Repliegue, Repliegue, Ruta Histórica del Repliegue Táctico de Managua a Masaya

Repliegue Táctico de Managua a Masaya

 Ruta Histórica del Repliegue a Masaya los días 27, 28 y 29 de junio de 1979

*Aquí está descrito el camino original, o ruta, del Repliegue a Masaya los días  27, 28 y 29 de junio de 1979.

*Más de  80 Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares (hombres y mujeres) cayeron masacrados por el régimen somocista en esa ruta de 27 kilómetros. Decena de cadáveres desaparecieron.

*Entre seis mil y siete mil managuas  participaron en esta gesta militar revolucionaria heroica y audaz  para salvar a la masa de combatientes capitalinos; para ir a reforzar la liberación de Masaya y Diriamba, marchar resueltamente  al asalto y liberación de  Jinotepe, San Marcos, Pueblos Blancos y Granada, y regresar  en ofensiva con el Triunfo de la Revolución Sandinista el 19 de julio de 1979.

(El texto que sigue a continuación fue extraído de la tercera edición de “Un Pueblo en Armas”,  del Comandante Carlos Núñez Téllez, el jefe principal de la Insurrección Sandinista en Managua y del Repliegue a Masaya.  Pablo Emilio Barreto Pérez  profundizó una investigación sobre los caídos en esa Ruta Original, y de ese modo se estableció que los muertos fueron más de 80, cuyas biografías breves aparecen entre las páginas 167 y 276 de este libro. También fue elaborado un mapa sobre esa Ruta Original.  Se publican parte de las fotos originales tomadas por Barreto Pérez a los replegados, en esa Ruta Original).

Al anochecer del 27 de junio de 1979, se inició en los barrios orientales de Managua y de la Carretera Norte, un hecho sin precedente en la historia de Nicaragua, el Repliegue Táctico a Masaya.

La Insurrección, u Ofensiva Final, había iniciado en Managua el 8 de junio en los barrios occidentales de Acahualinca a Torres Molina, y el 9 de junio en los barrios orientales y del Norte capitalino. El plan inicial era sostener una lucha generalizada en toda la ciudad capital, lo más posible de días, tratando de evitar que el régimen somocista abasteciera y reforzara con tropas a los departamentos, donde la población se había insurreccionado bajo la conducción del FSLN. Se daban combates y emboscadas a pesar de los criminales bombardeos contra la población civil.

El Frente Interno estaba organizado en un Estado Mayor General, compuesto por los comandantes Carlos Núñez Téllez, Joaquín Cuadra lacayo y William Ramírez Solórzano. El Estado Mayor de Managua, integrado por los comandantes Mónica Baltodano Marcenaros, Osbaldo Lacayo Gabuardi y Raúl Venerio Plazaola.

Las fuerzas guerrilleras y los combatientes populares se organizaron bajo el mando de los comandantes Walter Ferrety, Marcos Somarriba, Rolando Orozco, Ramón Cabrales, Javier López, Cesar Augusto Silva, Marcos Largaespada, Roger Cabezas, William Antonio Pascassio, Eduardo Cuadra Ferrey,  Edgard Guerrero,  Jorge Roustan Reyes, Claudio Picasso Ardit,  Sergio Gómez, César Largaespada,William Montalván, Víctor Boitano Coleman, Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca, entre otros. La Comisión Política la formaban Julio López Campos, Marcos Valle, Glenda Monterrey, Lea Guido y Moisés Hassan Morales, futuro miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.

Entre otros combatientes, se distinguieron: Walter Mendoza,  Carlos Duarte, Oscar Lino Paz Cubas, Justo Rufino Garay Mejía, Alejandro “Huesito” Mairena Obando, Aristeo Benavides, Erick Castellón, Martín Castellón Ayón, Elizabeth Pinell, Isabel Castillo, Ligia Alemán.

Pasado el tiempo calculado para resistir, una semana, los objetivos se habían cumplido. Sin embargo, el enemigo comenzaba a recuperar algunos barrios estratégicos. Los otros frentes guerrilleros no avanzaban hacia Managua. Se sentía el agotamiento físico. Se había logrado en pocos días altos niveles organizativos en la población, desarrollo político-militar, crear una milicia disciplinada y combativa.

Reunidos los principales responsables de la Insurrección, se acordó partir hacia Masaya con los guerrilleros organizados en el FSLN, las milicias, integrantes de los Comités de Defensa Civil (CDC), los heridos y los pobladores que quisieran acompañarles. Pocos conocían el plan del Repliegue. Miles se movilizaron sin saber el destino, ni las razones para abandonar Managua. Muchos lloraron sin conocer, ni entender tal decisión.

Según el plan relatado, en su obra “Un Pueblo en Armas”, por el comandante Carlos Núñez Téllez, la marcha se dividía en tres columnas. Una, la vanguardia, que comprendía combatientes, población civil y heridos de la colonia Nicarao, 14 de Septiembre, Santa Julia, Don Bosco, Luis Somoza (ahora 10 de Junio), San Rafael y Rubenia, a cargo de los comandantes Joaquín Cuadra Lacayo, William Ramírez Solórzano y Raúl Venerio Plazaola.

Las otras dos columnas, con la misma composición, serían la del centro, con provenientes de los barrios Ducualí, El Paraisito, El Dorado, María Auxiliadora, bajo la responsabilidad de los comandantes Carlos Núñez Téllez, Osbaldo Lacayo Gabuardi  y Walter Ferrety, con la Unidad Móvil en la vanguardia.

La tercera, la retaguardia, con pobladores de Bello Horizonte, la Salvadorita (ahora Cristian Pérez Leiva), barrio Blandón, Santa Rosa y los combatientes de la carretera norte, dirigida por la comandante Mónica Baltodano Marcenaros y los comandantes Ramón Cabrales Aráuz, Marcos Somarriba García y Rolando “Cara Manchada” Orozco.

Se calculó que en la marcha irían unas tres mil quinientas personas, incluyendo unos doscientos heridos. El punto de concentración fue la Calle de la Clínica Don Bosco, en el barrio Santa Bárbara (hoy Venezuela), donde comenzaron a llegar de todos los barrios orientales y de la carretera norte hasta formar una gigantesca columna que avanzó hacia el tope Este de la gasolinera San Rafael, actualmente el sitio es ocupado por la Cooperativa de Transporte Urbano Unitario. A la par queda una gasolinera de PETRONIC.

En esa esquina  dobló hacia el sur, llegando donde antes quedaba la Farmacia González, ahora una casa de habitación, frente al semáforo noreste de la Colonia Nicarao. Allí estaba una gigantesca barricada que atravesaba la calle. Continuó la marcha, pasó el semáforo de Rubenia, donde había una gran barricada. Eran alrededor de las once de la noche. La columna aumentaba a medida que avanzaba. Un buen número llegó proveniente del puente El Edén.

Tomó la pista a Sabana Grande. Una cuadra al este del semáforo,  dobló en la esquina de la Ferretería Munfer, enfilándose sobre la avenida (conocida como calle), principal de la Colonia 14 de Septiembre. Avanzó unos diez callejones hasta llegar a la calle que atraviesa la colonia de oeste a este, luego a un tope sobre la avenida principal. Después de nueve calles y callejones arribó a un cauce que hacía de tope montoso, ahora es una prolongación de la avenida o calle principal, doblando hacia el este una cuadra, donde está el tanque que daba servicio de agua potable a la comunidad.

En las inmediaciones del tanque, la marcha se introdujo en el cauce que entonces no era revestido. La columna superaba las seis mil personas. La trayectoria por el cauce de casi un kilómetro y medio fue dura y dificultosa por el monte y el lodo, agravada por los heridos que eran trasladados en camillas improvisadas. Pasaron cerca de la Fábrica de Baterías Hasbani, donde estaba un contingente de la G.N. Aquí después estuvo la empresa estatal FANABASA, ahora está el “Centro Cristiano el Nuevo Pacto”.

La marcha avanzó hasta donde quedaba el tanque rojo, un punto que era de referencia al sureste del Reparto Schick Gutiérrez. Actualmente está la iglesia Palabra Viva.  En este sector, cuando ya había pasado el repliegue, apenas amaneció, patrullas de la G.N, iniciaron un operativo, capturando personas sospechosas de haber colaborado o participado en la marcha. Los detenidos fueron torturados, asesinados y la mayoría de los cuerpos desaparecidos, apenas se logró rescatar los cadáveres destrozados de Manuel Esteban Flores Oporta y Domingo Matus Méndez.

Hicieron desaparecer los cuerpos de Manuel Salvador Cuadra Pérez, Mario Ramón Gabuardi Castillo, Oscar Antonio Gutiérrez Serrano, Osbaldo Antonio Largaespada Lagos, Marcos Antonio Macías Paredes, José Luis Marín Gaitán, José Santos Mayorga Alemán, Juvenal Palacios Morales, Francisco René Polanco Chamagua, Joaquín Valle Corea. Para entonces el Reparto Schick Gutiérrez era despoblado, con grandes predios vacíos, donde llegaban a botar los cuerpos de ciudadanos asesinados por el régimen somocista.

En su marcha, la columna había pasado al noreste del cine Ideal, un punto de referencia en ese sector, ahora cerrado. Hacia el este hay una escuela que se llama Filemón Rivera Quintero, antes Hope Portocarrero de Somoza. Debido a la presencia de un puesto G.N, el repliegue tomó en dirección este para dirigirse al Camino Viejo a Las Jaguitas, entonces casi intransitable por el lodo y las grandes correntadas, ahora está asfaltado. A lo largo hay varios repartos habitacionales.

El 28 de junio, a las tres y media de la mañana,  la marcha llegó a las Cuatro Esquinas. El orden establecido de las tres columnas se había perdido. Había mucha dispersión y los responsables originales estaban en diferentes sitios. El traslado de los heridos se volvió difícil, se dieron casos dramáticos. Carlos Alberto Dávila Sánchez, más conocido como “El Sobrino”, iba en grave estado, su peso de trescientas libras no permitía avanzar. Se llegó a un acuerdo de que se quedaría donde unos amigos, junto con su compañera de vida, Marta Lorena López Mojica. Esa misma mañana del 28 fueron capturados y asesinados en el Camino al Río, donde ahora está una escuela dedicada a la memoria de ella, frente a la terminal de buses de la ruta 118.

La marcha avanzaba. Pasó las Cuatro Esquinas de las Enramadas, donde se bifurca el camino hacia el barrio Los Vanegas. Poco antes de llegar al lugar llamado Valle Gottel o Cruce de Caminos de Veracruz, el grueso del Repliegue chocó casualmente con una patrulla de la G.N. Se produjo un tiroteo nutrido y rápido, los militares somocistas se retiraron abandonando un camión con una ametralladora calibre 50. Se lamentó la caída de Aristeo Benavides, Carlos “Paco” Miranda y Juan Ramón Rizo Villagra. Se perdió el tiempo calculado para llegar a Masaya que era de 12 horas, o sea estar en la Ciudad de las Flores a más tardar a las ocho de la mañana del día 28.

El repliegue se reordenó en el Cruce de Veracruz, a las siete de la mañana. Un grupo logró posesionarse de varios vehículos y llegar a Masaya como a las ocho de la mañana. El grueso de la marcha continuó sobre el camino que conduce hacia Piedra Menuda y Buena Vista. En ese tiempo no habían muchos árboles, allí el periodista Pablo Emilio Barreto Pérez tomó las fotografías, donde aparecen, entre otros, el comandante William Ramírez y Moisés Hassan Morales. Barreto Pérez también hizo fotos dramáticas de caídos y heridos en “Piedra Quemada”.

Llegaron al cruce de caminos que van uno hacia Veracruz, Sabana Grande y Cofradías. El otro en dirección a la carretera de Managua a Masaya. Cuando iban pasando por la comarca de Piedra Menuda, alrededor de las 10 y 30 de la mañana se comenzó a escuchar ruido de aviones que sobrevolaban el lugar. Pasaron la comunidad de Buena Vista. En el Cruce Real de Caminos, la columna tomó tres diferentes callejones. Comenzó el bombardeo pasadas las once de la mañana.

Se llegó a la carretera, entre el kilómetro 21 y el 22 ½, en el lugar conocido como Piedra Quemada. Era el mediodía del día 28. La columna que encabezaba el comandante Carlos Núñez Téllez salió cerca de la antigua entrada al Parque Nacional Volcán Masaya. Aviones y helicópteros, lanzaban bombas, rockets y disparaban con ametralladoras calibre 50. Una verdadera acción genocida que causó la muerte de más de ochenta personas, en su mayoría jóvenes, hombres y mujeres.

Fue impresionante ver cómo los cuerpos caían destrozados. Algunos casi partidos por la mitad, testimonia Pablo Emilio Barreto Pérez. No había donde refugiarse. Escasa vegetación y la piedra volcánica hicieron difícil que se encontrara dónde protegerse. De todas estas víctimas, parte de los restos se pudieron recuperar después del triunfo de la Revolución, otros desaparecieron, hubo quiénes murieron y nunca se supo su identidad. Pudieron ser rescatados los de  Marlene Fátima Aguilar Uzaga, Cela Patricia Amador Cisneros, Manuel Barrantes Miranda.

Bladimir Fuertes Guadamuz, Norman José Maravilla Navas, Armando Martínez Mora, Felipa Mejía Membreño, Roger Ortiz Padilla, Julián de Jesús Palacios Herrera, Ronald Rizo Huerta, Francisco Iván Salgado Gómez, Ricardo Su Aguilar, José Téllez Alvarado, Marta Villanueva Román. Fue dramático y conmovedor el caso del joven matrimonio, formado por Ronald Fisher Ferrufino y Alejandra Emelina Campos Escobar, se conocieron en la lucha de liberación, combatieron juntos y cayeron al mismo tiempo. Los charneles destrozaron también al ser que llevaba ella en su vientre.

Los restos que nunca fueron encontrados son los de Carlos José Alvarado Aragón, Eva Margarita Bonilla Zúñiga, María Daniela Bravo Medina, Bosco Javier Cáceres Altamirano, Pabla Corea Campos, Daniel Enrique Chavarría, Julio César Juárez Roa, José Dolores Maltez Flores, Edmundo José Maltez Delgado,  Hipólito Martínez Guzmán, Rolando José Martínez Rivera, Andrés Edgard Mendoza Martínez, Denis Miranda Corrales, César José Ortiz Flores, Manuel Salvador Reyes Montiel, Roger Rodríguez Rivas, Roberto José Sirias Acevedo, Miguel Ángel y Marco Antonio Tapia Gutiérrez.

En 1772, el volcán Masaya hizo erupción, lanzando piedras incandescentes, una enorme corriente de lava cubrió varios kilómetros hacia el Norte. Cuando se enfrió quedó el terreno con filosas piedras. Al construirse la carretera a Masaya, el terreno fue partido, al suroeste lo que se convirtió en el Parque Nacional Volcán Masaya, al noreste, paralelo a la carretera, la llamada “Piedra Quemada”. Fue aquí, entre el kilómetro 21 y el 22 ½ que se produjo la masacre.

Para entonces, en 1979, habían pocas casas. Se circulaba por caminos carreteros. Ahora por ese sitio pasan diariamente miles de vehículos. Es posible, al ver tanta construcción, sin que haya ningún letrero o monumento, que la mayoría de los viajeros no se puedan imaginar que allí en un trecho de unos 750 metros quedaron más de ochenta cuerpos destrozados en dirección a Masaya. Una parte fue sepultada en pequeñas oquedades,  cubiertos de piedra volcánica, arena y ramas, asegura Pablo Emilio Barreto Pérez, quien recogió todo este testimonio histórico aterrador.

Muchos restos o cuerpos de estos caídos o masacrados por la Guardia Nacional somocista, sanguinaria, cruel y genocida, nunca fueron localizados. Abonaron el árbol de la libertad en ese agreste terreno.

El bombardeo provocó mayor dispersión. Pasadas las dos de la tarde, el grueso de la marcha tomó el Camino Viejo a Nindirí, por el kilómetro 22 1/2. Sigue el ataque aéreo a lo largo del trayecto de unos cuatro kilómetros y medio. Perecen Jorge Antonio Bermúdez García, Gustavo Elías Morales Mayorga y Marta Lucía Corea Solis, una popular combatiente que desde entonces está sepultada en la parte trasera de la Iglesia de Nindirí.

Estando ya en el casco urbano de la ciudad de Nindirí, nuevamente son atacados. Muere Raymundo José Canales Baltodano e Irma de Jesús Castellón Cerrato, una víctima circunstancial, pues los charneles la impactaron estando en el patio de su casa, al este de la iglesia. Continuó la marcha y llega frente a la entrada a Masaya conocida como Camino de Diligencias. Son atacados desde la fortaleza del Cerro El Coyotepe y perecen Ariel Darce Rivera, Raúl Areas Chamorro, Carlos Manuel Gómez Sequeira.

La mayoría se introduce en un terreno montoso frente a la gasolinera Esso, ahora Puma y continúa en el borde de la laguna de Masaya, por el Este. Son como las seis y treinta de la tarde. Pasan por el reparto San Carlos, a orillas de barrancos profundos y de los llamados bajaderos, hasta entrar por las calles que atraviesan la ciudad de de Masaya de Norte a Sur para llegar al colegio Salesiano Don Bosco y el barrio Monimbó, después de la una de la mañana del 29 de junio de 1979.

Antes, otro grupo, intentó pasar por el camino cerca del cerro La Barranca, les dispararon y muere Luis Antonio Romero Orozco. Habían sido trasladados a Masaya, en grave estado, Ernesto Navarro Jiménez y Freddy Sandoval Cáceres, pero fallecieron llegando al hospital de la Ciudad de Las Flores.

El comandante Carlos Núñez Téllez con su columna calculada en quinientos miembros, ante el bombardeo, decidió que se ocultaran bajo la arboleda de la antigua entrada al Volcán Masaya. Allí permanecieron hasta que cerca de las cinco de la tarde comenzó a llover y los medios aéreos se retiraron, aprovechando para internarse en los terrenos del parque, pasando por el plantel del entonces Departamento de Carreteras, ahora sólo un terreno plano, sin árboles.

Llegaron al lugar conocido como Sendero de los Coyotes que lleva a la laguna de Masaya. Bordearon en dirección Suroeste, pasaron el Balneario Venecia, jurisdicción de Masatepe. Siguieron el viejo camino carretero que pasa por el Bajadero de Nandasmo, siempre en dirección Suroeste,  y luego entraron a Masaya por el Bajadero de Cailagua, en el barrio Monimbó, aproximadamente a las dos de la madrugada del día 29 de junio de 1979.

Después del triunfo revolucionario fue dramático ver a muchas personas, hombres y mujeres de edad avanzada, padres de los desaparecidos (as), escarbar las rocas, explorar el terreno a todo lo largo y ancho del lado Norte de Piedra Quemada, a la entrada antigua al Volcán Masaya, en busca de los restos de sus hijos e hijas. Se encontraron con restos que no fueron identificados. Brigadas enteras vinieron de los barrios, en especial los orientales, con la esperanza de encontrar al compañero (a), de lucha. Por meses la búsqueda continuó. Todo fue en vano. Quedaron reportados como desaparecidos en el Repliegue Táctico de Managua a Masaya.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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Una respuesta a Repliegue, Repliegue, Ruta Histórica del Repliegue Táctico de Managua a Masaya

  1. Adolfo Delgado dijo:

    Estimado Pablo Barreto, como hago para conseguir tu libro?

      Adolfo Delgado Pavón

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