Fascismo terrorista, fascismo, “neofascismo” o nazifascismo alemán

Fascismo o dictadura terrorista, sangrienta, muy reaccionaria, perteneciente a las clases burguesas explotadoras, y feroces antisocialistas, surgidos por la crisis general del capitalismo imperialista salvaje

Pablo E. Barreto Pérez

*El fascismo es un instrumento político terrorista contra movimientos democráticos progresistas, como ocurre actualmente en Venezuela y Nicaragua, donde los opositores a los gobiernos recurren a la violencia extrema y descalificación hacia gobiernos legalmente constituidos.

El fascismo es una dictadura terrorista, sangrienta, de las fuerzas más reaccionarias, chovinistas y agresoras de las clases explotadoras originada por la crisis general del capitalismo salvaje.

El fascismo se diferencia de otras formas de dictadura reaccionaria por poseer amplios vínculos con determinada parte bastante numerosa de la población, no perteneciente a las clases gobernantes, por la capacidad de movilizarla y activarla políticamente en provecho del régimen explotador.

La pequeña burguesía urbana y rural, cuyos pilares de existencia material son socavados por el desarrollo del capitalismo, y las capas desclasadas de la sociedad constituyen el núcleo fundamental de la base masiva del fascismo. Especulando con el descontento social de estas categorías de la población, el fascismo las utiliza para fortalecer las posiciones del capitalismo monopolista de Estado.

La ideología del fascismo es una colección de ideas, las más reaccionarias, recogidas de los movimientos conservadores del pasado, sazonadas demagógicamente  con consignas sociales sustraídas del Movimiento Obrero Revolucionario.

Es característico de esta ideología fascista un anticomunismo extremado, el repudio al humanismo, el chovinismo, la apología de la reglamentación omnímoda de la vida social y del paternalismo estatal. Esta ideología se conforma como manifestación exacerbada del racismo (la idea de superioridad de una raza sobre las demás, la fundamentación de la política del genocidio: exterminio de pueblos enteros so pretexto de su “inferioridad”).

Surgido en el umbral de los años 20 del siglo XX como reacción a la crisis económica y política mundial, cuya expresión máxima fue la Gran Revolución Socialista de Octubre, en Rusia, el fascismo se transformó  rápidamente en un enemigo encarnizado y peligroso de toda la Humanidad Progresista y, ante todo, del Movimiento Obrero y Proletario Internacional.

Ya en los primeros años de su existencia, el fascismo ahogó en sangre las acciones del proletariado en Italia, Bulgaria, Alemania y otros países de Europa. En los países donde el fascismo no logró subir al poder político, destacamentos fascistas armados desempeñaban la función de fuerza contrarrevolucionaria informal aterrorizando a los partidos de izquierda y a sus adeptos, y creando una atmósfera de guerra civil.

Con la subida al poder en Alemania, el fascismo (nazifascismo alemán) se transformó en una amenaza de muerte para las fuerzas democráticas, no sólo de los países europeos, sino de toda la Humanidad. La agresión de las potencias fascistas (Alemania, Italia, Japón) puso  bajo interrogante la independencia, la propia existencia de muchos pueblos de Europa. Si el bloque fascista hubiese triunfado, la Humanidad entera habría quedado bajo el poder de aventureros políticos y de verdugos mortales como los nazifascistas alemanes. Se habría visto  amenazada la propia Civilización Humana.

La derrota de las potencias gubernamentales capitalistas terroristas en la Segunda Guerra Mundial significó el fracaso total del fascismo. Sin embargo, las clases gobernantes lograron conservar regímenes políticos fascistas en algunos países.

El período de la Guerra Fría, con el anticomunismo característico del mismo fascismo, propició una reanimación de los elementos fascistas, no sólo en los países otrora fascistas, sino también en otros que integraron la colación antihitleriana (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, por ejemplo). Organizaciones y movimientos extremistas de derecha, de carácter fascista y semifascista (como la oposición en Venezuela y Nicaragua (2017), actúan hoy en muchos países capitalistas.

Su fuerza en influencia oscila con la coyuntura económica y política y la situación internacional, aunmentan al agudizarse los fenómenos de crisis dentro del país y en el área internacional, y debilitándose con la distensión.

Cambiada la situación, hoy las fuerzas fascistas, naturalmente, adoptan otras apariencias. Por ello, al hablar del fascismo actual, se utiliza con mayor frecuencia  el término de “neofascismo”. En el “neofascismo” pueden distinguirse  dos direcciones fundamentales. La primera es un movimiento fascista sólo ligeramente transfigurado que procura conservar todo lo posible  de la ideología y los métodos terroristas y racistas del nazifascismo alemán hitleriano y del fascismo italiano (Benito Mousolini)  de los años 30-40.

A esta rama se adhieren en distintos países grupos y grupúsculos fascistas unidos alrededor de la revista “Nation Europa” y de los centros neofascistas internacionales. Sus partícipes son, en primer lugar, elementos que desempeñaron un papel destacado  en el movimiento fascista de los años 30-40 e implicados  en crímenes de guerra y otros delitos.

Parte considerable de estos fascistas tuvieron que emigrar. Algunos cumplieron penas en los primeros años de la posguerra, condenados bien por tribunales  militares de los aliados, o por tribunales de sus propios países. En su mayoría, pertenecen a organizaciones que prefieren evitar la luz y actúan preferentemente con métodos semiconspirativos o totalmente conspirativos.

Un peligro mucho mayor representa la otra dirección del neofascismo, que intenta aprovechar los fenómenos de la descomposición de la sociedad capitalista. Los partidos y organizaciones neofascistas que integran esta rama generalmente combinan los métodos ilegales o semilegales  con una lealtad exterior a la ley y a los institutos parlamentarios.

Hacen hincapié en los problemas palpitantes y se hacen propaganda presentándose como organizaciones civiles y políticas el día de hoy. Maniobrando constantemente, especulan con la demolición  de la estructura social tradicional resultante de la revolución ténico-científica y con las lacras reales del sistema capitalista. Entre estos partidos y organizaciones están, por ejemplo, diferentes corrientes “ultras” de Estados Unidos, el Movimiento Social Italiano, en Alemania…

Esta táctica ha ayudado a algunos de estos partidos a transformarse en una fuerza influyente que incide fuertemente en la atmósfera política del país, como en Venezuela en el caso de la oposición contra el gobierno legalmente constituido.

El neofascismo se apoya en fracciones reaccionarias extremas de la burguesía (tal como en Venezuela y Nicaragua), que lo utilizan como contrapeso al creciente movimiento democrático y de las organizaciones revolucionarias de la clase obrera y del proletariado en general,  y que lo consideran como “equipo de emergencia” para el caso de agudización de la crisis político-social.

Por ello, los partidos y organizaciones neofascistas, incluso siendo poco numerosos, disponen generalmente de cuantiosos medios financieros (como ocurre actualmente (2017) en Venezuela y Nicaragua con los grupos opositores financiados por el gobierno criminal-genocida-agresor-saqueador de Estados Unidos).

A pesar de cierto debilitamiento de sus posiciones, el neofascismo sigue siendo  un peligro potencial para la vida política de algunos países. La lucha contra el neofascismo subsiste como tarea importante del Movimiento Obrero Revolucionario y Proletario en general y de todo el Movimiento Democrático.

Bibliografía: Diccionario del Comunismo Científico, Editorial Progreso, Moscú; Diccionario Político Breve, Editorial Progreso, Moscú; Diccionario de Filosofía, Academia de Ciencias de la URSS, Moscú; Diccionario Vox Enciclopédico, de cuatro tomos; e investigaciones en otras publicaciones periódicas.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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