Parrales Vallejos, Parrales Vallejos y “21 de Enero”, lucha legendaria sandinista en Managua

Una lucha legendaria

Parrales Vallejos

O

“21 de Enero”

Pablo Emilio Barreto P.

Fundadores: Luis Sánchez Dávila, Donald Toledo, Ramón Ortega, Ernesto Orozco, Manuel Cajina Téllez, Julio Siles Areas, Antonio Acevedo, Manuel Arróliga, Jorge Maradiaga, Arnoldo Varela, Gonzalo García, Adolfo Aguilera Pavón…

Innovadores: Manuel García y Julio…

Los antecedentes de la Cooperativa de Transporte Urbano “Parrales Vallejos”, irónicamente, son las empresas de autobuses urbanos que “andaban al garete”, es decir en la anarquía total de funcionamiento en Managua capital durante el régimen del somocismo genocida.

En septiembre de 1979, después del Triunfo de la Revolución Sandinista, se ordenó la recuperación de todos los autobuses que habían en Managua para formar una empresa.

Por esta instructiva del gobierno revolucionario sandinista, recién instalado, oficialmente la Empresa Nacionales de Buses (ENABUS) nace en noviembre de 1980, según el Diario Oficial “LA GACETA”.

En aquel entonces los conductores de autobuses empeñaban sus licencias para echar combustible, allá donde era EMITESA, por el Cementerio Oriental, en las cercanías de la Clínica Don Bosco, porque no existía presupuesto oficial para que funcionara la nueva empresa.

Entre todo el grupo nadie tenía salario. Así comienza ENABUS, con sacrificios conscientes de que el régimen revolucionario era totalmente distinto al régimen de asesinos, saqueadores y violadores del somocismo genocida.

Los conductores recibieron pago unos seis meses después del comienzo mencionado.

En los años 80 vino la primera donación de alrededor de 60 autobuses “Pegasso”, rojos, españoles. Con esos autobuses se fundaron las Rutas 114, la 109 y la 108.

Así se fue formando, poco a poco, con los autobuses nuevos y viejos.

Se fundaron 19 Rutas.

De esta forma, la Empresa Nacional de Buses (ENABUS) se convirtió virtualmente en el monopolio de las Rutas Urbanas de Buses en Managua.

Después vinieron los 200 autobuses DINA, mexicanos. Con esta cantidad de autobuses, la Empresa Nacional de Buses (ENABUS) se estaba transformando.

Inicialmente, ENABUS cayó en manos o dominio sindical de la Central de Trabajadores de Nicaragua (CTN), cuyos dirigentes se destacaron siempre como sindicalistas al servicio de la extrema derecha, de contrarrevolucionarios proyanquis-somocistas en esos días.

Era un sindicato fuerte, tan fuerte, que prácticamente imponía a la administración del nuevo gobierno revolucionario que todo nuevo empleado debía presentar identificación o carnet de afiliación a la CTN.

La CTN era jefeada por Antonio Jarquín Rodríguez y al mismo tiempo recibía el apoyo decidido de Roberto Moreno Martínez, uno de los dirigentes principales de la Central de Acción y Unidad Sindical (CAUS), ambos haciendo coro en contra del gobierno revolucionario y contra la Central Sandinista de Trabajadores (CST).

Aún hoy, en el año 2001, Moreno Martínez es viceministro del Trabajo en el gobierno del archicorrupto Arnoldo Alemán Lacayo.

Dentro de ENABUS había todo un conglomerado de cuatro sindicatos, todos enemigos del proceso revolucionario sandinista.

Por ironía histórica de ese momento, el Sindicato de orientación sandinista, de la Central Sandinista de Trabajadores (CST), estaba en virtual minoría.

Ante esa situación desventajosa, los militantes y simpatizantes rojinegros le solicitaron apoyo al Comité de Dirección Departamental del Frente Sandinista (FSLN) para enfrentar política y sindicalmente a estos grupos de enemigos dentro de la misma ENABUS.

Enviaron a varios compañeros fogueados en la lucha sindical y militantes del Frente Sandinista, con la finalidad de fortalecer al FSLN dentro de la Empresa Nacional de Buses, ubicada desde entonces del semáforo de Rubenia unas 300 varas al norte.

 Ricardo Vallejos era el secretario político del Comité de Base del FSLN en ENABUS y Enrique Parrales el presidente del Sindicato afiliado a la Central Sandinista de Trabajadores (CST).

 El Sindicato afiliado a la CST era, no hay duda, la organización sindical más débil en esos momentos dentro de ENABUS, donde ya se libraba una lucha política e ideológica realmente tensa y frontal entre los revolucionarios, en minoría, y los contrarrevolucionarios en mayoría en aquellos primeros meses de la Revolución Sandinista, después del Triunfo el 19 de julio de 1979.

A la llegada de los militantes del Frente Sandinista, se reemprendió una lucha política y sindical francamente feroz, frontal, a muerte entre los que representaban los intereses más oscuros de la explotación oligárquica y dictatorial somocista y los defensores del proceso revolucionario sandinista.

Aquello en ENABUS parecía un campo de batalla permanente, pues estos grupos de derecha intentaban aniquilar, incluso matar como se verá más adelante, a los militantes sandinistas en desventaja en esos momentos decisivos en este centro de trabajo nuevecito como la Revolución misma.

Los militantes recién llegados y los sindicalistas sandinistas existentes unieron fuerzas, comenzaron un trabajo intenso entre las bases de trabajadores para desenmascarar a los contrarrevolucionarios de la CTN y de la CAUS.

Esgrimiendo la verdad revolucionaria, corriendo riesgos inclusive, se hablaba con los choferes, ayudantes, mecánicos, bomberos u operadores de las bombas de combustible, lavadores, personal de oficinas, aclarándoles posiciones ideológicas, políticas y sindicales, todo lo cual fue dando como resultado el crecimiento acelerado del Comité de Base Sandinista y del Sindicato afiliado a la Central Sandinista de Trabajadores.

Poco a poco se fue desenmascarando a estos elementos enemigos pertenecientes a la CTN y CAUS y ellos, al mismo tiempo, fueron sacando “las uñas ideológicas derechistas en contra de la Revolución Sandinista”.

Estos elementos expresaban “pestes” de la Revolución Sandinista. En esta situación se estuvo, en lucha ideológica y política abierta, a lo largo de los años 1980 y 1981.

Al mismo tiempo, fue creciendo el odio, por cuestiones ideológicas y políticas, entre estos elementos hacia los trabajadores organizados en el Sindicato de la CST y en el Comité de Base del Frente Sandinista

CPF asesina a Parrales y Vallejos

El problema había alcanzado tal envergadura, que el responsable del Cuerpo de Protección Física (CPF), Oscar René Cruz, adversario de los sandinistas, era denunciado por estar metiendo y vendiendo armas en el interior de ENABUS, sin autorización de los administradores ni del Sindicato de la CST.

Por estas denuncias comprobadas, Ricardo Vallejos, secretario político del FSLN, decidió convocar a una asamblea de sandinistas y trabajadores en agosto de 1982, en el comedor, para abordar este peligroso asunto de las armas por parte del responsable de los CPF.

Al verse descubierto, lleno de odio y desesperación al mismo tiempo, el CPF Oscar René Cruz se apresuró y asesinó a balazos a Ricardo Vallejos y a Enrique Parrales en el mismo comedor, antes de que se efectuara la asamblea con todos los trabajadores.

Era la hora del almuerzo y un poco más de un centenar de trabajadores (hombres y mujeres) estaban haciendo fila para recibir la comida, cuando Cruz caminó pistola en mano hasta quedar ubicado casi “a quema ropa” de los dirigentes Vallejos y Parrales.

Sin mediar palabras, cuando estuvo frente ambos dirigentes comenzó a dispararles a °quema ropa°. Vallejos y Parrales estaban en la fila para pedir el almuerzo.

Los disparos tronaron sordos como sórdidas eran sus intenciones asesinas, mientras la sangre generosa de Parrales y Vallejos salpicaban los cuerpos de sus compañeros y enrojecían el suelo interior de la Empresa Nacional de Buses (ENABUS).

Ambos cayeron abatidos a tiros en medio de sus compañeros y compañeras en el comedor, en medio de una expectación, que primero fue de asombro y luego de rabia en contra de este sujeto criminal, que de esa manera se ponía al servicio de la causa contrarrevolucionaria.

Parrales y Vallejos quedaron tendidos sin vida en el piso del comedor, mientras los mismos trabajadores capturaban al asesino Oscar René Cruz, quien fue entregado a la Policía Sandinista.

La consternación fue general por la muerte de Parrales y Vallejos. El martirio de ambos, irónicamente, consolidó al Frente Sandinista y al Sindicato de la CST en la Empresa Nacionales de Buses (ENABUS).

Al mismo tiempo, se terminaron de desenmascarar las intenciones criminales de estos grupos sindicales adversos a la Revolución Sandinista.

Fueron multitudinarios la vela y los entierros de Parrales y Vallejos, cuyos restos se ubican en el Cementerio Oriental de Managua.

Sindicato se consolida

Dos meses después de haber sido asesinados, en una asamblea general de trabajadores, se acordó fundar y bautizar el Sindicato de ENABUS como “Sindicato Parrales Vallejos” en honor a los dos dirigentes asesinados por el CPF malvado, Oscar René Cruz,  quien actuó impulsado por el odio político inculcado por los dirigentes de la CTN.

En esa asamblea de trabajadores eligieron a Ernesto López Orozco como presidente del “Sindicato Parrales Vallejos”, Anastasio Murillo secretario de organización y Luis Sánchez Dávila responsable de propaganda. En esa directiva se contaba también un compañero llamado Javier López.

El trabajo político y sindical iniciado sin vacilaciones, más la sangre y vida generosa de Ricardo Vallejos y Enrique Parrales consolidaron el dominio revolucionario en ENABUS.

Los cobardes agresores tuvieron que salir de la Empresa Nacional de Buses, derrotados sindical y políticamente. Uno de los que salió “con el rabo entre las piernas” fue un sujeto al que apodaban “Gacela Negra”, quien posteriormente se vio involucrado en actividades contrarevolucionarias somocistas en la Costa Atlántica de Nicaragua, mediante el plan de asesinatos llamado “Navidad Roja”.

Poco tiempo después, Oscar René Cruz apareció libre y como guardaespaldas de don Sergio Ramírez Mercado (¿¿??).

En 1983, al hacerse la nueva elección de la Junta Directiva Sindical, fue elegido Anastasio “Tacho” Murillo como secretario general del Sindicato “Parrales Vallejos”, ya famoso por sus luchas en defensa del proceso revolucionario sandinista.

En 1984 fue electo secretario general Luis Sánchez Dávila. En 1985 la elección favoreció a Luis Cuadra en la Secretaría General del Sindicato “Parrales Vallejos”. En 1986 asume ese cargo Noel Castillo.

Mientras tanto, ENABUS se había consolidado como Empresa Nacional de Buses, pues era apoyada por el gobierno revolucionario sandinista como una de las empresas de transporte colectivo más importantes en el país.

En 1986 ENABUS contaba con 440 autobuses urbanos e interlocales. Después vinieron los otros 220 autobuses brasileños, los cuales fueron incorporados a la flota de ENABUS.

 En ese año se fundaron varios satélites. Los dos principales en el mismo local de ENABUS, frente al Hotel Estrella, en las cercanías de lo que es hoy el Asentamiento o Barrio Georgino Andrade.

Aparecieron los Satélites 3, en Monseñor Lezcano; Satélite 7 en San Judas, el Satélite 6 en Ciudad Sandino. En el Satélite 3 la especialidad era enderezado y pintura, y por supuesto los  Satélites 1 y 2, pegados a la administración central de la Empresa Nacional de Buses.

Estos terrenos en que están los Satélites 1 y 2, más las tierras de los alrededores, donde se ubican el Barrio URSS (Unión Soviética), el Asentamiento “Parrales Vallejos” y parte del Asentamiento Georgino Andrade, eran de la Empresa Nacional de Buses.

La gente pobre tomó estos terrenos por el Oeste, Norte y Este y de esa forma se fue poblando alrededor de ENABUS.

Esta población de gente pobre ya estaba fincada allí cuando las elecciones generales de 1984. El Frente Sandinista ganó las elecciones entre los pobladores de estos Asentamientos tanto en 1984 como en 1990.

Donde se fundó el Barrio o Asentamiento “Parrales Vallejos”, en siete manzanas, iba a convertirse en una enorme cancha deportiva para siete prácticas deportivas distintas, con el fin de que les sirvieran a los jóvenes de los Barrios Orientales de Managua.

Llegó la derrota electoral del FSLN en 1990 y no se pudo lograr ese objetivo.

Es necesario relatar que centenares de unidades de autobuses de ENABUS sirvieron para movilizar  niños, mujeres, ancianos y población desvalida, de unos poblados a otros, cuando  poblaciones enteras eran bombardeadas con morteros y aviones de guerra de la contrarrevolución jefeada, financiada y dirigida por Estados Unidos contra Nicaragua en la década de los 80, de 1981 a 1989.

Esos viajes se efectuaban en forma gratuita. Cuando habían concentraciones populares en Managua, Masaya, Granada, León, Chinandega, Matagalpa, etc., allí estaban los autobuses de ENABUS trasladando a miles de pobladores de un lado a otro de la geografía nacional.

Guerra contra “Parrales Vallejos”

La derrota electoral del FSLN fue sorpresiva en 1990. Esa sorpresa invadió los predios fuertes de ENABUS, adonde el gobierno derechista, neoliberoconservador de doña Violeta Barrios de Chamorro, heredero del somocismo, mandó sus “delegados” delegados, para comenzar el desmantelamiento de la  Empresa Nacional de Buses, suerte que también corrieron otras 500 empresas estatales, de donde, al mismo tiempo, fueron echados a la calle, al desempleo, centenares de miles de trabajadores del Estado.

El cambio fue drástico, dramático, revanchista y consonante con los intereses del gobierno agresor genocida de Estados Unidos y de los  mercenarios somocistas contrarrevolucionarios.

La derecha rabiosa, deseosa de revancha política en contra de la Revolución Sandinista, con el antifaz de °por la democracia°, mandó a intervenir la Empresa Nacional de Buses con los llamados “delegados” de Don Antonio Lacayo Oyanguren, el °yernazo° convertido en °ministro de la Presidencia°.

El gobierno conservador-neoliberal, colocó “delegados” en las gerencias, en los despachos de ENABUS, porque la empresa era del Estado, regentada por  el Ministerio de Construcción y Transporte, cuyo titular, por supuesto, era también enemigo de las obras populares dejadas por el gobierno revolucionario sandinista.

Por medio de ENABUS, el gobierno revolucionario subsidiaba más del 50 por ciento del valor del transporte urbano colectivo de Managua y otras ciudades del país.

Inclusive, decenas de miles de estudiantes de secundaria y universitarios y maestros obtenían un total de 700,000 boletos gratis para subirse a las unidades de transporte colectivo de ENABUS, en la capital, Managua.

Tampoco pagaban pasaje en ENABUS los “Cachorros del Servicio Militar Patriótico”, los policías sandinistas, ancianos e inválidos, a los cuales, además, ayudaban a subir en las unidades de transporte colectivo en Managua.

Entonces el servicio de las Rutas de Autobuses Urbanas se prestaba desde las cuatro y media de la mañana hasta las once de la noche.

Inclusive, recuerdo, se estableció un servicio especial de autobuses urbanos colectivos de toda la noche, bautizado como “Rutas Nocturnas”.

Este “transporte nocturno” tenía un valor unitario de cinco córdobas (unos 75 centavos al cambio de hoy en el año 2000), y resolvía el problema de quienes trabajaban hasta media noche y de madrugada en centros nocturnos, en fábricas o que sencillamente se quedaban laborando en sus centros de trabajo para adelantar en proyectos laborales pendientes.

Al anunciarse que el Huracán “Joan” (Juana), en octubre de 1988, afectaría al territorio nacional, centenares de unidades de ENABUS fueron enviadas a evacuar pobladores de sitios como El Rama, La Gateada, de Puerto Morazán, de León, de Granada, de poblaciones de Managua, Chinandega, Carazo, etc.

En el caso de El Rama, los autobuses salieron llenos de gente de allí cuando ya caían los torrenciales aguaceros. Los pobladores evacuados fueron llevados hasta la ciudad de Juigalpa, Chontales.

En la administración de ENABUS, del Frente Sandinista y en el Sindicato “Parrales Vallejos” se habia hecho costumbre humanista y revolucionaria ayudar a sus empleados, vecinos, pobladores en general y amigos, con medicinas, donaciones para velorios y compra de ataúdes, traslado de núcleos poblacionales de un lado a otro por dificultades de orden social y económico.

Estos tres organismos patrocinaron también un equipo de béisbol, que fue campeón tres veces en la que fue la Liga de Don Bosco.

Incluso patrocinaron a un grupo numeroso de minusválidos, jugadores de béisbol, que en sillas de ruedas fueron a competir a Guatemala.

Era común, de riguroso cumplimiento, el hecho de que ENABUS ponía a disposición sus autobuses para transportar a miles de personas a las plazas públicas cuando se celebraban efemérides especiales como el 19 de Julio, la reedición anual del Repliegue a Masaya, el 14 de Septiembre y el 15 de Septiembre.

Es decir, entre centenares de trabajadores de ENABUS había una visión clara, una conciencia diáfana, acerca de que debían cumplir fielmente con el apoyo a la Revolución Sandinista y al gobierno revolucionario.

Combatientes de los BLI

De allí, del seno de ENABUS, salieron contingentes a los Cortes Voluntarios de Café, a los Batallones de Reserva y a los Batallones de Lucha Irregular (BLI) para defender la Patria agredida por los yanquis de  Ronald Reagan y los somocistas genocidas.

En estos Batallones cayeron siete compañeros, entre otros, César Beteta, Bayardo, Sandino en Waslala. Tenían una compañía completa, de destino múltiple: para la producción y defensa militar del proceso revolucionario sandinista.

Era igual para ellos cortar algodón y realizar jornadas de salud en limpieza de cauces, tragantes y predios de la misma empresa de ENABUS, por ejemplo.

Esa misma mística se ponía en práctica en las reparaciones de las unidades de buses, inclusive en innovaciones de piezas como campanas, ejes delanteros y traseros.

ENBUS fue como una escuela de formación política, ideológica, laboral y defensa de la Revolución Sandinista.

Por ese centro de trabajo pasaron, por ejemplo, la inmensa mayoría de choferes que hay ahora en las Rutas de Buses Urbanos de Managua, por ejemplo.

Allí se les enseñó a manejar autobuses y vehículos livianos a los “cachorros”, es decir, a los jóvenes que prestaban su Servicio Militar Patriótico (SMP).

Al llegar los “delegados” del pelón Antonio Lacayo Oyanguren, gran burgués al servicio del somocismo genocida y del imperialismo yanqui en ese momento, el personal de ENABUS se puso en plena disposición combativa, según recuerdan Luis Sánchez Dávila y Auxiliadora Contreras, ambos directivos de la “Cooperativa 21 de Enero”.

Esos “delegados”, enviados en 1990, intentaron y en parte lo lograron, desmantelar el Sindicato “Parrales Vallejos”, en esos momentos presidido por Carlos Palma Alvarado, hoy  (año 2001) diputado sandinista, en torno al cual hay toda una historia negativa, según vamos a ver después.

La primera medida de los “delegados” fue mandar a despedir a los dirigentes sindicales del  combativo y ejemplar Sindicato “Parrales Vallejos”.

Los “delegados” llegaron en mayo y en julio estaban despidiendo a centenares de trabajadores, entre ellos a 200 reconocidos militantes sandinistas, administradores y dirigentes sindicales.

Por supuesto, como cadáveres revividos por el noeliberalismo infernal, aparecieron los “orejas” (como en la época de la tiranía genocida del somocismo) entre los mismos empleados de la Empresa Nacional de Buses, los cuales señalaban con dedo acusador a los trabajadores más beligerantes en favor del proceso revolucionario sandinista.

Esto obligó a los trabajadores “beligerantes” a organizarse de manera distinta fuera de ENABUS, en la Central Sandinista de Trabajadores (CST), para enfrentar los embates del somocismo disfrazado ahora con frases engañosas y rimbombantes como “democracia” y “reconciliación”, mientras en realidad se producía el desmantelamiento de más de 500 empresas estatales, organizadas por el gobierno revolucionario sandinista, entre otras la misma Empresa Nacional de Buses (ENABUS), el Proyecto Lechero de Chiltepe, el proyecto industrial agropecuario de Sébaco, los ingenios azucareros, etc.

La avalancha de despidos continuó y también las presiones para desalojar completamente a los dirigentes sindicales, militantes sandinistas y administradores identificados con el gobierno revolucionario sandinista.

La situación era tensa, con manifestaciones de odio visceral, clasista evidentemente, por parte de los “delegados” de doña Violeta Barrios de Chamorro y de don Toño Lacayo Oyanguren.

Habian amenazas de encarcelamiento y de muerte por parte de los “delegados” en contra de los dirigentes sindicales y de los militantes sandinistas, especialmente.

Uno de esos “delegados” era Clarence Chamorro, un elemento francamente nocivo, ignorante y enemigo a muerte de los trabajadores y promotor de “sindicatos independientes” o “blancos”, es decir, al servicio de la burguesía.

El 17 de septiembre de 1990, a las cuatro de la mañana, los trabajadores organizados se toman militarmente las instalaciones de ENABUS.

En la toma militar de ENABUS aparecieron también todos los corridos por los “delegados”.

Esa madrugada no dejaron salir a la calle ninguno de los autobuses de las Rutas Urbanas controladas por ENABUS en las calles de Managua.

Don Toño “el pelón° Lacayo Oyanguren, “demócrata”, impulsor de la “reconciliación”, ordenó a la Policía que los desalojaran a balazos, si era preciso.

Pero centenares de trabajadores, empleados y desempleados, cercaron las instalaciones de ENABUS aquella mañana del 17 de septiembre de 1990.

Las instalaciones estaban vigiladas por ellos pulgada por pulgada. La Policía no pudo entrar a desalojarlos esa mañana. Los trabajadores demandaron negociación con ellos tanto a los “delegados” como al propio gobierno de Doña Violeta Barrios de Chamorro.

La Policía logró desalojarlos, pero se retomaron las instalaciones de ENABUS una y otra vez en el lapso de 33 días, hasta que finalmente los trabajadores implantaron un cerco que los gendarmes policiales no pudieron romper.

El asunto se le complicó al gobierno, porque varios sindicatos ramales comenzaron a solidarizarse con los “Parrales Vallejos” de ENABUS.

Los afiliados de estos sindicatos solidarios se hacían presentes, les mandaban comida, dinero y mensajes para que los “Parrales Vallejos” continuasen la lucha en contra del despojo de la ENABUS.

 “Delegados” y el Sindicato “blanco”

En ese lapso de 33 días, los “delegados” o funcionarios del gobierno habian formado su “sindicato blanco” con el apoyo resuelto, nuevamemnte, de la CTN y de otros sindicalistas oportunistas y serviles de la burguesía vendepatria.

El gobierno al “sindicato blanco” lo llamó “independiente” (¿de qué y de quiénes?), el cual, al final de toda la historia, dio origen al nacimiento de la Cooperativa Colón (Ruta 114), conocida por su lealtad al gobierno de derecha y prosomocista de don Arnoldo Alemán Lacayo, al menos año 2001..

Al darse una nueva toma con más vigor, los “delegados” se vieron forzados a permitir el reingreso de los trabajadores corridos (despedidos) y a iniciar negociaciones. Al mismo tiempo se convocó a huelga en contra de los “delegados” de doña Violeta Barrios de Chamorro y de don Toño Lacayo Oyanguren.

Al darse las negociaciones con los “delegados”, éstos metieron al escenario tirante de conversaciones a los dirigentes del “sindicato independiente”, con el fin de tenerlos como respaldo en contra de los “Parrales Vallejos”.

Los dirigentes del “sindicato independiente”, ya en las negociaciones, acusaron a los directivos del “Parrales Vallejos” de ser “terroristas”, malversadores de fondos y otros delitos, que, por supuesto, no pudieron demostrar, porque, inclusive, representaban a la minoría de los trabajadores y al entonces ministro de Transporte, Jaime Icabalceta.

Pretendieron, incluso, presentar como delito los hechos de que la mayoría de los trabajadores fuesen sandinistas y que anduvieran organizando sindicatos y a pobladores, para que la gente defendiera sus derechos sindicales y comunales.

En el trayecto de esta lucha y negociaciones, los dirigentes “independientes” fueron expulsados de ENABUS.

De los “delegados”, un tal Carlos era el más “bravucón”, se las daba de “rangers”, pero cuando los trabajadores entraron nuevamente a las instalaciones de ENABUS, este sujeto hasta se arrodilló pidiendo “no me hagan nada, por favorcito…¡yo no les hecho nada!”.

Antes de este incidente dentro de ENABUS, el tal Carlos fue sorprendido robando por uno de los trabajadores leales al Sindicato “Parrales Vallejos”.

Ya dentro los trabajadores, de todas maneras, los “delegados” de don Toño Lacayo Oyanguren y de Jaime Icabalceta, ministro de Transporte, no tenían capacidad para negociar, lo cual indicaba que hacían labor de payasos en favor de la burguesía conservadora.

Expulsan a delegados infernales

En tal caso, los dirigentes sindicales y del FSLN reunieron a todos los trabajadores, para explicarles detalladamente la situación política y de sabotaje por parte del gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro.

En las asambleas relámpago acordaron fortalecer al Sindicato “Parrales Vallejos” y expulsar a todos los “delegados” del gobierno.

Esta expulsión se produjo dos meses después. El Sindicato “Parrales Vallejos” tomó el control de la Empresa Nacional de Buses y, por supuesto, como revancha política comenzó el boicot económico del gobierno de “reconciliación nacional” en contra de ENABUS y el Sindicato “Parrales Vallejos”.

Por ejemplo, les boicotearon el suministro de llantas, repuestos y maniobras legales de todo tipo.

Dirigentes sindicales de ENABUS y del Sindicato se dan cuenta de que venían de fuera del país, por encargo del gobierno burgués conservador-neoliberal, tres furgones con 36 motores nuevecitos y más de 300 llantas, precisamente, del tamaño necesario para los autobuses de la ya entonces Cooperativa “Parrales Vallejos”.

Un tercer furgón traía tubos y protectores, destinados a los mismos autobuses.

Entonces, el Sindicato “Parrales Vallejos” decide tomarse los furgones.

Para realizar este objetivo, se toman un trecho de la Carretera Norte entre la gasolinera de la Shell Waspán y Ludeca, ubicada esta última en los célebres semáforos de Portezuelo.

El asalto fue espectacular. Con una disciplina casi militar, los “Parrales Vallejos” ubicaron autobuses y automóviles a lo largo de la Carretera Norte en el trecho mencionado. Andaban comunicación por radio.

Cuando los cabezales o furgones entraron por Waspán, los dejaron circular hasta los semáforos de Portezuelo, donde les cruzaron varios autobuses, simulando que estaban en malas condiciones, es decir, descompuestos.

Los cabezales fueron detenidos por sus choferes, porque la Carretera estaba obstaculizada. Numerosos dirigentes del Sindicato “Parrales Vallejos” abordaron los cabezales y obligaron a sus  choferes a dirigirse a los Planteles I y II de la antigua ENABUS.

Bajaron los motores diessell dentro de ENABUS, ya conocida entonces como Cooperativa “Parrales Vallejos”, donde todos los dirigentes y afiliados estaban llenos de alegría y al mismo tiempo estaban conscientes de los riesgos políticos y militares que corrían en esos momentos, pues el gobierno los mantenía en vilo por medio del asedio de la Policía, la cual estaba al mando de Fernando Caldera Azmitia, el mismo que después ordenó disparar contra los estudiantes el 13 de diciembre en las cercanías de la Asamblea Nacional.

Casi al mismo tiempo, montaron otro operativo relámpago, audaz, para tomarse la Aduana del Aeropuerto Augusto C. Sandino, con el fin de apoderarse también de protectores y los tubos ya mencionados.

Este operativo fue también espectacular, pues alrededor de 30 “Parrales Vallejos” se acomodaron en un camión Mercedes Benz de la antigua ENABUS y como clientes cualquieras llegaron en el vehículo hasta el interior de la Aduana Augusto C. Sandino, ubicada contiguo al Aeropuerto.

Parsimoniosamente se dirigieron hacia el interior de la Aduana, donde sin armas se tomaron las oficinas aduaneras principales, entre ellas la gerencia, a cuyo jefe le exigieron entregar los repuestos referidos.

Al jefe de la Aduana se le dijo que los “Parrales Vallejos” no estaban robando nada, pues todos estos motores, llantas y demás repuestos eran destinados para ENABUS, según planes elaborados por el gobierno revolucionario sandinista en el año de 1989.

Estaba claro, clarísimo, que el gobierno no les iba a entregar esos materiales y entonces decidieron tomárselos al riesgo que fuese, según las declaraciones de los dirigentes sindicales a medios de comunicación masiva, entre ellos el Diario BARRICADA, a cuya dirección todavía no habían llegado los vientos °reformistas° de los “ramiristas” (MRS).

Nadie cayó preso, porque los operativos fueron rápidos, bien coordinados. Cuando el gobierno quiso reaccionar, todos los motores, llantas, protectores y tubos estaban dentro de las instalaciones de la antigua ENABUS.

Además, se efectuaron acuerdos entre los “Parrales Vallejos” y unos 60 Desmovilizados del Ejército Popular Sandinista, para que éstos fortalecieran la lucha interna en la antigua ENABUS.

Los “Parrales Vallejos” les enseñaron a conducir los buses a los desmovilizados y rápido empezó una relación de pelea frontal con el gobierno chamorrista, desmantelador de más de 500 empresas estatales y propiciador de una revancha política prosomocista y yanquista que apenas empezaba.

El Sindicato “Parrales Vallejos” había participado en la huelga de julio de 1990 en contra de los desmantelamientos de empresas y por el despido de casi 400 mil trabajadores estatales en esos días.

Los trabajadores del Sindicato “Parrales  Vallejos” asumieron la empresa hasta que el gobierno oficialmente decidió convocar a una Comisión de siete ministros, para que se reuniera con ellos el 30 de diciembre de 1992.

Ministros cobardes

Y nace la Cooperativa Parrales Vallejos

Esa reunión fue en el local del Ministerio de Finanzas. Allí aparecieron entre otros ministros: Emilio Pereira, Francisco “Chicón” Rosales Argüello, Marta Palacios Fernández, Jaime Icabalceta, Rolando…en total eran siete ministros “para echarle la vaca° a los  directivos sindicales “Parrales Vallejos”.

El gobierno llevó allí una enorme batería de periodistas, casi todos ellos al servicio del gobierno o serviles del mismo, al parecer con la intención de continuar el discurso público de que los “Parrales Vallejos” eran terroristas.

Por el lado de los “Parrales Vallejos” estaban Carlos Palma Alvarado, Roberto González Gaitán, Donald Toledo, José Leiva, Luis Sánchez Dávila…

Uno de los ministros más violentos en contra de los “Parrales Vallejos” en esa reunión era Emilio Pereira, quien se las daba de ser “el más querido” por el Fondo Monetario Internacional y decía que es “rosacruz” y otras posiciones enigmáticas, que nada tenían que ver con los temas de la reunión.

El planteamiento de fondo de los “Parrales Vallejos” era la exigencia de privatizar ENABUS en favor de sus trabajadores, mientras más bien el gobierno chamorrista desmantelaba empresas estatales a toda prisa, con el fin de borrar todos los vestigios sandinistas del régimen revolucionario.

Los ministros se mostraban furibundos y demostraban profundo desprecio hacia los dirigentes de los “Parrales Vallejos”, a quienes seguían calificando de “terroristas”, “violentos” y algunos de ellos hasta decían aquella frase de Somoza: “sandinocomunistasterroristas”.

Los dirigentes sindicales del “Parrales Vallejos” advirtieron a los arrogantes e insolentes ministros que si no se firmaba la privatización de ENABUS a favor de los trabajadores, entonces no saldrían de esas oficinas del Ministerio de Finanzas, lo cual asustó a estos funcionarios en realidad muy cobardes como todo burgués.

En las afueras del Ministerio de Finanzas estaban prácticamente más de la mitad de los trabajadores de ENABUS. Estos comenzaron a disparar morteros al aire y a indicar allí afuera que nadie saldría del MIFIN sin firmar la privatización de ENABUS.

Los ministros arrogantes se ponían pálidos, verdes y temblorosos por la presión ejercida con los morteros, cuyas explosiones se escuchaban nítidas dentro de las oficinas del Ministerio de Finanzas, donde el “rosacruz”  y empleado obediente del Banco Mundial, Emilio Pereira, era uno de los más nerviosos en el quinto piso del MIFIN, frente a la Asamblea Nacional.

Se les bajaron los “zumos”. Lo de ENABUS no estaba en las discusiones de la Concertación, por medio de la cual se estaban privatizando otras empresas en favor de sus trabajadores.

Hubo una llamada telefónica del Secretario General del FSLN, Daniel Ortega Saavedra, la cual definitivamente inclinó la balanza a favor de los trabajadores de ENABUS, porque las conversaciones se agilizaron, se apresuraron.

En realidad el Comandante Ortega Saavedra incidió en que ENABUS se privatizara a favor de sus trabajadores, pues ésto no estaba, como digo, en las demandas de privatización, conocida como Concertación Fase I, II y III.

El estira y encoge siguió siendo tenso ese 30 de diciembre. La firma del acuerdo de privatización se produjo a media noche de ese 30 de diciembre de 1992.

Cuando salieron los dirigentes del Sindicato “Parrales Vallejos” con el documento rubricado por los ministros del gobierno chamorrista, frente al Ministerio de Finanzas se produjo una explosión de alegría indescriptible, mezclada con estallidos de decenas de morteros que encendían el cielo y hacían berrear el aire de los alrededores.

Era la coronación de una lucha heroica desde el mismo día de la pérdida de las elecciones presidenciales el 25 de febrero de 1990.

En realidad hasta ese momento eran doce años de lucha, desde que triunfó la Revolución Sandinista. Estaban alegres, satisfechos de haber logrado la privatización de ENABUS a favor de los trabajadores, pero los dirigentes sabían que vendrían momentos más duros todavía.

Cabe recordar, a esta altura, que el Sindicato “Parrales Vallejos” había denunciado decenas de maniobras sucias por parte del gobierno, entre otras, numerosos intentos de sabotaje a los autobuses, intenciones reiteradas de dividir al Sindicato, todo lo cual se les fue en vano.

Hubo elementos o empleados que se prestaban a ese juego sucio, pero fueron descubiertos y echados a la calle.

A partir de ese momento triunfante en los predios del Ministerio de Finanzas, comenzó una nueva etapa, inclusive allí se inició el nombre de la “Cooperativa Parrales Vallejos”.

De simples empleados, varios centenares de trabajadores de la antigua ENABUS pasaban a ser socios de la célebre “Cooperativa Parrales Vallejos”, perseguida y temida por el gobierno chamorrista.

Ahora venía la lucha dura  de sostener la Cooperativa y la lucha del Sindicato, ambos con los apellidos gloriosos de Parrales Vallejos.

Ya un poco calmados, los afiliados al Sindicato “Parrales Vallejos”, encabezados por Carlos Palma Alvarado, se reunieron en asamblea para analizar el nuevo papel que les tocaría jugar y cómo harían para sostener la flota de autobuses de la “Cooperativa Parrales Vallejos”.

Elaboraron un dibujo, o logotipo, para identificar a la Cooperativa: un mortero disparándose y una llanta quemándose, porque ambas imágenes habían sido vitales tanto en la lucha insurreccional contra la tiranía genocida del somocismo como en los enfrentamientos con el gobierno de tecnócratas arrogantes y cobardes de doña Violeta Barrios viuda de Chamorro.

“Este es un símbolo de resistencia”, explicó Luis Sánchez Dávila en esos días.

Ese símbolo se le pintó a los autobuses de las Rutas de la “Parrales Vallejos”.

Empezó la nueva etapa con vacilaciones, titubeos, tropezones, por cuanto todos tenían formidable experiencia como dirigentes del FSLN, del Sindicato y oficinistas, pero ninguno había trabajado como “empresario”.

Aquello, en los primeros momentos, parecía un juguete nuevo, pero demasiado importante como para verlo como juego.

Carlos Palma Alvarado se convirtió en presidente de la “Cooperativa Parrales Vallejos” en el mismo Ministerio del Trabajo, adonde los trabajadores habían acudido para inscribirla legalmente.

A los trabajadores se les pidió que presentaran de manera inmediata al presidente de la nueva Cooperativa, pues otra vez comenzaban las presiones y maniobras ahora del Ministerio del Trabajo, orientado por Francisco “Chicón” Rosales Argüello, otro fiel servidor del Banco Mundial mientras servía al régimen de °reconciliación nacional°.

Se levantaron las firmas de los nuevos socios de la Cooperativa y se presentaron ante la Dirección General de Cooperativas del Ministerio del Trabajo. Esto ocurrió en febrero de 1993.

Cabe recordar la huelga de 1991, protagonizada por los mismos trabajadores de la antigua ENABUS cuando el gobierno japonés donó los autobuses IZUSU, donados a nombre de la Empresa Nacional de Buses.

Pero sinvergüenzamente doña Violeta Barrios de Chamorro y Jaime Icabalceta tomaron los buses e intentaron vendérselos a la Empresa Nacional de Buses. !Clase de sinvergüenzas¡

Por órdenes de don Toño Lacayo Oyanguren, estos autobuses fueron metidos en “COMANICSA”.

Los trabajadores de ENABUS intentaron sacar los autobuses de “COMANICSA”, pero les echaron los policías antimotines, saliendo numerosos de ellos golpeados y encarcelados por las arremetidas rabiosas de los agentes policiales.

Hasta un trabajador esquimero resultó golpeado porque el pobrecito acertó pasar por COMANICSA cuando la Policía Nacional  estaba en su labor de apalear trabajadores.

Un hombre de apellido Maradiaga, de más de 60 años, también fue apaleado brutalmente por los policías enfurecidos, los cuales en realidad parecían enemigos de estos trabajadores de ENABUS.

Toman rehenes

Otro incidente serio en que participaron los trabajadores de la “Parrales Vallejos” fue cuando los incidentes del Estadio Rigoberto López Pérez, donde tomaron como rehenes a 30 policías antimotines, a los cuales, además, !desarmaron!.

Los policías fueron soltados después de negociaciones mediante las cuales se dejaba también en libertad a los trabajadores afiliados al Sindicato “Parrales Vallejos”.

Ya a esas alturas, la Policía tenía algo así como una compañía especial de la Brigada de Antimotines, dedicada especialmente a enfrentar a los trabajadores de la “Parrales Vallejos”, según se denunció en el Diario BARRICADA.

Es decir, el comandante Fernando Caldera Azmitia operaba al mejor estilo de la Escuela de Entrenamiento Básico de Somoza, ya que a éstos policías les enseñaban a odiar a los trabajadores del Sindicato y de la “Cooperativa Parrales Vallejos”.

Y es que don Fernando Caldera Azmitia tenía alguna razón, porque siempre que mandaba a los policías antimotines a garrotear maestros, pobladores u otros trabajadores, operaban a mansalva, pero les “salía la venada careta” cuando chocaban con los trabajadores del Sindicato y de la “Cooperativa Parrales Vallejos”.

En esa ocasión del Estadio Rigoberto López Pérez inclusive participó el Ejército. Por órdenes del General Humberto Ortega Saavedra fueron cercados los “Parrales Vallejos” en el Reparto San Antonio (“Palomeras”), de Managua.

En esa operación hubo sus contradicciones entre los militares, pues mientras unos estaban de acuerdo con la represión del Ejército, otros pusieron sobreaviso a los “Parrales Vallejos” y hasta les ayudaron con instrumentos militares.

Sin embargo, al final no hubo nada, porque el Ejército se retiró.

Mientras tanto los ex-militares que estaban en huelga frente a la Presidencia se liaron a tiros con la Policía.

Después vino la otra huelga contra el impuesto de tenencia vehicular, en la cual también participan los “Parrales Vallejos”.

Hubo barricadas en las calles, quemas de llantas, cruces de vehículos en los semáforos, enfrentamientos con policías antimotines.

Durante esta nueva huelga, los “Parrales Vallejos” fueron cercados en LA FANISA, adonde fueron enviados los más selectos policías antimotines para apalear a los trabajadores de la nueva Cooperativa de Transporte Colectivo Parrales Vallejos.

Este enfrentamiento fue famoso en el país, porque allí resultó muerto a tiros el comandante policial Saúl Álvarez.

Aparentemente en ese momento se pusieron de manifiesto las contradicciones entre los mandos de la Policía Nacional, pues mucho se ha especulado acerca de las posibilidades de que Álvarez cayó mortalmente herido por disparos hechos sigilosamente por uno de sus compañeros, aunque los disparos se le atribuyeron a Javier “Tigre” Velásquez, poblador de los alrededores del Barrio Santa Rosa.

Se dijo inclusive que mientras algunos mandos disparaban con balas de salva, otros estaban usando balas aceradas de verdad.

Este enfrentamiento a morterazos, tiros y golpes, fue cerca de las cinco y media de la tarde frente a LA FANISA en las cercanías de los semáforos de Portezuelo.

Fue famosa la fotografía en BARRICADA del momento en que Álvarez cae abatido por una bala, mientras dos de sus compañeros lo arrastran para subirlo a una patrulla y llevarlo al Hospital.

De nada sirvió el esfuerzo de sus compañeros, porque Álvarez murió allí mismo, mientras la Policía Nacional desató una cacería extraordinaria, pero al verdadero criminal, según se dijo en esos días, nunca estuvo en prisión ni fue acusado en los tribunales de justicia.

Los “Parrales Vallejos” disparaban con lanzamorteros caseros, mientras de esos alrededores salieron algunas armas cortas y largas.

Los dirigentes sindicales y de la “Cooperativa Parrales Vallejos” negaron sistemáticamente haber tenido en sus manos o disparado armas de guerra en la batalla campal entre pobladores y los antimotines policiales, a los cuales pertenecía en esos momentos Saúl Álvarez, quien, al mismo tiempo, no comulgaba con las formas represivas y serviles de don Fernando Caldera Azmitia y de otros oficiales policiales.

Según las investigaciones posteriores, especialmente basadas en la filmación de un periodista de Costa Rica, un tal “Chele Garand” hizo los disparos, con arma de guerra, desde el lado de “INCESA” hacia el Oeste, es decir, por donde estaba el comandante Álvarez frente a LA FANISA.

En esa filmación se vio cómo Carlos Malespín o “Chele Garand”, oficial de la Policía, además, recoge los casquillos de las balas disparadas por él en forma cuidadosa y se las echa al bolsillo, para que nadie las fuese a encontrar en ese sitio, lo cual fue denunciado por dirigentes de la “Cooperativa Parrales Vallejos°.

En la misma filmación se ve clarito cómo el “Chele Garand” inicialmente se tira al suelo, se acomoda como un paciente francotirador y dispara hacia donde estaban los mandos de la Policía dirigiendo a los antimotines.

Álvarez se derrumbaba al suelo como en cámara lenta, en medio de la electrizante confusión, llena de humos, morterazos y gritos de un lado y otro, mientras Carlos Malespín o “Chele Garand” consciente, claro de que estaba ejecutando un plan cuidado (¿venganza, revancha contra un compañero de armas?), se apresuraba a limpiar las huellas del crimen.

Ese “Chele Garand” no era el “Tigre” Velásquez ni ninguno de los directivos sindicales o de la “Cooperativa Parrales Vallejos”, según afirmaron después dirigentes de la combativa “Parrales Vallejos”.

El “Chele Garand” era o es uno de los mandos de la Policía Nacional y labora como instructor en la  Escuela Walter Mendoza Martínez, se asegura en la Cooperativa “21 de Enero” o Parrales Vallejos.

Dos acusados de la “Parrales Vallejos” por la muerte del jefe policial, Saúl Álvarez, fueron José Leiva y Sebastián Vado, quienes no portaban armas, ni dispararon armas de ningún tipo esa tarde trágica, según se demostró en los Juzgados capitalinos.

A José Leiva lo condenaron, ¿por qué?, mientras el verdadero criminal permanece aparentemente protegido por mandos policiales.

Vado fue declarado inocente casi desde el principio. Leiva tuvo que esperar que la filmación mencionada se presentara durante el Jurado de Conciencia y en presencia de los mandos de la Policía Nacional.

“No fue nuestra gente la autora de esa muerte”, sostuvo Luis Sánchez Dávila, directivo de la “Cooperativa Parrales Vallejos”, contra la cual se enfocaron todas las baterías del gobierno chamorrista, de algunos jueces y abogados al servicio de las causas más negras a favor de la oligarquía local.

Los crímenes de este tipo, al servicio de oligarcas y del imperialismo yanqui, siempre tienen el mismo color y el mismo sabor diabólico de los asesinatos de los “Escuadrones de la Muerte” tipo “Mano Blanca” de la tiranía genocida del somocismo en las calles de Managua, León, Chinandega, Masaya, Rivas, Estelí, Matagalpa o Jinotega, lo cual era común antes de que el Frente Sandinista demoliera el sistema criminal del somocismo en julio de 1979.

Odio policial planificado

A partir del crimen de Saúl Álvarez, los mandos policiales, especialmente los ubicados en la dirección de las Brigadas de Antimotines, orientan en forma planificada tratar con odio y represión selectiva a fondo contra los trabajadores y dirigentes de la “Cooperativa Parrales Vallejos”.

Es decir, algunos de estos mandos policiales cayeron en el salvajismo parecido al de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería de la Guardia Nacional del somocismo genocida, o sea, la EEBI, entrenada para matar sandinistas y bañarse con la sangre de los pobladores.

Entre los miembros de las Brigadas de Antimotines era común oírles decir: “La Parrales Vallejos” es terrorista”, “son criminales”, “son asesinos”, calificaciones típicas entre los gobernantes de ese momento. En la época de Somoza en la EEBI, el °Chigüin° les decía a sus guardias que los °sandino-comunistas son terreoristas°, es decir, casi el mismo discurso en relación a los °Parrales Vallejos°.

Entre los dirigentes de la “Parrales Vallejos”, mientras tanto, prevaleció la serenidad y la evasión permanente del conflicto con los mandos policiales, sostiene ahora, en el año 2001, Luis Sánchez Dávila.

Al mismo tiempo se sorteaban las presiones gubernamentales contra la “Parrales Vallejos”, contra la cual, sostiene Luis Sánchez Dávila, existían planes cuidadosos para reprimirla en la primera oportunidad.

Huelga y masacre de 1995

Finalmente llegó la Huelga Nacional del Transporte en mayo de 1995. Los directivos y trabajadores de la “Parrales Vallejos” estaban “acuartelados” dentro de las instalaciones de sus llamados Satélites I, II, III, IV y resto de locales en San Judas y Ciudad Sandino.

Decidieron participar en la Huelga Nacional del Transporte, pero de otra forma, esta vez concentrando todos los autobuses dentro de los  Satélites. Mandaron a los trabajadores a sus casas, mientras duraba la Huelga.

Dentro de los Satélites I y II se quedó un grupo resguardando las instalaciones de la Cooperativa.

El miércoles 16 de mayo, en la noche, pasaron grupos de vecinos arengando para que los socios de la Cooperativa salieran a las calles a sumarse a la lucha de los transportistas y de los vecindarios en contra del gobierno chamorrista.

“Los apoyamos. Estamos solidarios moralmente. No tenemos circulando ni uno de los autobuses. Nosotros estamos concentrados aquí en espera de lo que pueda ocurrir”, fue la respuesta desde dentro de la “Parrales Vallejos”, donde estaba semioscuro.

De algún modo, los pobladores de los vecindarios aledaños se molestaron por esta respuesta de los “Parrales Vallejos” acuartelados dentro de la Cooperativa.

El 17 de mayo de 1995 (era jueves) fue otro día y noche trágica para los “Parrales Vallejos”.

Otro grupo  numeroso de vecinos o pobladores, encabezados por Gadiel Arce Mairena, secretario político del FSLN en el Distrito VI, se desplazaban en manifestación, a las cinco de la tarde, por la pista frente a la “Parrales Vallejos”.

Desde la calle, estos pobladores arengaron a los “Parrales Vallejos” para que se sumaran a la marcha y posterior construcción de una “barricada” en los ya famosos semáforos de Rubenia, ubicados a unos 300 metros al Sur. Eran unos 30 pobladores en ese momento. Los “Parrales Vallejos” estaban ariscos por todo lo que ya les había pasado con la muerte de Saúl Álvarez y la persecusión sistemática del gobierno de la oligarquía conservadora-liberal-somociana proimperialista yanqui.

Sin embargo, los dirigentes de la “Cooperativa Parrales Vallejos” decidieron que un grupo de socios-trabajadores participaran en la protesta en favor de la Huelga Nacional del Transporte, porque todo se apreciaba “pacífico” en el sector cercano a los semáforos de Rubenia.

Además, sacaron seis tubos lanzamorteros caseros para alegrar el ambiente con disparos al aire.

El grupo se hizo de unos 70. En la semioscuridad y con la sensación de que nada excepcional pasaría en esa tardecita, se encaminaron hacia los semáforos de Rubenia, donde sí había iluminación por las cuatro luminarias  que iluminan este sector de Managua.

Llegaron al semáforo. De distintas calles de la Colonia Catorce de Septiembre, del Barrio Unión Soviética, del Barrio Primero de Mayo y del Reparto Rubenia, comenzaron a salir centenares de vecinos para juntarse con ellos en la protesta contra el régimen represivo y “conciliador” de doña Violeta Barrios de Chamorro, cuyo ministro de la Presidencia, Toño “Pelón” Lacayo Oyanguren, había dado orden de ahogar en sangre las protestas con los antimotines de la Policía Nacional, jefeada por Fernando Caldera Azmitia.

Ahí nomacito se organizó el montón de gente para levantar la “barricada”, símbolo de lucha desde la época de la tiranía genocida del somocismo.

De repente apareció una Brigada de Antimotines de la Policía Nacional, esta vez jefeada por el Subcomandante Manuel Lezama y un oficial Teniente llamado Juan Valle Valle, caracterizado ya por sectores populares como un sujeto muy violento.

Los policías se despliegan en posiciones de combate hacia el lado de la gasolinera (ubicada al Suroeste de los semáforos), por el lado norte y buscan también como cerrar el círculo por el Este.

Alguien, no se supo quién, disparó un mortero, que explotó muy cerca de Juan Valle Valle, entonces oficial Teniente de la Policía de Tránsito.

Allí estaba el Subcomandante Manuel Lezama, quien operaba como uno de los jefes principales de los policías antimotines. También, supuestamente, estaba allí el Subcomandante Pedro Aguilar, jefe de los llamados “boinas rojas” de la Policía Nacional.

Valle Valle toma uno de los radiocomunicadores de la Policía y le comunica a los mandos policiales que se está produciendo una agresión en gran escala en contra de los antimotines, los cuales lucían protectores especiales, pecheras y máscaras, bombas lacrimógenas, que les daban un parecido a robots y además portaban fusiles automáticos.

Los policías terminaron de tomar posiciones de combate en la gasolinera a eso de las siete de la noche.

Aquí empezó una nueva etapa mortal en las represiones policiales en Managua.

El ataque armado, a balazos, comenzó con el lanzamiento de luces de bengala sobre los que estaban protestando.

Al mismo tiempo, Valle Valle, según las denuncias de dirigentes de la Parrales Vallejos, ubicó francotiradores en sitios altos cercanos a la gasolinera

Casi al instante a los manifestantes les llovieron balas desde la gasolinera y de los flancos Oeste y Este hacia el lado del Hotel Estrella, ubicado un poco al Sureste de los portones de la “Cooperativa Parrales Vallejos”.

Francotiradores y miras telescópicas

Los manifestantes aceleraron un rápido repliegue hacia el norte, para el lado, precisamente, de la “Cooperativa Parrales Vallejos”, distante unos 300 metros del semáforo de Rubenia.

Aparentemente, ya cumpliendo las órdenes de Caldera Azmitia de cazar como fuese a los “Parrales Vallejos”, les empiezan a disparar en forma selectiva, porque hasta se dijo que los franctiradores policiales estaban usando “miras telescópicas” en sus potentes fusiles de guerra.

Los disparos eran nutridos. La desesperación se apodera de la masa de pobladores que iban en retirada hacia el norte. Los “Parrales Vallejos” al mismo tiempo iban disparando sus morteros, con el fin de detener el avance de la Brigada de Policías Antimotines.

Iban desplazándose frente a los portones del Hotel Estrella, cuando repentinamente cayó redondo Franklyn Benito Borge Velásquez. Los sesos de Borge quedan regados en el suelo, mientras su sangre generosa fluye a borbotones y salpica a varios de los pobladores reprimidos.

Enrique Montenegro Estrada estaba al otro lado de la calle. Cuando ve a Borge en el suelo, se lanza en busca de ayudarlo, porque creía que Borge estaba tan sólo herido.

Montenegro llega hasta el sitio en que Borge está virtualmente desbaratado.

En lo que se agacha para ayudar a Montenegro, el francotirador lo perfora con un disparo de aka a la altura del homóplato derecho. Enrique Montenegro cae redondo encima de Borge. El tiro no le sale y queda tendido inconciente.

Al ver ésto, todos los manifestantes reaccionan arrechos, especialmente los miembros de la  Cooperativa Parrales Vallejos”, quienes enderezan todos los morteros hacia los policías, los cuales se “paran en seco” por el temor de ser alcanzados por las explosiones.

En estos momentos son arrastrados los dos heridos hacia el portón de la “Parrales Vallejos”. Es hasta entonces que se dan cuenta de que Borge tiene los sesos desbaratados, pero todavía está vivo.

En cambio, Enrique Montenegro ya estaba muerto, porque se ahogó en su propia sangre, producto del disparo del francotirador de la Policía.

Buscaron una camioneta y llevaron a Franklyn y a Enrique hacia un hospital con intenciones de salvarlos, pero todo fue en vano, porque los balazos eran mortales.

Al mismo tiempo, pobladores y cooperados de la “Parrales Vallejos” decidieron darles una lección a los policías y les descargaron todos los morteros al mismo tiempo, porque no tenían armas.

Los policías valentones, al mando de don Juan Valle Valle, retrocedieron hacia el semáforo de Rubenia por el acoso con los morteros.

Sin embargo, en poco tiempo don Fernando Caldera Azmitia, el jefe de la represión del gobierno de Violeta Barrios de Chamorro, mandó no menos de 300 policías para someter a los reprimidos y mortalmente atacados por las balas policiales entre los semáforos y el Hotel Estrella.

La Policía rodeó a los pobladores y los desalojaron. Los miembros de la “Parrales Vallejos” se vieron obligados a meterse en las instalaciones de la Cooperativa ahora odiada a muerte por instrucciones de mandos policiales como don Fernando Caldera Azmitia.

En estos movimientos de defensa estaban cuando uno de sus compañeros cooperados llegó a confirmar la dramática y horrible noticia: Borge y Montenegro estaban muertos en el Hospital Manolo Morales Peralta.

En ese momento, cuando ya son más o menos las nueve de la noche, la Policía Nacional les echa un cerco de fuego por los cuatro costados de la “Cooperativa Parrales Vallejos”.

Además, les empiezan a disparar a mansalva desde los muros del lado Sur de la Cooperativa, es decir, por uno de los Satélites colindante con el Barrio Unión Soviética.

Numerosos policías estaban subidos en ese muro Sur y desde allí disparaban sus fusiles AKA hacia el interior de la Cooperativa, especialmente por donde veían movimientos de gente.

Parecía, en realidad, una situación de guerra de la Policía en contra de los cooperados de la “Parrales Vallejos”. Los impactos de bala daban en los ventanales de los autobuses y de las oficinas, mientras los cooperados se tiraban al suelo para no ser alcanzados por los disparos con armas de guerra.

Desde los Barrios vecinos: Georgino Andrade, Catorce de Septiembre, Unión Soviética, Primero de Mayo, Bello Horizonte, Villa Progreso y “Parrales Vallejos”, llegaron vecinos con piedras y se las tiraban a los policías antimotines por el lado del Barrio Unión Soviética.

Desde el interior de la Cooperativa se escuchaban gritos de los cooperados amenzando con usar sus armas de guerra, pero en realidad no tenían más que los lanzamorteros caseros.

En el tiroteo que arman los mismos policías antimotines, llega un momento en que ellos mismos, en la oscuridad confusa, se cruzan con balas por el lado de la entrada de la “Parrales Vallejos” y allí es donde ellos mismos matan a Pablo Ezequiel Valle Olivares, uno de los efectivos policiales.

Se matan entre policías

Ocurrió, según las valoraciones posteriores, que los policías antimotines creyeron que en realidad habían armas en la “Parrales Vallejos” y cuando llegaron al portón se acobardaron y empezaron a retroceder, mientras otros grupos de policías que estaban afuera, disparaban también hacia adentro, pegando a Pablo Ezequiel Valle Olivares.

Al ocurrir esta muerte, la Policía Nacional al parecer mandó más efectivos para someter a los “Parrales  Vallejos”.

Se tomaron todas las entradas hacia la “Parrales Vallejos”, incluyendo el paso del semáforo de Rubenia, los cauces cercanos, la entrada al Hotel Estrella y los callejones del Barrio Georgino Andrade.

Ya en ese momento estaban llegando periodistas de medios de de comunicación, una Comisión del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos y la Cruz Roja Nicaragüense les anunciaba a los “Parrales Vallejos” que iban hacia el centro del conflicto, para mediar entre ellos y la Policía.

“Aguanten..ya vamos para allá”, anunció alguien de la Cruz Roja al teléfono de la entrada o portón de la “Cooperativa Parrales Vallejos”.

La conmoción era enorme, pues en varias radioemisoras se decía que la Policía Nacional estaba haciendo una “matancina” en la “Parrales Vallejos”.

Esto encolerizó a miles de pobladores capitalinos, los cuales empezaron a condenar a la Policía por medio del teléfono hacia las radioemisoras, entre otras, La Nueva Radio Ya, Radio Sandino y Radio La Primerísima.

Comenzaron a presentarse miles de vecinos, los cuales chocaron con la Policía en los sitios en que las fuerzas policiales estaban posesionadas.

La tensión era electrizante, peligrosa, a eso de las diez y media de la noche, pues los policías a estas alturas clamaban venganza por Pablo Ezequiel Valle Olivares, aunque les valían un pito los muertos de la “Parrales Vallejos”, fulminados por francotiradores de la Policía.

En medio de la tensión llegaron el Comandante Tomás Borge Martínez, exministro del Interior y Vicesecretario General del FSLN, muy respetado por mandos de la Policía; y  Vilma Núñez de Escorcia, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH).

El Comandante Borge Martínez logró que hubiese una tregua por parte de los enfurecidos policías.

Comenzaron las negociaciones en un ambiente de tres muertos, mucha sangre regada en los embaldosados, pisos y adoquines, centenares de casquillos por los disparos de policías antimotines, decenas de detenidos y amenazas de venganza por parte de algunos mandos policiales, entre otros, don  Fernando Caldera Azmitia y Juan Valle Valle, el iniciador de la brutal y mortal represión de esa noche en Rubenia.

Los mandos policiales pusieron como condición para desalojar el sector, que los “Parrales Vallejos” entregaran todas sus armas de guerra.

Los “Parrales Vallejos” invitaron a doña Vilma Núñez de Escorcia para que buscara armas por algún lado y pudo constatar que efectivamente sólo tenían los lanzamorteros.

Además, tenían varias pistolas reglamentarias de los vigilantes o CPF.

Los vigilantes no habían disparado esas armas cortas, porque no tenían orden de hacerlo, según explicó Luis Sánchez Dávila, uno de los directivos de la Cooperativa.

Esta afirmación de que no hubo disparos desde dentro de la “Cooperativa Parrales Vallejos” fue comprobado por el peritaje posterior.

Las demostraciones han sido claras, terminantes. Sin embargo, el odio planificado por algunos mandos policiales en contra de los “Parrales Vallejos” como en los primeros días en que se planificó ese rencor, según analiza Luis Sánchez Dávila.

El informe del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), titulado “Informe sobre los sucesos de Rubenia el 17 de mayo de 1995”, fechado el primero de junio de 1995, dice lo siguiente:

Antecedentes.

El 1 de mayo, a éso de las nueve de la noche, los medios de comunicación informaban que la Policía había disuelto violentamente en los semáforos de Rubenia una manifestación de pobladores de los barrios orientales e integrantes de la Cooperativa Parrales-Vallejos, quienes desde las primeras horas de la noche protestaban contra el alza de los servicios de agua y de energía, etc.

Las continuas noticias que provenían del sector reportaban: Intensos disparos de bala, bombas lacrimógenas, morteros caseros y luces bengala. Que la Policía tenía rodeadas las instalaciones de la Cooperativa Parrales-Vallejos, y que se esperaba un virtual asalto policial con resultados sangrientos.

Luego se informó que resultado del enfrentamiento dos personas habían muerto, Franklyn Benito Borge Velásquez y Enrique Montenegro Estrada, integrantes de la Cooperativa Parrales-Vallejos; y que estaba gravemente herido el policía Pablo Ezequiel Valle Olivares.

Diferentes personas hicieron llamados al CENIDH por los medios de comunicación y por teléfono para que se presentara al lugar. Un equipo del Centro a eso de las once de la noche se presentó al sector  de Rubenia, con el fin de constatar lo ocurrido y contribuir a distensionar el ambiente.

Diligencias realizadas

-Visitas al Hospital Manolo Morales Peralta.

-Entrevistas al Subcomandante Manuel Lezama (ya fallecido), jefe de la Brigada Especial de la P.N. y al Capitán Luis Barrantes, Jefe de la División de Patrullas. Comunicación telefónica con el Sub-Comandante Pedro Aguilar, Jefe de la Policía de Managua.

-Entrevista con Carlos Palma, Presidente de la Junta Directiva de la Cooperativa Parrales-Vallejos.

-Se recibieron 27 testificales a pobladores de los Barrios Catorce de Septiembre, Unión Soviética y Georgino Andrade, asimismo se realizaron siete entrevistas con pobladores de los mismos sectores, y dos entrevistas a Gabriela Guevara y Jairo Cajina, periodista de Extravisión y fotógrafo del Diario BARRICADA respectivamente.

Algunos de los testimonios fueron brindados con la condición de que la identidad no se divulgara por temor a posteriores represalias.

-Se realizaron 3 Inspecciones Oculares: En las instalaciones de la Cooperativa Parrales-Vallejos; y en el sector de los semáforos de Rubenia, a la entrada de la Ferretería Santana, esta última diligencia se efectuó en compañía del fotógrafo Jairo Cajina, testigo ocular de los hechos. Asimismo se participó como observador de la Inspección Ocular que efectuó la Policía Nacional en la Cooperativa Parrales-Vallejos, los días 22 y 23 de mayo.

-Se constató en las Divisiones Cuatro, Cinco y Seis de la Policía Nacional la existencia de detenidos.

-Se estuvo presente durante algunas de las declaraciones que sobre los hechos de Rubenia brindaron cooperativistas del Parrales-Vallejos ante oficiales de Instrucción Nacional de la Policía Nacional el 23 del corriente mes.

-Obtuvimos copia de los dictámenes médicos de las tres personas fallecidas.

-Recibimos copia de los vídeos que sobre los hechos elaboró Extravisión.

-Se le recibió Testimonio a la señora Marta Moreno Guido, esposa de Enrique Montenegro Estrada.

Relación de los hechos

  1. a) Constatación de 2 civiles muertos y un policía gravemente herido.

El equipo del CENIDH llegó al Hospital Manolo Morales a las 11: 15 P.M. y luego de ser autorizado por el Fiscal General del Hospital, observó en la morgue los cadáveres de Franklyn Borge Velásquez y Enrique Montenegro Estrada, comunicándose además con los familiares de los mismos, quienes posteriormente reconocieron a sus deudos.

Asimismo indagó sobre el estado del policía Pablo Ezequiel Valle Olivares, quien fue ingresado gravemente herido y según los médicos de emergencia estaba siendo intervenido quirúrgicamente desde las 11:00 pm., falleciendo posteriormente, a la una y cuarto en el quirófano.

El Teniente Guillermo Baca Herrera, oficial del Departamento Policial No. 5, nos informó que él ya había llamado al médico forense para que examinara a los fallecidos, pero éste aún no se había presentado al hospital.

Así también el CENIDH pudo constatar que además de las muertes referidas, resultaron heridos los cooperativistas Marcos Cano, Juan Ampié, Aaron Salmerón, así como el Teniente Primero Juan Valle Valle.

b) Ambiente de tensión en el sector de Rubenia

A las 11:00 pm. el equipo del CENIDH llegó a los semáforos de Rubenia, donde observamos varias llantas quemándose y muchos adoquines desprendidos y amontonados en varios puntos de la calle.

En dicho lugar se entrevistó con el Capitán Luis Barrantes, jefe de las Brigadas Boinas Rojas, quien afirmó que el incidente se inició en los semáforos de Rubenia, que había un policía herido y que los detenidos fueron trasladados a los Departamentos Policiales.

Por su parte, el Sub-comandante Manuel Lezama, jefe de la Brigada Especial, quien se encontraba en la calle de la entrada Oeste de Rubenia, aseguró que ninguno de los detenidos trasladados se encontraba herido, que si así hubiera sido, los hubieran enviado al hospital.

500 refugiados dentro de la Cooperativa

Indicó que a esa hora los manifestantes se encontraban armados y apostados tras una barricada en la Cooperativa Parrales-Vallejos, que la situación continuaba tensa y hermética, por lo que solicitó al CENIDH hablar con los líderes de esta Cooperativa para distensionar el ambiente, para lo cual le permitió al equipo del centro avanzar con dirección a la Cooperativa.

Aproximadamente a las 12:00 am. con la aprobación de los Cooperativistas, el equipo del CENIDH se introdujo a las instalaciones del Parrales-Vallejos, entrevistando al Sr. Carlos Palma Alvarado, quien manifestó que tenían dos muertos, varios heridos y algunos detenidos; que les habían cortado el agua y la luz, y que tenían varias unidades de transporte dañadas por los disparos de la Policía.

La Dra. Vilma Núñez de Escorcia trasmitió al Sr. Palma Alvarado la petición del Sub-comandante Lezama referente a que realizaran esfuerzos por distensionar la situación, al respecto contestó que ellos siempre han estado por la distensión.

Como una prueba de ello citó que previo a estos incidentes, le habían quitado las armas a los vigilantes y las tenían guardadas; que nunca han pretendido enfrentarse a la Policía, a quienes han informado desde hace tiempo de cuantas armas y de que calibre poseen los miembros de la seguridad interna de la Cooperativa.

Asimismo manifestó su disposición de que un equipo especializado de la Policía realizara un peritaje en ese armamento para que constaten que éste no ha sido utilizado. El Sr. Palma Alvarado aseguró que “no salió ni un solo disparo del Parrales-Vallejos” y solicitó al CENIDH trasmitir esto a la Policía, lo mismo que su disposición de velar allí a los muertos.

El equipo del CENIDH pudo constatar que dentro de las instalaciones de la Cooperativa se encontraban unas 500 personas, entre niños, mujeres y hombres de diferentes edades, muchas de las cuales participaban en la protesta y otras personas que dijeron ser transeúntes y que fueron sorprendidos por los incidentes, por lo que se vieron obligados a refugiarse en este local.

Así también se comprobó que en las afueras de la Cooperativa hacia el Norte sobre la pista, como a 70 metros de la entrada habían unas 15 llantas ardiendo a lo ancho de la calle, no observamos barricadas, ni gente apostada en ellas, pero sí muchos adoquines desprendidos de la autopista. A los 100 metros en la misma dirección había una barricada de adoquines, pero sin gente.

A las 12:40 am. al salir de la Cooperativa, el equipo del CENIDH le explicó por separado tanto al Capitán Barrantes como al Sub-comandante Lezama, lo conversado con los cooperativistas y manifestantes.

También se les explicó lo que se había constatado, asegurándole que no habíamos encontrado a los hombres armados que según él estaban tras las barricadas.

Por su parte, el Subcomandante Lezama respondió que él no podía tomar ninguna decisión y que la zona continuaba tensa, por lo que mantendrían el control.

Al momento de pasar de regreso por los semáforos de Rubenia, el vehículo del CENIDH fue sometido a registro por la Policía, acción de la que se reclamó al Capitán Barrantes en el sentido de que el Centro no realiza actos ilegales, él explicó que esa medida la estaban aplicando a todos los vehículos que pasaban por la zona.

  1. c) Versiones sobre cómo y quienes iniciaron los incidentes de Rubenia

**El Director de la Policía Nacional, Comandante Fernando Caldera, en la entrevista que brindara a los medios de comunicación el día 18 de mayo, dio la siguiente información sobre la base del informe que le rindió la Brigada Especial:

Que al aproximarse los policías a la zona, escucharon disparos, por lo que enviaron dos grupos de exploración y en este momento cayó el policía herido, por lo que se vieron obligados a disparar para sacarlo.

Además indicó que tenían elementos para sospechar que la Policía no mató a los cooperativistas, lo que sustentaba en el referido informe y en los dictámenes forenses, que señalaban que los cadáveres presentaban disparos de arriba hacia abajo, lo que presumía, provenían de la planta alta de las instalaciones de la Parrales-Vallejos.

** Las declaraciones que brindaron ante la Policía 9 cooperativistas del Parrales Vallejos que participaron en los sucesos de Rubenia, son coincidentes en manifestar que estaban reconcentrados en la Cooperativa, frente a la cual a eso de las 9 p.m. pasó una manifestación que salió del Barrio Georgino Andrade con dirección a los semáforos de Rubenia, a la que se sumaron como 50 cooperativistas.

Una parte de los transportistas se ubicó en la boca calle que sita frente al Parque Rubenia y otros se fueron hasta los semáforos.

Asimismo señalaron que transcurridos unos 10 minutos de haberse integrado a la marcha, el grupo rezagado observó que frente al Parque de Rubenia se estacionó un camión de policías, cuatro taxis, que también transportaban policías y otros que llegaron a pie; que los agentes comenzaron a lanzarles bombas lacrimógenas y los del camión les dispararon con sus AK, por lo que tuvieron que huir en dirección norte.

Expresaron los cooperativistas que los policías ocuparon la referida boca calle y otro grupo de aproximadamente 20 agentes se dirigió hacia los semáforos de Rubenia, para ese momento los manifestantes venían huyendo por dentro del Barrio Unión Soviética a salir al costado Sur de la Cooperativa Parrales Vallejos.

Refirieron que la Policía abrió fuego contra ellos, respondiendo los cooperativistas con morteros caseros; que una parte de los cooperados se replegó a la acera ubicada delante del Hotel Estrella colocándose tras un poste de luz para protegerse de las balas de los policías, que los transportistas no se podían trasladar a la cooperativa, porque la Policía tiraba luces de bengala y posteriormente disparaba a lo que se moviera.

Los cooperados refieren que en esas circunstancias cae el herido con un balazo en el cuello contiguo a la oreja izquierda Franklyn Borge Velásquez, que andaba de ayudante de mortero y se encontraba semiagachado por el poste.

Borge fue trasladado primero hasta la esquina Norte del jardín del Hotel Estrella y luego a la orilla de la fábrica de materiales de construcción, instantes en que la Policía arreció su cadencia de fuego.

Posteriormente, cuando varios socios intentan sacar a Borge, entre ellos Enrique Montenegro Estrada, este último al momento de agacharse para cargarlo por las piernas, cae fulminado de un disparo que le impactó a la altura del homóplato con orificio de entrada sin salida, aclarando además que su cabeza estaba en posición de Sur a Norte al recibir el disparo.

Ambos heridos fueron trasladados a la Cooperativa y de ahí fueron llevados en una camioneta al Hospital Manolo Morales; que el resto de cooperados lograron penetrar a las instalaciones del Parrales en un momento que disminuyeron, aunque no totalmente los disparos de la Policía.

** Por otro lado, las testificales de los pobladores aledaños al sector, coinciden en afirmar que esa noche se desarrollaba una manifestación que provenía del Norte y se ubicó en los semáforos de Rubenia; que los participante sonaban cacerolas, tiraban morteros caseros al aire, quemaron llantas y arrancaron adoquines para hacer barricadas.

A la protesta se sumaron pobladores de otros barrios que llegaron de diferentes sectores. La mayoría de los testigos fueron contestes en afirmar que no vieron a manifestantes armados con otra cosa distinta a los morteros, solo una testifical indicó que dentro de los manifestantes logró distinguir a algunos que portaban armas cortas.

Los relatos indican que, tiempo después de estar plantados los manifestantes en los semáforos de Rubenia, la Policía decidió repelerlos, previo corte de la energía eléctrica en la zona, empleando simultáneamente bombas lacrimógenas, luces de bengala y disparos de fusiles.

Los manifestantes huyeron en dirección a la Cooperativa Parrales-Vallejos o bien se internaron  en los Barrios del sector. Asimismo señalan que la Policía ingresó al sector, no sólo por los semáforos de Rubenia, sino también por el propio Reparto Rubenia y por las calles interiores del Barrio Unión Soviética, que queda en el costado Sur de la Cooperativa Parrales Vallejos.

Varias testificales indican que ya en ese momento los tiros de mortero de los manifestantes hacia los policías eran en dirección horizontal, igualmente el tiroteo a alturas del Hotel Estrella fue descrito como recíproco –sin precisar de que tipos de objetos o armas se trataban–; que los disparos y detonaciones se escucharon por aproximadamente 25 ó 30 minutos, que luego hubo un cese de los mismos y que entre la 1:30 y dos de la madrugada del 18 nuevamente se escucharon disparos, aunque en menor intensidad y por poco tiempo.

Sobre la muerte del policía, un testigo, vigilante nocturno, aseguró que vio llegar hacia su caseta de vigilancia, a un policía herido, ayudado por otros policías; que oyó comentar que la herida era de bala. Que el policía había llegado hasta el punto de mayor avanzada de la ofensiva policial, y se replegó al ser herido unos cinco minutos después del inicio del tiroteo.

En ese sentido, el testigo Diego Tapia Morales manifestó que el policía cae a unas 50 varas hacia el Norte de la entrada Norte del Barrio Unión Soviética –el lugar precisado es en dirección a los dos arbolitos donde se encontraron el 23 de mayo, 16 casquillos de bala y el 28 de mayo, 2 más–; que ésto fue como una hora después que el policía avanzó solo, los otros se quedaron en la esquina; que la muerte del agente policial sucede en la última ofensiva, o sea, en los últimos disparos realizados por la Policía.

Después que cae el policía se calmaron los disparos, sólo continuaron las detenciones. Agregó que cuando el Policía fue herido gritó: “!ay¡, me pegaron!”; que al día siguiente como a las 8 ó 9 de la mañana la Policía envió a un civil a recoger el casco que dejó el policía muerto, éste se encontraba en la salida Sur de la bahía, o sea a unas 50 varas de donde estaba el grueso de policías.

  1. d) Irrespeto policial a la inviolabilidad de domicilio y detenciones arbitrarias

Las testificales coinciden en señalar que una vez que la Policía replegó a los manifestantes, invadió sin autorización de sus propietarios los patios de las viviendas y talleres ubicados en el Barrio Unión Soviética, específicamente los sectores Sur y Occidental de la Cooperativa, lugares, desde donde estuvieron disparando sus fusiles profusamente.

Dicha situación  fue protestada por los pobladores por la exposición al peligro de la que eran objeto sus familias y principalmente los niños, puesto que la mayoría  de las casas de la zona son de madera, respondiendo los policías con palabras soeces y amenazas. La referida presencia policial se prolongó hasta las primeras horas del jueves 18.

Asimismo, diversas denuncias dan cuenta que en el referido barrio la Policía se dedicó en la noche del 17 a efectuar capturas, resultando detenidos y golpeados con violencia: Manuel de Jesús Miranda, los hermanos José René y Roberto Montiel Rojas, Douglas René Flores Hernández, Martín Medina, Jaime Enrique Vásquez Pérez, Juan Esquivel Largaespada, quienes según los testigos no participaron en la protesta. También fue detenido en la mañana del 18, Ismael  Marenco Obando, quien se dirigía a su trabajo en la empresa SERVIPRIN, ubicada en el mismo barrio.

Una testifical señaló que frente a la Ferretería Santana donde existe un puesto de refrescos, los policías tenían ubicado un puesto de detención, donde se encontraban capturadas entre seis o siete personas, las que eran golpeadas violentamente, y que una vez finalizaron los disparos, igual tratamiento recibía cualquier persona que pasaba por el lugar.

Específicamente, el testigo Adolfo Estrada Ruíz, afirmó que a eso de las doce de la noche, vio cuando un picadito, incluso coto de un brazo, lo golpearon violentamente rompiéndole la boca.

El CENIDH constató en los departamentos policiales No. 4, 5 y 6 de Managua, la captura de 20 personas, de las cuales 15 fueron liberadas el 19 de mayo.

El lunes 22 de mayo, la Policía afirmó que por esos hechos habían detenido 25 personas y que todos habían sido puestos en libertad.

En la madrugada del 18 de mayo, la esposa de Emet Lang Salmerón, secretario político del partido FSLN de Managua, denunció al CENIDH que éste había sido detenido, cuando  trasladaba al Hospital Manolo Morales a familiares de los cooperativistas muertos.

El CENIDH fue informado por un oficial en el Departamento No. 5 que el señor Lang Salmerón (Emet) se encontraba en una reunión en esa unidad policial, pero posteriormente el Sub-comandante Pedro Aguilar expresó que el señor Lang se encontraba detenido y estaba siendo investigado.

En entrevista al señor Lang manifestó al CENIDH  que el referido oficial le había indicado  que sería procesado  por alteración al Orden Público. Finalmente fue liberado  a eso de las once de la mañana, pues según lo afirmado por el comandante Caldera “no existen razones para tenerlo detenido”.

  1. e) Inspección ocular desde los semáforos de Rubenia hasta la entrada de la Ferretería Santana, diligencia efectuada en compañía del testigo ocular Jairo Cajina, quien refirió:

*Cajina nos mostró  el lugar donde se encontraba desempeñando su trabajo de reportero gráfico, en el patio exterior delantero de la casa esquinera perteneciente a la Colonia 14 de Septiembre, frente al Auto-Market y gasolinera Esso Rubenia. La manifestación estaba en el cruce de los semáforos de Rubenia, la policía vino corriendo del lado Este (Ferretería Distrilum, hoy América) y empezó a disparar. Ya habían agentes en el Barrio Unión Soviética.

*El fotógrafo siguió a la Policía que avanzaba hacia el Norte, en dirección a la Cooperativa Parrales-Vallejos, habían dos heridos, mostrándonos el lugar donde se encontraban, que es a la orilla de un poste de luz y de un pequeño árbol que están sobre el boulevar, al frente del tercer callejón  del Barrio Unión Soviética (este Barrio está ubicado a la izquierda de la pista, circulando de Sur a Norte); a uno de ellos lo tenían amarrado al arbolito. El CENIDH constató la existencia de manchas oscuras en el suelo, aparentemente de sangre.

* En la primera entrada a Rubenia (Reparto ubicado mano derecha de la pista), estaba el Subcomandante Lezama al mando de los antimotines, éstos se ubicaron al costado sur del muro del Hotel Estrella.

* Frente al hotel, junto a la distribuidora de Construcción (DIMAT-CON), hay un taller de torno y soldadura, y una vulcanización, sector del cual presuntamente fue evacuado el policía.

* Los dos cooperativistas muertos cayeron a la entrada de la Ferretería y Materiales de Construcción Santana, frente al muro que separa ésta del Hotel, a dos pasos aproximadamente de un poste de luz que se encuentra en ese lugar pudimos apreciar una mancha oscura, grande, aparentemente de sangre, donde se nos dijo cayó Franklyn Borge y un rastro de sangre como de tres metros donde fue arrastrado al tratar de sacarlo, y otra macha grande oscura donde aparentemente hubo un charco de sangre, ahí nos informa el testigo, cayó Enrique Montenegro.

* En el muro del costado Norte de dicha ferretería, se encontró un oficio de bala, la que según un trabajador del lugar de nombre Salvador Castillo, la recogió otro empleado; presumiendo además que el mismo disparo quebró una paleta de vidrio en la caseta de entrada.

* Cajina respecto al orden de los sucesos, reafirmó que “los primeros que caen son los heridos del palito, después los del Parrales y en un tiroteo posterior cae el policía. Esto impide que se asalte al Parrales, él escucha a Lezama ordenar la retirada y decir: se suspende la acción, hirieron a una gacela, retirada, retirada”.

* La periodista Gabriela Guevara, quien realizaba su trabajo, en su entrevista confirma que las primeras personas detenidas que observó, son los que la Policía tenía a la orilla de un árbol sobre el boulevar, que uno de ellos presentaba una herida en la cabeza producto de un culatazo y el otro estaba amarrado.

Refirió que ella permaneció en el lugar algunos momentos a petición del herido, pues éste temía por su integridad física. Asimismo Gabriela denunció la obstaculización violenta por un antimotín de la que fue víctima el camarógrafo que la acompañaba, hecho que fue captado por la cámara.

* Agregó la periodista Guevara que después de los primeros disparos, es que ella se da cuenta que están heridos los cooperativistas del Parrales-Vallejos, que luego hubo un receso de disparos como de 20 minutos, escuchó un nuevo tiroteo y se entera de que hay un policía herido, sin precisar exactamente el lugar donde cae.

  1. f) Inspección Ocular en las instalaciones de la Cooperativa Parrales-Vallejos; Observaciones a la realizada por la Policía los días 23 y 24 de mayo e inspección del CENIDH del 28 de mayo.

*** El 18 de mayo a las 1:15 minutos de la mañana el CENIDH realizó una Inspección Ocular en las instalaciones de la Cooperativa en donde se comprobaron los siguientes daños:

–Cuatro buses (códigos No. 2069, 3037, 3057 y 3070) presentaron orificios de bala en diferentes partes, con vidrios y ventanas quebradas.

–Un camión marca IFA (placas MQ0879, utilizado de taller móvil) con perforación de bala en el guardabarro izquierdo de las llantas traseras, 2 disparos en su parte superior trasero, uno de estos disparos perforó la cabina de dicho camión.

-Un contenedor de metal que presentaba 5 perforaciones de bala.

–Al finalizar la inspección, el CENIDH fue  informado por los dirigentes de la Cooperativa Parrales Vallejos, que sus 17 cuñas telefónicas fueron cortadas, encontrándose incomunicados.

*** La inspección técnica de la Policía estuvo dirigida por el Subcomandante Sergio Cáseres y el Capitán Mauricio Rojas, jefe del Laboratorio Central de la P.N.

El primer día el equipo policial estuvo integrado por 8 agentes, que constataron los impactos de bala que tenían las unidades de buses, el camión IFA y el contenedor referidos en la inspección que efectuó el CENIDH.

También comprobaron la existencia de disparos en un palo (árbol) de mango que está contiguo al contenedor mencionado, en los lugares antes señalados los policías se limitaron a realizar tomas fotográfícas

Por nuestra parte pudimos observar que los orificios de bala descritos se ubican en el sector sureste de las instalaciones de la Cooperativa.

*Casi al oscurecer, se encontró una máscara antigás de las que utilizan los antimotines, ésta se halló en el suelo, en las afueras de la  Cooperativa, a la orilla de la malla, exactamente en la esquina sureste. Los agentes policiales procedieron a levantarla, lo que hicieron sin ningún cuidado técnico, por lo que en el acto, la señora Marta Guido, esposa de Enrique Montenegro reclamó enérgicamente, señalando que debían embalarla para conservar cualquier tipo de huella.

– El martes 23 de mayo, a las 9 am. inició el segundo momento de la inspección, ahora con la participación de 15 agentes de la Policía, asistidos de 4 perros-policías, filmador y cámara fotográfica.

* Un equipo cortó las ramas gruesas del palo (árbol) de mango referido encontrando dos balas (una ordinaria y la otra trazadora). Una de las ramas fue totalmente cruzada y cortada por el impacto de bala, lo que imposibilitó encontrarla.

En el contenedor que recibió 5 disparos se encontraron dos balas trazadoras. Al igual que los impactos en las Unidades, las balas tienen una dirección de origen, del sector sur de la Cooperativa.

* En la inspección del techo del galerón del Taller Central de la Cooperativa, que tiene dos niveles de altura, pudimos constatar que en el nivel más alto, donde hubo que hacer uso de una escalera grande, no se encontró ningún casquillo o cualquier tipo de indicio que indique que desde esa altura, se haya disparado.

En la plataforma metálica que hace de pared a ese nivel, se encontró  un orificio con entrada y salida, y con rebote final en un perlín (sin salida). El orificio está en el frente (Noreste) del galerón, a 2.68 Mts.  del primer techo.

En el nivel bajo del galerón se encontró un orificio a 81 cm.  de alero Este; hallándose una bala de AK ordinario, al interior de la bodega de repuestos Mercedes Benz. Cabe señalar que dicha bala estaba envejecida, totalmente oxidada, con sarro, haciéndose constar en la inspección.

* También se verificó impacto de bala en el penúltimo poste hacia el sureste de las instalaciones, a un metro del mismo están dos tubos metálicos que sirven de marco en el enmallado, con impactos, uno de ellos está completamente perforado; el otro no.

En ese sentido los cooperativistas expresaron que había un alambre cortado producto de una bala proveniente del exterior, hecho que los agentes desestimaron.

* En el techo de una caseta ubicada en la esquina Sureste, se encontraron tres (3) miguelitos, que claramente se observan envejecidos de estar en dicho lugar porque existe abundante sarro que marca la forma de los mismos en el techo; y así se hace notar a los agentes por parte de los cooperados que participaban en la inspección.

* En las afueras de la Cooperativa, en el sector Sureste, se encontraron unos 16 casquillos de Fusil AK, los que estaban entre dos pequeños árboles, distantes aproximadamente a 4 metros de la pista adoquinada.

*** El 28 de mayo, un equipo del CENIDH  realizó una tercera inspección en las instalaciones de la Cooperativa Parrales-Vallejos y en las afueras de la misma, en la que pudimos precisar

lo siguiente:

* Que los impactos de balas recibidos por las unidades de buses de la Cooperativa Parrales Vallejos, el contenedor, camión IFA, el árbol de mango, caseta ubicada en el Sureste de la Cooperativa; así como los recibidos por los tubos metálicos de la parte frontal del enmallado externo de las instalaciones; provenían del sector Sureste en dirección noroeste hacia la Cooperativa.

* La principal  concentración de fuego que recibieron las instalaciones de la Cooperativa se encuentra en un ángulo que cubre un espacio aproximado de 40 metros cuadrados. El fuego de fusilería provino principalmente desde el Sureste, por toda la parte frontal-sur.

Por la forma de penetración de los impactos y la altura de los mismos, que no excede las 180 pulgadas de altura, se pudo establecer que los disparos provienen de una posición de tiro en tierra horizontal.

Evidentemente no lograron desarrollar su capacidad de desplazamiento, por lo que su penetración no es profunda. Esto indica que para realizar tales disparos las fuerzas policiales tuvieron que estar a una distancia muy próxima a las instalaciones de la Cooperativa Parrales Vallejos, calculada de 40 a 80 metros.

* Esto último lo comprobó el Centro al encontrar casquillos de A.K. a 40 metros al Sureste sobre el impacto del punto inspeccionado. Además cuando se realizó esta tercera inspección los testigos Adolfo Estrada Ruíz y Diego Tapia Morales señalaron que la Policía se parapetó en 2 viviendas que están contiguo al lado Norte de la Ferretería Santana ubicadas a 80 metros del área impactada, desde donde se realizaron muchos disparos hacia las instalaciones del Parrales-Vallejos.

La dueña de una de ellas nos relató que al día siguiente recogió aproximadamente 30 casquillos, los que tiró a la basura.

* Excepcionalmente el orificio con entrada y salida que recibió la parte frontal de la plataforma metálica que sirve de pared-este al nivel más alto del galerón central de la Cooperativa, por su forma de penetración (horizontal),  y a la altura de 6.3 metros, responde a un disparo proveniente del Sureste, con una altura similar o mayor, es decir, que no se pudo haber realizado desde el suelo.

En definitiva, en las instalaciones de la Cooperativa, no se encontraron indicios que nos hagan considerar que desde este lugar se haya disparado arma de fuego.

Al respecto, es importante destacar que en dirección a los sectores en que se encontraban las fuerzas policiales, no se hallaron orificios de bala, excepto en el muro Norte de la Ferretería, en la Caseta del vigilante de la misma y en la caseta que está en el embaldosado de la entrada de dicho lugar.

Estos disparos por el curso de desplazamiento que presentan Suroeste a Noreste, no pudieron haber sido disparados del Parrales Vallejos, sino del lado oeste del By-pass, en donde según testimonios de pobladores avanzó una de las columnas de la Policía Nacional.

g) Dictámenes médicos

Los dictámenes médicos nos fueron  suministrados a petición nuestra por la Oficina de Relaciones Públicas de la Policía. En los mismos se refleja que no se practicó autopsia a ninguno de los cadáveres, únicamente reconocimiento superficial por parte del doctor Walter Cuadra Aragón, los que no son suficientes para sustentar una buena investigación.

La Teniente Primero de la Policía Nacional Marta Lorena Guido, esposa de Enrique Montenegro, quien estuvo presente durante el reconocimiento médico legal al cuerpo de su esposo, afirma que el proyectil extraído al cadáver era de trazadora, lo que también le fue expresado verbalmente por los policías que investigan  el caso y el forense mismo.

La señora Guido en el testimonio brindado al CENIDH  expresó que varios médicos forenses se negaron a presentarse al hospital a practicar el examen correspondiente, por lo que siguiendo la sugerencia del morguero fue a buscar al Dr. Cuadra Aragón, quien le cobró por adelantado sus servicios. La señora nos mostró el recibo extendido por el referido doctor por la cantidad de un mil córdobas.

 No puede dejar de mencionarse este lamentable hecho dado que los médicos legales son funcionarios de la Corte Suprema de Justicia, y es ésta quien les paga un salario de manera que no pueden cobrar por lo que están obligados a hacer.

 Conclusiones

Contexto General

1- Los sucesos ocurridos el 17 de mayo en los alrededores de los semáforos de Rubenia, se enmarcan en las acciones de protesta que desde el 8 de mayo de 1995, están desarrollando diferentes sectores de la sociedad nicaragüenses para expresar su inconformidad con el deterioro general de sus derechos económicos y sociales y exigir al gobierno de la presidenta Violeta Barrios de Chamorro que inicie un proceso de negociación alrededor de los siguientes problemas:

Altas tarifas de agua y luz, el precio del combustible, la inseguridad jurídica en la propiedad, la falta de crédito para los productores, la carga impositiva, el desempleo y los salarios insuficientes y en general el ordenamiento del sector de Transporte.

El descontento popular desarrolla en una crisis económica agudizada, con tasas de desempleo de aproximadamente 60% y la gran mayoría de la población está viviendo niveles de pobreza desconocidos en Nicaragua.

El gobierno, en vez de atender la problemática que presenta esta protesta, sigue enfrascado en una lucha interinstitucional entre los Poderes del Estado, lucha que pasa muy por encima de los intereses de la población y que, ante todo, es producto de las ambiciones políticas y personales de los protagonistas que han originado la crisis. Lejos de buscar alternativas de solución y de entrar en un proceso de diálogo y negociación con los sectores demandantes, el gobierno ha diseñado una estrategia para descalificar e impedir la protesta popular.

Nueva Estrategia de la Policía Nacional

2- Nadie duda de que es responsabilidad de la Policía Nacional preservar el Orden Público, pero en cumplimiento de este deber está también obligada a proteger la vida, la integridad física y la seguridad de las personas.

Sin embargo, las últimas actuaciones policiales para enfrentar el desarrollo de la protesta popular, reflejan una tendencia creciente a desestimar los métodos de persuación o disuación y a utilizar otras medidas que ponen en peligro la vida e integridad física de las personas, nuevas medidas que ya antes de los hechos de Rubenia se habían manifestado en varias ocasiones.

En vez de actuar para preservar el Orden Público en el momento de los hechos, la Policía recurrió a métodos de represión selectiva sobre los dirigentes del movimiento social, pretendiendo golpear a las cabezas visibles para disuadir a las bases a no participar en la protesta. Las medidas intimidatorias aplicadas van desde hostigamientos y amenazas de detención legal a dirigentes en los Barrios, hasta numerosas detenciones de los manifestantes en los lugares en que éstos se concentran.

En tal sentido, la detención del Sr. Emet Lang S., dirigente de una organización política que públicamente ha manifestado su respaldo a la protesta, constituye una franca manifestación de persecusión política.

Su detención, aunque se efectuó poco después de los hechos de Rubenia, obedeció a consideraciones ajenas a éstos, como quedó comprobado, cuando después de estar detenido por 8 horas, el jefe de la Policía Nacional expresó que fue puesto en libertad porque no existían razones para su detención, reconociendo implícitamente la violación a la libertad individual de la que fue víctima el Sr. Lang.

En la escalada de violencia descrita los incidentes ocurridos en los semáforos de Portezuelo, donde el 16 de mayo de 1995 la Policía hizo uso de armas de fuego para disolver una movilización hiriendo de gravedad a un manifestante, demuestran un significativo cambio en la forma de enfrentar este tipo de situaciones.

 Características del operativo militar en Rubenia

3- La mayoría de los testimonios recibidos y los vídeos que sobre los incidentes de Rubenia tomaron algunos medios de comunicación y que están en nuestro poder, evidencian que la Policía, después de cortar la luz en todo el sector, desarrolló un operativo militar, sin escatimar medios, al desplegar un gran número de agentes y usar luces de bengala, bombas lacrimógenas, disparos de balas de fusil AK, incluso trazadoras.

Llama la atención haber visto en los vídeos a policías portando morteros caseros, tal como si dicho artefacto fuese un nuevo armamento oficial de las Fuerzas del Orden Público. Los testigos afirman que el despliegue policial partió de tres direcciones simultáneas– semáforos de Rubenia, entrada Oeste de Rubenia y el Barrio Unión Soviética–, con lo cual lograron garantizar relativamente la libre circulación sobre la vía, y en la práctica rodear las instalaciones de la Cooperativa Parrales-Vallejos.

El operativo policial originó pánico generalizado en los pobladores aledaños a la Cooperativa, que fueron víctimas de los efectos de los gases lacrimógenos, y cuyas familias y principalmente los niños estuvieron expuestos al peligro, al ser invadidos los patios de sus casas la mayoría de madera, desde donde la Policía disparaba. La presencia policial intimidatoria perduró hasta las primeras horas de la mañana del 18 de mayo. Los testimonios reflejan que la Policía realizó en el interior del Barrio Unión Soviética detenciones arbitrarias en contra de pobladores a altas horas de la noche, resultando detenidas ocho personas quienes, según los testigos, no participaban en la protesta. También fue detenido en la mañana del 18, un trabajador de la Empresa SERVIPRIN ubicada en el mismo barrio, cuando se dirigía a su centro de trabajo.

Es sumamente preocupante que, según los testigos, en todas las detenciones la Policía actuó con violencia, cuyo ejemplo más evidente fue el maltrato que recibieron los detenidos frente a la Ferretería y Materiales de Construcción Santana, donde la Policía tenía ubicado un puesto de detención. La Policía golpeó violentamente a las personas que tenía detenidas allí; además, una vez que finalizaron los disparos, dieron igual tratamiento a cualquier persona que pasaba por ese lugar.

El carácter intimidatorio y la arbitrariedad de las detenciones de los pobladores, se demuestra claramente en el hecho de que según información de la Policía, del 22 de mayo, del total de 25 personas capturadas en los sucesos de Rubenia, a esa fecha habían sido liberadas todas.

Todo esto evidencia que en el curso del operativo la Policía violó el principio de la proporcionalidad, que deben tener las medidas policiales, al exponer al peligro la vida, integridad física y seguridad personal de los pobladores de los barrios aledaños al sector de Rubenia.

Graves Resultados

  1. Como resultado de los hechos referidos resultaron 3 personas muertas de bala: los trabajadores de la referida Cooperativa Franklyn Benito Borge Velásquez y Enrique Montenegro Estrada, que cayeron en la acera, delante de la Ferretería y Distribuidora de Materiales de Construcción Santana (contiguo al Hotel Estrella) y posteriormente el policía Pablo Ezequiel Valle Olivares, quien cayó cerca de la esquina Sureste, delante de la Cooperativa. Además resultaron heridos los cooperativistas Marcos Cano, Juan Ampié y Aaron Salmerón, así como el Teniente Primero Juan Valle Valle.

Responsabilidades

  1. Respecto al momento en que se iniciaron los disparos de armas de fuego, existen diferentes versiones:

El Director de la Policía Nacional afirma que la Brigada Especial actuó para responder a una agresión con morteros caseros de parte de los manifestantes, asegurando que éstos iniciaron los disparos de armas de fuego y que la Policía solamente respondió los disparos para defenderse y sacar al policía herido.

Tales afirmaciones se contradicen con los resultados de la presente Investigación:

Sin desestimar el ambiente que existía en la marcha, porque ya antes de que la Policía iniciara su operativo, había sido lesionado por un mortero el Teniente Primero Juan Valle Valle, la gran mayoría de los testimonios coinciden en afirmar que fueron los agentes del orden quienes dispararon sus armas, afirmando que la manifestación de pobladores y cooperativistas del Parrales-Vallejos se desarrollaba pacíficamente, hasta que algunos manifestantes comenzaron a quitar adoquines para hacer barricadas, quemar llantas y tirar morteros al aire.

De igual manera la mayoría de testigos señala que los manifestantes únicamente andaban morteros y que no portaban ningún tipo de armas de fuego. Solamente una testigo dijo haber visto a alagunas personas con armas cortas.

Los cooperativistas mismos en sus declaraciones aceptan haber lanzado morteros, pero categóricamente niegan que hayan disparado con armas de fuego y coinciden con pobladores u otras personas ajenas a la protesta, en afirmar que la Policía fue la que hizo disparos con armas de fuego.

La periodista Gabriela Guevara y el fotógrafo Jairo Cajina, que estuvieron presentes durante todo el operativo, expresaron claramente en entrevistas con el CENIDH, que primero cayeron los cooperativistas Borge y Montenegro y fue hasta después que resultó lesionado el policía Valle Olivares que luego falleció.

Esto es reafirmado por el celador nocturno del sector, quien afirma que vio abrir fuego a la Policía, del lado de los semáforos de Rubenia, la gente se replegó, otro grupo de policías salió posteriormente de la calle de Rubenia y llegaron hasta el Parrales Vallejos, y que en unos cinco minutos vio que llevaban al policía herido, caminaba todavía, ayudado por dos compañeros.

El policía fue herido cuando ya las fuerzas policiales habían pasado por el sector donde cayeron los dos cooperados, de manera que el ataque policial no respondió a la intención de sacar a su compañero.

El despliegue y ubicación de la numerosa fuerza policial y los medios empleados en el operativo militar descrito, hace pensar que la Policía no actuó tan espontáneamente y sólo para responder. Más bien parece indicar su decisión de tomarse las instalaciones de la Cooperativa, para lo cual avanzaron desde diferentes sectores.

De lo contrario, cómo se explica entonces, que los efectivos participantes en el operativo anduvieran y usaran luces de bengala y balas trazadoras, medios propios de otro tipo de fuerza y para otro tipo de situación, si la Policía misma reconoce como técnica policial: escudos, bastones, balas de goma, como los implementos debidamente autorizados para cuerpos policiales especializados, de acuerdo a los preceptos relativos a la materia.

Todo parece indicar que la operación no tenía como finalidad restablecer el Orden Público presuntamente alterado por una manifestación, sino que se trataba de un operativo planificado, en el que la Policía actuó selectivamente contra los que tenían morteros, los que previamente eran ubicados con luces de bengala. Sólo así se explica que con la cantidad de balas disparadas por la Policía, no hayan resultado mayor número de manifestantes heridos, ni se encontraran más huellas de impactos.

5b. Sobre la presunta autoría de las muertes que se produjeron, la versión del Jefe Nacional de la Policía en conferencia de prensa del 19 de mayo, presumiendo que los disparos provenían de la planta alta de las instalaciones de la Cooperativa Parrales-Vallejos, fundamentando sus afirmaciones en los dictámenes forenses que señalaban que los cadáveres presentaban disparos de arriba para abajo, no son aceptables y denotan una valoración parcial a priori.

Primero porque los dictámenes médicos son muy incompletos y deficientes, resultan poco confiables ya que no se practicó autopsia a los cadáveres, y segundo porque en el lugar donde ocurrieron los hechos, existen varios edificios de considerable altura.

Los resultados de la Inspección Ocular realizada por la Policía el 22 y 23 de mayo, en la que el CENIDH fungió como testigo, comprueba que en las instalaciones del Parrales-Vallejos no se encontraron casquillos de bala, incluyendo el techo del galerón central, que es la parte más alta; sin embargo, se constató que recibió cantidades de impacto de bala, disparadas precisamente desde donde se concentraron las tropas policiales, tanto en su parte frontal a escasos 40 metros y desde el sector Sureste, lo que además es ampliamente sostenido por los testimonios de los vecinos del lugar.

* No hay dudas de que los disparos que dieron muerte a los dos miembros de la Cooperativa Parrales-Vallejos, provenían de los sectores ocupados por los policías, desde donde les dispararon selectivamente a como ya se dijo. No encontramos evidencias de que por su parte los cooperativistas hayan utilizado armas de fuego, hecho demostrado con la inexistencia de perforaciones en los sectores en que se encontraban las fuerzas policiales.

La señora Marta Guido, esposa del cooperativista Enrique Montenegro, declaró que estuvo presente en el momento del reconocimiento médico legal, y vio que al cadáver de su esposo le fue extraído un proyectil de trazadora, de fusil AK, tipo de armas y balas que fueron utilizadas por la Policía en el operativo.

*Según los testimonios recabados por el CENIDH al respecto, el policía Valle Olivares cayó herido cerca del enmallado de la Cooperativa, a menos de dos metros del lugar en que se encontraron los 18 casquillos de bala de fusil AK señalados en la inspección de la Policía y del CENIDH; y cerca de donde fue encontrada la máscara antigás. Dicho lugar coincide con el ángulo en que la Policía, ubicada en la parte Sur frontal  y Sureste de las instalaciones, concentró fuego en contra de las mismas instalaciones. Además, según declaraciones testificales recabadas, había otro grupo de policías en la casita de enfrente, o sea, contiguo al costado Norte de la Ferretería Santana, disparando hacia la Cooperativa Parrales Vallejos.

Por consiguiente la Comisión Investigadora y la autoridad judicial correspondiente tendrán que determinar con precisión la autoría del disparo que mató al policía Valle Olivares.

Estigmatización

  1. El día y hora de los hechos, el Director General de la Policía Nacional se comunicó telefónicamente con el noticiero Extra-Visión y desde ese momento se pronunció públicamente al respecto.

Posteriormente otros altos funcionarios de Gobierno en los diferentes medios de comunicación  se refirieron a la situación  y a los miembros de la Cooperativa en términos acusatorios y ofensivos, imputándoles inclusive la comisión de delitos.

Esto resulta sumamente peligroso dado que ha implicado la estigmatización de un sector considerable del gremio de transportistas, estigma que se trasmite al plano individual.

Además de las violaciones a la Presunción e Inocencia que ello significa y en vista del poder que ostentan los funcionarios que de tal manera se han manifestado, expone a la animadversión de las autoridades, principalmente las policiales, a los miembros de esa Cooperativa Parrales Vallejos.

Las declaraciones precipitadas mencionadas dejan temer por una correcta e imparcial administración de justicia, una vez que la Comisión gubernamental constituida para investigar los hechos, haya terminado su labor.

Deficiencias en la Investigación Policial

  1. Preocupa al CENIDH la negligencia en aspectos técnicos que pudimos observar en cuanto a las primeras diligencias policiales, las que no podemos dejar de mencionar:
  2. No preservaron el lugar

b)No quisieron someter a examen de balística las armas que utilizan los vigilantes de las instalaciones del Parrales, a pesar de haberlo solicitado la misma noche de los hechos, el directivo de la Cooperativa Carlos Palma Alvarado, quien aseguró que no tenían armas y le pidió a la Dra. Núñez trasmitiera su petición al Sub-comandante Lezama, lo que efectivamente se hizo.

c)No se practicó autopsia a los cadáveres, nisiquiera se les tomaron radiografías que permitieran observar la trayectoria del proyectil, lo que resulta inexplicable dada las graves circunstancias en que perecieron las víctimas.

  1. d) No se embaló la máscara antigás encontrada frente a la maya, (hacia el Sur), de las instalaciones de la Cooperativa.

Tales deficiencias no permitirán que se establezcan con certeza algunos aspectos de vital importancia, que debieron ser aclarados en la Investigación.

Recomendación

  1. El CENIDH considera que la violencia con que se desarrollaron los incidentes de Rubenia y sus graves resultados, han creado un ambiente de tensión e inseguridad en amplios sectores de la población, por lo que se hace necesario que se efectúe una investigación con la mayor profesionalidad posible.

Para fortalecer la objetividad e imparcialidad que debe caracterizar el trabajo que desarrollará la Comisión gubernamental constituida para tal fin, éste debe ser ampliada con expertos independientes, y los funcionarios que actualmente la integran, no deben subordinarse en ejercicio de su investigación a las directrices de sus superiores jerárquicos, sino convertirse en auxiliares de la autoridad judicial competente.

Managua, 1 de junio de 1995.

Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.

Aquí termina la investigación y valoración del CENIDH, la cual muestra, por medio de los hechos, cómo fue creciendo el odio visceral entre algunos jefes policiales y funcionarios gubernamentales en contra de la Cooperativa Parrales-Vallejos por el “delito atroz” de mantenerse sus miembros fieles al Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Veamos las versiones periodísticas de El Nuevo Diario y BARRICADA sobre estos hechos, publicadas el día 18 de mayo, un día después de esta otra masacre del gobierno chamorrista, jefeado por la “dulce señora” doña Violeta Barrios viuda de Chamorro.

El Nuevo Diario tituló a ocho columnas: “Muertos en Rubenia”, gases lacrimógenos, disparos y golpes en violenta disolución de manifestantes”.

Abajo, a seis columnas, tituló: “Atacada a balazos la “Parrales Vallejos”, A media noche, la Policía rodeaba instalaciones de la empresa busera”.

BARRICADA tituló a ocho columnas en letras grandotas: “Violeta culpable°; Dos muertos y numerosos heridos durante feroz ataque de los antimotines; Fue una fría masacre, manifestación estaba a punto de concluir”.

BARRICADA puso un asterisco bajo el título: “La protesta nacional contra el alza en las tarifas de los servicios básicos y el desempleo se tiñó de sangre anoche en Managua; policías arremetieron contra reclamantes”.

En la parte superior, BARRICADA colocó otra información sobre el mismo tema de las protestas: “Miles se toman las calles en todo el país; En El Viejo la gente se tomó la Alcaldía”.

Estas informaciones de los dos diarios nacionales estaban acompañadas de las fotografías de los muertos a tiros por la Policía.

La información principal de El Nuevo Diario, decía lo siguiente:

“Dos manifestantes murieron, un policía resultó gravemente herido y al menos cinco personas más sufrieron golpes y lesiones sangrantes a las nueve y cuarenta minutos de la noche, cuando efectivos antimotines dispararon a pobladores de los distritos Cuatro, Cinco y Seis de Managua que incendiaban llantas, lanzaban proclamas contra las medidas económicas del gobierno, y arrancaban adoquines en el cruce de Rubenia.

Enrique Montenegro Estrada, empleado de la Cooperativa “Parrales Vallejos”, y Franklyn Borge Velásquez, de 26 años, vecino de Villa José Benito Escobar, son los muertos que anoche serían velados en los garajes de la citada empresa de buses, en tanto que el policía herido fue identificado como Pablo Ezequiel Valle Olivares.

Paradójicamente, Montenegro Estrada es esposo de la Teniente Marta Lorena Guido, oficial de servicio en la Estación Cinco, quien anoche lloraba y sufría desmayos en la “Parrales Vallejos” mientras aguardaba el cadáver de su marido.

En declaraciones a medios radiofónicos, el Jefe de la Policía, comandante Fernando Caldera, dijo que la fuerza pública fue la primera en ser agredida, y que se vio en la necesidad de contestar el fuego de los manifestantes cuando un agente cayó gravemente herido.

El viceministro de Gobernación, Frank César, no ofreció ningún relato de los hechos, pero en sus declaraciones a un telenoticiero responsabilizó  de los sucesos sangrientos a la “Parrales Vallejos”, sobre cuyos directivos lanzó fuertes acusaciones.

Denuncian masacre policial

Personas que telefonearon a las radios en nombre de los manifestantes, entre ellos la comandante Mónica Baltodano (diputada) y una dirigente comunal que se identificó como Auxiliadora Urbina, calificaron los hechos como una masacre de la Policía, a la que  compararon con la guardia somocista, y dijeron que los uniformados iniciaron el ataque de manera brutal y desproporcionada.

Según estas versiones, los agentes llegaron al sitio y procedieron a ocupar la gasolinera Texaco adyacente a los semáforos, de la que apagaron las luces, lo mismo que en varias casas vecinas, antes de proceder a rodear a los manifestantes.

Al sonar los primeros disparos y bombas lacrimógenas, la pequeña multitud se replegó hacia el Norte, con dirección al Hotel Estrella, momento en el que según algunos testigos, de entre los manifestantes salieron morterazos (de bazucas artesanales) con dirección a la Policía.

Nuestros periodistas, en base a testimonios y huellas de sangre, estiman que los dos muertos cayeron frente a la entrada de un gran depósito de materiales de construcción y láminas de techo ubicado hacia el lado Norte del Hotel Estrella.

En este trayecto, además, nuestros reporteros observaron a varios ciudadanos a los que la Policía mantenía acostados en el suelo, en calidad de prisioneros.

Tomás Borge en la escena

La fuerza policial que llegó inicialmente a los semáforos de Rubenia se desplazaba en tres camionetas cerradas, dos radiopatrullas y un camión IFA repleto de agentes antimotines con máscaras antigás.

Esta agrupación estaba jefeada por un capitán o un Subcomandante de apellido Barrantes, quien poco después de los sucesos declaró que en la “Cooperativa Parrales Vallejos” había gente armada y atrincherada.

No obstante, esta versión fue refutada por la presidenta del CENIDH y por varios periodistas que penetraron a evaluar  la situación en los garajes de la citada cooperativa, donde más bien se iniciaban preparativos para velar a los muertos.

A la “Parrales Vallejos” también penetró en un momento dado el ex-ministro del Interior, Comandante Tomás Borge Martínez, quien dijo andar presentando el pésame del FSLN a los transportistas, y repitió un llamado que anteriormente había hecho a la Policía para que se abstuviera de agredir a la población manifestante”.

La otra información de El Nuevo Diario, expresaba:

“Mientras los escuadrones de antimotines, comandados por el Subcomandante Manuel Lezama, estaban desplazados desde los semáforos de Rubenia hasta el cruce de Bello Horizonte, los miembros de la “Cooperativa Parrales Vallejos” estaban refugiados dentro del plantel de dicha empresa de buses.

“Cámara no, porque mañana la Policía nos va a sacar de las casas”, fueron las expresiones de los enmascarados mientras penetrábamos al plantel para escuchar sus declaraciones sobre la situación.

La esposa de Enrique Montenegro Estrada, uno de los muertos en la balacera, entró a la Cooperativa casi junto con los medios de comunicación. Marta Guido es el nombre de la viuda que no pudo pronunciar ni una sola palabra al recibir la noticia del fallecimiento de su marido, y luego sufrió sucesivos desmayos y ataques de llanto.

Además de hombres, se podían notar rostros de niños y mujeres dentro del plantel. Según Carlos Lezama, quien invitó a comprobar su versión entre los vecinos, ningún balazo salió de la Cooperativa.

Relató que poco después que el personal de la Cooperativa Parrales Vallejos había entrado, las instalaciones sufrieron un ataque con balas trazadoras, que lograron alcanzar y dañar alrededor de cinco unidades que permanecían dentro.

La doctora Vilma Núñez, presidente del CENIDH, también se presentó en el local de la Cooperativa y llamó a la cordura a las partes en conflicto, sin embargo, a eso de las doce y media de la noche la Policía Nacional  ya estaba también rodeando la parte trasera de las instalaciones.

“Es un problema histórico y todo lo que sucede siempre nos lo van a achacar a nosotros”, subrayó Lezama, quien añadió que minutos antes del enfrentamiento ellos le habían quitado las armas de reglamento a los CPF de la Cooperativa para evitar este tipo de problemas.

Una de las secretarias de la  Cooperativa de transporte denunció que la Policía la había agarrado a la fuerza, pero que fue liberada en forcejeo por uno de los conductores.

Unos niños de los que permanecían dentro de las instalaciones dijo a El Nuevo Diario que “la guardia” (la Policía) disparaba como que estuvieran en “tiempo guerra, como que fuéramos recontras o delincuentes”.

La Policía mantenía detenida a unas seis personas en una casita cerca de la mencionada Cooperativa, los que fueron golpeados, obligados a tirarse al suelo y después los taparon con hojas secas”.

La información principal de BARRICADA, señalaba:

“Anoche, en Managua, una marcha pacífica desarrollada en el marco de la protesta nacional, fue atacada a tiros por fuerzas antimotines, que ocasionaron dos muertos y por lo menos dos heridos.

Los muertos identificados como Franklyn Borge Velásquez y Enrique Montenegro Estrada, empleados del Área de Operaciones e informática de la “Cooperativa de Buses Parrales Vallejos”.

Borge murió con la cabeza destrozada por un disparo mientras Montenegro fue acribillado a tiros que le perforaron los costados.

Ambos cayeron media cuadra al Sur del Hotel Estrella. Carlos Palma Alvarado, directivo de la Cooperativa, dijo que la marcha se desarrollaba pacíficamente cuando de pronto fueron atacados por los antimotines.

“Franklyn y Enrique cayeron muertos y varios heridos que quedaron sobre la vía fueron pateados y golpeados por los antimotines”, dijo Palma.

Un testigo de los sucesos expresó que el tiroteo comenzó inmediatamente después que la energía eléctrica fue cortada en la zona (en la gasolinera).

Los antimotines hicieron por lo menos un millar de disparos en los primeros minutos”, añadió Palma Alvarado.

El sindicalista insistió en que la manifestación se desarrollaba tranquilamente, con la quema de llantas que usualmente se estila en estas protestas.

“Yo culpo directamente a la presidenta Violeta Barrios de Chamorro por la muerte de estos dos compañeros y las heridas que sufrieron otros”, agregó molesto Palma Alvarado.

El dirigente de la “Cooperativa Parrales Vallejos” aseguró que todos los integrantes de la marcha estaban desarmados.

“Fue una verdadera masacre contra gente indefensa”, afirmó Palma Alvarado.

Hasta la media noche de ayer, la Policía no había brindado un informe oficial sobre lo ocurrido. Extraoficialmente se dijo que un efectivo policial resultó herido gravemente”.

La otra información de BARRICADA, decía lo siguiente:

“La absoluta irresponsabilidad del gobierno de Violeta Barrios al haber impartido la orden represiva que recibió la Policía Nacional, contra el pueblo que protesta por las medidas económicas, se puso de manifiesto anoche en Rubenia, cuando más de cien efectivos antimotines y boinas rojas crearon un cerco a los manifestantes y atacaron sin piedad a mujeres, jóvenes y adultos.

Eran las ocho y treinta, cuando un grupo de manifestantes del Barrio Ariel Darce recorrían pacíficamente la calle en dirección a Rubenia, y quemaban llantas.

Mientras, en el propio semáforo de la Colonia 14 de Septiembre, pobladores de ese vecindario, de los Barrios Libia, Unión Soviética y Nicarao se dedicaban a montar barricadas con adoquines, ramas y basura.

Poco después se hicieron presentes varios camiones con antimotines y tres “zarandas”. Prácticamente se tomaron la gasolinera, ordenando que apagaran las luces para montar su operativo y desplegarse en los alrededores de los barrios mencionados.

Los organizadores del sector, ante la presencia policial habian dispuesto retirarse después de realizar un mitin. Sin embargo, no tuvieron tiempo, porque  al juntarse los que llegaban del Barrio La Fuente, debieron salir en desbandada al escucharse los primeros morteros, bombas lacrimógenas y tiros desperdigados.

Los antimotines se desplegaron en avanzada contra los manifestantes en dirección  a la “Cooperativa Parrales Vallejos”, lanzando luces de bengala para hacer blanco en la gente.

Mientras, otro grupo de policías  se dedicaba a hacer una redada en contra de un grupo de espectadores que se encontraban en un callejón de la 14 de Septiembre.

Un grupo de jóvenes fue apresado violentamente y golpeado con “amansalocos”.

Sobre la pista, la Policía avanzaba disparando y posesionándose de toda la calle, mientras del otro se escuchaban morteros que estallaban en el pavimento o en el aire.

Cuando lograron replegar al grupo hasta la entrada de la Cooperativa Parrales Vallejos, la Policía fue ordenada para cambiar de planes, y unos cuarenta de ellos fueron trasladados con el fin de reubicarlos y concentrarlos desde los dos extremos de la pista, mientras el resto se cubría con los mismos muros de la Cooperativa.

La orden nuevamente fue montar una exploración, y según versiones de uno de los comandantes de la operación, identificaron una silueta para dar inicio a un fuego cruzado, según el oficial.

El mismo comandante al tener al tener conocimiento sobre los muertos por parte de los manifestantes, expresó con desdén: “Si hay muertos, fue entre ellos mismos, nosotros sólo disparamos durante la exploración”.

La orden que recibió la Policía, según captamos por los intercomunicadores, era de penetrar hasta el portón de la Cooperativa e inmovilizar totalmente a los manifestantes que se encontraban replegados dentro del edificio con los portones cerrados, lamentando la muerte de dos compañeros.

El cambio de órdenes se registró hasta que el policía boina roja Pablo Ezequiel Valle resultó con un tiro en el pecho y fue trasladado al Hospital en estado grave.

Posteriormente, las instrucciones giraron en evitar más el avance policial y la orden de no disparar más”.

Queda claro, por supuesto, que el ataque fue planificado desde el mando supremo de las Fuerzas Armadas y desde la oficina del comandante de la Policía, Fernando Caldera Azmitia, quien, al final de cuentas, se convirtió en un vergonzoso servidor de las políticas económicas del Fondo Monetario Internacional.

La presidenta Violeta Barrios viuda de Chamorro quiso que la vieran siempre con rostro y actitud angelical, pero se llenó abundantemente las manos de sangre con las masacres de los estudiantes universitarios en las cercanías de la Asamblea Nacional y de los manifestantes mencionados, más otros crímenes cometidos en otras partes del país, mientras ella desgobernó horrorosamente al país.

Otros comentarios posteriores

Cuando hay huelga de transporte público, la Policía siempre está buscando a los miembros de la “Parrales Vallejos”. Un ejemplo evidente ocurrió nuevamente al desatarse la huelga de los transportistas en 1999.

La represión gubernamental somociana de Arnoldo Alemán Lacayo volvió a alcanzar a los “Parrales Vallejos” en 1999, año en que, además, hubo dos heridos y decenas de pobladores fueron hechos prisioneros por la Policía, cuyos mandos los acusaron de alterar el Orden Público.

Se afirma que en la Policía sus mandos tienen en el corazón y la mente la “espina” de Saúl Álvarez y Ezequiel, y por este motivo están siempre dispuestos a descargar furia contenida en contra de los “Parrales Vallejos”.

Entre los socios de la “21 de Enero” y “Parrales Vallejos”, en cambio, no existe ninguna “espina”, ni rencores, a pesar de que les han matado a varios de sus hermanos desde cuando fueron ultimados a tiros los compañeros Ricardo Vallejos y Enrique Parrales.

Las deudas y el gobierno infame

Cuando se firman los acuerdos de privatización en el Ministerio de Finanzas, se deja establecido por ambas partes (gobierno y trabajadores de la antigua ENABUS) que las deudas con el Instituto de Seguridad Social (INSS) y otros compromisos con acreedores, los debía asumir el régimen infame de Doña Violeta Barrios de Chamorro, el mismo que desató represión generalizada y muertes de estudiantes y trabajadores el 13 de diciembre de 1995.

Repito: todas las deudas de 11 millones de dólares de ENABUS las debía asumir el gobierno, según los acuerdos de privatización en favor de los trabajadores.

La verdad fue otra.

Como todas las operaciones gubernamentales tramposas de somocistas, liberales y conservadores, según demostraciones históricas, esta otra no fue diferente, pues casi inmediatamente el Seguro Social procedió a demandar a la nueva “Cooperativa Parrales Vallejos” por las antiguas deudas de la Empresa Nacional de Buses (ENABUS).

 

La deuda es millonaria y la demanda no se ha resuelto. Los acuerdos firmados dicen una cosa y el régimen conservador, enemigo de los trabajadores, hizo y hace otra cosa distinta, a pesar de que sus jefes corruptos se llenan la boca hablando del apuñalado Estado de Derecho.

Además, los otros acreedores, todos relacionados con suministro de repuestos, combustibles, llantas y papelería, procedieron a demandar a la “Parrales Vallejos” por las deudas mencionadas.

Los cálculos del gobierno conservador neoliberal somocista y proyanqui (Violeta Barrios y Alemán son la misma cosa) eran de que al producirse estas demandas judiciales y de cobros, la “Parrales Vallejos” entraría en crisis inmediata y desaparecería por completo.

Esto ha sido un sueño dorado de ambos gobiernos corruptos.

Quedarse de brazos cruzados, hubiera significado, precisamente, la desaparición para la “Parrales Vallejos”, siempre perseguida por su defensa del Frente Sandinista y de las causas justas en las calles de Managua.

Entonces, sus directivos decidieron enfrentar las demandas y comenzaron a pagar esas deudas.

Inclusive, por órdenes de ambos gobiernos de derecha a la “Parrales Vallejos” y “21 de Enero” no se les da financiamiento de ningún tipo.

No les entregan, por ejemplo, ningún repuesto para los autobuses “Isuzu” y “Pegassos”.

Tuvieron que pagar una deuda “caribe” con la petrolera Shell. Esta deuda fue contraída en la época de ENABUS como empresa del Estado antes y en 1990.

Eran casi 25 millones de córdobas de deudas. El gobierno conservador liberal somocista de doña Violeta Barrios nunca quiso volverse a sentar a negociar con los “Parrales Vallejos”, lo cual refuerza la teoría de que el odio en contra de los socios de la Cooperativa fue calculado, planeado desde el régimen de derecha.

Era necesario revisar aquellos acuerdos de privatización para que el gobierno cumpliera con el pago de las deudas, pero !nada!

Esto les obligó a asumir obligaciones que no les correspondían.

Desgaste y fermento divisorio

Esto comenzó a desgastar a la Cooperativa Parrales Vallejos desde el mismo día de su privatización.

Centavo recogido, centavo que iba para los pagos no asumidos por el maldito y criminal gobierno de Doña Violeta Barrios de Chamorro.

Al mismo tiempo, los autobuses se iban deteriorando y cayendo, quedando ya sin funcionar, sin salir a las calles, mientras continúa el acoso por las deudas tanto las del Seguro Social como las particulares.

Los autobuses en mal estado servían para extraerle repuestos y ponérselos a los que todavía quedaban en mejores condiciones de funcionamiento.

Toda esta acumulación de problemas fue, al mismo tiempo, la fermentación, el caldo de contradicciones internas, acusaciones entre dos grupos que poco a poco se vinieron perfilando en los dos Satélites principales, ubicados en las cercanías del Hotel Estrella, hasta donde la Policía llega en busca de reprimir cada que hay huelga de los transportistas en Managua.

Dichosamente, las contradicciones nunca fueron de orden ideológico, pues las acusaciones generalmente se limitaron al problema de que unos decían que se debían enfrentar estos problemas para que la Cooperativa Parrales Vallejos no sucumbiera, mientras otros opinaban lo contrario.

Todo por las elecciones de 1996

Mientras tanto, llegaron las elecciones fraudulentas de 1996 (robadas descaradamente por los liberales somocistas de Arnoldo Alemán Lacayo). Los socios de la “Parrales Vallejos” postularon como su candidato a diputado departamental a Carlos Palma Alvarado, uno de sus más connotados dirigentes sindicales y uno de los forjadores de la Cooperativa Parrales Vallejos.

“La echaron toda” para ganar las elecciones, como se dice popularmente. Pusieron, una vez más, los autobuses urbanos al servicio, en parte, de la campaña electoral del FSLN en el Departamento de Managua, sin cobrar ni un centavo.

Formaron una brigada de hombres y mujeres, la cual incluía una dotación de autobuses para la campaña electoral del FSLN en todos los Municipios de Managua.

Aunque ganaron la diputación de Palma Alvarado, una parte de los socios de la Cooperativa “Parrales Vallejos” quedaron golpeados económica y políticamente.

¿Por qué?

Resulta que gastaron grandes sumas de dinero, perdieron tiempo, mientras al mismo tiempo un grupo de socios oportunistas se aprovecharon del esfuerzo político electoral del resto, según afirma Luis Sánchez Dávila.

La zizaña se introdujo entre un grupo de socios con aguijones venenosos, como los del alacrán negro, en ese período de trabajo electoral en procura de ganar las elecciones fraudulentas de 1996.

Palma Alvarado fue empujado por la “Parrales Vallejos” hasta la Asamblea Nacional. Por ese apoyo financiero incondicional a Palma Alvarado, la Cooperativa Parrales Vallejos complicó más su situación económica interna.

En esta etapa perdió otros dos de sus autobuses, porque se descompusieron, debido a que los automotores fueron metidos a caminos en pésimo estado en todo Managua y para el lado de El Rama, Chontales y Boaco.

Esto, unido a la zizaña venenosa de un grupo de socios, introdujo una especie de campo de batalla dentro de las instalaciones de los Satélites más importantes de la “Parrales Vallejos”.

Se confiaba en ganar las elecciones nacionales y municipales en la “Parrales Vallejos”, pero la derrota electoral y las intrigas internas cambiaron el rumbo de la “Cooperativa Parrales Vallejos”.

¿Los cálculos gubernamentales de destruir la Cooperativa estaban funcionando?

La verdad es que las contradicciones internas comenzaron a corroer la unidad de la “Cooperativa Parrales Vallejos”, metida en esos momentos en un pantano de acusaciones de un grupo a otro.

Uno de los dos grupos empezó a reunirse por separado, para analizar cada uno de los ejes de acusaciones internas, sus objetivos y sus dosis de inquina por intereses ajenos a los socios de la “Parrales Vallejos”.

Inicialmente, el grupo comenzó con sólo tres compañeros. Al arribar a noviembre de 1997, el colectivo ya era numeroso, de 60 hombres y mujeres, y en diciembre del mismo año estaban tomando la decisión de que para salvar la Cooperativa Parrales Vallejos era necesario dividirla.

¡Sí! Lo increíble, ¡dividirla!

A mí personalmente me pareció descabellado dividir la Cooperativa Parrales Vallejos.

En esos días yo (Pablo Emilio Barreto P.) era presidente de la Comisión de Asuntos Jurídicos y Éticos del Frente Sandinista, y Emet Lang Salmerón, secretario político del FSLN del Departamento de Managua, me planteó la necesidad de apoyar al grupo que planteaba la división de la Cooperativa.

“La división es necesaria”, me argumentó Lang Salmerón, “porque de lo contrario desaparece toda la Cooperativa y no podemos darnos ese lujo”.

Ya en enero de 1998 el grupo promotor de la división pasaba de los 100.

Este grupo argumentaba que la entonces directiva de la “Parrales Vallejos”, presidida por Ernesto Orozco Vega, tenía planes de revancha política y de despedir a todo el grupo que seguía apegado fielmente al Frente Sandinista.

Los planes de despido estaban por ejecutarse, según se argumentó en varias reuniones efectuadas entre los días 17 y 19 de enero de 1998.

Estos despidos, según los análisis, acelerarían la destrucción de la “Cooperativa Parrales Vallejos”, por cuanto dentro de ella y en el mando de ella se quedarían elementos oportunistas, como el mismo Ernesto Orozco Vega.

21 de enero en la noche

El grupo mencionado, ya de unos 120 elementos o socios, decide formalizar la división y tomarse parte de los autobuses el 21 de enero a media noche.

La tarea de movilizar los autobuses de un satélite a otro no fue tan complicada, porque una parte del personal se había ido a dormir y debido a que ambos planteles están contiguos.

Los choferes del grupo movilizaron los autobuses, mientras el resto custodiaba o vigilaba, para que no hubiesen choques entre los dos grupos.

Al amanecer del 22 de enero de 1998, 18 autobuses estaban dentro del Satélite Norte. Esta parte de la Cooperativa fue bautizada, la misma noche del 21 como “Cooperativa 21 de Enero” en homenaje al día en que se produjo esta también famosa división.

En el otro lado, en el Satélite Sur, la sorpresa fue mayúscula porque no estaban una parte de los autobuses, y debido a que los otros socios dejaron mensajes claros de que habían decidido dividir la “Cooperativa Parrales Vallejos”.

Los 18 autobuses estaban en buen estado.

Comenzó una nueva lucha. Sostener estos autobuses de manera independiente, construir una nueva administración, eligieron una nueva directiva, nombraron personal nuevo, una hoja de rutas nueva, todo nuevo.

Eso sí, todos empezaron a trabajar gratuitamente en aras de mantener en servicio esta cantidad de unidades de autobuses urbanos de Managua.

Entre todos se procuraban la comida y el combustible, extraídas del cobro de los pasajes en las calles capitalinas, donde se producían algunas refriegas verbales entre los ahora “21 de Enero” y los antiguos “Parrales Vallejos”, encabezados por Ernesto Orozco Vega.

Durante algunas reuniones efectuadas los días 22, 23 y 24 de enero, después de la división en el Satélite Sur, de la “Parrales Vallejos” se oyeron acusaciones del grupo de Orozco Vega contra el otro, las cuales parecían ser vertidas por gente de derecha, pero con una careta o fraseología “izquierdista”, comentaba Luis Sánchez Dávila.

Allí se oían reniegues de que no querían ser “quema llantas”, que dejarían de ser “violentos”, que ya no se pondrían al servicio de partido alguno. Es decir, un retroceso ideológico abismal en relación a los dos años anteriores, recordaba Sánchez Dávila

Aquellos pleitos verbales y de argumentaciones justificativas parecían interminables en contra de los ahora “Cooperativa 21 de Enero”.

Ambos grupos tuvieron reuniones juntos y separados con dirigentes del Departamental del FSLN en su local cerca de Montoya.

Finalmente, ambos grupos fueron llamados al Ministerio del Trabajo, específicamente por Roberto Moreno Martínez, viceministro de esa cartera, quien fue dirigente sindical de la CAUS (“comunista”), convertido por el arte y magia del oportunismo derechista en funcionario del gobierno neoliberal somocista de Arnoldo Alemán Lacayo.

Se presentaron los dos grupos en pugna en el Ministerio del Trabajo, respectivamente encabezados por Ernesto Orozco Vega y Luis Sánchez Dávila.

Se sentaron en la antesala de la oficina de Moreno Martínez en el Ministerio del Trabajo. Esperaron bastante tiempo esa mañana que llegaron al MITRAB.

Finalmente los hicieron pasar a eso de las once de la mañana a la sala de conferencia del Ministerio del Trabajo, donde Moreno los conminó a ponerse de acuerdo: o división o seguir con la “Parrales Vallejos”.

Estaban citados al MITRAB sólo los antiguos miembros de la “Cooperativa Parrales Vallejos”, porque legalmente la Cooperativa estaba registrada en la  Dirección correspondiente del Ministerio del Trabajo y con una directiva legalmente electa e igualmente ubicada en registros oficiales de esta instancia estatal.

Moreno sometió el asunto a discusión de todos los directivos de la “Parrales Vallejos”, los cuales se sentaron separados en dos grupos en la Sala de Conferencias del Ministerio del Trabajo.

El grupo de la “Cooperativa 21 de Enero”, en evidente mayoría, comunicó al viceministro Moreno que estaban decididos a mantener la división.

A ambos grupos los mandó Moreno a legalizar su Cooperativa por separado.

El 19 de mayo de 1998 se estaba registrando oficialmente la “Cooperativa 21 de Enero”, según los registros oficiales del Ministerio del Trabajo.

Primero se eligió una Comisión de Trabajo, encabezada por Francisco Rodríguez. Después fue electa ya la directiva formal, a cuya cabeza pusieron a  Danilo Moreno, quien en el año 2001 continúa siempre al frente de ella.

Los otros directivos son María Félix, Ramón Ortega, Leonel Silva, Donald Toledo, Octavio y Manuel Irías

Un grupo numeroso de la “21 de Enero” considera que la “Parrales Vallejos” se dividió “por la cobardía de Carlos Palma Alvarado”.

Lo acusan de haber abandonado por completo la Cooperativa  inmediatamente después de haber salido electo diputado, diputación que le costó mil problemas a la legendaria “Parrales Vallejos”.

Este abandono, se argumenta, permitió a un grupo de oportunistas tomar las riendas de la Cooperativa Parrales Vallejos con fines realmente oportunistas.

El grupo de la “Cooperativa 21 de Enero” sostuvo su apoyo a Palma Alvarado casi hasta el final, a pesar de que también se le señalaban malos manejos de fondos en la Cooperativa “Parrales Vallejos”, la cual debe ser rescatada ahora, consideran algunos directivos de la “21 de Enero”.

Después de la división, los socios de la “21 de Enero” detectaron las anomalías internas dejadas por Palma Alvarado, “pero ya no tiene caso, porque estamos divididos”, me dijo Luis Sánchez Dávila.

Se argumentó también que por encima de estas anomalías están los intereses del Frente Sandinista y que por este motivo no iniciarían acciones legales penales contra Palma Alvarado, quien en este año 2001 todavía goza los beneficios de la diputación conquistada por la “Parrales Vallejos”.

Sin embargo, lo califican como un hombre corrupto, que jugó a supuesta limpieza con los socios de la “Parrales Vallejos”.

Al final se convencieron de que Palma Alvarado los abandonó, los echó por la borda y ahora no quieren saber nada de él.

Hasta en julio del año 2000, no se vislumbraba ninguna posibilidad de juntar nuevamente a todos los socios de la antigua “Parrales Vallejos”.

Sin embargo, ya en septiembre del 2000, se ha dicho que con la ida de Ernesto Orozco del grupo “Parrales Vallejos” es posible que todos los socios vuelvan a unirse, pues se afirma que Orozco era uno de los elementos más dañinos, divisionistas y al final inclinado hacia posiciones liberales.

La Cooperativa “21 de Enero” controla las Rutas urbanas: 108, 109 y 119.

La antigua “Parrales Vallejos” tiene a su cargo: 103, 105, 116, 117 y 118.

Un dato interesante es que las Ruta 114, la 107 y la 112 se desprendieron de la flota de ENABUS y pertenecen ahora a la Cooperativa Colón, controlada por liberales.

Estas Rutas se crearon por la “magia” neosomocista de los “delegados” de Toño Lacayo y Doña Violeta Barrios de Chamorro antes de la privatización de la Empresa Nacional de Buses (ENABUS).

Es decir, mucho antes de la privatización, el gobierno derechista ya estaba repartiendo ENABUS entre sus allegados, específicamente entre los que formaron el llamado “Sindicato Independiente”, que en realidad era el “Sindicato de los “Delegados” de Don Toño Lacayo Oyanguren y de Doña Violeta Barrios de Chamorro.

Les cobran chatarra

Desde antes de la privatización y de la división de la “Parrales Vallejos”, existen en los dos Satélites decenas de chatarras de autobuses, los cuales, !asústense¡, son cobrados por el gobierno de sinvergüenzas de Doña Violeta Barrios de Chamorro y también por Arnoldo Alemán Lacayo.

¿Cómo y por qué?

Sí, son cobradas las chatarras como si fueran autobuses nuevos a las dos Cooperativas: Ahora Parrales Vallejos y “21 de enero”.

La deuda por esos buses es de casi 11 millones de dólares, los cuales siguen siendo cobrados por malvados del gobierno, con las intenciones calculadas de que ambas Cooperativas desaparezcan.

Cobran la chatarra como si los autobuses anduviesen circulando, pero son sólo chatarras viejas sin motores, sin ruedas, !sin nada¡, únicamente se trata de carrocerías completamente llenas de sarro.

Tampoco dan permiso en el Ministerio de Finanzas para deshacerse de esa chatarra, porque en el gobierno de corruptos y saqueadores dicen que “son buses que andan caminando en las calles de Managua”.

“Es una intención política. Tosudamente, estúpidamente, quieren demostrar que los trabajadores no son capaces de administrar las empresas privatizadas a su favor”, sostiene Luis Sánchez Dávila.

Este asunto de la chatarra se han planteado en cartas y despachos con los mismos ministros del gobierno, pero es como dialogar con una mole de rocas, según los dirigentes de la “Cooperativa 21 de Enero”.

Movimiento de Innovadores

Uno de los Movimientos de Innovadores más importantes de los años 1988 y 1989 estaba en ENABUS. Eran mecánicos, electricistas, enderezadores, pintores y fabricantes de piezas metálicas en los tornos.

Uno de esos innovadores era Manuel García.

Por el bloqueo económico yanqui-imperialista que sufría Nicaragua, al país no llegaban por ejemplo, las campanas para los autobuses.

Entonces, estos innovadores las fabricaban en sus tornos. Innovaban cajas de velocidades, ejes delanteros y traseros de los autobuses.

Don Clarence Chamorro, uno de los “delegados” furibundos mandados a ENABUS por la “reconciliadora” Doña Violeta Barrios de Chamorro, mandó a desaparecer todo el movimiento de innovadores, especialmente quitándoles todos los instrumentos mecánicos y eléctricos con que hacían las innovaciones dentro de la Empresa Nacional de Buses.

Capítulo especial

Registro histórico en periódicos nacionales

Los trabajadores, los sindicalistas y, especialmente, los militantes del Frente Sandinista, ubicados en la antigua ENABUS (hoy Cooperativas “Parrales Vallejos” y “21 de Enero”, siempre participaron activamente en defensa de la Revolución Popular Sandinista.

El régimen oligárquico no hizo esperar su revancha política y mandó a 300 esquiroles armados para que se tomaran las instalaciones de ENABUS, empresa estatal modelo en la época del gobierno revolucionario sandinista.

Estos esquiroles fueron sacados de las cuevas más reaccionarias de la Central de Trabajadores de Nicaragua, una de las centrales sindicales contrarevolucionarias, fieles servidoras de las políticas imperialistas en América Latina y en Nicaragua.

Estos 300 esquiroles tenían, además, la finalidad de reprimir a los sindicalistas y sandinistas de ENABUS, sacarlos de allí, es decir, borrar todo este ejemplo de lucha por el progreso y defensa de la Revolución Sandinista.

Fue el primer gran escándalo gubernamental registrado por El Nuevo Diario  y BARRICADA, pues los “angelitos” mandados a ENABUS por don Toño Lacayo Oyanguren llegaron repartiendo garrotazos y balazos y posteriormente se vieron involucrados en grandes robos y desmantelamiento de ENABUS.

“300 esquiroles contra satélites 1 y 2 de ENABUS”, decía un titular de El Nuevo Diario de septiembre de 1990.

“Les quitan escopetas y rifles 22”, expresaba otro titular del Diario BARRICADA, refiriéndose a los mismos esquiroles enviados por la pacifista doña Violeta Barrios viuda de Chamorro.

Casi al mismo tiempo, Jaime Icabalceta, ministro de Transporte, mandó a despedir a más de 200 trabajadores, entre los cuales se destacaban los dirigentes sindicales y militantes del FSLN, se denunciaba en los mismos periódicos mencionados.

“Huelga de 178 trabajadores en satélite 7”, “Paralizadas las Rutas 105 y 107”, relataba una información periodística del 19 de septiembre.

Simultáneamente, alrededor de dos centenares de trabajadores de ENABUS se tomaron cuatro satélites, paralizando siete rutas urbanas con 140 autobuses urbanos de la capital.

Con estas acciones se demandaba iniciar un proceso de “cooperativización” de ENABUS en favor de los trabajadores y demandas de repuestos para 38 unidades de esas rutas de transporte colectivo en Managua.

Se informaba que habían sido despedidos los dirigentes sindicales de las Rutas 109, 112, 116, 117, 118 y 119, todas ellas organizadas por la antigua ENABUS. Uno de los despedidos era Roberto Meynard.

En otra información periodística del 20 de septiembre ya se demanda “el cumplimiento del convenio colectivo de trabajo en ENABUS”.

Ese mismo día, más de un centenar de trabajadores se toman varios satélites de ENABUS y desalojan a los esquiroles y “delegados” enviados por el pelón Antonio Lacayo Oyanguren.

Los responsables de las tomas de estos satélites, denuncian con abundancia de detalles la farsa “democrática” del gobierno chamorrista, que en esos momentos procedía a desmantelar más de 500 empresas estatales, despedía a centenares de miles de trabajadores, intentaba también desmantelar ENABUS e inclusive “perdonaba” a Estados Unidos los 17 mil millones de dólares por haber destruido el país con su guerra impuesta, mientras a Nicaragua le habían sido negado repuestos para los autobuses de la Empresa Nacional de Buses.

Diligente y servil, como siempre fue, don Fernando Caldera Azmitia, quien  ordenó a la Policía que fuese a desalojar de manera violenta a los trabajadores de ENABUS, que habían osado tomarse los satélites 1, 2 y 6, este último ubicado en Ciudad Sandino, donde fueron heridas varias personas por los esquiroles Denis Saavedra, Carlos Molina y Eddy Canda.

Los trabajadores que se habían tomado los satélites fueron desalojados por 400 policías antimotines. Esos antimotines se hacían acompañar por 30 esquiroles, jefeados por Carlos Huembes, jefe de la CTN y de esos esquiroles.

Una de las personas heridas fue Miguel Juárez, quien relató que trabajadores y pobladores iban en una manifestación de repudio al gobierno chamorrista cuando fueron atacados a balazos por los tres sujetos mencionados, los cuales huyeron por los montes cuando los manifestantes decidieron darles persecusión.

Por supuesto, estos atacantes quedaron impunes, como impune quedó Estados Unidos por sus ataques a Nicaragua.

Ese día 22 de septiembre de 1990 fueron hechos prisioneros 20 dirigentes del Transporte y de ENABUS, entre otros, Roberto González Gaitán, Carlos Palma Alvarado, Donald Toledo, Ramón Ortega, Edwin Delgadillo, José Centeno y Víctor Leiva.

Los policías antimotines llegaron a las cuatro de la mañana para asaltar los satélites.

Los trabajadores desalojados se volvieron a tomar las instalaciones de ENABUS y de los satélites ese mismo día en la tarde, lo cual encolerizó más a don Toño Lacayo Oyanguren, el yernazo, a doña Violeta Barrios y al jefe policial, don Fernando Caldera Azmitia.

“ENABUS al rojo vivo”, decía un titular de El Nuevo Diario del 22 de septiembre de 1990. “Mecánicos y choferes retoman ENABUS” y “controlan Rutas 109, 112, 116, 117, 118 y 119”, añadían las informaciones periodísticas.

“Gerencia de ENABUS le monta trampa a Roberto Meynard con fichas de buses”, se indicaba.

“200 trabajadores apostados en el sector de Rubenia”, “Fueron capturados Roberto González, Carlos Palma Alvarado, José Leiva, Ramón Ortega, Edwin Delgado, Donald Toledo, José Centeno y Víctor Leiva”, indicaba BARRICADA.

“Trabajadores no permiten salida de los autobuses”, “Denuncian que Clarence Chamorro está saqueando ENABUS”, “Caída flota de 250 buses en ENABUS por deficiencias de Icabalceta”, expresaba otra información periodística, la cual añadía que el gobierno revolucionario sandinista había logrado un crédito español de 11 millones de dólares, destinados, precisamente, a ERNABUS, para que fuesen mejorados los autobuses de esos días y para que se compraran unidades nuevas.

“Alertan contra maniobras divisionistas en ENABUS”, titular de periódico del ocho de octubre de 1990. La información añadía: “Los invitan a “asamblea” en Polideportivo para dividirlos y para hacer sindicato fantasma”, denunciaba Roberto González Gaitán.

Paro ya cumple 20 días, No reintegran a los 90 despedidos”, y con singular descaro en el gobierno les mandaban a decir que les darían un curso sobre cómo “privatizar” empresas.

El 14 de octubre, en uno de los periódicos se titulaba: “Sindicato de ENABUS no reconoce sentencia del Ministerio del Trabajo”, información singularmente descarada referida a que el Ministerio del Trabajo (convertido en juez) “sentenciaba que los trabajadores debían desalojar los satélites retomados por centenares de trabajadores.

Los dirigentes de la Federación del Transporte y de ENABUS sostenían, en cambio, que ya se trataba de un asunto de propiedad, es decir, de la demanda de convertir ENABUS en Cooperativa de los Trabajadores.

La “sentencia” conminaba a entregar los satélites 2, 3, 4, 6 y 7. “Pero ninguno de los satélites está tomado, porque estamos laborando normalmente, ya sin la presencia de los esquiroles y de los “delegados”, fue la respuesta de los trabajadores organizados en el  Sindicato Parrales Vallejos.

El 16 de octubre se denunciaba que los “delegados” se habían robado centenares de llantas y una enorme cantidad de repuestos de ENABUS.

Otros titulares periodísticos: “Dañan tres buses en satélites de DENABUS, Fueron quemados en el Satélite 5”, ubicado en Villa José Benito Escobar Pérez, “Otra Unidad fue dañada en Reparto Schick, Fue a las 2:30 de la mañana”, se dijo que fue sabotaje del gobierno chamorrista.

Más titulares: “Se anuncia reunión para discutir privatización de ENABUS en favor de trabajadores”, “Piden destitución de los gerentes de satélites  César Mejía, Joaquín Ruíz, Evertz González, Carlos Rodríguez y del financiero Alberto Gaitán, y por supuesto la remoción inmediata de Clarence Chamorro”.

18 de octubre, más titulares: “Gobierno cede en ENABUS, accede a reuniones y a celebrar los primeros Acuerdos”. Se relataba que uno de los primeros Acuerdos es que se reintegraban 41 trabajadores del satélite 7.

“Reintegran a directivos sindicales, retornan a otros 45 despedidos”, según titulares de periódicos del 18 de octubre de 1990.

“Devuelven las oficinas del Sindicato y firman convenio colectivo”, “Por gobierno “Chicón” Rosales Argüello y por el Sindicato de Transporte y Sindicato “Parrales Vallejos”, Roberto González Gaitán y Carlos Palma Alvarado.

Otro titular del 19 de octubre: “Acuerdan organizar Comisión Tripartita de 8 miembros”, eran cuatro de los sindicatos y por el Ministerio del Trabajo, para que recibieran formalmente las instalaciones de los satélites en presencia de la Policía.

“Suscriben Acuerdos por conflictos de ENABUS”, rezaba otro titular periodístico.

“Acuerdan que solicitud de Cooperativa se haga a la Corporación de Transporte del Pueblo”, “Reconocen vigencia de convenio colectivo, firmado el 28 de noviembre de 1989”, “Respeto a las planillas, poner a los trabajadores en sus puestos originales de trabajo, queda establecida la Comisión Tripartita, mientras la CTN hizo caravana con autobuses quemados para boicotear los acuerdos”, relataba una información periodísticas con abundancia de titulares y subtítulos referidos al asunto de ENABUS.

El 20 de octubre: “Comisión Tripartita no recibe planteles de ENABUS”, “pero se le entregó a René Vivas Lugo, jefe de la Policía”, según informaciones suministrada por Carlos Palma Alvarado, quien reitera la solicitud de que se vaya de ENABUS el tal Carlos Rodríguez, administrador del plantel de San Judas.

“Población rechaza a Eddy Canda Canda en Plantel 6, de Ciudad Sandino, porque fue el autor de los disparos en contra de pobladores en una manifestación”.

Los periódicos relataban que en este “estira y encoge” se acordó en la Comisión Tripartita el traslado de Carlos  Rodríguez y Canda Canda a otros sitios del gobierno corrompido de Ña Violeta Barrios viuda de Chamorro.

Un titular del 22 de octubre: “Reubican a ocho “delegados”, a esquiroles de la CTN y se van Carlos Rodríguez y Eddy Canda Canda”.

“Administración de San Judas asumida por Hebert Gómez”. Estas noticias indicaban que el conflicto frontal, de choques directos entre enviados del gobierno del infierno derechista y los trabajadores de ENABUS, tomaba otro rumbo.

El tres de mayo de 1991, un titular periodístico decía: “Conflicto de ENABUS sin solución”, debido a que el gobierno se había ido solo en promesas en cuanto a la privatización de ENABUS en favor de sus trabajadores.

“Trabajadores echan al Sindicato “Independiente” de la CTN”, estaba metido Toño Ibarra, quien no quería negociaciones con los “Parrales Vallejos”.

“Icabalceta se niega a recibirlos”, el titular de periódico se refería a que el ministro de Transporte no quiso recibir a los delegados del Sindicato “Parrales Vallejos”.

“Hablan con pelón Lacayo”, a quien le reclamaron la entrega de 953 llantas para los autobuses de ENABUS, más 500 mil dólares para reactivar unidades caídas.

“Lacayo les ofrece negociación con Corporación de Transporte”, pero al mismo tiempo el pelón Lacayo mandó a intervenir ENBUS “para revisar cuentas”, “por 30 días trabajadores protestaron ante COTRAP”, informaba Roberto González Gaitán.

“Anuncian “estudio” para quitarle el 50% de Rutas a ENABUS”, denuncia Javier Lacayo, gerente de ENABUS.

“Trabajadores de ENABUS bloquearon Plaza España con 100 buses”.

“Comisión Tripartita acuerda reunión preliminar el 7 de junio en MITRAB. Acuerdo salarial será retroactivo a marzo”.

Con esta lucha ejemplar, mediante “estira y encoges”, continuó la lucha de los trabajadores de ENABUS, hasta que el 5 de enero de 1993 se registra este titular periodístico:

“Suspenden fichas de subsidio en ENABUS”, eran 700,000 los beneficiarios.

“Parrales Vallejos” decide crear Cooperativa de Buses con el respaldo de 300 trabajadores”, lo cual ocurrió también en los primeros días de enero de 1993.

El resto de la Historia, no completa todavía,  se las contamos en este libro.

Leyendas de fotos…

– 1- Esta chatarra, invadida de sarro, hierbas, arbustos y árboles, es cobrada, descaradamente, por el gobierno a las Cooperativas “21 de Enero” y “Parrales Vallejos”.

-2- Donald Toledo y dos mecánicos en uno de los talleres de la “Cooperativa 21 de Enero”.

– Uno de los talleres de reparaciones de baterías en la “Cooperativa 21 de Enero”.

-4- Reunión de los socios-trabajadores de la “Cooperativa 21 de Enero” al finalizar el año 2000.

-5- Directivos de la “Cooperativa 21 de Enero”.

 

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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