Repliegue, Repliegue: Mártires, o caídos, en Repliegue Táctico de Managua a Masaya

Repliegue, Repliegue.  Héroes y Mártires, caídos, del Repliegue Táctico de Managua a Masaya

*Biografías de los Mártires, o caídos, en “Piedra Quemada”, durante el Repliegue de Managua a Masaya

*Pablo E. Barreto Pérez

Explicación indispensable:

El Repliegue Táctico de Managua a Masaya, ocurrido los días 27 en la noche, 28 en todo el día, y hasta el 29 de junio de 1979,  en la madrugada, en que participamos entre seis mil y siete mil managuas (y algunos y algunas de fuera de Managua), es un acontecimiento histórico nacional muy conocido, es una hazaña política y militar del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), todavía clandestino y en batalla militar a muerte contra el somocismo genocida en aquellos días angustiosos de los meses de marzo, abril, mayo y especialmente junio y julio de 1979, hasta que se registró la derrota total del régimen sanguinario de Anastasio Somoza Debayle, de su Guardia Nacional, de su dictadura militar, la cual mató a no menos de 50,000 nicaragüenses y dejó destrozada a la Nicaragua del General Sandino y de Rubén Darío.

En la Ruta Original del Repliegue de Managua a Masaya hubo casi un centenar de muertos, y al menos un centenar de heridos, especialmente en un sitio llamado “Piedra Quemada”, situado al Norte del complejo volcánico del Volcán Masaya y al Norte de la Carretera a Masaya, la cual parte en dos, digásmolo así, la extensión de lava negra, endurecida y puntiaguda, que ha sido arrojada por este coloso volcánico en numerosas erupciones de siglos pasados.

En la primera edición de mi libro: “Repliegue a Masaya”, febrero de 1982, mayoritariamente testimonial, ya se publicaba una lista de 44 nombres de caídos o muertos, precisamente, en el lado de Norte de “Piedra Quemada” y  en el Camino Viejo a Nindirí, partiendo del kilómetro 22 de la Carretera a Masaya.

En su libro-informe “Un Pueblo en Armas”, destinado a la Dirección Nacional del FSLN, publicada su primera edición en 1982, el Comandante Carlos Núñez Téllez, el Jefe Guerrillero principal del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, indicaba que se habían registrado tan sólo seis muertos y 16 heridos en la Ruta Original que siguieron los replegados de Managua a Masaya.

En un libro elaborado posteriormente por el Departamento de Propaganda y Agitación Política del Frente Sandinista, titulado “Porque siempre vivirán entre nosotros”, se publicaban los mismos nombres registrados en mi libro.

Es conocida mi participación directa en la Insurrección Sandinista en Managua y en el Repliegue de Managua a Masaya, y que en ambos casos anduve tomando fotografías, registrando nombres y datos en mi libreta.

Tomé las dos fotos más famosas en que aparece el Comandante William Ramírez Solórzano, Jefe Guerrillero y uno de los tres jefes del Frente Interno,  a la cabeza del Repliegue  de Managua a Masaya, por una de las encajonadas alambradas, después de cruzar Veracruz; y en la que aparece Moisés Hassan Morales, en aquel momento de la Comisión de Propaganda insurreccional, igualmente en primer plano de una parte de la marcha del Repliegue, cuando ya íbamos llegando a un sitio identificado como “Piedra Menuda”, ya en territorio del Departamento de Masaya.

Precisamente,  durante el bombardeo aéreo somocista genocida en “Piedra Quemada”, también hice fotografías de jóvenes Combatientes Populares y pobladores capitalinos que caían fulminados mortalmente por los charneles de los morteros lanzados por aviones push and pull y bombas de 500 libras tiradas desde helicópteros.

En la edición original de mi libro “Repliegue a Masaya” digo que yo me parapetaba en huecos en “Piedra Quemada”, en troncos de árboles, en zanjas de los lados del camino, con el fin de evadir los charles de las bombas, lo cual aprendí en Managua, mientras muchos jóvenes (hombres y mujeres) corrían desesperados en busca de protección.

Recuerdo nítidamente que después que pasaban los aviones y habían estallado las bombas, yo me salía de donde estaba parapetado, y en esos instantes hacía las fotografías de jóvenes que estaban muriendo, que ya habían muerto, o que estaban gravemente heridos.

Al ocurrir estos momentos dramáticos, desesperantes, mortales, al mismo tiempo preguntaba por sus nombres y de ese modo recogí unos 25 nombres y seudónimos allí mismo   en “Piedra Quemada” y el resto los obtuve cuando ya estábamos en la Ciudad de Masaya. De ese modo, recogí muchos nombres, más los nombres que se publicaron en el Diario BARRICADA en los meses de agosto y septiembre de 1979, fundamentalmente.

Dos de los personajes que más me ayudaron en esta labor de recoger nombres de Combatientes Populares y pobladores caídos en “Piedra Quemada” fueron Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, Combatiente Popular de Managua; y Roberto González Rocha, periodista conocido de Masaya, y quien se convirtiera en el primer Coordinador de Junta de Gobierno Municipal, en plena Insurrección, en Masaya.

Al morir desangrados  Marta Lucía Corea Solís y Róger Ortiz Padilla en el Camino Viejo a Nindirí, un grupo de Combatientes Populares y pobladores capitalinos sobrevivientes de la gigantesca masacre ejecutada por la Guardia Nacional somocista genocida en “Piedra Quemada”, discutimos y valoramos acerca de la gran cantidad de muertos en ese bombardeo aéreo, y especialmente Alejandro Mairena “Comandante Huesito” afirmaba que los difuntos eran más de 100.

Yo sostenía que los muertos o caídos eran casi 100. “Huesito” Mairena Obando siempre le dijo en público al Comandante Núñez Téllez que “los muertos fueron más de cien”, y no los seis fallecidos y 16 heridos que decía el jefe revolucionario en su libro “Un Pueblo en Armas”.

La valoración mencionada, en medio de otro bombardeo aéreo somocista genocida, antes de que llegáramos al casco urbano de Nindirí, casi a las cuatro y media de la tarde, se produjo porque Róger Ortiz Padilla había fallecido en los brazos de un compañero de apellido Nicaragua; y Marta Lucía Corea Solís había muerto en brazos de  Dolores “Lola” Fonseca, ambas Combatientes Populares de Bello Horizonte. Aquella valoración agregaba que la mayoría de caídos en “Piedra Quemada” igualmente habían muerto desangrados, porque con nosotros no iba personal médico ni enfermeros para dar estos “primeros auxilios”.

Además, quienes valorábamos el asunto de la cantidad de muertos en “Piedra Quemada” habíamos participado activamente en dejar medio sepultados una gran cantidad de cadáveres, los cuales colocamos en zanjas pocos profundas y en huecos de la orilla del camino erizo de piedras. Tomamos arena, tierra, ramas, hojas secas y pedazos de trapos, y los tapamos, pensando en recuperarlos después. Una parte de los cadáveres fue recuperada. Una cantidad significativa de los cadáveres de aquellos Mártires generosos, no fueron encontrados. Hasta hoy no sabemos qué pasó realmente.

Al ampliar mi libro, editarlo e imprimirlo nuevamente en el año 2009, con nuevo título: “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, pensé en que era indispensable efectuar una investigación paciente y cuidadosa para establecer, aunque fuese de forma aproximada, la cantidad de hombres y mujeres (Combatientes Populares y pobladores implicados en la Insurrección en Managua) que cayeron en “Piedra Quemada” por el bombardeo aéreo infernal, lanzado por Anastasio Somoza Debayle, su Guardia Nacional y su dictadura sanguinaria genocida, en contra de aquellos casi siete mil replegados de Managua a Masaya.

Hacer estas investigaciones históricas requiere de conocimientos directos, implicancia directa, en primer lugar, elevadísimo interés en rescatar la memoria de quienes entregaron sus vidas generosas por la causa de Revolución Popular Sandinista; se necesitan recursos financieros, aunque sean muy limitados, para dedicarse durante meses o años a descubrir los nombres de los caídos, sus historias personales, y lo que hicieron en la Batalla Militar Sandinista Revolucionaria para derrocar a la tiranía somocista genocida, en Managua, Masaya, Carazo y Granada.

Esa oportunidad histórica llegó, en mi caso personal, en el año 20013, cuando en abril fui llamado por el Comandante Guerrillero, Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, quien hoy ostenta título profesional y era el Secretario Ejecutivo de la Asamblea Nacional. Cabrales me dio apoyo decidido para dedicarme a esta jornada de investigación de abril a octubre, en carrera maratónica, pues se hizo en homenaje a un aniversario más del fallecimiento del Comandante de la Revolución, Carlos Núñez Téllez, el jefe principal del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Mediante esa carrera maratónica logré establecer formalmente que durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, comenzando por los asesinados por la Guardia Nacional en el Reparto Schick Gutiérrez, en el lado Norte de “Piedra Quemada” y en Nindirí, cayeron 82 entre hombres y mujeres. Hubo 17 caídos a cuyas familias no fue posible encontrarlas para hacer la biografía de cada uno de ellos.

Esto no indica que la investigación esté terminada. Yo estoy convencido de que es posible que más hombres y mujeres hayan caídos durante el Repliegue a Masaya, y que todavía no lo sabemos. Es tarea de futuro inmediato y mediato.

Fueron fundamentales mis visitas y recorridos por decenas de barrios, colonias, repartos y asentamientos, para recoger datos sobre caídos (Mártires) y sobrevivientes insurreccionales

En esta labor de investigación sobre los caídos del Repliegue Táctico de Managua a Masaya fueron fundamentales por la cantidad de nombres y datos aportados, Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, Frank “Machillo” González Morales, Juan Carlos “Marcial” Soza Aragón,  Isabel Aráuz Rugama, Ramiro Salvador García Ramírez, Santiago Núñez Solís, Víctor y Carlos Cienfuegos Aburto, Víctor “Bayardo”, Dientes de Lata” Romero Pérez, Arsenio “Walter” Solís González, Antonio López….todos ellos participantes directos en la Insurrección de Managua y en el Repliegue de Managua a Masaya.

“Huesito” Mairena Obando, quien siempre promovió el llamado “Replieguito” por la Ruta Original del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, cada año recogía más datos sobre los caídos en “Piedra Quemada”.

En los casos de “Machillo” González Morales y “Marcial” Soza Aragón son dirigentes de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos Carlos Fonseca Amador, y como tales tienen relaciones directas con una gran cantidad de quienes fueron Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares en Managua, que son quienes más conocen sobre los caídos en la Insurrección en Managua y en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Isabel Aráuz Rugama, una de las sobrevivientes de la Insurrección en Managua y del Repliegue a Masaya, fue una de las dirigentes de la Asociación de Mujeres Luisa Amanda Espinoza y de la Asociación de Mujeres Sandinistas y como tal hizo un trabajo de recolección de nombres de caídos en la Insurrección en Managua y en el Repliegue a Masaya.

El listado y las biografías (muy reducidas y mutiladas) de estos Mártires del Repliegue a Masaya se adicionaron en las páginas finales del libro “Un Pueblo en Armas”, en su tercera edición  e impresión, en homenaje al Comandante Carlos Núñez Téllez.

Como consecuencia de ser una adición a “Un Pueblo en Armas”, las biografías fueron reducidas drásticamente, lo cual les quita vitalidad, y la gran cantidad de datos personales relacionados con acciones heroicas que cada uno de estos Héroes y Mártires hicieron en la Batalla Militar de Managua para derrocar a la dictadura somocista genocida.

Por este motivo, me pareció justo y necesario juntar todas estas biografías en un solo libro, con el fin de que para la memoria histórica, los nombres de estos Jefes Guerrilleros, Combatientes Populares, Milicianos y pobladores capitalinos heroicos, jamás sean olvidados.

Además, en la defensa sandinista revolucionaria de Masaya, después de ocurrido el Repliegue, cayó César Augusto “Moisés” Silva, un Jefe Guerrillero de primerísima calidad, de los más valientes, de los más eficientes, de los más audaces en la Batalla Militar de Managua. En mi libro “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya”  cuento cómo y por qué cayó este legendario Jefe Guerrillero, quien era obrero de la construcción y estudiante universitario cuando estalla la Insurrección en Managua, en junio de 1979.

En la propia Ciudad de Masaya, en defensa de Masaya, caen también los Combatientes Populares capitalinos, replegados, Danilo Aguirre Aragón y Santos Sobalbarro Blandón.

También caen los compañeros Walter Mendoza Martínez, Jefe Guerrillero GPP; Frank Toruño Porras y el Combatiente Popular Ismael Castillo. Mendoza Martínez había quedado en Managua como uno de los jefes de la resistencia militar activa en contra de la Guardia Nacional y EEBI somocistas genocidas, especialmente después de producirse el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Los tres fueron capturados cuando se desplazaban clandestinamente por las cercanías del Cerro La Barranca, donde la GN todavía tenía un contingente militar. Posteriormente los asesinan en el Cerro Coyotepe.

En la liberación de Jinotepe caen también los Jefes Guerrilleros, replegados de Managua, Rolando “Carlos”, “Cara Manchada” Orozco Mendoza, Justo Rufino Garay Mejía y Martín “Paco” Castellón Ayón.

Después del Triunfo de la Revolución, fallecen en distintas circunstancias Jefes Guerrilleros de la Batalla Militar de Managua y Masaya: Marcos Somarriba García, Walter “Chombo” Ferrety Fonseca, Sergio Gómez Vargas, William Ramírez Solórzano y el Comandante de la Revolución, Carlos Núñez Téllez, quien como miembro de la Dirección Nacional Conjunta del FSLN, era virtualmente el Jefe de la Insurrección en Managua y del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

 

Héroes y Mártires del Repliegue de Managua a Masaya

Marlene Fátima “Modesta” y “Mary” Aguilar Uzaga.

Marlene Fátima “Modesta” y “Mary” Aguilar Uzaga. Esta muchacha de 20 años vivía con su madre y cinco hermanos, todos integrados en la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final,  en la Colonia Nicarao. Era uno de esos seres excepcionales en aquellos momentos durísimos de la lucha política y militar para derrumbar a la tiranía somocista.

Su vivienda en la Colonia Nicarao era Casa de Seguridad y de fabricación de explosivos de Combatientes Populares y de Jefes Guerrilleros, era uno de los tantos pasadizos clandestinos de pobladores enfrentados a la guardia somocista, y como consecuencia los mandos dictatoriales le dejaron caer desde helicópteros artillados varias  bombas de 1,000 libras, rockette lanzados desde aviones Push and Pull y constantemente era sometida a fuego de metralla por francotiradores de la Guardia Nacional de Anastasio  Somoza Debayle.

Su madre Eloísa Uzaga Flores, mujer de 80 años actualmente, asegura que ya desde 1978 ella personalmente iba a dejarla y traerla al Colegio Salvador Mendieta, en la Colonia Centroamérica, porque guardias y “orejas” de la Oficina de Seguridad somocista ya la tenían amenazada de muerte por su involucramiento en trabajos clandestinos del Frente Sandinista, para derrocar a la dictadura. En el Colegio Salvador Mendieta estudiaba cuarto año de bachillerato.

Lo mismo ocurría con el resto de los hijos de Eloísa Uzaga Flores, porque todos se habían involucrado en trabajos clandestinos guerrilleros en busca afanosa de liberar Nicaragua de las garras del somocismo genocida, y de sus protectores criminales, los yanquis.

“Modesta” o “Mary” Aguilar Uzaga salía clandestinamente, con  un grupo numeroso de jóvenes, entre otros, Isabel Aráuz Rugama, Ricardo Sú Aguilar, Cela Patricia Amador Cisneros y Manuel Barrantes Aguilar, todos de la Colonia Nicarao, todos estudiantes de secundaria, a hacer “pintas revolucionarias” a la calle, “propaganda armada”, fogatas, emboscadas con explosivos a guardias nacionales, fabricaban bombas de contacto con otros grupos, hacían labores de correos clandestinos con sus responsables (Jefes Guerrilleros) Mario Barrantes, Iván Escobar e Iván Peña (sobrevivientes del Repliegue a Masaya), aprendían arme y desarme de numerosos tipos de armas, participaban juntos en reuniones de discusiones sobre por qué motivos debía ser derrocada la dictadura somocista genocida.

Jhonatán Amador era el responsable del grupo clandestino de la Nicarao y otros vecindarios, recuerda Eloísa Uzaga Flores, quien se muestra profundamente orgullosa del papel que jugó su hija en la Insurrección para tumbar al régimen dictatorial de Anastasio Somoza Debayle.

“Por nuestra casa pasaban jefes guerrilleros clandestinos como Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, Marcos Somarriba García, Walter Ferrety Fonseca y Rolando “Cara Manchada” Orozco Mendoza, por ejemplo, quienes ocasionalmente se quedaban escondidos en varias casas de la Colonia Nicarao. Los muchachos y muchachas integrados a la lucha armada, incluyendo mi hija Marlene Fátima Aguilar Uzaga, pertenecían a grupos cristianos organizados y al mismo tiempo a estructuras militares de la Insurrección”, recuerda  Eloísa Uzaga Flores, madre de “Modesta” o “Mary”.

En días previos a la Insurrección, u Ofensiva Final, Eloísa Uzaga Flores fue detenida violentamente por  patrullas de guardias somocistas, jefeados por Alberto “Macho Negro” Gutiérrez, y llevada a la que fue llamada Central de Policía de Managua, jefeada por el feroz esbirro Nicolás Valle Salinas, quien ya  durante la Insurrección se ufanaba al decir mediante la radio de la Guardia Nacional: “Tenemos armas y municiones para combatir 100 años, si queremos”.

Antes que ella, habían estado presos sus otros dos hijos: Jorge Douglas y Luis Rodolfo Aguilar Uzaga, porque los guardias de la Treceava Sección de Policía (“Sierra 13”, nombraban los guardias), ubicada frente al Cementerio Oriental, afirmaban que andaban “alterando el orden público y en actividades Sandino-comunista-terroristas”.

Uzaga Flores fue encarcelada y torturada, debido a denuncias de “orejas” de la Oficina de Seguridad en la misma Colonia Nicarao.  Eloísa tenía algunos amigos influyentes cercanos a la estructura de la Guardia Nacional somocista genocida, y de ese modo logró salir.

Tuvo que pagar varios miles de córdobas de “multa” por sus dos hijos y ella. Ese dinero tuvo que prestarlo en un banco, “y de ese modo, quedé “enjaranada”. “Andate de esa casa de la Nicarao, con toda tu familia… si no te vas, te hacemos el “pisa y corre” (es decir, matarla de una vez), le dijeron a  Eloísa en la Central de Policía somocista.

Un poco después de quedar libre Eloísa, la casa le fue “cateada” por otros guardias somocista genocidas, que afirmaban llegaban desde la Central de Policía, es decir, enviados directamente por Nicolás Valle Salinas.

Ya desencadenada la Insurrección, un Ofensiva Final, cuando Anastasio Somoza  Debayle y el alto mando de la Guardia Nacional deciden bombardear vecindarios de Managua con helicópteros y aviones artillados con rockette y ametralladoras calibre 50, la casa de  Eloísa Uzaga Flores sufre la caída y estallido de varias bombas de 1,000 y 500 libras, las cuales no mataron a nadie, “porque todos andábamos fuera; estábamos todos en labores de combate en las trincheras que estaban frente a la Fábrica Rolter, en la Carretera Norte”, recuerda la madre de “Modesta” o “Mary”.

Este grupo de la Nicarao “iba y venía” a las zonas de Bello Horizonte, Santa Rosa, Costa Rica y Larreynaga por orientaciones del jefe guerrillero Marcos Somarriba García, quien coordinaba la lucha armada contra el somocismo genocida en este Sector del lado de la Carretera Norte.

Al momento de producirse el Repliegue Táctico de Managua  a Masaya, este grupo en que iban los hijos de  Eloísa, entre ellos, “Modesta” o “Mary”, salen de la trinchera que estaba frente a la Fábrica Rolter, cruzan Bello Horizonte de Norte a Sur, cruzan también el cauce entre “Santa Bárbara” (hoy Barrio Venezuela) y finalmente llegan a la Calle de la Clínica Don Bosco, donde se concentraron alrededor de 7,000 managuas para iniciar el Repliegue a Masaya.

La salida del Repliegue Táctico de Managua a Masaya se produjo un poco después de las diez de la noche. Según Isabel Aráuz Rugama van juntos:  Marlene Fátima “Modesta” o Mary”, Cela Patricia Amador Cisneros, Manuel Barrantes, Ricardo Sú Aguilar y la propia Isabel Aráuz Rugama.|

Al llegar a “Piedra Quemada”, a las once de la mañana del 28 de junio de 1979, el bombardeo aéreo con bombas de 1,000 libras, rocktte y ametralladoras calibre 50, está en lo “fino”, matando gente y animales domésticos, destruyendo casas, convirtiendo en miles o millones de pedazos los pocos árboles de “Piedra Quemada”, mayoritariamente mamones, guanacastes,  ceibos, espinos negros y algunos chilamates.

El trayecto de bombardeo sostenido se produjo en un trecho de unos 750 metros entre el llamado Cruce Real de Caminos y el Kilómetro 22 de la Carretera a Masaya, conocido como “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua hacia el Volcán Masaya,

“Piedra Quemada” es un colchón de piedra volcánica, puntuda, eriza, que se prolonga más de dos kilómetros de Sur a Norte, desde los cuatro cráteres del Volcán Masaya, con rumbo Norte, cruzando la Carretera de Managua a Masaya.

Isabel Aráuz Rugama, coordinadora actual de la Asociación de Mujeres Sandinistas, recuerda que el bombardeo no cesaba, ya casi a la una de la tarde, cuando el grupo decidió seguir caminando hacia la salida de la Carretera por el Kilómetro 22, cuando se encontraron con una pila en que bebía agua el ganado.

Isabel se dispuso a beber agua de la pila. Se alejó un poco. El grupo se quedó un poco atrás, cuando, una vez más, cayó otro rockette, cuya explosión y charneles, mataron en el acto a Marlene Fátima “Modesta” o “Mary” Aguilar Uzaga, a Ricardo Su Aguilar, a Cela Patricia Amador Cisneros y a Manuel Barrantes.  Es decir, casi todo el grupo cayó en ese lugar de la pila de agua para el ganado. Isabel Aráuz Rugama se salvó por haberse retirado del grupo.

Estos  cadáveres de “Modesta” o “Mary”, de Celia Patricia, de Manuel Barrantes Aguilar, de Ricardo Sú Aguilar y decenas de cuerpos ya fallecidos por el bombardeo en este trecho de unos 750 metros de “Piedra Quemada”, fueron acomodados en oquedades o zanjas muy pequeñas en los alrededores y en la orilla del camino pedregoso, y los cubrimos con piedras y arena, para que no quedaran al descubierto.

Isabel Aráuz Rugama lloró inconsolable en ese pedazo de terreno cubierto de piedras volcánica, y hasta “renegó de Dios”, “porque cómo es posible que permita que una pandilla de asesinos somocistas estén matando a todo un pueblo”.

Doña Eloísa Uzaga Flores y su esposo Rodolfo Antonio Aguilar y un grupo numeroso de padres y madres de Héroes y Mártires caídos en “Piedra Quemada”, fueron llevados por Isabel Aráuz Rugama y otros a reconocer el sitio en que habían quedado sepultados superficialmente los cuatro inseparables amigos de lucha y revolucionarios sandinistas, incluyendo “Modesta” o “Mary” Aguilar Uzaga.

Sus cadáveres fueron recuperados casi un mes después, es decir, casi a finales de agosto de 1979. Los restos de “Modesta” o “Mary” están sepultados en el cementerio pequeño de la orilla de la Casa Comunal de la Colonia Nicarao. Es precisamente doña José Eloísa quien cuida ese cementerio, donde hay sepultados 17 Héroes y Mártires de la Insurrección y del Repliegue de Managua a Masaya, todos de la Nicarao. Hay una placa en que están sus nombres.

Eloísa tiene ahora (en 2013) 79 años. Sobreviven a “Modesta” sus hermanos: Luis Rodolfo, médico; Jorge Douglas, Combatiente Histórico organizado, José del Carmen, oficinista y Mario Antonio, también oficinista.

Eloísa solicita encarecidamente que le ayuden  desde el gobierno en el arreglo y sostén del Cementerio de los Héroes y Mártires de la Colonia Nicaragua, con el arreglo también la de la Galería de Fotos de estos 17 mártires, y que a ella misma le ayuden en el mejoramiento de su vivienda, la cual era “casa de seguridad” durante  la Insurrección y que fue bombardeada por la Guardia Nacional somocista genocida.

Uzaga Flores vive, o reside,  de la Escuela de la Colonia Nicarao dos cuadras al Norte y media al Oeste,  y tiene los teléfonos: 22481960 y 85543128.

Cela Patricia “Mercedes” Amador Cisneros

Cela Patricia “Mercedes” Amador Cisneros era una chavala jovencita, de apenas 13 años cumplidos. Estudiaba en el Liceo Franciscano, en el Reparto Altamira. Era una revolucionaria sandinista convencida, pertenecía a grupos de centenares de jóvenes rebeldes antisomocistas, cuyos padres y ellos mismos habían sido encarcelados, torturados y amenazados de muerte por las bandas de asesinos y torturadores de la Guardia Nacional somocista genocida, especialmente los guardias de la “Treceava Sección de Policía” (“Sierra 13”, decían los guardias), uno de cuyos jefes era el sargento Alberto “Macho Negro” Gutiérrez, quien llegaba a la Colonia Nicarao a sembrar el terror, especialmente por las noches.

Cela Patricia “Mercedes” Amador Cisneros era hija de José Leonardo Amador y de María del Socorro Cisneros Méndez, “yunta” de Eloísa Uzaga Flores, la mamá de “Modesta” o Mary” Aguilar Uzaga.

“Mercedes” Amador Cisneros vivía en la casa número E-275 de la Colonia Nicarao, donde ahora reside su primahermana Giselle Ebans Amador, quien guarda amorosamente los recuerdos revolucionarios consecuentes de Cela Patricia “Mercedes” Amador Cisneros, guiada, de algún modo, por Eloísa Uzaga e Isabel Aráuz Rugama..

Cela Patricia Amador Cisneros era de la “pelota” de Marlene Fátima “Modesta” o “Mary” Aguilar Uzaga y de Isabel Aráuz Rugama. Se juntaban para estudiar, se unían para enfrentar militarmente a los guardias que llegaban a aterrorizar a la Colonia Nicarao, se juntaron al estallar la Insurrección, u Ofensiva Final, en junio de 1979, y andaban juntas haciendo labores de Combatientes Populares, correos clandestinos de los Jefes Guerrilleros, fabricaban bombas de contacto, perfeccionaban juntas las formas de evadir a los guardias, a los “orejas” de la Oficina de Seguridad y a los informadores oficiosos del somocismo genocida en la Colonia Nicarao, y también, a escondidas,  practicaban el arme y desarme de armas de todo tipo y calibre, incluyendo fusiles automáticos como los Fal, M-16  y Galil.

Además del horror impuesto por los opresores somocistas en Managua, como motivo para insurreccionarse, Cela Patricia contaba con el ejemplo de su hermano Emilio Jhonatán “Comandante Chepe” Amador Cisneros, quien había caído antes en Jinotepe, durante un asalto del Frente Sandinista clandestino en la Renta de esa cabecera departamental de Carazo. Su hermano “Comandante Chepe” le decía que era necesario enrolarse en la lucha armada, para derrocar militarmente a la dictadura somocista genocida.

“Ahí va Celita”, comentaban en el vecindario de la Nicarao cuando su rostro y cuerpo infantil atravesaban sombras, huecos y callejones, rumbo a cumplir una tarea de orden militar insurreccional, sola o en compañía de “Modesta” Aguilar Uzaga y de Isabel Aráuz Rugama, actual coordinadora de la Asociación de Mujeres Sandinistas de Managua.

Las historias de boca en boca en la Colonia Nicarao y en la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos, encabezada por Frank “Machillo” González Morales, indican que Cela Patricia Amador y Marlene Aguilar Uzaga operaban juntas como correos clandestinos y portadoras de armas, municiones y bombas de contacto, ya en la Insurrección u Ofensiva Final, por encargos de sus responsables en la Colonia Nicarao, entre otros: Iván Escobar, Iván Peña y Manuel Barrantes, quienes eran dirigidos a su vez por Jefes Guerrilleros como Ramón “Nacho”  Cabrales Aráuz y Marcos Somarriba García.

Cela “Mercedes” y Marlene “Modesta” se movían sigilosamente en vecindarios como la misma Nicarao, Reparto Santa Julia, Don Bosco, “Meneses” y “Santa Bárbara”, hoy Barrio Venezuela;  “Salvadorita” (hoy Cristhian Pérez Leiva), Costa Rica (antes Barrio Blandón), Bello Horizonte, Santa Rosa y por el lado del Puente Larreynaga, en la Pista de la Resistencia Sandinista.

Con Cela Patricia trabajaban también en la clandestinidad “José del Carmen Camiche”, también Mario Aguilar y “Manotas”.

Estas tres muchachas mencionadas participaban inclusive en combates contra la guardia somocista genocida en barricadas en la misma Colonia Nicarao, en el Puente El Edén y en Santa Rosa, pero en sus casas  eran pocos los familiares que sabían o conocían de las actividades clandestinas de Cela, Marlene e Isabel Aráuz Rugama.

La madre más integrada de todas ellas en la Nicarao era Eloísa Uzaga Flores, madre de “Modesta” o “Mary”, porque todos sus hijos e hijas y ella misma estaban plenamente integrados en la Insurrección y debido a que la chela Eloísa Uzaga Flores inclusive había sido hecha prisionera por la guardia, en varias ocasiones, y tuvo que pagar multas de hasta 10,000 córdobas, lo cual la dejó “enjaranada”  en el banco.

Según sus familiares, quienes se muestran orgullosos de Cela Patricia “Mercedes” Amador Cisneros, ésta nunca dijo nada acerca de las actividades guerrilleras clandestinas en que andaba metida, pues el grupo, días antes de la Insurrección, llegaba en horario correspondiente de las clases, se les veía estudiar, pero se iban, dejaban dicho que andaban haciendo “un  mandado” donde Marlene, por ejemplo.

Volvían a la hora acostumbrada para continuar estudiando. Cuando estalló  la Insurrección u Ofensiva Final, todas ellas andaban plenamente integradas, se les veía sudadas, sucias, cansadas, chimadas en los brazos y piernas, llegaban sólo a comer y cambiarse de ropas un poco oscuras. Cela Patricia no comentaba con nadie que andaba plenamente integrada en la Insurrección, comenta una familiar, aunque se sospechaba que el grupo en eso andaba.

Cuando llegó el momento de partir en el Repliegue Táctico a Masaya, el grupo numeroso de la Nicarao, por separado, cada uno y una, llegaron a sus casas y les dijeron a sus madres, padres, hermanos y otros familiares, que se iban en retirada, porque hacían falta municiones, aunque no sabían hacia dónde era ese Repliegue ordenado por el Estado mayor del Frente Interno, integrado por los Comandante Carlos Núñez Téllez, Joaquín Cuadra Lacayo y William Ramírez Solórzano.

En su casita de la Colonia Nicarao recuerdan que Cela Patricia llegó a despedirse cuando ya estaba un poco oscuro, después de las seis y media de la tarde, cuando el Sol se había ocultado en el horizonte y debido a que Anastasio Somoza Debayle, el tirano genocida, había mandado a cortar la energía eléctrica en todos los vecindarios insurreccionados en Managua.

Cela Patricia se puso una ropa oscura y zapatos también oscuros. Le ofrecieron un reloj y ella contestó que no, “porque no debemos llevar puesto nada que brille en la oscuridad, para que los guardias no nos detecten”, respondió Cela Patricia Amador Cisneros cuando ya su silueta delgadita de niña de 13 desaparecía en la oscuridad de las calles de la Colonia Nicarao. Iba a juntarse con “la pelota”  de compañeras y compañeros Combatientes Populares para irse rumbo a la Calle de la Clínica Don Bosco, situada en el “Reparto Meneses”, también conocido como “Santa Bárbara”, hoy Barrio Venezuela.

Cela Patricia Amador Cisneros cayó con un grupo de jóvenes Combatientes Populares en “Piedra Quemada” por el feroz bombardeo aéreo somocista genocida el 28 de junio de 1979, cuando el  grueso del Repliegue Táctico de Managua Masaya se desplazaba por este sector del lado Norte del Volcán Masaya.

Las versiones de compañeros de viaje en el Repliegue indican que a Cela Patricia “Mercedes” Amador Cisneros fue “partida” por los charneles de una de las miles de bombas que lanzaron los pilotos genocidas contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, a la altura de “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua al Volcán Masaya.

Su cadáver, dichosamente, fue bien colocado en una oquedad de la orilla del camino pedregoso, lleno de piedras erizas o puntiagudas. Al cuerpo de Cela Patricia se le echaron piedras, arena y un poco de cal encima, pues en ese momento ni se supo de dónde salió un saco de cal.

Esto permitió que un grupo de cadáveres de caídos, incluyendo el de Cela Patricia se conservaran en buen estado.

Al retornar de Masaya a Managua con el triunfo de la Revolución Sandinista el 19 de julio en la tardecita, el grupo sobreviviente de la Colonia Nicarao fue donde las madres de Cela Patricia, de Marlene “Modesta” y de Manuel Barrantes, a comunicarles que los tres habían caído en “Piedra Quemada”.

Los mismos jóvenes, hombres y mujeres, con las respectivas Madres y Padres de estos y estas Héroes y Mártires caídos en el célebre Repliegue de Managua a Masaya, organizaron inmediatamente un grupo, consiguieron vehículos y permisos para moverse, y el 21 de julio de 1979, mediante la localización que habían dejado los sobrevivientes, fueron a “Piedra Quemada” y rápido encontraron sus cadáveres, sepultados en oquedades poco profundas y cubiertos con piedras, arena y un poco de cal encima.

Sus cuerpos estaban casi intactos. A doña María del Socorro Cisneros no le fue difícil identificar a su hija Cela Patricia, pues el cadáver tenía sanitas las prendas de vestir que se había puesto al salir de su casa entre las sombras de la noche del 27 de junio de 1979.  Es decir, había pasado un poco menos del mes de aquel día 27 de junio de 1979.

María del Socorro, Eloísa Uzaga Flores, don Manuel Barrantes, los sobrevivientes del Repliegue de la Colonia Nicarao y dirigentes comunales, tomaron la decisión de ir a comprar ataúdes en Masaya, colocaron los cadáveres dentro de los ataúdes allí en “Piedra Quemada”, y en caravana fúnebre se los trajeron a la Colonia Nicarao, en Managua.

La inmensa mayoría de estos vecinos siempre fueron rebeldes, opositores sólidos contra el régimen somocista genocida. Al llegar los cadáveres de Cela Patricia, Marlene “Modesta” o Mary” Aguilar Uzaga y Manuel Barrantes, tomaron la decisión de que los 17 Héroes y Mártires de la Colonia Nicarao, caídos en la Insurrección en la Zona Oriental de Mangua y en el Repliegue de Managua a Masaya, fuesen sepultados todos en el lado Este de la Casa Comunal e Iglesia de la misma Colonia Nicarao.

Mediante una ceremonia solemne, llena de lágrimas de familiares y amigos, y al mismo tiempo de alegría por estar ya en una Patria Liberada, los cadáveres fueron colocados de uno en uno en sus tumbas, las cuales se conservan hasta hoy con sus respectivas cruces y nombres en el costado Este de la Iglesia y Casa Comunal de la Colonia Nicarao, incluyendo los nombres de Cela Patricia Amador Cisneros, Marlene Fátima Aguilar Uzaga y Manuel Barrantes Aguilar.

En el centro de este Cementerio de Héroes y Mártires, está erigido un monumento, en cuyo centro hay una placa metálica con los 17 nombres de Héroes y Mártires de la Colonia Nicarao. Esa placa se colocó,  nuevamente hace poco tiempo, con apoyo de la Embajada de Venezuela.

Eloísa Uzaga Flores, madre de Marlene “Modesta” o “Mary” Aguilar Uzaga, es quien cuida y limpia cada tres días el local y entrada de la Galería de los Héroes y Mártires y el Cementerio mencionado. Eloísa Uzaga, quien tiene ya 79 años, se queja de que tanto vecinos como personas de fuera de la Colonia Nicarao ensucian el frente de la Galería y también han dañado las instalaciones del Cementerio. Señala que no recibe apoyo de ningún tipo ni de los dirigentes comunales ni de los dirigentes políticos FSLN de la Colonia Nicarao.

Eloísa solicita ayuda y responde a los teléfonos: 22481960 y 85543128. En este caso de Cela Patricia se puede consultar más datos a Eloísa Uzaga, quien reside del portón Norte de la Escuela de la Nicarao, dos cuadras al Norte y media al Oeste. También a Giselle Ebans Amador en la casa No. 275.

Manuel Barrantes Aguilar

Manuel Barrantes Aguilar estudiaba su quinto año de bachillerato en el Instituto Franciscano, en el Reparto Altamira.  Tenía apenas 19 años, y consideraba indispensable enrolarse en la lucha armada para derrocar al régimen somocista genocida,  porque éste impedía las libertades más elementales al pueblo nicaragüense. Mario José Barrantes, su hermano mayor, tenía la categoría de responsable de grupos en la estructura político-militar clandestina del FSLN, en la Colonia Nicarao.

Manuel era empleado  en la Farmacia Managua y Mario José ya había coronado su carrera de electricista industrial,  en el INTECNA, en Granada. No logró empleo en ninguna parte, en ese momento, porque la Insurrección estalló en esos días de junio de 1979.

La vivienda de Manuel Barrantes Rueda, el padre, y Rosa María Miranda, la madre, era “casa de seguridad” de jefes guerrilleros como Marcos “Salvador” Somarriba García, Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz y otros;  estaba convertida en buzón de armas, en paso de Combatientes Populares que hacían labor de correos clandestinos y hasta de dormitorio ocasional de Marcos “Salvador” Somarriba García, quien allí en la casa de Barrantes, en un cuarto del fondo, usaba un radio de ocho bandas de aquellos días para localizar el radio de la Guardia Nacional somocista y también el medio electrónico radial usado por la estructura político-militar del Frente Interno del FSLN, en Managua. Manuel Barrantes Rueda, padre, venía organizado desde los tiempo de Movilización Republicana. Así que él mismo era la mejor escuela de lucha para sus hijos.

También escuchaban Radio Sandino clandestina en ese radioreceptor, mencionado arriba,  de Manuel Barrantes Rueda.

Manuelito Barrantes hijo era algo así como un especialista en conseguir los materiales químicos y físicos para fabricar bombas de contacto en coordinación con otros colaboradores, entre los cuales estaban el “Tigre” Pavón del Barrio Larreynaga. Pavón tenía una fábrica de bombas y cohetes del Puente El Edén tres cuadras al Oeste.

Dentro de la casa, padre e hijo y otros Combatientes Populares, tenían un hueco, en el cual colocaban materiales explosivos y las bombas de contacto, ya elaboradas para ser usadas contra las patrullas de guardias somocistas genocidas en toda la Zona Oriental de Mangua.

A la orilla del hueco estaba un perro bravo amarrado, llamado “Lobo”,  para que nadie se acercara. Manuelito Barrantes hijo también tenía como misión fundamental conseguir medicinas y medios para aplicar “Primeros Auxilios” a heridos.

Al producirse el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, Manuelito hijo todavía llega a la casa de su padre, llena una caja con medicinas y otra caja con bombas de contacto; se puso unas botas nuevas, su madre, Rosa María Miranda, le aliñó una colcha en una bolsa, un pantalón, una camisa, varios pañuelos, un calzoncillo; y ceremonioso, antes de salir de la casa, les dijo a su padre y a su madre: “Tomen este dinero, compren comida, cuídense… vamos en Repliegue, no sé adónde, ¡volveremos¡”.

Manuel era el hijo menor. También estaban integrados a la Insurrección y se fueron en el Repliegue de Managua Masaya: Mario, Víctor y Marvin. Mario tenía responsabilidades de jefe guerrillero en la Insurrección y también en el Repliegue. Los cuatro llegaron a despedirse de sus padres, cuando eran las seis de la tarde del 27 de junio de 1979, día  y noche en que se inició el Repliegue de Managua a Masaya.

La versión de sus hermanos es que iban juntos al salir el Repliegue de Managua a Masaya. Al llegar a “Piedra Quemada”, por el feroz y mortal bombardeo de la Guardia Nacional somocista genocida, se separaron.  Manuel, debido a que era nervioso por ser el más joven, presuntamente no siguió las instrucciones que daban los jefes: Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano, Walter Ferrety, Joaquín Cuadra Lacayo y Osvaldo Lacayo, de que todo mundo permaneciera “pecho en tierra” contra troncos, piedras grandes y en zanjas, para evadir un poco los charneles de las bombas, y debido a eso, posiblemente, fue impactado por los explosivos en “Piedra Quemada”.

Al llegar a Masaya, sus tres hermanos, estaban desconsolados. Víctor llegó primero a Masaya. Al volver a Managua el 19 de julio de 1979, sus tres hermanos sobrevivientes trajeron a sus padres la noticia de  desaparición de Manuelito.

Don Manuel se fue a “Piedra Quemada” con una foto de Manuelito, para mostrársela a campesinos de ese sitio Norte del Volcán Masaya, y de ese modo, dio con su cadáver. La versión campesina indica que Manuelito iba con una muchacha ya casi cruzando hacia la Carretera a Masaya, cuando fueron descubiertos por el piloto somocista asesino, quien les descargó su carga mortal de rocktte y los mató a los dos.

El campesino no identificado tomó los cadáveres, los metió en una zanjita rocosa y los cubrió con piedras y arenas del mismo Volcán Masaya. Allí estaban los dos cuerpos. Don Manuel no supo quién era la muchacha. No tenía el dinero en el bolsillo. La colcha que su madre le aliñó a Manuel, la tenía encima, como para cobijarlo. Don Manuel, su padre, lo reconoció por el pelo y las muelas, las cuales tenían calzas recientes; por un anillo de oro, por sus botas recién estrenadas.

Don Manuel y su esposa, ambos con más de 70 años de edad, residen en la Colonia Nicarao, del llamado “Cacique Nicarao”, tres cuadras  al Lago, segundo callejón al Oeste, casa número E-447. Sus hijos sobrevivientes: Mario es mayor retirado del Ejército, Víctor Hugo es teniente retirado del mismo Ejército, y presidente de una Asociación de Militares Retirados. Tiene el teléfono: 22498269.

Aristeo “Sebastián” Benavidez y Carlos “Paco” Miranda

Aristeo “Sebastián”  Benavidez y Carlos “Paco” Miranda se hicieron conocidos en la marcha del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, porque ambos cayeron heroicamente durante un combate contra una patrulla de guardias somocistas genocidas unos 150 metros antes del Cruce de Veracruz, en medio de un plantío de chagüites, donde los soldados asesinos estaban escondidos con una ametralladora calibre 50, montada en un camión. Aristeo Benavidez era cuadro orgánico o militante entrenado y probado del Frente Sandinista clandestino

El llamado Cruce de Veracruz es en realidad un cruce de caminos con la Carretera que va de la Comarca Veracruz, Municipio de Nindirí, hacia el Puente de Ticuantepe, del Municipio de Ticuantepe, en la Carretera a Masaya.

Eran un poco después de las seis de la mañana del 28 de junio de 1979. En ese sitio se desplazaba sigilosamente  el grueso del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Todos, sin excepción, íbamos hurgando con las miradas nerviosas por entre árboles,  chagüitales (plátanos, guineos, bananos) y matorrales en las cercanías del Cruce de Veracruz.

Aristeo “Sebastián” Benavidez y “Paco” Miranda, dos diestros Jefes Guerrilleros, formaban parte de un grupo selecto de combatientes que iban en la vanguardia, explorando, limpiando el camino de guardias somocistas genocidas, de “orejas”, “soplones” y “paramilitares”, cuando, repentinamente, explotó una balacera sonora que cortaba matorrales y ramas por centenares.

Precisamente, en ese momento, en medio del tiroteo, apareció William “Aureliano” Ramírez Solórzano, miembro del Estado Mayor del Frente Interno, con un fusil automático en las manos, desplazándose  agachado, rápido como una gacela, dando órdenes de que todo mundo se tendiera “pecho en tierra” en el suelo, y a la vez distribuyendo a los mejores combatientes para que hicieran un anillo militar en torno al sitio en que se escuchaba que estaba vomitando balas por centenares la ametralladora calibre 50.

El combate o balacera duró unos siete minutos. Los matorrales y arboleda nutrida impedían ver lo que realmente estaba pasando, y además, todavía estaba un poco oscuro, pues el Sol  no iluminaba totalmente.

Se supo después del combate rápido que Aristeo y “Paco” Miranda estaban con sus fusiles automáticos, disparándolos, parapetados en árboles, en la primera línea de fuego en contra de los guardias somocistas genocidas.

Este combate rápido sacudió y alarmó a todos los integrantes del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. No se supo cuántos guardias eran, pues huyeron entre los matorrales hacia el lado Norte de Veracruz.

No se oyeron más disparos. Al concluir la balacera, un grupo de Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares aparecieron en medio de los matorrales cargando dos cuerpos sin vida. A los Jefes y Combatientes se les notaban los ojos llenos de lágrimas y al mismo tiempo, furiosos porque habían caído heroicamente dos compañeros guerrilleros valiosísimos.

Uno de ellos tenía la cara partida por un balazo de la ametralladora calibre 50. No pude saber si era Aristeo o “Paco” Miranda. La noticia de los dos caídos se propagó como hilo de pólvora agarrando fuego. Virtualmente, todos los participantes en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya estábamos allí en ese momento, en el Cruce de Veracruz, antes de meternos en una encajonada, rumbo a “Piedra Quemada”.

No podíamos ir cargando muertos. La carga de heridos era de casi 200, entre hombres y mujeres, todos jóvenes, algunos casi niños.

“Aureliano” Ramírez Solórzano ordenó que los dos caídos fuesen sepultados al pie de un árbol de ceiba. Un árbol antiguo, de raíces profundas. Se hizo una zanja, de forma rápida, y ahí quedaron sepultados.

Pregunté cómo se llamaban y no fue posible saberlo. Casi todos los participantes del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, de los días 27, 28 y 29 de junio de 1979, no daban sus nombres, y eran conocidos sólo por seudónimo, o sencillamente, ni seudónimo, ni nombre alguno.

Fue hasta que el Diario BARRICADA del 31 de agosto de 1979, en su página tres, publicó una nota periodística sobre Aristeo “Sebastián” Benavidez, pude darme cuenta que se trataba de uno de los dos caídos en combate frontal contra la guardia somocista genocida en el Cruce de Veracruz.

Y fue varios años, quizás 12 años después del 28 de junio de 1979, que Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, me dijo que el segundo caído en combate en el Cruce de Veracruz era Carlos “Paco” Miranda.

Aristeo Benavidez era de Estelí, del Barrio San Antonio; y “Paco” Miranda era de Matagalpa, supuestamente del Barrio Guanuca. Los dos cadáveres fueron recuperados, porque la inmensa mayoría de replegados sabíamos que habían sido enterrados al pie del ceibón, situado a unos 100 metros al Oeste del Cruce de Veracruz.

Según parte del historial publicado por BARRICADA en agosto de 1979,  Artisteo Benavidez era un cuadro orgánico o militante del Frente Sandinista clandestino,  formidablemente bien preparado desde 1971. Poseía entrenamiento militar guerrillero, preparación política e ideológica, estudiaba historia y analizaba cuidadosamente lo que ocurría en Nicaragua con la opresión militar somocista genocida.

Sin embargo, su integración plena, total a la lucha, se efectúa hasta en los primeros meses de 1977, en Estelí. En la Ciudad y en el Campo distribuye propaganda política y armada, participa en mitines relámpagos en vecindarios y dentro de autobuses urbanos e Interlocales.

Participa en emboscadas a patrullas de la guardia somocista, gestiona casas de seguridad para Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares, organiza buzones de armas en Estelí, se especializa también en fabricación de explosivos, y al mismo tiempo hace labor de correo clandestino del FSLN en el Norte de Nicaragua.

En el mismo año 1977 lo meten preso en Estelí por quebrar los vidrios de una camioneta de un político somocista. Los vecinos de su Barrio San Antonio gestionan para sacarlo de la cárcel y lo logran. Después caen presos varios vecinos, y entonces es él quien se mete a realizar gestiones para que sus amigos y vecinos sean liberados de las cárceles somocistas.

La persecución de la opresión somocista en su contra, no se ha terminado. En el mismo año 1977, según el relato periodístico de BARRICADA, la guardia lo vuelve a meter preso, y ahora lo obligan a recorrer calles, preso por supuesto, para que señale dónde están escondidos el doctor Alejandro Dávila Bolaños,  Marcelino Valenzuela y Luis Irías, todos de Estelí y buscados por el somocismo genocida.

Logra salir libre. En septiembre de 1978 aparece con su hermano Rodolfo metido en la Insurrección de Estelí, precisamente, en septiembre de 1978. En esos días es nombrado por el Frente Sandinista clandestino, encabezado por el “Zorro” Rivera, como Comandante de una escuadra de Combatientes Populares, la cual él ubica en la “Ladrillería Hermanos Rayo”.

La Insurrección de Septiembre en Estelí, así como en el resto del país, fue como un gran ensayo de lo que pasaría después con la Insurrección u Ofensiva Final de junio de 1979.

Al participar en la Insurrección de Septiembre, Aristeo Benavidez aparece con el nombre de “Comandante 13”. Los participantes en esta Insurrección  se ven obligados a retirarse, pues ya habían cumplido sus objetivos de hostigar a la guardia somocista genocida, de poner a prueba el arrojo de los Combatientes Populares y los deseos de la población de lanzarse definitivamente a la lucha armada, para derrumbar a la tiranía  de Anastasio Somoza Debayle.

Con los insurrectos, encabezados por Jefes Guerrilleros antiguos, subieron a los cerros de los alrededores de la Ciudad de Estelí, para evadir a los guardias criminales.

En enero de 1979,  refiere el reportaje indicado de BARRICADA, trasladan a Aristeo Benavidez a Managua, para realizar operativos político-militares de gran envergadura.

Y efectivamente, es uno de los integrantes de la escuadra guerrillera del FSLN clandestino que asaltó la casa de José “Papa Chepe” Somoza en la Loma de “Chico Pelón”, situada de la Shell de Ciudad Jardín al tope Norte, en el barrio Los Ángeles, en Managua.

Ese asalto a la casa de “Papa Chepe” Somoza, hermano de Anastasio Somoza Debayle, dio como consecuencia una enorme recuperación de armas de guerra, incluyendo artillería pesada, más municiones y pertrechos militares.

Además, Aristeo Benavidez, en estos primeros meses del año 1979, trabajó también como agitador sindical en la Carretera Norte y distribuidor de propaganda política y armada entre trabajadores fabriles y pobladores barriales.

Es nombrado jefe de varias escuadras que hacen “tomas militares y propagandísticas” relámpagos en numerosos vecindarios de Managua, entre otros Waspán, Santa Rosa, Costa Rica, Larreynaga y Bello Horizonte.

En mayo, ya a las puertas de la Insurrección u Ofensiva, al mando de una escuadra militar del FSLN clandestino aparece Aristeo Benavidez asaltando la empresa trasnacional PEPSI-COLA, ubicada de la Shell Waspán varias cuadras al Sur. Hace recuperación económica o de dinero, y en su discurso ante los trabajadores de la PEPSICOLA afirma que esa escuadra es del “Movimiento Pueblo Trabajador”.

En la balacera en la PEPSICOLA resulta herido en una mano y pierde  un dedo, pero a pesar de eso, no ceja en el asalto y tampoco retrocede para echarse el discurso frente a los trabajadores, mientras un hilillo de sangre chorreaba de su mano hacia el piso.

Ya en plena Insurrección, tomando en cuenta sus cualidades de Combatiente extraordinario, es designado jefe de una “Unidad Móvil de Combate José Benito Escobar Pérez”, con la cual realiza combates en Ducualí, en El Dorado, en Larreynaga, en El Edén, en el Barrio Costa Rica, y le asignaron también un papel significativo para que esta “Unidad Móvil de Combate José Benito Escobar Pérez” fuese una de las que participara en la destrucción definitiva de la superodiada “Treceava Sección de Policía”, en la que estaba el multiasesino y torturador de la guardia somocista genocida, Alberto “Macho Negro” Gutiérrez.

Era un Jefe Guerrillero valiente, inteligente, intrépido, audaz, cuidadoso en su accionar combativo, y esas cualidades las demostró una vez más al ocurrir un combate feroz con la Guardia Nacional en el Barrio San Cristóbal, donde a punta de temeridad, audacia y certeza en disparos y ráfagas de ametralladora, le arrebató una tanqueta artillada a los soldados criminales de la dictadura somocista.

Entre sus compañeros de combate se decía que era como “un maestro en el manejo de las armas de todo tipo, y, sobre todo, cómo disparaba con tanta certeza, sin desperdiciar municiones”.

Sus armas favoritas en los combates en la Zona Oriental de Managua eran un fusil fal y una pistola calibre 32. Se las ingeniaba para conseguir los tiros, y se ufanaba de que él, con su escuadra, le quitaba las armas y municiones a los guardias somocistas genocidas.

Con ese fusil fal y la pistola 32 se enfrentó a la patrulla de la GN, que con una ametralladora calibre 50 parecía estar emboscada en ese chagüital del Cruce de Veracruz.

El relato de BARRICADA del 31 de agosto de 1979 indica que Aristeo “Sebastián” Benavidez cayó allí, en el cruce de Veracruz, durante ese combate mencionado.

Los guardias criminales huyeron. El Repliegue Táctico de Managua a Masaya perdió en el Cruce de Veracruz a dos de sus mejores Combatientes Populares e hijos revolucionarios. Se recuperaron la ametralladora y el camión en que estaba montada sobre un trípode. El camión estaba lleno de tiros variados, especialmente para la ametralladora calibre 50. También había en el camión una enorme cantidad de paquetes de cigarrillos y monedas de distintos valores en córdobas.

Esta ametralladora calibre 50 en manos del Estado Mayor del Frente Interno y de los replegados se convirtió en un elemento valiosísimo para mantener muy elevados a los helicópteros que lanzaban bombas de 1,000 libras y a los Push and Pull, lo cual, de alguna manera, contribuyó a que hubieran menos muertos y heridos en “Piedra Quemada”, frente al Volcán Masaya.

BARRICADA indicaba que los restos de Aristeo Benavidez habían sido llevados a Estelí, para sepultarlos allá con los honores correspondientes.

Sobre Aristeo Benavidez se le puede consultar al Comandante Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz y a Frank “Machillo” González Morales, coordinador de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, situada de la “Racachaca” cuadra y media al Sur, en el Barrio Altagracia.

Miguel Ángel Bonilla Obando

Miguel Ángel Bonilla Obando era un intelectual universitario encumbrado, de 33 años, rebelde, revolucionario, antisomocista y educador profundo y labrador de conciencias con sus discursos conmovedores en los auditorios de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en Managua; y en centros fabriles capitalinos y fuera de Managua.

Esto ocurría por su posición política revolucionaria contra la tiranía somocista  genocida, mientras al mismo tiempo era presidente del Frente Estudiantil Revolucionario (FER) y del Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN).

Miguel Ángel Bonilla Obando era profesor de inglés en el Recinto Rubén Darío, de la UNAN-Managua. Había sido antes maestro en colegios famosos como el Miguel Ramírez Goyena,  en el Instituto Maestro Gabriel, en el Colegio Calasanz, en el Instituto Pedagógico de Managua y en el Instituto Faustino Sarmientos.

Además, como su familia era pobre y su padre había fallecido cuando él estaba en el vientre de su madre, Miguel Ángel Bonilla Obando se había graduado también como técnico básico en electricidad  y refrigeración en el Instituto Técnico Vocacional, ubicado siempre de La Subasta hacia el Norte, en la orilla del Lago de Managua.

Para los estudiantes luchadores de la UNAN-Managua y en León, también en la Universidad Centroamericana, era como un imán repleto de conciencia política antisomocista hacerse presente a los auditorios, especialmente el Fernando Gordillo, cuando Miguel Ángel Bonilla Obando iba a pronunciar un discurso, o sencillamente haría una disertación académica, porque siempre la convertía en un poderoso y coherente discurso político antisomocista y antidictatorial.

Miles de estudiantes universitarios y de secundaria se veían sacudidos positivamente para meterse en la lucha política y armada antidictatorial cuando escuchaban a este recio intelectual revolucionario, formado en la lucha a punta de sacrificios personales y colectivos en la Universidad Nacional y en centro fabriles de Managua, León, Carazo y Chinandega, adonde también acudía invitado para pronunciar discursos encendidos en contra de la opresión-yanqui-somocista de más de 40 años en  Nicaragua.

A esos auditorios de la UNAN-Managua acudía a escucharlo y verlo el niño Mártir Luis Alfonso Velásquez Flores. Después de oírlo, Luis Alfonso Velásquez Flores se subía a un asiento para hacerse ver, e imitaba a Bonilla Obando lanzándose una arenga en medio de la multitud estudiantil universitaria, la cual se ponía de pies y los aplaudía largamente.

Recuerdo una vez que Luis Alfonso  Velásquez se subió a la azotea de uno de los pabellones de la UNAN-Managua, con un megáfono en mano, y desde allí se lanzó un discurso antisomocista encendido ante centenares de estudiantes universitarios, instándolos a continuar la lucha, a organizarse, a entrenarse para enfrentar militarmente al somocismo genocida. Abajo del pabellón estaba Miguel Bonilla Obando observando a Luis Alfonso y aplaudiéndolo.

Se puede afirmar que Miguel Bonilla Obando jugó un papel excepcional en elevar la conciencia política y revolucionaria de varios miles de estudiantes universitarios y de secundaria, y de obreros fabriles y de pobladores, para que éstos se integraran a la lucha antisomocista sin vacilaciones, y con las armas en las manos.

Miguel Ángel Bonilla Obando aparece en el listado oficial de Mártires del libro “Porque viven siempre entre nosotros”, del Instituto de Estudios del Sandinismo; y de “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, de Pablo E. Barreto Pérez.

La Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” ubica a Bonilla Obando como otro de los caídos en la Jornada del Repliegue de Managua a Masaya (realizado los días 27, 28 y 29 de junio de 1979) porque también cumplía misiones designadas por el Estado Mayor del Frente Interno, encabezado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo, en torno al Repliegue de más de seis mil managuas, que iban rumbo a la “Ciudad de Las Flores” o Ciudad de Masaya.

El testimonio de la dirigencia de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” añade que Miguel Bonilla Obando regresó a su casa en la madrugada del 28 de junio, después de cumplir tareas de inteligencia y militares del Repliegue de Managua a Masaya. Se había ya acostado esperanzado de que la guardia somocista genocida no llegaría a buscarlo.

Sin embargo, numerosos guardias, “orejas” y soplones del régimen somocista genocida llegaron pateando las puertas de su casa, y se metieron a sacarlo para matarlo atrozmente, como acostumbraban, dentro de su vivienda, donde lo balearon y luego de forma feroz lo remataron estampándole pedradas en la cabeza y en todo el cuerpo. Seguramente creían que matándolo se detendría el derrumbe del régimen sanguinario somocista.

Es conocido en Managua que hay una Colonia con su nombre, ubicada en el costado sur de la UNAN-Managua. Esta Colonia antes se llamaba ZOGAIB, y sus casas eran de guardias somocistas genocidas.

Su hermano Jorge A. Bonilla Obando, residente en Estados Unidos, escribió un esbozo biográfico sobre Miguel Ángel Bonilla Obando, el cual presentamos textualmente:

Jorge A. Bonilla Obando*

Miguel Ángel nació el 31 de marzo de 1946, en Managua, en la casa número 21 de la Colonia Somoza. Fue el quinto hijo de nuestros padres: Antonio Bonilla Cárcamo, de Nandaime, líder obrero; y Zoila Sebastiana Obando Trejos, ama de casa, nacida en Managua.

Cuando nuestro padre falleció, el 3 de enero de 1946, Miguel estaba en el vientre de su madre. Pienso que este nacimiento, sin el cuido y protección de su padre, con una madre viuda, sola y con la carga ya de cuatro niños, determinó que Miguel se desarrollara en la vida como una persona capaz de todo, independiente, audaz, hábil, cariñoso, sencillo, siempre sonriente y amable.

Miguel estudió en varias escuelitas que había en la Colonia Somoza y sus alrededores. En la Escuela Normal Central de Varones terminó sus estudios de primaria, y sus estudios de secundaria los realizó en el Instituto Nocturno Miguel de Cervantes, en Managua. Paralelamente estudió electricidad y refrigeración en el Instituto Técnico Vocacional, cuando salió de este centro tenía 15 años de edad.

Su madre y su hermano mayor, Ciro, trabajaban duro para alimentar y educar a la tropa Bonilla Obando. Durante los años 1959 al 63 estudió inglés y viajó a Estados Unidos varias veces donde unos primos que vivían en Los Ángeles. Luego trabajó como profesor en los Colegios Calasanz, Maestro Gabriel, Pedagógico de Managua, y el Colegio Faustino Sarmiento.

Su filosofía se nutrió de los escritores hispanoamericanos, los clásicos del viejo mundo, y de la vanguardia, además del existencialismo de Sartre y Camus. Su mentalidad de combatiente intelectual fue marcada por su lectura, los movimientos políticos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, y la Revolución de Fidel Castro (en Cuba).

El 21 de febrero de 1967, frente a casi 1,600 personas, en el Instituto Ramírez Goyena, dio el discurso de su graduación de bachiller, y su voz y su pensamiento político contra la tiranía de Tacho Somoza Debayle marcaron el proceso de un nuevo político e intelectual que iba a apuntalar la Revolución de Nicaragua.

Los años del 72 al 79 fueron acelerados para Miguel. Participó en diversas organizaciones anti-somocistas que le nutrieron políticamente.  Para esa época se convirtió en profesor de inglés en el Recinto Universitario Rubén Darío, y continuó su carrera de sociólogo que no pudo certificar por su muerte en la guerra.

Fue en este período presidente del Frente Estudiantil Revolucionario (FER) y del Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN). Participó en las protestas beligerantes y peligrosas contra el régimen, viajó continuamente a los departamentos a reuniones con estudiantes, obreros y empresarios que promovían la caída del somocismo.

La familia sufría por Miguel. Su madre y su tía Felipa, pasaban días tristes y llenos de angustia, esperando que él regresara de pronto y sigilosamente a la casa de las Delicias del Volga. Para las primeras horas del terremoto del 72, desapareció de momento y volvió hasta las 6:30 a.m. a la casa de doña Tana, nuestra madre, diciendo que estaba con la Cruz Roja socorriendo a las familias de los muertos y heridos en Managua.

A partir del año 74 hasta 1979 nadie faltaba a los discursos de Miguel en la UNAN-Managua. Su voz fue el mensaje sólido, emocionante, vibrante y profundo de un líder político, con fuerza y contenido filosófico, que penetró en la comunidad estudiantil y profesorado, coadyuvando para acelerar la victoria sobre el militarismo. El módulo Fernando Gordillo de la UNAN, fue el principal escenario de su ideología y pasión revolucionaria. Ese lugar explotó centenares de veces de júbilo, esperanzas y vigor nacionalista. Nicaragua tenía entonces un líder genuino, joven, valiente, lleno de vigor, honesto, íntegro y autóctono, con el compromiso de ver a las nuevas generaciones viviendo en un mundo social más digno y conveniente para los tiempos modernos. Continuó trabajando en el Recinto Universitario Rubén Darío hasta su muerte.

Después de la toma de la casa de Chema Castillo, estuvo con mi esposa Heidi y yo, en nuestro hogar de la Colonia Centroamérica, los agentes de la Guardia lo buscaron durante un mes. En 1979 lo miraba pocas veces, algunas veces donde mi mamá o donde Ileana Ordóñez, su compañera y madre de sus dos hijas Ilvaleska y Stuchenka. Un día había un gran tiroteo cerca de Jardines de Veracruz, yo iba caminando y él me alcanzó, no sé de dónde venía, y nos fuimos en su carro por las calles de la Colonia 14 de Septiembre, me dejó en la casa y no supe dónde fue después.

Me dijo, cuídese licenciado que la cosa arde y viene la etapa final. Sus manos estaban sudadas, como siempre. Me sonrió con una preocupante expresión que venía de su alma, y sus ojos grandes y muy negros que jugaban en conjunto con su juvenil sonrisa, trataron de decirme que no me acercara mucho a él, porque el peligro estaba cerca.

Miguel y yo fuimos los pequeños de nuestra familia, siempre estuvimos muy juntos, yo canté con él en las casas de los amigos, en los cumpleaños de nuestra familia, conversábamos de la revolución que se desarrollaba, pero nunca me comunicó, con grandes detalles, qué estaba haciendo.

El 26 de junio del 79 hablé con él, eran las 8:15 pm. Me dijo que había un cachimbeo terrible en toda la avenida del Ejército, desde hace muchos días. Él estaba en la casa de mi mamá, ahí estaba también mi hermano Gonzalo, quien estuvo con él más tiempo en los días de la guerra.

El 28 de junio me encontraba en Juigalpa con mi familia. A las 7:30 p.m. mi cuñado, Barney Montiel, me avisó de su muerte. Desde ese momento traté de salir para Managua. Fue imposible, nadie tomaba las carreteras, yo no tenía gasolina y nadie me quiso llevar a Managua. Horas continuas lloré a mi hermano menor y no podía aceptar esta terrible verdad. El dos de julio pude, con ayuda de mi cuñado Luis Duarte, llegar a la casa de mi mamá, ella estaba destrozada, y me dijo: “Mataron a mi muchachito, fue terrible Jorgito”. Nos quedamos ese momento abrazados en el centro de la casa, yo temblaba y lloraba como un niño, sentía a mi madre profundamente desbaratada. En la casa estaban los vecinos rezando el rosario, también estaban mis tíos Felipa y Benjamín, y mis hermanos. Yo regresé ese día a Juigalpa, mi hermano Gonzalo me dijo que no era conveniente quedarnos mucho tiempo en la casa, pues la Guardia rondaba el vecindario, pero también mis hermanos ahí corrían riesgo, quizá la idea era evitar que se agrandara nuestra tragedia.

Según mi hermano Gonzalo, que en paz descanse, quien posteriormente reconstruyó el brutal asesinato, el 28 de junio de 1979 Miguel ya estaba acostado cuando los guardias entraron empujando la puerta. Miguel se sobresaltó y se levantó. Mi madre grita ¿Qué pasa? Miguel la aparta a un lado. La tía Felipa de 91 años, se levanta de su silla y toma su andarivel que le sirve para caminar. Los guardias preguntan si él es el profesor Bonilla, él responde que sí y los invita a sentarse, pretendiendo que esos animales dialoguen. Ellos le ordenan que se ponga la camisa y los acompañe.

Miguel trata de hacer uso de subterfugios prometiéndoles que se presentará al día siguiente donde le indiquen. No hay trato –le dice uno de ellos– ¡o se va con nosotros o lo llevamos a verga! Él se opone. Trata de alegar sus derechos. Pide incluso, el pobre, la orden de detención, sabiendo que para esta gente eso era inexistente. Uno de ellos lo hala del cabello, que usaba bastante largo. Otro lo aferra de la faja del pantalón y otros dos lo empujan con sus metralletas puestas en sus costillas, sacándolo hasta la puertecita del porche. Él se resiste, aferrado a la puerta, en un lógico momento de rebeldía ante la inevitable tragedia que está viviendo.

Ve a su mujer en la acera de enfrente y en un impulso irrefrenable se impulsa hacia atrás, en un momento se libera de los verdugos. Dos de ellos caen al piso, otros dos se abalanzan sobre él y uno de ellos dispara su arma. Él se inclina hacia delante, el balazo le penetró al lado derecho de la pelvis. Otro de los atacantes toma un bloque de concreto y le da golpes en la parte inferior de la cabeza. Él se resiste aún, otro de los esbirros toma otro bloque y con gran saña le golpea por la espalda. Luego otro le dispara en la región del brazo. Luego uno de los asesinos le da el golpe máximo, con un ladrillo en la cabeza. Ahí flaquea el Titán, y en un último esfuerzo por no salir de su casa, se libera un instante de sus agresores y corre hacia adentro, donde mi madre está tirada en el suelo, lo mismo que la tía, que han tratado de defenderlo, pero alguien penetró en la casa y se los impide, inutilizándolas con sus golpes.

Los asesinos persiguen a Miguel, uno de ellos de anteojos le dispara un balazo que se incrusta en la parte inferior de su ojo izquierdo. Este balazo fue innecesario, el gigante ya no lo necesitaba para dejarnos.

Hoy, yo soy el único hermano vivo de los Bonilla Obando. Pido a mis sobrinos y sus descendientes que recuerden a este hombre excepcional y único, que mantengan su llama encendida en sus corazones y en su vigor y decisiones, y hagan honor de su inteligencia, personalidad, carácter, alegría, humanismo, sencillez y tranquilidad”.

*El autor es economista, único hermano vivo de Miguel Bonilla Obando. Vive en Estados Unidos.

Eva Margarita Bonilla Zúniga

Eva Margarita Bonilla Zúniga era una muchacha de 15 años. Había estudiado su primaria en el Colegio Madre del Divino Pastor, en el Barrio Altagracia.   Era alegre y profundamente analítica de la realidad nacional y estaba estudiando secundaria en el Colegio Teresiano.

Vivía con sus padres en el Reparto El Dorado, donde se instalaron, muy cerca de su casa,  el Estado Mayor del Frente Interno y el Estado Mayor General del Frente Sandinista clandestino, en Managua.

Sus padres son: Alfonso Enrique Bonilla López, catedrático universitario en la UNAN-Managua desde hace mucho tiempo; y de la también profesora Celia Gloria Zúniga (o Celia Ráudez). La casa en que habitaban con Eva Margarita en El Dorado está alquilada actualmente.

Los datos biográficos sobre Eva Margarita Bonilla Zúniga fueron suministrados, mayoritariamente, por Josefina Bonilla, hermana mayor y profundamente admiradora de Evita; y por Francisco Javier Zúniga Alvarado, familiar cercano de los Bonilla Zúniga. Francisco Javier Zúniga Alvarado tiene los teléfonos: 86935885 y 88837592.

Le sobreviven sus hermanas mayores: Celia, Josefina y Glenda Bonilla Zúniga.

Eva Margarita cayó y desapareció durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, a la altura de “Piedra Quemada”, Masaya, el 28 de junio de 1979, a la hora del bombardeo mortal de la Guardia Nacional somocista contra los replegados de Managua, según testimonian algunos de sus vecinos en el Reparto El Dorado, entre otros, el ingeniero Manuel Matus Méndez, y la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, encabezada por Frank “Machillo” González Morales y Juan Carlos Soza.

Esta muchacha extraordinaria, era una niña de apenas 15 años  cumplidos, se integró a una escuadra de Combatientes Populares del Barrio San José Oriental, donde participó en uno de los combates memorables el 21 de junio de 1979 contra la guardia somocista genocida, la cual entró al vecindario con varias tanquetas, ametralladoras calibre 50, lanzamorteros, con un grupo de infantería de más de 500 hombres y apoyo de la aviación, pero esos  Combatientes Populares, sin entrenamiento militar formal, vencieron a los soldados del régimen dictatorial, los cuales se retiraron con sus muertos y heridos. Ese combate le costó al San José Oriental y vecindarios aledaños alrededor de 40 muertos y destrucción generalizada.

Mediante un escrito biográfico, su hermana Josefina Bonilla  califica a Eva Margarita Bonilla Zúniga como una jovencita profundamente inquieta por las injusticias sociales y económicas impuestas por la dictadura somocista y el sistema imperante, a pesar de que era todavía una niña de apenas 15 años  recién cumplidos en febrero de 1979.

Sus padres son: el profesor universitario Alfonso Enrique Bonilla López y la también profesora Celia Gloria Zúniga (o Celia Ráudez). Eva Margarita era la hija menor de este matrimonio.

Después del Terremoto de diciembre de 1972, la familia fue a vivir al Barrio Altagracia, donde Evita pasó a estudiar primaria en el Colegio Madre del Divino Pastor. Posteriormente fue ubicada en el Colegio Teresiano, donde comenzó a dialogar con sus amiguitas alumnas compañeras de clase sobre las injusticias sociales, políticas y económicas que imponía el régimen somocista.

Pronto pasó de las simples conversaciones a los discursos con ideas desafiantes, que contagiaban a sus demás compañeras de estudios secundarios, lo cual preocupaba a las monjas del Colegio Teresiano, indica Josefina Bonilla en su escrito sobre Eva Margarita Bonilla Zúniga.

Josefina asegura que Eva se organizaba de diferentes formas, en el Colegio y en el vecindario donde vivía, para discutir sobre el tema de la opresión dictatorial somocista en Nicaragua. La familia se pasó a vivir en el Reparto El Dorado, y ya en 1977, Eva Margarita  seguía de cerca al liderazgo clandestino del Frente Sandinista de Liberación nacional, y ella misma buscaba cómo contactarse con gente que estuviera cerca de las labores guerrilleras sandinistas.

Horas tras horas leía, era amante de los libros, escuchaba radio, noticias, análisis sobre la realidad política nacional, escuchaba a su padre conversar con sus amigos profesores universitarios de la UNAN, sobre la insoportable “realidad nacional”. Leía los escritos del director del Diario LA PRENSA, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, devoraba escritos cristianos de escritores famosos sobre injusticias sociales y pobreza en el mundo, especialmente en Nicaragua, señala Josefina sobre su hermana menor.

En ese año de 1977, cuando ya están trasladados al Reparto El Dorado (donde se instalaron el Estado Mayor del Frente y el Estado Mayor General de Managua), en la casa número 272, indica Josefina, Evita pronto se convierte en la líder juvenil, en la guía de chavalos y chavalas de su misma edad (y de mayores edades), los mete a discusiones sobre la lucha social y armada del Frente Sandinista, se conseguía comunicados clandestinos del FSLN y los leía.

A esos chavalos y chavalas, incluso mayores que Eva, les decía que debíamos tener “Patria Libre o Morir”, “tenía sed y hambre de justicia”, enfatiza Josefina en su escrito, admirada profundamente de aquel comportamiento patriótico excepcional de su hermana menor, Eva Margarita Bonilla Zúniga.

“También le escribía al Padre Gabriel, quien estaba en Roma y había tenido influencia en Eva con sus sermones”, añade Josefina Bonilla.

Cuando los miembros del Estado Mayor del Frente Interno del FSLN clandestino, encabezados por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, Joaquín Cuadra Lacayo y William Ramírez Solórzano, se instalan en el Reparto El Dorado, muy cerca de la casa de Evita, ella se acercó a conversar con ellos por donde era la casa de Lea Guido, donde se instaló aquel Estado Mayor libertador en Managua.

Cuenta Josefina en su escrito biográfico sobre su hermana Eva Margarita que ella personalmente, desafiando peligros atendía a los “compas”, les servía comida, les conseguía utensilios materiales de todo tipo, cuando la Insurrección ya estaba en lo fino en junio de 1979.

Con su familia, incluyendo su padre y su madre, Eva Margarita construyó refugios aéreos en El Dorado y en vecindarios aledaños para resguardar a niños, mujeres y ancianos de los bombardeos aéreos somocistas genocidas, mientras al mismo tiempo desafiante iba de un lado a otro en ayuda de Combatientes Populares, de los vecinos, e incluso ayudando a su abuelita discapacitada, en silla de ruedas.

La misma Eva Margarita se había procurado un aprendizaje de Primero Auxilios, en los meses anteriores, como si estuviese segura de que algo así como la Insurrección viniese pronto. En medio de los bombardeos y combates recios contra la Guardia Nacional somocista genocida,  Eva Margarita andaba curando gente herida, ayudando a trasladar esos heridos a los hospitales clandestinos del mismo Reparto El Dorado, en la Sagrada Familia en Ducualí y en los hospitales clandestinos México y Silvia Ferrufino de Bello Horizonte.

Mientras tanto, por el bombardeo aéreo mortal, el mortereo de la Guardia Nacional somocista genocida desde el Edificio Armando Guido, por ejemplo, en contra de todos los vecindarios insurreccionados, la familia de Eva decidió trasladarse adonde amigos, fuera del ámbito de la Insurrección en la Zona Oriental de Managua.

Eva Margarita Bonilla Zúniga, de apenas 15 años recién cumplidos, decidió quedarse dentro de la Insurrección y correr la misma suerte de centenares de miles de nicaragüenses que estaban siendo brutalmente masacrados por el régimen somocista, y que al mismo tiempo luchaban por derrocarlo.

De ese modo, aparece integrada en escuadras de Combatientes Populares en el Barrio San José Oriental, en el Barrio El Paraisito y en el Barrio “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez), combatiendo frontalmente contra las tropas del tirano Anastasio Somoza Debayle.

Eva Margarita no volvió a tener contacto alguno con sus padres, ni familiares, ni amigos conocidos en El Dorado, ni en Altagracia. Es en la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos del Frente Sandinista en donde aseguran que Eva Margarita se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya y que desaparece en el bombardeo criminal de “Piedra Quemada”, frente a la entrada del Volcán Masaya, en el Departamento de Masaya.

“Sus padres la buscaron día tras día por rincones de Nicaragua, cercanos y no cercanos a El Dorado. La buscaron en Barrios, puestos de mando y cualquier rincón, antes y después del 19 de Julio de 1979. Los padres, ayudados por sus hijas, Celia, Josefina, Glenda y amigos, desenterraron cadáveres junto con tantos padres y familias que buscaban a sus seres queridos desaparecidos durante años 78 y 79. Se desenterraron cadáveres en la Ruta del Repliegue y otros lugares. La decisión final de su padre, de dar por fallecida a su hija Eva Margarita, fue cuando sacaron los restos humanos de una joven quinceañera de una letrina en Masaya y le dieron cristiana sepultura. No eran los restos de Eva Margarita, pero era tanto el dolor que ya no podía soportarse más. Sus padres decidieron que deseaban que así como ellos sepultaron cristianamente los restos de una joven, alguien hubiera tomado la acción similar con los restos de Eva”, escribe emocionada Josefina Bonilla sobre su hermana menor, aquella Evita Margarita extraordinaria, patriota ejemplar, hija de Sandino y de Carlos Fonseca Amador.

“El padre de Eva, don Alfonso, pidió a sus hijas que se integraran a la Cruzada Nacional de Alfabetización y otras tareas sociales en memoria de Eva y que trabajaran doblemente para hacer lo que  ella hubiera hecho”, agrega Josefina.

En diciembre de 1979 se inauguró una calle con el nombre de Evita Margarita en el Reparto El Dorado, donde destacaron su ejemplo extraordinario, pues a pesar de que apenas tenía 15 años dejó una huella patriótica imborrable en su familia, en amigos y vecinos.

Eva Margarita Bonilla Zúniga soñaba con ser doctora en medicina y maestra.

A Josefina Bonilla Zúniga se le puede localizar en Nicasalud, situada del PHARAHOS media cuadra al Oeste. También se puede consultar a Francisco Javier Zúniga Alvarado en la sede del Movimiento Comunal Nicaragüense en San Judas, del Ceibo una cuadra al Sur y una cuadra y media al Este. Tiene los teléfonos: 86935885 y 88837592.

Raymundo José Canales Baltodano

Raymundo José Canales Baltodano tenía 20 años al momento de estallar la Insurrección Sandinista en Managua y al producirse el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, el 27 de junio de 1979, en la noche, en el cual se fue y cayó en los alrededores de Nindirí, por charnelazos de los bombardeos contra los replegados de Managua.

Según dirigentes de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, encabezada por Frank “Machillo” González Morales, este joven Canales Baltodano era uno de los cuadros más importantes de los Combatientes Populares en la Zona del Barrio Riguero, Colonia Máximo Jerez, Barrio “La Luz” (hoy Isaías Gómez), Barrio México y El Paraisito.

Raymundo José Canales Baltodano, además, era de la “pelota” de unos 300 estudiantes rebeldes antisomocistas del Instituto Maestro Gabriel, donde estudiaba su quinto año de bachillerato.

Según sus hermanas Carmen María, Fátima, Aura Inés y Aurora, allí en el Instituto Maestro Gabriel, situado entre los Barrios Larreynaga y San Luis Sur, Canales Baltodano entra en contacto con el grupo o tendencia de los Proletarios del Frente Sandinista en Managua, y al mismo tiempo lo ven en reuniones clandestinas con el “Machillo” González Morales, con Walter “Chombo” Ferrety, con uno al que le decían “El Muco” y otro al que llamaban “Chuga”, hijo de don Jesús Castillo, a quien también le dicen “Chuga”.

Doña Aura Lila Baltodano, de 80 años actualmente y con la memoria lúcida todavía, hace recordar que su casa, contiguo al Cine Trébol (cerca de los “Repuestos La Quince”), en el lado Noroeste del Barrio Riguero, tenía un patio enorme en el lado trasero, y  que lo mismo ocurría hacia el Oeste, Norte y Sur, lo cual permitía que su hijo Raymundo José y estos Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros se reunieran de forma clandestina en su vivienda, mucho antes de que estallara la Insurrección Sandinista en los Barrios Orientales de Managua.

Recuerda esta Madre de Héroe y Mártir que su hijo Raymundo José convirtió su vivienda en Casa de Seguridad y Buzón de Armas, pues el grupo había acondicionado en el patio del fondo para hacer reuniones y hasta construyeron una zanja, en las cuales escondían armas, municiones, bombas y propaganda escrita en mimeógrafos, pues su hijo Raymundo José hasta estos mimeógrafos llevaba a la casita, para hacer impresiones propagandísticas conspirativas.

Don José Canales Montano, ya fallecido hacía varios años, padre de Raymundo, conocía de las actividades de su hijo y se las apoyaba, afirma doña Aura Lila Baltodano.

Según Fátima Canales Baltodano, una de las hermanas menores de  Raymundo José, este y el grupo de Combatientes Populares se reunían en su casa de noche y de día, y dichosamente la guardia somocista genocida nunca detectó la Casa de Seguridad, ni el Buzón de armas, ni las reuniones que se hacían en el patio del fondo de la casa, ubicada unos 50 metros al Este de la Rotonda Cristo Rey, pegado adonde fue el Cine Trébol.

Recuerdan Aura Lila Baltodano y Fátima Canales Baltodano que ya en plena Insurrección de junio de 1979 llegaron a su casa, en compañía de Raymundo José, los Comandantes Joaquín Cuadra Lacayo y Walter “Chombo” Ferrety.

Su madre, su padre y sus hermanas menores sabían que Raymundo José Canales Baltodano andaba cumpliendo misiones combativas en trincheras de combate, como correo clandestino, trasladando armas y municiones, y en ocasiones transportando a heridos en carretones de mano, pero ellas y su padre don José Canales Montano, ya fallecido, no sabían exactamente en qué lugares se movía Raymundo José Canales Baltodano.

Cuando el sonado combate de los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares en el Paraisito, “Campo Bruce” y el Barrio San José Oriental, contra una invasión de guardias somocistas genocidas, el 21 de junio de 1979, durante casi todo el día, Raymundo estuvo allí en ese combate, porque se los comentó cuando llegó a la casa “todo sucio, revolcado, con la ropa destruida porque se había arrastrado… se cambió de ropa, pidió comida, sacó armas y municiones del Buzón de armas y se volvió a ir… dijo que iba para el Reparto El Dorado”, relata Fátima Canales Baltodano.

Un poco antes de este  combate sonadísimo, porque allí fueron destruidas tanquetas y tanques de la guardia somocista, y Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez cayó herido gravemente, Raymundo José les llegó a contar cómo  la soldadesca de Anastasio Somoza Debayle había invadido el Barrio  Riguero con un contingente de más de 1,000 guardias, y de cómo los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares los habían detenido y vencido en combates casa por casa en el Reparto El Dorado.

El 27 de junio de 1979, día del inicio del Repliegue Táctico a Masaya,  Raymundo  José llegó sofocado a su casa en la mañana. Comió, se bañó rápido, se vistió con una camisa camuflada o verdeolivo, se ajustó un pantalón azulón, se puso unas botas regulares que tenía, pidió comida para otros compañeros de trincheras de combate, y sólo comentó cuando salía por el patio trasero de la casa: “Se especula que vamos en retirada… no sé para dónde. Yo les aviso si me voy”.

Cuando eran las seis y media de la tarde de ese 27 de junio, su madre Aura Lila Baltodano, con las niñas menores, decidió ir a buscarlo adonde tenían una trinchera de combate en el Puente El Paraisito. Ya no había nadie en ese sitio. Decidió ir a buscarlo a la Iglesia Sagrada Familia, en el Barrio Ducualí, porque ella sabía que allí había un comando sandinista. Se encontró con la novedad de que ya todos los Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros ya se habían ido, pero no le dijeron hacia dónde.

Jefes Guerrilleros, Combatientes Populares y Civiles implicados en la Insurrección Sandinista de Managua, jefeados por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano, Joaquín Cuadra Lacayo, Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, marcos Somarriba García, Walter “Chombo” Ferrety, Osvaldo Lacayo, Mónica Baltodano Marcenaros, Raúl Venerio Plazaola, Rolando “Cara Manchada” Orozco, entre otros, ya estaban llegando a la Calle de la Clínica Don Bosco, donde se produjo la salida del grueso del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Allí en el arranque del Repliegue a Masaya estaba ya Raymundo José Canales Baltodano. Aura Lila Baltodano y sus hijas menores anduvieron indagando, en silencio, el 28 de junio en los barrios aledaños, y nadie les dijo nada. No supieron hacia dónde fue la Retirada de la que habló Raymundo José.

Al producirse el Triunfo de la Revolución el 19 de julio de 1979, Aura Lila Baltodano fue al siguiente día 20 de julio a la Plaza de la Revolución a buscar a su hijo Raymundo José. Hurgó en miles de rostros, pero su hijo Raymundo no apareció.

Fue hasta el 22 de julio que una familiar, la tía Flor de María Montano,  le llegó a decir que unos muchachos guerrilleros le habían informado que Raymundo José Canales Baltodano había caído durante los bombardeos aéreos somocistas genocidas, en las cercanías de Nindirí, donde lo habían sepultado.

Buscaron a los informadores de la familiar mencionada, armaron una brigada en los últimos días de julio de 1979, fueron al sitio y “fue fácil encontrar el cadáver, pues hasta lo reconocimos de inmediato por la vestimenta que se puso cuando llegó a comer y bañarse el 27 de junio en la mañana”, comenta Fátima Canales Baltodano.

Su cuerpo está entre los sepulcros de los Héroes y Mártires del Cementerio Oriental de Managua, dice Fátima.

Aura Lila Baltodano, de 80 años, todavía está viva y sigue residiendo con sus hijas en la misma casa en que vivió Raymundo José Canales Baltodano, pegado adonde fue el Cine Trébol. En el sitio del Cine Trébol hoy está un Supermercado de la Colonia. Tiene el teléfono: 82744774.

Alejandra Emelina Campos Escobar

Alejandra Emelina Campos Escobar era una muchacha de apenas 17 años, hija de un trabajador destacado en el Diario LA PRENSA, llamado Ramón Campos, ya fallecido, y de Socorro del Carmen “Coquito” Escobar Carballo, costurera y comerciante “por cuenta propia” desde siempre, en su casa del Barrio El Edén, del Cine Rex una cuadra al Norte y dos cuadras al Oeste.

Alejandra era estudiante de secundaria en la Escuela de Comercio en la “Escuela Patria”, de la Iglesia Santa Faz, en el Barrio Costa Rica, entonces llamado “Barrio Blandón”. No le conocieron seudónimo. Su madre se enteró de que andaba enrolada en la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental de Managua porque le encontró apuntes en un cuaderno, en el cual argumentaba por qué razones se debía luchar con las armas en las manos, para derrocar a la dictadura somocista, y debido a que incluso mencionaba las tareas guerrilleras clandestinas conjuntas con su marido o esposo, Ronald Fisher Ferrufino, otro joven de la misma edad de ella.

Asimismo, en esos apuntes mencionaba el calvario que había sufrido el Comandante Tomás Borge Martínez cuando había sido hecho prisionero por la dictadura somocista genocida.

Ella, Alejandra,  mencionaba los seudónimos de “Aureliano” Ramírez Solórzano, “Roque” Núñez Téllez, “99” (Javier López), a “Chico Garand” Guzmán Fonseca, y por su nombre completo a Marcos Somarriba García.

Se enteró por la misma Alejandra de que también andaba en quehaceres guerrilleros clandestinos su hermana Josefa Campos Escobar, mayor que ella. Las dos salían juntas y por separado, durante la Insurrección, a cumplir tareas de correos, de combates en las trincheras y barricadas del Barrio Larreynaga, en el Puente El Edén, frente a la Fábrica Rolter y en la Esquina de Santa Rosa, frente al semáforo de  Portezuelo, en la Carretera Norte.  Su padre, Ramón Campos, también andaba integrado plenamente en tareas similares. “Así que padre e hijas andaban en la lucha armada para derrocar a la dictadura somocista, de lo cual me siento muy orgullosa”, comenta ahora “Coquito” Escobar Carballo.

Esta junta de lucha de padre e hijas, incluía al esposo de Alejandra Emelina, Ronald Fisher Ferrufino, con quien andaban juntos, combatían juntos, se repartían la poca comida que conseguían, se cuidaban mutuamente en todas las trincheras de combate en la Zona Oriental de Managua, especialmente en El Edén, Costa Rica, Larreynaga, Santa Rosa y Bello Horizonte.

Llegó el momento de la Retirada, o Repliegue Táctico de Managua Masaya,  y los cuatro, las dos mujeres y los dos varones, tomaron la decisión de irse en el Repliegue, aliñaron un poco de ropa, un poco de comida, medicinas, pastas y cepillos de dientes. No sabían hacia dónde iban, pero estaban seguros de que “era más seguro irse con los muchachos, con sus hermanos Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros, que quedarse en el Barrio El Edén y en la casa, porque sabían que los matarían. Yo también, con los niños menores, tuve que irme de inmediato hacia donde unos amigos. La casa quedó solita”, recuerda “Coquito”  Escobar Carballo, 34 años después de ocurrido el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Ramón Campos, sus dos hijas: Alejandra Emelina y Josefa y Ronald Fisher Ferrufino se juntaron con el resto de Combatientes Populares de El Edén, y marcharon hacia la Iglesia Sagrada Familia, en Ducualí (la “Cuna de la Insurrección”), de donde marcharon a concentrarse en la Calle de la Clínica Don Bosco, en el Barrio Santa Bárbara (hoy Barrio Venezuela), para irse en el Repliegue a Masaya.

Junto a los seis mil replegados de Managua pasaron las peripecias de ir marchando dentro de cauces, evadiendo cuarteles y pasando por la orilla de esos mismos cuarteles de la Guardia Nacional somocista, pasaron  el combate con soldados genocidas en Veracruz, ya era 28 de junio en la mañanita, y finalmente llegaron a “Piedra Quemada”, donde se registró el infernal y mortal bombardeo aéreo  contra el Repliegue Táctico de Managua Masaya, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya.

Ramón Campos y Josefa Campos Escobar, padre e hija mayor, contaron a “Coquito” Escobar Carballo que ellos dos se pusieron “pecho en tierra” en una zanja, para evadir los charnelazos, a eso de las doce del día, mientras Alejandra Emelina y Ronald Fisher Ferrufino, su esposo, corrían agachados en busca de otro refugio cercano,  e igualmente al pie de unas rocas, pero con tan mala suerte que, precisamente,  los charneles de una bomba de 1,000 libras los “partió” a los dos y cayeron encima de las piedras volcánicas erizas y puntudas del Volcán Masaya.

Los dos murieron casi instantáneamente. Andaban juntos, cayeron juntos, y estaban por tener un hijo, pues Alejandra Emelina estaba embarazada cuando se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Según el relato de Ramón Campos y su hija Josefa, uno de los charneles le abrió el vientre a Alejandra Emelina. A Fisher Ferrufino, el rockette lo partió por la mitad del cuerpo. Como en el caso de otras decenas de caídos en “Piedra Quemada”, los cuerpos sin vida de Alejandra Emelina y Ronald Fisher Ferrufino, fueron colocados en oquedades casi superficiales y tapados con pedazos de piedras y arena volcánica regada en el sector de los 750 metros en “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua al Volcán Masaya, donde fue lo más horrible del bombardeo aéreo somocista genocida.

Los restos de Alejandra Emelina y Ronald Fisher Ferrufino fueron rescatados un mes después. Según “Coquito”, parte de los huesos de Alejandra Emelina, los tiene guardados para que su hija Josefa y familiares los coloquen dentro de su ataúd, “cuando yo muera. Esa es mi voluntad. Mi hija Alejandra era admirable, extraordinaria”, dice “Coquito” Escobar Carballo.

La otra  parte de su osamenta  de Alejandra Emelina está sepultada en la misma tumba de Ronald Fisher Ferrufino, en el Cementerio Oriental de Managua. Ramón Campos y su hija Josefa se integraron plenamente a los Comités de Defensa Sandinistas, mientras el mismo Ramón continuaba entregando periódicos de El Nuevo Diario, a domicilio, para su venta cotidiana. Llegó a ser presidente de la Cooperativa, propietaria inicial de El Nuevo Diario.

Ramón Campos falleció en 1989 por insuficiencia renal y diabetes

“Coquito” Escobar Carballo vive del Cine Rex una cuadra al Norte y dos cuadras al Oeste, en el Barrio El Edén. Tiene el teléfono 22493574.

Bosco Javier Cáseres Altamirano

Bosco Javier Cáseres Altamirano.  El Diario BARRICADA del  9 de agosto de 1979 informa en un reportaje pequeño que Bosco Javier Cáseres Altamirano, jovencito, había participado activamente en la Insurrección de los Barrios Orientales de Managua, que se había ido en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, que  cayó en el bombardeo aéreo infernal de “Piedra Quemada”, frente al Volcán Masaya, donde su cadáver desapareció.

Exponía esta nota informativa del Diario BARRICADA que familiares cercanos se habían presentado en la Redacción del periódico sandinista para informar que Bosco Javier anduvo plenamente integrado a la lucha armada en trincheras de combate en la Zona Oriental de Managua, y que  se había despedido de ellos el 10 de junio de 1979, y desde entonces no lo volvieron a ver.

Mencionaba la nota informativa que Bosco Javier Cáseres Altamirano había combatido contra la guardia somocista genocida, por ejemplo, en los combates “casa por casa” en el Reparto El Dorado, cuando los soldados asesinos de Anastasio Somoza Debayle habían logrado penetrar al anillo insurreccional de este vecindario, de donde fueron rechazados a balazos, cuchilladas y patadas en ese mencionado combate “casa por casa”, en el que participó este jovencito Cáseres Altamirano.

“Lo vieron combatiendo en el Reparto Schick, en “La Fuente” y en Ducualí”, indicaba esa nota informativa del 9 de agosto en el Diario BARRICADA.

En el Diario BARRICADA trabajaba en esos días un compañero llamado José Cáseres, y se supone que él brindó esa información mencionada. Se indicaba que el cadáver de Bosco Javier Cáseres Altamirano jamás apareció. Lo buscaron en “Piedra Quemada”, en el casco urbano de Nindirí, en fosas comunes de Masaya, en las fosas comunes que hizo la Guardia Nacional somocista genocida para lanzar a los asesinados por ellos en los  Cerros del Coyotepe y de la Barranca, donde mataron a varios centenares de Combatientes Populares de Masaya y de Managua.

 

Daniel Enrique Chavarría

Daniel Enrique Chavarría es un nombre conocido en Managua, pues existe con ese nombre un Barrio situado de la Empresa NICALIT hacia el Sur, entre el Barrio Nora Astorga y el Mercado Israel Lewites Rodríguez, en el Distrito II de Managua.

Al momento de la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final contra la tiranía somocista en Managua, Daniel Enrique Chavarría tenía 18 años. Era estudiante de secundaria en el Instituto Fernando Gordillo  y ayudante de mecánica en los planteles Batahola y ECONS, según su madre María de los Ángeles Chavarría, quien aparece como Colaboradora  Histórica en la Asociación de Combatientes Históricos de Managua.

Su hermano Noel Ernesto dice que las primeras noticias de la integración de Daniel Enrique Chavarría a la lucha indican que anduvo con Enrique Lorente, en Estelí. Se vino a Managua y se enroló con el grupo de rebeldes que protagonizaron la Insurrección en la Zona Occidental  capitalina, en los barrios de San Judas, Sierra Maestra, Camilo Ortega, Monseñor Lezcano, Santa Ana, Altagracia, Linda Vista, Las Brisas, etc.

Su madre, María de los Ángeles Chavarría,  y su hermano Noel Ernesto, añaden que Daniel Enrique Chavarría andaba con los hijos de Blanca Estela Moreno, quienes residían en el Reparto Belmonte, cerca del Kilómetro Siete Sur y  también próximo al sitio en que vivía el mismo Daniel Enrique Chavarría. Esta familia Moreno se fue posteriormente a Estados Unidos de Norteamérica.

María de los Ángeles apunta que Daniel Enrique le hacía trabajos a esta familia Moreno, y que sus hijos andaban enrolados, primero, con guerrilleros de Estelí, encabezados por  Francisco “El Zorro” Rivera, y que después, sin conocer el motivo, tanto los Moreno como Daniel Enrique Chavarría aparecen involucrados en la Insurrección de San Judas y Monseñor Lezcano.

Al ser derrotada la Insurrección por la guardia somocista en el Occidente de Managua, supuestamente, porque su mamá y sus hermanos no tienen pruebas, Daniel Enrique Chavarría logró llegar a los barrios orientales insurreccionados y se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Ya se habían registrado las masacres de Batahola y el “Kilocho Sur” por parte de la EEBI de la guardia somocista genocida.

María de los Ángeles Chavarría, su madre, dice que de él no volvieron a saber nada. Supuestamente, como muchos otros y otras, Daniel Enrique Chavarría habría caído en el bombardeo aéreo infernal de “Piedra Quemada”, pero que nadie supo dónde quedó su cadáver.

Su madre  buscó su cadáver en muchas partes, incluyendo “Piedra Quemada” y la Ciudad de Masaya. También le dijeron que su hijo había sido capturado por la Guardia Nacional cerca de Masaya y que lo habrían torturado, trasladado a Managua y finalmente asesinado, pero que su cadáver jamás apareció.

Le sobreviven sus hermanas y hermanos: Ángela, Rosaura, Elena, José Ángel, Uriel y Noel Ernesto.

María de los Ángeles Chavarría tiene ya más de 80 años. La afecta un padecimiento de Parkison, más otros problemas de salud. Ella vive en una casita humilde situada en el Barrio Enrique Chavarría, de la NICALIT tres y media cuadras al Sur, en la orilla de la Calle que va del Oeste del Mercado Israel Lewites a salir por el Norte en la Carretera Sur, cerca del antiguo Banco de la Vivienda.

María de los Ángeles Chavarría laboró toda la década del 80 como jefa de cocina en campamentos del Ejército Popular Sandinista cerca de Xiloá, donde le habían dado una casa para vivir con sus hijos.

En 1990 la despidieron por el revanchismo político del gobierno de doña Violeta Barrios viuda de Chamorro. Tuvo que abandonar esa casa, y solicitó que le dieran un lote en el Barrio Daniel Enrique Chavarría, el nombre de su hijo, y allí construyó su casita, en la cual vive actualmente, de la NICALIT tres y media cuadras al Sur.  Le pasan una pensión mínima.

Su hijo Noel Ernesto labora como barredor de calles actualmente en la Alcaldía de Managua, mientras los otros hacen distintas labores para sobrevivir.

 

Pabla “Claudia” Corea Campos

Pabla “Claudia” Corea Campos, de apenas 17 años,  cayó en el infierno de charneles del bombardeo aéreo criminal de la Guardia Nacional somocista genocida, en contra del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, en “Piedra Quemada”, el 28 de junio de 1979,  cuando eran las once y media de la mañana, testimonia Eduardo “El Cuñado” Gutiérrez Chávez, quien hoy tiene 52 años, sobreviviente del Repliegue Táctico de Managua Masaya. “El Cuñado” Gutiérrez Chávez tenía 15 años en 1979.

El cadáver de Pabla Corea Campos no fue encontrado después del Triunfo de la Revolución. Desapareció.

Según Gutiérrez Chávez, la política FSLN actual del Barrio “Pabla Corea Campos” y familiares de esta valiosísima muchacha del Barrio María Auxiliadora, esta tenía 17 años cuando se integró plenamente a la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final, en su propio vecindario (ubicado entre la Colonia Diez de Junio y el Barrio Ducualí) y en los Barrios Ducualí, El Edén y Larreynaga.

El testimonio de Eduardo “El Cuñado” Gutiérrez Chávez añade que Pabla Corea Campos se había integrado plenamente a la Insurrección como Combatiente Popular en las trincheras de combate en los barrios mencionados, y que además también se había especializado en fabricación de bombas de contacto en la Fábrica de Pólvora “Tigre”, propiedad de Rosendo Pavón Estrada, quien suministró una gran cantidad de material explosivo para fabricar estas bombas y también se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Esta Fábrica de bombas y cohetes “Tigre” estaba ubicada del Puente El Edén dos cuadra y media al Oeste, en el Barrio Larreynaga.

El testimonio  de Gutiérrez Chávez y otros familiares de Pabla Corea Campos indica que esta jovencita andaba charneleada en varias partes del cuerpo, con heridas leves, con la ropa oliente a pólvora el propio día del Repliegue de Managua a Masaya (27 de junio de 1979) en la tardecita, y que ella llegó a la casa de su familia y de ella misma, y no encontró a nadie, pues casi todos se habían marchado, unos donde amigos, los menos implicados en la Insurrección, y los otros se habían ido para el lado de la Iglesia Sagrada Familia, la cual le quedaba pocas cuadras al Este, en el Barrio Ducualí.

Tomó ese rumbo de la Sagrada Familia, según Gutiérrez Chávez, y allí se juntaron: Pabla, Felipe, Roberto y Moisés, todos del Barrio María Auxiliadora, más “El Cuñado” Gutiérrez Chávez. De ese lugar, entre la multitud de Combatientes Populares, Jefes Guerrilleros y civiles implicados insurreccionales, enrumbaron hacia la Calle de la Clínica Don Bosco, conocido este lugar entonces como Barrio “Santa Bárbara”, hoy Barrio Venezuela.

De acuerdo con “El Cuñado” Gutiérrez Chávez, entonces sólo conocido de Pabla Corea Campos y de su familia (porque “El Cuñado” era de la Colonia Unidad de Propósitos), al momento del infernal bombardeo aéreo en “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya, los cuatro amigos y familiares se dispersaron por miedo, o para protegerse, para lo cual corrían sobre las piedras erizas e hirientes del Volcán Masaya.

Según Gutiérrez Chávez, los otros amigos y él, se reencontraron en Masaya, menos Pabla Corea Campos. Preguntaron por ella y nadie les dio razón. Desapareció. Después del Triunfo de la Revolución Sandinista, iniciaron una búsqueda intensa, que duró varios meses, sin resultado positivo alguno.

Pablita, como le decían cariñosamente, jamás volvió a aparecer. Tampoco su cadáver. No encontraron rastro. Esta versión testimonial de Gutiérrez Chávez es respaldada por Rafael Corea Jiménez, tío de Pabla Corea Campos. Marcia Corea Campos, hermana de Pabla, residente en el casco urbano del Municipio de Mateare, igualmente da testimonio parecido sobre la desaparición de su hermana Pabla durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

“Anduvimos desenterrando otros cadáveres durante varios meses, para ver si encontrábamos el de Pablita, pero nunca la hallamos”, expresa hoy todavía desconsolado Rafael Corea Jiménez, tío en primer grado de Pabla Corea Campos.

La Asociación de Combatientes Históricos del Frente Sandinista de Liberación Nacional, encabezada por Frank “Machillo” González Morales, por su parte, testimonia también acerca de que sí Pabla Corea Campos iba en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, y que cayó en “Piedra Quemada”, donde desapareció.

El padre y la madre de Pabla Corea Campos: Alfonso Campos y Ángela Corea Jiménez, están todavía vivos, en Mateare. Le sobreviven a Pabla sus hermanos: Marcia, Genie, Juan y Alejandro, quienes la recuerdan vivamente en su quehacer estudiantil y revolucionario cuando estudiaba secundaria en el Colegio Juan Ramón Avilés del Barrio María Auxiliadora, colindante con el vecindario en que ella vivía con sus familiares.

Hoy existe un barrio relativamente nuevo con el nombre de Pabla Corea Campos, situado entre la Colonia Diez de Junio, el Barrio María Auxiliadora y el Barrio Ducualí, considerado “Cuna de la Insurrección” en la Zona Oriental de Managua.

Eduardo “El Cuñado” Gutiérrez Chávez reside en ese mismo Barrio Pabla Corea. Allí mismo reside Clara Corea, prima de Pabla Corea Campos. Responden a los números telefónicos celulares: 88608852 y 87783006. Esta dirección del Barrio Pabla Corea Campos es de la esquina Noroeste del muro del Colegio de la Colonia Diez de Junio, hacia el Oeste. También se puede consultar a su padre. Alfonso Corea al teléfono celular: 88980083. Alfonso residente en Mateare.  

Marta Lucía “Lucy” Corea Solís

Marta Lucía “Lucy” Corea Solís, caída a las cinco de la tarde del 28 de junio de 1979, después de sobrevivir al feroz y mortal bombardeo aéreo desatado en “Piedra Quemada” por la guardia somocista genocida contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.  Marta Lucía fue alcanzada en varias partes del cuerpo por charneles de un mortero (artillería) o rockette disparado desde uno de los aviones Push and Pull del gobierno dictatorial de Anastasio Somoza Debayle.

Los charnelazos impactaron en el cuerpo de Marta Lucía Corea Solís cuando, precisamente, ella disparaba con un fusil hacia uno de los aviones cargados de bombas de 1,000 y 500 libras y de morteros, para dejarlos caer nuevamente encima de los managuas replegados, cuando ya iban en el llamado “Camino de Nindirí”, a menos de dos kilómetros del casco urbano de la pequeña ciudad de Nindirí.

Marta Lucía Corea Solís fue impactada por charneles en la ingle, en el costado izquierdo, en las piernas y en la cabeza. Varias combatientes populares que iban junto a ella, la auxiliaron, entre otras, Dolores “Lola” Mercado Fonseca, quien tenía tan sólo 16 años, y fue impactada también por charneles.

El grupo de mujeres Combatientes Populares improvisaron, en medio del feroz bombardeo de entre las tres y cinco de la tarde, una camilla hecha de ramas del mismo camino, y fueron corriendo hasta el casco urbano de Nindirí, con la esperanza de salvarle la vida a esta valiosísima Combatiente Popular.

Por supuesto, no había un médico, ni enfermera, ni hospital que la atendiera. Igual les ocurrió a los caídos o muertos (y heridos también) en “Piedra Quemada” y otros puntos del recorrido original del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Marta Lucía “Lucy” Corea Solís murió desangrada en brazos de Dolores “Lola” Mercado” Fonseca. “Temblaba, sólo se quejaba del dolor, pedía que le salváramos la vida para seguir combatiendo a la dictadura, se fue poniendo muy pálida en poco tiempo, y finalmente expiró en mis brazos”, relata “Lola” Mercado Fonseca.

Cuando, finalmente, un poco después de las cinco de la tarde, todos los replegados capitalinos, de la columna inmensa bombardea en “Piedra Quemada”, estábamos en Nindirí, un grupo numeroso de hombres y mujeres, incluida Dolores Mercado Fonseca y Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, decidieron sepultar el cadáver de Marta Lucía Corea en una esquinita de la Iglesia de Nindirí, donde sus restos permanecen hasta hoy en día.

Este funeral triste ocurrió minutos antes de que estos varios miles de integrantes del Repliegue a Masaya,  jefeados por el Comandante Guerrillero William Ramírez Solórzano, continuaran la marcha por los desfiladeros del Este de la Laguna de Masaya, hasta salir frente al Cementerio, donde esta parte del Repliegue fue recibida por miembros del Estado Mayor de Masaya, encabezados por Hilario Sánchez y Ramón “Macaco” Moncada Colindres.

Marta Lucía Corea Solís tenía tan sólo 21 años de edad, no cumplidos todavía. Era estudiante universitaria. Vivía con su madre, Sonia Solís de Corea, en la Tercera Etapa de Bello Horizonte,  uno de los Repartos insurreccionados en la Zona Oriental de Managua.

Hacía menos de un mes de su caída en el Repliegue a Masaya, el seis de junio de 1979, la guardia somocista genocida había matado impunemente a su hermano Javier Corea Solís en las cercanías de la Rotonda de Bello Horizonte.

Javier también era estudiante universitario y músico. Como ya había estallado la huelga general contra el régimen somocista genocida, la Guardia Nacional tenía instalado un “retén” de registros abusivos de vehículos y de todo el que pasaba a pie. Javier pasó por el andén derecho de los centros comerciales, mientras los guardias registraban afanosamente. Javier iba caminando, le gritaron “!parate¡” y al mismo tiempo le descargaron una ráfaga de metralla, matándolo en el instante.

El asesinato de su hermano Javier fue como un incendio explosivo en el ánimo antidictorial y rebelde de Marta Lucía “Lucy” Corea Solís, quien no vaciló en convertirse en Combatiente Popular al estallar la Insurrección Sandinista Victoriosa, u Ofensiva Final, en Managua contra la oprobiosa tiranía somocista.

Marta Lucía Corea Solís ya estaba integrada en tareas de lucha antidictatorial desde la Insurrección de Septiembre de 1978. Desde entonces ya trabajaba en tareas sociales y organizativas de la Asociación de Vecinos y el Comité de Defensa Civil, ambos de Bello Horizonte, encabezados por los compañeros Guillermo Baltodano Serrano, Pablo E. Barreto Pérez, Gilberto Calderón, Howar Soza Castro, Benito Espinoza, Ernesto Chacón Blandón, Ivette Soza Castro, Auxiliadora Meza, Lesbia Oviedo, Raúl Munguía y Yoyce Ebans.

Le fue colocado, en la década del 80,  el nombre de Marta Lucía Corea Solís al parque deportivo e infantil del Sur de la Etapa II de Bello Horizonte y a la calle que va del tope Sur del Bulevar de Bello Horizonte hasta el semáforo del cruce Villa Progreso-Bello Horizonte. Además, se construyó un monumento a su memoria en una calle de la Etapa III, cerca de donde ella vivía con su madre Sonia Solís Bermúdez.

Asimismo, a la Escuela Primaria de la Comarca Los Altos, de Masaya, cerca de donde cayó Marta Lucía Corea Solís en Nindirí, le pusieron su nombre en homenaje a esta heroica Combatiente Popular capitalina.

Igualmente tienen su nombre la Escuela Primaria del Ingenio Julio Buitrago, en San Rafael del Sur; un pabellón del Instituto Francés-Nicaragüense, situado en el Reparto Belmonte, en Managua, donde ella estudió su bachillerato; también se colocó su nombre a una calle de la Colonia Centroamérica, a una calle del Barrio La Primavera, en Managua y se le hicieron numerosos homenajes en Nindirí, donde cayó; en la Ciudad de Masaya y especialmente en el Reparto Bello Horizonte, de Managua, de donde era originaria.

El Diario BARRICADA, cuando era órgano oficial del Frente Sandinista de Liberación Nacional, publicó numerosas notas informativas sobre los variados homenajes a Marta Lucía “Lucy” Corea en Nindirí y Los Altos, Masaya y en  Managua.

Sobre Marta Lucía Corea Solís se puede hablar con su madre, Sonia Solís Bermúdez, quien sigue residiendo en la misma casa, situada de la Rotonda “Juan Ramón Amador” de Bello Horizonte, tres cuadras al Sur y  cuadra y media al Este, en la Etapa Tres. Tiene los teléfonos: 22440224 y 86984730.

Manuel Salvador Cuadra Pérez

Manuel Salvador Cuadra Pérez era parte de la “pelota” de jóvenes rebeldes antisomocistas del Reparto Schick. Tenía 19 años cuando estalló la Insurrección Sandinista en los Barrios, Repartos y Colonias Orientales de Managua.

Su familia y él mismo vivían (y viven allí todavía) a tan sólo una cuadra al Oeste de donde estaba uno de los Comandos represivos y antisubversivos de la Guardia Nacional somocista genocida, el cual estaba del Tanque Rojo dos cuadras al Oeste y media cuadra al Norte.

Las represiones constantes, los cateos dentro de las casas, la persecución sistemática a los jóvenes, más las amenazas de muerte a centenares de familias del Reparto Schick por parte de guardias, “orejas” de la Oficina de Seguridad, soplones como Bismark “El Sapo”, la presencia de los “escuadrones de la muerte”, todo esto labró rápido la conciencia política y revolucionaria de Manuel Salvador Cuadra Pérez, quien estudiaba secundaria en el Instituto René Schick Gutiérrez.

Su hermana Leticia Coralia Cuadra Pérez testimonia que Manuel Salvador pronunciaba discursos antidictatoriales dentro del Colegio, cuando estaban en clases, lo cual motivó para que maestros “orejas” y soplones del somocismo genocida le montaran persecución permanente, y hasta llegaban a amenazar de muerte a la familia, jefeada por don Concepción Cuadra Matamoros (fallecido hace 20 años) y Rosa Herminia Pérez (fallecida hace 12 años), quienes residían en el mismo sitio en que hoy está la familia, de la Vulcanizadora una cuadra al Norte y media cuadra al Este.

Sus padres y hermanos menores sabían que Manuel Salvador andaba metido en actividades políticas antisomocistas, pero no habían comprendido el nivel de su involucramiento hasta que el 10 de junio de 1979, el día en que estalló la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental de Managua, cuando llegó al vecindario con un microbús lleno de jóvenes con pañuelos rojinegros en sus rostros, y portando armas cortas, todos preparados para los combates populares contra los guardias somocistas genocidas.

Inmediatamente, estos jóvenes del microbús se conectaron  con el resto de la “pelota” de jóvenes rebeldes del Reparto Schick, entre otros:   Óscar Antonio Gutiérrez Serrano, Joaquín Valle Corea, “El Oso” Marín Gaitán, Francisco René Polanco Chamagua, José Santos Mayorga Alemán, Domingo Matus Méndez y Osvaldo Largaespada Lagos, y comienzan a construir barricadas, pozos tiradores, refugios antiaéreos, para enfrentar a los guardias somocistas genocidas.

Familiares y vecinos estaban sorprendidos ese 10 de junio de 1979, porque jamás se imaginaron que Manuel Salvador Cuadra Pérez llegaría con un nutrido grupo de Combatientes Populares, ya dispuestos a emprender los combates libertadores contra los guardias, “orejas” y soplones del Reparto Schick.

Según Leticia Coralia, en realidad esta “pelota” de chavalos rebeldes antisomocistas del Reparto Schick eran muy unidos y actuaban como si tuviesen un plan cuidadosamente elaborados entre ellos y Jefes Guerrilleros, tal como se supo que así era después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista.

Manuel Salvador Cuadra Pérez rápidamente tendió a los Combatientes Populares conforme ya tenían planeado. Al mismo tiempo también organizó a su familia, incluyendo a su padre y madre, para que pasaran a dormir en el suelo, y que dentro de la casa construyeran un refugio antiaéreo, porque era seguro que la guardia somocista genocida procedería a bombardear el Reparto Schick, y efectivamente así ocurrió los días 13, 14, 15, 16 y 17 de junio de 1979.

Leticia Coralia señala, 34 años después, que su hermano Manuel Salvador Cuadra Pérez parecía un Jefe Guerrillero consumado, pues lo vio desplegar organización, órdenes precisas, orientaciones y formas de enfrentar a la guardia somocista genocida.

En esos días insurreccionales supieron que en numerosas ocasiones, especialmente de noche, se unía al “El Oso” Marín Gaitán, para irse a subir en árboles de chilamates en las orillas de las calles, para emboscar a los guardias y dejarles caer cajas llenas de bombas de contacto,  para aniquilarlos.

Parecían monos, ardillas o felinos saltando de una rama a otra, en la oscuridad, con las bombas en las manos, para dejarlas caer sobre los guardias, testimonia Leticia Coralia Cuadra Pérez.

Se hizo una celebridad por estas operaciones militares de los Combatientes Populares, guiados por Jefes Guerrilleros, en el Reparto Schick.

Según la familia de Manuel Salvador Cuadra Pérez y la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, encabezada por Frank “Machillo” González Morales, este joven rebelde revolucionario igualmente participó en lo que se conoce históricamente como “La Jornada del Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, pues igualmente le tocó primer explorar y vigilar a los enemigos asesinos somocistas cuando se desplazaba la Vanguardia del Repliegue a Masaya por el Reparto Schick, entre las seis de la tarde y las doce de la noche del 27, y después dándole cobertura a la seguridad de la Vanguardia del mismo Repliegue a Masaya, entre la una y las cinco de la mañana del 28 de junio de 1979.

Leticia Coralia testimonia que cumpliendo otras tareas relacionadas con el mismo Repliegue a Masaya, muy de mañanita, después de las seis de la mañana del 28, fue para el lado del Centro Comercial-Managua, donde fue capturado por guardias somocistas genocidas, y desapareció también. No reapareció ni  vivo ni muerto.

Las sospechas igualmente recaen en los “orejas” y soplones del Reparto Schick, pues esa misma mañanita fueron capturados y desaparecidos no menos de 20 de los jóvenes que habían estado implicados en la Insurrección y en las operaciones de seguridad del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Su padre, su madre, sus hermanos, compañeros Combatientes Populares, sus amigos cercanos, sus vecinos, buscaron por todo Managua, en hospitales, en la Cruz Roja, en sitios en que la guardia criminal acostumbraba tirar cadáveres de jóvenes asesinados, pero no lo encontraron ni vivo ni muerto.

A Manuel Salvador le sobreviven sus hermanos: Pánfilo Alcides, Genaro Concepción y Leticia Cuadra Pérez. Esta familia reside de donde fue el Tanque Rojo del Reparto Schick tres cuadras al Oeste, una cuadra al Norte y media cuadra al Este.

 

Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez

Carlos Alberto  “Sobrino” Dávila Sánchez. Tenía 24 años. A esa edad ya era Contador Público y cuadro político militar del FSLN clandestino.  Mucho antes de la Insurrección de Junio de 1979 estaba ya enrolado en “la pelota” de estudiantes de secundaria rebeldes antisomocistas y sandinistas del Instituto Maestro Gabriel, el cual le quedaba a un kilómetro de su casa. Sus datos biográficos esenciales indican que era “un cuadro político y militar ya formado por el grupo del FSLN clandestino “Guerra Popular Prolongada” (otros aseguran que era del grupo del FSLN Proletario), una de las tres “tendencias” del Frente Sandinista de Liberación Nacional en plena Insurrección de junio de 1979.

Vivía “Sobrino” de la Fábrica de “Cohetes La Caimana” una cuadra al Este y media al Norte, en el Barrio “Campo Bruce” (Rigoberto López Pérez actualmente). En esa casa vivía con sus padres:   Antonio Dávila y Rosa Amelia Sánchez Portillo, ya fallecidos los dos hace unos 15 años.

Allí mismo “Sobrino” Dávila Sánchez habitaba la misma casa con sus hermanos: Elba,  César, ya fallecido en Estados Unidos; Lesbia, fallecida; Antonio, fallecido; y Jorge, todavía vivo y residiendo en el Reparto Bello Horizonte.

En la casita en que vivió “Sobrino” reside ahora su cuñado viudo Ricardo Ordeñana Solórzano, quien era el esposo de Lesbia Dávila Sánchez, fallecida hace poco tiempo.

Los datos biográficos esenciales de “Sobrino” Dávila Sánchez fueron suministrados por la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, dirigida actualmente por Frank “Machillo” González Morales, y ubicada de la “Racachaca” cuadra y media al Sur, en el Barrio Altagracia; por la Familia Cajina, situada en “Las Cuatro Esquinas” de la Comarca “Las Jagüitas”, donde “El Sobrino” tuvo que quedarse porque con casi 30 heridas en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, y por su cuñado viudo Ricardo Ordeñana Solórzano, quien no tiene teléfono. El “Machillo” González Morales tiene los teléfonos: 86782410 y 88417562.

Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez fue asesinado vilmente por un batallón de la Escuela de Entrenamiento Básico (EEBI) de la Guardia Nacional somocista genocida, al mando de un tal Gersán Romero, el 28 de junio de 1979, en horas de la mañana, cuando el Repliegue Táctico de Managua a Masaya iba aproximándose a “Piedra Quemada”, en el lado Norte del Volcán Masaya.

“Sobrino” Dávila tenía unos 24 años al momento de producirse el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, según las narraciones de Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, de Frank “Machillo” González Morales (ambos de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”) y miembros de la familia Cajina Fonseca, residentes en “Las cuatro Esquinas”, al Sur de la Comarca “Las Jaguitas”, por donde pasó la marcha histórica política-militar del Repliegue a Masaya.

Dávila Sánchez o “Sobrino” fue asimismo un Combatiente Popular emblemático en la Insurrección en la Zona Oriental de Managua por sus cualidades de visión estratégica en  las trincheras de combate, por su arrojo, valentía, rapidez de movimientos, puntería fina con su ametralladora calibre 30 y  con los fusiles, por su carácter afable y porque incluso le “pegó” o perforó con balazos a uno de los aviones Push and Pull que lanzaban el criminal bombardeo sobre la Ciudad de Managua, especialmente en la Zona Oriental insurreccionada. Ese avión “pegado” fue a caer por el lado de Sabana Grande.

“Sobrino” Dávila Sánchez era un hombre alto y un poco gordo, pesado, pero ágil y rápido. Formaba parte de la “pelota” o “manada” de estudiantes de secundaria del Instituto Maestro Gabriel, del Instituto Experimental México y de la UNAN-Managua, todos residentes en los barrios Larreynaga, Tenderí, Costa Rica (Barrio Blandón, se llamaba antes), Maestro Gabriel, El Edén, Paraisito, San José Oriental, San Cristóbal, María Auxiliadora, Santa Rosa, Ducualí, El Edén y Bello Horizonte.

Inclusive, en uno de esos arranques de júbilo, la escuadra de Combatientes Populares que jefeaba Frank “Machillo” González Morales, hizo una ceremonia especial, armada, en una calle del Reparto El Dorado, colindante con la Pista Héroes y Mártires de Mayo, y casaron a Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez con su entonces novia Marta Lorena López Mojica, quien también era Combatiente Popular del Barrio “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez), de donde también era “El Sobrino”.

Como tales, juntos, se habían integrado a la Insurrección u Ofensiva Final, donde Dávila Sánchez resultó herido por charneles en varias partes del cuerpo, incluyendo una pierna, lo que le impedía caminar por sí sólo cuando se aproximaba la fecha del famoso Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

“El Sobrino” Dávila Sánchez, recuerdan “Comandante Huesito” Mairena Obando y Melba “La Pinta” Orozco, era uno de los casi 200 heridos que la marcha del Repliegue silencioso y clandestino llevaba en su marcha de Managua hacia Masaya, el 27 de junio de 1979, en la noche y madrugada del 28 de junio de 1979.

Se había hecho una camilla especial para llevarlo entre cuatro combatientes populares. “El Sobrino” Dávila Sánchez pesaba casi 300 libras. El primer gran lío fue cruzar con él en hombros por encima del puente colgante que había en el cauce de cruce de Bello Horizonte hacia “Santa Bárbara”, hoy Barrio Venezuela. El puente colgante se mecía y crujía al paso tambaleante de quienes cargaban la camilla con Carlos Alberto encima.

Entre los Combatientes Populares y Colaboradores Históricos, integrantes del Repliegue, nos turnábamos para ir cargando los heridos en medio de cauces, zanjones, barrancos, matorrales, espinas y potreros.

Cerca del Tanque Rojo, en el extremo Sureste del Reparto Schick, la guardia somocista genocida, acantonada en dos sitios distintos, asesinó a varios compañeros replegados, entre otros, a  Francisco René Polanco Chamagua, quien era de origen salvadoreño, y que se había integrado a la lucha revolucionaria antidictorial en esa zona de Managua.

Cuando el Repliegue Táctico de Managua a Masaya va pasando por las “Cuatro Esquinas”, ubicadas en el Sur del Camino de la Comarca “Las Jagüitas” (todavía en territorio departamental de Managua), la mayoría de los cargadores de los heridos afirman que “ya no aguantamos al Sobrino”. Eran ya  las cuatro de la mañana del 28 de junio de 1979.

“Sobrino” Dávila ya tampoco resistía el ritmo de ser cargado en “sangoloteo” permanente. Entonces, recuerda “Comandante Huesito” Mairena Obando, se toma la decisión conjunta con Carlos Alberto de dejarlo allí en “Las Cuatro Esquinas”, donde la familia Cajina, cuyos miembros conocían a su esposa Marta Lorena “Cleo” López Mojica, quien también había fungido como Combatiente Popular en los territorios de los Barrios “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez),  El Paraisito y San José Oriental.

Por información de los familiares de Marta, “Sobrino” se entera de que hay guardias somocistas genocidas en los alrededores de “Las Cuatro Esquinas”, y comunica a sus compañeros que se queda para defender la retaguardia del Repliegue a Masaya. Marta Lorena “Cleo” López Mojica, su esposa, una jovencita Combatiente Popular de unos 19 años, decide quedarse con él, acompañándolo y atendiéndole las heridas.

Eduardo Cajina  (ya fallecido), jefe de la familia Cajina Fonseca, consigue que Jacob Cortés, esconda a “Sobrino” Sánchez Dávila en un furgón que tenían en los alrededores de “Las Cuatro Esquina”.

Según Mercedes Otilia Pineda Quiroz, de 75 años en 2013, ya ciega actualmente por enfermedades en los ojos, los guardias sospechaban o tenían información de que mucha gente había pasado de madrugada por el camino viejo hacia Masaya, y empezaron a registrar a todo mundo desde muy de mañana del 28 de junio de 1979.

A Mercedes Otilia Pineda Quiroz los guardias la obligaban a cocinarles desde hacía varios días, bajo la amenaza de matarla a ella y a los miembros de la familia Cajina (ella siempre fue parte de esta familia en “Las Cuatro Esquinas”).

Según relatan Mercedes Otilia y Efraim Rojas Urbina, los guardias descubrieron escondida a Marta Lorena López Mojica, dentro de la casa, y al registrarla le encontraron un papelito con un mensaje de “Sobrino” Dávila Sánchez. Además, al registrarla minuciosamente le descubrieron chimaduras en los codos, rodillas y piernas, y de inmediato se la llevaron donde tenían instalado el comando GN-EEBI de asesinos.

La búsqueda se intensificó cuando eran un poco después de las siete de la mañana. Los guardias se dirigieron al  furgón, para registrarlo. “Sobrino” Dávila Sánchez estaba allí esperando ese momento, boca abajo, en el piso interior del furgón. Abrió fuego ante la presencia de los guardias y se armó un tiroteo que duró casi un minuto. Se quedó sin tiros, y entonces lo sacaron a culatazo limpio del furgón, tirándolo al suelo, pateándolo, tal como era el estilo bestial de la guardia somocista genocida.

Los miembros de la familia Cajina Fonseca recuerdan cómo Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez, su esposa Marta Lorena “Cleo” López Mojica  y otros desconocidos capturados en los alrededores por los guardias somocistas genocidas, fueron encapuchados con unos trapos negros, los montaron en un camión y los condujeron por un camino, hacia el lado Este, al “Camino del Río”, donde los torturaron, los arrastraron, a Marta Lorena  “Cleo” López Mojica la violaron la mayoría de los guardias, le cortaron los pechos y por último los asesinaron a balazos.

Se conoció después que al “Sobrino” Dávila Sánchez primero terminaron  de destruirle las piernas a balazos, y después le dispararon al pecho y la cabeza. A Marta Lorena López Mojica le dispararon varias veces a la cabeza y en las piernas.

Después del Triunfo de la Revolución Sandinista, después del 19 de julio de 1979, fueron recuperados sus cadáveres por sus familiares. Se hizo una gran ceremonia popular sandinista, masiva, en el Puente El Paraisito, con los cuerpos inermes de “El  Sobrino” Dávila y Marta Lorena López Mojica, dentro de ataúdes sellados, y en esa actividad se dio a conocer cómo y dónde habían sido por guardias somocistas genocidas.

En esa activad política, que incluyó una misa campal en el Puente mencionado, se anunció que los cuerpos de “Sobrino” Dávila Sánchez y Marta Lorena López Mojica serían sepultados juntos en el Cementerio Oriental de Managua, donde reposan para siempre como Héroes y Mártires de la Revolución Popular Sandinista.

Los familiares de Carlos Alberto Dávila vivían en las cercanías de la Fábrica de Pólvora “La Caimana”, en el Barrio Rigoberto López Pérez. Ya ninguno de ellos vive en esa casita en que se crió y vivió Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez. En esa casita queda residiendo Ricardo Ordeñana Solórzano, el cuñado viudo. La dirección es de la “Fábrica de Cohetes La Caima”  una cuadra al Este y media cuadra al Norte. No tiene teléfono.

Se puede consultar también a “Machillo” González Morales en la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador, ubicados de la “Racachacha” cuadra y media al  Sur, y a los teléfonos: 86782410 y 88417562.

Ariel “Trapito” Darce Rivera

Ariel “Trapito” Darce Rivera. El famoso y  antiguo Barrio Intervenido “La Fuente”, se llama hoy “Ariel Darce Rivera”, situado del Mercado Carlos Roberto Huembes hacia el Este. Este Barrio La Fuente fue un negociado de lotificación y cobros onerosos de Héctor Argüello, uno de los brutales lotificadores, aliados del somocismo genocida en Managua. A sus familiares les decían por sobrenombre “Trapos”, y como era el menor de los hermanos, entonces, a Ariel le pusieron “Trapito”.

Inmediatamente después del Triunfo de la Revolución Sandinista, en julio de 1979, en asamblea popular masiva de los Comités de Defensa Sandinistas (CDS, el Barrio La Fuente fue rebautizado con el nombre de Ariel Darce Rivera en homenaje a aquel niño o jovencito de 15 años, que parecía tener espíritu y paciencia de Santo cuando cumplía tareas guerrilleras clandestinas al llevar correos, sacos con bombas de contacto, municiones, propaganda revolucionaria agitadora del Frente Sandinista clandestino, entre el Barrio La Fuente,  la Colonia Don Bosco, la Colonia Diez de Junio, el Barrio Ducualí y el Reparto El Dorado, donde estaban ubicados inicialmente el Estado Mayor del Frente Interno y el Estado Mayor General de Managua.

Ariel Darce Rivera, muchacho alto, muy desarrollado, que parecía tener más de 15 años porque ya tenía el rostro curtido por la lucha, vivía con sus padres: Filiberto Darce Ballesteros y Rosa Rivera de Darce (ya fallecida) en la Colonia Don Bosco, exactamente en la esquina Noreste de esta Colonia, contiguo al portón posterior del Centro Juvenil Don Bosco.

Ariel Darce Rivera era el hermano menor. En orden eran: Filiberto, ya fallecido; Piedad, ya fallecida; Jaime René, Rosa Argentina, Sergio, León Isidro, Marta y Ariel Darce Rivera. Todos vivían juntos en esa misma casa cuando estalla la Insurrección u Ofensiva Final contra la dictadura somocista genocida, en Managua.

Ariel Darce Rivera se había integrado a la lucha opositora al régimen de Anastasio Somoza Debayle desde cuando tenía 12 años. A pesar de estar tan pequeño, Ariel Darce Rivera decía que era indispensable luchar para derrumbar al régimen somocista.

Estudiaba secundaria en el Instituto René Schick Gutiérrez, hoy llamado Elvis Díaz Romero (situado al Sur del Barrio Riguero y al Oeste de la Colonia Máximo Jerez), donde se había integrado a la Federación Estudiantil de Secundaria y a los Comandos Revolucionarios del Pueblo, los cuales operaban en los Barrios “La Luz” o “Rebusca”, México, Riguero y la Colonia Máximo Jerez.

Antes de estallar la Insurrección Sandinista en junio de 1979, Ariel Darce Rivera actuaba en grupos con otros estudiantes de secundaria haciendo mítines propagandísticos invitando a los pobladores a integrarse a la lucha política y militar contra el régimen somocista; al mismo tiempo distribuían papeletas, hacían pintas en paredes y muros de vecindarios, dejaban colocados explosivos propagandísticos en algunos sitios, se subían a los autobuses y camionetas de transporte de pasajeros en las calles de Managua, y arengaban a organizarse en los Barrios y a arreciar la lucha contra los guardias somocistas.

Rosa Argentina Darce Rivera, su hermana, residente siempre en Don Bosco, relata que todos en la casa sabían que Ariel andaba metido de lleno en la lucha armada, y que recibían instrucciones de sus jefes de escuadras y de grupos políticos propagandísticos. “Todos, al mismo tiempo, estaban metidos en la lucha, pero era Ariel quien estaba de lleno, plenamente en actividades armadas en la Zona Oriental de Managua. Se sabía que participaba, inclusive, en labores de distracción para ejecutar emboscadas a patrullas de la guardia somocista”, recuerda Rosa Argentina.

Cumplía plenamente con sus estudios y las tareas políticas y militares que le daban los mandos guerrilleros del Frente Sandinista en Managua, según Rosa Argentina, pues Ariel Darce Rivera llegaba todos los días a la casa, sin perderse de las orientaciones familiares de su madre, de su padre y de sus hermanos mayores, antes de la Insurrección Sandinista de junio de 1979.  Sin embargo,  cuando estalla la Insurrección en la Zona Oriental de Managua el nueve de junio de 1979, Ariel Darce Rivera, desaparece de su casa en la Colonia Don Bosco. No lo volvieron a ver, según Rosa Argentina Darce Rivera.

Por amigos, vecinos y familiares conocieron que cumplía funciones de Combatiente Popular de trinchera en trinchera en el Barrio “La Fuente”, en el “Reparto Schick”, en Don Bosco, en Ducualí, en San Cristóbal, en el Puente El Edén y hasta se informó que había participado en los combates casa por casa contra guardias somocistas genocidas en el Reparto El Dorado, donde estaba el Comando del Frente Interno, jefeado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo.

La guardia se había logrado meter al Reparto El Dorado a mediados de junio, y según se dijo Ariel Darce Rivera y otros combatientes jovencitos, los más ágiles, los más veloces para correr y desplazarse por encima de las casas y de los árboles, fueron quienes pusieron “locos, llenos de pánico” a los guardias que se habían logrado meter a este famoso centro habitacional de Managua.

Tampoco llegó a despedirse de sus padres y hermanos cuando se produjo el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Quienes lo vieron en el Repliegue aseguran que cargaba un saco de bombas de contacto y una escopeta calibre 16.

Según algunos sobrevivientes que iban con Ariel Darce Rivera, este con las habilidades aprendidas durante los combates populares y bombardeos aéreos en Managua, pudo sobrevivir al bombardeo infernal desatado por el somocismo genocida en “Piedra Quemada” contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, pero no pudo sobrevivir a otro  lanzamiento de rockette, desde aviones Push and Pull, o morteros,  en el Camino de Nindirí,  donde fue sepultado y posteriormente recuperado su cadáver por sus hermanos, su padre y vecinos de la Colonia Don Bosco y del Barrio La Fuente.

La noticia de su caída en el Repliegue a Masaya le fue comunicada a su familia por otros replegados y sobrevivientes que iban con Ariel Darce Rivera hacia Masaya.

Ariel Darce Rivera, casi un niño al estallar la Insurrección Sandinista en Managua y darse el Repliegue a Masaya, dejó una huella impactante y profunda en la memoria popular de los pobladores del Barrio La Fuente. Inmediatamente después del Triunfo de la Revolución los vecinos, ya organizados en los Comités de Defensa Sandinistas en los primeros días de julio de 1979, se reunieron en asamblea masiva y acordaron cambiar el nombre de “La Fuente” por Ariel Darce Rivera. El Barrio Ariel Darce Rivera es uno de los vecindarios más famosos, ubicados en el Oriente de Managua.

Mediante las informaciones de sobrevivientes del Repliegue a Masaya, los padres, hermanos, amigos y vecinos, localizaron con facilidad el cadáver o restos de Ariel Darce Rivera, y los fueron a sepultar a Chinandega, porque todos los miembros de esta familia son originarios de Chinandega, incluyendo su mamá, ya fallecida.

Según el Diario BARRICADA, Órgano Oficial del Frente Sandinista, al recordarse la hazaña militar del Repliegue a Masaya en junio de 1980, a Ariel Darce Rivera le decían “Comandante Niño”, debido a que estaba muy jovencito, o era un niño cuando andaba metido plenamente en la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final, de junio de 1979.

En ese reportaje de junio de 1980, BARRICADA ubicaba a Ariel Darce Rivera como caído en Nindirí, durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya

Esta familia sigue siendo sandinista. Su casa está ubicada en la Colonia Don Bosco, de la Licorería Don Bosco, ocho andenes al Norte, en una casa esquinera y en la orilla del Portón trasero del Centro Juvenil Don Bosco.

Rosa Argentina Darce Rivera, su hermana mayor, responde al teléfono convencional: 22482352.

Ronald Fisher Ferrufino

Ronald  Fisher Ferrufino. Este joven revolucionario de 18 años y su esposa Alejandra Emelina Campos Escobar protagonizaron juntos una de las páginas históricas más bellas de la Insurrección, u Ofensiva Final, en Managua. Eran esposos muy jóvenes, y Alejandra ya estaba embarazada. Ronald vivía con su madre en el Barrio Costa Rica y Alejandra Emelina en el barrio Edén, es decir, en vecindarios contiguos e integrados plenamente en la lucha por el derrocamiento de la tiranía somocista genocida.

Los dos eran Combatientes Populares, correos clandestinos, distribuidores de “propaganda armada”,  sostenían combates en las trincheras y pozos tiradores del Puente Larreynaga, en el Puente El Edén, dentro del Reparto Bello Horizonte, en el Barrio Santa Rosa y también mandaron a Ronald Fisher Ferrufino hasta el barrio Monseñor Lezcano, con otros compañeros Combatientes Populares, a enfrentar a tiros a “orejas”, “soplones” y a soldados somocista genocidas.

Ronald era contador. Se había graduado en la “Escuela de Comercio Patria”, en la Iglesia Santa Faz del Barrio Costa Rica, donde también había estudiado su esposa Alejandra Emelina Campos Escobar. Al estallar la Insurrección, Ronald Fisher Ferrufino laboraba como contador en la Aceitera Corona, la cual estuvo ubicada en las cercanías del Cementerio Occidental de Managua, en Monseñor Lezcano.

Poco antes de la Insurrección, u Ofensiva Final, a Ronald Fisher Ferrufino lo dejaron solo cuidando las instalaciones de la Aceitera Corona. Los guardias somocistas genocidas se metieron dentro de la empresa, como en busca de cosas subversivas. A Ronald lo retuvieron en la calle. Tuvo miedo de que se lo llevaran preso, porque tal vez sospecharan de que ya andaba metido en operaciones armadas contra el régimen de asesinos somocistas, pero no pasó nada, lo dejaron.

En estos mismos días, Ronald se lanzó un “sermón político” ante su madre, Débora Ferrufino, 83 años en 2013,  y su hermana mayor, Juana María, dándoles a conocer que él andaba metido de lleno  en la lucha armada para derrocar al régimen somocista, para que en el país hubiesen libertades plenas, que los niños pudiesen estudiar libres al amparo del Estado, y que mujeres como su hermana ya no tuvieran temor de andar en la calle, porque los guardias te agarraban, te montaban en una patrulla, te iban a torturar, te violaban y después te asesinaban.

Ese día les dijo que él y su esposa Alejandra Emelina habían ya recibido entrenamiento militar en numerosas armas de guerra y que ambos andaban ya en operaciones militares contra la guardia somocista. “He aprendido también, les dijo, que no debo dejarme agarrar vivo por guardias, pues de toda maneras te matan, y por eso, en el arma siempre dejo un tiro “bala en boca”, para disparárselo al guardia o al “oreja” que intente agarrarme”.

“Esto tiene que cambiar, en cuanto Somoza Debayle sea echado a balazos del poder”, añadía Fisher Ferrufino en el “sermón político” a sus familiares.

Además, para disimular en muchas ocasiones, ya cuando la Insurrección estaba en lo fino después del nueve de junio de 1979,  Ronald enviaba a su madre en función de correo clandestino a Bello Horizonte y Santa Rosa,  a dejar paquetes, mensajes y cajas con bombas de contacto, para los Jefes Guerrilleros que estaban ubicados en esta zona, entre otros, Marcos Somarriba García, Javier “el 99” López y Lucío Jiménez Guzmán.

“Una vez, en el “Callejón del Guayabo”, casi me agarran los guardias. Me iban a registrar lo que llevaba, pero se distrajeron ante una balacera hacia el lado del Barrio Larreynaga y se fueron”, relata la Madre de este Héroe y Mártir, Débora Ferrufino.

En otra ocasión, cumpliendo misión parecida de correo clandestino, le tocó irle a dejar un paquete a su propio hijo en la trinchera de combate de Santa Rosa, y cuando iba en el camino, por el lado de la Fábrica Rolter, se encontró con camiones repletos de guardias. Dichosamente, en el mismo sector se encontró a un conocido del vecindario Costa Rica, ambos disimularon conversando, se fueron alejando, mientras Ronald Fisher Ferrufino, quien sabía que su madre le llevaba bombas y recados, temió que “la agarren”, pues se había enterado de la presencia de los guardias en ese rumbo.

Para disimulo acentuado, doña Débora siempre llevaba encima de la cabeza una toalla, y cuando los guardias le preguntaban: “Vos vieja, ¿de dónde venís?”, ella respondía: “De planchar. Me pongo esta toalla para no quedarme tiesa en la nuca”.

Los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares esperaban a doña Débora en las cercanías de la Gasolinera Shell de la Rotonda de Bello Horizonte, para que les entregara los paquetes remitidos por otros grupos de Combatientes Populares de los lados de Larreynaga, Puente El Edén y Ducualí.

El 27 de junio de 1979, en la tardecita, Ronald Fisher Ferrufino llegó a su casa, donde su madre y su hermana, a despedirse. “Ya nos vamos en Retirada. No sé para dónde. Van conmigo Alejandra Emelina, su padre Ramón Campos y Josefina Campos. Vamos juntos. Volveremos triunfantes, no se preocupen, pues el triunfo contra este régimen somocista oprobioso está próximo por llegar”, les dijo a la luz de una candela, pues Somoza Debayle había mandado a cortar el agua y la luz en todos los vecindarios insurreccionados de la Zona Oriental de Managua.

“¿Vas a comer, hijito?”, le preguntó su  madre, Débora Ferrufino. “No, madre, ya nos vamos”, cuando eran casi las seis y media de la tarde. Ronald Fisher Ferrufino se fue cruzando patios hasta llegar a la casa de Alejandra Emelina, de donde partieron, con sus armas respectivas en manos, hacia el sitio de concentración del Repliegue Táctico de Managua Masaya: en la Calle de la Clínica Don Bosco al tope Este, en la Gasolinera San Rafael, en lo que antes se conocía como Barrio Santa Bárbara, hoy llamado Barrio Venezuela.

Se fueron en el Repliegue de Managua a Masaya. Durante el bombardeo aéreo infernal del somocismo genocida contra el Repliegue en “Piedra Quemada”, más o menos a las doce del día del 28 de junio de 1979, cuando estaba nutridísimo el lanzamiento de bombas de 1,000 libras, de rockette o morteros y balas de ametralladoras calibre 50, Ramón Campos y su hija mayor, Josefina Campos Escobar, estaban “pecho en tierra” en una oquedad pequeña y protegidos por piedras a los lados. En ese lugarcito no alcanzaban los cuatro; entonces Alejandra Emelina Campos Escobar le pidió a Ronald Fisher Ferrufino, su esposo, que se trasladaran corriendo, agachados,  a otra oquedad cercana y piedras grandes para protegerse, y en lo que corrían,  a  la corta distancia escogida, un rockette cayó junto a ellos y les destrozó los cuerpos, muriendo casi instantáneamente.

El bombardeo continuó nutridísimo por más de una hora. En ese hueco, Ramón Campos y su hija Josefa Campos Escobar lloraron desconsolados por largo rato. Los cuerpos de Ronald y Alejandra quedaron partidos. Andaban siempre juntos en la lucha armada en Mangua, se fueron juntos al Repliegue de Managua a Masaya y cayeron juntos  en “Piedra Quemada”, frente al coloso volcánico llamado Volcán Masaya.

Cuando cesó un poco el bombardeo aéreo somocista genocida, Ramón Campos y su hija Josefa, ayudados por otros Combatientes Populares, y un “juez de mesta” de la zona, se dispusieron a profundizar una oquedad en la roca volcánica, colocaron los cadáveres de Ronald y Alejandra en ese hueco, los taparon con piedras y arena, y se fijaron  atentamente en el lugar de “Piedra Quemada”, para irlos a rescatar después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista.

El caso de estos dos Héroes y Mártires fue, de algún modo, especial, pues Ramón Campos y su hija Josefa, lograron comunicarse telefónicamente desde Masaya con “Coquito” Escobar Carballo, la madre de Alejandra Emelina, y le contaron lo que había pasado en “Piedra Quemada”, y de cómo habían cubierto sus cadáveres con piedra y arena de la misma “Piedra Quemada”, frente a la entrada del camino antiguo del Volcán Masaya, en la orilla de la Carretera a Masaya, a la altura del kilómetro 22.

Además, la trascendencia de lo especial con estos dos Combatientes Populares, esposos,  fue más allá de “lo normal”, pues hasta al “juez de mesta” de “Piedra Quemada” y a su hijo le impactaron tanto, que ellos dos se dieron a la tarea de cubrirlos bien con piedras y arenas, después de desaparecido el Repliegue de la zona de “Piedra Quemada”, lo que permitió que sus cuerpos estuviesen intactos al momento de rescatarlos en los primeros días de agosto de 1979.

Estos dos cadáveres, posiblemente, fueron los de más fácil localización, pues Ramón Campos y su hija Josefa Campos Escobar se habían fijado atentamente dónde los habían “enterrado”. Sin embargo, tuvieron que acudir donde el hijo del “juez de mesta” para que los guiara en los primeros días de agosto de 1979, para liberar los cuerpos de “Piedra Quemada” y darles “cristiana sepultura” en  el Cementerio Oriental, en Managua.

“Fuimos las dos familias a rescatar los cadáveres de Ronald y Alejandra Emelina, quien estaba embarazada al momento de morir. Juntos se enrolaron en operaciones guerrilleras clandestinas del FSLN, juntos anduvieron combatiendo en estos barrios orientales, juntos lanzaron bombas de contacto contra los guardias, juntos  se fueron en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, juntos cayeron heroicamente en “Piedra Quemada”, en Masaya, juntos quedaron enterrados allí en “Piedra Quemada”, juntos fueron rescatados sus cadáveres por sus familias juntas, y juntos fueron sepultados finalmente, están en la misma tumba en el Cementerio Oriental, donde están los Héroes y Mártires”, expuso Débora Ferrufino, Madre de Héroe y Mártir revolucionario.

Esta Madre de Héroe y Mártir, Débora Ferrufino, de 83 años al 2013, sigue residiendo en el mismo sitio de hace 34 años, de los “Semáforos del Colonial”, dos cuadras al Oeste, media cuadra al Sur, en el llamado “Pedazo Sur” del barrio Costa Rica.

Con ella viven Rolando y Juana María, hermanos de Ronald Fisher Ferrufino.

José Bladimir Fuertes Guadamuz

José Bladimir “Rigoberto, el Chino” Fuertes Guadamuz.  En algunos libros de historia y notas periodísticas de diarios como BARRICADA, aparece como Bladimir Fuentes Guadamuz. Su mamá, Denia Rosa Guadamuz Espinoza, de 69 años, aclara que se llamaba José Bladimir Fuertes Guadamuz, 19 años, estudiante en el Instituto Nacional Miguel Ramírez Goyena y en el INTECNA de Granada,  caído en “Piedra Quemada” el 28 de junio de 1979, más o menos a las doce del día, por el infernal bombardeo aéreo desatado por el tirano Anastasio  Somoza Debayle contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. El papá era  Francisco Luis Fuertes Olivera, quien estuvo en Pancasán con Carlos Reyna, y conoció personalmente a José Benito Escobar Pérez, uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional, en 1961.

Denia Rosa Guadamuz Espinoza vive actualmente en la Colonia Villa San Jacinto, en la casa número C-I-157, en la esquina Norte de la entrada principal de esta colonia del Distrito VI, o del semáforo de la “Miguel Gutiérrez” dos cuadras al Este, a mano derecha, en Managua.

“Rigoberto, el Chino” Fuertes Guadamuz se integró como Combatiente Popular  en el Barrio  María Auxiliadora, bajo las órdenes de Rolando “Cara Manchada” Orozco. Para disimular inicialmente sobre su integración a la lucha revolucionaria armada para derrocar a la dictadura somocista genocida, su padre,  Francisco Luis Fuertes  Olivera, lo colocó en un taller de artesanías y ebanistería española en el Mercado Oriental, de donde  José Bladimir salía “chineado” con “propaganda armada”  que le entregaban Jefes Guerrilleros sandinistas  para irla a distribuir a vecindarios como los Barrios María Auxiliadora, San Cristóbal, El Edén, Larreynaga y Bello Horizonte.

Al estallar la Insurrección, u Ofensiva Final, José Bladimir “Rigoberto, el Chino”, aparece integrado en escuadras de Combates Populares en el Barrio María Auxiliadora, ubicado contiguo a los vecindarios San Cristóbal, Diez de Junio y Ducualí. Además, por sus características oratorias, era enviado a subirse a los autobuses urbano colectivos, dentro de los cuales arengaba a los pasajeros a integrarse a la lucha armada para derrocar a la dictadura somocista genocida.

“Rigoberto, el Chino” Fuertes Guadamuz era multifacético en la lucha armada, pues participaba con escuadras en emboscadas militares a los guardias somocistas genocidas y en “recupere” de armas en casas de “orejas” o “soplones” connotados en numerosos vecindarios, especialmente en la Zona Oriental insurreccionada. También fabricaba explosivos.

Su hermano Oscar Javier Guadamuz, de apenas 14 años, también andaba regando “propaganda armada” en estos mismos vecindarios insurreccionados en Managua, incluso en la Colonia Morazán, en Linda Vista, Las Brisas y Monseñor Lezcano, cuando estalló la Insurrección en estos vecindarios del Oeste de Managua, el 8 y 17 de junio de 1979.

El responsable de “Rigoberto, el Chino” era el hoy subcomisionado Cubillo, según contaba José Bladimir a su madre, antes de irse en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. “Rigoberto, el Chino” Fuertes Guadamuz ya había caído preso antes, logró salir, y a raíz de eso trasladó a su madre para otro lado, el 14 de mayo de 1979, porque los habían amenazado con matarlos a todos.

Cuando ya se produjo el Repliegue a Masaya, doña Denia Rosa Guadamuz Espinoza, de 69 años actualmente en 2013, recibió emisarios de los Jefes Guerrilleros de la Insurrección, u Ofensiva Final, quienes le llevaron una cajita de música para su hermanita menor y una radiograbadora, para que su madre oyera noticias y música, más el mensaje de que se había ido en un Repliegue con destino desconocido hasta ese momento.

Dejó una carta dirigida a su madre, antes de irse en el Repliegue con destino a Masaya. En esa carta, además de pedirle que se cuidara y resguardara a su hermana menor, le decía que ya no comprara las botas, porque ya había recuperado botas, vestuario y pertrechos militares al asaltar con armas en manos a una patrulla de guardias somocistas genocidas.

“Ocupe esos realitos para la comida, madre mía”, le decía en la carta. “Nos veremos muy pronto, el triunfo revolucionario contra la dictadura llegará muy pronto”, le profetizaba a su madre en la carta. Su madre lavaba y planchaba ropa ajena, para ganarse la comida, los vestuarios de sus hijos y de ella misma.

Cuando ya se dio el triunfo revolucionario, después del 19 de julio de 1979, le trajeron la noticia fatal de que su hijo había caído en el Repliegue Táctico de Managua Masaya, en “Piedra Quemada”, enfrente del camino viejo al Volcán Masaya, cerca de la orilla de la Carretera a Masaya, en los 750 metros del infernal bombardeo aéreo somocista genocida en contra de los replegados de Managua. Igual que a otros, los charneles de las bombas de 1,000 libras y de los rockette le partieron el cuerpo a “Rigoberto, el Chino” Fuertes Guadamuz.

El cadáver de “Rigoberto, el Chino” fue colocado en una oquedad pedregosa poco profunda. Se le colocaron piedras y arena encima, donde fue encontrado por su madre. Fue desenterrado el cuatro de agosto de 1979 y trasladados sus restos al Cementerio Oriental de Managua, donde están sepultados casi un centenar de Héroes y Mártires de la Revolución Popular Sandinista.  Denia Rosa Guadamuz Espinoza va todos los años a acompañar el “Replieguito por la Ruta Original” que  Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando realiza todos los años en compañía de unos mil sobrevivientes del Repliegue a Masaya y jóvenes que  se suman a esta gesta histórica revolucionaria.

Le sobreviven tres hermanos: Brenda Meléndez Guadamuz,  Griselda Meléndez Guadamuz y Oscar Javier Guadamuz, quien fue a estudiar a la Unión Soviética y es abogado actualmente. Griselda es la actual secretaria política del FSLN en la Colonia San Jacinto.

Doña Denia cuida a los nietos en la casa mencionada de Villa San Jacinto y tiene el número telefónico: 22480198.

Mario Ramón Gabuardi Castillo

Mario Ramón Gabuardi Castillo, de 21 años, fue algo especial en la “pelota” de jóvenes rebeldes antisomocistas del Reparto Schick Gutiérrez al momento de la Insurrección Sandinista y del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, por cuya seguridad en la Retaguardia cae el 28 junio de 1979.

Formaba parte de un grupo organizado en la estructura del FSLN clandestino que se encargaba inicialmente de montar operativos militares para recuperar químicos, pólvora, gasolina y candelas de dinamita para fabricar explosivos dentro de su casa F-10, ubicada en el Barrio Ángel Valentino Barrios (es parte del Reparto Schick Gutiérrez), de la Parada de Autobús Urbano “Chaparral” dos cuadras al Norte y media al Oeste.

Su madre, Emelina Castillo, de 92 años actualmente y con la mente muy lúcida, asegura que su hijo Mario Ramón Gabuardi Castillo, “mucho antes de la Insurrección ya tenía convertida esta mi casa en casa de seguridad, en buzón de armas, en fábrica de explosivos y en sitio de reuniones con jóvenes como Luis Castillo, Alfredo Canales, Javier Canales, René Polanco Chamagua, José Santos Mayorga, Joaquín Valle Corea, con Manuel Solano y una muchacha  a la que le decían “Telma”.

Su padre era Mario Gabuardi Schitfman (este apellido es alemán), quien falleció hace más de una década. Su padre y su madre lo apoyaban sin vacilaciones. “Yo les servía de correo clandestino, en un montón de ocasiones. Mi hijo me metió de lleno en el asunto de conspirar contra la guardia somocista. Además de cuidar el buzón de armas aquí en la casa, yo les hacía comida también”, recuerda doña Emelina.

Esta madre ejemplar recuerda que su mayor calvario era que contiguo a su casa había un guardia de la Escuela de Entrenamiento Básico (EEBI) y varios “orejas” y “soplones” en la misma cuadra, lo que motivó que muy pronto la Guardia Nacional y la Oficina de Seguridad persiguieran sistemáticamente a su hijo Mario Ramón Gabuardi Castillo, quien, en realidad, se las ingeniaba para burlar a estos “orejas”.

Doña Emelina se muestra admirada por la capacidad y astucia de su hijo Mario Ramón Gabuardi Castillo para combinar su trabajo de vendedor cotidiano y callejero de licores y cigarrillos por parte de una empresa, de la cual era empleado, y a la vez participando activamente en operativos militares del Frente Sandinista clandestino, para recuperar armas y los químicos mencionados.

Ya en ese momento había abandonado sus estudios secundarios en la Escuela “Hope Portocarrero de Somoza”, en el mismo Reparto Schick Gutiérrez.

Su hermana menor, Marta Gabuardi Castillo, analiza que en aquellos días favorecía a estas actividades conspirativas el hecho de que en el Reparto Schick Gutiérrez habían potreros extensos y patios de fincas con matorrales nutridos y árboles altos, en los cuales estos muchachos rebeldes se escondían y espiaban a los guardias somocistas genocidas, a los “orejas” y “soplones” de la Oficina de Seguridad.

Marta relata que veía salir a su hermano cargado con sacos de bombas de contacto y bombas molotov. Mario Ramón decía que iba a reunirse con sus amigos, porque las bombas las iban a ocupar para quemar el Comando GN de la Guardia Nacional en Baterías Hasbani y la “Sección de Policía” (cuartel de guardias), que estuvo ubicada del Tanque Rojo dos cuadras al Oeste y una cuadra al Norte, en la orilla del cauce. Efectivamente esta Sección de Policía fue destruida y quemada por un grupo de Combatientes Populares del Reparto Schick Gutiérrez, en plena Insurrección Sandinista de junio de 1979.

En la casa de doña Emelina Castillo se hicieron numerosas reuniones en las que estos jóvenes planearon emboscadas a BECAT, a camiones repletos de guardias, quemas de casas de “orejas” y “soplones” de la Oficina de Seguridad. Precisamente, uno de estos “soplones” lo denunció en los tres comandos que tenía la guardia en el Reparto Schick. Este “soplón” (informador) se llamaba Antonio “Cara de Moto” López. Sus familiares están convencidos de que este “Cara de Moto”  López fue uno de los “soplones” que andaban el 28 de junio en la mañana con los guardias, indicando dónde se movían estos muchachos rebeldes.

Según la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, dirigida actualmente por Frank “Machillo” González Morales y Juan Carlos Soza Aragón,  Gabuardi Castillo formó parte de la llamada Jornada del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, consistente en explorar el camino para que la Vanguardia del Repliegue pasara sin ser emboscado, y luego, después de la una de la mañana del 28 de junio de 1979, garantizar la Retaguardia del Repliegue a Masaya, para que no fuese atacado por detrás por la Guardia Nacional somocista, la cual tenía tres comandos en el Reparto Schick Gutiérrez, un Batallón en los alrededores de las “Cuatro Esquinas”, al Sur de la Comarca “Las Jaguitas”; una patrulla superarmada con ametralladoras calibre 50 en el Cruce de Veracruz y otra patrulla superarmada con ametralladoras calibre 30 y fusiles automáticos en la colina o cerro en “Piedra Menuda”, unos cuatro kilómetros antes de entrar a “Piedra Quemada”.

Después de este operativo militar de resguardo del Repliegue, según la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” y Marta Gabuardi Castillo,  Mario Ramón regresa a su casa muy de madrugada, aparentemente, con el fin de agenciarse de ropa y zapatos, para seguir al Repliegue Táctico de Managua a Masaya, el cual estiman iría ya cerca de Veracruz, y es cuando lo atrapan los grupos de asesinos de la guardia somocista, y a partir de ese momento, Mario Ramón Gabuardi Castillo desaparece para siempre.

A doña Emelina le llegaron a informar que su hijo Mario Ramón y otros jóvenes rebeldes, como René Polanco Chamagua, José Santos Mayorga Alemán, “El Oso” Marín, Joaquín Valle Corea, Domingo Matus Méndez, Óscar Gutiérrez Solano, entre otros, habían sido capturados mediante un operativo gigantesco montado por la Guardia Nacional con varios centenares de guardias asesinos, “orejas” y “soplones” del Reparto Schick Gutiérrez, entre los cuales se mencionan a Bismark “El Sapo” Prado  y a “Cara de Moto” como los responsables de que este grupo numeroso de jóvenes haya sido capturado, asesinados y desaparecidos sus cuerpos.

Doña Emelina, de 90 años cumplidos en marzo del 2013, con la mente muy lúcida, sentada en una silla mecedora, relata igualmente que el cadáver de su hijo Mario Ramón y del resto de jóvenes capturados y asesinados, fueron buscados en el trayecto de la Ruta Original del Repliegue a Masaya, en “Lomas de San Judas”, por la “Escuela de Arte”, frente al Teatro Rubén Darío, en la “Cuesta del Plomo”, en el Cerro Mokorón, donde vieron centenares de cadáveres de jóvenes asesinados, pero en ninguna parte hallaron sus cadáveres.

Suponen que además de asesinarlos atrozmente, les quemaron sus cuerpos para que no fuesen reconocidos en ninguna parte. “Con esa atrocidad primitiva, brutal, sanguinaria, lo que hicieron estos asesinos implacables de la dictadura somocista fue convertir en gloriosos Héroes y Mártires de la Patria Azul y Blanca a nuestros hijos, mientras ellos se convertían en fango asqueroso, hediondo, que nadie quiere tener a su lado”, comentó doña Emelina Castillo.

A Mario Ramón le sobreviven sus hermanos: Carlos, Rosario, Javier, Ronaldo, Víctor Manuel, Marta, Rosa y Enrique.

Doña Emelina sigue residiendo en la misma casa F-10, situada de la Pulpería Chaparral, en el Barrio René Polanco del mismo Reparto Schick, dos cuadras al Norte y media al Oeste. Tiene el teléfono:   86796998.

Óscar Antonio Gutiérrez Serrano

Óscar Antonio Gutiérrez Serrano era del grupo de jovencitos, adolescentes, rebeldes antisomocistas ejemplares del Reparto Schick Gutiérrez, en otras palabras, de la “pelota” de José Santos Mayor Alemán, Joaquín Valle Corea, “Oso” Marín Gaitán, Osvaldo Largaespada Lagos, Domingo Matus Méndez, René Polanco Chamagua, Manuel Salvador Cuadra Pérez, etc.

Tenía 15 años de edad, era casi un niño, y estudiaba su primer año de bachillerato en el Instituto José R. Somoza, del mismo Reparto Schick Gutiérrez, cuando estalló la Insurrección Sandinista en junio de 1979.

La Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” ubica su caída en “La Jornada del Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, pues cayó cumpliendo misiones militares y de inteligencia popular cuando el Repliegue de más de seis mil capitalinos se movilizaba hacia Masaya los días 27, 28 y 29 de junio de 1979.

Cuando Óscar Antonio Gutiérrez Serrano cae, su hermano Enrique Gutiérrez Serrano ya estaba convertido en uno de los Héroes y Mártires de la atroz   masacre de Batahola, cometida por feroces guardias somocistas genocidas el 15 de junio de 1979, cuando aproximadamente unos 400 jóvenes Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros se replegaban, en pleno día, a las once de la mañana, entre el Barrio Monseñor Lezcano y el Barrio San Judas.

Esa horrenda masacre fue cometida por soldados de la Escuela de Entrenamiento Básico (EEBI, “escuela de asesinos” le llamaba la población) de la GN desde el Cerro Batahola, donde está ubicada la residencia del Embajador Norteamericano y en la orilla de las instalaciones de la Embajada de Estados Unidos, de donde también les dispararon a los jóvenes que cruzaban por predios montosos, sin parapeto alguno que los protegiera.

Allí cayó Enrique Gutiérrez Serrano, después de combatir y destruirles varios comandos a los guardias somocistas en Monseñor Lezcano, Altagracia y Las Brisas.

Mientras tanto, Óscar Antonio Gutiérrez Serrano, el hermano menor, también andaba con las armas en las manos, en compañía del grupo mencionado de jóvenes rebeldes, ejecutando emboscadas a patrullas BECAT de la Guardia Nacional y hostigando en contra de los tres Comandos que tenía el alto mando de la  dictadura somocista en el Reparto Schick Gutiérrez.

Este jovencito de 15 años era ya un consumado orador arengando con discursos encendidos a sus compañeritos de clases en el Instituto José R. Somoza, en su barrio, para que se sumaran a la lucha política y militar en contra de la dictadura somocista genocida.

La casa de su madre, Andrea Serrano Gutiérrez y de su padre, Esteban Gutiérrez Escobar, estaba (y está ahí mismo) casi enfrente de uno de los tres comandos que tenía la guardia somocista genocida en el Reparto Schick Gutiérrez. Este comando GN estaba ubicado del Tanque Rojo dos cuadras al Oeste y una cuadra al Norte, donde es hoy uno de los colegios del Reparto Schick.

Doña Andrea Serrano Gutiérrez está viva y forma parte del equipo político sandinista en el sector del antiguo Tanque Rojo del Reparto Schick, conocido como “Primera Etapa”. Don Esteban Gutiérrez Escobar ya falleció hace varios años.

En su vecindario se cuentan numerosas historias heroicas sobre este jovencito de 15 años de edad. Se lo ubica en combates frontales contra guardias de los comandos mencionados. Fabricaba explosivos, elaboraba bombas de contacto dentro de su vivienda humilde, la cual  al mismo tiempo era casa de seguridad de Jefes Guerrilleros y de la “pelota” de chavalos rebeldes del Reparto Schick Gutiérrez y dentro de la misma casa tenía un buzón de armas y municiones.

En una ocasión, según su madre Andrea Serrano Gutiérrez, su hijo guardó un paquete de bombas de contacto en uno de los roperos, y por el calor intenso, la bomba explotó y casi la mata a ella que estaba dentro de la vivienda.

Andrea relata que su hijo mayor, Enrique Gutiérrez Serrano, varios años antes de la Insurrección de Junio de 1979, se había convertido en algo así como “la mascota de Carlos Fonseca Amador”, jefe de la Revolución Popular Sandinista, cuando este se llegaba a esconder en varias casas del Reparto Schick Gutiérrez, entre otras, donde Andrea Solano Gutiérrez y en la casa del “Oso” Marín, ambas cercanas a los comandos de la Guardia Nacional somocista genocida.

Asimismo doña Andrea recuerda cómo su hijo mayor, Enrique Gutiérrez Serrano, había convertido su vivienda en casa de seguridad, buzón de armas y centro de entrenamientos de arme y desarme de armas de todo tipo, en los cuales participaba Óscar Gutiérrez Serrano y virtualmente toda “la pelota” de jóvenes rebeldes antisomocistas del Reparto Schick Gutiérrez.

En una ocasión, relata Andrea Serrano Gutiérrez, Óscar con un grupo de chavalos fue a asaltar el Centro de Salud del vecindario, de donde sustrajeron gassas, frascos grandes mertiolate, galones de alcohol, desinfectantes varios, paquetes de algodones, etc., todo lo cual se utilizó para curar heridos cuando estalló la Insurrección u Ofensiva Final de junio de 1979.

Igual que el resto de la “pelota” de chavalos rebeldes del Reparto Schick, Oscar Antonio Gutiérrez Serrano fue designado por el mando del Estado Mayor del Frente Interno, encabezado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo, para darle protección al Repliegue Táctico de Managua a Masaya, primero, en la Vanguardia y después  en la Retaguardia.

En esas misiones combativas andaban cuando fueron capturados, torturados, masacrados, despedazados y desaparecidos por guardias somocistas y “orejas” de la Oficina de Seguridad, en la noche del 27 de junio, el 28 de junio en la madrugada, el mismo 28 de junio a lo largo del día y al amanecer del 29 de junio de 1979.

Óscar Antonio Gutiérrez Serrano desapareció. No reapareció vivo ni muerto. Fue asesinado por la dictadura somocista genocida. Su cadáver fue buscado minuciosamente en numerosos sitios de Managua, ¡y nada, no se encontró¡

Con Óscar Antonio y Enrique, los hijos de doña Andrea Serrano Gutiérrez son 12 en total: Sebastiana, Enrique, Manuel, Ricardo, Gloria, Ronald, Blanca, Denis, Marlon, Marisol y Andrea. Esta última es la menor.

Doña Andrea Serrano Gutiérrez, madre de estos dos hermanos caídos del Reparto Schick, reside de donde fue el Tanque Rojo tres cuadras al Oeste, una cuadra al Norte y una cuadra al Este. Tiene el teléfono:   22892142.

Julio César “Bamba” Juárez Roa

Julio César “Bamba” Juárez Roa.  Este jovencito de 22 años, también era estudiante  del Instituto Miguel Ramírez Goyena cuando estalló la Insurrección, u Ofensiva Final, en Managua.  En su casa, con la complicidad de su mamá Dora Roa Medrano, fallecida hace tres años (2013), en el Barrio conocido como “La Habana”, ubicado entre los vecindarios de la Colonia Nicarao, Barrio Ducualí y Barrio Venezuela, se efectuaban reuniones clandestinas y se distribuían trabajos conspirativos en contra de la tiranía somocista.

Esta viejita, Dora Roa Medrado, participó todos los años en la reedición del Replieguito “por la ruta original”, encabezado por Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, hasta que falleció hace tan sólo tres años, cuando ya andaba en silla de ruedas, por problemas artríticos en las rodillas.

Según Marta Chavarría Roa, hermana menor de Julio César “Bamba” Juárez Roa, la casa de doña Dora en “La Habana” era buzón de armas, pertrechos militares, escondite de numerosos jefes guerrilleros, se cambiaban de ropa allí, elaboraban propaganda armada dentro de la casa, y en todo eso participaba “Bamba”, indica Marta.

Según los relatos de familiares y amigos de aquellos días, “La Bamba” Juárez Roa, además, perteneció a la Columna Oscar Pérez Cassar, la que fue jefeada primero por Roberto “El Zarco” Castellón y después por Walter Ferrety Fonseca.

A esta columna asimismo se le conoció como “la Caza Perros” en la Zona Oriental y Norte  de Managua. En realidad era una columna móvil para combatir a los guardias nacionales somocistas genocidas, con el fin de impedirles su ingreso a la zona insurreccionada y mantenerlos “maneados”, es decir, que no pudieran tomar la iniciativa militar ni en contra de la Insurrección en la Zona Oriental de Managua ni hacia otros lados del país.

En la casa de “La Bamba” Juárez, casi todas eran  mujeres, y muy niñas, con excepción de doña Dora. Al saber que su hijo se había ido con rumbo desconocido y que los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares ya no estaban en la Zona Oriental de Managua, ella, Dora, tomó la decisión de irse donde unos familiares, para evitar que los mataran a todos, pues sabía que la guardia somocista y los “orejas” buscaban a su hijo Julio “La Bamba” Juárez,  para matarlo.

Marta asegura que efectivamente durante la “operación limpieza” de la guardia somocista, después del Repliegue a Masaya, catearon la casa, la dejaron “patas arriba”, se robaron todo lo que había dentro, aunque no encontraron  nada de los guerrilleros y Combatientes Populares, porque éstos sacaron todo y se lo llevaron en el Repliegue de Managua a Masaya.

Julio no pudo decirles hacia dónde iban. “Vamos en Repliegue, no sé adónde”, les dijo a su madre y hermanas pequeñas. Al irse, esperanzado, “Bamba” les dijo: “!El triunfo de la Revolución está cerquita, ya viene¡”, y se alejó en la oscuridad, el 27 de junio de 1979, a las seis y media de la tarde, cargando una mochila en la que llevaba un pantalón, una camisa, una toalla, unos jabones, un cepillo de dientes, medicinas y una caja de bombas de contacto, rumbo hacia la Calle de la Clínica Don Bosco, en el entonces Barrio “Meneses” y “Santa Bárbara”, hoy Barrio Venezuela. La Calle de la Clínica Don Bosco está tan sólo a dos cuadras de donde vivía “Bamba”, en el Barrio “La Habana”.

Sin embargo, nunca volvieron a verlo. Sus amigos y compañeros de columna trajeron la noticia, después del triunfo revolucionario del 19 de julio de 1979, de que Julio César “La Bamba” Juárez Roa había caído durante el bombardeo aéreo mortal de la guardia somocista genocida en el lado Norte de “Piedra Quemada” contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

“Quedó como desaparecido. Su cadáver nunca apareció. Mi madre  buscó su cadáver en toda “Piedra Quemada” durante varios meses. Hasta se nos dijo que una bomba lo había destrozado por completo, y que los restos de su cuerpo quedaron carbonizados. Sí supimos que él se fue al Repliegue a Masaya, porque él  vino a la casa, se vistió, aliñó su mochila, comió, envolvió comida en papeles, y cuando se iba, ya en la oscuridad de la noche, dijo: “Vamos en Repliegue, no sé para dónde”, y sus amigos y  conocidos, al regreso de Masaya, después del 19 de julio, nos trajeron la noticia de que realmente iba en el Repliegue y que cayó en “Piedra Quemada”, dice Marta Chavarría Roa, su hermana menor.

Por su parte, Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando asegura que doña Dora Roa Medrano, madre de Julio “Bamba” Juárez Roa, nunca falló a las reediciones del Replieguito “por la ruta original” que la Asociación de Combatientes Históricos del Distrito IV realiza todos los años, “sin haber faltado ni una sola vez”, sostiene “Huesito” Mairena Obando.

Esto último es confirmado por Isabel Aráuz Rugama, sobreviviente del Repliegue de Managua a Masaya y coordinadora actual de la Asociación de Mujeres Sandinistas y de Madres de Héroes y Mártires. Isabel, inclusive, actualmente recoge datos históricos y biográficos de los Héroes y Mártires de Managua, incluyendo los del Repliegue a Masaya.

Doña  Dora Roa Medrano falleció hace seis años. Varios años, antes de morir, andaba en silla de ruedas, por dos derrames cerebrales y porque sus rodillas andaban mal. Para ir al Replieguito la llegaban a traer en un microbús. Su hija menor es quien vive en la misma casa, en el Barrio La Habana,  con varios hijos menores y su marido,  de la Clínica Don Bosco, dos cuadras al Este y media cuadra al Sur. Tiene los teléfonos: 22481263 y 88751492.

Le sobreviven a “Bamba” Juárez sus hermanas y hermano:   Elisa, Rosario, Doris, Isabel, Vanessa, Marta, Karla,  y Jorge.

Osvaldo Antonio Largaespada Lagos

Osvaldo Antonio Largaespada Lagos, de 21 años,  cayó en el Reparto Schick en lo que la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” denomina “Jornada del Repliegue Táctico de Managua a Masaya”.

La “Jornada del Repliegue a Masaya”, según Frank “Machillo” González Morales,  consistió en que varios centenares de jóvenes Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros fueron designados para cumplir numerosas tareas militares, conspirativas, de exploración, de vigilancia de los enemigos (guardias, agentes de la Oficina de Seguridad o “escuadrones de la muerte”, soplones, “orejas”, “jueces de mesta”), con el fin de asegurar, primero, la Vanguardia del Repliegue a Masaya en la Ruta Trazada, la cual comenzó en la Calle de la Clínica Don Bosco, siguió por Rubenia, Catorce de Septiembre, cauce del Reparto Schick (donde habían tres Comandos de guardias de la Guardia Nacional) y luego continuó por la entrada del Camino Viejo de Las Jaguitas, rumbo a “Las Cuatro Esquinas”, “Piedra Menuda” y “Piedra Quemada”.

En todo este trayecto, o Ruta, fue el trabajo de exploración y vigilancia de estos Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros, para que la masa humana de seis mil managuas no fuese emboscada a mansalva por la guardia somocista genocida, y precisamente alrededor de 20 de estos jóvenes fueron delatados por varios soplones, entre otros, Bismark “El Sapo”, quien se hizo pasar por “amigo” y “compañero de lucha” de todos ellos y, precisamente, el 27 a media noche y el 28 en la madrugada, se apareció con tres camiones repletos de guardias y armas, para darle cacería a estos jóvenes rebeldes, revolucionarios sandinistas, Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros, entre ellos: Osvaldo Antonio Largaespada Lagos.

“Además, asegura Frank “Machillo” González Morales, numerosos de estos jóvenes Combatientes Populares fueron regresados a cumplir otras misiones combativas cuando el Repliegue de Managua a Masaya ya iba acercándose al Cruce de Veracruz, donde hubo otro  combate con una patrulla de la guardia somocista genocida.

Según sus hermanas vivas todavía, Yadira del Socorro y Concepción del Carmen Largaespada Lagos, residentes de donde fue el Tanque Rojo del Reparto Schick desde mucho antes de la Insurrección  Sandinista de junio de 1979, precisamente a tan sólo una cuadra al Oeste, en la orilla del cauce, estaba uno de los tres Comandos de la Guardia Nacional, a cuyos soldados vigilaban estos muchachos al momento del paso del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. El Repliegue a Masaya, con seis mil ciudadanos de Managua caminando en sigilo, pasó por en medio de estos tres Comandos de guardias somocistas genocidas.

Yadira del Socorro y Concepción del Carmen Largaespada Lagos y “Machillo” González Morales, coordinador de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, coinciden en que gracias a esta labor de exploración y espionaje de estos jóvenes rebeldes, el Repliegue Táctico a Masaya pudo pasar en sigilo por esta Ruta Original trazada por el Estado Mayor del Frente Interno, encabezado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo.

De acuerdo con Yadira del Socorro y Concepción del Carmen, Osvaldo Antonio Largaespada Lagos andaba terminando de cumplir estas tareas asignadas, muy de mañanita del 28 de junio de 1979, cuando a su casa llegaron centenares de guardias superarmados en tres camiones, a capturarlo.

Osvaldo Antonio ya no estaba en su casa, pues había llegado de madrugada, rápido, se cambió de ropas, comió un poco, y salió. Sólo dijo que iba a unirse a sus compañeros que iban “en retirada” por el rumbo de la Comarca “Las Jagüitas”, después de asegurar el paso de la Retaguardia del Repliegue por esta parte del Reparto Schick, donde abundaban los guardias asesinos, los soplones, “escuadrones de la muerte” y “orejas” de la Oficina de Seguridad.

Yadira del Socorro y Concepción del Carmen observaron que con los centenares de guardias asesinos andaban los soplones Bismark “Sapo” Prado y “Los Luchos”, quienes inicialmente se hicieron pasar como “amigos” de los chavalos rebeldes, jugaban béisbol con estos jóvenes, pero en realidad los andaban espiando, y esa noche del 27 de junio de 1979, además, los siguieron para saber qué andaban haciendo cuando, precisamente, vigilaban para que el Repliegue de Managua a Masaya pasara sin problemas entre los tres Comandos GN referidos, ubicados: uno del Tanque Rojo  tres cuadras al Oeste, en la orilla del cauce; el segundo, en la entrada al Camino de “Las Jagüitas”, o del Cine Ideal dos cuadras al Este, y el tercero era un Batallón de la EEBI ubicado en Baterías Hasbani, en la orilla del mismo cauce del Reparto Schick.

Se afirma ahora que por instrucciones de Jefes Guerrilleros, las casas de estos soplones fueron incendiadas cuando la Insurrección Sandinista estaba en pleno apogeo en la Zona Oriental de Managua.

Se supone que Osvaldo Antonio Largaespada Lagos fue capturado por este grupo de asesinos cuando iba rumbo a “Las Cuatro Esquinas”, en la Comarca “Las Jagüitas”, o tal vez ya estaba en “Piedra Menuda”, detrás de la marcha del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Todos los chavalos o jóvenes capturados en ese operativo somocista gigantesco del 28 en la madrugada, y en la mañanita, fueron asesinados y desparecidos. Sus cadáveres no aparecieron nunca. Hay certeza entre familiares, amigos y vecinos de que fueron torturados, despedazados y quemados por la soldadesca bestial del somocismo genocida, jefeado por Anastasio Somoza Debayle.

Osvaldo Antonio Largaespada Lagos estudiaba quinto año de bachillerato en el Instituto Miguel de Cervantes Saavedra, en el ZUMEN, y al mismo tiempo laboraba en gestiones de partidas de nacimiento en Alcaldía de Managua o Distrito Nacional.

Los relatos familiares y de compañeros de combates rebeldes en contra de la dictadura militar somocista, indican que Osvaldo Antonio Largaespada Lagos se había organizado con el grupo de los hermanos Solano en el Barrio Ducualí, Cuna de la Insurrección Oriental, y de paso se coordinaban con los Combatientes Populares de las Colonias Nicarao, Catorce de Septiembre, Don Bosco, Colombia y Diez de Junio.

Yadira del Socorro Largaespada Lagos recuerda que su hermano en media insurrección llegó a su casa, de noche, herido levemente, y que fue curado allí mismo en la casa. Las dos hermanas sabían que Osvaldo Antonio había participado en emboscadas a patrullas de la guardia somocista, en fabricación de explosivos, en traslado de los mismos explosivos de una trinchera de combate a otra en la Zona Oriental de Managua, en utilización de bombas de contacto contra convoyes de guardias, hacía labores de correo clandestino, y por último la designación para que vigilaran a los enemigos por el paso del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, por el Reparto Schick.

Antes de trasladarse al Reparto Schick en 1967, Francisco Antonio Largaespada Orozco (fallecido hace 13 años) y Mercedes del  Carmen Lagos García (fallecida hace seis años), padre y madre respectivamente de Osvaldo Antonio Largaespada Lagos, vivían en una colonia contigua a la Estación del Ferrocarril, en las cercanías del Teatro Rubén Darío, antes del Terremoto de 1972.

Se compraron ese lotecito en que viven hoy, situado de donde fue el Tanque Rojo, una cuadra al Oeste y media cuadra al Norte, donde posteriormente la Guardia Nacional somocista genocida instaló uno de los Comandos referidos, para controlar a esta pobretería, considerada desde siempre enemiga de la dictadura somocista, jefeada por Anastasio Somoza Debayle.

En esa dirección  le sobreviven a Osvaldo Antonio sus hermanas Yadira del Socorro, Concepción del Carmen, Francisco Alberto y José Luis Largaespada Lagos, quienes tienen el teléfono convencional: 22553446. Osvaldo Antonio tenía una novia, llamada Zoila, quien estudiaba en la Escuela Nacional de Comercio.

 

Marta Lorena “Cleo” López Mojica

Marta Lorena “Cleo” López Mojica. Según datos biográficos incompletos, Marta Lorena vivía con su mamá, María Adilia Mojica, en el Barrio San José Oriental, donde se conoció con Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez, mientras ambos participaban en la lucha política y militar organizada en contra de la dictadura somocista.

Marta Lorena estudiaba su quinto año de bachillerato en el hoy Colegio Miguel Bonilla. Su mamá ya falleció hace varios años y el resto de su familia ya no vive en el Barrio San José Oriental.

Ricardo Ordeñana Solórzano, cuñado viudo de Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez, indica que no se sabe qué rumbo tomó el resto de la familia de Marta Lorena “Cleo” López Mojica, después de fallecida doña María Adilia Mojica. No se conoce quién era su papá.

Frank “Machillo” González Morales y Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando,  ambos de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, elogian abundantemente el comportamiento combativo de Marta Lorena López Mojica y su decisión valiente, audaz y solidaria de quedarse cuidando a su marido en “Las Cuatro Esquinas”, “a sabiendas de que la matarían, porque un batallón de la guardia somocista genocida estaba en los alrededores”.

Marta Lorena era una muchacha jovencita, de unos 19 años, bonita, graciosa, esbelta,  amable, Combatiente Popular en vecindarios como “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez), San José Oriental, Paraisito, San Cristóbal, María Auxiliadora y Puente El Edén, e iba en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Ella  personalmente se había implicado en la Insurrección, u Ofensiva Final, y no podía quedarse fuera del Repliegue de Managua a Masaya por doble razón: su implicación en los combates, de trinchera en trinchera, con las armas en las manos, para derrumbar a la dictadura somocista genocida, y porque su esposo Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez había sido herido gravemente, estaba hospitalizado en el Hospital Clandestino del Instituto Experimental México, en Bello Horizonte, y era conducido en camilla durante el célebre Repliegue Táctico de Managua Masaya.

Marta Lorena López Mojica y “Sobrino” Dávila Sánchez se quedan donde la familia Cajina Fonseca, en “Las Cuatro Esquinas”, al Sur de la Comarca “Las Jaguitas”, donde ambos eran conocidos y amigos.

Ambos fueron escondidos allí en una casa y en un furgón, donde los guardias somocistas genocidas de la EEBI los descubrieron y después los asesinaron a eso de las diez de la mañana del 28 de junio de 1979, unas pocas horas después del paso del Repliegue Táctico de Managua a Masaya por este sitio de  las “Cuatro Esquinas”, en el extremo Sur de la Comarca “Las Jagüitas”.

Existe un monumento en homenaje a Marta Lorena López Mojica, en una de las calles del Barrio Rigoberto López.

César Sánchez, hermano mayor de Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez, escribió un libro sobre parte de la gesta revolucionaria de su adorado y respetado hermano, aunque no revela detalles de cómo “El Sobrino” Dávila Sánchez ingresa al Frente Sandinista, de la Tendencia Proletaria,  y tampoco detalla sobre los combates en que participó en la Zona Oriental de Managua.

Elogia César Sánchez a Marta Lorena “Cleo” López Mojica por haber acompañado sin vacilaciones a su marido Carlos Alberto cuando éste fue herido gravemente en un combate en el Barrio  Paraisito, donde a punta de disparar con su ametralladora calibre 30 neutralizó y arrebató una tanqueta a la guardia somocista genocida.

Los elogios de César Sánchez son abundantes al exponer cómo Marta Lorena López Mojica sin vacilar un instante se queda con su marido en “Las Cuatro Esquinas” para cuidarlo y protegerlo de la posibilidad de que lo asesinaran. Al final, los guardias los asesinaron a ellos dos y a otros capturados en “Las Cuatro Esquinas”, en la Ruta original del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

En el libro mencionado se publican fotos del homenaje popular, u honras fúnebres, a Carlos Alberto Dávila Sánchez y a su esposa Marta Lorena López Mojica, en el Puente   Paraisito, el 29 de agosto de 1979, después de haber recuperado sus cadáveres en “Camino del Río”, cerca de la Comarca Sabana Grande, en Managua. Fueron sepultados juntos en el Cementerio Oriental de Managua.

Esa ceremonia fúnebre y de contenido político revolucionario, con los cadáveres de ambos presentes allí, fue registrada por el Diario BARRICADA en los primeros días del mes de agosto de 1979.

Cerca de este mismo sitio, “Sobrino” Dávila Sánchez y Marta Lorena “Cleo” López Mojica, fueron casados en una ceremonia militar revolucionaria por Frank “Machillo” González Morales, con la presencia de centenares de Combatientes Populares de los Barrios Paraisito,  San José Oriental y de “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez), antes de que se produjera el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Sobre “Sobrino” Dávila Sánchez y Marta Lorena “Cleo” López Mojica se puede consultar a Frank “Machillo” González Morales en la Asociación de Combatientes Históricos “Carlos Fonseca Amador”, situada de la Racachaca cuad3ra y media al Sur, en el barrio Altagracia.

 

 

José Luis “Oso”  Marín Gaitán

José Luis “Oso” Marín Gaitán tenía 19 años y era Técnico Electricista Industrial, graduado en el Instituto Técnico Vocacional, ubicado de “La Subasta” cinco cuadras al Norte, en la orilla del Lago de Managua.

Este joven de 19 años era ya una leyenda en el Reparto Schick, pues además de trabajar en instalaciones de sistemas eléctricos en los Repartos y Colonias que se construían en la década del 70 en Managua, lo veían jugando béisbol los fines de semana, haciendo propaganda revolucionaria guerrillera en las noches en su vecindario, en otros vecindarios cercanos y dentro de autobuses y camionetas de pasajeros, y también organizando a la “pelota” de jóvenes rebeldes antisomocistas del Reparto Schick, con el fin de enfilarlos en la lucha armada.

Se conoce que en su casa y la de los Centeno, ambas ubicadas del antiguo Tanque Rojo tres cuadras al Oeste y cuadra y media al Norte, se hospedó clandestinamente varias veces Carlos Fonseca Amador, jefe de la Revolución Popular Sandinista.

El “Oso” Marín Gaitán andaba con la “pelota” de jóvenes rebeldes antisomocistas del Reparto Schick, entre otros: Joaquín Valle, José Santos Mayorga Alemán, Francisco René Polanco Chamagua, Domingo Matus Méndez y Osvaldo Antonio Largaespada Lagos, todos los cuales fueron asesinados atrozmente por guardias somocistas genocidas.

Su padre, Luis Armando Marín López (de 80 años en 2013), señala que su vivienda se convirtió en casa de seguridad  de Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros, más buzón de armas y explosivos, pues “Oso” Marín Gaitán se reunía allí con la “pelota” de jóvenes rebeldes antisomocistas, y en realidad las casas de cada uno de ellos, eran sitios de reuniones clandestinas, buzones de armas y lugares donde planeaban las emboscadas contra patrullas de la guardia, o ataques a los Comandos GN en el Reparto Schick y Zona Oriental de Managua.

Ángela Gaitán Lezama, madre de “Oso”, fallecida hace varios años, también colaboraba en las actividades guerrilleras clandestinas de su hijo José Luis “El Oso” Marín Gaitán.

En su vecindario se afirma que “Oso” Marín Gaitán inclusive se subía, solito, a árboles  frondosos de chilamates, con cajas de bombas de contacto, en los sitios por donde pasaban patrullas BECAT de la Guardia Nacional en el Reparto Schick, les  lanzaba esos explosivos a los guardias, se bajaba velozmente y se corría. De esa forma, destruyó numerosos  jeeps BECAT en la Zona del Reparto Schick.

“Oso” Marín Gaitán entraba y salía de su casa, cuando la Insurrección Sandinista estaba en pleno apogeo en junio de 1979. Siempre procuraba que nadie lo siguiera. Le llegaba contando a su padre que había participado en enfrentamientos armados en trincheras de combate en el propio Reparto Schick, en las Colonias Nicarao, Catorce de Septiembre, en Ducualí, en El Edén y para el lado de Santa Rosa, en la Carretera Norte.

La propia noche de salida del Repliegue Táctico de Managua Masaya, el 27 de junio cerca de las doce de la noche, el grupo de Combatientes Populares de “Oso” Marín Gaitán sostuvo un combate rápido contra guardias somocistas y “orejas” y “soplones” de las Oficina de Seguridad cerca del Cine Ideal, donde andaban operando soldados de la GN y soplones, mientras el Repliegue a Masaya ya se desplazaba por el Reparto Schick.

“Oso” Marín Gaitán andaba en operaciones de exploración, vigilancia y controles de los enemigos somocistas, la noche del 27 y madrugada del 28 de junio, para que el grueso de seis mil ciudadanos del Repliegue de Managua a Masaya pasaran sin ser emboscados a mansalva por la Guardia Nacional somocista genocida, en este sitio de Managua.

Este grupo de jóvenes rebeldes, como queda expresado, fue infiltrado por soplones u “orejas” de la Oficina de Seguridad y de la Guardia Nacional. Se supone que “Oso” Marín Gaitán fue capturado precisamente en la madrugada del 28 cuando se movía afanosamente en protección del Repliegue a Masaya, primero en su Vanguardia temprano, antes de la media noche, y después en la Retaguardia del mismo Repliegue cuando ya era pasada la una de la mañana del 28 de junio de 1979.

Su padre, su madre, sus hermanas menores, sus familiares, sus compañeros rebeldes antisomocistas y amigos, no volvieron a saber nada de “El Oso” Marín Gaitán. Se supone que lo agarraron junto a Joaquín Valle y José Santos Mayorga Alemán.

Su padre, Luis Armando Marín López, de 80 años al 2013, asegura que él, sus familiares y vecinos tuvieron noticias de que este grupo de jóvenes fueron capturados, por las delaciones de los soplones somocistas, la madrugada del 28 de junio, cuando aseguraban el paso de la Retaguardia del Repliegue a Masaya por la parte Oriental del Reparto Schick, antes de salir al Camino de “Las Jagüitas”, rumbo a “Piedra Menuda” y “Piedra Quemada”, en Masaya.

Don Luis Armando  Marín López indica que inicialmente creyeron que encontrarían vivos a este grupo de jóvenes revolucionarios sandinistas, pero poco a poco esa idea se fue desvaneciendo, especialmente al darse el Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, el 19 de julio de 1979, pues en realidad la búsqueda organizada, amplia, no los encontró ni vivos ni muertos.

Marín López recuerda que numerosas familias del Reparto Schick se juntaron, de forma organizada, para buscar a sus hijos vivos o muertos, durante varios meses, y no encontraron nada. Fueron a “Piedra Quemada”, fueron a Nindirí, anduvieron en los sitios en que la guardia somocista genocida tiraba los cadáveres de asesinados, entre otros: Cuesta del Plomo, Escuela de Arte, Lomas de San Judas, frente al Teatro Popular Rubén Darío, en la costa del Lago de Managua, etc.

El último sitio que visitaron fue el Cerro Mokorón, frente a la UNAN-Managua, donde los jefes del naciente Ejército Popular Sandinista les mostraron las tumbas colectivas en que centenares de cuerpos asesinados fueron echados por la Guardia Nacional somocista genocida, y allí no estaban los cuerpos de sus hijos. Encontraron algunas ropas parecidas a las que andaban puestas, nada más. Sospechan que los cuerpos de estos jóvenes fueron quemados, como iban a hacer un grupo de guardias asesinos con el cuerpo de Manuel Matus Méndez, cuyo cadáver fue rescatado por una mujer del mismo Reparto Schick.

“Oso” Marín Gaitán dejó una niña, pues su esposa estaba embarazada cuando él fue asesinado el 28 de junio de 1979, en la madrugada. Esa niña es enfermita, es discapacitada, informa el abuelo Luis Armando Marín López. La madre de “El Oso” Marín Gaitán, Ángela Gaitán Lezama, falleció hace varios años.

A “Oso” Marín Gaitán le sobreviven sus hermanos menores: Sonia, Martín, Ana Julia, Petrona y Carla. Esta familia reside en el mismo sitio, de donde fue la “Casa de la Mujer”, una cuadra al Este y una cuadra al Norte, en la casa No. A-95.  Don Luis Armando Marín López tiene el teléfono celular:   86132204.

 

Los Hermanos Martínez, o Hipólito Martínez Guzmán

Los Hermanos Martínez, o Hipólito Martínez Guzmán.  Finalmente, después de una larga búsqueda de casi un mes, encontré a Daniel Gregorio Martínez Velásquez, hermano mayor de Hipólito Martínez Guzmán, este último caído y desaparecido durante el bombardeo aéreo infernal en el lado Norte de “Piedra Quemada”,  el 28 de junio de 1979, entre las diez y media de la mañana y las dos de la tarde.

Hipólito Martínez Guzmán era un niño Combatiente Popular, de apenas 14 años cumplidos, de esos chavalos excepcionales que hubo durante los combates de la Ofensiva Final contra la dictadura somocista genocida.

Este caso singular se conoció durante más de 30 años como el de los “Hermanos Martínez”, caídos en “Piedra Quemada”, durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, pues la madre de ambos, Victoria Guzmán Velásquez (ya fallecida hace siete años) siempre dijo que dos de sus hijos habían caído en el Repliegue a Masaya, específicamente en “Piedra Quemada”.

Doña Victoria Guzmán repetía ese dicho convencido cada año que acompañaba al “Replieguito por la Ruta Original”, organizado y ejecutado por unos mil acompañantes de Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, quien lo lleva, precisamente, hasta “Piedra Quemada” todos los años desde 1980.

Daniel Gregorio Martínez Velásquez, quien tenía 16 años al momento del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, indica que en realidad el caído en “Piedra Quemada” fue su hermano menor Hipólito Martínez Guzmán, cuyo cadáver jamás fue encontrado.

Ocurre, según Daniel Gregorio, que doña Victoria Guzmán Velásquez hacía tal afirmación porque su otro hijo Faustino Martínez Guzmán también cayó combatiendo contra la dictadura somocista durante la Insurrección de junio de 1979, en el Ingenio San Antonio, en Chichigalpa, Chinandega.

También llegaba a “Piedra Quemada” don Simeón Donato Martínez, padre de los tres Hermanos Martínez, implicados en la lucha armada contra el somocismo genocida primero en Santa Lucía, Boaco, de donde son originarios, y después en la Insurrección en Managua.

Daniel Gregorio Martínez relata que los tres Hermanos Martínez estaban organizados en estructuras juveniles escolares y del Frente Sandinista guerrillero clandestino en Santa Lucía, Boaco, con Andrés Mendoza Pérez, Lucy Mayorga Obando y otros jóvenes y chavalos como Hipólito, y que como sus padres tenían casa en el Reparto Amanda (hoy Berta Díaz, cerca del Aeropuerto Sandino), entonces esto facilitó que los dirigentes guerrilleros  sandinistas los remitieran a Managua, y que se ubicaran en las dos casas de seguridad de los Martínez y de Andrés Mendoza padre.

Puestos aquí en el Reparto Amanda, recuerda Daniel Gregorio Martínez, organizaron de mejor manera las casas de seguridad, con la finalidad de que la guardia somocista, los orejas, soplones  y paramilitares no los fueran a detectar. También organizaron dos buzones de armas, municiones y bombas de contacto en los canales de los techos de ambas viviendas, ubicadas entre fincas y las cercanías del Lago de Managua.

Por disposiciones del Estado Mayor del Frente Interno, encabezado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo,  los dos Hermanos Martínez y Andrés Mendoza Pérez fueron enviados a combatir inicialmente en la Insurrección de los Barrios Noroccidentales, específicamente en Monseñor Lezcano, Santa Ana, Linda Vista, Las Brisas, Altagracia y Lomas de Guadalupe.

Participaron en los violentos combates para destruir el Cuartel militar o Sección de Policía que la Guardia Nacional somocista genocida tenía en el Barrio Monseñor Lezcano. También en los enfrentamientos a balazos que hubo con soldados o guardias en el Sur de San Judas.

Participaron en el Repliegue Táctico de Monseñor Lezcano a San Judas el 15 de junio de 1979, el cual fue masacrado en Batahola, en el lado Suroeste de la Embajada Norteamericana, ejecutada por un pelotón de la Escuela de Entrenamientos Básico (EEBI) de la Guardia Nacional, cuyos efectivos militares dispararon decenas de ráfagas de ametralladora 50 contra casi 400 combatientes replegados.

Casi 100 de esos jóvenes replegados fueron masacrados a mansalva por los guardias somocistas genocidas, quienes dispararon las ametralladoras desde un Taller de la Mercedes Benz, desde la empresa KOMATSU, desde el Cerro Batahola, cerca de la Residencia del Embajador gringo, y desde los muros del Este de la Embajada Norteamericana.

Estos Hermanos Martínez y Andrés Mendoza Pérez sobrevivieron a la masacre de Batahola.

Los dos Hermanos Martínez y Andrés Mendoza Pérez, sobrevivientes de la masacre, fueron enviados entonces a la Zona Oriental-Norte de Managua, donde el mando del Estado Mayor del Frente Interno los ubicó en trincheras de combate de vecindarios como  Paraisito, San José Oriental, María Auxiliadora y San Cristóbal, donde uno de los jefes de columnas combativas era Frank “Machillo” González Morales, perteneciente al Frente Sandinista Proletario clandestino.

Estos tres jovencitos participaron en el famoso combate contra contingentes de la Guardia Nacional el 21 de junio en los Barrios Paraisito, San José Oriental y Rigoberto López Pérez, pues la GN intentaba romper el cerco de la Insurrección por esta vía, pero más bien fue derrotada y se le destruyeron tanques, tanquetas, camiones de transporte de infantería y municiones y se les arrebataron numerosas armas de guerra.

Ambos Hermanos Martínez se van en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya aquella noche del 27 de junio de 1979. Don Daniel Gregorio Martínez recuerda que iban en el centro de las columnas; en las que iban jefeadas por William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo.

Sin embargo, después del Cruce de Veracruz, donde se registró un combate con una patrulla de la Guardia Nacional somocista genocida, y que hubo tres caídos del Repliegue y se le arrebató una ametralladora 50 a los guardias, los dos Hermanos Martínez no se volvieron a ver nunca más.

Daniel Gregorio Martínez indica que Andrés Mendoza Pérez y él siguieron caminando juntos hasta “Piedra Quemada”, frente al Volcán Masaya, donde Daniel Gregorio vio caer a Mendoza Pérez partido por los charnelazos de una bomba de 1,000 libras.

No supo nada de su hermano Hipólito Martínez Guzmán. Estando ya en Masaya el 29 de junio de 1979, varios compañeros Combatientes Populares del Repliegue, originarios de Managua, le informaron que su Hermano Hipólito había sido partido por charneles de rockette lanzados desde aviones Push and Pull en “Piedra Quemada”.

Le dijeron también que el cadáver de Hipólito Martínez Guzmán había quedado sepultado a medias en la orilla de uno de los tres  caminos en el lado Norte de “Piedra Quemada”, y que lo habían tapado con piedras, arenas y pedazos de ramas secas.

El cadáver de Hipólito Martínez Guzmán jamás fue encontrado. Su madre y su padre organizaron brigadas de búsqueda en los meses de julio, agosto y septiembre del mismo año 1979, pero no lo encontraron.

Su madre, Victoria Guzmán, venía todos los años al “Replieguito por la Ruta original” y siempre decía que tenía la esperanza de que su hijo Hipólito algún día apareciera vivo. Dejó de venir a “Piedra Quemada” hasta que la muerte la sorprendió hace seis años.

Su padre, Simeón Donato Martínez, se ha quedado viviendo en Managua. Está muy enfermo, según Daniel Gregorio Martínez Velásquez, quien reside actualmente en la entrada a “Pajarito Azul”, en el Kilómetro Diez de la Carretera Nueva a León, en Ciudad Sandino. Tiene el teléfono:   83674359.

Cuando se registró la Insurrección Sandinista Victoriosa de junio de 1979, los tres Hermanos Martínez eran estudiantes de secundaria en Santa Lucía, Boaco. Estaban por bachillerarse.

Daniel Gregorio Martínez Velásquez ha tenido que aprender numerosos oficios para sobrevivir. Hace de electricista, albañil, carpintero, ebanista, fontanero, y sale todos los días de su casa, en la dirección mencionada, a realizar “trabajos por cuenta propia” y “a domicilio” también.

 

Rolando José “Condorito” Martínez Rivera

Rolando José “Condorito” Martínez Rivera fue de esos Combatientes Populares multifacéticos, a quienes los Jefes Guerrilleros Proletarios ponían a hacer “mil tareas diferentes” encaminadas todas al socavamiento militar de la dictadura somocista genocida.

Hacía “pintas” en paredes y muros, en las carrocerías de los autobuses urbano colectivos, distribuía propaganda política y armada en vecindarios como Paraisito, San Cristóbal, María Auxiliadora, El Edén, Ducualí, en la Diez de Junio, en Don Bosco; trasladaba armas de un lado a otro, fabricaba explosivos y bombas de contacto, tenía a su cargo una casa de seguridad, un buzón de armas de guerra y municiones, y era un joven conectado plenamente con otros Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros como Frank “Machillo” González Morales, Alfonso “Mascota” García González, con “Bujía” Chávez, “El Indio Jerónimo”, con “el nueve dedos”, “Chelín” y Salvador “La Chava ”Pérez Alemán, Bayardo Berríos (hoy Comisionado de la Policía),  por ejemplo, quienes operaban contra la guardia somocista antes y durante la Insurrección Sandinista en vecindarios como  Paraisito, San José Oriental, “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez), Larreynaga, El Edén y  Ducualí.

“Machillo” González Morales era, antes de la Insurrección Final, uno de los jefes principales de este grupo mencionado, en el cual estaba metido a fondo “Condorito” Martínez Rivera.

Al estallar la Insurrección Sandinista el nueve de junio de 1979, “Condorito” Martínez Rivera tenía 17 años, residía en el Barrio Paraisito y estudiaba secundaria en el Instituto Maestro Gabriel  (situado al Noroeste del barrio Larreynaga, contiguo  al Barrio San Luis), donde unos 300 estudiantes formaban una “pelota” revolucionaria antisomocista, incluyendo a Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez y Marta Lorena López, quienes ya en ese momento actuaban de manera organizada con el FSLN clandestino y con las armas en las manos, en Managua.

La madre de “Condorito” Martínez Rivera, Narcisa Eusebia Rivera Munguía, de 80 años actualmente, dice que su hijo era un sujeto alegre, y parecía andar divertido en sus conspiraciones organizadas en contra del régimen somocista genocida.

Recuerda que su vivienda en el Barrio  Paraisito fue convertida “en casa de seguridad de Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares y en buzón de armas” por su hijo “Condorito” Martínez Rivera. “No hay dónde esconder estas armas, mamá…voy a acondicionar el canal de desagüe en el techo de la casa, para esconder las armas”, le dijo “Condorito” Martínez Rivera a su madre, e inmediatamente se puso a trabajar con pedazos de zinc, y allí colocó armas, municiones, bolsas de explosivos, propaganda escrita.

Según Narcisa Eusebia Rivera Munguía, los demás Combatientes Populares, “Condorito” y sus hermanos José Ortiz Rivera y Francisco Luis Rivera, por “señas” se indicaban unos a otros dónde estaban las armas, las cuales tomaban y metían en sacos, canastos, cartones, costales de manta, etc., y salían a las calles como que iban de compras, cuando en realidad se dirigían a hacer “operativos militares con esas armas”.

Cuando todo el grupo se juntaba en la casa de Narcisa Eusebia, en el Barrio  Paraisito, casi en silencio se les oía decir que estaban organizados en los  Comandos Revolucionarios del Pueblo, de la Tendencia Proletaria del FSLN clandestino.

“Condorito” Martínez Rivera llegaba a su casa, en medio de la Insurrección y de los tiroteos generalizados,  a comer; se cambiaba de ropas, si podía se bañaba, y volvía rápido hacia las trincheras de combates en  los Barrios Paraisito, en San Cristóbal, María Auxiliadora, El Edén y el San José Oriental, que eran los vecindarios más cercanos a su casa en el Barrio Paraisito.

El 27 de junio de 1979, día o noche en que arrancó el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, su madre y sus hermanos ya no vieron a “Condorito” Martínez Rivera. “Seguramente su situación combativa se lo impidió”, comenta uno de sus hermanos, todavía vivo.

En la Asociación de Combatientes Históricos de Managua, brazo político histórico del Frente Sandinista, encabezados por Frank “Machillo” González Morales y Juan Carlos Soza Aragón, testimonian que “Condorito” se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

No sobrevivió al bombardeo aéreo infernal de la guardia somocista genocida contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya en “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya. El cadáver de “Condorito” Martínez Rivera desapareció.

Su madre, Narcisa Eusebia Rivera Munguía, vecinos, familiares y amigos, formaron una brigada de búsqueda en “Piedra Quemada”, en el camino a Nindirí, por los desfiladeros de la Laguna de Masaya, por donde pasó el Repliegue a Masaya en plena oscuridad y en silencio sepulcral; recorrieron también la “Ruta Original del Repliegue” hacia atrás, para el lado de “Piedra Menuda”, “las Cuatro Esquinas”, el Cruce de Veracruz, pero nunca encontraron el cadáver de “Condorito” Martínez Rivera.

 Narcisa Eusebia Rivera Munguía vive con uno de sus hijos en una casita que le mandó a construir el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, ubicada del portón del Hospital “Manolo Morales Peralta”, cinco cuadras al Sur, una cuadra al Oeste y 80 varas al Sur, en el Barrio Grenada, en Managua. Tiene los teléfonos: 89105109 y 89536940.

José Santos “Cerro Negro” Mayorga Alemán

José Santos “Cerro Negro” Mayorga Alemán  era un jovencito de 17 años, perteneciente a la “pelota” de unos 500 jóvenes rebeldes antisomocistas de los vecindarios René Schick Gutiérrez, Asentamiento “La Fuente” (Ariel Darce), Reparto Santa Julia y la Colonia Nicarao. Estaba organizado en la “Juventud Revolucionaria”.

José Santos Mayorga Alemán aparece en los listados oficiales y no oficiales de caídos o Héroes y Mártires del Repliegue de Managua a Masaya, por ejemplo en los libros: “Porque viven siempre entre nosotros”, del Instituto de Estudios del Sandinismo; e “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue de Managua a Masaya”, de Pablo E. Barreto Pérez.

José Santos Mayorga Alemán estudiaba su secundaria en el Instituto René Schick Gutiérrez, el cual pasó a nombrarse “José Santos Mayorga Alemán” después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista. Al mismo tiempo, José Santos, a pesar de su corta edad, era obrero soldador en la Ferretería Reynaldo Hernández, donde fue contactado y organizado en la estructura guerrillera militar por el Frente Sandinista Proletario.

La familia de José Santos Mayorga Alemán vivía casi en enfrente de donde tenía un Comando la Guardia Nacional somocista genocida, específicamente del Tanque Rojo del Reparto Schick, dos cuadras al Oeste y unas 60 varas al Norte, en la orilla del cauce, donde después de 1979 se edificó el Instituto “José Santos Mayorga Alemán”.

Un poco al Sureste, cinco cuadras al Sur y cuadra y media al Este, en la entrada del Camino Viejo a la Comarca de “Las Jagüitas”, estaba otro Comando de la Guardia Nacional. Y antes de estos dos lugares, en la orilla del cauce que va a dar al “Tanque Rojo”, en la Fábrica de Baterías Hasbani, estaba un Contingente de unos 200 guardias de la Escuela de Entrenamiento Básico de la Guardia Nacional.

Por estos tres sitios, en sus orillas, en sus costados, pasó el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, integrado por un poco más de seis mil ciudadanos de Managua, entre Jefes Guerrilleros, Combatientes Populares y civiles implicados en la Insurrección u Ofensiva final, entre las nueve y las once de la noche del 27 de junio de 1979.

El Repliegue Táctico de Managua a Masaya comenzó a moverse de cada uno de los Barrios, Repartos y Colonias implicados en la Insurrección, un poco después de las seis de la tarde de ese 27 de junio de 1979, en la noche.

El Reparto Schick Gutiérrez (Oriente de Managua urbana)  fue parte de la Ruta Original escogida por los miembros del Estado Mayor General del Frente Interno (FSLN clandestino), jefeado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo, y el Estado Mayor Conjunto de Managua, integrado, entre otros, por los comandantes Mónica Baltodano Marcenaro, Osvaldo Lacayo Gabuardi, Raúl Venerio Granera, Walter Ferrety Fonseca, Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, Marcos Somarriba García, Rolando “Carlos”, “Cara Manchada” Orozco Mendoza,  etc.

El Reparto Schick Gutiérrez fue en realidad el sitio más peligroso para el paso del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Y así quedó demostrado, pues casi a media noche, cuando íbamos acercándonos al Tanque Rojo, por dentro del cauce, se produjeron encontronazos a tiros con guardias, “soplones” y “orejas”, o informadores oficiosos  de la Oficina de Seguridad (OSN, policía política somocista) y de la Guardia Nacional  genocida.

Además de haber participado activamente en emboscadas, en colocaciones de explosivos, ajusticiamientos de guardias, “jueces de mesta”  y “orejas”, en combates en trincheras combativas de las Colonias Nicarao y Catorce de Septiembre, frente a la “Treceava Sección de Policía”, al momento en que el Repliegue Táctico de Managua a Masaya se movía hacia la Ruta Original, cargando casi 200 heridos, un grupo de jovencitos Combatientes Populares del Reparto Schick fue asignado por el mando militar sandinista del Repliegue para que vigilaran los movimientos de los guardias en los Comandos GN mencionados arriba.

Según Freddy Mayorga Alemán, hermano de José Santos, e Isidro Collado, padrastro de José Santos Mayorga Alemán, esta tarea guerrillera la estaban desempeñando unos 12 muchachos del Reparto Schick, un poco después de las siete de la noche del 27 de junio de 1979, entre otros: Joaquín Valle, Luis Marín, Mario Masías Paredes, Domingo Matus Méndez y José Santos Mayorga Alemán.

El grupo de jóvenes rebeldes guerrilleros se habían distribuido el trabajo de espionaje, para garantizar la seguridad de la Vanguardia y Retaguardia del Repliegue a Masaya. Usaban los patios, techos de sus casas y vecinas, árboles altos, el cauce mismo, más disimulos y disfraces en las calles, con el fin de  observar cómo se estaban moviendo los guardias y “orejas” de la Oficina de Seguridad entre el Asentamiento “La Fuente” y el Reparto Schick Gutiérrez, hasta la altura del Tanque Rojo (este tanque  ya desapareció. Estaba ubicado del Cine Ideal cuatro cuadras al Norte).

Este labor clandestina, revolucionaria, de espionaje de estos jóvenes, incluido José Santos, con Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares, incluía revisar cuidadosamente todas las calles, accesos y patios de los alrededores en que estaban ubicados los tres Comandos GN, o contingentes que tenía la Guardia Nacional somocista genocida en Baterías Hasbani, del Tanque Rojo dos cuadras al Oeste, del Cine Ideal una cuadra al Este, donde estaba ubicada la Escuela Hope Portocarrero de Somoza; también la calle principal del Reparto Schick Gutiérrez y todos los alrededores del Camino Viejo a las “Cuatro Esquinas” de la Comarca Las Jagüitas.

El grupo de jovencitos Combatientes Populares no sabían que la guardia somocista genocida les había infiltrado un asqueroso agente, u “oreja”, llamado Bismarck “El Sapo” Prado, quien se hacía pasar como “amigo” y pasó información de cómo y en qué zonas se andaban moviendo estos muchachos sandinistas.

Los testimonio de Freddy Mayorga Alemán y de isidro Collado indican que el grupo de muchachos, incluyendo José Santos, Joaquín Valle, Luis Marín, Mario Masías Paredes y Domingo Matus Méndez, fueron “cazados” de uno en uno en sus patios propios y ajenos, en las calles oscuras y entre matorrales, cuando el Repliegue de Managua a Masaya se estaba moviendo, pues “El Sapo” inclusive hasta había hecho un mapa, en el cual indicaba a los guardias GN y “orejas” cuáles eran esas rutas entre patios y calles del Reparto Schick, el cual entonces estaba todavía lleno de árboles, solares vacíos y cauces oscuros como el que usamos los seis mil replegados a Masaya.

Freddy Mayorga Alemán e Isidro Collado no recuerdan al resto de nombres de los chavalos capturados por traición de “El Sapo” Prado. Todos desaparecieron. Sus cadáveres nunca aparecieron, con excepción del cuerpo de  Domingo Matus Méndez, porque éste tuvo la “suerte” de que un grupo numeroso de vecinos de este sector de Managua presenció, en medio de la oscuridad, cuando estaba siendo asesinado por los guardias somocistas genocidas.

Según doña Ana Mercedes García, de 77 años actualmente, Domingo Matus Méndez asesinado con saña inaudita, le desbarataron la cabeza a golpes y balazos, y con un machete le descuartizaron todo el cuerpo.

Domingo Matus Méndez tuvo “suerte” porque ese grupo de vecinos desafiando a los guardias se salió a la calle, y pidieron “piedad” para el cuerpo del jovencito Matus Méndez, de apenas 17 años de edad.

Ana Mercedes García llevó una bolsa plástica y un carretón de manos hasta el sitio en que los guardias inclusive se disponían a prenderle fuego, con gasolina, al cuerpo desbaratado de Domingo Matus Méndez. “No hombre, no lo quemen… Démenlo, yo le voy a dar cristiana sepultura”, suplicó Ana Mercedes a los guardias somocistas genocidas.

“Ah, con que vos sos familiar de este revoltoso, hijueputa…!Llevátelo ya, o lo quemamos¡”, le respondieron. Unas dos horas antes, en las cercanías de los Billares “Shanguello”, otro grupo de guardias había matado a balazos a un ciudadano, llamado Isidro Centeno, y frente a su casa le prendieron fuego, ese mismo día 27 de junio de 1979, en la tardecita, cuando el Repliegue Táctico de Managua a Masaya ya se movía o desplazaba hacia el lado del Reparto Schick, para irse por el Camino Viejo de la Comarca “Las Jagüitas”,  hacia el rumbo de “Piedra Quemada”.

Ese fue el ambiente de terror, pánico espantoso impuesto por los guardias somocistas genocidas, era como un ejército invasor, enemigo, que andaba en labor de matanza furibunda en el Sector Oriental de los Barrios “La Fuente” y del Reparto Schick, mientras el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, precisamente, se movía por su ruta original.

En ese ambiente de terror, de opresión dictatorial, como si estuviese allí arrasando en matanza planificada el ejército nazifascista alemán de Hitler, o de Pinochet en Chile, o de Videla en Argentina, o de Strosner en Paraguay, o del ejército boliviano ocupado por la CIA y el “Pentágono” yanqui para matar al  Guerrillero Ernesto “Ché” Guevara de la Serna, en ese ambiente capturaron y desaparecieron a José Santos Mayorga Alemán, a Joaquín Valle Corea,  a Luis Marín y a Mario Masías Paredes.

Eran un poco más de 12 jóvenes los que participaban en el operativo de seguridad de la Vanguardia y Retaguardia del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Además, todos ellos, incluyendo José Santos Mayorga Alemán, esperaban el paso del grueso del Repliegue de Managua a Masaya, para irse en él en el rumbo que llevara, hasta ese momento con destino desconocido, pues el destino acordado sólo lo conocían los miembros del Estado Mayor General del Frente Interno FSLN clandestino y del Estado Mayor Conjunto de Managua.

Isidro Collado y Freddy Mayorga Alemán aseguran que su madre y su padre: Elba Alemán, ya fallecida hace 12 años; y Ariel Mayorga Ramírez, fenecido hace diez años, con amigos, familiares y vecinos, buscaron palmo a palmo el cadáver de José Santos Mayorga Alemán en sitios como el mismo Reparto Schick, en el Asentamiento “La Fuente”, en “Las Jagüitas”, en “Las Cuatro Esquinas” (donde también asesinaron a Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez y a su esposa Marta Lorena López Mojica), en la “Cuesta del Plomo”, en las cercanías del Teatro Popular Rubén Darío, en las Lomas de San Judas, y por último fueron a las tumbas colectivas que tenían los guardias somocistas genocidas en el Cerro de Mokorón.

Allí se encontraron vestimentas parecidas a las que andaba José Santos Mayorga Alemán la noche del 27 de junio de 1979. Doña Elba y don Ariel tenían la esperanza de encontrar vivo a José Santos y fueron al acto en la Plaza de la Revolución, el 20 de julio de 1979. Hurgaron en todos los rostros curtidos que pudieron ver, y no encontraron a su adorado hijo José Santos Mayorga Alemán. Nunca más lo volvieron a ver.

Cesaron  esa búsqueda del cadáver de José Santos hasta en octubre del mismo año 1979. Se convencieron de que su hijo José Santos fue asesinado por el accionar del soplón u “oreja” Bismarck “El Sapo” Prado.

Parte de la familia sigue residiendo de donde fue el “Tanque Rojo” dos cuadras al Oeste, en una esquina, en la mera orilla del cauce.  Freddy Mayorga Alemán, ya retirado de la Policía Nacional, reside del Cine Salinas dos cuadras al Oeste, cuatro cuadras al Sur y una cuadra al Oeste. Tiene el teléfono: 87537765. Isidro Collado, por su parte, pone como dirección para hablar con él la Tapicería situada exactamente enfrente del Semáforo del Böer, en el Gancho de Caminos.

Felipa Mejía Membreño

Felipa Mejía Membreño, de 20 años, cayó durante el bombardeo criminal contra los participantes del Repliegue Táctico de Managua Masaya, el 28 de junio, a las once y media de la mañana, según el testimonio de Ricardo Robleto Espinoza, quien era del grupo de los “proletarios” en la Insurrección, u Ofensiva Final, para derrocar a la dictadura oprobiosa de los Somoza.

Felipa Mejía Membreño, igual que todo el resto de los casi seis mil replegados de Managua a Masaya, intentó protegerse de los charneles de las bombas de 500 y 1,000 y de los rockett que lanzaban los aviones Push and Pull, pero varios charneles le alcanzaron el cuerpo cuando  se protegía detrás de uno de los troncos de árboles de mamones en el lado Norte de “Piedra Quemada”, cuando faltaban tan sólo 700 metros para llegar a la Carretera a Masaya, a la altura del kilómetro 22, frente a la entrada antigua (sobre el colchón de piedra quemada y puntuda) al Volcán Masaya.

El cadáver de Felipa Mejía Membreño quedó allí en “Piedra Quemada” semisepultado  en una zanja poco profunda. Se le echaron piedras, arena y pedazos de ramas encima. Fue recuperado su cadáver casi dos meses después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, según el testimonio de Ricardo Robleto Espinoza, quien fue uno de los fundadores de la Central Sandinista de Trabajadores (CST), en la cual ocupó diversos cargos, en varios períodos, fue diputado suplente a la Asamblea Nacional por el FSLN y actualmente tiene un cargo administrativo en el Distrito VI de la Alcaldía de Managua. El cadáver de Felipa Mejía Membreño fue recuperado porque sus familiares la reconocieron por el pelo y algunas prendas de vestir que andaba.

Felipa Mejía Membreño, indica este testimonio de Robleto Espinoza, fue reclutada por Lucío Jiménez Guzmán, Darma Lila Carrasquilla y Carlos Borge Galeano en el “Barrio La Luz”, “La Rebusca”, hoy llamado “Isaías Gómez”, cuando los cuatro eran al mismo tiempo parte de los organizadores de los Comités Obreros Revolucionarios (COR) clandestinos en Managua, y regidos por el grupo de la Tendencia de los Proletarios en el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Felipa Mejía Membreño fue  destinada por este grupo de los proletarios sandinistas clandestinos a trabajos organizativos, políticos, militares y propagandísticos en Américas Dos (hoy Villa José Benito Escobar Pérez), donde vivía con su familia.

Era una de las mejores Combatientes Populares. Cumplió innumerables tareas revolucionarias, asegura Ricardo Robleto Espinoza. No dejó hijos. Una de las calles de Villa José Benito Escobar tiene su nombre, y en ese vecindario se la ha puesto como ejemplo de lucha inclaudicable.

Ricardo Robleto Espinoza puede ser consultado en la Delegación VI de la Alcaldía de Managua, del Hospital Alemán-Nicaragüense al tope Sur. Tiene el teléfono: 89777020.

Andrés Edgard Mendoza Pérez

Andrés Edgard Mendoza Pérez. Tenía 17 años y era estudiante del quinto año de  secundaria al estallar la Insurrección en Managua.  Aparece en los libros de Historia: “Porque Viven Siempre entre Nosotros” e “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, del Instituto de Estudios del Sandinismo y de Pablo E. Barreto Pérez, respectivamente, como Andrés Edgard Mendoza Martínez, originario de Santa Lucía, Boaco, y caído en “Piedra Quemada” durante el Repliegue a Masaya, el 28 de junio de 1979, al medio día.

Daniel Gregorio Martínez Velásquez, sobreviviente del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, paisano y compañero de lucha de Mendoza Pérez y de Lucy “Lula” Mayorga Obando, también combatiente insurreccional en Managua y originaria de Santa Lucía, Boaco, aclaran ambos que Mendoza Pérez era boaqueño y que su segundo apellido era Pérez y no Martínez.

Mendoza Pérez era un Combatiente Popular convencido de que era indispensable “jugarse el pellejo” con valentía y audacia para combatir al aparato militar opresor del somocismo genocida, para derrocarlo y de ese modo liberar a Nicaragua del dominio yanqui  por medio de la tiranía de los Somoza Debayle.

Daniel Gregorio Martínez Velásquez asegura que fue triste, muy triste para él, ver cómo el cuerpo de Andrés Edgard Mendoza Pérez quedó destrozado, hecho pedazos, por los charneles de bombas infernales lanzadas por los guardias somocistas genocidas en “Piedra Quemada”, en el frente Norte del Volcán Masaya, cerca de la orilla de la Carretera a Masaya aquel 28 de junio de 1979, entre las once y media de la mañana y las dos de la tarde.

Daniel Gregorio Martínez Velásquez relata, 37 años después, que en la Insurrección Sandinista de Managua habían numerosos boaqueños, entre ellos él mismo, Lucy “Lula” Mayorga Obando, un hombre al que sólo recuerdan como “Torrez” y el mismo Andrés Edgard Mendoza Pérez.

Lucy “Lula” no participó en el Repliegue a Masaya, pero conoce parte de la historia de lo que pasó con Mendoza Pérez. Según Martínez Velásquez, Mendoza Pérez y él se fueron juntos en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Ambos aprendieron a moverse en la clandestinidad en Managua, partiendo de que vivían en el “Reparto Amanda”, hoy nombrado “Berta Díaz Hernández”, contiguo a la Colonia Las Mercedes, en la orilla de la Carretera Norte, cerca del Aeropuerto Augusto C. Sandino.

“Torrez” reclutó al grupo y lo puso a disposición de quienes dirigían las operaciones guerrilleras clandestinas, previas a la Insurrección de junio de 1979. La casa de Andrés Mendoza y Francisca Pérez (padre y madre de Andrés Edgard Mendoza Pérez) se convirtió en casa de seguridad de guerrilleros y en buzón de armas, tiros o municiones, bombas de contacto, propaganda política y armada, recuerda Lucy “Lula” Mayorga Obando, política sandinista actual de un sector del Barrio Berta Díaz.

Como cuadro orgánico joven, recién organizado, Andrés Mendoza Pérez, el hijo, era uno de los encargados de hacer funcionar el buzón de armas, municiones y bombas de contacto. El funcionamiento seguro de la casa de seguridad era responsabilidad de todo el grupo, señala Lucy “Lula” Mayorga Obando, quien reside de “La Subasta” tres cuadras al Norte, en el Barrio Berta Díaz.

Al grupo lo enviaron inicialmente a operar en emboscadas a la guardia somocista, a atacar las secciones de Policía que tenía la GN en los barrios Monseñor Lezcano y San Judas. Ambas secciones de Policía o de guardias nacionales fueron destruidas en ataques guerrilleros a balazos y bombazos. Allí andaba Andrés Edgard Mendoza Pérez, hace notar Lucy “Lula” Mayorga Obando.

Después de los fieros combates en la Zona Suroccidental  de Managua y de ocurridas las masacres de la Escuela de Entrenamiento Básico (escuela de asesinos) de la Guardia Nacional en Batahola, “Kilocho” y “Hacienda El Vapor”, los mandos del Frente Interno y del Estado Mayor Conjunto de Managua, ordenan que un grupo de sobrevivientes de estas masacres, entre otros Andrés Mendoza Pérez, se trasladen a la Zona Oriental y Norte capitalino.

Daniel Gregorio Martínez Velásquez indica que él y Mendoza Pérez fueron enviados a combatir con fusiles y bombas de contacto  en trincheras de combate en vecindarios como Paraisito, San José Oriental y San Cristóbal, y que ahí no más llegó la fecha del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Ellos dos, Gregorio y Andrés Mendoza Pérez, se fueron en el Repliegue a Masaya. Ambos llevaban sus fusiles respectivos  y formaron parte de columnas armadas, ubicadas en el centro del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, jefeado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo.

Puestos en “Piedra Quemada”, frente al Volcán Masaya, igual que todo el resto de los casi siete  mil replegados de Managua a Masaya, fueron víctimas del infernal bombardeo aéreo desatado por la Guardia Nacional somocista en ese sitio cercano al kilómetro 21 de la  Carretera a Masaya, en un trecho de un poco más de 750 metros, donde fue lo más crudo del lanzamiento de centenares de bombas de 1,000 y 500 libras, más los morterazos tirados desde aviones Push and Pull y las balas de ametralladoras calibre 50, disparadas desde un avión amarillo, llamado “Dundo Ulalio” por la gente.

Una de esas  bombas de 1,000 libras destrozó el cuerpo de Andrés Mendoza Pérez. Como pudo, con ayuda de otros compañeros, Daniel Gregorio Martínez Velásquez, colocó en una oquedad los pedazos de cuerpo de aquel joven boaqueño y los cubrió con piedras, arena y pedazos de palo de allí mismo de “Piedra Quemada”, territorio de Masaya.

Martínez Velásquez sobrevivió ileso al bombardeo aéreo infernal en “Piedra Quemada” y en Nindirí el mismo 28 de junio;  y después de los bombardeos continuos sobre la Ciudad de Masaya, hasta el 18 de julio de 1979, en la noche, cuando lanzaron desde el Cerro del Coyotepe el último ataque mortal que dejó ocho muertos a la caravana proveniente de Granada, encabezada por el Comandante Carlos Núñez Téllez, después de la liberación total de la “Gran Sultana” o sencillamente, Granada.

Al retornar a Managua el 19 de julio de 1979, en la tardecita, Daniel Gregorio Martínez Velásquez se fue al Reparto Amanda (Berta Díaz Hernández hoy), donde Andrés Mendoza padre y Francisca Pérez, la mamá, a darles la noticia triste de la caída de Andrés Edgard Mendoza Pérez, en “Piedra Quemada”.

Fueron a buscar el cuerpo destrozado de Andrés Edgar Mendoza Pérez, pero no lo hallaron. Desapareció.

Lo buscaron palmo a palmo en los aproximadamente 750 metros de lo más fuerte del bombardeo, y no lo encontraron. Pasó igual que con otros cuerpos de Combatientes Populares y guerrilleros caídos allí en “Piedra Quemada”, porque cuando sus cuerpos fueron buscados, había pasado casi un mes de aquel bombardeo aéreo infernal del somocismo genocida contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Doña Francisca Pérez ya falleció hace tres meses. Don Andrés Mendoza todavía vive en Santa Lucía, Boaco. Toda la familia ha retornado a Boaco. Lucy “Lula” Mayorga Obando, amiga cercana de la familia de Andrés Mendoza Pérez y política del FSLN en un sector del Barrio Berta Díaz, vive de “La Subasta” cuatro cuadras al Norte y responde a los teléfonos: 22632250,  83774359 y 85179966.

Ernesto Navarro Jiménez

Ernesto Navarro Jiménez.  Era un jovencito de 16 años cuando se integró a grupos insurreccionales del Barrio  Waspán Sur, de las Colonias Villa Fraternidad, Américas Uno, Américas Tres (Villa Revolución) y Américas Cuatro (Villa Venezuela). Estudiaba su bachillerato en el Instituto de Unidad de Propósitos, uno de los centros educativos más beligerantes en la lucha antisomocista y a la vez más reprimido por la Guardia Nacional.

Arsenio Solís González, uno de los Combatientes Populares del FSLN en aquellos momentos insurreccionales de 1979 y miembro de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, indica que Ernesto Navarro Jiménez estuvo integrado a las escuadras de combates frontales contra los guardias somocistas genocidas en el Barrio Santa Rosa y en el Reparto Bello Horizonte, donde la lucha armada era coordinada por Marcos Somarriba García, Javier “99” López Lowery, Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca,  Lucío Jiménez Guzmán y otros compañeros.

La madre de este joven se llama Margarita Navarro Molina,  y vive en la Ciudad de  Rivas. Quien cuidó de Ernesto en Managua es su tío Enrique Navarro, todavía vivo.  Según Enrique Navarro Somarriba, hermano menor, Ernesto Navarro Jiménez no contó en ningún momento con el apoyo de su familia, y tuvo que jugárselas solo, yéndose a juntar con los grupos antisomocistas ya mencionados.

Arsenio  Solís González, perteneciente ahora a la estructura organizativa de la Asociación de Combatientes Históricos de Managua, dice que Navarro Jiménez fue uno de los mejores Combatientes Populares en Santa Rosa y Bello Horizonte, adonde fue asignado por el Estado Mayor Conjunto del FSLN guerrillero que operaba en esta zona insurreccional, en junio de 1979.

Navarro Somarriba, su hermano,  indica que Ernesto se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. La información suministrada por Arsenio Solís González y el mismo Navarro Somarriba indican que durante el bombardeo aéreo criminal del somocismo genocida en “Piedra Quemada” contra el Repliegue de Managua a Masaya, Ernesto y otros cuatro Combatientes Populares que iban juntos, resultaron heridos gravemente por los charneles de los rockette o de las bombas de 1,000 y 500 libras.

Estos cinco Combatientes Populares heridos gravemente, incluyendo Ernesto, fueron subidos en microbuses recuperados por Frank “Machillo” González Morales y Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca en casas de guardias en la salida de “Piedra Quemada” al Kilómetro 22 de la Carretera a Masaya.

El relato suministrado a Navarro Somarriba y por otros Combatientes Populares de Waspán y las Américas, incluyendo a Arsenio Solís González, indica que Ernesto Navarro Jiménez falleció en el intento de llegar al Hospital de Masaya, ya tomado por los guerrilleros y Combatientes Populares de la “Ciudad de las Flores”.

Navarro Jiménez y otros Combatientes Populares heridos graves en “Piedra Quemada” y que eran transportados en vehículos en medio de la represión salvaje de los guardias nacionales mediante el bombardeo aéreo y los ataques a mansalva desde los Cerros del Coyotepe y La Barranca y por los lados de la Fábrica de clavos INCA y de la Hielera en Santa Rosa, y que murieron en el camino e intento de salvarles la vida, fueron sepultados en algunos sitios de Masaya.

En el caso de Navarro Jiménez, este fue sepultado en las cercanías de la Iglesia San Jerónimo, en el lado Norte de Masaya. Según su hermano Enrique Antonio Navarro Somarriba, el cadáver de Ernesto Navarro Jiménez fue recuperado sin dificultades pocos días después del Triunfo de la Revolución Sandinista, pues estaba plenamente identificado el sitio en que había sido sepultado.

En este caso también se tomó la decisión de sepultarlo en el Cementerio de los Héroes y Mártires del Barrio Waspán Sur de Managua, donde hay enterrados 32 mártires, incluyendo el de Ernesto Navarro Jiménez.

En este Cementerio de los Héroes y Mártires de Waspán también están sepultados alfabetizadores que fueron asesinados por bandas contrarrevolucionarias somocistas-yanquis,  en la década del 80.

Este Cementerio de los Héroes y Mártires de Waspán estuvo totalmente abandonado en la década del 90. Fue hasta que se organizó la Brigada de Desarrollo Municipal de Managua, encabezada por Ramiro José Mejía, Manuel Cerpas Centeno, Arsenio Solís González y Pablo E. Barreto Pérez, en 2001, hasta entonces, este Cementerio fue limpiado, ordenado y se le construyó el muro perimetral, pues hasta ese año 2001 era defecadero público, centro de consumo de drogas y hasta apareció un sujeto ahorcado en uno de los chilamates.

Ahora el Cementerio de los Héroes y Mártires de Waspán se conserva dentro del muro que construyeron personalmente los miembros de esta Brigada de Desarrollo Municipal de Managua, hoy transformada en el Consejo de Fortalecimiento de la Participación Ciudadana del Municipio de Managua.

En Waspán hay una Asociación de Madres de Héroes y Mártires, entre las cuales se encuentra  Margarita Navarro Molina, madre de Ernesto Navarro Jiménez.  Margarita vive hasta en Rivas, desde donde viene con frecuencia a limpiar y enflorar la tumba de su hijo Ernesto.

Los familiares más cercanos de Ernesto Navarro Jiménez residen de la Shell Waspán cuatro cuadras al Sur, a mano derecha. Allí se puede consultar a Enrique Navarro Somarriba, hermano menor de Ernesto. Tienen el teléfono convencional:   22516417.

César José Ortiz Flores

César José Ortiz Flores. Tenía 17 años y estudiaba su tercer año de secundaria. Al momento de la Insurrección, u Ofensiva Final, estaba integrado a los grupos de Combatientes Populares, propagandistas armados y fabricantes de explosivos de la Colonia Nicarao, barrios El Edén, María Auxiliadora y San Cristóbal, según su madre Josefa Auxiliadora Ortiz Vallejos, quien actualmente sobrevive “en aprietos económicos” con sus hijas, unas adultas y otras  menores de edad,  y nietas en la casa número B-242, en la calle principal de Villa Nueve de Junio, en el Distrito VI de Managua.

A esta Madre de Héroe y Mártir, Josefa Auxiliadora Ortiz Vallejos, le contaban que su hijo César José andaba en la lucha armada durante la Insurrección, en los barrios mencionados,  cumpliendo tareas de Combatiente Popular, correo clandestino, repartidor de papeletas y elaborador de bombas de contacto,  para usarlas en emboscadas contra los guardias nacionales somocistas genocidas, en sitios cercanos al Barrio Riguero y en las cercanías de la Fábrica Rolter, por el lado del Lago de Managua.

Precisamente, en esos días de la Insurrección de junio de 1979, Josefa Ortiz Vallejos vivía con su hijo César José en el asentamiento que estaba situado de la Fábrica Rolter hacia el Lago de Managua, donde hoy se conoce como Barrio Domitila Lugo.  César José se conocía “como la palma de su mano” todos los caminitos y desfiladeros, huecos, pasadizos secretos, predios abandonados, por donde podía caminar sin ser visto o localizado por los guardias somocistas genocidas.

En la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos de Managua, especialmente los compañeros Frank “Machillo” González Morales y Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, aseguran que este joven cumplió numerosas tareas de Combatiente Popular en los vecindarios referidos. Por su lado, la Asociación de Madres de  Mujeres Sandinistas, coordinada por Isabel Aráuz Rugama, una de los seis mil sobrevivientes del Repliegue, lo tiene en el listado de Héroes y Mártires caídos en “Piedra Quemada”, en el Repliegue a Masaya de los días 27, 28 y 29 de junio de 1979.  Ambas organizaciones indican que cayó durante el infernal bombardeo aéreo somocista genocida contra el Repliegue de Managua a Masaya.

Ella, Josefa Ortiz Vallejos, laboraba como comerciante minorista en el Mercado Oriental, para ganarse la comida de sus hijos y de ella misma. Recuerda que su hijo César José llegó a su casa el 27 de junio,  en la mañana, por veredas de la costa del Lago de Managua, comió, se cambió de ropas, y le dijo que pronto volvería.

No le mencionó nada de irse en Repliegue con destino desconocido. Al día siguiente, el 28 de junio, unos amigos cercanos le llegaron a decir a ella, alarmados, que “los muchachos se retiraron, no se sabe para dónde. Hemos quedado solos”. Sus amigos, por supuesto, no sabían nada de César José.

Josefa Ortiz Vallejos continuó yendo al Mercado Oriental, esperanzada en que su hijo volvería, como lo hacía siempre que salía de la casa.

Al producirse el Triunfo de la Revolución Sandinista  y cuando ya volvieron de Masaya los Combatientes Populares de Managua, encabezados por los 110 Jefes Guerrilleros que habían dirigido la Insurrección en Managua, a Josefa Ortiz Vallejos le llegaron a comunicar que su hijo César José había caído en “Piedra Quemada”, durante el bombardeo aéreo desatado en contra de los integrantes del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Familiares y amigos fueron con ella a buscar el cadáver de César José en “Piedra Quemada”. “Buscamos “palmo a palmo” en toda “Piedra Quemada” durante varias semanas, anduvimos dentro de la Ciudad de Masaya,  en las cercanías de la Fábrica INCA, por la Hielera  de Santa Rosa y el Cerro La Barranca… no, no encontramos el cadáver de mi hijo, quedó desaparecido para siempre, porque imagínese, han pasado ya 37 años”, dijo Josefa Ortiz Vallejos al ser abordada sobre el destino final de su hijo César José Ortiz.

Cuando anduvo buscando a su hijo, Josefa Ortiz Vallejos se pudo delgadita, no comía y enfermó. Poco tiempo después, el régimen revolucionario sandinista, a través del Ministerio de la Vivienda y Asentamientos Humanos, le otorgó la propiedad  de su actual casa B-242 en Villa Nueve de Junio, situada en la orilla derecha de la calle principal de esta Colonia, ubicada un poco al norte del Mercado Iván Montenegro Báez. La terminó de pagar hace casi 20 años. Sin embargo, hace falta que le den su escritura en el INVUR.

A César José le sobreviven los siguientes hermanos:  Róger Ortiz, el mayor, quien se fue a Estados Unidos;  Róger Eduardo Ortiz, Ángela, Aydalina, Rosario, Carmen y Zenita.  Róger Eduardo y las mujeres están todas con ella en la casita de la Colonia Villa Nueve de Junio.

Según esta Madre Héroe y Mártir, para vivir, comer, vestirse, movilizarse, todos hacen labores distintas, mientras al mismo tiempo estudian carreras técnicas, secundaria y primara en colegios de los alrededores.

Han sostenido durante largo tiempo también una pulpería, muy pequeña, con el fin de ganarse unos cuantos centavos para la comida.

De salud también ha estado mal. No puede caminar bien  por aparente artritis. Reside en Villa Nueve de Junio casa B-242, en la cal principal. Tiene el teléfono celular: 89686853

Róger Ortiz Padilla                                          

Róger Ortiz Padilla, caído en el lado Norte de “Piedra Quemada”,  perforado por charneles del bombardeo  feroz e infernal desatado por la Guardia Nacional somocista contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, el 28 de junio de 1979.

Los charneles de una explosión de mortero o rockette le desbarataron las dos piernas a Róger Ortiz Padilla en el trayecto de los 750 metros en que el bombardeo aéreo fue más intenso, entre un sitio llamado “Los Zanjones” y la Carretera a Masaya, a la altura del kilómetro 22.

Al ser impactado por los charneles, Róger cayó y ya no pudo seguir caminando. Entonces, uno de sus compañeros, que caminaba junto a él, identificado como Alex Nicaragua (sobreviviente del Repliegue) lo cargó en sus brazos en busca de salvarle la vida, pero Róger Ortiz Padilla, como decenas de Combatientes Populares, hombres y mujeres, murió desangrado en brazos de Alex Nicaragua.

Su hermana, Aura Ortiz Padilla, había caído antes que él un 7 de junio de 1979 durante  los combates guerrilleros y populares contra la Guardia Nacional por la toma o liberación de Diriamba, en Carazo.

Róger Ortiz Padilla se convirtió en algo parecido a una leyenda de la Revolución Sandinista en el teatro de operaciones militares de la Insurrección Sandinista, u Ofensiva final, contra la dictadura somocista, en la Zona Oriental y Norte de Managua, particularmente en las trincheras de combate en la Colonia Diez de Junio, en el Barrio Ducualí, en el Reparto El Dorado, en el Barrio Santa Rosa, en el Reparto Bello Horizonte, etc.

En esos días de la Insurrección en la Zona Oriental y Norte de Managua funcionaba como Correo clandestino del Estado Mayor General del Frente Interno, del Comandante William Ramírez Solórzano y especialmente del Comandante Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, quien jefeaba una de las columnas combativas más fieras de los enfrentamientos armados en contra de los guardias genocidas al momento de la Insurrección en la Zona Oriental de Managua.

Róger Ortiz Padilla iba de trinchera en trinchera, de jefe en jefe guerrillero en los pozos tiradores, burlando francotiradores de la Guardia Nacional y de “orejas” de la Oficina de Seguridad, y de matones de la “Mano Blanca” o “Escuadrones de la Muerte” del somocismo genocida.

Róger Ortiz Padilla llevaba órdenes a esas trincheras de combate y regresaba con informaciones de contenido militar y político donde Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz y resto del Estado Mayor del Frente Interno, jefeado por el Comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez.

Esa labor de Correo clandestino la cumplía con la eficiencia propia de un revolucionario a carta cabal.

“Estaba flaquito, casi  no comía. Por aquí pasaba sólo diciéndonos “estoy bien, cuídense”, era un “Pablo Úbeda” en zonas urbanas, se metía por solares, cruzaba paredes, subía techos, pasaba por escondrijos sólo conocidos por unos pocos y él, con el fin de cumplir la tarea inmensa de correo clandestino que le habían dado por medio del Comandante Ramón Cabrales Aráuz”, relata su hermana Yolanda, maestra actualmente, residente en la Colonia Diez de Junio.

Su hermana Lorena Ortiz Padilla se muestra más admirada todavía, “pues era como un santo, tenía un espíritu y comportamiento casi místico para cumplir las tareas revolucionarias que le delegaban en aquellos momentos difíciles de la Insurrección en Managua”, señala mientras muestra documentos que acreditan los estudios, profesión y lugares de trabajo, más fotos de Roger Ortiz Padilla.

Mientras ya andaba integrado plenamente a la lucha guerrillera para tumbar a la dictadura somocista, Róger Ortiz Padilla laboraba como contador y auditor en la empresa “Hermoso Civil y Caligaris”, la cual estuvo ubicada en la Carretera Sur, por donde fue el Guanacastón.

Tenía 34 años al caer en “Piedra Quemada”, Masaya.  Tenía esposa, pero no dejó hijos. Su progenitora, una de las Madres de Héroes y Mártires más activas durante el régimen revolucionario sandinista, Aura Celestia Padilla, falleció en abril del 2011. Y su padre, Guillermo Ortiz, también muy activo, murió en noviembre del 2012.

Le sobreviven a Róger sus hermanos y hermanas: Luis Felipe, Guillermo, René, Yolanda, maestra, residente en la Colonia Diez de Junio; Lorena, secretaria ejecutiva, residente en el Barrio San Antonio, en Managua; y  Melba, quien tiene un negocio de comedor popular en la Carretera Vieja a León. Róger era el tercero en orden de edades y René el menor de todos.

Lorena, Melba y Yolanda Ortiz Padilla responden a los teléfonos: 86322660, 88386300 y 84101367.

Julián de Jesús Palacios Herrera

Julián de Jesús Palacios Herrera. Tenía tan sólo 16 cuando estalla la Insurrección en los Barrios Orientales de Managua. Estudiaba bachillerato en el Colegio “11 de Julio”, ubicado en un asentamiento llamado “Horizontes”, hoy   Barrio  “Oscar Lino Paz Cubas”, situado del “La Subasta”, kilómetro nueve de la Carretera Norte,  hacia el Norte.

Los Palacios Herrera eran seis hermanos integrados de lleno a las labores de Combatientes Populares, a la par de Jefes Guerrilleros, operando para hacer emboscadas mortales a la Guardia Nacional en la Carretera Norte, cuando ya estaba por estallar la Insurrección Sandinista en Managua.

Esos hermanos eran: Oscar Napoleón, Reynaldo Antonio, María Elena, Julián de Jesús, Salvador Armando e Hildebrando José, y estaban con ellos dos menores de edad, muy niñas: Sandra Isabel y Carol, todos viviendo con su madre, Hilda Herrera Zapata,  en una vivienda de “Horizontes” (hoy Oscar Lino Paz Cubas), convertida en casa de seguridad y buzón de armas, municiones, propaganda o papeletas arengadoras del FSLN clandestino, bombas de contacto, vestuarios verde olivo y candelas de dinamita; y de vez en cuando hasta un mimeógrafo estaba guardado en ese canal de la casa de seguridad.

La  casa de seguridad era posible mantenerla segura porque mientras unos andaban cumpliendo tareas operativas en la calle, los otros hermanos estaban en la casa vigilando tan sólo la posibilidad de la llegada a las cercanías de un “oreja”, un “soplón”, un “paramilitar”, un guardia somocista genocida, o una patrulla de esos guardias criminales, recuerda María Elena Palacios Herrera, 37 años después.

La casa era como una casa hacienda un poco grande y un patio también grande,  tenía un canal metálico grande, por detrás, para que el agua del techo a la hora de la lluvia, se fuera hacia el fondo de un predio vacío. En ese canal estaban las armas, las municiones, las bombas de contacto, la vestimenta para cambiarse y las candelas de dinamita.

La casa de seguridad y buzón de armas en el canal de la vivienda funcionaban con el consentimiento pleno de Hilda Herrera Zapata, madre de estos seis revolucionarios sandinistas. Hilda para mantener el hogar humilde lavaba ropa ajena y echaba tortillas en el mismo vecindarios o en otros barrios cercanos al suyo.

Palacios Herrera y todos sus hermanos mayores y menores se habían integrado a la lucha armada contra la tiranía somocista por medio de la Federación Estudiantil de Secundaria, liderados por el grupo de unos 300 estudiantes del Instituto Maestro Gabriel, donde al mismo tiempo había influencia de estudiantes universitarios de la UNAN-Managua, de la UCA y de los Comités Obreros Revolucionarios (COR), que fue el semillero para que naciera la Central Sandinista de Trabajadores.

Operaban en esta zona también el Movimiento Sindical Pueblo Trabajador, los Comités Obreros Revolucionarios y los Comandos Revolucionarios del Pueblo, los cuales eran dirigidos por las tendencias Proletaria y Guerra Popular Prolongada, encabezadas estas por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, Luis Carrión Cruz, Jaime Weelock Román, Tomás Borge Martínez, Bayardo Arce Castaño y Henry Ruiz Hernández.

Según María Elena Palacios Herrera, en forma clandestina se reunían en esa casa dirigentes revolucionarios guerrilleros como Francisco Meza Rojas, Camilo Chamorro y Douglas López Niño, Sergio Mendoza, Freddy “Pancho Villa” Jiménez y otro al que sólo le conocían el seudónimo de “Cristo de Lata”.

Estos revolucionarios sandinistas y Jefes Guerrilleros operaban en vecindarios de la Carretera Norte y se reunían con Combatientes Populares en distintos barrios, incluyendo en la casa de seguridad mencionada.

Francisco Meza Rojas fue capturado y asesinado por la guardia somocista genocida en las cercanías del Barrio Waspán; y Camilo Chamorro también asesinado en esa zona.

Los hermanos Palacios Herrera cumplían numerosas tareas, consistentes en emboscadas a patrullas de la guardia somocista. Una de estas emboscadas fue la ocurrida un poco antes de estallar la Insurrección, u Ofensiva Final,  en la entrada a la empresa de furgones ROCARGO, donde dos camiones de la Guardia Nacional con todo y sus ocupantes fueron destruidos con una nutrida balacera guerrillera, más bombas de contacto y explosivos de dinamita.

La ROCARGO está situada en el kilómetro ocho de la Carretera Norte, un poco hacia el Norte. En ese ataque guerrillero y de Combatientes Populares, murieron casi todos los guardias somocistas genocidas que iban en los dos camiones, los cuales quedaron destruidos en la calle, frente a la ROCARGO.

En esa emboscada jugaron un rol de Combatientes Populares, fusiles y bombas de contacto en manos, los hermanos Palacios Herrera, incluyendo, por supuesto, a Julián de Jesús Palacios Herrera. También participaron en la otra emboscada a dos patrullas de la guardia somociana en la calle principal de Villa José Benito Escobar Pérez, antes llamada América Dos, en esos mismos días anteriores a la Insurrección de Junio de 1979.

Es María Elena  quien se encarga de describir a su hermano menor como un revolucionario y Combatientes Popular entregado por completo a la estructura político-militar del FSLN clandestino y guerrillero, pues día y noche se la pasaba cumpliendo tareas de difundir “propaganda armada” en mitines relámpagos en vecindarios cercanos, en distribuir esas papeletas casa por casa, mientras al mismo tiempo de forma clandestina trasladaba armas y tiros de un lado a otro. “Lo mismo ocurría con bombas de contacto y dinamita, las cuales usábamos en emboscadas a patrullas de la guardia”, recuerda María Elena Palacios Herrera.

Todos los hermanos, según María Elena, eran también correos clandestinos. “Hubo muchas ocasiones en que mi madre,  Hilda Herrera Zapata, también hacía de correo clandestino de Julián, de cualquiera de nosotros, o de los Jefes Guerrilleros en la zona, especialmente cuando considerábamos que  nosotros por ser jóvenes no cumpliríamos un objetivo de pasar frente a los guardias sin ser detenidos”, señala María Elena.

Julián de Jesús Palacios asimismo tenía conexiones de coordinación de Combatiente Popular con Arsenio “Rosendo” Solís González, del Barrio Waspán Sur, Combatiente también, sobreviviente del Repliegue Táctico de Managua a Masaya y uno de los dirigentes de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, de Managua.

Poco a poco, las armas, municiones, bombas de contacto, candelas de dinamita, fueron transportándose en hombros de los hermanos Palacios Herrera y de otros Combatientes Populares hacia zonas a insurreccionarse como el Barrio Santa Rosa, Bello Horizonte, Costa Rica y Larreynaga, por ejemplo.

Con este grupo de jóvenes Combatientes Populares se juntaba Felipa Mejía Membreño, residente en Américas Dos y caída en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Al estallar la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental de Managua, Julián de Jesús Palacios Herrera combatió en las trincheras de combate de Santa Rosa, en las cercanías de la Fábrica Rolter y hacia el lado del Barrio Larreynaga.

Al plantearse la posibilidad de replegarse, o retirarse, sin saberse adónde, Julián de Jesús Palacios Herrera, toma la decisión de irse en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, “porque no puedo quedarme, no puedo dejar solos a mis compañeros y compañeras de combate para derrocar a la dictadura somocista”.

Se va con “la pelota” del Barrio  Santa Rosa, lo cual es confirmado por Arsenio Solís González, de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos de Managua. Arsenio Solís lo ve varias veces durante la marcha del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, especialmente el 28 de junio de 1979, en la mañana, después de pasar por el llamado “Cruce de Veracruz”.

En el Cruce de Veracruz cayeron en combate contra una patrulla de la guardia somocista genocida los compañeros Jefes Guerrilleros Aristeo Benavidez y Francisco “Paco” Miranda (de Estelí y Matagalpa, respectivamente), y el Combatiente Popular Juan Ramón “Ringo” Rizo Villagra, del Barrio Riguero Norte.

Allí fue visto Julián de Jesús Palacios Herrera cargando un fusil y un saco pequeño con bombas de contacto y candelas de dinamita.

El Repliegue Táctico de Managua a Masaya siguió su marcha por una encajonada rumbo al Sureste, y llegamos a “Piedra Menuda” y después a Buena Vista. Al llegar por el lado Norte a “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya, en los 750 metros de bombardeo aéreo intensísimo, Julián de Jesús Palacios Herrera fue impactado por numerosos charneles  de las bombas de 1, 000 libras y de rocketazos lanzados contra el Repliegue a Masaya.

Como muchos otros hombres y mujeres jóvenes, Julián de Jesús Palacios Herrera cayó mortalmente herido y murió sobre el colchón de piedras erizas de “Piedra Quemada”, en los llamados 750 metros en que ese bombardeo infernal somocista fue particularmente intenso y mortal.

Palacios Herrera fue colocado en una oquedad a un lado del camino. Fue cubierto su cadáver con piedras, arenas, ramas secas y tierras.

La noticia de la muerte de Julián de Jesús Palacios Herrera le fue informada a su madre, Hilda Herrera Zapata y a sus hermanos, al producirse el Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, después del 19 de Julio de 1979.

Hilda Herrera Zapata y sus hijos, con vecinos, formaron una brigada de búsqueda del cadáver de Julián de Jesús. En camiones y camionetas se fueron a “Piedra Quemada”, rescataron su cadáver, lo velaron en su vecindario y después lo sepultaron en el Cementerio de los Héroes y Mártires del Barrio Waspán, situado en el costado Sureste de la gasolinera Shell Waspán.

Allí fue sepultado junto a otros 32 Héroes y Mártires de la Revolución Popular Sandinista.

Este Cementerio  fue rescatado en el año 2003 por la Brigada de Desarrollo Municipal, encabezada por los compañeros Ramiro José Mejía, Pablo E. Barreto Pérez, Arsenio Solís González y Manuel Cerpas Centeno.

María Helena Palacios Herrera, una de los hermanos de Julián de Jesús Palacios Herrera, puede ser consultada para más datos, de “La Subasta” tres cuadras al Norte, una cuadra al Oeste y una cuadra al Norte, nuevamente. También se puede consultar a Arsenio Solís, quien responde al teléfono: 86842691

Juvenal Palacios Morales

Juvenal Palacios Morales tenía 19 años, trabajaba en el INCEI (hoy ENABAS, Empresa de Alimentos Básicos) y a la vez estudiaba en el Instituto René Schick Gutiérrez. Sus padres, Juvenal Palacios Gutiérrez y Magdalena Morales López, ya fallecieron hace más de una década.

Este joven rebelde antisomocista convencido vivía en una casita humilde del Reparto Schick, donde se procrearon 11 hermanos: Oilda, Odilí, Juvenal, Rosario, Hilbetia, Patricia, Silvia, Yalila, María Asunción, Rubén, Marjorie, Andrea y Juvenal junior en homenaje al Juvenal caído el 28 de junio de 1979.

La Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, encabezada por Frank “Machillo” González Morales y Juan Carlos “Marcial” Soza Aragón, ubica su caída en “la Jornada del Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, el 28 de junio de 1979, en el mismo Reparto Schick Gutiérrez

Oilda Palacios Morales, la hermana mayor, dice que sus padres y ella misma se mostraban inquietos, porque varios meses antes de estallar la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final de junio de 1979, Juvenal ya había convertido la vivienda en Casa de Seguridad, en sitio de reuniones con René Polanco Chamagua, “El Oso” Marín, José Santos “Cerro Negro” Mayorga Alemán, Joaquín Valle Corea y otros, más centro de fabricación de bombas de contacto y molotov.

Nosotros veíamos que Juvenal se reunía con estos muchachos en el fondo de la casa, en el patio, porque acuérdese que antes del Triunfo de la Revolución aquí eran potreros, fincas, caminos solitarios, mientras la guardia andaba aquí como en plan de caza de seres humanos”, recuerda Oilda Palacios Morales.

Añade: “Realmente nos enteramos plenamente de que andaba en actividades insurreccionales cuando accidentalmente se le disparó un balazo que atravesó una parte del techo de nuestra casita. Él contó, entonces, a mis padres que andaba en la lucha armada. Nos dijo que ya habían emboscado a varias patrullas de la Guardia Nacional en el camino de entrada al Reparto Schick Gutiérrez y que además tenían planes de destruir los comandos de la guardia somocista en el Reparto Schick”.

Antes de la huelga del cinco de junio de 1979, convocada por el Frente Sandinista clandestino, Juvenal Palacios Morales ya había renunciado a su trabajo de repartidor de granos por quintal por parte del INCEI.

Su hermana Oilda seguía yendo a su empleo en el mismo INCEI, pero ya el 10 de junio no pudo seguir yendo porque en el mismo Reparto Schick aparecieron decenas de barricadas y zanjas en el camino de entrada, para impedirle el ingreso a las patrullas BECAT y camiones de la Guardia Nacional, cargados con soldados, fusiles, ametralladoras y municiones, destinados a los tres comandos de la guardia somocistas, entre otros, la “Quinceava Sección de Policía”, la cual estuvo ubicada del Tanque Rojo dos cuadras al Oeste y una cuadra al Norte, en el borde del cauce por donde  pasó el Repliegue de Managua a Masaya el 27 de junio de 1979, entre las doce de la noche y la una de la mañana del 28 de junio del mismo 1979.

Ya cuando los familiares descubrieron la plena participación de Juvenal Palacios Morales en la Insurrección de junio de 1979, según Oilda, se dispusieron a apoyarlo, especialmente en disimular lo mejor que podían en torno al funcionamiento de casa de seguridad, buzón de armas y fabricación de explosivos. En la misma casa almacenaban también la propaganda escrita, en forma de boletines, para distribuirlos en las casas, dentro de los autobuses o camionetas de pasajeros y en los mitines callejeros.

Oilda veía salir a su hermano cargado de bombas de contacto y bombas molotov. Él decía que sus amigos rebeldes, mencionados arriba, lo estaban esperando en algún lugar del Reparto Schick, para irse juntos a una emboscada u otro operativo contra los “orejas” y soplones de la guardia somocista y de la Oficina de Seguridad, a cuyas casas les prendían fuego o les lanzaban bombas de contacto.

El 27 de junio en la noche desapareció por completo. No llegó a la casa como acostumbraba, pues llegaba a comer, vestirse y de paso hacía saber a sus padres: “Ando bien, estoy bien”.

No dijo si se iba en Retirada. Lo vieron partir temprano de la tarde del 27 de diciembre. La versión de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” indica que Juvenal Palacios Morales formó parte del grupo de jóvenes Combatientes Populares del Reparto Schick Gutiérrez que les fue encomendada la misión de explorar y abrir camino a la Vanguardia del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, porque eran buenos conocedores (o “guías”, “vaqueanos”) del terreno y de cómo se movían los guardias, “orejas” y “soplones” del Reparto Schick, y finalmente el Estado Mayor del Frente Interno les encomendó garantizar igualmente la seguridad de la Retaguardia del mismo Repliegue de Managua a Masaya, donde iban más de seis mil ciudadanos de Managua.

Los familiares de Juvenal y dirigentes de la Asociación de Combatientes y Colabores Históricos suponen que este joven Palacios Morales fue, como en los casos de casi 20 muchachos del Reparto Schick Gutiérrez, delatado por los “orejas” y “soplones” de la Guardia Nacional y capturado en las primeras horas de la madrugada del 28 de junio de 1979, cuando ya el Repliegue de Managua a Masaya iba llegando al Cruce de Veracruz.

La grandísima verdad para Oilda es que las versiones de sus demás compañeros sobrevivientes indican que Juvenal participó activa y decisivamente en el operativo de la seguridad de la Retaguardia del Repliegue, que iba en él en la media noche del 27 y la madrugada del 28, y que en la mañanita del 28 fue capturado mediante un operativo gigantesco montado por la Guardia Nacional somocista con varios camiones llenos de guardias, “orejas” y “soplones” de la Oficina de Seguridad de la tiranía encabezada por Anastasio Somoza Debayle.

Juvenal Palacios Morales no apareció nunca más. Tampoco su cadáver. Oilda recuerda que sus padres, ella misma, numerosos familiares y vecinos buscaron su cadáver en todo el Reparto Schick, en el camino de “Las Jaguitas” o Ruta Original del Repliegue a Masaya, en “Piedra Menuda”, en “Piedra Quemada”, en el camino a Nindirí, en la “Cuesta del Plomo”, en las cercanías del Teatro Rubén Darío, en “Las Lomas de San Judas”, en todos aquellos lugares en que la guardia somocista genocida acostumbrada tirar o botar los cadáveres de jóvenes opositores asesinados por ellos.

Fueron también a las zanjas que la Guardia Nacional tenía en la Colina o Cerro de Mokorón, frente a la Universidad Nacional en Managua. No encontraron nada. Juvenal Palacios Morales desapareció. Hay una calle con su nombre en el Barrio René Polanco Chamagua, del Reparto Schick.

Los hermanos que le sobreviven, encabezados por Oilda Palacios Morales, residen de la Pulpería  Chaparral siete cuadras al Norte, en el Barrio René Polanco, en la casa B-17, en el mismo Reparto Schick Gutiérrez. Oilda tiene el teléfono:   87401783.

Juvenal Palacios Morales

Juvenal Palacios Morales tenía 19 años, trabajaba en el INCEI (hoy ENABAS, Empresa de Alimentos Básicos) y a la vez estudiaba en el Instituto René Schick Gutiérrez. Sus padres, Juvenal Palacios Gutiérrez y Magdalena Morales López, ya fallecieron hace más de una década.

Este joven rebelde antisomocista convencido vivía en una casita humilde del Reparto Schick, donde se procrearon 11 hermanos: Oilda, Odilí, Juvenal, Rosario, Hilbetia, Patricia, Silvia, Yalila, María Asunción, Rubén, Marjorie, Andrea y Juvenal junior en homenaje al Juvenal caído el 28 de junio de 1979.

La Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, encabezada por Frank “Machillo” González Morales y Juan Carlos Soza Aragón, ubica su caída en “la Jornada del Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, el 28 de junio de 1979, en el mismo Reparto Schick Gutiérrez

Oilda Palacios Morales, la hermana mayor, dice que sus padres y ella misma se mostraban inquietos, porque varios meses antes de estallar la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final de junio de 1979, Juvenal ya había convertido la vivienda en Casa de Seguridad, en sitio de reuniones con René Polanco, “El Oso” Marín, José Santos Mayorga Alemán, Joaquín Valle Corea y otros, más centro de fabricación de bombas de contacto y molotov.

Nosotros veíamos que Juvenal se reunía con estos muchachos en el fondo de la casa, en el patio, porque acuérdese que antes del Triunfo de la Revolución aquí eran potreros, fincas, caminos solitarios, mientras la guardia andaba aquí como en plan de caza de seres humanos”, recuerda Oilda Palacios Morales.

Añade: “Realmente nos enteramos plenamente de que andaba en actividades insurreccionales cuando accidentalmente se le disparó un balazo que atravesó una parte del techo de nuestra casita. Él contó, entonces, a mis padres que andaba en la lucha armada. Nos dijo que ya habían emboscado a varias patrullas de la Guardia Nacional en el camino de entrada al Reparto Schick Gutiérrez y que además tenían planes de destruir los comandos de la guardia somocista en el Reparto Schick”.

Antes de la huelga del cinco de junio de 1979, convocada por el Frente Sandinista clandestino, Juvenal Palacios Morales ya había renunciado a su trabajo de repartidor de granos por quintal por parte del INCEI. Su hermana Oilda seguía yendo a su empleo en el mismo INCEI, pero ya el 10 de junio no pudo seguir yendo porque en el mismo Reparto Schick Gutiérrez aparecieron decenas de barricadas y zanjas en el camino de entrada, para impedirle el ingreso a las patrullas BECAT y camiones de la Guardia Nacional, cargados con soldados, fusiles, ametralladoras y municiones, destinados a los tres comandos de la guardia somocistas, entre otros, la “Quinceava Sección de Policía”, la cual estuvo ubicada del Tanque Rojo dos cuadras al Oeste y una cuadra al Norte, en el borde del cauce por donde  pasó el Repliegue de Managua a Masaya el 27 de junio de 1979, entre las doce de la noche y la una de la mañana del 28 de junio del mismo 1979.

Ya cuando los familiares descubrieron la plena participación de Juvenal Palacios Morales en la Insurrección de junio de 1979, según Oilda, se dispusieron a apoyarlo, especialmente en disimular lo mejor que podían en torno al funcionamiento de casa de seguridad, buzón de armas y fabricación de explosivos.

En la misma casa almacenaban también la propaganda escrita, en forma de boletines, para distribuirlos en las casas, dentro de los autobuses o camionetas de pasajeros y en los mitines callejeros.

Oilda veía salir a su hermano cargado de bombas de contacto y bombas molotov. Él decía que sus amigos rebeldes, mencionados arriba, lo estaban esperando en algún lugar del Reparto Schick, para irse juntos a una emboscada u otro operativo contra los “orejas” y soplones de la guardia somocista y de la Oficina de Seguridad, a cuyas casas les prendían fuego o les lanzaban bombas de contacto.

El 27 de junio en la noche desapareció por completo. No llegó a la casa como acostumbraba, pues llegaba a comer, vestirse y de paso hacía saber a sus padres: “Ando bien, estoy bien”.

No dijo si se iba en Retirada. Lo vieron partir temprano de la tarde del 27 de junio. La versión de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador” indica que Juvenal Palacios Morales formó parte del grupo de jóvenes Combatientes Populares del Reparto Schick Gutiérrez que les fue encomendada la misión de explorar y abrir camino a la Vanguardia del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, porque eran buenos conocedores (o “guías”, “vaqueanos”) del terreno y de cómo se movían los guardias, “orejas” y “soplones” del Reparto Schick, y finalmente el Estado Mayor del Frente Interno les encomendó garantizar igualmente la seguridad de la Retaguardia del mismo Repliegue de Managua a Masaya, donde iban más de seis mil ciudadanos de Managua.

Los familiares de Juvenal y dirigentes de la Asociación de Combatientes y Colabores Históricos suponen que este joven Palacios Morales fue, como en los casos de casi 20 muchachos del Reparto Schick Gutiérrez, delatado por los “orejas” y “soplones” de la Guardia Nacional y capturado en las primeras horas de la madrugada del 28 de junio de 1979, cuando ya el Repliegue de Managua a Masaya iba llegando al Cruce de Veracruz.

La grandísima verdad para Oilda es que las versiones de sus demás compañeros sobrevivientes indican que Juvenal participó activa y decisivamente en el operativo de la seguridad de la Retaguardia del Repliegue, que iba en él en la media noche del 27 y la madrugada del 28, y que en la mañanita del 28 fue capturado mediante un operativo gigantesco montado por la Guardia Nacional somocista con varios camiones llenos de guardias, “orejas” y “soplones” de la Oficina de Seguridad de la tiranía encabezada por Anastasio Somoza Debayle.

Juvenal Palacios Morales no apareció nunca más. Tampoco su cadáver. Oilda recuerda que sus padres, ella misma, numerosos familiares y vecinos buscaron su cadáver en todo el Reparto Schick Gutiérrez, en el camino de “Las Jaguitas” o Ruta Original del Repliegue a Masaya, en “Piedra Menuda”, en “Piedra Quemada”, en el Camino Viejo a Nindirí, en la “Cuesta del Plomo”, en las cercanías del Teatro Rubén Darío, en “Las Lomas de San Judas”, en todos aquellos lugares en que la guardia somocista genocida acostumbrada tirar o botar los cadáveres de jóvenes opositores asesinados por ellos.

Fueron también a las zanjas que la Guardia Nacional tenía en la Colina o Cerro de Mokorón, frente a la Universidad Nacional en Managua. No encontraron nada. Juvenal Palacios Morales desapareció. Hay una calle con su nombre en el Barrio René Polanco Chamagua, del Reparto Schick.

Los hermanos que le sobreviven, encabezados por Oilda Palacios Morales, residen de la Pulpería  Chaparral siete cuadras al Norte, en el Barrio René Polanco, en la casa B-17, en el mismo Reparto Schick Gutiérrez. Oilda tiene el teléfono:   87401783.

Ronald “Polo” Rizo Huerta

Ronald “Polo” Rizo Huerta. Este era un joven de 17 años realmente excepcional. Vivía en el heroico Barrio Santa Rosa. Era trabajador en la PEPSI-COLA y al mismo tiempo estudiaba su secundaria en la noche, porque durante el día andaba cargando productos gaseosos y de agua embotellada en los camiones de esta conocida empresa imperialista norteamericana, radicada al Este del Barrio Waspán Sur, en Managua.

Su padre era Manuel de Jesús Rizo y su madre Dora Huerta Centeno, residente en el Barrio Santa Rosa, de la NABISCO  CRISTAL dos y media cuadras al Sur.

Según su madre, Dora Huerta Centeno, todavía viva, le sorprendía ver a su hijo todavía repartiendo papeletas o “propaganda armada” del Frente Sandinista clandestino durante las noches, en el Barrio Santa Rosa, aun después de regresar del trabajo en la PEPSI-COLA y del colegio en que estudiaba secundaria. Esos paquetes de propaganda también los repartía sigilosamente entre estudiantes de secundaria, en la noche.

Antes de la Insurrección, u Ofensiva Final, asimismo le sorprendía ver y oírlo en discusiones sobre la situación política y de represión generalizada en contra de trabajadores y pobladores pobres por parte de la dictadura somocista, y argumentaba que era necesario pasar a la etapa de confrontación armada para derrocar a la tiranía de Anastasio Somoza Debayle y su guardia genocida.

Más sorprendida quedó todavía cuando una noche en su casa, en reunión con un grupo de rebeldes antisomocistas del Barrio Santa Rosa, incluyendo Juan Ramón Amador, hablaban de asaltar las instalaciones de SOVIPE Ingenieros S.A., para recuperar todas las armas que allí habían, con la finalidad de que al momento de la Insurrección Sandinista hubiesen suficientes armadas en el Barrio Santa Rosa para enfrentar a los guardias sanguinarios de Anastasio Somoza Debayle.

En la casa de doña Dora Huerta Centeno y de su hijo “Polo” Rizo Huerta se alojaba Pablo Ojeda, uno de los vigilantes de SOVIPE Ingenieros S.A.  Pablo Ojeda también estaba integrado al grupo de rebeldes antisomocistas del Barrio  Santa Rosa.

Entonces, se pusieron de acuerdo, como en “compadre hablado”, para que cuando Pablo Ojeda estuviera de turno en SOVIPE, él facilitara el asalto y recupere de armas, y así fue. Obtuvieron  20 escopetas con una gran cantidad de tiros, con las cuales empezaron a armarse los Combatientes Populares del Barrio Santa Rosa.

Su madre, Dora Huerta Centeno, recuerda que posteriormente el mismo grupo de rebeldes de Santa Rosa asaltaron varios camiones de reparto de leche pasteurizada de Managua y de camiones cargados con verduras, frutas y legumbres, provenientes del Norte de Nicaragua, y que pusieron a la gente del Barrio Santa Rosa en fila, para repartir esos productos alimenticios.

Mucho antes de la Insurrección, u Ofensiva Final, Ronald “Polo” Rizo Huerta, según su madre, se estaba preparando y a la vez organizando la lucha armada en el Barrio Santa Rosa, vecindario situado contiguo al Reparto Bello Horizonte, en el lado Norte de Managua y en la orilla de la Carretera Norte.

Además, también a su madre, Dora Huerta Centeno, la convirtió en su correo clandestino y de algunos Jefes Guerrilleros. Cuando, según análisis práctico, consideraba que era muy peligroso para él ir a entregar propaganda, mensajes o llevar paquetes con bombas, tiros o pertrechos, entonces enviaba a su madre a cumplir esa tarea.

Doña Dora Huerta Centeno se siente orgullosa de haber desempeñado ese papel y de haber apoyado resueltamente a su hijo en esos menesteres para derrocar a la dictadura somocista.

Cuando la Insurrección estaba en desarrollo pleno, su hijo Ronald “Polo” Rizo Huerta pasó, como Combatientes Popular, a formar parte de las trincheras de combate en Santa Rosa, frente a la Fábrica Rolter, en la Carretera Norte.

Al lanzar Somoza Debayle  los bombardeos aéreos genocidas en contra de la Ciudad de Managua y la población civil, y en particular Santa Rosa, Ronald “Polo” Rizo Huerta ya le tenía preparados dos refugios antiaéreos, uno dentro de la casa y otro enfrente, en la calle, para que su madre, su padre, hermanos menores, familiares y vecinos se refugiaran, evadieran los charneles de las bombas tiradas por el tirano Somoza Debayle contra seres humanos en la Capital.

Doña Dora  recuerda que efectivamente todos, familiares y vecinos, se metían en esos huecos o  refugios antiaéreos a la hora de los bombardeos incesantes contra vecindarios como Santa Rosa, Bello Horizonte, Costa Rica, El Edén, Ducualí, Diez de Junio, Nicarao, Catorce de Septiembre, “Meneses” o “Santa Bárbara”, “Salvadorita”, Maestro Gabriel, etc.

“Polo” Rizo Huerta andaba con vestimenta camuflada  mientras estaba combatiendo tras la enorme barricada Santa Rosa, ubicada frente a los semáforos de Portezuelo, donde estaban Marcos Somarriba García, Javier “99” López Lowery y Lucío Jiménez Guzmán, recuerda doña Dora Huerta Centeno, quien a ese lugar le llegaba a dejar comida en la mañana o en la noche.

En el Barrio Santa Rosa se establecieron varios sitios para alojar al Estado Mayor del FSLN guerrillero en esta zona de Managua, y al mismo tiempo se ocuparon varias casas de somocistas para Comandos, como ocurrió con la casa del coronel GN Juan Lee Wong, quien al mismo tiempo era uno de los jefes de la Oficina de Seguridad y de la “Mano Blanca” o “escuadrones de la muerte” del somocismo genocida.

A esa casa confiscada durante la Insurrección a Juan Lee Wong iba doña Dora Huerta Centeno a dejarle comida a su hijo Ronald “Polo” Rizo Huerta y resto del Estado Mayor y Comando guerrillero en el Barrio  Santa Rosa.

Ronald “Polo” Rizo Huerta llegaba  a su casa unas dos veces al día a conocer cómo estaban su madre, sus hermanos y demás familiares. Daba orientaciones para que al momento de un combate contra los guardias, o un bombardeo aéreo, todos se metieran dentro de los refugios. “Esos refugios nos salvaron de morir o de ser heridos”, expresa doña Dora Huerta Centeno cuando habla orgullosamente de su hijo Ronald, aunque recuerda que esos charneles le cortaron un brazo a doña Sonia.

Antes de arrancar el Repliegue de Managua a Masaya el 27 de junio de 1979, Ronald llegó unos minutos antes de las seis de la tarde. “Nos vamos en retirada. No sé para dónde”, le dijo a su madre, quien recuerda que se puso unas botas, se colocó una camisa verdeolivo encima de la que andaba, y también una gorra oscura.  Su madre le dijo que se llevara los 50 córdobas que tenía guardados, “por cualquier necesidad en el camino”.

En ese momento llegó solo. Andaba portando un fusil. Empezaba a oscurecer, y además no habían luces en las calles porque Somoza Debayle mandó a suspender la energía eléctrica, cuando doña  Dora Huerta Centeno  lo vio desaparecer con pasos rápidos, rumbo al Sur, es decir, para el lado de Bello Horizonte, donde los Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros de Santa Rosa se juntaron en el Boulevar Roberto Bárcenas Terán y tomaron rumbo a la Calle de la Clínica Don Bosco, para iniciar el célebre Repliegue de Managua Masaya, aquella noche del 27 de junio de 1979.

“Polo” Rizo Huerta se fue en el Repliegue a Masaya. Según el relato de sus compañeros insurreccionales de Santa Rosa, incluyendo a Scándar Cerna Juárez, hermano del coronel retirado Lenin Cerna Juárez, cuando la lluvia infernal de bombas y rockette contra los replegados en el lado Norte de “Piedra Quemada”, “Polo” Rizo Huerta y un grupo de Combatientes se refugiaron parepetados bajo unos árboles de mamón.

Un rockette cayó y explotó cerca del grupo y mató a dos muchachas Combatientes Populares, en el famoso trecho de 750 metros en que fue más violento el bombardeo aéreo, antes de la salida al kilómetro 21 y medio de la Carretera a Masaya, frente a la entrada antigua al Volcán Masaya.

Varios de los jóvenes fueron en auxilio de las jóvenes caídas por los charneles. Pusieron sus cadáveres bajo unos árboles de mamón.  En esos movimientos defensivos estaban, protegiéndose al mismo tiempo, cuando cayó otro rockette cerquita de ellos. Uno de los charneles traspasó la garganta de Ronald “Polo” Rizo Huerta, quien se desplomó mortalmente herido. Falleció en poco tiempo, a pesar de los esfuerzos que hicieron sus compañeros por salvarle la vida.

Como en casi un centenar de casos, el cadáver de Ronald “Polo” Rizo Huerta fue colocado en una oquedad poco profunda y encima se le echaron piedras volcánicas erizas, arena también volcánica y ramas de árboles de mamón.

Sus camaradas se fijaron bien en el sitio en que quedaba el cadáver de “Polo” Rizo Huerta. El Repliegue Táctico de Managua a Masaya, con unos 200 heridos y muertos, llegó a Masaya  el 29 de junio de 1979 a las dos de la mañana, las otras dos columnas jefeadas por William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra (fue la bombardeada en “Piedra Quemada”) y la que coordinaba el Comandante Carlos Núñez Téllez, jefe del Repliegue, la cual ingresó a Masaya por el lado Oestesur de la Laguna de Masaya.

Inquietos, varios de sus antiguos compañeros Combatientes Populares, todos del Barrio Santa Rosa, entre ellos Scándar Cerna Juárez, buscaron la forma de salir de Masaya para irle a avisar a doña  Dora Huerta Centeno sobre la caída en su hijo “Polo” Rizo Huerta en “Piedra Quemada”.

Finalmente, llegaron a Managua el ocho de julio de 1979, 11 días antes de que se produjera el Triunfo de la Revolución Sandinista. Llegaron al Barrio Santa Rosa, pero no encontraban la forma de decirle a doña Dora Huerta Centeno que su hijo “Polo” Rizo Huerta había caído en “Piedra Quemada”.

Cuando finalmente le dijeron, doña Dora se soltó en llantos incontenibles. “Eso no es cierto. Ustedes son mentirosos. Mi hijo está vivo. Ronald está vivo”, les respondió en los primeros instantes en que le dieron la noticia fatal y triste.

Llegó el 19 de Julio de 1979. En la Plaza de la Revolución había júbilo incontenible por el triunfo revolucionario. Incrédula de la noticia que le habían dado, doña Dora Huerta Centeno, mientras se desarrollaban los discursos electrizantes de los Comandantes Humberto Ortega Saavedra, Daniel Ortega Saavedra  y Tomás Borge Martínez, ella se dedicó a buscar el rostro de su hijo “Polo” Rizo Huerta entre aquella multitud delirante de aquel 20 de julio bajo el ardiente calor del Sol.

Pudo ver nítidas las caras, los rostros de decenas de miles de Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros sucios, hediondos a sudor acumulado, barbudos muchísimos de los hombres, con ropas arrugadas y rotas, con zapatos en harapos,  tanto hombres como mujeres, casi todos cargando fusiles, ametralladoras, rifles y pistolas, más bolsones de tiros, pero en ninguna parte de la multitud pudo ver el rostro de su adorado hijo “Polo” Rizo Huerta, aquel jovencito alegre, organizador excepcional, conspirador nato, militar guerrillero por vocación, trabajador y estudiante al mismo tiempo, siempre preocupado por su madre y sus hermanitos menores.

No, no lo encontró ese 20 de julio en la Plaza de la Revolución. Eso la hizo llorar mucho más desconsoladamente. Regresó a su querido Barrio Santa Rosa, donde su hijo “Polo” nació y luchó hasta ofrendar su vida.

En el vecindario se organizaron los familiares y vecinos, lo más rápido posible, consiguieron un camión y una camioneta doble cabina, para ir a “Piedra Quemada” a recuperar su cadáver. Fueron el 25 de julio de 1979. El cadáver de Ronald Rizo Huerta fue encontrado con facilidad porque sus compañeros Combatientes Populares se habían fijado atentamente dónde lo habían colocado.

El cadáver de “Polo” estaba debajo, en una zanja u oquedad,  bajo los cadáveres de dos de las mujeres que también cayeron allí  mismo  por charneles de rockette.

Le habían echado también cal encima, lo cual conservó el cadáver casi intacto. Doña Dora Huerta Centeno fue a  la  Ciudad de Masaya, ubicada a pocos kilómetros de “Piedra Quemada”, a comprar un ataúd para el cadáver de su hijo Ronald.

Lo trajeron al Barrio Santa Rosa, donde lo velaron una noche y lo fueron a sepultar muy de mañana al Cementerio Oriental de Managua. Allí tiene una placa de mármol con su nombre. Esta tumba siempre es limpiada y enflorada por su madre: Dora Huerta Centeno.

A “Polo” Rizo Huerta le sobreviven sus hermanos: Yamil y Roberto, Mirta, Rosario y Ángela.  La dirección en que vive esta familia, encabezada por Dora Huerta Centeno,  es la misma de junio de 1979: de la NABISCO CRISTAL dos y media cuadras al Sur. Teléfono 22488085.

Róger “Ramón” Rodríguez Rivas

Róger “Ramón” Rodríguez Rivas cayó el 28 de junio en “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua al Volcán Masaya. Iba en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, según una información muy breve del Diario BARRICADA, en el mes de agosto de 1979. Esa información lacónica de BARRICADA indicaba que los familiares de “Ramón” Rodríguez Rivas decían que este joven había desaparecido en “Piedra Quemada”.

Se informaba que Róger Rodríguez Rivas vivía con su familia en el “Barrio Santa Clara”, en el lado Sur de donde es hoy Villa Venezuela, antigua Américas Cuatro. De forma breve se señalaba que “Ramón” había participado en operativos militares en este sector de las Américas Uno,  Tres y Cuatro, en la Colonia Catorce de Septiembre y Colonia Nicarao, en contra de patrullas de la guardia somocista genocida.

Se indicaba que había sido correo clandestino de Jefes Guerrilleros y fabricante de explosivos como bombas de contacto. Dirigentes de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, ubicada en el Barrio Altagracia, indican por su lado que “Ramón” Rodríguez Rivas sí participó en operativos como emboscadas y combates en trincheras de combate durante la Insurrección Sandinista de  junio de 1979, y que se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, que cayó en “Piedra Quemada”, pero no conocen dónde está ubicada su familia.

Roberto José Sirias Acevedo

El nombre de este joven Combatiente Popular de 25 años aparece en los listados de caídos o muertos, en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya,  de los libros “Porque Viven Siempre entre Nosotros”, del Instituto de Estudios del Sandinismo; y de “Insurrección Sandinista Victoriosa, Repliegue a Masaya”, de Pablo E. Barreto Pérez.

También el Diario BARRICADA, Órgano Oficial del Frente Sandinista de Liberación Nacional, del mes de agosto de 1979, indica que Roberto José Sirias Acevedo, nacido el 24 de febrero de 1954,  cayó en “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya, donde su cadáver  desapareció.

La nota informativa del Diario BARRICADA señala que Sirias Acevedo era un hombre multifacético, pues además de Combatiente Popular sandinista,  era barbero, mecánico, tapicero, electricista, albañil, carpintero y agricultor, “porque de mil formas se ganaba la vida” para ayudarle a sus padres: Luis Armando Sirias y Dora Haydeé Acevedo.

En la mencionada nota informativa no se informa dónde vivían Roberto José y sus padres.

Sin embargo, la nota periodística de BARRICADA señala que Sirias Acevedo durante la Insurrección Sandinista en los Barrios Orientales de Managua, hizo labores de propaganda armada, quema de llantas, arengas en mitines callejeros en vecindarios como “La Luz”, “La Rebusca”, “La Habana”, Riguero, El Dorado, Ducualí y Diez de Junio.

Durante las arengas mencionadas, en mitines públicos y rápidos para evitar ser capturados por la guardia somocista genocida, Sirias Acevedo insistía en la necesidad de juntarse, organizarse y entrenarse militarmente para derrumbar a la tiranía de Anastasio Somoza Debayle, expresaba la nota informativa periodística del Diario BARRICADA.

El Diario revolucionario sandinista exponía que Sirias Acevedo había estudiado su primaria y secundaria en varios colegios públicos. La información mencionada señalaba que desde los nueve años se fue a vivir con su abuela materna, aunque no menciona su nombre.

Tampoco señala la nota informativa acerca de con cuál de los grupos o columnas iba Sirias Acevedo en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Es categórica BARRICADA al afirmar que familiares y compañeros de Retirada en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya informaban que había caído durante el bombardeo aéreo infernal de la Guardia Nacional contra los replegados capitalinos en “Piedra Quemada”, donde desapareció su cadáver.

Señalaba el Órgano Oficial del Frente Sandinista que familiares, amigos, vecinos y compañeros Combatientes Históricos en brigada y equipados con palas y cobas, anduvieron buscando su cadáver en “Piedra Quemada”, en el Camino Viejo  de Nindirí, en el propio casco urbano de la pequeña Ciudad de Nindirí, en los desfiladeros de la Laguna de Masaya, por donde el Repliegue pasó en dificultades y silencio profundo el 29 de junio de 1979, en la madrugada, y tampoco encontraron nada.

Ricardo Sú Aguilar

Ricardo Sú Aguilar, caído el 28 de junio de 1979, más o menos a las 11 y media  de la mañana, en el lado Norte de “Piedra Quemada”, durante el feroz y criminal bombardeo aéreo de la Guardia Nacional somocista, con sus aviones y helicópteros artillados,  contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Según el testimonio presencial de Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, en medio del infernal bombardeo aéreo, Ricardo Sú Aguilar y otros 11 Combatientes Populares, entre ellos los Hermanos Martínez, se parapetaron en los muritos de una pila de agua para ganado, en el perímetro de los llamados 750 metros más horribles del ataque con bombas de 1,000 y 500 libras, y rockette.

Estaban “pecho en tierra” en la orilla del muro redondo de la pila, cuando el rocktte explosivo les cayó encima. Varios de ellos  murieron casi instantáneamente. El mismo testimonio señala que Ricardo Sú Aguilar aún herido él estuvo atendiendo a los otros compañeros heridos mortalmente, en la orilla de la pila de agua mencionada.

Como en otras decenas de caídos en “Piedra Quemada”, (jurisdicción del departamento de Masaya), frente al Volcán Masaya por el lado Norte,  de forma presurosa el cadáver perforado por charneles de Ricardo Sú Aguilar fue colocado por numerosos Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros en hondonadas o zanjas pequeñas, y encima se les echó piedras, arena y tierra para taparlos.

Sus restos fueron desenterrados varios meses después.

Ricardo Sú Aguilar ya había alcanzado categoría de conductor revolucionario por su entrega completa a la causa sandinista y de lucha organizativa, política y militar, para derrocar a la dictadura somocista.

Vivía Ricardo en la Colonia Máximo Jerez, a la cual se le puso el nombre de Ricardo Sú Aguilar. Los pobladores de Managua y los residentes de la misma colonia, la llaman por los dos nombres: Ricardo Sú Aguilar y Máximo Jerez.

Según una biografía breve, escrita por sus hermanos y familiares, Ricardo Sú Aguilar nació en Managua el 8 de octubre de 1959. Era hijo de Leopoldo Sú Llanes y Rosa Aguilar Villagra, quienes antes de fallecer hace poco tiempo, siempre llegaban a “Piedra Quemada”, donde la familia Solano, para encontrarse con el grupo numeroso del “Replieguito”, el cual sigue la “Ruta Original de 1979”, encabezado por Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando.

Textualmente la mencionada biografía dice lo siguiente:

“Hace sus estudios primarios en el Instituto hoy llamado Rigoberto López Pérez y por su propios esfuerzos se bachillera en el Colegio “Andrés Bello” de Managua. Luego ingresa en la Universidad Nacional (UNAN) en el año académico 77-78, bajo el número 774478, donde por motivo de su dedicación a la causa del FSLN, decide abandonar las aulas para dedicarse a tiempo completo a tan noble tarea.

“En el año de 1973, pasado el Terremoto, se sintió brotar con más fuerza la necesidad de las organizaciones cristianas, que pudieran canalizar todo aquel espíritu comunitario desbordado de solidaridad con los demás hermanos que padecieron en esa catástrofe natural. Con esto dábamos pasos a levantar las primeras expresiones organizadas, que más tarde servirían para hostigar a la dictadura.

“Fue en estos precisos momentos que la participación de los jóvenes se hace presente por medio de los movimientos juveniles con disfraz de clubes juveniles en el Riguero y la Colonia Máximo Jerez. Ricardo para entonces era como los demás chavalos que se acercaron a los movimientos como curiosos, con la única diferencia que portaba con su presencia más responsabilidad social, que era lo que más se necesitaba.

“Las condiciones para la presión sistemática de la dictadura apenas empezaba en el sector, y los compañeros de la noche a la mañana abandonaban la organización por miedo de ser  detectados, lo cual traía constantes crisis, en las que el compañero Ricardo insistió para seguir nuestra postura. Sus labores pasan a ser casi de tiempo completo con el movimiento revolucionario; durante su trabajo se ocupa de pasar documentos, cartas y manifiestos contra la dictadura somocista.

“Desde 1974 a 1976, nuestras reuniones son para planificar mitines y tomas de iglesias; para recaudar fondos para los presos políticos y para la guerrilla sandinista, también para hostigar a la guardia, repartir comunicados del FSLN, para hacer las primeras movilizaciones en el Barrio, las primeras quemas de autobuses urbanos, levantamientos y barricadas, y hasta sumarnos al repudio por el asesinato del compañero Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, donde Ricardo Sú Aguilar participa personalmente en la quema de negocios de la zona comercial de la Carretera Norte, incluido Plasmaféresis e Hilados y Tejidos El Porvenir de Anastasio Somoza Debayle.

“En 1976 Ricardo se inicia como dirigente del movimiento juvenil de la Colonia Máximo Jerez, donde vivía. Fue uno de los fundadores de la Federación de Movimientos Juveniles de Managua (FMJMO), donde su participación es sumamente destacada en las labores de agitación y movilización por los presos políticos en 1977.

“También siendo un militante destacado de la Juventud Revolucionaria Nicaragüense (JRN) y miembro de un Comité Zona de Managua.

“En febrero de 1978 es promovido a los Comando Revolucionarios del Pueblo (CRP),realizando operativos en la Zona del OPEN III, hoy Ciudad Sandino,  en Los Brasiles y Mateare; entre otros operativos están sabotajes con explosivos al oleoducto (petróleo sin refinar) que pasa por el OPEN iii en tiempo de  la primera huelga general. También realiza sabotajes con explosivos a la subestación eléctrica de Los Brasiles, cerca de Mateare; ataques a unidades militares de la guardia al frente del Comando Revolucionario del Pueblo (CRP) “Alberto Oronte”, ataque al Cuarte GN de Los Brasiles el 8 de septiembre de 1978.

“En ese entonces,  sus responsables eran los compañeros Marcos Somarriba (ya fallecido) y César Largaespada (general retirado del Ejército Nacional). En 1978 pasa a integrarse a las organizaciones de masa y a organizar los movimientos juveniles de los barrios  El Riguero y Máximo Jerez; también organiza los Comités de Defensa Civil y las combativas Milicias Populares. Después pasa a ser responsable político de las Colonias combativas Nicarao, Catorce de Septiembre, Américas Tres y Cuatro y el entonces Barrio Meses, hoy llamado Barrio Venezuela.

“Durante la Insurrección, u Ofensiva Final,  se integró al Comando del Frente Interno, y participó como Comisario Político de una columna miliciana, demostrando siempre su alta moral y disposición combativa.

“Cae heroicamente el 28 de junio de 1979 en “Piedra Quemada”, Masaya, a la hora del Repliegue de las fuerzas sandinistas, dando muestras de una gran hermandad sandinista; cae atendiendo a unos compañeros que habían caído heridos por el bombardeo de los aviones”.

En medio de la lucha tenaz contra la dictadura somocista, Ricardo Sú Aguilar escribe el 8 de marzo de 1979, a su madre,  un poema titulado: “Madre Mía”, en cuyo comienzo dice: “Desde la fría y húmeda celda quiero escribirte estos versos y decirte, madre mía, capturado, que estoy prisionero, no para hacerte sufrir, jamás ha sido mi intención. Yo no quiero verte llorar, deseara que estuvieras orgullosa de este tu “muchachito”, como yo lo estoy de ti”.

El padre y la madre de Ricardo Sú Aguilar, Leopoldo Sú Llanes y Rosa Aguilar Villagra, fallecieron hace poco tiempo. Ambos llegaban religiosamente cada año, cada 27 de junio, a encontrarse en “Piedra Quemada” con el llamado “Replieguito por la Ruta Original”, organizado y emprendido por la Asociación de Combatientes Históricos del Distrito IV de Managua y por Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando.  Se encontraban siempre donde la familia Solano, una de las víctimas del feroz bombardeo aéreo somocista contra el Repliegue Táctico de Managua a Masaya en “Piedra Quemada”.

Le sobreviven a Ricardo sus hermanos:   Mirna Marlene, Manuel Salvador, Leopoldo, Juan Carlos, Guillermo Ramón, Leonardo Agustín y Rosa María.

Juan Carlos sigue residiendo en la casa No. E-277 en que se criaron los hermanos mencionados en la Colonia Ricardo Sú Aguilar, o Máximo Jerez (su antiguo nombre), donde son muy conocidos.  Juan Carlos trabaja asimismo en la Contraloría General de la República, ubicada frente al Banco Central de Nicaragua. Responde al teléfono: 22780983.

Miguel Ángel y Marcos Antonio Tapia Gutiérrez

Miguel Ángel Tapia Gutiérrez y Marcos Antonio Tapia Gutiérrez,  a quienes les decían por sobrenombre “Los Burros” en el Barrio La Fuente, hoy Ariel Darce, ambos caídos en “Piedra Quemada” durante el Repliegue Táctico de Managua Masaya.

Miguel Ángel y Marcos Antonio Tapia Gutiérrez vivían de los que fueron “Billares Shanguelo” ocho cuadras al Este y media al Sur, en las cercanías del actual Supermercado “Pali”. El mayor de ellos era Miguel Ángel con un poco más de 20 años. Miguel Ángel era administrador de empresas y Marcos Antonio era maestro o profesor.

Eran cuatro hermanos integrados todos a la lucha armada en este sector oriental de Managua cuando estalla la Ofensiva Final contra la dictadura somocista, en junio de 1979. Los otros dos hermanos eran: Luis Manuel y César Augusto Tapia Gutiérrez, quienes sobrevivieron al infernal bombardeo aéreo de “Piedra Quemada” contra los replegados de Managua, y después fallecieron  por enfermedades comunes, en Managua, en su Barrio Ariel Darce.

La madre de los cuatro es Rosa del Carmen Gutiérrez, quien todavía reside en el mismo sitio que vivía con  sus cuatro hijos mencionados.

Álvaro Tapia Gutiérrez, otro de sus hijos, era  buscado por la guardia somocista y los “escuadrones de la muerte” o “Mano Blanca” de la Oficina de Seguridad somocista genocida, para matarlo. Es el único hijo vivo que ha quedado con doña Rosa del Carmen Gutiérrez.

Álvaro es “lisiado de guerra”. Según su madre, después de producirse el Repliegue a Masaya el 27 de junio de 1979, ella encontró a Álvaro “con las tripas de fuera donde las monjas del Reparto Schick Gutiérrez, porque los guardias lo habían capturado, lo torturaron y lo apuñalaron, aunque no lo mataron porque unos vecinos lo salvaron de que terminaran de asesinarlo.

“Casi todos los días venía aquí la guardia a catearme la casa, en busca de mis hijos, quienes todos andaban metidos en la lucha armada aún antes que estallara la Insurrección en la Zona Oriental de Managua”, recuerda doña Rosa del Carmen Gutiérrez, con lágrimas en los ojos, mientras también vienen a su mente los “orejas” de la Oficina de Seguridad del Barrio “La Fuente”, que nos echaban a la guardia somocista”.

Antes de estallar la Insurrección en la Zona Oriental de Managua, Miguel Ángel era empleado en “Gallo y Villa”, donde ganaba bastante dinero como vendedor de productos comerciales de esta empresa en el Oeste de Managua.

Marcos Antonio trabaja en la Tienda de Gallo y Villa también. Según doña Carmen, por el  buen salario de estos dos hijos, ella vivía bien. “Hoy vivo sola con mi hijo Álvaro, lisiado, que no puede trabajar, y yo tengo que arreglármelas con 1,500 córdobas de pensión y buscarme el resto “por cuenta propia”, mientras cada vez puedo moverme menos, pues por la edad hay ocasiones en que no puedo ni caminar”, dice esta Madre de Héroes y Mártires sandinistas.

“Cuando mis cuatro hijos se fueron en el Repliegue a Masaya, yo no supe nada de inmediato. Me quedé solita. El 28 de junio de 1979 me vinieron a informar unos amigos que Álvaro, mi quinto hijo, estaba grave de muerte donde las monjitas del Reparto Schick, donde lo habían atendido, pero era necesario buscar un médico con urgencia. Al mismo tiempo, los guardias asesinos de la EEBI me llegaron a catear la casa nuevamente. Tuve que huir hacia donde amigos y familiares en el mismo Reparto Schick”, recuerda Rosa del Carmen Gutiérrez, quien actualmente tiene ya 79 años. Álvaro, herido gravemente, le contó que sus otros cuatro hermanos se habían ido en el Repliegue Táctico de Managua Masaya.

A Álvaro, el único que queda vivo, también cumplía tareas militares en  la llamada Jornada de Exploración en la Vanguardia y Retaguardia del Repliegue de Managua a Masaya, cuando fue capturado y casi es asesinado por los sicarios del régimen somocista genocida en la parte Este del Reparto Schick, cerca del Tanque Rojo y del cauce de las cercanías del mismo Tanque Rojo, por donde pasó el grueso de más de seis mil managuas en el Repliegue a Masaya, entre las once de la noche del 27 y la una y media de la mañana del 28 de junio de 1979.

Todos estos muchachos Tapia Gutiérrez  formaban parte de las estructuras de Combatientes Populares, de correos guerrilleros clandestinos, de fabricantes de explosivos, de propagandistas armados, de emboscadores de patrullas de guardias somocistas genocidas. Los cinco se fueron en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya el 27 de junio de 1979. Según los reportes históricos, los cuatro se integran al  Repliegue en la calle misma de la Clínica Don Bosco, en el Barrio Santa Bárbara (hoy Barrio Venezuela), donde se sumaron a las columnas jefeadas por William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo.

Al retornar a Managua el 19 de julio de 1979, Luis Manuel y César Augusto Tapia Gutiérrez, hermanos menores, le vinieron contando a su madre que Miguel Ángel y Marcos Antonio cayeron al ser partidos sus cuerpos por charneles de bombas de 1,000 libras.

Sin embargo, al regresar  en busca de sus cadáveres, nunca fueron encontrados. Su madre, Rosa del Carmen Gutiérrez, dice que con sus hijos menores buscó “palmo a palmo” los cadáveres de sus dos hijos en “Piedra Quemada”, en Masaya, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya.

“También anduve buscando afanosamente donde los guardias asesinos acostumbraban tirar cadáveres en Managua, como la “Cuesta del Plomo”, la “Escuela de Artes”, en las cercanías de Laguna de Xiloá, en los cráteres del Volcán Masaya, en la orilla de la Laguna de Masaya, frente al Teatro Rubén Darío, en las Lomas de San Judas, y !nada pude encontrar¡ Mis otros dos hijos aseguraban que Miguel Ángel y Marcos Antonio murieron en “Piedra Quemada”, pero sus restos nunca pudimos encontrarlos”, indica Rosa del Carmen Gutiérrez,

Mucho tiempo después del Triunfo de la Revolución,  fallecieron sus otros dos hijos: Luis Manuel y César Augusto, por causas naturales. Se ha quedado sólo con la compañía de Álvaro, quien no puede trabajar por su condición de lisiado de guerra.

Hay un monumento dedicado a Miguel Ángel y Marcos Antonio en la dirección mencionada arriba, de donde fueron los “Billares Shanguelo” ocho cuadras al Este y media al Sur.   Rosa del Carmen Gutiérrez reside en esa dirección y tiene el número de teléfono convencional: 22891862.

 

César Augusto  “Moisés”  Silva, Héroe Sandinista y Jefe Guerrillero

Una biografía oficial y familiar de César Augusto “Moisés” Silva  indica que este Héroe Sandinista y Jefe Guerrillero  nació  el 18 de febrero de 1947  en Chichihualtepe, comarca o comunidad de El Crucero, el lugar  más alto (925 metros de altura) en el Sur  del Departamento de Managua.

César Augusto Silva  fue uno de los Jefes Guerrilleros  más talentosos, valientes y audaces en la contienda militar insurreccional de junio de 1979, en contra de la dictadura somocista genocida, en Managua. Fue un estratega  militar revolucionario extraordinario, según la valoración que de él hizo  el Comandante Carlos Núñez Téllez, jefe del Frente Interno  Insurreccional   en Managua, Masaya, Carazo y Granada.

César Augusto Silva  fue jefe de columnas guerrilleras desde mucho antes que estallara la Insurrección Sandinista en Managua. Con esa columna de Combatientes Populares, dirigida  por él,  se mantuvo operando  con emboscadas a patrullas BECAT de la Guardia Nacional  en sectores populosos como  Américas Cuatro (Villa Venezuela), Américas Tres (Villa Revolución), Américas Uno, Colonia Primero de Mayo, Colonia Cinco de Diciembre, Villa Libertad, Villa Fraternidad, Villa Las Sabanas, Reparto Veracruz, Colonia Catorce de Septiembre, Asentamiento La Habana y su propio Barrio Ducualí.

Estos vecindarios  los conocía César Augusto Silva   como a sus manos, pues en la mayoría de ellos  había trabajado  como obrero de la construcción, y porque era, inclusive,  de los mejores propagandistas revolucionarios y armados del  grupo o Tendencia de los Proletarios, que eran jefeados por los Comandantes de la Revolución Carlos Núñez Téllez, Jaime Weelock Román y Luis Carrión Cruz.

Al mismo tiempo  estudiaba  de noche su último año de bachillerato en 1979. Fue  también  uno de los jefes del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Ubicado en Masaya, los Estados Mayores del Frente Interno y de Managua, comandados respectivamente   por Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo; y Mónica Baltodano Marcenaros, Osbaldo Lacayo Gabuardi y Raúl Venerio Granera, le confiaron, junto a Marcos Somarriba García, y otros Jefes Guerrilleros, dirigir  los combates  en contra de la  guardia somocista  sanguinaria genocida, la cual se había atrincherado en la Fortaleza del Cerro Coyotepe, en la Fábrica de Clavos INCA, en la llamada Hielera  y en el Cerro La Barranca, desde donde  bombardeaban y ametrallaban  toda la Ciudad de Masaya, durante todo el día y toda la noche, lo cual se volvió un infierno  para los pobladores de la “Ciudad de las Flores” y para los mismos Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

En estos quehaceres   revolucionarios peligrosos y patrióticos andaba cuando fue alcanzado  por una bala de un francotirador del Cerro Coyotepe  el cinco de julio de 1979.  Según  relatos de sus compañeros de combates  por la Defensa de Masaya, sin tomar las medidas estrictas de seguridad, César Augusto Silva  andaba  haciendo una exploración  del terreno en el lado Sureste del Cerro Coyotepe, por el lado del camino que conduce al Municipio de Tisma, con  el fin de arreciar por allí  los ataques militares del FSLN a los guardias genocidas, y sacarlos de las posiciones mencionadas arriba, cuando  fue baleado  mortalmente, causando una enorme pesadumbre entre los mandos del Frente Interno y del Estado Mayor de Managua, y los Combatientes Populares, especialmente  los que formaban las columnas de combates que  él jefeaba en Masaya, después de realizado el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

César Augusto “Moisés”  Silva  era uno de diez  hermanos, criados y dirigidos  por su madre Josefa Silva Gómez. Sus otros hermanos son: William,  Augusto, Miriam, Róger, Sergio, Sara, Luis, Yolanda y Mauricio.

Todos vivían con su madre  en una casita humilde del Anexo del Barrio Ducualí, ubicado de la Clínica Don Bosco (Barrio Venezuela, entonces  conocido como Santa Bárbara)  hacia el Sur, en un callejón estrecho.

Según Sara, una de sus hermanas, César Augusto Silva  fue rebelde  desde  cuando aún era adolescente, pues con frecuencia participaba en protestas estudiantiles  y de barrios contra el somocismo sanguinario genocida.

Se conoce y conecta   con jefes proletarios  en Managua

En el Colegio nocturno  se vinculaba  con estudiantes y maestros que  abiertamente o secretamente  participaban  en la lucha antisomocista, desde más o menos  1976.  En estas luchas se conoció con los Comandantes  Carlos Núñez Téllez, Jaime Weelock Román y Luis Carrión Cruz; con Gabriel Cardenal Caldera, con Carlos Carrión Cruz, con René Cisneros  Vanegas, Arnoldo Real Espinoza, quienes llegaban a reuniones clandestinas en su casa  mencionada,  en Ducualí.

También llegaban a reunirse con César Augusto Silva  los Comandantes William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo, quienes respectivamente eran jefes de las Tendencia Guerra Popular Prolongada  y Tercerista.

Estas  reuniones clandestinas  las descubrieron dos agentes de la Oficina de Seguridad, llamados Jaime  y Francisco Fajardo, quienes  lo vigilaban de día y de noche  en la calle  polvorienta del Anexo  al Barrio Ducualí.

La actividad  tenebrosa de estos despreciables  agentes de la Oficina de Seguridad somocista, llamada  OSN,   obligó a César Augusto Silva  a tomar medidas  especiales  para que no lo agarraran. Su hermana Sara   indica que recurrió al truco de pelonearse  sombreros de alas anchas, colocarse pelucas, o vestirse de forma diferente, para que los agentes despreciables de la Oficina se Seguridad no lo reconocieran  al entrar y salir de su casa  y de la calle estrecha  en que vivían él y su familia.

Su madre Josefa era su correo. Aprende oficio de carpintero

Sara añade  que cuando se aproximaba la Insurrección de Septiembre de 1978, César Augusto Silva extremó  sus precauciones  y entonces  convirtió en su correo a su madre  Josefa Silva Gómez. Doña Josefa  se encargaba entonces de irle  a dejar y traerle mensajes del FSLN   para continuar la lucha callejera  en contra de la dictadura somocista genocida. Su madre, sus hermanas y hermanos  y algunos vecinos  se encargaban de encubrirlo para que no fuese detectado   por los “orejas” asesinos de la Oficina de Seguridad, o policía política somocista genocida.

Volviendo a sus antecedentes  históricos, una biografía  suya, muy breve,  que Sara conserva con especial cariño, se indica que “Moisés” Silva  por necesidad de sostener económicamente a su familia (su madre y sus hermanos) se trasladó de Chichihualtepe al casco urbano de Managua, para aprender el oficio de carpintero.

“Moisés” Silva  aprendió rápido este oficio y también se convirtió  en albañil. En Managua  aprendió numerosos oficios  útiles  para  ganarse la vida, recuerda Sara  Mayorga Silva, una de sus nueve hermanos.  Se afilia, como obrero activo y luchador social y político en la Central General de Trabajadores I (CGT(i) (independientes),   donde participa   en las luchas de esta Central Sindical  en contra de los  empresarios  privados mafiosos  y en contra del  gobierno somocista genocida.

Se enrola  en el Partido Socialista y en la CGT(I)

En busca  de una organización política superior, para profundizar la lucha  revolucionaria  antidictatorial, con el fin de  enriquecer  su teoría y práctica revolucionaria, “Moisés” Silva  se enrola  en el Partido Socialista Nicaragüense  en  1970, donde se conoce con Álvaro Montoya Lara, Federico López Argüello, Álvaro Ramírez González, Nathan Sevilla Gómez, Guillermo Baltodano Serrano, Rolando Alvarado, el doctor Medina, Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca, Amada Pineda, etc., muchos de los cuales habían viajado a la Unión Soviética  para capacitarse en lucha armada guerrillera  y elaboración de explosivos.

“Moisés”  Silva  milita  en el Partido Socialista Nicaragüense  en los momentos en que hay una prolongada y acalorada discusión  política  sobre si se debe o no  enrolarse en la lucha armada  para derrocar a la dictadura  somocista  genocida.

Quienes abogaban por la lucha armada  eran pocos, entre otros: Álvaro Montoya Lara, Álvaro Ramírez González, Federico López Argüello y Amada Pineda, por ejemplo, quienes optan  por salirse  del Partido Socialista  y darle su respaldo total al FSLN  para continuar la lucha armada guerrillera.

En medio de estas discusiones, “Moisés”  Silva al mismo tiempo se vincula  con el grupo numeroso de sandinista de la Tendencia Proletaria del FSLN, jefeada entre otros por: Carlos Núñez Téllez, Jaime Weelock Román, Luis Carrión Cruz, Carlos Carrión Cruz, Gabriel Cardenal Caldera, René Cisneros Vanegas, César Largaespada Palavicini, Sergio “Marcio 13” Gómez Vargas, Marcos Somarriba García, Humberto del Palacio González, Ricardo Robleto Espinoza, Lucío Jiménez Guzmán, Darmalila Carrasquilla y Arnoldo Real Espinoza.

“Moisés”  Silva  entonces se vincula  con centenares de estudiantes universitarios y de secundaria, obreros de la construcción y de fábricas de la Carretera Norte, con Cristianos Revolucionarios, más algunos Jefes Guerrilleros, y de ese modo se integra en las estructuras clandestinas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

En 1978, por orientaciones de la Jefatura Suprema de la Tendencia Proletaria efectúa un operativo militar  contra SIMITEL, un organismo de comunicaciones de la dictadura somocista genocida, que era  jefeado directamente por Anastasio Somoza Debayle.

Ejecuta asalto bancario  o recuperación económica

En diciembre de 1978, siguiendo orientaciones del Estado Mayor de la Tendencia Proletaria  en Managua, jefea una escuadra  que  asalta en plena calle una furgoneta  del Banco de América, operativo militar revolucionario de “recuperación económica”  que deja  como saldo positivo  un millón de córdobas para el FSLN   clandestino, cuyas estructuras usan este dinero  para comprar armas y municiones  destinadas  a la Insurrección Final de junio de 1979.

Se convierte en Miliciano y Jefe Guerrillero

Sus  jefes inmediatos  en el FSLN clandestino le orientan a convertirse  en miliciano  en  las Américas Tres, hoy Villa Revolución, aún antes de la Insurrección de septiembre de 1978.  Estructura  una escuadra de Combatientes Populares, de la cual es nombrado Jefe  por el Estado Mayor de la Tendencia Proletaria en Managua.

Con esta escuadra de Combatientes Populares ejecuta emboscadas y hostigamientos a los guardias somocistas genocidas que andan en patrullas BECATS y en Secciones de Policía como la del Reparto Schick Gutiérrez, ubicada entonces del Tanque Rojo  dos cuadras al Oeste, en la orilla del cauce, dentro de un colegio de primaria y secundaria.

Con esta escuadra, nombrada “Jorge Navarro”,  opera en vecindarios  como Américas Cuatro, Américas Tres, Américas Uno, Colonia Cinco de Diciembre, Reparto Jardines de Veracruz, Colonias Catorce de Septiembre y Nicarao, Asentamiento La Fuente (hoy Ariel Darce) y Reparto Schick Gutiérrez, donde se coordinaba  con René  Polanco Chamagua y Juan Carlos “Marcial” Soza Aragón.

En  esos días  ya tensos  militarmente hablando, organiza un Hospital Clandestino  en Américas Cuatro (hoy Villa Venezuela), con el fin de atender  a los Combatientes  Populares  y pobladores  que fuesen heridos en combates  contra los guardias somocistas  genocidas.

En abril de 1979,  su escuadra original ya está convertida en  columna guerrillera clandestina “Jorge Navarro”, debido a que  cada vez se integran más Combatientes Populares, que él mismo entrena  en el manejo de armas  y en tácticas  militares guerrilleras.

Ataca Sección de Policía GN y resulta  herido grave

Precisamente en este de abril de 1979, organiza  y desarrolla  un operativo militar de ataque a la Sección de Policía de la Guardia Nacional  en el Reparto Schick Gutiérrez. El ataque sorpresivo es exitoso, y le causan  ocho bajas  (heridos)  a la Sección de Policía GN.  “Moisés” Silva  resulta  herido  en un pulmón en este combate  y es rescatado  por sus compañeros y compañeras de la unidad o Columna de Combate Guerrillero.

Al momento en que era rescatado, le ordena a los miembros de la Columna Jorge Navarro  que también rescaten su arma guerrillera, porque la Orden  del Estado Mayor del Frente Interno  era  que no se debían perder armas, y que al revés, era indispensable arrebatarle  armas de guerra al enemigo  somocista sanguinario genocida.

“Moisés” Silva  es llevado  por sus  compañeros  al Hospital Clandestino que él mismo había organizado clandestinamente en Américas Cuatro  (Villa Venezuela). Médicos  amigos  lo curan  en ese Hospital Clandestino.

Levanta barricadas  en Américas Uno, y se toma numerosos barrios orientales

Se recupera de  las heridas. Cuando es cuatro de mayo de 1979, su Columna Jorge Navarro  levanta barricadas  en la entrada principal de Américas Uno, donde es hoy una gasolinera.

El nueve de junio de 1979, día  en que formalmente estalla la Insurrección Sandinista en Managua, César Augusto “Moisés” Silva  ya tiene instrucciones precisas de los Estados Mayores del Frente Interno y de Managua de  desarrollar  la toma de vecindarios de la Zona Oriental  capitalina, y su ámbito de operaciones militares se  amplía  hasta  Villa Libertad, Colonia Primero de Mayo  y la Colina 110, donde su Columna Jorge Navarro  traba  combates en contra de patrullas BECATS  y contingentes (en camiones  con ametralladoras y fusiles)   en las calles de estos vecindarios de la Zona Oriental de Managua.

Estratega militar nato. Resistencia  contra unos 500 guardias genocidas

Era  un estratega militar nato. “Moisés”  Silva daba  el mejor ejemplo a los miembros de su Columna Jorge Navarro, pues siempre  estaba adelante, en la primera línea de fuego, dirigiendo  combates o emboscadas  contra los guardias somocistas genocidas y los “orejas” de la Oficina de Seguridad (OSN).

Además  tenía la cualidad  de estudiar  las tareas  militares  que iban a desarrollar en los vecindarios mencionados  arriba, y en conjunto  con su Columna Jorge Navarro  elaboraban  la planificación de las acciones militares, y a cada uno, hombres y mujeres, les asignaba una tarea  militar.

Estas  cualidades  las pude apreciar  el 13 de junio de 1979  cuando la Guardia Nacional somocista genocida  lanzó una ofensiva  militar  enorme  por el lado de Sabana Grande, por donde entró  con diez camiones repletos de soldados y oficiales, tal vez  unos 500 efectivos. En esos camiones iban  emplazadas, en trípodes, ametralladoras  calibre 50 y 30.

Los guardias  portaban  dos fusiles cada uno: uno en uso y el otro cruzado  por la espalda o en el pecho, y  una enorme cantidad de municiones, en el momento  en que se oían trasmisiones radiales de la Guardia Nacional, mediante las cuales  Nicolás Valle Salinas, coronel y jefe de la llamada “Central de Policía”, repetía una y otra vez: “Tenemos armas y municiones  para combatir  100 años, sin queremos”.

Ese contingente de soldados GN somocistas  iban  encabezados por dos tanquetas y un tanque Sherman. Con esas ametralladoras y tanquetas  cometieron la Masacre de la Colina 110. En estos momentos durísimos  las columnas guerrilleras  jefeadas  por César Augusto “Moisés”  Silva,  Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, Humberto “Cucharita” del Palacio González y José  Ángel Benavidez, no tenían más de 20 Combatientes Populares cada  una.

Sin embargo, con  agilidad  e inteligencia  increíbles, más coordinación concertada,   le hicieron frente  al avance  mortal  del contingente de guardias asesinos, hasta detenerlos “en seco”  en el lado Este de las Colonias Catorce de Septiembre y Nicarao.

Precisamente allí estaba César Augusto “Moisés”  Silva  con su Columna Jorge  Navarro haciéndoles  imposibles  los movimientos  militares a los guardias, los cuales  tuvieron  que “reconcentrarse”  en determinado lugar cuando cayó   la noche, porque le temían, le tenían terror  a las Columnas jefeadas  por “Moisés” Silva, Ramón Cabrales Aráuz, José Ángel Benavidez, quien cae al siguiente día, 14 de junio de 1979, combatiendo a este mismo contingente de asesinos  en el lado Norte de la Colonia Catorce de Septiembre.

Comandante Núñez Téllez lo elogia en “Un Pueblo en Armas”

El Comandante  Carlos Núñez Téllez  en su libro “Un Pueblo en Armas” (este libro es un informe  sobre  la Insurrección Sandinista en Managua, Repliegue Táctico a Masaya, Defensa de Masaya, y liberación de todos los llamados Pueblos Blancos, Diriamba, Jinotepe y Granada), valora a “Moisés”  Silva  como uno de los mejores  jefes militares, como uno de los más audaces, inteligentes  y siempre  despierto  para ir a organizar una emboscada, trabar un combate  con contingentes de guardias asesinos  y  hacer trabajos de inteligencia  militar  en el terreno insurreccional  capitalino.

Estas valoraciones del Comandante Núñez Téllez  fueron  todavía más elogiosas   cuando en plena Insurrección, el 15 de junio, “Moisés”  Silva y su Columna  de Combatientes, después de una labor de inteligencia  militar, le montan una emboscada a un contingente de guardias que iban en dos camiones  en medio de la Colonia Nicarao.

Mediante bombazos de contacto, fusilería y una ametralladora, logran destruir  los camiones, perecen más de diez guardias y el resto huyen despavoridos. La emboscada dejó como logro  militar una enorme cantidad de municiones  y varios fusiles automáticos, lo que fue elogiado  por el Comandante Carlos Núñez Téllez, porque esas balas eran necesarias para los fusiles  libertarios.

Fue uno de los jefes militares en el Repliegue Táctico a Masaya

Cuando se produce el Repliegue Táctico a Masaya, el 27 de junio de 1979, en la noche; “Moisés” Silva  es uno de los Jefes Guerrilleros  que iban como jefes  en las tres grandes Columnas  en que fue organizado  el Repliegue  (en que íbamos casi siete mil managuas) por los Estados Mayores del Frente Interno y de Managua.

Cuando los Combatientes Populares y Jefes Guerrilleros  llegan a Masaya, César Augusto Silva  es uno de los jefes  militares  designado  por el Estado Mayor del Frente Interno  para defender la Ciudad de Masaya, que está siendo  atacada  todo el día y toda la noche, desde el Cerro Coyotepe, la Fábrica de Clavos INCA, Hielera y Cerro La Barranca, donde los guardias estaban atrincherados después de ser derrotados  por el FSLN guerrilleros  en todos sus 16 cuarteles  y en las calles de Masaya, conocida también como “Ciudad de las Flores”.

Con esta tarea  militar, comandando seis unidades de combate, “Moisés” Silva se desempaña  como siempre de forma eficiente, audaz, valiente, inteligente, estratégico, haciéndoles la situación militar imposible a los guardias somocistas genocida, jefeados   por  el coronel Meneses Cantarero, quienes  tenían que retroceder con frecuencia  ante las acometidas de los Jefes Guerrilleros y Combatientes Popular  guiados  por César Augusto Silva.

Cae combatiendo heroicamente  el cuatro de julio, en Masaya

Llegó el cinco de julio de 1979.   Buscando  cómo desalojar  a las tropas  somocistas de los sitios mencionados  y especialmente  quitarles las  rutas de movilización  que tenían  por el “camino de los cocos” hacia el Municipio de y hacia el lado de Tipitapa, “Moisés” Silva se desplaza  con una escuadra  de apenas  diez Combatientes Populares por ese rumbo, y repentinamente se topan  con un contingente de unos 60 guardias superarmados  y se traba un combate balístico feroz, mientras “Moisés”  como siempre está en la primera línea de fuego.

Supuestamente, en este combate, “Moisés” Silva y su escuadra no toman las precauciones correspondientes, y un francotirador GN genocida ubicado en el Cerro Coyotepe,  lo balea mortalmente  y muere  gritando ¡¡Patria Libre o Morir, Patria o Muerte, Venceremos!! Otros compañeros  resultan heridos  pero logran sacar su cuerpo del escenario combativo. Lo sepultan  en los alrededores.

El 24 de julio de 1979, después del Triunfo Revolucionario, que “Moisés” Silva no pudo ver ni disfrutar, sus hermanos, su madre Josefa Silva Gómez, y autoridades revolucionarias de Masaya y Managua, exhuman su cadáver  y lo sepultan  frente a la  entrada principal del Cementerio Oriental de Managua, donde siempre hay flores y una bandera rojinegra   pintada en su tumba.

Denis Miranda Corrales

Denis Miranda Corrales es recordado como uno de los 180 Combatientes Populares insurreccionados en la Colonia Catorce de Septiembre y en el Asentamiento o Reparto Santa Emilia, hoy llamado General Omar Torrijos Herrera, ambos vecindarios situados en la “Zona Oriental de Managua”.

Eduardo “Guayo” Vega, uno de aquellos 180 Combatientes Populares y hoy directivo de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, lo recuerda como un joven consciente de la importancia histórica de la Insurrección Sandinista, y como tal estaba plenamente integrado a las tareas combativas de junio de 1979.

Era un joven de 20 años, estudiante nocturno de secundaria, o bachillerato, y al mismo tiempo trabajaba para el sustento de su numerosa familia, pero no se sabía dónde. Su familia numerosa, encabezada por su madre Enna Corrales, alquilaba un cuarto en la Colonia Catorce de Septiembre.

Durante la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental de Managua hizo labores de correo clandestino, de fabricador de explosivos, de trasladador de armas de un buzón a otro, de explorador para saber cómo se movían los guardias o soldados, los “orejas” y “soplones” de la Oficina de Seguridad y de la Guardia Nacional somocista genocida.

“Guayo” Vega y otros compañeros Combatientes y Colaboradores Históricos de la Colonia Catorce de Septiembre recuerdan que Miranda Corrales se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

También recuerdan que todavía lo vieron en el Cruce de Veracruz, donde se produjo un combate con una patrulla de guardias emboscados en un chagüital cercano a la Carretera de la Comarca Veracruz.

El Repliegue de Managua a Masaya continuó del Cruce de Veracruz hacia “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya, el 28 de junio de 1979, en la mañana.

El grupo de los 180 se dividió al desatarse el bombardeo aéreo somocista en “Piedra Quemada”, donde algunos de sus compañeros vieron caer, impactado por charneles de bombas, a  Denis Miranda Corrales. No se supo si alguien enterró su cadáver en “Piedra Quemada”.

Al hacer el recuento, o lectura de listado de sobrevivientes en Masaya, el 29 de junio de 1979, en la mañana, no estaban Marta Villanueva Román y Denis Miranda Corrales. “Guayo” Vega piensa que los caídos de la Colonia Catorce de Septiembre y Santa Emilia, durante el Repliegue de Managua a Masaya, fueron más de dos.

Era una familia muy numerosa y pobre la de Denis Miranda Corrales. Vivían juntos padres, hijos, nietos y sobrinos. Inmediatamente después del Triunfo de la Revolución, la madre de Denis Miranda Corrales, con el apoyo de Combatientes Populares de la Catorce de Septiembre y del Barrio Santa Emilia, iniciaron la búsqueda del cadáver o restos de Miranda, pero no lo encontraron. Buscaron en “Piedra Quemada”, en el Cruce de Veracruz, en el Camino Viejo de la Carretera a Masaya a Nindirí, en la propia Ciudad de Masaya, y no lo encontraron. Quedó como desaparecido.

Doña Enna, su madre, siempre se mostró desconsolada por la muerte de su hijo Denis y porque no fue encontrado su cadáver.

Sin conocerse las razones esta familia de Denis Miranda Corrales vendió el lote que se les había dado gratuitamente en el Barrio Omar Torrijos y se fueron todos, a finales de la década del 80, sin dejar rastro o nueva dirección para ubicarlos.

A finales de la década de los 90 se supo, sin confirmación,  que doña Enna falleció por un cáncer. Sin embargo, al menos en el antiguo Barrio Santa Emilia, hoy Omar Torrijos Herrera, nadie conoce para qué lado de Nicaragua se fueron sus familiares.

Eduardo “Guayo” Vega vive en la Colonia Catorce de Septiembre y es uno de los directivos de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, presidida por Frank “Machillo” González Morales, situada de la “Racachaca” dos y media cuadras al Sur, en el Barrio Altagracia, en Managua.

 

 

Freddy “Büitre” Sandoval Cáseres

Freddy “Büitre” Sandoval Cáseres, 22 años,  estudiante de ingeniería en la UNAN-Managua, fue gravemente herido por charneles de rockettes, lanzados por la Guardia Nacional de asesinos de la dictadura somocista, en “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua del Volcán Masaya, el 28 de junio de 1979, a las once de la mañana, testimonia Jorge Douglas Aguilar Uzaga, hermano de Marlene Fátima Aguilar Uzaga, caída allí mismo en “Piedra Quemada”.

Esta versión es confirmada por su hermano Sergio Sandoval Cáseres, quien reside actualmente en la Colonia Don Bosco, de donde fue la “Foto Castillo” 75 varas al Norte, en el costado Oeste del Centro Juvenil Don Bosco, en Managua.

“Büitre” Sandoval Cáseres, según su hermano Sergio, laboró en la empresa “Kola Shaler”, en Ciudad Jardín y en el Instituto Agrario de Nicaragua (IAN), en la administración, pues él por su cuenta, además de Bachiller en Ciencias y Letras, se había especializado en labores administrativas y de contabilidad.

A toda la familia les decían “Cogollos” y al mismo Freddy sus amigos y compañeros de trabajo le decían “Cogollo”.

Sandoval Cáseres era uno de los Combatientes Populares de los sectores de las Colonias Nicarao, Santa Julia, Don Bosco, Colombia, Diez de Junio, El Dorado y del Barrio Ducualí, testimonia Jorge Douglas Aguilar Uzaga, quien era, con su hermana Marlene Fátima, Cela Patricia Amador Aguilar, Manuel Barrantes Aguilar, Mario Barrantes  e Isabel Aráuz Rugama, uno de los centenares de combatientes guerrilleros durante la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final, de junio de 1979, en Managua.

Su hermano Sergio indica que Freddy Sandoval Cáseres estaba, muchos antes de la Insurrección de junio de 1979, plenamente integrado a la lucha política y guerrillera con el grupo de la Colonia Nicarao, y por este motivo a él, “El Büitre”, mucho se le oía hablar de las gemelitas cuando se refería a Marlene “Mary” Aguilar Uzaga y a Cela Patricia Amador Cisneros.

Añade Sergio que su hermano participaba en la elaboración de folletos y volantes con propaganda armada, las cuales imprimían clandestinamente en mimeógrafos del Centro Juvenil Don Bosco y en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, y después el grupo de la Nicarao distribuía esa propaganda en mitines en la Catorce de Septiembre, en Bosco, Diez de Junio, Ducualí, El Edén, etc.

Sergio asegura que “Büitre” Sandoval Cáseres andaba con el grupo guerrillero de Francisco Meza Roja, Marcos Somarriba García, Camilo  Chamorro ,  Raúl Areas Chamorro y Ricardo “Robletón” Robleto Espinoza, y que por estos motivos también apareció en trincheras de combate de los vecindarios de Santa Rosa, Bello Horizonte, “Blandón” (hoy Barrio Costa Rica) y Riguero Norte.

El testimonio de Douglas Aguilar Uzaga indica que este joven Freddy Sandoval Cáseres formaba parte de la “pelota” de Combatientes Populares de la Colonia Nicarao, pues él (Freddy) y su familia alquilaban un cuarto en una de las casas de la Colonia Nicarao, al momento de la Insurrección Sandinista y del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

El testimonio de Aguilar Uzaga añade que Sandoval Cáseres y su familia eran seres humanos muy pobres, e integrados plenamente a la lucha política y armada para derrocar al somocismo genocida.

Freddy Sandoval Cáseres participó en incontables acciones militares y políticas en este sector donde estaba organizado. Testimonios lo ubica como participante en trincheras de combates en la Colonia Nicarao, en la Colonia Diez de Junio, en Ducualí y en el Puente El Edén. Se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, el 27 de junio de 1979, en la noche.

Asimismo, Aguilar Uzaga lo vio participar activamente en el combate contra una patrulla de guardias somocistas genocidas en el Cruce de Veracruz, donde cayeron combatiendo heroicamente Aristeo Benavidez, Carlos “Paco” Miranda y Juan Ramón “Ringo” Rizo Villagra. Este combate popular contra guardias emboscados se produjo a las seis y media de la mañana del 28 de junio de 1979.

Según Jorge Douglas Aguilar Uzaga, casi al mismo tiempo de la caída de su hermana Marlene Fátima Aguilar Uzaga, Ricardo Sú Aguilar y Manuel Barrantes Aguilar, en “Piedra Quemada” cuando el bombardeo aéreo  estaba en lo más intenso y mortal, Freddy Sandoval Cáseres fue herido gravemente por charneles de rockettes en varias partes del cuerpo.

“Yo era uno de los  Combatientes Populares que iba cargando heridos en medio del bombardeo aéreo. Aquello fue realmente horrible, espantoso. Un grupo de cargadores de aquellos casi 200 heridos que llevábamos, también atendimos a Freddy Sandoval Cáseres, quien siguió caminando a pie, mientras iba desangrándose y nosotros no pudimos hacer nada para impedir ese desangramiento”, relata Jorge Douglas Aguilar Uzaga, 37 años después de ocurrido el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Continúa el relato de Aguilar Uzaga: “Así desangrándose, igual que el resto de heridos, llegó al casco urbano de Nindirí. Freddy Sandoval Cáseres continuó caminando, cargando su fusil y un saquito de bombas de contacto, cuando continuamos la marcha lentísima, incomodísima y sigilosa por los desfiladeros de la Laguna de Masaya, hasta que llegamos al Colegio Don Bosco, en Monimbó, acordate, casi a las dos de la mañana del 29 de junio de 1979. Freddy pudo llegar hasta Monimbó ayudado por sus compañeros. Inmediatamente, llevamos todos los heridos al Hospital de Masaya, ya tomado por guerrilleros sandinistas, incluyendo a Freddy Sandoval Cáseres”.

“Sandoval Cáseres se había desangrado demasiado. Posiblemente se le hubiera salvado la vida, pero supe que hubo complicaciones porque no había sangre en el Hospital, pues se había agotado atendiendo a una enorme cantidad de heridos en la Insurrección de Masaya, más los casi 200 heridos que nosotros llevábamos en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. No estoy seguro de si murió el mismo día 29 de junio, o el 30 de junio. Su cuerpo fue sepultado en un patio baldío que había al norte de la Iglesia San Jerónimo, de donde fue exhumado por su familia casi seis meses después del Triunfo de la Revolución Sandinista”, añade Jorge Douglas Aguilar Uzaga.

La familia de Freddy Sandoval Cáseres se trasladó después para la Colonia Don Bosco, al Oeste del muro del Centro Juvenil Don Bosco, en Managua, casi inmediatamente después del Triunfo de la Revolución Sandinista.

Freddy Sandoval Cáseres dejó una esposa llamada Leyla Bermúdez y un hijo pequeño identificado como Jefred Sandoval Bermúdez.

Los padres de Freddy “El Büitre” Sandoval Cáseres fueron:  Ramón Sandoval Solís y Francisca Cáseres Rojas. Están vivos sus hermanos: Óscar, Danilo, Ramón y Sergio. Este último labora actualmente como vigilante en la Dirección General de Ingresos.  Vive o reside: de donde fue “Foto Castillo”, en la Colonia Don Bosco No. F298, 75 varas al Norte. Tiene los teléfonos:  22485733  y 86965895.

 

 

 

 

 

Marcos Antonio “Salvador” Somarriba García, Jefe Guerrillero en Insurrección de Managua y del Repliegue Táctico  de Managua a Masaya.

 

El Comandante de la Revolución, Carlos Núñez Téllez (fallecido en 1990), mediante un discurso hizo el siguiente esbozo biográfico sobre Marcos Somarriba García, al fallecer, lamentablemente, este valioso revolucionario sandinista en un accidente aéreo el 16 de agosto de 1982:

Comandante Guerrillero y de Brigada, Marco Antonio “Salvador” Somarriba García, clandestino del barrio Riguero, jefe militar en el Barrio Santa Rosa y durante el histórico Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Nace el 28 de abril de 1953 en León, en el seno de un hogar proletario conformado por José Marcos Somarriba, carpintero, y Gudelia García, costurera.

Los años de infancia y su primaria transcurren en su ciudad natal, en una escuelita pública y la adolescencia en las aulas del Instituto Nacional de Occidente (INO) de Marcos  Antonio transcurre en León, en donde desempeña más tarde sus primeras responsabilidades como correo para en noviembre de 1971, hasta convertirse en fundador del Movimiento Estudiantil de Secundaria (MES) junto al comandante Francisco Meza Rojas y el Comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez, Jefe del Estado Mayor General del Frente Interno.

En 1972 se integra a las filas de la vanguardia bajo la responsabilidad del Comandante Proletario Carlos Roberto Huembes, miembro suplente de la Dicción Nacional del FSLN,  y asume la tarea de miembro del Comité Ejecutivo del Frente Estudiantil Revolucionario (FER), la cual desempeñará hasta 1975, cuando,  al pasar a la clandestinidad todos los miembros del comité les corresponde hacerse cargo a nivel nacional del FER, coordinando los comités ejecutivos de León, Managua y Carazo.

Ese mismo año 1975 pasa a la clandestinidad y asume en Managua la responsabilidad de los barrios orientales y del Norte de Managua, bajo la orientación del Comandante de la Revolución, Luis Carrión Cruz, en donde Marcos Somarriba García funda la Federación de Movimientos Juveniles de Managua (FMJM).

En 1977 Somarriba pasa a formar parte del Comité Central de Juventud Revolucionaria Nicaragüense (JRN) hasta mayo de 1978, en que es detenido en León “por ser militante del FSLN”.

Permaneciendo en las mazmorras somocistas por espacio de 10 días. Al salir de la cárcel se integra al Comité Militar de Managua, al cual pertenecía antes de su captura,

Durante la insurrección de septiembre de 1978 forma parte del Estado Mayor de Managua y es así como el trabajo político y organizativo desarrollado por Marcos Somarriba García  se multiplica en los cientos de jóvenes que en la ciudad y especialmente en los barrios orientales y del Norte de Managua se lanzaron a las calles, a demostrarle a la dictadura la disposición de nuestro pueblo de conquistar su liberación.

Para la insurrección victoriosa, desempeña la responsabilidad de Jefe Militar en la Carretera Norte. Su accionar de dirigente revolucionario sandinista y su capacidad militar organizativa estará presente en las barricadas y trincheras de combate; lo mismo en el Repliegue Táctico de Managua hacia Masaya,  en donde se integra al Estado Mayor Conjunto de Masaya y asume la responsabilidad del Batallón  que enfrenta a los guardias somocistas genocidas atrincherados en los Cerros del Coyotepe y La Barranca, en la INCA y la llamada Hielera, todos ubicados en el lado Norte de la Ciudad de Masaya.

Después del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, ocupa la responsabilidad de:

  • Jefe nacional de las Milicias Populares Sandinistas
  • Jefe de la Dirección Política del Ministerio del Interior (MINT)
  • Vice Ministro de INNICA ()
  • Delegado del Ministro del Interior para la Región Especial en el Caribe.

No sé puede referir uno a Marcos Somarriba García sin hacer mención de una cualidad que resalta por sobre todo sus cualidades políticas organizativas. Además, su humildad y entrega a la causa revolucionaria sandinista. Educaba a sus subordinados y al pueblo revolucionario al trasmitir sus experiencias acumuladas en sus quehaceres revolucionarios, para  desarrollar cualidades positivas en los compañeros y compañeras, por el perfeccionamiento de las formas de organización, por la superación de los métodos de trabajo organizativo práctico y revolucionario.

EL 13 de agosto de 1982 fallece en un accidente de aviación, cumpliendo sus responsabilidades como delegado del Ministerio del Interior, preocupado por resolver los problemas de esa parte del territorio nacional en Zelaya Norte, o Región Especial del Atlántico Norte.  Marcos Antonio “Salvador”  Somarriba García muere al estrellarse el avión que lo conducía junto con otros compañeros a su zona de trabajo gubernamental.

“Marcos  Antonio Somarriba García muere muy joven, a  los 29 años. A penas comenzaba a transmitir al movimiento revolucionario sus experiencias, su talento y su capacidad de dirigente revolucionario sandinista.

Muere cuando apenas comenzaba a cristalizar sus sueños de revolucionario a su querido pueblo, ya no era de León, ni de Chinandega, ni de Managua. Fallece por la causa de la Revolución Popular Sandinista, presente en todo el Territorio nicaragüense.

Marcos Somarriba García  a sus 29 años de edad pertenecía a toda la nación, forjador de las organizaciones juveniles, fundador del MES, de la FMJM y de la JRN; Incansable defensor de los derechos del pueblo trabajador, nos ha dejado una herencia y una responsabilidad: garantizar la continuidad del proceso revolucionario, impulsar las transformaciones políticas, económicas y sociales y profundizar la revolución en beneficio de los humildes y los pobres de Nicaragua”

Santos Sobalbarro Blandón, caído en combate frente al Cerro de La Barranca

Pablito Barreto Pérez:   le hago  llegar la biografía de mi papá del que en varias ocasiones  le he hablado es uno de los que falleció  en el ultimo bombardeo de la guardia en la barranca de Masaya y fue de los que se replegó a esa ciudad y miembro de la Columna Óscar Pérez Cassar”  o “Caza Perros”, o “Liebre”, como le decían los Combatientes Populares en Managua. Le salud: Daniel Blandón.

Santos Sobalbarro Blandón nació el 14 de agosto de 1951, en  Molino Norte,  Matagalpa. Sus primeros estudios los realizó en el Colegio del   Barrio Guanuca de esta misma ciudad de Matagalpa.

Sus padres fueron: Juan Sobalbarro Pineda y Santos Blandón Gutiérrez (q.e.p.d),  casado con Auxiliadora Espinoza  con la que tuvo dos hijos. A  mediados del año 1973 se integra a las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional, en Managua,   donde se incorpora como miembro de  una Brigada Popular de combates.

Al estallar la Insurrección Sandinista en 1979, pasa a formar parte de escuadras de combate en los vecindarios:  Ducualí, Colonia  Nicarao, Máximo jerez,  en el Asentamiento La Fuente, en el Reparto Schick Gutiérrez.

Era trabajador de la Universidad Nacional Autónoma (UNAN-Managua).  Con  un grupo de compañeros de trabajo, fundan el sindicato de trabajadores administrativo que actualmente lleva su nombre Santos Sobalbarro Blandón.

El 27 de junio del año 1979 recibe la orden de retirarse en el histórico Repliegue Táctico de Managua  a Masaya.

El  11 de julio de 1979 a escasos ocho días del Triunfo de la Revolución Sandinista es herido mortalmente por charneles de un rockette frente al Cerro La Barranca, en el Barrio San Carlos, de Masaya, durante un  combate que perseguía desalojar a los guardias  somocistas genocidas de este lugar del lado Noroeste de la Ciudad de Masaya.

Fue trasladado de urgencia, en un carretón de manos, al Hospital de Masaya, donde fallece ese mismo día 11 de julio de 1979.

Walter Mendoza Martínez

Una lágrima por un muerto se evapora

Una flor sobre una tumba se marchita,

una plegaria por su alma la recoge Dios

Eleva una plegaria por este hijo que dio su vida por un futuro mejor

Recuerdo amoroso de su madre, hermanos y sobrinos

Walter Mendoza Martínez es otra de las figuras extraordinarias de la Revolución Popular Sandinista. Nació en la ciudad de  Matagalpa un 28 de Junio de 1958 y es asesinado por la guardia somocista el 7 de Julio de 1979, frente al Cerro La Barranca, en Masaya.

Al caer, Walter tenía 21 años y cursaba el cuarto año de periodismo  en la Universidad  Nacional Autónoma de Nicaragua. Su madre  fue Carmen Mendoza y su padre Ernesto Martínez.

Walter Mendoza  Martínez creció y se formó como revolucionario sandinista en Matagalpa, junto a sus abuelitos (qepd) Genara Mendoza y Adrián Mendoza, que lo vieron retornar a la ciudad que lo vio nacer.

Su impresionante historial comienza con su integración al trabajo de masas en 1974,  iniciando  en el Barrio San Martin, en donde se destaca por su fraternidad y afecto hacia los habitantes del mismo.

Misión  que impulsa en compañía de  la conocida  revolucionaria sandinista Margine Gutiérrez , otra figura apreciada por su valentía y heroísmo. Ambos fueron conocidos como los primeros cronistas de la rebelión popular y a su vez los primeros impulsores y protagonistas del trabajo comunal en la que Walter muestra dedicación y entrega.

Como consecuencia de la captura del compañero René Núñez  Téllez, quien era su responsable, en diciembre del 74, queda desconectado organizativamente del FSLN.

Embrión Insurreccional

Este suceso no impidió a Walter  continuar con  el  trabajo revolucionario sandinista.

Con grandes limitaciones por la falta de orientación y la guía de la vanguardia revolucionaria,  (FSLN) el compañero Walter Mendoza Martínez, continúa el trabajo revolucionario con la Juventud Cristiana de Matagalpa, la que va perdiendo fuerza paulatinamente, porque su nuevo Movimiento,  la Asociación de Estudiantes de Secundaria,  empieza a gestarse  a comienzo del 76 y es así que va agrupando a su alrededor a la mayoría de los miembros de la Juventud Cristiana de Matagalpa.

Es contactado nuevamente en Matagalpa por el FSLN y se dedica al trabajo de masas ahora en los  barrios “La Chispa” y el “Chorizo” al tiempo que continúa el trabajo dentro del FER.

Aquí junto a Margine Gutiérrez,  escriben un periódico que bautizaron como “Los de Arriba”, en el publicaban los resultados de los primeros brotes vecinales contra el somocismo y las formas organizativas que venia adoptando el barrio.

Tenia 16 años cuando empezó a desarrollar el trabajo revolucionario en los  Barrios San Martin, La Virgen (Matagalpa), La Chispa y el Chorizo  con Fabio Martínez y Sergio Guerrero, quienes también cayeron en la lucha contra la Dictadura Somocista.

 El paso trascendental

En junio de 1976 Walter logra contactarse con el Presidente Estudiantil Revolucionario en Managua,  en ese entonces.  En noviembre del mismo año es propuesto para recibir la militancia del FSLN en Managua bajo la responsabilidad  del compañero Carlos Arroyo.

Como Pre-FER es ubicado en el círculo Edgard Munguía junto con la compañera Aura Ortiz, quien cayera heroicamente en Jinotepe.

Con la misma decisión y entrega que lo caracterizaba asumió su nueva militancia. Ahora la meta era desarrollar con ahínco las tareas encomendadas y ganarse a través del FER, la militancia del FSLN , que no había sido posible lograrla, por la captura del compañero René  Núñez Téllez.

En 1978 pasó al Clandestinaje trasladándose a Managua como responsable de un equipo de trabajo de los obreros del Movimiento Sindical Pueblo Trabajador. Integró muchos operativos guerrilleros, entre ellos la recuperación económica al Banco Central, Sucursal Bolonia; en recuperaciones de armas y del equipo quirúrgico del Hospital Bautista.

Sus actuaciones fueron brillantes. Para Walter  era importante contar con un medio que denunciara  el  descontento del pueblo y que a la vez fuera instrumento para sumar fuerzas , creara un ambiente generalizado de descontento propicio un para la  Insurrección. Un medio  como órgano oficial del FSLN que a la vez estaba  ligado a sus aspiraciones de ser periodista.

El trabajo de Walter no fue solo ideológico sino político y militar por su participación en emboscadas a la GN  en el Open Tres, hoy Ciudad Sandino y hostigamientos en el barrio San Judas. Se enfrentó con éxito a los Guardias somocistas durante un traslado de armas.

Un gran compañero

Walter fue un  hombre firme, visionario, fraternal y valiente participó de lleno en la insurrección popular de Junio en Managua y su capacidad político –organizativa quedó demostrada por su interés en montar la Escuela de capacitación militar en los barrios orientales de Managua, entre ellos Ducualí y Bello Horizonte.

De esta capacidad que en tiempos de guerra desarrollo Walter es que se hace realidad  el surgimiento de la nueva Escuela  de Formación Policial de Nicaragua, la que  lo honra con su nombre y hace posible imprimir los valores que caracterizaron a Walter Mendoza Martínez

Usaba el seudónimo de “101” Así fue conocido en la Zona Oriental de Managua durante la Insurrección Popular Sandinista, otros nombres con los cuales se  identificó con sus compañeros fue  “René”    “Rolando” y “Ernesto”.

Su valentía y devoción llegó a límites heroicos. Al, darse el Repliegue Táctico hacia Masaya, acepto quedarse trabajando en el corazón del enemigo en Managua.  Sabía que los somocistas lo perseguían para matarlo pero no se amilanó.

Se trasladó a Masaya y fue visto por compañeros en Jinotepe. Por órdenes superiores regresó a Managua a continuar con el trabajo.

El siete de Julio se le oriento trasladar víveres a Diriamba en compañía de los también revolucionarios Frank Toruño  Porras (Oscar) e Ismael Castillo (Fredy).

Los tres iban en un carro color amarillo con la misión de llevar víveres a los compañeros que estaban resistiendo en esa Ciudad. Buscando como burlar a los guardias que custodiaban los alrededores del Coyotepe, entraron por  el ahora llamado camino viejo a Nindirí al llegar a la  Barranca fueron   detenidos.

Según versiones recabadas  los guardias no perdonaron que llevaran víveres, los feroces asesinos los sacaron del carro y poniéndolos manos arriba dispararon a Walter Mendoza y a Franklin Porras  dejando con vida Ismael Castillo.

Los guardias bajaron  prisioneros  del  Coyotepe,  obligándoles a subir los cadáveres de Walter Mendoza y Franklin Porras, subieron con vida a Ismael Castillo (Fredy) pero arriba lo mataron.

Dos meses después del triunfo de la Revolución, los familiares  encontraron a Walter y a sus compañeros en uno de los múltiples cementerios que la Guardia Nacional había creado en todo el territorio nacional.

La información de un ex prisionero que la guardia obligo a participar en el semientierro de los muchachos,  indicaría  el  sitio  en las faldas del Coyotepe  dando con el paradero de los muchachos que hasta entonces seguían juntos.

Los restos de Walter  fueron trasladados a Matagalpa acompañados por sus amigos y  en hombros  de la primera escuadra de compañeros que conformarían la Escuela Policial de Nicaragua,   Academia de Policía Walter Mendoza Martínez.

 

William Ramírez Solórzano: forjador de la Revolución Sandinista

Pablo E. Barreto Pérez

*Recuerdos de algunas anécdotas históricas con el colega periodista y jefe insurreccional en Managua y del Repliegue Táctico de Managua a Masaya

William Ramírez Solórzano subió al escalón más alto de la lucha rebelde y revolucionaria sandinista, al convertirse, en la década del 70, en uno de los pocos dirigentes guerrilleros que con las armas en la mano se entrenaron ellos y con la sabiduría dejada por Sandino, convertida en Escuela Guerrillera y Programa Político-Militar Histórico, formaron un Ejército Guerrillero decidido a tumbar a la dictadura somocista, hasta lograrlo con alboradas de cañonazos, de balazos, de emboscadas, con ataques relámpagos a cuarteles, y una avalancha insurreccional, el 19 de julio de 1979.

William Ramírez Solórzano, Comandante Guerrillero, se forjó él con entrenamientos clandestinos y armas en la mano junto a Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge Martínez, Bayardo Arce Castaño, Ricardo Morales Avilés, Julio Buitrago Urroz, Germán Pomares Ordóñez, José Benito Escobar Pérez, Daniel Ortega Saavedra, David Tejada Peralta, Oscar Turcios Chavarría, entre otros, quienes siguiendo las huellas patrióticas y antiimperialistas de Sandino y del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional tenían un propósito patriótico fundamental: derrocar al régimen sanguinario genocida somocista de 45 años de existencia, impuesto por el gobierno criminal de Estados Unidos, después de mandar a matar al General de Hombres Libres.

William Ramírez Solórzano, colega periodista, mi compañero de labores periodísticas y de Redacción en el Diario LA PRENSA, aquel periódico antisomocista de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, fue o es uno de los forjadores de la Revolución Popular Sandinista.

Tuve el privilegio de ser compañero de trabajo de William Ramírez Solórzano cuando ambos laborábamos, como periodistas, en el Diario LA PRENSA, donde también laboraba como reportero el Comandante de la Revolución, Bayardo Arce Castaño.

Y más extraordinario fue mi privilegio cuando la marcha materialista histórica de la lucha revolucionaria armada nos juntó a varios miles de combatientes sandinistas (hombres y mujeres), al Comandante Carlos Núñez Téllez, Marcos Somarriba, Walter Ferrety, Joaquín Cuadra Lacayo, Rolando “Cara Mancha” Orozco, Ramón “Nacho” Cabrales, Walter Mendoza, a William Ramírez Solórzano y a mí, entre otros, en las calles de Managua, al hacer estallar el Frente Sandinista guerrillero, la Insurrección Sandinista armada, aquel glorioso nueve de junio de 1979.

Repito:  Bayardo Arce Castaño, William Ramírez Solórzano y yo, trabajábamos con periodistas en el Diario LA PRENSA. Cuando ya corría el año 1975, año de feroces represiones callejeras, asesinatos en masa, torturas y desapariciones forzadas ocasionadas por la dictadura somocista genocida, era casi “voz populi” interna o sospechas de que Arce y Ramírez eran dirigentes guerrilleros del Frente Sandinista. Ambos desaparecieron de la Redacción de LA PRENSA.

Unos días antes de la Insurrección de Septiembre de 1978, en la que centenares de managuas, participamos incendiando fogatas, haciendo estallar bombas propagandísticas y en la quemas de buses en la Pista de la Resistencia Sandinista o “Bay Pass”, quedé sorprendido al descubrir que William Ramírez Solórzano se desplazaba sigilosamente, pegado a muros vecinales, observando cuidadosamente hacia todo lados, en un callejón que divide al Barrio San Cristóbal y al Reparto El Dorado, con un arma corta en las manos.

Al verme, me hizo señas de que cerrara la boca y siguió su camino hacia un sitio clandestino en el Reparto El Dorado, donde después, en junio-julio de 1979, fue el Cuartel General del Estado Mayor del Frente Interno, jefeado por Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo.

Al estallar la Insurrección Sandinista u Ofensiva Final en Managua, el nueve de junio de 1979, en la noche, por información que me suministró Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca, uno de los jefes guerrilleros, al llegar este a Bello Horizonte, supe que precisamente los guerrilleros experimentados a cargo de la Insurrección en Managua, eran un poco más de 100.

“Entre los miembros del Estado Mayor General y del Frente Interno, están a cargo los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo”, me dijo “Chico Garand” Guzmán Fonseca, al llegar las columnas guerrillera a Bello Horizonte, el nueve de junio en la noche.

Mediante un libro titulado “Insurrección Sandinista Victoriosa, Repliegue Táctico de Managua Masaya”, relato casi detalladamente cómo fueron estos enfrentamientos a tiros entre varios miles de combatientes populares y guerrilleros, con guardias o sicarios genocidas, guiados por estos tres jefes guerrilleros: Núñez, Ramírez y Cuadra, quienes representaban a las tres tendencias en que estaba organizado en ese momento el Frente Sandinista guerrillero.

Carlos Núñez Téllez, Comandante de la Revolución, representaba la tendencia proletaria, William Ramírez Solórzano era representante de la Guerra Popular Prolongada y Joaquín Cuadra Lacayo al Grupo de los tercerista, el mismo de los Comandantes de la Revolución Daniel Ortega Saavedra, Humberto Ortega Saavedra y Víctor Tirado López.

Concluida la Insurrección en Managua, donde hubo casi 20,000 muertos por los bombardeos aéreos somocistas genocidas, el 27 de junio de 1979, en la noche, me tocó nuevamente el privilegio de caminar junto a William Ramírez Solórzano, durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, en el cual íbamos entre 6,000 y 7,000 ciudadanos combatientes populares, jefes guerrilleros, Colaboradores Históricos, seres humanos comunes y corrientes, ancianos, mujeres y niños. Los ciudadanos que no eran combatientes se iban con nosotros porque tenían temor de que los guardias genocidas somocistas los asesinaran.

El relato casi pormenorizado del Repliegue Táctico de Managua a Masaya también está en mi libro ya mencionado.

En el Repliegue Táctico de Managua a Masaya se formaron tres grandes columnas. La número uno, o de vanguardia, era jefeada por “Nacho” Cabrales y salió de los semáforos de Villa Progreso-Bello Horizonte, hacia el lado de Sabana Grande; la segunda, la número dos, la que iba en medio, era jefeada por William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo. Salió de la Calle Don Bosco y por Rubenia hacia el Camino Viejo a Sabana Grande; y la tercera, o de retaguardia, era jefeada por el Comandante Carlos Núñez Téllez. Salió de la Iglesia Sagrada Familia, e iba detrás de la columna número dos.

Cuando llegamos al Cruce de Veracruz pude ver cómo William Ramírez Solórzano personalmente, disparando ráfagas con un fusil M-16, dirigía las operaciones para aniquilar a una patrulla de la guardia genocida, entre matorrales, árboles y “chagüitales”, cuyos integrantes finalmente huyeron,  pero nos mataron a dos compañeros combatientes populares y en su huida nos dejaron una ametralladora calibre 50, instalada en un camión, y con más de 20 mil tiros.

En este sector de Veracruz fue donde hice la foto famosa en que aparece William Ramírez Solórzano con un fusil cruzado, a la cabeza del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Vi a William Ramírez Solórzano disparando ráfagas con la ametralladora calibre 50 contra los aviones Push And Pull y helicópteros que nos bombardearon entre las once de la mañana y la una de la tarde en Piedra Quemada, antes de llegar a Nindirí y Masaya, donde Carlos Núñez Téllez y él (Ramírez) me pusieron a trabajar con el famoso periodista Roberto González Rocha, en “recupere de armas”.

La estadía de los replegados en Masaya también se relata en mi libro mencionado. Cuando regresamos triunfantes el 19 de julio de 1979, en la tardecita, recuerdo como si fuera ayer, llegamos a instalarnos, jefeados por Carlos Núñez Téllez y William Ramírez Solórzano, en la llamada Explanada de Tiscapa.

William Ramírez Solórzano tenía alma de patriota  y a la vez era incansable. Allí en la explanada, recuerdo también, seleccionó a un grupo de los mejores combatientes guerrilleros, encabezados por Walter Ferrety y Marcos Somarriba, para que fueran a eliminar y capturar a los últimos reductos de somocistas genocidas que todavía resistían en la Loma de Tiscapa y en las cárceles o mazmorras de la Oficina de Seguridad.

Todos hedíamos a un sudor pegado en la piel como alquitrán, pues teníamos semanas o meses de no bañarnos ni cambiarnos ropa, porque no había tiempo, no andábamos vestimentas y debido a que los guardias somocistas genocidas nos podían asesinar, por ejemplo al bajar a la Laguna de Masaya.

Esa noche del 19 de julio de 1979, ya cuando eran más o menos las doce de la noche, los tiros fueron cesando, se fue quedando calmo el ambiente tenso que vivíamos todos los que habíamos participado en la Insurrección para derrocar al somocismo genocida.

Recuerdo que nos acostamos en el suelo, sobre la grama, en el costado Norte del Hotel Intercontinental. William Ramírez Solórzano se acostó a  la par mía, con el fusil sobre el pecho, y me preguntó: “¿Te vas a integrar al nuevo Ejército Popular Sandinista? O podrías ser uno de los jefes de la nueva Policía Sandinista”.

Reflexioné un ratito, y le respondí: “No. Seguiré trabajando en el mundo del periodismo. El Comandante Núñez Téllez me dijo en Masaya que vamos a fundar un Diario que tal vez se llamará Diario BARRICADA”.

El 20 de julio, al siguiente día, fuimos William Ramírez Solórzano, todos los replegados de Managua a Masaya y yo, a la Plaza de la Revolución, a participar en aquel acto político electrizante, de Triunfo, de pechos ardientes, de presencia de 50 mil Héroes y Mártires y otros 50,000 combatientes populares que habían hecho el milagro político y militar de derrotar a un ejército interventor, somocista genocida, muy bien armado, cuyos jefes, como Nicolás Valle Salinas, se daban el lujo de decir: “Tenemos armas y municiones para combatir 100 años, si queremos”.

Los abrazos entre Comandantes de la Revolución, Comandantes Guerrilleros, jefes guerrilleros, Combatientes populares, Combatientes Históricos y ciudadanos comunes y corrientes, fueron por miles. El perfume vibrante y contagiante del Triunfo de la Revolución Sandinista, mataba todos los tufos que andábamos, tanto del Comandante Núñez Téllez, los demás jefes guerrilleros, el Comandante Ramírez Solórzano y yo.

William Ramírez Solórzano, Comandante Guerrillero ya legendario por su genialidad militar y su arrojo o valentía indiscutible, lo tenían convertido en uno de los jefes de la Revolución Popular Sandinista.

En el tumulto victorioso de ese 20 de julio de 1979, se mezcló con el resto de jefes, con la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional… y ahí quedó, enrumbó o se deslizó sutilmente hacia donde comenzaba el nuevo poder revolucionario, que abría las puertas por siempre a las libertades públicas por las que había sido también sacrificado, un año antes, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

Yo, en cambio, enrumbé a pie, solo, hacia Bello Horizonte, a mi casa, que había sido saqueada y semidestruida por la guardia genocida somocista.

Al día siguiente, en cadena de radioemisoras, escuché a William Ramírez Solórzano anunciando la disolución de la Guardia Nacional y la formación del Ejército Popular Sandinista y de la Policía Sandinista.

En mi vecindario, en mi Zona Nueve de la Carretera Norte, otros compañeros y yo nos encargamos de organizar los Comités de Defensa Sandinistas, la Vigilancia Revolucionaria y las Milicias Populares Sandinista.

William Ramírez Solórzano, Comandante Guerrillero, pronto apareció nombrado en cargos ministeriales del gobierno revolucionario sandinista. Yo cerré filas en la fundación del Diario BARRICADA, Órgano Oficial del Frente Sandinista,  el 26 de julio de 1979.

Ramírez Solórzano era de los funcionarios en dar un paso al frente para asumir tareas difíciles como cuando ocurrieron los huracanes Alletta y Juana, y a él se le envió a hacerse cargo de la emergencia en la Costa Atlántica, particularmente en Bluefields.

Al fallecer en marzo del 2003, era uno de los diputados del Frente Sandinista de Liberación Nacional. En este marzo del 2011 se cumplen ocho años de su partida. William (“Aureliano”) vive y vivirá con nosotros, con los humildes, para siempre, pues por ellos tomó el fusil en las manos y se entrenó en la maestría de combates guerrilleros, para liberar del somocismo genocida a la Patria de Sandino y de Rubén Darío.

He querido recordar unas cuantas anécdotas históricas de mi relación de orden histórico con Wiliam Ramírez Solórzano, aquel hombre profundamente humano, cariñoso, siempre dispuesto a oír y dar un consejo oportuno.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Insurrección y Repliegue: Mártires, o caídos, y sobrevivientes de la Insurrección Sandinista en Managua, en junio de 1979

Insurrección y Repliegue: Mártires, o caídos, y sobrevivientes de la insurrección Sandinista en Managua, en junio de 1979

¿Fueron más de 1,000 los caídos en la Batalla de Managua?

Repliegue, Repliegue… En el Repliegue de Managua a Masaya nos fuimos casi 7,000; ¿cuántos fueron los sobrevivientes?

Pablo Emilio Barreto Pérez

*Ya tengo  casi  800  en lista de caídos  en los combates de la Batalla de Managua  y en el Repliegue Táctico a Masaya

*Asimismo, investigación  sobre  las  12 masacres  ejecutadas  por la  GN en Managua, durante la Insurrección u Ofensiva Final

*Mi libro Insurrección Sandinista Victoriosa  y Repliegue Táctico a Masaya, tendrá ahora  casi 800  páginas

También tengo ya preparado otro libro sobre los Mártires (caídos) durante el Repliegue de Managua a Masaya, ocurrido los días 27, 28 y 29 de junio de 1979

Explicación indispensable: Este trabajo, para convertirlo en libro, lo estoy ampliando en este momento con más nombres de caídos y sobrevivientes en la Batalla Militar Sandinista Revolucionaria para derrocar a la dictadura somocista, en junio y julio de 1979.

 Honorable compañero presidente de Nicaragua,

Comandante Daniel Ortega Saavedra.

Compañera Rosario Murillo Zambrana, vicepresidenta de Nicaragua y coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía.

Les remito mis saludos cordiales y fraternales  desde la Colonia del Periodista hasta su honorable despacho presidencial.

En  julio del 2015, cuando arrancaba la reedición del Repliegue Táctico a Masaya, les propuse a ustedes construir un gran mural gigante, para que se coloquen en él los nombres de los Héroes y Mártires caídos durante la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final, en Managua, en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya  y de los caídos  en misiones de combates  liberadores  en Masaya, Jinotepe, San Marcos, en los llamados “Pueblos Blancos”  y en Granada.

Me pidieron que les hiciera yo propuestas de lugares  emblemáticos  de la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental-Norte  de Managua. Pensando  precisamente en lo emblemático, de mayor a menor  importancia, les propuse varios sitios: Puente El Edén, Rotonda de Bello Horizonte, un terreno  largo (de unos 150 metros), ubicado  del Puente Larreynaga  hacia el Norte, en el lado derecho;  un tercero situado  exactamente  frente  al portón del Basurero  Nogales, unos 100 metros antes del llamado “Semáforo de la Robelo”, un terreno amplio  ubicado al Sur  del predio en que está la Rotonda de la Virgen; y tres  sitios ubicados al Oeste, Sur y Este de la misma Rotonda de La Virgen.

Les proponía que según  el  sitio  que se escoja, se construya un monumento redondo  o rectangular.  Yo personalmente  me inclino  porque el monumento se construya en el lado Sureste del Puente El Edén, pues  a mi  juicio  este fue  el sitio más emblemático  de la Insurrección  Sandinista en Managua, en 1979.

En el caso del Puente El Edén, eso  sí, habría  que  tomar terreno  de un negocio  que hay  en  el lado Sureste. En los otros casos, los terrenos son de la Alcaldía de Managua.

En una nota explicativa anterior, les informaba  que el ingeniero Abel Gutiérrez Serrano, hermano menor  de dos Mártires (Enrique y Óscar Gutiérrez Serrano), caídos  en la Masacre de Batahola  y en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, se ofreció  para ayudarme  a elaborar  los dos diseños.

Debido a que  anda sobreviviendo, se fue  a trabajar a la Costa Caribe un tiempo, y regresó hace pocos  meses a Managua. Ya  me entregó uno de los diseños, el cual les remito  en esta correspondencia.  Al mismo tiempo  propone  Abel Gutiérrez Serrano  que él y un amigo suyo,  de apellido Suárez,  pueden construir el monumento  porque ellos dos  manejan  una empresita constructora que trabaja con la Alcaldía de Managua.  Abel tiene los números de teléfono: 84210359 y 83748278.

He continuado  en mi afán de recoger o descubrir nombres de  Héroes y Mártires  caídos en Managua, barrio por barrio  de la zonas insurreccionadas, con el fin de ubicarlos en libros  y en monumentos como  éste  que les he propuesto a ustedes DOS.  Ya tengo casi 800  nombres de caídos, incluyendo  los que entregaron sus vidas  valiosas  en el Repliegue a Masaya, los que fueron asesinados en 12  masacres en Managua, y quienes cayeron  en defensa de Masaya  y en la  liberación de Jinotepe, “Pueblos Blancos”   y Granada. Aquí  les paso lo que ya tengo, y continúo la investigación  en vecindarios de Managua. Este  trabajo investigativo  es  indispensable  para la Historia de Managua y del Frente Sandinista, para que los nombres de estos  Héroes y Mártires  jamás sean olvidados.

Hice ya  un trabajo minucioso  sobre los caídos  durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Mediante  esta investigación  formalmente pude establecer  que cayeron 81 (hombres y mujeres), a los cuales ya les hice  biografías. La lista se me sigue ensanchando, pues en la medida en que investigo, me van saliendo otros nombres  de caídos  en Piedra Quemada  y Nindirí. En mi libro  “Insurrección Sandinista Victoriosa  y Repliegue Táctico de Managua Masaya”  ya se publicaban  43  nombres de caídos durante el Repliegue. En su libro “Un Pueblo en Armas”  el Comandante Carlos Núñez  escribió  que los caídos fueron tan sólo  y 16  heridos.

También ya tengo recogidos  unos 800 nombres de sobrevivientes  de la Insurrección y del Repliegue a Masaya. Sólo en el Repliegue a Masaya participamos    entre  6,500  y  7,000  ciudadanos, la inmensa mayoría  éramos de Managua.  Espero recoger, al menos   unos 1,500  nombres de sobrevivientes, pues me falta mucho que recorrer  e investigar  en numerosos vecindarios que participaron en la Insurrección Sandinista  en Managua.

Con el apoyo directo  del Comandante  Ramón Cabrales Aráuz, Secretario Ejecutivo de la Asamblea Nacional, y quien fuera uno de los Jefes de la Insurrección en Managua  y de operaciones  en Masaya, Jinotepe y Granada, he continuado  ensanchando  la investigación, ahora más a fondo diría yo, sobre la Insurrección Sandinista en Managua y en torno al Repliegue a Masaya.

Las dos ediciones  anteriores de mi libro “Insurrección Sandinista y Repliegue Táctico a Masaya”  fueron  en un 60  por ciento testimoniales, es decir, escribí  sobre  cómo vi la Insurrección y el Repliegue a Masaya, de cómo  viví  y enfrenté  ambos asuntos históricos de trascendencia universal.

Ahora decidí  investigar a fondo  sobre cómo se desplegaron la Guardia  Nacional  somocista, sanguinaria y genocida; la Escuela de Entrenamiento Básico (EEBI), los “escuadrones de la muerte”, los 12 mil  agentes  y “orejas”  de la Oficina de Seguridad (OSN), los agentes  políticos de la dictadura  terrorista del somocismo, los AMROCS, etc.;  y de   cómo fueron desplegados  los mandos del Estado Mayor General del Frente Interno  Ulises Tapia Roa  en las  Zonas Oriental-Norte, Suroccidental y Noroccidental, más OPEN III  (hoy Ciudad Sandino).

Con esta investigación saco a flote  de cómo  las tres Tendencias del FSLN clandestino  deciden cambiar  el escenario  principal de la Insurrección, u Ofensiva  Final, de la Zona Occidental de Managua a la Zona Oriental  capitalina, debido a que los mapas  sobre la Insurrección  en Managua fueron descubiertos  por los altos mandos  de la Guardia Nacional  genocida  y la Oficina de Seguridad  al ejecutar  cuatro masacres  el 12 de mayo de 1979, en Xiloá. Los jefes de ese trabajo  operativo de la Insurrección eran Cristhian Pérez Leiva, Omar Hassan Morales  y Ricardo Orúe Navarro, asesinados  los tres  junto a numerosos valiosos  militantes y simpatizantes  del FSLN clandestino.

Se describe en esta investigación de cómo  el FSLN guerrillero  clandestino  apenas contaba  en Managua con 110  Jefes Guerrilleros, la mayoría mal armados, para dirigir aquella  epopéyica   Batalla de Managua, apoyados, quizás,  con apenas  unos 1,000 Combatientes Populares  entrenados  apresuradamente, para enfrentarse  todos ellos a un Ejército  profesional, de ocupación,   de varios miles de hombres  bien entrenados  militarmente, con armas poderosas como tanques, tanquetas, ametralladoras  calibre 50 y 30, decenas de miles de fusiles  automáticos, con centenares de miles  de municiones, al extremo de que  el coronel esbirro genocida Nicolás Valle Salinas, quien era el Jefe de la llamada  Policía GN  y controlaba  las comunicaciones de la Guardia Nacional, decía repetidamente al momento de la Insurrección: “Tenemos armas y municiones  para combatir  100 años, si queremos”.

Es decir, aquellos  110 Jefes Guerrilleros  y 1,000 Combatientes Populares  eran   como Leónidas  con apenas 300  hombres  en los desfiladeros de la Termópilas  contra varios millones de soldados  persas, muy bien armados, dirigidos  por el brutal Jerjes.

La Batalla de Managua  estaba  calculada  para durar  tres días, sí tan sólo tres días, pues de antemano se sabía  que era virtualmente  imposible derrotar  a la Guardia Nacional  en “el corazón del enemigo”, porque  las fuerzas populares rebeldes, antisomocistas, no eran ni mediamente comparables  con semejante poderío militar de la Guardia Nacional en Managua.

Se contaba  con que en esos tres días  los Frentes de Guerra Benjamín Zeledón Rodríguez, Rigoberto López Pérez, Norte Carlos Fonseca Amador, Central  Rigoberto Cruz Argüello (Pablo Úbeda)  y  Oriental Carlos Roberto Huembes  avanzarían  rápido  sobre Managua, lo cual no ocurrió de ese modo, porque estos  Frentes de Guerra del FSLN clandestino  igualmente  libraban batallas heroicas  como las de Leónidas  contra Jerjes.

Entonces, la resistencia popular revolucionaria en Managua, aplicando la guerra de movimientos  y de desgastes, de ataques  sorpresivos y ofensivos, las de defender posiciones y retirarse, duraron 18  días, hasta que se produjo el célebre Repliegue  Táctico de Managua a Masaya (“Retirada  Táctica”, le llamamos en aquel  momento)  durante los días 27, 28 y 29 de junio de 1979.

También he ampliado  la investigación sobre el Repliegue a Masaya, sobre la defensa de Masaya, sobre la liberación de Jinotepe y Granada.

Mi libro “Insurrección Sandinista Victoriosa  y Repliegue Táctico de Managua a Masaya”  sería de unas 650  páginas al reimprimirlo.  No estoy claro de si la Asamblea Nacional  asumirá  o no los costos de esta  impresión. ¿La presidencia podría asumir  estos costos? 

Repito que apoyado  directamente   por el ahora licenciado Ramón Cabrales Aráuz  Aráuz, Secretario Ejecutivo de la Asamblea Nacional, reinicié una investigación más a fondo de lo que pasó durante la Insurrección Sandinista, o Batalla de Managua, la cual ha dado resultados sorprendentes  sobre cómo fueron distribuidos los mandos del FSLN unificado con apenas 110 Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares entrenados, jefeados todos por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo; sobre cómo se registraron los principales combates que mantuvieron en zozobra a los mandos de la Guardia Nacional somocista, sanguinaria y genocida.

El plan era sostenerse durante menos de una semana combatiendo contra los guardias genocidas  en Managua, y sin embargo la lucha militar tenaz, audaz, inteligente, temeraria en algunos momentos, se sostuvo por 18 días hasta que se dio el célebre  Repliegue Táctico de Managua a Masaya, el cual se produjo  por escasez  casi total de municiones, cansancio en la tropa de combatientes, por la necesidad urgente de evitarnos una masacre de colosales consecuencias mortales y por el apremio de ir a reforzar el Frente Oriental, y a la vez fortalecer la liberación de Masaya, y marchar con tropas revolucionarias élites al asalto y derrocamiento de la dictadura somocista en Jinotepe, Pueblos Blancos y Granada el 18 de julio de 1979.

Inclusive, mediante esta investigación descubrí que además de la masacre general contra la Ciudad de Managua-Capital de Nicaragua  con los bombardeos aéreos y terrestres, hubo trece masacres durante la Insurrección Sandinista capitalina: Waspán Sur, Brigada Camilo Chamorro, Batahola, Colina 110, Kilocho Sur, Hacienda El Vapor, masacre de la familia de doña Angélica González Morales en Ducualí, masacre de la familia Mejía Sánchez en el Barrio El Edén, masacre del periodista Bil Steeward y su  traductor en el Barrio Riguero,  la llamada Masacre de Xiloá, donde en realidad hubo cuatro masacres en el mismo día; y la Masacre del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, en “Piedra Quemada”, Nindirí y en lado Oeste de la Laguna de Masaya. 

Esta investigación me ha permitido, al mismo tiempo, recoger nombres de los Héroes y Mártires caídos en Managua y durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Tengo recogidos unos 800 nombres, y estimo que quizás  voy por la mitad de este trabajo histórico para grabar  en libros y monumentos por siempre los nombres de estos Héroes y Mártires que ofrendaron sus vidas  para que Nicaragua finalmente fuese libre de la opresión del somocismo genocida y de sus amos imperialistas yanquis, también sanguinarios, genocidas y saqueadores de recursos naturales nuestros.

Les estoy remitiendo ese listado de nombres recogidos hasta el momento, incluyendo una lista de los caídos durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, donde, en “Piedra Quemada” y otros lugares, cayeron casi 90 hombres y mujeres patriotas, sandinistas. También estoy escribiendo biografías de estos caídos en Managua.

Por la cantidad de material de esta investigación, mi libro “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya” sería ahora el doble o tripe de su tamaño (segunda edición). Para imprimirlo nuevamente y publicarlo ahora ampliado, necesitamos su apoyo, honorable Comandante y Presidente Daniel Ortega Saavedra.     

 Servidor y amigo sandinista,

Pablo Emilio Barreto Pérez. Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque. Teléfonos: 2270 3077 y 88466187.

 

Listado  todavía incompleto  de  Héroes y Mártires  caídos  en la Insurrección Sandinista en Managua.  En este listado hay  más de 700  nombres, y es posible que  me haga falta la mitad, pues ando recorriendo de barrio  en barrio  en Managua.

 

 

 

Masacre de Batahola, 15 de junio de 1979

Listado oficial de la Asamblea Nacional

Arnoldo Real Espinoza, Silvio Porras García, Alba Luz Portocarrero Ramos, Soraya Hassan Flores,  Linda Graciela Barreto Orozco, Samuel “Samuelillo” Barreto, Allan Álvarez Miranda, Antenor Aguilar,  Carlos Mendoza Montano, Carlos Ortiz, César Vidal Lara Tercero, Denis Argeñal, Eddy Meléndez Morales, Eduardo García,  Eduardo José Argüello Bohórquez, Edwin Gutiérrez, Elías Alfredo Pérez, Enrique Gutiérrez Serrano, Ernesto Cedeño, Fanor Gaitán, Fernando Javier Aguinaga, Francisco Hernández, Francisco Javier Zeledón López, Francisco León Gutiérrez Velásquez, Francisco Rodríguez, Gerardo Omar López, Gustavo González, Horacio José Lorío Hernández, Ignacio Varela, Javier Antonio Martínez  Velásquez, Jorge Corea Briones, Jorge Martínez, Jorge Zapata Borge,   José David Rocha Hernández,   José Domingo Martínez, José Domingo Romero, José Enrique Bermúdez, Jorge José Esquivel Acevedo, José Gonzalo Largaespada Martínez, José Isabel Bermúdez, José Peña Gutiérrez, José Rafael Bermúdez, José Ramón Rayo Suárez, Juan Horacio Rivas Rodríguez, Juan Rafael Bermúdez, Juan María Torrez Espinoza,  Julio Loáisiga, Julio Villalta,  Leonel Morales,  Luis Martínez,  Luis Felipe Montano, Manuel Espinoza Cabrera, María José Sáenz,  Marta Olivia, Mary José Matus,  Mauricio A. Gutiérrez R., Mauricio Alegría, Mauricio Mayorquín, Miguel José Matus, Miguel Velásquez López,  Nelson Berríos Parra, Noel Padilla Pérez, Orlando Núñez Hernández, Óscar Antonio Gutiérrez Serrano, Osbaldo Enrique López Alegría, Pablo Solórzano, Pedro Antonio Tuckler Rugama, Raúl López Flores, René Gutiérrez,  Reyna Carballo, Ricardo J. Munguía Talavera,  Roberto Díaz Meza,  Roger Benito Martínez, Roger Martínez Abarca, Ronaldo Antonio Velásquez Morales, Rubén Mendoza, Samuel Antonio Medal Ramírez,   Víctor Manuel Aguirre Mendoza, Wilfredo Juan Rodríguez, Jazmina Bustamante Peña y Zulema Baltodano Marcenaros.

Suman 82 los masacrados por la Guardia Nacional en Batahola.

Caídos en combate y masacrados en San Judas, “Kilocho Sur” y Hacienda Vapor

Gabriel Cardenal Caldera, René Cisneros Vanegas, Douglas Mejía Obando, Roberto Vargas Batres, Ramiro Córdoba, Ángela Largaespada, Miguel Ángel Fornos, Luis Salgado, Mario Montenegro, Sebastián Blanco, Rodolfo Blanco, Manuel Guadamuz, Ernesto Hernández, Osbaldo “Cosa de Horno”, Segundo Samayoa, Nelson Vargas, William Espinoza, Manuel Calderón, Francisco “Pancho”  Martínez, Henry J. Guerrero, Rolando Delgadillo, Eduardo Mojica, Freddy Mejía Zapata, Francisco Blanco, Eduardo Flores, Armando Arce, Franklin Grameño,  Marta Espinoza, Noel Salinas,  Hermanos Mario y José Santamaría, Freddy Téllez, Donald Cristhian Flores, Manuel Lara, Roberto Alvarado Flores, Julio Peineta, Angélica Lara, Ramiro Martínez, David Casaya, Roberto Álvarez Morales,  Alejandro Jirón, Marcos Morales, Norma Guevara, Marvin Carrión, Marvin García, Roberto José “Chele” Andara Ortega y David “Elio”, “Chino” Matus Ortega. También: Manuel Torrez Espinoza, Walter García, Cristian Eduardo Flores,  Julio César Tukler, Heberto Salinas, Cristóbal “Tico” Martínez, Patricia Blanco, Manuel “Curro” Mendoza, Arsenio Orozco, Sandra Salgado, Aldo Chavarría, Marbel Guadamuz, Freddy Mejía Zapata, Otoniel González, Julio  César López P. y Uriel Areas.  Roberto José “Chele” Andara Ortega, ¿dónde  cayó?,  ¿en San Judas  o  en el Kilocho Sur?

Otros  caídos  en San Judas:

Guadalupe Jirón, Marvin  Marín, Carmen Berríos M.,  Nubia Palacios F., Juana Castillo G., Ernesto  Hernández  Cruz, Francisco Salvador Munguía, Roberto Antonio Munguía, César Antonio Espinoza, José Félix Ramírez, Alfredo Martínez, Henry Guerrero, Luis Salgado, Mario Montenegro, Francisco Hernández, Norman Detrinidad M.,   Marta Espinoza Q.,   José Cordero M., Joaquín Alvarado P., Samuel Alvarado R., Eddy Sandoval , Efraim Vargas,  Orlando Santana,  Pedro Cuadra U., Isidro Ramírez,  Juan P. Sevilla, Marvin Vanegas P., William Vanegas P., Germán Sotelo M., Francisco Ríos N., Silvio Briceño M.,  Luis A. López Q., José A. Ureima, Denis Moreno, Celso Dominguez, Marcos A. Morales Ch., Sergio Guevara R., Carlos Aguirre M., Manuel Cubillo M.,  Carlos Quiroz R.,  Marvin Alemán O., Marvin Santamaría, Juan Hidalgo C., David Hidalgo C., Joel Rodríguez L., Marvin Baquedano Arminio Guadamuz.

Médicos asesinados de San Judas por la Guardia Nacional en plena Insurrección, fueron capturados en San Judas: Doctora Erlinda López Osorio, Róger Osorio y José Dolores Fletes.

Este listado es todavía incompleto. Víctor Cienfuegos Aburto  asegura que los caídos  en la Zona Suroccidental  fueron casi 200.

Caídos o masacrados en la Colina 110.

13 de junio de 1979

Listado todavía incompleto

Marvin “Viejón” Úbeda Acuña, Ernesto “Tito”, “Cara de Vaca” Sánchez, Carlos “Monito” Juárez Cruz, Lorenzo “Lencho Calilla” García, Nordia Ester “Esteliana” González Hidalgo, Franklin “Negro Hogson”, Martín Vargas (era un niño de 13 años), Ernesto “Pata de Chicle” Pérez Briones, Elizabeth “Jinotegana” Méndez, Antonio “Chino Cebolla” Cruz Gómez,  Germán “Perro Mocho” Miranda Toledo, Sergio “Mimado” López O., Francisco Javier Cerda, Saturnino “Mimado” Ortiz,  Ricardo Flores Rayo,  Carlos “Tuco” Pérez, Sebastián “Dormido” Ríos,  Víctor “Pelón” Osorio Meneses,   Óscar Omar “Judito” Téllez Sánchez,  José Hildebrando “Shaquespeare” Sancho.

César Téllez Sánchez, uno de los jefes y sobrevivientes  de esta Masacre de la Colina  110,  asegura que los muertos o caídos  en este sitio oriental de Managua fueron 37, ocho de ellos desconocidos  (porque eran de otros vecindarios de Managua), y 25  oficialmente enlistados    por la Asociación de Combatientes Históricos  y la Asociación de  Madres de Héroes y Mártires  del Barrio Manuel Fernández (antes Laureles Norte).

Sin embargo, en ese listado  sólo aparecen  21, según el listado  expuesto aquí  y cotejado  con César “El Chino” Ampié  y César Téllez  Sánchez.  “Chino”  Ampié  era el segundo jefe de esta Columna Manuel Fernández Mora; el primer jefe  era  Marvin “Viejón” Úbeda Acuña (campesino jinotegano), y César Téllez  Sánchez  uno de los jefes de escuadras.

En los primeros días del mes de abril de 1979  había caído  Manuel Fernández Mora, uno de los fundadores de esta  Columna Manuel Fernández Mora.

Se agrega a este listado  del Barrio “Manuel Fernández Mora”,  Carlos “Monito” Juárez Cruz, caído el nueve de junio, el día que arrancó la Insurrección Sandinista.

Los  testimonios de  de “Chino”  Ampié  y César Téllez Sánchez  indican que los sobrevivientes de  esta Masacre de la Colina 110  fueron:

Gustavo García Núñez y Carlos José  Portillo, caídos ambos después  en la década del 80; “Chino”  Ampié, César Téllez Sánchez, Javier Téllez Sánchez, Marvin “Válvula Quemada” García, Raúl “Marcos” Vivas Quinteros, Leonardo “Julián Chan”  López, Ángel “Cara de Piña”  Cruz, Javier “Chintano” Martínez,  José Dionisio “Chele Guerrero”  Osorio (quedó lisiado), Carlos “Tuza”  Acosta (lisiado), Miguel “Manitos”, herido grave, no se conocen los apellidos;  “Muco” Martínez, José Luis “You” Martínez, Mario Martínez, José “Chema”  Rivas Quinteros,  Milton “Panza” Lezama, Javier “Pato” Taleno y los dos hermanos  Marvin y dos más, apodados  “Tribilines”  y “Gatos”.

También se consideran sobrevivientes de esta Masacre de la Colina 110  el doctor Julio Acuña, responsable actual de Partidor Políticos en el Consejo Supremo Electoral,   pues su tendencia  del FSLN lo había asignado  a integrarse  en esta Columna Manuel Fernández Mora  esa misma mañana del 13 de junio, pero a la vez lo desviaron a cumplir otras tareas  militares en  rumbo al Aeropuerto Las Mercedes  (hoy Sandino)  y Juan Carlos “Marcial” Soza Aragón, quien igualmente  fue enviado a  otras misiones  combativas  el 12 de junio  en la y tarde. Soza Aragón es actualmente  el vicepresidente  nacional de la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos  Carlos Fonseca Amador.

MASACRE EN Waspán Sur:

Berta “Fany” Díaz Hernández, Marta Gioconda García, Edgard Sandoval Mendoza, Mauricio Lara Detrinidad, Armando Bonilla Cuarezma y Ramón Sánchez Urbina.

Listado de caídos  en Waspán Sur:

Bladimir  Chávez Calderón, Douglas Fernando López Niño, Marvin López Niño, Omar  Gallo Rocha, William Ramos García,  Alfonso Rojas Torrez, Silvio Javier Espinoza  Navarrete, Francisco Javier  Jiménez Alvarado, José Ernesto Jiménez Alvarado, Ramón Alfonso Zúniga Rizo, Melvin Castro Blessing, Julián de Jesús Palacios Herrera, José Luis Jarquín  Montealegre, Silvio José Palacios Aguilar, Ronaldo  José Saldaña Zambrana, Jorge Antonio  Castillo Acevedo, Bayardo Monterrey Silva  y Mario Baca García.

Masacre de Brigada Camilo Chamorro:

Fidel Caldera Azmitia, Esmeralda Torrez, Darwin Torrez, Andrés Urbina, Luis Álvarez, César Augusto Solís, Juan Arce, Mario Díaz, dos hermanos Rivas, Carlos Ramírez Flores y Mario Ayala.

 Masacre en Xiloá:

Cristhian “Inca” Pérez Leiva, Omar Hassan Morales, Ricardo Orúe Navarro, Bayardo Martínez, Alfonso González Pasos, Constantino Chamorro Mejía, Juan Bosco González Chamorro, Francisco “Jardinero”, Sandra Salgado Roque, “Sandra” y “Carmen”.

Masacre de Bil Steeward en el Barrio Riguero:

Bil Steeward y su ayudante Francisco Espinoza

Masacres de las familias Mejía Sánchez y de doña Angélica González, en Barrio El Edén:

Las hermanas (jovencitas las tres) Marta Elena, Ruth del Carmen y Esperanza Mejía Sánchez y la abuela de éstas Petrona Mejía Sánchez; y Wiston Valverde. Germán Martínez,  Julio Martínez, Aura Martínez, Ileana Jarquín Palacios, Roberto González  y dos niñas gemelitas, hijas de Ileana   Jarquín Palacios y Germán Martínez. Héctor Orozco Valverde  y Domingo Leonel Guerrero.

Caídos de la  Columna “Perros Negros” del Barrio San José Oriental

Esta Columna de los “Perros Negros” llegó a tener 52 integrantes, los cuales combatieron en los Barrios San José Oriental, Paraisito, “Campo Bruce” (Rigoberto López Pérez), Riguero, Reparto Dorado y en el Puente El Edén.

Iniciaron sus operaciones ejecutando emboscadas relámpagos y arrebatándole  armas de guerra a los guardias nacionales.

Una de sus miembros era Marta Lorena López Mojica, esposa de Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez, asesinados ambos por la GN somocista genocida en “Las Cuatro Esquinas” de la Comarca Las Jagüitas al momento en que iba en marcha el Repliegue Táctico de Managua a Masaya el 28 de junio de 1979, en la madrugada.

Cayeron 38 compañeros del grupo combatiendo heroicamente y son los siguientes:

José Alberto Velásquez                             Sergio Lacayo Membreño                                  Francisco Ortega García

Ricardo Membreño Morales                      Rosa Martínez Ubieta                                        Eberando Godoy

Jorge Luis Orozco García                        Douglania Calero                                             Manuel Sánchez

Denis Alfaro López                                  José Arnoldo Hernández                                    Juan López García

Walter Morales Espinoza                          Bertha Martínez Ramírez                                     Carlos López Gómez

Octavio Sandino Valle                             Sucre  Y Elena Rosales                                        Ángela Delgado Silva

Alfonso Alvarado Rivas                             Azucena Delgadillo Rodríguez                            Genaro Oporta

Francisco Fuertes                                      Moisés Rodríguez                                              Carlos José Ramos Bermúdez

Martha Lorena López Mojica                              Mauricio Briones                                                Ricardo Oviedo Roa

Roberto Hernández                                  Jerónimo Canales                                               Carlos Armando Sevilla

Rolando Martínez                                    Enrique Cortez Solano

Isidro Montes                                         Bolívar Alberto Sequeira

Rafael Lacayo Membreño                         Emilio Andrade González

Julio Lacayo López                                  Antonio Hernández Salmerón

 

En otra lista de caídos del Barrio San José Oriental, están los siguientes:

Rolando Martínez, Jerónimo Canales, Enrique Cortez Solano,  Emilio Andrade González, Manuel Sánchez, Juan López García, Francisco Ortega, Jorge Luis Orozco, Ricardo “Ché Huesito”  Morales, Rosa Uriarte, Julio Membreño (padre e hijo del mismo nombre y apellidos) y Denis Alfaro.

Según este listado, en el Barrio San José Oriental cayeron 52 Combatientes Populares.

Colonia Catorce de Septiembre:

José Ángel Benavidez, Jaime Meza, Douglas “Domingo” López Niño, Edwin Rodríguez Guzmán, Rafael “Cabeza de Mapa” Rodríguez Guzmán,  Hermanos Carrillo, Francisco “Beatle” Hernández Cisne, Óscar “Monky” Aráuz, William “Negro William” Martínez, Ramón “Sueño” Chavarría, Leonel “Ojón” Salgado Blanco,  Marcos Carrión, Carlos Blass, Giovany “Choricín” Cárcamo.

Aquí son 15, listado incompleto

En Colonia Nicarao:

Amed Aguilar, Anita Morales M., Arturo José Martínez, Amilcar Briceño, Bayardo A. Herrera, Claudia Miranda J., Cela Patricia Amador Cisneros, Concepción Calero, Carlos José Escobar Benítez, Carlos José Aburto, Carlos Alberto Navarrete,  Carlos Antonio Navarro,  Carlos Aguirre, Carlos Velásquez L., Carlos Quintero, Douglas López Niño, Eliseo Antonio Duarte Talavera, , Emilio E. Boquín C., Ernesto Hernández G., Ernesto Reyes Ramírez, Francisco Javier Soto Calderón, Fernando Aguilar R., Felipe de Jesús ortega S., Germán Antonio Esquivel B., Genaro H. Tapia M., Guillermo Antonio Navarro S., Gabriel Castillo R., Henry Tablada R., Henry Urroz R., Jonathan Amador Cisneros, José Ángel Benavidez A., José Daniel Martínez, José A. Montenegro R., Juan Mendoza Brenes, Juan Espinales M., Juan de Dios Martínez, José Calero, José Ignacio Acevedo López, Javier Briceño H.,  Jorge Martin Salgado O., José Luis Blandón G., Karla Vanesa Hernández G., Leonardo A. Martínez R., Luis Medrano, Luis Antonio Ojeda, Luis Felipe Nicaragua, Marta del Socorro Barbosa Cerda, Mary Aguilar Uzaga, María de los Ángeles Cajina,  María Linert Martínez, Marta del Socorro Salablanca H., Manuel Salvador Barrantes Miranda, Michel Chow Duarte, Manuel Antonio Escobar Pereira, Marvin  Hernández G., Martin Salvado Q., Manuel Enrique Valdez L., Miguel A. Gómez Irías, Magnery Pérez Miranda, Noel Molina, Óscar Saballos S., Ofilio Acevedo, Omar Francisco Díaz Morales, Pedro Leonardo Martínez, Pedro Armengol Martínez, Pedro A. Vargas G., Rosa Esperanza Valdez L., Reyna Berta Castellón, Richard Tercero G., Ronald Castillo Mayorga, Rogelio Sampson, Rodolfo  Altamirano, Ricardo Sin, Ronald José Castillo López, René Berroterán Guardado, Roberto Suárez M., Roberto “Pradito” Prado,  Santos Espinales P., Sergio Carvajal, Thelma Gutiérrez López,  Trinidad A.   Alvarado R., Wellington Mayorga D., Wiston Isidro Valverde Q., William Aguilar G. y Francisco Cerda G.

Aquí son un total de 85

En Acahualinca:

Augusto René Cisneros Vanegas, Arnoldo Real Espinoza, Juan Carlos Ruiz Romero, Guillermo Andrés Flores Salgado, José del Carmen Martínez Gómez, Rosario Picado Dávila, Gonzalo León Duarte, José Ruiz Silva, Enrique Molinares, Justo Pastor Castillo, David Orlando López,  Luis Antonio García Blanco, Óscar Ramírez Acuña, Wilmer Escobar Navarro, Domingo Salgado, Juan René Ríos, Walter Doña, Alfredo Silva, Modesto Bejarano, Otoniel González, Guillermo Antonio Reyes, José Leonel Zelaya Jarquín, Miguel Ángel Aguilar, Guillermo Hernández,  César Lara, Denis Tercero, Daniel Amador y Asdrúbal Torrez Lanzas.

Aquí suman 28.

Barrio “El Espanto”, hoy Andrés Castro:

Berta Calderón Roque, Óscar Martínez y Yolanda “Doctorcita” Mayorga Leiva.

Barrio  La Fuente:

Francisco Talavera Alaniz, Isidro Centeno  y “Palestino” Castrillo.

Aquí suman 3, listado incompleto

Bello Horizonte:

Javier Corea Solís, Marta Lucía Corea  (caída en el Repliegue a Masaya), Hermanitos Gina y Pilín Amador, niño de apellido Poesí, Francisco Reyes y José Ramón Bárcenas Terán.

Aquí son siete caídos, listado incompleto.

Barrio  Isabel Urbina (Adolfo Reyes):

Adolfo Reyes, Eugenio López  Hernández, fueron  asesinados  por  la Guardia Nacional somocista  y “Los Luchos”  que eran agentes de la Oficina de Seguridad, controlados  directamente por el sargento Alberto “Macho  Negro”  Gutiérrez.

En Ducualí:

Marcos Antonio “Payo Runga” Solano Sánchez, uno de los Combatientes Populares más famosos de este vecindario de Managua.

Fátima del Rosario Mejía Jiménez, Enrique Mejía Jiménez, Rafael Ángel Aguilar, Carlos Galeano,  José Rolando Cerro Galeano, Pablo Emilio López Sánchez, José Luis Martínez Rizo, Juan Pablo Leiva Arana, Mario Alberto Acevedo Flores, Eddy Antonio Acevedo Flores, José David Cardoza Bustos,  César Augusto Silva, Saúl Bernardo Tercero Leiva,  Lázaro Javier Arce, Denis José Rivas Morales, Donald Ibarra Fernández, José Eduardo Pérez Téllez, Carlos Miguel Palacios N., Jorge Iván Rojas Siú, Luis Omar Rosales Cruz,  Balford Antonio Caligaris, César Augusto Vega, José Alberto Rocha Idiaquez, Carlos Alberto García Pavón, Julio César Rodríguez García, Marta Lorena Elizondo Navarrete, Efraim Murillo Laguna, Ricardo Murillo Laguna, Manuel Murillo Laguna, Emma Josefina Mairena Reyes, Norlan Bismark Mairena Reyes, Delma Mercedes Medrano González y María Teodora Condega.

En Ducualí cayó también Oscar Lino Paz Cuba, cuyo nombre tiene ahora un vecindario de la Carretera Norte.

Aquí suman 42, listado incompleto

Barrio Venezuela

Ramón Hermógenes Juárez González, Janet Sánchez  Méndez, Armando José Estrada Flores,  Francisco Muñoz García, Julio Obando Navarrete, Francisco Corea Vado, Pedro Páramo, José Luis Martínez Rizo, Martín Guerrero Sandoval, Marvin Antonio Silva, Dora María Montoya, Yamil Castrillo, Miguel Loyola, Henry Antonio Pichardo, José Antonio Pichardo, Miriam de Pichardo.

Diez de Junio, antes “Luis Somoza Debayle”:

Jackson Jácamo Alvarado, Hamlet García, Gonzalo Díaz, Ernesto Gutiérrez, Jacinto Baca Jerez, Leonel Blanco, Leonel Mendoza, Eduardo Jerez, Guillermo López M., Francisco Moreno A.  y Jack Mayorga Moreno.

Este listado de la Diez de Junio está incompleto.

Santa Rosa:

Francisco Meza Rojas, Juan Ramón Amador Bermúdez, Jaime Rolando Valle Cabrera, Lenin Antonio Vásquez Campos,  William “Culin” Gutiérrez Serrano,  José Cristóbal Urbina Jarquín, Mario Max García Mantilla, José Ismael Pérez Romero, Pedro Enrique Navarrete Vanegas, Minar del Socorro Rueda Rodríguez,  Herminio José “Samuel” Guadamuz, Miguel Ángel Rivera Ríos,  Danilo José Corrales Flores, Carlos Alberto Picado Rodríguez, Gustavo Elías Morales  Mayorga,  Armando José “Negrito” Jiménez y  Domingo José Camacho Reyes.

Aquí se cuentan 17.

Barrio Larreynaga:

Ernesto “Tito” Ruiz,  Mauricio Mayorga, Rodolfo Salgado, los  hermanos Daniel, Raúl y Ramón García López, Ruth Membreño, Gustavo Adolfo  Huembes (hermano de Carlos Roberto Huembes), Alejandro Navarrete Cárdenas.

Riguero

William Duarte Orozco, Sandra Patricia Rizo, Roberto Prado  Castillo, Marvin Flores Tapia, César  Espinoza, Ricardo López Galeano. Elio Sánchez Williams, Francisco Ocampo  y Mauricio Fajardo.

San Cristóbal:

Julio  Palma Chavarría, Isabel Mayorga.

Colonia Centroamérica:

Osman Chamorro Lee, William Orozco Hernández, Danilo Aguirre Aragón.

Unidad de Propósitos:

Danilo González Solórzano, Noel Téllez Mendieta, Armando Martínez Mora.

Colonia Maestro Gabriel Morales:

William Pacheco.

Barrio  Selim Shible:

Roberto Antonio Argeñal  Valle.

Este listado es incompleto todavía.

En OPEN III (Ciudad Sandino):

Adolfo Aguirre Stadthagen, Miguel Vallecillo, Jorge Hernández, Alberto García Meléndez, Mayra Baltodano, Miguel Hernández Hernández, José Medrano Narváez, Gustavo Arnoldo Caldera, Germán Antonio Yaritza, José Martin Cano, Adolfo Nicolás Serrano, Jorge José Bonilla, Guillermo Flores Velásquez, Antonio Aráuz  Velásquez, Juan Francisco Paguaga y Raúl Treminio. Listado incompleto.

Vecindarios de la Carretera Norte, listado suministrado  por Arsenio Solís González, quien fue miembro de la Columna José Ángel Benavidez:

Víctor “Diente de Lata” Romero, María de los Ángeles “Chelita” Largaespada (esta fue capturada junto a una joven identificada como “Morena” por la GN genocida en las cercanías del Aserrío Carlos Morales Orozco. Ambas fueron torturadas, violadas, asesinadas, descuartizadas y finalmente les pegaron fuego con combustible); Luis Antonio “Luis Combativo” Ojeda, Fernando Roberto Portobanco, Carlos Sánchez, Mario Ayala, Manuel Molina, Carlos Morales Gutiérrez, Carlos “Pelón” Cabrera, Juan Manuel “Juanillo” García, Alejandro Peña Vargas, Napoleón Altamirano, Jorge Gregorio Alemán, Luis Roberto y Francisco José Cruz Aguirre, Denis Alberto Tenorio Bellanger, Francisco Olivera, Alfonso Rojas Torrez, Tania Quezada, Herminio “Samuel” Guadamuz, Miguel Gutiérrez, José René Bravo, Eduardo Ordóñez, Henry Garmendia, Mario Jerez, Félix Vega, Hermanos Rodríguez, Ramón Ignacio “Wilbert” Mejía, Denis “Dog” Hernández, Carlos José Alvarado, Toy José Morales Enríquez, Sergio “Roger” Guevara, Roldán Paz Cubas, Óscar Lino Paz Cubas.

 

Monseñor Lezcano (estos  son caídos  en los combates, no en la masacre de Batahola):

Es  sabido que la inmensa mayoría de los masacrados por la GN en Batahola eran de Monseñor Lezcano, Colonia Morazán, Acahualinca y Linda Vista. También cayeron decenas de hombres y mujeres jóvenes durante la Insurrección en el propio Barrio Monseñor Lezcano, entre otros, los siguientes:

Danelia Hernández  Artola, Jorge Hernández, Roberto Díaz, Samuel Medal, Manuel Espinoza, Óscar Mayorquín, Pedro Tuckler, Víctor Centeno, Daniel Ávalos, Gustavo González, Antonio Orozco, Óscar Dominguez, Nelson Berríos, Rubén Vílchez, Sergio Vallecillo, Víctor Manuel Mendoza Aguirre, Wilfredo Martínez, Carlos Bayardo García Navarro, Francisco León Gutiérrez, Juan Celestino Arias Carranza, Humberto Pérez Jirón, Osbaldo Francisco  Hernández,  Sergio Antonio  Brenes Montenegro, Yemin Rocha Avendaño,  Pedro Pablo Herrera Tercero, Nelson Barrios, Óscar Domínguez, Antonio Orozco, Gustavo González,  Víctor Centeno, Manuel Espinoza y   Roberto Díaz M.

Aldo Chavarría, ¿dónde cayó en Managua?

Caídos durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, casi todos en “Piedra Quemada”

Aristeo Benavidez, Carlos Paco Miranda, Marta Lucía Corea Solís, Marlene Fátima Aguilar Uzaga, Cela Patricia Amador Cisneros, Raúl Areas Chamorro, Manuel Barrantes Miranda, Jorge Antonio Bermúdez García, Eva Margarita Bonilla Zúniga, María Daniela Bravo Medina, Bosco Javier Cáseres Altamirano, Ronald Fisher Ferrufino, Alejandra Emelina Campos Escobar, Raymundo José Canales Baltodano, Irma de Jesús Castellón Cerrato, Pabla Corea Campos,  Manuel Salvador Cuadra Pérez, Daniel Enrique Chavarría, Ariel Darce Rivera, Carlos Alberto Dávila Sánchez, Marta Lorena López Mojica, Manuel Esteban Flores Oporta,  José Bladimir Fuertes Guadamuz, Mario Ramón Gabuardi Castillo, Carlos Manuel Gómez Sequeira, Óscar Antonio Gutiérrez Serrano, Julio César Juárez Roa, Osbaldo Antonio Largaespada Lagos, Mario Antonio Macías Paredes, Edmundo José Maltez Delgado, José Dolores Maltez Flores, Norman José Maravilla Navas, José Luis Marín Gaitán, Armando Martínez Mora,  Daniel e Hipólito Martínez Guzmán, Rolando José Rivera, José Santos Mayorga Alemán, Domingo Matus Méndez, Felipa Mejía Membreño, Andrés Edgard Mendoza Martínez, Denis Miranda Corrales, Gustavo Elías Morales Mayorga, Ernesto Navarro Jiménez, César José Ortiz Flores, Roger Ortiz Padilla,  Julián de Jesús Palacios Herrera, Juvenal Palacios Morales, Francisco René Polanco Chamagua, Manuel Salvador Reyes Montiel, Ronald Rizo Herrera, Juan Ramón Rizo Villagra, Roger Rodríguez Rivas, Luis Antonio Romero Orozco Freddy Sandoval Cáseres, Francisco Iván Salgado Gómez, Roberto José Sirias Acevedo, Ricardo Sú Aguilar,  Miguel Ángel y Marcos Antonio Tapia Gutiérrez, José Téllez Alvarado, Joaquín Valle Corea y Marta Villanueva Román, Mario Ramón “Machito” Membreño Jiménez,  conocido también como Mario Ramón Jiménez;  Raúl Treminio, Noel Téllez Mendieta  (caído  en Bajada a Laguna  de Masaya). Lissette “Negra” Ruiz, iba  con “Chico Garand”  Guzmán Fonseca; combatió en Bello Horizonte  y cayó frente al Coyotepe.

Julio Obando, ¿caído  en el Repliegue a Masaya? Isabel Mayorga,  con seudónimos de “Marito” y “Chelín”, ¿cayó en el Repliegue a Masaya?   Augusto Almendárez, ¿desaparecido en el Repliegue a Masaya?;  Bladimir Guerrero  y Lucía  Barberena, caídos, sin confirmación, en “Piedra Quemada”  durante el Repliegue  a Masaya.  Juliana Jirón  y Orlando “Culona” Picado, ¿caídos en Repliegue a Masaya? Carlos López Hernández, ¿cayó en Piedra Quemada? Douglas Duarte, ¿dónde cayó?

Lissette “Negra”  Ruiz  iba con “Chico Garand” Guzmán Fonseca  y cae  frente al Coyotepe cuando Guzmán intenta  pasar con heridos  por el Oeste de la gasolinera.

Francisco  y Martín  Ocampo,  del Barrio Riguero, caídos en el bombardeo  aéreo sobre Nindirí  el 28  en la tarde. Eran del Ballet  Folklórico del Barrio Riguero.

Listado sin biografía de estos otros 17 caídos en el Repliegue a Masaya:

Augusto César Almendárez Telica, Rogelio de Jesús Avilés Pérez, Jacinto Dávila Zeledón, Mauricio Enrique Fajardo Pérez, Luis Noel Hernández Polanco, Carlos Alberto Jarquín Silva, Freddy Arsenio Jiménez Pérez, Valerio Antonio Madriz, Marlene Mena Peña, Denis Gertrudis Muñoz Centeno, María Teresa Orozco Peña, Gerardo Alberto Rocha Lugo, Denis Ruiz Flores, Guillermo Antonio Sáenz Salas, Marcos José Sánchez Zárate, Orlando Talavera Alaniz y Roberto Zamora Loáisiga. ¿”Flor de Pino”  cayó  en Nindirí?

Suman 81 los caídos o masacrados por la Guardia Nacional  durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, los días 27, 28 y 29 de junio de 1979.

Replegados de Managua, caídos en Masaya y Jinotepe

César Augusto Silva, Walter Mendoza Martínez, Santos Sobalbarro Blandón, Danilo Aguirre Aragón, Rolando “Cara Manchada” Orozco Mendoza, Justo  Rufino Garay Mejía, Martín Castellón Ayón, Miriam Tinoco, Paúl González, Frank Toruño e Ismael Castillo.

Estimo que apenas voy por la mitad de nombres de caídos (Héroes y Mártires) en Managua  durante la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final, porque he recorrido apenas la mitad de los vecindarios involucrados en la lucha insurreccional armada contra la tiranía somocista en junio y julio de 1979.

Por ejemplo, hace falta recobrar los nombres de los 36 Mártires sepultados en un predio o patio del Instituto Experimental México, en Bello Horizonte, donde funcionaban los Hospitales Clandestino en este Colegio México y el Silvia Ferrufino Sobalbarro.

Eran heridos graves, la mayoría de ellos desconocidos. Les preguntábamos los nombres mientras eran atendidos en condiciones muy precarias  por los médicos que colaboraron con nosotros  en la lucha insurreccional en Bello Horizonte, y de esa forma logramos sus nombres. Les pusimos una crucita con sus nombres en cada tumba.

Hicimos un listado en un papel informal. No recuerdo quién guardó ese papelito con esos nombres.

Jamás nos imaginamos la siguiente crueldad de los admiradores y seguidores del somocismo sanguinario genocida, pues en cuanto fue nombrado un director neosomociano en el México, al comienzo del gobierno de Violeta Barrios viuda de Chamorro, a las tumbas les mandaron a echar cemento y también borraron los nombres de estos Mártires.

En el lado Oeste del Patio de la Iglesia Sagrada Familia (Barrio Ducualí, “Cuna de la Insurrección) también fueron sepultados varios caídos en la Zona Oriental de Managua. Allí también les echaron cemento a las tumbas.

Pegado a la Iglesia de la Colonia José Benito Escobar Pérez (Américas Dos)  también se sepultaron cuerpos de compañeros caídos en la Insurrección, y asimismo les echaron cemento encima.

En patios de casas particulares se sepultaron a decenas de caídos en Managua, pues en medio del fragor de los combates, Combatientes Populares, familiares y amigos no podían moverse hacia el Cementerio Oriental.

Los sandinistas de Managua requerimos de construir un gran monumento en el cual se coloquen estos nombres de los Héroes y Mártires caídos en la Capital y durante el Repliegue a Masaya, tal vez con una pantalla electrónica gigante, para que estos nombres jamás sean olvidados, porque gracias a ellos y ellas, hoy somos libres de aquel sistema somocista-yanqui de opresión dictatorial, sanguinario, cruel, atroz y genocida, que además servía  para matar a mucha gente, saquear el país, mantenernos secuestrados de forma forzada, violar mujeres y descuartizarlas.

 Listado breve de participantes directos, testigos y sobrevivientes del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, en 1979

Comandante Carlos Núñez Téllez, uno de los nueve Comandantes de la Revolución Sandinista, jefe del Estado Mayor del Frente Interno, uno de los jefes de la Insurrección, u Ofensiva Final en Managua, uno de los jefes del Repliegue Táctico a Masaya, ya fallecido en octubre de 1990. Fue presidente del Consejo de Estado y de la Asamblea Nacional. Es considerado el Padre de la Constitución Política del Estado Moderno actual.

Núñez Téllez era originario del Barrio Zaragoza de León. Perteneció a una familia luchadora, revolucionaria, ejemplar, de la Ciudad de León, donde fue tipógrafo en una imprenta, estudiante universitario, y finalmente uno de los jefes de la Tendencia Proletaria en el Frente Sandinista de Liberación nacional.

William “Aureliano” Ramírez Solórzano, uno de los tres jefes de la Insurrección Sandinista Victoriosa en Managua y del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, ya fallecido. Formó parte del Estado Mayor del Frente Interno con los Comandantes Carlos Núñez Téllez y Joaquín Cuadra Lacayo.

Este Estado Mayor General del Frente Interno (Managua, Carazo, Masaya y Granada) se ubicó en varios sitios durante la Insurrección: en el Reparto Dorado, en la Iglesia Sagrada Familia y en el Barrio Paraisito. “Aureliano” Ramírez Solórzano aparece a la cabeza del Repliegue de Managua a Masaya en una de las fotos emblemáticas tomadas por Pablo E. Barreto Pérez en el trayecto por encajonadas de Veracruz hacia “Piedra Quemada”, donde, además, Barreto hizo fotos dramáticas de los compañeros y compañeras alcanzados por los charneles de las bombas de 1,000 libras y de los rockettes.

Ramírez Solórzano fue Comandante Guerrillero. Ocupó varios cargos con rango de ministro en el Gobierno Revolucionario sandinista, y fue diputado por el Frente Sandinista en la Asamblea Nacional. Fundó la Radio 580, la cual sigue funcionando exitosamente, en poder de su hijo Amaru Ramírez.

Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, uno de los Jefes Guerrilleros de la Insurrección Sandinista Victoriosa en Managua y del Repliegue de Managua a Masaya.  Antes del estallido de la Insurrección, el 9 de junio de 1979, era el responsable militar de la Tendencia Guerra Popular Prolongada del FSLN clandestino, en Managua. Fue el jefe del Frente de Guerra de Villa Progreso a la Carretera Norte, incluyendo los vecindarios Waspán Sur, Colonias Xolotlán, Miguel Gutiérrez, San Jacinto, Américas Uno, Rubenia, Aserrío Carlos Morales Orozco y el lado Este de Bello Horizonte.

Fue uno de los Jefes del Batallón Móvil Rolando Orozco Mendoza para liberación de Jinotepe, San Marcos, San Rafael  del Sur y la ciudad de Granada. Después del Triunfo de la Revolución fue Comandante Guerrillero, Delegado del gobierno revolucionario en la Región IV y ministro de Comercio Interior.

Cabrales Aráuz es economista y administrador de empresas. Actualmente es Secretario Ejecutivo de la Asamblea Nacional.

Joaquín Cuadra Lacayo, uno de los tres Jefes Guerrilleros del Estado Mayor General del Frente Interno en la Insurrección u Ofensiva Final en Managua  y del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.  Después del Triunfo de la Revolución fue Comandante Guerrillero, jefe del Estado Mayor del Ejército Popular Sandinista y jefe del Ejército de Nicaragua.

Osvaldo Lacayo Gabuardi. Fue uno de los tres miembros del Estado Mayor Conjunto del FSLN en Managua. Fue uno de los Jefes Guerrilleros de la Insurrección en Mangua y del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Fue Comandante Guerrillero. Fue Mayor General del Ejército Popular Sandinista. Desempeñó diversos cargos gubernamentales durante el régimen revolucionario. Actualmente, está integrado a accionar empresarial familiar en Managua.

Comandante Walter “Chombo” Ferrety Fonseca, ya fallecido. En la Insurrección u Ofensiva Final de Managua fue el jefe de la Columna Oscar Pérez Casar,  conocida también como  “Liebre” y “Columna Caza Perros”. Fue uno de los jefes del Batallón Móvil Rolando Orozco Mendoza en la liberación de Jinotepe y de Granada. Fue Comandante Guerrillero y uno de los primeros jefes de la Policía Sandinista. Falleció en un accidente de tránsito. Una de sus hijos es Niquirana Ferrety Méndez, quien trabaja en la Alcaldía de Managua.

Marcos “Salvador” Somarriba García, ya fallecido, fue Comandante Guerrillero sobresaliente. Somarriba García era uno de los jefes guerrilleros que comandaba las tropas de Jefes Guerrilleros, Combatientes Populares y Milicianos en el Barrio Santa Rosa, en la Carretera Norte, en la esquina de Portezuelo,  Barrio Blandón (hoy Costa Rica)  hasta los llamados “semáforos de la Robelo”, en el cruce de la Carretera Norte.  Fue uno de los jefes insurreccionales en Managua y del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Antes del estallido de la Insurrección Sandinista en Managua trabajaba directamente con el Comandante de la Revolución Luis Carrión Cruz y con Carlos Roberto Huembes, miembro suplente de la Dirección Nacional, asesinado por la Guardia Nacional somocista genocida y la Oficina de Seguridad (OSN) dentro del Reparto Dorado,  por una supuesta delación.

Llegado a Masaya, fue uno de los jefes guerrilleros, con César Augusto “Moisés”  Silva, encargado de defender y consolidar la liberación de la “Ciudad de las Flores”, y, por supuesto, de combatir fieramente a los centenares de guardias somocistas genocidas atrincherados en los cerros de La Barranca y del Coyotepe, en la Fábrica de Clavos INCA y en la llamada Hielera, ubicada en el Barrio Santa Rosa, todos ubicados en el lado Norte de la Ciudad de Masaya, hacia donde las tropas de la Guardia Nacional  habían huido, al ser derrotadas en sus 16 cuarteles interiores de la Ciudad de Masaya.

“Salvador”  Somarriba García fue Comandante Guerrillero y de Brigada. Fue Jefe Nacional de las Milicias Populares Sandinista, Jefe de la Dirección Política del Ministerio del Interior, viceministro del Instituto Nicaragüense de la Costa Atlántica, Delgado del MINT en la Región I. Precisamente trabajando en el Norte del Caribe falleció durante un accidente aéreo el 13 de agosto de 1982. Tenía apenas 29 años cuando murió.

Mónica Baltodano Marcenaros. Jefa Guerrillera GPP antes y durante la Insurrección en la Zona Oriental y Norte  de Managua. Fue una de los tres jefes  del Estado Mayor Conjunto del FSLN en Managua con Raúl Venerio Granera y Osbaldo Lacayo Gabuardi.  Fue  asimismo,  una de los Jefes Guerrilleros durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Fue Comandante Guerrillera. Fue ministra de la Presidencia durante el régimen revolucionario sandinista, fue concejal por el FSLN en Managua, en el período 1990-1994, diputada departamental de Managua por el FSLN, es la dirigente principal de la Popolná y finalmente diputada por el MRS. Vive en Villa Fontana con su familia. Actualmente es adversa al Frente Sandinista de Liberación Nacional y en particular contra el Comandante Daniel Ortega Saavedra y Rosario Murillo Zambrana.

Raúl Venerio Granera fue uno de los tres miembros del Estado Mayor Conjunto del FSLN, o Regional de Managua, y responsable en la Capital por parte de la Tendencia Tercerista. Mónica Baltodano Marcenaros y Osbaldo Lacayo Gabuardi y Venerio Granera tuvieron a su cargo, en gran parte, la jefatura de combates en la Batalla de Managua contra los guardias somocistas genocidas, sus “orejas” y sus “escuadrones de la muerte”.

William Ramírez Solórzano, Joaquín Cuadra Lacayo y Raúl Venerio Granera jefearon  la Columna la Columna de Vanguardia del célebre Repliegue Táctico de Managua a Masaya, aquellos días 27, 28 y 29 de junio de 1979. En esta Columna de Vanguardia iba el grueso del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, quizás casi cinco mil.

Puestos en Masaya Ramírez, Cuadra y Venerio, en conjunto con Hilario Sánchez Vásquez, jefearon la Batalla por la defensa de  la Ciudad de Masaya, la cual estaba siendo atacada por la Guardia Nacional genocida desde los cerros del Coyotepe y La Barranca, la Fábrica INCA y la Hielera del Barrio Santa Rosa.

Venerio Granera fue Comandante Guerrillero, uno de los fundadores del Ejército Popular Sandinista y Jefe de la Fuerza Aérea Sandinista. Desempeñó varios cargos en el régimen revolucionario sandinista de la década del 80 en el siglo 20.

Sergio “Marcio 13” Gómez Vargas fue Jefe Guerrillero de la Tendencia Proletaria del FSLN en Managua. Ya fallecido. Durante la Insurrección Sandinista fue el jefe del Frente de Guerra que combatió a la Guardia Nacional somocista genocida, la Oficina de Seguridad (OSN), “orejas” y “jueces de mesta” entre la entrada al entonces Asentamiento Humano La Fuente (hoy Ariel Darce Rivera), la Colonia Nicarao, Colonia Don Bosco, Asentamiento Santa Julia, Colonia Colombia y Colonia Luis Somoza, hoy llamada Colonia Diez de Junio.

Su segundo al mando en este Frente de Guerra del FSLN clandestino era Humberto del Palacio González.

Después del Triunfo de la Revolución se convirtió en uno de los fundadores de la Policía Sandinista. Llegó a ser Comisionado de la Policía Nacional antes de morir por enfermedad natural.

Rolando “Carlos”, “Cara Manchada” Orozco Mendoza, Jefe Guerrillero de los más audaces. Fue uno de los jefes de la Columna Óscar Pérez Cassar. Fue el jefe del Frente de Guerra del FSLN en la Pista de la Resistencia Sandinista, entre los puentes Larreynaga y El Edén. Además se movía con su tropa guerrillera en contra de la Guardia Nacional para el lado del Puente Paraisito y hacia el rumbo de los “Semáforos de la Robelo”, en el cruce de la Pista de la Resistencia Sandinista y la Carretera Norte.

“Cara Manchada”  Orozco Mendoza fue uno de los jefes de una de las tres columnas del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Puesto en Masaya, fue uno de los jefes de pelotones del Batallón Móvil para la liberación de Jinotepe, donde cayó combatiendo el 5 de julio de 1979. Al caer Orozco Mendoza, se le puso su nombre al Batallón Móvil, el cual pasó a llamarse “Batallón Móvil Rolando Orozco Mendoza”.

Yo personalmente conocí a Rolando Orozco Mendoza cuando era uno de los sindicalistas más activos en un “Supermercado más por menos” que funcionaba donde después funcionó otro supermercado de La Colonia.

Sobre su “cara manchada”, según se me contó en plena Insurrección Sandinista en Managua, se debió a que se “recalentó” el motor de una camioneta que andaban para moverse en Managua. Al abrir Rolando el tapón del radiador de la camioneta, el agua hirviendo saltó hacia arriba y le cayó en la cara, quedando manchado, especialmente porque no recibió ningún tratamiento médico en ese momento.

Javier “99” López Lowery. Jefe Guerrillero de la Tendencia Guerra Popular Prolongada. Fue el responsable del Frente de Guerra de Bello Horizonte y lado Sur del Barrio Santa Rosa con los también jefes Danilo Norori, Isabel “Venancia” Castillo y Mayra González.

Como Jefe Guerrillero en esta zona de Bello Horizonte, lado Sur del Barrio  Santa Rosa, también era el responsable de combatir con su tropa guerrillera en defensa de los Hospitales  clandestinos México y Silvia Ferrufino Sobalbarro, ambos ubicados en la Tercera y Cuarta Etapa de Bello Horizonte. Tenía también como responsabilidad cuidar de los heridos en ambos hospitales, de asegurar que la tención médica fuese diligente aún en medio de los bombardeos aéreos. Siempre  andaba consiguiendo medicinas.

Una de sus obligaciones militares en este Frente de Guerra del FSLN clandestino era rechazar cualquier intento de la guardia somocista genocida de meterse por cualquier lado en Bello Horizonte, y a la vez garantizar que las tropas de la Zona Orienta y Norte insurreccionada pudieran descansar sin interrupciones dentro de Bello Horizonte, cuando los mandos superiores así lo disponían.

Al salir el Repliegue Táctico de Managua a Masaya iba también cuidando heridos. Como Jefe Guerrillero, en el Repliegue iba a cargo de alrededor de dos mil de los casi siete mil replegados que íbamos de Managua a Masaya.

Ya puesto en Masaya, fue ubicado por el mando del Estado Mayor General del Frente Interno como uno de los diez jefes de pelotones del Batallón Móvil Rolando Orozco Mendoza, para liberar Jinotepe y Granada.

Fue Comandante Guerrillero, uno de los fundadores y jefes de la Policía Sandinista. Llegó a ser Comisionado de la Policía Nacional. Actualmente está en retiro y labora en actividades religiosas evangélicas.

Marcos “Wil” Largaespada Prado fue uno de los jefes del Frente de Guerra del FSLN clandestino  entre el Puente Larreynaga, el Barrio Larreynaga, el lado Oeste del Barrio Blandón (hoy Barrio Costa Rica) hasta el “semáforo de la Robelo”, en el cruce de la Pista de la Resistencia Sandinista y la Carretera Norte, durante la Insurrección Sandinista, en junio de 1979.

Fue uno de los jefes de los diez pelotones del Batallón Móvil Rolando  Orozco Mendoza, para la liberación de Jinotepe, San Marcos, Pueblos Blancos y Granada.

“Wil” Largaespada Prado fue parte del Comité Regional clandestino del Frente Sandinista en Matagalpa, y participa en la Insurrección de los Niños en la Ciudad de Matagalpa. Dirigió a un grupo en la Insurrección de Estelí. Su mando superior de Guerra Popular Prolongada lo traslada a Managua, donde forma parte de la estructura militar dirigida por Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz.  Iba en  la jefatura  de una de las tres Columnas del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, donde el mando lo selecciona para formar parte de la jefatura del Batallón Móvil Rolando Orozco Mendoza.

Fue uno de los fundadores del Ejército Popular Sandinista, del cual se retira con el grado de Mayor y se traslada nuevamente a Matagalpa, donde ha sido concejal del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Sergio Rafael “Leonel” Martínez Vega en plena Insurrección de junio de 1979 fue uno de los jefes de la famosa Columna Óscar Pérez Cassar, conocida también como “Liebre” y “Caza Perros”, porque esta agrupación militar revolucionaria estuvo integrada por los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares más contundentes y hábiles en demoledores combates relámpagos, en emboscadas también fulminantes en contra de la guardias somocistas genocidas, “orejas” de la OSN y miembros de los “escuadrones de la muerte”.

Al llegar en el Repliegue a Masaya, Martínez Vega fue designado por el mando del Estado Mayor General del Frente Interno, comandado por el Comandante Carlos Núñez Téllez, para que formara parte de la jefatura de los diez pelotones del Batallón Móvil Rolando Orozco Mendoza.

Al Triunfo de la Revolución Sandinista fue uno de los fundadores del Ejército Popular Sandinista, dentro del cual desempeñó numerosos cargos de dirección de operaciones militares, y finalmente se retira voluntariamente con el grado de capitán.

Estudio Administración de Empresas en la Universidad Centroamericana. Ha hecho postgrados y maestrías, y actualmente se desempeña como empresario de bienes raíces, comercio y ganadería lechera.

Eduardo “Ismael” Cuadra Ferrey fue uno de los Jefes Guerrilleros GPP que antes de la Insurrección operaron en los Barrios Suroccidentales y Noroccidentales de Managua, bajo la responsabilidad del Comandante Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz.

Fue uno de los miembros del Estado Mayor Conjunto del FSLN clandestino en la Zona Suroccidental de Managua, jefeado por Gabriel “Payo” Cardenal Cabrera. Al ser derrotada la Insurrección en este sector Suroccidental capitalino, el 15 de junio en la tarde, cuando se produce el Repliegue a las Haciendas San Pancho, San Blass y El Vapor, en las montañas de El Crucero, Cuadra Ferrey logra evadir a la Guardia Nacional y se incorpora a la Insurrección en los Barrios Orientales y del Norte de Managua, de donde parte en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Puesto en Masaya, Cuadra Ferrey fue designado por los mandos superiores para integrar la Jefatura del Batallón Móvil Rolando Orozco Mendoza para la liberación de Carazo y Granada.

Después del Triunfo de la Revolución se convierte en uno de los fundadores de la Policía Sandinista, dentro de la cual ocupó el cargo de Subdirector General. Se retiró en 2001 con el rango de Comisionado General. Se licenció en Ciencias Jurídicas y Sociales. Tiene también una Maestría en Derecho Penal y Procesal. Es consultor independiente.

Jorge Ismael “Norman” Roustan Reyes fue uno de los jefes del Frente de Guerra al mando de Rolando “Carlos”, “Cara Manchada” Orozco Mendoza entre el Puente el Edén y Puente Paraisito, en la Pista de la Resistencia Sandinista, y en los vecindarios El Edén, Ducualí, María Auxiliadora y San Cristóbal, donde puso a funcionar sus singulares habilidades de francotirador y reparador de armas y municiones.

Al llegar el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, Roustan Reyes fue uno de los escogidos por el mando superiores insurreccional para ser parte de la jefatura de los diez pelotones del Batallón Móvil en la liberación de Carazo y Granada.

Fue uno los fundadores del Ejército Popular Sandinista, dentro del cual uno de los primeros cargos desempeñados por él  fue el de Jefe del Estado Mayor en la Región Norte.  Formó parte de la Tropas Especiales Pablo Úbeda del Ministerio del Interior.  Se retira en el 2003 con el rango de Capitán. Actualmente es propietario de una Empresa de Vigilancia.

Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca, originario de Chontales. Perteneció a las filas de la Guardia Nacional somocista genocida y era uno de sus mejores francotiradores. “Cayó en desgracia” dentro de la GN al andar en compañía de David Tejada Peralta, quien fue brutalmente asesinado porque el oficialismo somocista genocida tenía sospechas de que militaba en el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

“Chico Garand” Guzmán Fonseca fue enjuiciado y encarcelado por la Guardia Nacional. Se fuga al ocurrir el Terremoto de 1972. Comienza a conspirar contra el somocismo en alianza con un grupo del Partido Socialista Nicaragüense, que estaba de acuerdo con la lucha armada. “Chico Garand” Guzmán, con el periodista Álvaro Montoya Lara,  fue uno de los fundadores de la Organización Militar del Pueblo (OMP), la cual participa con casi 100 Combatientes Populares en la Insurrección Sandinista en Managua, jefeados por “Chico Garand”.

Este grupo de Combatientes Populares, jefeados por “Chico Garand” Guzmán Fonseca, durante la Insurrección Sandinista operaron en Bello Horizonte, Barrio Blandón (Costa Rica), en las Colonias Salvadorita (Cristhian Pérez Leiva), Maestro Gabriel y Santa Bárbara. Formaron una Columna poderosa de combates y emboscadas en estrecha cooperación con la Columna Óscar Pérez Cassar, conocida también como “Liebre” y “Caza Perros”; y también estrechó cooperación militar revolucionaria con el Frente de Guerra que jefeaba  Javier “99” López Lowery en Bello Horizonte y el Sur del Barrio Santa Rosa..

“Chico Garand” Guzmán Fonseca y su grupo de la OMP participan en la destrucción de la Doceava Sección de Policía GN (“Sierra 12”) en Bello Horizonte y de la Treceava Sección de Policía GN (“Sierra 13), donde había una cueva de asesinos GN, jefeada por Alberto “Macho Negro” Gutiérrez.

“Chico Garand” y Frank “Machillo” González Morales fueron dos de los principales responsables del transporte de los heridos más graves durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Resultó herido gravemente frente al Cerro Coyotepe el 28 de junio de 1979, en la tarde, al intentar cruzar por la gasolinera para enrumbar por el “Camino de las Diligencias” hacia el centro de Masaya, en busca de salvar a los heridos. Fue atacada desde el Cerro Coyotepe la camioneta en que llevaba  a parte de los heridos. Varios de esos heridos murieron.

Después del Triunfo de la Revolución Sandinista, fue uno de los fundadores de la Policía Sandinista, donde desempeñó varios cargos, incluyendo el de la jefatura de protección de embajadas y de secretario político del FSLN en este sector diplomático del gobierno revolucionario sandinista.

“Chico Garand” Guzmán participó en operativos especiales del Ministerio del Interior y del Ejército Popular Sandinista para exterminar campamentos de la contrarrevolución en el Norte de Nicaragua. Se retiró del MINT porque no lo trataron bien. Se integró a la lucha política en los años 90, e incluso fue parte de la jefatura de los llamados “Recompas” y después de los “Revueltos”, todo esto en la década del 90 de finales del siglo.

Quedó sin empleo, abandonado, inclusive por su familia;  ha estado muy enfermo y sobrevive actualmente por ayudas caritativas de sus antiguos compañeros insurreccionales de 1979.

César “Andrés” Largaespada Palavicini era uno de los jefes militares de la Tendencia Proletaria en Managua. Jefeó columnas móviles de combates y  emboscadas contra guardias somocistas en vecindarios como Paraisito, Riguero, Asentamiento “ Rebusca”, Barrio México, y como jefe auxiliar en el Frente de Guerra entre el Puente Paraisito y el Puente San Cristóbal, específicamente hacia el lado de las entradas al Reparto Dorado por el Oeste, para proteger al Estado Mayor General del Frente Interno y al Estado Mayor Conjunto del FSLN en Managua. Largaespada Palavicini fue uno de los integrantes y jefes de pelotones de la famosa Columna Óscar Pérez Cassar, llamada también “Liebre” y “Caza Perros”.

Iba en las columnas y jefaturas del Repliegue Táctico a Masaya, donde pasó a formar parte de los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares replegados y designados por el mando superior del Frente Interno para combatir a los guardias somocistas genocidas, atrincherados en los Cerros del Coyotepe y La Barranca, en la Fábrica de Clavos (INCA) y la llamada Hielera, puntos estos todos ubicados en el lado Norte de la Ciudad de Masaya.

Al Triunfo de la Revolución Sandinista, Largaespada Palavicini se incorporó al Ejército Popular Sandinista, en cuya estructura alcanzó el rango de general. Actualmente es catedrático de la UPONIC o Pablo Freire.

Humberto “Cucharita” del Palacio González al momento de la Insurrección Sandinista en Managua era uno de los jefes militares de la Tendencia Proletaria en Managua. Fue el segundo al mando en el Frente de Guerra encabezado Sergio “Marcio 13” Gómez Vargas en las colonias Catorce de Septiembre, Nicarao, Don Bosco, Colombia, Luis Somoza (Diez de Julio), Reparto Santa Julia.

Después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, del Palacio González fue gerente del Mercado Periférico, o Jonathan González, y concejal suplente del FSLN en Managua en el período del 2001 al 2005. Actualmente sobrevive haciendo trabajos variados, para lo cual utiliza una motocicleta.

Claudio “106” Picasso Ardito  fue el jefe de la Columna Cristhian Pérez Leiva, a la cual estaban integrados, por ejemplo, Marcos Antonio “Chico Runga” Solano Sánchez y Martín “Paco” Castellón Ayón. Esta columna de Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares selectos, probados como fieros, eficientes y astutos en los combates contra la Guardia Nacional somocista genocida, tenía como misión fundamental cuidar todas las entradas al Reparto Dorado, donde comenzó a funcionar, en plena Insurrección Sandinista, el Estado Mayor General del Frente Interno, encabezado por Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo..

Hubo un momento en que los guardias sanguinarios lograron meterse al Reparto  Dorado. Hubo combates muy violentos, inclusive casi cuerpo a cuerpo, casa a casa, patio a patio, y finalmente esta Columna Cristhian Pérez Leiva con el auxilio de la Columna Óscar Pérez Cassar, y otras, lograron expulsar a los guardias de esta zona estratégica del lado Suroriente de Managua.

Picasso Ardito era abogado joven. Después del Triunfo de la Revolución cumplió numerosas tareas dentro del Estado Revolucionario Sandinista. Muchos años después se convirtió en Gerente Legal del Banco de la Producción (BANPRO). Enfermó mucho en los últimos años, al extremo de que andaba apoyado en un bastón. Falleció en septiembre del 2014.

William Antonio “Memo”, “Salvadoreño” Pascassio. Fue un Jefe Guerrillero famoso por sus habilidades combativas, por su audacia y eficacia disparando contra los guardias somocistas genocidas en la  zona de los puentes El Edén y Larreynaga, según relato de Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, quien, precisamente, se movió en este trecho de la Pista de la Resistencia Sandinista bajo las órdenes de Mónica Baltodano Marcenaros y Rolando “Carlos”, “Cara Manchada” Orozco Mendoza.

“Memo”, “Salvadoreño” Pascassio iba en el Repliegue de Managua a Masaya como jefe de una escuadra en la Columna de Vanguardia, que comandaba el Comandante William Ramírez Solórzano.

Puesto en Masaya, “Memo”, “Salvadoreño” Pascassio fue escogido o seleccionado como uno de los mejores Jefes Guerrilleros Combatientes para jefear el Pelotón Óscar Turcios Chavarría  del Batallón Móvil, cuya misión esencial era liberar Jinotepe, Pueblos Blancos y Granada.

Este Pelotón Óscar Turcios Chavarría tuvo como misión militar ataques y toma del Cementerio, donde estaba un contingente numeroso de guardias somocistas genocidas,  y del Comando GN central en que se suponía  atrincherado el coronel Rafael Lola, quien al final huyó dejando el Comando totalmente solitario.

Después del Triunfo de la Revolución Sandinista, “Memo”,  “Salvadoreño” Pascassio se fue casi inmediatamente para El Salvador, donde se libraba la Batalla militar revolucionaria del  Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN. En El Salvador también anduvo combatiendo al lado de Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares.

Justo “Andrés” Rufino Garay Mejía al momento de la Insurrección en Managua era uno de los jefes del pelotón, en cooperación con Claudio “106” Picasso Ardito, que cuidaba la seguridad del Estado Mayor General del Frente Interno por el lado Oeste del Reparto Dorado, por donde están los tanques del agua potable, pues en esa zona fue una de las sedes clandestinas del Estado Mayor del Frente Interno.

Garay Mejía era abogado y economista muy joven, nacido en el Barrio San Sebastián, en la Managua de antes del Terremoto de 1972. Justo Rufino también coordinaba a todo el personal que rodeaba al Estado Mayor del Frente Interno, cuyos integrantes habían tomado en cuenta las eficientes cualidades militares, técnicas, administrativas y académicas de Justo Rufino Garay Mejía, quien además era un virtuoso dirigente revolucionario clandestino en organización de cuadros militares y propagandistas en medio de las condiciones de represión letal de la dictadura somocista genocida.

Antes de estallar la Insurrección en Managua su casa de habitación, en el Reparto San Martín, fue casa de seguridad de numerosos dirigentes revolucionarios sandinistas como Bayardo Arce Castaño y William Ramírez Solórzano. Además, su casa funcionaba como un hospital clandestino en Managua.

En el teatro de operaciones insurreccionales, Garay Mejía fue integrante y jefe de columnas móviles, en coordinación con otro Combatiente Popular célebre en el Barrio Ducualí: Marcos Antonio “Chico Runga” Solano Sánchez, quien cayó combatiendo heroicamente en la Insurrección Sandinista en los barrios orientales de Managua.

Yo personalmente recuerdo que una de las fotos que tomé en el Repliegue Original a Masaya, en una encajonada montosa al Este del cruce de Veracruz, la hice porque vi sentado en el camino lodoso a Justo Rufino Garay Mejía acomodánse en la cintura un saquito de manta, amarillento, lleno de bombas de contacto y colocándose el fusil entre sus brazos y el cuello.

Todos los integrantes de la Columna de Vanguardia del Repliegue Táctico de Managua a Masaya estábamos sentados, o tirados boca abajo, de un lado o con la mirada hacia el cielo, porque William Ramírez Solórzano había ordenado ponernos en esa condición, debido a que  el avión amarillo (“Dundo Ulalio”) de las ametralladoras calibre 50 y los aviones push and pull ya nos sobrevolaban a eso de las nueve de la mañana.

A  lado de Garay Mejía estaban, sentados también en el lodo, Isabel “Venancia” Castillo y Juan “Tonatiú” Rivera.

Al llegar a Masaya y formarse el Batallón Móvil, para ir con fortaleza militar incuestionable a la liberación de Jinotepe, San Marcos, Pueblos Blancos y Granada, Justo Rufino una vez más pidió que lo integraran a este tipo de tareas militares peligrosas, heroicas y patrióticas,  esta vez al pelotón que iba comandando Walter “Chombo” Ferrety Fonseca.

Este valiosísimo Combatiente Popular y jefe de pelotones, cayó en combate en la liberación de Jinotepe, el cuatro de julio de 1979, cuando se había emprendido un feroz encontronazo a tiros en contra de los guardias somocistas genocidas que estaban atrincherados dentro de la Iglesia Santiago.

Martín “Paco” Castellón Ayón fue famoso Combatiente Popular revolucionario en el sector Oriental de Managua. Era leonés, trasladado a Managua antes del Terremoto de 1972 y finalmente radicado en Masaya, donde concluye sus estudios secundarios.

En acciones combativas durante la Insurrección Sandinista en Managua era uno de los compañeros de Marcos Antonio “Chico Runga” Solano Sánchez, del Barrio Ducualí. Ambos formaron una dupleta extraordinaria en acciones combativas.

Era ingeniero agropecuario.  En Managua era jefe de personal en una empresa de la Construcción, lo cual le permitía contacto directo con estos trabajadores explotados por la dictadura somocista genocida. Muy pronto estuvo convertido en militante clandestino del Frente Sandinista y organizando a obreros en empresas constructoras, en fábricas, en vecindarios como Riguero, San Cristóbal, María Auxiliadora, Ducualí, por ejemplo.

Al estallar la Insurrección Sandinista en Managua, forma parte de la Columna Cristhian Pérez Leiva, jefeada  por el abogado Claudio Picasso Ardito, e integrada, entre otros, por célebres Combatientes Populares como Marcos Antonio “Chico Runga” Solano Sánchez.

Cuando vamos en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, “Paco” Castellón Ayón va siempre como inseparable elemento de la Columna Cristhian Pérez Leiva.

Como tal es incorporado en Masaya al Batallón Móvil, cuya misión fue liberar a pueblos y ciudades como Jinotepe, San Marcos, Pueblos Blancos y finalmente la Ciudad de Granada.

El cuatro de julio de 1979, a las cinco de la mañana, cuando el Batallón Móvil avanza como un torbellino militar en contra de posiciones militares de la Guardia Nacional somocista genocida en Jinotepe, particularmente por el Cementerio, “Paco” Castellón Ayón como siempre va en la primera fila del combate. Va disparando su carabina, cuando en una vuelta lo “pegan” y cae herido gravemente. Sobrevivió seis días. Falleció el 11 de julio de 1979, ocho días antes del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista.

Walter Mendoza Martínez, Jefe Guerrillero de la Tendencia Guerra Popular Prolongada (GPP), periodista de 21 años, fue un cuadro político, militar y propagandista extraordinario del Frente Sandinista de Liberación Nacional, todavía clandestino en 1979.

Sus actividades organizativas rojinegras clandestinas, políticas, de propagandista, de agitador de masas en vecindarios, colegios y entre obreros de la construcción, las comenzó muy jovencito en la Ciudad de Matagalpa, donde se convierte en uno de los dirigentes de la Federación Estudiantil de Secundaria, en organizador de Juventud Cristina, y por orientación del FSLN trabaja en actividades políticas y organizativas clandestinas en vecindarios como “Chispa”, “Gracias a Dios” y “Chorizo”.

Walter Mendoza Martínez funda y escribe un periódico de una hoja, llamado por él “Los de Arriba”, mediante el cual denuncia la represión somocista en Matagalpa y la situación de miseria de los trabajadores y de los que no tienen empleo.

Mendoza se traslada a Managua y comienza a estudiar periodismo en la Universidad Nacional (UNAN), donde se integra al Frente Estudiantil Revolucionario (FER). En Managua es coordinado por Carlos Arroyo. Trabaja en Managua conjuntamente con Jefes Guerrilleros como William Ramírez Solórzano y Ramón Cabrales Aráuz, específicamente en vecindarios como San Judas, Santa Ana, Monseñor Lezcano, en el OPEN TRES (hoy Ciudad Sandino) y en planteles de la construcción.

En este ámbito funda y produce otro pequeño periódico, “Pueblo Trabajador”, redactado por él , en media hoja de block, y el mismo Mendoza Martínez  lo distribuye entre trabajadores de la construcción, estudiantes universitarios y pobladores barriales. Denunciaba la represión de la guardia somocistas genocida y sobre los avances organizativos de la lucha contra la dictadura.

Mendoza Martínez, coordinado con William Ramírez Solórzano hace funcionar una escuela política y militar en San Francisco del Carnicero (San Francisco Libre), donde también participa Urania Zelaya. Funda escuelas de entrenamiento militar en vecindarios como Ducualí y Bello Horizonte, por ejemplo; y al mismo tiempo organiza los llamados “Comités de Acción Juvenil”, “Comités de Acción de los Trabajadores”, “Movimiento Sindical Pueblo Trabajador” y Comités de Acción Popular” (CAP), todos famosos en la Insurrección Sandinista en Managua.

Walter funda y elabora también “El Comité”, un periódico de una hoja de los “Comités de Acción Popular”. Organiza movilizaciones propagandísticas y armadas en vecindarios de Managua. En abril de 1979 jefea una escuadra que recupera equipos quirúrgicos en el Hospital Bautista, de Managua, y los traslada a los alrededores de la Laguna de Xiloá, porque con ellos se iban a organizar tres hospitales clandestinos.

Trabajando al lado de dirigentes revolucionarios como William Ramírez Solórzano y Ramón Cabrales Aráuz, emprende asimismo un trabajo de agitación de masas durante la Insurrección de septiembre de 1978, en Managua.

Unos días antes y en plena Insurrección Sandinista en Managua, Mendoza Martínez organiza las casas de seguridad en que están alojados en el Reparto Dorado los miembros del Estado Mayor General del Frente Interno, Comandantes Carlos Núñez Téllez, William Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo, más el personal de apoyo, y también se coordina con otros Jefes Guerrilleros, como Claudio “106” Picasso Ardito y Justo Rufino Garay Mejía, para la defensa de todas las entradas a este vecindario pequeño burgués de Managua.

Con su escuadra de Combatientes Populares, Mendoza Martínez participa en numerosos combates, en conjunto con otras columnas móviles, y a la vez organiza la obtención de medicinas, comida y también organiza la Defensa Civil.

Mientras anda en todo este quehacer revolucionario guerrillero sandinista, Walter Mendoza Martínez también inventa otro periódico de una hoja al que bautiza como “Barricada”, mediante el cual denuncia las represiones del somocismo y los avances de contienda o Batalla revolucionaria sandinista de Managua para derrocar a la dictadura somocista.

Al producirse el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, el mando superior del Estado Mayor del Frente Interno lo deja como uno de los Jefes Guerrilleros responsables de la resistencia militar activa en contra del accionar represivo y mortal de la Guardia Nacional, debido a que es uno de los cuadros militares y políticos  más eficientes y leales al Frente Sandinista clandestino.

El siete de julio (1979), Walter Mendoza Martínez  recibe la orden de su mando de trasladarse a Masaya, donde es capturado por la Guardia Nacional somocista genocida frente al Cerro La Barranca. Iba en compañía de Frank Toruño Torres e Ismael Castillo. A los tres los torturan salvajemente y los trasladan al Cerro Coyotepe, donde los asesinan.

Glauco Robelo Cheoning. Fue uno de los Jefes Guerrilleros más destacados en Managua y Masaya. Al llegar a Masaya, fue ubicado en el Batallón Móvil para ir a terminar de liberar Diriamba, a la liberación de Jinotepe, San Marcos, Masatepe, Diriá y Diriomo, Pueblo Blancos y la Ciudad de Granada.

Robelo Cheoning, al regresar nosotros triunfantes de Masaya,  se convierte en uno de los fundadores del Ejército Popular Sandinista, dentro del cual pasa a conformar los mandos superiores.

Participa Robelo en operaciones, aseguramiento combativo, en la Dirección de la Inteligencia y Contrainteligencia Militar mientras se desarrollaba la agresión militar y económica del gobierno criminal de Estados Unidos y su contrarrevolución armada y dirigida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA)en contra de Nicaragua.

Robelo Cheoning se hizo una celebridad dentro del Ejército Popular Sandinista, primero; y el Ejército Nacional, después,  por su espionaje constante y diligente contra infiltrados y agentes de la CIA dentro del propio gobierno revolucionario sandinista, como fue, por ejemplo, el caso de Róger Miranda Bengoechea, a quien inclusive filmó cuando estaba reunido con agentes de la CIA en San Juan del Sur.

A pesar de sus advertencias sobre alguna gente como Róger Miranda Bengoechea, Robelo se vio frustrado en muchas ocasiones, pues sus jefes en el Ejército no creían las historias que andaba investigando y documentando.

Robelo Cheoning alcanzó los rangos más altos en el Ejército Nacional y finalmente fue mandado a retiro cuando era Jefe del Ejército el general Joaquín Cuadra Lacayo. Actualmente tiene comunicaciones o relaciones con la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos Carlos Fonseca Amador, presidida por Frank “Machillo” González Morales y Juan Carlos “Marcial” Soza Aragón.

Santos Sobalbarro Blandón, Combatiente Popular capitalino, también cae durante un combate feroz, muy violento, contra los guardias somocistas genocidas ubicados en el Cerro La Barranca, elevación geológica situada entre los paredones o barrancos de la Laguna de Masaya y la Calle de las Diligencias, la cual comienza frente a la entrada del casco urbano de Nindirí, hacia el Sur, y termina directamente en la entrada al Barrio Monimbó, frente al famoso Colegio Don Bosco o Salesiano de Masaya.

Según relata Juan Carlos “Marcial” Soza Aragón, Combatiente Popular de los replegados de Managua, el mando superior del Frente Interno y del Estado Mayor Conjunto de Managua, había ordenado una vez más otra ofensiva militar muy violenta para desalojar al contingente de guardias que estaba atrincherado en el Cerro La Barranca, en cuyo lado Este transitaba entonces el Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua.

Los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares, precisamente, se tienden en posiciones de combate hacia los lados de los rieles del Ferrocarril  del Pacífico de Nicaragua,  en la Calle del Cementerio y en el lado Noreste de la Ciudad de Masaya, y se produce un prolongadísimo combate, de casi todo el día 11 de julio de 1979, y en la primera fila de fuego está Santos Sobalbarro Blandón, quien en ese momento tenía 29 años y era uno de los mejores Combatientes Populares de Managua.

Los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares estaban haciendo retroceder a los guardias hacia los paredones de la Laguna de Masaya, y se veían en peligro de ser derrotados ese día 11 de julio.

Entonces, el mando somocista genocida desató un bombardeo aéreo cada vez más nutrido desde el Cerro Coyotepe y con aviones push and pull y helicópteros, por medio de los cuales lanzaron una lluvia de bombas sobre los combatientes y sobre toda la Ciudad de Masaya.

Uno de los charneles de esas bombas pegó en un sitio vital del cuerpo a Santos Sobalbarro Blandón. Varios de sus compañeros Combatientes Populares lo cargaron en un carretón de manos y en carrera se fueron con él al Hospital San Juan, donde Sobalbarro Blandón falleció, lamentablemente.

Danilo Aguirre Aragón era un jovencito, hijo del famoso periodista Danilo Aguirre Solís. Era Combatiente Popular, residente en la Colonia Centroamérica, en Managua. Era uno de los cuadros militares eficientes  de Combatientes Populares del Frente de Guerra que jefeaba Sergio “Marcio 13” Gómez Vargas entre el Asentamiento La Fuente, parte del Reparto Schick Gutiérrez, Colonia Nicarao, Reparto Santa Julia, Colonias Don Bosco, Colombia y Luis Somoza (Diez de Junio), teatro de guerra revolucionaria este donde anduvo combatiendo exitosamente Danilo Aguirre Aragón.

Danilo sobrevivió al diluvio de balazos y bombazos en los combates contra la guardia somocista genocida en Managua. Según los datos históricos recabados,  Aguirre Aragón fue seleccionado de entre los mejores Combatientes Populares de Managua para ejercer la defensa de la Ciudad de Masaya e intentar desalojar a los soldados y “orejas” de la Guardia Nacional atrincherados en los Cerros de La Barranca y Coyotepe, en la Fábrica de Clavos INCA y la Hielera, puntos geográficos estos, todos, ubicados en el lado Norte de la Ciudad de Masaya.

Precisamente, Danilo Aguirre Aragón cae después de un combate frente al Cerro La Barranca, el ocho de julio de  1979.

Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares habían destruido una tanqueta que el contingente de guardias somocistas genocidas tenía en el frente del Cerro La Barranca, en la orilla de los rieles del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua.

Supuestamente, Aguirre Aragón, cuando ya había terminado el combate, se asoma para ver la tanqueta destruida, y en ese instante lo pega un francotirador de la Guardia Nacional sanguinaria y genocida.

Moisés Hassan Morales. Era catedrático universitario en la UNAN-Managua. Es físico matemático. Era del equipo de propaganda armada durante la Insurrección en los Barrios Orientales de Managua y del Movimiento Pueblo Unido (MPU). Se fue en el Repliegue a Masaya y es uno de los personajes conocidos que aparecen  encabezando el Repliegue a Masaya, en las fotos tomadas por Pablo E. Barreto Pérez, en las cercanías de “Piedra Quemada”.

Fue miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, ministro de la Junta de Reconstrucción de Managua y, finalmente, ahora fuera y en contra del FSLN

Federico “Chato” López Argüello.  Jugó un rol organizativo político-militar muy importante en la Insurrección, u Ofensiva Final,  en las Colonias Américas Uno, Tres y Cuatro, en coordinación con Róger “Aniceto”, “Camastrón” Cabezas Gómez, Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca, quienes eran los jefes de la Organización Militar del Pueblo (OMP), aliada con el Frente Sandinista de Liberación Nacional para el derrocamiento de la dictadura somocista genocida.

López Argüello asimismo desempeñó labores de colocar explosivos para destruir sitios por donde se desplazaban medios de transporte de la Guardia Nacional somocista genocida, en Managua.  Jugó también un papel importante en el Repliegue a Masaya en la Columna Central que jefeaba el Comandante Carlos Núñez Téllez.  Sobrevivió al bombardeo aéreo somocista en el lado Norte de “Piedra Quemada” y dentro del Complejo Volcánico del Volcán Masaya, rumbo que tomó esta Columna al ocurrir el bombardeo aéreo en “Piedra Quemada”.

Fue Delegado de la Presidencia y del Frente Sandinista en la Cuarta Región. Fue también quien se encargó, en 1981,  de editar e imprimir en México el libro original “Repliegue Táctico a Masaya”, escrito por Pablo E. Barreto Pérez. López Argüello es quien escribió la presentación del libro “Repliegue Táctico a Masaya”. Está dedicado hoy a negocios comerciales en el Mercado de Mayoreo y en actividades de producción cafetalera.

Roger “Aniceto”, “Camastrón” Cabezas Gómez fue del grupo numeroso del Partido Socialista Nicaragüense (PSN) que se aliaron con el Frente Sandinista en la lucha armada contra el somocismo genocida.

“Camastrón” Cabezas Gómez trabajó en la lucha armada en Managua muy de cerca con el Comandante Ramón Cabrales Aráuz. “Aniceto”, Federico López Argüello, Carlos Emilio “Aguja” Cuadra Rodríguez y Douglas “Domingo” López Niño, eran todos especialistas en explosivos, capacitados en Cuba. Además de asumir posiciones de Combatientes Populares en Managua, con los mandos de Sergio “Marcio 13” Gómez Vargas, Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca y el Comandante Carlos Núñez Téllez, estos cuatro Combatientes mencionados arriba eran quienes desarmaban las bombas que no explotaban cuando la Guardia Nacional somocista genocida las lanzaba contra la población capitalina, y al mismo tiempo las convertían en explosivos para colocarlos bajos puentes o en calles por donde circulaban contingentes de guardias.

Douglas “Domingo” López  Niño, caído en la Colonia Nicarao, era al mismo tiempo uno de los pocos especialistas en disparar con bazukas durante la Insurrección en Managua.

“Camastrón” Cabezas Gómez fue, inclusive, uno de los “guías graduados” que durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya llevaba la Columna de Retaguardia, jefeada por Ramón Cabrales Aráuz, Mónica Baltodano Marcenaros y Rolando “Carlos”, Cara Manchada” Orozco Mendoza.

Puesto en Masaya, el Comandante Carlos Núñez Téllez puso a “Camastrón” Cabezas Gómez como uno de los jefes encargados de la disciplina dentro del Colegio Don Bosco, en Masaya, frente a la entrada al Barrio Monimbó.

Al Triunfo de la Revolución Sandinista, Cabezas se convirtió en uno de los jefes de la Policía Sandinista en Managua. Está retirado hace muchos años, y reside en el mismo sector de la Escuela de Policía Walter Mendoza Martínez.

Julio López Campos, era del equipo de propaganda durante la Insurrección Sandinista en Managua, fue del Departamento de Agitación, Propaganda y Educación Política del FSLN. Se salió del FSLN. Actualmente tiene un programa radial de comentarios en Radio La Primerísima.

Doctora Lea Guido López. Al momento de la Insurrección Sandinista,  era una de las mujeres más conocidas en Managua por su lucha contra la dictadura somocista. Era una de los integrantes del equipo de propaganda armada del Estado Mayor del Frente Interno y del Estado Mayor General de Managua, ambos ubicados al comienzo de la Insurrección en el Reparto Dorado. Parte de de este Estado Mayor del Frente Interno estaba en la casa de Lea Guido López, precisamente, en el Reparto Dorado.

Inclusive en su casa funcionaba una de las antenas repetidoras de Radio Sandino en la  clandestinidad.  Guido hacía equipo con Julio López Campos, Marcos Valle, Glenda Monterrey Vásquez, Moisés Hassan Morales, entre otros. Se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, saliendo ilesa del infernal bombardeo aéreo en “Piedra Quemada”, frente al Volcán Masaya, y en Nindirí. Fue ministra de Salud del gobierno revolucionario, y después funcionaria de la Organización Panamericana de la Salud. Actualmente vive en Cuba.

Rolando “Cara Manchada” Orozco Mendoza. Fue uno de los Jefes Guerrilleros más conocidos en la Insurrección de Managua, particularmente en la Zona de los Barrios María Auxiliadora, San Cristóbal, El Edén, Ducualí, Puente de Larreynaga y especialmente en el Puente El Edén. Era un Combatiente extraordinario, rápido, audaz,  preciso, maestro en el manejo de todo tipo de armas y en las artes del combate guerrillero.  Iba jefeando columnas durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Puesto en Masaya, por ser uno de los mejores jefes y combatientes, pasó a formar de la estructura del Batallón Móvil, que fue inmediatamente al reforzamiento de la liberación de Diriamba, en Carazo, y al asalto libertador guerrillero sandinista en Jinotepe, el cinco de julio de 1979, donde cayó en combate.

Con “Cara Manchada” Orozco Mendoza cayeron también en combate en Jinotepe, entre otros; Martín  Castellón Ayón y Justo Rufino Garay.

Después de la Liberación de Jinotepe, al Batallón Móvil, integrado con los mejores combatientes de Managua, Masaya y Carazo, fue rebautizado con el nombre de Batallón Móvil de Combate “Rolando Cara Manchada” Orozco Mendoza.

César Augusto “Moisés” Silva era uno de los mejores Jefes Guerrilleros durante la Insurrección Sandinista operando en los lados de las Américas Uno, Tres y Cuatro, en su propio vecindario Ducualí, en Rubenia, en Colonia Primero de Mayo, en el Reparto Jardines de Veracruz, en la Colonia Nicarao, en la Colonia Catorce de Septiembre, en Managua.

Era el jefe de una Columna móvil, la cual organizaba emboscada relámpagos y ataques militares, también relámpagos, en contra de convoyes de la Guardia Nacional somocista genocida en el teatro de operaciones de la Batalla militar revolucionaria para derrocar a la dictadura militar somociana.

Desempeñó multitud de tareas militares guerrilleras de forma audaz, eficiente y valiente en las Américas mencionadas, en el Reparto Schick, Colonias Nicarao y Catorce de Septiembre. Marchó en el Repliegue Táctico de Managua Masaya. Puesto en Masaya, a la par de otros Jefes Guerrilleros,  como Marcos Somarriba García, Frank “Machillo” González Morales y Humberto del Palacio González, fue designado César Augusto Silva para fortalecer la defensa de la Ciudad de Masaya y al mismo tiempo atacar las posiciones de atrincheramiento de la guardia somocista sanguinaria en los cerros del Coyotepe y La Barranca, en la Fábrica de Clavos INCA y en la Hielera del Barrio Santa Rosa, en Masaya.

“Moisés” Silva cayó en el lado Sureste del Cerro Coyotepe en estas labores de defensa militar en la Ciudad de Masaya. Precisamente cuando al mando de una columna de Combatientes Populares hacía exploraciones para establecer por dónde se podía realizar un ataque fulminante a los guardias sanguinarios que estaban atrincherados en la elevación del Cerro Coyotepe. Lo mató un francotirador de la GN genocida.

El Comandante Carlos Núñez Téllez mediante su libro-informe “Un Pueblo en Armas” fue abundante en elogios para César Augusto “Moisés” Silva. Núñez Téllez ponía como ejemplo de audacia militar y valentía temeraria, aunque planificada, a Jefes Guerrilleros como “Moisés” Silva, Ramón Cabrales Aráuz, Marcos Somarriba García y Gabriel Cardenal Caldera.

Los restos de Silva están sepultados en la entrada del Cementerio Oriental de Managua, muy cerca de donde vivía con su mamá y hermanas.

Glenda Monterrey Vásquez fue de la Comisión de Propaganda del FSLN durante la Insurrección Sandinista en Managua. Con otras Jefas Guerrilleras se reunía clandestinamente en la casa de Pablo E. Barreto Pérez, en la Etapa II de Bello Horizonte, la cual era sometida a ataques a balazos por parte de francotiradores sanguinarios de la Guardia Nacional.

Participó en la liberación de Granada. Después del Triunfo de la Revolución se integró a la Policía Sandinista, donde aún continúa.

Donald  Mendoza fue Combatiente Popular destacado en los barrios orientales, especialmente en el rumbo de la Colonia Primero de Mayo, Jardines de Veracruz, Colonia Nicarao y Colonia Catorce de Septiembre. Se desempeñó en tareas militares durante el régimen revolucionario sandinista.

Una de sus acciones políticas y militares más notorias fue la ocupación de la casa de la Unión Nacional Opositora (UNO), en el Reparto Bolonia, en Managua;  y del secuestro de casi 40 personas con el “Comando Dignidad”, en agosto de 1993. Entre los secuestrados estaban el doctor Virgilio Godoy Reyes, en  aquel momento vicepresidente de Nicaragua,  y Alfredo “Siete Puñales” César, y otros diputados de la UNO.

Este secuestro fue como la respuesta al también secuestro de Doris Tijerino Haslam, Carlos Gallo y el tenientecoronel Ramón Soza por parte del llamado “Frente Norte-380”. Esta ocupación y secuestro duró varios días mientras se efectuaban las negociaciones correspondientes.

Amada Pineda Montenegro. Mujer de origen campesino. Se hizo una celebridad nacional cuando el 9 de mayo de 1974 fue capturada por una patrulla de la Guardia Nacional somocista genocida en la Comunidad del Carrizal, al Norte de Matagalpa, debido a las denuncias públicas que ella hacía por secuestro de campesinos y violaciones de mujeres por parte de oficiales y soldados de la GN y “orejas” de la Oficina de Seguridad.

La patrulla GN estuvo encabezada por un tal despreciable sargento Soto. Amada Pineda Montenegro, entonces una mujer campesina joven y bonita, fue asimismo torturada y violada repetidamente por todos los guardias de la patrulla GN, encabezada por Soto.

El caso se conoció  más ampliamente al denunciarlo Pineda Montenegro por medio del Diario LA PRENSA, dirigido entonces por el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien inmediatamente fue acusado  en el Juzgado, cuyo titular era del doctor Guillermo Vargas Sandino, quien de forma muy valiente y contraviniendo las órdenes de Anastasio Somoza Debayle, dejó libre de culpas al doctor Chamorro Cardenal. Esto le costó el cargo al doctor Vargas Sandino, y el desalojo de todo tipo de relación con la camarilla del somocismo genocida.

Amada Pineda Montenegro y su marido Bernardo Aráuz Ríos habían sido primero militantes conservadores en el campo, y después socialistas, y finalmente en Managua asumieron las posiciones de lucha armada del Frente Sandinista. Se sumaron a la Insurrección Sandinista y se fueron en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. En Bello Horizonte, por ejemplo,  Amada Pineda Montenegro elaboraba la comida de un grupo numeroso de Combatientes Populares, encabezados por Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca.

Amada Pineda Montenegro vive ahora en Tipitapa con sus hijos y nietos.

Bernardo Aráuz Ríos, campesino, originario de la Comunidad del Carrizal, al Norte de Matagalpa. Se hizo famoso al aparecer públicamente respaldando a su esposa Amada Pineda Montenegro, cuando ésta denunció a la Guardia Nacional somocista genocida de haber capturado, torturado y violado el nueve de agosto de 1974.

Aráuz Ríos llegó a Managua a denunciar también sobre cómo los campesinos del Norte de Nicaragua estaban siendo secuestrados, torturados, asesinados y desaparecidos por la Guardia Nacional somocista genocida, cuyos jefes sanguinarios decían que “son sandino-comunistas terroristas”, y después de asesinarlos la Oficina de Relaciones Pública de la GN (“aquí les miento”) siempre decía: “…fueron muertos en combate al atacar a una patrulla de la Guardia Nacional”¿¿??.

En Managua, Aráuz Ríos y su esposa Amada Pineda Montenegro se hicieron socialistas, primero,  y sandinistas un poco después. Ambos participaron en la Insurrección Sandinista y en el Repliegue Táctico de Managua a Masa. Aráuz Ríos era compañero inseparable de Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca, pues ambos fueron fundadores de la Organización Militar del Pueblo (OMP), aliada del Frente Sandinista en la Insurrección en Managua y Frente Sur Benjamín Zeledón Rodríguez, donde cayó su Jefe el periodista Álvaro Montoya Lara.

En Masaya, específicamente en Monimbó, Ríos Aráuz formó parte de un grupo numeroso de replegados de Managua que fueron ubicados en la fabricación de explosivos, para usarlos contra los contingentes de la Guardia Nacional somocista genocida atrincherados en los Cerros La Barranca y Coyotepe, en la Fábrica de Clavos INICA y la Hielera, situada en el Barrio Santa Rosa, en Masaya. Ríos Aráuz falleció hace varios años.

Pablo Emilio Barreto Pérez, periodista, investigador histórico, fotógrafo, luchador social. Tomó casi todas las fotos existentes sobre la Insurrección, u Ofensiva Final en la Zona Oriental de Managua, y son suyas, son únicas, todas las fotos del Repliegue Táctico original de Managua a Masaya,  de los días 27, 28 y 29 de junio de 1979, publicadas originalmente en “Un Pueblo en Armas” del Comandante Carlos Núñez Téllez y en su libro “Repliegue a Masaya”, más todas las que se han publicado en periódicos, revistas y folletos, incluyendo “Juventud Rebelde”, de Cuba, y otras publicaciones de fuera de Nicaragua.

Son emblemáticas las  fotos de Barreto Pérez en que aparecen el Comandante William Ramírez Solórzano y Moisés Hasan Morales, a la cabeza del Repliegue Táctico a Masaya, en las cercanías de “Piedra Quemada”, donde hizo fotos dramáticas de compañeros y compañeras combatientes muriendo segundos después de haber sido impactados por charneles de bombas de 1,000 libras y rocketazos lanzados desde aviones Push and Pull.

Barreto es Orden Independencia Cultural Rubén Darío,  Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores, Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua, autor del Libro Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya y de otros 20 libros temáticos.

Trabajó 10 años en el Diario LA PRENSA cuando era su director el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, declarado Héroe Nacional por la Asamblea Nacional; fue uno de los fundadores del Diario BARRICADA, donde laboró como reportero, fotógrafo y editor de páginas desde su fundación hasta su cierre el 21 de febrero de 1998.

Arnoldo Alemán Lacayo mandó a meter preso a Barreto Pérez por la quema de la Alcaldía de Managua en noviembre de 1991 y  el 14 de abril de 1994 le fue quemada su casa por 180 matones, jefeados por Frutos Chamorro Argüello, Henry Núñez Abarca y Juan Pablo Rivas Castro, con la complicidad plena de la jueza civil Ruth Chamorro Martínez.

Fue concejal del Frente Sandinista en Managua, en el período 2004-2009. Declarado “Cronista de la Capital” por Carlos Carrión Cruz,  el último coordinador de la Junta de Reconstrucción de Managua. Tiene cuatro hijos: Pedro Pablo, Nelson Alberto, Elisa María y Sofana Orquídea.

Isabel “Venancia” Castillo, Jefa Guerrillera en la Insurrección y Repliegue a Masaya, ubicada en Bello Horizonte y en columnas móviles de combate. “Venancia” Castillo fue la primera en informarme de la Retirada a Masaya el 27 de junio de 1979, en la mañana. Asimismo, me comunicó la decisión de no dejarme en Managua, porque la Guardia Nacional sanguinaria genocida me asesinaría. Esta intención de matarme descaradamente la repetían mediante Radio Difusora Nacional del gobierno somocista.

Puesta en Masaya, “Venancia” Castillo fue ubicada en el Batallón Móvil por ser una de las mejores Combatientes de Managua. Reside ahora en Matagalpa

Mayra “121” González, era  Jefa Guerrillera de la Tendencia Guerra Popular Prolongada . Actualmente reside en Matagalpa

Julio, el Comandante “JC”. Era un Combatiente muy eficiente. No era amigo de andar “hablando mucho”. Le decíamos “hombre misterioso” en la Insurrección. Falleció hace varios años.

Alfredo Marenco Aguilar. Éste,  con los hermanos Ariel, Tobías y Cairo Jiménez, de Bello Horizonte, eran parte de la columna que jefeaba el Comandante Guerrillero Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Esta Columna era la Retaguardia del Repliegue Táctico de Managua  a Masaya. Según relato de Arsenio “Rosendo” Solís González, los integrantes de esta Columna de Retaguardia, llegaron a la Calle de la Clínica Don Bosco y salieron de allí con el grueso del Repliegue a Masaya.

Sin embargo, quisieron adelantarse para juntarse con el resto de replegados en el Cauce del Reparto Schick, pero ocurrió que unos “guías graduados” en “conocimiento perfecto de la ruta”, aportados por Róger “Aniceto”, “Camastrón” Cabezas Gómez, los llevaron extraviados hasta cerca del  Aeropuerto Las Mercedes (Aeropuerto Sandino). Tuvieron que hacer un giro hacia el Suroeste para irse a juntar con el resto del Repliegue ya en el Camino Viejo de la Comarca Las Jagüitas.

Marenco asegura que en esa travesía, antes de llegar a Las Jagüitas,  dejaron botadas varias pesadas en el camino.

Ariel Jiménez fue juez en Granada. Actualmente funge como abogado en el Instituto de Seguridad Social (INSS). Cairo trabaja actualmente en INTURISMO y Tobías sigue en sus labores de químico farmacéutico.

Los tres hermanos Jiménez: Ariel, Tobías y Cairo, siempre juntos y organizados en Bello Horizonte y en sus trabajos respectivos, coinciden con el relato de Arsenio Solís González de que esta Columna de Retaguardia inmensa, jefeada por Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, iba desplazándose rápido, a pesar de la carga de heridos y de un cañón antiaéreo sin retroceso, pesadísimo, que iban cargando durante la marcha, todavía dentro de los límites de Managua, y que tuvieron que dejar botado, porque era muy pesado y estorbaba la marcha.

Ariel Jiménez reside en su casa de Bello Horizonte, del portón Sur o posterior del Instituto Experimental México, una cuadra al Sur, en una casa esquinera.

Daniel “Profeta” Aragón Sobalbarro. Al estallar la Insurrección en junio de 1979, tenía 20 años, era estudiante de economía en  la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, donde estaba enrolado en el CUUN con Irving  Larios. Vivía con su familia en la Colonia “Luis Somoza” (hoy Diez de Junio).

Pronto se destacó por sus capacidades en aprendizaje de arme y desarme de armas de guerra, en la clandestinidad por supuesto,  y fue enviado donde estaba Roberto “Zarco” Castellón, en el Reparto Dorado, cerca del Comando del Estado Mayor del Frente Interno, para que éste lo entrenara rápidamente en tácticas de combate guerrillero o lucha armada irregular.

Muy pronto fue incorporado a la Columna o Unidad Móvil Oscar Pérez Casar, la cual durante la Insurrección fue destinada a combatir a patrullas, pelotones y batallones de la Guardia Nacional, cuando estos estaban intentando romper el cerco de la Insurrección, o pretendían recuperar un vecindario liberado. La Oscar Pérez Cassar era también especializada en localizar “orejas” o informadores de la Oficina de Seguridad, para ajusticiarlos.

La Oscar Pérez Cassar era o estuvo integrada por 42  Combatientes Populares. Daniel Aragón Sobalbarro, hijo del conocido fotógrafo capitalino Daniel Aragón, surgió de los grupos cristianos revolucionarios, y se incorporó a la lucha armada contra la dictadura somocista.

Se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya en la Columna Oscar Pérez Cassar, a la que le tocó ir abriendo camino con exploraciones de vanguardia para que el Repliegue de casi siete mil seres humanos   llegase a Masaya lo más pronto posible, en doce horas, según el Plan Original del  Estado Mayor del Frente Interno del FSLN.

En la misma columna Oscar Pérez Cassar mencionada conoció Daniel Aragón Sobalbarro a Carmen “ Chilena” Aguirre,  una jovencita de 22 años, que era la política de los miembros de la columna junto con Martín “Paco” Castellón Ayón, quien cae durante el asalto guerrillero para liberar la Ciudad de Jinotepe. En la misma columna conoció también a Ibis “Negra” Hernández, famosa Combatiente Popular, integrante de la Columna Óscar Pérez Cassar y del Batallón Móvil de diez pelotones para la liberación de Jinotepe..

“No podré olvidar sus rostros de muchachos limpios, ingenuos, callados, muchos de ellos campesinos como “Benito”, “Martin” “Rigo”, “Alberto (ya fallecido), “Víctor (fallecido), “Gabriel”,  “Matute”, “Noel”, “Benjamín” (fallecido), “Henry”, “Jacinto” (fallecido), escribe Daniel Aragón Sobalbarro,  al describir por sus seudónimos a los miembros de la famosa Columna Oscar Pérez Cassar, primero jefeada por Roberto “Zarco” Castellón y después por Walter “Chombo” Ferrety Fonseca, Rolando “Cara Manchada” Orozco Mendoza y Sergio Martínez Vega.

Daniel Aragón Sobalbarro fue uno de los miembros más destacados de esta Columna Oscar Pérez, conocidísima en la Insurrección y en Repliegue a Masaya, porque era la encargada de enfrentar fieramente, con decisión de matar o morir, sin retrocesos ni contemplaciones, a los escuadrones mortales o batallones de la guardia somocista genocida cuando esta intentaba penetrar en el anillo de la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final, en la Zona Oriental de Managua. También se le conoció como “Liebre” y “Caza Perros”.

Daniel  “Profeta” Aragón Sobalbarro continúa describiendo con sus seudónimos al resto de integrantes de la Columna Oscar Pérez Cassar:  “El Chino”, “Marte” (fallecido), “Alfonso”, quien resultó ser un tremendo chofer de autobús; “Eduardo”, “Jesús”, “Humberto”, “Germán”, “Oswaldo”, y hasta niños como “Will 14”, “Muchachita 15”.

“Desde la Universidad ya estábamos “Monarca”, Justo Rufino “Andrés” Garay Mejía, caído en la liberación de Jinotepe el cinco de julio de 1979; Erick “Tito” Castellón Ayón, también caído en Jinotepe;  y las mujeres jefas de escuadras como Carmen “ Chilena” Aguirre, Ibis “Negra” Hernández y “Vicky”; Roberto “Zarco” Castellón, y, por supuesto, Walter “Chombo” Ferrety Fonseca, incluyéndome, todos, detuvimos las embestidas de la guardia de Somoza en Ducualí, Reparto Dorado, la Colonia Colombia, la Colonia Don Bosco, en El Edén, Pista de Circunvalación o Resistencia, además de morterear el Bunker de Somoza y coadyuvar a la liberación de Masaya, Jinotepe y Granada”, escribe Daniel Aragón Sobalbarro.

Todos estos mencionados por seudónimos y nombres propios, participaron en la Insurrección en la Zona Oriental-Norte de Managua y se fueron en el Repliegue Táctico de Managua Masaya, y después fueron, integraron el conocidísimo Batallón Móvil, integrado por los mejores combatientes de Managua, Masaya y Carazo, para asaltar los comandos GN somocistas en los Pueblos Blancos, en Jinotepe y en Granada, todo lo cual cambió para siempre la correlación de fuerzas entre el Frente Sandinista Guerrillero y la Guardia Nacional de la dictadura somocista. Estas acciones cambiaron la iniciativa militar estratégica, la cual pasó a tener en sus manos el FSLN, hasta el derrumbe completo de la tiranía somocista.

“Cuando entraron los primeros jóvenes de la columna a la catedral, se armó dentro una balacera que ni te cuento.  ”Chombo” y yo casi entramos, yo llevaba en la mano un RPG2 y era el arma menos indicada para entrar en combate, menos en un área cerrada como la catedral de Jinotepe.

“Es más, durante la balacera tuve temor de que un francotirador que estaba dentro de la catedral, u otro que estuviera fuera, pudiera lanzar una bala a la punta de la flecha explosiva, la cual generaba un calor de 3,000 grados centígrados en un radio de 25 metros”, relata ahora Daniel Aragón Sobalbarro, describiendo el asalto libertario del FSLN en Jinotepe, hace 37 años.

“En principio salió herido “Andrés” (Justo Rufino Garay Mejía), y como sabes, murió después. Pero luego salieron tres más heridos: “Henry”, “Rigo” y “Martin” (seudónimos). Dentro se quedó muerto “Jacinto”, tendido sobre el piso de la nave de la Iglesia. Éste tenía a un hermano “Víctor” en la Columna, quien al verlo desde el portón Sur, quiso entrar a rescatarlo, creyéndolo vivo. “Chombo” Ferrety Fonseca le gritó que no lo hiciera (yo soy testigo porque “Chombo” estaba junto a mí como resguardando las flechas del RPG2), pero no hizo caso y entonces el guardia que estaba apostado por el inicio de la escaleras con un fusil ametralladora Browing  (que usa balas de Garand, o sea, 0.3006 de calibre) le disparó certeramente en la garganta, cayendo inmediatamente muerto y desangrándose rápidamente”, añade Aragón Sobalbarro.

“Benjamín”, jefe de la escuadra de asalto, un joven blanco, delgado, de ojos zarcos y simpáticos, parecía del Norte, estaba queriendo disparar con una subametralladora Masden calibre 9mm desde fuera. “Chombo” le dice que no introduzca la cabeza, pues él mete la cabeza desde los dinteles del portal, como atisbando qué había dentro y disparaba en ráfaga. Lo hizo dos veces, cuando el jefe de la Columna  le dice que no lo hiciera más, “Benjamín” no le hizo caso. Tan sólo metió un poco la cabeza, quizás la frente y los ojos,  fue suficiente, el francotirador lo esperaba y cuando hizo el gesto, una bala le atravesó la frente. Nosotros, “Chombo” Ferrety Fonseca y yo, en la orilla de él, en el portal abierto, viéndolo caer. Algunos afirmaron que su nombre era Benjamín Gallo, y que efectivamente era del Norte de Nicaragua”, describe Aragón Sobalbarro.

“Así que hubo cuatro muertos, cinco heridos en un lapso de menos de media hora. Nos replegamos porque dieron las seis de la tarde, anochecía y no podíamos seguir avanzando más. Así que nos refugiamos en el Mercado Municipal, que está en la parte posterior de la Catedral”, indica Aragón 34 años después.

“Al día siguiente avanzamos en ofensiva, logramos entrar a la Catedral, ya no estaba nadie, excepto el cura de la Catedral. “Chombo” Ferrety Fonseca estaba enojadísimo con él (con el cura) porque no avisó a la tropa nuestra que estaba la guardia dentro. Pero tuvo que contenerse y no hacerle nada porque en cierta manera era inocente. Desde la Catedral nos tomamos las torres e iniciamos la ofensiva al Edificio de TELCOR. Ese día murió “Tito”,  el responsable político de la Columna y, por supuesto, entre otros, cayó también el famoso y respetado Rolando “Cara Manchada” Orozco Mendoza, relata Daniel Aragón Sobalbarro, uno de los miembros de la Columna Oscar Pérez Cassar y uno de aquellos extraordinarios Combatientes patrióticos, que finalmente derrumbaron a la tiranía somocista genocida.

Después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, Aragón estudio una maestría en educación. Como siempre fue cristiano, su Iglesia lo llamó en el año 2000 para hacerse cargo de una Iglesia y del Colegio Cristiano Monte Hermont, en la Comarca Cedro Galán, en compañía de su esposa Darling Hüeck Martínez. Juntos atienden este proyecto destinado “a los más necesitados”. El Colegio tiene 210 estudiantes y tres maestras. Daniel y Darling tienen tres hijos y residen en la Comarca Cedro Galán, situada en la Carretera Vieja a León.

Ibis “Negra” Hernández. Era una jovencita de unos 24 años, estudiante universitaria de filosofía, según el testimonio de Daniel Aragón Sobalbarro. Era  “maestra” en el manejo de armas de guerra.  Se hizo famosa durante la Insurrección por sus excelentes cualidades como Combatiente Popular, por su arrojo e inteligencia militar. Su celebridad trascendió al Repliegue a Masaya y al resto de labores de combate en Masaya.

Como combatiente selecta de Managua, formó parte del Batallón Móvil de diez pelotones que fue a la liberación de Jinotepe, San Marcos, Pueblos Blancos y Granada.

Después del Triunfo de la Revolución fue enviada a labores gubernamentales en la Costa Atlántica y después en quehacer de inteligencia en el Ministerio del Interior. Después, en la década del 90, cuando centenares de miles de trabajadores del Estado y del gobierno sandinista fueron mandados al desempleo por la presidenta Violeta Barrios viuda de Chamorro, “ Negra” Hernández se fue a seguir estudiando Historia y Filosofía en Estado Unidos, donde se quedó viviendo. Como Ibis “Negra” Hernández, muchos otros participantes del Repliegue a Masaya, se fueron de Nicaragua a buscar “mejores horizontes”.

Carmen “Chilenita” Aguirre fue una aguerrida Jefa Guerrillera que participó en la Columna Óscar Pérez Cassar, conocida en Managua también como “Liebre” y “Caza Perros”. “Chilenita” Aguirre era una mujer blanca, delgadita, muy amable y muy firme al mismo tiempo cuando ya estaba disparando balas en un combate. Ibis “Negra” Hernández y Daniel “Profeta” Aragón Sobalbarro fueron muy unidos en la Insurrección Sandinista en Managua, en el Repliegue a Masaya y durante se puso a funcionar el Batallón Móvil en la liberación de Jinotepe.

Estoy pendiente de más datos sobre “Chilenita”.

Juan José “Bernardino” Cruz. No se sabe nada de él. Antes de la Insurrección en la Zona Oriental-Norte de Managua trabajaba en el Diario LA PRENSA. Era el jefe de una de las columnas extraviadas por el Oeste de la Laguna d Masaya durante el Repliegue de Managua a Masaya, especialmente después del bombardeo aéreo somocista contra los replegados en el lado Norte de “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua al Volcán Masaya. “Bernardino” Cruz llegó a Masaya con su columna a las dos de la mañana  del 29 de junio de 1979, casi al mismo tiempo que el Comandante Carlos Núñez Téllez.

Ingeniero Eduardo Holman. Hizo operaciones de Combatiente Popular  en la Zona Oriental de Managua. Después del Triunfo de la Revolución Sandinista, fue Alcalde en San Juan del Sur.

Carlos  Emilio “Aguja” Cuadra Rodríguez y  Salvador “Iguana” Oporta Stathadgen eran del grupo de unos cien Combatientes Populares de la Organización Militar del Pueblo, aliada en la lucha armada con el FSLN, jefeada por Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca en Managua, y combatieron en la Insurrección específicamente en Bello Horizonte, lado Sur del Barrio Santa Rosa, en las colonias Maestro Gabriel y Salvadorita (Cristhian Pérez Leiva), barrios El Edén, Blandón y Ducualí.

“Aguja” Cuadra e “Iguana” Oporta Stathadgen fueron capturados por la guardia somocista genocida cuando el Repliegue Táctico de Managua a Masaya se desplazaba (28 de junio en la noche) por los desfiladeros del Este de la Laguna de Masaya, y fueron conducidos amarrados al  Cerro del  Coyotepe, donde los obligaron a cavar zanjas para echar a decenas de seres humanos asesinados por la Guardia Nacional en Masaya, especialmente después que fueron derrotados en sus 16 cuarteles en Masaya.

“Aguja”  Cuadra e “Iguana”  Oporta Stathadgen fueron rescatados del Coyotepe por Combatientes Populares al producirse el Triunfo de la Revolución el 19 de julio en la madrugada, a las cuatro de la mañana.

“Aguja” Cuadra Rodríguez fue uno de los cuadros especializados en explosivos de la Organización Militar del Pueblo (OMP), aliada del Frente Sandinista clandestino durante la Insurrección y Repliegue Táctico de Managua a Masaya.  Cuadra había ido a Cuba a entrenamiento militar y a especializarse en la fabricación de explosivos.

En Bello Horizonte “Aguja” e “Iguana” formaron parte de una Columna Móvil de combates y emboscadas, integrada por más de 50 hombres y mujeres, todos jefeados por Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca.

“Aguja” Cuadra trabaja actualmente de vigilante  en TELCOR mientras “Iguana” Oporta vende discos en forma ambulante en el Mercado Carlos Roberto Huembes, en Managua.

Hermógenes Prado. No tengo más datos, a pesar de que es comprobada su participación como Combatiente Popular en la Insurrección Sandinista y en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Rafael Solís Cerda. Era estudiante universitario al estallar la Insurrección Sandinista. Formó parte del equipo de propaganda revolucionaria armada en la Insurrección de la Zona Oriental-Norte de Managua, durante el Repliegue a Masaya y en las operaciones del Batallón Móvil Rolando Orozco Mendoza para “las tomas” o liberación de Jinotepe, Pueblos Blancos y Granada. Fue asesor del Comandante Carlos Núñez Téllez en el Consejo de Estado en los primeros años de la década del 80, y en los comienzos de la Asamblea Nacional. Fue uno de los redactores de la actual Constitución Política del Estado de Nicaragua. Es actualmente Magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

Lucío Jiménez Guzmán. Antes y durante la Insurrección, u Ofensiva Final, era del grupo de los combatientes sandinistas del grupo de los Comités Obreros Revolucionarios (COR), que fueron el origen de la  Central Sandinista de Trabajadores (CST). Lucío reclutó, organizó e hizo labores armadas en vecindarios como “La Luz”, México, Máximo Jerez y Riguero. En esos días era sastre, estudiante, organizador y activista de los  Comités Obreros Revolucionarios (COR).

Durante los enfrentamientos o combates contra la tiranía somocista en la Insurrección, Lucío Jiménez Guzmán hacía equipo con Marcos “Salvador” Somarriba García, Ricardo “Robletón” Robleto Espinoza y Carlos Borge Galeano, entre otros, en el Barrio Santa Rosa. Fue Secretario General de la Central Sandinista de Trabajadores. Estuvo laborando en SOLKA. Tiene como profesión, ahora, la de administrador y labora en proyectos fuera de Managua.

Ricardo “Robletón” Robleto Espinoza. Era estudiante universitario y obrero fabril en la PEPSI-COLA, organizado en los Comités Obreros Revolucionarios, cuando estalla la Insurrección Sandinista en Managua. En realidad Robleto Espinoza ya tenía mucho tiempo de estar organizado en estructuras clandestinas y armadas del FSLN  en Managua, especialmente las que se ubicaban en el sector obrero, controladas por el grupo de los proletarios. Con Ricardo andaban en la “runga”, entre otros, Lucío Jiménez Guzmán, Iván García Abarca, Pedro Ortiz Sequeira, Denis Meléndez, Carlos Borge Galeano y Dámaso Vargas Loáisiga.

Robleto “Robletón”, como le decían sus compañeros, residía desde su fundación en las  Colonias Unidad de Propósitos y Américas Dos, esta última bautizada como “José Benito Escobar Pérez” después del Triunfo de la Revolución.

“Robletón” estuvo en el grupo de Combatientes Populares, comandados por Marcos Somarriba García en el Barrio Santa Rosa y Portezuelo, donde se enfrentaron a centenares de arremetidas de la Guardia Nacional, que con artillería pesada y bombardeos continuos intentó doblegar a los Combatientes Populares y romper el cerco de la Insurrección por este lado de Managua, usando la Carretera Norte y la costa Sur del Lago Xolotlán o de Managua.

Ricardo Robleto Espinoza testimonia que vio caer en “Piedra Quemada” a Felipa Mejía Membreño, una jovencita de 20 años, una de las mejores Combatientes Populares de la zona de Santa Rosa, cuyo cadáver fue recuperado después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista.

En Masaya fue asignado al grupo selecto de combatientes de Managua para combatir cotidianamente a los guardias somocistas atrincherados en los cerros del Coyotepe y La Barranca, la Fábrica de Clavos INCA y la Hielera, ubicados estos sitios al lado Norte de la Carretera Managua-Masaya-Granada.

Robleto se convirtió en uno de los fundadores de la Central Sandinista de Trabajadores en Managua y en Granada. Después fue repetidamente directivo nacional de la Central Sandinista de Trabajadores en los períodos de los secretarios generales Iván García Abarca, Lucío Jiménez Guzmán y Roberto González Gaitán. Fue diputado suplente por el Frente Sandinista, estuvo varios años en el desempleo y actualmente desempeña un cargo administrativo en el Distrito VI de la Alcaldía de Managua. Tiene varios hijos con su esposa Yanina Guerrero, con quien sigue residiendo en Unidad de Propósitos.

Pedro Ortiz Sequeira. Era estudiante universitario al estallar la Insurrección contra la dictadura somocista en Managua. Igual que Robleto era del grupo de los Comités Obreros Revolucionarios, organizados por la Tendencia Proletaria del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Logró evadir los charneles del infierno de bombardeo aéreo  en “Piedra Quemada”. En Masaya cumplió numerosas tareas combativas.

En Masaya estuvo en la tropa comandada por Marcos Somarriba García y César Augusto Silva, quienes, después del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, para combatir a los guardias genocidas en los cerros Coyotepe y  Barranca, Fábrica INCA y Hielera.

Al retornar a Managua, le fue encomendada la tarea de fundar la Central Sandinista de Trabajadores (CST), la cual instaló inicialmente en una casa de Ciudad Jardín, frente al Colegio Josefa Toledo de Aguerri. De este sitio, con un grupo numeroso de obreros y sindicalistas se dirigió a tomarse las instalaciones de la llamada hasta entonces “Casa del Obrero”, la cual era ocupada por varios ancianos obreros que la dictadura somocista mantenía allí para figurar y dar la apariencia de que respetaban a los sindicalistas y obreros, cuando en realidad los encarcelaban, torturaban y mataban.

Pedro Ortiz Sequeira cumplió la tarea de organizar la Central Sandinista de Trabajadores. Estuvo unos seis meses al frente de la CST. Después le asignaron la tarea de Viceministro de la Junta de Reconstrucción de Managua, junto a Samuel Santos López y Moisés Hasan Morales.

Al perder las elecciones el FSLN en febrero de 1990, Pedro Ortiz Sequeira queda en el desempleo. Entonces se dedica a cultivar una finquita suya en la Comarca Sabana Grande, al Este del Municipio de Managua. Ortiz Sequeira reside en Sabana Grande y en la Carretera Vieja a León, a la altura de la entrada a la Comarca Chiquilistagua, en el Oeste de Managua.

Iván García Abarca. Durante la Insurrección, u Ofensiva Final, fue uno de los Jefes Guerrilleros ubicados bajo las órdenes del Estado Mayor General del Frente Interno, coordinado por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, Joaquín Cuadra Lacayo y William Ramírez Solórzano. Fue el segundo Secretario General de la Central Sandinista de Trabajadores (CST).

Fue el jefe de una de las seis columnas en que fue distribuido el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, para que fuese ordenado y que se llevara una estructura militar, capaz de obedecer sin discusiones en caso necesario. Actualmente se dedica a trabajos personales

Ernesto Chacón Blandón. Estaba jovencito en junio de 1979. Residía en Bello Horizonte con su esposa y su hermana menor. Estudiaba contabilidad. Era uno de los más activos integrantes de la Asociación de Vecinos y del Comité de Defensa Civil de Bello Horizonte, coordinados por Pablo E. Barreto Pérez.

Al estallar la Insurrección en Bello Horizonte el 10 de junio en la noche, Chacón Blandón se convierte en uno de los Combatientes Populares más activos, y era notorio que había estudiado cuidosamente el manejo de armas de guerra. Se puso a la orden de los jefes guerrilleros que habían llegado a Bello Horizonte, entre otros, Danilo Norori,  Isabel “Venancia” Castillo, Juan “Tonatiú” Rivera, Javier “99” López Lowery, y se combinó en acciones militares con los hermanos Ariel, Tobías y Cairo Jiménez.

Puesto en Masaya, Chacón Blandón cumple otras tareas combativas en los sectores del Coyotepe, “La Barranca”, la INCA y la Hielera. Después del Triunfo de la Revolución se integra plenamente a los Comités de Defensa Sandinistas y a la Vigilancia Revolucionaria en Bello Horizonte. Al mismo tiempo, termina su carrera de contador. Tiene varios hijos. Trabaja y reside actualmente en Granada.

Juan  (“Tonatiú”) Rivera. Fue uno de los Combatientes Populares famosos en el Reparto Bello Horizonte, donde formó parte de las Columnas móviles que jefeaban Javier  “99” López Lowery, Danilo Norori, Isabel “”Venancia” Castillo y Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca.

Durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya formó parte de  los mandos de Jefes Guerrilleros que comandaban la Columna de Vanguardia, en la cual iba, por ejemplo, Justo Rufino Garay Mejía y William Ramírez Solórzano.

Fue uno de los fundadores de la Policía Sandinista. Fue Comisionado y ya está retirado. Vive en Bello Horizonte.

Danilo Norori, era el Jefe Guerrillero de la Tendencia Guerra Popular Prolongada (GPP). Durante la Insurrección Sandinista estuvo ubicado en Bello Horizonte y Santa Rosa. Fue quien inicialmente me confirmó, en su cuartel general en Bello Horizonte, el 27 de junio de 1979, en la mañana, que nos íbamos en Retirada. ¿Hacia dónde?, pregunté yo. “Todavía no lo sabemos me respondió. Lo sabrá en el momento oportuno.  La verdad es que no podemos dejarlo aquí, porque la Guardia Nacional lo asesina.

Durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya formó parte de la Jefatura de la Columna de Retaguardia, jefeada por Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, Mónica Baltodano Marcenaros y Marcos Somarriba García. Puesto en Masaya, integró tropa capitalina que combatía diariamente contra los guardias sanguinarios genocidas, que se habían atrincherado en los cerros Coyotepe y La Barranca, y la Fábrica INCA y Hielera del Barrio Santa Rosa. Hoy es abogado, cantor y músico.

Brenda Ortega

Sara Torres. Fue oficial del Ejército Popular Sandinista.

Mauricio Barreto Pérez. Tenía 21 años al estallar la Insurrección en la Zona Oriental de Managua. Vivía con su madre Rosa Pérez Juárez en la Colonia Diez de Junio, donde se integró  a labores plenas de colaboración insurreccional en el Comité de Defensa Civil, en el aseguramiento de comida para los Combatientes Populares y en ayudar para que funcionasen adecuadamente las trincheras de combate. Mauricio es hermano menor de Pablo E. Barreto Pérez.

Como consecuencia, andaba los brazos, rodillas y rostro “chimados”, además de que los “orejas” somocistas lo tenían “choteado”. No le quedaba otra opción, debía irse en el Repliegue a Masaya, o lo mataban, según afirma el mismo Mauricio Barreto Pérez.

Al estallar la Insurrección Sandinista, Mauricio estaba concluyendo su bachillerato en el Instituto Andrés Bello. Al triunfar la Revolución Popular Sandinista, se convirtió en cultivador pequeño de maíz y frijoles en el Valle de Las Zapatas (Malpaisillo) y después en  La Paz Centro. Mauricio tiene seis hijos, dos fuera de Nicaragua: Gil y Claudia, y tres en Managua y La Paz Centro: Angélica (Angelita), abogada; Yamil, estudiando actualmente; y Mauricio, niño de siete años en 2013.

En los dos últimos años (2016 y 2017) ha estado muy mal de sus riñones. Tiene que acudir dos veces por semana a que le hagan un procedimiento de diálisis en el Hospital Antonio Lenin Fonseca.

Leopoldo Barreto Pérez, hermano menor también de Pablo E. Barreto Pérez.  Leopoldo tenía 19 años al producirse la Insurrección en la Zona Oriental de Managua. Estudiaba su último año de bachillerato en el Instituto Experimental México, en Bello Horizonte.  Hizo pareja con su hermano Mauricio en labores insurreccionales, colaborando con el Comité de Defensa Civil, atendiendo heridos y trasladando comida para los Combatientes Populares.

Por estas labores insurreccionales, se hizo conocido en la Colonia Luis Somoza (Diez de Junio) y sus alrededores, de manera que los “orejas” también pasaban información sobre él. Se enfiló en el Repliegue a Masaya con  sus hermanos Mauricio y Pablo Emilio Barreto, y con su esposa Josefa Briceño Picado, quien entonces tenía 18 años, y es originaria de León.

Después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, Leopoldo se integró plenamente a los planes productivos del régimen revolucionario sandinista y fue ubicado, como ingeniero eléctromecánico, en el Ingenio Victoria de Julio. En los primeros años de la década del 80 fue enviado a Cuba, y se convirtió en ingeniero electromecánico.

Sin embargo, al cerrar el Ingenio Victoria de Julio en los primeros años de la década del 90, Leopoldo Barreto Pérez pasó al desempleo y no volvió a conseguir empleo formal remunerado. Se graduó de abogado en la UNAN, en León, pero no ha podido sacar su título por falta de dinero, y sigue en el desempleo, pues para obtener su título de abogado le cobran casi mil dólares en la Corte Suprema de Justicia.

Mientras tanto, en todos años pasados, desde 1993, Leopoldo Barreto Pérez, ingeniero electromecánico y abogado, ha tenido que dedicarse a vender verduras, legumbres y frutas en el Mercado de la Terminal de Autobuses Interlocales de León, donde vive y tiene su casita en un asentamiento leonés.

Tiene cuatro hijos: Karen Barreto Pichardo, laboratorista clínica, trabajadora del Ministerio de Salud en Managua; Jenifer, también profesional, pero en el desempleo; Masiel, estudiante universitaria y empleada actualmente en una iglesia evangélica de León; y Lenin, ingeniero agrónomo sin empleo formal, y ha tenido que dedicarse a ser sastre en León con su madre Josefa Briceño Picado.

Josefa “Chepita” Briceño Picado, exesposa de Leopoldo Barreto Pérez. Vivían juntos en la casa de la madre de Leopoldo Barreto Pérez, en la Colonia Diez de Junio, cuando explotó la Insurrección en la Zona Oriental de Managua. Para entonces, “Chepita” era ya  ingeniera en alimentos, a pesar de que tan sólo tenía 19 años.  Mauricio, Leopoldo y “Chepita” se integraron juntos a labores insurreccionales en la Colonia Luis Somoza (Diez de Junio) y Colonia Colombia, donde cayó combatiendo  heroicamente Jackson Jácamo Alvarado, enfrentado a tiros con una ametralladora calibre 30 en sus manos, disparándola contra una tanqueta de la guardia somocista genocida.

Igual que Leopoldo y Mauricio, “Chepita” no podía quedarse en la Colonia Luis Somoza (Diez de Junio) porque la guardia somocista genocida los hubiera matado. Los tres juntos: Mauricio, Leopoldo y “Chepita” lograron burlar la muerte en el infierno del bombardeo aéreo en “Piedra Quemada”, frente a la antigua entrada del colchón de piedra eriza y puntada del Volcán Masaya.

Sin embargo, cuando ya el Repliegue de Managua a Masaya se reorganizó en Nindirí y los replegados capitalinos comenzaron a desplazarse por las laderas de la Laguna de Masaya, en la oscuridad casi total, “Chepita” se extravió entre matorrales y barrancos. Mauricio y Leopoldo tuvieron que buscarla en lo oscuro, hasta que la encontraron, y esto los obligó a llegar en la cola del Repliegue a Masaya.

Después del Triunfo de la Revolución “Chepita” Briceño Picado laboró en el campo técnica especializada en alimentos en Pollo Estrella. Quedó en el desempleo en la década del 2000 y ahora se dedica a dar capacitaciones sobre cómo mejorar los alimentos y la nutrición en los seres humanos y animales. Al mismo tiempo, hace equipo con sus hijos en León, para hacer pantalones, camisas y uniformes colegiales.

Perfecto Arróliga Flores. Ya tenía casi 50 años cuando participó activamente en la Insurrección  en la Zona Oriental de Managua, especialmente en su adorada Colonia Nicarao, donde había luchado por más de  30 años.  Tomó el fusil en las manos, usó pistolas, escopetas y rifles durante la lucha contra el somocismo genocida en la Ofensiva Final, y también anduvo curando heridos, llevando comida a los Combatientes Populares, entre otros a su hijo Perfecto Arróliga Guerrero. Se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, no podía quedarse, pues estaba muy “quemado” por su nivel de integración insurreccional en la Zona Oriental de Managua.

Arróliga Flores fue uno de los dirigentes del Comité de Asuntos Habitacionales del Ministerio de la Vivienda y Asentamientos Humanos, exdirigente comunal, deportista,  la Alcaldía de Managua le otorgó una pensión mínima por sus servicios sociales y comunitarios en Managua, por gestiones del exconcejal sandinista Pablo E. Barreto Pérez. Falleció en el año 2015 a los 83 años. Se había convertido en dirigente comunitario y sandinista muy conocido. Lo invitaban con frecuencia a dar charlas históricas sandinistas.

Elías Chévez Obando. Es originario del Valle de las Zapatas, Comarca del Norte de Malpaisillo, que tuvo fama de algodonera. Por persecusión de la Guardia Nacional somocista genocida y debido a necesidades económicas, se trasladó a Managua, donde poco a poco se fue integrando a labores insurreccionales del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Se convirtió en uno de los Combatientes Populares conocidos en la Zona Oriental de Managua.

Se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, y al Triunfo de la Revolución fue uno dirigente de los Comités de Defensa Sandinistas en Managua, político del FSLN en el Departamento de Managua y actualmente funge como Embajador de Nicaragua en Bolivia.

Ronald Paredes Villanueva. Paredes Villanueva fue uno de los Combatientes Populares muy conocidos en la Zona Oriental de Managua, especialmente en el Reparto Schick Gutiérrez, donde hacía “dupla” con su amigo Miguel “Chupadedo” Alvarado Torres. Fue dirigente  nacional de los Comités de Defensa Sandinistas, Orden Servidor de la Comunidad, ya fallecido.

Miguel “Chupadedo” Alvarado Torres. Se hizo una celebridad como Combatiente Popular en el Reparto Schick Gutiérrez y sus vecindarios periféricos, debido a que era un hombre audaz y casi temerario cuando le tocaba participar en combates y emboscadas a la Guardia Nacional somocista genocida. Ha sido y sigue siendo dirigente comunal en el Distrito V de Managua.

Enrique Alvarado Torres, hermano de “Chupadedo”, fue igualmente uno de los Combatientes Populares más conocidos del Reparto Schick Gutiérrez, donde participó en numerosas emboscadas a las patrullas BECATS, o Brigadas Antiterroristas del Estado terrorista somocista genocida.

Alvarado Torres igualmente se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, donde formó parte de las tropas capitalinas que combatieron a la GN en el lado Norte de la Ciudad de Masaya, donde los guardias estaban atrincherados en el Cerro Coyotepe, en la Fábrica de Clavos INCA y en la llamada Hielera del Barrio Santa Rosa.

Conocía mucho de historia patria y hacía llamados a estudiar formal e informalmente, “pues sólo de esa manera uno ensancha conocimientos y puede entender lo que ocurre a nuestro alrededor. Después del Triunfo de la Revolución se convirtió en uno de los dirigentes más conocidos de los Comités de Defensa Sandinistas en Managua.  Estuvo enfermo y abandonado. Falleció hace unos 10 años.

Iván Escobar Pereira (exmayor EPS)

Mario José Barrantes Miranda (exmayor EPS)

Iván Peña (exmayor EPS)

Manuel Roque (excomisionado de la Policía)

Luis Torres (exmayor EPS). Es dirigente comunitario en Américas Tres o Villa Revolución.

José Perfecto Arróliga Guerrero participó con su padre Perfecto Arróliga Flores en la Insurrección Sandinista en los barrios orientales capitalinos, especialmente en la Colonia Nicarao, donde les tocó enfrentar las arremetida represivas del Sargento Alberto “Macho Negro” Gutiérrez. Ambos se fueron en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Después del Triunfo de la Revolución hizo carrera dentro del Ministerio del Interior, cuyo ministro era el Comandante Tomás Borge Martínez.

Aldo Martín Arróliga Guerrero fue Combatiente Popular y replegado de Managua a Masaya. Hoy es de los Combatiente y Colaboradores Históricos más activos en el Distrito V de Managua.

Flavio Galo Montenegro fue Combatiente Popular en la Zona Oriental de Managua y a la vez animador de la lucha armada revolucionaria en su Colonia Nicarao con su canto revolucionario y su música contagiosa, la cual mezclaba con las marimbas folclóricas. Era el jovencito cantor popular alegre, jodedor, cristiano de la Comunidades Eclesiales de Base de la Colonia Catorce de Septiembre, y con su “pelota” de la Colonia Nicarao participó en el  Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Era común ver y oír a Flavio Galo Montenegro cantando  ante asambleas y mítines multitudinarios en las Colonias Nicarao, Catorce de Septiembre, Primero de Mayo, Américas Uno, Américas Cuatro, Américas Tres, en Ducualí, en Bello Horizonte y Santa Rosa.

Se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, donde formó parte de la tropa que defendió la Ciudad de Masaya y a la vez combatió a los guardias sanguinarios genocidas, que se habían encuevado en los cerros Coyotepe y La Barranca, en la Fábrica de Clavos INCA y en la Hielera.

En la década del 80, Galo Montenegro continuó promoviendo el arte popular y folklórico con su grupo familiar en que participaban su mamá y Elizabeth Galo Montenegro, su hermana menor, quien ha seguido sus pasos después que Flavio fue vilmente asesinado hace muchos años en un sitio del Municipio de El Crucero.

Juana Galo Suárez. Era una jovencita de 18 años y estudiante universitaria cuando estalla la Insurrección en Managua. Se convierte en Combatiente Popular y es colocada a las órdenes de Marcos Somarriba García, de Javier “99” López Lowery y de Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca en el Barrio Santa Rosa y en el Reparto Bello Horizonte.

Como “bautizo de fuego” , Galo Suárez como Combatiente Popular Insurreccional participa con armas en mano en los combates populares  para tomar la empresa constructora SOVIPE, propiedad del “Tiburón” Pereira Denueda (amigazo de Somoza Debayle), en la Carretera Norte, cuando comenzaba la Insurrección el diez de junio de 1979.

Participa Galo Suárez en varios combates frontales contra la GN somocista genocida en la Carretera Norte. Recibe órdenes de Marcos Somarriba de ayudar a organizar los hospitales clandestinos que hubo en el Barrio Santa Rosa.

Al mismo tiempo, por órdenes del mismo mando de Marcos Somarriba García le toca jefear una escuadra, e ir a invitar a un médico, residente en Bello Horizonte, para que les ayudara en la atención de los heridos graves (por combates y bombardeos aéreos del somocismo genocida) en el recién fundado Hospital Clandestino de Santa Rosa, situado en el lado Sur,  fronterizo con Bello Horizonte.

El médico se negó. Entonces, Galo Suárez, mujer jovencita como digo, recibe la orden terminante de llevarlo como fuese al Hospital Clandestino, pues los Jefes Guerrilleros, Combatientes Populares y pobladores civiles se estaban muriendo sin ninguna atención médica.

Galo Suárez tuvo que amarrar al médico y de ese modo lo llevó al Hospital Clandestino, donde ya había casi 100 heridos graves. Al final este médico, se dedicó plenamente a la labor de salvar  vidas.

A Galo Suárez estaba por ocurrirle otro episodio singular. Al serle fracturado un brazo y perforaciones de bala en los costados al Jefe Guerrillero José “Abel” García, el Comandante Marcos Somarriba García la designa a ella, Juana Galo, a atender a “Abel” en los hospitales clandestinos de Santa Rosa y Bello Horizonte, y Marcos Somarriba, además, la conmina: “Ud. “Javierita” me responde por la vida de “Abel”.

Por medidas estrictas de seguridad, “Abel” es ubicado en una casa de la Etapa IV de Bello Horizonte. Era tal la gravedad inicial de las heridas y fracturas de “Abel”, que le aparecieron gusanos sobre los lugares lesionados. “Javierita” Galo Suárez tuvo que luchar, yendo y viniendo de los hospitales clandestinos, con el médico y medicinas, para continuar la cura de “Abel”  o José García. Ella nunca supo de dónde era “Abel” García.

Sin embargo, al momento del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, “Javierita” Galo Suárez recibe la orden de ir cuidando a “Abel” y de juntarse en esfuerzos con los responsables del transporte y cuido de los heridos en el trayecto del Repliegue a Masaya, entre otros: Frank “Machillo” González Morales y Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca.

Cuando ya el Repliegue de Managua a Masaya está en marcha, Juana Galo recibe la noticia de que su mamá, Victoria Suárez Castellón, está hospitalizada; y que su padre, Carlos Galo Benavídez, la anda buscando, porque la suponen desaparecida. Su padre, finalmente, es capturado por la GN somocista genocida frente al Cerro del Coyotepe.

Al concluir el Repliegue en Masaya, Juana “Javierita” Galo Suárez se entera de que Bernabela Avilés Alemán, su cuñada, esposa de su hermano Carlos, está grave en el Hospital de Masaya, donde le habían realizado cesárea en plena Insurrección en Masaya, lo cual determinó que no hubieran medicinas para atenderla. Fue a ver a su hermana.

Casi al mismo tiempo, Glauco Robelo, uno de los Jefes Guerrilleros sobrevivientes en Managua, le comunica que había sido seleccionada para integrar un Batallón de replegados de Managua para ir al asalto final o liberación de Diriamba, donde le tocó, inclusive, participar en la toma de la casa del jefe de la OSN (Oficina de Seguridad somocista) en Diriamba, donde se estableció un Comando Sandinista, encargado de capturar a “orejas” de la OSN y miembros de “escuadrones la muerte” para hacerles juicios públicos y fusilarlos.

Ya de regreso el 19 de julio en Managua, le tocó inmediatamente enrolarse en el recién fundado Ejército Popular Sandinista, donde alcanzó grados militares bastante elevados.  Le tocó ser una de las removidas del EPS por órdenes de Violeta Barrios de Chamorro, en 1992. Se fue a Estados Unidos, donde vive con sus hijos y se ha desarrollado exitosamente en trabajos civiles.

Rodolfo López Mendoza  (Combatiente Histórico, ya fallecido)

Carlos José Solís Rugama (Combatiente Histórico, lisiado por la guerra)

Julio Aráuz Rugama (Combatiente Histórico, CPF hoy)

Luis Alberto Duarte Talavera (Alcohólico Anónimo)

Carlos Calero (exmiembro del EPS)

Emilio Robelo Mendoza (excombatiente del EPS)

Marta Barbosa Cerda (caída en combate, en defensa de la Revolución, en la década del 80)

Julio Rodríguez Gámez. Fue Combatiente Popular en la Zona Oriental de Managua especialmente en el Asentamiento Laureles Norte, hoy conocido como Manuel Fernández Mora. Fue mayor   del Ejército Popular Sandinista. Fue dirigente y activista conocido del Frente Sandinista de Liberación en el Distrito VI de Managua. Falleció hace varios años.

Pedro Martínez Bustos (formó parte de la Columna  Óscar Pérez Cassar, “Liebre” o “Caza Perros”.

Víctor “Juan Pequeño” Boitano Coleman  fue Combatiente Popular en vecindarios como Bello Horizonte, donde residía su familia. Se fue en el Repliegue a Masaya. Perteneció a la Columna Móvil de Combate y Emboscada “Liebre”, también conocida como “Óscar Pérez Casar” y “Caza Perros”. Fue coronel del EPS, metido en escándalos públicos en los últimos años en Managua.

William “Juan Grande” Montalván, perteneció a la  Columna Oscar Pérez Casar y fue Mayor del Ejército. Está retirado en Matagalpa, donde ha ejercido cargos públicos.

Carlos “Taolamba” Duarte Orozco. Fue uno de los Jefes Guerrilleros en Mangua y en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Se integró al Ejército Popular Sandinista, en cuyos escalafones alcanzó el rango de general.

Alfonso Inés “Mascota” Mejía  González era del grupo de Frank “Machillo” González Morales y de Juan Carlos “Marcial” Soza Aragón. “Mascota” Mejía González fue uno de los Combatientes Históricos más destacados en la zona del Frente de Guerra del FSLN entre los puentes El Edén, Paraisito y San Cristóbal, donde se movían como jefes Rolando “Cara Mancha” Orozco Mendoza, Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez, César Largaespada Palavicini y “Machillo” González Morales. Fue uno de los dirigentes de los Combatientes Históricos  de Managua, ya fallecido.

Alejandro “Huesito” Mairena Obando. “Comandante Huesito”, le decían sus compañeros en la Insurrección Sandinista en Managua, particularmente entre los puentes Larreynaga, El Edén y Paraisito, donde como Combatiente Popular destacadísimo se movía, formando parte de la tropa que comandaban Mónica Baltodano Marcenaros y Rolando “Cara Manchada Orozco Mendoza.

Fue uno de los Combatientes Populares más destacados en la Insurrección Sandinista Victoriosa, u n Ofensiva Final en Managua.  Jugó asimismo papel destacado en la marcha del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, pues con él armamos un grupo numeroso de replegados capitalinos que nos dedicamos a auxiliar heridos y semisepultar cadáveres de caídos por el bombardeo aéreo somocista feroz en el lado Norte de “Piedra Quemada”, el 28 de junio de 1979, en la mañana y en la tarde.

Además, al caer Marta Lucía Corea Solís en el Camino Viejo a Nindirí, fue uno de los primeros en auxiliarla. No fue posible salvar a Marta Lucía Corea. Se desangró en el camino. Al llegar al casco urbano de Nindirí, “Huesito” Mairena Obando promovió una parada militar del Repliegue Táctico de Managua a Masaya para sepultar a Marta Lucía Corea detrás de la Iglesia Católica.

Se convirtió, además, en recogedor de datos históricos de esta hazaña político militar del Repliegue a Masaya. Formó parte del Batallón Móvil que protagonizó la liberación de los llamados “Pueblos Blancos”, de Jinotepe y la Ciudad de  Granada. Era compañero inseparable de Rolando “Cara Manchada” Orozco, fue capitán del Ejército Popular Sandinista, fue desmovilizado en la década del 90, quedó mucho tiempo en el desempleo. Es quien ha mantenido vivo el llamado “Replieguito” por la “Ruta original de los días 27, 28 y 29 de junio de en 1979”.

Es apasionado por el llamado “Replieguito por la Ruta Original”, en el cual le acompañan unos 1,000 hombres y mujeres cada año, en la fecha del 27 de junio. Trabaja actualmente en la Alcaldía de Managua, como supervisor en el basurero “Nopales”. Hace poco tiempo se le murió la esposa. Tiene varios hijos.

Dolores Catalina “Lola” González López, del Barrio Larreynaga. Era estudiante del Instituto Maestro Gabriel, de 21 años. Ya andaba en “la pelota” de Carlos Alberto “Sobrino” Dávila y “Huesito” Mairena Obando, también estudiantes del Maestro Gabriel, cuando estalla la Insurrección en los barrios orientales-norte de Managua.

Según Dolores Catalina González López, además de los discursos políticos antidictatoriales en el Maestro Gabriel, un grupo numeroso de estudiantes de secundaria y vecinos del Barrio Larreynaga estaban ya  con responsabilidades en organizaciones como los Comités de Defensa Civil y acudían a reuniones en “casas de seguridad”, donde Ana Zúniga, por ejemplo, en la Colonia Tenderí, pegadito al muro del Instituto Maestro Gabriel.

Ella, “Lola” González López y ese grupo de estudiantes y vecinos se meten de lleno a la Insurrección cuando explotan varias bombas de 500 libras en el vecindarios, lanzadas desde los helicópteros del somocismo genocida, y porque ya se habían levantado las barricadas en el Puente Larreynaga y dentro del Barrio Larreynaga.

“Yo estuve con “Huesito” Mairena Obando y Rolando “Cara Manchada” Orozco Mendoza en las trincheras y barricadas de combate de los puentes Larreynaga y El Edén, donde me tocó combatir contra los guardias nacionales somocistas”, recuerda Dolores González López, 38 años después, en el año 2017.

Según “Lola”, al salir de su Barrio Larreynaga, con su grupo en que iban mujeres y hombres, todos jovencitos,  recuerda les dijeron que irían en Retirada en  columnas jefeadas por Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, “pero después del cruce de la Comarca Veracruz, yo pude ver que íbamos en las columnas jefeadas por William “Aureliano” Ramírez Solórzano y Joaquín Cuadra Lacayo”, señala.

“También me acuerdo que cuando el bombardeo aéreo criminal estaba en lo fino contra nosotros, en el lado Norte de “Piedra Quemada”, hubo grupos que llenos de miedo crearon anarquía, y que  el Comandante William Ramírez Solórzano amenazó con abrir fuego de ametralladora  contra los que corrían sin control, por pánico a las bombas, pues la orden dada por el Comandante Carlos “Roque” Núñez Téllez era que todos nos pusiéramos “pecho en tierra”, protegidos en zanjones, en rocas grandes, en los troncos de árboles de mamones”, recuerda “Lola” González López, quien sigue viviendo en la misma casa de su familia  en el Barrio Larreynaga.

“Yo recuerdo que uno de los Jefes Guerrilleros, no recuerdo quién era, nos empujó hacia unos zanjones poco profundos, llenos de piedras erizas de “Piedra Quemada”, para que evadiéramos los charneles de las bombas y rockette”, añade “Lola”  González López.

“Conmigo iban también mis hermanos Mario y Julio López.  Ambos fueron a combatir en la liberación de Jinotepe y la defensa de Masaya. Julio se fue a Estados Unidos. Mario es carpintero y albañil, y de eso vive actualmente. Al regresar con el Triunfo de la Revolución Sandinista, seguí estudiando  el bachillerato, me integré a la Policía Sandinista, luego me salí y me quedé haciendo funciones de ama de casa. Tengo tres hijos, con quienes he luchado para se conviertan en profesionales.

Melba “Pinta” Orozco Aburto. Tiene 52 años actualmente.  Sigue residiendo en su Barrio Larreynaga. Al estallar la Insurrección en Managua tenía apenas 14 años, y ya era opositora férrea, convencida y propagandizadora de las ideas de que era necesario juntarse, combatir sin retroceso a la dictadura somocista genocida.

Su particularidad consistió en que a los 14 años ya dominaba plenamente los Primeros Auxilios, poner inyecciones, curar a heridos no graves, canalizarlos mientras los podía atender un médico, y de este modo, se convirtió en una especie de enfermera en la Clínica Roberto Clemente, en el mismo Barrio Larreynaga y en uno de los hospitales clandestinos del Estado Mayor del Frente Interno en el Reparto El Dorado y después en la Iglesia Sagrada Familia.

Antes de ejercer este papel de enfermera clandestina en la Insurrección, Melba “Pinta” Orozco Aburto resultó quemada por la explosión de una bomba  en una de las trincheras y barricadas del Puente Larreynaga, donde también le tocó disparar los fusiles en contra de los guardias somocistas genocidas.

Los materiales para atender heridos, mayoritariamente baleados y charneleados, los conseguían con amigos en los vecindarios o Barrios Larreynaga, Costa Rica, El Edén, Paraisito, María Auxiliadora,  San Cristóbal y con el padre Antonio Castro, quien también los apoyaba en búsqueda de comida y medicinas para los combatientes heridos.

“Pinta” Orozco Aburto estaba ya estudiando su secundaria en el Instituto Maestro Gabriel. También estaba estudiando para maestra en la Escuela Normal, hoy llamada Alesio Blandón. Aprendió estas  labores de Primeros Auxilios desde los 12 años, por pedimentos en su familia, para que hubiese alguien que pudiera inyectar, curar y poner vendas.

En el Barrio Larreynaga había muchos “orejas” de la Guardia nacional y de la Oficina de Seguridad. Esto dio lugar a que todos y todas los implicados en la Insurrección, u Ofensiva Final, fuesen puestos en una lista de los que iban ser ejecutados o asesinados por la “Mano Blanca” o “escuadrones de la muerte” de la dictadura somocista genocida. Esto ocurrió así en todos los barrios, colonias y repartos insurreccionados en Managua.

Esto era una amenaza mortal. Entonces los implicados, entre ellos Melba “Pinta” Orozco Aburto, tomaron la decisión de irse en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, para ponerse a salvo. Familias enteras también optaron por irse donde amigos en otros barrios, o fuera de Managua, indica “Pinta” Orozco Aburto.

Marvin, hermano mayor de Melba Orozco Aburto, hoy abogado, se fue con ella al Repliegue a Masaya. Después del Triunfo de la Revolución, “Pinta” Orozco dejó los “Primeros Auxilios” y se integró a trabajar en TELCOR y ENITEL. Al mismo tiempo, estudió Biología en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), pero no terminó, no se graduó.

Tiene cuatro hijos y ha vuelto a desempeñar aquel papel suyo en la Insurrección revolucionaria, con la diferencia de que los pacientes de hoy son mayoritariamente enfermos graves por cáncer, u otras enfermedades crónicas, y entonces a “Pinta” Orozco Aburto la buscan para que los inyecte y les suministre los tratamientos ordenados por médicos.

También la buscan de hospitales locales de Managua para cuidar pacientes por encargo de familiares. Sus hijos se llaman:  Marvin Ariel, Noel Antonio, Juan Carlos y Javier Alfonso, quien todavía sigue estudiando.

Reyna “Morenita” López Castro

Denis “Tirador” Sánchez

Jorge “Negro” Palacios

Jairo Blandón (hoy es conductor de la Alcaldía de Managua)

Luis Gómez, abogado actual

Carlos Rostrán, abogado actualmente

Ángel Rosendo “Tigre” Pavón Estrada. Tiene 74 años actualmente, en 2017. Era el dueño de la Fábrica de Pólvora “Tigre”, que estaba situada del Puente El Edén tres y media cuadras Oeste. Además de Combatiente Popular, “Tigre” Pavón   Estrada fue quien virtualmente suministró gran parte de la pólvora para fabricar bombas de contacto para los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares de los Barrios Larreynaga, Costa Rica, Bello Horizonte, El Edén, Ducualí, María Auxiliadora, Luis Somoza (Diez de Junio), Dorado y  Paraisito.   Este “Tigre” Pavón Estrada era quien llevaba uno de los sacos de pólvora durante el Repliegue de Managua a  Masaya, en junio de 1979.

Uno de sus hijos mayores, Rosendo, iba con él en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Ambos sobrevivieron al infernal bombardeo aéreo somocista de “Piedra Quemada”, a pesar de que ambos iban cargando el saco de pólvora, para fabricar más explosivos en Masaya.  Después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, se dedicó por completo a su fábrica de pólvora. Se le han otorgado numerosos reconocimientos políticos por su participación en la lucha antisomocista. Se le entregó la Medalla Andrés Castro.  Tiene otros hijos: Fernando Antonio, Francisco Antonio y Ariel de Jesús Pavón.

Su Fábrica de Pólvora “Tigre” ha venido decayendo en los últimos años. El estado físico de su casa igualmente se ha deteriorado muchísimo. En la actualidad su fábrica fue trasladada al sector de la Comarca Las Jagüitas, debido a las nuevas disposiciones de la Policía Nacional y de la Dirección General de Bomberos de Nicaragua. Sus hijos y él solicitan apoyo financiero al Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, para resolver en parte sus problemas socioeconómicos. Tiene el número de teléfono: 22488173.

Frank “Machillo” González Morales. Era estudiante universitario al estallar la Insurrección en los barrios occidentales y orientales de Managua. Pertenecía al llamado “grupo de los proles”, es decir, la Tendencia Proletaria del Frente Sandinista, encabezada por los Comandantes Carlos Núñez Téllez, Luis Carrión Cruz y Jaime Weelock Román.

Era ya uno de los  Jefes Guerrilleros más fogueados de este grupo, y como tal lo pusieron a operar combativamente en vecindarios como Paraisito, San José Oriental, “Campo Bruce” (hoy Rigoberto López Pérez), en el Reparto Dorado, en la Colonia Luis Somoza (Diez de Junio) y en Ducualí, en las cercanías en que estaban el Estado Mayor General del Frente Interno y el Estado Mayor Conjunto del FSLN en Managua.

Participó “Machillo” González Morales en uno de los combates más violentos y mortales contra la Guardia Nacional somocista genocida en el Barrio Paraisito y San José Oriental el 17 de junio de 1979, día en que se le hacen decenas de bajas a los guardias de la Escuela de Entrenamiento Básico  (“escuela de asesinos”, le decía la gente), se les destruyen tanques y tanquetas, un camión en que transportaban tropas y armas de guerra, se les arrebatan fusiles y ametralladoras, se les derrota, salen derrotados hacia donde tenían una Estación de Policía en las cercanías del  Hospital Baustista.

“Machillo” González era uno de los jefes de columnas en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, ubicado en la parte del Repliegue que iba jefeado por William “Aureliano” Ramírez Solórzano. . “Machillo” González Morales era uno de los responsables de los heridos, en unión con “Chico Garand” Guzmán Fonseca.

Salió ileso de los bombardeos aéreos criminales de “Piedra Quemada”, Nindirí y la Ciudad de Masaya, donde fue enviado a combatir a los guardias somocistas atrincherados en el Cerro del Coyotepe, en el Cerro de La Barranca, en la Fábrica de Clavos INCA y la Hielera del Barrio Santa Rosa.

Con otros Jefes Guerrilleros, “Machillo” González Morales protagonizó casamientos de parejas de Combatientes Populares en la Pista El Dorado, entre otros, a Carlos Alberto “El Sobrino” Dávila Sánchez con Marta Lorena López Mojica y Ronald Fisher Ferrufino y Alejandra Campos Escobar, quienes cayeron o murieron en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Al retornar de Masaya el 19 de julio de 1979, se dedicó, con otros revolucionarios sandinistas, a organizar la Asociación de Combatientes Históricos de Nicaragua y de Managua, la cual aparece en los Estatutos como parte del Frente Sandinista de Liberación Nacional. También se dedicó a estudiar para profesor o maestro.

En varias ocasiones, en representación de los  Combatientes Históricos, fue miembros del Departamental del Frente Sandinista en Managua. En una época de crisis fue criticado  por el manejo organizativo de la Asociación de Combatientes Históricos de Managua.

Actualmente se dedica nuevamente a juntar en una sola organización a algunos grupos de Combatientes y Colaboradores Históricos, para lo cual cuenta con el apoyo de varios  antiguos dirigentes de esta organización, entre otros, Juan Carlos Soza.

Tiene como oficina o sede de la Asociación de   Combatientes Históricos “Carlos Fonseca Amador”, ahora, en el sitio en que estuvo la sede del Distrito III del Frente Sandinista, en el Barrio Altagracia, de la Racachaca cuadra y media al  Sur.

“Machillo” González Morales fue concejal del Frente Sandinista en el período de Herty Lewites Rodríguez del 2001 al 2005. Tiene una hija conocida, llamada Tania, quien trabaja con la Policía Nacional, en Plaza del Sol. “Machillo” reside en la Colonia San Jacinto, en el Distrito VI y responde al número de teléfono: 86782410.

Juan Carlos “Marcial” Soza Aragón. Era estudiante en junio de 1979 en la Escuela Normal Central de Managua,  al estallar la Insurrección en los barrios orientales, también en el suyo, en el Reparto René Schick Gutiérrez. Tenía 16 años. Se integra a la lucha bajo las órdenes de su jefe inmediato, Santos Sobalbarro Blandón, quien al mismo tiempo respondía ante su responsable insurreccional y Jefe Guerrillero,  Comandante Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz.

Este grupo montó una escuela de entrenamiento en manejo de armas en una casa contiguo a la vivienda del Combatiente Popular, Francisco René Polanco Chamagua. Al mismo tiempo, se desplazaban en grupos de Combatientes Populares hacia las Colonias Catorce de Septiembre y Nicarao, y para el lado de las colonias Américas I, III y IV.

“Marcial”  Soza Aragón se desplazaba con Pablo Rivas Pavón, María Linet Martínez Díaz y María de los Ángeles Cajina Rojas. Los cuatro participaron en numerosos combates contra los guardias somocistas genocidas  en este sector oriental de Managua, donde también operaban hombres que después fueron conocidos políticos sandinistas como Elías Chévez Obando, Perfecto Arróliga Flores, Miguel “Chupa Dedo” Alvarado Torres y Enrique Alvarado Torres. Todos se fueron en el Repliegue de Managua a Masaya.

Según “Marcial”  Soza Aragón, él participó en un grupo seleccionado especialmente por el Estado Mayor del Frente Interno para hacer una exploración cuidadosa de caminos poco transitados hacia Masaya, previamente al Repliegue de Managua a Masaya, aunque no les dijeron cuáles eran los objetivos de la exploración.

“Yo fui dos veces. En la tercera y última vez ya no fui porque los zapatos se me habían desbaratado”, recuerda Juan Carlos. Según él, se exploraron varios caminos, entre otros, el que siguió el grueso del Repliegue a Masaya el 27 de junio en la noche y el 28 de junio en la mañana, y también un camino paralelo a la Carretera a Masaya, a partir del Puente de Ticuantepe, y otro fue el  Camino Viejo a Sabana Grande, para ir a salir por el lado Norte del casco urbano de  Nindirí y llegar por ese rumbo a la Ciudad de Masaya.

Juan Carlos Soza Aragón recuerda ahora que salió ileso en medio del infernal bombardeo aéreo de “Piedra Quemada”, Nindirí y la Ciudad  de Masaya. Resultó lisiado en un combate en 1982, ya en defensa de la Revolución Popular Sandinista.

“Marcial” Soza Aragón ha sido uno de los tradicionales dirigentes de los Combatientes Históricos  y de taxistas en Managua. Actualmente ocupa el cargo de vicepresidente de esta organización de Colaboradores y Combatientes Históricos Carlos Fonseca Amador, encabezados por Frank “Machillo” González Morales.

“Marcial” Soza Aragón tiene su oficina en la sede de la Asociación de  Combatientes y Colaboradores Históricos “Carlos Fonseca Amador”, donde estuvo ubicado un tiempo el Distrital III del Frente Sandinista, de la Racachaca tres cuadras y media hacia al Sur, en el Barrio Altagracia de Managua. Tiene dos hijas: Yara Yahoska y Elizabeth Yarussette Soza Parrales.

Otros nombres de sobrevivientes del Repliegue a Masaya, suministrados por Juan Carlos “Marcial” Soza Aragón:

Osvaldo y Juanita Manzanares López, en cuya vivienda era Casa de Seguridad de Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares en el Barrio La Fuente (hoy Ariel Darce Rivera). La casa de los Manzanares fue una de las casas de seguridad del Comandante Ramón “nacho” Cabrales Aráuz.

Rafael Tercero, se fue a Costa Rica, donde falleció.

Manuel Díaz, cuya vivienda también era Casa de Seguridad en el Barrio La Fuente.

Mario Jofre

María Teresa

Luz Delia

Delia Hernández

Marvin “Piojo” Cuadra

Carlos Matamoros, quien iba con Isabel Aráuz Rugama al momento en que un rockette mató con sus charneles a Ricardo Sú Aguilar, Marlene Fátima Aguilar Uzaga, Manuel Barrantes Aguilar y Cela Amador Cisneros. Después de este trágico momento en el lado Norte de “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua al Volcán Masaya, precisamente un grupo de más de 500 replegados hicieron un giro hacia este rumbo, encabezados por el Comandante Carlos Núñez Téllez, jefe del Estado Mayor del Frente Interno del FSLN Guerrillero, para evitar que todo el Repliegue fuese masacrado por el bombardeo aéreo somocista genocida en “Piedra Quemada”.

En ese grupo iban Isabel Aráuz Rugama y  Carlos Matamoros, quienes bordearon la Laguna de Masaya por el lado Oeste, para entrar a la Ciudad de Masaya por el lado Suroeste, es decir, por el sector de Monimbó.

Juan “Tocino”

Gonzalo “Erick” Rodríguez Pavón

César “Popeye”

Miguel Álvarez

Miguel “Chupa Dedo” Alvarado Torrez, quien vio caer por charnelazos en “Piedra Quemada” a José Santos “Cerro Negro” Mayorga Alemán. “Chupadedo” Alvarado Torrez fue famoso, aguerrido y audaz Combatiente Popular del Reparto Schick Gutiérrez, quien, precisamente, participaba en emboscadas y ataques relámpagos a contingentes de la Guardia Nacional en este sector oriental de Managua, dirigido  por Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz. Su hermano Enrique Alvarado también fue Combatiente Popular y participante del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Después del Triunfo de la Revolución, Alvarado Torrez  formó parte del Ministerio del Interior (MINT), del cual fue uno de sus fundadores.  Con Elías Chévez Obando, su hermano Enrique y con Leticia Herrera, fue uno de los fundadores y dirigentes de los Comités de Defensa Sandinistas en Managua. Actualmente es el dirigente del Movimiento Comunal Nicaragüense en el Distrito V.

José Jesús Alvarado Torrez, hermano de Miguel “Chupa Dedo” Alvarado Torrez. No tengo más datos de él.

Etanislao Cruz Luna

Porfirio Miranda

Roberto “Pata de Pollo” López

“El Braco”

“El Chori”, se le había dado por muerto y reapareció en el trayecto del Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Los Hermanos Rayo

Filemón “Negrura”

Marvin Medina, ya fallecido por diabetes

Mario Obregón Navarrete, fue vicecoordinador de los Combatientes y Colaboradores Históricos en el Distrito V de Managua.

“Negro” Eddy

Luis López, ya fallecido.

David o “Viejo Bomba”, porque fabricaba bombas y su vivienda era Casa de Seguridad en el Reparto Schick. Es lisiado de guerra.

Enrique José “Bizco Chávez” Mojica

Arturo Tijerino

Gonzalo Díaz

Sergio “Paco” Morán

Familia Castillo (“Chugas”), entre ellos: Jesús Castillo. Tiene el teléfono: 22891974.

María Cristina Gadea. Teléfono: 89896774

Wilfredo “Pancho” González. Teléfono: 88826802.

José Miguel Mendieta. Teléfono: 86048467.

Raúl Cordón. Ya siendo abogado participó en la Insurrección en Managua  como Combatiente Popular y en labores de propaganda revolucionaria. Se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya,  donde se convirtió en uno de los ayudantes del Comandante Carlos Núñez Téllez. Ejerce la profesión de abogado ahora en Managua.

Manuel Salvador Gutiérrez

Julio Mendoza

Víctor Mairena

Milton “Mono” Gaitán

William Antonio Orozco Benavidez

Alberto y Jorge Benavidez

Dominga Rivera

Donald “Monito” García

Marina Escobar

Chepe Matute

Holman Lara

Dolores “Lola” Mercado Fonseca.  Al ocurrir la Insurrección en Managua y el Repliegue a Masaya, estudiaba el quinto año de bachillerato en el Instituto Experimental México, donde se instaló un hospital clandestino insurreccional y se sepultaron a 36 de los mártires caídos en la Insurrección Sandinista de la Zona Oriental de Managua.  “Lola” resultó charneleada en “Piedra Quemada”. Auxilió y cargó herida de muerte a Marta Lucía Corea Solís por el Camino Viejo al casco urbano de Nindirí, donde falleció. Ha sido activista política del FSLN y comunitaria en el Barrio Costa Rica.

Actualmente trabaja como administradora en la Secretaría del Concejo Municipal de Managua. Es la pagadora de la dieta de los concejales en el Municipio de Managua.

Zoralina Zúniga. Participó como Combatiente Populares en barrios orientales de Managua, específicamente en Larreynaga, El Edén, Ducualí y San José Oriental. Fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Ha sido dirigente del FSLN en el Distrito IV de Managua. Trabaja actualmente en Programas Sociales  de la Alcaldía de Managua.

Isabel Aráuz Rugama ha sido dirigente de las mujeres sandinistas organizadas.  Al estallar la Insurrección en los Barrios Oriental y Nortes de Managua tenía 18 años y estudiaba segundo año de arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en el Recinto Rubén Darío, en Managua.

Su historial de lucha, desde muy jovencita, es particularmente impactante. Era estudiante de secundaria cuando era todavía casi una niña. Era de la “pelota” de jóvenes y niños rebeldes de la  Colonia Nicarao y de la Colonia Máximo Jerez. Anduvo con los Héroes y Mártires de la Nicarao: Marlene “Mary” o “Modesta” Aguilar Uzaga, Cela Patricia Amador Aguilar y Manuel Barrantes Aguilar, y con Ricardo Sú Aguilar, de la Máximo Jerez. Fue de las Combatientes Populares más conocidas y audaces de la Colonia Nicarao. Isabel Aráuz Rugama iba con los cuatro mencionados arriba, cuando estos cayeron junto a ella, en “Piedra Quemada”, en la orilla de una pila de agua, por los impactos de centenares de charneles de un rockette lanzado desde un avión push and pull de la Guardia Nacional somocista genocida.

Isabel Aráuz Rugama afirma que fue durísimo para ella fue ver caer a su lado, en “Piedra Quemada”, a sus compañeros y compañeras de Insurrección en Managua y de marcha en el Repliegue a Masaya.

En “Piedra Quemada” el Comandante Carlos Núñez Téllez ordenó que una parte del Repliegue bombardeado el 28 de junio entre las  once y once y media de la mañana, hiciese un giro un poco a la derecha por el kilómetro 21, cruzara la Carretera a Masaya y se internase  por el camino antiguo de entrada al Volcán Masaya, para irse bordeando por el Oeste la Laguna de Masaya, “con el fin  de que no nos mataron a todos con ese bombardeo aéreo feroz e infernal”.

Isabel Aráuz Rugama, con otras compañeras y compañeros, tomaron ese rumbo del Oeste de la Laguna de Masaya, siguiendo esa parte del Repliegue Táctico que iba jefeando el Comandante Carlos Núñez Téllez.  También fueron bombardeados, aunque con menor intensidad, testimonia Isabel Aráuz Rugama.

Al volver de Masaya el 19 de julio de 1979, fue una de las organizadoras de la Asociación de Mujeres Luisa Amanda Espinoza y del Batallón de Mujeres para defender la Revolución Popular Sandinista.

Se convirtió en una de las fundadoras del Ejército Popular Sandinista y de la Asociación de Mujeres “Luisa Amanda Espinoza”, en septiembre de 1980. También contribuye a la organización de las Milicias Populares Sandinistas, en las cuales se incorporan masivamente miles de mujeres organizadas en AMNLAE.

Isabel forma y se convierte en jefa del Batallón de 500 Mujeres “Héroes y Mártires de Batahola”; forma parte de la dirigencia de los Comités de Defensa Sandinistas en Managua y de la Vigilancia Revolucionaria cedesista. Ella, Isabel Aráuz Rugama,  y el Batallón de Mujeres reciben entrenamiento militar de infantería y de artillería en los Centros de Entrenamientos del Ejército Popular Sandinista en Zinica (Carretera a Boaco) y Península de Chiltepe, en el Lago de Managua.

Con el Batallón de Mujeres, Isabel  concurre a cortes de café en el Norte de Nicaragua y al mismo tiempo estudia para ser contadora pública.

Aráuz Rugama laboró en la Alcaldía de Managua un tiempo. Actualmente  es la coordinadora de la Asociación de Mujeres Sandinistas y de las Madres de Héroes y Mártires de Managua, y se dedica a recopilar historias breves de los caídos o mártires en vecindarios de Managua y en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Reside en la Colonia Nicarao y tiene su oficina en la sede de la Asociación de Mujeres Sandinistas y de Madres de Héroes y Mártires, situada en el costado Noreste de la Embajada del Japón, o de la Rotonda El Gügüense una cuadra al Norte y una cuadra al Oeste.

Mauricio Jiménez. Era estudiante universitario al ocurrir la Insurrección Sandinista en Managua y el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Después del Triunfo de la Revolución Sandinista, perteneció a los equipos de seguridad personal del Ministerio del Interior y le tocó siempre cuidar al Comandante Tomás Borge Martínez. Ya está retirado y reside en Bello Horizonte con su familia.

Héctor Márquez. Era estudiante universitario  cuando explotó la Insurrección en Managua. Fungió como Combatiente Popular en vecindarios como San José Oriental, Paraisito y Colonia Managua.

Márquez participó en el Repliegue Táctico a Masaya. Fue asimismo de los equipos de seguridad personal.  Fue también de los especialistas de la Seguridad del Estado del régimen revolucionario sandinista. Lo dejaron en el desempleo al perderse las elecciones en 1990. Hoy se dedica a pintar casas, edificios y muros por encargo. Vive con su madre, hijos y nietos en la Colonia Managua, de donde salieron muchos hombres y mujeres que se fueron en el Repliegue de Managua a Masaya.

William Canales. Era estudiante universitario en junio de 1979. Se vio involucrado directamente en la Insurrección Sandinista como Combatiente Popular. Fue parte de los casi siete mil capitalinos que participamos en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

Canales se convirtió en ingeniero naval por estudios que lo mandaron a hacer a la Unión Soviética. Hoy trabaja en el Instituto de Estudios Territoriales y vive con su familia en la Colonia Managua.

Freddy Peralta. Estudiaba en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) cuando estalló la “runga” o Insurrección Sandinista contra la dictadura en Managua. Participó en el Repliegue a Masaya. Después del Triunfo de la Revolución se trasladó a Granada, donde vive con su familia y se dedica al comercio.

Emma Rosa “Pelo Liso” Castro González. Era estudiante universitaria cuando estalló la Insurrección en Managua. “Pelo liso” era famosa por su audacia militar. Después del Triunfo de la Revolución Sandinista estudió Historia y Filosofía en Estados Unidos y la Unión Soviética. Reside en Estados Unidos actualmente.

Gerardo Gallo Loáisiga. Era estudiante universitario al ocurrir la Insurrección. Fue uno de los Combatientes Populares más famosos y audaces del Barrio Larreynaga, donde actuaban conjuntamente con Alejandro “Huesito” Mairena Obando. Actualmente es el secretario general del Sindicato de Trabajadores en ENACAL.

Roling Joya era estudiante universitario al producirse la Insurrección en las zonas Oriental y Norte de Managua. Se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Actualmente es taxista en Ciudad Sandino.

Luis López Castro. Al producirse la Insurrección en Managua era ya especialista en “Primeros Auxilios”, lo cual puso en práctica en los hospitales clandestinos de la Insurrección en el Instituto Experimental México, en la Sagrada Familia y en el Hospital Silvia Ferrufino, ubicado en Bello Horizonte. Prestó sus servicios valiosos a algunos heridos durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Se dedicó a continuar prestando sus servicios en la Cruz Roja, donde sigue trabajando. Reside con su familia en la Colonia Batahola Sur, frente al Plantel Batahola de Infraestructura de la Alcaldía de Managua.

Carlos Huembes era estudiante al estallar la Batalla de Managua contra el somocismo genocida. Es primo del Héroe y Mártir Carlos Roberto Huembes, asesinado por la guardia sanguinaria somocista en el Reparto El Dorado, días antes de la Insurrección. Nunca quedó claro este crimen, pues se supuso que hubo delación y que por este motivo fue perseguido con certeza por la GN.

Carlos Huembes participa  activamente como Combatiente Popular. Se marcha con los casi  siete mil replegados de Managua a Masaya. Después del Triunfo de la Revolución se dedicó a reparar motocicletas, taller y negocio que sigue desarrollando en las cercanías de la  Colonia Primero de Mayo.

Freddy “Comandante Pedrón”  Peralta era estudiante en el Instituto Maestro Gabriel cuando explota la Batalla militar revolucionaria contra el somocismo genocida en Managua. Fue Combatiente Popular. Marchó en el Repliegue, y después del Triunfo de la Revolución Sandinista llegó a ser capitán del Ejército Popular Sandinista y del Ejército Nacional. Ya está retirado y vive en Villa Sandino, en Granada.

Eddy Padilla Solís también era estudiante en el Maestro Gabriel cuando estalló la Insurrección u Ofensiva Final contra la dictadura en Managua. De Padilla Solís decían que era un Combatiente Popular “bravo”, audaz, rápido y  fino y preciso para disparar hacia los guardias somocistas genocidas.

Fue uno de los bravos Combatientes Populares de la Carretera Norte, donde el Jefe Guerrillero militar era Marcos Somarriba García.

Padilla Solís sobrevivió a los bombardeos aéreos criminales en  “Piedra Quemada”, Nindirí y Masaya.  Era un hombre amigable y muy disciplinado en las barricadas y trincheras de combate. Padilla Solís fue dirigente del Departamental del Frente Sandinista en Managua. Falleció hace varios años cuando fue atropellado por un vehículo al momento en que cambiaba una llanta  de su vehículo en la Carretera Norte.

Jorge Guadamuz Orozco. Participó en la Insurrección y en el Repliegue Táctico a Masaya. Es sindicalista actualmente en el Distrito VI de la Alcaldía de Managua.

Iván Cajina. Era estudiante del Instituto Maestro Gabriel, donde se bachilleró. Se integró plenamente  a la Insurrección en la Zona Oriental de Managua como Combatiente Popular. Iba con su columna barrial en el Repliegue a Masaya. Al triunfo de la Revolución Sandinista, se convirtió en soldado del Ejército Popular Sandinista. Ahora labora como conductor y reside en la Colonia Managua, donde vive con su esposa e hijos.

Nelson “Negro” García, igualmente estudiaba en el Instituto Maestro Gabriel al estallido de la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental de Managua. Se incorporó como Combatiente Popular y en esa condición de combatiente activo fue en el Repliegue a Masaya.  Ahora es comerciante por cuenta propia.

Reyna López Castro. Era estudiante del Instituto Maestro Gabriel cuando la Insurrección Sandinista en Managua. Igual que centenares de mujeres capitalinas, desempeñó labores de Combatiente Popular en la zona del Barrio Larreynaga, Puente Larreynaga y Pista de la Resistencia Sandinista hasta el Puente El Edén. Fue en el  Repliegue a Masaya. Después del Triunfo de la Revolución, se incorporó al Ejército Popular Sandinista, donde alcanzó el grado de capitana. Actualmente trabaja en comercio “por cuenta propia”

Luis López Castro. Era estudiante de secundaria y especialista en Primeros Auxilios. Se convirtió en hombre indispensable en los sitios de combate, en los hospitales clandestinos y en el propio Repliegue a Masaya, dando “Primeros Auxilios” a heridos de bala, por charneles y bombas de 500 y 1,000 libras. Ahora es un profesional de los “Primeros Auxilios” en la Cruz Roja Nicaragüense.  López Castro vive con sus hijos y esposa en la Colonia Batahola Sur, en el costado  Norte del Plantel Batahola de la Alcaldía de Managua.

Pastora “Doña” Jáen Zúniga, hermana de célebre preso Marcio Jáen. Se desempeñó como Combatiente Popular en la zona de las colonias Luis Somoza, Don Bosco y Colombia. Cuando ocurre el Repliegue a Masaya tenía 21 años y era estudiante universitaria.

La vivienda de Pastora era casa de seguridad  de dirigentes sandinistas en la Colonia Luis Somoza (Diez de Junio). Es una mujer alegre, colaboradora, trabajadoras, “chilera”. Antes le tocó trasladar armas de Jinotepe a Santa Teresa con Pedro Conrado, ya fallecido.  En el Repliegue  de Managua a Masaya iba con un grupo, entre otros:  Mauricio Sotomayor, Amparo Aguirre, esta última del Barrio Domitila Lugo; un hombre sólo identificado como “El Peludo” y Henrry  Petrie Bejarano.

Al retornar con el Triunfo de la Revolución Sandinista a Managua, se enroló en el Ejército Popular Sandinista y fue asignada a la Fuerza Aérea Sandinista. Luego fue ubicada en el Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños. La dirigencia revolucionaria también la envió a cumplir tareas en el Municipio de Waslala y en Molukukú.

“Doña” Pastora Jáen Zúniga todos los años apoya y participa en el Replieguito por la Ruta Original hacia Masaya. Suministra 250 platos de comida para los participantes en este Replieguito por la Ruta Original, todos los años.

Pastora quedó en el desempleo en la década del 90 y actualmente administra un comedor, en compañía de sus hijos, en los patios del Hospital Infantil Manuel de Jesús “Mascota” Rivera, en Managua. Responde al teléfono 22530736.

Chorro de sobrenombres, obtenidos en el propio camino del Repliegue a Masaya, el 27 en la noche. Estos seudónimos aparecen en el libro: “Insurrección Sandinista Victoriosa, Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, autor: Pablo E. Barreto Pérez. Se supone que todos son sobrevivientes.

“Chintano”, “Querque”, “Gordo Domingo”, “Zaparrucho”, “Mona Yuri”, “Pancho Huevo”, “Manotas”, “Diablo”, “Negro Lencho”, “Diablo Rosales”, “Gato Gordo”, “Gato Peludo”, “Tapa de Burro”, “Pana”, “Quique Maraca”, “Sergio”, “Jacinto”, “Renco”, “Pío”, “Milikin”, “Soplado”, “Choricín”, “Juan Cabro”, “Pachel”, “El doctor”, “Salvadoreño”, “FIFA”, “Tony Loco”, “Mercado”, “Peyeyeque”, “El Venado”, “Carlitos Bazuka”…

Nombres extraídos de mi libro “Repliegue a Masaya”

Carlos “Terencio” Barquero

Mario  “Felipe” Guido

Alejandro “Terencio” Galeano

Julián “Jerónimo” Galeano

Silvio “Silvestre” Cuadra

Manuel “Cadete” Díaz

René “Gato” Pérez

Ramón “Allan” Villachica

Tomás “Julián” Coe

Giovani  “Rubén” Parodi

Jhon “Sam” Dixon

José Isabel “Víctor” Mayorga

Carlos “Príncipe”  Gaitán

Marvin “Manuel” Parodi

Oscar “Aureliano” Aragón, escultor y pintor. Tiene su taller en el Barrio El Paraisito.

Orlando “Carlos” Orozco

Amílcar “Matiguás” Ramírez

Abraam Delegado Romero. Fue Jefe Guerrillero y jefe de escuadras de Combatientes Populares en la Zona Oriental de Managua. Con el resto de casi siete mil Managua marchó en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, donde fue el segundo de “Chico Garand” Guzmán Fonseca en la captura del Sargento GN Alberto “Macho Negro” Gutiérrez,  quien se escondía en la Comarca Los Altos de Masaya. Esta captura famosa ocurrió el 19 de julio de 1979, día en que “Macho Negro” Gutiérrez fue fusilado en la entrada al Barrio Monimbó, en Masaya.

César “Arbo” Ramírez. En la Insurrección Sandinista en Managua  fue Combatiente Popular del grupo de la Organización Militar del Pueblo (OMP), en la cual participaron más de 100 combatientes de Managua, todos ellos jefeados por Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca. La OMP era aliada del Frente Sandinista de Liberación Nacional  (FSLN), todavía clandestino en junio y julio de 1979.

Marcos  “Muerto” Casanova

Pedro “Muerto” Quisalaya

Mauricio “Momia” Riguero Cortez perteneció al grupo de la Organización Militar del Pueblo (OMP), cuyo jefe era el  famoso periodista socialista Álvaro Montoya Lara, caído en combate en el Frente Sur Benjamín Zeledón Rodríguez;  el segundo al mando de la OMP fue Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca.

“Momia” Riguero  Cortez, “Aguja” Cuadra Rodríguez, “Chico Garand” Guzmán Fonseca, y otros, participaron directamente  en el ataque militar a las Doceava Sección de Policía GN (“Sierra 13”) el nueve de junio en la noche, y en la quema de este cuartel de la Guardia Nacional somocista genocida en el lado Noreste del Parque de la Etapa Dos de Bello Horizonte.

Riguero Cortez fue uno de los Combatientes Populares de este numeroso grupo de la OMP, la que llegó a tener más de 100 combatientes, entre hombres y mujeres, en plena Insurrección en Managua. “Momia” Riguero Cortez se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Después del Triunfo de la Revolución se integró al Ejército Popular Sandinista, en cuya estructura alcanzó el rango de coronel. Actualmente ejerce como abogado y anda en gestiones propias de los retirados del Ejército Nacional.

Hugo “Leonel” Rizo

Leonor  “Leo”, “Marjonia” Moreno  Silva es hermana del conocido político Fidel Moreno, quien es secretario general de la Alcaldía de Managua, todavía en 2017.  “Leo” Moreno fue Combatiente Popular del grupo de la Organización Militar del Pueblo, y su escenario de operaciones militares fue en Bello Horizonte, Santa Rosa, Colonia Maestro Gabriel, Colonia Salvadorita (Cristhian Pérez Leiva) y Barrio El Edén. En el Repliegue de Managua a Masaya iba con su grupo de la OMP.

Manuel “Fidel” Martínez Rodríguez

Oscar “Asesino” Reyes

Marjuri  “Nidia” Chica Larios. En aquellos días previos a la Insurrección Sandinista, “Nidia” Chica Larios era estudiante universitaria y activista clandestina del Frente Sandinista en Bello Horizonte, donde ella y su familia al mismo tiempo pertenecían a la Asociación de Vecinos de Bello Horizonte, la cual fue semillero de Combatientes Populares en este conocido Reparto Residencial de Managua.

“Nidia” Chica Larios, además, estuvo vinculada con la Organización Militar del Pueblo (OMP), jefeada por “Chico Garand” Guzmán Fonseca en Managua, particularmente en los vecindarios de Bello Horizonte, Santa Rosa, Salvadorita (Cristhian Pérez Leiva), Maestro Gabriel y Barrio El Edén. Se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Actualmente ejerce como abogada y jueza en Managua.

César Augusto “Marvin” Núñez

Listado de sobrevivientes del Repliegue, suministrado por Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, por la Asociación de Combatientes Históricos de Managua y por el Comandante Ramón Cabrales Aráuz:

Mario Casaya.  Participó en la Insurrección y en el Repliegue a Masaya. Fue boxeador después del Triunfo de la Revolución Sandinista. Su jefe de columna fue Norman Roustan Reyes. Vive alternativamente en los Barrios Larreynaga y Georgino  Andrade. Trabaja en RARPE, donde se desempeña como guardaespaldas del dueño de esta empresa de medicinas en Managua.

“ Viejo” Peña.  Es ahora capitán retirado del Ejército Nacional. Vive en Colonia Nicarao. Tiene el teléfono celular: 87591347.

Emilio “Pescado”. También capitán retirado del Ejército Nacional. Es taxista y vive en la Colonia Nicarao. Teléfono celular: 88841886.

Javier “Piloto” Moreno.  Ya es oficial retirado del Ejército Nacional. Vive en el Barrio San Luis. Tiene el teléfono celular: 83948083.

Alfonso García Obando. Es fiscal de camiones recolectores de basura en el Plantel Los Cocos, de la Alcaldía de Managua. Tiene teléfono celular: 82601889.

Carlos “Taolamba” Duarte Orozco. Es ya general retirado del Ejército Nacional. Al estallar la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental de Managua era estudiante del Instituto Maestro Gabriel. Conoció muy de cerca a Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez y su esposa Marta Lorena “Cleo” López Mojica. “Taolamba”  Duarte Orozco fue uno de Jefes Guerrilleros con mando y tropas revolucionarias entre los puentes Larreynaga, El Edén y Paraisito. Se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, donde fue ubicado en tareas de defensa de la Ciudad de Las Flores.

“Renco” Cubillo. Era estudiante en el Instituto Maestro Gabriel cuando estalló la Insurrección y se produjo el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. No tiene oficio conocido ni se sabe dónde vive. Me están averiguando la dirección.

El “Chino”  Quant. Participó en la Insurrección y en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Supuestamente vive ahora en el kilómetro diez y medio de la Carretera Sur. Es el propietario y jefe de SERVIPRO. Tiene el teléfono celular: 84082204.

Guadamuz, sólo conocido por su primer apellido. Participó en la Insurrección y el Repliegue de Managua a Masaya. Era estudiante en el Maestro Gabriel y Combatiente Popular. Trabajó en INETER. Estuvo en el Laboratorio de Criminalística de la Policía Nacional. Vive actualmente de los semáforos de Repuestos Böer una cuadra al Oeste y al Sur. Tiene el teléfono celular: 88642762.

José Ulises Blanco. Participó en la Insurrección y el Repliegue de Managua a Masaya. Es capitán retirado. Actualmente es abogado y se trasladó a trabajar a Nueva Guinea. Tiene el teléfono celular: 83346048.

Luis Requena Méndez. Vivía en el Barrio Paraisito, estudiaba su quinto año de bachillerato en el Instituto Maestro Gabriel (era de la “pelota” de los casi 300 estudiantes rebeldes) y tenía 19 años cuando la Insurrección Sandinista, u Ofensiva final, se desencadenó en la Zona Occidental , primero, y después en la Zona Oriental de Managua.

Pertenecía Requena Méndez a los Comités de Lucha de Estudiantes Universitarios (CLEUS), cuya dirigencia organizó la célula guerrillera “Jorge Navarro Martínez”, integrada entre otros, por el propio Requenes, el hoy general del Ejército Nacional Juan Estrada, Víctor “Juan Pequeño” Boitano Coleman, William “Juan Grande” Montalván y Juan “Chino Rubén” Estrada, quienes fueron asignados durante el comienzo de la Insurrección a enfrentar a la guardia somocista en “San Emigdio”, en las Américas Cuatro (hoy Villa Venezuela).

Inmediatamente después, esta célula o columna “Jorge Navarro Martínez” fue a juntarse con otra que era jefeada por César Augusto “Moisés” Silva, Marcos “Wil” Largaespada Prado (hoy general retirado del Ejército) y Donald  Mendoza en la Colonia Primero de Mayo, donde enfrentan a la guardia somocista genocida, y después pasan a juntarse en las trincheras de combate en el Barrio Edén, en Ducualí y en el Puente El Edén, donde el Jefe Guerrillero era Rolando “Carlos”, “Cara Manchada” Orozco Mendoza, quien después, como parte y uno de los jefes del Batallón Móvil,  cae en combate durante la liberación de Jinotepe, el 5 de julio de 1979.

Requena Méndez, por sus dotes de ágil y astuto Combatiente Popular, fue ubicado en numerosos puestos de combate entre los barrios Ducualí, El Edén, Larreynaga, frente a la Fábrica Rolter y en el Barrio María Auxiliadora.

En el Repliegue de Managua a Masaya Requena fue ubicado en el llamado “cierre” o retaguardia de la Columna de Vanguardia inmensa que jefeada el Comandante William “Aureliano” Ramírez Solórzano, con el fin de que ésta no fuera atacada por detrás por la guardia somocista, ni por los “orejas” de la Oficina de Seguridad de Anastasio Somoza Debayle.

“Los charneles de las bombas de 1,000 libas y de los rockettes me zumbaban en la orilla de las orejas, por miles o millones, cuando enfrentamos el bombardeo infernal en “Piedra Quemada”, frente al Volcán Masaya, pero ni uno me hirió el cuerpo, dichosamente”, comenta Requena Méndez 38 años después, cuando ya tiene 59 años de edad.

“Ocurre que en Managua yo aprendí que debía meterme en una zanja, o ponerme “pecho en tierra” al pie de un árbol grueso o de una piedra grande, con el fin de evadir los charneles de las bombas en el momento en que los helicópteros,  aviones Push and Pull y el “Dundo Ulalio”  nos dejaban caer esas cargas mortífera de explosivos y balas de ametralladoras calibre 50”, añade Requena Méndez.

Al retornar de Masaya, después del Triunfo del 19 de julio de 1979, Requena Méndez se enroló en el Ejército Popular Sandinista, en el cual alcanzó el grado militar de capitán. Fue despedido mediante el llamado PL-3 por la presidenta Violeta Barrios viuda de Chamorro.

Al ocurrir esto, Requena Méndez se dedicó a graduarse de Contador Público y en formulador químico, lo cual le ha permitido ganarse el sustento cotidiano con sus hijos y su esposa en las décadas del 90 y 2000, y finalmente fue ubicado en un empleo formal en el Instituto de Seguridad Social (INSS).

Asimismo, Requena Méndez se ha dedicado a apoyar la organización partidaria del Frente Sandinista y de la Asociaciones   de Combatientes Históricos Gabriel Cardenal Caldera y Carlos Fonseca Amador. También se ha dedicado a reorganizar a los hombres que pertenecieron al Batallón de Reserva 50-13, el cual era mayoritariamente de San Judas. Reside actualmente en el Barrio Paraisito, donde responde a los teléfonos: 22507710 y 85696967.

Alberto “Tolón” Montano. Tenía sólo 13 años al estallar la Insurrección en Managua cuando se fue en el Repliegue a Masaya con su hermano Marlon Montano.  Es oficial retirado del Ejército. Vive de los semáforos del ZUMEN dos cuadras al Sur. Tiene el teléfono celular: 86126802.

Martin Solórzano. Es ahora Comisionado de la Policía Nacional y jefe del Distrito VII policial. Era estudiante de secundaria y participó en la Insurrección en las Américas 4 y luego se fue en el Repliegue a Masaya. Tiene el teléfono celular: 84924413.

Francisco “Panchito Loco” López. Participó en la Insurrección y en el Repliegue. La guardia somocista genocida le mató a su madre. Vive en el Barrio Israel Galeano. Tiene el teléfono celular: 88973047.

Denis Sánchez. Era estudiante del Instituto Maestro Gabriel. Participó en la Insurrección y el Repliegue a Masaya, y después del Triunfo de la Revolución perteneció a la Federación de Tiro, pues era uno de los mejores tiradores. Vive actualmente frente a la Escuela Marilac del Barrio Larreynaga. Se dedica ahora al comercio por cuenta propia.

Rodolfo “La Fofa”. Participó activamente en la Insurrección y en el Repliegue. No se conoce qué hizo después del Triunfo de la Revolución. Vive de la Iglesia de Larreynaga una cuadra al Sur y una y media abajo (al Oeste), en la casa conocida como “Las Bigotas”.

Sergio “Negro” Maradiaga. Era estudiante de secundaria y jefe de Combatientes Populares en el Barrio Ducualí´, considerado la “Cuna de la Insurrección”. Es oficial retirado del Ejército Nacional. Vive en el Barrio Ducualí. Tiene el teléfono celular: 88282229.

Freddy Pérez, profesor y abogado. Participó en la Insurrección y en el Repliegue a Masaya. Reside del Puente Larreynaga tres cuadras al Oeste y media al Sur.

Carlos “Pelón” en el Barrio Santa Rosa. Era estudiante y Combatiente Popular en Managua. Se fue en el Repliegue. No se supo qué hizo después del Triunfo de la Revolución. Vive de las llamadas “3 F”, o de donde fue SOVIPE dos y media cuadras al Sur, en el Barrio Santa Rosa. Trabaja de vigilante en SOLKA, Carretera a Masaya.

  • Ramón Amoreti. Era estudiante del Maestro Gabriel y Combatiente Popular en la Insurrección de Managua. Fue en el Repliegue a Masaya. No se conoce qué hizo en la década del 80. Es taxista y vive en el Barrio Larreynaga. Tiene el teléfono celular 85226375.

“Chino” Vallejos era estudiante y Combatiente Popular insurreccional en el Barrio Paraisito. Fue uno de los casi siete mil replegados de Managua a Masaya. Reside del Puente Paraisito una cuadra al lago y media arriba (Este). Fue en el Repliegue a Masaya. No se sabe qué hizo en la década del 80, ni qué hace actualmente.

Subcomisionada Sandra Gómez. Es actualmente segunda jefa de la Estación Cuatro de la Policía Nacional. Al estallar la Insurrección y ocurrir el Repliegue a Masaya ella tenía 13 años. Era Combatiente Popular y como tal combatió en Managua y lo siguió haciendo en la defensa de la Ciudad de Masaya. No se le conoce dirección. Tiene el teléfono celular: 89714230.

Roberto “Zarco” Castellón. Este fue de los Combatientes Populares entrenadores de otros Combatientes en el Reparto Dorado, Colonia Luis Somoza (Diez de Junio), Ducualí, etc. Es hermano de Erick Castellón, caído en combate glorioso en la toma o liberación de Jinotepe, el 5 de julio de 1979. Se fue con los casi siete mil replegados de Managua a Masaya el 27 de junio de 1979. Sufrió el bombardeo aéreo criminal del somocismo  genocida contra el Repliegue en el lado Norte de “Piedra Quemada” el 28 de junio casi todo el día; sobrevivió, llegó a Masaya el 29 de junio, en la madrugada, con la inmensa mayoría de replegados capitalinos.

Es capitán retirado del Ejército  Nacional.  “Zarco” y su hermano Erick Castellón formaron parte de las columnas famosas en Managua, y puestos ambos  en Masaya, los dos cumplieron más misiones liberadoras. Se conoce que “Zarco” Castellón está en Jinotega. No se conoce la dirección en que vive.

Donald Mendoza. Era estudiante y Combatiente Popular destacado en la Insurrección, particularmente en vecindarios como Colonias Primero de Mayo, Catorce de Septiembre y Nicarao. Participó en el Repliegue a Masaya, donde formó parte de las tropas revolucionarias de defensa de la Ciudad de Masaya. En la década del 80 formó parte de estructuras militares. Reside en las cercanías del monumento a José Martí, cerca de la Laguna de Tiscapa. Fue uno de los protagonistas principales en la toma de la casa de la UNO, en Bolonia,  en los primeros años de la década del 90.

Marvin César Augusto Núñez. Era estudiante y Combatiente Popular destacado en la Insurrección en Managua y marchó mediante el  Repliegue Táctico hacia Masaya. En la década del 90 se graduó de abogado. Hasta hace poco estuvo trabajando como asesor legal en la Cancillería, y al mismo tiempo con Francisco “Chico Garand”  Guzmán Fonseca, Perfecto Arróliga Flores y Pablo E. Barreto Pérez, entre otros, formaron un grupo que pretendía recopilar biografías de caídos en el Repliegue a Masaya y un listado amplio de los sobrevivientes de la Insurrección en Managua y del Repliegue a Masaya. Actualmente está ubicado en la Corte Suprema de Justicia. Reside frente al Puerto Salvador Allende Gousen, en las Casas para el Pueblo.

Ausberto  “Muerto” Casanova. Era estudiante y Combatiente Popular, procedente de Rivas e insertado en los combates de la Ofensiva Final contra la dictadura somocista en Managua. Perteneció al grupo de la Organización Militar del Pueblo (OMP), jefeada en Managua por “Chico Garand” Guzmán Fonseca.  Participó en el Repliegue Táctico a Masaya, especialmente en el transporte de heridos con Frank “Machillo” González Morales y “Chico Garand” Guzmán Fonseca.

Después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista ejerció varios cargos gubernamentales. “Muerto” Casanova” vive cerca de la Aduana General de la República, en el barrio Santa Rosa. Trabaja actualmente en el Ministerio de Salud.

Miguel “Chupa Dedo” Alvarado Torres. Era estudiante de 20 años y Combatiente Popular del sector del Reparto Schick Gutiérrez, donde hizo dupleta con su hermano Enrique, fallecido hace varios años. Fue testigo, en el Repliegue a Masaya, en el lado Norte de “Piedra Quemada”, de cómo cayó José Santos “Cerro Negro” Mayorga Alemán. En la década del 80, en la década del 2000 y en lo que va de esta nueva década, Alvarado Torres sigue siendo dirigente del Movimiento Comunal Nicaragüense en el Distrito V, donde trabaja coordinado con el político del FSLN. Vive en el Barrio Jorge Salazar, contiguo a las en las instalaciones del Colegio Verbo Divino.

Manuel “Fidel” Martínez Rodríguez. Era estudiante y Combatiente Popular en los barrios Costa Rica y Larreynaga. Marchó en el Repliegue a Masaya. Sobrevivió al bombardeo aéreo infernal del somocismo genocida contra los replegados en el lado Norte de “Piedra Quemada”. Llegó a Masaya, donde fue ubicado a las órdenes de Marcos Somarriba García y César Augusto “Moisés” Silva. Vivía de La Perfecta dos cuadras al Sur m media arriba. No se sabe qué se hizo.

Oscar “Asesino” Reyes. Era estudiante universitario y Combatiente Popular durante la Insurrección u Ofensiva Final en Managua.  Fue en el Repliegue de Managua a Masaya. “Asesino”  Reyes vivía en la Calle de la Clínica Don Bosco, en el Barrio Santa Bárbara, hoy Barrio Venezuela, de donde salió el célebre Repliegue Táctico de Managua a Masaya, el 27 de junio de 1979, casi a las once de la noche.  Vive en el mismo sitio y está en el desempleo.

Mauricio “Momia” Riguero Cortez es ahora coronel retirado. Era estudiante del Maestro Gabriel y Combatiente Popular muy destacado cuando se desata la Insurrección en la Zona Oriental de Managua. En aquellos momentos de la Insurrección en junio de 1979, “Momia” Riguero Cortez era del grupo de la Organización Militar del Pueblo, jefeada en Managua por “Chico Garand” Guzmán Fonseca. Se dedicó al Ejército Popular Sandinista en la década del 80, hasta alcanzar el grado de coronel.  Tiene el teléfono celular: 83775348.

Róger “Chocola” García Martínez. Para junio de 1979 ya era un Colaborador Histórico antiguo, al servicio del clandestinaje del FSLN en Managua, particularmente en el Barrio San José Oriental y en el Distrito IV. En la década del 80 se dedicó a promover la organización territorial del FSLN en su Distrito. Es quien maneja datos históricos del Replieguito que por la Ruta Original se hace todos los años, encabezado por Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando. “Chocola” trabaja actualmente como cobrador de la Intendencia del Mercado Israel Lewites.

Hugo “Leonel” Rizo. Era estudiante y Combatiente Popular muy destacado en la zona de vecindarios como San José Oriental y Barrio Paraisito. Fue parte de la hazaña militar sandinista del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Vivía en el Barrio 19 de Julio. No se sabe dónde está ahora, ni qué hace.

Manuel “Chino” Centeno. Era estudiante y Combatiente Popular. Sólo se sabe que actualmente es el jefe de microbotaderos del Plantel de Limpieza Pública, conocido como “Los Cocos”, y perteneciente a la Alcaldía de Managua.

Eduardo Pérez Valle. Coronel retirado. Era del equipo de propaganda política y armada del Estado Mayor General del Frente Interno durante la Insurrección en Managua y del Repliegue a Masaya. Tiene el teléfono celular: 86737526.

Patricia “119” Largaespada Prado. Comandaba la columna de la Colonia Nicarao durante la Insurrección. Se fue en el Repliegue a Masaya. Perteneció  a de la Seguridad del Estado en la década del 80.  Vive en los Robles.

Francisco “Wil” Largaespada Prado. Era estudiante y Jefe Combatiente Guerrillero con responsabilidades militares y políticas en la Insurrección en Managua. Fue el Jefe del Frente de Guerra en la Insurrección entre el Puente Larreynaga y los llamados “semáforos de la Robelo”. Se fue en el Repliegue y fue uno de los Jefes Guerrilleros seleccionados para conformar la jefatura del Batallón Móvil, que fue a la liberación de Jinotepe, San Marcos, Pueblos Blancos y la Ciudad de Granada. Después del Triunfo de la Revolución se integró al Ejército Popular Sandinista. Es general del Ejército Nacional.

Armando Huete, era de Masaya. Combatiente Popular en Managua. Se Fue en el Repliegue de Managua a  Masaya. Supuestamente en Masaya se quedó. No se sabe qué se hizo.

Róger Duarte Tapia. Era estudiante y Combatiente Popular durante la Insurrección en Managua. Al regreso de Masaya, el 19 de julio de 1979, pasó a formar parte de las Tropas Pablo Úbeda y de los equipos de escoltas de los nueve Comandantes de la Revolución. Fue escolta del Comandante Tomás Borge Martínez. Ahora vive en Ciudad Sandino, donde trabaja en carpintería.

Marvin Jiménez Uriarte. Le decían “caballo loco”. Era estudiante y Combatiente Popular de la Colonia Managua, durante la Insurrección. Fue en el Repliegue de Managua a Masaya. Al regresar de Masaya, le invadió depresión y se suicidó en la cancha deportiva con un arma corta que le acompañó siempre en la Insurrección y en el Repliegue a la “Ciudad de las Flores”.

Antonio Chavarría, tenía 16 años cuando estalló la Insurrección en Junio de 1979. Fue destacadísimo Combatiente Popular en Managua. Al regreso de Masaya, se convirtió en piloto de la Fuerza Aérea Sandinista. Fue el piloto que se estrelló con el helicóptero en una exhibición en la orilla del Lago de Managua.

Luis “Mula” Rojas Siú. Era estudiante universitario y Combatiente Popular en junio de 1979, en vecindarios como la Colonia Managua y el Barrio “Campo Bruce”, hoy Rigoberto López Pérez. Fue parte activa en el recorrido del Repliegue a Masaya, donde fue ubicado en las tropas que combatieron a los guardias genocidas que estaban atrincherados en los cerros Coyotepe y La barranca, en la Fábrica INCA y la Hielera del Barrio Santa Rosa. En la década del 80 se convirtió en contador público. Actualmente labora en la Dirección General de Aduanas.

Xiomara Meza, del Barrio Ducualí. Era estudiante universitaria y Combatiente Popular en Ducualí, Cuna de la Insurrección, en junio de 1979. Se destacó como Combatiente Popular audaz en los barrios Ducualí, El Edén, en el Puente El Edén y en los barrios María Auxiliadora y San Cristóbal. Fue una de los casi siete mil managuas que nos fuimos en el Repliegue de Managua a Masaya. En la década del 80 terminó sus estudios magisteriales y fue escalando poco a poco, hasta convertirse en Directora de Colegios de Secundaria y Primaria. Actualmente es la Directora del Colegio Pablo Antonio Cuadra, ubicado en el Barrio 3-80.

Subcomisionado Aníbal Bendaña, Combatiente Popular destacado y de los audaces en la Zona Suroccidental de Managua, donde sobrevivió a la masacre ejecutada por la GN sanguinaria genocida en la Hacienda El Vapor, el 17 de junio de 1979. De San Judas pasó a formar parte de las tropas sandinistas de la Zona Oriental- Norte de Managua. Se va en el Repliegue de Managua a Masaya, y es herido en el bombardeo aéreo somocista en “Piedra Quemada”.  Es parte de los mandos policiales en Managua y es activo también en la Asociación de Combatientes y Colaboradores Históricos Gabriel Cardenal Caldera, en el Barrio San Judas.

Antonio  “Mejicano” Herrera. Era estudiante y Combatiente Popular en Managua, y participó en el Repliegue a Masaya. Había venido de Matagalpa. Regresó a su tierra matagalpina en la década del 80. En 1983 cayó en combate, defendiendo la Revolución Popular Sandinista.

Subcomisionado Cubillo. Era estudiante y Combatiente Popular destacado en Managua. Era parte del equipo que transportaba a los casi 200 heridos que llevábamos en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Cubillo se apoderó de varios microbuses pertenecientes a guardias somocistas genocidas, en la salida del lado Norte de  “Piedra Quemada”. En esos microbuses se ubicaron al otro montón de heridos por charneles en “Piedra Quemada”, que iban bajo la responsabilidad de Frank “Machillo” González Morales y Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca. Al regresar a Managua, Cubillo se enroló en la Policía Sandinista. Actualmente es subcomisionado.

Comisionado Mayor Fernando Borge Aguilar. Era estudiante y Combatiente Popular en Santa Rosa, donde participó en numerosos combates contra la guardia somocista genocida en la Carretera Norte.  Borge Aguilar fue en el Repliegue a Masaya, donde al mismo fue asignado a la defensa circular de la Ciudad de Masaya. Borge Aguilar se dedicó por  entero a la Policía Sandinista, luego a la Policía Nacional, donde es hoy Comisionado Mayor y jefe de Relaciones Públicas de la Policía.

“Chino” Quant dueño de SERVIPRO. Fue Combatiente Popular en la Insurrección en Managua y marchó en el Repliegue a Masaya con casi siete mil managuas. Vive en el kilómetro diez y medio de la Carretera Sur. Tiene el teléfono celular: 8408220.

Henry “Cacha Negra”. Es mecánico. Como Combatiente Popular anduvo con Carlos “Sobrino” Dávila Sánchez y su esposa Marta Lorena “Cleo” López Mojica, asesinados ambos en “Cuatro Esquinas” de la Comarca Las Jagüitas,  en los límites orientales del Municipio de Managua. Tiene un taller de mecánica en la Capital.

Un hombre de apellido Guadamuz. Combatiente Histórico. Fue Combatiente Popular. Trabajó en INETER y en el Laboratorio de Criminalística de la Policía durante el régimen revolucionario. Vive de los semáforos Böer  una cuadra al Lago y media al Sur, en el Barrio Francisco “Chico” Meza Rojas.

Sandra Gómez. Tenía 13 años al ocurrir la Insurrección en Managua y Repliegue a Masaya. Hoy es Subcomisionada y segunda jefa de la Estación Cuatro de la Policía Nacional, en Managua.  Tiene el teléfono: 89714230.

Luis “Mula” Rojas Siú. Es de Ducualí, “la Cuna de la Insurrección” en la Zona Oriental de Managua. Era estudiante universitario cuando participó activamente en la Insurrección de Managua y en el Repliegue de Managua a Masaya, en junio de 1979. Es contador Público actualmente, y trabaja en la Dirección General de Ingresos.

Marcos Molina Gutiérrez. En junio de 1979 vivía en la casa No. F-II-22 de Bello Horizonte, donde trabajaba organizado con otros Combatientes Populares como el grupo de Marta Lucía Corea Solís y la Asociación de Vecinos que coordinaba Pablo E. Barreto Pérez. También participó en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Era estudiante universitario e ingeniero en genética.  Falleció hace cinco (2012)  años.

David Rosales. Era estudiante en  1979. Participó en la Insurrección y en el Repliegue a Masaya. Vive en Bello Horizonte. Trabaja actualmente en Albanisa.

Héctor Márquez Morales. Tiene 55 años actualmente. Era estudiante de Administración de Empresas en junio de 1979. Vive en la Colonia Managua, donde un grupo numeroso se integró la Insurrección, combatieron en los vecindarios del Barrio Rigoberto López Pérez, Paraisito y San José Oriental. Estuvo asignado en el Ministerio del Interior hasta en 1990, año en que fue despedido por el gobierno de Violet4a Barios viuda de Chamorro. Actualmente sobrevive pintando casas y muros. Tiene varios hijos y a su madre en silla de ruedas.

Freddy “Pedrón” Peralta Mendoza. Era obrero fabril en junio de 1979.Se integró a los combates populares como Combatiente Popular en las colonias Diez de Junio, Colombia, Don Bosco.  Se fue en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Puesto en Masaya, por sus grandes cualidades de combatiente arrojado, valiente y sabio, fue ubicado en el Batallón Móvil que fue al asalto y liberación de Jinotepe y de Granada. Vive ahora en Nandaime, donde  se desempeña actualmente como mandador o caporal de una finca agropecuaria.

Jorge Lezama era estudiante universitario en junio de 1979. Se integró al grupo de combatientes de la Colonia Managua y se fue en el Repliegue a Masaya. Actualmente es abogado y sigue viviendo en la Colonia Managua con su familia.

Pablo Morales. Es miembro de la familia de Napoleón Morales (bombero), residente en Bello Horizonte. También se fue en Repliegue de Managua a Masaya. Actualmente es  capitán activo del Ministerio de Gobernación, asignado a Migración y Extranjería.

Oscar Sáenz es ingeniero eléctrico. Era estudiante universitario en junio de 1979. Formó parte del grupo de Combatientes Populares de la Colonia Managua, de donde salieron a enfrentamientos con la Guardia Nacional en vecindarios como San José Oriental, Paraisito, María Auxiliadora, San Cristóbal, Ducualí, etc. Participó en el Repliegue a Masaya. Trabaja en ALBANISA actualmente. Vive en la Colonia Managua, del antiguo Cine Salinas tres cuadras al Oeste y una cuadra al Sur.

Jaime y William Canales, hermanos insurrectos de la Colonia Managua en junio de 1979. Fueron Combatientes Populares. Se fueron en el Repliegue a Masaya. Al momento de la Insurrección en la Zona Oriental de Managua, ambos eran estudiantes universitarios. Después del Triunfo de la Revolución desempeñaron distintas funciones.  Jaime ya está jubilado, mientras William sigue trabajando como técnico especializado en el INETER.

René Joaquín “Quin”  Gaitán era también de “la pelota” de Combatientes Populares de la Colonia Managua. Era estudiante universitario. Se fue en el Repliegue a Masaya. Después del triunfo revolucionario se quedó desempeñando funciones en el Ministerio del Interior. Actualmente anda de taxista y sigue viviendo en la Colonia Managua, donde tiene a su familia.

Róger  Duarte Tapia era obrero fabril al estallar la Insurrección Sandinista en los barrios orientales de Managua. Vivía en la Colonia Managua. Era estudiante al mismo tiempo. Fue en el Repliegue a Masaya. Después del Triunfo de la Revolución, se integró al Ministerio del Interior, donde se desempeñó en labores de inteligencia.  Lo ubicaron también en las Tropas Pablo Úbeda, y finalmente como guardaespaldas del Comandante Tomás Borge Martínez, cuando este ya había dejado de ser ministro del Interior. Actualmente vive en Ciudad Sandino con su familia y se ha convertido en carpintero, para poder sobrevivir.

Marvin “Caballo Loco” Jiménez Uriarte, también de la “pelota” de Combatientes Populares de la Colonia Managua. Era un combatiente de los más audaces y valientes al momento de los enfrentamientos a tiros con los guardias somocistas genocidas, cuando se desarrollaba la Insurrección Sandinista en Managua. Se fue en Repliegue a Masaya.  Al volver de Masaya, el 19 de julio de 1979, en vez de contagiarse de alegría, empezó a deprimirse hasta que llegó el momento en que se suicidó de un balazo con una pistola que siempre anduvo con él en la Insurrección, en el Repliegue y cuando ya estaba en la Colonia Managua.  Este suicidio ocurrió en la cancha deportiva de la Colonia Managua.

Antonio Chavarría, tenía 16 años y era estudiante de bachillerato al ocurrir la Insurrección  en la Zona Oriental de Managua. Residía en la Colonia Managua. Era uno de Combatientes Populares más famosos de su Colonia Managua por su arrojo, valentía y destreza en el manejo de las armas y municiones. Igual, se fue en el Repliegue a Masaya. Al volver, se enroló en la Fuerza Aérea Sandinista. Antonio Chavarría era el piloto que se estrelló en la orilla del Lago de Managua cuando se hacían aquellas exhibiciones acrobáticas famosas.

Armando Huete, era de Masaya, radicado en Managua. Aquí se integró en la Insurrección como Combatiente Popular. Combatió en varias trincheras o barricadas de El Edén, Larreynaga, en Santa Rosa y Costa Rica. Se fue en el Repliegue Masaya. Vivía donde amigos en la Colonia Managua. Está vivo, pero no se sabe dónde en Masaya.

Patricia “119” Largaespada Prado comandaba las columnas de la Colonia Nicarao. Era responsable al mismo tiempo de estructuras militares, políticas y propagandísticas de la Zona de las Colonias Nicarao y Catorce de Septiembre, donde en parte se desempeñó al mismo tiempo Héctor Márquez Morales, de la Colonia Managua, quien después formó parte de la estructura de inteligencia del Ministerio del Interior. Patricia  fue parte del aparato operativo de Seguridad de Estado durante el régimen revolucionario sandinista. Vive ahora en el Reparto Los Robles, del Hotel Colón dos cuadras al Oeste, en Managua.

Marvin “117” Ayerdis vivía en la Colonia Managua cuando estalló la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental capitalina. Era responsable de grupos de Combatientes Populares en vecindarios como Paraisito, San José Oriental y María Auxiliadora. Por supuesto, se fue en el Repliegue a Masaya y logró salir vivo del bombardeo infernal del “Piedra Quemada”. Después del Triunfo de la Revolución Sandinista, lo mandaron a organizar los Comités de Base FSLN de Estelí.

Galileo “Galito” Pérez era estudiante del bachillerato en el Instituto Maestro Gabriel, donde se habían juntado centenares de jóvenes rebeldes en contra de la tiranía somocista. En la “pelota” de “Huesito” Mairena Obando, de Carlos “Sobrino” Dávila Sánchez, de Alfonso “Mascota” González, se convierte en uno de los mejores Combatientes Populares del Barrio Larreynaga, donde estuvo en una de las barricadas que nunca pudo destruir la  Guardia Nacional somocista genocida durante la Insurrección de junio de 1979.

“Galito” Pérez se fue en el Repliegue con “la pelota” de vecinos de Larreynaga. Estaba jovencito. Cuando volvió de Masaya, se enroló en el Ejército Popular Sandinista y como tal lo colocaron en un Batallón con jóvenes del Servicio Militar Patriótico. En operaciones contra bandas contrarrevolucionarias andaba, cuando ocurrió un lamentable accidente y falleció.

Oliver Guasapa era estudiante de secundaria, jovencito, cuando estalló la Insurrección u Ofensiva Final de junio de 1979 y se produjo el Repliegue de Managua a Masaya. Sobrevivió al bombardeo aéreo somocista genocida de “Piedra Quemada”. Después del Triunfo de la Revolución, estuvo poco tiempo en el Ministerio del Interior, en la década del 80. Actualmente se dedica al comercio viajero entre Managua y el Norte de Nicaragua. Tiene el teléfono celular: 85517586.

Capitán Alguera era estudiante de secundaria en el Instituto Maestro Gabriel, en Managua. Fue Combatiente Popular y correo clandestino en una parte del anillo de la Insurrección Sandinista entre los barrios Larreynaga, Paraisito, San Cristóbal y María Auxiliadora. Evadió los bombazos y rocketazos en “Piedra Quemada, frente al Volcán Masaya, metiéndose “pecho en tierra” en zanjones erizos de piedras volcánicas y en troncos de árboles de mamón. Después de volver triunfante de Masaya, se enroló en la Policía Sandinista, donde alcanzó el grado de capitán. Reside en el Barrio Waspán Sur, donde sobrevive como puede. Tiene el teléfono: 88828563.

Teniente Urroz era también estudiante de secundaria al estallar la Insurrección en Managua. Fue Combatiente Popular en distintas trincheras de combates de la Zona Oriental de Managua. Sobrevivió a los bombardeos aéreos somocistas genocidas en Managua, a los francotiradores de la Guardia Nacional contra los combatientes y Jefes Guerrilleros, pudo evadir las bombas y charneles en “Piedra Quemada”, sobrevivió combatiendo en Masaya. Al volver se convirtió en oficial de la Policía Sandinista. Es oficial retirado, vive en Waspán Norte y responde al teléfono: 86624633.

Jorge Guadamuz. Igualmente era estudiante de secundaria al desatarse la Insurrección antisomocista de junio de 1979. Como Combatiente Popular del Distrito VI se desplazó a distintos sitios de la Zona Oriental, especialmente  a los vecindarios de Santa Rosa y Bello Horizonte. Se fue en el Repliegue de Managua a Masaya con “la pelota” de los Combatientes Populares  de las Colonias San Jacinto, Villa Nueve de Junio, Villa José Benito Escobar y América III. Actualmente ocupa un cargo administrativo en el Distrito VI de la Alcaldía y a la vez se desempeña como dirigente sindical del FNT. Tiene el teléfono: 88736468.

Coronel Eduardo Pérez Valle. Era estudiante al momento en que la Insurrección estalla en junio de 1979, primero en barrios occidentales capitalinos y después, en la Zona Oriental de Managua. Pérez Valle fue uno de los mejores combatientes en la Zona Oriental de Managua. Sobrevivió al bombardeo aéreo infernal del somocismo genocida contra el Repliegue de Managua a Masaya en “Piedra Quemada”. Alcanzó altos grados militares desde la época del Ejército Popular Sandinista. Es uno de los historiadores del Ejército de Nicaragua. Tiene el teléfono:   86737526.

Denis Antonio “Oscar” Aragón Vanegas. Tiene actualmente 57 años. Tenía 20 años en junio de 1979. Era estudiante  de secundaria de la “pelota”  de unos 300 estudiantes rebeldes del Instituto Maestro Gabriel. Era “maestro de obra” en albañilería, ebanista y escultor en madera, al mismo tiempo. Una de las versiones testimoniales de amigos sobre  Aragón Vanegas es que este inicialmente se integra a la Insurrección en los Barrios María Auxiliadora, San Cristóbal, Paraisito y Larreynaga, como auxiliar de “Primeros Auxilios” para los Combatientes Populares y pobladores heridos en los combates guerrilleros contra los guardias somocistas genocidas. Hizo también labores de Combatiente Popular, de correo clandestino y cargador de bombas de contactos, según Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando, uno de los dirigentes de los Combatientes Históricos del Distrito IV de Managua.

Al desempeñarse como Combatiente Popular en una de las trincheras de combate, se le incrustró un charnel  de rockette en una de las piernas y se tuvo que curar solo. Al momento del Repliegue a Masaya, era uno de los casi 200 heridos que íbamos cargando en camillas y auxiliándolos para que pudieran caminar. Estos casi 200 heridos fueron sacados de los Hospitales Clandestinos del Instituto Experimental México y del Silvia Ferrufino, ubicados ambos en Bello Horizonte, y de otro Hospital clandestino que estaba ubicado en la Iglesia Sagrada Familia, en el Barrio Ducualí, “Cuna de la Insurrección”.

En uno de los patios del Instituto Experimental México quedaban sepultados 36 Combatientes Populares, a los cuales les colocamos sus nombres en las cruces que se les pusieron a cada una de las tumbas.  Un director liberal de la década del 90, destruyó las cruces y le echó una loseta a todas las tumbas, de maner3a que hoy no se distinguen.

Para colmo de lo que le pasó Aragón Vanegas, al momento del bombardeo  aéreo infernal somocista genocida en “Piedra Quemada”, frente a la entrada antigua al Volcán Masaya, sufrió otra herida por charneles en la misma pierna ya lesionada. La situación se le agravó y fue necesario llevarlo en camilla el resto del viaje hasta Masaya, adonde los replegados llegaron el 29 de junio de 1979, en la madrugada.

Al volver de Masaya, el 19 de julio de 1979, Aragón Vanegas volvió a su antiguo oficio de “maestro de obra en albañilería”, carpintero fino, ebanista y escultor,  pues además de trabajar fino en la madera, construye figuras humanas, de animales, de flores, edificios, etc., en la superficie de esa madera que trabaja por encargo.

Aragón actualmente reside en la llamada “Punta de Plancha” del Barrio Paraisito, por donde fue “la gallera”, saliendo hacia el Puente El Edén. Su casa está exactamente en la orilla de un parquecito en este sector de Managua.

Manuel “Chino” Centeno era asimismo estudiante de secundaria al ocurrir la Insurrección de Junio de 1979, en la Zona Oriental de Managua. Fue Combatiente Popular, correo clandestino en vecindarios como María Auxiliadora, San Cristóbal y Paraisito. Tuvo la dicha de salir vivo del bombardeo aéreo infernal en “Piedra Quemada”, frente al Volcán Masaya. Se integró a diversas tareas organizativas durante el régimen revolucionario sandinista. Actualmente es el jefe de microbotaderos en el Plantel de la Limpieza Pública, conocido como “Plantel Los Cocos”, de la Alcaldía de Managua.

Róger “Chocola” García Martínez. Era de la “pelota” de estudiantes del Instituto Maestro Gabriel, ubicado en el Barrio Larreynaga, en junio de 1979. Se convirtió en uno de los Combatientes Populares más audaces, “fieros en el combate”, en los barrios San José Oriental, Paraisito, Larreynaga, El Edén, Ducualí y San Cristóbal. En el Repliegue Táctico de Managua a Masaya jugó un importante rol de esfuerzos para que los demás Combatientes Populares al momento del bombardeo aéreo feroz de “Piedra Quemada”, “no corrieran como “locos”, que se pusieran “pecho en tierra” en zanjones y al pie de troncos de árboles, para evadir un poco el infierno mortal de los charneles de las bombas de 1,000 y 500 libras y de los rockettes, lanzados desde aviones Push And Pull de la Fuerza Aérea somocista genocida.

Después del Triunfo de la Revolución Sandinista, “Chocola” García Martínez se dedicó a la organización de los Comités de Defensa Sandinistas (CDS) en su Barrio San José Oriental y en el Distrito IV, donde también ha trabajado organizando al Frente Sandinista de Liberación Nacional, en diferentes etapas.

Se dedicó “Chocola” también a organizar pobladores jóvenes y adultos en Batallones de Reserva, en Milicias Populares y, especialmente, en hacer funcionar la Asociación de Combatientes Históricos del Distrito IV, cuyo responsable ha sido siempre Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando.

Una de las tareas más importantes de “Chocola” García Martínez ha sido acompañar a “Huesito” Mairena Obando en la organización y reedición anual del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, por la  Ruta Original, hasta “Piedra Quemada”. En este Replieguito siempre participan entre 500 y mil compañeros Combatientes y Colaboradores Históricos, apoyados por civiles sandinistas de los Distritos IV y V de Managua.

“Chocola” García Martínez, además, acumula fotos y relatos de todos los Replieguitos por la Ruta Original, los cuales han sido acompañados también por numerosas Madres de Héroes y Mártires, caídos en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya los días 27, 28 y 29 de junio de 1979.

“Chocola” García Martínez trabaja actualmente en la administración del Mercado Israel Lewites Rodríguez, ubicado en las cercanías de las instalaciones de la Alcaldía de Managua. Tiene el teléfono: 88591686.

Manuel “Fidel”  Martínez Rodríguez. Era estudiante universitario y Combatiente Popular del Barrio Santa Rosa, bajo las órdenes del Estado Mayor de esta zona de Managua, durante la Insurrección, coordinado por el Comandante Guerrillero Ma2rcos Somarriba García.

Se fue “Fidel” en el Repliegue a Masaya. Salió ileso en el bombardeo aéreo criminal en “Piedra Quemada”, frente al Volcán Masaya. Después del Triunfo revolucionario  estuvo algún tiempo en el Ministerio del Interior. Residía de la Fábrica Pasteurizadora de Leche La Perfecta (hoy Parmalat), dos cuadras al sur y media al Este, en el Barrio Santa Rosa. No se sabe dónde está actualmente.

Freddy “Sherman” Zacarías. Era estudiante universitario y Combatiente Popular en el Barrio Larreynaga y formaba parte de “la pelota” del Instituto Maestro Gabriel. Contribuía a fabricar explosivos. Era un hombre atlético, como un gran deportista. Sobrevivió ileso al criminal bombardeo aéreo de “Piedra Quemada” y Nindirí. Presuntamente se fue a Honduras.

Denis Solano. Residía en el Barrio Larreynaga y era de la “pelota” de los aproximadamente 300 estudiantes rebeldes del Instituto Maestro Gabriel. Se convirtió en uno de los mejores Combatientes Populares de las trincheras de combate en Larreynaga, Blandón (Costa Rica), Bello Horizonte y Santa Rosa, hasta que resultó herido en una pierna en Santa Rosa, el 22 de junio de 1979.

Al producirse el Repliegue Táctico de Managua Masaya, Solano era uno de los casi 200 heridos que íbamos cargando en la Ruta Original del Repliegue entre Managua y Masaya. Sobrevivió al bombardeo aéreo de “Piedra Quemada”, a pesar de que iba herido y sostenido en hombros de otros compañeros replegados. Al volver de Masaya, después del 19 de julio de 1979, estuvo poco tiempo en el Ministerio del Interior. Después se fue a Estados Unidos y no se sabe nada de él.

Gustavo “Tavo” Ruiz. Igual que los anteriores, era estudiante de la “pelota” de casi 300 muchachos rebeldes en el Instituto Maestro Gabriel, ubicado, precisamente, en el costado Norte del Barrio Larreynaga y contiguo al barrio San Luis. Vivía con su familia en el barrio Larreynaga. Fue uno de los Combatientes Populares más sobresalientes. Salió ileso de los miles o millones de charneles por el bombardeo aéreo en “Piedra Quemada”. Al volver de Masaya, después del triunfo del 19 de julio de 1979, se enroló en el Ejército Popular Sandinista, cuyo mando superior lo envió a combatir bandas contrarrevolucionarias somocistas-yanquis, en Somotillo, Norte de Chinandega, donde lo mató una “mina antipersonal”, enterrada por los mercenarios de la CIA y del gobierno yanqui en territorio nicaragüense.

Luis Rojas Siú era estudiante de secundaria al estallar la Insurrección, u Ofensiva Final en Managua. Fue Combatiente Popular en los barrios Larreynaga, Blandón (Costa Rica) y Bello Horizonte. Salió ileso del bombardeo en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Trabaja actualmente en la Dirección General de Ingresos. Tiene los teléfonos: 22496977 y 84663611.

Xiomara Meza ya era estudiante en el Magisterio, pues quería convertirse en maestra. Fue de las Combatientes Populares y correos clandestinos en los vecindarios de Paraisito, Larreynaga y María Auxiliadora. No sufrió ninguna herida durante el bombardeo aéreo criminal del somocismo genocida en “Piedra Quemada”. Se convirtió en maestra o profesora en la década del 80. Vive en el Barrio Ducualí, “Cuna de la Insurrección”. Es directora del Instituto Pablo Antonio Cuadra, situado en el Barrio 3-80, a la orilla de la Pista de la Resistencia Sandinista, frente al Hotel Holiday In. Tiene el teléfono: 87703413.

Raúl Areas. Era estudiante al producirse la Insurrección de junio de 1979, en Managua. Se Convirtió en Combatiente Popular y correo clandestino de los Jefes Guerrilleros del Estado Conjunto del  FSLN de Managua.

Salió y evadió Raúl Areas con suerte los centenares de miles de charneles del bombardeo aéreo criminal en “Piedra Quemada”, durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, los días 27, 28 y 29 de junio de 1979. Después del Triunfo revolucionario, se enroló en el Ejército Popular Sandinista. Fue capitán. Igual que casi medio millón de soldados y oficial del EPS, fue mandado al desempleo por el gobierno de doña Violeta Barrios viuda de Chamorro. Actualmente maneja la página electrónica de CNOR, organismo de los militares retirados.

Ernesto José Cerna era estudiante de secundaria, de 18 años,  en junio de 1979. Para entonces, ya era considerado uno de los más importantes Colaboradores Históricos, pues facilitaba su vivienda en el Barrio San Cristóbal para “casa de seguridad” de Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares.

Durante la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental de Mangua, Cerna  inclusive fue enviado a combatir frente a la “Treceava Sección de Policía”, donde estaba el Sargento GN Alberto “Macho Negro” Gutiérrez, para sacarlos de allí a tiro limpio y bombazos. Cuando se produjo el Repliegue Táctico de Managua a Masaya fue ubicado en el centro de la columna en que iban los miembros del Estado Mayor del Frente Interno, para cuidarlos.

En “Piedra Quemada” Cerna salió ileso del bombardeo infernal del somocismo genocida, pero fue herido en un brazo frente al Cerro La Barranca cuando el Repliegue a Masaya se desplazaba silencioso y sigiloso por los desfiladeros de la Laguna de Masaya, rumbo a Monimbó, en el lado Sur de la Ciudad de Las Flores.

Al retornar triunfante, de Masaya a Managua, Cerna  fue ubicado en Operaciones de Inteligencia del Ejército Popular Sandinista. En 1990 fue despedido de su puesto de trabajo por el gobierno de Violeta Barrios viuda de Chamorro. Actualmente es conductor de vehículos y taxista. Ernesto José, Tatiana Natividad, Jhonatán y Joseline Mariana son sus hijos.

Darma Lila Carrasquilla era una de las más connotadas Jefas Guerrilleras proletarias en la Insurrección de los Barrios Orientales y del Norte de Managua, específicamente en Santa Rosa y Bello Horizonte, bajo el mando del Estado Mayor FSLN, jefeado por Marcos Somarriba García. Era estudiante y del grupo de los Comités Obreros Revolucionarios. Era política  y de la Comisión de Propaganda de la Tendencia Proletaria en Managua, durante la Insurrección Sandinista de junio de 1979.

En la década del 80 fue notoria su presencia en organizaciones sociales revolucionarias. Según Ricardo “Robletón” Robleto Espinoza, Darma Lila Carrasquilla está residiendo actualmente en Matagalpa.

Enrique José Mojica,  o “Enrique Chávez”,  o “Bizco Chávez”. Tenía 16 años y vivía en el Barrio “Rebusca” (hoy José Isaías Gómez) cuando la dictadura somocista genocida fue sacudida a balazos y explosivos por la Insurrección Sandinista en los barrios occidentales y orientales de Managua. Su jefe inmediato y entrenador militar era Aldo Chavarría y el político que lo trabajaba Esteban “Merino” Zúniga.

Los responsables de “Bizco Chávez” lo trasladaron al Reparto Dorado, donde conoció a los Comandantes Carlos Núñez Téllez, Joaquín Cuadra Lacayo y William Ramírez Solórzano, los tres miembros del Estado Mayor General del Frente Interno, representando a las tres tendencias correspondientes en ese momento.

“Bizco Chávez” cumplió distintas tareas combativas en trincheras de combate como Combatiente Popular y al mismo tiempo como correo clandestino. Evadió los charneles de las bombas de 1,000 libras y de los rocketazos en “Piedra Quemada”, en Nindirí y en Masaya, a pesar de que a su lado cayeron decenas replegados ya heridos mortalmente.

Cerna fue uno de los Combatientes Populares ingeniosos para fabricar camillas en plywood para llevar los casi 200 heridos en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Las camillas funcionaron muy bien.

Después del Triunfo del 19 de julio de 1979, Cerna fue ubicado en el Ministerio del Interior, donde fue entrenado para convertirse en escolta de Comandantes Guerrilleros y de jefes institucionales. Fue escolta del general  Humberto Ortega  Saavedra, del general Joaquín Cuadra Lacayo y del Comandante Guerrillero y de Brigada René Vivas Lugo.

A Cerna no le gustó andarse desempeñando en resguardo de las espaldas de los demás y decidió salirse en 1984, para trabajar de lleno con la Asociación de Combatientes Históricos, donde se ha mantenido, mientras labora de diversas formas para “ganarse la vida”.

Tiene cinco hijos: Yolanda María, Enrique Lisímaco, Edwin José, Tania Samara y Brenda María. Residen en la casa No. G-392 del Barrio José Isaías Gómez.

Ileana “Ilia” Zambrana Velásquez. Tenía 19 años, era estudiante universitaria  y  muy delgadita, pesaba menos de 90 libras, debido a que su trajín, según su testimonio, era de clandestinaje completo y dedicándose a entrenar a unos 150 Combatientes Populares en la Península de Chiltepe y en los alrededores del Reparto Schick, previamente al estallido de la Insurrección Sandinista, en junio de 1979.

Zambrana estuvo cumpliendo tareas combativas en el Reparto Dorado y la Sagrada Familia. Formó parte de la columna “Caza Perros”. Testimonia que por razones organizativas y militares, al irse en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, se devolvió del cruce de Veracruz, cargando dos fusiles automáticos con sus respectivos cargadores llenos de tiros. Casi la capturan en las cercanías de la Laguna de Asososca cuando se dirigía  rumbo  a Xiloá.

Después del Triunfo de la Revolución Sandinista, Zambrana fue asignada a atención de personal en el Aeropuerto Augusto C. Sandino. Después pasó a formar parte de Seguridad de Estado en el Ministerio del Interior, bajo las órdenes de los Comandantes Tomás Borge Martínez y de coronel y Comandante Guerrillero  Lenin Cerna Juárez.

Zambrana Velásquez salió del MINT en 1983. Se dedicó a estudiar Administración de Estado, Filosofía y Antropología, en distintas partes del mundo. Actualmente es asesora de políticas nacionales e internacionales en la Presidencia de la  República. Es pariente de Rosario Murillo Zambrana. “Ahora estoy gordita. Apoyo a CENOR u organización de militares retirados”, dice la doctora Zambrana Velásquez.

Tiene tres hijos. Responde al teléfono número: 86888894.

Combatientes Históricos que pertenecieron a la Columna José Ángel Benavidez, jefeada en la Insurrección de Managua por el Comandante Ramón “Nacho” Cabrales Aráuz, actualmente Secretario Ejecutivo de la Asamblea Nacional. Todos participaron en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya:

Ligia “Marta” Álvarez. Era la enfermera de la Columna. Tiene el teléfono celular: 8555853.

Argentina García. Tiene el teléfono: 86253704.

Nidia “Claudia” Castilla. Teléfono: 89449996.

Miriam Chávez. Trabaja en la Alcaldía de Managua. Teléfono: 88190388.

Mario Antonio “Alberto” González. Teléfono: 84062182.

Encarnación “Adán” Nicaragua García. Teléfono: 89506336.

Ernesto Pérez Romero. Teléfonos: 8994566 y 88348663.

Ariel Bendaña Medina. Teléfono: 83990611.

Dolores Ileana “Magaly” Valera Murillo. Teléfono: 86952281.

Felipe Torres Meneses. Teléfono: 89982998.

Ruth del Carmen Morales Ocampo

Sergio “Leo” Jiménez López.

Salvador Alvarado. Teléfono: 89561308.

Arsenio “Rosendo” Solís González. Vive en el barrio Waspán Sur. Es activista de la Asociación de Combatientes Históricos, coordinada por Frank “Machillo” González Morales y Juan Carlos “Marcial” Soza Aragón. Teléfono: 86842691.

Rafael “Mariano” Molina. Teléfono:   84031449.

Mario Antonio González. Teléfono: 84062182.

José “Gato Moraga” Moraga Lovo. Teléfono: 22532446.

Felipe Torres Meneses. Teléfono: 899882998.

Leo. Teléfono: 87873936.

Mariano. Teléfono: 84031449.

Diana. Teléfono: 86506717.

Dominga Rivera. Teléfono: 84196872.

Ingeniero Julio César “Galil hijo” Morales Aragón. Teléfono: 8466066.

Marta Rivera. Teléfono: 88541001.

Eduardo Robles. Teléfono: 88771806.

Jessy Huete Mejía. Teléfono: 88827281.

Eliz Alí Campos. Teléfono: 89555134.

Diego José Contreras Pérez. Teléfono: 873962351.

Mario Vega González. Teléfono: 84951159.

Irma Rivera Salgado. Teléfono: 88503675.

Juan Gutiérrez. Teléfono: 83724273.

José Yamil Raiz. Teléfono: 84748950.

José Enrique “Clan” Salgado Hernández. Teléfono: 87717967.

Julio Murillo Obando. Teléfono: 89420169.

Mario Bello.

Martin Rivas.

Allan Vallecillo

Mariano Rafael

Amado Toruño

Patricia Rivas

Elías

Nicolás Famin Navas

“Pollo” Miguelito

Sebastián

“Cepillín”

Juan Medina

Mario EEBI

Clan

Claudio

César Sediles

“El Niño”

Freddy Noel “Coronel” Cortez

Sergio Jiménez López

Joac

Karem

Johana

Marta

Nidia Castillo Espinoza

Ernesto Pérez Romero

Felipe Torres Meneses

Encarnación Nicaragua García

Ariel Bendaña Medina

Ligia Álvarez Fuertes

José Segundo Moraga Lovo

Salvador Alvarado

María Argentina García Vásquez

Mario Jiménez

Eduardo Robles

Mario José Barrantes Miranda (exmayor EPS)

Iván Peña (exmayor EPS)

Manuel Roque (excomisionado de la Policía)

Luis Torres (exmayor EPS). Es dirigente comunitario en Américas Tres o Villa Revolución.

Aldo Martín Arróliga Guerrero (Combatiente Histórico)

Rodolfo López Mendoza ( Combatiente Histórico, ya fallecido)

Carlos José Solís Rugama (Combatiente Histórico, lisiado por la guerra)

Julio Aráuz Rugama (Combatiente Histórico, CPF hoy)

Luis Alberto Duarte Talavera (Alcohólico Anónimo)

Carlos Calero (exmiembro del EPS)

Emilio Robelo Mendoza (excombatiente del EPS)

Marta Barbosa Cerda (caída en combate, en defensa de la Revolución, en la década del 80)

Julio Rodríguez Gámez, exoficial del Ejército Popular Sandinista.

Pedro Martínez Bustos (formó parte de la Columna “Óscar Pérez Cassar”, “Liebre”, “Caza Perros”).

William “Juan Grande” Montalván, perteneció a la  Columna Oscar Pérez Casar, “Liebre”, “Caza Perros” durante la Insurrección Sandinista en la Batalla de Managua. Fue a Masaya con los casi siete mil capitalinos que nos fuimos en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Fue Mayor del Ejército Popular Sandinista y del Ejército Nacional. Está retirado y reside en Matagalpa.

Carlos “Taolamba” Duarte Orozco. Fue uno de los Jefes Guerrilleros más destacados y conocidos en la Insurrección Sandinista en Managua. Además, fue también uno de los jefes de columnas y escuadras durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Fue general del Ejército Popular Sandinista.  Sigue activo en el Ejército Nacional.

Alfonso Inés “Mascota” Mejía González fue Combatiente Popular del grupo de Frank “Machillo” González Morales, de la Tendencia Proletaria del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Fue Combatiente Popular destacadísimo en Managua y marchó en el Repliegue a Masaya. Falleció hace varios años.

“Mascota”  Mejía González fue uno de los dirigentes de los Combatientes Históricos en  el Distrito IV de Managua.  “Mascota” era  un niño de 13 años cuando estalló la Insurrección en  Zona Oriental capitalina. Estudiaba. También hizo de correo clandestino de trinchera en trinchera de combate, y cuando iba en el Repliegue a Masaya era uno de los cargadores de los saquitos de bombas de contacto. Fue compañero inseparable del Alejandro “Comandante Huesito” Mairena Obando. Ambos  juntos luchaban  por mantenidos unidos a los miembros de la Asociación de Combatientes Históricos del Distrito IV y a la vez juntos realizaban cada año el llamado “Replieguito por la Ruta Original”, el cual sale de la Iglesia Sagrada Familia, en el Barrio Ducualí y concluye en el lado Norte de “Piedra Quemada”, donde la familia Solano, una de las víctimas del bombardeo aéreo somocista genocida del 28 de junio de 1979, entre las once diez y media de la mañana y las dos de la tarde.

Alejandro Mairena Obando (Comandante “Huesito”).  Fue uno de los Combatientes Populares más destacados en la Insurrección Sandinista Victoriosa, u n Ofensiva Final en Managua.  Jugó asimismo papel destacado en la marcha del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Se convirtió, además, en recogedor de datos históricos de esta hazaña político militar del Frente Sandinista. Formó parte del Batallón Móvil que protagonizó la liberación de los llamados “Pueblos Blancos”, de Jinotepe y la Ciudad de  Granada. Era compañero inseparable de Rolando “Cara Manchada” Orozco, fue capitán del Ejército Popular Sandinista, fue desmovilizado en la década del 90, quedó mucho tiempo en el desempleo,  es quien ha mantenido vivo el llamado “Replieguito” por la Ruta Original de los días 27, 28 y 29 de junio de en 1979. Es apasionado por el llamado “Replieguito por la Ruta Original”, en el cual le acompañan unos 1,000 hombres y mujeres cada año, en la fecha del 27 de junio. Trabaja actualmente en la Alcaldía de Managua, como supervisor en el basurero “Nopales”. Hace poco tiempo se le murió la esposa. Tiene varios hijos.

Reyna “Morenita” López Castro

Denis “Tirador” Sánchez

Jorge “Negro” Palacios

Jairo Blandón fue Combatiente Popular conocido en la Insurrección Sandinista en Managua. Fue en el Repliegue a Masaya. Hoy es conductor de vehículos en la Alcaldía de Managua.

Luis Gómez, abogado actual

Carlos Rostrán, abogado actualmente

Manuel Salvador Gutiérrez

Julio Mendoza

Víctor Mairena

Milton “Mono” Gaitán

William Antonio Orozco Benavidez

Alberto y Jorge Benavidez

Dominga Rivera

Donald “Monito” García

Marina Escobar

Chepe Matute

Holman Lara

Dolores “Lola” Mercado Fonseca.  Al ocurrir el Repliegue a Masaya, estudiaba el quinto año de bachillerato en el Instituto Experimental México, donde se instaló un hospital clandestino insurreccional y se sepultaron a 36 de los mártires caídos en la Insurrección Sandinista de la Zona Oriental de Managua.

“Lola” Mercado Fonseca resultó charneleada en “Piedra Quemada”, donde el Repliegue Táctico de Managua a Masaya fue bombardeado por la dictadura somocista genocida,  el 28 de junio de 1979. Auxilió y cargó herida de muerte a Marta Lucía Corea Solís, quien falleció en sus brazos en Nindirí Viejo al casco urbano a Nindirí. Ha sido activista política del FSLN y comunitaria en el Barrio Costa Rica. Actualmente trabaja como administradora en la Secretaría del Concejo Municipal de Managua. Es la pagadora de la dieta de los concejales en el Municipio de Managua.

Zoralina Zúniga. Combatiente Popular en la Insurrección Sandinista y participante en el Repliegue a Masaya. Ha sido dirigente del FSLN en el Distrito IV de Managua. Trabaja actualmente en Programas Sociales de la Alcaldía de Managua.

Mauricio Jiménez. Era estudiante universitario al ocurrir el Repliegue. Perteneció a los equipos de seguridad personal del Ministerio del Interior en la década del 90, y le tocó siempre cuidar al Comandante Tomás Borge Martínez. Ya está retirado y reside en Bello Horizonte con su familia.

Héctor Márquez. Estudiante universitario al estallar la Insurrección en Managua, donde fue Combatiente Popular. Marchó en el Repliegue a Masaya. Fue asimismo de los equipos de seguridad personal.  Fue también de los especialistas de la Seguridad del Estado del régimen revolucionario sandinista. Lo dejaron en el desempleo en 1990. Hoy se dedica a pintar casas, edificios y muros por encargo. Vive con su madre, hijos y nietos en la Colonia Managua, de donde salieron muchos hombres y mujeres que se fueron en el Repliegue a Masaya.

 William Canales. Era estudiante universitario en junio de 1979 cuando explotó la Insurrección Sandinista en Managua, en junio de 1979. Fue como integrante de las columnas del Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Se convirtió en ingeniero naval por estudios que lo mandaron a hacer a la Unión Soviética. Hoy trabaja en el Instituto de Estudios Territoriales y vive con su familia en la Colonia Managua.

Freddy Peralta. Estudiaba en la Universidad cuando estalló la “runga” contra la dictadura en Managua. Como Combatiente Popular fue en el Repliegue a Masaya. Después del Triunfo de la Revolución se trasladó a Granada, donde vive con su familia y se dedica al comercio.

Emma Rosa “Pelo Liso” Castro González. Era estudiante universitaria cuando estalló la Insurrección en Managua. “Pelo Liso” Castro González era famosa por su audacia militar cuando la Insurrección en Managua. Era del grupo de la Organización Militar del Pueblo (OMP), jefeada por Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca. Después del Triunfo de la Revolución Sandinista estudió Historia y Filosofía en Estados Unidos y la Unión Soviética. Reside en Estados Unidos actualmente.

Roling Joya era estudiante universitario. Combatiente Popular en Managua. Marchó en el Repliegue a Masaya. Actualmente es taxista en Ciudad Sandino.

Reyna  López Castro estudiaba en la Universidad cuando la Insurrección estalló contra la tiranía en junio de 1979. Fue Combatiente Popular y participante en el Repliegue a Masaya. Llegó a ser capitana del Ejército. Hoy ya pasó a retiro, y se dedica al comercio “por cuenta propia”.

Luis López Castro. Al ocurrir  la Insurrección era ya especialista en “Primero Auxilios”, lo cual puso en práctica en los hospitales clandestinos de la Insurrección en el Instituto Experimental México, en la Sagrada Familia y en el Hospital Silvia Ferrufino, ubicado en Bello Horizonte. Prestó sus servicios valiosos a algunos heridos durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Se dedicó a continuar prestando sus servicios en la Cruz Roja, donde sigue trabajando. Reside con su familia en la Colonia Batahola Sur, frente al Plante Batahola de Infraestructura de la Alcaldía de Managua.

Carlos Huembes era estudiante al estallar la Insurrección. Es primo del Héroe y Mártir Carlos Roberto Huembes. Hizo funciones de Combatiente Popular y participó en la retirada o repliegue a Masaya. Después del Triunfo de la Revolución se dedicó a reparar motocicletas. Tiene un taller y negocio de reparaciones de motocicletas que sigue desarrollando en las cercanías de la  Colonia Primero de Mayo.

Freddy “Comandante Pedrón”  Peralta era estudiante en el Instituto Maestro Gabriel cuando estalló la Insurrección en Managua. Se convirtió en Combatiente Popular y marchó en el Repliegue a Masaya. Llegó a ser capitán del Ejército Popular Sandinista y del Ejército Nacional. Ya está retirado y vive en Villa Sandino, en Granada.

Iván Cajina. Era estudiante del Instituto Maestro Gabriel, donde se bachilleró. Se integró plenamente  a la Insurrección en la Zona Oriental de Managua como Combatiente Popular. Se fue en el Repliegue a Masaya. Al triunfo de la Revolución Sandinista, se convirtió en soldado del Ejército Popular Sandinista. Ahora labora como conductor de vehículos y reside en la Colonia Managua, donde vive con su esposa e hijos.

Nelson “Negro” García, igualmente estudiaba en el Instituto Maestro Gabriel al estallido de la Insurrección Sandinista en la Zona Oriental de Managua. Se incorporó como Combatiente Popular.  Ahora es comerciante por cuenta propia.

Reyna López Castro. Era estudiante del Instituto Maestro Gabriel cuando la Insurrección Sandinista en Managua. Después del Triunfo de la Revolución, se incorporó al Ejército Popular Sandinista, donde alcanzó el grado de capitana. Actualmente trabaja en comercio “por cuenta propia”

 Luis López Castro. Era estudiante de secundaria y especialista en Primeros Auxilios. Se convirtió en hombre indispensable en los sitios de combate, en los hospitales clandestinos y en el propio Repliegue a Masaya, dando “Primeros Auxilios” a heridos de bala, por charneles y bombas de 500 y 1,000 libras. Ahora es un profesional de los “Primeros Auxilios” en la Cruz Roja Nicaragüense.  Vive con sus hijos y esposa en la Colonia Batahola Sur, en el costa Norte del Plantel Batahola de la Alcaldía de Managua.

Pastora Jáen Zúniga. Cuando ocurre el Repliegue a Masaya tenía 21 años y era estudiante universitaria. Su vivienda era “Casa de Seguridad” de dirigentes sandinistas en la Colonia Diez de Junio. Es una mujer alegre, colaboradora, trabajadoras, “chilera”. Antes le tocó trasladar armas de Jinotepe a Santa Teresa con Pedro Conrado, ya fallecido.  En el Repliegue  de Managua a Masaya iba con un grupo, entre otros:  Douglas López Niño, Mauricio Sotomayor, Amparo Aguirre, este último del Barrio Domitila Lugo, un hombre sólo identificado como “El Peludo” y Henrry Petrie Bejarano.

Al retornar con el Triunfo de la Revolución Sandinista a Managua, Pastora se enroló en el Ejército Popular Sandinista y fue asignada a la Fuerza Aérea Sandinista. Luego fue ubicada en el Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños. La dirigencia revolucionaria también la envió a cumplir tareas en el Municipio de Waslala y en Molukukú.

Quedó en el desempleo en la década del 90 y actualmente administra un comedor, en compañía de sus hijos, en los patios del Hospital Infantil Manuel de Jesús “La Mascota” Rivera, en Managua. Responde al teléfono 22530736.

Dámaso Vargas Loáisiga. Al momento del Repliegue a Masaya era estudiante y Combatiente Popular. Marchó en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Al retorno triunfante, después del 19 de julio de 1979, se convirtió en uno de los primeros secretarios generales de la Central Sandinista de Trabajadores (CST), en Managua. Fue diputado por el Frente Sandinista en el Departamento de Managua. En el actual gobierno del Comandante Daniel Ortega Saavedra, fue director de INATEC, un rato secretario político de Ciudad Sandino y es uno de los sandinistas de que manera infaltable cada año apoya la realización del “Replieguito por la Ruta Original”.

Melba “La Pinta” Orozco. Era estudiante universitaria al momento de ocurrir el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Sobrevivió al bombardeo aéreo somocista en “Piedra Quemada”, en Nindirí y en la Ciudad de Masaya. Reside frente a la Iglesia Católica del Barrio Larreynaga, donde realiza labores de ama de casa. Responde al número de teléfono: 86892466.

Carlos Huembes, primohermano de Carlos Roberto Huembes (suplente de la Dirección Nacional del FSLN hasta el día en que fue asesinado en el Reparto El Dorado, por delación), era igualmente estudiante cuando ocurrieron la Insurrección y el Repliegue a Masaya. Fue Combatiente Popular.

Al regresar triunfante el 19 de julio de 1979, Huembes se convirtió en reparador de motocicletas, y tiene su taller en las cercanías de la entrada a la Colonia Primero de Mayo, en Managua. Vive en Américas Uno. En ese mismo lugar, reside su primo Jorge Huembes, quien también participó en el Repliegue a Masaya, porque era asimismo Combatiente Popular y no podía quedarse porque lo asesinaba la guardia somocista genocida. Ambos eran estudiantes en el Instituto Maestro Gabriel.

Chorro de sobrenombres, obtenidos en el propio camino del Repliegue

“Chintano”, “ Querque”, “Gordo Domingo”, “Zaparrucho”, “Mona Yuri”, “Pancho Huevo”, “Manotas”, “Diablo”, “Negro Lencho”, “Diablo Rosales”, “Gato Gordo”, “Gato Peludo”, “Tapa de Burro”, “El Pana”, “Quique Maraca”, “Sergio”, “Jacinto”, “Renco”, “Pío”, “Milikin”, “Soplado”, “Choricín”, “Juan Cabro”, “Pachel”, “El doctor”, “El Salvadoreño”, “FIFA”, “Tony Loco”, “Mercado”, “Peyeyeque”, “Venado”, “Carlitos Bazuka”…

Nombres extraídos de mi libro “Repliegue a Masaya”

Carlos “Terencio” Barquero

Mario “Felipe” Guido

Alejandro “Terencio”  Galeano

Julián “Jerónimo” Galeano

Silvio “Silvestre” Cuadra

Manuel “Cadete” Díaz

René “Gato” Pérez

René “Nítido” Martínez

Ramón “Allan” Villachica

Tomás “Julián” Coe

Giovani “Rubén” Parodi

Jhon “Sam” Dixon

José Isabel “Víctor” Mayorga

Carlos “Príncipe” Gaitán

Marvin “Manuel” Parodi

Orlando “Carlos” Orozco

Amílcar “Matiguás” Ramírez

Abraam Delegado Romero. Jefe Guerrillero en Managua. Participó  como jefe de escuadras en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Fue uno de los jefes que capturó al Sargento GN Alberto  “Macho Negro” Gutiérrez. El jefe de esa escuadra fue “Chico Garand” Guzmán Fonseca.

  • César “Arbo” Ramírez
  • Carlos “Aguja” Cuadra Rodríguez
  • Salvador “Iguana” Oporta Stathadgen
  • Marcos “Muerto” Casanova
  • Pedro “Muerto” Quisalaya
  • Mauricio “Momia” Riguero Cortez
  • Hugo “Leonel” Rizo
  • Manuel “Fidel” Martínez Rodríguez
  • Oscar “Asesino” Reyes
  • Marjuri “Nidia” Chica Larios
  • Bernardo “Don Toño” Aráuz, marido de Amada Pineda.
  • César Augusto “Marvin” Núñez
  • Róger “Aniceto”, “Camastrón” Cabezas Gómez
  • Federico “Chato” López Argüello
  • listado todavía incompleto de sobrevivientes de la Masacre de Batahola:
  • Ramiro “Salvador” García Ramírez, Santiago “Ricardo” Núñez Solís, Pedro Benjamín José “Chepe” Medina Solís, José Dolores “Chepe Lolo” Galo Estrada, Francisco Javier “Machigüe” Sánchez Suazo, Ramiro “Julio” Martínez Miranda, Emilio José “Monimbó” Mercado, Alejandro “Marciano” Díaz Meza (hoy es abogado) Carlos Alberto “Corsario” Martínez Rayo (es mecánico actualmente),  Pedro “Chaparro Henry”  Meza Vílchez, Carlos “Mago” Díaz Moreira, Fanor  Ibarra González (ya fallecido, fue del grupo musical Los Rambler), Lombardo Márquez Reyes, Roberto Antonio “Piojo” Sánchez, Efraim “Challuya” Téllez, Mario Antonio Barrera Beteta, Domingo Ernesto “El Tuckler” Tuckler, Wilfredo Mayorquín, Róger Almendárez Román, Álvaro Antonio Pérez Morales, Bismarck “Cumbita” Sandoval Estrada, Marvin “Chorro de Humo”  Gutiérrez Mendoza, Orlando Díaz Meza,  Armando “Samuel” Ibarra González, Walter Almendárez  Román, David  Lorío Hernández, Álvaro “Manteca” Espinoza, Adolfo Reyes, Armando “Mono” Mendoza (hoy es abogado), César Sediles, Óscar “El Pausado” Vargas Cruz (hoy es abogado), Roger Antonio “Gavilán” Bermúdez Morales, Chino “Braulio” Zepeda, Eduardo “Chacho”  Sánchez, Miguel Jerónimo “Chayotón” Vásquez López, Néstor “Gemelo” Castillo, William “Gemelo” Castillo, Enrique López Castillo, Gregorio Maldonado, Ricardo López Alegría, Ángela “Pata de Yuca” Vargas, Julio Paniagua, Abba “Abba” Medina, Edwin Antonio “Chicha”, “El Loco” Cabrera, César de Jesús “Cachín”  Amador Zeas, Óscar Mayorquín, Martín López, Uriel Antonio Tijerino Carrillo, Medardo Eliseo Tijerino Carrillo, Marlon José Tijerino Carrillo, Francisco “Chico Zorro” Mercado, Martín “Renco” Fonseca,   Leonardo Iglesias Medina (ya fallecido),  Eduardo “Iván”  García, y otros sólo conocidos por nombres de: Rubén, Cairo, Psinga, Henry y Fernando.
  • Listado incompleto de sobrevivientes de la Insurrección en Zona Suroccidental:
  • Cristóbal “Gersán” Guevara Casaya, Genie “Tavaricha” Soto, Adrián Amílcar” Meza Soza, Eduardo Cuadra Ferrey, Víctor “Bayardo” Romero Pérez; Víctor, Mario y Carlos Cienfuegos Aburto; Medardo Hurtado, Modesto Munguía Martínez, Francisco “Chico” Javier Zúniga Alvarado, Yuri Valle Olivares, Héctor Luis “Motor” Obregón, Julio “Chano” Silva, José Francisco “Pacholo” Mayorga, Beatríz “Lesbia” Narváez, Manuel “Rana” Morales, Fernando “Francés” Hernández M., Róger “Ratón” Ramírez, Yunin Morales, Mario “Trapito” Téllez, Juan Manuel Navarrete, Justo Navarrete, Óscar “Huesito” Navarrete, Ramón “Ramoncillo” López, César “Renco” Ramírez, Manuel “Llanero” Cruz, Reynaldo “Pichón” Sevilla, Carlos “Carlitín Fonseca Gómez, Antonio “Chele” Zepeda, René Zepeda, Marcos “Marquito” Castillo, Jazmina Obando, Mario Montenegro, Ronald “Pollón” López,  Cristóbal “Cara de Gato” Martínez, Francisco Morales Alvarado, José de Jesús “Chepe Chú” Zamora,  Cruz Hernández, Camilo Hernández Zapata, Luis Rodríguez Alvarado, José René “Enchilada” Martinica, José María “Chema”,  Ramón “Moncho” Castro, Óscar Vargas, Carlos Malespín, Fernando Zepeda, Tomás “Tiburcio”  Rosales, Milton Rosales Lorío, Sergio “Patita”, Bolívar Torres Sequeira, Iván “Caimán” Torres, Aníbal Bendaña, Reynaldo “Pichón” Sevilla, Ignacio Munguía, Julio Peineta, Roberto “Pelón” Alvarado, Gloria González, Gustavo “Gordo” Meneses, Milcíades Murillo, Juan Manuel “Justo” Navarrete, Pedro  Navarrete, Roberto “Fotógrafo” Lorío, Roberto “Mecha” Tinoco y Telma “Sonia” Ramos.
  • Sorprendente cantidad de Casas de Seguridad, entre otras:
  • Leonor Fonseca, Isabel; Amalia, Virginia y Moncha Baquedano; Ramón López, Manuel Cubillo, Manuel “Gallina”, Antonieta, Enrique Murillo, Mayra Bravo Alegría, Francisco Alvarado, Carlos Malespín, Vidal Palacios, Mercedes Torres, Yelba Murillo, Mayra Rocha, Ramón Martínez, Carmen Rodríguez, Flor Lorío, Consuelo Bermúdez, Ester Aguilar, Pedro Reyes, Francisco Narváez, Isabel y Guadalupe Guillén; “Tío”, Mario Meza, Don Arturo, Zoila, Familia de Francisco Villarreal, Olga Martínez, Familia Fornos, Familia de Jorge y Roberto Pérez, Casa de Bonifacia Castro, Roberto Donado, Lilí, Casa de Nicolasa Aburto y Víctor Cienfuegos Aburto; Donald y Dora Ramírez; Lilí Palacios Martínez, Norma y Antonio Torres; Emilia Martínez, Familia Quiñonez, Familia de Teresa Mendoza, Familia de los Meza, Gustavo Meneses,  Casa de Don Roberto, Casa de “Pin”, Luis Mena, Ruth “Soropeta” y Casa de Martinica.
  • Sobrevivientes de Colina 110
  • Los testimonios del “Chino”  Ampié Rivas y César Téllez Sánchez  indican que los sobrevivientes de esta Masacre de la Colina 110  fueron, entre  otros:
  • Gustavo García Núñez y Carlos José Portillo, caídos ambos después  en la década del 80; César “Chino”  Ampié Rivas, César Téllez Sánchez, Javier Téllez Sánchez, Marvin “Válvula Quemada” Gutiérrez, Raúl “Marcos” Vivas Quinteros, Leonardo “Julián Chan”  López, Ángel “Cara de Piña”  Cruz, Javier “Chintano” Martínez,  José Dionisio “Chele Guerrero” Osorio (quedó lisiado), Carlos “Tuza”  Acosta (lisiado), Miguel “Manitos”, herido grave, no se conocen los apellidos;  “Muco” Martínez, José Luis “Mou” Martínez, Mario Martínez, José “Chema”  Rivas Quinteros,  Milton “Panza” Lezama, Javier “Pato”  Taleno  y los tres hermanos  Marvin y dos más, apodados  “Tribilines”  y “Gatos”.
  • Sobrevivientes de Waspán Sur
  • Sobrevivientes de la Masacre somocista en Waspán Sur, entre otros:  Mauricio Sotomayor, “Emir” Gómez, Jorge Sánchez, Emilio Sánchez, René Ruiz Juárez, Carlos Guillén, Virgilio López Detrinidad,  Douglas “Domingo” López Niño, Marvin José López Niño y Jorge Castillo Acevedo. Los tres últimos cayeron durante la Insurrección Sandinista de junio de 1979.
  • En el caso de Douglas “Domingo” López Niño había jefeado la emboscada, allí mismo en la entrada a Waspán Sur, contra un contingente de guardias, cayó el 14 de junio de 1979, en plena insurrección en la Colonia Nicarao.
  • Sobrevivientes de la Masacre Camilo Chamorro
  • Losa sobrevivientes de esta otra horrenda y atroz masacre del somocismo sanguinario y genocida, fueron: Horacio Martín Arróliga Flores, el “Zurdo” Cadenas y William fueron después a reportarse donde los jefes de los Comandos Revolucionarios del Pueblo. Les asignaron nuevas tareas, tuvieron participación directa en la Insurrección Sandinista y en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. Cadenas y William ya fallecieron: sólo queda  vivo Horacio Martin Arróliga Flores.
  • Sobrevivientes de la masacre de la familia Walter Mejía Sánchez
  • Don Walter y su esposa doña Aura Clara  Sánchez, ya ancianos ambos, con 84  y 82 años respectivamente, exhiben  fotografías  en las paredes de su casa, en recuerdo  de sus muchachas folkloristas asesinadas por la GN genocida con morteros lanzados desde el Edificio Armando Guido, en la Carretera Norte.
  • Sobrevivientes de la masacre por la GN somocista del periodista Bill Steeward, norteamericano, y su ayudante traductor nicaragüense Juan Francisco Espinoza, hecho ocurrido el 20 de junio en el Barrio Riguero
  • Según testimonio del camarógrafo Jack  Clark, del técnico Jimy Cefalo  y del conductor de la furgoneta, Pablo Tiffer López,  sin notarlo  ellos  mismos, Juan Francisco Espinoza  fue llevado  hacia el lado Sur  unos 30  metros, donde fríamente fue asesinado de un balazo en la cabeza. El equipo  y el mismo Steeward  no se dieron cuenta de la ejecución  porque  se oían muchas  detonaciones de balazos en los alrededores.
  • Mientras tanto, Juan Francisco Espinoza  y William “Bill”  Steeward  eran  asesinados, o ejecutados, Jack  Clark, desde otro  vehículo (no desde la furgoneta de la ABC)  estaba filmando   sigilosamente   la represión  sanguinaria  y asesinato de sus dos compañeros de  trabajo.
  • Sobrevivientes de la Masacre de Xiloá
  • María del Socorro Pérez Sánchez capturada, torturada y testigo presencial de una de las masacres GN, en Xiloá.
  • Jorge Alberto Alemán Palacios, testigo presencial de una de las 4 masacres en Xiloá.
  • Doña Elia del Socorro Sánchez Centeno
  • Sobrevivientes del Estado Mayor Insurreccional Suroccidental, ubicados en San Judas:
  • Gabriel Cardenal Caldera y Douglas Mejía Obando sobrevivieron a las masacres del “Kilocho Sur” y en la “Hacienda El Vapor”, pero poco tiempo después fueron capturados y asesinados cruel y bestialmente por la GN genocida.

En ese Estado Mayor Conjunto  del FSLN quedan integrados otros miembros de la Tendencia Proletaria: Gabriel Cardenal Caldera, como jefe; Adrián Meza Soza,  Genie Soto Vásquez, Víctor Romero Pérez,  Mauricio del Carmen Kiel;  por los Terceristas quedan integrados:  Juan Manuel Navarrete y Miguel  Ángel Navarrete; y por los de la Tendencia Guerra Popular Prolongada: Boanerges Munguía, William Díaz, Cristóbal “Gersán” Guevara Casaya y Eduardo Cuadra Ferrey.

 

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Tisey-Estanzuela envuelto en neblina, bajas temperaturas y vientos muy fuertes

Es una de las 71 Reservas Naturales de Nicaragua

Tisey-Estanzuela envuelto en neblina, bajas temperaturas y vientos muy fuertes

Pablo E. Barreto Pérez

*Tisey está situado a mil 550 metros de altura al Oeste de la Ciudad de Estelí y colindante con El Sauce, en el Departamento de León

*Desde sus miradores rascando el cielo pueden verse los volcanes Momotombo, Cerro Negro, Telica, San Cristóbal, en la Cordillera Maribia; el Lago de Managua y el Océano Pacífico

Haces pocos días anduve caminando en las subidas y bajadas, en hondonadas profundas y picos geológicos muy altos, como “rascacielos”; rocas, callejones y leyendas antiguas, envuelto en neblina, ambiente helado y vientos muy fuertes, en las cumbres de la Reserva Natural Tisey-Estanzuela, a una altura de mil 550 metros de altura.

Sí. Fui invitado por Iván Ramírez Barrera, su esposa Helen y su mamá Yanina Pérez, y por mi esposa Anabelle Barrera Argueta. Me dijeron que iríamos específicamente a la Cooperativa La Garnacha, ubicada precisamente en una de las partes más altas del territorio de esta Reserva Natural Tisey-Estanzuela, la cual tiene una extensión de nueve mil 344 hectáreas, donde también se ubican comunidades y fincas agropecuarias ejemplares como La Garnacha, a cargo de don Pablo Centeno, y el Rancho de don Luis, todo esto ubicado al Oeste de la Ciudad de Estelí y colindante con el Municipio de El  Sauce, en el lado Noreste del Departamento de León.

Esta Reserva Natural Tisey-Estanzuela, según descripción oficial del MARENA, se ubica  al Oeste de Estelí. Se extiende por San Nicolás de Oriente hasta El Sauce.

Yendo en automóvil o a pie, uno gira a la izquierda, al Oeste,  unos tres kilómetros antes de llegar a la Ciudad de Estelí. Se circula  por un camino empedrado, adoquinado un pedazo, a la orilla del cual uno encuentra casas campesinas en que te ofrecen comida elaborada, hospedaje y ofrecimientos de llevarte a conocer senderos, miradores, bosques de pinos, bosques de robles, cuevas misteriosas, fincas agropecuarias con producción novedosa de quesos, leche de cabra, zacate limón, naranjas agrias, artesanías en marmolinas, un paseo por un bosque lleno de piedras calcadas con figuras de animales propios del sector de Tisey y también figuras humanas, como si fueran grandes monumentos tallados en piedras o rocas gigantes, propias y enterradas en la masa geológica de este sector geográfico de Nicaragua.

Finalmente, uno llega a la finca La Garnacha, ubicada en San Nicolás de Oriente, donde la gente de la comunidad es muy amable. Se puede apreciar, además, un don de gente culta, de modales muy educados como  don Pablo Centeno, quien nos recibe con diligencia y mucha cordialidad, y de inmediato nos ofrecen alojamiento en unas cabañas o especies de apartamentos, construidos en la orilla de un  bosque ralo,  forrados totalmente de madera, de tal manera que no les entre aire nocturno, debido a los vientos fuertes y helados, los cuales aumentan en esta época del año.

Unas cabañas tienen dos y más dormitorios, y otras, sólo un dormitorio. Hay una salita en la entrada con vista directa al bosque de pinos, una extensión de zacate limón y una laguna artificial que guarda agua para usarse para riego en época seca.

Llegamos casi a las cuatro de la tarde. Era notorio que hombres, mujeres, niños, ancianos y visitantes andaban protegidos con chaquetas o abrigos calientes, para protegerse del frío. “Hay ocasiones en que aquí la temperatura baja hasta unos 15 grados, especialmente de noche”, comenta don Pablo Centeno, mientras inclusive ayuda a trasladar las valijas hacia las cabañas mencionadas.

Nos invitan a que busquemos café o té caliente en un comedor que hay en la comunidad y Cooperativa Agropecuaria de La Garnacha, y de paso comimos huevos, gallo pinto, frijoles fritos con tortillas.

Envueltos en una tenue neblina y viento fresco muy fuerte, más una llovizna helada persistente, me llamó la atención que en una de las casas tenían alrededor de 60 cabras (y cabros) dentro de la vivienda, en una especie de segundo piso, donde de noche permanecen bien protegidas del frío y contra la posibilidad de que se las coman algunas fieras de la Reserva Natural Tisey, donde se localiza el Cerro Tisey, el cual es mencionado detalladamente en la Geografía del científico  y geógrafo Jaime Incer Barquero.

Según un informe, esta comunidad rural “de altura de mil 550 metros” sobre el nivel del mar, la integran 16 familias, la cual fue fundada en la década del 80 por una Fraternidad, integrada por José Barret, José Álvarez, Mario Sabato y José Pedro de Arranz, quienes fundaron la Cooperativa Agrícola Garnacha, en la cual participan esas 16 familias, según un informe oficial publicado en Internet.

Se indica que desde entonces esta Cooperativa Garnacha cultiva hortalizas, produce quesos secos, añejados o madurados durante varios meses, “al estilo suizo”, lo cual les da una característica especial y novedad atractiva a muchos turistas nacionales y extranjeros, que llegan de paseo y al mismo tiempo a conocer sobre cómo funciona esta Cooperativa Garnacha, cuyos directivos principales son: Pablo Centeno, Ramón Camas y Antonio Moreno.

En sólo la entrada me llama la atención un rótulo anunciando la producción de lombrices, incluyendo la californiana de color naranja, las cuales son usadas como abonos naturales para mejorar la producción agrícola, y de ese modo no usan químicos fertilizantes y tampoco insecticidas. Asimismo, usan el estiércol del ganado como abono en estas tierras, de algún modo escasas, y muy accidentadas por la topografía irregular del terreno.

Una explicación detallada de don Pablo Centeno indica que los quesos se producen por el ordeño de vacas y cabras. Ese queso seco variado lo venden ahí mismo y en otras ciudades de Nicaragua, lo cual eleva el prestigio atractivo de esta Cooperativa y Comunidad.

Esta Cooperativa Garnacha, y otros productores agrícolas campesinos, cultivan hortalizas y granos básicos. Entre los mismos cultivos se mezcla un poco de café, según se aprecia cuando uno va circulando por la orilla del camino hacia San Nicolás de Oriente.

Me llamaron la atención en el mismo camino alguna abundancia de naranjas agrias de color rojo, calalas y grape fruit, mangos, y por supuestos mucha fruta seca de pinos en el camino, “barba de viejo”, plantíos pequeños de zacate limón, maíz sembrado en terrenos irregulares, “guate” o maíz tupido para hacer forraje para alimento del ganado, se ven muchos burros, mulas, caballos y yeguas, usados para viajar por caminos por donde no circulan vehículos automotores.

El camino por donde entramos a San Nicolás de Oriente conduce a otros sitios, incluyendo al llamado Salto de Estanzuela, hacia El Sauce y también para tomar rumbo a municipios del Norte de Chinandega.

Vi muy pocas aves, tal vez porque los vientos frescos estaban soplando muy fuerte. Sin embargo, me fue placentero ver el mismo día de nuestra llegada a “La Garnacha” un pájaro carpintero careto haciendo multitud de hoyos con el pico en un árbol de pino, donde guarda comida, semillas, para tiempos difíciles.

Informes y descripciones oficiales del Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente y del Ministerio de Desarrollo Forestal, esta Reserva Tisey-Estanzuela está ubicada sobre rocas volcánicas enormes de los períodos plioceno, mioceno y terciario, con terrenos, mesetas y bajadas y subidas muy verticales, donde uno puede detenerse en miradores espectaculares, que permiten, por ejemplo, ver en la lejanía hacia el Suroeste el espejo inconfundible del Lago de Managua, el cono del Volcán Momotombo, lo azulado del Volcán Cerro Negro, la elevación rojiza del Volcán Telica y el cráter achatado del Volcán San Cristóbal, y más allá se perciben en el horizonte las aguas del Océano Pacífico.

Tisey es el nombre de un helecho en esta zona y un vocablo Ulúa-Matagalpa, cuyo significado “se puede traducir como hechicera, engañadora”, señala una explicación oficial sobre el origen del nombre Tisey.

Se indica que estos caminos  elevados del Tisey fueron pasos obligados de los colonizadores españoles entre León y Estelí, hace más de 300 años.

Se describe a Tisey como de Bosque Tropical Húmedo”, donde llueve entre 800 y mil 600 milímetros de agua al año. Presenta bosques de pino y roble, bosques mixto y bosque latifoliado, donde hay 169 especies que son árboles medianos y altos, y 69 especies arbustivas, además de hierbas abundantes como zacates variados.

Hay 62 tipos de aves, de 11 órdenes y 25 familias, cuatro de ellas son aves migratorias. Dos especies han sido declaradas en veda total. Existen 28 especies de mamíferos, pertenecientes a seis órdenes y diez familias; y tres especies de reptiles.

Y por supuesto, las llamadas rutas turísticas hacia miradores (“divisaderos”, les llaman algunos campesinos de allí de Tisey), las “Cuevas del Cerro Apaguaji”, “Galería de las Esculturas en Piedras”, las cuales fueron talladas por seres humanos de allí mismo, en que se representan monos, aves, reptiles y otros animales propios de la zona del Tisey.

A uno lo llevan hacia las “Cuevas de la Queserita” en la comunidad en que se pastorean el ganado y las cabras. Te llevan a “Monte Verde”, lleno de pinares jóvenes y viejos; al Bosque de Robles, aunque en realidad pinos y robles hay por todos lados.

A mi personalmente me llamó la atención la abundancia de una penca muy grande, de hojas anchas, y en algunos casos de varios colores. Los guías turísticos de la misma comunidad La Garnacha te llevan asimismo a Laguna Las Trojas, desde donde, aquí una gran novedad, uno puede ver el propio Cerro Tisey de cumbre elevada y rodeado de neblina.

Te invitan a viajar hasta la caída de Estanzuela y al comienzo del Río Estelí, pero ya no pudimos ir porque se desató una tremenda lluvia helada, que nos hizo buscar ropa caliente.

“Podemos ir también a la mina de marmolina y al Balneario del Molino”, nos sugirió también uno de los campesinos, pero el viento fuerte y el frío nos obligaron a volver de prisa a los alojamientos en la Comunidad de La Garnacha. Además, el tiempo de viaje era de solo un día.

Vale recordar que Nicaragua tiene 71 Reservas Naturales formalmente establecidas, de acuerdo con bibliografía oficial del MARENA y el MACFOR, entre las cuales están las siguientes:

Región del Pacífico

Región Central

 

 

 

Región Autónoma Atlántico Norte

Región Autónoma Atlántico Sur

 

 

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¿En marcha “golpe blando” contra Nicaragua?

Nicaragua: Crónica de una intervención abortada

Por Tortilla con Sal

*Estos “golpes suaves” o “blandos” son promovidos por peleles y traidores, al servicio del gobierno criminal, genocida, agresor y saqueador de Estados Unidos.

Cada vez que Nicaragua se apresta a realizar unas elecciones, este pequeño y empobrecido país es objeto del intenso escrutinio de los gobiernos y medios occidentales. Las elecciones nacionales de este año no son para nada una excepción. Como en años anteriores, los medios, ONGs y gobiernos occidentales están impulsando una campaña de guerra sicológica contra el gobierno sandinista del país, dirigido por Daniel Ortega. 

Como es de costumbre, abundan las críticas sin base y las imágenes deliberadamente distorsionadas del sistema electoral. Pero todas las encuestas de opinión, tanto nacionales como extranjeras (GALLUP, M&R, Borge y Asociados, Mitofsky…), predicen una victoria aplastante para Daniel Ortega como Presidente por el Frente Sandinista y su Alianza Unida, Nicaragua Triunfa. La cuestión principal no es la de si Daniel Ortega y el FSLN ganarán, ni por cuánto, sino la de si ciertas fracciones de la derecha local y regional, dependientes del apoyo político de los Estados Unidos, serán o no capaces de poner en duda la legitimidad de las elecciones como tales.

 

Seis alianzas políticas y partidos competirán en las elecciones presidenciales, mientras que siete competirán en los comicios legislativos. Hasta este momento, más del 80% de las personas encuestadas dicen que seguramente o probablemente votarán. Entre esos electores, el FSLN como partido generalmente obtiene niveles de apoyo de más o menos el 60%, los partidos de oposición obtienen cerca del 10%, y los votantes indecisos, de cerca del 30%. Eso significa que Daniel Ortega, cuya popularidad personal anda por el 79%, probablemente será reelegido con al menos 70% de los votos. Probablemente, el FSLN aumentará ligeramente su ya sólido control sobre la Asamblea Nacional a expensas de unos partidos de oposición agriamente divididos entre sí que hace ya tiempo perdieron el apoyo de sus aliados naturales en la clase empresarial de Nicaragua.

Los siguientes factores explican por qué el Presidente Ortega y su compañera, Rosario Murillo, así como el partido FSLN que dirigen son tan populares, aún luego de 10 años al frente del gobierno:

– El gobierno de Daniel Ortega ha priorizado el crédito y la asistencia técnica al 70% de la fuerza de trabajo en Nicaragua que trabajan por cuenta propia en pequeños negocios en el sector informal de la economía, o en alguna forma de asociación cooperativa, es decir, a los sectores que fueron marginalizados durante los anteriores gobiernos neoliberales.

– La clase capitalista en Nicaragua apoya el plan de desarrollo nacional del Gobierno Sandinista porque éste ha sido extremadamente exitoso y porque la oposición política en Nicaragua no tiene otro proyecto alternativo.

– Los programas de inversión pública en infraestructura, electrificación, salud y educación gratuitas, apoyo al deporte y la cultura, subsidio de los servicios y el transporte, de inspiración socialista, han mejorado tremendamente la calidad de vida de las familias de bajos ingresos que son la mayoría de la población.

– El FSLN y el Presidente Ortega han honrado su compromiso con un Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional basado en el diálogo y los consensos con todos los sectores sociales, incluyendo, por ejemplo, a la jerarquía de la Iglesia Católica, a las iglesias evangélicas, a los sindicatos, y a la empresa privada.

– La oposición política de Nicaragua se ha mostrado irremediablemente dividida desde su fracaso en alcanzar un apoyo mayoritario en las elecciones municipales de 2008, la última vez que combinaron sus fuerzas para hacerle frente al FSLN.

Ni la oposición política de Nicaragua ni sus padrinos en el extranjero tienen una alternativa coherente a esta poderosa combinación de factores políticos, económicos y sociales que apoya al Presidente Ortega y al FSLN.

Los partidos políticos de derecha que legítimamente compiten en las elecciones del 6 de noviembre, por su parte, han eludido jugar el papel de ser simples peones de las políticas de los Estados Unidos.

Por otro lado, el sector de la oposición política más afectado por el colapso del apoyo popular a la derecha en el país ha sido el de los ex-sandinistas aliados con el banquero acusado de corrupción y perenne perdedor, Eduardo Montealegre, así como otros políticos derechistas menos conocidos.

Incluso ahora, esa minúscula fracción, que se llamaba a sí misma Coalición Nacional por la Democracia, se ha dividido en un grupo llamado Ciudadanos por la Libertad y otro llamado Frente Amplio por la Democracia. Estos autodenominados demócratas han probado su incapacidad de organizar con éxito un proyecto político propio.

No admiten que nadie disienta con ellos, ni siquiera en sus propias filas, y persistentemente culpan de sus fracasos a Daniel Ortega y a sus otros rivales de los partidos de derecha. Su única opción política es la de pedir la intervención extranjera y tratar de deslegitimar las elecciones del 6 de noviembre llamando a la abstención.

Como lo ha señalado el veterano activista de la solidaridad con Centroamérica y Nicaragua Chuck Kaufman, los ex-sandinistas y sus igualmente marginales aliados derechistas abiertamente han cabildeado en los Estados Unidos para que se veten todos los préstamos para desarrollar Nicaragua en los organismos financieros internacionales. 

Las élites imperiales en los Estados Unidos y sus peones en Nicaragua son quienes han puesto en tela de juicio el sistema electoral de Nicaragua, proclamando que “no hay por quién votar”, tratando de invalidar las próximas elecciones de la misma manera que lo intentaron con las elecciones del año 2008. En aquella ocasión, vanamente declararon inválidas las elecciones municipales a la vez que se negaron a aceptar un recuento de votos que ellos mismos habían demandando en la capital, Managua.

Este año exigen que se invaliden las elecciones porque, a través de su propia incompetencia política, legal y administrativa, perdieron el control de su partido político de preferencia, el Partido Liberal Independiente (PLI), que pasó a ser controlado por facciones rivales dentro del mismo partido de derecha.

Dicen que la falta de observadores electorales extranjeros y nacionales invalidará el resultado. Pero 5.000 observadores nacionales de las universidades del país monitorearán el proceso, que también será acompañado por distinguidos expertos electorales de toda América Latina de impecable imparcialidad. Dicen que la esposa de Daniel Ortega, Rosario Murillo, no debería correr como Vice-presidenta de su marido, cuando las encuestas de opinión desde hace ya años muestran que su popularidad a nivel nacional alcanza niveles bastante por encima del 70%.

En cualquier otro país, nadie prestaría la menor atención a un grupúsculo de derecha con apoyos en las encuestas de menos del 1% que gritasen “¡Fraude!” contra rivales políticos con niveles de aprobación personal por encima del 70% año tras año. Pero en el caso de Nicaragua, todos los sospechosos de costumbre (los EEUU, la CNN, los Uribes del continente, Laura Chinchilla, ARENA de El Salvador, lo peor de Miami, etcétera) brindan su apoyo a éste último aborto de gambito político de un grupo minúsculo de antidemocráticos y narcisistas vendepatrias.

Derechistas estadounidenses como los patrocinadores del terrorismo Illeana Ros-Lehtinen y Marco Rubio les han expresado su apoyo. ONGs expertas en guerra sicológica como la Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés) repiten como loros idénticos ataques al sistema electoral del país y a su gobierno, aunque a duras penas tratan de reconciliarlos con la evidente contradicción de un apoyo popular masivo para Daniel Ortega, Rosario Murillo y el Partido Sandinista, con alegatos de represión y supuestas “tendencias dictatoriales” en el país.

La Organización de Estados Americanos (OEA) mostró todas las señales de querer apoyar los esfuerzos de deslegitimar las elecciones. Sin embargo, alerta del peligro, el Presidente Ortega invitó a la organización a Nicaragua para un diálogo sobre el proceso electoral y temas relacionados. El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, él mismo un flagrante intervencionista contra países como Venezuela y Nicaragua, no podía rechazar la invitación de Ortega sin perder legitimidad.

De esta manera, la OEA no observará las elecciones del 6 de noviembre y ha sido obligada a reconocer al Gobierno de Nicaragua como una contraparte cuya soberanía debe respetar. Los verdaderos perdedores en las elecciones del próximo domingo no serán los candidatos derechistas que con casi toda seguridad serán derrotados por el Presidente Daniel Ortega, sino el pequeño grupo de extremistas de derecha, incluyendo a muchos ex-sandinistas, que en vano trataron de urdir un rechazo internacional a los resultados de las elecciones en Nicaragua.

Fuente:

http://www.telesurtv.net/opinion/Nicaragua-Cronica-de-una-intervencion-abortada-20161031-0051.html

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Algunos de los Libros de Pablo Emilio Barreto Pérez.

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“Chico Garand” Guzmán Fonseca, jefe guerrillero en Managua

Biografía  breve

Francisco Guzmán Fonseca, más conocido como “Chico Garand”

Francisco Guzmán Fonseca, más conocido como “Chico Garand”, nació en San Pedro de Lóvago, Chontales, el 11 de marzo de 1949.

Tiene dos hermanos caídos: Santiago (Lolo) y Antonio, este último asesinado por la Guardia Nacional.

Tiene tres hijos:   Cruz Jaifa Guzmán Sequeira,  Francisca Eveling Guzmán Sequeira y Tania Guzmán Argüello.

Participó como Jefe Guerrillero y jefe de la Organización Militar del Pueblo (OMP), del Partido Socialista y aliada del Frente Sandinista de Liberación Nacional, en la Insurrección Sandinista u Ofensiva Final en Managua. Su área de operaciones con 180 Combatientes Populares en su estructura de la OMP, fue: Bello Horizonte, Santa Rosa, Colonias Maestro Gabriel y Salvadorita (hoy Cristian Pérez Leiva), el lado Norte del Barrio Meneses (hoy Barrio Venezuela), muros del Cementerio Oriental y el lado Este del Barrio El Edén.

Además de combatir coordinadamente con el FSLN, especialmente coordinado con Javier (“99) López Lowery en Bello Horizonte y con Marcos Somarriba García en Santa Rosa,   participó con toda su gente en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, en cuyo recorrido era uno de los responsables de cargar los heridos, primero caminando a pie; y después en camionetas y autobuses, coordinados al mismo tiempo con Frank “Machillo” González Morales.

Durante el Repliegue Táctico de Managua a Masaya resultó herido gravemente frente al Cerro Coyotepe, desde donde los guardias somocistas sanguinarios y genocidas le dispararon ráfagas de ametralladoras calibre 50 y morteros hacia la camioneta en que conducía más de 15 heridos entre la salida de Nindirí y el Camino Viejo a Masaya, conocido en ese momento como “Camino de las Diligencias”.

Antes de estas situaciones históricas, en 1964 se integra al Partido Conservador, en el cual militaban entonces con él, entre otros: Octavio Bravo, Rafael Córdova Rivas, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal,  y los hermanos Edmundo y Fernando Chamorro Rapaccioli.

En 1967, se enrola en la Guardia Nacional, donde conoce y se relaciona directamente con los hermanos David y René Tejada Peralta. David Tejada Peralta fue asesinado   por Óscar “Moralitos” Morales Sotomayor y otros oficiales de la Guardia Nacional somocista genocida.

En la Guardia Nacional lo espiaban, le seguían los pasos, y sabían que había conspirado  contra la GN mientras andaba con los hermanos David y René Tejada Peralta.

Después de asesinado David Tejada Peralta, a “Chico Garand” lo meten preso  por actividades conspirativas contra la GN en 1971. Lo ubican en las Cárceles de La Aviación, de donde se fuga al ocurrir el Terremoto del 23 de diciembre de 1972.

Huye y vive clandestinamente en distintos rumbos del país, entre otros, en León, en Chinandega, en Chontales, en Somoto (Madriz) y en Managua, concretamente en el Reparto Bello Horizonte, en la casa del profesor Edgardo Jerez Talavera.

En Somoto se pone en contacto con el legendario Manuel “Manuelito” Maldonado Lovo, quien ya para 1979 era uno de los promotores sandinistas insurreccionales y después del Triunfo de la Revolución Sandinista se convierte en Alcalde y Secretario Político Departamental del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

“Manuelito” Maldonado Lovo lo menciona en su libro “El Pequeño Gigante”.  Pablo Emilio Barreto Pérez  también lo menciona unas 50 veces, en igual número de páginas, en su libro “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya”.

Su clandestinaje, para evadir su captura por parte de las Guardia Nacional,  continuó desde que se fugó  hasta el día del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista.

En  1977 se junta con el conocido periodista Álvaro Montoya Lara y Róger Cabezas Gómez, ambos del Partido Socialista y aliados del Frente Sandinista, y deciden organizar el Estado Mayor de la Organización Militar del Pueblo (OMP),  como brazo armado del Partido Socialista Nicaragüense, el cual, en ese momento, se divide entre quienes abogan aliarse al FSLN  para derrocar a la dictadura somocista genocida y quienes no quieren la lucha armada y prefieren esconderse entre sus discusiones bizantinas de que “es imposible derrotar a la Guardia Nacional”.

Álvaro Montoya Lara asume la jefatura y “Chico Garand” se convierte en segundo al mando de la Organización Militar del Pueblo (OMP).

Ambos, Montoya y “Chico Garand” Guzmán, se dedican a integrar cada vez más gente joven y adultos de unos 40 años en la OMP, para organizarlos en células, escuadras, enseñarles  arme y desarme de fusiles garand, escopetas, revólveres, pistolas, rifles 22 y rifles 30-30. Como prioridad se entrenan militarmente en campamentos clandestinos en León, Chinandega y Managua.

“Chico Garand” Guzmán Fonseca  fue uno de los francotiradores de la Guardia Nacional y por eso, especialmente por eso, buscaban cómo hacerlo prisionero y matarlo.  Usó estos conocimientos militares en los entrenamientos de la Organización Militar del Pueblo; y como su preferencia eran los fusiles garand para disparar tiros hacia blancos móviles y fijos, sin fallar casi nunca, entonces sus compañeros le pusieron el sobrenombre de “Chico Garand”.

Usando sus amistades en la Guardia Nacional  logró conseguir robados más de 50 fusiles garand, los cuales fueron guardados en el buzón enterrado en la casa del profesor Edgardo Jerez Talavera, en el Reparto Bello Horizonte, uno los escenarios principales de los combates libertarios durante la Insurrección Sandinista u Ofensiva Final de junio de 1979, en la Zona Oriental-Norte de Managua.

También logró conseguir mucho dinero mediante asaltos armados y donaciones de amigos y familiares, para comprar armas y para moverse de un lado a otro, mientras se preparaban para la Insurrección venidera.

En esa casa de Bello Horizonte también se guardaron pistolas, escopetas, rifles  22 y 30-30, granadas de fragmentación, bombas de contacto, decenas de miles de municiones, radiocomunicadores, etc.

En Managua se quedó jefeando la Organización Militar del Pueblo, aliada del FSLN clandestino todavía en ese momento, con 180 Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares bajo su mando, y coordinado con los mandos  militares que la GPP (Guerra Popular Prolongada) y Proletarios tenían distribuidos en Bello Horizonte y demás vecindarios ya mencionados. Álvaro Montoya Lara se había trasladado al Frente Sur Benjamín Zeledón Rodríguez, donde cayó heroicamente combatiendo al somocismo sanguinario genocida.

Durante la Insurrección Sandinista Victoriosa en Managua, “Chico Garand” y sus 180 Combatientes jugaron un papel militar muy destacado. Entre otros y otras, estos Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares de la OMP en aquel momento, fueron y son: Carlos Emilio “Aguja” Cuadra Rodríguez,  Salvador “Iguana” Oporta Statadgen,  Mauricio “Momia” Riguero Cortez,  Ausberto  Casanova Fuertes, Silvio “Muerto” Casanova Fuertes, Luis Manuel “Muertito” Casanova Fuertes,  Leonor Moreno Silva, Patricia Moreno Silva, César “Arbo” Ramírez, Domingo “Jerónimo” Tenorio, Armando “Capiró” Oconnor Miranda, Denis Ayerdis Miranda, Erick “Machete” Míxter,  Félix “Joaquín” Oconnor Miranda, Marjorie Chica Larios, Dolores “Lola” Mercado Fonseca, Óscar “Asesino” Reyes, René “El Nítido” Martínez,  Alberto Gutiérrez, Darwin “Negro” Rosales, Víctor José  “Camilo” Mercado Cortez, Hugo César “Chele” Rizo Bermúdez,  Jorge “Casimiro” Prado, Augusto César “Cheche” Ráudez, Isabel “Barbero” Galeano, Bernardo “Toño” Aráuz (marido de Amada Pineda), Emma “Pelo Liso” Castro, Róger Cabezas hijo, Adrián Meza Soza, César “Marvin” Núñez  y  Domingo “Jerónimo” Tenorio.

Colaboradores, entre otros: Edgardo Jerez Talavera, Jimy “Palo Seco” Palacios, Carlos “Pecho de Gallo” Ballesteros, Dr.  Eduardo Rugama Paz y Graciela Oconnor Miranda.

Ya queda dicho que con toda su gente participó en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya, en cuyo trayecto fue uno de los responsables de cuidar y transportar los heridos  que llevaban los seis mil replegados de Managua a Masaya los días 27, 28 y 29 de junio de 1979.

Resultó herido gravemente cuando intentó cruzar  con 15 heridos en una camioneta de tina, cuando salía el 28 en la tardecita del casco urbano de Nindirí e intentaba  cruzar la Carretera a Masaya-Granada, por la Gasolinera Texaco, buscando el rumbo del Camino Viejo, bordeando la Laguna de Masaya por el lado Este, conocido antiguamente como “Camino de las Diligencias”.

Desde la cúspide del Cerro del Coyotepe fue atacado con ametralladoras calibre 50 y lanzamorteros, los cuales impactaron en la camioneta que conducía “Chico Garand”  Guzmán Fonseca, resultando varios muertos y “Chico Garand” gravemente herido. Fue llevado en hombros al Hospital de Masaya  por veredas de la Laguna de Masaya.

“Chico Garand” Guzmán Fonseca, en compañía de Abraam Delgado Romero, fue el jefe de la escuadra que capturó al multiasesino Alberto “Macho Negro” Gutiérrez, quien estaba escondido donde familiares suyos en la Comarca Los Altos de Masaya, al Norte de la Ciudad de Masaya.

“Macho Negro” Gutiérrez  fue capturado a las siete de la mañana del 19 de julio de 1979 y fusilado ese mismo día en la entrada al Barrio Monimbó a las doce del día  cuando ya iniciábamos la “Marcha triunfal”  hacia Managua, para concluir el derrocamiento definitivo de la dictadura somocista genocida, iniciado con la Insurrección Sandinista Victoriosa u Ofensiva Final.

Después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, “Chico Garand” Guzmán Fonseca fue ubicado  en el Ejército Popular Sandinista (EPS),   en la Base Militar Óscar Turcios Chavarría. Posteriormente lo ubicaron como jefe operaciones y de custodia personal de  un Departamento Nacional de la Policía Sandinista.

En 1983 es ubicado en la Jefatura de Seguridad Pública de la Policía Sandinista. En 1984 es pasado a formar parte de las Tropas  Especiales “Pablo Úbeda”  por considerar sus capacidades de combatiente y por su lealtad a la causa sandinista.

En 1984 es ubicado en el Departamento de Protección de Embajadas, donde lo eligen secretario político del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

A pesar de esa enorme hoja de servicios a la Patria Sandinista, jamás lo ascendieron a rangos importantes  ni en el EPS ni en la Policía Sandinista.

En 1989 decide retirarse voluntariamente. Para defender al FSLN y a las políticas revolucionarias en contra del accionar contrarrevolucionario,  se integra en la jefatura de los llamados Recompas, en compañía del subcomandante Francisco Jarquín, en 1992, cuando el gobierno chamorrista derechista de Violeta Barrios de Chamorro perseguía a todos los sandinistas, con el evidente propósito de aniquilarlos.

Después forma parte del Grupo de los Revueltos. Estos fueron sandinistas “Recompas” y contrarrevolucionarios reconciliados, unidos en contra de las políticas mentirosas y de persecusión del gobierno chamorrista.

Después de este fenómeno histórico queda totalmente desprotegido: sin empleo formal de ningún tipo, ni beneficios sociales  por el Seguro Social, al cual aportó cotizaciones desde 1979 hasta 1989, es decir, diez años.

Desde entonces, “Chico Garand” Guzmán Fonseca vive virtualmente ambulante, de lo que le dan sus amigos, antiguos combatientes sandinistas y familiares. Ha estado muy enfermo. Incluso le dio un derrame cerebral, debido a lo cual cayó en el Parque de la Colonia Máximo Jerez, donde fue rescatado  por el periodista Pablo Emilio Barreto Pérez y Carlos Emilio “Aguja” Cuadra Rodríguez, hace menos de un año.

Lo rescataron, lo llevaron de urgencia al Hospital Manolo Morales Peralta. De este hospital lo remitieron al Hospital Antonio Lenin Fonseca, donde le operaron la cabeza  para sacarle coágulos de sangre, y de esa  forma  evitar que muriera.

Su estado de salud es crítico y no tiene ingresos de ningún tipo.

Biografía investigada y elaborada  por  Pablo Emilio Barreto Pérez, amigo de “Chico Garand” Guzmán Fonseca.

 

 

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Barretos en León, Nicaragua

En Internet  me encontré  esta valiosa investigación de Sergio Castellón Barreto  sobre la descendencia de  la familia Barreto  en León, capital colonial  de los colonizadores españoles  en Nicaragua.

Al parecer  fue Miguel Barreto, español de nacimiento, hijo de Isidro Barreto,  el primero en llegar a León de Nicaragua,    cuando el poder colonial español  era omnímodo  en nuestras tierras  latinoamericanas, especialmente en Nicaragua, donde  mataron  a más de un millón  de nuestros abuelos   aborígenes o indígenas  regados  por todo el territorio nacional, especialmente  en la zona de León, donde reinaban los subtiabas  o Maribios.

 

Esta valiosa investigación se detiene  al borde  de  la generación  en que aparece  mi abuelo Domingo Barreto Fonseca, padre de Octavio, Maximino, Alfonso, Daniel, Danelia, Teresa, Narcisa  y Ercilia, quienes fueron de algún m odo reconocidos  por mi abuelo  Domingo, pues  segúna investigación  que yo hice por mi cuenta  fueron más de 30 sus hijos  regados  en la propia ciudad de León y en comarcas como El Tololar, La Peineta, El Apante, San Jacinto  y el tizate.

 

Octavio Barreto Centeno, ya fallecido, fue mi padre. [Este nació  en la comarca El Jicarito, situado  en la periferia de la Ciudad de Telica. En ese lugar  mi abuelo  Domingo  sostuvo amoríos  conMélida Centeno, con la cual procreó a Octavio.

 

En un  espacio aparte, en esta misma mi página  en WordPress.com, titulada:  pabloemiliobarreto.tk, tengo colocada  los nombres de mi abuelo Domingo, de mis tíos, de sus hijos-primos  míos, los nombres de mis hermanos, los nombres de mis sobrinos  y de los bisnietos.

 

 

 

Barretos en León

 

PRIMERAS CUATRO GENERACIONES

Sergio Castellón Barreto                                                                 San José, Costa Rica, 2012,

scastellonb@hotmail.com   los Barretos en la Ciudad de León

El presente trabajo es el resultado de ingente investigación efectuada durante muchos años, más de cincuenta,  recopilando datos de las distintas fuentes genealógicas. Por más que he deseado depurar y presentar datos fidedignos de los integrantes de esta gran familia nicaragúense, sé que habrán errores que corregir, así como omisiones, que espero se sabrán dispensar, pues la intención ha sido buena y sincera.

En este estudio  solamente se incluyen a los miembros de la FAMILIA BARRETO, pertenecientes a las PRIMERAS CUATRIO GENERACIONES, por la razón que los troncos iniciales de la segunda generación, fueron numerosos, y que de los once hijos de Miguel Barreto y Gertrudys Guerrero de Arcos, sabemos de ocho de ellos que formaron familia con extensa descendencia. Dos varones, JOSE MARIA y PEDRO, y cinco mujeres:

FRANCISCA, DOLORES, MARIA DE LOS ANGELES, TOMASA, CAYETANA, y

ROSALIA., de manera que en otros aportes, me referiré a los representantes de la quinta y siguientes generaciones de ellos, teniéndolas ya estudiadas y estructuradas., extensas la mayor parte de ellas

Una de las principales fuentes de acopio de datos, fue la del ARCHIVO DIOCESANO HISTÖRICO DE LEON, consultando sus libros de bautizos, de matrimonios, de defunciones, y aparecerá su relación en aquellos datos que tengan entre paréntesis , un número y una de las letras A o R, indicativas del folio del libro consultado., ejs. (87A), es página 87 en su anverso,  (31R), es página 31 en su reverso.

ADHL, sigla del ARCHIVO DIOCESANO HISTORICO DE LEON:

Agradecimiento a personas de las que guardé fechas de entrevista:

Aristides Castellón Cortes + y Julia Barreto Portocarrero+, varias veces

10 abril 1964: Chepita Cortés Cortés Barreto +

29 Julio 1977: Mariano Barreto Portocarrero. +

5 Agosto 1977; Lyla Barreto de Portocarrero.

7 Julio 1977; Yanina Castellón Barreto de Abaunza

27 Agosto 1977: Blanca Arguello de López.+

11 Agosto 1977: Miriam Duarte Moncada +

25 Sept. 1977: Enriqueta Barreto de Gutiérrez, Masaya.+

27 Sept. 1977: Maria Luisa Arguello de Lacayo. 2 Octubre 1977: Margarita Arguello de Porras.+

10 Julio 1979: María Cristina Arguello Arguello, Managua.+

21 Enero 1983: Estela Arguello de Debayle +.

Mi reconocimiento al valioso aporte suministrado en años recientes a los renombrados genealogistas: Norman Caldera C., Miguel E. Vijil Icaza, Francisco Gutiérrez Barreto, Javier Arguello Ramírez (qepd), Sergio A. Castillo Escobar (qepd). Gerardo Kennet Lacayo

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Aquí el estudio de Los Barreto de Nicaragua, descendientes de MIGUEL BARRETO, español, ( hijo de ISIDRO BARRETO, y de su esposa, descendiente de españoles), y de GERTRUDYS GUERRERO DE ARCOS Y CERVANTES, hija de

Fernando Guerrero de Arcos y Angulo y de  Gertrudys Cervantes.

B

ARRET: Linaje de Catalunya que tuvo su casa solar en la Ciudad Condal y es muy antiguo. Los Barret, apellido típico catalán, vieron su hidalguía reconocida por los Estamentos Nobles. Armas: Sobre un campo de plata,

unbarret (sombrero). (datos Norman Caldera C)

Del Diccionario de Heráldica: Linaje con solar en Galicia, aunque oriundo de

Portugal. Una rama pasó a Cuba, donde obtuvo el título de Conde de casa Barreto en 1786.

ARMAS; Escudo partido: 1.­de oro, dos bastones dem gules.­2.­ de plata, un hombre armado, con un martillo de hierro en la mano. Bordura de plata cargada de ocho escudetes con las quinas de Portugal.”.

El siguiente escudo de la familia BARRETO, fue estructurado y confeccionado por el genealogista costarricense Dr. Enrique Valverde, con los datos precedentes.

AGUSTIN BARRETO, fue el padre de Miguel y de Fernando Barreto. En época de la Colonia Española en Nicaragua, ambos residían en León, y conformaron el Cabildo de esta ciudad en el año 1789, cabildo compuesto por Enrique Aguilar y Santiago Prado, como Alcaldes Ordinarios, y MIGUEL BARRETO y José de Jesús Díaz, como Alcaldes de la Santa Hermandad, y FERNANDO BARRETO, como Procurador Síndico.

Estos datos del Archivo General de Indias, de Sevilla, España, ilustran además, que en León, fuente del bienestar, se asentó el ejercicio del poder civil, militar y eclesiástico de Nicaragua.

El Gobernador vivía y ejercía en León, ciudad regida por un Cabildo compuesto por diez personas elegidas entre los mayores y más honrados caballeros, pertenecientes a LAS PRINCIPALES FAMILIAS de la ciudad. La presidencia del Cabildo estaba compuesta por cinco de sus miembros: dos Alcaldes Ordinarios, dos Alcaldes de la Santa Hermandad, y un Procurador Síndico, representante de la ciudad ante el Gobernador,  la Audiencia Pública y el REY.

De los hermanos Barreto, Miguel fue el que se radicó, casó  y tuvo descendencia en León, y Fernando fue enviado a Cuba, y ahí formó familia, los BARRETO DE CUBA, familias acaudaladas y prominentes. Francisco Gutiérrez Barreto, en comunicación personal, me dijo haber conocido en La Habana, por el año de 1998, a una descendiente directa de Fernando Barreto, una señora que entonces frisaba los noventa años, con su mente lúcida, y la describe, alta, rosada, y muy buena persona.

primera generacion

1.­MIGUEL BARRETO,          español,     contrajo    nupcias     con     GERTRUDYS

GUERRERO DE ARCOS Y CERVANTES, hija de Fernando Guerrero de Arcos y Angulo y de Gertrudys Cervantes. Falleció en 1840.­ Fernando Guerrero de Arcos, hijo de Isidro Guerrero de Arcos I, * c. 1710 (asentista del aguardiente de León en 1762), y de Josefa

Angulo. Fernando, hijo de don Cristóbal Guerrero de Arcos y de la Torre, natural de Marbella, Málaga, España. .

­­­­­­­­­­­­

MIGUEL BARRETO Y GERTRUDYS GUERRERO DE ARCOS Y CERVANTES, casaron en León, y tuvieron extensa descendencia. Miguel Barreto falleció en León el 24 de

Diciembre de 1804.

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segunda generacion

1­1. JOSÉ MARÍA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, casó; 1.­Josefa Icaza Quiroz. 2.­ Jacoba Sobalvarro Casco, con descendencia en ambos matrimonios..

1­2. PEDRO JOSÉ BARRETO GUERRERO DE ARCOS. Casó 1.­ Eugenia Enríquez Diaz Cabeza de Vaca.­ 2.­ Dora Antonia Sánchez., con descendencia en ambos matrimonios.

1­3.              MARIA FRANCISCA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, casada con Dr.

Toribio Arguello Arguello, con extensa descendencia.

1­4.   MARIA DOLORES BARRETO GUERRERO DE ARCOS, primera esposa de Pedro

Arguello Arguello, con extensa descendencia.

.1­5. MARIA DE LOS ANGELES BARRETO GUERRERO DE ARCOS, casada con

Gordiano Herdocia Pastora (Costa Rica). Con extensa descendencia.

1­6. ­MARIA TOMASA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, casada con José María

Lanzas Enríquez. Con descendencia, tres hijos.

1­7. ­BARBARA BENUTA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, casada con Jerónimo

Venerio.

1­8­      DIONISIA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, casada con Siriaco Sobalvarro. 1­9.             CAYETANA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, casada con José María

Martínez, con descendencia.

1­10   JOSEFA CANUTA BARRETO GUERRERO DE ARCOS.

1­11­ ROSALIA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, casada con Gregorio Molina, con descendencia.

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1­1.­JOSÉ MARIA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, casó dos veces, primero con JOSEFA ICAZA QUIROZ, quien nació en 1875, en León, hija de Francisco de Paula Icaza y Caparroso y de doña Francisca Quiroz, genearcas de la familia Icaza en Nicaragua. En su boda fueron testigos José Guerrero y Pastor Guerrero. y se efectuó en la Catedral de

León el 5 Enero 1810 (46R) . Estuvieron casados durante cuatro años, tuvieron dos hijos, y

Josefa murió el año 1814. Ya viudo, JOSË MARIA casó: 2.­ JACOBA SOBALVARRO

CASCO,  el 25 de Diciembre de de 1815, teniendo por padrinos a Narciso Arguello y

Concepción Arguello, ADHL p.155R, siendo ella hija de Francisco Sobalvarro y Manuela Casco. Tuvieron seis hijos. José María falleció en León, 4 Junio 1845 (97A) y Jacoba falleció 5 febrero 1864, en León.

NOTA.­ Del libro del Dr. Mariano Barreto Murillo, “RECUERDOS HISTORICOS DE LEON”, editado en 1921,  páginas 146, citamos los siguientes datos relacionados con su abuelo  JOSÉ MARIA BARRETO GUERRERO DE ARCOS:

Hace  95 años (cerca de 1826), que León era una ciudad completa. Había en ella fuertes capitales, y numerosos y bien construidos edificios, el lujo relativo a aquellos tiempos, no era desconocido. Hoy se hace difícil distinguir, las que en un tiempo fueron ruinas del 1824, de las del 1844 y 45. Se sabe de cierto, que en 1824, fue incendiado el centro de la ciudad y el barrio de Zaragoza, y en 1844, el pueblo de Subtiaba. Pero no sólo estos  barios fueron devorados por las llamas, que hacia el centro de la ciudad cundió también  el incendio.

La manzana en que están las casas del Dr. Luis H. Debayle y de los herederos del doctor Remigio Jerez, fueron totalmente arrasadas por el fuego. La última perteneció a don JOSÉ MARIA BARRETO, mi abuelo paterno. Era sólidamente edificada, enladrillado el patio, con  un ladrillo rojo, traído de fuera, y el que tenía gran resistencia a pesar de ser delgado: sonaba, cuando sostenido de una punta, se daban golpecitos sobre él.. Las paredes eran, en lo general, resistentes, debido a que como hacían los viejos albañiles, se dejaba podrir el barro, a que se profundizaban mucho los cimientos, y a que el barro se preparaba, mezclándole dulces y huevos: estos eran sumamente baratos.¨

¨ Había en esta metrópoli, en esos tiempos, algunas familias de España pudientes, que ejercían decisiva influencia en las autoridades, y dominaban los negocios. Entre esas familias se contaban las siguientes: Murillos, Galarzas, Ricartes, Cardenales, BARRETOS, Valenzuelas, Sobalvarros, Ayerdis, Solises, Portocarreros, Icazas,

Quiñónez, Macías, Arguellos, Montalvanes, Saravias, Aycinenas, Arrechabalas, y otras.”

1­2.­PEDRO JOSÉ BARRETO GUERRERO DE ARCOS, también fue casado dos veces: 1.­ EUGENIA ENRIQUEZ DIAZ CABEZA DE VACA, española, hija de Juan

José Enríquez Herrera y de Rita Díaz Cabeza de Vaca y Palacios, casados el 20 de Diciembre de 1812, en Catedral de León, siendo padrinos José María Barreto G. y Josefa Icaza Quiroz, Marcelino Macís y Bárbara Barreto.

Juan José Enríquez Herrera, nació en 1748, hijo de Jaime Enríquez y Magdalena Herrera y

Casco, y Rita Díaz Cabeza de Vaca y Palacio, hija de Francisco Romualdo Díaz Cabeza de Vaca y de Rosalía Palacios Balladares y Guzmán.

Tuvieron tres hijas, como consta en actas del Archivo Diocesano de León.  Ya viudo,

PEDRO casó :  2­ DORA ANTONIA SANCHEZ., y tuvieron seis hijos. Pedro murió en León el 25 de Enero de 1840, (81R) siendo acaudalado, en su época.

NOTA.­ Inserto aquí, la causa de mis inquietudes genealógicas, que se iniciaron desde la época de mi juventud. Visitaba con frecuencia a la prima de mi padre, Chepita Cortés Cortés (quinta generación), soltera, que vivía a su vez con otra prima suya Angelina Cortés César, también soltera, entonces ambas de avanzada edad, y gustaban hacer remembranzas del pasado. Fue entonces que me relataban datos concernientes a PEDRO BARRETO GUERRERO DE ARCOS, bisabuelo de Chepita, lo mismo que de mi padre Aristides Castellón Cortés , diciéndome que era un hombre rico de su época, que sabían que su dinero, en bambas de plata labrada, lo sacaba a asolear poniéndolo en carpetas de cuero, y que ocupaba  casa esquinera en el barrio de El Calvario, donde , según leyenda leonesa, años después de su muerte apareció una BOTIJA con mucho dinero, cuando la casa era ocupada por la familia REYES. Al morir PEDRO, dejó a cada uno de sus hijos casa en la ciudad y una hacienda, diciéndome que la que le correspondió a su abuela, Juanita Barreto de Cortés, era casa esquinera que fuera con el tiempo propiedad del Dr. Mariano Saravia, nada más que era aún más grande, tanto por la avenida como por la calle. Teniendo excelente memoria, hacían recuento de sus antepasados, y me enseñaban cuadros pintados al óleo, de los que me decían eran mis bisabuelos, y muchos recuerdos más, que despertaban en mi, curiosidad, y atentamente escuchaba sus relatos… y empecé a tomar apuntes, que aun guardo. Al morir mi tía Chepita, me dejó un cuadro al óleo de la VIRGEN DOLOROSA, pintado por TORIBIO JEREZ TELLERIA, que tiene una espada y adornos pintados en oro, técnica que el gran pintor leonés aprendió en Ecuador. El cuadro perteneció a mi bisabuela Juanita Barreto.

1­3.­MARIA FRANCISCA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, nació en León, y ahí mismo falleció 17 Octubre de 1879, habiendo sido casada con El Dr. TORIBIO ARGUELLO ARGUELLO , nacido en Granada, fallecido en León , 25 Diciembre 1853, hijo de Santiago Arguello Agüero 1784­ y Magdalena Arguello Guerrero nacida 1786­ en Granada, fallecida en León. TORIBIO ARGÚELLO ARGÙELLO, fue uno de los fundadores de la Universidad de León en 1816, Diputado de Nicaragua en la Asamblea

Constituyente de 1824, por el partido de León.

En Archivo Diocesano Histórico de León, Francisca aparece como madrina de boda de varios de sus hermanos, y de bautizos de sus sobrinos. Hijos Arguello Barreto, fueron siete.

1­4.­MARIA DOLORES BARRETO GUERRERO DE ARCOS, nació el año de 1823 en León, y falleció en León el 17 de Agosto de 1854, (51R), habiendo sido la primera esposa de PEDRO  ARGUELLO ARGUELLO, nacido en Granada el 29 de Junio de 1813, hijo del Dr. Santiago Arguello Agüero y Magdalena Arguello Guerrero, habiéndose casado en la Catedral de León el 20 de Abril de 1845, y se lee en el acta de boda: (ADHL 22R) “parientes en primer grado de afinidad por línea transversal¨, al estar casados dos hermanos con dos hermanas, Toribio Arguello y Francisca Barreto, Pedro Arguello y Dolores Barreto. Dolores falleció en León el 18 de Agosto de 1854, habiendo durado su matrimonio solo nueve años, y tuvieron nueve hijos.

Desde la época de estos dos matrimonios, empieza una larga cadena de matrimonios entre Arguellos y Barretos, como de Barretos con Arguellos, hasta los actuales días, como veremos en las siguientes generaciones.

Al enviudar Pedro Arguello Arguello, casó en segundas nupcias con Leocadia Prado Méndez, el 9 de Abril de 1856, siendo hija de Benito Prado Sequeira y de Bernarda de Jesús Méndez Maraniaga. Tuvieron nueve hijos, también, y están enterrados en una de las columnas de la nave principal de la Catedral de León.

1­5.­MARIA DE LOS ANGELES BARRETO GUERRERO DE ARCOS , casó el 8 de

Marzo de 1812, con JOSÉ GORDIANO HERDOCIA PASTORA, hijo de Mateo

Herdocia y Manuela Josefa Pastora Alburola (hija de Francisco Fernández de la Pastora y de Francisca de Arburola) nacido en Cartago, Costa Rica en 1770 ( se casó a los 42 años), siendo testigos Antonio Cucalón y María de Jesús Guerrero. Procrearon cinco hijos.

Con este matrimonio, los HERDOCIA BARRETO,  se constituyen en genearcas de la familia HERDOCIA en Nicaragua. Don José Gordiano Herdocia Pastora, ya muy anciano, contrajo un segundo matrimonio con Casimira Herradora, el 19 Agosto 1848, sin saberse de probables hijos. Tuvo como hermanos en Costa Rica a Rafaela Herdocia Pastora, n. 1776 c.c. Félix Bonilla, y a  Esteban Herdocia Pastora c.c. Josefa Alfairán del

Corral, (Herdocia Alfairán, fueron cuatro: Lucía Joaquina Josefa, n. 22­12­ 1790, José Eusebio Joaquín, * 1792, María Mercedes, * 1796, y María Petronila, * 1798, en Cartago, C.R.). Otro hijo Herdocia Alfeirán, lo fue JOSE HILARIO HERDOCIA, nacido el año 1800, sacerdote católico, fue Rector del Colegio Seminario San Ramón Nonnato de León, Nicargua. El 28 de Junio de 1851 el Pbro. Herdocia, junto con el arcediano Quijano, el Dean don Pedro Solís, ratificaron la rebelión del Gral. Trinidad Muñoz contra el legítimo gobierno de José Laureano Pineda.  A la muerte del Obispo Viteri y Ungo quedó como Vicario capitular Sede Vacante, hasta su muerte que acaeció en 1857.

1­6.­MARIA TOMASA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, fue casada con JOSÉ MARIA LANZAS ENRIQUEZ, y tuvieron tres hijos.

1­7.­BARBARA BENUTA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, fue casada con JERONIMO VENERIO en boda efectuada en León el 13 de Mayo de 1820, siendo testigos Gordiano Herdocia y María de los Ángeles Barreto (ADHL,172 R), sin saberse de alguna descendencia.

1­ 8.­DIONISIA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, fue casada con SIRIACO

SOBALVARRO, habiendo fallecido ella, siendo viuda, el 16 Enero 1844 (AHDL­78A).

1 ­9.­CAYETANA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, falleció en León el 30 de Abril de 1864, siendo viuda de JOSÉ MARÍA MARTÍNEZ (138R). Sabemos de la

existencia de dos hijos.

1­10.­JOSEFA CANUTA BARRETO GUERRERO DE ARCOS,  sin datos.

1 ­11.­ROSALIA BARETO GUERRERO DE ARCOS, casó en 1818 con GREGORIO

MOLINA, teniendo registro de una hija.

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

tercera generacion

1­1

LOS HIJOS DE JOSÉ MARIA BARRETO Y SU PRIMERA

ESPOSA, JOSEFA ICAZA QUIROZ.

Conocíamos de la existencia de dos hijos de este matrimonio, por los Apuntamientos que hizo sobre la familia ICAZA, en 1888, don Rafael Icaza Terán, y que divulgara Miguel Ernesto Vijil Icaza. Indagando, y consultando actas del Archivo Diocesano Histórico de León, obtuvimos datos adicionales, con valiosa ayuda de Francisco Gutiérrez Barreto.

1­1­1.­MIGUEL BARRETO ICAZA, encontramos acta en que aparece como esposo de RAMONA BARRETO, siendo esto en el bautizo de su hija María Cristina Barreto Barreto del 22­ 7­ 1833 , donde aparece como madrina Joaquina Herdocia Barreto, prima hermana del papá. También está el acta de defunción  de Ramona Barreto fechada 6 de Septiembre de 1845 (p.101R), donde hacen constar su condición de viuda de Manuel Barreto, pudiéndose tratar de Miguel, con lapsus del escribano, puesto que en el acta de bautizo de su hija dice Miguel y Ramona, nombre de los padres.

1­1­2 .­JOSEFA BARRETO ICAZA, fue casada con EDUARDO GUERRERO, y tuvieron varios hijos,  apareciendo como madrina de algunos de ellos, la prima hermana de la mamá, Joaquina Herdocia Barreto, hija de Gordiano Herdocia Pastora  y María de los Ángeles Barreto Guerrero de Arcos. En Archivo Diocesano de León, aparece un óbito de

Josefa Barreto, acaecido el 19 Sept. De 1877, siendo viuda.  (73R)

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HIJOS DE JOSÉ MARIA BARRETO, Y SU SEGUNDA ESPOSA JACOBA SOBALVARRO CASCO.

1­1­3­.­JOSÉ DE JESUS MARIA BARRETO SOBALVARRO, Fue bautizado en la

Catedral de León un 1ro. De Enero de 1817, teniendo como madrina a doña Gregoria Guerrero (161A). JOSÉ BARRETO, así solían llamarle, casó con MARIA DEL CARMEN MURILLO RICAURTE, el 11 de Diciembre de 1855, teniendo por padrinos a

Fernando Guerrero y Josefa Macías, siendo ella hija de Mariano Murillo Galarza, 1812­ 1887, y de Rosa Ricaurte Ramírez.

Mariano Murillo Galarza, hijo de los españoles de Zaragoza, Mariano Murillo Corcuera y de Atanasia Galarza Lozano Peralta.­ Rosa Ricaurte Ramírez, hija de Rafael Ricaurte y María Félix Ramírez.  Otros hijos de este matrimonio fueron: Manuela, María Mercedes y José Rafael Toribio Ricaurte Ramírez.

Sigamos esta línea ascendente: MARIANO MURILLO CORCUERA, hijo de Andrés Murillo y Dominga Díaz de Corcuera, y ATANASIA GALARZA LOZANO, hija de Domingo Galarza Briceño de Coca, y de Francisca Javiera Lozano Peralta.­ DOMINGO

GALARZA BRICEÑO DE COCA, hijo de Félix Galarza y Josefa Briceño de Coca Altamirano, fue uno de los firmantes del Acta de Independencia de Nicaragua, llamada ¨De los NUBLADOS

Domingo Galarza Briceño, dentro de su activa vida política, conformó el 14 de Diciembre de 1811, la Junta Gobernadora, organizada por Nicolás García Jerez, siendo los otros miembros, José Valentín Fernández,, José Carmen Salazar y Francisco Quiñónez., siendo asesor General Nicolás Buitrago. Presidente y Gobernador Intendente de la provincia Nicolás García Jerez.

En 1925, se elige una nueva Junta Gobernadora, formada por: Domingo Galarza Briceño, Pbro. Pedro Solís, Carmen Salazar, Francisco Quiñónez y Basilio Carrillo.

JOSÉ BARRETO SOBALVARRO murió en León el 13 de Junio de 1864 (134 A), y del matrimonio Barreto Murillo, nacieron tres hijos.

1­1­4 .­CARMEN BARRETO SOBALVARRO, nacida en León, contrae nupcias en esta ciudad con el Dr. SANTIAGO ARGUELLO BARRETO (I), hijo del Dr. Toribio Arguello Arguello y de María Francisca Barreto Guerrero. el 30 de Octubre de 1870 (10 R), siendo testigos de la boda Pedro Arguello, tío de él, y Juliana Barreto, hermana de ella. De este matrimonio nacieron siete hijos varones, siendo de ellos, cinco médicos, un abogado, un profesor, y tres de ellos casaron con tres hermanas PEÑALBA ARGUELLO, como pormenorizaremos en la cuarta generación.

Dr. Santiago Arguello Barreto I, y Sra. Carmen Barreto Sobalvarro

1­1­5 ­JULIANA BARRETO SOBALVARRO,soltera, vivió entre Chichigalpa y León, persona altruista y caritativa, nació y fue bautizada en León el 17 de febrero de 1834, y murió en León, a edad avanzada.

1­1­6 .­GERTRUDYS BARRETO SOBALVARRO, soltera.

1­1­7 ­ANA JACOBA BARRETO SOBALVARRO, bautizada 27 de Junio de 1820, padrino Lorenzo Somarriba. (108 A).

1­1­8 ­AGUSTINA DE LA ROSA BARRETO SOBALVARRO, bautizada en Catedral de León el 22­8­1822, y casada ahí mismo en el año de 1844 con FERNANDO GUERRERO (20R).Fernando Antioco Guerrero Terán,* 1816, hijo de Isidro Guerrero de

Arcos II, *c. 1760, y de Felipa Terán Prado (hija de Simón de Terán Rodríguez y Benita

Prado Díaz Cabeza de Vaca), + 1863.

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

1­2

HIJOS DE PEDRO BARRETO GUERRERO DE ARCOS Y

SU PRIMERA ESPOSA ESPAÑOLA, EUGENIA ENRIQUEZ

DIAZ CABEZA DE VACA

.

1­2­1­.­ANTONIA MARCELA BARRETO ENRIQUEZ, bautizada el 13 de febrero de 1815, madrina Francisca Barreto, su tía carnal. En ADHL está el acta de defunción de Antonia Marcela Barreto, del 20 de Noviembre de 1860, leyéndose que era viuda de Hermenegildo Reyes, quien le antecedió en la muerte en Septiembre de 1855 (77R). No sabemos si hubo descendencia.

1­2­2 .­MARIA PETRONA DE LAS MERCEDES BARRETO ENRIQUEZ, bautizada el 21 de Abril de 1817, madrina Francisca Barreto, hermana de su padre, (182 A). Fue casada con BENITO DUARTE, (fallecido 9 Agosto 1864, viudo de Aurelia Tellería), el 4 de Septiembre de 1847, padrinos, Desiderio Barreto y Antonia Barreto, testigos, Julio Jerez y Salvador Icaza (32 A). Tuvieron tres hijos. Petrona murió 5 Septiembre 1879 (107 R)

1­2­3 ­MARIA EUFRASIA BARRETO ENRIQUEZ, bautizada el 27 Junio 1820, madrina Atanasia Galarza (106 A).

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

.­HIJOS DE PEDRO BARRETO GUERRERO Y SU SEGUNDA ESPOSA DORA ANTONIA SANCHEZ.

1­2­4 .­DESIDERIO BARRETO SANCHEZ, nació en León cerca  de 1822, y murió en 1905, en León, también. Conocido por Tata Yeyo, fue poseedor en una de sus fincas, de unas famosas PILAS DE BARRETO, en las cercanías de León, especie de balneario donde concurrían muchas familias leonesas a bañarse en sus aguas. Casó dos veces,  1.­ con su prima hermana MANUELA DE JESUS HERDOCIA BARRETO, hija de

Gordiano Herdocia Pastora y María de los Ángeles Barreto Guerrero de Arcos, nacida el 1 de Mayo de 1819, habiendo sido casada antes con don JUSTO ABAUNZA MUÑOZ, y procreado dos hijos. Desiderio y Manuela, tuvieron varios hijos, contando con registros de cinco de ellos.­ 2.­ Casó Desiderio con su sobrina PASTORA BENITA GUERRERO BARRETO,  el 6 de Noviembre de 1873, teniendo por padrinos a Rómulo y Francisca

Barreto (53R). En acta de boda aparece Pastora con el apellido materno, siendo hija de EDUARDO GUERRERO Y JOSEFA BARRETO ICAZA. Es de notarse que en el acta mencionada se diga:¨Presentaron amonestaciones por impedimento de consaguinidad de 2do.grado, y 3er. Grado en la linea colateral¨, al ser Desiderio, primo hermano de Josefa Barreto Icaza ( hijos respectivamente de José María y de Pedro Barreto, hermanos), y tío en segundo grado de Pastora. Desiderio Barreto al casarse esta segunda vez, tenía 52 años, y su  nueva esposa y sobrina, tenía 17 años.  Del matrimonio nacieron ocho hijos, Barreto Guerrero.

Desiderio murió en León, el 13 de abril de 1905, a los 85 años de edad., y Pastora falleció en 1918, de 64 años de edad.

Desiderio tuvo una tercera relación con Isidora Reyes, con quien tuvo una hija.,

ROSALIA BARRETO REYES, quien fue una de las esposas del Dr TORIBIO ARGUELLO BARRETO.

1­2­5 .­JUANA DE DIOS BARRETO SANCHEZ,

(Mama Juanita), fue bautizada el 8 Marzo 1833 (109R), en la Catedral de León, y ahí mismo casó el 26 de septiembre de 1847 con el reconocido médico e intelectual Dr. FRANCISCO CORTES ENRIQUEZ, (Papa Panchito), *2 Nov.1815, en León (82R)­ +

26 Dic. 1876, quien conformó  el Protomedicato de Nicaragua, fue miembro de la Sociedad Médica de León, Decano de la Facultad de Medicina de León. Y entre sus obras escritas adquirió relevancia su ¨ VOTO DE ADHESION AL PODER TEMPORAL DEL PAPA, en tiempos del Papa Pío X (29 Agosto 1861), cuando Víctor Manuel arrebató de sus sacras manos el poder temporal de la ciudad eterna, y así el Papa premió aquella obra de arte y de fe, enviando al Dr. Cortés una BULA CON INDULGENCIA PLENARIA, A LA HORA DE LA  MUERTE  PARA EL Y SUS DESCENDIENTES HASTA LA QUINTA GENERACION.

En la boda CORTES BARRETO, fueron padrinos Liberato Cortés Enríquez y Vicenta Enríquez, y testigos José Escolástico Cortés y Benito Duarte. Tuvieron diez hijos.

1­2­6 .­MARIA FELIPA BARRETO SANCHEZ, bautizada el 6 de Febrero de 1834 (137

A), casada con TORIBIO RAMIREZ BACA, hijo de Toribio Ramírez y Guadalupe Baca. Contrajeron matrimonio en León el 23 Enero 1851, teniendo por padrinos a don Justo Abaunza Muñoz, y Manuela Herdocia Barreto, tuvieron tres hijas mujeres. Felipa falleció, siendo viuda, el 19 de Dic. 1893 (92R).

1­2­7 .­BARTOLO BARRETO SANCHEZ, casado el 25 de mayo de 1880 con

PASTORA MACIAS, siendo sus padrinos Federico Muñoz y Ángela Marín (120 A). Tuvieron siete hijos. Bartolo fue uno de los firmantes del acta de organización del gobierno provisorio de  Nicaragua, del Senador don Justo Abaunza, junto con Juan Buitrago, Salvador Salazar, Andrés Murillo, Félix Tijerino, Juan Tellería y otros notables, en León, el 4 de Agosto de 1851.

1­2­8 .­MARIA HIGINIA BARRETO SANCHEZ, bautizada el 12 Enero 1824, madrina Francisca Barreto (321R), falleció el 17 de Octubre de 1879 (110A).

1­2­9 .­PETRONA BARRETO SANCHEZ, casada el 26 de Noviembre de 1846, con su primo hermano JOSÉ MARIA LANZAS BARRETO (26A), hijo de José María Lanzas Enríquez, y Tomasa Barreto Guerrero de Arcos. Hubo descendencia y Petrona falleció el 11 de Octubre de 1871 (14 A).

1­3

­HIJOS DE MARIA FRANCISCA BARRETO GUERRERO DE ARCOS Y TORIBIO ARGUELLO ARGUELLO

1­3­1 .­DR. SANTIAGO ARGUELLO BARRETO (I), casado con su prima CARMEN BARRETO SOBALVARRO, hija de José María Barreto Guerrero y Jacoba Sobalvarro Casco. Nupcias, 3 Octubre 1870, testigos Pedro Arguello y Juliana Barreto (10R). Siete hijos varones, de los que ya se hizo somera relación antes. Santiago (I), murió en León el 25 de Noviembre de 1904 (15R).

1­3­2 .­JOSÉ DE JESUS ARGUELLO BARRETO, 1840­1902, fue casado  el 2 de abril de 1870 con MARIA DE JESUS PEÑALBA AVILES (fallecida en León 1902), hija de José María Peñalba Ortiz y Concepción Avilés Enríquez. (Ésta hija de Gabriel Avilés y Paulina Enríquez). Tuvieron cinco hijos.

1­3­3 .­AURORA ARGUELLO BARRETO, casada  el 10 de Mayo de 1873 con GERMAN LANZAS BARRETO, hijo de José María Lanzas Barreto y de Petrona Barreto

Sánchez. Padrinos de boda los hermanos de ella, Toribio y Magdalena Arguello. Siete hijos.

1­3­4 .­DR. TORIBIO ARGUELLO BARRETO, casado dos veces: 1.­ MARIA ROSALIA BARRETO REYES, hija de Desiderio Barreto Sánchez e Isidora Reyes, y 2.­

MERCEDES BARRETO HERDOCIA., hija de Desiderio Barreto Sánchez y Manuela

Herdocia Barreto. Tuvo ocho hijos con la primera, y seis hijos con la segunda esposa, todos Barreto Arguello.

Toribio, además tuvo otros hijos con  Pía NN, que son María, Ramón y Roberto.

1­3­5 .­NARCISO ARGUELLO BARRETO, casado el 8 de Enero de 1879 con INES CECILIA (Inesilia) ESCOBAR CORONEL, siendo padrino de boda, Emilio Escobar, hermano de ella, y Magdalena Arguello, hermana de él. (12 A). Tuvieron seis hijos varones, y Narciso, fuera de matrimonio tuvo varios hijos, todos llevando su apellido.

1­3­6 .­MAGDALENA ARGUELLO BARRETO, soltera.

1­3­7 .­MERCEDES ARGUELLO BARRETO, soltera.

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

1­4

.­HIJOS DE DOLORES BARRETO GUERRERO DE

ARCOS , Y DE PEDRO ARGUELLO ARGUELLO, siendo ella primera esposa de él.

1­4­1 .­ROMULO ARGUELLO BARETO, 1846­1876.

1­4­2.­MIGUEL HONORIO ARGUELLO BARRETO,* 25 9 1847­ + 3 marzo1886

(65A), esposo de LUCIA GUERRERO NARVAEZ,un hijo..

1­4­3 .­MANUEL ARGUELLO BARRETO, 1848­1849.

1­4­4 .­MATILDE DE LOS DOLORES ARGUELLO BARRETO, 1849­1881, esposa de PASTOR PEÑALBA AVILEZ, hijo de José María Peñalba y Conceepción Avilés Enríquez, casaron el 4 de septiembre de 1871, siendo testigos de la boda Honorio Arguello y Lucía Guerrero (20R).

1­4­5 .­RODOLFO TRISTAN ARGUELLO BARRETO, 1850­1894.

1­4­6 .­LUCAS BELISARIO ARGUELLO BARRETO, 1851­1881, casado con ROSA

GLENTON GONZALEZ, 1837­1906, hija del Cónsul inglés Jonas Wilson Glenton y Theresa González. Seis hijos.

1­4­7.­JOSÉ IGNACIO LEANDRO ARGUELLO BARRETO, 1853­1882, bautizado en

León el 16 de marzo de 1853, madrina Juana Barreto (6 A).

1­4­8 .­LADISLAO ARGUELLO BARRETO, nació en 1854, y a un mes de nacido murió su madre de complicaciones post parto.

NOTA.­ Pedro Arguello Arguello, viudo, casó el 9 de abril de 1856 con Leocadia Prado Méndez, y tuvieron nueve hijos. Ambos están enterrados en la catedral de León, habiendo fallecido él, el 26 de abril de 1880, en León (123R).

Rubén Darío 1867­1916, teniendo trece años,  hizo el poema  UNA LAGRIMA, dedicado a su amigo Victorino Arguello Prado, hijo de Pedro Arguello, en ocasión de la muerte de éste.

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

1­5

.­HIJOS DE MARIA DE LOS ANGELES BARRETO

GUERRERO DE ARCOS Y GORDIANO HERDOCIA

PASTORA.

Primeros representantes de la familia HERDOCIA en Nicaragua, habiéndose originado en Cartago, Costa Rica,

1­5­1 .­PEDRO DE JESUS HERDOCIA BARRETO, bautizado 30­4­1815, siendo madrina Gregoria Guerrero (50R).

1­5­2 .­MIGUEL JERONIMO ANTONIO HERDOCIA BARRETO, nació el 8 de

Junio de 1816, teniendo por padrino en su bautizo al Revdo. Canónigo Miguel Jerónimo Guerrero de Arcos, su tío abuelo, 1749­1825.

1­5­3 ­MANUELA DE JESÚS HERDOCIA BARRETO, nacida en abril de 1819, y bautizada el 1ro. De Mayo, teniendo por padrino al Canónigo Jerónimo Guerrero de Arcos, nacido en León, fue ordenado sacerdote el 13 Abril 1774. Manuela tuvo dos relaciones: 1.­ con don JOSÉ JUSTO ABAUNZA MUÑOZ  (nacido en Masaya 14­3­1812, y murió en El Salvador, fue Jefe de Estado interino de Nicaragua, hijo de Joseph Leandro Abaunza Barrios y María Mercedes Muñoz Avilés). Sabemos de la existencia de dos hijos.­ 2.­ Casó con DESIDERIO BARRETO SANCHEZ, su primo hermano, 1822­1905, siendo ella la primera esposa de él, y tuvieron cinco hijos. Manuela falleció en El Salvador.

.

1­5­4 ­MARIANA DE JESUS HERDOCIA BARRETO, murió circa 1874, casó con

PEDRO NOLASCO ICAZA  PADILLA, nacido c. 1809, hijo de José Vicente Icaza Quiroz (1774­1869), y de su primera esposa María del Rosario Padilla de Freire. Tuvieron nueve hijos, fallecidos cinco de ellos siendo niñitos.

1­5­5 ­FRANCISCA JOAQUINA HERDOCIA BARRETO, soltera, aparece como madrina en bodas o bautizos de sus familiares cercanos. Murió el 14 abril 1885, en León, de setenta y cinco años de edad.

1­5­6 .­LIC. JOSÉ ROMUALDO HERDOCIA BARRETO, sepultado 1 de Mayo de 1867, en León, fue casado dos veces, con dos hermanas,: 1.­ con MARIA DEL PILAR BACA LACAYO, el 6 de mayo de 1845, y 2.­ con GREGORIA BACA LACAYO, el 17 de Noviembre de 1861, ambas hijas de Pedro Baca Abaunza y de Gregoria Gertrudys Lacayo. Agüero. Del primer matrimonio hubo seis hijos, y del segundo, cinco hijos, todos Herdocia Baca.

José Romualdo, tuvo otra hija con María Dolores Reyes, antes de sus dos matrimonios.

1­5­7       ­JOSÉ GUADALUPE HERDOCIA BARRETO, casado con      FRANCISCA

MAYORGA Sabemos de la existencia de un hijo.

1­5­8 ­RAMONA HERDOCIA BARRETO, casada con PEDRO BACA LACAYO, nacido c. 1830, hijo de Pedro Baca Abaunza y Gregoria Gertrudys Lacayo Agüero.

Sabemos de un hijo.

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

1­6

­HIJOS DE TOMASA BARRETO GUERRERO DE ARCOS, Y JOSÉ MARIA LANZAS  ENRIQUEZ.

1­6­1 ­JOSÉ MARIA LANZAS BARRETO, casado con su prima hermana PETRONA BARRETO SANCHEZ, el 26 Noviembre de 1846 (26 A), siendo testigos José María Sobalvarro y Sra. Guerrero. Tuvieron tres hijos.

 

1­6­2 ­JOSÉ NEMESIO LANZAS BARRETO,bautizado 31­10­1821, madrina Rita Muñoz.

1­6­3 ­JOSE HERCULIANO DE JESUS LANZAS BARRETO, nació 6 Noviembre

1823, habiendo sido bautizado al día siguiente, y su madrina fue María Rita Muñoz (305R)

1­6­4 ­ MACARIO LANZAS BARRETO, casado con MANUELA VALLADARES

BARRETO, hija de Aparicio Valladares Herdocia, fallecido 22 Octubre 1855, y Narcisa Barreto Jerez, fallecida 1 Mayo 1900. Tuvieron varios hijos. ­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

1­9

­HIJOS DE CAYETANA BARRETO  GUERRERO DE ARCOS Y JOSÉ MARIA MARTINEZ.

**************

1­9­1 ­ JOSÉ JULIAN DE JESUS MARTINEZ BARRETO, bautizado 28­Enero 1817, padrino Ramón Saravia. (166A).

.

1­9­2 .­ MIGUEL MARIA MARTINEZ BARRETO, bautizado 13 Septiembre 1818, padrino Ramón Sarria. (25R).

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

1­11

­HIJA DE ROSALIA BARRETO GUERRERO DE ARCOS Y GREGORIO MOLINA

1­11­1                    ­ RAMONA NICOMEDA MOLINA BARRETO, bautizada EN León,

Nicaragua, 28 septiembre 1819, madrina Cayetana Barreto.

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

cuarta generacion

1­1

NIETOS DE JOSE MARIA BARRETO GUERRERO CON

SUS ESPOSAS JOSEFA ICAZA QUIROZ Y JACOBASOBALVARRO CASCO

1­1­1

­HIJOS DE MIGUEL BARRETO ICAZA, y RAMONA BARRETO

1­1­1­1            ­ MARIA CRISTINA BARRETO BARRETO , bautizada el 22 de julio de

1833, siendo  madrina, la prima hermana del  papá, Joaquina Herdocia Barreto (104 R).

 

1­1­2.

.­HIJOS DE JOSEFA BARRETO ICAZA Y EDUARDO GUERRERO.

En el Archivo Diocesano de León aparece bautizo de Vicenta de la Encarnación Barreto, el 25 de Marzo de 1834, teniendo por madrina a Joaquina Herdocia Barreto (141R), siendo su madre JOSEFA BARRETO, (teniendo 21 años de edad), sin aparecer el nombre del padre.

1­1­2­1 .­ LUISA MERCEDES GUERRERO BARRETO, nació en León, 22 abril 1839 apareciendo en acta de bautizo ADHL, como hija legítima de Eduardo Guerrero y Josefa Barreto, el nombre de la madrina está borroso (175R).

1­1­2­2 ­FELIPE PEREGRINO GUERRERO BARRETO, bautizado el 30 abril de 1840, constando el nombre de los padres Eduardo Guerrero y Josefa Barreto, y de la madrina, María Herdocia.

1­1­2­3 ­RAMONA BENITA GUERRERO BARRETO, nació el 22 de Mayo de 1850,

teniendo por madrina a Petrona Barreto (Enríquez), prima de la mamá.

1­1­2­4 .­ PASTORA BENITA GUERRERO BARRETO, presentada en bautismo por su madre Josefa Barreto Icaza, sin que se haya asentado el apellido del padre, Guerrero, siendo madrina Mercedes Navarrete. Nació el 8 Noviembre de 1854. Se casó con su tío DESIDERIO BARRETO SÁNCHEZ, siendo su segunda esposa, y tuvieron ocho hijos.

**********************

1­1­3

­HIJOS DE JOSÉ DE JESUS BARRETO SOBALVARRO Y MARIA DEL CARMEN MURILLO RICAURTE,

1­1­3­1 ­Dr. MARIANO BARRETO MURILLO, nació en Chichigalpa, departamento de Chinandega, el 5 de Diciembre de1856, siendo gemelo con Mariana Barreto Murillo, y murió en León el 28 de Septiembre de 1927. Fue casado dos veces:

1.­ Con JOSEFA (CHEPITA) CORTES BARRETO, nacida en León en el mes de marzo de 1860, siendo hija del Dr. Francisco Cortés Enríquez 1815­1876, y Juana Barreto Sánchez 1833­. A esta boda asistió como invitado , la gloria nacional RUBEN DARIO, quien teniendo apenas 14 años de edad, ya era tomado en cuenta dentro de la intelectualidad de León, de la que era Barreto, prominente elemento. A petición de los presentes, Rubén improvisó un brindis, que aquí copiamos:

Que brinde? , brindaré pues, y esta flor mustia, marchita,

hoy de la bella Chepita, colocaré yo a sus pies.

Le diré que aquesta es ofrenda sencilla y pura,

de una arpa ignorada, obscura.

Que sea siempre querida, y nunca bañen su vida,

las olas de la amargura.

León, 5 Noviembre 1881

Este matrimonio duró poco, pues Chepita, como se le conocía, murió en su primer parto, junto con el producto de su amor, el año de 1884. Existe un cuadro al óleo de ella, de gran tamaño en poder de Yanina Castellón de Abaunza, y que fue pintado por el gran artista, pintor del siglo XIX, Toribio Jerez Tellería.

2.­ Casó un 10 de Mayo de 1889, con EVARISTA PÒRTOCARRERO DUBON, hija de Perfecto Portocarrero Balladares, 1831­1917, y de Evarista Dubón Echéverz, 1840­1907.

Evarista nació en León el 16 de Junio de 1870, teniendo por madrina a  a Virginia Alonso, y murió el 23 de Mayo de 1929, en León, (p.187), enterrada junto a su esposo en el Cementerio de Guadalupe, en cuya fachada se lee: MORS OMNIA EQUAT. De este matrimonio nacieron nueve hijos.

fotografia familia barreto portocarrero

león, nicaragua,1927

fila posterior, izq. der.

Emilio Navas Sacasa, nacido en León, Sept. 1883. fallecido 1940.

Uriel Barreto Portocarrero, 21­2­1900/1­3­1961, León.

Ricardo Barreto Portocarrero, n. 1896, León, f. León.

Aristides Castellón Cortés, 13­4­1882/ 30­3­1967, León.

Alcides Barreto Portocarrero, nacido en 1901, en León, f.1997, Managua. Alfonso Barreto Portocarrero, n.  1894, León, f. Nov. 1964, León.

penultima fila, de pie.

Tula Barreto de Navas, n. 1893, León, f.1979, León.

Graciela Vásquez de Barreto, fallecida en León, 1989. Virginia Rojas de Barreto, f. 23­1­1962, León.

Julia Barreto de Castellón, 7­5­1895// 13­3­1983, León.

Julieta Argüello de Barreto, f. 1977, Managua.

Samuel Barreto Portocarrero, n. 1899, León, f. en Managua. Mariano Barreto Portocarrero, 1892, León / 1977, Managua. sentados, izq. derecha.

 

Donoso Cortés Barreto, f. agosto 1927. En sus regazos, Lila Barreto Arguello, n. en León, 1­11­1924

Evarista Portocarrero de Barreto, 16­6­1870 /23­5­1929, León . En sus regazos,

Clarisa Navas Barreto, 2­9­1925 /

Mariano Barreto Murillo, 5­12­1856, Chichigalpa / 27­9­1927,León Mariana Barreto de Cortés, 5­12­1856, Chichigalpa / + en       León. En sus regazos, Gerardo Barreto Rojas, 1926­ , f. de doce años. José Barreto Murillo (Papa Che).

niños sentados en el suelo, izq. der.

Reynaldo Navas Barreto, en mecedora

Emilio Navas Barreto, 1915, León / f. Managua, nov.1983 Armando Navas Barreto, 14­3­1922. León , ­ .

Noel Navas Barreto, 1918, León / 1992, Managua.

Gladys Navas Barreto,  15 2 1920, León­ 2011, Managua

Nidia Barreto Vásquez, 19 11 1923, León­ Aristides Castellón Barreto, 12 9 1920 , León­

José Castellón Barreto, 5­3 1918, León / 30 12 1997, Ocotal.

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Mariano Barreto Murillo, “Abogado y agricultor”, como solía poner en el membrete de su papelería, fue un esclarecido intelectual de la época de oro de León, y refiriéndose a él, el Dr. Mariano Fiallos Gil, expresaba que, “habiendo nacido en 1856, y que en torno a esa fecha abrieron los ojos bajo el mismo cielo Nicaragüense, quienes al finalizar el siglo diecinueve, habrían de ser la expresión más genuina de la cultura Centroamericana, poetas, filósofos, historiadores, naturalistas,    pintores,          músicos,         políticos,             etc., compañeros todos de una misma generación, la más hermosa en toda la historia de nuestro país.”.

Ensayista, filólogo, crítico, poeta, y escritor, dio a la imprenta material para trece libros entre 1893 y 1926, fuera de numerosos escritos como la “Defensa por supuesto delito de desacato ejecutado en la persona del Benemérito Sr. magistrado don Buenaventura Selva.­ León, Imprenta del Istmo, 1883, 14 ps.

LIBROS:

1.­ Vicios de nuestro lenguaje, Tipografía Hernández, 1893.­ 210 págs.

2.­ Ejercicios ortográficos, Tipografía J. Cástulo Gurdián, 1900.­ 178 págs.

3.­ Idioma y letras, Tomo 1, tipografía J.C. Gurdián 1903.­ 134 págs.

4.­ Idioma y letras, tomo 2, Librería de Leonardo Arguello, 1904.­ 234 págs.

5.­ Lecciones de Castellano a mis hijos, León, 1908.

6.­ Política, religión y arte, Tomo 1, León. 1921­ 210 págs.

7.­ Política Religión y Arte, Tomo 2, León.

8.­ Recuerdos históricos de Chichigalpa, Corinto, Chinandega y León, Tip. La Patria, 1921. ­ 212 págs.

9.­ .Política, Religión y Arte, Tomo 3, León, 1923.

10.­ Carta histórica, filosófica y religiosa, León, Tip. La Patria, 1924.­ 204 págs.

11.­ Prosas de Combate,  León, Tip. Robelo, 1925.­ 212 págs. 12.­ Páginas Literarias,, León, Tip. Robelo, 1925.­ 126 págs.

13.­ De la tierra y del más allá, León, 1926.­ 152 págs.

Participó en LA ASPIRACION, sociedad literaria, fundada en 1875, presidida por Gregorio Juárez. En 1896, promotor del ATENEO, codirigiendo el órgano de esa sociedad con Tomás Ayón. En 1888 publica la “Revista literaria, científica y de conocimientos útiles”. Fue Presidente del  ATENEO NICARAGUENSE, y recibió por sus libros, una

Mención Honorífica en la PAN AMERICAN EXPOSITION DE NEW YORK,

Mantuvo por cinco años LOS JUEGOS FLORALES de León.

Apreciaciones laudatorias hicieron sobre su labor literaria, escritores eminentes :

Miguel de Unamuno, rector de la Universidad de Salamanca:“Este señor Barreto es uno de los críticos con más seriedad y conocimiento de la lengua. Leyendo Idioma y letras, me he holgado grandemente. Conocimiento de su oficio y de su lengua, que es la nuestra, pocos la tendrán en tan alto grado como este nicaragüense . Le reconozco una alta perspicacia y una fina sagacidad crítica”.

Con el colombiano J. Rufino Cuervo, estableció una correspondencia, tratando asuntos filológicos,  que el Instituto Caro y Cuervo, se encargó de recopilar y publicar, Núm. 29, 1ro de Junio 1963.

Rubén Darío, en su discurso del 22 de Diciembre de 1907, en León, en el Teatro

Municipal, refiriéndose a Barreto, dijo: “Nadie, como yo, podrá apreciar la labor de un

Mariano Barreto, cuyo elogio he oído hacer a egregios profesores; el sabio rector Salmantino, y hombres de la más profunda erudición filológica del mundo hispano”.

Juan Felipe Toruño, escribió sobre su maestro: “Fue un luchador contra los abusos del poder, el oscurantismo y la superstición, sosteniendo principios morales y racionalistas. Ideológicamente, su obra fue la de un convencido heterodoxo, por algo tituló uno de sus libros, lo que eran casi todos sus escritos: PROSAS DE COMBATE. Con esa actitud, cuestionó las ideas del clericalismo ortodoxo, desarrollando este programa:  “No nos hemos inclinado ante las sandalias de oro de los Pontífices, ni ante el bastón presidencial de los gobernantes ensoberbecidos, ni ante el insolente orgullo de los magnates, que para nosotros no hay más que un poder ante el cual nos arrodillamos reverentes: el de la Razón, el de la Verdad, y el de la Justicia. Bajo sus banderas lucharemos siempre, bajo esas banderas moriremos”.

Concluye don Juan Felipe Toruño: “La vida y obra de Mariano Barreto se complementaron, pues el hombre de letras, erudito y severo en sus concepciones, era el mismo que en su hacer cotidiano se ceñía invariablemente a las ideas que defendía. Tenía conducta recta y clara, si el literario se equivocaba alguna vez en su juicio, como en la que publicó acerca del Modernismo de Darío, lo rectificaba. Abstemio, parco, humorista, sencillo, tolerante con la juventud, no rehuía controversias. Fue a la cárcel y

Estado Mayor del General Benjamín Zeledón, en noviembre de 1910. Fila de arriba: Felipe Neri

Fernández, doctor y general Benjamín Zeledón, Enrique Cerda, Luciano Astorga, Antonio

Medrano, Carlos Quiroz, Mariano Barreto hijo, Salvador Lacayo Portocarrero, Gilberto Saballos,

José María Castellón. Fila del centro: Ignacio Chávez hijo, Roberto González, Mariano Barreto,

Santiago Argüello, Alejandro Bermúdez y Sebastián Salinas. Fila de abajo: Gregorio Chávez, Rodolfo Espinoza y José Dolores Gámez

al destierro sin abandonar sus creencias, principios y criterios. Rechazó los cargos de gobierno que le ofrecieron y al ser franco por naturaleza para decir las verdades, su franqueza fue insolencia para los gobernantes Fue grande y sincero amigo de Simeón Pereira y Castellón, último obispo de Nicaragua, y primero de León, se entendían ambos por su sinceridad y por el amor a las letras, no se comprendía como era posible que dos personajes de diferentes creencias pudieran congeniar y ser tan grandes amigos “.

El epitafio, en su tumba del Cementerio de Guadalupe, en León, fue redactado por Santiago Arguello Barreto, y dice:

Nació en Chichigalpa en 1856,

Murió en León en 1927.

Nunca esquivó el camino sin quiebres de la justicia. Amó la verdad, y tuvo para todas las ofensas, la rosa del perdón.

1­1­3­2 ­ ARIANA BARRETO MURILLO. Nació el 5 de Diciembre de 1856, siendo gemela con Mariano. Casó con DONOSO CORTES BARRETO, hijo del Dr. Francisco Cortés Henríquez 1815­1876, y de Juana Barreto Sánchez, en la Catedral de León el 14 de Agosto de 1880, siendo sus padrinos Liberato Cortés Henríquez y Gertrudys Barreto. DONOSO, fue erudito filósofo y escritor, murió en agosto de 1927.

Del matrimonio Cortés Barreto, no hubo descendencia, pero sí criaron a varios sobrinos suyos.

1­1­3­3 ­Cnel. JOSE BARRETO MURILLO, soltero, siendo persona altruista y caritativa, tuvo conocimientos de medicina que puso a la orden de quien pudo, sin ningún interés. Vivió en Chichigalpa y León, y murió a edad avanzada en León. Fue muy querido en la familia de su hermano Mariano, y le decían “Papa Che”.

José Barreto Murillo tuvo solamente un hijo con la costarricense JUANA GUERRERO, quien murió en el parto de su único hijo..

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1­1­4­

­HIJOS DE CARMEN BARRETO SOBALVARRO Y SANTIAGO ARGUELLO BARRETO I

1­1­4­1 ­ DR. SANTIAGO ARGUELLO BARRETO II, con mismo nombre y apellidos que su padre, nació en León el 2 de Noviembre de 1871, habiendo sido bautizado el día siete de Noviembre, y su madrina fue Josefa Salinas de Abaunza, (56 A). Casó el 4 de Septiembre de 1891 con DOLORES (LOLA) PEÑALBA ARGÜELLO, hija de Pastor Peñalba Avilés y Matilde Argüello Barreto, siendo sus testigos Honorio Argüello y Lucía Guerrero (20 R), tuvieron seis hijos. Tuvo otros hijos en unión libre con Rosa A Vargas y con NN Vallejos, habiendo llevado su apellido.

Liberal doctrinario, habiéndose graduado como abogado en la Universidad de León en 1894, fue educador, impartiendo cátedras en la Universidad y en el Instituto Nacional de

Occidente, filósofo, poeta modernista, contemporáneo y amigo personal de Rubén Darío.

Escribe y publica , entre sus obras: Viaje al país de la Decadencia, El Poema de la Locura, Siluetas Literarias, De Tierra Cálida, y más. Famosa fue su obra para teatro “OCASO”, que se presentó con gran suceso en escenarios centroamericanos.

Dr. SANTIAGO ARGUELLO BARRETO II.

El 15 de Diciembre de 1907, a la llegada a Nicaragua de RUBEN DARIO, es recibido apoteósicamente, y la comisión especial de recibimiento, pidió a Santiago Arguello Barreto que hablara en nombre de los leoneses, y desde los balcones del Hotel Metropolitano dijo su discurso, finalizando con unos versos para el panida:

El Señor de la Victoria,

Por fin a su patria llega,

Más tarde dirá la historia,

Que dejó a su Patria ciega,

Con el fulgor de su gloria

.

Fue diputado del Congreso Nacional, por León. Fundador de la revista “Torre de Marfil” en 1908. En 1917, Senador de la República, por León. Estudió filosofía, y fue muy respetado en países donde le tocó vivir, Costa Rica, Honduras, Guatemala, Méjico y Cuba.

Murió, pocos días después de haber sido nombrado Ministro de Instrucción Pública, en

Managua, el 4 de Julio de 1940. Fue sepultado en su ciudad natal, León, en Cementerio Guadalupe.

NOTA.­ Se dio el caso que tres hermanos Argúello Barreto: Santiago, Leonardo y Habraham, casaran con tres hermanas Peñalba Argüello: Dolores, Adela y Concepción.­

1­1­4­2 .­ DR. LEONARDO DE JESUS ARGUELLO BARRETO, nació en León,

Nicaragua el 29 de Agosto de 1875, fue su bautizo en Catedral de León el 5 de Septiembre de 1875 (41R), médico, político, orador, ocupó relevantes cargos de la Administración

Publica de Nicaragua

Dr. Leonardo Arguello Barreto

Diputado, Presidente del Congreso Nacional,, ocupó los ministerios de Educación Pública, Gobernación y Relaciones Exteriores, y fue PRESIDENTE DE NICARAGUA, por un período muy corto, en 1947, habiendo sido destituído por un golpe de Estado perpetrado por Anastasio Somoza García.. Le sucedió en la presidencia Benjamin Lacayo Sacasa.­ Casó primeramente con ADELA PEÑALBA ARGÜELLO, hija de Pastor Peñalba Avilez y Matilde Arguello Barreto, con quien tuvo ocho hijos, y, siendo viudo, casó en la senectud , con HAIDÉE BACA OBREGON, única hija de Eudoro de la Cruz Baca Solís y su segunda esposa Adela Obregón., a quien le tocó ser Primera Dama de Nicaragua.  Don Leonardo murió en el exilio, en Méjico, 15 Dic. 1947.

1­1­4­3 ­Dr. HABRAHAM ARGUELLO BARRETO, nació el año 1879, en León, y falleció, ahí mismo, el 15 de Febrero de 1927 (174A). Médico distinguido, casó con CONCEPCIÓN (Concha), PEÑALBA ARGUELLO. En 1898, en León, hija de Pastor

Peñalba Avilez y Matilde Arguello Barreto, y tuvieron cinco hijos. Murió 27 ­3­1927 , en León  (p.174)

1­1­4­4 ­Dr. ABELARDO ARGUELLO BARRETO, casado con su prima, PAZ LANZAS ARGUELLO, hija de Germán Lanzas Barreto y Aurora Argüello Barreto, parientes en 2º­3er grado de consaguinidad, como dice el acta de su boda, celebrada el 1ro. De Agosto de 1901, habiendo sido padrinos Santiago Argüello, hermano del novio, y Dolores Peñalba,. (66A). Tuvieron siete hijos. Abelardo nació el año 1883, y murió de 35 años, el 2 de Septiembre de 1918 (109R). Tuvo unión libre con Engracia Berríos.

1­1­4­5 ­ LEOPOLDO ARGUELLO BARRETO, 1880­1955, fue casado con JOSEFA ISABEL GIL ROJAS, 1882­1966, hija de Francisco Gil, español, y Virginia Rojas. Casaron el día 10 de Mayo de 1903, siendo padrinos Pastor Peñalba y Josefa Novoa (82 A). Tuvieron cinco hijos. Don LEOPOLDO, a quien cariñosamente llamaban DON POLO, fue profesor y Director del Instituto Nacional de Occidente, por muchos años, hasta su muerte.

1­1­4­6 ­AGUSTIN ARISTIDES ARGUELLO BARRETO, 1882­1946, fue casado el

20 de Diciembre de 1902 con LUCILA WASMER MONTALVAN, hija de Francisco Wasmer y Delfina Montalván. Padrinos de boda, Dr. Santiago Argüello y Josefa Dubón (de González), (71A). Procrearon cinco hijos.

1­1­4­7 ­Dr. JULIO CESAR ARGUELLO BARRETO, nació el 22 de mayo de 1885, siendo bautizado el 31 del mismo mes, y tuvo por padrino a José Argüello (114A), fue médico, casado dos veces: 1.­ GUISELLA PALLAIS LANZAS, hija de Juan Bautista

Pallais Bermúdez y su segunda esposa Dolores Lanzas Barreto, procreando seis hijos. 2.­

TRINIDAD (Trini) CARDENAL TERÁN, hija de Francisco Cardenal Saborío (1840­ 1920), y Mercedes Terán Solís.

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1­2

.­LOS NIETOS DE PEDRO BARRETO GUERRERO DE ARCOS, Y SUS DOS ESPOSAS; EUGENIA ENRIQUEZ  YDORA ANTONIA SANCHEZ

******************** 1­2­2

.­HIJOS DE MARIA PETRONA DE LAS MERCEDES BARRETO ENRIQUEZ Y DE BENITO DUARTE

1.2.2.1 ­ MARIA DE LOS SANTOS DUARTE BARRETO, bautizada el 2 Noviembre

de 1851, siendo su madrina, su tía Antonia Barreto Enríquez (94R).

1­2­2­2 ­ MARIA DE LA ENCARNACION DUARTE BARRETO, bautizada el 26 de

Marzo de 1853, siendo madrina Juana Barreto Sánchez (hermana de padre de su mamá, Ma. Petrona (7R).

1­2­2­3 ­TOMAS DUARTE BARRETO, sin datos

.

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1­2­5

.­HIJOS DE JUANA BARRETO SANCHEZ Y DE FRANCISCO CORTES ENRIQUEZ

1­2­5­1 ­CARMEN DE JESUS CORTES BARRETO, nació el 8 de agosto de 1853, y en su bautizo tuvo por madrina a Petrona Barreto (22R). Casada el 14 de enero de 1880, con JOSE CASTELLON CORRALES, hijo de José Castellón Baca y Gertrudys López del Corral (Corrales), teniendo por padrinos de boda a Donoso y Emilia Cortes Barreto, hermanos de ella (118A). Tuvieron dos hijos, muriendo ella en el parto de su segunda hija, de 32 años de edad, el año 1885.

 

1­2­5­2 ­DONOSO CORTES BARRETO, León, 1856­1927, casado el día 14 de agosto de 1880 con  MARIANA BARRETO MURILLO (Mamariana), hija de José Barreto

Sobalvarro y Carmen Murillo Ricaurte, habiendo sido padrinos de boda Liberato Cortés, tío de él, y Gertrudys Barreto (Sobalvarro), tía de ella. No tuvieron hijos, pero sí criaron a varios de sus sobrinos carnales. Donoso Cortés Barreto, fue escritor, filósofo y agricultor.

1­2­5­3 ­ ROSA CORTES BARRETO, segunda esposa de LIBERATO CORTÉS BUITRAGO, hijo de Liberato Cortés Enríquez (1814­1888), y Manuela Buitrago Benavente y Sandoval (1828­1885). La primera esposa de Liberato, fue Carmen Mantilla, casados en 1880, no hubo hijos, y siendo viudo él, casó con su prima ROSA, el 24 de Enero de 1884, teniendo por padrinos a Alejandro Cortés  (hermano de él), y Sara Cortés, (hermana de ella). ROSA murió el 10 de Enero de 1931, y LIBERATO el 13 de Febrero de 1940. Tuvieron solamente una hija, soltera.

1­2­5­4              ­HABRAHAM CORTES BARRETO, casado con PILAR BERMUDEZ

ENRIQUEZ, el 28 de Noviembre de 1901 (66 A), tuvieron tres hijos varones: (Habraham, Donoso  y Francisco) que fueron criados en casa de sus tíos Donoso Cortés y Mariana Barreto, al haber fallecido sus padres estando ellos de pocos años de edad.

1­2­5­5 ­MARIA CORTES BARRETO, nació el 21 de Noviembre de 1851 (86R), habiendo contraído nupcias con DANIEL MONTALVAN, el 15 de Octubre de 1869, teniendo por testigos a Antonio Silva y Rosa Cortés (4A). Tuvieron siete hijos, seis mujeres y un varón. Solo una de las mujeres, ya avanzada de edad, contrajo nupcias, sin descendencia. Varias de las mujeres fueron maestras de párvulos, en su  amplia y hermosa casa solariega, cerca de la Iglesia El Calvario, contigua a la casa de los JEREZ..

1­2­5­6 ­EMILIA CORTES BARRETO. Casó con ANTONIO BERMUDEZ, el 1 de

Junio de 1882, y sus padrinos fueron el Dr. Mariano Barreto Murillo, y su primera esposa, Chepita Cortés Barreto, hermana de la desposada. Tuvieron tres hijos.

1­2­5­7                     ­SARITA LEONOR DE JESUS CORTES BARRETO, nació el 2 de

Noviembre de 1871, y bautizada el día 6 de ese mes, siendo su madrina Paz Ramírez

Murillo (51R). Casada con JOSÉ ANTONIO MONTALVÁN HERDOCIA, el 26 de Noviembre de 1891, hijo de Venancio Montalván Godoy y Pilar Herdocia Baca, habiendo tenido solo una hija. Sarita murió el 24 de agosto de 1897 (35A). (El Dr. Montalván al enviudar, casó con Mercedes Arana Marín, (hija de Heliodoro Arana Gutiérrez y Rosalía Marín Agüero). Padres del ilustre médico, escritor, Dr. José Heliodoro. Montalván Arana, médico, orador, escritor, habiendo sido Ministro de Instrucción Pública, y Vicerrector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.)

1­2­5­8 ­ROBERTO JUSTINIANO CORTES BARRETO, bautizado 17 Septiembre de 1872, (52 A), soltero, terrateniente agricultor, su finca llamada “LAS PAMPAS”, en León. Su casa estaba ubicada del Instituto Nacional de Occidente (hoy Hotel El Convento), media cuadra al Norte

.

1.2.5.9 ­JOSEFA (Chepita) CORTES BARRETO, fue la primera esposa del Dr. MARIANO BARRETO MURILLO, habiéndose casado el 5 de Noviembre de 1882, boda a la que asistió RUBEN DARIO adolescente, e improvisó un brindis en su honor, recogido en las Poesías Completas del bardo. Existe cuadro al óleo de gran tamaño, pintado por el eximio pintor del siglo XIX en León, Toribio Jerez Tellería, hoy en propiedad de mi hermana Yanina Castellón de Abaunza. Del matrimonio no quedó descendencia, pues en el primer parto murieron madre e hijo, en el año de 1884.

1­2­5­10 ­ANGELA CORTES BARRETO. Soltera, murió el 28 de Junio de 1875.

1­5­2­11 ­ESMERALDA CORTES BARRETO, 1869, murió párvula. (1R)

1­2­5­12         ­MARIA DE JESUS ERLINDA CORTES BARRETO. Bautizada el 10 de

enero de 1874 ***************************

1­2­6

.­LOS HIJOS DE FELIPA BARFRETO SÁNCHEZ Y TORIBIO RAMÍREZ BACA

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1­2­6­1 ­JUANA FRANCISCA DOMICIANA RAMIREZ BARRETO., nacida el 27 de septiembre de 1868 (137 A), casada con CARLOS GRIJALBA DE LA ROCHA, hijo de José Dolores Grijalba Arrechavala y María de Jesús de la Rocha. Tuvieron seis hijos, y Francisca murió el 19 de Noviembre de 1868, en León (137 A).

1­2­6­2 ­MERCEDES RAMIREZ BARRETO, casada con PABLO SHUBERT, tuvieron dos hijos.

1­2­6­3              ­GUADALUPE RAMIREZ BARRETO., casó el 4 de Marzo de 1883 con

RAFAEL BALLADARES SERRANO, hijo de José de la Cruz Valladares Buitrago y Guadalupe Serrano. Tuvieron sólo un hijo. Guadalupe, quien ya viuda y anciana sufrió de trastornos mentales, murió el 23 de Febrero de 1949, en León.

Otros dos hijos, datos proporcionados por Norman Caldera C

.

1­2­6­4 ­SARAH RAMIREZ BARRETO, casada con FERNANDO LARIOS.

1­2­6­5 ­SAMUEL RAMIREZ BARRETO, casado con MARÍA DE JESÚS SARRIA.

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1­2­4

­LOS HIJOS DE DESIDERIO BARRETO SANCHEZ CON SUS DOS ESPOSAS: MANUELA HERDOCIA BARRETO Y PASTORA GUERRERO BARRETO, e Isidora Reyes..

LOS BARRETO HERDOCIA:

1­2­4­1 —FRANCISCA BARRETO HERDOCIA, se casa el 27 Diciembre 1882 con el

Lic. AGUSTÍN DUARTE  BARRETO, 1866­1897, sus padrinos de boda fueron Rubén y Simodosea Barreto, hermanos de ella. Tuvieron siete hijos. Don Agustín fue Coronel y Ministro del presidente Roberto Sacasa, redactó el primer Código de Minas de Nicaragua, libro que está en la biblioteca de la Universidad de Harvard.. Fue Director del Instituto Nacional de Occidente, en 1881, cuando se iniciaba su existencia, habiendo sido inaugurado por el Presidente Joaquín  Zavala. El Dr. Mariano Barreto Murillo, en su libro Política, religión y arte, tercer tomo, apunta  del Jurisconsulto Agustín Duarte, que éste a la edad de treinta años, había sido juez, ministro, codificador, magistrado, profesor de

Derecho Civil y medicina legal, autor de obras de jurisprudencia, periodista y escritor.­ Fue Director de El Eco Nacional, periódico editado en León, y le correspondió la primicia de haber publicado de RUBEN DARIO, a su regreso de Chile, su CANTO A LAS GLORIAS DE CHILE, , y EL SALMO, en poemas con los nombres del alfabeto hebreo, escritos en

León, y publicados en entregas, el 14, 15, 16 y 17 de Marzo de 1889. (José Jirón, Investigaciones en torno a Rubén Darío, 1981, León).

.

1­2­4­2 ­MERCEDES BARRETO HERDOCIA, bautizada 31 JULIO 1859, siendo su madrina Dolores Icaza Herdocia. Fue una de las esposas del Dr. TORIBIO ARGUELLO BARRETO, hijo del Dr. Toribio Argüello Argüello (1810­1853) y Francisca Barreto Guerrero de Arcos, casados en 1886, en León. Tuvieron seis hijos

1­2­4­3 ­RUBEN BARRETO HERDOCIA, no fue casado, pero se sabe de seis hijos que tuvo, y llevaron su apellido. (En estudio).

1­2­4­4 ­ MARIA BERNARDA BARRETO HERDOCIA, bautizada 28 Diciembre

1856, habiéndole echado el agua del socorro Pedro Baca, y su padrino fue el Canónigo Rafael Jerez. Muró en la infancia.

1­2­4­5                  ­MIGUEL DE LOS SANTOS BARRETO HERDOCIA, bautizado  19

septiembre 1858, en León (en estudio)

1­2­4­6 ­SIMODOSEA BARRETO HERDOCIA, soltera, aparece como madrina en bautizos y bodas de familiares. Nació en Managua, circa 1855, y murió en Managua el 31 de Agosto de 1913, de 58 años de edad. (RC Managua)

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LOS BARRETO GUERRERO.

­

1­2­4­7 ­Gral. CELIO DE JESUS BARRETO GUERRERO, nació en León 24 Octubre 1875, bautizado el día 14, constando en acta (54 A), que era hijo legítimo de Desiderio Barreto y Pastora Barreto (Aquí no ponen el apellido paterno, que era Guerrero, al ser hija ella de Eduardo Guerrero y Josefa Barreto Icaza).  Fue casado con su sobrina SIMODOSEA DUARTE BARRETO, el 17 de Septiembre de 1899, siendo sus padrinos Desiderio Barreto (hermano de él) y Esther Jerez. Tuvieron una hija, FRANCISCA, que murió párvula.

Por considerarlo de interés histórico, reproducimos fragmentos de artículo que escribió

ante su muerte, el Dr. Mariano Barreto Murillo, tomándolo de su libro Política, Religión y Arte, tomo 1ro., y escrito en 1913.

General Celio Barreto Guerrero

“Muy corta su vida, pero de incansable y duro batallar. Amó entrañablemente la libertad, y sintió dentro de su pecho el odio acérrimo a la tiranía.. Encarcelado unas veces, desterrado otras, y perseguido casi siempre, no desmayó en sus propósitos de contribuir, aun a costa de su sangre, a la salvación de su patria.”

Combatió al gobierno de J. Santos Zelaya, estando a la defensa de José Madriz, uno de los gobernantes más limpios que han ocupado el solio presidencial.

Combatiendo al Gral. Durón, que venía de Honduras, se pone al frente de 300 hombres, mal armaos, sin planes de campaña, sin artillería, y se enfrentan a 1500 hombres, armados de cañones, fortificados y dirigidos por un general, experto, que sabía infundir terror en los frentes de batalla.. Se enfrentan, y seis horas después las fuerzas de Durón abandonan sus posiciones.  Al día siguiente, llegan nuevamente tropas invasoras, y siempre, sin aun reponerse, Barreto con sus hombres se les enfrentan, y logran que la acción de guerra termine, y el ejército invasor sale derrotado .después de sangrienta lucha.( Esta fue la famosa defensa de León, en 1912.). Después fue a Chinandega, donde fue más grande, que por su arrojo y su táctica, por haber puesto bajo su salvaguardia la libertad y la vida de sus enemigos vencidos. La lucha pasa, pero las garantías no son restablecidas, y abandona el suelo patrio, para buscar asilo en otras tierras, y ahí, solo, lejos del campo de sus glorias, se despide del mundo, sin odios, sin rencores, lamentando no ver flotar sobre las cumbres de sus montañas, el glorioso pabellón bicolor”.

Muere a los 35 años de edad, siendo exiliado político, en El Salvador, 1913. Tuvo una hija ENRIQUETA BARRETO PASTRAN, hija de Candelaria Pastrán Figueroa, de León, que nació un 6 de Agosto de 1896., casada en Masaya con Francisco Gutiérrez Fonseca.

1­2­4­8 ­Dr. MAXIMILIANO DESIDERIO BARRETO GUERRERO, nació el 23 de

Agosto de 1877, siendo su padrino de bautizo Antonio Bermúdez (54R), fue casado con

MARIA

SANTOS, y tuvieron dos hijos.  Ejerció como abogado y fue

Magistrado de la Corte en Bluefields, donde vivió.

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1­2­4­9 ­FEDERICO ARMANDO BARRETO GUERRERO, nació el 22 de marzo de

1885, en León, y fue bautizado el 5 de abril, siendo su padrino el Vicario Francisco Ortega de Soria, saliendo en acta que es hijo legítimo de Desiderio Barreto y Pastora Barreto (su apellido paterno: Guerrero).Vivió en la Costa Atlántica, fue casado con MARIA C. CENTENO y tuvieron dos hijos.

1­2­4­10         ­CARLOS BARRETO GUERRERO,, casado con ANGELA MEDRANO

MOREIRA, hija de Pablo José Medrano Jarquín y María Félix Moreira Largaespada, habiendo contraído matrimonio, en Managua, el 5 de Diciembre de 1915.. Tuvieron siete hijos

.

1­2­4­11 ­DAGOBERTO ARTURO BARRETO GUERRERO,, nacido 18 Diciembre

1878, bautizado 9 diciembre, padrino Fulgencio Mayorga (80R). Sin más datos.

1­2­4­12 ­GUSTAVO BARRETO (BARRETO) GUERRERO, * c. 1880, murió en Managua a los 52 años. Casado el 27 Julio 1912 con GRACIELA LILLY SALTER DEL CASTILLO, conocida como Graciela Salter Palma, hija de Albert Charles Salter y Aurora del Castillo García, conocida como Aurora Palma. ((Datos de NCC).

1­2­4­13 ­PASTORA BARRETO GUERRERO, nació 15 de julio de 1883, bautizada el día 22. En acta consta que es hija legítima de Desiderio Barreto y de Pastora Guerrero (aquí sí aparece el apellido paterno), y tuvo por madrina a Simodosea Barreto (111R). Fue casada con JOSE ANTONIO BUITRAGO BUIRAGO. Ella falleció el 6 de febrero de 1955, en su casa, frente al Instituto Nacional de Occidente, viuda por muchos años. Su esposo la trató como a una reina, y le hacía todo en la casa, por lo que en su viudez, sufrió mucho, sintiendo que no sabía valerse por si misma. No tuvieron hijos y su heredera fue su sobrina Enriqueta Barreto de Gutiérrez.

BARRETO REYES.

1­2­4­14    ­ROSALIA BARRETO REYES, hija de Desiderio Barreto e ISIDORA

REYES, Fue la segunda esposa del Dr. TORIBIO ARGUELLO BARRETO, hijo del Dr. Toribio Arguello Arguello, 1818­1853, y de Francisca Barreto Guerrero de Arcos. Casaron el 13 de Mayo de 1873, teniendo por padrinos de boda al Lic.  Agustín Duarte y Pastora Barreto (Guerrero) (49 R). Tuvieron ocho hijos. Ella murió en León en 1886, siendo viuda, y en partida de defunción en Alcaldía de León, constan los datos que anteceden. . Toribio, con su primera esposa MERCEDES BARRETO HERDOCIA, tuvo seis hijos, siendo todos de apellidos ARGUELLO BARRETO

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1­2­7

­LOS HIJOS DE BARTOLO BARRETO SANCHEZ Y JOSEFA MACIAS.

1­2­7­1               ­SARA INES BARRETO MACIAS, bautizada 29­3­1853, padrino Simón

Orozco,(8R) casada el 24­10­1874 con DAVID CALLEJAS PRADO, hijo de Juan Callejas, oriundo de Honduras, y de su primera esposa Raimunda Prado, siendo padrinos de boda Pánfilo Lacayo, Ana Guzmán de Lacayo, José Macías y Mercedes Marín. Tuvieron

tres hijos.

1­2­7­2              ­MATILDE BARRETO MACIAS, casada el 10­5­1873 con FEDERICO

MUÑOZ, siendo sus padrinos José Macías y Sara Barreto. Sabemos de la existencia de dos hijos.

1­2­7­3 ­PEDRO FELIPE BARRETO, nacido el 1 de Marzo de 1857, y bautizado el día 3 (p.24)

1­2­7­4     ­ JUAN BARTOLOME BARRETO MACIAS, nació el 20 de Mayo de 1867, y

bautizado el 4 de agosto, siendo su padrino el Dr. Santiago Arguello Barreto I. Fue casado con MARGARITA, sin saber su apellido y si hubo o no, hijos.

1­2­7­5                     .­ALBERTO BARRETO MACIAS casado el 9­11­1888 con JUANA

HERNANDEZ, siendo testigos Yanuario Ramírez y Mercedes Bermúdez (23R). Tuvieron

2 hijos.

1.2.7.6 ­MARIA JOSEFA AVELINA BARRETO MACIAS, nació el 10­11­1869, bautizándola el día 12, y sus padrinos fueron Ramón Sarria y Feliciana Sacasa. (2 A) Casada con MANUEL OCAMPO. Sin más datos.

1­2­7­7 ­Cnel. LEOPOLDO BARRETO MACIAS, Su bautizo se efectuó en Catedral de León, el 13 de Febrero de 1872 (9 A)­ (Hay quienes han confundido su nombre, llamándole Leonardo).  Escribió de él, Mariano Barreto M.: ¨ Luchó como un bravo al lado de Antonio Maceo, en la guerra de Cuba, y obtuvo después de sangrientas batallas, el despacho de Coronel de los Ejércitos Libertarios, conservando, como trofeo, no parte del botín de guerra, sino dos balas incrustadas en su cuerpo, y dos gruesas y rugosas cicatrices ¨. (tercer tomo, Política, religión y arte ,p.144) Casado con ANA PARAJON, hija de Juan Celestino Roa Reyes, y Mercedes Parajón Balladares, tuvieron seis hijos. Antes de matrimonio, el Coronel tuvo una hija en Cuba, Elena Barreto.

Por datos recopilados por Francisco Gutiérrez Barreto, sabemos que se llevó a su esposa a Cuba, y allá nació su hija Anita, quien vivió en California. El Coronel regresó a Nicaragua, cerca de 1914, y se estableció en Chinandega. Recibió de parte de Cuba, pensión vitalicia, como veterano de guerra. Murió en Managua, el 21 de Abril de 1939.

1.2.7.8 ­JUAN FRANCISCO ALFONSO BARRETO MACIAS, bautizado en León el

19­3­1877 (17 A). No hay más datos.

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1­2­10

­LOS HIJOS DE PETRONA BARRETO SANCHEZ Y JOSE MARIA LANZAS BARRETO.

1.2.10­1              ­GERMAN LANZAS BARRETO. Casado con AURORA ARGUELLO

BARRETO, hija de Toribio Arguello Arguello y Francisca Barreto Guerrero, el 10­5­1873, siendo sus padrinos Toribio y Magdalena Arguello (49 A), y tuvieron ocho hijos.

1­2­10­2 ­MERCEDES LANZAS BARRETO, fue la primera esposa de JUAN BAUTISTA PALLAIS BERMUDEZ, tuvieron dos hijas, habiendo fallecido ella a los 23 años, el  25­2­1872 (17 A).

1­2­10­3            ­DOLORES VICTORIA LANZAS BARRETO, bautizada en León, 24­2­

1852, padrinos Antonio Cervantes y Gertrudys Barreto (Sobalvarro) (107R), y se casó con el viudo de su hermana Mercedes, JUAN BAUTISTA PALLAIS BERMUDEZ, y

procrearon diez hijos.

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1­3

­NIETOS DE MARIA FRANCISCA BARRETO GUERRERO Y TORIBIO ARGUELLO ARGUELLO.

1­3­1

­HIJOS DE SANTIAGO ARGUELLO BARRETO Y CARMEN BARRETO SOBALVARRO.

Apuntados antes, en el listado de los hijos de CARMEN BARRETO. Fueron siete varones. *****************

1­3­2

.­HIJOS DE JOSE DE JESUS ARGUELLO BARRETO Y DE MARIA

DE JESUS PEÑALBA AVILES.

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1­3­2­1                ­EMILIO ARGUELLO PEÑALBA, casado con MARIA MERCEDES

AGUIRRE MUÑOZ, dos hijos

.

1­3­2­2 ­JOSE MARIA ARGUELLO PEÑALBA, nació el 4­5­1871, y bautizado el 4­

6­1871,     padrino    Fernando    Icaza     (32R),    casado     con    MARIA    CERVANTES

MONTALVAN, 1872­1939, hija de Luis Ramón Cervantes Cervantes y Beatriz Montalván

Zapata y tuvieron doce hijos.  José María falleció en León el 15­2­1927 (173R)

1­3­2­3        ­MANUEL ARGUELLO PEÑALBA, casado con DOLORES GONZALEZ

VANEGAS, tres hijos.

1­3­2­4             ­ESMERALDA ARGUELLO PEÑALBA,, f. 24­11­1929 en León (p.183)

casada con el Dr. BENJAMIN ARGUELLO PRADO, dos hijas.

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1­3­3

­HIJOS DE AURORA ARGUELLO BARRETO Y GERMAN LANZAS BARRETO

1­3­3­1 ­JOSE MARIA LANZAS ARGUELO.

1­3­3­2 ­BENJAMIN LANZAS ARGUELLO, casado con: 1.­ GRACIELA MEZA SALORIO, y 2.­ GELSOMINA VILLAVICENCIO. Del primer matrimonio, cinco hijos y del segundo, cuatro hijos.

1­3­3­3 ­TORIBIO LANZAS ARGUELLO.

1­3­3­4    ­MERCEDES LANZAS ARGUELLO.

1­3­3­5    ­AURORA LANZAS ARGUELLO.

1­3­3­6 . ­PAZ LANZAS ARGUELLO, casada ABELARDO ARGUELLO BARRETO, tuvieron siete hijos.

1­3­3­7    ­PETRONA LANZAS ARGUELLO.

1­3­3­8 ­MACARIO LANZAS ARGUELLO, nacido 1­7­1878. Padrinos: Oracio,

Concepción Francisco y Rafael Balladares, y madrinas:  Ortenza Rivas, Rafaela y Filomena

Bermúdez. (71 A), casado con MANUELA BALLADARES ARGUELLO, ocho hijos.

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1­3­4

­HIJOS DE TORIBIO ARGUELLO BARRETO, CON SUS DOS

ESPOSAS, ROSALIA BARRETO REYES Y MERCEDES BARRETO

HERDOCIA.

Los siete hijos con ROSALIA, se apuntaron antes, en descendencia de Pedro Barreto, y aquí sólo pondremos sus nombres:1­ PEDRO JOAQUIN, 2­ TORIBIO Jr., 3­ ALEJANDRO, 4­ CARMELA, 5­ ISOLINA, 6­ ROBERTO, 7 RAMON, Y 8

ALEJANDRO II.

.­HIJOS CON MERCEDES BARRETO HERDOCIA.

1­3­4­9 ­MAGDALENA ARGUELLO BARRETO.

1­3­4­10 ­NEBARDO ARGUELLO BARRETO, casado dos veces: 1.­ con SOLEDAD

SAMPSON MADRIZ, hija de Dudley Farrington Sampson y de una indígena, Josefana Madriz Rivas, tuvieron cuatro hijos, y 2.­ con MERCEDES RAMÍREZ, fallecida 7­2­ 1982. Nebardo muere el 16 enero de 1968.

1­3­4­11      ­FILIBERTO     ARGUELLO     BARRETO,     casado      con      ERCILIA

SOBALVARRO MUÑOZ, hija de Salvador Sobalvarro Barreto y Eulalia Muñoz, tres

hijos.

1­3­4­12 ­ADRIAN ARGUELLO BARRETO, * 1892, casado con ELOISA VARGAS ALTAMIRANO, tres hijos.

1­3­4­13             ­LEONIDAS ARGUELLO BARRETO, casado con JUANA OROZCO.

Cinco hijos.

1­3­4­14 ­MARIA CRISTINA ARGUELLO BARRETO, 1880­1928, casada con su primo hermano Dr. RODOLFO ARGUELLO ESCOBAR, 1874­1935, médico y

Cirujano, fue nombrado por Zelaya Secretario de la Legación en Honduras ante el Gobierno

del General Manuel Bonilla, renunció, lo que le valió el destierro. Siete hijos.

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1­3­5

­HIJOS DE NARCISO ARGUELLO BARRETO e INESILIA ESCOBAR CORONEL.

1­3­5­1 ­SOLON ARGUELLO ESCOBAR, 1879­1913, poeta, educador y político, amigo personal de Rubén Darío, casó con ROSALPINA REYES, dos hijos.

Su nombre está inscrito en el Monumento a los Héroes de la Revolución Mejicana. Partidario de Francisco I. Maduro, fue fusilado por las tropas de Victoriano Huerta, en Méjico, el 29 de Agosto de 1913. De él se recuerda, con orgullo leonés, que no pestañeó siquiera en presencia de la muerte, se abrió la camisa, y sin palideces ni estremecimientos, le dijo a sus ejecutores: ªAcercadme el reflector: quiero que todos veáis este pecho que tantas veces combatió por la libertad¨. (Del libro LEON DE NICARAGUA, de Jorge Eduardo Arellano, pág. 290.).

1­3­5­2 ­RODOLFO ARGUELLO ESCOBAR, nació en León, 14 de enero de1874, y falleció es esa misma ciudad, el 14 de Enero de 1935, médico y escritor distinguido, de grandes merecimientos, catedrático universitario, casado con su prima MARÍA CRISTINA ARGUELLO BARRETO, siete hijos.

1­3­5­3                    ­NARCISO ARGUELLO ESCOBAR, casado con SIMONA AREAS

GARRIDO, y después con ROSA RUIZ. Hijos Arguello Areas, fueron siete, y los Arguello Ruiz, ocho.

1­3­5­4      ­LUIS ARGUELLO ESCOBAR

1.3.5.5          ­HERNAN ARGUELLO ESCOBAR,, casado con ISOLINA ARGUELLO

BARRETO, tres hijos.

1­3­5­6 ­VIRGILIO ARGUELLO ESCOBAR,, casado con ROSA BARRIOS, tres hijos..

Don Narciso, fuera de matrimonio tuvo otros hijos, con Nicolasa González y con Carmen García, todos con su apellido: ANIBAL, FRANCISCO, ARTURO casado con Agustina

Gale (cuatro hijos), ERNESTO, AQUILES, MARIA (soltera), éstos Arguello González, y

MELIDA Arguello García, esposa del Capitán Salomón Prío Largaespada, tres hijos.

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1­4

­NIETOS DE DOLORES BARRETO GUERRERO Y PEDROARGUELLO ARGUELLO

1­4­1

­HIJA DE ROMULO ARGUELLO BARRETO :

1­4­1­1 ­ISABEL ARGUELLO, casada con JUAN NARVÁEZ, dos hijos.

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1­4­2

.­HIJO DE MIGUEL HONORIO ARGUELLO BARRETO Y LUCIA GUERRERO NARVAEZ.

1­4­2­1 ­PEDRO ANTONIO ARGUELLO GUERRERO, nacido el 5 Junio 1870, bautizado el día 12, padrino Pedro Arguello Arguello. Casado con CARLOTA AVILEZ ESCOBAR, hija de Filiberto Avilés Briceño y Carlota Escobar, de Granada, siete hijos. Murió en Junio de 1919 (p.114)

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1­4­3

.­HIJOS DE MATILDE ARGUELLO BARRETO Y PASTOR

PEÑALBA AVILES.

1­4­3­1 ­DOLORES PEÑALBA ARGUELLO, casada con el DR. SANTIAGO ARGUELLO BARRETO II, 1872­1940, seis hijos.

1­4­3­2 ­ADELA PEÑALBA AVILES, casada con el DR. LEONARDO ARGUELLO BARRETO 1875­1947 , Presidente de Nicaragua, ocho hijos.

1­4­3­3 . ­CONCEPCION PEÑALBA AVILES, casada con el DR. HABRAHAM ARGUELLO BARRETO, cuatro hijos.

1­4­3­4 ­JUSTO PARTOR PEÑALBA ARGUELLO, casado el 10 de Junio de 1900, con ESMERALDA MARTÍNEZ ARGUELLO, siendo sus padrinos, el Dr. Mariano

Barreto M. y su esposa Evarista Portocarrero (18 A) . Cinco hijos. *******************

1­4­4

.­HIJOS DE LUCAS BELISARIO ARGUELLO BARRETO Y ROSA GLENTON GUERRERO.

1­4­4­1 ­PEDRO ARGUELLO GLENTON.

1­4­4­2      ­MATILDE     ARGUELLO     GLENTON,     casada     con      HABRAHAM

SALMERÓN, dos hijos

1­4­4­3     ­HONORIO ARGUELLO GLENTON, 1887­1956, médico, casado con

BLANCA BARRA, 1895­1975 española, (vivieron un tiempo en Chichigalpa,) , cuatro

hijos.

1­4­4­4 ­LUCAS ARGUELLO GLENTON, casado con MARGARITA MEZA, tres hijos.

1­4­4­5 ­ ASDRUBAL ARGUELLO GLENTON.

1­4­4­6              ­DAVID ARGUELLO GLENTON, casado con María LUISA ARGUELLO

AVILEZ.

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1­5

.­NIETOS DE MARIA DE LOS A. BARRETO GUERRERO YGORDIANO HERDOCIA PASTORA

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1­5­1

.­HIJOS DE MANUELA DE JESUS HERDOCIA BARRETO Y DE JUSTO ABAUNZA MUÑÓZ, Y DESIDERIO BARRETO SANCHEZ

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1­5­1­1 ­MERCEDES ABAUNZA HERDOCIA, 1836­1846

.

1­5­1­2 ­MANUEL FRANCISCO ABAUNZA HERDOCIA, nacido el 19 de Julio de.

1851, en León (79R) Murió párvulo…

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1­5­1­3                 ­FRANCISCA BARRETO HERDOCIA, casada con el Lic. AGUSTÍN

DUARTE, en Diciembre de 1882, siete hijos.

1­5­1­4 ­MERCEDES BARRETO HERDOCIA, bautizada  31 Julio 1859, siendo su madrina  Dolores Icaza Herdocia, en León, fue segunda esposa del Dr. TORIBIO ARGUELLO BARRETO, su primo, casados el año 1886, tuvieron seis hijos.

1­5­1­5 ­RUBEN BARRETO HERDOCIA ,soltero, tuvo varios hijos. (En estudio).

1­5­1­6                  ­MIGUEL DE LOS SANTOS BARRETO HERDOCIA., bautizado 19

Septiembre 1858.

1­5­1­7        ­ MARIA BERNARDA  BARRETO HERDOCIA, bautizada 28­12­1856, su

padrino fue el Canónigo Rafael Jerez. Murió en la infancia.

1­5­1­8             ­SIMODOSEA BARRETO HERDOCIA, soltera. Nació en Managua, circa

1855 y murió en Managua 31 Agosto 1913, de 58 años (R.C Managua) **************************

1­5­2

­HIJOS DE MARIANA HERDOCIA BARRETO Y PEDRO NOLASCO ICAZA PADILLA.

Nota: Cinco hijos murieron niñitos, y adultos fueron dos varones y tres mujeres.

1­5­2­1 ­DOLORES DE LA ENCARNACION ICAZA HERDOCIA, nacida en 1839,

en León, soltera.

1­5­2­2 ­NICASIO NICANOR GORDIANO ICAZA HERDOCIA, nacido el 5 Junio

1840, murió infante.

1­5­2­3 ­JUAN JOSE NICOLAS ICAZA HERDOCIA, nacido 17 Dic. 1841. Fue casado con MARIA ISABEL BALLADARES ICAZA, el 13 Mayo 1888, hija de Jacinto

Balladares Sarria y Guadalupe Icaza Padilla. Sabemos de dos hijos.

1­5­2­4 ­MARIA DE LOS ANGELES OCTAVIANA ICAZA HERDOCIA, n. 23 Abril 1843, en León, fue casada el año 1861 con FELIX PEDRO GURDIAN PRADO, hijo de Emeregildo Anastasio Gurdián Garvels y Máxima Prado Méndez, tuvieron nueve hijos, todos casados y con extensa descendencia. Doña OCTAVIANA, falleció en  León el 2 de Junio de 1920.

1­5­2­5 ­JOAQUINA DEL CARMEN ICAZA HERDOCIA,nació el 19 Agosto 1884, murió infante.

1­5­2­6 ­PEDRO NOLASCO ICAZA HERDOCIA, nacido 28 Dic. 1848, murió infante.

1­5­2­7 ­JOSE BENITO ICAZA HERDOCIA, nacido 17 Junio 1850, en León, soltero ***************************

1­5­3

.­HIJOS DE JOSE ROMUALDO HERDOCIA BARRETO Y SUS

ESPOSAS: MARIA DEL PILAR Y GREGORIA BACA LACAYO..

Hijos de María del Pilar­

1­5­3­1 ­JOSE ALBERTO HERDOCIA BACA, nació 28 Feb. 1847, EN León. Casó con FRANCISCA LACAYO AGÜERO 1857­, hija de José Pánfilo de la Cruz Lacayo y

María Josefa Arguello Agüero. Falleció el 20 de Octubre de 1921. Seis hijos.

1­5­3­2       ­JOSE ROMUALDO DAMIAN GORDIANO HERDOCIA BACA, nació 27

Septiembre 1848, en León, y murió 5 Junio 1922. Casó con NATALIA TERÁN AGÜERO, el 18 Mzo. 1877, hija de Eduardo Terán Balladares y Vicenta Agüero

Balladares. Fue conocido como Gordiano Herdocia. Ocho hijos

.

1­5­3­3         ­MARIA ANA DE LA ASCENCIÓN HERDOCIO BACA, nacida 21 Mayo

1850, León,.

1­5­3­4         ­CARLOS JOSÉ DE JESÚS HERDOCIA BACA, nació 4 N0v. 1851, León,

Nic

.

1­5­3­5 ­JOSE HILARIO HERDOCIA BACA, nació 5 Mayo 1855, León, Nic.

1­5­3­6 ­FRANCISCO RODOLFO HERDOCIA BACA, nació 16 Dic. 1856, León,

Nic., casado con TRÁNSITO SACASA SACASA, n. 15 Nov. 1856, hija de Roberto

Sacasa Sarria y Angela Sacasa Cuadra. Tuvieron once hijos

.

Hijos de Gregoria:

1­5­3­7 .­JOSE CARLOS HERDOCIA BACA, casado con FELICIA ADAM STEIH, el 19 Agosto 1892, nació en Georgtown en 1871, hija de Paul Adam y Bertha Stein. Diez hijos.

1­5­3­8 ­JOAQUINA HERDOCIA BACA, casó con DAVID LACAYO ARGUELLO, nacido en 1853, hijo de José Pánfilo de la Cruz Lacayo Agüero y María Josefa Argüello Agüero., de Granada, Nicaragua.­ Dos hijos.

1­5­3­9 ­PILAR HERDOCIA BACA, bautizada 18 Septiembre 1864 en León, casada con VENANCIO MONTALVÁN GODOY, quien nació en El Viejo, Chinandega, hijo de Venancio Montalván Herrera y Juana Godoy Terán. Siete hijos.

1­5­3­10 ­JOSEFINA HERDOCIA BACA, casada con PEDRO BACA HERDOCIA, hijo de Pedro Baca Lacayo y Ramona Herdocia Barreto. Una hija.

1­5­3­11 ­MERCEDES HERDOCIA BACA.

José Romualdo tuvo una hija con Dorotea Reyes.

1­5­3­12 MARIA AURELIA HERDOCIA REYES, nacida 5 Junio 1844, en Villanueva, depto. de Chinandega, casó en León 11 de Marzo de 1876, con JOSÉ CÁSTULO GURDIÁN SEVILLA, nacido cerca de 1852, en Teustepe, Depto. Boaco, murió 7 de Junio de 1946, a los 96 años, en León, hijo de Luis Gurdián Prado y Simona Sevilla. María

Aurelia murió 1 de agosto de 1881, en León y tuvieron tres hijos.

Don Cástulo tuvo una segunda esposa María de la Encarnación Dowson Altamirano, y tuvieron 9 hijos.

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1­5­5

­HIJO DE JOSE GUADALUPE HERDOCIA BARRETO Y FRANCISCA MAYORGA.

1­5­5­1 ­JOSE IGNACIO GORDIANO HERDOCIA MAYORGA, nació 1 Feb. 1832, en León, Nicaragua., habiendo sido su padrino el Pbro. José Hilario Herdocia. ***********************

1­5­6

­HIJO DE RAMONA HERDOCIA BARRETO Y PEDRO BACA LACAYO

1­5­6­1 ­PEDRO BACA HERDOCIA.. Casó con JOSEFINA HERDOCIA BACA, hija de José Romualdo Herdocia Barreto y Gregoria Baca Lacayo.

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1­6

.­NIETOS DE TOMASA BARRETO GUERRERO Y DEJOSE MARIA LANZAS ENRIQUEZ

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1­6­1

.­HIJOS DE JOSE MARIA LANZAS BARRETO Y PETRONA BARRETO SANCHEZ.

1­6­1­1                     ­GERMAN LANZAS BARRETO,casado el 10 de Mayo de 1873 con

AURORA ARGUELLO BARRETO, hija de Toribio Arguello y Francisca Barreto.

Padrinos de boda Toribio y Magdalena Arguello (49 A), ocho hijos.

1­6­1­2       ­ MERCEDES LANZAS BARRETO , primera esposa de JUAN BAUTISTA

PALLAIS BERMUDEZ, murió de 23 años el 25­2­1872 (19 A), y tuvieron dos hijas

.

1­6­1­3 ­DOLORES VICTORIA LANZAS BARRETO, bautizada 24­2­1852 (107R), fue segunda esposa de JUAN BAUTISTA PALLAIS BERMÚDEZ, viudo de su hermana Mercedes. Tuvieron diez hijos.

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1­6­4

.­HIJOS DE MACARIO LANZAS BARRETO Y MANUELA VALLADARES BARRETO.

1­6­4­1 ­ENRIQUE GUSTAVO LANZAS VALLADARES, * 15­7­1893, fallecido 18­

11­ 1964, fue casado con MARIA ALBERTINA DE LAS MERCEDES BALLADARES

TERAN, nacida 8 Mayo 1892, fallecida 28 10 1950, hija de Bernabé Balladares Icaza, 1842­1908, y su segunda esposa Virginia Terán Agüero. Varios hijos.

Enrique Gustavo Lanzas Valladares y María Albertina Valladares Terán.

1­6­4­2 ­HORACIO LANZAS VALLADARES.. casó con ISABEL TERAN GURDIÁN, nacida después de 1890, y fallecida el 20 de Nov. De 1959, en León., hija de José del Carmen Terán y Pastora Gurdián Icaza.

1­6­4­3 ­ANGELA LANZAS VALLADARES,nacida en León, 5 agosto 1900, fallecida 5 feb. 1985, en Miami, Fla., casada con CARLOS JOSE MOLIERI ICAZA, 1895­1987, hijo de Francisco Javier Molieri Rago (nacido en Viggiano, Italia en 1859) y de Delfina Icaza Fitoria, 1855­1946. Dos hijos.

1­6­4­4 ­CARLOS LANZAS VALLADARES, médico, profesor universitario, y en el Instituto Nacional de Occidente, casado con ROSA AMELIA SALORIO BALTODANO, hija de  Fernando Salorio y Felipa de las Mercedes Baltodano Parrales, de Diriamba.. Un hijo.

1­6­4­5 ­MEDARDO LANZAS VALLADARES,

1­6­4­6­ ­SAMUEL LANZAS VALLADARES

1­6­4­7 ­JOSEFA LANZAS VALLADARES.

­­­­­­­­­­­­­­­­­­

scastellonb@hotmail.com

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