Campesinado pobre, campesino pobre, aliado natural de obreros y de la revolución

Campesinado pobre, aliado natural de obreros y de la Revolución

Pablo Emilio Barreto Pérez

El campesinado es la clase ocupada en la producción agrícola basándose en a propiedad privada o cooperativa de los medios de producción (tierra) y que participa en ella con su trabajo personal.

El campesinado se formó como clase social durante la descomposición de la sociedad primitiva y el desarrollo de la propiedad privada sobre los medios de producción (y de la tierra), y existe hasta la instauración del socialismo y del comunismo.

Su esencia social y situación en la sociedad son determinadas por el modo de producción dominante y cambian con la sucesión de las formaciones económico-sociales y las etapas de su desarrollo.

En las formaciones presocialistas, el campesinado consta de productores agrícolas disociados y primordialmente pequeños. En el capitalismo, el campesinado, como sector de pequeños propietarios productores de mercancías agrícolas, como parte de la pequeña burguesía, inevitablemente sufre una creciente diferenciación en su seno. Se divide en tres grupos su situación de clase: pequeños campesinos (jornaleros, campesinos pobres), campesinos medios y burguesía rural (campesinos ricos o con mucho dinero).

La concentración capitalista  de la producción y la intensificación de la expropiación conducen, por un lado, a la consunción (consumo) del sector medio y la ampliación constante  de la masa de proletarios y semiproletarios en el campo, y, por otro lado, al reforzamiento de la burguesía.

La naturaleza económico-social del campesinado  es en el capitalismo dual, pues aparece como clase trabajadora y como clase propietaria (en este caso de parcelas pequeñas de tierra). Por su posición económica, por la acumulación muy poca o nula de capital, “los campesinos se ven indefectiblemente impulsados a seguir o a los obreros o a la burguesía. No hay términos medios”, escribió Bladimir Ilich Lenin, hace más de 100 años cuando se organizaba a obreros y campesinos rusos con el fin de derrocar al zarismo genocida y hacer triunfar la Revolución Rusa o Bolchevique.

Ahora bien, ya en la sociedad capitalista, los intereses fundamentales de la clase obrera y los del campesinado trabajador coinciden. “La explotación de los campesinos se diferencia de la explotación del proletariado industrial sólo por la forma. El explotador es el mismo: el capitalista”, escribió Carlos Marx hace casi 150 años en una de sus extraordinarias investigaciones sobre el desarrollo capitalista, titulado: “Las luchas de clases en Francia”.

Esto aporta  la base económica de la alianza del proletariado y del campesino trabajador. En la época del imperialismo, cuando padece una explotación cada vez más intensa por parte de los monopolios empresariales capitalistas, los impuestos crecientes, el endeudamiento a los bancos, el campesinado se convierte en aliado de la clase obrera en las luchas contra la burguesía monopolista. En los países capitalistas donde se está desenvolviendo el Movimiento de Liberación Nacional, el campesinado es la fuerza motriz del mismo más numerosa.

La revolución socialista produce un cambio radical en los destinos históricos  del campesinado. La transformación de las economías individuales en grandes economías colectivas es un cambio esencial en las relaciones económicas, en el trabajo, en la vida cotidiana, en todo el modo de vida del campesino.

En la antigua URSS, por ejemplo, la colectivización había liberado al campo (zona rural) de los kulaks, de la estratificación de clases, de la ruina. Al romper con la propiedad privada sobre los instrumentos y medios de producción, el campesinado se transforma en una clase ligada enteramente a la propiedad social, socialista.

Bajo la dirección de la clase obrera se produce su conversión socialista. El campesino, de productor individual de mercancías, se transforma en trabajador de la economía social. Esto determina la nueva condición social del campesino. En la vida del campesino tiene gran importancia la elevación del pertrechamiento técnico de su trabajo: el ascenso de la mecanización de la producción agrícola, el despliegue de la electrificación y del empleo de procedimientos químicos.

El progreso técnico en la agricultura  y el incremento  del rendimiento  del trabajo  reducen la fuerza de trabajo ocupada directamente en la producción agrícola. En el campo aparecen cada vez más especialistas del trabajo industrial, se amplía rápidamente el grupo de trabajadores técnicos e ingenieros. Es característico del campesino socialista el perfeccionamiento constante de la experiencia técnico-productiva y la elevación de la cultura y de la conciencia.

Con la realización de transformaciones socialistas en el campo aparecen rasgos comunes en los obreros y koljosianos (cooperativistas). Sobre esta base se produce la consolidación ulterior de la alianza de la clase obrera y del campesinado. Al mismo tiempo, en el socialismo subsisten aún las diferencias entre la clase obrera y el campesinado, cuya razón es la diferencia entre las formas de propiedad estatal y cooperativo-koljosiana.

En el proceso de la construcción socialista y comunista, a consecuencia del acercamiento y fusión de las dos formas de la propiedad socialista, se logra paulatinamente una homogeneidad social, se produce la eliminación de las diferencias socio-clasistas, y el campesinado, junto con la clase obrera y la intelectualidad (profesionales, científicos, ingenieros) se funden en un ejército único de la sociedad socialista y comunista, es decir, desaparecen totalmente las diferencias de clase que provoca o produce el sistema capitalista explotador.

Realidad cruda del campesinado en países capitalistas

El campesinado, hombres y mujeres, de América Latina, Centroamérica, América del Sur, Zona del Caribe y en particular en Nicaragua, es el que produce los alimentos básicos para la comida en el campo y la ciudad. Es el campesinado pobre, o mediano, de forma individual u organizado en cooperativas agrícolas, sí, el campesinado cultiva la tierra para cosechar cada año, por ejemplo: semillas como frijoles, maíz, trigo, sorgo; hortalizas: como tomates, cebollas, zanahorias, ajos, ayotes, pipianes, chayotes, yuca, frijolitos en vainas; frutas: sandías, melones, calalas, granadillas…

En sus parcelas de propiedad personal y cooperativa también producen: naranjas, limones, guayabas, mandarinas, marañones, pitahayas, zapotes, jocotes, nancites. Este tipo de producción en escala mediana y pequeña la producen campesinos pobres, poseedores de una, dos o tres manzanas de tierra, como en Masaya, donde abunda el minifundio. Asimismo, en el caso de Nicaragua propietarios pequeños y medianos (individuales y cooperados) producen, por ejemplo plátanos, guineos y bananos

Existe también la producción agropecuaria en mediana y gran escala, en fincas o haciendas ganaderas, cuyos propietarios (del campo y de la ciudad) son productores de leche, queso, crema, quesillos, cuajadas, leche agria. Igualmente existen grandes plantaciones de plátanos, bananos, mangos y guayabas, cuyos propietarios son: unos grandes propietarios capitalistas privados y otros: campesinos pobres agrupados en cooperativas agrícolas.

En todos estos casos, los campesinos pobres y medianos (hombres y mujeres) trabajan ellos personalmente sus tierras y al mismo tiempo laboran como mozos jornaleros en las plantaciones o fincas grandes, a cuyos propietarios les venden su fuerza de trabajo. El campesino pobre, especialmente, de forma individual cultiva y cosecha en su pequeña parcela en unión con sus hijos, hermanos y sobrinos; y al mismo tiempo, repito, para ganar un poco más de dinero y ajustar para la comida de la familia, él, ella y la familia venden su fuerza de trabajo en las fincas grandes de los propietarios (unos son campesinos y otros de la ciudad) de plantaciones, llamadas fincas o haciendas agrícolas y ganaderas.

Volviendo al asunto crucial: son los campesinos pobres y en algunos casos medianos, hombres y mujeres, quienes cultivando la tierra, quemándose bajo el Sol ardiente, derramando grandes cantidades de sudor por el calor, también bajo la lluvia, chapaleando fango, descalzos o con zapatos rotos, con ropa sucia y en mal estado, con frecuencia hambrientos porque no consiguieron dinero para comprar comida, a veces enfermos y sin agua en los calabazos o galones plásticos, sí, son ellos quienes producen, todo el tiempo, los alimentos que consumimos en la ciudad y en el campo.

Además, ocurre, la gran tragedia, especialmente en el caso del campesino pobre, quien tiene que prestar dinero (al banco y prestamista, explotadores salvajes ambos) para comprar las semillas mejoradas y fertilizantes, lo cual lo endeuda y de paso tiene que vender anticipadamente la cosecha de maíz o frijoles a comerciantes intermediarios, quienes se quedan con la “gran tajada” de dinero y pronto se convierten en grandes burgueses urbanos. Al final del año, al campesino pobre sólo le quedó “la gran vergueada”, como dicen en las zonas rurales campesinas.

Fuentes documentales: “Diccionario político breve”, “Diccionario de Filosofía”, “Diccionario de Comunismo Científico”, editados e impresos en Editorial Progreso, Moscú, Rusia; y dominio personal del tema del campesinado.

 

 

Anuncios

Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.