Anticomunismo, anticomunismo feroz del imperialismo contra movimientos sociales populares

Anticomunismo, anticomunismo feroz del imperialismo contra movimientos sociales populares

Pablo Emilio Barreto P.

El anticomunismo, antisocialismo, anti movimientos sociales progresistas, antiregímenes de izquierda progresista, es la ideología militante del imperialismo (yanquis, ingleses y franceses genocidas y saqueadores de recursos naturales ajenos, por ejemplo), que expresa los intereses del capital monopolista en su lucha contra las fuerzas del socialismo, en contra de la democracia y el progreso popular, en contra de movimientos sociales progresistas, para lo cual el imperialismo cuenta con ideólogos y progragandistas especializados en manipulación y contratados de forma permanente.

El anticomunismo es la principal arma ideológica del imperialismo para la fabricación de calumnias y tergiversaciones en contra de los regímenes socialistas y progresistas; es un instrumento para el falseamiento de la política y objetivos de los partidos socialistas y obreros, de los movimientos sociales progresistas y contra la doctrina científica del marxismo-leninismo.

Se unen actualmente en el anticomunismo  todos los enemigos del progreso social: las oligarquías financieras e industriales de armamentos para fabricar guerras de agresión; se unen en el anticomunismo los círculos militares más reaccionarios y brutales, los países capitalistas-imperialistas-neocolonialistas, los terratenientes, los empresarios comerciantes especuladores, los neofascistas con espíritu hitleriano, los racistas, todos los peones ideológicos y políticos de la reacción imperialista.

El anticomunismo  ha sido y es un arma ideológica de las fuerzas imperialistas y reaccionarias en su lucha contra partidos revolucionarios, partidos obreros, contra partidos socialistas, e inclusive, contra movimientos democráticos progresistas y contra las libertades democráticas.

El anticomunismo como reacción de la burguesía y de la aristocracia feudal ante la ideología de la clase creada por el proletariado, surgió ya antes de poder formarse la teoría científica del socialismo, de la Revolución Proletaria, de la Revolución Popular de Liberación Nacional.

A mediados del siglo antepasado (siglo 19), cuando Carlos Marx y Federico Engels escribieron el Manifiesto del Partido Comunista, el socialismo ya era acosado por el Papa de Roma y por el zar ruso, por radicales franceses y los polizontes alemanes, en Europa, la Europa feudal y la Europa colonialista.

Ulteriormente, con el incremento revolucionario del movimiento obrero, proletario e intelectual progresista, y la difusión del socialismo científico, aunmentó el peso específico del anticomunismo en la ideología burguesa.

Por último, con la formación del sistema socialista (China, Corea del Norte, Cuba Vietnam…), con el incremento  de la autoridad y de la influencia del socialismo y de las ideas socialistas y revolucionarias en todo el mundo, el anticomunismo se ha transformado en la base ideológica de la reacción capitalista-imperialista saqueadora y genocida.

El anticomunismo se ha convertido en la ideología oficial de los Estados imperialistas, léase Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Canadá, Alemania, Italia ¿y Japón también? Hoy se manifiesta el anticomunismo  en las acciones políticas de la reacción imperialista, en sus esfuerzos económicos, en su amplia organización de la lucha ideológica mediante los medios informativos monopólicos privados y también estales como es el caso de la llamada BBC de Londres, cuyos periodistas, ideológos y propagandistas usan ese medio de comunicación para intimidir, difamar, desacreditar y amenazar a movimientos progresistas y opuestos al neocolonialismo que practica malvadamente todavía el imperio (reinado asqueroso del imperialismo) llamado Reino Unido, aliado sometido a los dictados del gobierno criminal genocida de Estados Unidos.

Con ayuda del anticomunismo se caldea el chovinismo, se justifica la militarización de la economía y la carrera armamentista, se ensalzan  las alianzas militares (como en la OTAN, amenaza militar mortal para toda Europa, Asia y África), “se demuestra” la necesidad de las bases militares yanquis, inglesas y francesas en territorios ajenos y muy lejanos a estos países imperialistas neocolonialistas genocidas y saqueadores de recursos naturales ajenos, y por último, so pretexto de “defensa contra el comunismo”, estos países imperialistas agresores avasallan a los países más débiles económicamente.

El rasgo determinante del anticomunismo es la tendencia, el afán planificado por ideólogos perversos del capitalismo-imperialismo, a desacreditar la teoría científica del desarrollo social, el marxismo-leninismo.

En este afán planificado bandidescamente, los propagandistas e ideólogos del anticomunismo, frecuentemente y sin escrúpulos, de forma francamente perversa, recogen todo lo que piensan puede utilizarse en su lucha contra el socialismo, contra movimientos progresistas y revolucionarios en los propios países imperialistas y en general en todos los países capitalistas en nuestra Madre Tierra.

Intentan “demostrar” que el marxismo-leninismo “ha envejecido” y que sus conclusiones sobre las perspectivas del desarrollo del capitalismo no corresponden a la realidad, ya que, según ellos, el capitalismo “se ha transformado en una nueva sociedad, ¿¿sociedad nueva??

Estos ideólogos anticomunistas repiten la cantinela del “capitalismo democrático renovado”, de la “sociedad de bienestar general”, exponen “teorías de la clase media”, de la “revolución de los ejecutivos”, y otras, cuyo sentido consiste en disimular , ocultar, camuflar, los antagonismos sociales del capitalismo contemporáneo.

Por ejemplo, en Estados Unidos, los ideólogos del anticomunismo, les hacen creer a todos los ciudadanos: “Todos somos clase media”, ¿¿”clase media??, ¿¿son de clase media los casi 50 millones de pobres, en pobreza extrema, durmiendo bajo puentes, en aceras en California y en túneles, por ejemplo??  Estos ideólogos, hombres y mujeres bien entrenados por la oligarquía criminal genocida, el FBI y la Agencia Central de Inteligencia (CIA), revisan cuidadosamente los textos escolares, con el fin de que toda la enseñanza primaria, secundaria y universitaria esté dirigida, controlada, planificada, para que todos los ciudadanos se traguen las falsedades que imponen los imperialistas,  inclusive a su propia gente, sí, a lo interno de Estados Unidos.

Los ataques frontales de estos ideólogos del anticomunismo, desde ubicaciones de poder imperialistas, en despachos ovales, del FBI o de la CIA, se sustituyen cada vez con mayor frecuencia  por profundo diversionismo ideológico, destinado a desarmar ideológicamente a las fuerzas del socialismo, de los movimientos sociales progresistas, o partidos de izquierda y gobiernos progresistas, y de ese modo socavar su capacidad de resistencia a la ideología burguesa explotadora y malvada.

Esta táctica desalmada ha hallado su expresión en las teorías de la “convergencia”, de la “sociedad industrial y posindustrial única”, según las cuales el socialismo y el capitalismo sólo son distintos caminos hacia un mismo tipo de sociedad, en el cual desembocan ambos. ¿Habrase visto tal cinismo?

El socialismo simplemente sustituye al capitalismo. El socialismo es un modo de producción social, que pertenece a toda la sociedad, a todo el pueblo, y de ese modo hasta se acaba la lucha de clases. En cambio, el capitalismo, el capitalista solito él o en grupos muy reducidos, ínfimos en relación a toda la población de un país capitalista, están convertidos en los dueños privados de los medios de producción y de la tierra y se apropian de lo que producen obreros, campesinos, proletarios en general, o sencillamente, agarran para sus bolsillos y sus bancos privados toda la plusvalía de un producto fabricado por un obrero.

En el anticomunismo que se inculca a las masas populares, el papel principal no lo desempeña la teoría, sino más bien los clichés propagandísticos destinados a desacreditar los postulados fundamentales de la doctrina marxista-leninista, la práctica socialista y revolucionaria progresista.

Estos clichés anticomunistas se elaboran teniendo en cuenta al consumidor: intelectual progresista, obreros, campesinos asalariados, proletarios en general y pequeños burgueses. Sin embargo, con toda la diversidad de enfoques y direcciones, la base de todas las elucubraciones anticomunistas de los ideólogos burgueses, son, en primer lugar, la patraña del “imperialismo comunista”  (antes era la Unión Soviética, ahora son China, Vietnam, Cuba, Corea del Norte), de la “agresividad” del socialismo o comunismo, de que el socialismo o comunismo se ha planteado la tarea (¿¿?? de “conquistar todo el mundo”.

En segundo lugar la afirmación calumniosa de que “el credo de los socialistas es la violencia”,  de que estos socialistas “son enemigos jurados de la democracia” (¿¿??), de que no quieren ni pueden asegurar el bienestar, la dignidad humana y la libertad de las personas en los países donde llegan al poder;  en tercer lugar, estos ideólogos burgueses, propagandistas del imperialismo genocida, ejecutan toda clase de invenciones con respecto al ateísmo de los revolucionarios progresistas, de los socialistas y comunistas, de absurdas habladurías sobre las “persecuciones” de los  creyentes en los países con gobiernos progresistas, revolucionarios y socialistas, todo lo cual tiene como finalidad disponer voluntades en contra de socialistas, obreros y trabajadores en general.

El anticomunismo contemporáneo puede ser tosco, grosero , vulgar y “liberal”. Se vale descaradamente de la ignorancia y los prejuicios de las masas, utilizando para sus fines la incultura política, el racismo, el chovinismo y el fanatismo religioso. El anticomunismo disfraza  su esencia reaccionaria bajo la máscara de la ciencia y centra sus esfuerzos  tanto en “rebatir”  el marxismo-leninismo como en extirparle su contenido revolucionario.

El anticomunismo procura especular con sentimientos y esperanzas de los pueblos como la aspiración a la independencia nacional, a la democracia, a la libertad de conciencia, etc. El método fundamental del anticomunismo es la falsificación de la teoría marxista-leninista, el aprovechar para la propaganda tanto las dificultades objetivas  de instauración del nuevo sistema, los problemas no resueltos de la teoría y de la práctica de la construcción  socialista, como los errores de los partidos revolucionarios y socialistas.

El anticomunismo es una ideología extremadamente reaccionaria y profundamente ajena a los intereses de los trabajadores, tanto por su contenido como por el método que usan los propagandistas ideólogos burgueses. Bajo su influencia, no obstante, se hallan  masas (obreros, campesinos asalariados e intelectuales) considerables , sobre todo en los países imperialistas, donde a la propaganda de las ideas del anticomunismo se difunden en todos los medios de información social, privados, al servicio del imperialismo genocida.

Una de las variedades del anticomunismo fue el antisovietismo de la Unión Soviética, al que los ideólogos burgueses concedían importancia cada vez mayor. Esto comportamiento refleja debilitamiento en las posiciones ideológicas del imperialismo, de la propaganda anticomunista, porque poco a poco se va desenmascarando ella solita.

El anticomunismo ha tenido también como finalidad sembrar discordias en las filas del movimiento revolucionario y socialista internacional y, por supuesto, debilitar el sistema socialista en países como China, Cuba, Vietnam, Corea del Norte…

La lucha contra el anticomunismo requiere  de revolucionarios, socialistas y comunistas, una  táctica claramente elaborada, señalando mediante ella la diferencia entre el anticomunismo organizado, que se halla o encuentra al servicio total del imperialismo genocida, y con esa táctica señalar los prejuicios de las personas arrastradas o inducidas a asumir posiciones contrarias a la lucha contra el imperialismo, en contra de las oligarquías reaccionarias y sus mercenarios.

Con respecto a esto último, los revolucionarios, socialistas y comunistas llevan a cabo un amplio trabajo de esclarecimiento, procurando  lograr la unidad de acción en la lucha por la Paz y contra la omnipotencia de los monopolios empresariales imperialistas genocidas.

Esta unidad también es necesaria y posible porque la lucha contra el anticomunismo no es sólo cuestión de revolucionarios, socialistas y comunistas, sino de trabajadores en general y en particular de intelectuales progresistas.

A esta lucha se suman todos los que honrada y consecuentemente defienden la democracia, la libertad nacional y la Paz. La crítica de la ideología del anticomunismo no sólo presupone desenmascarar  las diferentes concepciones burguesas, sino también desarrollar amplia y creadoramente la teoría marxista-leninista, elaborar en profundidad los problemas planteados por la construcción de la Revolución Popular y del socialismo, y por todo el desarrollo social contemporáneo.

Fuentes documentales: Diccionario del Comunismo Científico, Breve Diccionario Político, Diccionario de Filosofía, Obras Escogidas de Marx, Engels y Lenin, todas de Editorial Progreso, Moscú; la “Decadencia de Estados Unidos, de la crisis de 1979 a la megacrisis del 2009, escrito por Fabio Nigra  y Pablo Pozzi, y conocimientos teóricos personales sobre el tema del anticomunismo.

 

 

 

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Lucha ideológica revolucionaria, lucha ideológica ideológica furibunda entre el capitalismo y movimientos sociales progresistas

Lucha ideológica, Lucha ideológica revolucionaria

Pablo Emilio Barreto Pérez

La lucha ideológica es una de las formas de la contienda entre la clase obrera y la burguesía, entre el socialismo y el capitalismo. La difusión de los conocimientos científicos sobre el desarrollo de la sociedad, el desenmascaramiento de la naturaleza explotadora del capitalismo, la demostración de su condenación histórica a desaparecer, el descubrimiento de la misión histórica  de la clase obrera, el afianzamiento de su ideología revolucionaria, la concepción marxista-leninista del mundo  como el logro superior de las ciencias sociales, constituyen  la esencia  de la lucha ideológica que sostienen en el mundo entero las fuerzas progresistas y revolucionarias.

En el mundo contemporáneo, una forma de la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado. En la sociedad dividida en clases hostiles, la clase obrera, campesinos asalariados, intelectuales progresistas y proletarios en general, pertrechados con la teoría marxista-leninista, sostienen una lucha contra toda manifestación de la ideología burguesa, cuyos agentes publicitarios o propagandistas directos de la burguesía, utilizan todo tipo de argumentaciones truculentas para engañar a los explotados.

En el seno de la clase obrera, la lucha ideológica se manifiesta como brega (pendencia, pelea) entre el marxismo-leninismo, por una parte, y sus deformaciones de derecha  y de “izquierda” –dogmatismo, revisionismo, diversionismo ideológico–, por la otra.

En el ámbito internacional, la lucha ideológica es una forma de lucha de clases entre el capitalismo y el socialismo. El cambio de correlación de fuerzas a favor de la Paz, la democracia y el socialismo y el debilitamiento de las posiciones del capitalismo- imperialismo criminal genocida, obligar a la propaganda burguesa mentirosa, difamadora y perversa a actuar más flexible y sutilmente, y buscar nuevas formas para promover sus ideas malvadas en contra de obreros, campesinos asalariados, intelectuales progresistas y proletarios en general.

El objetivo fundamental de la lucha ideológica, que conducen las fuerzas organizadas y conscientes de los partidos socialistas y de izquierda revolucionaria, junto a sindicatos de obreros y asalariados en general en el mundo burgués explotador, tiene como finalidad mostrar, demostrar a las masas populares el futuro del socialismo, sustituto irremediable del capitalismo, y trazar hacia este futuro el camino más corto y menos doloroso.

Los fines de los propagandistas burgueses y anticomunistas en la lucha ideológica son diametralmente opuestos. Consisten en demostrar, descaradamente, la inmutabilidad (invariable, inconmovible, inalterable) de la propiedad privada sobre los medios de producción; en desviar a las masas  populares de los graves problemas sociales y económicos que enfrentan; en cultivar el individualismo (contrario a la organización y al colectivismo), las ideas chovinistas y racistas, en poner como maravilloso el militarismo yanqui agresor, invasor, genocida; en falsificar  y denigrar  la ideología de la clase obrera y de los proletarios en general; denigrar al marxismo-leninismo; en actuar contra las políticas interiores y exteriores de países socialistas y de regímenes progresistas.

Es fundamental la contradicción entre el capitalismo y el socialismo, porque los capitalistas son explotadores, promotores de acumulación de riquezas de unos cuantos, causantes de la pobreza extrema que se padece en países capitalistas, causantes también del hambre, desnutrición, de la falta de vivienda, de las  privatizaciones de la salud y educación, todo lo cual tratan de justificar los propagandistas y publicistas de la burguesías, especialmente las oligarquías industriales y financieras.

El arma ideológica de los y las revolucionarios, socialistas y progresistas consecuentes es el marxismo-leninismo. La fuerza de la teoría marxista-leninista consiste en que no sólo  explica el proceso objetivo del desarrollo social, descubre la perspectiva histórica y orienta en los complejos fenómenos  de la vida actual, sino que enseña  cómo deben actuar las clases revolucionarias para propiciar y acelerar  el progreso social.

Por eso, el desarrollo  de la teoría del marxismo-leninismo es una de las condiciones  más importantes de la lucha ideológica. La complicación y ampliación de la lucha ideológica contemporánea requieren  una argumentación cuidadosamente elaborada y puntualizada  en apoyo a los postulados teóricos, un meditado sistema de movilización  de todas las fuerzas intelectuales de los partidos obreros, socialistas, progresistas o de izquierda y, por último, junto con el constante  y atento estudio  y la crítica  de la ideología del adversario burgués explotador, una actualización periódica de las propias posiciones ideológicas.

 

El significado de la lucha ideológica actual, de la batalla por la conquista de la opinión pública mundial, por la mente de la Humanidad no ligada directamente a los explotadores burgueses, también ha sido valorado en plena medida por el adversario de clase del marxismo-leninismo, y que además ese adversario ha elevado a “tarea primordial” de su política estatal clasista. Este proceso comporta una búsqueda febril de “nuevas ideas”,  que puedan contraponerse a las ideas del socialismo y el comunismo, que puedan justificar “embellecer” el capitalismo decadente y explotador genocida.

Pero cuales quiera que sean las “teorías” inventadas en los despachos privados de los ideólogos burgueses (capitalismo-imperialismo saqueador genocida) y por mucho  que intenten  éstos ajustarlas  a la nueva realidad política en el marco internacional y nacional, la principal arma ideológica  del imperialismo genocida es el anticomunismo  feroz,  es,   o son al mismo tiempo, las calumnias, las mentiras cada vez más monstruosas, el falseamiento de realidades socioeconómicas concretas, en contra de los objetivos de las doctrinas revolucionarias del marxismo-leninismo; sí, todo lanzado como diluvio terrorista, infame, perverso, en contra de partidos obreros, revolucionarios, de Liberación Nacional, en contra de partidos socialistas y comunistas, especialmente en contra de sus dirigentes más destacados, con el fin de desacreditarlos.

Este tipo de ofensivas ideológicas burguesas ocurren especialmente cuando obreros, proletarios en general, partidos revolucionarios, partidos de izquierda y socialistas, están avanzando notoriamente, ya sea en rumbo a un proceso revolucionario o cuando hay elecciones con las reglas burguesas, para impedir que estos partidos avancen entre las masas explotadas precisamente por el capitalismo explotador, saqueador y genocida.

Para estas campañas ideológicas burguesas utilizan sus medios informativos privados (periódicos, televisión, radios, agencias noticiosas, boletines, cine, editoriales, púlpitos de iglesias, agentes ideológicos mercenarios directos entre las mismas masas explotadas, e inclusive hasta usan consignas propias de los partidos obreros, socialistas y de izquierda, para “identificarse”, “solidarizarse” con la causa de los trabajadores, es decir, engañarlos vilmente estando infiltrados en las filas de los luchadores progresistas y revolucionarios.

En Nicaragua, por ejemplo, en la década del 80 del régimen revolucionario sandinista, (Revolución Popular Sandinista), dentro y fuera, desde el seno de medios informativos privados funestos del imperialismo yanqui-europeo y de oligarquías locales, hasta llegaron a afirmar que los “sandinistas convierten en jabón a los ancianos”, “los sandinistas se llevan el agua a Cuba”, “los sandinistas mantienen con hambre al pueblo”, “los sandinistas son enemigos de la Democracia”, ¿”Democracia”?, ¿cuál “Democracia?, ¿la Democracia burguesa terrorista, sociedad dominante en el capitalismo por tener en sus manos los medios de producción y de la tierra?

La propaganda anticomunista se distingue de ordinario por su carácter rigurosamente negativo, por carecer de toda idea positiva.

Para conseguir el desarme ideológico burgués, los partidarios del socialismo, de la Revolución Popular, de la Revolución Proletaria, recurren al terreno de desenmascaramiento de estas andanadas de ataques ideológicos, sicológicos y de terrorismo planificado desde los despachos de los ideólogos burgueses.

Los monopolios empresariales del imperialismo invierten enormes sumas de dinero y recursos de todo tipo en investigaciones y búsqueda de los métodos más adecuados de propaganda masiva hacia determinados grupos sociales, de obreros locales, de proletarios en general e, inclusive, en contra de países determinados por el peligro que representan para sus intereses de geodominación política y económica.

La actividad propagandística e ideológica de los monopolios imperialistas genocidas de Estados Unidos es la más amplia y perversa. Publicaciones periódicas, diarios, revistas, televisión, cine (con sus artistas mercenarios, enemigos de los pobres y hasta racistas), editoriales, púlpitos religiosos, en todos los medios de comunicación privados, controlados por estos monopolios empresariales infames, se ponen y están al servicio de la campaña sucia del anticomunismo o antisocialismo, anti Revolución Popular o anti Liberación Nacional.

A nivel internacional su instrumento principal  es la Agencia de Información de Estados Unidos, que emite programas radiados y televisados en decenas de idiomas, prepara y difunde trasmisiones radiales, televisivas y fílmicas (cine), edita periódicos y distribuye libros, todos destinados a mantener el engaño, tergiversación, difamación en contra de movimientos sociales  progresistas, y hacerse aparecer, mediante estos medios informativos perversos, sí, mostrar como la mejor “democracia del mundo” al imperialismo yanqui-europeo genocida, a las oligarquías locales serviles y vendepatrias.

La actividad de la Agencia  de Información de Estados Unidos en el extranjero se complementa con el trabajo sedicioso de órganos estatales relacionados con “ayuda” norteamericana, como USAID, y con numerosos organizaciones privadas, como ONG, abundantes en América Latina, que funcionan como canales subversivos en contra de movimientos sociales progresistas: obreros, proletarios en general, campesinos asalariados e intelectuales progresistas.

Un método permanente de la propaganda burguesa consiste en elegir los temas políticamente agudos de uno u otro país, con el fin de moldear sobre esta base, mediante falsificaciones, sofismas, hábiles mezclas de verdades con mentiras y calumnias, dirigidos a la opinión pública del país en cuestión, en sentido prefijado por el interés explotador de la burguesía y del imperialismo.

La propaganda burguesa  a menudo desata campañas ideológicas en contra de regímenes progresistas, de izquierda y socialistas, bajo la consigna  de “defensa de los derechos humanos”, o “derechos del hombre”, los cuales, por supuesto, las oligarquías, las empresas trasnacionales monopólicas del imperialismo, los gobiernos imperialistas no respetan ni en lo más mínimo, porque, al revés, en sus medios propagandísticos privados desatan campañas de terror contra aquellos pueblos y países a los cuales quieren tener dominados, sometidos a sangre y fuego.

Estas campañas ideológicas son abultadas artificialmente por los ideólogos y políticos del llamado “Occidente”, para distraer a los trabajadores de las luchas por sus derechos en sus propios países. Todo esto evidencia  la necesidad de estar constantemente alerta respecto  a las maniobras  de las esferas reaccionarias imperialistas, de oponer una resistencia activa a sus intentos de organizar el sabotaje y la penetración en los países con regímenes progresistas y del socialismo.

Fuentes documentales:  Diccionario de Comunismo Científico,  Diccionario de Filosofía, Breve Diccionario Político y conocimientos personales sobre el tema de la lucha ideológica.

 

 

 

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Capitalismo, explotación, explotación bárbara del capitalismo contra los trabajadores

Explotación bárbara del capitalismo contra trabajadores

 La explotación es la apropiación (robo) sin indemnización por unas clases y grupos sociales de los productos del trabajo de otras clases, específicamente hoy en el capitalismo-imperialismo expoliador y genocida. Surge la explotación al aparecer la propiedad privada sobre los medios de producción, que, al mismo tiempo, entraña la división de la sociedad en clases antagónicas.

La premisa material de la explotación es un nivel de las fuerzas productivas en el que el trabajador puede crear un producto no sólo para cubrir sus necesidades mínimas, para reproducir su fuerza de trabajo (producto necesario) sino también cierto sobrante (plus producto), que se embolsan los propietarios de medios de producción privados.

Durante el sistema de  esclavitud (primera forma histórica de sociedad explotadora), los  explotados (esclavos) no sólo carecían de medios de producción, sino que ellos mismos eran propiedad de los explotadores-esclavistas.

En el feudalismo (segundo sistema explotador), los explotados: campesinos siervos dentro de los muros feudales, dependían personalmente del señor feudal, pero a diferencia de los esclavos, poseían ciertos medios de producción y recibían del señor feudal un pedazo de tierra para trabajar, y al cosechar debían entregarle la mayor parte de la cosecha al mismo señor feudal.

La particularidad de la forma capitalista de explotación  es la “independencia” personal de los obreros, campesinos pobres y proletarios explotados. Los medios de producción (privados) están concentrados en manos de los capitalistas, que representan una minoría minúscula en la sociedad capitalista explotadora.

Desprovistos de m medios de subsistencia, los obreros, campesinos asalariados y proletarios en general, se ven obligados a contratarse para trabajar, es decir, a vender a los capitalistas su fuerza de trabajo.

El nuevo valor creado por el trabajo de los obreros, por ejemplo, se divide en dos partes: Valor de los medios de subsistencia necesarios al obrero (que se le paga en forma de salario) y la plusvalía, de la que se apropia (roba) el capitalista.

La relación entre la plusvalía y el capital variable (equivalente a la fuerza de trabajo del trabajador) o la relación entre el plus trabajo, que crea la plusvalía, y el trabajo necesario que crea de los medios necesarios al obrero, caracteriza el grado de explotación de la clase obrera, campesinos asalariados y proletarios en general, que Carlos Marx denominó tasa de plusvalía.

Mientras en la esclavitud y en el feudalismo  la explotación se efectuaba en condiciones de una economía natural, en el capitalismo  la explotación se realiza en las de las relaciones monetario-mercantiles. Los capitalistas explotan a los obreros, campesinos asalariados y proletarios en general, no mediante coacción extraeconómica, sino mediante la compra de una mercancía especial: fuerza de trabajo del trabajador, que en el proceso de su uso, es decir, durante el trabajo, crea un valor  mayor  que el de la propia fuerza de trabajo.

Como el objetivo de la producción capitalista  es la obtención de los beneficios máximos, el capitalista procura por todos los medios elevar el grado de explotación de los trabajadores.

Los métodos de intensificación de la explotación capitalista son la prolongación de la jornada de trabajo permaneciendo invariable la cantidad de tiempo de trabajo necesario (plusvalía absoluta), o la disminución del tiempo de trabajo necesario, permaneciendo  invariable  la jornada de trabajo (plusvalía relativa).

Una mayor organización del movimiento obrero obligó a los capitalistas a limitar la jornada laboral o semana laboral. Aunque los capitalistas recurren a los trabajos extras, o sea, al aunmento del tiempo laboral por encima de la magnitud establecida en el contrato colectivo con los sindicatos, o según la ley, la prolongación de la jornada laboral no es el procedimiento fundamental  para elevar el grado de explotación.

No obstante, los capitalistas utilizan ampliamente el intensivismo para acrecentar la explotación, lo cual equivale a elevar la duración de la jornada de trabajo, es decir, a elevar el gasto real de trabajo.

Uno de los métodos principales de incremento de la explotación de la clase obrera es el crecimiento de la productividad del trabajo, que permite disminuir el gasto de trabajo en la producción de los medios de subsistencia necesarios para el obrero, campesino asalariado, o proletario en general, es decir, crea las condiciones para disminuir el valor de la fuerza de trabajo y el tiempo de trabajo necesario.

El grado de explotación aunmenta sobre todo en las condiciones del capitalismo monopolista, característica del imperialismo expoliador genocida.  En las empresas de los monopolios, este grado, como regla general, es superior al de las empresas capitalistas no monopolizadas. Además, mediante el mecanismo de los precios monopólicos, los monopolistas  se apropian de la plusvalía creada por los obreros en las empresas del sector no monopolista, y también de los países económicamente dependientes.

En la actualidad, los monopolios utilizan a fondo el progreso técnico-científico para elevar el grado de explotación capitalista. La maquinaria más moderna sirve de medio para intensificar el trabajo de los obreros y proletarios en general.  Un resultado importantísimo del progreso técnico-científico, el aunmento del rendimiento del trabajo, permite a los monopolios capitalistas disminuir los gastos en fuerza de trabajo.

Al mismo tiempo, hoy actúa también la tendencia al aunmento del valor de la fuerza de trabajo (aunmentan los gastos los gastos en la preparación de la mano de obra), puesto que se elevan las exigencias  del nivel de calificación del obrero; el intensitivismo presupone un aunmento  de gastos  en la reproducción de la fuerza de trabajo: alimentación, descanso, etc.). Un factor importantísimo  que se opone al aunmento del grado de explotación, es la acentuación  de la lucha de la clase obrera y de los proletarios en general  por mejorar su situación, por elevar el salario, por mejorar el sistema de servicio social, o Seguro Social, por ejemplo, etc.

En el contexto de la  crisis general del capitalismo, de fortalecimiento de la influencia  de los países socialistas (China, Cuba, Corea del Norte, Vietnam…), los capitalistas se ven obligados  a hacer concesiones a la clase obrera. Sin embargo, esto no varía el hecho de que el grado de explotación tenga tendencia a elevarse.

En el capitalismo monopolista de Estado,  un factor importante de intensificación de la explotación de los trabajadores es  el aunmento de los impuestos. Aunque en el capitalismo la forma principal de explotación es la explotación del trabajo asalariado (de los obreros, campesinos pobres y proletarios en general), subsisten también otras formas. Durante largo tiempo, en muchos países capitalistas se han conservado formas semifeudales de explotación de los campesinos (aparcería, aparcería a medias). Actualmente los monopolios capitalistas explotan  a los campesinos, a los pequeños artesanos, mediante un intercambio no equivalente.

Los monopolistas que dominan el mercado, compran (son intermediarios y especuladores también) la producción de los campesinos a precios monopólicos bajos, y venden (los capitalistas) sus mercancías a precios monopólicos altos.

Este mismo mecanismo utilizaban ampliamente los monopolios de países coloniales como Inglaterra, España, Portugal, Holanda y ahora Estados Unidos. Sobre la base de la exportación del capital, del intercambio no equivalente en el mercado capitalista mundial, en el capitalismo se formó un sistema internacional de explotación, mediante el cual las potencias imperialistas (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Canadá, etc.) extraen  o roban de otros países, sin indemnizar, una parte considerable de su renta nacional, es decir estos países capitalistas-imperialistas, neocoloniales les roban a otros países capitalistas dependientes, como ocurre actualmente en América Latina, África y Asia.

La intensificación de la explotación  de los trabajadores en los países  capitalistas desenmascara las afirmaciones de los apologistas del capitalismo sobre la “revolución” (o “nivelación”) de las rentas, sobre la creación del “Estado de bienestar general”, etc., destinados a encubrir el carácter explotador de la sociedad capitalista-imperialista saqueadora y genocida.  

El capitalismo es el último régimen social basado en la explotación. En los países socialistas, en el proceso de afirmación de las relaciones socialistas de producción, se suprime totalmente la explotación del hombre por el hombre, es decir, del capitalista contra los trabajadores en general.

 

 

 

 

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Marxismo-leninismo, marxismo-leninismo, doctrina revolucionaria más vigente que nunca

 

Marxismo-leninismo

Pablo E. Barreto P.

El marxismo-leninismo es un sistema científicamente fundamentado de conceptos científicos, económicos y político-sociales; es la ciencia del conocimiento y de la transformación del mundo, de las leyes del desarrollo de la sociedad, la Naturaleza y el pensamiento humano, de las vías para la supresión revolucionaria del régimen de explotación capitalista y de la construcción del socialismo, la cosmovisión de la clase obrera y de su vanguardia, los partidos socialistas y obreros.

El marxismo surgió en los años 40 del siglo 19. Las necesidades de un progreso social que había  puesto al desnudo los vicios radicales del régimen capitalista, de todo el sistema de explotación, el despertar del proletariado a las luchas políticas, sociales e ideológicas; los grandes descubrimientos en las ciencias naturales y el nivel  de las  investigaciones históricas y sociales plantearon ante el pensamiento social la tarea de elaborar una teoría nueva, verdaderamente científica, que pudiese responder  a las cuestiones apremiantes, cardinales, suscitadas por la vida cotidiana de los trabajadores, de los intelectuales progresistas, de los proletarios en general.

Esta madura tarea histórica fue cumplida por Carlos Marx y su compañero de armas académicas, científico, filósofo, economista, sociólogo, estudioso profundo de la Historia Humana y de la Naturaleza, Federico Engels, el primero alemán, el segundo, inglés, plenamente identificados ambos en el estudio cuidadoso de la explotación capitalista en contra de obreros y   proletarios en general.

Vladimir Ilich Lenin, por su parte, empezó su actividad científica y revolucionaria en la divisoria de los siglos 19 y 20, en la época en que el capitalismo comenzaba su hundimiento, su crisis general cada vez más profunda, que había comenzado su fase superior,  monopólica y última, la del imperialismo genocida, y del surgimiento de la sociedad socialista, defendió el marxismo contra los ataques de sus enemigos, generalizó los logros más recientes de las ciencias y las nuevas experiencias de los combates clasistas, elevó la teoría marxista a un nivel de desarrollo cualitativamente nuevo.

La aparición del marxismo-leninismo es una grandiosa adquisición de la multisecular cultura humana, un profundo cambio revolucionario en la historia del pensamiento humano.

Es a la par la  continuación  directa  y del desarrollo de los avances del pensamiento social precedente en el terreno de la Filosofía, de la Economía Política y del Socialismo Científico.

Con el marxismo-leninismo surge por primera vez una doctrina que refleja íntegra y totalmente la realidad objetiva, que ofrece  no  sólo  la posibilidad de explicar  el Mundo humano, la Naturaleza, sino también  de indicar las vías para su transformación;  surge por primera vez una ciencia que descubre, en el interior de la propiedad sociedad capitalista, la fuerza capaz de realizar dicha transformación radical, guiándose por esta teoría científica.

El marxismo-leninismo es una teoría científica articulada y cabal,  que comprende tres partes integrantes principales: a) la Filosofía, el Materialismo Dialéctico y Materialismo Histórico; b) la Economía Política, y c) el Socialismo y Comunismo Científico.

El marxismo-leninismo ha enriquecido también con nuevas ideas a otras ciencias sociales. Se puede hablar, por ejemplo, de la ciencia marista de la Historia, de la doctrina marxista del Derecho, de la doctrina de la guerra y la paz, de la estática, de la historia de la Literatura, de la Pedagogía, etc., marxistas.

Cada una de las partes integrantes del marxismo-leninismo se divide, a su vez, en varias ramas o disciplinas independientes, que poco a poco, a medida que se van acumulando conocimientos en la materia correspondiente, se transforman en ciencias independientes.

Así, en la Economía Política, los fundadores del marxismo concentraron su atención en el análisis de las leyes del desarrollo y hundimiento de la formación económico-social del capitalismo, dejándonos solamente ciertas proposiciones de partida, orientadoras sobre la economía de la sociedad socialista; hoy, la economía política del socialismo es una rama independiente de la economía política marxista.

En todas las partes integrantes del marxismo-leninismo anidan una serie de ideas principales, rectoras. Entre ellas figuran el materialismo consecuente, es decir, el enfoque materialista de todos los fenómenos de la realidad (incluida la sociedad), el método dialéctico para conocer los fenómenos. A todas las partes integrantes del marxismo-leninismo les son inherentes un espíritu crítico, actuante, revolucionario y un carácter creativo.

En el marxismo-leninismo ocupa un lugar trascendental la teoría del Comunismo Científico, que pone al descubierto las leyes político-sociales, los caminos de la transformación  socialista de la sociedad y que encarna con el mayor relieve el principio activo, transformador contenido en el marxismo-leninismo.

Lo principal en el socialismo científico, así como en todo el marxismo-leninismo, es la teoría sobre la misión histórica de la clase obrera como fuerza llamada a destruir el poder del capital, o capitalismo explotador, genocida, y a encabezar la construcción de una sociedad nueva, la Sociedad Socialista.

El marxismo-leninismo es una ciencia partidista, combativa, es la ideología del proletariado, que expresa los intereses vitales de todos los trabajadores.

Sus adeptos no se niegan a colaborar, para la defensa de la democracia, de la Paz y Progreso Social, con los adictos de otras doctrinas progresistas, y para conseguir estos fines esenciales están dispuestos a asociarse  con personas que se hallan  bajo el dominio de concepciones anticientíficas, atrasadas, debido a analfabetismo político. Al mismo tiempo rechazan resueltamente cualquier conciliación del marxismo-leninismo con ideologías enemigas, como la ideología burguesa o capitalista.

Como doctrina revolucionaria, el marxismo-leninismo se contrapone al reformismo proburgués y contrarrevolucionario. Si bien  reconoce la necesidad de luchar por reformas bajo el capitalismo, el marxismo-leninismo nunca ha renunciado, ni renunciará, a su programa y tácticas revolucionarios.

El marxismo-leninismo ha crecido y se ha desarrollado en las luchas contra el oportunismo (en todas sus variedades), y resulta especialmente peligroso  desviarse  de aquél encubriéndose  con su reconocimiento verbal, con llamamientos a un “desarrollo”  del mismo  en que se desechan sus postulados principales con el pretexto  de que están “anticuados”.

El marxismo  ha recorrido  un largo camino de casi siglo y medio. El primer período abarca la formación y crecimiento de la clase obrera  en los países desarrollados (capitalistas europeos), la unión incipiente del Socialismo Científico con el Movimiento Obrero, la formación y consolidación de los partidos obreros marxistas.

El segundo período está relacionado con la transición del Movimiento Obrero Internacional a una etapa nueva de desarrollo, más elevada, a la época en que comienzan  la demolición revolucionaria del capitalismo genocida y las transformaciones socialistas.

La victoria  de la Gran Revolución Socialista de Octubre (en Rusia) significó un verdadero triunfo del marxismo-leninismo, que había pasado la prueba histórica decisiva en el fuego de la práctica revolucionaria.

Cada uno de los períodos de la historia del marxismo-leninismo se subdivide, a su vez, en una serie de etapas. En cada una de estas etapas, bien una, bien otra parte integrante observan el desarrollo notable y se destacan a primer plano. Así tenemos que Marx en los años 50-60 del siglo 19 centró su actividad teórica en el estudio de la teoría económica, mientras en las obras y cartas de Federico Engels  de los años 80-90 ocupa un lugar especial la elaboración de las concepciones filosóficas materialistas.

Durante la preparación directa  de la Revolución Socialista de Rusia, Lenin prestó gran atención a la elaboración de la teoría marxista sobre el Estado, a la teoría de la revolución social proletaria, expuesta en forma clarísima por Marx y Engels.

En la actualidad, en los países socialistas adquiere una importancia especial el ahondamiento  de la teoría marxista-leninista, así como la investigación  de los problemas político-sociales y teórico-ideológicos de la dirección científica  de la sociedad y de otros temas del socialismo desarrollado.

El marxismo-leninismo   está desprovisto de sectarismo en el sentido de doctrina cerrada, anquilosada. El factor principal que condiciona el progreso  del marxismo-leninismo es la experiencia práctica de la lucha por el socialismo,  acumulada en todos los países. La asimilación, la generalización de esta experiencia por los partidos marxista-leninistas enriquece el marxismo-leninismo con nuevos conceptos científicos.

En el desenvolvimiento del marxismo-leninismo influyen los nuevos conocimientos en todos los terrenos de las actividades científicas, acumuladas por la Humanidad durante varios siglos.  Así tenemos  que los grandes descubrimientos de las ciencias naturales (física, química, biología, etc., modernas) influyen en la elaboración de la teoría filosófica de la materia, enriquecen el conocimiento dialéctico del conocimiento humano en nuestra Madre Tierra.

Las ideas del marxismo-leninismo se formaron y desarrollaron en el capitalismo , cuando las clases explotadoras dominantes poseían el monopolio  de los medios de enseñanza y de la actividad científica. En la actualidad, el marxismo-leninismo es la ideología  dominante en la URSS (Rusia) y otros países socialistas, es el estandarte  de centenares de millones de personas en varios países.

El marxismo-leninismo conquista nuevos y nuevos partidarios y su significación social aumenta indeclinablemente. La  aplicación de la teoría marxista-leninista a las condiciones diversas y continuamente variables en diferentes países del mundo, su utilización por millones de personas, demuestran la certeza y veracidad  de sus proposiciones.

Esto no significa, evidentemente, que toda proposición enunciada por los marxistas  sea una verdad absoluta de última instancia. El adecuar unas u otras proposiciones  a las condicionmes modificadas, a los nuevos datos logrados por otras ciencias garantiza  la posibilidad  del ulterior progreso del marxismo-leninismo y la conservación, por parte de éste, del papel de ciencia que prevé el futuro y traza el camino hacia el mismo.

El marxismo-leninismo es una teoría científica de carácter internacional. Es incompatible con la prédica  del “comunismo nacional” y con los intentos de inventar un “marxismo nacional”, cualquiera que sea. La esfera de difusión del marxismo-leninismo es el mundo entero, en nuestra Madre Tierra, sus postulados son de significado general, pero no pueden ser aplicados automáticamente a cualquier país; su aplicación requiere  una apreciación minuciosa de las particularidades nacionales, históricas, económicas, políticas, etc.

El marxismo-leninismo no es una compilación de fórmulas   o dogmas acabados que basta aprenderlos  y luego erigir sobre ellos la política; es enemigo inconciliable de cualquier dogmatismo.

La doctrina marxista leninista no sólo es un punto de referencia fiel en la actividad práctica de la trasformación de la sociedad. Señala el camino  al conocimiento profundo  del mundo y de sus leyes, es premisa de la investigación científica  fecunda  y fuente vital de la creación artística. Como concepción científica del mundo, el marxismo-leninismo ofrece al hombre (y a las mujeres) una fiel orientación en la vida, le ayuda a  determinar   su lugar en el mundo, su actividad para con los demás, a elaborar  su línea de conducta, que se distinguirá por la convicción de las ideas, por la firmeza  en la política  y en los principios y por un profundo humanismo revolucionario.

Deber de cada partidario del marxismo-leninismo es asimilar la riqueza ideológica de esta doctrina revolucionaria científica, ponerla en práctica creadoramente y defenderla de los ataques verbales y escritos de sus adversarios, ubicados directamente entre los capitalistas-imperialistas explotadores, genocidas y sus lacayos situados en medios de comunicación privados, televisivos, radiales, digitales, en cine , televisión, en púlpitos religiosos y especialmente son portadores enemistosos del marxismo-leninismo los oportunistas y traidores a la clase obrera y a los proletarios en general.

 

Fuentes documentales: Diccionario de Filosofía, Editorial Progreso, Moscú; Diccionario: Comunismo Científico, Editorial Progreso, Moscú; Breve Diccionario Político, Editorial Progreso, Moscú; Materialismo Histórico y Dialéctico, Federico Engels, Editorial Progreso, Moscú; y conocimientos personales sobre el tema de marxismo-leninismo.

 

 

 

 

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Pablo Emilio Barreto, Pablo Emilio Barreto, preso por la quema, preso injusta y malvadamente por la quema de la Alcaldía de Managua, en 1991

Pablo Emilio Barreto preso por quema de la Alcaldía capitalina en noviembre de 1991

Fue acusado injusta y malvadamente de terrorismo y asonada por Arnoldo Alemán Lacayo y su banda de bandidos

El nueve de noviembre de 1991, en pleno día, en la mañana, fueron incendiadas por ira popular algunas instalaciones de la Alcaldía de Managua, entre otras, oficinas del Edificio “H” y parte del Plantel “Cocos” (Dirección de “Limpieza Pública”), situado al Sur del Centro Comercial “ZUMEN”, en la entrada Noroeste al Barrio San Judas, debido a lo cual me mandaron a echar preso, por acusaciones y órdenes de Arnoldo Alemán Lacayo y los miembros serviles del Concejo Municipal UNO, integrado por: Roberto Cedeño Borgen, Julio Morales González, Clemente Guido Martínez, Yamileth Bonilla Madrigal, Medardo Umaña Traña, Adolfo Torrez Romero, Adolfo Brenes Mejía, Julio Espinal Sandino, José Antonio Jiménez López, Miriam Fonseca López, Gloria Orozco Quijano y Virginia Orozco Cruz.

Arnoldo Alemán Lacayo, entonces Alcalde de Managua, gracias a votos de tránsfugas y traidores, y varios concejales derechistas, entre otros, Julio Morales González, me mandaron a echar preso por esa quema de la Alcaldía de Managua, a pesar de que tenían conocimiento pleno de que no estuve ni en los alrededores del Centro Cívico “Camilo Ortega Saavedra” y tampoco en el Plantel “Cocos”.

Mandarme a echar preso por la quema de la Alcaldía de Managua fue revancha política somocista rabiosa de don Arnoldo Alemán Lacayo y su pandilla de saqueadores de la Comuna capitalina, la cual convirtieron en plataforma financiera para crear u organizar el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), uno de los instrumentos usados por Alemán Lacayo y su grupo para el despojo del erario de la Comuna Capitalina, primero, y del Estado después por medio de la Presidencia de la República, según quedó establecido en los juicios penales seguidos a “don Arnoldo” por corrupción, impulsados por quien fuera “su vicepresidente” y presidente liberal-conservador, Enrique Bolaños Geyer.

Es de sobra conocido en Nicaragua que el régimen revolucionario sandinista fue atacado casi inmediatamente después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista (julio de 1979) por el gobierno criminal genocida de Estados Unidos (que tenía a Nicaragua convertida en propiedad privada suya por medio de la dictadura somocista, también genocida), por los somocistas desplazados del Estado opresor del yanquisomocismo y por contrarrevolucionarios organizados y financiados por los halcones ultraderechistas imperialistas de Ronald Reagan, Bush (padre e hijo) y pandilla de asesinos del Pentágono (Ministerio de Defensa  o de Guerra) y la Central de Inteligencia  o CIA, todos promotores de crímenes de lesa humanidad y agresiones militares en territorios lejanos y ajenos al suyo.

Es igualmente de sobra conocido que la lucha sandinista popular callejera comenzó asimismo en Nicaragua casi al mismo tiempo en que el Frente Sandinista de Liberación Nacional perdió las elecciones en febrero de 1990, debido a la guerra de agresión del gobierno de Estados Unidos, con Ronald Reagan a la cabeza, y la contrarrevolución somocista y de sectores conservadores oligárquicos locales, todos los cuales mantuvieron una guerra sucia, guerra sicológica, campañas de terror mortal en contra de los sectores más humildes del régimen revolucionario, para meter miedo, implantar violencia planificada, con el fin de que los nicaragüenses sencillos le quitaran su apoyo al régimen sandinista de la década del 80.

Aquella campaña terrorista estatal, de agresión militar, de deslegitimación política, de confusión ideológica, de bloqueo económico total, de sabotaje brutal a la economía popular, de injurias y calumnias por medio de sus medios informativos privados (periódicos, radios, televisoras, editoriales, revistas, folletos, boletines, cines, etc.), tanto dentro como fuera de Nicaragua, especialmente en los periódicos y televisoras con características imperialistas en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, etc., países neocoloniales éstos que utilizan esos medios informativos privados imperialistas, entre otros CNN, como punta de lanza de las guerras de agresiones, invasiones militares, saqueos o robos colosales en los países y pueblos agredidos, para cuyos objetivos mienten, mienten y mienten descaradamente.

Como no pudieron derrotar militar ni políticamente al régimen revolucionario sandinista, pues no lograron tomarse ni una sola Ciudad de Nicaragua con su campaña sanguinaria genocida de ataques bélicos terrestres y por aire a poblados fronterizos, por ejemplo, entonces pusieron en marcha un plan de desmantelamiento de todos los logros sociales, económicos, educacionales, políticos, de Reforma Agraria, de Reforma Urbana, de salud, en el transporte urbano e interurbano, en   Alfabetización, en Educación de Adultos, en Educación Técnica y Profesional, en la producción agropecuaria, de los bancos al servicio de los sectores sociales más pobres, todo lo cual comenzó inmediatamente que el gobierno de doña Violeta Barrios viuda de Chamorro y la derecha neoliberal-conservadora, vendida y arrastrada ante el gobierno criminal gringo,  tomó posesión del gobierno nicaragüense, en abril de 1990.

Además de la agresión militar terrorista yanqui mercenaria y somocista, en toda la década del 80, lo cual influyó para que perdiera las elecciones nacionales el FSLN en 1990, pues nos pusieron los calibres de ametralladoras, cañones y misiles amenazantes de una intervención militar norteamericana directa, los gringos agresores y sus lacayos internos arrastrados, todos vendepatria y traidores,  los nuevos gobernantes neoliberalesconservadores, en el mismo año 90, comenzaron a desmantelar los logros más importantes de la Revolución Popular Sandinista, entre otros:

-Desarticulación de la Reforma Agraria (contrarreforma), devolución de propiedades a los somocistas confiscados por el régimen revolucionario; desarticulación de la Reforma Urbana, persecusión judicial y policial, mediante desalojos violentos (inclusive quemas de casas en Chinandega, Matagalpa y Managua), en contra de 350 mil familias beneficiarias de las Leyes 85, 86 y 88, referidas a casas, lotes y tierras, que precisamente habían sido intervenidas y confiscadas a la familia Somoza, a sus allegados liberales cercanos; en los cuales se incluían generales, coroneles, mayores, capitanes y conocidos torturadores de la Oficina de Seguridad somocista y de los “escuadrones de la muerte” de la dictadura somocista genocida.

-Desarticulación de más de 500 empresas productivas del Estado (y de servicios también), dedicadas a la producción agropecuaria, con el fin de seguir mejorando la alimentación de todo el pueblo nicaragüense, incluyendo el renombrado Proyecto Lechero de Chiltepe, en Managua,  y la Empresa Agrícola de Sébaco.

-Desarticulación total de la Educación de Adultos, la cual terminaba de capacitar a los alfabetizados de la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización de 1980. Incineración en crematorios  de todos los libros y folletos de la Alfabetización y Educación de Adultos, más los libros que se utilizaban para enseñar la Historia de Nicaragua con un nuevo enfoque materialista nacionalista;  desaparición también del  Museo de la Alfabetización y de todo aquello que estuviese relacionado con enseñarle a leer y escribir a los seres humanos humildes de la Ciudad y del Campo, todo lo cual fue ejecutado personalmente por el ultrarreaccionario fascista Humberto Belli Pereira (dirigente de la “Ciudad de Dios”, en Mangua), ministro de Educación del gobierno chamorrista-derechista-proyanqui-somocista de Violeta Barrios viuda de Chamorro.

-Despidos masivos de los técnicos (hombres y mujeres) de la Educación de Adultos y de la Alfabetización.

-Despidos masivos de las más de 500 empresas del Estado, ya mencionadas, y “licenciamientos” o despidos también masivos del Ejército Popular Sandinista, Ministerio del Interior y de la Policía Sandinista, más el inicio de una campaña ultraderechista furibunda en contra de los nombres y del contenido popular  del EPS y del Ministerio del Interior a favor de sectores explotadores de Nicaragua, con el fin de cambiarles los nombres a estas instituciones militares del Estado, defensoras de la Soberanía Nacional. Se calcula que fueron despedidos unos 500,000 empleados del Estado, especialmente aquellos que eran de filiación sandinista.

-Campaña también furibunda, llena de odio clasista derechista, casi inmediatamente después que tomaron el gobierno, para cambiarle los nombres patrióticos a Colegios, Escuelas, Hospitales, Centros de Salud, Mercados, Barrios, Colonias, Repartos, calles, avenidas, Centros de Desarrollo Infantil, Auditorios, Parques infantiles, Empresas del Estado y Parques Industriales. Tampoco se escaparon aquellos nombres de Unidades de Producción del Estado y Privadas, tanto en ciudades como en el campo.

-Mandaron a cerrar casi 4,000 Centros de Desarrollo Infantil Rurales y Urbanos, en los cuales eran ubicados decenas de miles de niños pequeños, todos los días, con comida y atención esmerada de trabajadoras sociales, mientras sus madres y padres laboraban en empresas privadas y del Estado, entre las ocho de la mañana y las cinco de la tarde. Sin asco los cerraron, y ni se disculparon con nadie.

-De inmediato comenzaron a reducir los presupuestos de Educación y Salud, e iniciaron la privatización de estos servicios públicos antes gratuitos. La gente llegaba a morir a los hospitales, mientras en los “Colegios Autónomos” (propiedad del Estado) se comenzó a cobrar a los padres y madres de familia, para que los chavalos pudieran estudiar en esos colegios públicos, antes totalmente gratuitos durante el régimen revolucionario sandinista.

-A las universidades del Estado se les comenzó a negar su 6 por ciento establecido por Ley.

-Arnoldo  Alemán Lacayo, “oreja” de la Guardia Nacional en León, somocista confeso y confiscado, contrarrevolucionario, se convirtió en Alcalde de Managua en 1990, y comenzó el saqueo de  recursos financieros y materiales de la Comuna capitalina, con lo cual empezó a enriquecerse de manera fabulosa y de allí extrajo, mediante robos descarados, lo que más pudo para fundar su Partido Liberal Constitucionalista.

-Casi inmediatamente, el gobierno chamorrista desmanteló el Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, el cual ya tenía más de 100 años de estar funcionando y convertido en el transporte popular más barato de los nicaragüenses. Antonio Lacayo Oyanguren, el  yernazo de Violeta Barrios viuda de Chamorro, mandó a vender los rieles, maquinaria, vagones, etc.,  como chatarra en otros países, mientras al mismo tiempo gobiernos imperialistas, superdesarrollados, construían un tren subterráneo de 36 kilómetros, por debajo del Canal de la Mancha, para transportar gente de un país a otro en la Europa neocolonialista “civilizada”.

-Al mismo tiempo, sin autorización de la Asamblea Nacional, la presidenta Barrios viuda de Chamorro, antipatriota, vendepatria como Emiliano Chamorro Vargas, José María “Chema” Moncada Tapia y Adolfo Díaz Resinos, le ”perdonó” la deuda de 17,000 millones de dólares al gobierno criminal genocida de Estados Unidos por su agresión militar, económica y por destrucción de infraestructura y matanza, nuevamente, de casi 40 mil seres humanos, en el territorio nacional nicaragüense, en la década del 80.

Esos 17,000 millones de dólares fue el precio de indemnización a Nicaragua impuesto mediante sentencia de la Corte Internacional de Justicia de  Naciones Unidas, ubicada en La Haya, Holanda. Esos 17,000 millones de dólares no los ha pagado el gobierno  criminal genocida de Estados Unidos a Nicaragua, y con todo y sus intereses ya suman más de 50,000 millones de dólares.

-Devolución descarada de propiedades a somocistas que habían sido confiscados por el régimen revolucionario. Para obtener la devolución de propiedades, muchos antiguos somocistas ladrones se habían convertidos en “gringos caitudos”, es decir, además de protegerlos, de convertirlos en ciudadanos “honorables”, el gobierno criminal genocida yanqui los había convertido en “ciudadanos norteamericanos”, y de ese modo vinieron a reclamar propiedades impunemente.

– Este gobierno chamorrista emprendió asimismo desmantelamiento y persecución de varios miles de sindicatos de la Central Sandinista de Trabajadores, de la Asociación de Trabajadores del Campo, de la Federación de Trabajadores de la Salud; también persecución a varias miles de Cooperativas Agrícolas, cuyas tierras de Reforma Agraria igualmente les eran arrebatadas.

-En Managua, Arnoldo Alemán Lacayo, además de saquear la Alcaldía, él y varios de los concejales liberales, socialcristianos y “comunistas”, usando el Departamento de Cultura, mandaron a borrar decenas de murales que habían sido hechos por artistas nacionales y extranjeros en numerosos muros capitalinos..

-Aquel gobierno chamorrista también emprendíó persecución en contra de los productores agrícolas y pecuarios.

En resumen, se emprendió una cacería de contenido clasista y fascista contra todo lo que tenía color de sandinista o de simpatizantes del sandinismo, y este asunto fue todavía más crudo y violento contra las 350,000 familias beneficiarias de casas, lotes y tierras de la Reforma Agraria, en contra de las cuales se orquestó una campaña articulada de despojos mediante sentencias judiciales civiles, fabricadas por decenas por jueces venales en los Juzgados Civiles de Managua, León, Chinandega, Matagalpa, Masaya, Granada, Rivas, Estelí, Jinotega, Nueva Segovia, etc.

Sólo he citado unos cuantos elementos para emprender esa cacería judicial, política y gubernamental neoliberal-conservadora-somocista-proyanqui en contra de pobres, esencialmente en contra de militantes, miembros y simpatizantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Estas persecusiones tuvieron como respuesta popular: manifestaciones callejeras, tomas de ciudades y carreteras, huelgas masivas de trabajadores organizados en sindicatos y federaciones, caminatas masivas de protestas, por ejemplo desde León a Managua; protestas contra las acciones vandálicas de Arnoldo Alemán Lacayo en la Alcaldía de Managua, pues todo mundo sabía que estaba saqueando o robando  recursos materiales y financieros de la Comuna capitalina; quemas de vehículos del gobierno y de la Alcaldía de Managua.

En fin, esta persecución judicial, gubernamental sistemática, más todo el accionar revanchista, provocador, pleitisto y  vulgar de Arnoldo Alemán Lacayo en Managua, explotó con mucha violencia popular el nueve de noviembre de 1991 al conocerse que revanchistas “cabezas calientes” le colocaron una bomba al Mausoleo de Carlos Fonseca Amador, jefe de la Revolución Popular Sandinista, cuyos restos  están sepultados en el llamado Parque Central de la Plaza de la Revolución, frente al Palacio de la Cultura.

El  ocho de noviembre en la noche fue destruido el monumento al músico Luis Abraam Delgadillo, situado en el Parque Central, frente al Palacio Nacional de la Cultura. ¿Quiénes fueron los causantes de esta destrucción? Nunca se hizo una investigación oficial de la Policía, pero las sospechas indicaban que fueron los mismos revanchistas somocistas de Alemán Lacayo, para justificar, posiblemente, el atentado dinamitero planeado contra el Mausoleo a Carlos Fonseca Amador, ocurrido el nueve de noviembre de 1991, en la madrugada.

La reacción popular airada, colérica, no se hizo esperar, porque don Arnoldo Alemán Lacayo y su claque política de bandidos y del mismo gobierno chamorrista, alentaban la violencia, la confusión, la anarquía y la revancha política antisandinista, realmente descarada.

Se quemaron camiones volquetes y otras maquinarias de la Alcaldía de Managua ese mismo nueve de noviembre en la mañana, cuando ya circulaban estos camiones en las calles capitalinas, especialmente en las cercanías de la Asamblea Nacional y de la Presidencia de la República, la cual funcionaba entonces, precisamente, donde hoy (2011) funciona la Asamblea Nacional.

Esa misma mañana del nueve de noviembre de 1991, varios grupos de ciudadanos capitalinos, algunos encapuchados, portando garrotes, piedras, varillas metálicas,  procedieron a prenderle fuego a las oficinas del Alcalde Alemán Lacayo y a parte de las instalaciones del Plantel de Limpieza Pública, más conocido como “Cocos”, situado en la entrada Noroeste del Barrio San Judas.

Esa misma  mañana del 9 de noviembre de 1991 hubo mucha violencia en Managua y otras partes de Nicaragua, todo por la contraofensiva contrarrevolucionaria puesta en marcha por el gobierno chamorrista desde su instalación en abril de 1990, y especialmente por la revancha política furiosísima de don Arnoldo Alemán Lacayo, quien al final de cuentas usaba esta campaña política como “cortina de humo” para que le atenuaran las acusaciones públicas por los desmanes que ya cometía al apropiarse de recursos materiales y financieros de la Comuna capitalina.

Ya era conocido que Alemán Lacayo y sus compinches se habían “repartido”, por ejemplo, gran parte de la enorme cantidad de equipos o maquinaria pesados, dejados por la administración sandinista de Carlos Carrión Cruz, al entregar el gobierno municipal en abril de 1990.

Carrión Cruz, el último coordinador de la Junta de Reconstrucción de Managua por parte del gobierno revolucionario sandinista, tuvo el cuidado y la decencia administrativa de informar detalladamente cuáles eran los recursos materiales y financieros que  dejaba ordenados en la Alcaldía de Managua. Carrión Cruz, inclusive, mostró virtualmente toda la maquinaria más importante de la Alcaldía de Managua, mediante un desfile de equipos frente al Teatro Popular Rubén Darío.

El 10 de noviembre, en la noche, otro grupo de desconocidos hizo estallar dinamita en la casa de Alemán Lacayo en El Crucero, cuando todavía este sector geográfico de 925 metros de altura funcionaba como Distrito VII de Managua. Actualmente es Municipio del  Departamento de Managua, con el nombre de El Crucero.

En la misma orilla de la Carretera Sur, también en El Crucero, explotó una bomba en el monumento que le hicieron a Jorge Salazar, un connotado contrarrevolucionario de la época de la agresión mercenaria-yanqui-somocista de la década del 80.

Retorno al nueve de noviembre de 1991. Los grupos que prendieron fuego en el “Edificio H”, u oficinas del Alcalde liberal somocista corrupto, Arnoldo Alemán Lacayo, y en el Plantel de Limpieza Pública “Cocos”, se movieron en dos grupos, según describieron los medios informativos locales de Managua.

Estos grupos se movieron de Norte a Sur, es decir, del lado de donde fue la Curia Arzobispal hacia el Edificio “H”, en que estaban ubicadas las oficinas del Alcalde  Arnoldo Alemán Lacayo, y de otros funcionarios, también provocadores del grupo del naciente Partido Liberal Constitucionalista (PLC), “criatura” política alimentada en esos momentos con recursos materiales y financieros de la Alcaldía de Managua.

Entre otras “fuentes informativas”, yo como periodista le daba cobertura a varias decenas de instituciones del Estado, de la Alcaldía de Managua y otras entidades privadas, por decisión del equipo de Dirección del Diario BARRICADA, Órgano Oficial (en ese entonces, todavía) del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Ese nueve de noviembre de 1991, yo estaba en la Redacción del Diario BARRICADA (ubicado detrás de “Camino de Oriente”), elaborando precisamente la página “La Capital”, la cual escribía y editaba yo, y se publicaba los días lunes.

Más adelante veremos por escrito la constancia oficial del editor general de turno, Sergio D Castro, de que yo estaba allí en la Redacción del Diario BARRICADA al momento en que ocurrieron los hechos de la quema de la Alcaldía de Managua.

Es decir, no estuve ni en los alrededores de las oficinas de la Alcaldía de Managua, ubicadas en el Centro Cívico “Camilo Ortega Saavedra”; y tampoco en el Plantel de Limpieza Pública “Cocos”, aunque me hubiera gustado darle cobertura a estos hechos, pues por un lado es mi derecho profesional de periodista y, además, yo era el designado por la Dirección de BRRICADA para darle cobertura periodística a la Alcaldía capitalina.

Repito categóricamente: No estaba yo ahí en la Alcaldía ni en el Plantel “Cocos”, ni en sus alrededores.

Sin embargo, los revanchistas antisandinistas feroces y corruptos de la Alcaldía de Managua, encabezados por Arnoldo Alemán Lacayo, inventaron al instante que yo era uno de los jefes de los grupos incendiarios en oficinas del Centro Cívico “Camilo Ortega Saavedra”, específicamente en las oficinas del Alcalde (Alemán Lacayo) y en el Plantel “Cocos”.

Uno de los concejales leales y serviles arrastrados ante Alemán Lacayo, hasta escribió posteriormente un folleto, mediante el cual hasta dice que yo lo llamé por teléfono, amenazando con presentarme a causar daños en la Alcaldía y, además, se atrevió a afirmar mentirosamente que me vio encabezando a un grupo numeroso de incendiarios, cuando estos se desplazaban dentro del Centro Cívico “Camilo Ortega” y frente al “Edificio H”, donde estaban ubicadas las oficinas del Alcalde corrupto.

Por supuesto, debo afirmar desde mi punto de vista personal que Alemán Lacayo y su grupo de mercenarios y serviles provocaron aquella situación política violenta, pues el Alcalde (Alemán Lacayo), su naciente Partido Liberal Constitucionalista con restos del somocismo genocida en la Alcaldía, jueces civiles venales de Managua y otras partes de Nicaragua, el mismo gobierno neoliberal-conservador-proyanqui de doña Violeta Barrios viuda de Chamorro y de su “yernazo” Antonio Lacayo Oyanguren, y otros, como digo en el comienzo de este trabajo de contenido histórico, estaban desbocados, furiosamente, con pretensiones de desarticular y exterminar todo aquello que fuese sandinista, perseguían policial y judicialmente a las 350,000 familias beneficiarias de las Leyes 85, 86 y 88, o sean por casas, lotes y tierras transferidas por estas leyes a familias mayoritariamente pobres, en toda Nicaragua, especialmente en Managua.

Las fuerzas políticas sandinistas (Movimiento Comunal Nicaragüenses, sindicatos de la Central Sandinista de Trabajadores, Asociación de Trabajadores del Campo, Desmovilizados del Ejército Popular Sandinista y de la Policía Sandinista, Asociación de Educadores ANDEN, “Recompas” o “Rearmados”, Asociaciones de Pobladores, Federación de Cooperativas Agrícolas y Agropecuarias, Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), algunas no controladas por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, habían reaccionado de manera organizada, conscientes de su papel revolucionario sandinista y de que no debían dejarse arrebatar sus logros por caprichos desenfrenados de sujetos malvados como Arnoldo Alemán Lacayo y su pandilla, y en consecuencia, estos grupos de sandinistas y no sandinistas, se dispusieron a defenderse y a la vez pusieron en práctica operaciones ofensivas resueltas como esta de la quema de parte de la Alcaldía de Managua, como advertencia de que Alemán Lacayo y su grupo de bandidos seguidores del somocismo genocida y de los yanquis agresores, no podrían con los logros del régimen revolucionario sandinista, a pesar de que éste haya perdido las elecciones de 1990, lo que realmente ocurrió por la guerra de agresión mercenaria somocista-yanqui de la década del 80 y porque prácticamente nos colocaron pistolas en la cabeza con la amenaza de invasión militar directa por parte del gobierno imperialista criminal genocida de Estados Unidos.

Casi al mismo tiempo de la quema de algunas oficinas en la Alcaldía de Managua, Alemán y sus secuaces más cercanos, entre otros, los concejales aliados y leales a su “criatura naciente” del Partido Liberal Constitucionalista en la Alcaldía de Managua, entre otros, los ediles: Roberto Cedeño Borgen (vicealcalde) , Julio Morales González, Clemente Guido Martínez, Yamileth Bonilla Madrigal, Mario Avilés Torrez, Medardo Umaña Traña, Adolfo Torrez Romero, Rodolfo Báez Gómez, Adolfo Brenes Mejía, Julio Espinal Sandino, José Antonio Jiménez López, Miriam Fonseca López, Gloria Orozco Quijano y Virginia Orozco Cruz, procedieron a lanzar acusaciones de que el jefe de los incendiarios de la Alcaldía de Managua era  el Comandante Daniel Ortega Saavedra, y que yo era uno de los jefes de los grupos que habían prendido fuego en la Comuna capitalina.

Supuestamente, según publicaron medios informativos locales, estos revanchistas, jefeados por Alemán Lacayo, en una encerrona decidieron a quiénes acusarían por la quema de la Alcaldía y elaboraron una lista de 51 personas, entre las cuales incluyeron al Comandante Ortega Saavedra y a mí.

Elaboraron la lista, cuyo documento formal, con membrete y sello de la Secretaría del Concejo Municipal, fue firmado por Julio Morales González, quien fungía como Secretario del mencionado Concejo. Ese listado fue pasado inmediatamente al ministro de Gobernación del gobierno de Violeta Barrios viuda de Chamorro. Éste le dio el trámite correspondiente hacia los órganos de Investigación de la Policía Nacional, antes Policía Sandinista.

Se dijo en esos días que 11 ciudadanos de Managua habían  caído presos por la quema de la Alcaldía de Managua y 55 eran acusados de “terrorismo y asonada” por los terroristas del neoliberalismo imperialista yanqui, oligárquico local y  los vendidos de siempre.

Estas acusaciones fueron presentadas, mediante listado oficial, membretado y firmado, por Alemán Lacayo, Julio Morales González y “compinches” ante la Procuraduría de Justicia y del Ministerio de Gobernación, encabezado en esos momentos por el ingeniero Carlos Hurtado, quien confirmó la versión de que el Alcalde Alemán Lacayo y concejales de la Unión Nacional Opositora 8UNO) eran los firmantes de tales acusaciones, en las que el comandante Daniel Ortega Saavedra aparecía como “instigador” y “jefe” de las quemas en la Alcaldía de Managua y parte de sus equipos y oficinas.

El batallar antisomocista de obreros, campesinos, trabajadores organizados en Sindicatos de la Central Sandinista de Trabajadores, de la Asociación de Trabajadores del Campo, en FETSALUD (trabajadores de la salud), el propio Frente Sandinista de Liberación Nacional, Asociación de Mujeres Luisa Amanda Espinoza, Combatientes y Colaboradores Históricos del FSLN, desmovilizados o despedidos del Ejército Popular Sandinista y del Ministerio del Interior, pobladores organizados en el Movimiento Comunal Nicaragüense, todos, mientras tanto, continuaban la lucha callejera contra Alemán Lacayo somocista y del gobierno neoliberal-conservador-yanqui, porque todas las acusaciones gubernamentales y del Alcalde capitalino contrarrevolucionario estaban dirigidas, por supuesto, hacia el exterminio del  Frente Sandinista de Liberación Nacional y su militancia sandinista, patriótica, revolucionaria y de Defensa de la Soberanía Nacional, mancillada nuevamente por traidores y mercenarios nicaragüenses en favor del gobierno criminal de Estados Unidos y de la oligarquía de Nicaragua.

Las acusaciones contra el sandinismo revolucionario iban de oficina en oficina, en páginas de periódicos, noticieros radiales y de televisión, especialmente del Ministerio de Gobernación a la Procuraduría de Justicia y Juzgados del Crimen de Managua, en contra de los 55 capitalinos-nicaragüenses puestos en listados de “terrorismo y asonada” por los terroristas estatales neoliberales, promotor de los llamados “Ajustes Estructurales”, ordenados al gobierno títere de los yanquis, llamado gobierno de Violeta Barrios viuda de Chamorro.

En el Diario BARRICADA, Órgano Oficial del Frente Sandinista en ese momento, sabíamos que había 11 ciudadanos ya presos por estas acusaciones de “terrorismo y asonada”.

En mi caso personal, no me notificaron oficialmente nada, pero el 29 de noviembre de 1991, a las dos de la tarde, se presentó una patrulla de la Policía Nacional en el patio frontal del Diario BARRICADA.

Todos en el Diario pensaron, incluyendo yo mismo, que varios oficiales de la Estación Tres de la Policía, ubicada en el Barrio Altagracia de Managua, llegaban en “visita de rutina, para conocer incidencias sospechosas en el sector del llamado “Camino de Oriente”, donde estuvo ubicado el periódico BARRICADA.

Desde el interior de la Redacción del Diario BARRICADA se podía ver hacia el patio frontal, por medio de ventanas de vidrio. Pude ver que se bajaron tres oficiales de la Policía Nacional. Estos entraron a las oficinas y fueron directo a la Dirección del Diario.

En esa Dirección de BARRICADA estuvieron unos diez minutos. Acompañados por el director, entraron a la Redacción del Diario, y fueron hasta donde yo estaba escribiendo frente a mi computadora. Sin rodeos, uno de los oficiales, con rango de subcomisionado, me comunicó que llegaba a notificarme que por órdenes del ministro de Gobernación, Carlos Hurtado, quedaba detenido a partir de ese momento, acusado por “terrorismo y asonada” por parte de los terroristas encabezados por Arnoldo Alemán Lacayo.

Pedí en la Redacción de BARRICADA que llamaran por teléfono a mi esposa Anabelle Barrera Argueta y a mi madre, Rosa Pérez Juárez. Me subieron a la patrulla policial y me llevaron directamente a la Estación de Policía, donde me ubicaron en una celda de las llamadas “detenciones preventivas”.

A la propia celda en que me habían ubicado, llegó el jefe de la Estación III de la Policía, Ernesto “Tito” Zamora, quien me explicó: “La Policía Nacional sólo cumple órdenes del Ministro de Gobernación al detenerlo y ponerlo en esta celda. A usted y a un grupo de ciudadanos de Managua, los acusa el Alcalde Alemán Lacayo por que supuestamente le prendieron fuego a parte de las instalaciones de la Alcaldía de Managua”.

Zamora me puso a la orden del capitán José Márquez, quien fungía como jefe de investigaciones en esta unidad de la Policía en Managua. Márquez al mismo tiempo me puso a disposición de otros de los investigadores, quien me dijo que en esa celda dormiría esa noche, y que al siguiente día procederían a interrogarme. “No tema, nada  malo le va a pasar”, me dijo Márquez al reaparecer por la celda.

Efectivamente, al siguiente día 30 de noviembre, me sacaron de la celda y me llevaron a una oficina, donde me esperaba uno de los investigadores. Éste me saludó cordialmente y me comunicó, nuevamente, que estaba yo detenido por acusaciones de “terrorismo y asonada”, formuladas por el Alcalde de Managua, Arnoldo Alemán Lacayo.

Me preguntó sobre dónde estaba yo el nueve de noviembre al momento en que eran incendiadas por grupos de manifestantes varias oficinas y planteles de la Alcaldía de Managua. Le respondí que estaba en la Redacción del Diario BARRICADA, preparando, escribiendo y editando, una página titulada “La Capital”,  la  cual se publicaba los días lunes. En esta página y mediante las noticias cotidianas que yo conseguía en la misma Alcaldía, se denunciaban los desmanes de corrupción, robos y saqueo de las arcas de la Comuna capitalina por parte del Alcalde y funcionarios corrompidos colocados allí por Alemán Lacayo.

“No estuve ni en los alrededores de las oficinas de la Alcaldía, tampoco cerca del Plantel de Limpieza Pública “Cocos”. Me hubiera gustado estar allí durante esos sucesos, porque la Alcaldía de Managua es una de mis fuentes periodísticas, y como periodista tengo derecho a darle cobertura”, le dije al investigador entrevistador de la Unidad de Policía.

Ese día 30 de noviembre los principales diarios de Nicaragua, noticieros televisivos y radiales se hicieron eco de mi captura y prisión, ordenada por el corrompido somocista Alcalde de Managua, Alemán Lacayo.

Los encabezados o titulares principales del Diario BARRICADA y de El Nuevo Diario eran, respectivamente,  los siguientes:  “Ordenan  arrestar a PEBP” y sobre título: “Juicio político contra periodista de BARRICADA”.  “Persecución a periodista”, expresaba El Nuevo Diario y un sobretítulo: “Arresto para Barreto, víctima de orejas de Alemán”. Estos titulares ocuparon todo lo ancho de la portada de ambos diarios capitalinos.

BARRICADA, inclusive, publicó un editorial en la misma primera plana, titulado: Libertad de expresión está amenazada. Al siguiente día, primero de diciembre, también en la portada, BARRICADA publicó otra información con el siguiente título: Burda acusación a PEB y BARRICADA, con el sobre título: Veterano reportero denuncia a Hurtado y Alemán. Debajo del titular el siguiente asterisco: Un acto atentatorio a la libertad de expresión. En páginas interiores, en Nacionales de ese mismo día primero de diciembre, BARRICADA  a ocho columnas tituló: Persecusión a Barreto atenta contra diálogo, con el sobretítulo de: Delito: ser vocero de las mayorías.

El primero de diciembre, el Nuevo Diario a ocho columnas, en la portada, en la parte superior:  ¡Periodismo en peligro¡, con el sobretítulo: Juicio a PEB, otro zarpazo a la libre expresión. Y debajo del título: varios asteriscos: Periodistas de diversos signos políticos coinciden: ¡No¡ a amordaza. UPN debe ser radical y demandar inmediata libertad de Barreto. Grave precedente que evidencia lo incompatible de libertad con verdugo. No sabemos hasta qué límites llegará el revanchismo.

El dos de diciembre, en su portada, en el centro, BARRICADA, dándole seguimiento a las acusaciones en mi contra y por los peligros en contra de los periodistas antisomocistas, tituló nuevamente: Periodismo en momento de unidad,  con un sobretítulo: Repudian persecusión a PEB. Debajo el siguiente asterisco: A ningún periodista se puede agredir por trabajar.

El tres de diciembre, El Nuevo Diario tituló: ¡Alemán miente¡, con el sobre título: Policía afirma que lista fue enviada de la Alcaldía a Gobernación. Ese mismo tres diciembre, a ocho columnas, en la parte superior del periódico, BARRICADA publicaba el siguiente título: Alemán cogido en mentira. El sobretítulo fue: Ministro Hurtado confirma: Alcaldía entregó listas. Bajo el título, un asterisco: Se retracta en caso Pablo Emilio Barreto.  En el lado derecho, debajo del título principal, BARRICADA publicó el siguiente título con otra información: Acogen “Habeas” a PEB,  con el asterisco: Juez ejecutor se pronuncia hoy.

El cuatro de diciembre, en su portada, a dos columnas, con mi foto, título grueso a tres líneas, BARRICADA tituló: Barreto hoy a introducir un “Habeas”,  con el sobretítulo:  Sedentarismo forzoso lo irrita”. Esta información comenzaba en la primera página y ocupaba el espacio casi completo de una página interior de BARRICADA con otra fotografía mía.

El dos de diciembre, mientras, el jefe de la Policía en la Estación Tres, Ernesto “Tito” Zamora, me comunicó que por disposición del Ministro de Gobernación y de la Policía “le damos casa por cárcel. Nosotros iremos a constatar todos los días si realmente está usted en  su casa”.  Me fueron a dejar a mi casa en una patrulla de la Estación Tres de Policía.

Los dos periódicos,  BARRICADA Y El  Nuevo Diario, en todos los noticieros televisivos y radiales, de Managua y resto del país, en revistas especiales en Managua, en boletines de centrales sindicales como la CST Nacional y la José Benito Escobar capitalina, en la Asociación de Trabajadores del Campo, también mediante artículos periodísticos y de ciudadanos capitalinos, publicaban sobre las arbitrariedades del gobierno de Violeta Barrios viuda de Chamorro y del Alcalde en mi contra; se abordaba el asunto de la violencia en discusiones en universidades, en reuniones partidarias, en asambleas de barrios o vecindarios.

Este asunto de echar presos a numerosos ciudadanos capitalinos y poner en un listado de acusados por terrorismo y asonada a más de 50 personajes capitalinos por violencia que habían provocado precisamente el gobierno neoliberal-conservador-proyanqui genocida y el Alcalde somocista corrompido en Managua, tenía o tuvo trascendencia nacional y grandes discusiones por todos lados.

La Asamblea Nacional, por ejemplo, ordenó que se investigaran los hechos de violencia y las acusaciones de Arnoldo Alemán Lacayo ante la Procuraduría de Justicia y el Ministerio de Gobernación. El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), su Consejo Nacional y su Secretaría General, condenaron la persecusión emprendida por el Alcalde somocista Arnoldo Alemán Lacayo.

La disputa pública  continuó. BARRICADA, mientras tanto, publicó otra noticia periodística relacionada con mi arresto domiciliar: Arresto de Barreto ampliado a la ciudad, con el sobretítulo: Hoy definen lo que va a Procuraduría.

Efectivamente, la Jefatura de la Estación Tres de Policía me comunicó que mi arresto domiciliar se transformaba en arresto dentro de la ciudad de Managua. Esto me permitía seguir laborando en mis obligaciones cotidianas de periodista, fotógrafo, investigador y editor de páginas en el Diario BARRICADA.

Al quedar envuelto en su propia maraña, el Alcalde Alemán Lacayo y sus concejales, todos salían dando entrevistas, declaraciones de “yo no fui…yo no he denunciado ni acusado a nadie”.  El propio Arnoldo Alemán Lacayo se retractó de las acusaciones formuladas ante la Procuraduría y el Ministerio de Gobernación.

Yo le daba cobertura periodística, todos los días a la Alcaldía de Managua, porque era una de mis alrededor de 30 fuentes periodísticas, unas asignadas formalmente, y otras, que por voluntad propia reporteaba en ellas en busca de noticias, reportajes, crónicas, artículos, reseñas, etc.

Como ya no estaba yo preso de forma efectiva, tenía la Ciudad de Managua por cárcel, entonces mis jefes en BARRICADA me enviaron a darle cobertura nuevamente a las sesiones del Concejo Municipal, presidido por Arnoldo Alemán Lacayo, mi acusador y denigrador principal en este asunto mencionado.

Él, Alemán Lacayo, y varios concejales me ofrecieron disculpas hipócritas, y personalmente el Alcalde fue a darme la mano y a abrazarme, todo lo cual fue registrado por numerosos periodistas y fotógrafos en el local de sesiones del Concejo Municipal.

Sin embargo, las acusaciones por “terrorismo y asonada” no fueron suspendidas formalmente. El circo de acusaciones de Alemán Lacayo y los concejales de la Unión Nacional Opositora (en ese momento ya no eran opositores) tenía como finalidad, no me cabe duda, una campaña de exterminio del sandinismo en Nicaragua.

“Le salió el tiro por la culata” porque las protestas airadas y cada vez más fuertes y nutridas en Managua y el país por parte de organizaciones populares, partidos políticos, Unión de Periodistas, gremios de periodistas, centrales sindicales, universidades, intelectuales, directores de medios de comunicación, asociaciones de comerciantes, protestas airadas de diputados en la Asamblea Nacional, las consideraciones oficiales del Frente Sandinista sobre el tema, discursos del Comandante Daniel Ortega Saavedra respondiendo formalmente a las amenazas políticas de exterminio del sandinismo por parte de la derecha somocista trasnochada…sí, todo esto puso en alerta al grupito violento de Alemán Lacayo, a la misma burguesía y oligarquía local, encabezada en ese momento por el gobierno neoliberal-conservador-somocista-proyanqui genocida, y, al parecer, procedieron a detener la persecusión desenfrenada que habían iniciado.

Continuaron las publicaciones de noticias, crónicas, artículos de opinión, reseñas sobre este tema de las acusaciones terroristas de “terrorismo y asonada”, por los sucesos violentos de noviembre y por la quema de parte de las instalaciones en oficinas centrales de la Alcaldía y del Plantel de Limpieza Pública, llamado de “Cocos”. Periodistas serviles, arrastrados y empleados de Alemán en la Alcaldía, también publicaban artículos y comentarios en sus radioemisoras o en programas radiales que tenían contratados, en este caso, todos en contra de los ciudadanos capitalinos presos y particularmente en mi contra.  Estos, quizás, representaban un cinco por ciento del total de periodistas progresistas o en desacuerdo con  las prácticas arbitrarias, corruptas y de terrorismo somocista proyanqui de Arnoldo Alemán Lacayo y sucuaces más cercanos.

El  poeta Luis Rocha, responsable de asuntos culturales en El Nuevo Diario, escribió un cuento corto, sobre este tema de Alemán Lacayo en mi contra. Rocha en su cuento exponía el sueño de que ojalá hubiera reconciliación del Alcalde capitalino con sus adversarios en Managua, los cuales habían crecido por su conducta violenta, defensora del somocismo genocida, corrompida y por la persecución a periodistas y ciudadanos que no estuviesen en favor suyo.

Este cuento de Luis Rocha lo publicó El Nuevo al acercarse el 25 de diciembre de 1991. Y finalmente, la Asamblea Nacional aprobó un decreto de amnistía, firmado por la presidenta neoliberal-conservador-proyanqui genocida, Violeta Barrios viuda de Chamorro, publicado el 22 de diciembre de 1991, en favor de más de 50 capitalinos acusados de “terrorismo y asonada”, entre ellos el Comandante Daniel Ortega Saavedra y yo.

Se dijo entonces que Alemán Lacayo no estuvo de acuerdo con el decreto de amnistía, aunque no lo dijo públicamente.

Oficiales de la Estación Tres de la Policía Nacional, mientras tanto, me llegaron a comunicar al Diario BARRICADA, que quedaba suspendida definitivamente lo “ciudad por cárcel” en mi contra, debido que entraba en vigencia inmediata el decreto de amnistía del gobierno chamorrista y de la Asamblea Nacional.

 

 

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Miguel Larreynaga Balmaceda, Miguel Larreynaga Balmaceda

Miguel Larreynaga Balmaceda, Miguel Larreynaga Balmaceda

El 28 de abril de 1847, hace 172 años, falleció en Guatemala el Prócer de la Independencia de Centroamérica Miguel Larreynaga. Fue el intelectual de mayor influencia a finales del siglo XVIII y forjó a la generación de la Independencia.

Hoy el Equipo de Barricada/Historia les trae su biografía.

Texto de Pablo Emilio Barreto Pérez

“El modo de conseguir estimación

y granjearse conceptos entre los hombres,

es trabajar asiduamente y cumplir

con exactitud e integridad lo que a uno se le encarga”.

(Miguel Larreynaga)

Don Miguel Larreynaga Balmaceda nació en León el 29 de septiembre de 1, 771 y falleció el 28 de abril de 1847, en Guatemala.

Fue bachiller, licenciado o abogado en derecho civil y eclesiástico, filósofo, matemático, amante ilustrado de ciencias, considerado un sabio como de los tiempos griegos gloriosos y Prócer de la Independencia Centroamericana.

Según Don Ignacio Gómez, biógrafo y alumno de Larreynaga Balmaceda en la Universidad San Carlos de Guatemala, éste nació en la nueva Ciudad de León, el 29 de septiembre de 1771, lo cual es confirmado por otros historiadores centroamericanos.

El mismo Don Miguel confirma ese hecho en su obra: “Memoria sobre el fuego de los volcanes”, en la cual dice que era hijo legítimo de los españoles Don Joaquín de Larreynaga y Doña Manuela de Balmaceda y Silva, los cuales, presuntamente, llegaron de España en aquellos años anteriores al nacimiento del hoy Prócer de la Independencia de Centroamérica.

Es decir, era criollo, nacido en Nicaragua, hijo de padre y madre españoles.

Fue el mismo Don Miguel Larreynaga quién relató estos datos en la Secretaría del Consejo y Cámara de España e Indias (en las Cortes de Cádiz) en 1810 y 1818, cuando, en ambas épocas, era funcionario del gobierno colonial español en Guatemala, capital del Virreinato de la colonización hispánica en Centroamérica.

Era, al mismo tiempo, funcionario fiel del régimen colonial, hasta en los últimos momentos, lo cual era todo lo contrario de la lucha frontal sostenida por el Padre Indio Tomás Ruiz, Prócer revolucionario nicaragüense, quien era el Vicerrector del Colegio San Ramón, donde se inició la Universidad Nacional de Nicaragua.

El Padre Indio Tomás Ruíz no pudo ver la Independencia, porque fue sometido a bestiales torturas por los colonizadores, a raíz de ser descubierto involucrado en un plan revolucionario, llamado Plan de Belén, para tomarse las instituciones del gobierno colonial, hacer prisioneros a los funcionarios civiles y militares coloniales, quitarles las armas, es decir, la revolución contra los opresores, saqueadores de recursos naturales y esclavizadores de nuestros indígenas o aborígenes.

Supuestamente, Ruíz, el Prócer Indio, académico, sabio, Vicerrector de la naciente Universidad Nacional, murió en México.

Refiriéndose a Larreynaga Balmaceda, Gómez dice: “Era hijo único y legítimo de don Joaquín de Larreynaga y de Doña Manuela de Balmaceda y Silva. Su nacimiento costó la vida a su madre, y antes de ver la luz, había perdido a su padre; de modo, que fue su hijo póstumo. Su abuelo paterno le recogió y crió”.

Su infancia

Al perder a sus padres, el niño Larreynaga quedó al cuido de “dos tías solteronas”, quienes lo llevaban a los entonces frondosos bosques de la orilla del Río Telica, situado un poco al Norte de la pequeña ciudad leonesa: Telica, ubicada ocho kilómetros al Norte de la Ciudad Metropolitana de León.

Por ser criollo (hijo de españoles en Nicaragua, en la época de la colonización) la educación de Don Miguel Larreynaga Balmaceda se registró en el Colegio Tridentino (San Ramón) de León, pero, seguramente, recorriendo, en caballos o a pie, todas las semanas los ocho kilómetros que separan León de Telica.

Francisco Pérez Valle, uno de los más conocidos historiadores de Nicaragua, de origen indio, confirma por su parte que don Miguel Larreynaga Balmaceda nació el 29 de septiembre de 1771.

Catedrático e intelectual

Todos los biógrafos coinciden en que Larreynaga estudió ocho años en el Colegio San Ramón, donde brilló de tal manera que a los 18 años era catedrático de filosofía y geometría, lo cual era considerado excepcional en aquellos años de oscurantismo español.

Después pasó Don Miguel a la Universidad de San Carlos de Borromeo, en Guatemala, donde en 1798 obtuvo, en forma muy brillante, su bachillerato en derechos civil y esclesiástico, cuando apenas tenía 27 años.

Allí mismo, en Guatemala, inmediatamente después de su graduación de bachiller, fue nombrado catedrático de matemáticas por la “Sociedad Económica de Amigos del País”.

En 1801, cuando tenía tan sólo 30 años florecientes, se graduó de abogado en la misma Universidad de San Carlos.

En 1800 ya había sido nombrado “Relator Interino” de la Real Audiencia Territorial (cargo del gobierno colonial español, en Guatemala), pese a que todavía no se había graduado, por lo cual fue necesario “permiso especial del Rey de España”, relata Ignacio Gómez, quien fue su discípulo en la Universidad de San Carlos de Borromeo, en Guatemala.

En el Seminario Conciliar, ubicado en León y encabezado por el Obispo Fray Antonio de la Huerta y Casso y el Padre Rafael Agustín Ayestas (este último rector del Colegio Tridentino o San Ramón en aquellos días), lo nombraron “catedrático de Retórica” y luego de Filosofía, según un documento donado al doctor Carlos Tunnerman Berheim por la biznieta del Prócer Larreynaga Balmaceda, Esperanza Larreynaga de Zeceña.

Era tal la confianza y admiración que tenían por Larreynaga Balmaceda en la Relatoría del gobierno colonial español en Guatemala, que “Noticia Biográfica” guatemalteca, según el historiador Francisco Pérez Valle, decía: “Su vasta inteligencia parecía haber sido específicamente organizada para las funciones de la Relatoría, que comprendían primariamente el hacer relación de los autos o expedientes en el tribunal, extractando y reduciendo a sus líneas esenciales el complicado edificio de los procesos. Allí brillaron su inteligencia y probidad, la Audiencia depositó en él toda su confianza y desde entonces su opinión era regla de las sentencias y acuerdos”.

Otros cargos

Fue también Asesor de Guerra del Escuadrón de Dragones de la Provincia de Sonsonate (El Salvador), designado por el Capitán General Antonio González y Saravia, en 1802.

Defensor General de los Bienes Intestados (que muere sin haber hecho el testamento), nombramiento que le fue dado por la Corona Española o Rey de España, en 1805.

En ese mismo año […] Larreynaga fue nombrado Conjuez de la Audiencia y Asesor del Presidente del Reino de Guatemala, General Antonio González Saravia.

En esos días “arregló el archivo de la Audiencia y su inmenso y complicado cedulario (registro de ciudadanos), con el orden y todo que tanto facilitó su inteligencia y manejo”, dice otro biógrafo de Larreynaga.

Fue también Relator de la Junta Superior de Hacienda. Esta era la junta que recaudaba el dinero, los impuestos que imponían los invasores españoles a los esclavizados en Centroamérica.

Uno de los cargos que desempeñó por 19 años fue el de “Relator, en propiedad, de la Real Audiencia, cargo que desempeñó por diez y nueve años “con pureza e integridad”, señala su biógrafo Ignacio Gómez.

Más o menos en 1807, catorce años antes de la Independencia, escribió su utilísimo “opúsculo (folleto) sobre “Método de extractar las causas”, que fue de uso común entre los estudiantes de Derecho de la Universidad de San Carlos de Guatemala, añade Gómez.

Este biógrafo de Larreynaga Balmaceda sostiene que gracias a los méritos de don Miguel, “fue propuesto para una plaza togada en la Real Audiencia, cargo que Larreynaga ambicionaba y por el cual hizo múltiples gestiones, que fueron apoyadas por la propia Audiencia (en Guatemala), que conocía perfectamente sus capacidades; por el Obispo de Nicaragua, Fray Nicolás García y Jerez, y por el Ayuntamiento de Guatemala.

La toga le fue conferida hasta el 29 de marzo de 1814 por las Cortes de Cádiz, pero no pudo tomar posesión de ella porque el Rey Fernando VII disolvió las Cortes y el nuevo Presidente del Reino de Guatemala, Bustamante y Guerra, lo informó a don Miguel.

[…] Larreynaga Balmaceda acudió, inmediatamente, en súplica al Rey de España para que “declarase la nulidad de su plaza togada, que se extendiera con respecto a la Audiencia de Guatemala, y que estaba en aptitud (Don Miguel) para ser destinado a otra Audiencia, cosa que la Cámara Real hizo, pues aclaró que el impedimento legal para ser Magistrado en Guatemala se debía a que era natural del mismo distrito”.

Era tal la influencia que tenía Don Miguel Larreynaga Balmaceda en estas Audiencias del Reino Español, que se daba a la tarea de hacer “aclaraciones” en su favor, debido a que era fiel servidor de la Corona Española.

Los biógrafos afirman que esta influencia de Larreynaga Balmaceda tenía orígen, fundamentalmente, en su enorme capacidad intelectual, inteligencia brillante, sus dones de organizador de los servicios que prestaba y, por supuesto, por su lealtad hacia el Gobierno Español.

Sin embargo, al mismo tiempo, los gobernadores le tenían alguna desconfianza y desprecio por su origen, pues decían de él que “es hijo de platero”, “se le creía “mulato” y que tenía relaciones con personas sospechosas”, indica Gómez, quien afirma que ésto era totalmente falso, pues Larreynaga Balmaceda siempre se empeñó en gestionar otro puesto, para lo cual decidió viajar a España en esos días.

Su viaje a España

Además, (recuerdan estos biógrafos) en 1814, Larreynaga Balmaceda fue electo diputado a las Cortes de Cádiz (españolas) por la Provincia de Nicaragua, pero su viaje a España no tuvo que ver con las Cortes, pues éstas fueron disueltas en el mismo año 1814 por Fernando VII.

El viaje tenía como principal propósito hacer que se reconocieran sus méritos como funcionario colonial e insistir en la solicitud de una plaza togada.

El Viaje tuvo lugar en febrero de 1818, tres años antes de la Proclamación de la Independencia Centroamericana, mientras ya se había dado, a partir de 1811, la Liberación anticolonialista en el Sur de América, específicamente en Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador, lucha titánica y colosal encabezada por Simón Bolívar.

Recuerdan sus biógrafos, que la travesía de regreso a Guatemala, por el Atlántico, le fue muy penosa a Don Miguel de Larreynaga Balmaceda, pues la Fragata Dessireé, en que se embarcó, estuvo a punto de naufragar por causa de una terrible tormenta, de la cual Larreynaga mantuvo un tormentoso recuerdo.

Debido a ese accidente, Don Miguel se detuvo varios meses en Burdeos (Francia), de donde pasó a Madrid, España, y el 28 de marzo de 1821 salió para la Cortes de Cádiz, que eran como los juzgados en relación al poder colonial en América.

Este viaje se producía seis meses antes de la Proclamación de la Independencia de Centroamérica.

(Cádiz. En esos momentos era una Provincia, Ciudad y Puerto de España en el Atlántico. Era una salida y entrada de singular privilegio a los países más importantes de Europa, y, especialmente hacia América, donde los españoles tenían sus principales fuentes de robo y explotación de los indígenas o aborígenes. Allí funcionaban las llamadas Cortes de Cádiz).

Después de exitosas gestiones ante el reinado colonial, Larreynaga Balmaceda pudo obtener, en Cádiz, el nombramiento de “Oidor Tercero de la Real Audiencia de Guatemala”.

Es decir, Don Miguel de Larreynaga Balmaceda ambicionaba con vehemencia seguir siendo funcionario del gobierno colonial, mientras al mismo tiempo como volcanes en erupción los pueblos centroamericanos sacrificaban sus vidas en combates profundamente desiguales, pero frontales contra el imperio colonial, entre los cuales se destacaba el Padre Indio Tomás Ruiz, quien supuestamente en esos momentos moría en Chiapas, México, por las torturas propinadas en las cárceles mazmorrescas de los colonizadores.

Por las mismas gestiones mencionadas, el Rey de España, Fernando VII le hizo el nombramiento honorífico a Larreynaga de “Intendente Honorario de Provincia en atención a sus méritos y servicios”, lo cual refleja el nivel de confianza del poder colonial en Don Miguel de Larreynaga Balmaceda.

 El regreso a Guatemala

El 16 de agosto, al día siguiente de su regreso a Guatemala, Don Miguel Larreynaga Balmaceda tomó posesión de su tan ambicionada magistratura, ocupando el tercer lugar en antigüedad, según registra en su edición del tres de septiembre de 1821, el boletín “El Genio de la Libertad”, en Guatemala, señalan sus biógrafos, entre otros, el mencionado Gómez.

Esos biógrafos sostienen que fue en este carácter de “Oidor Tercero de la Real Audiencia Colonial” que don Miguel de Larreynaga Balmaceda asiste a la precipitada reunión, convocada por el Gobernador español Capitán General Gabino Gaínza, en el Ayuntamiento de Guatemala, para abordar entre personalidades, ligadas al gobierno de España, el peligro revolucionario de masas presionando por la Independencia de Centroamérica.

Unos afirman que don Miguel Larreynaga Balmaceda se echó un discurso encendido en favor de la Independencia, en esa reunión de personalidades, entre las cuales estaban, por supuesto, la crema y nata de los funcionarios del régimen colonial español.

Otros, biógrafos y articulistas, dudan de que don Miguel se haya echado ese discurso vehemente que se le atribuye, pues más bien consideran que era un hombre de tendencia conservadora, con la concepción de que los criollos (hijos de españoles nacidos en América) debían ser los nuevos jefes del gobierno, con la finalidad, al mismo tiempo, de conservar parte del poder de los colonizadores en América y garantizar la vía burguesa o capitalista que ya reinaba en Europa después de la Destrucción o “Toma de la Bastilla” en Francia.

Claro, los reinados feudales como el de España, Holanda, Portugal, etc., eran un freno al nuevo empuje del nuevo sistema socioeconómico mundial del capitalismo.

 Larreynaga a favor de la independencia de Centroamérica

Especialistas centroamericanos […] califican a Larreynaga Balmaceda como un Prócer sabio, prudente, con una visión distinta de la Independencia, quizás conservadora en relación a las concepciones revolucionarias que tenía el Padre Indio Tomás Ruíz, quien siempre abogó por el derrocamiento del sistema colonial por la vía de las armas, como había ocurrido, en gran medida, en el Sur de América mediante la lucha de Simón Bolívar y millones de hombres levantados en armas también en Haití, liberado en 1804.

Se afirma también que Larreynaga Balmaceda y resto de próceres de Centroamérica con la influencia indiscutible que tenían, por el nivel de respeto hacia ellos por parte de la gente humilde, y funcionarios coloniales, lograron el objetivo de frenar la Revolución y finalmente entregar el poder civil y militar en manos de los criollos, o sean los hijos de españoles en América y en menos medida en manos de mestizos.

Sin embargo, esos mismos biógrafos sostienen que la opinión de Don Miguel Larreynaga Balmaceda en favor de la Independencia fue crucial ese día, debido a que siempre se tomaba “muy en cuenta” lo que decía para tomar decisiones colectivas o individuales.

[…]

Eran en total, aseguran historiadores “Cincuenta y cuatro personas que representaban al mundillo oficial de Guatemala”, mientras quienes atizaban la hoguera de la Independencia por parte del […] pueblo eran don Pedro Molina y su esposa Bedoya de Molina, quienes inclusive ese día inventaron ejecutar música callejera y provocar explosiones de bombas en las calles de Guatemala, para que la gente acudiera al Palacio de Gobierno, con el fin de exigir la Independencia, después de lo que acaba de ocurrir en Chiapas, donde se había producido la liberación del yugo español.

Los historiadores afirman que mientras José Cecilio del Valle (Auditor General de la Audiencia del gobierno colonial), uno de los llamados próceres, pedía la posposición o prolongación de la Independencia, el canónigo José María Castilla y el Padre Matías Delgado, don Mariano Gálvez, Molina, Barrundia, en cambio, solicitaban vehementemente la liberación inmediata del yugo español en la reunión referida.

Se afirma que Larreynaga Balmaceda fue uno de los primeros en apoyar la tesis de la Independencia inmediata.

En los instantes más agrios de la reunión, el Capitán General o Gobernador quiso mediatizar la Independencia, acomodándola al llamado “Plan de Iguala”, en México, mientras la barra encabezada por Pedro Molina y su esposa Bedoya, exigían desde adentro y afuera del Palacio que la Independencia debía ser absoluta de España, México y de cualquiera otra nación.

Gabino Gaínza se vio obligado a declarar la Independencia absoluta. El Acta de la Independencia se firmó hasta el día siguiente, el 16, en la casa del Gobernador Gaínza.

Ese mismo día, Gaínza y otros personajes fieles y proclives al gobierno colonial español, pretendieron que las sesiones de la Junta Provisional fuesen privadas, a lo cual se opuso el Prócer Miguel Larreynaga Balmaceda.

Afirman los biógrafos de Don Miguel que se impuso, finalmente, la opinión de Larreynaga Balmaceda acerca de que las sesiones debían ser públicas para que todo el pueblo se enterara de lo que se hablaba en la Junta Provisional.

Se sostiene que don Miguel Larreynaga Balmaceda redactó el reglamento correspondiente para que se diera publicidad amplia a todo lo que fuese discutido y aprobado en la Junta Provisional.

“Cierto es -señalan estos biógrafos- que Larreynaga firmó también el Acta de Anexión a México, el 5 de enero de 1822, lo cual le valió la enemistad de varios próceres que se opusieron a ese desafortunado paso”, debido a lo cual fue removido de la magistratura de la Audiencia.

[…] Larreynaga Balmaceda aceptó integrarse al Congreso Imperial (de México) como diputado, con el claro propósito de defender la justa causa de Centroamérica en el seno de este Congreso […]

La estrategia política le funcionó a Larreynaga Balmaceda, pues Centroamérica volvió a ser independiente en 1823 […]

 Nuevos cargos después de la Independencia

También aportó sus luces como filósofo moderno, reformador académico en Nicaragua y difusor del pensamiento ilustrado que proyectaba en otras provincias, como en Costa Rica, a través de sus discípulos…

En su pensamiento pueden detectarse ideas teológicas, pedagógicas, de justicia social y políticas, las primeras tradicionales y las restantes, modernas y liberales; en este sentido, su aporte es bastante considerable y representativo de la ideología revolucionaria del proceso independentista”, escribe Jorge Eduardo Arellano sobre Tomás Ruíz, a quien también he mencionado en este librito a propósito de hablar de don Miguel Larreynaga Balmaceda, quien presuntamente dejó en herencia las tierras que hoy ocupa Malpaisillo para su existencia como pueblo y municipio de León.

El mismo 15 de septiembre, don Miguel Larreynaga Balmaceda es nombrado miembro de la Junta Provisional Consultiva, creada en el Acta de Independencia, compuesta por miembros de la Diputación Provincial, más Larreynaga Balmaceda , don José Cecilio del Valle (uno de los próceres más conservadores), el Marqués de Aycinena, doctor José Valdés, el doctor Ángel María Candina y el licenciado Antonio Robles, todos ellos funcionarios del gobierno colonial español al momento de la Independencia de Centroamérica.

Después de ésto, don Miguel Larreynaga Balmaceda siguió en “las alturas”, por su indiscutible talento y servicios al régimen colonial, pues al producirse la anexión centroamericana al oportunista Imperio Mexicano de Iturbide, ocupó la diputación imperial de Sacatepéquez (Antigua Guatemala).

Destronado Iturbide, Larreynaga Balmaceda fue nombrado Magistrado de la Audiencia de Guanajuato (México), cargo que no pudo desempeñar.

Después fue Regente de la Suprema Corte de Justicia del Estado de Oajaca (Oaxaca), nombrado por el Congreso de este Estado mexicano, cargo que aceptó para acercarse, se afirma, a su querida Guatemala.

Fue Juez Letrado de Distrito del Estado de Oajaca, en 1826, cinco años después de proclamada la Independencia de Centroamérica.

Al salir de Oajaca, se añade, donó la biblioteca que había formado al Instituto de Ciencias y Artes del Estado, en México.

En 1829 fue Asesor General del Estado de Chiapas, donde residía el Congreso General de México, cargo al cual renunció por razones de edad y deseos de visitar cuanto antes Centroamérica.

En 1833 fue electo Magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Chiapas, México, cargo ocupado por él hasta mediados de 1835.

 El retorno definitivo a Guatemala

En noviembre de 1835 regresa a la ciudad de Guatemala, donde, apuntan sus biógrafos, es visitado por intelectuales, gobernantes y literatos, para consultarle sobre diversas temáticas, debido a que lo consideraban como “una biblioteca viviente”.

En 1838 fue nombrado Presidente del Supremo Tribunal de Apelaciones de Guatemala, cargo que desempeñó hasta el llamado nuevo “Estado de los Altos” como diputado electo de Güegüetenango y Suchitepéquez.

La Asamblea Legislativa del denominado “Sexto Estado” se instaló en Totonicapán, México, de la cual fue nombrado presidente el licenciado Miguel Larreynaga Balmaceda, pero el cargo no pudo desempeñarlo porque tuvo que regresar a Guatemala.

En mayo de 1839, ya roto el Pacto Federal Centroamericano, se incorporó a la Asamblea Constituyente de Guatemala, como diputado por Cobán, cargo que desempeñó hasta abril de 1842.

En ese mismo año, organiza el Juzgado de Alzadas del Tribunal del Consulado, del cual se hace cargo.

En 1844, el Congreso de Guatemala lo designó regente de la Suprema Corte de Justicia, cargo que desempeñó durante un año.

Ese mismo año, asumió la Cátedra de Bellas Letras Latinas en la Universidad de San Carlos de Guatemala, donde la juventud sentía especial admiración por él, afirman sus biógrafos.

 Su muerte

Al morir, el 28 de abril de 1847, se desempeñaba como Juez de las Alzadas del Consulado del Comercio en Guatemala. Murió como consecuencia de un fuerte resfriado a los 65 años.

Al fallecer se le consideraba, junto a Cecilio del Valle (Prócer también), como los intelectuales más ilustrados, sabios y brillantes de su tiempo en Centroamérica, donde ambos dejaron sus huellas marcadas, especialmente por la concepción conservadora que tuvieron de la Independencia Centroamericana.

 Su legado

Los historiadores José Dolores Gámez, liberal del grupo político de José Santos Zelaya López, Eduardo Zepeda Henríquez y José Antonio Liendo Goigoechea, califican a Miguel Larreynaga Balmaceda como uno de los hombres más sabios e influyentes de aquel tiempo relacionado con la Independencia de Centroamérica, en 1821.

Era la “imagen de la sabiduría en Centroamérica en la primera mitad del siglo XIX”, escribió Eduardo Zepeda Henríquez, uno de los historiadores nicaragüenses.

“Fue el intelectual de mayor influencia a finales del siglo XVIII y forjó a la generación de la Independencia: José María Peinado, Antonio Larrazábal, Pedro Molina y José Cecilio del Valle”, añade José Antonio Liendo Goigoechea.

José Dolores Gámez agrega que Larreynaga tenía “una insaciable curiosidad enciclopédida y la afición por las ciencias”.

Se conoce que tradujo al español “Retórica” de Aristóteles, cuando ya estaba convertido en profesor del Colegio Seminario San Ramón, en León, donde al mismo tiempo estudió filosofía, matemáticas y geometría.

Escribió un llamado “Prontuario de todas las Reales Cédulas”, “El Quebrado Ganancioso”, “Memorias sobre el origen del fuego de los volcanes”, “Del Influjo del clima sobre los seres organizados”, “Nuevas observaciones sobre el fuego de los volcanes”.

Ignacio Gómez, su alumno y biógrafo guatemalteco, asegura que Larreynaga Balmaceda era “el literato más infatigable de su tiempo y que la constante de su vida radicó en buscar la verdad”.

Ante sus alumnos en la Universidad de San Carlos de Borromeo, en Guatemala, y en las mismas oficinas o despachos burocráticos del régimen colonial, Larreynaga Balmaceda escribía y decía:

“El modo de conseguir estimación y granjearse conceptos entre los hombres, es trabajar asiduamente y cumplir con exactitud e integridad lo que a uno se le encarga.

El hombre debe hacer consistir su riqueza en saber privarse de placeres inútiles, para no pasar la humillación de vender su independencia.

El verdadero decoro y esplendor consisten en no deber a nadie nada, en no oír que los acreedores llamen a la puerta, aunque las arcas estén vacías”.

Miguel de la Larreynaga Balmaceda está sepultado al pie de una de las columnas gigantescas y frontales de la Iglesia Catedral de León de Nicaragua, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Bibliografía consultada: “Larreynaga-Malpaisillo, Pueblo Joven, arrasada por algodoneros”, Pablo E. Barreto Pérez; “Héroes sin Fusil”, Jorge Eduardo Arellano; “León Viejo y otros escritos”, Carlos Tunnerman Berheim; “Biografía de Miguel de Larreynaga”, Ignacio Gómez; “Comentarios”, Francisco Pérez del Valle; “Historia de Nicaragua”, José Dolores Gámez; “La Patria del Criollo”, Severo Martínez Peláez; y artículos y comentarios de Francisco Pérez Valle y Eduardo Zepeda Henríquez.

Texto de: Pablo Emilio Barreto

https://pabloemiliobarreto.wordpress.com/2013/09/12/miguel-larreynaga-balmaceda-procer-centroamericano/

Adaptación: Equipo de Barricada/Historia

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El testigo gráfico de la insurrección y el repliegue

Visión Sandinista — 27 junio, 2019 add comment

  • Con su cámara registró luchas, masacres y victorias que han pasado a la historia
  • Fotografió el fusilamiento del “macho negro”

David Gutiérrez López

A la orden de ¡fuego! sonaron los disparos ensordecedores que impactaron en el hombre alto, moreno, vestido de camisola parado sobre el improvisado paredón de una tapia en la entrada del barrio Monimbó, en Masaya. Era el sargento Alberto Gutiérrez, mejor conocido en las filas de la Guardia Nacional (G.N) de Somoza, como el “macho negro”, quien acababa de ser fusilado.

El periodista Pablo Emilio Barreto Pérez también disparó con su cámara fotográfica, registrando para la historia quizás el único caso de fusilamiento ocurrido durante la lucha insurreccional, luego de ser juzgado por la justicia popular por acusaciones de asesinatos, torturas y violaciones a la integridad humana, principalmente de jóvenes.

La orden de fuego y fusilamiento la dio el comandante Carlos Núñez Téllez, miembro de la Dirección Nacional del FSLN y uno de los dirigentes de la insurrección y el repliegue de Managua a Masaya, en junio de 1979.

A la izquierda de boina y fusil en mano el comandante Carlos Núñez, al frente en el paredón, el sargento somocista Alberto Gutiérrez “macho negro, a la derecha el guerrillero Sergio Gómez, en Masaya el 19 de julio de 1979.

“Su cuerpo se levantaba como en cámara lenta cuando impactaron los tiros”, recuerda Barreto ese día hace 40 años, precisamente el 19 de julio de 1979, en pleno mediodía cuando en Nicaragua se había derrocado a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle y su ejército. Las columnas guerrilleras del sur, norte, occidente y el oriente comenzaban a desplazarse por las carreteras rumbo a Managua, a tomar por asalto el último bastión de la G.N.

Había triunfado la anhelada revolución sandinista El “macho negro,” último jefe de la treceava sección de Policía, ubicada en el Mercado Periférico de Managua, debía su apodo porque en los desfiles conmemorativos del ajusticiamiento del fundador de la dinastía, Anastasio Somoza García, (21 de septiembre de 1956) le encomendaban halar de una rienda un caballo negro sobre el cual colocaban unas relucientes  botas presuntamente que habían pertenecido al dictador.

Ese 19 de julio, día del triunfo, una multitud de combatientes y pueblo en general se aglomeró en la calle frente a la Iglesia Don Bosco desde horas tempranas a conocer y celebrar la victoria. De pronto, un hombre jineteando una bestia gritaba que él conocía donde estaba oculto el “macho negro”. Nadie le ponía atención hasta que, al insistir con sus gritos, alguien le escuchó. De inmediato formaron una escuadra de seis guerrilleros dirigida por Francisco Guzmán Fonseca, conocido como “Chico Garand” y Abraham Delgado Romero, para ir a buscarlo hasta Los Altos de Masaya, donde efectivamente se ocultaba en casa de unos parientes.

En la insurrección y el repliegue

Pablo Emilio confiesa que a él nadie lo reclutó, ni estaba integrado orgánicamente en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Cuando estalló la insurrección en Managua el 9 de junio, él habitaba con su familia en Bello Horizonte.

Salió de su casa armado de dos cámaras y una libreta dispuesto a realizar su labor periodística, para esa época trabajaba para el Diario La Prensa. Recorrió las barricadas tomando fotografía de aquella insurrección en contra de la dictadura de Somoza con 44 años en el poder.

El colega Barreto, guiado por su instinto periodístico, pensó que la resistencia se desarrollaba en el sector de los barrios orientales, pero su sorpresa fue cuando se enteró que el diseño estaba planificado en tres grandes frentes que resistiría al menos una semana, pero que se extendió por 18 días al sumarse una inmensa cantidad de pobladores de los barrios con armas de cacería, pistolas, machetes, bombas de contacto y hasta palos. Ellos en su mayoría construyeron solidariamente las gigantescas barricadas de adoquines fabricados en una de las empresas propiedad de Somoza.

Durante sus recorridos en las zonas controladas por la guerrilla del FSLN, Pablo Emilio recuerda que el comandante Carlos Núñez Téllez estimó que los guerrilleros no superaban los 140 armados con fusiles de guerra, el resto eran combatientes populares.

El encuentro con William Ramírez

Una mañana lluviosa, cuando Barreto se encontraba en el sector de residencial El Dorado, se sorprendió al ver que su antiguo compañero de labores y colega William Ramírez era uno de los comandantes del Frente Interno de la insurrección.

Otra sorpresa que experimentó fue ver su libro “44 años de dictadura somocista”, recién publicado el 6 de junio de ese año 79 y que debido a los acontecimientos no tuvo tiempo de presentar por lo que se habían quedado guardados en una bodega de La Prensa, estaba en las trincheras donde los combatientes lo leían ávidamente. Las bodegas habían sido saqueadas y los libros tirados. El autor por supuesto no logró vender un solo ejemplar.

El bombardeo criminal de la aviación somocista

El “dundo Eulalio” fue el nombre con el que los combatientes y población bautizaron a un avión bimotor que volaba lento, pero que descargaba unas certeras bombas criminales que mataron a decenas de nicaragüenses incluyendo niños, mujeres y ancianos. El bombardeo fue un acto desesperado de Somoza ante la incapacidad de sus tropas élites de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI) de expulsar a los guerrilleros.

A este bombardero se sumaron dos aviones Push and pull. Los bombardeos indiscriminados iniciaron el día 11 de junio, cuando la guerrilla sandinista atacó y aniquiló a los guardias de la treceava sección de policía. Ese mismo día quemaron el Diario La Prensa, en la carretera norte. Unas 30 mil fotos tomadas por Barreto también quedaron incineradas, sin incluir otros tantos de fotógrafos como Cruz Flores, Manuel Salazar, Iván Cisneros, Carlos Doña, Ernesto Aburto, entre otros.

Gracias a las fotografías tomadas por Barreto se conoció y documentó los crímenes de Somoza. En la primera edición del Diario Barricada, órgano oficial del FSLN, publicado el 25 de julio de 1979, en la primera plana se publicó la foto de una mujer semienterrada que sobrevivió al caer una bomba en su casa en el barrio Ducualí.

Su pasión por la fotografía lo convirtió en el reportero gráfico de la insurrección en la capital, con la cual se pretendía restarle presión a las fuerzas insurrectas ubicadas en el Frente Sur, que mantenían una guerra de posiciones con la participación de varios miles de guerrilleros y donde la guardia somocista se sostenía con sus mejores tropas y armamento utilizando la infantería, una improvisada marina y aviación con el fin de parar la ofensiva final.

No te podés quedar, porque te quieren matar

La insurrección en Managua se extendió por 18 días. Las municiones de las armas de los guerrilleros escaseaban. La comida, el café, el pan y las tortillas comenzaban cada vez más a desaparecer de la vista de combatientes y vecinos.

En total secreto el Estado Mayor insurreccional decidió lo que inicialmente se llamó “retirada táctica clandestina”. El 27 de junio por la mañana dos jefes guerrilleros, Isabel Castillo y Norori (todavía viven) buscaron al periodista gráfico y le transmitieron la orden: “El Estado Mayor le manda a decir que usted no se puede quedar en Managua, porque lo quieren matar”.

Efectivamente, unos días antes en la Radio Nicaragua habían lanzado amenazas a Pablo Emilio y otros colegas que serían asesinados por los escuadrones de la muerte. A esas alturas él desconocía hacia dónde, cuándo y cómo saldría de ese lugar. Lo primero que expuso fue que tenía dos pequeños hijos y su esposa habitando en Bello Horizonte. Los guerrilleros le indicaron que arreglara esa situación, pero que él no se podía quedar porque su vida peligraba.

Llegó la noche y con ella la incertidumbre. Cerca de las siete, el grueso de personas entre combatientes y civiles, heridos, ancianos y niños que inicialmente se estimaban serían unos dos mil o quizás un poco más, se convirtió en una cifra que oscilaba entre seis y siete mil.

Sólo los dirigentes y cercanos guerrilleros sabían hacia dónde sería el repliegue. Les recomendaron silencio, no arrastrar los pies, no encender cigarrillos, ni lámparas. Pero la gente llevaba maletas, heridos, niños de pecho y hasta mascotas entre canes y gallinas, recuerda.

Antes de iniciar la caminata, se formaron tres grupos. Una vanguardia dirigida por el comandante Carlos Núñez Téllez, el segundo y mayoritario grupo lo dirigía el comandante William Ramírez y el tercer grupo la retaguardia, en el que estaban al frente varios jefes guerrilleros entre ellos los comandantes Raúl Venerio y Ramón Cabrales.

El casual encuentro con sus hermanos La marcha salió de la calle donde se ubica la clínica Don Bosco hacia el este buscando la gasolinera San Rafael, pasando por la Colonia 14 de septiembre y el tanque rojo, allí se produjo un breve combate con guardias que custodiaban ese objetivo, todavía predominaba la incertidumbre de ¿a dónde vamos? Cuando llegaron al cruce de Veracruz Pablo Emilio intuyó que la retirada era hacia Masaya, ciudad controlada por la guerrilla después de haber sacado del comando al general Fermín Meneses, quien protegido en una tanqueta y con prisioneros al frente salió rumbo al Coyotepe.

Fue en el camino que se topó con la grata sorpresa de encontrarse a sus hermanos Mauricio y Leopoldo, además de Josefa Briceño, esposa de este último. Se juntaron sentimientos de alegría y preocupación para continuar la marcha juntos.

De campesino y taxista a periodista

Por ser el mayor de ocho hermanos, le correspondió trabajar desde muy temprano. Aprendió las labores de siembra de frijoles, maíz y hortalizas en su natal León. Fue campista, ordeñador y arreador de ganado. Logró finalizar la primaria y alcanzar el primer año de secundaria. La pobreza y la necesidad lo condujeron a conocer el oficio de tractorista y también de taxista interlocal entre Malpaisillo y León.

Era un devorador de periódicos y libros. Los leía todos y un día, mientras conducía el taxi se propuso enviar notas de sucesos a la redacción de La Prensa. Durante una erupción del Cerro Negro que mantuvo en vilo a occidente y el país, envió varios reportes interesantes y se proyectó como reportero. Pedro Joaquín Chamorro, entonces director del diario, lo llamó para ofrecerle un trabajo de periodista de planta. Antes de este suceso, en 1969, se había convertido en reportero de cuatro emisoras leonesas, entre ellas Radios Philips, Darío y Progreso, donde se redondeaba un salario de unos mil córdobas, cuando la paridad del dólar era 7 córdobas por un dólar.

En La Prensa comenzó a trabajar en mayo de 1970, teniendo de jefes inmediatos a Anuar Hassan y Hermógenes Balladares. Años antes, un amigo le había facilitado una máquina de escribir, una vieja Remington donde aprendió a usarla guiado por un método de mecanografía que compró en la desaparecida librería Recalde.

La masacre de Piedra Quemada

Al amanecer del 28 de junio de 1979 cuando se encontraban en Piedra Quemada, cerca de Nindirí, vieron aparecer de pronto un par de aviones somocistas ametrallando y lanzando bombas sobre los replegados. Armado de su cámara Pablo Emilio se tiró al suelo y comenzó a tomar fotos de lo que sería una de las mayores masacres ordenadas por Somoza que dejaría al menos 90 muertos y decenas de heridos.

El personaje

Pablo Emilio Barreto Pérez nació el 17 de agosto de 1947 en el hospital San Vicente de León, es el mayor de ocho hermanos, del matrimonio de Octavio Barreto y Rosa Pérez (actualmente de 98 años residiendo en Managua).

De su primer matrimonio es padre de tres hijos: Pedro Pablo, Nelson y Elisa María. De su segunda relación es padre de Sofana.

En los años 80 fue representante ante el Consejo de Estado por la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN). Es fundador del Diario Barricada, órgano oficial del FSLN. Fue secretario del sindicato del mismo diario en los años 80.

Es autor de 22 publicaciones, entre ellas el libro “El Repliegue de Managua a Masaya”. Actualmente prepara un compendio para su edición luego de tres años de investigación que pretende ampliar y documentar la información respecto a la cantidad de muertos que dejó la insurrección y el repliegue con nombres y apellidos.

Estudió dos años en la Escuela Nacional de cuadros del FSLN, donde resultó alumno vanguardia. En los años 80 fue político de los Batallones de Reserva de la carretera norte. Fundador de los Comité de Defensa Sandinista (CDS) e integrante de las Milicias Populares Sandinistas.

Fue concejal de la comuna capitalina entre 2005 y 2009. ALMA lo declaró hijo dilecto de la capital. El presidente Daniel Ortega le otorgó la Orden Independencia Cultural Rubén Darío, el primero de marzo del 2008, Día del Periodista nicaragüense.

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