Julián de Jesús Palacios Herrera combatió en las trincheras de combate de Santa Rosa, en las cercanías de la Fábrica Rolter y hacia el lado del Barrio Larreynaga.

Al plantearse la posibilidad de replegarse, o retirarse, sin saberse adónde, Julián de Jesús Palacios Herrera, toma la decisión de irse en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, “porque no puedo quedarme, no puedo dejar solos a mis compañeros y compañeras de combate para derrocar a la dictadura somocista”.

Se va con “la pelota” del Barrio  Santa Rosa, lo cual es confirmado por Arsenio Solís González, de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos de Managua. Arsenio Solís lo ve varias veces durante la marcha del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, especialmente el 28 de junio de 1979, en la mañana, después de pasar por el llamado “Cruce de Veracruz”.

En el Cruce de Veracruz cayeron en combate contra una patrulla de la guardia somocista genocida los compañeros Jefes Guerrilleros Aristeo Benavidez y Francisco “Paco” Miranda (de Estelí y Matagalpa, respectivamente), y el Combatiente Popular Juan Ramón “Ringo” Rizo Villagra, del Barrio Riguero Norte.

Allí fue visto Julián de Jesús Palacios Herrera cargando un fusil y un saco pequeño con bombas de contacto y candelas de dinamita.

El Repliegue Táctico de Managua a Masaya siguió su marcha por una encajonada rumbo al Sureste, y llegamos a “Piedra Menuda” y después a Buena Vista. Al llegar por el lado Norte a “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya, en los 750 metros de bombardeo aéreo intensísimo, Julián de Jesús Palacios Herrera fue impactado por numerosos charneles  de las bombas de 1, 000 libras y de rocketazos lanzados contra el Repliegue a Masaya.

Como muchos otros hombres y mujeres jóvenes, Julián de Jesús Palacios Herrera cayó mortalmente herido y murió sobre el colchón de piedras erizas de “Piedra Quemada”, en los llamados 750 metros en que ese bombardeo infernal somocista fue particularmente intenso y mortal.

Palacios Herrera fue colocado en una oquedad a un lado del camino. Fue cubierto su cadáver con piedras, arenas, ramas secas y tierras.

La noticia de la muerte de Julián de Jesús Palacios Herrera le fue informada a su madre, Hilda Herrera Zapata y a sus hermanos, al producirse el Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, después del 19 de Julio de 1979.

Hilda Herrera Zapata y sus hijos, con vecinos, formaron una brigada de búsqueda del cadáver de Julián de Jesús. En camiones y camionetas se fueron a “Piedra Quemada”, rescataron su cadáver, lo velaron en su vecindario y después lo sepultaron en el Cementerio de los Héroes y Mártires del Barrio Waspán, situado en el costado Sureste de la gasolinera Shell Waspán.

Allí fue sepultado junto a otros 32 Héroes y Mártires de la Revolución Popular Sandinista.

Este Cementerio  fue rescatado en el año 2003 por la Brigada de Desarrollo Municipal, encabezada por los compañeros Ramiro José Mejía, Pablo E. Barreto Pérez, Arsenio Solís González y Manuel Cerpas Centeno.

María Helena Palacios Herrera, una de los hermanos de Julián de Jesús Palacios Herrera, puede ser consultada para más datos, de “La Subasta” tres cuadras al Norte, una cuadra al Oeste y una cuadra al Norte, nuevamente. También se puede consultar a Arsenio Solís, quien responde al teléfono: 86842691

Juvenal Palacios Morales

Juvenal Palacios Morales tenía 19 años, trabajaba en el INCEI (hoy ENABAS, Empresa de Alimentos Básicos) y a la vez estudiaba en el Instituto René Schick Gutiérrez. Sus padres, Juvenal Palacios Gutiérrez y Magdalena Morales López, ya fallecieron hace más de una década.

Este joven rebelde antisomocista convencido vivía en una casita humilde del Reparto Schick, donde se procrearon 11 hermanos: Oilda, Odilí, Juvenal, Rosario, Hilbetia, Patricia, Silvia, Yalila, María Asunción, Rubén, Marjorie, Andrea y Juvenal junior en homenaje al Juvenal caído el 28 de junio de 1979.

La Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, encabezada por Frank “Machillo” González Morales y Juan Carlos “Marcial” Soza Aragón, ubica su caída en “la Jornada del Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, el 28 de junio de 1979, en el mismo Reparto Schick Gutiérrez

Oilda Palacios Morales, la hermana mayor, dice que sus padres y ella misma se mostraban inquietos, porque varios meses antes de estallar la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final de junio de 1979, Juvenal ya había convertido la vivienda en Casa de Seguridad, en sitio de reuniones con René Polanco Chamagua, “Oso” Marín, José Santos “Cerro Negro” Mayorga Alemán, Joaquín Valle Corea y otros, más centro de fabricación de bombas de contacto y molotov.

Nosotros veíamos que Juvenal se reunía con estos muchachos en el fondo de la casa, en el patio, porque acuérdese que antes del Triunfo de la Revolución aquí eran potreros, fincas, caminos solitarios, mientras la guardia andaba aquí como en plan de caza de seres humanos”, recuerda Oilda Palacios Morales.

Añade: “Realmente nos enteramos plenamente de que andaba en actividades insurreccionales cuando accidentalmente se le disparó un balazo que atravesó una parte del techo de nuestra casita. Él contó, entonces, a mis padres que andaba en la lucha armada. Nos dijo que ya habían emboscado a varias patrullas de la Guardia Nacional en el camino de entrada al Reparto Schick Gutiérrez y que además tenían planes de destruir los comandos de la guardia somocista en el Reparto Schick”.

Antes de la huelga del cinco de junio de 1979, convocada por el Frente Sandinista clandestino, Juvenal Palacios Morales ya había renunciado a su trabajo de repartidor de granos por quintal por parte del INCEI.

Su hermana Oilda seguía yendo a su empleo en el mismo INCEI, pero ya el 10 de junio no pudo seguir yendo porque en el mismo Reparto Schick aparecieron decenas de barricadas y zanjas en el camino de entrada, para impedirle el ingreso a las patrullas BECAT y camiones de la Guardia Nacional, cargados con soldados, fusiles, ametralladoras y municiones, destinados a los tres comandos de la guardia somocistas, entre otros, la “Quinceava Sección de Policía”, la cual estuvo ubicada del Tanque Rojo dos cuadras al Oeste y una cuadra al Norte, en el borde del cauce por donde  pasó el Repliegue de Managua a Masaya el 27 de junio de 1979, entre las doce de la noche y la una de la mañana del 28 de junio del mismo 1979.

Ya cuando los familiares descubrieron la plena participación de Juvenal Palacios Morales en la Insurrección de junio de 1979, según Oilda, se dispusieron a apoyarlo, especialmente en disimular lo mejor que podían en torno al funcionamiento de casa de seguridad, buzón de armas y fabricación de explosivos. En la misma casa almacenaban también la propaganda escrita, en forma de boletines, para distribuirlos en las casas, dentro de los autobuses o camionetas de pasajeros y en los mitines callejeros.

Oilda veía salir a su hermano cargado de bombas de contacto y bombas molotov. Él decía que sus amigos rebeldes, mencionados arriba, lo estaban esperando en algún lugar del Reparto Schick, para irse juntos a una emboscada u otro operativo contra los “orejas” y soplones de la guardia somocista y de la Oficina de Seguridad, a cuyas casas les prendían fuego o les lanzaban bombas de contacto.

El 27 de junio en la noche desapareció por completo. No llegó a la casa como acostumbraba, pues llegaba a comer, vestirse y de paso hacía saber a sus padres: “Ando bien, estoy bien”.

No dijo si se iba en Retirada. Lo vieron partir temprano de la tarde del 27 de diciembre. La versión de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” indica que Juvenal Palacios Morales formó parte del grupo de jóvenes Combatientes Populares del Reparto Schick Gutiérrez que les fue encomendada la misión de explorar y abrir camino a la Vanguardia del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, porque eran buenos conocedores (o “guías”, “vaqueanos”) del terreno y de cómo se movían los guardias, “orejas” y “soplones” del Reparto Schick, y finalmente el Estado Mayor del Frente Interno les encomendó garantizar igualmente la seguridad de la Retaguardia del mismo Repliegue de Managua a Masaya, donde iban más de seis mil ciudadanos de Managua.

Los familiares de Juvenal y dirigentes de la Asociación de Combatientes y Colabores Históricos suponen que este joven Palacios Morales fue, como en los casos de casi 20 muchachos del Reparto Schick Gutiérrez, delatado por los “orejas” y “soplones” de la Guardia Nacional y capturado en las primeras horas de la madrugada del 28 de junio de 1979, cuando ya el Repliegue de Managua a Masaya iba llegando al Cruce de Veracruz.

La grandísima verdad para Oilda es que las versiones de sus demás compañeros sobrevivientes indican que Juvenal participó activa y decisivamente en el operativo de la seguridad de la Retaguardia del Repliegue, que iba en él en la media noche del 27 y la madrugada del 28, y que en la mañanita del 28 fue capturado mediante un operativo gigantesco montado por la Guardia Nacional somocista con varios camiones llenos de guardias, “orejas” y “soplones” de la Oficina de Seguridad de la tiranía encabezada por Anastasio Somoza Debayle.

Juvenal Palacios Morales no apareció nunca más. Tampoco su cadáver. Oilda recuerda que sus padres, ella misma, numerosos familiares y vecinos buscaron su cadáver en todo el Reparto Schick, en el camino de “Las Jaguitas” o Ruta Original del Repliegue a Masaya, en “Piedra Menuda”, en “Piedra Quemada”, en el camino a Nindirí, en la “Cuesta del Plomo”, en las cercanías del Teatro Rubén Darío, en “Las Lomas de San Judas”, en todos aquellos lugares en que la guardia somocista genocida acostumbrada tirar o botar los cadáveres de jóvenes opositores asesinados por ellos.

Fueron también a las zanjas que la Guardia Nacional tenía en la Colina o Cerro de Mokorón, frente a la Universidad Nacional en Managua. No encontraron nada. Juvenal Palacios Morales desapareció. Hay una calle con su nombre en el Barrio René Polanco Chamagua, del Reparto Schick.

Los hermanos que le sobreviven, encabezados por Oilda Palacios Morales, residen de la Pulpería  Chaparral siete cuadras al Norte, en el Barrio René Polanco, en la casa B-17, en el mismo Reparto Schick Gutiérrez. Oilda tiene el teléfono:   87401783.

Juvenal Palacios Morales

Juvenal Palacios Morales tenía 19 años, trabajaba en el INCEI (hoy ENABAS, Empresa de Alimentos Básicos) y a la vez estudiaba en el Instituto René Schick Gutiérrez. Sus padres, Juvenal Palacios Gutiérrez y Magdalena Morales López, ya fallecieron hace más de una década.

Este joven rebelde antisomocista convencido vivía en una casita humilde del Reparto Schick, donde se procrearon 11 hermanos: Oilda, Odilí, Juvenal, Rosario, Hilbetia, Patricia, Silvia, Yalila, María Asunción, Rubén, Marjorie, Andrea y Juvenal junior en homenaje al Juvenal caído el 28 de junio de 1979.

La Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, encabezada por Frank “Machillo” González Morales y Juan Carlos Soza Aragón, ubica su caída en “la Jornada del Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, el 28 de junio de 1979, en el mismo Reparto Schick Gutiérrez

Oilda Palacios Morales, la hermana mayor, dice que sus padres y ella misma se mostraban inquietos, porque varios meses antes de estallar la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final de junio de 1979, Juvenal ya había convertido la vivienda en Casa de Seguridad, en sitio de reuniones con René Polanco, “Oso” Marín, José Santos Mayorga Alemán, Joaquín Valle Corea y otros, más centro de fabricación de bombas de contacto y molotov.

Nosotros veíamos que Juvenal se reunía con estos muchachos en el fondo de la casa, en el patio, porque acuérdese que antes del Triunfo de la Revolución aquí eran potreros, fincas, caminos solitarios, mientras la guardia andaba aquí como en plan de caza de seres humanos”, recuerda Oilda Palacios Morales.

Añade: “Realmente nos enteramos plenamente de que andaba en actividades insurreccionales cuando accidentalmente se le disparó un balazo que atravesó una parte del techo de nuestra casita. Él contó, entonces, a mis padres que andaba en la lucha armada. Nos dijo que ya habían emboscado a varias patrullas de la Guardia Nacional en el camino de entrada al Reparto Schick Gutiérrez y que además tenían planes de destruir los comandos de la guardia somocista en el Reparto Schick”.

Antes de la huelga del cinco de junio de 1979, convocada por el Frente Sandinista clandestino, Juvenal Palacios Morales ya había renunciado a su trabajo de repartidor de granos por quintal por parte del INCEI. Su hermana Oilda seguía yendo a su empleo en el mismo INCEI, pero ya el 10 de junio no pudo seguir yendo porque en el mismo Reparto Schick Gutiérrez aparecieron decenas de barricadas y zanjas en el camino de entrada, para impedirle el ingreso a las patrullas BECAT y camiones de la Guardia Nacional, cargados con soldados, fusiles, ametralladoras y municiones, destinados a los tres comandos de la guardia somocistas, entre otros, la “Quinceava Sección de Policía”, la cual estuvo ubicada del Tanque Rojo dos cuadras al Oeste y una cuadra al Norte, en el borde del cauce por donde  pasó el Repliegue de Managua a Masaya el 27 de junio de 1979, entre las doce de la noche y la una de la mañana del 28 de junio del mismo 1979.

Ya cuando los familiares descubrieron la plena participación de Juvenal Palacios Morales en la Insurrección de junio de 1979, según Oilda, se dispusieron a apoyarlo, especialmente en disimular lo mejor que podían en torno al funcionamiento de casa de seguridad, buzón de armas y fabricación de explosivos.

En la misma casa almacenaban también la propaganda escrita, en forma de boletines, para distribuirlos en las casas, dentro de los autobuses o camionetas de pasajeros y en los mitines callejeros.

Oilda veía salir a su hermano cargado de bombas de contacto y bombas molotov. Él decía que sus amigos rebeldes, mencionados arriba, lo estaban esperando en algún lugar del Reparto Schick, para irse juntos a una emboscada u otro operativo contra los “orejas” y soplones de la guardia somocista y de la Oficina de Seguridad, a cuyas casas les prendían fuego o les lanzaban bombas de contacto.

El 27 de junio en la noche desapareció por completo. No llegó a la casa como acostumbraba, pues llegaba a comer, vestirse y de paso hacía saber a sus padres: “Ando bien, estoy bien”.

No dijo si se iba en Retirada. Lo vieron partir temprano de la tarde del 27 de junio. La versión de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” indica que Juvenal Palacios Morales formó parte del grupo de jóvenes Combatientes Populares del Reparto Schick Gutiérrez que les fue encomendada la misión de explorar y abrir camino a la Vanguardia del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, porque eran buenos conocedores (o “guías”, “vaqueanos”) del terreno y de cómo se movían los guardias, “orejas” y “soplones” del Reparto Schick, y finalmente el Estado Mayor del Frente Interno les encomendó garantizar igualmente la seguridad de la Retaguardia del mismo Repliegue de Managua a Masaya, donde iban más de seis mil ciudadanos de Managua.

Los familiares de Juvenal y dirigentes de la Asociación de Combatientes y Colabores Históricos suponen que este joven Palacios Morales fue, como en los casos de casi 20 muchachos del Reparto Schick Gutiérrez, delatado por los “orejas” y “soplones” de la Guardia Nacional y capturado en las primeras horas de la madrugada del 28 de junio de 1979, cuando ya el Repliegue de Managua a Masaya iba llegando al Cruce de Veracruz.

La grandísima verdad para Oilda es que las versiones de sus demás compañeros sobrevivientes indican que Juvenal participó activa y decisivamente en el operativo de la seguridad de la Retaguardia del Repliegue, que iba en él en la media noche del 27 y la madrugada del 28, y que en la mañanita del 28 fue capturado mediante un operativo gigantesco montado por la Guardia Nacional somocista con varios camiones llenos de guardias, “orejas” y “soplones” de la Oficina de Seguridad de la tiranía encabezada por Anastasio Somoza Debayle.

Juvenal Palacios Morales no apareció nunca más. Tampoco su cadáver. Oilda recuerda que sus padres, ella misma, numerosos familiares y vecinos buscaron su cadáver en todo el Reparto Schick Gutiérrez, en el camino de “Las Jaguitas” o Ruta Original del Repliegue a Masaya, en “Piedra Menuda”, en “Piedra Quemada”, en el Camino Viejo a Nindirí, en la “Cuesta del Plomo”, en las cercanías del Teatro Rubén Darío, en “Las Lomas de San Judas”, en todos aquellos lugares en que la guardia somocista genocida acostumbrada tirar o botar los cadáveres de jóvenes opositores asesinados por ellos.

Fueron también a las zanjas que la Guardia Nacional tenía en la Colina o Cerro de Mokorón, frente a la Universidad Nacional en Managua. No encontraron nada. Juvenal Palacios Morales desapareció. Hay una calle con su nombre en el Barrio René Polanco Chamagua, del Reparto Schick.

Los hermanos que le sobreviven, encabezados por Oilda Palacios Morales, residen de la Pulpería  Chaparral siete cuadras al Norte, en el Barrio René Polanco, en la casa B-17, en el mismo Reparto Schick Gutiérrez. Oilda tiene el teléfono:   87401783.

Ronald “Polo” Rizo Huerta

Ronald “Polo” Rizo Huerta. Este era un joven de 17 años realmente excepcional. Vivía en el heroico Barrio Santa Rosa. Era trabajador en la PEPSI-COLA y al mismo tiempo estudiaba su secundaria en la noche, porque durante el día andaba cargando productos gaseosos y de agua embotellada en los camiones de esta conocida empresa imperialista norteamericana, radicada al Este del Barrio Waspán Sur, en Managua.

Su padre era Manuel de Jesús Rizo y su madre Dora Huerta Centeno, residente en el Barrio Santa Rosa, de la NABISCO  CRISTAL dos y media cuadras al Sur.

Según su madre, Dora Huerta Centeno, todavía viva, le sorprendía ver a su hijo todavía repartiendo papeletas o “propaganda armada” del Frente Sandinista clandestino durante las noches, en el Barrio Santa Rosa, aun después de regresar del trabajo en la PEPSI-COLA y del colegio en que estudiaba secundaria. Esos paquetes de propaganda también los repartía sigilosamente entre estudiantes de secundaria, en la noche.

Antes de la Insurrección, u Ofensiva Final, asimismo le sorprendía ver y oírlo en discusiones sobre la situación política y de represión generalizada en contra de trabajadores y pobladores pobres por parte de la dictadura somocista, y argumentaba que era necesario pasar a la etapa de confrontación armada para derrocar a la tiranía de Anastasio Somoza Debayle y su guardia genocida.

Más sorprendida quedó todavía cuando una noche en su casa, en reunión con un grupo de rebeldes antisomocistas del Barrio Santa Rosa, incluyendo Juan Ramón Amador, hablaban de asaltar las instalaciones de SOVIPE Ingenieros S.A., para recuperar todas las armas que allí habían, con la finalidad de que al momento de la Insurrección Sandinista hubiesen suficientes armadas en el Barrio Santa Rosa para enfrentar a los guardias sanguinarios de Anastasio Somoza Debayle.

En la casa de doña Dora Huerta Centeno y de su hijo “Polo” Rizo Huerta se alojaba Pablo Ojeda, uno de los vigilantes de SOVIPE Ingenieros S.A.  Pablo Ojeda también estaba integrado al grupo de rebeldes antisomocistas del Barrio  Santa Rosa.

Entonces, se pusieron de acuerdo, como en “compadre hablado”, para que cuando Pablo Ojeda estuviera de turno en SOVIPE, él facilitara el asalto y recupere de armas, y así fue. Obtuvieron  20 escopetas con una gran cantidad de tiros, con las cuales empezaron a armarse los Combatientes Populares del Barrio Santa Rosa.

Su madre, Dora Huerta Centeno, recuerda que posteriormente el mismo grupo de rebeldes de Santa Rosa asaltaron varios camiones de reparto de leche pasteurizada de Managua y de camiones cargados con verduras, frutas y legumbres, provenientes del Norte de Nicaragua, y que pusieron a la gente del Barrio Santa Rosa en fila, para repartir esos productos alimenticios.

Mucho antes de la Insurrección, u Ofensiva Final, Ronald “Polo” Rizo Huerta, según su madre, se estaba preparando y a la vez organizando la lucha armada en el Barrio Santa Rosa, vecindario situado contiguo al Reparto Bello Horizonte, en el lado Norte de Managua y en la orilla de la Carretera Norte.

Además, también a su madre, Dora Huerta Centeno, la convirtió en su correo clandestino y de algunos Jefes Guerrilleros. Cuando, según análisis práctico, consideraba que era muy peligroso para él ir a entregar propaganda, mensajes o llevar paquetes con bombas, tiros o pertrechos, entonces enviaba a su madre a cumplir esa tarea.

Doña Dora Huerta Centeno se siente orgullosa de haber desempeñado ese papel y de haber apoyado resueltamente a su hijo en esos menesteres para derrocar a la dictadura somocista.

Cuando la Insurrección estaba en desarrollo pleno, su hijo Ronald “Polo” Rizo Huerta pasó, como Combatientes Popular, a formar parte de las trincheras de combate en Santa Rosa, frente a la Fábrica Rolter, en la Carretera Norte.

Al lanzar Somoza Debayle  los bombardeos aéreos genocidas en contra de la Ciudad de Managua y la población civil, y en particular Santa Rosa, Ronald “Polo” Rizo Huerta ya le tenía preparados dos refugios antiaéreos, uno dentro de la casa y otro enfrente, en la calle, para que su madre, su padre, hermanos menores, familiares y vecinos se refugiaran, evadieran los charneles de las bombas tiradas por el tirano Somoza Debayle contra seres humanos en la Capital.

Doña Dora  recuerda que efectivamente todos, familiares y vecinos, se metían en esos huecos o  refugios antiaéreos a la hora de los bombardeos incesantes contra vecindarios como Santa Rosa, Bello Horizonte, Costa Rica, El Edén, Ducualí, Diez de Junio, Nicarao, Catorce de Septiembre, “Meneses” o “Santa Bárbara”, “Salvadorita”, Maestro Gabriel, etc.

“Polo” Rizo Huerta andaba con vestimenta camuflada  mientras estaba combatiendo tras la enorme barricada Santa Rosa, ubicada frente a los semáforos de Portezuelo, donde estaban Marcos Somarriba García, Javier “99” López Lowery y Lucío Jiménez Guzmán, recuerda doña Dora Huerta Centeno, quien a ese lugar le llegaba a dejar comida en la mañana o en la noche.

En el Barrio Santa Rosa se establecieron varios sitios para alojar al Estado Mayor del FSLN guerrillero en esta zona de Managua, y al mismo tiempo se ocuparon varias casas de somocistas para Comandos, como ocurrió con la casa del coronel GN Juan Lee Wong, quien al mismo tiempo era uno de los jefes de la Oficina de Seguridad y de la “Mano Blanca” o “escuadrones de la muerte” del somocismo genocida.

A esa casa confiscada durante la Insurrección a Juan Lee Wong iba doña Dora Huerta Centeno a dejarle comida a su hijo Ronald “Polo” Rizo Huerta y resto del Estado Mayor y Comando guerrillero en el Barrio  Santa Rosa.

Ronald “Polo” Rizo Huerta llegaba  a su casa unas dos veces al día a conocer cómo estaban su madre, sus hermanos y demás familiares. Daba orientaciones para que al momento de un combate contra los guardias, o un bombardeo aéreo, todos se metieran dentro de los refugios. “Esos refugios nos salvaron de morir o de ser heridos”, expresa doña Dora Huerta Centeno cuando habla orgullosamente de su hijo Ronald, aunque recuerda que esos charneles le cortaron un brazo a doña Sonia.

Antes de arrancar el Repliegue de Managua a Masaya el 27 de junio de 1979, Ronald llegó unos minutos antes de las seis de la tarde. “Nos vamos en retirada. No sé para dónde”, le dijo a su madre, quien recuerda que se puso unas botas, se colocó una camisa verdeolivo encima de la que andaba, y también una gorra oscura.  Su madre le dijo que se llevara los 50 córdobas que tenía guardados, “por cualquier necesidad en el camino”.

En ese momento llegó solo. Andaba portando un fusil. Empezaba a oscurecer, y además no habían luces en las calles porque Somoza Debayle mandó a suspender la energía eléctrica, cuando doña  Dora Huerta Centeno  lo vio desaparecer con pasos rápidos, rumbo al Sur, es decir, para el lado de Bello Horizonte, donde los Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros de Santa Rosa se juntaron en el Boulevar Roberto Bárcenas Terán y tomaron rumbo a la Calle de la Clínica Don Bosco, para iniciar el célebre Repliegue de Managua Masaya, aquella noche del 27 de junio de 1979.

“Polo” Rizo Huerta se fue en el Repliegue a Masaya. Según el relato de sus compañeros insurreccionales de Santa Rosa, incluyendo a Scándar Cerna Juárez, hermano del coronel retirado Lenin Cerna Juárez, cuando la lluvia infernal de bombas y rockette contra los replegados en el lado Norte de “Piedra Quemada”, “Polo” Rizo Huerta y un grupo de Combatientes se refugiaron parepetados bajo unos árboles de mamón.

Un rockette cayó y explotó cerca del grupo y mató a dos muchachas Combatientes Populares, en el famoso trecho de 750 metros en que fue más violento el bombardeo aéreo, antes de la salida al kilómetro 21 y medio de la Carretera a Masaya, frente a la entrada antigua al Volcán Masaya.

Varios de los jóvenes fueron en auxilio de las jóvenes caídas por los charneles. Pusieron sus cadáveres bajo unos árboles de mamón.  En esos movimientos defensivos estaban, protegiéndose al mismo tiempo, cuando cayó otro rockette cerquita de ellos. Uno de los charneles traspasó la garganta de Ronald “Polo” Rizo Huerta, quien se desplomó mortalmente herido. Falleció en poco tiempo, a pesar de los esfuerzos que hicieron sus compañeros por salvarle la vida.

Como en casi un centenar de casos, el cadáver de Ronald “Polo” Rizo Huerta fue colocado en una oquedad poco profunda y encima se le echaron piedras volcánicas erizas, arena también volcánica y ramas de árboles de mamón.

Sus camaradas se fijaron bien en el sitio en que quedaba el cadáver de “Polo” Rizo Huerta. El Repliegue Táctico de Managua a Masaya, con unos 200 heridos y muertos, llegó a Masaya  el 29 de junio de 1979 a las dos de la mañana, las otras dos columnas jefeadas por William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra (fue la bombardeada en “Piedra Quemada”) y la que coordinaba el Comandante Carlos Núñez Téllez, jefe del Repliegue, la cual ingresó a Masaya por el lado Oestesur de la Laguna de Masaya.

Inquietos, varios de sus antiguos compañeros Combatientes Populares, todos del Barrio Santa Rosa, entre ellos Scándar Cerna Juárez, buscaron la forma de salir de Masaya para irle a avisar a doña  Dora Huerta Centeno sobre la caída en su hijo “Polo” Rizo Huerta en “Piedra Quemada”.

Finalmente, llegaron a Managua el ocho de julio de 1979, 11 días antes de que se produjera el Triunfo de la Revolución Sandinista. Llegaron al Barrio Santa Rosa, pero no encontraban la forma de decirle a doña Dora Huerta Centeno que su hijo “Polo” Rizo Huerta había caído en “Piedra Quemada”.

Cuando finalmente le dijeron, doña Dora se soltó en llantos incontenibles. “Eso no es cierto. Ustedes son mentirosos. Mi hijo está vivo. Ronald está vivo”, les respondió en los primeros instantes en que le dieron la noticia fatal y triste.

Llegó el 19 de Julio de 1979. En la Plaza de la Revolución había júbilo incontenible por el triunfo revolucionario. Incrédula de la noticia que le habían dado, doña Dora Huerta Centeno, mientras se desarrollaban los discursos electrizantes de los Comandantes Humberto Ortega Saavedra, Daniel Ortega Saavedra  y Tomás Borge Martínez, ella se dedicó a buscar el rostro de su hijo “Polo” Rizo Huerta entre aquella multitud delirante de aquel 20 de julio bajo el ardiente calor del Sol.

Pudo ver nítidas las caras, los rostros de decenas de miles de Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros sucios, hediondos a sudor acumulado, barbudos muchísimos de los hombres, con ropas arrugadas y rotas, con zapatos en harapos,  tanto hombres como mujeres, casi todos cargando fusiles, ametralladoras, rifles y pistolas, más bolsones de tiros, pero en ninguna parte de la multitud pudo ver el rostro de su adorado hijo “Polo” Rizo Huerta, aquel jovencito alegre, organizador excepcional, conspirador nato, militar guerrillero por vocación, trabajador y estudiante al mismo tiempo, siempre preocupado por su madre y sus hermanitos menores.

No, no lo encontró ese 20 de julio en la Plaza de la Revolución. Eso la hizo llorar mucho más desconsoladamente. Regresó a su querido Barrio Santa Rosa, donde su hijo “Polo” nació y luchó hasta ofrendar su vida.

En el vecindario se organizaron los familiares y vecinos, lo más rápido posible, consiguieron un camión y una camioneta doble cabina, para ir a “Piedra Quemada” a recuperar su cadáver. Fueron el 25 de julio de 1979. El cadáver de Ronald Rizo Huerta fue encontrado con facilidad porque sus compañeros Combatientes Populares se habían fijado atentamente dónde lo habían colocado.

El cadáver de “Polo” estaba debajo, en una zanja u oquedad,  bajo los cadáveres de dos de las mujeres que también cayeron allí  mismo  por charneles de rockette.

Le habían echado también cal encima, lo cual conservó el cadáver casi intacto. Doña Dora Huerta Centeno fue a  la  Ciudad de Masaya, ubicada a pocos kilómetros de “Piedra Quemada”, a comprar un ataúd para el cadáver de su hijo Ronald.

Lo trajeron al Barrio Santa Rosa, donde lo velaron una noche y lo fueron a sepultar muy de mañana al Cementerio Oriental de Managua. Allí tiene una placa de mármol con su nombre. Esta tumba siempre es limpiada y enflorada por su madre: Dora Huerta Centeno.

A “Polo” Rizo Huerta le sobreviven sus hermanos: Yamil y Roberto, Mirta, Rosario y Ángela.  La dirección en que vive esta familia, encabezada por Dora Huerta Centeno,  es la misma de junio de 1979: de la NABISCO CRISTAL dos y media cuadras al Sur. Teléfono 22488085.

Róger “Ramón” Rodríguez Rivas

Róger “Ramón” Rodríguez Rivas cayó el 28 de junio en “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua al Volcán Masaya. Iba en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, según una información muy breve del Diario BARRICADA, en el mes de agosto de 1979. Esa información lacónica de BARRICADA indicaba que los familiares de “Ramón” Rodríguez Rivas decían que este joven había desaparecido en “Piedra Quemada”.

Se informaba que Róger Rodríguez Rivas vivía con su familia en el “Barrio Santa Clara”, en el lado Sur de donde es hoy Villa Venezuela, antigua Américas Cuatro. De forma breve se señalaba que “Ramón” había participado en operativos militares en este sector de las Américas Uno,  Tres y Cuatro, en la Colonia Catorce de Septiembre y Colonia Nicarao, en contra de patrullas de la guardia somocista genocida.

Se indicaba que había sido correo clandestino de Jefes Guerrilleros y fabricante de explosivos como bombas de contacto. Dirigentes de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, ubicada en el Barrio Altagracia, indican por su lado que “Ramón” Rodríguez Rivas sí participó en operativos como emboscadas y combates en trincheras de combate durante la Insurrección Sandinista de  junio de 1979, y que se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, que cayó en “Piedra Quemada”, pero no conocen dónde está ubicada su familia.

Roberto José Sirias Acevedo

El nombre de este joven Combatiente Popular de 25 años aparece en los listados de caídos o muertos, en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya,  de los libros “Porque Viven Siempre entre Nosotros”, del Instituto de Estudios del Sandinismo; y de “Insurrección Sandinista Victoriosa, Repliegue a Masaya”, de Pablo E. Barreto Pérez.

También el Diario BARRICADA, Órgano Oficial del Frente Sandinista de Liberación Nacional, del mes de agosto de 1979, indica que Roberto José Sirias Acevedo, nacido el 24 de febrero de 1954,  cayó en “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya, donde su cadáver  desapareció.

La nota informativa del Diario BARRICADA señala que Sirias Acevedo era un hombre multifacético, pues además de Combatiente Popular sandinista,  era barbero, mecánico, tapicero, electricista, albañil, carpintero y agricultor, “porque de mil formas se ganaba la vida” para ayudarle a sus padres: Luis Armando Sirias y Dora Haydeé Acevedo.

En la mencionada nota informativa no se informa dónde vivían Roberto José y sus padres.

Sin embargo, la nota periodística de BARRICADA señala que Sirias Acevedo durante la Insurrección Sandinista en los Barrios Orientales de Managua, hizo labores de propaganda armada, quema de llantas, arengas en mitines callejeros en vecindarios como “La Luz”, “La Rebusca”, “La Habana”, Riguero, El Dorado, Ducualí y Diez de Junio.

Durante las arengas mencionadas, en mitines públicos y rápidos para evitar ser capturados por la guardia somocista genocida, Sirias Acevedo insistía en la necesidad de juntarse, organizarse y entrenarse militarmente para derrumbar a la tiranía de Anastasio Somoza Debayle, expresaba la nota informativa periodística del Diario BARRICADA.

El Diario revolucionario sandinista exponía que Sirias Acevedo había estudiado su primaria y secundaria en varios colegios públicos. La información mencionada señalaba que desde los nueve años se fue a vivir con su abuela materna, aunque no menciona su nombre.

Tampoco señala la nota informativa acerca de con cuál de los grupos o columnas iba Sirias Acevedo en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Es categórica BARRICADA al afirmar que familiares y compañeros de Retirada en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya informaban que había caído durante el bombardeo aéreo infernal de la Guardia Nacional contra los replegados capitalinos en “Piedra Quemada”, donde desapareció su cadáver.

Señalaba el Órgano Oficial del Frente Sandinista que familiares, amigos, vecinos y compañeros Combatientes Históricos en brigada y equipados con palas y cobas, anduvieron buscando su cadáver en “Piedra Quemada”, en el Camino Viejo  de Nindirí, en el propio casco urbano de la pequeña Ciudad de Nindirí, en los desfiladeros de la Laguna de Masaya, por donde el Repliegue pasó en dificultades y silencio profundo el 29 de junio de 1979, en la madrugada, y tampoco encontraron nada.

Ricardo Sú Aguilar

Ricardo Sú Aguilar, caído el 28 de junio de 1979, más o menos a las 11 y media  de la mañana, en el lado Norte de “Piedra Quemada”, durante el feroz y criminal bombardeo aéreo de la Guardia Nacional somocista, con sus aviones y helicópteros artillados,  contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Según el testimonio presencial de Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, en medio del infernal bombardeo aéreo, Ricardo Sú Aguilar y otros 11 Combatientes Populares, entre ellos los Hermanos Martínez, se parapetaron en los muritos de una pila de agua para ganado, en el perímetro de los llamados 750 metros más horribles del ataque con bombas de 1,000 y 500 libras, y rockette.

Estaban “pecho en tierra” en la orilla del muro redondo de la pila, cuando el rocktte explosivo les cayó encima. Varios de ellos  murieron casi instantáneamente. El mismo testimonio señala que Ricardo Sú Aguilar aún herido él estuvo atendiendo a los otros compañeros heridos mortalmente, en la orilla de la pila de agua mencionada.

Como en otras decenas de caídos en “Piedra Quemada”, (jurisdicción del departamento de Masaya), frente al Volcán Masaya por el lado Norte,  de forma presurosa el cadáver perforado por charneles de Ricardo Sú Aguilar fue colocado por numerosos Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros en hondonadas o zanjas pequeñas, y encima se les echó piedras, arena y tierra para taparlos.

Sus restos fueron desenterrados varios meses después.

Ricardo Sú Aguilar ya había alcanzado categoría de conductor revolucionario por su entrega completa a la causa sandinista y de lucha organizativa, política y militar, para derrocar a la dictadura somocista.

Vivía Ricardo en la Colonia Máximo Jerez, a la cual se le puso el nombre de Ricardo Sú Aguilar. Los pobladores de Managua y los residentes de la misma colonia, la llaman por los dos nombres: Ricardo Sú Aguilar y Máximo Jerez.

Según una biografía breve, escrita por sus hermanos y familiares, Ricardo Sú Aguilar nació en Managua el 8 de octubre de 1959. Era hijo de Leopoldo Sú Llanes y Rosa Aguilar Villagra, quienes antes de fallecer hace poco tiempo, siempre llegaban a “Piedra Quemada”, donde la familia Solano, para encontrarse con el grupo numeroso del “Replieguito”, el cual sigue la “Ruta Original de 1979”, encabezado por Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando.

Textualmente la mencionada biografía dice lo siguiente:

“Hace sus estudios primarios en el Instituto hoy llamado Rigoberto López Pérez y por su propios esfuerzos se bachillera en el Colegio “Andrés Bello” de Managua. Luego ingresa en la Universidad Nacional (UNAN) en el año académico 77-78, bajo el número 774478, donde por motivo de su dedicación a la causa del FSLN, decide abandonar las aulas para dedicarse a tiempo completo a tan noble tarea.

“En el año de 1973, pasado el Terremoto, se sintió brotar con más fuerza la necesidad de las organizaciones cristianas, que pudieran canalizar todo aquel espíritu comunitario desbordado de solidaridad con los demás hermanos que padecieron en esa catástrofe natural. Con esto dábamos pasos a levantar las primeras expresiones organizadas, que más tarde servirían para hostigar a la dictadura.

“Fue en estos precisos momentos que la participación de los jóvenes se hace presente por medio de los movimientos juveniles con disfraz de clubes juveniles en el Riguero y la Colonia Máximo Jerez. Ricardo para entonces era como los demás chavalos que se acercaron a los movimientos como curiosos, con la única diferencia que portaba con su presencia más responsabilidad social, que era lo que más se necesitaba.

“Las condiciones para la presión sistemática de la dictadura apenas empezaba en el sector, y los compañeros de la noche a la mañana abandonaban la organización por miedo de ser  detectados, lo cual traía constantes crisis, en las que el compañero Ricardo insistió para seguir nuestra postura. Sus labores pasan a ser casi de tiempo completo con el movimiento revolucionario; durante su trabajo se ocupa de pasar documentos, cartas y manifiestos contra la dictadura somocista.

“Desde 1974 a 1976, nuestras reuniones son para planificar mitines y tomas de iglesias; para recaudar fondos para los presos políticos y para la guerrilla sandinista, también para hostigar a la guardia, repartir comunicados del FSLN, para hacer las primeras movilizaciones en el Barrio, las primeras quemas de autobuses urbanos, levantamientos y barricadas, y hasta sumarnos al repudio por el asesinato del compañero Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, donde Ricardo Sú Aguilar participa personalmente en la quema de negocios de la zona comercial de la Carretera Norte, incluido Plasmaféresis e Hilados y Tejidos El Porvenir de Anastasio Somoza Debayle.

“En 1976 Ricardo se inicia como dirigente del movimiento juvenil de la Colonia Máximo Jerez, donde vivía. Fue uno de los fundadores de la Federación de Movimientos Juveniles de Managua (FMJMO), donde su participación es sumamente destacada en las labores de agitación y movilización por los presos políticos en 1977.

“También siendo un militante destacado de la Juventud Revolucionaria Nicaragüense (JRN) y miembro de un Comité Zona de Managua.

“En febrero de 1978 es promovido a los Comando Revolucionarios del Pueblo (CRP),realizando operativos en la Zona del OPEN III, hoy Ciudad Sandino,  en Los Brasiles y Mateare; entre otros operativos están sabotajes con explosivos al oleoducto (petróleo sin refinar) que pasa por el OPEN iii en tiempo de  la primera huelga general. También realiza sabotajes con explosivos a la subestación eléctrica de Los Brasiles, cerca de Mateare; ataques a unidades militares de la guardia al frente del Comando Revolucionario del Pueblo (CRP) “Alberto Oronte”, ataque al Cuarte GN de Los Brasiles el 8 de septiembre de 1978.

“En ese entonces,  sus responsables eran los compañeros Marcos Somarriba (ya fallecido) y César Largaespada (general retirado del Ejército Nacional). En 1978 pasa a integrarse a las organizaciones de masa y a organizar los movimientos juveniles de los barrios  El Riguero y Máximo Jerez; también organiza los Comités de Defensa Civil y las combativas Milicias Populares. Después pasa a ser responsable político de las Colonias combativas Nicarao, Catorce de Septiembre, Américas Tres y Cuatro y el entonces Barrio Meses, hoy llamado Barrio Venezuela.

“Durante la Insurrección, u Ofensiva Final,  se integró al Comando del Frente Interno, y participó como Comisario Político de una columna miliciana, demostrando siempre su alta moral y disposición combativa.

“Cae heroicamente el 28 de junio de 1979 en “Piedra Quemada”, Masaya, a la hora del Repliegue de las fuerzas sandinistas, dando muestras de una gran hermandad sandinista; cae atendiendo a unos compañeros que habían caído heridos por el bombardeo de los aviones”.

En medio de la lucha tenaz contra la dictadura somocista, Ricardo Sú Aguilar escribe el 8 de marzo de 1979, a su madre,  un poema titulado: “Madre Mía”, en cuyo comienzo dice: “Desde la fría y húmeda celda quiero escribirte estos versos y decirte, madre mía, capturado, que estoy prisionero, no para hacerte sufrir, jamás ha sido mi intención. Yo no quiero verte llorar, deseara que estuvieras orgullosa de este tu “muchachito”, como yo lo estoy de ti”.

El padre y la madre de Ricardo Sú Aguilar, Leopoldo Sú Llanes y Rosa Aguilar Villagra, fallecieron hace poco tiempo. Ambos llegaban religiosamente cada año, cada 27 de junio, a encontrarse en “Piedra Quemada” con el llamado “Replieguito por la Ruta Original”, organizado y emprendido por la Asociación de Combatientes Históricos del Distrito IV de Managua y por Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando.  Se encontraban siempre donde la familia Solano, una de las víctimas del feroz bombardeo aéreo somocista contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya en “Piedra Quemada”.

Le sobreviven a Ricardo sus hermanos:   Mirna Marlene, Manuel Salvador, Leopoldo, Juan Carlos, Guillermo Ramón, Leonardo Agustín y Rosa María.

Juan Carlos sigue residiendo en la casa No. E-277 en que se criaron los hermanos mencionados en la Colonia Ricardo Sú Aguilar, o Máximo Jerez (su antiguo nombre), donde son muy conocidos.  Juan Carlos trabaja asimismo en la Contraloría General de la República, ubicada frente al Banco Central de Nicaragua. Responde al teléfono: 22780983.

 Miguel Ángel y Marcos Antonio Tapia Gutiérrez

Miguel Ángel Tapia Gutiérrez y Marcos Antonio Tapia Gutiérrez,  a quienes les decían por sobrenombre “Burros” en el Barrio La Fuente, hoy Ariel Darce, ambos caídos en “Piedra Quemada” durante el Repliegue Táctico de Managua Masaya.

Miguel Ángel y Marcos Antonio Tapia Gutiérrez vivían de los que fueron “Billares Shanguelo” ocho cuadras al Este y media al Sur, en las cercanías del actual Supermercado “Pali”. El mayor de ellos era Miguel Ángel con un poco más de 20 años. Miguel Ángel era administrador de empresas y Marcos Antonio era maestro o profesor.

Eran cuatro hermanos integrados todos a la lucha armada en este sector oriental de Managua cuando estalla la Ofensiva Final contra la dictadura somocista, en junio de 1979. Los otros dos hermanos eran: Luis Manuel y César Augusto Tapia Gutiérrez, quienes sobrevivieron al infernal bombardeo aéreo de “Piedra Quemada” contra los replegados de Managua, y después fallecieron  por enfermedades comunes, en Managua, en su Barrio Ariel Darce.

La madre de los cuatro es Rosa del Carmen Gutiérrez, quien todavía reside en el mismo sitio que vivía con  sus cuatro hijos mencionados.

Álvaro Tapia Gutiérrez, otro de sus hijos, era  buscado por la guardia somocista y los “escuadrones de la muerte” o “Mano Blanca” de la Oficina de Seguridad somocista genocida, para matarlo. Es el único hijo vivo que ha quedado con doña Rosa del Carmen Gutiérrez.

Álvaro es “lisiado de guerra”. Según su madre, después de producirse el Repliegue a Masaya el 27 de junio de 1979, ella encontró a Álvaro “con las tripas de fuera donde las monjas del Reparto Schick Gutiérrez, porque los guardias lo habían capturado, lo torturaron y lo apuñalaron, aunque no lo mataron porque unos vecinos lo salvaron de que terminaran de asesinarlo.

“Casi todos los días venía aquí la guardia a catearme la casa, en busca de mis hijos, quienes todos andaban metidos en la lucha armada aún antes que estallara la Insurrección en la Zona Oriental de Managua”, recuerda doña Rosa del Carmen Gutiérrez, con lágrimas en los ojos, mientras también vienen a su mente los “orejas” de la Oficina de Seguridad del Barrio “La Fuente”, que nos echaban a la guardia somocista”.

Antes de estallar la Insurrección en la Zona Oriental de Managua, Miguel Ángel era empleado en “Gallo y Villa”, donde ganaba bastante dinero como vendedor de productos comerciales de esta empresa en el Oeste de Managua.

Marcos Antonio trabaja en la Tienda de Gallo y Villa también. Según doña Carmen, por el  buen salario de estos dos hijos, ella vivía bien. “Hoy vivo sola con mi hijo Álvaro, lisiado, que no puede trabajar, y yo tengo que arreglármelas con 1,500 córdobas de pensión y buscarme el resto “por cuenta propia”, mientras cada vez puedo moverme menos, pues por la edad hay ocasiones en que no puedo ni caminar”, dice esta Madre de Héroes y Mártires sandinistas.

“Cuando mis cuatro hijos se fueron en el Repliegue a Masaya, yo no supe nada de inmediato. Me quedé solita. El 28 de junio de 1979 me vinieron a informar unos amigos que Álvaro, mi quinto hijo, estaba grave de muerte donde las monjitas del Reparto Schick, donde lo habían atendido, pero era necesario buscar un médico con urgencia. Al mismo tiempo, los guardias asesinos de la EEBI me llegaron a catear la casa nuevamente. Tuve que huir hacia donde amigos y familiares en el mismo Reparto Schick”, recuerda Rosa del Carmen Gutiérrez, quien actualmente tiene ya 79 años. Álvaro, herido gravemente, le contó que sus otros cuatro hermanos se habían ido en el Repliegue Táctico de Managua Masaya.

A Álvaro, el único que queda vivo, también cumplía tareas militares en  la llamada Jornada de Exploración en la Vanguardia y Retaguardia del Repliegue de Managua a Masaya, cuando fue capturado y casi es asesinado por los sicarios del régimen somocista genocida en la parte Este del Reparto Schick, cerca del Tanque Rojo y del cauce de las cercanías del mismo Tanque Rojo, por donde pasó el grueso de más de seis mil managuas en el Repliegue a Masaya, entre las once de la noche del 27 y la una y media de la mañana del 28 de junio de 1979.

Todos estos muchachos Tapia Gutiérrez  formaban parte de las estructuras de Combatientes Populares, de correos guerrilleros clandestinos, de fabricantes de explosivos, de propagandistas armados, de emboscadores de patrullas de guardias somocistas genocidas. Los cinco se fueron en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya el 27 de junio de 1979. Según los reportes históricos, los cuatro se integran al  Repliegue en la calle misma de la Clínica Don Bosco, en el Barrio Santa Bárbara (hoy Barrio Venezuela), donde se sumaron a las columnas jefeadas por William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo.

Al retornar a Managua el 19 de julio de 1979, Luis Manuel y César Augusto Tapia Gutiérrez, hermanos menores, le vinieron contando a su madre que Miguel Ángel y Marcos Antonio cayeron al ser partidos sus cuerpos por charneles de bombas de 1,000 libras.

Sin embargo, al regresar  en busca de sus cadáveres, nunca fueron encontrados. Su madre, Rosa del Carmen Gutiérrez, dice que con sus hijos menores buscó “palmo a palmo” los cadáveres de sus dos hijos en “Piedra Quemada”, en Masaya, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya.

“También anduve buscando afanosamente donde los guardias asesinos acostumbraban tirar cadáveres en Managua, como la “Cuesta del Plomo”, la “Escuela de Artes”, en las cercanías de Laguna de Xiloá, en los cráteres del Volcán Masaya, en la orilla de la Laguna de Masaya, frente al Teatro Rubén Darío, en las Lomas de San Judas, y !nada pude encontrar¡ Mis otros dos hijos aseguraban que Miguel Ángel y Marcos Antonio murieron en “Piedra Quemada”, pero sus restos nunca pudimos encontrarlos”, indica Rosa del Carmen Gutiérrez,

Mucho tiempo después del Triunfo de la Revolución,  fallecieron sus otros dos hijos: Luis Manuel y César Augusto, por causas naturales. Se ha quedado sólo con la compañía de Álvaro, quien no puede trabajar por su condición de lisiado de guerra.

Hay un monumento dedicado a Miguel Ángel y Marcos Antonio en la dirección mencionada arriba, de donde fueron los “Billares Shanguelo” ocho cuadras al Este y media al Sur.   Rosa del Carmen Gutiérrez reside en esa dirección y tiene el número de teléfono convencional: 22891862.

César Augusto  “Moisés”  Silva, Héroe Sandinista y Jefe Guerrillero

Una biografía oficial y familiar de César Augusto “Moisés” Silva  indica que este Héroe Sandinista y Jefe Guerrillero  nació  el 18 de febrero de 1947  en Chichihualtepe, comarca o comunidad de El Crucero, el lugar  más alto (925 metros de altura) en el Sur  del Departamento de Managua.

César Augusto Silva  fue uno de los Jefes Guerrilleros  más talentosos, valientes y audaces en la contienda militar insurreccional de junio de 1979, en contra de la dictadura somocista genocida, en Managua. Fue un estratega  militar revolucionario extraordinario, según la valoración que de él hizo  el Comandante Carlos Núñez Téllez, jefe del Frente Interno  Insurreccional   en Managua, Masaya, Carazo y Granada.

César Augusto Silva  fue jefe de columnas guerrilleras desde mucho antes que estallara la Insurrección Sandinista en Managua. Con esa columna de Combatientes Populares, dirigida  por él,  se mantuvo operando  con emboscadas a patrullas BECAT de la Guardia Nacional  en sectores populosos como  Américas Cuatro (Villa Venezuela), Américas Tres (Villa Revolución), Américas Uno, Colonia Primero de Mayo, Colonia Cinco de Diciembre, Villa Libertad, Villa Fraternidad, Villa Las Sabanas, Reparto Veracruz, Colonia Catorce de Septiembre, Asentamiento La Habana y su propio Barrio Ducualí.

Estos vecindarios  los conocía César Augusto Silva   como a sus manos, pues en la mayoría de ellos  había trabajado  como obrero de la construcción, y porque era, inclusive,  de los mejores propagandistas revolucionarios y armados del  grupo o Tendencia de los Proletarios, que eran jefeados por los Comandantes de la Revolución Carlos Núñez Téllez, Jaime Weelock Román y Luis Carrión Cruz.

Al mismo tiempo  estudiaba  de noche su último año de bachillerato en 1979. Fue  también  uno de los jefes del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Ubicado en Masaya, los Estados Mayores del Frente Interno y de Managua, comandados respectivamente   por Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo; y Mónica Baltodano Marcenaros, Osbaldo Lacayo Gabuardi y Raúl Venerio Granera, le confiaron, junto a Marcos Somarriba García, y otros Jefes Guerrilleros, dirigir  los combates  en contra de la  guardia somocista  sanguinaria genocida, la cual se había atrincherado en la Fortaleza del Cerro Coyotepe, en la Fábrica de Clavos INCA, en la llamada Hielera  y en el Cerro La Barranca, desde donde  bombardeaban y ametrallaban  toda la Ciudad de Masaya, durante todo el día y toda la noche, lo cual se volvió un infierno  para los pobladores de la “Ciudad de las Flores” y para los mismos Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

En estos quehaceres   revolucionarios peligrosos y patrióticos andaba cuando fue alcanzado  por una bala de un francotirador del Cerro Coyotepe  el cinco de julio de 1979.  Según  relatos de sus compañeros de combates  por la Defensa de Masaya, sin tomar las medidas estrictas de seguridad, César Augusto Silva  andaba  haciendo una exploración  del terreno en el lado Sureste del Cerro Coyotepe, por el lado del camino que conduce al Municipio de Tisma, con  el fin de arreciar por allí  los ataques militares del FSLN a los guardias genocidas, y sacarlos de las posiciones mencionadas arriba, cuando  fue baleado  mortalmente, causando una enorme pesadumbre entre los mandos del Frente Interno y del Estado Mayor de Managua, y los Combatientes Populares, especialmente  los que formaban las columnas de combates que  él jefeaba en Masaya, después de realizado el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

César Augusto “Moisés”  Silva  era uno de diez  hermanos, criados y dirigidos  por su madre Josefa Silva Gómez. Sus otros hermanos son: William,  Augusto, Miriam, Róger, Sergio, Sara, Luis, Yolanda y Mauricio.

Todos vivían con su madre  en una casita humilde del Anexo del Barrio Ducualí, ubicado de la Clínica Don Bosco (Barrio Venezuela, entonces  conocido como Santa Bárbara)  hacia el Sur, en un callejón estrecho.

Según Sara, una de sus hermanas, César Augusto Silva  fue rebelde  desde  cuando aún era adolescente, pues con frecuencia participaba en protestas estudiantiles  y de barrios contra el somocismo sanguinario genocida.

Se conoce y conecta   con jefes proletarios  en Managua

En el Colegio nocturno  se vinculaba  con estudiantes y maestros que  abiertamente o secretamente  participaban  en la lucha antisomocista, desde más o menos  1976.  En estas luchas se conoció con los Comandantes  Carlos Núñez Téllez, Jaime Weelock Román y Luis Carrión Cruz; con Gabriel Cardenal Caldera, con Carlos Carrión Cruz, con René Cisneros  Vanegas, Arnoldo Real Espinoza, quienes llegaban a reuniones clandestinas en su casa  mencionada,  en Ducualí.

También llegaban a reunirse con César Augusto Silva  los Comandantes William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo, quienes respectivamente eran jefes de las Tendencia Guerra Popular Prolongada  y Tercerista.

Estas  reuniones clandestinas  las descubrieron dos agentes de la Oficina de Seguridad, llamados Jaime  y Francisco Fajardo, quienes  lo vigilaban de día y de noche  en la calle  polvorienta del Anexo  al Barrio Ducualí.

La actividad  tenebrosa de estos despreciables  agentes de la Oficina de Seguridad somocista, llamada  OSN,   obligó a César Augusto Silva  a tomar medidas  especiales  para que no lo agarraran. Su hermana Sara   indica que recurrió al truco de pelonearse  sombreros de alas anchas, colocarse pelucas, o vestirse de forma diferente, para que los agentes despreciables de la Oficina se Seguridad no lo reconocieran  al entrar y salir de su casa  y de la calle estrecha  en que vivían él y su familia.

Su madre Josefa era su correo. Aprende oficio de carpintero

Sara añade  que cuando se aproximaba la Insurrección de Septiembre de 1978, César Augusto Silva extremó  sus precauciones  y entonces  convirtió en su correo a su madre  Josefa Silva Gómez. Doña Josefa  se encargaba entonces de irle  a dejar y traerle mensajes del FSLN   para continuar la lucha callejera  en contra de la dictadura somocista genocida. Su madre, sus hermanas y hermanos  y algunos vecinos  se encargaban de encubrirlo para que no fuese detectado   por los “orejas” asesinos de la Oficina de Seguridad, o policía política somocista genocida.

Volviendo a sus antecedentes  históricos, una biografía  suya, muy breve,  que Sara conserva con especial cariño, se indica que “Moisés” Silva  por necesidad de sostener económicamente a su familia (su madre y sus hermanos) se trasladó de Chichihualtepe al casco urbano de Managua, para aprender el oficio de carpintero.

“Moisés” Silva  aprendió rápido este oficio y también se convirtió  en albañil. En Managua  aprendió numerosos oficios  útiles  para  ganarse la vida, recuerda Sara  Mayorga Silva, una de sus nueve hermanos.  Se afilia, como obrero activo y luchador social y político en la Central General de Trabajadores I (CGT(i) (independientes),   donde participa   en las luchas de esta Central Sindical  en contra de los  empresarios  privados mafiosos  y en contra del  gobierno somocista genocida.

Se enrola  en el Partido Socialista y en la CGT(I)

En busca  de una organización política superior, para profundizar la lucha  revolucionaria  antidictatorial, con el fin de  enriquecer  su teoría y práctica revolucionaria, “Moisés” Silva  se enrola  en el Partido Socialista Nicaragüense  en  1970, donde se conoce con Álvaro Montoya Lara, Federico López Argüello, Álvaro Ramírez González, Nathan Sevilla Gómez, Guillermo Baltodano Serrano, Rolando Alvarado, el doctor Medina, Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca, Amada Pineda, etc., muchos de los cuales habían viajado a la Unión Soviética  para capacitarse en lucha armada guerrillera  y elaboración de explosivos.

“Moisés”  Silva  milita  en el Partido Socialista Nicaragüense  en los momentos en que hay una prolongada y acalorada discusión  política  sobre si se debe o no  enrolarse en la lucha armada  para derrocar a la dictadura  somocista  genocida.

Quienes abogaban por la lucha armada  eran pocos, entre otros: Álvaro Montoya Lara, Álvaro Ramírez González, Federico López Argüello y Amada Pineda, por ejemplo, quienes optan  por salirse  del Partido Socialista  y darle su respaldo total al FSLN  para continuar la lucha armada guerrillera.

En medio de estas discusiones, “Moisés”  Silva al mismo tiempo se vincula  con el grupo numeroso de sandinista de la Tendencia Proletaria del FSLN, jefeada entre otros por: Carlos Núñez Téllez, Jaime Weelock Román, Luis Carrión Cruz, Carlos Carrión Cruz, Gabriel Cardenal Caldera, René Cisneros Vanegas, César Largaespada Palavicini, Sergio “Marcio 13” Gómez Vargas, Marcos Somarriba García, Humberto del Palacio González, Ricardo Robleto Espinoza, Lucío Jiménez Guzmán, Darmalila Carrasquilla y Arnoldo Real Espinoza.

“Moisés”  Silva  entonces se vincula  con centenares de estudiantes universitarios y de secundaria, obreros de la construcción y de fábricas de la Carretera Norte, con Cristianos Revolucionarios, más algunos Jefes Guerrilleros, y de ese modo se integra en las estructuras clandestinas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

En 1978, por orientaciones de la Jefatura Suprema de la Tendencia Proletaria efectúa un operativo militar  contra SIMITEL, un organismo de comunicaciones de la dictadura somocista genocida, que era  jefeado directamente por Anastasio Somoza Debayle.

Ejecuta asalto bancario  o recuperación económica

En diciembre de 1978, siguiendo orientaciones del Estado Mayor de la Tendencia Proletaria  en Managua, jefea una escuadra  que  asalta en plena calle una furgoneta  del Banco de América, operativo militar revolucionario de “recuperación económica”  que deja  como saldo positivo  un millón de córdobas para el FSLN   clandestino, cuyas estructuras usan este dinero  para comprar armas y municiones  destinadas  a la Insurrección Final de junio de 1979.

Se convierte en Miliciano y Jefe Guerrillero

Sus  jefes inmediatos  en el FSLN clandestino le orientan a convertirse  en miliciano  en  las Américas Tres, hoy Villa Revolución, aún antes de la Insurrección de septiembre de 1978.  Estructura  una escuadra de Combatientes Populares, de la cual es nombrado Jefe  por el Estado Mayor de la Tendencia Proletaria en Managua.

Con esta escuadra de Combatientes Populares ejecuta emboscadas y hostigamientos a los guardias somocistas genocidas que andan en patrullas BECATS y en Secciones de Policía como la del Reparto Schick Gutiérrez, ubicada entonces del Tanque Rojo  dos cuadras al Oeste, en la orilla del cauce, dentro de un colegio de primaria y secundaria.

Con esta escuadra, nombrada “Jorge Navarro”,  opera en vecindarios  como Américas Cuatro, Américas Tres, Américas Uno, Colonia Cinco de Diciembre, Reparto Jardines de Veracruz, Colonias Catorce de Septiembre y Nicarao, Asentamiento La Fuente (hoy Ariel Darce) y Reparto Schick Gutiérrez, donde se coordinaba  con René  Polanco Chamagua y Juan Carlos “Marcial” Soza Aragón.

En  esos días  ya tensos  militarmente hablando, organiza un Hospital Clandestino  en Américas Cuatro (hoy Villa Venezuela), con el fin de atender  a los Combatientes  Populares  y pobladores  que fuesen heridos en combates  contra los guardias somocistas  genocidas.

En abril de 1979,  su escuadra original ya está convertida en  columna guerrillera clandestina “Jorge Navarro”, debido a que  cada vez se integran más Combatientes Populares, que él mismo entrena  en el manejo de armas  y en tácticas  militares guerrilleras.

Ataca Sección de Policía GN y resulta  herido grave

Precisamente en este de abril de 1979, organiza  y desarrolla  un operativo militar de ataque a la Sección de Policía de la Guardia Nacional  en el Reparto Schick Gutiérrez. El ataque sorpresivo es exitoso, y le causan  ocho bajas  (heridos)  a la Sección de Policía GN.  “Moisés” Silva  resulta  herido  en un pulmón en este combate  y es rescatado  por sus compañeros y compañeras de la unidad o Columna de Combate Guerrillero.

Al momento en que era rescatado, le ordena a los miembros de la Columna Jorge Navarro  que también rescaten su arma guerrillera, porque la Orden  del Estado Mayor del Frente Interno  era  que no se debían perder armas, y que al revés, era indispensable arrebatarle  armas de guerra al enemigo  somocista sanguinario genocida.

“Moisés” Silva  es llevado  por sus  compañeros  al Hospital Clandestino que él mismo había organizado clandestinamente en Américas Cuatro  (Villa Venezuela). Médicos  amigos  lo curan  en ese Hospital Clandestino.

Levanta barricadas  en Américas Uno, y se toma numerosos barrios orientales

Se recupera de  las heridas. Cuando es cuatro de mayo de 1979, su Columna Jorge Navarro  levanta barricadas  en la entrada principal de Américas Uno, donde es hoy una gasolinera.

El nueve de junio de 1979, día  en que formalmente estalla la Insurrección Sandinista en Managua, César Augusto “Moisés” Silva  ya tiene instrucciones precisas de los Estados Mayores del Frente Interno y de Managua de  desarrollar  la toma de vecindarios de la Zona Oriental  capitalina, y su ámbito de operaciones militares se  amplía  hasta  Villa Libertad, Colonia Primero de Mayo  y la Colina 110, donde su Columna Jorge Navarro  traba  combates en contra de patrullas BECATS  y contingentes (en camiones  con ametralladoras y fusiles)   en las calles de estos vecindarios de la Zona Oriental de Managua.

Estratega militar nato. Resistencia  contra unos 500 guardias genocidas

Era  un estratega militar nato. “Moisés”  Silva daba  el mejor ejemplo a los miembros de su Columna Jorge Navarro, pues siempre  estaba adelante, en la primera línea de fuego, dirigiendo  combates o emboscadas  contra los guardias somocistas genocidas y los “orejas” de la Oficina de Seguridad (OSN).

Además  tenía la cualidad  de estudiar  las tareas  militares  que iban a desarrollar en los vecindarios mencionados  arriba, y en conjunto  con su Columna Jorge Navarro  elaboraban  la planificación de las acciones militares, y a cada uno, hombres y mujeres, les asignaba una tarea  militar.

Estas  cualidades  las pude apreciar  el 13 de junio de 1979  cuando la Guardia Nacional somocista genocida  lanzó una ofensiva  militar  enorme  por el lado de Sabana Grande, por donde entró  con diez camiones repletos de soldados y oficiales, tal vez  unos 500 efectivos. En esos camiones iban  emplazadas, en trípodes, ametralladoras  calibre 50 y 30.

Los guardias  portaban  dos fusiles cada uno: uno en uso y el otro cruzado  por la espalda o en el pecho, y  una enorme cantidad de municiones, en el momento  en que se oían trasmisiones radiales de la Guardia Nacional, mediante las cuales  Nicolás Valle Salinas, coronel y jefe de la llamada “Central de Policía”, repetía una y otra vez: “Tenemos armas y municiones  para combatir  100 años, sin queremos”.

Ese contingente de soldados GN somocistas  iban  encabezados por dos tanquetas y un tanque Sherman. Con esas ametralladoras y tanquetas  cometieron la Masacre de la Colina 110. En estos momentos durísimos  las columnas guerrilleras  jefeadas  por César Augusto “Moisés”  Silva,  Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, Humberto “Cucharita” del Palacio González y José  Ángel Benavidez, no tenían más de 20 Combatientes Populares cada  una.

Sin embargo, con  agilidad  e inteligencia  increíbles, más coordinación concertada,   le hicieron frente  al avance  mortal  del contingente de guardias asesinos, hasta detenerlos “en seco”  en el lado Este de las Colonias Catorce de Septiembre y Nicarao.

Precisamente allí estaba César Augusto “Moisés”  Silva  con su Columna Jorge  Navarro haciéndoles  imposibles  los movimientos  militares a los guardias, los cuales  tuvieron  que “reconcentrarse”  en determinado lugar cuando cayó   la noche, porque le temían, le tenían terror  a las Columnas jefeadas  por “Moisés” Silva, Ramón Cabrales Aráuz, José Ángel Benavidez, quien cae al siguiente día, 14 de junio de 1979, combatiendo a este mismo contingente de asesinos  en el lado Norte de la Colonia Catorce de Septiembre.

Comandante Núñez Téllez lo elogia en “Un Pueblo en Armas”

El Comandante  Carlos Núñez Téllez  en su libro “Un Pueblo en Armas” (este libro es un informe  sobre  la Insurrección Sandinista en Managua, Repliegue Táctico a Masaya, Defensa de Masaya, y liberación de todos los llamados Pueblos Blancos, Diriamba, Jinotepe y Granada), valora a “Moisés”  Silva  como uno de los mejores  jefes militares, como uno de los más audaces, inteligentes  y siempre  despierto  para ir a organizar una emboscada, trabar un combate  con contingentes de guardias asesinos  y  hacer trabajos de inteligencia  militar  en el terreno insurreccional  capitalino.

Estas valoraciones del Comandante Núñez Téllez  fueron  todavía más elogiosas   cuando en plena Insurrección, el 15 de junio, “Moisés”  Silva y su Columna  de Combatientes, después de una labor de inteligencia  militar, le montan una emboscada a un contingente de guardias que iban en dos camiones  en medio de la Colonia Nicarao.

Mediante bombazos de contacto, fusilería y una ametralladora, logran destruir  los camiones, perecen más de diez guardias y el resto huyen despavoridos. La emboscada dejó como logro  militar una enorme cantidad de municiones  y varios fusiles automáticos, lo que fue elogiado  por el Comandante Carlos Núñez Téllez, porque esas balas eran necesarias para los fusiles  libertarios.

Fue uno de los jefes militares en el Repliegue Táctico a Masaya

Cuando se produce el Repliegue Táctico a Masaya, el 27 de junio de 1979, en la noche; “Moisés” Silva  es uno de los Jefes Guerrilleros  que iban como jefes  en las tres grandes Columnas  en que fue organizado  el Repliegue  (en que íbamos casi siete mil managuas) por los Estados Mayores del Frente Interno y de Managua.

Cuando los Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros  llegan a Masaya, César Augusto Silva  es uno de los jefes  militares  designado  por el Estado Mayor del Frente Interno  para defender la Ciudad de Masaya, que está siendo  atacada  todo el día y toda la noche, desde el Cerro Coyotepe, la Fábrica de Clavos INCA, Hielera y Cerro La Barranca, donde los guardias estaban atrincherados después de ser derrotados  por el FSLN guerrilleros  en todos sus 16 cuarteles  y en las calles de Masaya, conocida también como “Ciudad de las Flores”.

Con esta tarea  militar, comandando seis unidades de combate, “Moisés” Silva se desempaña  como siempre de forma eficiente, audaz, valiente, inteligente, estratégico, haciéndoles la situación militar imposible a los guardias somocistas genocida, jefeados   por  el coronel Meneses Cantarero, quienes  tenían que retroceder con frecuencia  ante las acometidas de los Jefes Guerrilleros y Combatientes Popular  guiados  por César Augusto Silva.

Cae combatiendo heroicamente  el cuatro de julio, en Masaya

Llegó el cinco de julio de 1979.   Buscando  cómo desalojar  a las tropas  somocistas de los sitios mencionados  y especialmente  quitarles las  rutas de movilización  que tenían  por el “camino de los cocos” hacia el Municipio de y hacia el lado de Tipitapa, “Moisés” Silva se desplaza  con una escuadra  de apenas  diez Combatientes Populares por ese rumbo, y repentinamente se topan  con un contingente de unos 60 guardias superarmados  y se traba un combate balístico feroz, mientras “Moisés”  como siempre está en la primera línea de fuego.

Supuestamente, en este combate, “Moisés” Silva y su escuadra no toman las precauciones correspondientes, y un francotirador GN genocida ubicado en el Cerro Coyotepe,  lo balea mortalmente  y muere  gritando ¡¡Patria Libre o Morir, Patria o Muerte, Venceremos!! Otros compañeros  resultan heridos  pero logran sacar su cuerpo del escenario combativo. Lo sepultan  en los alrededores.

El 24 de julio de 1979, después del Triunfo Revolucionario, que “Moisés” Silva no pudo ver ni disfrutar, sus hermanos, su madre Josefa Silva Gómez, y autoridades revolucionarias de Masaya y Managua, exhuman su cadáver  y lo sepultan  frente a la  entrada principal del Cementerio Oriental de Managua, donde siempre hay flores y una bandera rojinegra   pintada en su tumba.

Denis Miranda Corrales

Denis Miranda Corrales es recordado como uno de los 180 Combatientes Populares insurreccionados en la Colonia Catorce de Septiembre y en el Asentamiento o Reparto Santa Emilia, hoy llamado General Omar Torrijos Herrera, ambos vecindarios situados en la “Zona Oriental de Managua”.

Eduardo “Guayo” Vega, uno de aquellos 180 Combatientes Populares y hoy directivo de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, lo recuerda como un joven consciente de la importancia histórica de la Insurrección Sandinista, y como tal estaba plenamente integrado a las tareas combativas de junio de 1979.

Era un joven de 20 años, estudiante nocturno de secundaria, o bachillerato, y al mismo tiempo trabajaba para el sustento de su numerosa familia, pero no se sabía dónde. Su familia numerosa, encabezada por su madre Enna Corrales, alquilaba un cuarto en la Colonia Catorce de Septiembre.

Durante la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental de Managua hizo labores de correo clandestino, de fabricador de explosivos, de trasladador de armas de un buzón a otro, de explorador para saber cómo se movían los guardias o soldados, los “orejas” y “soplones” de la Oficina de Seguridad y de la Guardia Nacional somocista genocida.

“Guayo” Vega y otros compañeros Combatientes y Colaboradores Históricos de la Colonia Catorce de Septiembre recuerdan que Miranda Corrales se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

También recuerdan que todavía lo vieron en el Cruce de Veracruz, donde se produjo un combate con una patrulla de guardias emboscados en un chagüital cercano a la Carretera de la Comarca Veracruz.

El Repliegue de Managua a Masaya continuó del Cruce de Veracruz hacia “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya, el 28 de junio de 1979, en la mañana.

El grupo de los 180 se dividió al desatarse el bombardeo aéreo somocista en “Piedra Quemada”, donde algunos de sus compañeros vieron caer, impactado por charneles de bombas, a  Denis Miranda Corrales. No se supo si alguien enterró su cadáver en “Piedra Quemada”.

Al hacer el recuento, o lectura de listado de sobrevivientes en Masaya, el 29 de junio de 1979, en la mañana, no estaban Marta Villanueva Román y Denis Miranda Corrales. “Guayo” Vega piensa que los caídos de la Colonia Catorce de Septiembre y Santa Emilia, durante el Repliegue de Managua a Masaya, fueron más de dos.

Era una familia muy numerosa y pobre la de Denis Miranda Corrales. Vivían juntos padres, hijos, nietos y sobrinos. Inmediatamente después del Triunfo de la Revolución, la madre de Denis Miranda Corrales, con el apoyo de Combatientes Populares de la Catorce de Septiembre y del Barrio Santa Emilia, iniciaron la búsqueda del cadáver o restos de Miranda, pero no lo encontraron. Buscaron en “Piedra Quemada”, en el Cruce de Veracruz, en el Camino Viejo de la Carretera a Masaya a Nindirí, en la propia Ciudad de Masaya, y no lo encontraron. Quedó como desaparecido.

Doña Enna, su madre, siempre se mostró desconsolada por la muerte de su hijo Denis y porque no fue encontrado su cadáver.

Sin conocerse las razones esta familia de Denis Miranda Corrales vendió el lote que se les había dado gratuitamente en el Barrio Omar Torrijos y se fueron todos, a finales de la década del 80, sin dejar rastro o nueva dirección para ubicarlos.

A finales de la década de los 90 se supo, sin confirmación,  que doña Enna falleció por un cáncer. Sin embargo, al menos en el antiguo Barrio Santa Emilia, hoy Omar Torrijos Herrera, nadie conoce para qué lado de Nicaragua se fueron sus familiares.

Eduardo “Guayo” Vega vive en la Colonia Catorce de Septiembre y es uno de los directivos de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, presidida por Frank “Machillo” González Morales, situada de la “Racachaca” dos y media cuadras al Sur, en el Barrio Altagracia, en Managua.

Freddy “Büitre” Sandoval Cáseres

Freddy “El Büitre” Sandoval Cáseres, 22 años,  estudiante de ingeniería en la UNAN-Managua, fue gravemente herido por charneles de rockettes, lanzados por la Guardia Nacional de asesinos de la dictadura somocista, en “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya, el 28 de junio de 1979, a las once de la mañana, testimonia Jorge Douglas Aguilar Uzaga, hermano de Marlene Fátima Aguilar Uzaga, caída allí mismo en “Piedra Quemada”.

Esta versión es confirmada por su hermano Sergio Sandoval Cáseres, quien reside actualmente en la Colonia Don Bosco, de donde fue la “Foto Castillo” 75 varas al Norte, en el costado Oeste del Centro Juvenil Don Bosco, en Managua.

“Büitre” Sandoval Cáseres, según su hermano Sergio, laboró en la empresa “Kola Shaler”, en Ciudad Jardín y en el Instituto Agrario de Nicaragua (IAN), en la administración, pues él por su cuenta, además de Bachiller en Ciencias y Letras, se había especializado en labores administrativas y de contabilidad.

A toda la familia les decían “Cogollos” y al mismo Freddy sus amigos y compañeros de trabajo le decían “Cogollo”.

Sandoval Cáseres era uno de los Combatientes Populares de los sectores de las Colonias Nicarao, Santa Julia, Don Bosco, Colombia, Diez de Junio, Dorado y del Barrio Ducualí, testimonia Jorge Douglas Aguilar Uzaga, quien era, con su hermana Marlene Fátima, Cela Patricia Amador Aguilar, Manuel Barrantes Aguilar, Mario Barrantes  e Isabel Aráuz Rugama, uno de los centenares de combatientes guerrilleros durante la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final, de junio de 1979, en Managua.

Su hermano Sergio indica que Freddy Sandoval Cáseres estaba, muchos antes de la Insurrección de junio de 1979, plenamente integrado a la lucha política y guerrillera con el grupo de la Colonia Nicarao, y por este motivo a él, “El Büitre”, mucho se le oía hablar de las gemelitas cuando se refería a Marlene “Mary” Aguilar Uzaga y a Cela Patricia Amador Cisneros.

Añade Sergio que su hermano participaba en la elaboración de folletos y volantes con propaganda armada, las cuales imprimían clandestinamente en mimeógrafos del Centro Juvenil Don Bosco y en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, y después el grupo de la Nicarao distribuía esa propaganda en mitines en la Catorce de Septiembre, en Bosco, Diez de Junio, Ducualí, El Edén, etc.

Sergio asegura que “Büitre” Sandoval Cáseres andaba con el grupo guerrillero de Francisco Meza Roja, Marcos Somarriba García, Camilo Chamorro ,  Raúl Areas Chamorro y Ricardo “Robletón” Robleto Espinoza, y que por estos motivos también apareció en trincheras de combate de los vecindarios de Santa Rosa, Bello Horizonte, “Blandón” (hoy Barrio Costa Rica) y Riguero Norte.

El testimonio de Douglas Aguilar Uzaga indica que este joven Freddy Sandoval Cáseres formaba parte de la “pelota” de Combatientes Populares de la Colonia Nicarao, pues él (Freddy) y su familia alquilaban un cuarto en una de las casas de la Colonia Nicarao, al momento de la Insurrección Sandinista y del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

El testimonio de Aguilar Uzaga añade que Sandoval Cáseres y su familia eran seres humanos muy pobres, e integrados plenamente a la lucha política y armada para derrocar al somocismo genocida.

Freddy Sandoval Cáseres participó en incontables acciones militares y políticas en este sector donde estaba organizado. Testimonios lo ubica como participante en trincheras de combates en la Colonia Nicarao, en la Colonia Diez de Junio, en Ducualí y en el Puente El Edén. Se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, el 27 de junio de 1979, en la noche.

Asimismo, Aguilar Uzaga lo vio participar activamente en el combate contra una patrulla de guardias somocistas genocidas en el Cruce de Veracruz, donde cayeron combatiendo heroicamente Aristeo Benavidez, Carlos “Paco” Miranda y Juan Ramón “Ringo” Rizo Villagra. Este combate popular contra guardias emboscados se produjo a las seis y media de la mañana del 28 de junio de 1979.

Según Jorge Douglas Aguilar Uzaga, casi al mismo tiempo de la caída de su hermana Marlene Fátima Aguilar Uzaga, Ricardo Sú Aguilar y Manuel Barrantes Aguilar, en “Piedra Quemada” cuando el bombardeo aéreo  estaba en lo más intenso y mortal, Freddy Sandoval Cáseres fue herido gravemente por charneles de rockettes en varias partes del cuerpo.

“Yo era uno de los  Combatientes Populares que iba cargando heridos en medio del bombardeo aéreo. Aquello fue realmente horrible, espantoso. Un grupo de cargadores de aquellos casi 200 heridos que llevábamos, también atendimos a Freddy Sandoval Cáseres, quien siguió caminando a pie, mientras iba desangrándose y nosotros no pudimos hacer nada para impedir ese desangramiento”, relata Jorge Douglas Aguilar Uzaga, 37 años después de ocurrido el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Continúa el relato de Aguilar Uzaga: “Así desangrándose, igual que el resto de heridos, llegó al casco urbano de Nindirí. Freddy Sandoval Cáseres continuó caminando, cargando su fusil y un saquito de bombas de contacto, cuando continuamos la marcha lentísima, incomodísima y sigilosa por los desfiladeros de la Laguna de Masaya, hasta que llegamos al Colegio Don Bosco, en Monimbó, acordate, casi a las dos de la mañana del 29 de junio de 1979. Freddy pudo llegar hasta Monimbó ayudado por sus compañeros. Inmediatamente, llevamos todos los heridos al Hospital de Masaya, ya tomado por guerrilleros sandinistas, incluyendo a Freddy Sandoval Cáseres”.

“Sandoval Cáseres se había desangrado demasiado. Posiblemente se le hubiera salvado la vida, pero supe que hubo complicaciones porque no había sangre en el Hospital, pues se había agotado atendiendo a una enorme cantidad de heridos en la Insurrección de Masaya, más los casi 200 heridos que nosotros llevábamos en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. No estoy seguro de si murió el mismo día 29 de junio, o el 30 de junio. Su cuerpo fue sepultado en un patio baldío que había al norte de la Iglesia San Jerónimo, de donde fue exhumado por su familia casi seis meses después del Triunfo de la Revolución Sandinista”, añade Jorge Douglas Aguilar Uzaga.

La familia de Freddy Sandoval Cáseres se trasladó después para la Colonia Don Bosco, al Oeste del muro del Centro Juvenil Don Bosco, en Managua, casi inmediatamente después del Triunfo de la Revolución Sandinista.

Freddy Sandoval Cáseres dejó una esposa llamada Leyla Bermúdez y un hijo pequeño identificado como Jefred Sandoval Bermúdez.

Los padres de Freddy “Büitre” Sandoval Cáseres fueron:  Ramón Sandoval Solís y Francisca Cáseres Rojas. Están vivos sus hermanos: Óscar, Danilo, Ramón y Sergio. Este último labora actualmente como vigilante en la Dirección General de Ingresos.  Vive o reside: de donde fue “Foto Castillo”, en la Colonia Don Bosco No. F298, 75 varas al Norte. Tiene los teléfonos:  22485733  y 86965895.

Marcos Antonio “Salvador” Somarriba García, Jefe Guerrillero en Insurrección de Managua y del Repliegue Táctico  de Managua a Masaya.

El Comandante de la Revolución, Carlos Núñez Téllez (fallecido en 1990), mediante un discurso hizo el siguiente esbozo biográfico sobre Marcos Somarriba García, al fallecer, lamentablemente, este valioso revolucionario sandinista en un accidente aéreo el 16 de agosto de 1982:

Comandante Guerrillero y de Brigada, Marco Antonio “Salvador” Somarriba García, clandestino del barrio Riguero, jefe militar en el Barrio Santa Rosa y durante el histórico Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Nace el 28 de abril de 1953 en León, en el seno de un hogar proletario conformado por José Marcos Somarriba, carpintero, y Gudelia García, costurera.

Los años de infancia y su primaria transcurren en su ciudad natal, en una escuelita pública y la adolescencia en las aulas del Instituto Nacional de Occidente (INO) de Marcos  Antonio transcurre en León, en donde desempeña más tarde sus primeras responsabilidades como correo para en noviembre de 1971, hasta convertirse en fundador del Movimiento Estudiantil de Secundaria (MES) junto al comandante Francisco Meza Rojas y el Comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez, Jefe del Estado Mayor General del Frente Interno.

En 1972 se integra a las filas de la vanguardia bajo la responsabilidad del Comandante Proletario Carlos Roberto Huembes, miembro suplente de la Dicción Nacional del FSLN,  y asume la tarea de miembro del Comité Ejecutivo del Frente Estudiantil Revolucionario (FER), la cual desempeñará hasta 1975, cuando,  al pasar a la clandestinidad todos los miembros del comité les corresponde hacerse cargo a nivel nacional del FER, coordinando los comités ejecutivos de León, Managua y Carazo.

Ese mismo año 1975 pasa a la clandestinidad y asume en Managua la responsabilidad de los barrios orientales y del Norte de Managua, bajo la orientación del Comandante de la Revolución, Luis Carrión Cruz, en donde Marcos Somarriba García funda la Federación de Movimientos Juveniles de Managua (FMJM).

En 1977 Somarriba pasa a formar parte del Comité Central de Juventud Revolucionaria Nicaragüense (JRN) hasta mayo de 1978, en que es detenido en León “por ser militante del FSLN”.

Permaneciendo en las mazmorras somocistas por espacio de 10 días. Al salir de la cárcel se integra al Comité Militar de Managua, al cual pertenecía antes de su captura,

Durante la insurrección de septiembre de 1978 forma parte del Estado Mayor de Managua y es así como el trabajo político y organizativo desarrollado por Marcos Somarriba García  se multiplica en los cientos de jóvenes que en la ciudad y especialmente en los barrios orientales y del Norte de Managua se lanzaron a las calles, a demostrarle a la dictadura la disposición de nuestro pueblo de conquistar su liberación.

Para la insurrección victoriosa, desempeña la responsabilidad de Jefe Militar en la Carretera Norte. Su accionar de dirigente revolucionario sandinista y su capacidad militar organizativa estará presente en las barricadas y trincheras de combate; lo mismo en el Repliegue Táctico de Managua hacia Masaya,  en donde se integra al Estado Mayor Conjunto de Masaya y asume la responsabilidad del Batallón  que enfrenta a los guardias somocistas genocidas atrincherados en los Cerros del Coyotepe y La Barranca, en la INCA y la llamada Hielera, todos ubicados en el lado Norte de la Ciudad de Masaya.

Después del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, ocupa la responsabilidad de:

  • Jefe nacional de las Milicias Populares Sandinistas
  • Jefe de la Dirección Política del Ministerio del Interior (MINT)
  • Vice Ministro de INNICA ()
  • Delegado del Ministro del Interior para la Región Especial en el Caribe.

No sé puede referir uno a Marcos Somarriba García sin hacer mención de una cualidad que resalta por sobre todo sus cualidades políticas organizativas. Además, su humildad y entrega a la causa revolucionaria sandinista. Educaba a sus subordinados y al pueblo revolucionario al trasmitir sus experiencias acumuladas en sus quehaceres revolucionarios, para  desarrollar cualidades positivas en los compañeros y compañeras, por el perfeccionamiento de las formas de organización, por la superación de los métodos de trabajo organizativo práctico y revolucionario.

EL 13 de agosto de 1982 fallece en un accidente de aviación, cumpliendo sus responsabilidades como delegado del Ministerio del Interior, preocupado por resolver los problemas de esa parte del territorio nacional en Zelaya Norte, o Región Especial del Atlántico Norte.  Marcos Antonio “Salvador”  Somarriba García muere al estrellarse el avión que lo conducía junto con otros compañeros a su zona de trabajo gubernamental.

“Marcos  Antonio Somarriba García muere muy joven, a  los 29 años. A penas comenzaba a transmitir al movimiento revolucionario sus experiencias, su talento y su capacidad de dirigente revolucionario sandinista.

Muere cuando apenas comenzaba a cristalizar sus sueños de revolucionario a su querido pueblo, ya no era de León, ni de Chinandega, ni de Managua. Fallece por la causa de la Revolución Popular Sandinista, presente en todo el Territorio nicaragüense.

Marcos Somarriba García  a sus 29 años de edad pertenecía a toda la nación, forjador de las organizaciones juveniles, fundador del MES, de la FMJM y de la JRN; Incansable defensor de los derechos del pueblo trabajador, nos ha dejado una herencia y una responsabilidad: garantizar la continuidad del proceso revolucionario, impulsar las transformaciones políticas, económicas y sociales y profundizar la revolución en beneficio de los humildes y los pobres de Nicaragua”

Santos Sobalbarro Blandón, caído en combate frente al Cerro Barranca

Pablito Barreto Pérez:   le hago  llegar la biografía de mi papá del que en varias ocasiones  le he hablado es uno de los que falleció  en el ultimo bombardeo de la guardia en la barranca de Masaya y fue de los que se replegó a esa ciudad y miembro de la Columna Óscar Pérez Cassar”  o “Caza Perros”, o “Liebre”, como le decían los Combatientes Populares en Managua. Le salud: Daniel Blandón.

Santos Sobalbarro Blandón nació el 14 de agosto de 1951, en  Molino Norte,  Matagalpa. Sus primeros estudios los realizó en el Colegio del   Barrio Guanuca de esta misma ciudad de Matagalpa.

Sus padres fueron: Juan Sobalbarro Pineda y Santos Blandón Gutiérrez (q.e.p.d),  casado con Auxiliadora Espinoza  con la que tuvo dos hijos. A  mediados del año 1973 se integra a las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional, en Managua,   donde se incorpora como miembro de  una Brigada Popular de combates.

Al estallar la Insurrección Sandinista en 1979, pasa a formar parte de escuadras de combate en los vecindarios:  Ducualí, Colonia  Nicarao, Máximo jerez,  en el Asentamiento La Fuente, en el Reparto Schick Gutiérrez.

Era trabajador de la Universidad Nacional Autónoma (UNAN-Managua).  Con  un grupo de compañeros de trabajo, fundan el sindicato de trabajadores administrativo que actualmente lleva su nombre Santos Sobalbarro Blandón.

El 27 de junio del año 1979 recibe la orden de retirarse en el histórico Repliegue Táctico de Managua  a Masaya.

El  11 de julio de 1979 a escasos ocho días del Triunfo de la Revolución Sandinista es herido mortalmente por charneles de un rockette frente al Cerro La Barranca, en el Barrio San Carlos, de Masaya, durante un  combate que perseguía desalojar a los guardias  somocistas genocidas de este lugar del lado Noroeste de la Ciudad de Masaya.

Fue trasladado de urgencia, en un carretón de manos, al Hospital de Masaya, donde fallece ese mismo día 11 de julio de 1979.

Walter Mendoza Martínez

Una lágrima por un muerto se evapora

Una flor sobre una tumba se marchita,

una plegaria por su alma la recoge Dios

Eleva una plegaria por este hijo que dio su vida por un futuro mejor

Recuerdo amoroso de su madre, hermanos y sobrinos

Walter Mendoza Martínez es otra de las figuras extraordinarias de la Revolución Popular Sandinista. Nació en la ciudad de  Matagalpa un 28 de Junio de 1958 y es asesinado por la guardia somocista el 7 de Julio de 1979, frente al Cerro Barranca, en Masaya.

Al caer, Walter tenía 21 años y cursaba el cuarto año de periodismo  en la Universidad  Nacional Autónoma de Nicaragua. Su madre  fue Carmen Mendoza y su padre Ernesto Martínez.

Walter Mendoza  Martínez creció y se formó como revolucionario sandinista en Matagalpa, junto a sus abuelitos (qepd) Genara Mendoza y Adrián Mendoza, que lo vieron retornar a la ciudad que lo vio nacer.

Su impresionante historial comienza con su integración al trabajo de masas en 1974,  iniciando  en el Barrio San Martin, en donde se destaca por su fraternidad y afecto hacia los habitantes del mismo.

Misión  que impulsa en compañía de  la conocida  revolucionaria sandinista Margine Gutiérrez, otra figura apreciada por su valentía y heroísmo. Ambos fueron conocidos como los primeros cronistas de la rebelión popular y a su vez los primeros impulsores y protagonistas del trabajo comunal en la que Walter muestra dedicación y entrega.

Como consecuencia de la captura del compañero René Núñez  Téllez, quien era su responsable, en diciembre del 74, queda desconectado organizativamente del FSLN.

Embrión Insurreccional

Este suceso no impidió a Walter  continuar con  el  trabajo revolucionario sandinista.

Con grandes limitaciones por la falta de orientación y la guía de la vanguardia revolucionaria,  (FSLN) el compañero Walter Mendoza Martínez , continúa el trabajo revolucionario con la Juventud Cristiana de Matagalpa, la que va perdiendo fuerza paulatinamente, porque su nuevo Movimiento,  la Asociación de Estudiantes de Secundaria,  empieza a gestarse  a comienzo del 76 y es así que va agrupando a su alrededor a la mayoría de los miembros de la Juventud Cristiana de Matagalpa.

Es contactado nuevamente en Matagalpa por el FSLN y se dedica al trabajo de masas ahora en los  barrios “Chispa” y “Chorizo” al tiempo que continúa el trabajo dentro del FER.

Aquí junto a Margine Gutiérrez,  escriben un periódico que bautizaron como “Los de Arriba”, en él publicaban los resultados de los primeros brotes vecinales rebeldes contra el somocismo y las formas organizativas que venía adoptando el barrio.

Tenía 16 años cuando empezó a desarrollar el trabajo revolucionario en los  Barrios San Martin, La Virgen (Matagalpa), Chispa y Chorizo, con Fabio Martínez y Sergio Guerrero, quienes también cayeron en la lucha contra la Dictadura Somocista.

 El paso trascendental

En junio de 1976 Walter logra contactarse con el Presidente Estudiantil Revolucionario en Managua,  en ese entonces.  En noviembre del mismo año es propuesto para recibir la militancia del FSLN en Managua bajo la responsabilidad  del compañero Carlos Arroyo.

Como Pre-FER es ubicado en el círculo “Edgard “Gato” Munguía” junto con la compañera Aura Ortiz Padilla, quien cayera heroicamente en Jinotepe.

Con la misma decisión y entrega que lo caracterizaba asumió su nueva militancia. Ahora la meta era desarrollar con ahínco las tareas encomendadas y ganarse a través del FER, la militancia del FSLN, que no había sido posible lograrla, por la captura del compañero René  Núñez Téllez.

En 1978 pasó al clandestinaje trasladándose a Managua como responsable de un equipo de trabajo de los obreros del Movimiento Sindical Pueblo Trabajador. Integró muchos operativos guerrilleros, entre ellos la recuperación económica al Banco Central, Sucursal Bolonia; en recuperaciones de armas y del equipo quirúrgico del Hospital Bautista.

Sus actuaciones fueron brillantes. Para Walter  era importante contar con un medio que denunciara  el  descontento del pueblo y que a la vez fuera instrumento para sumar fuerzas, creara un ambiente generalizado de descontento propicio un para la insurrección. Un medio  como órgano oficial  del FSLN que a la vez estaba  ligado a sus aspiraciones de ser periodista.

El trabajo de Walter no fue solo ideológico sino político y militar por su participación en emboscadas a la GN  en el Open Tres, hoy Ciudad Sandino y hostigamientos en el barrio San Judas. Se enfrentó con éxito a los guardias somocistas durante un traslado de armas.

Un gran compañero

Walter fue un  hombre firme, visionario, fraternal y valiente participó de lleno en la insurrección popular de Junio en Managua y su capacidad político –organizativa quedó demostrada por su interés en montar la Escuela de Capacitación Militar en barrios orientales de Managua, entre ellos Ducualí y Bello Horizonte.

De esta capacidad que en tiempos de guerra desarrolló Walter es que se hace realidad  el surgimiento de la nueva Escuela  de Formación Policial de Nicaragua, la que  lo honra con su nombre y hace posible imprimir los valores que caracterizaron a Walter Mendoza Martínez

Usaba el seudónimo de “101”. Así fue conocido en la Zona Oriental y Norte de Managua durante la Insurrección Popular Sandinista, otros seudónimos con los cuales se  identificó con sus compañeros fue  “René”    “Rolando” y “Ernesto”.

Su valentía y devoción llegó a límites heroicos. Al darse el Repliegue Táctico de Managua hacia Masaya, aceptó quedarse trabajando, coordinando la resistencia política y militar en el “corazón del enemigo”,  en Managua.  Sabía que los somocistas lo perseguían para matarlo pero no se amilanó.

Se trasladó a Masaya y fue visto por compañeros en Jinotepe. Por órdenes superiores regresó a Managua a continuar con el trabajo encomendado por  Comandancia del Frente Interno, encabezada por los comandantes Carlos Núñez Téllez y William Ramírez Solórzano.

El siete de Julio se le orientó trasladar víveres a Diriamba en compañía de los también revolucionarios Franklin Porras (Óscar) e Ismael Castillo (Fredy).

Los tres iban en un carro color amarillo con la misión de llevar víveres a los compañeros que estaban resistiendo en esa Ciudad. Buscando cómo burlar a los guardias que custodiaban los alrededores del Coyotepe, entraron por  el ahora llamado Camino Viejo a Nindirí, y  al llegar a la  Barranca fueron   detenidos.

Según versiones recabadas  los guardias no perdonaron que llevaran víveres, los feroces asesinos los sacaron del carro y poniéndolos manos arriba dispararon a Walter Mendoza y a Franklin Porras,  dejando con vida Ismael Castillo.

Los guardias bajaron prisioneros del  Cerro Coyotepe,  obligándoles a subir los cadáveres de Walter Mendoza y Franklin Porras. Subieron con vida a Ismael Castillo(Fredy) y cerro arriba del Coyotepe, lo mataron.

Dos meses después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, los familiares  encontraron a Walter y a sus compañeros en uno de los múltiples cementerios que la Guardia Nacional había creado en todo el territorio nacional.

La información de un ex prisionero que la guardia obligó a participar en el semientierro de los muchachos,  indicaría  el  sitio  en las faldas del Coyotepe,  dando con el paradero de los muchachos que hasta entonces seguían juntos.

Los restos de Walter  fueron trasladados a Matagalpa, acompañados por sus amigos y  en hombros  de la primera escuadra de compañeros que conformarían la Escuela Policial de Nicaragua:  Academia de Policía Walter Mendoza Martínez.

William Ramírez Solórzano: forjador de la Revolución Sandinista

Pablo E. Barreto Pérez

*Recuerdos de algunas anécdotas históricas con el colega periodista y jefe insurreccional en Managua y del Repliegue Táctico de Managua a Masaya

William Ramírez Solórzano subió al escalón más alto de la lucha rebelde y revolucionaria sandinista, al convertirse, en la década del 70, en uno de los pocos dirigentes guerrilleros que con las armas en la mano se entrenaron ellos y con la sabiduría dejada por Sandino, convertida en Escuela Guerrillera y Programa Político-Militar Histórico, formaron un Ejército Guerrillero decidido a tumbar a la dictadura somocista, hasta lograrlo con alboradas de cañonazos, de balazos, de emboscadas, con ataques relámpagos a cuarteles, y una avalancha insurreccional, el 19 de julio de 1979.

William Ramírez Solórzano, Comandante Guerrillero, se forjó él con entrenamientos clandestinos y armas en la mano junto a Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge Martínez, Bayardo Arce Castaño, Ricardo Morales Avilés, Julio Buitrago Urroz, Germán Pomares Ordóñez, José Benito Escobar Pérez, Daniel Ortega Saavedra, David Tejada Peralta, Oscar Turcios Chavarría, entre otros, quienes siguiendo las huellas patrióticas y antiimperialistas de Sandino y del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional tenían un propósito patriótico fundamental: derrocar al régimen sanguinario genocida somocista de 45 años de existencia, impuesto por el gobierno criminal de Estados Unidos, después de mandar a matar al General de Hombres Libres.

William Ramírez Solórzano, colega periodista, mi compañero de labores periodísticas y de Redacción en el Diario LA PRENSA, aquel periódico antisomocista de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, fue o es uno de los forjadores de la Revolución Popular Sandinista.

Tuve el privilegio de ser compañero de trabajo de William Ramírez Solórzano cuando ambos laborábamos, como periodistas, en el Diario LA PRENSA, donde también laboraba como reportero el Comandante de la Revolución, Bayardo Arce Castaño.

Y más extraordinario fue mi privilegio cuando la marcha materialista histórica de la lucha revolucionaria armada nos juntó a varios miles de combatientes sandinistas (hombres y mujeres), al Comandante Carlos Núñez Téllez, Marcos Somarriba, Walter Ferrety, Joaquín Cuadra Lacayo, Rolando “Cara Mancha” Orozco, Ramón “Nacho” Cabrales, Walter Mendoza, a William Ramírez Solórzano y a mí, entre otros, en las calles de Managua, al hacer estallar el Frente Sandinista guerrillero, la Insurrección Sandinista armada, aquel glorioso nueve de junio de 1979.

Repito:  Bayardo Arce Castaño, William Ramírez Solórzano y yo, trabajábamos con periodistas en el Diario LA PRENSA. Cuando ya corría el año 1975, año de feroces represiones callejeras, asesinatos en masa, torturas y desapariciones forzadas ocasionadas por la dictadura somocista genocida, era casi “voz populi” interna o sospechas de que Arce y Ramírez eran dirigentes guerrilleros del Frente Sandinista. Ambos desaparecieron de la Redacción de LA PRENSA.

Unos días antes de la Insurrección de Septiembre de 1978, en la que centenares de managuas, participamos incendiando fogatas, haciendo estallar bombas propagandísticas y en la quemas de buses en la Pista de la Resistencia Sandinista o “Bay Pass”, quedé sorprendido al descubrir que William Ramírez Solórzano se desplazaba sigilosamente, pegado a muros vecinales, observando cuidadosamente hacia todo lados, en un callejón que divide al Barrio San Cristóbal y al Reparto El Dorado, con un arma corta en las manos.

Al verme, me hizo señas de que cerrara la boca y siguió su camino hacia un sitio clandestino en el Reparto El Dorado, donde después, en junio-julio de 1979, fue el Cuartel General del Estado Mayor del Frente Interno, jefeado por Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo.

Al estallar la Insurrección Sandinista u Ofensiva Final en Managua, el nueve de junio de 1979, en la noche, por información que me suministró Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca, uno de los jefes guerrilleros, al llegar este a Bello Horizonte, supe que precisamente los guerrilleros experimentados a cargo de la Insurrección en Managua, eran un poco más de 100.

“Entre los miembros del Estado Mayor General y del Frente Interno, están a cargo los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo”, me dijo “Chico Garand” Guzmán Fonseca, al llegar las columnas guerrillera a Bello Horizonte, el nueve de junio en la noche.

Mediante un libro titulado “Insurrección Sandinista Victoriosa, Repliegue Táctico de Managua Masaya”, relato casi detalladamente cómo fueron estos enfrentamientos a tiros entre varios miles de combatientes populares y guerrilleros, con guardias o sicarios genocidas, guiados por estos tres jefes guerrilleros: Núñez, Ramírez y Cuadra, quienes representaban a las tres tendencias en que estaba organizado en ese momento el Frente Sandinista guerrillero.

Carlos Núñez Téllez, Comandante de la Revolución, representaba la tendencia proletaria, William Ramírez Solórzano era representante de la Guerra Popular Prolongada y Joaquín Cuadra Lacayo al Grupo de los tercerista, el mismo de los Comandantes de la Revolución Daniel Ortega Saavedra, Humberto Ortega Saavedra y Víctor Tirado López.

Concluida la Insurrección en Managua, donde hubo casi 20,000 muertos por los bombardeos aéreos somocistas genocidas, el 27 de junio de 1979, en la noche, me tocó nuevamente el privilegio de caminar junto a William Ramírez Solórzano, durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, en el cual íbamos entre 6,000 y 7,000 ciudadanos combatientes populares, jefes guerrilleros, Colaboradores Históricos, seres humanos comunes y corrientes, ancianos, mujeres y niños. Los ciudadanos que no eran combatientes se iban con nosotros porque tenían temor de que los guardias genocidas somocistas los asesinaran.

El relato casi pormenorizado del Repliegue Táctico de Managua a Masaya también está en mi libro ya mencionado.

En el Repliegue Táctico de Managua a Masaya se formaron tres grandes columnas. La número uno, o de vanguardia, era jefeada por “Nacho” Cabrales y salió de los semáforos de Villa Progreso-Bello Horizonte, hacia el lado de Sabana Grande; la segunda, la número dos, la que iba en medio, era jefeada por William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo. Salió de la Calle Don Bosco y por Rubenia hacia el Camino Viejo a Sabana Grande; y la tercera, o de retaguardia, era jefeada por el Comandante Carlos Núñez Téllez. Salió de la Iglesia Sagrada Familia, e iba detrás de la columna número dos.

Cuando llegamos al Cruce de Veracruz pude ver cómo William Ramírez Solórzano personalmente, disparando ráfagas con un fusil M-16, dirigía las operaciones para aniquilar a una patrulla de la guardia genocida, entre matorrales, árboles y “chagüitales”, cuyos integrantes finalmente huyeron,  pero nos mataron a dos compañeros combatientes populares y en su huida nos dejaron una ametralladora calibre 50, instalada en un camión, y con más de 20 mil tiros.

En este sector de Veracruz fue donde hice la foto famosa en que aparece William Ramírez Solórzano con un fusil cruzado, a la cabeza del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Vi a William Ramírez Solórzano disparando ráfagas con la ametralladora calibre 50 contra los aviones Push And Pull y helicópteros que nos bombardearon entre las once de la mañana y la una de la tarde en Piedra Quemada, antes de llegar a Nindirí y Masaya, donde Carlos Núñez Téllez y él (Ramírez) me pusieron a trabajar con el famoso periodista Roberto González Rocha, en “recupere de armas”.

La estadía de los replegados en Masaya también se relata en mi libro mencionado. Cuando regresamos triunfantes el 19 de julio de 1979, en la tardecita, recuerdo como si fuera ayer, llegamos a instalarnos, jefeados por Carlos Núñez Téllez y William Ramírez Solórzano, en la llamada Explanada de Tiscapa.

William Ramírez Solórzano tenía alma de patriota  y a la vez era incansable. Allí en la explanada, recuerdo también, seleccionó a un grupo de los mejores combatientes guerrilleros, encabezados por Walter Ferrety y Marcos Somarriba, para que fueran a eliminar y capturar a los últimos reductos de somocistas genocidas que todavía resistían en la Loma de Tiscapa y en las cárceles o mazmorras de la Oficina de Seguridad.

Todos hedíamos a un sudor pegado en la piel como alquitrán, pues teníamos semanas o meses de no bañarnos ni cambiarnos ropa, porque no había tiempo, no andábamos vestimentas y debido a que los guardias somocistas genocidas nos podían asesinar, por ejemplo al bajar a la Laguna de Masaya.

Esa noche del 19 de julio de 1979, ya cuando eran más o menos las doce de la noche, los tiros fueron cesando, se fue quedando calmo el ambiente tenso que vivíamos todos los que habíamos participado en la Insurrección para derrocar al somocismo genocida.

Recuerdo que nos acostamos en el suelo, sobre la grama, en el costado Norte del Hotel Intercontinental. William Ramírez Solórzano se acostó a  la par mía, con el fusil sobre el pecho, y me preguntó: “¿Te vas a integrar al nuevo Ejército Popular Sandinista? O podrías ser uno de los jefes de la nueva Policía Sandinista”.

Reflexioné un ratito, y le respondí: “No. Seguiré trabajando en el mundo del periodismo. El Comandante Núñez Téllez me dijo en Masaya que vamos a fundar un Diario que tal vez se llamará Diario BARRICADA”.

El 20 de julio, al siguiente día, fuimos William Ramírez Solórzano, todos los replegados de Managua a Masaya y yo, a la Plaza de la Revolución, a participar en aquel acto político electrizante, de Triunfo, de pechos ardientes, de presencia de 50 mil Héroes y Mártires y otros 50,000 combatientes populares que habían hecho el milagro político y militar de derrotar a un ejército interventor, somocista genocida, muy bien armado, cuyos jefes, como Nicolás Valle Salinas, se daban el lujo de decir: “Tenemos armas y municiones para combatir 100 años, si queremos”.

Los abrazos entre Comandantes de la Revolución, Comandantes Guerrilleros, jefes guerrilleros, Combatientes populares, Combatientes Históricos y ciudadanos comunes y corrientes, fueron por miles. El perfume vibrante y contagiante del Triunfo de la Revolución Sandinista, mataba todos los tufos que andábamos, tanto del Comandante Núñez Téllez, los demás jefes guerrilleros, el Comandante Ramírez Solórzano y yo.

William Ramírez Solórzano, Comandante Guerrillero ya legendario por su genialidad militar y su arrojo o valentía indiscutible, lo tenían convertido en uno de los jefes de la Revolución Popular Sandinista.

En el tumulto victorioso de ese 20 de julio de 1979, se mezcló con el resto de jefes, con la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional… y ahí quedó, enrumbó o se deslizó sutilmente hacia donde comenzaba el nuevo poder revolucionario, que abría las puertas por siempre a las libertades públicas por las que había sido también sacrificado, un año antes, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

Yo, en cambio, enrumbé a pie, solo, hacia Bello Horizonte, a mi casa, que había sido saqueada y semidestruida por la guardia genocida somocista.

Al día siguiente, en cadena de radioemisoras, escuché a William Ramírez Solórzano anunciando la disolución de la Guardia Nacional y la formación del Ejército Popular Sandinista y de la Policía Sandinista.

En mi vecindario, en mi Zona Nueve de la Carretera Norte, otros compañeros y yo nos encargamos de organizar los Comités de Defensa Sandinistas, la Vigilancia Revolucionaria y las Milicias Populares Sandinista.

William Ramírez Solórzano, Comandante Guerrillero, pronto apareció nombrado en cargos ministeriales del gobierno revolucionario sandinista. Yo cerré filas en la fundación del Diario BARRICADA, Órgano Oficial del Frente Sandinista,  el 26 de julio de 1979.

Ramírez Solórzano era de los funcionarios en dar un paso al frente para asumir tareas difíciles como cuando ocurrieron los huracanes Alletta y Juana, y a él se le envió a hacerse cargo de la emergencia en la Costa Atlántica, particularmente en Bluefields.

Al fallecer en marzo del 2003, era uno de los diputados del Frente Sandinista de Liberación Nacional. En este marzo del 2011 se cumplen ocho años de su partida. William (“Aureliano”) vive y vivirá con nosotros, con los humildes, para siempre, pues por ellos tomó el fusil en las manos y se entrenó en la maestría de combates guerrilleros, para liberar del somocismo genocida a la Patria de Sandino y de Rubén Darío.

He querido recordar unas cuantas anécdotas históricas de mi relación de orden histórico con Wiliam Ramírez Solórzano, aquel hombre profundamente humano, cariñoso, siempre dispuesto a oír y dar un consejo oportuno.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

 

 

 

 

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Ferrocarril, Ferrocarril, Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, historia de su esplendor como transporte popular y barato, y de cómo fue destruido por gobiernos neoliberales

Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, | Historia del Ferrocarril FCCN

En una página web o blog, titulada WW. Manfut. Org., la cual me tiene ubicados en su espacio mis libros: Tipita, suelo cubierto de Historia Nacional; Tiicuantepe, suelo siempre Codiciado y Ciudad Sandino, me encontré esta Historia del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, en 25 páginas, en las cuales se refleja el esplendor de este medio de transporte popularísimo en Nicaragua, desde finales del siglo 19 hasta su destrucción total con los gobiernos neoliberales, conservadores, entreguistas y traidores, comenzando con doña Violeta Barrios de Chamorro, siguiendo con Arnoldo Alemán Lacayo y finalizando con Enrique Bolaños Geyer.

En esta Historia del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua se aprecian los esfuerzos gubernamentales por mantenerlo funcionando durante más de un siglo. El último esfuerzo, según cuenta esta historia, fue una propuesta profesional, científica, formal para rehabilitarlo, comprar rieles, maquinaria, vagones, góndolas, todos nuevos, más un estudio cuidadoso de mercadeo y de servicios novedosos, para conservarlo y que siguiera sirviendo como transporte barato y funcional, especialmente para agricultores, ganaderos, comerciantes medianos y pequeños, pero el “yernazo” Toño Lacayo Oyanguren, quien realmente mandaba durante el gobierno de Violeta Barrios viuda de Chamorro, mandó a desmantelar el Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua y procedió a venderlo como chatarras.

No sé quién escribió esta Historia. Quisiera saberlo para felicitarlo. Esta Historia del Ferrocarril está en la página mencionada, de donde la tomé y le hice mejoras en formas, editada.

Pablo Emilio Barreto Pérez

 

Aquí coloco esa Historia para el conocimiento de mis lectores:

Ferrocarril en Masaya | Historia de los Bomberos- | Vapores de Nicaragua – | Estación del Tren de Granada

| Estación de Managua | Estación de Masaya | Estación de Granada | Estación de León | Estación de Carazo

| El Ferrocarril de Matagalpa | Estación de El Sauce  | Galería de la Construcción del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua 

| Proyecto Tranvías de Managua y otras Ciudades para ahorrar combustible. 

Estación del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua,

Ciudad de Managua (ahora abandonada) Serie Restauraciones y reciclaje de las estaciones de Ferrocarril de Nicaragua

Breve Historia del Ferrocarril de Nicaragua

En el siglo diecinueve no se podía ser país civilizado y carecer de Ferrocarril. Nicaragua, bastante a finales de siglo comenzó su faena ferrocarrilera. En este número el Boletín Nicaragüense de Bibliografía y Documentación se ocupa principalmente de recoger tales peripecias, que constituyen indiscutiblemente un capítulo importante de la historia de la Nicaragua independiente y -civilizada, o en vías de civilizarse.

“Es de observar con-satisfacción -escribe Sofonías Salvatierra- que hemos continuado en todos los tiempos y por todos los hombres construyendo ferrocarriles con nuestros propios recursos y por nuestros propios esfuerzos, basta llegar al grado de que los ferrocarriles nuestros forman parte muy querida de nuestro íntimo sentimiento nacional, porque ellos son producto del esfuerzo entusiasta y del ideal común de todos los nicaragüenses”.

Así de valioso es este tema del Ferrocarril. La Nicaragua pobre, maltrecha y codiciada de la postguerra nacional, no pudo hacer un canal interoceánico, pero pudo, sin empresarios extranjeros, hacer el esfuerzo supremo de instalar su ferrocarril y luego mantenerlo.

Como para subrayar lo meritorio de este esfuerzo, el eminente jurisconsulto y hombre público Jesús de la Rocha nos presenta esa lamentable situación de postguerra, en la memoria que aquí reproducimos.

Incluimos además dos valiosos artículos: uno sobre arqueología y otro sobre geología; un documento historiográfico y un comentario bibliográfico especializado. Con todo ello esperamos que nuestra contribución tendrá, una vez más, algún significado para la cultura nacional

Proyectos del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua

En 1863 el gobierno de Nicaragua otorgó contrato al comandante Bedford Clapperton Trevelyan Pim, de la Marina Real Británica, quién ya había adelantado trabajos abriendo una trocha y efectuando estudios topográficos, autorizándole a construir un ferrocarril de Monkey Point a El Realejo. Por estos años la Central American Transit Company afrontaba serias dificultades por la escasa navegabilidad de la Bahía de San Juan del Norte. Su presidente Morris pensó al momento en la posibilidad de utilizar para su compañía el proyectado ferrocarril de Pim en su primera sección hasta San Miguelito, y tuvo en consideración la idea de construir un ramal complementario en el istmo de Rivas. Pero en 1865 la nueva directiva con W. H. Webb en la presidencia abortó la idea de Pim y los planes de Morris.

Este mismo año el primero obtuvo mejoras en las condiciones del contrato con el gobierno de Nicaragua, tendientes a incrementar el interés de los futuros socios de la “Nicaraguan Railway Company”, fundada por él en 1866. Mas los capitalistas ingleses a quienes quiso atraerse no respondieron sino con un 25% de la suma requerida.

El 17 de febrero de 1873, siendo Presidente de la República Don Vicente Cuadra (1871-75),  se contrató con J. E. Hollembeck & Co., de San Francisco, California, para construir un Ferrocarril de Granada a Managua.

El 19 de marzo del mismo año se celebró contrato similar con Enrique Meiggs Keith para construir la vía férrea  (rieles y durmientes) entre Corinto y León. Pero de estos contratos no derivó ningún resultado práctico.

Creación del Ferrocarril

Bajo el gobierno del general Pedro Joaqµín Chamorro_(1875-79), fue emitido el decreto legislativo sobre la composición del Río y Puerto de San Juan del Norte, y una vía férrea. El decreto fue promulgado el 10 de febrero de 1876 y publicado en la Gaceta de Nicaragua del sábado 7 de julio de 1877. En su artículo primero dispone que el Gobierno dará principio a la composición del Río y Puerto de San Juan del Norte, de la manera que estime conveniente, debiendo comenzar esos trabajos dentro del término más breve posible.

El artículo segundo dice: “También negociará de una manera definitiva o emprenderá directamente por cuenta del Estado la construcción de un Ferrocarril a vapor de Corinto al Puerto más cercano de León en el Lago de Managua (era Puerto Momotombo), pasando por dicha ciudad de León y por la de Chinandega. Este Ferrocarril será proporcionado a las necesidades del país y deberá quedar conexionado con la Capital por medio de una línea de vapores (barcos) y con el Gran Lago (Cocibolca) por medio de otra sección de vía férrea entre Granada y Managua, pasando por las inmediaciones de Masaya, o por una vía de igual naturaleza paralela al Río Tipitapa, o canalizando dicho río de manera que en todo tiempo y en toda su extensión tenga por lo menos cinco pies de profundidad, haciéndose la navegación de Lago (Xolotlán) a Lago (Cocibolca) sin trasbordo.

El artículo tercero ordena la construcción de una carretera del Ocotal a León y otra de Matagalpa a Tipitapa. Y el cuarto dispone que “para atender en parte a los gastos que exijan estas obras el Gobierno nacional decretará sin pérdida de tiempo en toda la República un empréstito entre los capitalistas que tengan más de mil pesos de capital cuyo avalúo se practicará como el Gobierno lo estime conveniente.

Los artículos siguientes establecían impuestos a las exportaciones de hule, de cueros, de venado y de productos manufacturados y a las ventas de tabaco. Se disponía la integración al Tesoro Nacional de todos los capitales en dinero y capellanías que formasen los fondos de Instrucción Pública; asimismo de los bienes pertenecientes a las Cofradías y archicofradías. Y por último se autorizaba al gobierno para tomar de las rentas generales cuanto fuese necesario para la: ejecución de las obras de que trataba la ley.

Se suspendieron los gastos de mantenimiento del Camino de las Diligencias (esto era de Masaya hacia San Juan del Sur, Rivas), que ascendían a la suma de diez mil pesos mensuales y se destinaron dichos fondos al Ferrocarril.

Por Contrato de Hacienda N° 48, del 29 de octubre de 1877, el Gobierno de Nicaragua, por medio de su Cónsul General en los Estados Unidos, Alejandro Cothead, y Beverly S. Randolph, ingeniero de ferrocarriles, convinieron en que éste se presentaría en Nicaragua en el mes de noviembre, como en efecto se presentó, para reconocer la ruta del Ferrocarril de Corinto a Moabita. Randolph realizó este trabajo con la cooperación de Maximiliano Sonnenstern, Ingeniero Civil de la República de Nicaragua. Los estudios y trazados de Randolph fueron revisados en Nueva York por los ingenieros Henry D. Butts Norris y Aniceto Menocal.

Se desconfiaba en amplios sectores del éxito de la empresa, de la capacidad económica del país para llevarla a cabo, creyéndola poco menos que un ensueño progresista.

No obstante, se decidió comenzar la obra, con los recursos disponibles en 1878, encomendándose su ejecución al ingeniero Marco Antonio Lacayo, quien de inmediato se empeñó en la obra de desagües y terraplenes. La primera en construirse debía ser la sección Corinto-Chinandega, con un costo de 200,000 dólares.

Se pidió a Europa y Estados Unidos el material fijo y rodante para la mitad de dicha sección. Y el vecindario de Chinandega suscribió un empréstito de 16,000 pesos, con interés del uno por ciento, para emplearse exclusivamente en el Ferrocarril. A poco llegó el material pedido, consistente de más de 800 toneladas de rieles, clisas, clavos, pernos y tuercas, y además, dos locomotoras y otro material rodante.

Entretanto se había entrado en arreglos con el ingeniero Norris, quien propuso tomar a su cargo la construcción a un costo equivalente al estimado, y en octubre de 1879 se firmó contrato con él. El ingeniero Lacayo había construido entre septiembre de 1878 y noviembre de 1880 la sección entre Paso Caballos y Ameya.  El trayecto entre Paso Caballos y Corinto fue comenzado por Norris a fines de 1879 y terminado por Sonnenstern, por ausencia de aquél, en septiembre de 1880. El 26 de noviembre llegó a Chinandega la primera locomotora, tras un recorrido de doce millas y media.

El 14 de septiembre de este mismo año había llegado a Corinto parte del gran puente o viaducto para el Estero de Paso Caballos, de 1,350 pies de extensión y 300 toneladas de peso, sustentado por 108 pilotes y 54 vigas transversales, todo de hierro.

El 1° de enero de 1881 fue inaugurada solemnemente la vía férrea  de Corinto a Chinandega, aun sin haberse construido totalmente el puente de Paso Caballos, cuyas partes faltantes no llegaron a Corinto hasta el 5 de agosto de ese año.

El 10 de marzo de 1882 quedó terminado y abierto al tráfico, al pasar, por primera vez, a las 2 de la tarde, la locomotora Emilio Bernard, en viaje de Chinandega hacia Corinto.

Fundación oficial del Puerto Momotombo y poblado de Momotombo

El 20 de julio de 1882 el gobierno dispone fundar una población en el sitio de León Viejo, terminal de la División Occidental del Ferrocarril, y se comisiona al ingeniero Salvador Cobos para que trace los planos.

El 9 de junio de 1883 el Inspector de Obras Públicas, Ing. Sonnenstern, informa que la línea férrea había llegado a León, cubriendo 25 millas y media desde el punto de partida, y que seguía extendiéndose hacia Pueblo Nuevo y León Viejo.

El 28 del mismo mes el ingeniero Norris anuncia que la línea está al llegar a León Viejo, y que ya se han nivelado 14 millas, entre Managua y Masaya. Tres meses después se coloca el primer riel de la División Oriental (Managua, Masaya y Granada).

La inauguración solemne de la nueva población de Momotombo se verificó el 27 de enero de 1884. A las cinco de la mañana de ese día zarparon de Managua los vapores Amelia e Isabel, conduciendo al Ministro de Hacienda y Guerra del presidente Cárdenas (30 años conservadores), coronel Joaquín Elizondo, al Ministro de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública, licenciado Francisco Castellón, y a gran número de personas que los acompañaban, con destino a León Viejo o Momotombo, como ya se llamaba a la población recién trazada.

Con el mismo objeto inaugural salió de León un tren expreso conduciendo al general Joaquín  Zavala, expresidente conservador de la República, quien regresaba de una misión diplomática por los estados centroamericanos, y a numerosos asistentes a la fiesta.  El acto tuvo lugar a las tres de la tarde de dicho día 27. El ministro Elizondo pronunció el discurso oficial. Por la noche hubo retreta y baile. Salieron hacia Managua a las cuatro de la mañana del 28 y llegaron a las diez de la mañana.

La División Occidental recién terminada constaba de 58 millas de vía férrea, que con los apartaderos sumaban 61 y media. La gradiente máxima era de 2.5 por ciento; y la curva mayor en la vía principal cubría 9°30′, siendo el radio mínimo de 603.8 pies ingleses. Había en servicio seis locomotoras.

Se construye la división Oriental

La línea férrea Managua-Granada (División Oriental) fue construida toda bajo el gobierno del doctor Adán Cárdenas (1883=87).

A las 8 de la mañana del 29 de septiembre de 1883 el Prefecto de Managua, en acto solemne, fijó el primer riel. El 25 de diciembre del mismo año la primera locomotora que se había puesto en servicio, la Managua, recorrió en calidad de ensayo, un poco más de una milla de vía que se había construido, arrastrando varios carros colmados de gente.

El 30 de septiembre de 1884 se inauguró la línea a Masaya; pero no quedó abierta al servicio público hasta el 16 de abril de 1885.

El 1 de marzo de 1886 llegó por primera vez el Ferrocarril a Granada, con gran alborozo del pueblo granadino. Y en julio de este mismo año quedó terminada la prolongación de la vía férrea desde la Estación hasta el Muelle de Gramada, en la orilla del Lago Cocibolca.

La construcción de la División Oriental se realizó sin mayores dificultades económicas; sólo al contratista, ingeniero Norris, se quedó debiendo un saldo pequeño, por el cual aceptó bonos emitidos al efecto.

La División Oriental tenía una extensión de 31 y media millas inglesas, que con los apartaderos sumaban 33. La gradiente máxima era de 2.8%. La curva más cerrada en la vía principal cubría 9° 30′ y el radio mínimo era de 603.8 pies ingleses.

Se hizo una prolongación a esta División ferrocarrilera, desde el Muelle de Managua hasta la Escuela de Artes, que se transformó en Taller Central del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, con un total de 4,600 pies ingleses.

En 1895 fue celebrado el contrato de construcción del Ferrocarril a Los Pueblos de Carazo por el General José Santo Zelaya López, presidente de la República en ese entonces (1893-1909), después del Triunfo de la Revolución Liberal, en 1893.

La vía así en División Oriental como en la Occidental era angosta de 3 pies ingleses y 4 pulgadas. de ancho. Tenían sus puntos de mayor elevación, la División Occidental a 416 pies sobre el nivel del mar; a 4 millas de Momotombo; y la División Oriental a 890 pies sobre el nivel del mar a 2 millas de Masaya y 21 de Managua.

El valor de ambas divisiones, con sus 90 millas de vías y los equipos; se calculaba en 1898 en un total de más de dos millones de pesos-oro.

Ferrocarril a los Pueblos de Masaya y Carazo

En 1895 fue celebrado el contrato de construcción del Ferrocarril a Los Pueblos de Masa y Carazo entre el general Zelaya López, presidente de la República (1893-1909) y- Morris, Heyden & Co., que se asociaron con Julio Wiest, ingeniero civil. Los trabajos se iniciaron el 8 de Octubre, siendo los responsables los ingenieros Julio Wiest, jefe , Emilio Müeller y Brueno Mierisch; y el maestro de caminos Guillermo Simpson. en mayo de 1897 la línea llegó a Niquinohomo; en enero de 1899 a san Marcos, en abril a Jinotepe y en Mayo a Diriamba, completando una longitud de 43 kilómetros y medio .

La vía se extiende entre Masaya y Diriamba a través del llano de Jinotepe (que se une al Norte con el de Pacaya), situado en la Meseta de los Pueblos, cuya altura oscila entre los 1,400 y los 2,400 pies sobre el nivel del mar. Este llano es rico en producción agrícola, principalmente café. Pero los caminos en invierno se tornaban intransitables.

El trayecto Masaya-Catarina de 8 millas inglesas ofrece una diferencia de alturas de 892- pies- ingleses, y una gradiente que fluctúa entre 1.5 y 2.8%. – A cuatro millas de Masaya hay. un túnel – Y de este túnel a Catarina varios cortes de hasta 100 pies de profundidad y terraplenes de 50 pies de altura. A lo largo de 8,000- pies la línea corre dentro de un antiguo cráter, donde, 1,200 pies abajo se encuentra la Laguna de Apoyo (cuya superficie se halla a 300 pies sobre el nivel del mar).

La vía férrea es angosta de 3 pies ingleses y 4 pulgadas y los rieles de 30 libras por yarda.

El punto de arranqué es Masaya, que casi es el sitio más alto de la División Oriental, a 772 pies sobre el nivel del mar. El que sigue es un cuadro de las alturas y las distancias en ese trayecto, en pies ingleses las primeras, en millas inglesas las últimas:

Trabajo inicia el 8 de octubre

En mayo de 1897 la línea llega a Niquinohomo, en Enero a San Marcos, en Abril a Jinotepe y en Mayo a Diriamba, completando una longitud de 431/2 kilómetros.

La vía se extiende entre Masaya y Diriamba a través de Jinotepe, situado en la Meseta de Los Pueblos. El llano es rico en producción agrícola, principalmente café.

La ruta de los pueblos del Sur salía de la Ciudad de Masaya, pasando por los pueblos de Catarina, Niquinohomo, Masatepe, San Marcos, Jinotepe y hasta Diriamba, que era la terminal.

Entre Masaya y Catarina había, además de la pendiente muy inclinada, grandes prominencias con elevados picos que había que dinamitarlos para poder llegar a Catarina. Esta era una ruta que también tenía un gran atractivo turístico, pues que para poder disminuir la pendiente antes mencionada, se tenía que hacer un semicírculo, saliendo desde Masaya pasando por la bella Laguna de Apoyo, hasta Diriamba, como elemento relevante de ingeniería, fue construido el Túnel de aproximadamente 30 metros de longitud.

El trayecto Masaya – Catarina de 8 millas de Longitud, es bastante angosto,

El punto de arranque es Masaya, que casi es el sitio más alto de la División Oriental. Esta vía prestaba importantes servicios, pues por ella se movilizaban caña y el 100% de la producción cafetalera de Carazo.

Una de las líneas del Ferrocarril en que se ubica en Masaya se denomina División Oriental, la cual fue inaugurada el 30 de Septiembre de 1884, y se abrió al público el 1 de Abril de 1885.

El 1° de marzo llegó por primera vez el Ferrocarril a Granada, con gran entusiasmo del pueblo granadino.

En Julio de ese mismo año quedó terminada la prolongación de la vía férrea desde la Estación hasta el Muelle de Granada.

La construcción de la División Oriental se realizó sin mayores dificultades económicas. La División Oriental tenía una extensión de 51 Km., recorriendo desde Granada, pasando por Masaya hasta llegar a Managua.

Bajo la administración del presidente Cárdenas, se construyeron los ramales entre Managua y Granada, pasando por Masaya, y al mismo tiempo se construían las estaciones, existiendo desde entonces las primeras estaciones en cada ciudad por la cual pasaba el F.F.C.C., la estación de Masaya fue construida por el Ing. Gil Pimentel, sin embargo en el año 1932, teniendo como Administrador del F.F.C.C al Maestro Manuel Guerrero Parajón, se construye la actual Estación del Ferrocarril en Masaya, la cual fue un nodo muy importante de comercio para las personas que viajaban tanto a Managua como a los Pueblos Blancos y de la Meseta de Carazo.

Debe destacarse que Masaya era la ciudad que más beneficio obtuvo con la pasada de los trenes, ya que su ubicación geográfica y la forma en que fueron trazadas las líneas obligaban a la mayoría de los usuarios provenientes tanto de Granada como de Los Pueblos, así como los provenientes de Occidente que se dirigían hacia el Sur del país, a hacer Estación en Masaya, de la cual partían los siguientes ramales: Ramal Masaya- Los Pueblos, Ramal Managua – Masaya, Ramal Masaya- Granada.

Además del Ramal de Los Pueblos existía otro ramal importante de la Zona del Pacífico. El Ramal Chinandega – El Viejo.

El 15 de agosto de 1895 fue inaugurada por el presidente José Santos Zelaya López la construcción del ramal Chinandega – El Viejo. Todavía en 1898 el Ramal seguía en construcción, y para la Administración de Adolfo Díaz (conservador, traidor), fue mandado a destruir por el gerente norteamericano del F.F.C.C, Thomas O’Connell (eran los invasores y agresores yanquis de 1912).

Ramal de Chinandega al Viejo

El 15 de agosto de 1895 fue inaugurada por el presidente Zelaya López la construcción del Ferrocarril Chinandega – El Viejo. Desde antes del descubrimiento de colonizadores españoles la región de El Viejo, (que a la hora de la Conquista constituía el Señorío del Gran Cacique Agateyte) -había abastecido de cereales no sólo al territorio de los actuales departamentos de Chinandega y León, sino también a lo que hoy son los departamentos de, Managua, Masaya, Granada y hasta a Rivas. -De ahí la importancia de contar con una vía que asegurase el flujo de la producción de tan ubérrima zona.

El ramal a El Viejo aún se construía en 1898 bajo las siguientes especificaciones: longitud máxima 4.8 millas inglesas, gradiente máxima 0.952%, curva máxima 8°. Costo calculado: 33,593 pesos oro.

Este ramal fue mandado destruir por el gerente norteamericano del Ferrocarril, Thomas O’Connell (eran los agresores e invasores militares de Estados Unidos), dando razones fútiles para ello, durante la primera administración del conservador traidor Adolfo Díaz Resinos.

Construcción de División Central y el clavo de oro

La División Central del Ferrocarril, que debía unir la villa de La Paz Vieja con Managua, y por tanto las divisiones Occidental y Oriental entre sí, en 1, 898 era apenas un acariciado proyecto. Se le calculaba una extensión máxima de 35 millas inglesas y dos tercios, para obtener una gradiente máxima no mayor que la de las otras divisiones, y radios de curvas no menores.

Los trabajos se iniciaron el 19 de noviembre de1900.  El presidente Zelaya López clavó con propia mano el primer riel en Managua. Los trabajos se llevaron adelante sin contratiempos costeados por el Tesoro Público Nacional, y significaron: una inversión de medio millón de pesos oro.

La obra fue realizada por el ingeniero Wiest en colaboración con colegas Müeller, Mierisch, Cárdenas, y el maestro de obras Guillermo Simpson. La línea, a pesar de atravesar una región áspera y montañosa, resultó ser la que tiene mayor número de secciones rectas, curvas amplias y gradiente que no pasa del 2%.

La construcción se llevó a cabo partiendo de ambos extremos, y el empalme se hizo en el punto llamado Cuesta del Reloj, entre Mateare y Nagarote. Allí el presidente Zelaya López puso el último clavo, el clavo de oro, en ceremonia solemne efectuada el 26 de junio de 1902.

El nombre de Cuesta del Reloj se debía a un antiguo reloj de sol grabado en una gran piedra, que allí existía desde tiempos coloniales, y que quedó a un lado de la carrilera. Después fue trasladado al museo de Acahualinca; en Managua, donde-aún se conserva.

La inauguración oficial del Ferrocarril Central tuvo lugar en La Paz Centro el 11 de julio del mismo año.

Proyectos realizados

Proyección del Ferrocarril a Matagalpa

Al construirse el Ferrocarril Central se pensó que el ramal La Paz Centro a Puerto Momotombo podría utilizarse en el futuro para empalmar el proyectado Ferrocarril del Norte, que pasando por Matagalpa o Jinotega, continuaría hasta un punto del Río Grande de Matagalpa, que fuese navegable por vapores marítimos.

Ya en 1890 el ingeniero P. W. Chamberlain había iniciado estudios para un proyectado Ferrocarril de Puerto Momotombo a Sébaco, en territorio de Matagalpa. El proyecto que se acariciaba en 1898 tenía una extensión de 90 a 100 millas inglesas, y podía extenderse a 240 ó- 250 con la prolongación hasta el Río Grande de Matagalpa.

El proyecto fue tomando forma, y en agosto de 1905 el propio presidente Zelaya López  declaraba: Acaba de llegar al país el Ingeniero señor Lefevre, que se ha puesto al frente del cuerpo de Ingenieros empleados ya en la localización del Ferrocarril a Jinotega y Matagalpa; y si bien es cierto que hubo algunas dificultades entre empleados de la Compañía, residentes en esta ciudad Managua, ya han desaparecido y todo marcha bien.

 

Este ferrocarril se había contratado a principios de 1905 con la Nicaragua Finance and Improvement Co., de la cual se tenían las mejores recomendaciones, tenía sus representantes acreditados ante el gobierno y había garantizado con una suma. De ahí el optimismo que se respiraba.

Ferrocarril al Atlántico

Existía un antiguo proyecto y hasta un contrato celebrado el 5 de mayo de 1887 y adicionado el 29 de julio de 1891. Según él la vía debía partir de San Ubaldo, en el Lago de Nicaragua, y terminar en un río atlántico navegable que no fuese el San Juan: se escogió el Río Rama, y un punto entre la Comarca Sabanagrande (Managua) y El Portillo (Nindirí, Masaya) para hacer la conexión con la División Oriental. La línea constaría, pues, de dos secciones: Río Rama-San Ubaldo (120 millas inglesas) y San Ubaldo-División Oriental (100 millas inglesas), para hacer un total de 220 millas inglesas. Este proyecto no prosperó.

Ferrocarril a Monky Point, un sueño de Zelaya López

De 12 de diciembre de 1903 es el contrato celebrado entre el ingeniero Julio Wiest y el Ministerio de Fomento del gobierno de Zelaya López para el estudio y eventual construcción de la ruta ferrocarrilera al Atlántico.

El ingeniero Wiest encomendó a su colega Emilio Müeller la localización de la ruta. El 24 de octubre de 1, 904, Müeller hizo entrega de su estudio, acompañado de un mapa general, 37 mapas particulares, 6 perfiles y un cuadro detallado de las excavaciones y rellenos por cada kilómetro ferroviario.

La línea estudiada principiaba en el puerto lacustre de San Miguelito (Municipio de Río San Juan) y terminaba en la Bahía de Monkey Point, ubicada al Sur de la Región Autónoma Sur), con una extensión de 288 kilómetros, a través de una región rica en maderas y apta para cultivos agrícolas  y ganadería. (La riqueza hulera ya había sido aniquilada por la explotación irracional; pero quedaba la posibilidad de restaurarla).

De los 188.04 kilómetros mencionados, los primeros 12 correspondían a los llanos de San Miguelito; el resto era de montaña virgen. La línea iba por las cuencas de los ríos Tule, Cojo, y Guayabo hasta la -División de las Aguas-, punto culminante en la Cordillera Chontaleña, entre los kilómetros 60 y 61, cuya altura no sobrepasaba los 600 pies ingleses sobre el nivel del mar, o sea, 170 pies menos que la altura de Masaya. De aquí la línea bajaba hasta el Punta Gorda (kilómetro 67) e iba por su cuenca hasta el Río Masaya (kilómetro 148), punto en que se apartaba para atravesar la montaña, hasta su término en Monkey Point.

Por lo quebrado del terreno y la abundancia de ríos se hacía necesaria la construcción de unos 60 puentes de 20 a 150 pies de largo; 465 alcantarillas; y excavaciones profundas y terraplenes altos.

El tiempo de construcción se calculaba en tres o cuatro años. Y el presupuesto ascendía a 2,645,035 dólares, tomando en consideración que el gobierno ya tenía 17 millas de rieles en San Juan del Norte. En marzo de 1905 el presidente Zelaya López informa: –Se ha contratado con Mr. Wiest el Ferrocarril a Monkey Point y se le han anticipado $ 60,000.00 oro para los trabajos de construcción-. Y expresaba su creencia en que aquella vía, con la de Matagalpa y Jinotega estaban -llamadas a transformar la faz de Nicaragua en un sentido económico muy ventajoso-.

Para atender a las obras en abril de 1909 se obtuvo en Inglaterra el empréstito del Sindicato de la Ethelburga, por 1,250,000 libras esterlinas.

En 1909, en su último mensaje a la Asamblea (parlamento), Zelaya López declaraba: -Con relación al ramo de Fomento, tengo la satisfacción de anunciaros que están asegurados los trabajos del Ferrocarril a Monkey Point mediante los últimos arreglos hechos en Londres. Vienen en camino dos buques cargados de rieles y materiales de construcción y todo hace suponer que no está lejano el día en que esa grande obra de prosperidad para Nicaragua quede terminada-

Los trabajos se habían comenzado en Monkey Point. Se habían puesto los rieles, de 60 libras por yarda, en tres millas y media; y estaban listos para ponerse en siete millas más. En esas diez millas y media había un profundo pantano de casi una milla de ancho, sobre el cual ya había pasado la locomotora Progreso, de 50 toneladas.

Pero en esto se produjo la revuelta de octubre de 1909 y se paralizaron los trabajos. Los materiales quedaron abandonados, hasta que el gobierno de Díaz Resinos (conservador traidor) hizo entrega de lo poco que pudo salvarse a los norteamericanos administradores del Ferrocarril, quienes dispusieron su traslado a las líneas ferroviarias del Pacífico. El ingeniero Wiest hubo de ser indemnizado por los daños y pérdidas que le ocasionó la cancelación de su contrato, pagándose una suma de más de noventa mil dólares.

Robo yanqui del Ferrocarril, Aduanas, Bancos…

A la caída de Zelaya López (derrocado por la invasión militar norteamericana con los traidores conservadores), estando los conservadores en posesión del gobierno de la República, buscaron el apoya de los Estados Unidos para reorganizar el país y sus finanzas.

A fines de octubre de 1910 llegó a Managua Thomas Dawson, como agente especial y en noviembre firmó con los principales jefes revoltosos convenios que contenían las bases para que el gobierno norteamericano reconociera el gobierno del General Juan José Estrada (1910 – 11). Se debía convocar a una Asamblea Constituyente; Nicaragua solicitaría la ayuda de los Estados Unidos para conseguir un empréstito de quince millones a fin de consolidar la deuda exterior e interior y pagar los reclamos legítimos de nacionales y extranjeros.

Se establecería un tribunal o comisión mixta de jueces norteamericanos y nicaragüenses para resolver la legalidad de concesiones y monopolios y de los reclamos pendientes contra la República. Se castigaría a los culpables del fusilamiento de Cannon y Groce (1909); y se convocaría a una elección presidencial libre dos años después de firmados los convenios. (Pacto Dawson), quedando como presidente provisional el General Juan José Estrada. (Cannon y Groce fueron parte de la conspiración político-militar contra Zelaya López en Bluefields).

En 1, 911 Nicaragua obtuvo un primer empréstito de millón y medio de dólares de los banqueros Brown Brothers .& Co. y J. & W. Selligman & Có. Quedaban hipotecados los derechos de Aduana, y subsidiariamente todos los impuestos; derechos sobre consumo, contribuciones, rentas, etc. y quedaban los banqueros autorizados para poder solicitar de los Estados Unidos, en caso necesario, la protección de sus derechos.

En 1, 912 se hizo un empréstito suplementario por 750,000 dólares, con garantía del Ferrocarril, que debía traspasarse a una compañía incorporada bajo las leyes de alguno de los estados de la Unión Norteamericana. Además,  los banqueros obtenían una opción de compra del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua y los Vapores Nacionales (barcos en los dos lagos) por la suma de dos millones de dólares.

Los banqueros de Nueva York se entendieron con el Consejo de Tenedores de Bonos de la Ethelburga, que enteró los dos millones que conservaba el depósito, con la garantía del Departamento de Estado y a condición de que se entregara la Recaudación General de Aduanas de Nicaragua a un perito norteamericano.

De esos dos millones se tomó una suma para pagar intereses rezagados de la nueva  negociación; y otra cantidad se entregó a los banqueros neoyorquinos a buena cuenta de lo que se les debía por las cédulas del erario y el empréstito suplementario. Parece que los gastos ascendieron a las dos terceras parte, de lo obtenido. Por manera que Nicaragua -como bien apunta el general “Chema” Moncada Tapia (traidor del Pacto del Espino Negro, Tipitapa)- se quedó siempre con la deuda, sin el Ferrocarril y sin dinero, y las aduanas comprometidas.

En junio de 1,912 se otorgó a los banqueros otra concesión sobre la empresa del Ferrocarril y Vapores Nacionales, dándoles un año de tanteo para su administración; y ellos, a su vez, emprestaron al gobierno la suma de 250,000 dólares.

Agresores  militares yanquis se apoderan de todo el Ferrocarril

El 29 de julio el general Luis Mena, ministro de Guerra y Marina del gobierno de Díaz  Resinos (traidor conservador, empleado títere del gobierno agresor de Estados Unidos) (1911-16), se rebeló, apoderándose de gran cantidad de materiales de guerra, de buena parte del Ferrocarril y de los vapores (barcos) del lago de Granada. La compañía norteamericana del Ferrocarril, incorporada conforme las leyes del Estado de Maine, elevó una protesta ante su gobierno estadounidense por el secuestro ilegal, uso y daño de su propiedad, y peligro de las vidas de empleados y pasajeros. El gobierno de los Estados Unidos solicitó al de Nicaragua diera satisfactorias seguridades: de que estaba en aptitud y deseaba otorgar adecuada protección a toda la propiedad particular de los ciudadanos norteamericanos en territorio nicaragüense.

El gobierno, no pudiendo otorgar seguridad alguna en territorio ocupado por los rebeldes, manifestó el deseo -de que el de los Estados Unidos garantizase con sus propias fuerzas la seguridad y la propiedad de los ciudadanos norteamericanos en Nicaragua e hiciese extensiva esta protección a todos los habitantes de la República.- Consecuencias fueron la intervención militar norteamericana, el episodio del Coyotepe y la ocupación por militares de Estados Unidos de la línea férrea desde Corinto hasta Granada.

Por los contratos de octubre de 1,913 los banqueros de Nueva York compraban el 51% de las acciones del Ferrocarril y Vapores Nacionales por la suma de un millón de dólares al contado. (El valor de dichas propiedades se estimaba en esa época en tres millones, por lo que los banqueros. se obligaron a invertir en mejoras medio millón. Pero un decreto inconsulto del gobierno de Nicaragua revocó posteriormente lo relativo a esta obligación).

En octubre de 1914 el presidente Díaz expresa que la aplicación que él último para comprar el 51% de las acciones del Ferrocarril, -cuenta con el beneplácito nacional porque se recupera el Ferrocarril, cuyo impuro manejo ha sido nota de constante escándalo y motivo de descrédito para el gobierno-.

He aquí los rasgos más destacados de ese impuro manejo que denunciaba el presidente: 1) La empresa no atiende los pedimentos del público ni las observaciones oficiales. 2) Celebra contratos con norteamericanos, a quienes les concede utilidades fabulosas. 3) Últimamente, contra la protesta unánime del comercio de la República de Nicaragua, ha establecido en Corinto una casa de comisión a cargo de Mr. Wilson, quien cobra C$ 1.25 por cada tonelada de mercadería de exportación e importación consignada a los otros comisionistas, con el objeto de monopolizar el negocio.

En 1, 917, a través de los arreglos conocidos bajo el nombre de -Plan Lansing-,  obtuvo la posibilidad de redimir el Ferrocarril mediante la compra del 51% de las acciones, que los banqueros poseían. La última cuota debía pagarse en 1924, y fue enterada (pagada) puntualmente por Toribio Tijerino, Cónsul de Nicaragua en Nueva York. El Ferrocarril volvía a ser nicaragüense.

Construcción de nuevas vías del Ferrocarril a San Jorge y San Juan del Sur

Esta línea, de 31 kilómetros de extensión, fue construida durante el gobierno del general José María Moncada Tapia (1929-32). Establecía comunicación entre San Juan del Sur, puerto en el Pacífico, y San Jorge, puerto en el Lago de Nicaragua, donde atracaban el Vapor Victoria y otras embarcaciones a cargo de la Empresa del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua. Estas hacían la conexión con Granada. De esta manera quedaba incorporado al tráfico ferroviario nacional el segundo puerto de Nicaragua en el Pacífico, y único después de Corinto: San Juan del Sur.

En San Jorge existía un Taller Central, con un Jefe de Operaciones a cuyo cuidado estaba el movimiento de carros o vagones y góndolas y locomotoras.

Este Ferrocarril prestó servicios durante un cuarto de siglo, hasta 1,955, año en que fue clausurado por inoperancia, según se dijo, debido a la cortedad del kilometraje y a la incomodidad de los transbordos en el Gran Lago. De esta manera se puso en práctica lo aconsejado por la Misión del Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento (BIRF) que visitó el país en 1952.

Ferrocarril de León al Sauce, ramal del Septentrión

Esta vía, con 72 kilómetros de extensión, fue construida por la administración del presidente Moncada Tapia (1929-32).

El reconocimiento de la ruta se inició el 18 de julio de 1929. Y la inauguración oficial, por el presidente Moncada, tuvo lugar el 30 de diciembre de 1932. No obstante, la apertura al servicio público no se llevó a efecto sino el 13 de enero de 1933, dos días antes de la fiesta de Nuestro Señor de Esquipulas, patrono de El Sauce, Municipio del Noreste del Departamento de León.

Las primitivas estaciones en esta ruta eran Rota, Malpaisillo, San Antonio, Ranchería, Santa Lucía y El Sauce, a distancia de León de 21, 30, 40, 50, 58 y 72 kilómetros respectivamente.

En la Estación de Rota se abastecían de agua las locomotoras de vapor; agua purísima, de óptima calidad, procedente de. una fuente en el cercanas Volcán de Rota, que domina área. Esa fuente era un ojo de agua.

Entre Rota y Malpaisillo, en los kilómetros 21 a 25, la vía corre sobre el -malpaís- o -piedra quemada- (lavas endurecidas) procedentes de los vecinos volcanes del Cerro Negro de Las Pilas. Y en el kilómetro 22 hay una espectacular curva en S, llamada Cabeza de Vaca, del nombre de un cerro cercano.

En el kilómetro 39, entre Larreynaga y Tolapa, al borde de una especie de anfiteatro natural, se ve un curioso conjunto de excavaciones practicadas en los paredones de piedra pómez por antiguos trabajadores de la carrilera, para que les sirviesen de alojamiento. De ahí su nombre de -Los Aposentos-. Y en el kilómetro 69, entre San Nicolás y El Sauce, puede verse a cierta distancia de la vía un enorme obelisco natural en forma de pan de azúcar, al que la voz popular ha bautizado con el nombre de –Peña del Duende.

Ramal ferroviario de Chinandega a Puerto Morazán

En los años de 1934 a 1936 fue construido el ramal ferroviario que unía la ciudad de Chinandega con Puerto Morazán, en el Golfo Chorotega o de Fonseca. Dicha construcción correspondió en parte al gobierno del doctor Juan B. Sacasa (1933-36), que la inició, y al del doctor Carlos Brenes Jarquín (1936), que la concluyó. La extensión de este ramal era de 30 kilómetros.

Por decreto legislativo de 7 de septiembre de 1936 se dispuso que el puerto habilitado en la costa Sur del Estero Real del Golfo de Fonseca, en el lugar llamado Nacascolo, llevara en adelante el nombre de Morazán, -en homenaje a la memoria del esclarecido patriota y ardiente defensor de la Unión Centroamericana, general Francisco Morazán.

A mediados de 1937 se dio forma al trazo regular de la población, que rápidamente, con la operación del Ferrocarril, se convirtió en principal punto de enlace para el comercio centroamericano. Su fondeadero, muy abrigado, gozaba de profundidades oscilantes entre 12 y 30 pies, según el estado de la marea este ramal permaneció activo hasta 1960.

Prolongación del ramal del Norte

En 1940, durante el primer gobierno del general Anastasio Somoza García (jefe de la tiranía somocista genocida,1937-47) se emprendió la extensión de la vía León-El Sauce y pretendía llevarla hasta Estelí. Se prolongó en dirección a Achuapa forma el Río Grande, que desciende del Quiabú, y unido al Achuapita formo Aquesalapa o Río de Villa Nueva, afluente del Estero Real. En Río Grande se formó un pueblo de ese nombre y se construyó un gran puente e cemento armado, por donde debían pasar rumbo al Norte, las paralelas, – a hierro.- Pero de pronto- cambió la mentalidad del gobierno y los trabajos fueron suspendidos. Se habían construido 13 kilómetros de vía.

Situación del Ferrocarril en 1940

En 1940 se hallaban en operación las siguientes líneas del Ferrocarril Nacional:

Corinto-Granada. -191.98 Km.

Masaya-Diriamba -43.49 Km.

León-El Sauce -72.00 Km.

San Jorge-San Juan del Sur -31.00 Km.

Chinandega-Puerto Morazán -31.00 Km.

El Sauce-Río Grande -13.00 Km.

………………………………………TOTAL: 382.48 Km.

Funcionaba además en el Ingenio San Antonio, de Chichigalpa, propiedad de la Nicaragua Sugar- Estates Ltd., un ferrocarril cañero, con 20 kilómetros de vía.

Y estaban en construcción 3 kilómetros de vía entre Cosmapa y  Trapichón, en Chinandega.

Interconexión Ferrocarrilera Nicaragua-Costa Rica

Esencialmente consistiría en conectar por Ferrocarril a Granada con Puntarenas, en Costa Rica. Los presidentes Somoza Debayle de Nicaragua, y Oduber Quiroz de Costa-Rica han conversado en el transcurso del presente año, sobre este trascendental proyecto que de llevase a cabo constituiría, un poderoso lazo de Unión Centroamericana.

Destrucción de las fuerzas de la Naturaleza

Por lo menos en dos ocasiones de que se tiene memoria el Ferrocarril ha tenido que sufrir las fuerzas de la naturaleza desatadas en su contra.

La primera fue en cuando el Aluvión descendió sobre Managua, en 1,876,  causando pánico y destrucción.

A causa de las lluvias extraordinarias que se iniciaron el 16 de octubre y continuaron hasta el día 20, con sólo una interrupción de pocas horas el 18 los daños de la vía férrea y las líneas telegráficas fueron considerables, en diversos puntos del país. Las situadas sobre el borde de la Laguna de Apoyo rodaron al abismo. De la Sierra de Managua se desprendieron enormes peñascos que rodaron por las cañadas a leguas de distancia. En algunos lugares rieles y durmientes quedaron colgando sobre profundos cauces abiertos donde antes existieron firmes terraplenes.

El invierno de 1932 fue tan copioso y sostenido que la crecida del Lago de Managua destruyó la vía férrea desde El Boquerón hasta Los Brasiles.

El transporte de carga se hacía en la sección destruida por medio de un tren de carretas establecido al efecto, mientras los pasajeros iban y venían embarcados, sobre las aguas del Lago de Managua. En esa ocasión se arrancó la vía que pasaba por Las Piedrecitas y el borde de la Laguna de Asososca, y se colocó donde ha permanecido hasta ahora, bastante próxima a la costa del lago, pasando por Acahualinca y los llamados -Patios de Martínez-. Ejecutor de esas obras, en tiempos del gerente Tawsend, fue el ingeniero Cooper, asistido por el capataz español Ramón Álvarez, sumamente despótico con los operarios, quienes se sublevaron y determinaron su despido.

Isla de Corinto embestida por el Océano Pacífico

En- los últimos tiempos, en la zona de Paso Caballos, las aguas marinas han arrebatado a la costa, -según se dice, alrededor, de un metro de anchura por año y se calcula que en cincuenta años el mar ha avanzado sobre tierra firme unos 120 metros.

Fue contratada una firma holandesa para que efectuara trabajos de defensa del litoral, pues era patente el peligro de que la isla quedase partida por la intrusión marina, y con ella la vía férrea hacia Corinto. Ahora se halla construido, a un costo de casi 20 millones de córdobas, un ancho dique de más de un kilómetro, hecho con unas 200,000 toneladas de piedra fina procedente del Volcán San Cristóbal.  Se ha establecido un servicio de mantenimiento del citado muro, servicio que cuenta con la dotación de material y el equipo necesario.

Deterioro del Ferrocarril de 1,972 a 1,976

A causa del desarrollo de la red vial pavimentada, macadanizada y de caminos, y la incorporación de nuevas áreas a la producción, el Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua perdió importancia en el conjunto de los medios de transporte del país.

Una de sus primeras crisis afloró en 1958, cuando tuvo que reducir tarifas de transporte de carga y pasajeros, por primera vez desde 1950, para poder competir con otros medios de transporte terrestre.

Las cortas distancias entre las zonas de mayor producción y los puertos de exportación determinaron que el auge algodonero incidiera sólo muy flojamente en el movimiento de carga por Ferrocarril, y que se prefiriera el uso de camiones y tractores en las carreteras.

Con la experiencia acumulada en la década del 60, hacia 1,971 se tenía por cierto que la principal fuente de ingresos del Ferrocarril era y seguiría siendo el transporte de carga, puesto que era imposible competir con las carreteras en el transporte de pasajeros. Se debía reponer los equipos y mejorar los servicios; y abrir ramales hacia los centros industriales. Pero por causas económicas, agravadas por el Terremoto de diciembre de 1972, no pudo hacerse.

En consecuencia, el volumen de carga transportada pasó de 107,200 toneladas métricas en 1972 a sólo 69,200 en 1976. (Hubo un decrecimiento del 54.6% en el período).

El ingreso por transporte de carga fue de 2,270,000 córdobas en 1972; y se redujo a 1,800,000 en 1976. (Una baja del 22.6%).

Los productos manufacturados representaron el 47% de la carga transportada en 1972, y sólo el 28% en 76. (El 64% en 1974). En cambio, los productos agrícolas alcanzaron el’ 32% y el 52%, respectivamente. Los productos pecuarios el 8% y el 12%. Y los productos minerales el 4.5% y el 1.9% en las fechas extremas del período. Los principales productos transportados fueron: hierro en varillas, químicos, abonos, fertilizantes, aceites, grasas y lubricantes; maíz, frijoles, frutas, trigo, café, semilla de algodón y caña de azúcar; ganado vacuno; tierra y arena.

En 1972 el número de pasajeros transportados fue de 669,427. En 1976 fue de 539,208. (Pero en 1975 disminuyó aún más, a 446,740).

Los ingresos generales del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua provienen tanto de su propia operación productiva como de otras fuentes. Entre éstas están: el alquiler de ciertos inmuebles, la liquidación de ciertos bienes actualmente inútiles, y la transferencia de fondos gubernamentales. Estas transferencias han ido aumentando: en 1972 alcanzaron un monto de 207,000 córdobas; en 1976 ascendieron a 4,177,600 córdobas, equivalentes al 54% de los ingresos totales. Con ellas se ha podido construir el nuevo ramal Ceiba Mocha – Puerto Somoza (hoy Puerto Sandino), que el conectar este activo puerto a las principales ciudades del Pacífico, incrementará considerablemente la operación productiva del Ferrocarril. La venta de hierro no rindió más de 10,000 córdobas en los últimos cuatro años. El producto de los alquileres ascendió de 116,000 córdobas en 1, 972 a 331,000 en 1976.

Con ellas se ha podido construir el nuevo ramal ferroviario Ceiba Mocha-Puerto Somoza hoy Puerto Sandino), que al conectar este activo puerto a las principales ciudades del Pacífico, incrementará considerablemente la operación productiva del Ferrocarril. La venta de hierro viejo no rindió más de 10,000 córdobas en los últimos cuatro años. El producto de los alquileres ascendió de 116,000 córdobas en 1972 a 331,000 en 1976.

Puente de hierro prefabricado, vía a El Sauce.

Construcción de puentes

Los cambios en el drenaje de extensas áreas en la zona Occidental del país, han aumentado las corrientes en los cruces de la línea férrea. Se creó una situación crítica, por cuanto en la época lluviosa las avenidas obstruían y destruían los puentes, causando graves pérdidas y atrasos. Fue necesario y urgente aumentar la capacidad de drenaje de los puentes.

Línea de San Blas-La Flores

Entre Masaya y Granada, cerca de Las Flores, y debido a cambios en las corrientes de la zona, el soporte de la vía férrea había sido erosionado. Contra la alternativa de construir obras de protección de la vía existente se escogió hacer un nuevo trazo de la línea, por razones de orden técnico y económico. Con el trazo actual está asegurada la continuidad de la línea aun en los inviernos más copiosos.

Nuevas adquisiciones

Se han dado pasos encaminados a la compra de nuevo equipo rodante como locomotoras diésel, vagones, góndolas, jaulas y plataformas. Se compró equipo para movilizar carga en los puertos y estaciones, como grúas y montacargas. Y se han adquirido nuevas herramientas para talleres y cuadrillas de mantenimiento. Adquisición muy importante fue la de rieles en Estados Unidos, para reemplazar los más viejos o gastados. Los nuevos pesan 65 libras por yarda, mientras que los viejos son de sólo 40 libras.

Entrenamiento de personal

La Fundación Getulio Vargas, del Brasil, y la Escuela de Capacitación de Ferrocarriles Nacionales de México han otorgado becas para entrenamiento especial; y hacia esas instituciones han sido enviados jefes de área, oficinistas y obreros del Ferrocarril de Nicaragua para mejorar su capacitación.

Estudio de rehabilitación

Se ha efectuado un estudio a fondo para trazar la estrategia a seguir para una total rehabilitación del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua. Dicho estudio fue realizado por la Compañía de Servicios Técnicos de Nicaragua, S. A. (SERVII1C), en consorcio con la Canadian Pacific Consulting Service, Ltd.

Inversiones durante el quinquenio de 1972 – 1976 hasta octubre del último año

1 Construcción de puentes C$ 9,718,949.22

2 Puerto Somoza (Sandino) 22,920,331.01

3 Línea alterna San Blás- Las Flores 1,840,355.45

4 Mantenimiento de la vías 2,000,000.00

5 Adquisición de equipo nuevo 8,197,660.00

6 Compra de rieles y accesorios de vía 4,702,551.00

7 Entrenamiento de personal  67,704.00

Total C$49,447,550.68

 Ramal a Puerto Somoza (Sandino)

– Los trabajos de campo (levantamientos topográficos y trazas preliminares) se iniciaron el día 1 de marzo de 1973. Los trabajos comenzaron en abril de ese mismo año con muy poca gente no obstante, dicho personal, por razones económicas, hubo de ser retirado seis meses después.

No fue sino hasta en febrero de 1976 que se obtuvo del gobierno la asignación de las partidas necesarias para la reanudación de los trabajos, los cuales desde entonces se han llevado adelante sin interrupciones hasta la conclusión de la nueva vía y sus anexos.

— Se origina este ramal en la Estación de Ceiba Mocha (kilómetro 90.5 de la línea principal Corinto-Granada), equidistante de Nagarote y Paz Centro, y su destino es el Muelle de Puerto Somoza (Sandino).

Sus principales características, longitud, 25.4 Km.

Ancho de vía, 1,067 milímetros

Radio mínimo de curva, 125 metros

Grado máximo, 18 grados

Pendiente máxima, 2 %

Tipo de riel, 65 lib/yda. ASCE

Durmientes, madera de caras labradas.

Alcantarillas, 54

Puentes, 9.

El patio terminal de Puerto Somoza (Sandino) cuenta con desvíos de servicio y área de maniobras. La longitud total de dichas líneas es de 3,200 m., y la del muelle tiene capacidad para trabajar simultáneamente con cinco carros de Ferrocarril.

El edificio de la Estación-Bodega de Puerto Somoza (Sandino) tiene una disponibilidad de 207 m. cuadrados de bodega y facilidades para el manejo de carga. Cuenta además con las comodidades y servicios necesarios para la atención de pasajeros.

Proyectos a corto plazo

Independiente de los programas que se establezcan en base al estudio y recomendaciones de Servicios Técnicos de Nicaragua (SERVITEC) Y la Canadian Pacific Consulting Service, Ltd., dadas las condiciones de deterioro en las vías e instalaciones fijas, la Administración solicitó del Gobierno Central un subsidio de 4.5 millones de córdobas para realizaciones cuyas condiciones de urgencia no aceptan postergación alguna. Dicha inversión deberá estar realizada al concluir el año de 1978, en la siguiente forma:

Adquisición de herramientas, 0.4

Mejoras de vías, .8

Obras de drenaje, 2.3 millones de córdobas.

Entre las obras de drenaje merece especial mención por su magnitud y costo, la construcción del puente sobre el Río Chiquito, en la Ciudad de León. Esta estructura será de concreto reforzado y de forma de V; y mantendrá su estabilidad en una altura de 17 metros, teniendo como base de protección el reforzamiento con mampostería de los taludes y el cauce.

Del Estudio del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua realizado por la Canadian Pacific Consulting Service Ltd. y la Servicios Técnicos de Nicaragua, S.A. son los párrafos que a continuación extractamos.

Análisis y diagnóstico

El Gobierno de Nicaragua ha llevado a cabo un análisis de factibilidad para determinar si el Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua debe o no jugar un papel significativo en la economía del país.

Se hizo necesario este estudio en vista de que en este momento el Ferrocarril no representa ser una entidad acreditada dentro del ‘sector del transporte del país. De hecho, el tráfico transportado por el Ferrocarril ha venido disminuyendo regularmente desde 1960.

El Ferrocarril se encuentra actualmente en una situación muy precaria.

Para corregir dicha situación, tendrían que tomarse medidas concretas, que en términos «generales deben incluir:

  1. a) Reconstrucción de vías a un nivel adecuado.
  2. b) Utilización de equipo adecuado, en buenas condiciones y en cantidad suficiente.
  3. c) Programación y operación del servicio de trenes en forma eficiente.
  4. d) Oferta de servicios complementarios.
  5. e) Desarrollo de una estructura adecuada de tarifas, en consideración de la competencia, para generar el máximo ingreso.
  6. f) Realización de cambios necesarios en la organización.

Tráfico de pasajeros

El tráfico de pasajeros: -ha -declinado debido a cuatro factores críticos:

a)- Competencia creciente del  transporte por carreteras; especialmente después de 1970.

  1. b) Disminución de la calidad y disponibilidad de los carros para pasajeros y carga del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua.
  2. c) El proceso de industrialización y urbanización que se ha venido desarrollando en el país.

La accesibilidad del Ferrocarril es limitada, por ser su vía fija, así como sus estaciones. Sus pasajeros son del área inmediata a sus estaciones. El Ferrocarril no puede competir en base a conveniencia, rapidez o comodidad, por tener limitaciones de velocidad y estar subordinado a un itinerario. Y para mejorar los carros de pasajeros y aumentar la velocidad y la frecuencia del servicio, habría que hacer una inversión enorme (aumentando en dos o tres veces el costo de la reconstrucción de las vías), lo que tendría que ser costeado por el tráfico de pasajeros solamente.

Téngase en cuenta que las tarifas actuales de pasajeros establecen la mitad del costo del pasaje en autobús, microbuses, automóviles, camionetas,  pues los pasajeros son gente del campo agrícola a que busca bajos costos de transporte. Estos costos nunca podrían aumentarse en forma sustancial.

 Reconstrucción de las vías férreas

Primer paso en el programa de rehabilitación del Ferrocarril es la reconstrucción de las vías. Debe comenzarse por la línea principal entre Corinto y Managua. En este trabajo, en un período de diez años, debe invertirse un poco más de 102,000,000 de córdobas. Y esto sin proceder a una renovación total de la estructura vial, sino atribuyendo a los trabajos de rehabilitación el carácter de programas intensivos de mantenimiento, que abarcarán, entre otras cosas, el reemplazamiento de rieles, barras y tornillos de juntas; cambio de durmientes sin tratamiento protector por otros ya tratados; instalación de mordazas de acero en curvas y puentes; reperfilación del terraplén; reparación de puentes y alcantarillas, reparación y pintura de edificios de estaciones y depósitos.

Adquisición de equipos

Para poder atraer y retener cualquier tráfico adicional el Ferrocarril debe poner a disposición de sus clientes, embarcadores y pasajeros, el equipo de carga adecuado, en suficiente número y en buenas condiciones, con la necesaria fuerza motriz para arrastrarlo.

Debe adquirirse equipo ferroviario y facilidades de mantenimiento, en cuyos rubros se contempla una inversión total del orden de los 8,000,000 de córdobas. Con ello se rehabilitarían dos locomotoras Diesel que no están funcionando, así como varios carros automotores y buen número de góndolas para pasajeros; se importarían de Estados Unidos vagones usados en buenas condiciones y en suficiente cantidad. En 1981 se introducirían al tráfico de expansión cuatro nuevas locomotoras, y una más en 1983.

Regularización del servicio

Para ganar la confianza de los embarcadores, se programarán y correrán trenes de carga nocturnos, cuando las condiciones de la vía férrea permitan operar sin riesgos. Con ello se podrá dar servicio de entrega al día siguiente para los embarcadores situados en la línea principal. También acortará el tiempo del viaje redondo, permitiendo un mejor aprovechamiento del material rodante.

Servicios complementarios

El Ferrocarril debe diversificar sus servicios para atraer y retener- tráfico de carga que actualmente es acarreado por otros medios. Esta diversificación tiene por formas principales:

Servicio de recogida y entrega.

Estacionamiento de automóviles en Managua.

Sección de Servicios Técnicos en el Departamento de Mercadeo.

Construcción de un Almacén en Managua.

Construcción de espuelas de vía en varios sitios industriales.

La Sección de Servicios Técnicos daría asistencia a los embarcadores en general, y específicamente proyectaría sistemas para manejar carga  a granel, como complemento del servicio regular de carga.

Debe estudiarse la instalación de un complejo de almacenaje en Corinto y en Managua. En Corinto se lograrían grandes ahorros consolidando los pequeños almacenes separados que actualmente existen. La construcción de un almacén afianzado en Managua sería de gran conveniencia para los importadores, daría un servicio adicional a los embarcadores, especialmente en contenedores y reduciría las necesidades de Corinto. Por último, se miniminizaría la inversión en material rodante, pues en sus sistemas integrados se pueden mover volúmenes máximos con uso mínimo de vagones.

Revisión de tarifas

Las tarifas del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua deben formularse para que produzcan el máximo de ingresos en las rutas de mayor tráfico, más tomando en cuenta, la fuerza de la competencia y las limitaciones que impone.

Para ganarle tráfico a los demás transportes, especialmente en la importantísima ruta de importación y exportación Corinto-Managua, el Ferrocarril debe ofrecer algo especial, en forma de bonificaciones por peso en productos básicos, como, por ejemplo, un descuento en cualquier carga en exceso de la capacidad usual de un camión.

Organización

Un nuevo papel se asigna al Ferrocarril en el sector de transporte del país: proveer, por sí mismo y en combinación con otros medios, transporte eficiente y económico; y actuar como agente del Gobierno para controlar las tarifas de flete, es decir, de cargas pesadas.

Es necesaria la creación del Departamento de Mercadeo, responsable de la venta, desarrollo y expansión de los servicios del Ferrocarril, con agentes en Managua, Corinto, Puerto Somoza (Sandino), Granada, Masaya y Estelí.

Estado en que se encuentra el Edificio de la Estación de Managua:

Paredes: Se observa deterioro en las paredes Concreto, especialmente en los lugares de las columnas pues los bajantes de agua pluvial que vienen del techo, son dirigidos por dentro de las columnas.

Reforzado que a su vez son integradas a las paredes. Estas se encuentran agrietadas, debido a la filtración de agua. Sin embargo, las paredes son utilizables solo necesitan un recubrimiento de pintura.

Piso Embaldosado Bueno: Algunas partes del piso se encuentran de concreto en regular estado, sin embargo el embaldosado en reforzado general puede ser utilizado como base para la colocación de ladrillos de calidad y diseño conveniente.

Cubierta Zinc Ondulado, Malo: Este elemento es uno de los más deteriorados de todo el Edificio de la Estación de Ferrocarril. La cubierta esta corroída con abundantes agujeros. Se recomienda el reemplazo completo.

Estructura de Cerchas. Bueno: La estructura de techo es la que Techo Acero aparentemente, se ha conservado en mejores condiciones que el resto de los elementos estructurales del Edificio, sin embargo, estos deberán de ser sometidos a análisis de especialistas en elementos estructurales con métodos científicos para determinar su verdadero estado estructural y si estos elementos podrán ser reutilizados. Se aconseja proteger la estructura con anticorrosivo.

Mobiliario en Losa Cerámica destruido o Inexistente: Con el abandono del edificio, este ha sido desmantelado, por lo que deben reemplazarse este tipo de mobiliario en su totalidad. Los servicios Sanitarios, deben de reemplazarse totalmente.

Puertas, Madera Malo:   Puertas y ventanas

Ventanas internas algunas han sido saqueadas o bien se encuentran en pésimo estado,  al haber sido forzadas.

Integridad del Edificio:

El Edificio de la Estación de Ferrocarril actualmente se encuentra solamente una edificación básica, la original bóveda totalmente desaparecida hace muchos años, pero es apto para su restauración e instalar allí un Centro de Estudios Comunitarios, se encuentra en una zona muy deprimida de Managua, rodeada de caseríos que han invadido el antiguo Casco Urbano de Managua Vieja.

En el diseño propuesto, se respeta su integridad. Conservará por completo su forma, los ambientes propuestos se adaptan completamente a los espacios originales del Edificio de la Estación del Ferrocarril, respetando los módulos constructivos de éste.

Las únicas alteraciones que se han propuesto son mínimas para no interferir con el carácter original de éste. Reafirmamos el concepto de Edificio de la Estación de Ferrocarril cuando se observan los rieles que fueron colocados en la zona férrea de ese tiempo. Los detalles como la Boletería, la campana de llamado a pasajeros para avisar que el tren estaba por llegar, se respetará totalmente, dándole un ambiente de Estación.

En la medida de lo posible, no se han proyectado cambios irreversibles, de forma que siempre se conserve el edificio íntegro, las intervenciones propuestas respetan este precepto.

Capacidad de Alteración:

Cuando hablamos de alterar el edificio, debemos aclarar que el edificio de la Estación, se alterará al mínimo, para conservar y aprovechar al máximo todos sus espacios, conservando siempre su originalidad.

Para poder determinar la capacidad de alteración de este edificio, es decir hasta qué punto se pueden hacer ciertos cambios y adaptaciones para la integración de un nuevo uso; era necesario establecer qué elementos eran los más importantes y representativos de éste.

Consideramos que externamente el edificio debía ser respetado en el mayor grado posible, determinándose que los elementos de mayor importancia en este son: columnas, texturas y relieves a lo largo del frontón. A demás de estos también nos encontramos con ciertas inscripciones, que debían ser respetadas por brindar información importante en cuanto a la fecha de construcción del edificio.

Principalmente se evitó alterar estos elementos y la mayoría de cambios visibles se realizaron en los materiales de ventanas, cambio de piso, color en paredes y elementos para mejorar la iluminación (tragaluces).

 www.manfut.org

 

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Racismo, racismo, esclavismo, racismo y esclavismo mortales desde la Grecia culta, Roma brutal, colonizadores genocidas y Estados Unidos “muy democrático”

Racismo, racismo, Historia del racismo y del esclavismo mortales, impuestos por imperios coloniales europeos y Estados Unidos imperialista genocida

Este escrito histórico analítico, bastante detallado en forma de crónica histórica sobre el racismo y el esclavismo de imperios coloniales europeos (españoles, ingleses, franceses, portugueses, holandeses y Estados Unidos genocida, por ejemplo) en contra de poblaciones aborígenes y no aborígenes, en contra de negros africanos, chinos, polacos, etc., me lo encontré en Wikipedia Biblioteca Global en Internet, y me parece oportuno para ser leído y estudiado en estos momentos en que ha vuelto a exhibirse el racismo bestial, con crudeza salvaje, cruel, perversa y malvada en Estados Unidos, donde este asunto del racismo y el esclavismo fue iniciado por colonizadores ingleses, piratas y ladrones europeos, maestros de inmigrantes ingleses, que eran comerciantes ambiciosos, sedientos de robarse las tierras de las Comunidades Originarias del hoy territorio norteamericano.

Este asunto del racismo y del esclavismo bestial, inclusive en nombre de divinidades, tiene sus raíces desde la Grecia Culta, de la Roma brutal y genocida, maestra en este sentido para sus posteriores y aventajados alumnos colonizadores europeos, invasores y agresores criminales genocidas en nuestras tierras americanas, africanas y asiáticas.

Estas formas bestiales del esclavismo y el racismo las expone al detalle Fernando Garrido en su libro “Historia de las Clases Trabajadoras”, especialmente en el tomo uno, en el  cual expone cómo ambos asuntos han sido fabuloso negocio redondo, sucio, malvado de los explotadores, comenzando con el sistema esclavista, luego con el feudalista y finalmente con el capitalista-imperialista, cuyas oligarquías y sus servidores arrastrados, también crueles y malvados, han continuado con estas prácticas racistas y esclavistas. Incluso Fernando Garrido expone detalladamente cómo fue y cómo terminó la Rebelión de los Esclavos en Roma, encabezada por Espartaco.

Lo invito a leer, primero, y estudiar este escrito, después; hecho a partir de numerosas fuentes intelectuales e históricas sobre este tema del racismo, el cual tiene encendido a sectores populares, virtualmente de todo nuestro Planeta Tierra, debido a lo que actualmente ocurre en Estados Unidos, cuya oligarquía malvada y perversa, con sus títeres como Donald Trump, banqueros, industriales de las guerras de agresión, militares de alto rango e intelectuales que hacen el “trabajito” de manipulación, para hacer creer por medio de sus medios de comunicación privados y estatales, que inclusive existen muchas razas de seres humanos, cuando en realidad la Raza Humana es única, a pesar de que intenten dividirla en blancos, negros, amarillos, inferiores, superiores, arios o celtas, salvajes, indios, mestizo, mulatos, ladinos, castas; lo que ocurre, y siempre lo ocultan, es que los autores de estas barbaries han sido los explotadores esclavistas, feudalistas y capitalistas-imperialistas de esta época moderna de los siglos 20 y 21.

A continuación el escrito:

La historia del racismo empieza con la segregación presentada en muchos textos religiosos de la antigüedad.

Índice

1          Racismo religioso

1.1       Racismo en el cristianismo

2          Racismo en la época colonial

2.1       Racismo en España

2.1.1    Las “castas” en la población colonial

2.1.2    La “limpieza de sangre”

3          Racismo en el siglo XIX

4          Racismo biológico seudocientífico

5          Gobineau y la aparición de la filosofía racista

6          Las “ligas nacionales” y el racismo en Cuba y España

7          Las guerras de los países americanos contra los indígenas

8          Racismo del colonialismo europeo en el siglo XIX

8.1       Zoológicos humanos

9          Esclavitud en Estados Unidos

10        Racismo en el siglo XX

11        Racismo cultural

12        Formas del racismo contemporáneo

13        Racismo nazi y el Holocausto

14        Segregación racial en Estados Unidos

15        Racismo sudafricano durante el Apartheid

 

Racismo religioso

Es el racismo proveniente de las creencias o tradiciones en ciertos grupos religiosos.

Racismo en el cristianismo

En el siglo XIX se desarrolló en Europa una interpretación racista del texto de la Biblia cristiana, a partir de algunas elaboraciones sobre el diluvio universal y los hijos de Noé, sobre todo de la maldición de Canaán, presentes ya en la Edad Media.

Según esta interpretación, la Biblia indicaría que hay tres razas humanas, provenientes de los tres hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet. De Sem descenderían los judíos y árabes; de Cam, los negros; y de Jafet, los blancos. Esta visión bíblica de la Humanidad dividida en razas se complementaba con la llamada maldición de Canaan, hijo de Cam, al que Noé condenó: “maldito sea Canaán, siervo de siervos será a sus hermanos” (Gén. 9:18-29). La interpretación racista de la Biblia, sostuvo que la maldición de Canaan fue una maldición de Dios a la “raza negra”, por la cual ésta era condenada a servir a los blancos.​

Esta interpretación fue ampliamente difundida, e incluso enseñada a los jóvenes africanos por las autoridades coloniales y los misioneros católicos y protestantes, a través de los libros escolares belgas durante la primera mitad del siglo XX.​

Racismo en la época colonial

Racismo en España

El sistema de castas impuesto por el Imperio español en América,  garantizaba la supremacía de una aristocracia peninsular y criolla, elevada a sus posiciones por estatutos de “limpieza de sangre” que discriminaban al resto de españoles.

Las “castas” en la población colonial

Las “castas” o “cruzas” (mestizos, mulatos, castizos, etc.) representan las variedades de mezclas entre las tres etnias europeas, indígenas y negros y sus descendientes, sobre la que se creó una sociedad colonial estratificada. La extensión del cristianismo de la Península Ibérica fue empleada por el Imperio Español en América como justificación de la conquista de las antiguas civilizaciones indígenas. Así en las colonias españolas en América, se estableció un sistema de estratificación social que estableció roles y privilegios entre las personas.

El Imperio Español creía que entre los seres humanos un grupo de personas pertenecían a “razas puras” (blancos, indios y negros) y otros grupos eran “castas” o “cruzas”, como resultado de la concepción entre personas de diferentes “razas puras”. El régimen colonial buscaba desanimar el mestizaje, desvalorizando a las personas que eran “cruza” de “razas puras”.

Dentro de las “razas puras”, la “raza blanca” se regía por normas distintas a la “raza indígena” y ésta a su vez distinta a la “raza negra”, pero a su vez más coercitivas. Dentro de las “razas puras” también había distinciones con sus hijos nacidos en América, distinguiéndose los españoles peninsulares y canarios (nacidos en España) de los españoles americanos o criollos (hijos de españoles nacidos en América). De modo similar, el negro nacido en África lo era del negro criollo nacido en América.

Para las personas que eran “cruzas” o “castas” se estableció una detallada clasificación, con atribución de roles, derechos y obligaciones, creando denominaciones específicas para cada “cruza”: “mestizo”, “mulato”, “ladino”, “zambo”, “cholo”, “cuarterón”, “chino”, “osorio”, “salto atrás”, “tente en el aire”, etc.

De este modo, por ejemplo, el castigo por un mismo delito variaba según la raza o casta a la que la persona pertenecía.

El historiador peruano Alberto Flores Galindo, con su obra “Buscando un Inca: identidad y utopía en los Andes”, fue uno de los primeros en teorizar sobre los procesos racistas en América Latina y unas raíces en el orden colonial, particularmente en el Perú.

“Limpieza de sangre” por ideología parecida a la nazi hitleriana y del capitalismo

Yerushalmi ha señalado que la ideología de la “limpieza de sangre” constituye el primer antecedente del racismo moderno, utilizando el término de “protorracismo”.​ Por su parte, Cecil Roth “comparó esta doctrina con el antisemitismo racial del régimen nacionalsocialista” (nazi hitlerianos), asimilándolas,​ para luego retractarse debido a las diferencias entre el “antisemitismo racial” español descrito por Roth y el “antisemitismo nazi”.​

Max Sebastián Hering Torres publicó en 2006 en alemán, el libro Rassismus in der Vormoderne. Die ‘Reinheit des blutes’ in Spanien der Frühen Neuzeit (El racismo en la premodernidad. La “limpieza de sangre” en la España de la temprana Edad Media), donde analiza la persecución de los judíos en España por medio del principio de la “limpieza de sangre” desde 1391 a 1674. “Hering concluye que el sistema de la “limpieza de sangre” puede designarse como «antijudaísmo racial»: es racista porque cumple una función de marginación similar a la moderna, y antijudía porque su fundamentación teológico-aristotélica pertenece a una tradición anterior a la Edad Moderna”.

Zandra Pedraza Gómez destaca el hecho de que Hering no analiza “la práctica y las representaciones de este ideario en las colonias españolas, donde la “limpieza de sangre” junto con otros argumentos antropológicos se empleó tempranamente para juzgar las diferencias de los grupos indígenas, ordenar su catequización, disponer de su mano de obra y controlar a la creciente población mestiza y criolla”, proponiendo la necesidad de profundizar el estudio en ese sentido, debido al papel primordial jugado por el racismo en el surgimiento de un sistema mundial capitalista y colonialista. (Criollos y criollas eran los hijos de los colonizadores esclavistas y racistas genocidas en América).

En las colonias españolas en América, el mestizaje fue un proceso paradójico, prohibido y al mismo tiempo masivo. Pese a la prohibición y a las consecuencias legales negativas, los varones españoles solían mantener relaciones sexuales irregulares con las indias encomendadas y las esclavas africanas, a la vez que varones y mujeres indígenas, afroamericanos y mestizos, mantenían relaciones sexuales entre sí.9​ En muchos casos las “cruzas” se ocultaban y se registraban a los niños como “criollos”. Muchas veces para los indígenas y negros, el mestizaje era un modo de acceder a una situación social a la que sus hijos nunca hubieran podido acceder debido a su clasificación racial.

El sistema de castas pretendió imponer en las colonias de España un orden estratificado, basado en la fragmentación étnica de la población. En la práctica, se formó una sociedad caracterizada por una gran separación de una aristocracia blanca española (pensinulares y criollos), y el resto de la población que se relacionó masivamente mediante matrimonios mixtos, en busca de mejorar su situación social.

Mientras el prejuicio socio-racial de la aristocracia española fue en aumento, el resto de la población multiplicó las relaciones interétnicas y tendió a desconocer las rígidas clasificaciones del sistema español de castas, para ubicarse generalizadamente en la casta de los “mestizos” -donde eran mayoría-, sin importar cual hubiera sido la pertenencia étnica de sus antepasados. De este modo se produjo un proceso de amalgamación de la población colonial, integrada por tipos humanos relativamente uniformes en costumbres, ideas y estatus social, hasta hacer colapsar el sistema de castas colonial en razón del mismo mestizaje.​

“Limpieza de sangre” legalizada por racistas esclavistas europeos

La doctrina de la “limpieza de sangre”, fue un sistema de discriminación fundamentado sobre el pensamiento de Aristóteles, que apareció en el siglo XIV en la España de la Edad moderna. El sistema estableció entre los españoles una diferenciación entre personas de sangre “pura” y personas a los que se les atribuía tener la sangre “impura” o “manchada” o “mezclada”

La doctrina de la “limpieza de sangre” se empleó inicialmente para discriminar a los españoles con ascendencia de judíos o moros y luego para segregar a los españoles que pretendían asentarse en América. Después de la orden de expulsión de los judíos sefardíes, muchos judíos se convirtieron al catolicismo para gozar de los mismos derechos que los cristianos. Fue entonces cuando aparecieron tanto en instituciones del Estado como en corporaciones privadas unos “estatutos de limpieza de sangre”, que establecían la “investigación” genealógica de las personas, con pretensiones de algún privilegio, con el fin de determinar si las mismas tenían “sangre” judía, “mora” o “hereje”, impidiendo en estos casos el ingreso a los colegios, posiciones militares, monasterios, cabildos y a la Inquisición. En este sentido se ha dicho que por primera vez en la historia se utilizaban los conceptos de “raza” y “sangre” como estrategia de discriminación;​ los investigadores discrepan sobre el hecho de si existe una conexión entre las nociones medievales de “raza” y “sangre”, que incluían a los cristianos viejos, con el significado contemporáneo de dichos términos.​

Racismo en el siglo XIX

En el Siglo XIX el racismo era el criterio para dirigir la vida colonial en la cultura europea. Las cuestiones racistas son más remarcables en las colonias de población.

En la mayoría de las colonias se establecía una clara separación (negros y blancos). Las poblaciones nativas vivían sumidos a la pobreza y no accedían a puestos en la alta administración. El modelo cultural dominante fue el occidente y se potenció la difusión del cristianismo.

Las colonias se administraron en cuatro tipos· Las colonias de explotación que estaban sometidas al dominio directo de la potencia colonizadora.

  • Los dominios: Territorios con un número importante de población blanca que disfrutaban de un margen importante de autogobierno.
  • Los protectorados: Las autoridades locales se encargaban de los aferes internos. Era el caso de Marruecos, controlado por España y Francia.
  • Las concesiones: Territorios que pertenecían a un país independiente pero eran entregados temporalmente a una metrópolis interesada en su valor económico o estratégico.

 Racismo biológico seudocientífico

A partir del siglo XIX y de la mano de la generalización del colonialismo europeo en todo el mundo, la cultura occidental desarrolló una ideología abiertamente racista y ampliamente aceptada, a la que Ernst Nolte llegó a definir como una «rama del pensamiento europeo»,​ y George Mosse como “el lado oscuro de la Ilustración”.​

Gobineau y la aparición de la filosofía racista

El filósofo y diplomático francés Joseph Arthur de Gobineau, que decretó la superioridad de los nórdicos levantando una teoría de la superioridad de los mismos,​ ha sido considerado como el fundador de la filosofía racista, con su obra Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas (1853-1855).​ Gobineau comienza su libro destacando el hecho de que las civilizaciones mueren y preguntándose por las causas, para concluir que las diez que se destacaron, lo hicieron debido a la presencia homogénea y dominante de la raza blanca,​ mientras que su “degeneración” provino de las mezclas raciales («melanges»).

Para Gobineau, las  razas negra y amarilla son “variedades inferiores de nuestra especie”,​ sobre las que se impone “la superioridad del tipo blanco y, dentro de este tipo, de la familia aria”,​ poseedora del “monopolio de la belleza, de la inteligencia y de la fuerza”.​ Termina sosteniendo que si la civilización occidental pretende subsistir, resulta esencial evitar a los extranjeros y en especial la mezcla racial de sus habitantes, preservando pura la sangre aria, algo que, a su criterio, solo los germanos habían logrado.

Las ideas de Gobineau y la de otros pensadores racistas del siglo XIX y XX, provienen a su vez de las obras antropológicas de clasificación del género humano a partir de los conceptos biológicos de “especie” y “raza”, desarrollados por los científicos desde el siglo XVIII.​ También tuvieron gran influencia los estudios que afirmaron la existencia de una supuesta raza aria.

La teoría proviene de los descubrimientos realizados por la lingüística del siglo XIX, al identificar los idiomas asiáticos avéstico de la antigua Persia y sánscrito del Valle del Indo, como antecesores de las principales lenguas europeas incluyendo el latín, el griego, todas las lenguas germánicas y célticas. Sin mayor rigor, el lingüista alemán Friedrich Schlegel, dedujo que si había un lenguaje originario común, debió haber también un antiguo pueblo originario, al que denominó “ario” y le atribuyó ser el origen de todos los pueblos europeos.​

En 1885 el antropólogo haitiano Anténor Firmin publicó su tratado “De la igualdad de las razas humanas”, en respuesta al famoso libro de Gobineau y al colonialismo, en momentos en que los europeos se repartían África en la Conferencia de Berlín, ignorando a sus habitantes. Precursor del pensamiento antirracista y de la antropología moderna, la obra de Firmin sería ignorada por los académicos europeos durante décadas, hasta que el colapso moral del Holocausto, obligara a las potencias del mundo a asumir una posición pública contraria al racismo.​

A toda esa falange altanera que proclama que el hombre negro está destinado a servir de estribo a la potencia del hombre blanco, a esta antropología mentirosa, yo tendré derecho a decirle: ¡”No, no eres una ciencia”!

Anténor Firmin.​

Pese a las voces aisladas, como la de Firmin, que denunciaban la naturaleza anticientífica y violatoria de los derechos humanos de las teorías racistas, el pensamiento occidental profundizó el desarrollo de la filosofía racista en las últimas décadas del siglo XIX. Para ello jugó un papel decisivo la antropología social, realizando una aplicación simplista de las teorías de la «lucha por la vida» y «supervivencia del más apto» de Charles Darwin al campo de las ciencias sociales, dando origen al darwinismo social.​ En este sentido se ha sostenido que “el racismo fue una ideología fruto de la biologización de las teorías sociológicas”.​ De estos sucesos se comprende que la comunidad racista ha utilizado instrumentos de la razón, como la ciencia, en un intento por lograr que sus ideales y sus acciones sean justificables, lógicos y propios del raciocinio.

El racismo también se arraigó en el arte europeo del siglo XIX, especialmente en las ideas antisemitas​ de Richard Wagner y su adhesión entusiasta al racismo de Gobineau, del que fue difusor en Alemania, que se manifestó en varias de sus obras, como la ópera “El anillo del nibelungo”​

Varios autores han señalado también la relación entre el positivismo y el racismo, al punto de considerar que sin esa corriente filosófica, que gozó de gran predicamento en la segunda mitad del siglo XIX, los pensadores racistas hubieran resultado expresiones aisladas. De este modo, el positivismo proporcionó al racismo un sistema de pensamiento que favoreció su aceptación general.​

Las “ligas nacionales” y el racismo en Cuba y España

En la sociedad española había imperado durante siglos la ideología basada en la “limpieza de sangre”, ​ que servía para imponer su «religión» frente a moriscos, judíos o indígenas americanos y fue fundamento de la colonización y requisito indispensable tanto en la carrera militar como en el funcionariado público.

No fue hasta 1868 que se derogaron las leyes segregacionistas que limitaban los derechos civiles de los afrocubanos bajo las antiguas “Leyes de Indias”, hasta entonces el código legal vigente en Cuba, con la abolición de los Estatutos de “limpieza de sangre”. Las ideas antisemitas, término que fue acuñado en 1879 por el periodista socialista Wilhelm Marr en su libro “Zwanglose Antisemitische Hefte”, estuvieron muy presentes en la sociedad española de la época, constituyendo un tema de Estado de frecuente discusión entre los políticos de aquel tiempo, de la cual es muestra el famoso debate entre Castelar y Manterola de 1868. Los judíos sólo fueron oficialmente readmitidos en la Península Ibérica a finales del siglo XIX .

También el concepto de “raza latina o raza ibérica”, como conjunción de todas las bondades y opuesta a las otras «razas», estaba muy en boga en la época, conforme a los autores europeos antes expuestos. Así, en 1871, uno de los temas de debate del Ateneo de Madrid fueron: « Los caracteres distintivos de las razas latina y germánica. Causas de su oposición histórica. ¿Es de tal manera inherente la idea católica a la raza latina, que la actual decadencia de ésta pueda explicarse por la de aquélla?».

En el mismo contexto se expresan Menéndez Pelayo​ y Miguel de Unamuno.​ Dichos autores europeos y españoles fueron ensalzados por los gobiernos totalitarios del siglo XX.

En España no se abolió totalmente la esclavitud hasta el 7 de octubre de 1886. Si bien en el territorio peninsular se abolió en 1837, persistió y se toleró legalmente en las colonias amparada por la presión de las “Ligas Nacionales” que la defendían con argumentos patrióticos, hasta la creación de la figura transitoria del patronato y su definitiva abolición en 1886.

Antonio Cánovas del Castillo, integrante de una de esas Ligas y entonces presidente del Gobierno de España, en el periódico francés “Le Journal” manifiesta poco después en noviembre de 1896:​

“(…) creo que la esclavitud era para ellos (los negros de Cuba) mucho mejor que esta libertad que sólo han aprovechado para no hacer nada y formar masas de desocupados. Todos los que conocen a los negros le dirán que en Madagascar, como en el Congo y en Cuba, son perezosos, salvajes, inclinados a obrar mal, y que es preciso manejarlos con autoridad y firmeza para obtener algo de ellos. Estos salvajes no tienen otros dueños que sus instintos, sus apetitos primitivos”.

Hannah Arendt en su libro “Orígenes del totalitarismo”, afirma que el imperialismo europeo necesitó inventar el racismo como “la única explicación posible y la única excusa para su comportamiento criminal genocida”.​

La colonización de gran parte del mundo por parte de Europa fue acompañada por una intensa propaganda racista, así como de obras artísticas que tenían como finalidad instalar el racismo como componente natural de la cultura humana.

Una caricatura del siglo XIX de Sara Baartman, una mujer Khoi-san que era exhibida desnuda en una jaula como una atracción complementaria en Inglaterra, ante la indignación de la Asociación Africana. Después de su muerte, sus genitales  fueron diseccionados y moldeados en cera. Nelson Mandela solicitó formalmente a Francia el regreso de sus restos, que habían sido guardados en el Musée de l’Homme de París hasta 1974.

Las guerras de los países americanos contra los indígenas

El racismo también jugó un importante rol en los enfrentamientos entre las distintas etnias de aborígenes americanos y los colonos caucásicos de ascendencia europea, quienes eran defendidos por los ejércitos de los países donde esto ocurría. Para poner fin a estas contiendas y desarrollar económicamente amplias regiones controladas por los indígenas, se legitimaron las “guerras contra el indio” producidas en la segunda mitad del siglo XIX.

Algunos de estos conflictos —donde siempre el Estado de cada país resultó triunfante— ocurrieron en Argentina (“Conquista del Desierto”), Chile (“Ocupación de la Araucanía”), siendo estas exitosas, México (“Guerra de Castas”, “Guerra del Yaqui”) y Estados Unidos (“Conquista del Oeste”), siendo esta la más exitosa.

 Racismo del colonialismo europeo en el siglo XIX

El racismo fue intensamente utilizado a partir de las últimas décadas del siglo XIX por los países europeos para justificar la legalidad de acciones de dominación colonial, jingoísmo y genocidio, en varias partes del mundo. Entre ellas  puede mencionarse el “reparto de África” legalizado en la Conferencia de Berlín de 1884-1885, en la que doce países europeos,​ el Imperio otomano y Estados Unidos se consideraron a sí mismos con derechos territoriales exclusivos sobre el Continente Africano, ignorando a los pueblos que lo habitaban.

Entre otros muchos actos inspirados y legitimados por la filosofía racista pueden mencionarse, la apropiación en 1885 como propiedad privada de Leopoldo II de Bélgica del Estado Libre del Congo, en el que impuso un régimen esclavista y genocida; la conquista de la notable ciudad de Tombuctú por Francia en 1893 y la destrucción de su cultura varias veces centenaria; la conquista y destrucción del Reino de Dahomey en 1894 por Francia; la conquista de Madagascar por Francia en 1895; la conquista y destrucción del Reino de Benín en 1897 por Gran Bretaña; la apropiación por parte del empresario y mercenario británico Cecil Rhodes de lo que a su muerte se llamaría Rodesia; la Conferencia de Algeciras de 1906, en la que las potencias europeas consideraron que Marruecos debía ser un “protectorado” de España y Francia; la matanza por inanición y envenenamiento del agua de las poblaciones Herero y Namaqua en el Desierto del Namib, entre 1904 y 1907, por parte de los colonizadores alemanes, considerado el primer genocidio de siglo XX; etc.

 Zoológicos humanos:

Estos eran organizados por racistas asquerosos, todos europeos y de Estados Unidos

La conquista de territorios fue inevitablemente seguida por exhibiciones públicas de los indígenas por motivos científicos y de ocio. Karl Hagenbeck, un comerciante alemán de animales salvajes y futuro empresario de muchos zoológicos de Europa, decidió exhibir en 1874 a personas esclavizadas como poblaciones “puramente naturales”.

En 1876, mandó a uno de sus colaboradores al recientemente conquistado Sudán Egipcio para que capturaran algunas bestias salvajes, entre ellas personas nubas.

Presentados en París, Londres y Berlín, estos nubas fueron “un éxito”. Tales “zoológicos humanos” podían encontrarse en Hamburgo, Amberes, Barcelona, Londres, Milán, Nueva York, Varsovia, etc., a los que asistían entre 200.000 y 300.000 visitantes a cada exhibición.

Los tuaregs fueron exhibidos después de la conquista francesa de Tombuctú; los malgache después de la ocupación de Madagascar; las mujeres amazonas de Abomey después de la derrota mediática de Behanzin contra los franceses en 1894. Muchos de los indígenas exhibidos en estas condiciones murieron, como un grupo de galibis en París en 1892.​

Ota Benga, exhibido en el Zoológico del Bronx. Ota Benga fue un pigmeo capturado en 1904 en el Congo, para ser mostrado al público. En 1906 fue expuesto en el zoológico del Bronx (Estados Unidos) junto a un orangután, en la Casa de los Monos.

Por su parte, Geoffroy de Saint-Hilaire, director del Jardín Parisino de Aclimatación, decidió en 1877 organizar dos “exhibiciones etnológicas”, mostrando personas nubas e inuit. El público de Jardín Parisino se duplicó, con un millón de entradas pagadas en ese año. Entre 1877 y 1912, aproximadamente treinta “exhibiciones etnológicas” fueron presentadas en el Jardin Zoologique D’acclimatation.​

 En la Feria Mundial de París de 1878 y 1879 se exhibieron las “villas de negros”. En las Exhibiciones Coloniales de Marsella (1906 y 1922) y París (1907 y 1931) también se exhibieron seres humanos en jaulas, frecuentemente desnudo o semidesnudos.​

En los Estados Unidos, Madison Grant, director de la Sociedad Zoológica de Nueva York, expuso en el Zoológico de Bronx a Ota Benga, una persona pigmea traída de África, junto con simios y otros animales en 1906.

A instancias de Grant, un prominente científico racista y eugenecista, el director Hornaday, puso a Ota Benga en una jaula con un orangután y le colocó un cartel señalándolo como “el eslabón perdido”, dando a entender que africanos como Ota Benga eran una especie animal intermedia entre los monos y los europeos.

En España, el Parque del Buen Retiro fue escenario en mayo del año 1887 de un zoo humano en el que a los madrileños se les mostraba cómo eran los filipinos, pero no fue el único recinto de exhibición en España: en Barcelona se podían ver “negros salvajes”.

En Madrid, llegaron al Retiro 43 indígenas filipinos junto a “algunos igorrotes, un negrito, varios tagalos, los chamorros, los carolinos, los moros de Joló y un grupo de bisayas”, como recoge el investigador Christian Báez Allende en su libro Zoológicos Humanos: fotografías de fueguinos y mapuches.

Fueron expuestos junto a la Casa de Fieras. La prensa de entonces, concretamente el diario El Imparcial, escribió al respecto: “En su constitución, en su aspecto, en su lenguaje, en sus maneras, en sus costumbres, en su color y hasta en sus trajes, esos compatriotas nuestros difieren grandemente de los filipinos más civilizados y hasta ahora conocidos”, como recoge el blog ‘El bazar de Jim’.

Estas personas fueron tratadas en Madrid mejor que en el resto Europa. La documentación recogida por el investigador apunta que se les permitió entrar en el Palacio Real de Madrid y que fueron recibidos en audiencia por la infanta Isabel y la regente María Cristina, para después volver de vuelta a casa en barco ya que fue denegado su “préstamo” a una exposición parisina. Gracias a ello, ‘sólo’ murieron cuatro de 43 filipinos, un número inferior al que solía tener lugar en este tipo de giras.

Una exposición lo ha recordado en el cercano Museo de Antropología de Madrid durante el verano de 2017.

Esclavitud y racismo mortales en Estados Unidos

En Estados Unidos de América se practicó la esclavitud con esclavos negros africanos y las personas de ascendencia africana, y ocasionalmente con los amerindios. Una ley de Virginia de 1705 estableció que la esclavitud se aplicaría a aquellas personas de pueblos que no fueran cristianos. La mayoría de los esclavos eran negros y estaban en poder de los blancos, aunque algunos norteamericanos nativos y negros libres también tenían esclavos. La esclavitud se prohíbe en Estados Unidos de América en 1865 luego de la Guerra de Secesión mediante la Decimotercera Enmienda (Los esclavistas del Sur fueron vencidos en la Guerra Civil de Secesión por tropas encabezadas por Abraam Lincoln, en 1865. A  Lincoln lo mandaron a matar los esclavistas).

Racismo en el siglo XX

Aunque el racismo no debería continuar siendo practicado en la actualidad, algunos grupos lo promueven para obtener privilegios a costa de otros, por estos motivos el racismo ha sido practicado en el siglo XX y principios del siglo XXI en países donde sus raíces culturales están basadas en el racismo. El racismo se practica en la actualidad por millones de personas y no es algo que se pueda parar porque hay culturas que aún lo practican

Racismo cultural

A mediados del siglo XX, L’Encyclopedia Universalis incluyó un artículo denominado “Razas”, escrito por De Coppet que finaliza con la siguiente conclusión:

A fines del siglo XIX, la Europa ilustrada es consciente que el género humano se divide en razas superiores e inferiores.

El racismo europeo recurrió a la ciencia y en especial a la biología para justificar la superioridad de los propios europeos, o de algunas de sus etnias (germanos, anglosajones, celtas, etc.) sobre el resto de los seres humanos, así como la necesidad de que éstos fueran gobernados por aquellos.

Este modelo de racismo seudocientífico fue luego repetido también en algunos países extraeuropeos como Estados Unidos para imponer el dominio anglosajón.​ Japón para colonizar Corea, China y otros pueblos del Sudeste Asiático,​ Australia para impedir la inmigración asiática,​ y en América Latina con las políticas implementadas para “reducir el factor negro”, a través del mestizaje y otros mecanismos de “limpieza” étnica.​

 Formas del racismo genocida europeo y gringo contemporáneos

Manifestación de 1959 a favor de la segregación racial en las escuelas, donde se tacha la prohibición de dicha segregación en las escuelas de comunismo.

Históricamente, el racismo ha servido para justificar crímenes contra la humanidad como el genocidio y diversas formas de dominación de las personas como la esclavitud, la servidumbre, el colonialismo, el neocolonialismo y el imperialismo. El racismo suele estar también relacionado con el etnocentrismo, el chovinismo y la xenofobia. Por ejemplo, Hannah Arendt, en Los orígenes del totalitarismo, señaló que la ideología racista conocida como “racismo popular”, que se desarrolló a fines del siglo XIX, se usó para legitimar la conquista imperialista de territorios extranjeros y los crímenes que le siguieron, tales como el genocidio de Herero y Namaqua (1904-1907) o el genocidio armenio (1915-1917).

El racismo es hoy definido en todas las instancias y foros internacionales como una afrenta a la dignidad humana básica y una violación de los derechos humanos. Un número importante de tratados internacionales ha intentado terminar con el racismo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) utiliza una definición de discriminación racial asentada en la Declaración sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial.

En algunos países hoy en día está penalizado el racismo desde penas menores hasta mayores, considerando esta discriminación como delito lo mismo que sucede por orientación sexual, cultural u otra característica. Algunos la penalizan con sanciones como puede ser el cobro de multas con dinero.

Racismo nazi genocida, el Holocausto y oligarcas criminales de Estados Unidos

La evolución de la ideología racista en la cultura alemana tuvo su máximo desarrollo con el movimiento nacional socialista (nazismo), liderado por Adolf Hitler, que obtuvo la adhesión de una gran parte de la población alemana en las décadas de 1930 y 1940, hasta que colapsó con la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, en 1945.

El nacional socialismo surgió como una ideología de superioridad de la llamada “raza blanca” y dentro de ella supremacía de una hipotética “raza aria”, de la cual los alemanes, eran considerados su expresión más pura en el siglo XX. El racismo nazi estuvo dirigido principalmente contra las personas de origen judío y en segundo lugar contra las personas pertenecientes al pueblo gitano. El nazismo obtuvo también fuerte adhesión fuera de Alemania, en países como Estados Unidos, donde confluyó con el fuerte desarrollo del racismo estadounidense dirigido especialmente contra la minoría afroamericana; su principal empresario Henry Ford fue seguidor y ardiente difusor de la ideología nazi entre las personas de habla inglesa.

“El judío internacional” (1920), libro del famoso empresario estadounidense Henry Ford, de gran influencia en la expansión mundial del racismo y en la ideología nazi.

El nazismo llegó al gobierno de Alemania en 1933, cuando el presidente conservador Paul von Hindenburg lo designó canciller, cargo equivalente al de primer ministro. Desde ese momento Hitler siguió una política de avasallamiento de las instituciones democráticas de la llamada República de Weimar, hasta instalar una dictadura terrorista, que tuvo al racismo como uno de sus componentes institucionales.

Los nazis hicieron suyo el concepto de “Großdeutschland”, o la Gran Alemania, y tuvieron como objetivo concentrar en un solo estado (el Tercer Reich) a todos los individuos de “etnia alemana” de Europa, aun cuando estuvieran dispersos en otros países.

El racismo fue un aspecto importante de la sociedad y la política en el Tercer Reich, determinando la persecución y asesinato de los alemanes de origen judío, y luego de otras minorías étnicas como los gitanos. Los nazis también combinaron el antisemitismo con su “lucha contra la ideología comunista” y consideraron que el movimiento de izquierda así como el capitalismo de mercado eran la labor de una “conspiración de los judíos”, como justificación al exterminio de dicha etnia.

Se refirieron a este así llamado movimiento con la terminología “revolución judío-bolchvique de subhumanos”. Esta clase de ideas se manifiesta en el desplazamiento, internamiento, y, más tarde, el exterminio sistemático de un número estimado de 11 millones a 12 millones de personas En medio de la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente la mitad de esas víctimas son judíos en lo que es históricamente recordado como el Holocausto (Shoah), y otro grupo enorme de 100,000-1´000,000 de gitanos, que fueron asesinados en el Porraimos u “holocausto de los gitanos”.

Otras víctimas de la persecución nazi incluían comunistas, socialistas, anarquistas, negros, opositores políticos en general, homosexuales, disidentes religiosos, clérigos protestantes o católicos que rechazaban la ideología violenta del régimen, y masones.

 Segregación racial en Estados Unidos

Otorgar o retener derechos o privilegios basándose en la raza o rehusar asociarse con personas por su raza se conoce como discriminación racial.

Aun habiéndose eliminado la esclavitud en 1933 , el régimen oligárquico de Estados Unidos continuó practicando la segregación o separación racial durante el siglo XIX y mediados del siglo XX. La segregación racial es la separación de espacios, servicios y leyes para las personas de acuerdo a su descendencia.

Como resultado de la lucha por el Movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos y del apoyo del Presidente John F. Kennedy y de Lindon Jonhnson, se firma la Ley de Derechos Civiles en 1964 en la que se prohíbe la aplicación desigual de los requisitos de registro de votantes y la segregación racial en las escuelas, en el lugar de trabajo e instalaciones que sirvan al público en general (“lugares públicos”) y en 1965 la Ley de derecho de voto.

Racismo sudafricano durante el Apartheid

Cartel en una playa de Durban que dice: “Bajo la sección 37 de las Leyes de la Zona de Playas de Durban, esta área de baño está reservada para el solo uso de miembros del grupo de raza blanca”. (1989)

El Apartheid fue un régimen de segregación racial implantado en Sudáfrica por colonizadores neerlandeses bóer o afrikaner, como parte de un régimen más amplio de discriminación política, económica, social y racial, de la minoría blanca de origen europeo sobre la mayoría negra aborigen, derivado a su vez del colonialismo. La palabra Apartheid en afrikaner significa “segregación”.

En Sudáfrica, los colonizadores ingleses y franceses habían impuesto normas de discriminación racial desde comienzos del siglo XIX,​ que continuó con los gobiernos “blancos” bóer.​

El Apartheid propiamente dicho se inició en 1948 con la toma del poder por parte del Partido Nacional Sudafricano, integrado por blancos de origen anglosajón. Este partido decidió implantar un régimen racista que consolidara el poder de la minoría blanca e impidiera el mestizaje de la población.

Con ese fin sancionó en 1949 la Ley de Prohibición de Matrimonios Mixtos, que prohibió los matrimonios de personas consideradas “blancas” con personas consideradas “no blancas”. Al año siguiente la separación sexual de los habitantes, según el tono de piel, se completó con la Ley de Inmoralidad No. 21 de 1950, que reguló la vida sexual de los ciudadanos, prohibiendo la “fornicación ilegal”, y “cualquier acto inmoral e indecente” entre una persona blanca y una persona africana, india, o de color. Estas normas implantaron lo que se conoció como “pequeño apartheid”.

El gobierno del Partido Nacional Sudafricano profundizó las leyes de segregación para dar paso al “gran apartheid“, el cual involucraba también la separación espacial de los habitantes, según las características étnicas con las que habían nacido.

La imposición del Apartheid llevó al Congreso Nacional Africano (ANC), formado por sudafricanos “negros”, a desarrollar un plan de resistencia que incluía la desobediencia civil y marchas de protesta. En 1955 en un congreso llevado a cabo en Kliptown, cerca de Johannesburgo, varias organizaciones opositoras, incluyendo el ANC y el Congreso Indio, formaron una coalición común que adoptó la Proclama de Libertad, con el fin de establecer un Estado sin discriminación racial. Las luchas antiracistas fueron severamente reprimidas por el régimen bóer, incluyendo matanzas y detenciones masivas. Entre los líderes negros detenidos se encontraba Nelson Mandela, quien permaneció preso durante 27 años (1963-1990).

Estados Unidos y los países de Europa Occidental toleraron el Apartheid durante las décadas de 1950, 1960 y 1970, debido a que Sudáfrica había adoptado una posición abiertamente anticomunista.​ Por el contrario, los países del bloque comunista liderado por la Unión Soviética, denunciaron desde un inicio al Apartheid como un régimen racista incompatible con los derechos humanos. A partir de la década de 1970, el régimen sudafricano comenzó a ser rechazado por la opinión pública mundial y la mayor parte de la comunidad internacional, y su apoyo comenzó a limitarse a los Estados Unidos, Israel y las dictaduras latinoamericanas de ese momento (Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, etc).

La caída de las dictaduras latinoamericanas en la década de 1980 y el inicio de la globalización, llevó a un extremo el aislamiento de Sudáfrica en el plano internacional, afectando severamente la economía y la estabilidad del país.

En 1990, el presidente Frederik de Klerk anunció que empezaría un proceso de eliminación de leyes discriminatorias y que levantaría la prohibición contra los partidos políticos proscritos (incluyendo el principal y más relevante partido de oposición negro, el Congreso Nacional Africano). Entre 1990 y 1991 fue desmantelado el sistema legal sobre el que se basaba el Apartheid.

Finalmente, el 27 de abril de 1994, se realizaron las primeras elecciones que reconocían el sufragio universal​ y que le dieron el triunfo al ANC con el 62.65% de los votos.​ El 10 de mayo de 1994 Nelson Mandela fue designado presidente de Sudáfrica, organizándose un gobierno de unidad nacional.

Sudáfrica celebra el 27 de abril como una fiesta nacional con el nombre de Día de la Libertad.

En el año 2009 el director sudafricano Neill Blomkamp estrena su primera película llamada District 9 (Distrito 9 en España y Sector 9 en Latinoamérica), película de ciencia ficción inspirada en la era del Apartheid, y que está ambientada, por sus antecedentes, precisamente en Johanesburgo, Sudáfrica. En esta película se demuestra la discriminación y el racismo en su más cruda y pura expresión, pero en forma de especismo, al ver la manera en que vivían y eran tratados los alienígenas por los humanos.

Referencias

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A comienzos de los años cuarenta, Guido Kisch contradice con vehemencia el intento de interpretación de Roth, reprochándole el haber acomodado a las fuentes medievales conceptos sobre imaginarios del racismo contemporáneos, y afirma: “The racial concept and doctrine have no foundation in medieval law either ecclesiastical or secular.” Cecil Roth mantuvo su opinión hasta mediados de los sesenta para finalmente, una década más tarde, tener que renunciar a ella.

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“Por la nación española, amazona de la raza latina, de la cual fue escudo y valladar firmísimo contra la barbarie germánica y el espíritu de disgregación y de herejía que separó de nosotros a las razas septentrionales.”(Menéndez Pelayo)

“Locura es pensar que batallas por la existencia, luchas encarnizadas y seculares de razas terminen de otro modo que con expulsiones o exterminios. La raza inferior sucumbe siempre y acaba por triunfar el principio de nacionalidad más fuerte y vigoroso.(Menéndez Pelayo)

“¿Bolívar? Grandísimo español. ¿Sarmiento? Arrogante ejemplar de la raza española. ¿José Martí? Apóstol de la hispanidad quijotesca. ¿Rubén Darío? Profundamente español. ¿Benito Juárez, el indio de Oaxaca? Era de nuestra raza, porque llegó a pensar y sentir en español.(Miguel de Unamuno)

“Los negros en Cuba son libres; pueden contratar compromisos, trabajar o no trabajar…y creo que la esclavitud era para ellos mucho mejor que esta libertad que sólo han aprovechado para no hacer nada y formar masas de desocupados. Todos quienes conocen a los negros os dirán que en Madagascar, en el Congo, como en Cuba son perezosos, salvajes, inclinados a actuar mal, y que es preciso conducirlos con autoridad y firmeza para obtener algo de ellos.

Estos salvajes no tienen otro dueño que sus propios instintos, sus apetitos primitivos. Los negros de Estados Unidos son mucho más civilizados que los nuestros: son los descendientes de razas implantadas en suelo americano desde hace varias generaciones, se han relativamente transformado, mientras que entre nosotros hay cantidad de negros venidos directamente de África y completamente salvajes.

¡Pues bien! vea incluso en los Estados Unidos como se trata a los negros: tienen unas libertades aparentes que se les permite utilizar dentro de ciertos límites. A partir del momento en que desean beneficiarse de todos sus pretendidos derechos de ciudadano, los blancos salen rápidamente a recordarles su condición y a colocarlos en su lugar. Creo saber que por otra parte, en Estados Unidos no hay un solo hombre de Estado serio e influyente que desee realmente la independencia de Cuba, ya que se dan perfectamente cuenta que la isla de Cuba independiente se convertiría en una nueva República Dominicana, una segunda Liberia que se retrogradaría de la civilización a la anarquía.

Si el ejército español abandonase Cuba, serían las ideas sensatas, fecundas, liberales, progresistas de Europa las que abandonarían este país que ha sido el más rico, el más próspero de la América española. Lo saben tan bien en Estados Unidos que los espíritus exaltados y “chovinos”, que también los hay allí, cuando reclaman la independencia de Cuba, la reclaman con la condición de colocar inmediatamente esta gran isla bajo el protectorado de la República de Estados Unidos, que ejercería una policía rigurosa… Cuba no habría hecho más que cambiar de dueños.”(Antonio Cánovas del Castillo, Presidente de Gobierno, 1896).

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Desde la década de 1920 los gobiernos “blancos” bóer establecieron normas discriminatorias como la Ley de Tierras de Nativos No 27 de 1923, y la Ley de Nativos (Áreas Urbanas) de 1923, que prohibieron a los habitantes negros, la compra o alquiler de tierra propiedad de blancos excepto en áreas reservadas, regulando la separación de las viviendas según el tono de piel de las personas. Poco después, en 1930, se sancionó una ley reconociendo el derecho al sufragio de las mujeres “blancas”, pero no de las mujeres con tono de piel no considerado “blanco”.

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Racismo, racismo, racismo y esclavismo mortales en Estados Unidos

Racismo y esclavismo mortal en Estados Unidos

*Encontré en Wikipedia bibliotec este escrito descriptivo y expuesto en forma de crónica sobre el racismo y esclavismo mortales en Estados Unidos, lo cual comenzó con la ocupación militar y robo de las tierras norteamericanas por parte de los colonizadores ingleses genocidas, esclavistas y racistas, en contra de las comunidades originarias o indígenas, las cuales fueron exterminadas por estos piratas europeos, que siempre se han hecho pasar como “civilizados”, pero que en realidad han sido éso, piratas y ladrones.

*Detrás, o al mismo tiempo, al amparo de los colonizadores brutales, sanguinarios, crueles, malvados, llegaron inmigrantes ingleses, anglosajones, y de otras nacionales europeas, eran gentes extraordinariamente ambiciosa, eran comerciantes y tenían voracidad por las tierras aborígenes, y terminaron de hacer la labor de exterminio de las Comunidades Primitivas. Algunos historias afirman que asesinaron a más de 50 millones de seres humanos, que eran los dueños de estas tierras del hoy territorio de Estados Unidos.

*El racismo y esclavismo en Estados Unidos comenzó con los colonizadores ingleses y continuó con los llamados “padres fundadores”, los dirigentes principales de la Independencia de Estados Unidos, es decir George Washington, Jeferson, Hamilton, Lafayet, etc., quienes tenían, siguiendo la tradición colonizadora inglesa, enormes plantaciones agrícolas, las cuales explotaban con esclavos negros, a los cuales, por supuesto, no les pagaban nada, y desde entonces los veían con el ojo racista anglosajón. Jeferson, inclusive, tenía esclavos en su despacho presidencial, antes de que apareciese la Casa Blanca.

Aquí coloco esta valiosa crónica breve sobre el racismo y esclavismo mortales en Estados Unidos:

“El racismo en Estados Unidos se ha manifestado mayormente entre los estadounidenses de procedencia anglosajón contra personas descendientes de africanos, asiáticos, italianos, polacos, nativos de América (aborígenes, indígenas, Cheroquis, por ejemplo), latinoamericanos, y otros inmigrantes en general.

Hay que aclarar subrayadamente que una religión, como la islámica, nacionalidad, lengua, costumbres o cultura no determina una raza. Esto se denota al denominar el racismo a chinos, israelíes, rusos, mexicanos o americanos que son países y regiones multirraciales, o continentes como Asia, que tiene diversidad de etnias. Durante esta época surgieron las leyes Jim Crow que consistía en la segregación racial en todas las instalaciones públicas.

Índice

1             Historia

1.1          Esclavitud

1.2          Segregación racial

2             Afroamericanos

3             Hispanos y latinoamericanos

4             Véase también

5             Referencias

6             Enlaces externos

Historia

Después de su liberación durante la Guerra Civil por Abraham Lincoln, los Estados del Sur, resentidos por su derrota durante la Guerra Civil, sancionaron una variedad de leyes para discriminar a los ciudadanos negros. Este fenómeno se produjo durante el período de la “reconstrucción” (“reconstruction” en inglés) posterior a la Guerra Civil.

Con la elección de Rutherford B. Hayes como el decimonoveno presidente la discriminación se extendió a los Estados del Norte que inicialmente la tuvieron de forma más suave, a tal punto que a comienzos del siglo XX se podía ver la severidad de la discriminación y racismo en lugares como Nueva York, Boston, Detroit, Chicago y Los Ángeles.

Según un estudio entre 1830 y 1950 se lincharon a 4.000 negros en Estados Unidos. Que, según la fuente, muchas veces eran un espectáculo público y popular con a veces miles de testigos. Donde el 25% de las acusaciones era abuso contra blancas; donde ni se exigía reconocimiento de la víctima al agresor y que provocó la emigración o la pureza étnica de 6.000.000 de negros al Norte y al Oeste del país.

​Como los estados no podían eliminar los derechos de los negros, que son garantizados en la Constitución, se usó en su reemplazo la “segregación” que fue legal por muchos años bajo la idea de “Separated but Equal” o en español “Separados pero Iguales”. La idea era que mientras las oportunidades que eran otorgadas fueran iguales para ambas razas, esto era legal.

La realidad era que las oportunidades educativas, de empleo, de vivienda, y económicas no eran iguales. Por ejemplo, las escuelas públicas de blancos recibían más dinero y nuevos útiles, mientras las escuelas de negros recibían el mínimo dinero posible. Otro ejemplo puntual y paradigmático aunque no anecdótico y más dramático es el caso de la cantante negra Bessie Smith, quien fue víctima de un accidente automovilístico. La ambulancia con la cantante en ella, había recorrido todos los hospitales del Missisipi en busca de transfusión de sangre. En ninguno la dejaron entrar porque eran “hospitales para blancos”. Bessie Smith se desangró en la camilla, falleciendo producto de esta segregación “legal”. Este hecho y otros muchos dieron origen posteriormente al movimiento de igualdad de derechos de los negros, liderados por Martin Luther King.

Esta ley mantuvo su legalidad hasta la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos en “Brown vs. Board of Education” en el que los jueces decidieron que educación pública segregada no era igual y por lo tanto la segregación en escuelas públicas era ilegal.

El caso del exterminio masivo de amerindios y la discriminación contra otros americanos de origen japonés, mexicano-estadounidenses, y otros grupos humanos tiende a “invisibilizarse” cuando se entra al tema del racismo porque la discusión sobre los grupos de origen africano predominan en la agenda. Más aún el tema de la inmigración ilegal está  profundamente ligado a la cuestión racial y nacional como se ha visto en la frontera con México. Esto ha causado  insultos racistas como Wetback (espaldas mojadas) por cruzar el Río Grande de inmigrante ilegal y Anchor babies (bebés ancla) los hijos nacidos de estos son muy viables.

Según un informe del FBI, los delitos por motivos raciales aumentaron un 26% en torno a la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos (octubre-diciembre de 2017). Para la Agence France-Presse, la campaña electoral de Donald Trump, que juega con el miedo a los extranjeros y vincula constantemente el crimen con las minorías de origen inmigrante, es responsable de este fuerte aumento.3​

Esclavitud

Uno de los principios del racismo fue basarse en él para facilitar y legalizar la esclavitud. La esclavitud en los Estados Unidos comenzó con esclavos negros africanos y las personas de ascendencia africana, y ocasionalmente con los amerindios. Una ley de Virginia de 1,705 estableció que la esclavitud se aplicaría a aquellas personas de pueblos que no fueran cristianos. La mayoría de los esclavos eran negros y estaban en poder de los blancos, aunque algunos americanos nativos y negros libres también tenían esclavos. La esclavitud se prohíbe en los Estados Unidos en 1,865, luego de la Guerra de Secesión mediante la Decimotercera Enmienda.

Segregación racial

Los nativos norteamericanos son reconocidos por esta ley como ciudadanos de la Unión y pueden votar a partir del año 1924. La segregación o separación racial es la separación de espacios, servicios y leyes para las personas de acuerdo a su descendencia. Fue practicada en muchos lugares del planeta hasta mediados del siglo XX.

En 1790 se aprueba una ley que dé el derecho de naturalización al gobierno federal y solo se reconoce el derecho a naturalizarse a blancos libres, que residan dos años.

En 1798 el plazo de residencia se aumenta a 14 años.

En 1870 se hace extensiva la naturalización a los extranjeros nacidos en África y a los negros.

En 1882 se aprueba el Acta de Exclusión de chinos que afecta a los inmigrantes chinos y les impide hacerse ciudadanos.

El 28 de marzo de 1898 la corte suprema establece que los nacidos en los Estados Unidos son ciudadanos sin importar raza o nacionalidad de los padres.

El 14 de marzo de 1907 “Un acuerdo de caballeros” entre Japón y USA limita la emigración de japoneses a no obreros e impide que las escuelas de San Francisco discriminen contra descendientes de japoneses.

En 1913 California aprueba una ley que impide a los asiáticos ser dueños de tierras y otras formas de propiedad. La ley se refuerza en 1920 y otros Estados la copian.

El 5 de febrero de 1917 el Congreso con el voto en contra del presidente Woodrow Wilson que exige a los inmigrantes pasar un examen en su lengua nativa. Se prohíbe la inmigración del Sur y Sudeste de Asia.

El 19 de mayo de 1921 se aprueba una ley de cuotas, que limita la inmigración a 350.000 personas y que prima a inmigrantes del Norte y Oeste de Europa en detrimento de los del Sur y Este.

31 de mayo de 1921 proceso contra Sacco y Vanzetti, que acaba en su condena a muerte. Influyó en este proceso el racismo contra los inmigrantes.

13 de noviembre de 1922 Ozawa contra Estados Unidos la Corte Suprema falla contra un inmigrante japonés, que pide la ciudadanía. 26 de mayo de 1924 El acta de orígenes nacionales prohíbe la inmigración del Sur y Sudeste de Asia y refuerzo de los controles de inmigración de europeos de 1921.

24 de mayo de 1934 ley que limita la inmigración de filipinos a 50 personas por año. Considera a todos los filipinos como extranjeros, aunque les promete la independencia a Filipinas en 1946.

19 de febrero de 1942 Roosevelt interna a 120.000 japoneses y japoneses-norteamericanos . 17 de diciembre de 1943 se revoca el Acta de Exclusión de chinos por lo que esta comunidad puede obtener la ciudadanía.

28 de diciembre de 1945 una ley permite la admisión limitada de hijos y esposas de ciudadanos dados de baja honorablemente en el ejército o que sirvan en el Ejército de Estados Unidos durante la II Guerra Mundial sin importar cuotas y otras normas.4​

En cambio, en los Estados Unidos, la segregación racial fue practicada hasta mediados del siglo XX, pero como resultado de la lucha por el Movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos y del apoyo del Presidente John F. Kennedy y de Lyndon Johnson, se firma la Ley de Derechos Civiles en 1964 en la que se prohíbe la aplicación desigual de los requisitos de registro de votantes y la segregación racial en las escuelas, en el lugar de trabajo e instalaciones que sirvan al público en general (“lugares públicos”) y en 1965 la Ley de Derecho de Voto.

Crímenes de odio racial blanco anglosajón

Durante el siglo XXI se ha hecho notar que existe discriminación y crímenes de odio, en los Estados Unidos.

En 2016 la Policía ha matado a 509 personas en los Estados Unidos, según The Washington Post. De esas 509 personas, 123 eran de raza negra. Esto supone el 24,16% de los asesinatos que ha cometido la policía estadounidense. Así, una quinta parte de los asesinados eran negros, dato que no corresponde con el porcentaje de población negra en los Estados Unidos: el 12%.

La posibilidad de que los latinos sean deportados de Estados Unidos incluso cuando son víctimas de un ataque cada vez es mayor, por lo que las cifras oficiales subestiman la cantidad y gravedad de los crímenes de odio contra hispanos.

‘Los crímenes de odio en este país son poco reportados porque los latinos tienen miedo’, asentó Lisa Navarrete, vicepresidenta del Consejo Nacional de La Raza (NCLR).

La directiva de la mayor organización de promoción de los derechos civiles de los latinos en los Estados Unidos, declaró en entrevista que los crímenes de odio contra los latinos son, por lo tanto, ‘subestimados’ dentro de las estadísticas oficiales.

De acuerdo con cifras de la Oficina Federal de Investigación (FBI), los crímenes de odio contra la población de origen hispano en los Estados Unidos aumentaron 40 por ciento de 2003 a 2007, cuando alcanzaron su máximo nivel, al ubicarse en 830 víctimas.

En 2008, el número de latinos víctimas de crímenes de odio -ataques motivados por el origen étnico o nacional, preferencia sexual o creencia religiosa– fue de 792.

Mientras tanto, en 2009 -el último año del que el FBI dispone de cifras respecto a los crímenes de odio-, la cifra fue de 692 víctimas hispanas.

Los latinos, sin embargo, tienen cada vez menos incentivos para reportar un crimen a las autoridades.

Muchas de esas personas, como han documentado varios organismos civiles, han sido deportadas luego de su arresto por reportar crímenes en su contra.

Comunidades Seguras ‘ha dañado la relación entre la comunidad y las policías locales’, de acuerdo con Navarrete, pues los individuos han perdido confianza para denunciar delitos.

De acuerdo con el Centro Legal Sureño para la Pobreza (SPLC), los grupos de odio en los Estados Unidos por primera vez superaron el año pasado los mil, para ubicare en 1,002 en 2010, un repunte de 7.5 por ciento respecto del año pasado.

De ese total, los grupos anti inmigrantes aumentaron tres por ciento en 2010 respecto del año anterior, de 309 a 319 organizaciones.

Estados Unidos acaparará de nuevo las miradas de todo el mundo por los dos lastres que arrastra desde hace décadas: la libre circulación de armas y el odio racial. La matanza de Dallas es la última muestra de un país que ha visto como en los últimos años ambos problemas iban de la mano.

Algunos estadounidenses vieron la candidatura presidencial de Barack Obama, quien se desempeñó como presidente de los Estados Unidos de 2009 a 2017 y fue el primer presidente negro de la nación, como una señal de que la nación había entrado en una nueva era post-racial.5​

El presentador de radio y televisión populista de derecha Lou Dobbs afirmó en noviembre de 2009: “Ahora estamos en una sociedad pospartidista y racial del siglo XXI”.6​

Dos meses después, Chris Matthews, un presentador de MSNBC, dijo ese presidente Obama, “es post-racial por todas las apariencias. Sabes, olvidé que estuvo negro esta noche durante una hora”.7​ La elección del presidente Donald Trump en 2016 ha sido vista por algunos comentaristas como una reacción racista contra la elección de Barack Obama, con el comentarista de CNN Van Jones calificando su elección de “blanqueo”.

Afroamericanos

Después de la Guerra Civil, se ratificó la 13a enmienda de 1,865, que abolía formalmente la esclavitud.

Además, el Congreso aprobó la Ley de Derechos Civiles de 1,866, que amplió una gama de derechos civiles a todas las personas nacidas en los Estados Unidos. A pesar de esto, la aparición de los “Códigos Negros”, actos sancionados de subyugación contra los negros, continuó prohibiendo a los afroamericanos los derechos civiles debidos.

La Ley de Naturalización de 1,790 limitó la ciudadanía estadounidense solo a los blancos, y en 1,868 el esfuerzo hacia los derechos civiles se subrayó con la 14a enmienda que otorgó la ciudadanía a los negros. Le siguió la Ley de Derechos Civiles de 1,875, que fue eliminada en una decisión que socavaba el poder federal para frustrar la discriminación racial privada. No obstante, la última de las enmiendas de la Era de la Reconstrucción, la decimoquinta enmienda prometió derechos de voto a los hombres afroamericanos (anteriormente sólo los hombres blancos de propiedad podían votar), y estos esfuerzos federales acumulativos, los afroamericanos comenzaron a aprovechar el derecho a voto.

Los afroamericanos comenzaron a votar, buscar puestos de oficina, utilizando la educación pública. A fines de la Reconstrucción a mediados de la década de 1,870, los violentos supremacistas blancos llegaron al poder a través de grupos paramilitares como los Camisas Rojas y la Liga Blanca e impusieron leyes de Jim Crow que privaron a los afroamericanos de los derechos de voto e instituyeron políticas discriminatorias sistémicas a través de políticas de desigualdad. segregación racial.

La segregación, que comenzó con la esclavitud, continuó con las leyes de Jim Crow, con letreros utilizados para mostrar a los negros dónde podían caminar, hablar, beber, descansar o comer legalmente. Para aquellos lugares que eran racialmente mixtos, los no blancos tenían que esperar hasta que todos los clientes blancos fueran atendidos. Las instalaciones segregadas se extendieron de escuelas solo para blancos a cementerios solo para blancos.​

Hispanos y latinoamericanos

Los estadounidenses de ascendencia latinoamericana  (a menudo categorizados como “Hispanos) provienen de una amplia variedad de orígenes raciales y étnicos. Los latinos no son todos distinguibles como una minoría racial.

Después de la Guerra entre México y los Estados Unidos (1846-1848), los Estados Unidos anexó (robó descaradamente dos millones 200 mil kilómetros cuadrados de territorio mejicano) gran parte del Sudoeste de México.

Los mexicanos que residían en ese territorio se vieron sujetos a la discriminación. Se estima que al menos 597 mexicanos fueron linchados entre 1,848 y 1,929 (esta es una estimación conservadora debido a la falta de registros en muchos linchamientos informados). Entre 1,880 y 1,930, los mexicanos fueron linchados alrededor de 27.4 por 100,000 habitantes. Esta estadística es solo superada por la de la comunidad afroamericana durante el mismo período, que sufrió un promedio de 37.1 por 100,000 habitantes. Entre 1,848 y 1,879, los mexicanos fueron linchados a una tasa sin precedentes de 473 por cada 100,000 habitantes.

Durante la Gran Depresión, el gobierno de los Estados Unidos patrocinó un programa de repatriación mexicano que tenía como objetivo animar a los inmigrantes mexicanos a regresar voluntariamente a México; sin embargo, muchos fueron expulsados a la fuerza en contra de su voluntad. En total, hasta un millón de personas de ascendencia mexicana fueron deportadas. Aproximadamente el 60% de esas personas eran en realidad ciudadanos de los Estados Unidos.

En 1,943, en la ciudad de Los Ángeles, los disturbios de Zoot Suit fueron incidentes de violencia racial en contra de latinos– por ejemplo, mexicoamericanos. Militares navales destacados en un vecindario latino entraron en conflicto con jóvenes en el denso vecindario. Las frecuentes confrontaciones entre grupos pequeños e individuos se habían intensificado en varios días de disturbios sin parar. Grandes turbas de militares entrarían en barrios civiles buscando atacar jóvenes mexicoamericanos, algunos de los cuales llevaban trajes de Zoot, una moda exagerada distintiva popular entre ese grupo. Los disturbios continuaron sin control e incluso ayudados por la Policía local durante varios días antes de que el centro de Los Ángeles y los barrios mexicoamericanos estaban fueran del alcance de los militares.

Muchas instituciones públicas, empresas y asociaciones de propietarios de viviendas tenían pólizas oficiales para excluir a los méxiconorteamericanos. Los escolares de origen mexicano -norteamericano, estaban sujetos a la segregación racial en el sistema de escuelas públicas. En muchos condados, los méxiconorteamericanos fueron excluidos de servir como miembros del jurado en casos judiciales especialmente en aquellos que involucraban a un acusado mexicano norteamericano. En muchas áreas del Sudoeste, vivían en áreas residenciales separadas debido a las leyes y las políticas de las compañías de bien raíces. Fue hasta la década de 1,960, los jóvenes méxiconorteamericanos formaron el Movimiento de Derechos Civiles Chicanos”.

Véase también

Eugenesia en Estados Unidos

Martin Luther King

Nigger

Jewish Task Force

Hombres de honor (película)

Leyes de Jim Crow

Referencias

 «Un estudio revela 700 casos desconocidos de linchamiento a personas negras en EEUU». El Periódico (Barcelona). 10 de febrero de 2015. Consultado el 30 de septiembre de 2015.

 «La persona más joven ejecutada en los Estados Unidos». Zona J. Consultado el 30 de septiembre de 2015.

 «Hausse des crimes racistes autour de l’élection de Trump». L’Orient-Le Jour (en francés). 13 de noviembre de 2017. Consultado el 12 de diciembre de 2018.

 «Hitos de la Inmigración». The City University of New York. Archivado desde el original el 3 de diciembre de 2015. Consultado el 30 de septiembre de 2015.

 «A New, ‘Post-Racial’ Political Era in America». NPR.org (en inglés). Consultado el 2020-06-01.

 «Search | Media Matters for America». http://www.mediamatters.org. Consultado el 2020-06-0

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Pandemias, pandemias globales y regionales, pandemias por enfermedades mortales desde Persia y Babilonia hasta la actualidad

 Pandemias, Pandemias, cronología de Pandemias

 En Wikipedia, enciclopedia global, me encontré estos artículos cronológicos de las pandemias mundiales y regionales que han causado la muerte de decenas de millones de seres humanos, al extremo de que algunas ciudades y países vieron diezmadas hasta en un 40 por ciento su población.

Los coloco en mis páginas web o blog en WordPress.com, para ilustración de mis lectores de cómo estas pandemias han afectado a los seres humanos, y para que tengamos conocimientos históricos sobre estos asuntos trágicos para la Humanidad desde épocas antiguas: en Persia, en Babilonia, en Roma imperial mortal, en el Imperio Bizantino, cuando éste se ubicaba en Constantinopla, etc.

 Este artículo tiene referencias, pero necesita más para complementar su verificabilidad.

Puedes colaborar agregando referencias a fuentes fiables como se indica aquí. El material sin fuentes fiables podría ser cuestionado y eliminado.

La cronología de las epidemias, o de las pandemias en una distribución mucho más global, hace referencias a todas las afecciones de una enfermedad infecciosa de los humanos documentadas a través de la historia.

Índice

1          Eventos desde la Antigüedad hasta la Edad Media

2          Siglos XVI al XVIII

3          Siglo XIX

4          Siglo XX

5          Siglo XXI

6          Véase también

7          Referencias

Eventos desde la Antigüedad hasta la Edad Media

Una de las características de la plaga de Justiniano fue necrosis en las manos.

1,200 a. C.: Epidemia de influenza que afecta a Babilonia o Babirus de los persas, Asia Central, Mesopotamia y Asia meridional. Se desconoce la cantidad de muertos.​

430 a. C.-429 a. C.: La plaga de Atenas afecta a Grecia, Libia, Egipto y Etiopía, y causa entre 75, 000 y 100, 000 muertos.

426 a. C.-425 a. C.: Nuevo brote de la plaga de Atenas.

165-180: La peste antonina llega a Roma y se extiende por todo el Imperio romano. Dura quince años y cobra entre 5 millones y 10 millones de víctimas.

249: La peste cipriana, procedente de Etiopía, cruza Egipto, el Norte de África y llega a Roma. Prevalece 20 años y causa entre 3 y 5 millones de muertes.

542: La peste, llamada la plaga de Justiniano, afecta el Imperio bizantino. En cuatro meses causa entre 25 y 50 millones de víctimas, el 40 % de la población. Se extiende por África, Asia y Europa.

735-737: La viruela se expande por Japón y causa alrededor de un millón de muertos.

1,346-1,353: La pandemia de peste negra cobra entre 75 millones y 200 millones de víctimas (10-60 % de la población de Europa).

1485: Primera epidemia de sudor inglés, que mataba en pocas horas.

 Siglos XVI al XVIII

 1,518: Epidemia de baile de 1, 518 extraña epidemia ocurrida en julio de 1518 en la ciudad de Estrasburgo, Francia. Se desconoce el número de muertos.

1,520: Los indígenas de Mesoamérica son diezmados por la viruela, que cobra alrededor de 56 millones de vidas.

1,528-1,529: Oleada del sudor inglés especialmente extendida por Europa.

1,551-1,552: Se documenta la última oleada del sudor inglés.

1,582: peste de san Cristóbal de La Laguna, reaparece la peste bubónica en la isla de Tenerife, España. Causa entre 5,000 y 9,000 fallecidos en una isla de menos de 20 000 habitantes en ese momento2​ (entre el 25 y el 45 % de la población).

1,629-1,631: La gran peste de Milán, Italia, cobra 280 000 víctimas.

1,649: Epidemia en Sevilla, más de 60 000 víctimas (el 46 % de la población).

1,666: Aparece la gran plaga de Londres, alrededor de 100, 000 víctimas.

1,679: Gran peste de Viena, 76, 000 víctimas.

1,707-1,709: Se dispersa la viruela en Islandia y cobra alrededor de 18, 000 víctimas.

1,720-1,722: Aparece la gran peste de Marsella que provoca entre 90, 000 y 120, 000 víctimas.

1,770-1,772: Se conoce la epidemia de peste rusa de 1,770-1,772, también conocida como la peste de Moscú de 1,771.

 Siglo XIX

 1,817-1,824: Primera pandemia de cólera, importada de India por tropas británicas.

1,820-1,835: Segunda pandemia de cólera.

1,852: Tercera pandemia de cólera.

1,856: Cuarta pandemia de cólera.

1,870-1,875: Epidemia de viruela en Europa.

1,881: Quinta pandemia de cólera.

1,889-1,890: La gripe rusa comienza en Rusia y se extiende rápidamente por toda Europa. Alrededor de un millón de personas mueren.

Siglo XX

Hospital improvisado en Kansas durante el brote de gripe española.

1,918-1,919: La pandemia de 1918 conocida popularmente como gripe española (influenzavirus A subtipo H1N1) causa de 50 a 100 millones de víctimas. ​

1,919: La gripe porcina se detecta como una variante de H1N1 (considerada en la actualidad como estacional).

1,957-1,958: La gripe asiática, causada por el virus H2N2, mata a dos millones de personas.

1,962: La epidemia de la risa de Tanganica (actual Tanzania) de 1,962, aproximadamente 1,000 personas se vieron afectadas.

1,968-1,969: La gripe de Hong Kong (influenzavirus A subtipo H3N2) cobra un millón de víctimas.

1,976: Primer brote epidémico de ébola, del cual se detectan 3,418 casos y 2,830 muertes, con una tasa de letalidad del 83 %, principalmente en Sudán y Zaire.

1,981 hasta hoy: pandemia de SIDA que ha causado más de 30 millones de muertes en el mundo y en aumento.

1,990: Brote de difteria en la Unión Soviética; 1,500 mueren en 5 años.

1,991-1,993: Epidemia de cólera afecta a diversos países de América Latina. En dos años la enfermedad afecta a casi 950, 000 personas y provoca cerca de 8,000 víctimas mortales.​

1,994-1,996: Epidemia de ébola en África Occidental (Gabón y Zaire).

 Siglo XXI

2,002: Síndrome respiratorio agudo severo SARS-CoV, que afecta a 26 países en 2,003 y origina más de 8,000 casos, con una tasa de mortalidad global de alrededor del 13 %.

2,005: La gripe aviaria en su cepa H5N1 se convierte en una amenaza de pandemia cuando se producen los primeros contagios en seres humanos.

2,009-2,010: La pandemia de gripe A (H1N1) cobra la vida de entre 150, 000 y 575, 000 personas en el mundo.

2,012-2,015: El síndrome respiratorio de Oriente Medio es detectado en Arabia Saudí en 2,012. Hasta mayo de 2,013 produce casos en más de siete países —incluyendo Catar, Túnez, Alemania, Francia y Reino Unido—. El virus infecta a casi 1,000 personas y mata a más de 500.

2,014: La epidemia de ébola de 2,014 comienza con un brote en Guinea en marzo y se extiende en los meses siguientes a Liberia y a Sierra Leona. Posteriormente alcanza a Nigeria, Senegal, Reino Unido y Estados Unidos. Su alta tasa de mortalidad y ausencia de cura producen más de 4,500 víctimas en medio año.

2,014: El virus del Zika afecta a toda Latinoamérica con varios millones de infectados y miles de bebés nacidos con microcefalia (no se ha podido relacionar con certeza la microcefalia con el virus del Zika). La cifra de muertos se calcula en 4,030 casos.

2,019-2,020: Pandemia de COVID-19. Un nuevo tipo de coronavirus (SARS-CoV-2) fue detectado en el continente asiático a finales de 2,019. El virus, causante de la enfermedad por coronavirus o COVID-19, produjo un brote epidémico de aquella enfermedad en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, al Oeste de Shanghái, China. Fue declarado pandemia desde el 11 de marzo de 2,020. Hasta la fecha [Actualización: 1 al 7 de junio de 2, 020], había provocado más de 6,6 millones de casos confirmados, 405 mil muertos, 3,2 millones de recuperados y 3,3 millones de casos activos y su tasa letalidad es 6% (5,95%). Actualmente, la letalidad del brote ha descendido al 0,4% en su fase final.

Grandes pandemias en la Historia Humana

Enfermedades nuevas que aparecían y en poco tiempo atacaban a toda una población eran capaces de atravesar fronteras y convertirse en pandemias, cambiando el destino de los lugares y las personas que se veían afectadas por ellas.

Guiomar Huguet Pané

14 de mayo de 2020

La enfermedad forma parte de la historia de la humanidad de manera intrínseca. En la actualidad estamos sufriendo el coronavirus, pero desde que el ser humano empezó a organizarse en sociedad y a crear núcleos de personas que convivían juntos en un mismo espacio territorial, las enfermedades contagiosas tomaron un especial protagonismo.

A medida que la población mundial fue creciendo, cuando una enfermedad se extendía y afectaba a varias regiones del planeta, convirtiéndose en una amenaza para la población, se empezaron a documentar las primeras pandemias.  Estas pandemias en ocasiones transformaron las sociedades en las que aparecieron y, muy posiblemente, han cambiado o influido decisivamente en el curso de la historia. Repasamos aquellas que pusieron en jaque a la humanidad:

Peste de Justiniano

El Imperio bizantino se encontraba en uno de sus momentos de mayor esplendor cuando una epidemia de peste vino a oscurecer el mandato del emperador Justiniano. Era la primera epidemia de peste de la que se tiene constancia. La enfermedad –y con ella el miedo y la histeria- se expandió por Constantinopla (Turquía), una ciudad de casi 800.000 habitantes, a una velocidad vertiginosa. Y de allí a todo el Imperio. Incluso el propio Justiniano fue víctima de la peste, aunque terminó recuperándose. Al final de la epidemia, la capital imperial había perdido casi el 40% de su población, y en todo el imperio se había cobrado la vida de 4 millones de personas. Las consecuencias económicas fueron catastróficas, pues hubo momentos en que el número de muertos superaba el de vivos.

Muchos historiadores ven en este debilitamiento del Imperio bizantino una de las líneas divisorias entre el ocaso de la Antigüedad y la floreciente Edad Media.

Peste negra

La peste negra era ya –y sigue siendo, pues hay brotes activos en la actualidad- una vieja conocida cuando la humanidad vivió el peor brote de esta enfermedad a mediados del siglo XIV (entre 1,346 y 1,353). Era conocida por sus antecedentes, sin embargo se ignoraba por completo tanto sus causas como su tratamiento. Esto, junto con la gran velocidad de propagación, la convirtió en una de las mayores pandemias de la Historia Humana. Sólo cinco siglo más tarde se descubrió su origen animal, concretamente en las ratas, que durante la Edad Media convivían en las grandes ciudades con las personas e incluso se desplazaban en los mismos transportes –barcos, por ejemplo- hacia ciudades lejanas, portando el virus consigo. Las números que dejó tras de sí esta epidemia son estremecedores. Por ejemplo, según los datos que manejan historiadores, la Península Ibérica habría perdido entre el 60 y 65% de la población y en la región italiana de Toscana entre el 50 y el 60%. La población europea pasó de 80 a 30 millones de personas.

Viruela

El llamado virus variola, cuya afectación en los seres humanos es conocida desde hace por lo menos 10,000 años, es el causante de la enfermedad conocida como viruela. Su nombre hace referencia a las pústulas que aparecían en la piel de quien la sufría. Era una enfermedad grave y extremadamente contagiosa que diezmó la población mundial desde su aparición, llegando a tener tasas de mortalidad de hasta el 30%. Se expandió masivamente en el Nuevo Mundo cuando los conquistadores (españoles, ingleses, franceses, portugueses, holandeses) empezaron a cruzar el Océano Atlántico afectando de manera terrible una población con defensas muy bajas frente a nuevas enfermedades, y en Europa tuvo un periodo de expansión dramático durante el siglo XVIII, infectando y desfigurando a millones de personas. Afortunadamente, es una de las dos únicas enfermedades que el ser humano ha conseguido erradicar mediante la vacunación. Precisamente, fue luchando contra esta enfermedad cuando se descubrió la primera vacuna. Primero, lady Montagu hizo unas observaciones claves en Turquía y, casi 100 años más tarde, Edward Jenner probó científicamente su eficacia. En 1,977 se registró el último caso de contagio del virus, que desde entonces se considera extinguido.

Gripe española

En marzo de 1,918, durante los últimos meses de la Primera Guerra Mundial (1914-1919), se registró el primer caso de gripe española, paradójicamente, en un hospital de Estados Unidos. Fue bautizada así porque España se mantuvo neutral en la Gran Guerra y la información sobre la pandemia circulaba con libertad, a diferencia de los demás países implicados en la contienda militar que trataban de ocultar los datos. Esta virulenta cepa del virus de la gripe se extendió por todo el mundo casi al tiempo que las tropas se repartían por los frentes europeos. Los sistemas de salud se vieron desbordados y las funerarias no daban abasto. Estudios recientes han revelado datos más precisos. Se estima que la tasa global de mortalidad fue de entre el 10 y el 20 por ciento de los infectados, llegando a morir, en todo el mundo, entre 20 ó 50 millones de personas. Hay quien incluso se atreve a decir que pudieron ser 100 millones los muertos.

Gripe asiática

Registrado por primera vez en la Península de Yunán, China, el virus de la gripe A (H2N2) de procedencia aviar apareció en 1,957 y en menos de un año se había propagado por todo el mundo. Para entonces, el papel de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brazo médico de la ONU creado en 1948, diseñaba cada año una vacuna destinada a paliar los efectos de las mutaciones de la gripe. A pesar de que los avances médicos con respecto a la pandemia de la gripe española contribuyeron a contener mucho mejor el avance de virus, esta pandemia registró un millón de muertos en todo el planeta.

Gripe de Hong Kong

Tan solo diez años después de haber superado la última gran pandemia de gripe, apareció, de nuevo en Asia, la llamada gripe de Hong Kong. Una variación del virus de la gripe A (H3N2) fue registrada en esta ciudad china en 1,968 y se expandió por todo el mundo con un patrón muy parecido al de la gripe asiática. Un millón de personas fueron las víctimas que causó esta nueva cepa de la gripe.

Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH)

Una de las pandemias más graves y más recientes conocida por la sociedad actual es la del Virus de Inmunodeficiencia Adquirida, el VIH, más conocido como SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida). Los primeros casos documentados tuvieron lugar en 1,981, y desde entonces se extendió por todo el mundo centrando gran parte de los esfuerzos de las organizaciones mundiales de la salud. Se cree que su origen fue animal, y sus efectos son algo que podría describirse como el agotamiento del sistema inmunológico, de modo que el propio virus no es letal, pero sí lo son sus consecuencias, pues dejan el organismo desprotegido frente a otras enfermedades. Su contagio se produce por contacto con fluidos corporales. A pesar de que estas vías de transmisión lo hacen menos contagioso, a priori, que otros virus como la gripe, el desconocimiento inicial permitió que se expandiera con mucha rapidez. Se calcula que el VIH ha podido causar alrededor de 25 millones de muertes en todo el mundo.

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Lago de Managua, Lago de Managua: Historia de navegación acuática en el Lago Xolotlán capitalino

Lago de Managua, Lago de Managua: Historia de navegación acuática en el Xolotlán capitalino

 Publicado en octubre del 2009

 *La última fue la “Chocoya”, desaparecida en 1983
*Barcos y lanchas en el Lago de Managua o Xolotlán

*Revive navegación comercial y turística para “Novia del Xolotlán”

*Gobierno sandinista construye nuevos Puertos en Lago de Managua

Pablo E. Barreto Pérez

En 1983 estaban todavía en pie los muelles o puertos respectivos, para embarcar y desembarcar con lanchas y barcos pequeños, frente al casco urbano de San Francisco Libre y frente a la Estación del antiguo Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, en Managua, o sea, cerca de los Barrios Tejera y  Pescadores.

Las últimas lanchas conocidas cruzaron los 32 kilómetros entre el Malecón de Managua y el muelle de San Francisco Libre, en los meses finales de 1982, un poco después de ocurrido el Huracán Alletta, que precisamente, inundó y dañó el embarcadero de San Pancho, o San Francisco Libre.

La última de esas lanchas que cruzó el Lago Xolotlán de Sur a Norte y viceversa, fue una conocida como “Chocoya”, propiedad del Padre Cabello, un cura español que le prestó valiosos servicios a la Comunidad de San Francisco Libre.

Esa lancha “Chocoya”, muy vieja en su estructura, pero de buena calidad la madera, había pertenecido al traidor conservador  Emiliano Chamorro Vargas, quien tenía una finca ganadera en el lado Norte del Lago de Managua o Xolotlán, en la orilla del Río Viejo, uno de los afluentes de este cuerpo de agua por el lado Norte, proveniente desde Jinotega.

No tengo información de cómo obtuvo esa lancha “Chocoya” el Padre Cabello. Sin embargo, puedo afirmar que conocí esa lancha en 1974, precisamente cuando elaboraba un reportaje periodístico para el Diario LA PRENSA (donde trabajé como periodista de enero de 1970 al 9 de junio de 1979),  porque las inundaciones de siempre habían anegado de lodo y cortado la carretera de ingreso a San Francisco Libre.

No preciso la fecha exacta, pero el Padre Cabello había venido una vez más a Managua en su “Chocoya” en busca de alimentos y ropa, pues la población del entonces “San Francisco del Carnicero” estaba aislada.
Cabello logró que fuese despachado un camión de la Acción Cívica de la Guardia Nacional genocida somocista, con granos básicos, vehículo en el cual me subí yo, para irme a realizar el reportaje periodístico.

El camión también quedó atascado en uno de los pegaderos. Fue necesario llevar la carga en partes a pie y en partes en carretas haladas por bueyes y en caballos hasta el escaso casco urbano del entonces San Francisco del Carnicero.

Puesto en San Francisco, mientras hacía mi reportaje periodístico, el Padre Cabello me invitó a dormir en su campamento, situado un poco al Oeste del Cementerio, en la orilla del Lago Xolotlán, y a la vez nos embarcamos en la “Chocoya” (equipada con un motor diésel) y fuimos a ver los lagartos, patos, garzas, piches, palomas, urracas, guardabarrancos, zanates, codornices, multitud de aves pequeñas, de variados colores,  en la llamada Isla de los Pájaros, situada en el Norte del Lago de Managua.

También fuimos esa misma noche a la Isla de Momotombito, ubicada frente al Volcán Momotombo. En ambas Islas vimos durmiendo en los árboles abundancia de patos, garzas, palomas, y otras aves, y los lagartos en manadas buscando presas a la orilla de las islas pedregosas.

La “Chocoya” atracaba en el muelle o puerto de San Francisco. Era un sitio rocoso, de piedra cantera, cuyo aspecto y ubicación conocí al detalle con la luz solar del día siguiente.

Podían atracar varias lanchas al mismo tiempo. Lo mismo ocurría con el muelle ubicado frente a la Estación del Ferrocarril, muy cerca de donde fue el llamado Malecón de Managua.
Mientras estaba en San Francisco, el Padre Cabello me mostró una laguna artificial, que él había construido cerca de la costa del Lago de Managua, para criar tilapias. Fue precisamente el Padre Cabello quien trajo este pescado egipcio a Nicaragua, y se supone que por las inundaciones de 1982, ocasionadas por el Huracán Alletta, pasaron al Lago Cocibolca o de Nicaragua.

En San Francisco conocí que había una Comunidad de Pescadores, de unos 100 en total, todos los cuales tenían sus botecitos o lanchitas para pescar en jornadas larguísimas en toda la parte Norte del Xolotlán. Esta pesca la utilizaban, y la siguen utilizando, para la comida y vender un poco para sobrevivir con sus familiares. Es común que pescaran guapotes, mojarras y gaspares, especialmente en las desembocaduras de los Ríos Viejo, San Antonio, Pacora y Sinecapa.

Fin de “Chocoya” y del transporte acuático

El Padre Cabello me mandó a dejar a Managua en la “Chocoya” al siguiente día, porque había interés de que saliera el reportaje periodístico mencionado.
Solitaria, porque no había otras lanchas grandes, “Chocoya” seguía transportando mercancías o instrumentos de trabajo cuando el Padre Cabello así lo decidía.
A “Chocoya” le llegó su final en junio de 1982, cuando el Huracán Alleta. Se le detuvo el motor diésel en medio Lago Xolotlán y el viento la arrastró hasta quedar varada frente a Punta Chiltepe, en el lado Este de la Cordillera de Chiltepe.

El Padre Cabello se había ido para España en ese año. La “Chocoya” fue rescatada y llevada al muelle o puerto de San Francisco Libre, donde fue desmantelada. En viajes posteriores que hice a San Francisco Libre, durante el régimen revolucionario sandinista, atraído en este caso por sequías prolongadísimas, pude ver que el motor diésel de la famosa lancha “Chocoya”,  tirado en un sitio cercano al muelle, mientras el agua del Lago Xolotlán se había retirado un 300 metros al Sur, dejando al muelle-puerto sin agua para que lancha alguna pudiera atracar en él. Las tablas, tablones, clavos y resto de armazón de “Chocoya” también desaparecieron.

Cuento esta historia porque el aislamiento de San Francisco del Carnicero, rebautizado en 1979 como San Francisco Libre, pues su casi confinamiento ha sido dramático siempre que hay inviernos copiosos, y debido a que no podemos olvidar que en el pasado reciente, hace todavía 40 años, eran comunes las embarcaciones comerciales, de carga y turismo, en el Lago de Managua.

Hubo numerosos barcos y lanchas en Lago Xolotlán

Recordemos que cuando el General Augusto C. Sandino y su Ejército Defensor de la Soberanía Nacional trabaron combate con los yanquis invasores y la Guardia Nacional genocida, en 1932, en el entonces San Francisco del Carnicero, a este sitio llegaban en carretas y mulas todavía partidas de ganado, cerdos, quesos y otras mercancías, que eran traídas de Matagalpa, Sébaco, San Isidro, La Trinidad y Estelí, y de San Francisco eran embarcadas en Barcos y Lanchas hacia el Puerto del Malecón de Managua.

Eran conocidos los Barcos “Managua”, “Cachete”, “Amalia” y “Progreso”, “Isabel”, “Ángela”, “Francia” y las Lanchas “Pluma Blanca”, “Estela”, “Felícita”, “Reforma”, “Violeta”, “Gloria”, “Virgen, “Doña María”, “Patria” y “Chocoya”, según recuerda Maximino Padilla Velásquez, de 77 años (en 2008), quien fue “cuque” o cocinero de uno de los barcos mencionados arriba.

Padilla Velásquez recuerda como algunos de los propietarios de aquellos Barcos y Lanchas a: Emiliano Chamorro Vargas, Rafael Cabrera, Rubén Cárcamo, Chepe Díaz y Lorenzo Ampié.

Estos Barcos y Lanchas transportaban a Managua la mercadería que llegaba a San Francisco del Carnicero en carretas y caballos, porque la Carretera Panamericana todavía era apenas un camino incipiente en las décadas del 30 y 40.

Recordemos otros datos interesantísimos en torno a este transporte acuático por el Lago de Managua, pues antes de iniciarse el Siglo 20, Rubén Darío y otros personajes conocidos, como José Santos Zelaya López, utilizaban estos Barcos y Lanchas, entonces de velas y vapor, entre Puerto Momotombo (donde fue León Viejo) y el Malecón de Managua.

Según el historiador capitalino, Gratus Halftermeyer Gómez, el presidente conservador, general Joaquín Zavala Solís (1879 a 1883) inauguró el funcionamiento del Ferrocarril de la Ciudad de León al Puerto Momotombo, “e inmediatamente quedó ya establecido el tráfico por vapores del Lago” entre el mismo Puerto Momotombo y el Puerto de la Ciudad de Managua.

El Puerto Momotombo estuvo ubicado al pie, en el lado Sur del Volcán Momotombo, donde también tuvo su asiento León Viejo, donde funcionó la Capital Provincial de los colonizadores españoles genocidas, esclavistas y ladrones.

El mismo historiador señala que el gobierno conservador (Joaquín Zavala Solís fue parte de los llamados 30 años de gobiernos conservadores) mencionado puso a funcionar, inicialmente y de inmediato, los Vapores o Barcos “Amelia”, “Francia” y “Cachete”, y que ya en 1886 otro gobernante conservador ordenó que prestaran el mismo servicio, entre Momotombo y Managua, los Vapores o Barcos “Managua”, “Progreso” y “Ángela”, de mayor calado los tres y mejor acondicionados para el transporte de pasajeros y de carga.
Este historiador Halftermeyer Gómez menciona que, precisamente, en ese año 1886 fue inaugurada la Biblioteca Nacional en un corredor del Palacio Nacional. Y que precisamente, en ese mismo año, vino a Managua el poeta niño Rubén Darío, quien fue puesto como empleado para cuidar de la Biblioteca mencionada. Hace ver el historiador que Rubén Darío llegó a Managua por medio del Ferrocarril entre León y Puerto Momotombo, de donde se trasladó en uno de los Barcos a la Ciudad de Managua.

El Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua llegaba hasta Puerto Momotombo, procedente de León, pasaba por La Paz Centro y seguía rumbo al Norte, al Puerto en que residieron los Indígenas Imabites. En el poblado de Momotombo, al pie del Volcán Momotombo, dentro del agua del Lago de Managua o Xolotlán, están todavía los vestigios de lo que fue el Puerto de Momotombo. Al instalarse la línea Férrea, o Ferrocarril, por toda la Costa Sur del Lago de Managua, fue perdiendo también influencia el sistema de transporte acuático en el Lago de Managua. La Carretera Panamericana (pavimentada) terminó de derrumbarlo.

Hubo muelles también en “desaguadero” o Río Tipitapa

Es importante recordar asimismo que hubo muelles en la “Bocana de Tipitapa”, en el sitio por donde siempre se produjo el “desaguadero”, o rebalse, del Lago de Managua o Xolotlán para dar origen al Río Tipitapa, que iba a juntarse con el Río Malacatoya y finalmente con el Lago Cocibolca o de Nicaragua por medio del  Charco de Tisma y el Paso de Panaloya, que en realidad funcionan como “Esteros” del Lago Cocibolca.

Este “desaguadero” o Río Tipitapa y la “Bocana de Tipitapa” fueron comunes todavía en la década del 50, y según relatos existentes cuando se efectuó el Pacto traidor del “Espino Negro”, el coronel Henry Stimpson, puso varias lanchas grandes, artilladas y con centenares de militares invasores yanquis, en el Río Tipitapa, a la altura del llamado “Puente del Diablo”.

Inclusive, hace varios años en algunos libros de textos escolares, muy viejos, era común que el gobierno tiránico somocista genocida hiciera gala de su servilismo vendepatria con algunas fotos en que se veían aviones anfibios en el Lago Xolotlán, frente a Managua. Esos aviones fueron utilizados para matar pobladores en el Norte de Nicaragua y para combatir malvadamente al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, cuyo jefe era General Augusto C. Sandino.

Otros relatos más antiguos indican que Francisco Hernández de Córdoba entró por el Río San Juan en 1524, se internó en el Lago Cocibolca, entró al Río Tipitapa y finalmente llegó, por medio del Lago Xolotlán o de Managua, al hoy  Puerto Momotombo, donde fundó la Ciudad de León Viejo, que sería abandonada precipitadamente en 1, 610 por una erupción y terremoto, originados en el Volcán Momotombo.

Valga recordar también que varios centenares de pescadores de San Francisco Libre, Tipitapa, Mateare y del mismo Momotombo, tienen sus lanchitas y botes de remos y de “motores fuera de borda”, con los cuales pescan todos los días en el Norte del Lago Xolotlán, porque frente a Managua, no hay pesca y si la hay, los peces están contaminados.

Según datos aportados por historiadores de Managua, el presidente conservador Pedro Joaquín Chamorro Alfaro (conservador, timbuco, 1875 a 1879) firmó disposiciones gubernamentales especiales para que se comenzara la instalación del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua entre el Puerto de Corinto y el Puerto de Momotombo, situado, como queda escrito, al pie del Volcán Momotombo, en el extremo Oeste del Lago Xolotlán o de Managua, en la orilla misma de León Viejo.

“En el mes de julio se firmó la contratación del Ferrocarril entre el doctor López, ministro de Estado en los Despachos de la Marina de Guerra, Instrucción y Obras Públicas y don Francisco Deshón, cuya línea férrea debía arrancar del Puerto de Corinto, pasando por Chinandega debía llegar hasta las Playas del Lago de Managua y el derecho de usarlo por el término de noventa y nueve años, concediéndole igualmente al contratista y el derecho exclusivo por diez años de extender la línea hasta Managua y Tipitapa por medio de vapores”, sostiene Heliodoro Cuadra, uno de los historiadores de Managua.

Estos historiadores capitalinos señalan que en 1881, una Compañía de Vapores del Gobierno, encabezado por Joaquín Zavala Solís (1879 a 1882) puso a funcionar un Barco de vapor, para transportar pasajeros y cargas entre los Puertos o muelles de Managua, Momotombo, Mateare, varias Haciendas ganaderas al Norte del Lago Xolotlán, en San Francisco del Carnicero, en San Roque, en Punta Huete y en Tipitapa.

Puertos fueron muy activos

Heliodoro Cuadra, autor de Monografía de Managua, asegura:
“El capitán don Pablo Giusto, súbdito italiano, celebró contrato con el gobierno de Joaquín Zavala Solís, para establecer en esta ciudad (Managua) una Compañía de Vapores y navegación en el Lago de Managua, para hacer transporte de pasajeros y carga, exclusivamente al Puerto de Momotombo y viceversa”.

“Organizado el servicio lacustre, fue nombrado el capitán del “Amalia”, el súbdito español don Manuel Muñoz, padre de las estimables señoras doña Teresa y doña Carmen Muñoz, esposas de los señores Dr. David Campari y don Pablo Knoffler, respectivamente, ambos caballeros desaparecidos”.

“No siendo suficiente un Barco para transportar el número de pasajeros y de carga que diariamente llevaba a Momotombo, don Francisco Solórzano, fuerte capitalista nicaragüense, mandó a traer otro Vapor más pequeño, el cual fue bautizado con el nombre de “Isabel”, siendo la madrina la hermosa señorita Amalia Zavala, hija del general Joaquín Zavala Solís (el presidente conservador, “timbuco” de esa época)”.

Continúa Cuadra: “Como el comercio iba ensanchándose, el gobierno del general Evaristo Carazo Aranda pidió otro Vapor (Barco), el cual fue llamado “Progreso”. En la administración del doctor Roberto Sacasa Sarria, se mandó a traer otro Vapor (Barco) que llevaba el nombre de “Ángela”, por haber sido su madrina doña Ángela Cuadra de Sacasa, esposa del aquel gobernante. Fue capitán del nuevo Vapor, don Jorge Melone, sucediéndole a éste, don Antonio Mayor, de Managua”.

“Y por último, una nueva Compañía de Navegación, organizada en esta Capital (Managua) cuyo gerente era don Francisco Solórzano Lacayo, celebró otro contrato con el gobierno del doctor Roberto Sacasa Sarria para traer un Vapor de las mismas dimensiones del “Ángela”, llamado “Managua”, en honor a esta Capital, cuya tarifa de pasajeros y carga era tan barata, que le hacía competencia a los demás Barcos del gobierno, viéndose este obligado a comprarle el “Managua” a aquella compañía, la cual entró en liquidación”.

Añade Cuadra: “También, la Casa comercial Emilio Chesnay, radicado en esta Ciudad (Managua), mandó a construir un vaporcito, llamado “Francia”, para transportar carga del Puerto Momotombo a esta Capital (Managua). Después de varios años de estar en servicio el pequeño Barco, el señor Chesnay se lo vendió al gobierno”.

“El comerciante alemán, don Guillermo Jericho, establecido en esta Ciudad, mandó a construir una Lancha de grandes dimensiones, llamada “Momotombo”, la cual transportaba pasajeros y carga de esta Capital al Puerto Momotombo”.

“Con motivo de nuestras lamentables discordias civiles, los vaporcitos “Amalia”, “Isabel” y “Francia”, después de estar haciendo servicio de cabotaje entre los Puertos del Lago Xolotlán, tomaron otras denominaciones. El primero fue llevado en 1903 al Lago de Granada (Cocibolca) con el nombre de “El 93”; el segundo a Corinto con el nombre de “11 de Julio”, y el tercero con el nombre de “Nagarote”, el cual quedó siempre en este Lago, haciendo viajes a San Francisco del Carnicero y la Villa de Tipitapa”

Zelaya López vendió los barcos

Apunta Heliodoro Cuadra: “El gobierno del general Zelaya López (1893 a 1909), no hallando qué hacer con tanto Vapor (Barcos), determinó vender el “Francia” a don Francisco Aguirre, fotógrafo cubano, radicado en esta Ciudad (Managua), quien explotaba un negocio de tejas y ladrillos que tenía en San Isidro, al Noroeste de la costa de este Lago (es decir, en la orilla de la Cordillera o Península de Chiltepe)”.

“En cuanto a los Vapores “Progreso”, “Ángela” y “Managua”, el primero fue mandado a echar al Lago de Granada para hacer viajes a San Carlos y Puertos intermedios, por estar en mal estado el Vapor “Victoria”; siendo primer capitán del “Progreso” don Mercedes Pérez y el primer contador el autor (Cuadra) de esta Historia; el segundo lo desarmaron en la parte occidental del Taller Central, cuyas piezas según informes se han perdido, y el último lo dejó hundirse frente a dicho Taller el gerente del Ferrocarril Mr. O Conell, perdiendo el gobierno, con la destrucción de esos hermosos Barcos, varios millares de pesos. Por fin, hasta las piezas y calderas del Progreso se ignora su paradero”, señala la Historia escrita por Cuadra, quien informa en la página 306 de su libro que el 12 de octubre de 1892 fue celebrado el descubrimiento de América con un “desfile” de estos Barcos en el Lago Xolotlán o de Managua, mientras en la Casa Presidencial se historiaba sobre la llegada de Cristóbal Colón en 1492.

Juan Aburto (ya fallecido), escritor, cuentista e historiador de Managua, señala en un artículo publicado en “Cien Años en la Vida de Managua”: “A fines de los años 40, el gobierno local acordó construir un Malecón que partiendo del Embarcadero, frente a la Capitanía de Marina, se fuera extendiendo por el Oriente hasta la Planta Eléctrica, y por Occidente hasta la Escuela de Artes. Este Malecón tuvo buen principio, con una calzada ancha a lo largo de la costa, de manera que llegó a ser un gran centro de paseo para los capitalinos que desde la tarde hasta ya entrada la noche frecuentaban el lugar. Posteriormente se construyó una nueva atracción que consistía en un pasaje elevado como unos tres metros sobre el suelo y unos cuatro metros de ancho, que penetraba cerca de 100 metros dentro del Lago. En el extremo se levantaba un amplio local techado que tenía Restaurantes, Bares y Pista de Baile. Llevó en distintas épocas los nombres de “Casino de la Playa” y “Copacabana”.

A propósito de los Barcos que fueron desmantelados o hundidos frente a la Ciudad de Managua, en los últimos meses, frente a donde se construye actualmente el nuevo Muelle o Puerto Salvador Allende Goussen en Managua, se han encontrado distintas piezas vitales de aquellos Barcos desaparecidos, entre otras, anclas y pedazos de madera de las estructuras de aquellas embarcaciones.

¿Cuántos fueron, realmente, los Barcos y Lanchas que hubo en el sistema de navegación oficial para pasajeros y carga en el Lago Xolotlán o de Managua hasta 1982?

Mientras aquellas embarcaciones desaparecieron, se conservaron, han tenido vida siempre, por necesidad de sobrevivencia, las decenas de botecitos o lanchitas de varios centenares de pescadores de los Municipios de Managua, Mateare, San Francisco Libre y Tipitapa, los cuales todos los días andan de pesca en toda la parte Norte del Lago Xolotlán o de Managua.

Aporto estos datos históricos a propósito de que San Francisco Libre en el pasado, ya reciente, siempre se quedaba virtualmente aislado porque la carretera dañada en varios tramos en época de invierno o lluviosa.

Al retornar el Frente Sandinista de Liberación Nacional al gobierno nacional en el 2007, de inmediato se comenzó a trabajar en la construcción y pavimentación de la Carretera a San Francisco Libre, como empalme municipal a partir de la Carretera Norte, muy cerca de la Hacienda San Jacinto. Esa carretera fue construida hace varios años. Se acabaron los atolladeros fangosos a lo largo de los 65 kilómetros entre la Carretera Norte y el casco urbano de San Francisco Libre.

También se mandaron a construir los muelles de San Francisco Libre y Puerto Momotombo, los cuales se comunican directamente con el renombrado Puerto Salvador Allende, frente al Teatro Nacional Rubén Darío y frente adonde fue el Taller nacional del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua. El Puerto Salvador Allende es hoy un Complejo Turístico, de diversiones y educativo de primer orden en Managua, pues hay allí hasta réplicas de calles y de las edificaciones más importantes de la Managua Vieja de antes del Terremoto de 1972.

Ahora sí hay gobierno preocupado por los problemas de transporte de los pobladores, en este caso de los habitantes de la propia Ciudad de Managua, San Francisco Libre, Tipitapa, Mateare y Momotombo, que con frecuencia se quedaban aislados porque los caminos eran interrumpidos en invierno, especialmente San Francisco Libre.
Con la finalidad de reiniciar este histórico servicio de transporte acuático en el Lago de Managua o Xolotlán, el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, de inmediato, por medio de la Empresa Nacional de Puertos, comenzó y ya está finalizada la construcción de un nuevo Muelle-Puerto sólido, frente al Teatro Popular Rubén Darío, en un área de 13, 166.22 metros cuadrados, frente a Managua, en la orilla del Lago de Managua, por donde fue el antiguo Puerto mencionado arriba.
El Director de la Empresa Portuaria, Virgilio Silva, anunció oficialmente que ya están siendo construidos otros Muelles-Puertos en San Francisco Libre y Puerto Momotombo, respectivamente al Norte del Lago Xolotlán y al Oeste del mismo, donde está ubicado el Volcán Momotombo y León Viejo.
Esto, según Silva, con la finalidad de facilitarle a los pobladores de estos sitios mencionados, su transportación personal y de mercaderías a la Ciudad de Managua y, al mismo tiempo, propiciar la recreación de los managuas mediante giras turísticas a León Viejo, a las Islas del Amor, Momotombito y de Los Pájaros, o sencillamente darse una paseadita por el Lago de Managua (Novio de Managua), cuyas aguas negras están siendo “limpiadas” mediante procesos de filtración en varios puntos de las desembocaduras de las llamadas “cloacas” de Managua.

Cronología básica, conocida, del Lago Xolotlán

Una cronología básica, breve, sobre acontecimientos ocurridos  en torno al Lago de Managua, escrita por Alberto Vogl Baldizón, indica lo siguiente, comenzando en 1921:

Precisamente en el año 1, 921 todavía no se podía cruzar el Río Tipitapa a pie, en carretas o en caballos, debido a que era profundo. Era indispensable usar el Puente de Hierro, bautizado por los pobladores como “Puente del Diablo”.

En 1, 923, un fuertísimo aluvión bajó raudo de las Sierras de Managua y desembocó en el Lago Xolotlán a la altura de las Comarca Brasiles (antes era Comarca del Municipio de Managua, hoy pertenece a Mateare), y precisamente dañó los rieles del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua entre Brasiles y la Ciudad de Managua, y finalmente las correntadas violentas desembocaron en el Lago Xolotlán o de Managua. Fue necesario, entonces, construir un nuevo tramo de rieles del Ferrocarril entre Miraflores y la Ciudad de Managua, paralelos a la orilla del Lago, abandonando de ese modo, los rieles que bordeaban la Laguna de Asososca.

En 2, 925, por copiosas lluvias caídas sobre los departamentos de Jinotega, Matagalpa y Managua, las aguas del Lago Xolotlán se desbordaron hacia el Sur, ocasionando daños nuevamente a la línea férrea paralela a sus aguas. Esto obligó al gobierno conservador-liberal a elevar de nivel los rieles entre Miraflores y la Ciudad de Managua.

En 1, 927, cuando se firmó el Pacto traidor del Espino Negro entre José María “Chema” Moncada Tapia y míster Stimpson, el plenipotenciario agresor militar yanqui, el Río Tipitapa había bajado un poco de nivel, porque una sequía estaba afectando al Lago de Managua. Sin embargo, se seguía usando el “Puente del Diablo”, pues no se podía cruzar a pie o en carreta el Río Tipitapa.

1, 929 marcó algo terrible para la sanidad del Lago de Managua. Al mismo tiempo que se pavimentaba la Avenida Bolívar, “Chema” Moncada Tapia, estando él de Presidente de Nicaragua por el Pacto traidor y agresor del Espino Negro, de forma insolente, vulgar, ordenó que mediante tubos madres se colocara la primera cloaca (tubo de “aguas negras”) de la Ciudad de Managua hacia las aguas del Lago Xolotlán.

Historiadores de Managua registran que numerosos ciudadanos conocidos le reclamaron a Moncada Tapia por dar esa orden de echar las “aguas negras” al Lago de Managua. Fue precisamente Vogl Baldizón uno de los ciudadanos que le preguntó personalmente a Moncada Tapia: “¿al tubo de aguas negras le harán un estanco para que las aguas sucias no caigan en las aguas del Lago?” “¿Para qué?”, respondió y preguntó Moncada Tapia de forma insolente, agregando burlescamente: “…todo va para engordar pescados” (¿¿??). “¿Y si la gente siente inquina por los pescados?, volvió a preguntarle Vogl Baldizón a Moncada Tapia, quien burlonamente otra vez, respondió: “El que se come un nacatamal, no pregunta si lo que ha comido es chancho”.

1, 931, otro año trágico para la Ciudad de Managua y el Lago Xolotlán. Ocurrió el Terremoto del 31 de marzo de 1,931 y además, el Lago de Managua casi se seca. Historiadores de Managua registran la sequía de tal envergadura, que los leñadores capitalinos con sus carretas llenas de leña, procedentes de la Península de Chiltepe, usaban el lecho del Xolotlán seco para circular, precisamente, entre Punta Chiltepe y el vecindario de Acahualinca, donde esa leña era esperada para ser usada en la Planta Eléctrica de Managua y las máquinas del Ferrocarril (locomotoras a vapor) del Pacífico de Nicaragua, porque ambas se movían a punta de fuego.

1, 932 fue al revés: hubo inundaciones violentas del Lago Xolotlán hacia el Sur, debido a que el invierno fue muy copioso. Las correntadas del lado de las Sierras de Managua y por la crecida del Lago hacia el Sur, fueron dañados los rieles del Ferrocarril y la Estación del mismo en las cercanías de la Plaza de la República. El Río Tipitapa creció de tal forma por la llena del lago de Managua, que sus corrientes casi se desbordan por encima del llamado “Puente del Diablo”, lo cual puso en dificultades a los pobladores de Tipitapa y a quienes pasaban por allí hacia Matagalpa, Sébaco, Estelí, Boaco, Chontales y hacia Rama, rumbo a Bluefields.

1, 940. En este año volvió la sequía. El Lago de Managua bajó de nivel, el Río Tipitapa casi desaparece, porque el Río Tipitapa es un vaciante del Lago Xolotlán hacia el Charco de Tisma y el Paso de Panaloya, donde se juntan con las aguas del Lago Cocibolca, de Nicaragua, o de Granada. Parecido es el origen del Río San Juan, pues su vaciante se forma por el aporte de decenas de ríos de Boaco, Chontales y del Lago de Managua, el cual recibe afluentes que inclusive bajan desde montaña adentro de Jinotega, por ejemplo el Río Viejo, el cual desemboca en el Xolotlán un poco al Oeste de San Francisco Libre.

1, 944. Entre 1, 940 y 1, 944, el Lago Xolotlán se mantuvo más o menos estable, pero volvió a bajar de nivel en 1, 944, lo cual facilitó la construcción de la Carretera Panamericana, especialmente a la altura de la Bocana de Tipitapa, un trecho ancho, por donde las aguas del Lago de Managua se explayan cuando hay inviernos copiosos, y es por allí su vaciante para que el Río Tipitapa alcance los niveles necesarios, para que sus aguas circulen hacia el Charco de Tisma y el Paso de Panaloya. Se construyeron puentes para pasar por encima de la Bocana de Tipitapa.

1, 950. Los niveles de agua del Lago Xolotlán siguieron bajando, al extremo de que en los bajaderos de “la Aguadora”, de “los Bomberos” y de “la Asunción”, se formó un “playón”, donde los frecuentes oleajes del Lago depositaban suciedades y malos olores, debido a los excrementos que llegaban hasta allí, procedentes de las casas de la Ciudad de Managua.

El Alcalde Andrés Murillo mandó construir un muro dentro del agua para detener la suciedad mencionada, y al mismo tiempo sobre los pilotes de ese muro, y horcones reforzados, se construyó un rústico y pintoresco Casino, llamado después “Copacabana”, el cual posteriormente se hizo famoso en el Malecón de Managua, el cual se extendía entre la llamada Escuela de Arte y la Planta Eléctrica de Managua, ubicada en un predio donde es hoy el Barrio Benedicto Valverde (antes se llamó Quinta Nina). Juan Aburto, periodista, escritor, cuentista, en un artículo publicado en uno de los periódicos de Managua, asegura que ese Malecón fue construido en 1940.

1, 955.El invierno o época lluviosa entró y se desarrolló con precipitaciones muy copiosas, provocando una llena inusitada del lago de Managua, cuyas aguas se desbordaron. Un “temporal” (abundancia de lluvias en forma constante) de 42 días, provocó que los niveles de agua del Xolotlán se elevaran tanto que sus aguas avanzaron hacia adentro de la Ciudad de Managua; sobrepasaron el puente de la Bocana de Tipitapa, y el cruce ubicado por donde hay un canal, lo que obligó a los pobladores de Villa Tipitapa y viajeros de paso hacia Boaco, Chontales, Sébaco, Matagalpa, Estelí, etc., tuvieran que usar de nuevo el “Puente del Diablo” en Tipitapa.

La fiesta agostina, patronal,  de Santo Domingo de Guzmán en Managua, se tuvo que celebrar en otro lado, debido a las inundaciones mencionadas.  Para colmo, el Río Maderas se desbordó completamente y cortó el paso en la Carretera Panamericana Norte, precisamente, frente a la Comarca Maderas, ubicada en territorio de Managua.

1, 960. Hubo otra sequía prolongada, y otra vez bajó el nivel de agua del Lago de Managua. Sin embargo, todavía se podía navegar en lanchitas en la Bocana de Tipitapa y en el Río Tipitapa.

1, 970.En este año se registró una de las sequías más dañinas para el Lago de Managua, pues sus aguas se retiraron más de 500 metros de la orilla conocida, frente a la Ciudad de Managua.

1, 972.Igual. La sequía continuó provocando daños severos al nivel de agua en el Lago Xolotlán o de Managua.

Nota o explicación necesaria. Hasta aquí la cronología breve de Vogl Baldizón. Yo recuerdo que en los años 1, 970, mil 971 y 1, 972, los niveles de agua en el Lago Xolotlán se retiraron unos 500 metros frente a la Ciudad de Managua y por el lado de Francisco del Carnicero (hoy San Francisco Libre), un kilómetro y medio, al extremo de que esta sequía fue el final, el sepulcro del Puerto o Muelle de San Francisco.

Recuerdo que en esos años también hubo baja de nivel del Lago Cocibolca (de Nicaragua, o de Granada), especialmente frente a la Ciudad de Granada. En esos años se secaron la Laguna de Moyuá y el  Lago de Tecomapa, ubicados ambos en la orilla de la Carretera Norte, a la altura de “Puertas Viejas”, territorio de Matagalpa.

Muchos ríos bajaron de nivel, inclusive el Grande de Matagalpa, el Río Coco y el Río Viejo, tributario del Lago de Managua, por ejemplo.

Después se regularizaron un poco los inviernos, y el nivel del Xolotlán se fue recuperando poco a poco. Llegó el Huracán de 1, 982, el cual provocó inundaciones en Managua, mejorando el nivel del Lago Xolotlán. Luego el Huracán Juana, en 1988, cuyas precipitaciones violentas también ayudaron a mantener el nivel del Xolotlán. Finalmente, el Huracán Mitch ocasionó violentas inundaciones, y las aguas crecidas del lago de Managua se metieron hasta el Teatro nacional Rubén Darío, por ejemplo.

A pesar de los “altibajos” en lluvias en los últimos años, el nivel de agua del Xolotlán se ha mantenido estable, dichosamente. Hoy sus aguas se estrellan en el Puerto Salvador Allende y en todo el Malecón Nuevo, cuya extensión precisamente, se origina frente adonde fue la Escuela de Artes o Taller Central del Ferrocarril, y va extendiéndose ya muy cerca de la Colonia Dambach. El malecón Viejo, destruido por el Terremoto de 1972, se prolongaba hasta en dirección de la Planta Eléctrica de Managua, la cual se ubicaba entre el silo famoso del hoy ENABAS y la que fue Gasolinera Kenedy, en la orilla de la Carretera Norte.

El escrito original fue elaborado en 2008 y publicado en mi página web en WordPress.com, en octubre del año 2009. Ahora he añadido algunas mejoras, para que mis lectores conozcan un poco de Historia de nuestro famoso Lago Xolotlán o de Managua, Novio de Managua, que ha jugado un papel determinante en la Historia brillante de Managua, Capital de Nicaragua.

Managua, 25 de mayo del 2008.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de los Trabajadores (CST nacional), Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua y exconcejal del Frente Sandinista en la Capital nicaragüense.

Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del Parque, en Managua. Teléfonos: 88466187  y 22703077.

 

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Península de Chiltepe, Península de Chiltepe explosiva, Chiltepe, asiento del Volcán Apoyeque, Apoyeque y de los Cerros Cuapes, en Managua

Península de Chiltepe, Península de Chiltepe explosiva, Volcán Apoyeque, Volcán Apoyeque, en el lado Oeste del Lago de Managua; Península de Chiltepe es muy visible desde la Ciudad de Managua y desde el lado Suroeste del Lago Xolotlán

Escrito y publicado el 26 septiembre, 2009

*Apoyeque “duerme” debajo de una laguna verde

*La Explosiva Chiltepe parece un barco inmenso introduciéndose en el Lago de Managua

* En sus lomos pelados tiene las famosas Puntas Chiltepe y Cimarrón o Cardón.

* En Punta Cimarrón, se afirma, fue encontrada una de las momias humanas más antiguas de América.

*Chiltepe es Reserva Natural o Área Protegida desde 1,983, en la década del gobierno revolucionario sandinista, y cuando ya funcionaba el Proyecto Lechero famoso

*Península de Chiltepe era ya muy conocida por las comunidades aborígenes de Managua porque de allí sacaban barros para vasijas, tinajas y objetos fúnebres

Chiltepe fue también centro de entrenamientos guerrilleros del Frente Sandinista de Liberación Nacional

*Pablo Emilio Barreto P.

Atraído por la curiosidad de conocer “Punta Cardón”, en el lado Noreste de la Península de Chiltepe, esa imponente elevación geológica que pareciera un barco inmenso introduciéndose desde Ciudad Sandino y Mateare hacia el interior del Lago Xolotlán o de Managua, fui a recorrer esta Península por los cuatro costados: desde la entrada por Ciudad Sandino, siguiendo hacia el Norte hasta Punta Cardón; por el lado Norte, donde abundan fincas agropecuarias en la orilla del Lago Xolotlán; por el mismo lado Norte hay varios sitios peligrosos para bajar a la Laguna Cráter del Volcán Apoyeque; y de este sitio hacia el Sur, hasta salir por la Comarca Brasiles, a la Carretera Nueva a León, en el Municipio de Mateare.

La Península de Chiltepe representa una de las vistas más hermosas, ubicándose uno en cualquier punto de Managua,  y resulta curioso y espectacular ver cómo se introduce en el Lago Xolotlán, mediante una masa geológica conocida como Punta Chiltepe.

Ya había bajado yo tres veces al peligrosísimo Cráter del Volcán Apoyeque, en  la Península de Chiltepe hace unos diez años, cuando abundaban todavía árboles de jiñocuabo, guácimos, guayacanes, madroños, ceibones, panamás, guanacastes, genízaros, y animales como boas inmensas, aves variadísimas, garrobos, venados, cusucos, etc., de los cuales quedan muy pocos.

Hoy es decepcionante ver cómo están peladas las faldas y la cúspide de esta cordillerita, en la cual se encuentran los Volcanes Apoyeque, Xiloá, Cerros Cuapes y Punta Chiltepe.

Esta Península de Chiltepe comienza por el lado Sur con las elevaciones del Cerro San Carlos en las vecindades de Ciudad Sandino. Uno puede irse por el lado del Balneario de Xiloá, o toma un camino en las vecindades de Mateare, en el lado Suroeste, por donde se entraba al Proyecto Lechero de Chiltepe en la época del gobierno revolucionario sandinista.

Por ambos lados hay una carretera macadanizada en regular estado, porque los finqueros de la orilla del Lago de Managua le dan algún mantenimiento. En este viaje me acompañó Víctor Zamora Velásquez, profesor de Karate y administrador de profesión.

En el texto de Geografía del doctor Jaime Incer Barquero no se dice cuál es la altura máxima de Chiltepe, un complejo volcánico peligroso, cuyos tres volcanes se suman a los 16 que en total tiene Managua bajo sus pies. Sí se sabe que la caldera principal de estos volcanes está ubicada en los Cerros Cuapes, los dos sitios más altos de esta cordillera del Oeste de la Ciudad de Managua.

En un estudio sismológicos del Instituto de Estudios Territoriales (INETER) y en la Geografía del doctor  Íncer Barquero se asegura que Chiltepe es parte de la fractura volcánica Maribia de Nicaragua, y que incluso esa falla está alineada en rumbo de Miraflores, Laguna de Asososca y Ticomo, es decir, que es una de las fallas más grandes y peligrosas del subsuelo de Managua, y para ubicarse mejor sería indicar que entre Asososca y Ticomo estamos hablando de puntos específicos como las Piedrecitas, por donde fue el Hospital Fernando Vélez Páiz, los kilómetros Siete, Ocho, Nueve y Diez de la Carretera Sur, y con continuidad en rumbo a Masachapa, en el Suroeste del Departamento de Managua.

Un estudio del INETER se asegura también que el Volcán Apoyeque, por ejemplo, hizo su primera erupción colosal hace unos 27 mil años y la última hará unos 2, 500 años. Asimismo, se dice que la Caldera de los Cerros Cuapes igualmente habría hecho erupción, quizás, hace unos 4, 000 años.

Si uno se ubica encima de los Cerros Cuapes se da cuenta de que el Cráter del Apoyeque está en una oquedad cratérica formada por las explosiones del Apoyeque, ubicada exactamente en el lado Oeste de los Cerros Cuapes y de la Península de Chiltepe. En cambio, en la misma masa geológica de los Cerros Cuapes, por el lado Este, se ubica la Laguna de Xiloá, la cual igualmente es un cráter volcánico antiguo de la Cordillera de Chiltepe.

Es muy conocido que la Laguna de Xiloá funciona como balneario público, del Estado, desde hace varias décadas. En cambio, bajar a la Laguna de Apoyeque es muy difícil, peligroso, por lo vertical del hueco de 2.8 kilómetros de circunferencia, y debido a otros peligros existentes en la bajada y viceversa, lo cual abordo en otro escrito específicamente sobre el Volcán Apoyeque, situado en esta mi página Web o blog en WordPress.com.

Vuelvo a la misión de mi viaje a la Península de Chiltepe. Zamora Velásquez y nos fuimos por el Este, donde nos encontramos con que hay un portón en una de las fincas de Donald Spéncer, quien fue mayor de la Guardia Nacional somocista y hoy propietario de grandes extensiones de tierra en la planicie o sabana entre la elevación de Chiltepe y el Lago de Managua.

Casi enfrente de ese portón, uno se sitúa en medio, curiosamente, de la Punta Chiltepe, de unos 100 metros de altura, y de la elevación que se dice es el Volcán Chiltepe.

¿Momia humana más antigua?

Un poco más adelante, dando la vuelta por el Norte, llegamos a la llamada “Punta Cimarrón” (“Punta Cardón”, dicen los campesinos), la cual tiene forma de una pata de gallina en relación al cómo la Península es arqueada hacia el lado de Mateare.

Según escritos en el Museo Nacional, Dioclesano Chávez (fundador de ese Museo) y otros científicos nacionales encontraron en “Punta Cimarrón” la momia u osamentas humanas más antiguas de América más o menos en 1890.

Esos escritos indican que presuntamente las osamentas humanas fueron “prestadas” por José Santos Zelaya López a arqueólogos norteamericanos, quienes, por supuesto, nunca las devolvieron a sus legítimos dueños.

Zamora Velásquez y yo subimos por esa “Punta Cimarrón” hacia la parte más elevada de Chiltepe, en rumbo a los Cerros Cuapes, por donde pudimos ver cómo han quedado también pelados los bordes del Cráter profundo del Apoyeque, el cual es como un embudo de unos 600 metros hacia el fondo, donde está una hermosa laguna verde, tan grande y profunda como Xiloá.

Son pocos los que bajan a esta Laguna del Cráter del Volcán Apoyeque, porque esa bajada es vertical y llena de peligros, pues abundan boas, cascabeles y rocas sueltas.

Allí en ese “embudo” geológico difícil también han destruido los árboles, lo cual hace más sofocante la bajada y la subida.

Mirador hermoso en la cumbre de uno de los Cerros Cuapes

Al llegar por el lado Norte de uno de los dos Cerros Cuapes, Zamora Velásquez y yo quedamos maravillados al ver desde allí vistas hermosas, únicas, de la Ciudad de Managua, de Ciudad Sandino y Mateare, vimos todos el Lago Xolotlán o de Managua desde allí, San Francisco Libre, Tipitapa a lo lejos, el espléndido Volcán Momotombo y la Isla Momotombito, donde habitaron nuestros abuelos Imabites, exterminados por los invasores genocidas y esclavistas españoles cuando llegaron precisamente a zona y establecieron allí el llamado León Viejo, o primera Provincia de los colonizadores de España en Nicaragua. Desde allí también pudimos la zona montañosa de Managua, los volcanes Masaya y Mombacho.

Registros del INETER y del Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente (MARENA) esta Península de Chiltepe tiene una extensión de 1, 800 hectáreas. Cuando Zamora Velásquez y yo subimos Chiltepe por el lado de Punta Cardón, todavía estaba humeante, debido, se nos dijo, a que un grupo de cazadores de garrobos habían prendido fuego.

Yo personalmente he visto, precisamente, cómo con frecuencia ocurren incendios forestales en todos los rumbos de esta cordillera volcánica de Managua. Hará todavía unos 30 años allí abundaban árboles de guayacán, los cuales también abundan en los paredones verticales de la Laguna de Nejapa.

Hoy no se ven los guayacanes, tampoco abundan los genízaros, guácimos, ceibos y otros árboles, como abundaban hace unos 40 años. En el INETER, en MARENA, en las alcaldías de Ciudad Sandino y Mateare, todavía hace 13 años, se quejaban de que cazadores furtivos de la Ciudad de Managua y de estos dos municipios mencionados, estaban exterminando la fauna de animales silvestres: venados, conejos, coyotes, mapachines, zorros, guardatinajas, cusucos, iguanas negras y verdes, serpientes, ardillas, y aves como patos, garzas, gavilanes, pocoyos, lechuzas, palomas, zenzontles, güises, zanates, piches, pijules y codornices en el lado Norte, Este y Noroeste, sitios en los cuales la Península tiene en su orilla o encima las aguas del Lago Xolotlán y de las lagunas de Xiloá y Apoyeque.

Estos cazadores furtivos ingresan desde distintos rumbos, inclusive algunos dejan sus botecitos o lanchas amarradas en las orillas mencionadas, se quejó en varias ocasiones Manuel Pinell Garay, cuando era Alcalde de Ciudad Sandino

Yo pude ver personalmente en numerosas ocasiones cómo numerosos leñadores de Ciudad Sandino y Mateare regresaban por los lados Este y Oeste con carretones halados por caballos, repletos de leña, la cual habían cortado de árboles de la Península de Chiltepe.

Por estas prácticas de extracción de leña y caza de animales silvestres sin controles, la Península de Chiltepe vio severamente disminuidos sus árboles, matorrales, sus animalitos silvestres, como queda expresado…

Dichosamente para la Península de Chiltepe y para las poblaciones de Managua, Ciudad Sandino y Mateare, al retornar el Frente Sandinista de Liberación Nacional al gobierno en el año 2, 007, se han vuelto a aplicar las regulaciones correspondientes para que esta Reserva Nacional o Área Protegida no siga siendo dañada por leñadores y cazadores furtivos, en todo caso ambas actividades deben ser reguladas por medio de vedas y autorizaciones correspondientes.

Vale decir aquí que por el lado de la Carretera entre Ciudad Sandino y la Laguna o Balneario de Xiloá, hoy está repleto de vecindarios a ambos lados de la vía, y es ya conocido de que en las orillas  Este y Oeste de la Laguna de Xiloá existen allí centenares de quintas, colonias, mansiones y vecindarios, lo cual ha cambiado igualmente el panorama original de la Península de Chiltepe. También el Ejército Nacional tiene varios campamentos, y sus soldados son los mejores guardianes actuales de la Península de Chiltepe.

Barro para utensilios aborígenes y entrenamientos del Frente Sandinista

Historiadores de Managua, especialmente Julián N. Guerrero, Lolita Soriano de Guerrero y Gratus Halftermeyer Gómez, mencionan en sus historias que los aborígenes de Managua, nuestros abuelos, ubicados en la orilla Sur del Lago de Managua, desde Tipitapa, Managua, Mateare hasta el Volcán Momotombo, extraían barro de la Península de Chiltepe para fabricar vasijas, tinajas, tinajones, especies de tazones y platos, comales y hasta recipientes funerarios para enterrar a sus muertos.

También es conocido que especialmente durante el régimen revolucionario sandinista se impulsó con vigor una fábrica para hacer ladrillos y cuarterones, la cual funciona todavía en el lado Este de la Península de Chiltepe, en la orilla del Lago de Managua.

Antes del Triunfo de la Revolución Sandinista en Chiltepe abundaban las haciendas agrícolas de funcionarios del régimen somocista genocida, entre otros, Donald Spéncer, Luis Manuel Debayle, Luis Pallais  Debayle, y algunas de simpatizantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional, todavía clandestino, como la de Luis Carrión Montoya, quien facilitaba su propiedad para que guerrilleros del FSLN hicieran sus prácticas allí, entre los cuales se mencionan a dirigentes revolucionarios connotados como Ricardo Morales Avilés, Bayardo Arce Castaño, Óscar Turcios Chavarría, Omar Hassan Morales, Cristhian Pérez Leiva, Ricardo Orúe, Walter Mendoza Martínez, Alfonso González Pasos…

La Guardia Nacional y la Oficina de Seguridad (OSN) somocistas genocidas, tenían al mismo tiempo invadido de orejas y agentes represivos la Península de Chiltepe, porque sospechaban de los entrenamientos y actividades guerrilleras del FSLN. Estos guardias y orejas asesinos genocidas, precisamente, ejecutaron cuatro masacres contra cuatro grupos de sandinistas el 12 de mayo de 1, 979, lo cual está relatado al detalle en mi libro Masacres somocistas en Managua, en 1979, ubicado en mis páginas web o blog en WordPress.com. A mis páginas se puede ingresar escribiendo mi nombre en Google, Yahoo o Claro.

Estas fincas o haciendas agrícolas y ganaderas, propiedad de somocistas, fueron confiscada por el gobierno revolucionario sandinista, y en ellas se hizo funcionar el famoso Proyecto Lechero de Chiltepe, el cual fue desmantelado en la década del 90 por los gobernantes neoliberales, conservadores y proyanquis traidores a la Patria,  y entregados en alma y corazón al demonio imperialista norteamericano genocida.

Reseñando brevemente sobre el Volcán Apoyeque, éste hizo su primera erupción explosiva hace unos 27 mil años, y la última ocurrió hace 2,500 años, la cual coincide con las afirmaciones de que varios volcanes de Managua estaban vomitando fuego, lava y cenizas casi al mismo tiempo, lo que dio lugar a emigraciones humanas como la registrada en las Huellas de Acahualinca.

De los materiales volcánicos del Apoyeque se han encontrado huellas (piedras, cenizas, etc.) en Tipitapa, Mateare y otros lugares.

El Volcán Apoyeque “está dormido”, apagado, según geólogos y sismólogos como Fabio Segura Mojica, quien afirma que a partir del Cráter de este portentoso Volcán se extiende una de las fallas geológicas más grandes de Managua, la cual está cerca del poblado de Mateare, y se la encuentra bajo el subsuelo de Mira Flores, por las Piedrecitas y la Laguna de Nejapa. Miraflores es un sitio cercano a la Laguna de Xiloá, por donde hubo una estación del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua.

Sobre Apoyeque específicamente, también tengo ubicado un escrito amplio en mis dos páginas web o blog, titulados: pabloemiliobarreto.tk. y pabloemiliobarretoperez, en WordPress.com.

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!Apoyeque, Apoyeque, Volcán Apoyeque peligroso¡, hizo erupción colosal la última vez hace cuatro mil años

!Apoyeque¡, Volcán Apoyeque peligroso: hizo erupción colosal hace 22 mil años

Publicado el 23 septiembre, 2009

!Apoyeque¡, Volcán Apoyeque hizo erupción colosal hace 22 mil años

* Por debajo de Apoyeque comienza una de las fallas más grandes de Managua.

* Esta falla pondría en peligro de destrucción masiva a Managua, Ciudad Sandino y Mateare.

*La Laguna, metida en un embudo profundo, tiene un diámetro de 2.8 kilómetros.

*Hay allí, en el fondo de la Laguna, hervideros ¿lagartos y peces?, y en sus orillas se cazan venados, guardatinajas, y abundan las boas

Pablo Emilio Barreto P.

El peligroso Volcán Apoyeque, ubicado en el lado Norte de la Península de Chiltepe, hizo su primera erupción hace 22 mil años, y desde entonces, aparentemente, a partir de este coloso volcánico que pocos ven o no determinan, existe la falla geológica más grande de Managua, la cual se extiende cerca o bajo los territorios de Mateare y Ciudad Sandino, según un estudio científico del Instituto de Estudios Territoriales (INETER).

Una de las últimas erupciones del Apoyeque se habría registrado hace 2,500 años, la cual dejó regados piroclastos, es decir, materiales volcánicos como piedras pómez, cenizas y lava, los cuales se encuentran dispersos en los territorios de Mateare, Ciudad Sandino, costa del Lago de Managua y Tipitapa.

Según estos estudios vulcanológicos, esa portentosa falla del Apoyeque se “conecta” con los fallamientos de Miraflores y Motastepe, es decir, se desplazan cerca del Kilómetro Siete Sur y siguen rumbo al Crucero (el sitio más ato de Managua) y Masachapa, poblaciones del Sur del Departamento de Managua.

Pocos se fijan en que Apoyeque y Chiltepe, dos volcanes ubicados en la Península de Chiltepe, están allí, presuntamente en reposo, pero que, de acuerdo con el sismólogo y vulcanólogo Fabio Segura Mojica, podrían despertar de su larguísimo letargo y darle una sorpresa a Managua, donde hay 16 volcanes identificados, entre ellos la “Loma de Chico Pelón”, Xiloá, Tiscapa, Asososca, Nejapa, Motastepe, Ticomo, Acahualinca, Ticomo y Las Nubes.

Se presume que el Apoyeque, Xiloá, Tiscapa, Ticomo, Nejapa y otros de los 16 volcanes de Managua, estaban en plena actividad eruptiva cuando los indígenas, abuelos nuestros, marcaron las “Huellas de Acahualinca”, precisamente, sobre lodo volcánico todavía no enfriado totalmente, como cuando uno pone el pie sobre mezcla de cemento, alquitrán o pega para zapatos,  todavía frescas.

Apoyeque tiene una Laguna en el Cráter, de medio kilómetro de profundidad, de 2.8 kilómetros de diámetro, la cual se ve verde, serenita y es salóbrega.

Aguas cambian de colores

Las aguas de esta   Laguna cambian de colores constantemente porque supuestamente salen a flote algunos elementos químicos sulfurosos, salidos de solfataras, ubicadas en el fondo del Cráter del Apoyeque.

El Volcán Apoyeque, su Cráter y Laguna del mismo nombre, están situado al Noroeste de la Península de Chiltepe, la cual se extiende con elevaciones geológicas (cerros), planicies y colinas hacia el interior del Lago Xolotlán o de Managua, panorama perfectamente visible desde cualquier lugar del Municipio de Managua, especialmente desde la urbanizada capital nicaragüense.

Precisamente, lo más visible desde la Ciudad de Managua es la “Punta Chiltepe”, situada al Este de la Península, y donde, se afirma, por debajo estaría alojado el Volcán Chiltepe, apagado y sin historial eruptivo.

Recientemente, un grupo numeroso de funcionarios de la Alcaldía de Ciudad Sandino, encabezados por la Vicealcaldesa Juana Cuarezma Flores y el exconcejal del Concejo Municipal, Miguel Ángel Díaz, y quien escribe estas líneas, subimos y bajamos la Cordillera-Península de Chiltepe, hasta llegar al borde y hueco profundo de la Laguna de Apoyeque, bajo cuyas aguas está el Volcán milenario mencionado.

La excursión se produjo por el interés de las autoridades edilicias de Ciudad Sandino de que a partir de Apoyeque se extiende hacia el Sureste una de las fallas geológicas más grandes y peligrosas del subsuelo de Managua.

Los concejales sandinistas, el ex alcalde Manuel Pinell Garay, la Vicealcaldesa Juana Cuarezma Flores y Miguel Ángel Díaz, aseguran que están buscando abundante información para hacer conciencia entre los 100 mil habitantes de Ciudad Sandino acerca del peligro de un Terremoto de magnitudes insospechadas, si se llega a sacudir violentamente esta falla de Apoyeque, la cual es tan grande y peligrosa como las de Cofradías al Este de Managua Capital  y de las Nubes, esta última en la parte más elevada de las montañas del Sur de Managua, conocida como del Crucero.

El plan incluye convencer a la población de Ciudad Sandino sobre la necesidad de construir sólidamente las casas y edificios del Municipio.

Un segundo objetivo del viaje era hacer una inspección sobre el despale en las faldas de la península y en los terrenos planos en que estuvo el Proyecto Lechero de Chiltepe (década del 80, gobierno revolucionario sandinista), desarticulado completamente por el gobierno de Violeta Barrios viuda de Chamorro. Este Proyecto Lechero ya contaba con diez mil cabezas de ganado y tenía previsto empezar a producir 35 millones de galones de leche al año, cuando fue mandado a destruir por el gobierno neoliberal, conservador y proyanqui de doña Violeta Barrios y su yerno Antonio Lacayo Oyanguren.

Las autoridades municipales de Ciudad Sandino tienen proyectado promover reforestación en esta zona, para proteger el acuífero de Ciudad Sandino, reforestación que formaba parte de los planes de mantenimiento cotidiano del Proyecto Lechero de Chiltepe.

Mirador y Carretera hacia Laguna del Apoyeque

Un tercer objetivo era observar en el terreno cómo está la Carretera que construyó el gobierno revolucionario sandinista hasta el borde de la Laguna de Apoyeque, por el lado Norte de la Península de Chiltepe.

Las autoridades edilicias de Ciudad Sandino tienen interés en promover el Turismo a la Península de Chiltepe y en particular hacia Apoyeque, donde se construirían miradores.

La carretera está relativamente buena, especialmente los andenes, aunque hay muchas dificultades para llegar hasta allí, porque ahora es preciso ir pidiendo permiso para circular con vehículos por el camino, debido a que en el trayecto existen ahora propiedades privadas.

Como es sabido, la Península de Chiltepe es casi totalmente territorio municipal de Mateare. Sin embargo, es la numerosa población de Ciudad Sandino la que está situada exactamente enfrente de este coloso Apoyeque “invisible”, pues de lejos, y aún de cerca, no es apreciable ni cono elevado alguno ni el Cráter de este Volcán milenario.

Uno puede ver su cráter hasta que está en el borde de la Laguna de Apoyeque, la cual aparece dentro de un hueco de 2.8 kilómetros. Desde el borde superior, por el Noroeste, donde hay un “mirador”, uno baja aproximadamente 300 metros, para estar a la orilla de sus aguas verdosas, en cuya superficie se notan cambios de colores frecuentes, especialmente por donde brotan borbollones de agua caliente, debido a hervideros existentes en las profundidades de la Laguna de Apoyeque.

¿Caliente de día y helado de noche en Laguna de Apoyeque?

Allí, en la orilla de las aguas de la Laguna de Apoyeque, es caliente. Al menos así he sentido cuando he bajado en cuatro ocasiones. Tal vez lo caliente se debía a que mis  bajadas fueron cerca del medio día, pues algunos cazadores de venados de Ciudad Sandino aseguran que de noche “es frío” y “lleno de misterios”, porque de noche sólo es posible contar con un poquito de luz cuando la Luna Llena está exactamente en un punto vertical en el Cielo y reflejándose en las aguas de la Laguna de Apoyeque.

Los “misterios”, me aseguraron, se deben a los ruidos “fuertes” y “suaves” que presuntamente hacen peces grandes y tal vez lagartos en labor de cacería dentro de la Laguna.

Estos cazadores aseguran que en cualquier rumbo de los 2.8 kilómetros de circunferencia de la Laguna de Apoyeque es posible cazar venados, guardatinajas, guatusas, conejos y cusucos, porque, supuestamente, estos llegan a buscar agua de noche, aunque admiten que estos animalitos han disminuido drásticamente y que la caza se hace cada vez más difícil allí en la Laguna y en general en la Península de Chiltepe.

Boas enormes y ¿tigres como ganado?

La primera vez que bajé a la Laguna de Apoyeque por el lado Sureste, fue realmente terrible, pues los guías me llevaron por los sitios más verticales y peligrosos, por donde, además, íbamos encontrando una gran cantidad de boas enormes, aunque estas huían con sólo escucharse la presencia nuestra.

Luis Carrión Montoya, personaje de Managua-Capital, dueño de fincas en la Península de Chiltepe, en su libro “Memorias de Chiltepe”, describe boas gigantescas en toda la Península y hasta habla de que una vez le tocó enfrentar una serpiente (boa) que casi lo mata. También hace referencia a los tigres que se comían el ganado de los finqueros en esta Península de Chiltepe.

Esta ya famosa Península de Chiltepe fue también centro de entrenamiento de guerrilleros del Frente Sandinista de Liberación Nacional, antes del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista.

Por el lado Norte de esta Península de Chiltepe, antes de llegar a la orilla de las aguas del Lago Xolotlán o de Managua, hay una planicie extensa, ocupada actualmente para cultivos agrícolas diversos y potreros para ganado, mayoritariamente manejados por Cooperativas Agropecuarias de Mateare.

Punta Cardón y Momia Humana misteriosa

Cruzar cerros y potreros, pasar en la propia orilla de la Laguna de Xiloá y recibir la brisa del Lago Xolotlán por el Este, cuando uno va caminando hacia el Norte, para cruzar la Península por las “Puntas” de Chiltepe y de Cardón (abundan allí los cardones), rumbo a la planicie mencionada, es una bonita experiencia, aunque uno se va topando también con que el Ejército Nacional tiene bases militares en esa zona, debido a lo cual también se restringe la circulación de particulares.

En “Punta Cardón” se guarda todavía un misterio relacionado con la “Primera Momia Humana” nicaragüense encontrada allí por arqueólogos y paleontólogos en la época de José Santos Zelaya López. Presuntamente, Zelaya generosamente facilitó esa “Momia Humana” nicaragüense a científicos norteamericanos para estudiarla, se la llevaron a Estados Unidos, y nunca la devolvieron.

Todos estos sitios, la Península de Chiltepe y sus alrededores, incluyendo los volcanes Apoyeque, Xiloá y Chiltepe, seguramente guardan en su suelo algunas huellas dejadas por nuestros abuelos indígenas chorotegas, quienes ya habían dejado sus Huellas en Acahualinca, antes de la llegada de los españoles genocidas, esclavistas y racistas  a nuestras tierras americanas.

Vale la pena recorrer estas tierras de Managua, contiguas a la Capital, con espíritu de investigación científica e histórica, para poner de relieve la riqueza cultural que todavía tenemos oculta, y lo que la Madre Tierra todavía nos guarda de secretos en las entrañas de los tres volcanes mencionados.

Managua, escrito en marzo del 2009.

Pablo E. Barreto Pérez

Periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua.

Teléfonos: 88466187 y 22703077.

Aquí coloco una especie de biografía del Volcán Apoyeque, escrita por el investigador sísmico y vulcanológico del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER), Alejandro Morales, quien se ha dedicado por al menos una década a recopilar información sobre terremotos, sismos violentos y moderados, y erupciones volcánicas, entre otros, los numerosos sismos ocasionados por la actividad volcánica y fallas del Volcán Apoyeque, ubicado, como queda descrito, en el lado Norte de la Península de Chiltepe.

Morales y yo nos conocemos porque el INETER siempre fue una de mis fuentes noticiosas de cuando trabajaba yo como periodista en el Diario LA PRENSA, primero, y en el Diario BARRICADA, después.

Además, anduvimos juntos investigando sobre el derrumbe mortal provocado por el Huracán Mitch en el Volcán Casitas, en Posoltega, Chinandega, Nicaragua, tan sólo tres días después de ocurrido el deslizamiento de rocas y  árboles enormes, correntadas colosales y lodo, desprendidos desde la cumbre geológica mencionada, correntadas que hicieron desaparecer totalmente a las Colonias Porvenir y Rolando Rodríguez, donde murieron casi tres mil ciudadanos nicaragüenses.

3.9. Breve historia sísmica del Volcán  Apoyeque

*Alejandro Morales

El Volcán Apoyeque, de unos 480 metros de altura, su cráter lo ocupa una laguna del mismo nombre. En su última erupción, la cual data de 4,000 años arrojó grandes cantidades de pómez hacia Mateare y Nagarote, (Geografía Nicaragua, 1995).

Científicos norteamericanos afirmaron que una erupción del Apoyeque podría ser semejante o peor que la del Krakatoa, al Este de la isla de Java, en Oceanía, ocurrida en 1883. Los mismos científicos afirmaron que una explosión del Apoyeque podría perder Managua, pero aclararon que esa posibilidad es remota.

1933 07 11 .- Sismo con epicentro en Chiltepe provocó algunos daños.

Int. max. VI (MM), según Johansson, L.O (1988).

1933 08 24 .- Movimiento sísmico con epicentro en Chiltepe provocó leves daños.

Int. max. VI (MM), según Johansson, L.O (1988).

1938 May

La ciudad de Managua y sus alrededores, principalmente hacia el Oeste, comenzó a ser sacudida  por fuertes movimientos sísmicos a partir de las 8 y 5 de la noche del día sábado 7 de Mayo. Con este fuerte sacudimiento las personas abandonaron apresuradamente sus casas. A las 11 y 10 de esa misma noche otro violento estremecimiento de la tierra despertó a las personas que a esa hora dormían. Este sismo se sintió muy fuerte en las Sierras de Managua, Chiquilistagua, Comarca Brasiles y Ciudad de Managua.

En el cuarto piso de la Casa Pellas de la Managua de esa época, se realizaba un baile, como todos los sábados, al temblar la tierra mucha gente corrió en busca del ascensor pero éste se encontraba en la planta baja del edificio. El agua de la  piscina de este local se agitó con violencia, derramándose gran  parte de ella. La música se detuvo de inmediato mientras numerosas botellas de licor rodaban por los estantes rompiéndose al impactar el suelo. A partir de ese momento las calles de la ciudad fueron invadidas por la población capitalina que sacaba de sus casas camas, tijeras y otros muebles para dormir obstaculizando el tráfico vehicular. Muchas personas pasaron despiertas toda la noche mientras otras recorrían las calles y parques de la ciudad en espera de que un fuerte terremoto destruyera nuevamente la capital de Nicaragua.

Durante las primeras horas del domingo 8, otros sismos sacudieron la ciudad y a las 6 de esa misma mañana  un sismo muy fuerte provocó mucha alarma entre la ciudadanía. Luego de un período de calma, a las 2 de la tarde de ese mismo día, otra violenta sacudida sísmica provocó terror entre la población que nuevamente se lanzó a las calles. A las 10:45 de la noche la capital era nuevamente sacudida por otro sismo que provocó el consiguiente temor entre sus habitantes. Las personas que a esa hora se encontraban en los cines salieron precipitadamente atropellándose entre sí y mandando al suelo los puestos de frutas de las vendedoras ubicadas en las afueras de esas salas de espectáculos.

Por orientaciones del Distrito Nacional, las luces de los parques de la ciudad no fueron apagadas como de costumbre a las 10 de la noche, permaneciendo encendidas hasta el amanecer. Mucha gente pasó la noche en las aceras de los parque sCentral, Frixione, el de Santo Domingo, Candelaria, San Sebastián y parque de los poetas en San Antonio, en este parque las personas ocuparon hasta las gradas de la estatua del Maestro Gabriel Morales.

Resultaron agrietadas las paredes las paredes del edificio ocupado por el Registro Público y Juzgado del Distrito.

El temblor de las 11:10 de la noche se sintió muy fuerte en Masaya. Estos sismos se sintieron en algunos pueblos del sur de Honduras.

Durante la tarde del martes 10, una serie de leve sismos se sintieron en Managua, el más fuerte ocurrió a las 11:20 de la noche. A las 3:35 de la mañana del miércoles 11, otro sismo alarmó a la ciudadanía capitalina. A las 10:25 am., la ciudad capital y sus alrededores, principalmente el sector occidental, fue violentamente sacudido por un sismo que provocó gran alarma entre las personas quienes apresuradamente se lanzaron a las calles.

Se produjo agrietamiento en las paredes de los edificios ocupados por el Ministerio de Gobernación; Juzgado del Crimen; Palacio del Distrito Nacional, frente a la estación del ferrocarril, a la orilla del Lago Xolotlán,  en este edificio se profundizaron las grietas dejadas en sus paredes por el gran sismo de Marzo de 1931. Hubo agrietamiento en la pared del costado este del segundo piso del Banco Nacional de Nicaragua, el ascensor de este edificio, que en ese momento funcionaba, detuvo repentinamente su marcha, provocando pánico entre sus ocupantes. Muchas casas se desplomaron en los diferentes barrios de la ciudad y otras quedaron con sus paredes agrietadas. Habitantes del balneario Miraflores, muy cerca de Managua, sintieron hasta 9 temblores ese día. En este mismo sector hubo derrumbes cerca de la línea férrea que pusieron en peligro la vida de muchas personas que a esa hora transitaban en una locomotora. También hubo prolongado derrumbe en la mina de piedra de Batahola y en el Cerro Piedrecitas.

Se sintió muy fuerte y se escucharon ruidos subterráneos en Nejapa, Motastepe, Chiquilistagua,  Brasiles y Mateare. Habitantes de la Comarca Brasiles aseguraron que en esa región apareció en el terreno, producto de los sismos, una grieta de grandes dimensiones.

El día miércoles se sintieron más temblores en Managua, pero bastante leves. El jueves 12 se sintieron dos sismos en horas de la mañana. El viernes 13 se sintió otro a las 2:15 am., bastante fuerte.

Durante estos días muchas familias capitalinas emigraron hacia Masaya, huyendo de los temblores.

Mientras los sismos que afectaban Managua no eran sentidos más allá de Mateare; la ciudadanía leonesas dormía fuera de sus casas ya que la actividad sísmica iniciada el lunes 25 de Abril continuaba en occidente con leves movimientos  de la tierra.

1972 01 02 .- Sismos con epicentro en Comarca  Brasiles, 16 km al Oeste de Managua. Los principales edificios de la capital resultaron agrietados. Se sintió fuerte en la Colonia Centro América. Hubo daños en casas de Bella Vista, Open #3 y en el sector de Xiloá. Cerca de la refinería se desprendió una roca de 10 toneladas de peso. Unos 23 temblores ocurrieron en un lapso de 15 horas. La sacudida más fuerte se sintió a las 10:35 de la noche del día domingo 2 de enero. Se estimó la intensidad de este sismo entre V a VI grados en la escala Mercalli. Gran alarma en Las Brisas y Linda Vista. Edificios grandes como el de la Casa Palazio (contiguo al edificio Palacio), el Palacio de Justicia y el de Catastro, resultaron con rajaduras.

El edificio Zacarías Guerra resultó agrietado. Hubo derrumbes en la carretera nueva a León, frente a la arenera de Motastepe. Casas de débil construcción resultaron con grietas en sus paredes o desprendimiento de repello. Las fuertes sacudidas mandaron al suelo objetos colocados sobre diferentes muebles en casi todos los barrios de Managua. Toda la población capitalina pasó la noche en parques, calles, patios y plazas. Algunas personas durmieron dentro de sus automóviles en las calles.

Grandes pérdidas materiales causó el temblor en la casa hacienda Santa Agustina situada a unos 5 km al norte del km 16 de la carretera vieja a León, en la comarca Chiquilistagua. En esta hacienda se desplomaron paredes y otras cayeron; se rompió un tubo de hierro de 4 pulgadas que servía de desague; un tanque de hierro de gran tamaño rodó cierta distancia hasta quedar detenido por las paredes de la casa; algunos silos para guardar alimentos para el ganado resultaron con serios agrietamientos. El día 4 de enero, seis sacudidas sísmicas, en horas de la madrugada, inquietaron nuevamente a la población capitalina. Muchos casos de partos e histeria fueron atendidos por la Cruz Roja .

1976 06 15 .- Un sismo sacudió a la capital de Nicaragua a la 1 de la mañana. El temblor, según indicó el Instituto Sismológico Nacional, tuvo su epicentro en el lago Xolotlán a una profundidad de 50 km muy cerca la Península de Chiltepe. El sismo tuvo una magnitud de 3 grados en la escala Richter. Se sintió muy fuerte en Altagracia y San Judas. A partir de esa hora las personas no pudieron conciliar el sueño, agregó la misma fuente (Periódico El Centroamericano, 1976 Jun. 16).

1977 01 07 .- Dos temblores bastante fuertes se sintieron en Managua aproximadamente a las 9:15 de la noche. Los sectores donde más se sintieron los sismos fueron Altagracia, Altamira D’Este, Monseñor Lezcano y otros. A partir de esa hora los habitantes capitalinos pasaron la noche fuera de sus viviendas (Periódico El Centroamericano, 1977 Ene. 08).

1991 Dic. – Sismos con epicentro cerca del volcán Apoyeque provocaron alarma en Managua.

1997 Jul .- Sismos localizados cerca del Volcán Apoyeque. Se sintieron fuertes en Managua.

 

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Benjamín Zeledón Rodríguez: Benjamín Zeledón, patriota nicaragüense ejemplarísimo

Benjamín Zeledón Rodríguez: Patriota ejemplarísimo, Héroe Nacional de Nicaragua

Patriota y antiimperialista, hace 100 años protagonizó ejemplarísimo sacrificio en defensa de la patria agredida por traidores conservadores e invasores genocidas yanquis (de Estados Unidos), despreciables y odiosas bestias rubias, salvajes, dedicados a matar seres humanos y a robar desde que nacieron como nación en el Norte de nuestra América

Publicado el 23 septiembre, 2009.

Pablo Emilio Barreto Pérez

*Hace 100 años con el fusil en las manos, acompañado de apenas unos 600 artesanos, estudiantes, civiles mal armados, unos cuantos intelectuales patriotas, entre otros: Hernán Robleto Huete, y sin entrenamiento militar, protagonizó, con bravura y conciencia patriótica profunda, ejemplarísima, uno de los episodios más brillantes de sacrificio humano en defensa de la Patria traicionada por vendepatrias y traidores conservadores y agredida militarmente por invasores neocolonialistas yanquis genocidas, ladrones ya consumados entonces como ladrones de territorios de otros Estados, usurpadores de Estados Nacionales ajenos al suyo, saqueadores de recursos naturales, asaltantes matonescos de propiedades estatales ajenas, especialistas en emboscadas mortales a naciones débiles en América Latina, África y Asia…

*Un puñado de patriotas defendió el Decoro de la Patria, Dignidad y Soberanía Nacional de Nicaragua, en 1912

*El ejemplo antiimperialista inmortal de Benjamín Zeledón R. fue la guía luminosa para el general Sandino.

Prefirió el sacrificio heroico por la Patria a una paz cobarde para sus hijos, su esposa Ester, amigos, connacionales y toda Nicaragua

*Zeledón Rodríguez fue asesinado por los invasores genocidas yanquis y los conservadores traidores, vendepatrias despreciables, el día de su cumpleaños, el 4 de octubre de 1912

*Esta agresión militar yanqui fue el comienzo de las sucesivas intervenciones militares, económicas y financieras del gobierno agresor e invasor militar norteamericano en Nicaragua

*Es conocido que el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, encabezado por el General Augusto C. Sandino, continuador de Benjamín Zeledón Rodríguez, precisamente expulsó de Nicaragua a la marinería gringa en enero de 1933, pero los usurpadores genocidas de Estados Unidos ya habían fundado, organizado, dirigido, entrenado, educado, sostenido, al ejército interventor, llamado Guardia Nacional (somocista genocida), intervención armada imperialista que duró hasta el 19 de julio de 1979.

*También es conocido en la Historia latinoamericana que el gobierno genocida yanqui, mancornado con el ladrón y criminal Anastasio Somoza García, ordenó asesinar al General Sandino y dejar instalado, repito, el ejército de ocupación militar permanente en Nicaragua, conocido como “Guardia Nacional”, más dictadura militar somocista-yanqui, encabezada por Anastasio Somoza García.

* Pablo E. Barreto Pérez

“No todos somos traidores”, escribió el patriota Benjamín Zeledón Rodríguez, varios días antes de ser asesinado por una agresión militar de más de 3,000 marinos yanquis y unos 2,500 soldados conservadores, jefeados por los vendepatrias, ruines, traidores despreciables y asquerosos Adolfo Díaz Resinos y Emiliano Chamorro Vargas, aquel 4 de octubre de 1912, hace 100 años, pocas horas después de finalizada la heroica resistencia patriótica de Zeledón Rodríguez en el Cerro de del Coyotepe, en la Colina de Barranca y en la Ciudad de Masaya.

Los invasores y agresores militares gringos y los conservadores traidores eran, juntos, más de 6,000 hombres bien armados con ametralladoras muy rápidas, ya moderna, parecidas a las ametralladoras calibre 30 y 50 de hoy; cañones modernos y de largo alcance, móviles; fusiles automáticos nuevecitos, con colosales cantidades de municiones a su disposición; todos eran militares bien entrenados y en servicio de ambos ejércitos (el norteamericano o yanqui agresor y los soldados locales eran miembros de un ejército oficial de los conservadores), mientras los integrantes del improvisado Ejército Defensor de la Soberanía y Dignidad Nacional “éramos artesanos, algunos profesionales y campesinos, tan sólo unos 800, mal armados, sin entrenamiento militar, hambrientos, sin vestuario, algunos descalzos”, según Hernán Robleto Huete, periodista, escritor,  intelectual (no era militar de carrera), uno los “lugartenientes” de Benjamín Zeledón Rodríguez en esta batalla absolutamente desigual, promovida por traidores y vendepatrias locales y el ya conocido Estado terrorista y agresor militar de Estados Unidos de Norteamérica.

“…Yo y mis bravos y valientes compañeros vamos derecho a la muerte, todos hemos jurado no rendirnos…” “No me hago ilusiones desde que empuñé el fusil antes y al rechazar las humillantes ofertas de oro y de honores que se me hicieron, firmé mi sentencia de muerte, pero si tal sucede, moriré tranquilo porque cada gota de mi sangre derramada en defensa de mi Patria y su libertad, dará vida a cada cien nicaragüenses que, como yo, protestan a balazos del atropello y la traición de que es actualmente víctima nuestra hermosa pero infortunada Nicaragua que ha procreado un partido conservador compuesto por traidores”, escribió Benjamín Zeledón Rodríguez el 3 de octubre de 1912, un día antes de que lo asesinaran los invasores y agresores yanquis y los traidores conservadores locales.

Añadía Zeledón Rodríguez en su carta testamento, dirigida a su esposa Ester: “Para los que tenemos la dicha de sentir arder en nuestros pechos la llama del verdadero patriotismo: para quienes sabemos que quien sabe morir, sabe ser libre”.

“Si muero… moriré en mi lugar por la Patria, por su Honor, por su Soberanía mancillada”, sostenía Zeledón Rodríguez unas 24 horas antes de que lo mataran estos traidores y vendepatrias mencionados, el 4 de octubre de 1912.

Zeledón Rodríguez cayó en un sitio conocido como “Trapichito”, en la Comarca del Arroyo, situada entre Niquinohomo y Masatepe, en territorio del Departamento de Masaya.

Como sabemos la mayoría de nicaragüenses que hemos leído o estudiado Historia nicaragüense, la Gesta Heroica, antiintervencionista y antiimperialista de Benjamín Zeledón Rodríguez se produjo después de que el gobierno criminal, genocida, agresor militar y expansionista mesiánico de Estados Unidos, encabezado por William Howard Taff en 1909 y los conservadores vendepatrias y traidores, promovieron el derrocamiento del gobierno liberal de José Santos Zelaya López, jefe de la Revolución Liberal, triunfante en 1893 y que había liquidado a los llamados “30 años de los gobiernos conservadores”, que en realidad eran, virtualmente, la continuación de las políticas de ocupación militar y colonización española en Nicaragua.

Zeledón Rodríguez era abogado de profesión. Se había convertido en militar por necesidad, en defensa de la Revolución Liberal y porque José Santos Zelaya López, presidente liberal y general en batallas, le había encomendado misiones militares, para contrarrestar el accionar conspirativo de los vendepatrias, peleles y traidores conservadores, quienes, encabezados por Emiliano Chamorro Vargas y Adolfo Díaz Resinos, habían pedido la intervención armada del gobierno agresor norteamericano.

El derrocamiento de Zelaya López y su gobierno se produjo porque desde el comienzo de su gobierno liberal promovió políticas nacionalistas independientes, políticas unionistas centroamericanas (siguiendo los ejemplos de Francisco Morazán, Pedro Molina, José Gerardo Barrios Espinoza, y otros), políticas de desarrollo capitalista hacia la llamada “modernidad”, promovía políticas de acercamiento con otras potencias capitalistas extranjeras, especialmente europeas; promovía, por ejemplo el desarrollo del Ferrocarril hacia distintos sitios de la Costa Atlántica, de La Paz Centro hacia Managua, Granada, Masaya, Diriamba, Rivas, Matagalpa y Jinotega, y hacia todos lados; gestionaba la construcción de un Canal Interoceánico por Nicaragua con apoyo alemán, japonés e  inglés (antes de que se construyera el Canal de Panamá), emprendió ordenamiento jurídico civil y penal, elaboró una nueva Constitución progresista llamada “Libérrima”; promovió ampliamente la producción cafetalera y de otros rubros de exportación; promovía, en resumen, una defensa consecuente de la Soberanía Nacional desde un punto de vista independiente, nacionalista…

Todo lo anterior no era del “agrado” del gobierno criminal norteamericano, expansionista y promotor del “Destino Manifiesto” de “América para los americanos”, es decir, todo el Continente Americano o Latinoamericano para usufructo directo de la funesta oligarquía   norteamericana y de su gobierno agresor e invasor militar: Estados Unidos de Norteamérica.

Los aliados locales de los yanquis, que en ese tiempo se reducían a los grandes terratenientes y oligarcas conservadores, de sus empleados en las minas nacionales pero que eran propiedad de funcionarios del gobierno norteamericano saqueador, como el mismísimo Phinlander Knox (Secretario de Estado o ministro de Relaciones Exteriores de Estados Unidos) y de traidores o vendepatrias como Emiliano Chamorro Vargas y Adolfo Díaz Resinos.

Por todo lo anteriormente citado, el gobierno yanqui y sus aliados, traidores nicaragüenses, promovieron el derrocamiento de Zelaya López, mediante “notas diplomáticas” gringas dirigidas al Embajador de Nicaragua en Washington, y complots, conspiraciones y revueltas militares y distintas acciones que los conservadores y los yanquis denominaron “una revolución contra las perturbaciones de Zelaya en Centroamérica” (¿?).

La revuelta conservadora-yanqui planificada, de 1909, comenzó en Bluefields, donde el cónsul o embajador yanqui, Thomas P. Moffat, era el organizador de la conjura militar directa con los traidores, mercenarios y vendepatrias. El Ejército del gobierno liberal atrapó a dos mercenarios yanquis (Cannon y Groce) cuando colocaban explosivos en dos barcos del Estado o gobierno, anclados en la Bahía de Bluefields, en los cuales se iban a trasladar 500 soldados a Río San Juan.

En medio de la conspiración antipatriótica y mercenaria, los dos yanquis entrometidos en asuntos internos, soldados de fortuna, enrolados por dinero en la revuelta de Bluefields, llamados Lee Roy Cannon y Leonard Groce, uno ingeniero y el otro empleado minero, fueron capturados, enjuiciados en público y fusilados por atentar contra la seguridad del Estado Soberano e Independiente de Nicaragua.

Esos dos yanquis fueron mandados a poner explosivos por el diplomático gringo en Bluefields, Thomas P. Moffat, y por los traidores conservadores. Del fusilamiento se valió como pretexto el gobierno criminal genocida de Estados Unidos, para afirmar que se había “atentado contra ciudadanos e intereses norteamericanos” y por tal caso mandó a conminar a Zelaya para que renunciara. La oligarquía criminal norteamericana, esclavista y racista; y el gobierno genocida de Estados Unidos se han creído siempre, de forma malvada y planificada, que ellos son los “amos” del mundo entero.

Como se sabe, poco tiempo después el gobierno genocida norteamericano estableció como políticas oficiales, ante sí, de por sí y para sí, que si un ciudadano norteamericano se ve afectado, como fue el caso de estos criminales saboteadores Cannon y Groce, el gobierno de Estados Unidos “tiene el derecho” de agredir al país con una invasión y agresión militar, ocuparlo, robarle sus recursos financieros y naturales; y después avanzaron mucho más, pues llegaron a disponer: “si nos bajan o nos lesionan un avión, entonces destruimos aeropuertos y ciudades enteras”, tal como pudo apreciar el mundo entero cuando bombardeaban criminal y genocidamente ciudades, campos y cultivos de Vietnam, entre 1967 1973.

Continuaron las acusaciones del gobierno de Estados Unidos contra Zelaya López. Decían que era el “perturbador de la Paz en Centroamérica”. Mientras tanto, por disposición del Congreso o Asamblea Nacional de Nicaragua, ante la cual había renunciado Zelaya López, “para evitar un derramamiento de sangre de hermanos nicaragüenses”, había asumido la Presidencia del país el doctor José Madriz Rodríguez, liberal, del mismo grupo de la Revolución Liberal del General José Santos Zelaya López.

Los conservadores vendepatrias y traidores, jefeados por Adolfo Díaz Resinos y Emiliano Chamorro Vargas, continuaron la revuelta orquestada por los terratenientes locales y el gobierno yanqui, jefeado por William Howard Taff, racista malvado, defensor de los esclavistas del Sur, presidente de Estados Unidos y Philander Knox, canciller o Secretario de Estado, en contra del gobierno de los liberales nicaragüenses y para amedrentar a los gobiernos centroamericanos, en unión de los cuales, Zelaya López también había promovido la Unidad Centroamericana.

El doctor Madriz Rodríguez asumió personalmente la Presidencia de Nicaragua y la jefatura del Ejército liberal para defenderse de la revuelta agresora yanqui y conservadora, y ya la estaba venciendo a mediados de 1912, cuando Díaz Resinos y Chamorro Vargas (empleados de Knox en minas nacionales del Atlántico) solicitaron oficialmente “apoyo militar” o intervención militar norteamericana más abierta, más directa, más violenta, más amplia, con más tropas de asalto.

Casi de inmediato apareció un barco de guerra norteamericano, con centenares de militares de la marinería presidencial yanqui, en la Bahía de Bluefields, y en plena comunión con el cónsul norteamericano Moffat, Adolfo Díaz Resinos, Emiliano Chamorro Vargas, los jefes o generales del barco militar invasor mandaron a conminar a las fuerzas militares y autoridades civiles políticas liberales, a que entregaran las armas y de paso emitieron una declaración de guerra de que Bluefields “era neutral” (¿¿neutral con la invasión militar de los yanquis allí mismo, con la complicidad de conservadores)??, que nadie podía pelear allí, mientras ellos, los invasores y agresores militares norteamericanos se imponían mediante las armas , ametralladoras, cañones modernos y muy rápidos, bombas demoledoras, y las bayonetas, en plena complicidad con los vendidos y traidores.

 

Mientras tanto, por la misma solicitud de Díaz Resinos y Chamorro Vargas en el Puerto de Corinto (en el Oeste de Nicaragua, en el Océano Pacífico) llegaba el barco de guerra USS Anápolis, jefeado por un tal mayor Smedley D. Butler, con su equipo especializado de guerra y agresión militar, llamado chaquetas azules.

Unos pocos días después llegaban otros ocho buques de guerra al mismo Puerto Corinto, identificados como Búffalo, California, Colorado, Cleveland, Denver, Glaciar, Tacoma, Prometeo y el Anápolis, de los cuales, se informó, desembarcaron más tres mil militares de la llamada “Marina de Guerra” de Estados Unidos, todos destinados a sofocar o matar a quienes osaban defender al gobierno liberal nacionalista de Zelaya López, legítimamente constituido, pero mandado a derrocar por el gobierno criminal genocida de Estados Unidos y los traidores ya mencionados.

Estos mari