Estaciones submarinas de aprendizaje

Estaciones submarinas de aprendizaje

Este artículo de Olga Granados llegó a mi correo electrónico por medio de un amigo. Me parece muy importante su lectura, estudio y reflexión para aquellos que se dedican al aprendizaje del mundo submarino en Nicaragua y en casi todo el mundo, porque, inclusive, en este momento se estudian cada vez más los fondos y superficies de los tres grandes océanos y sus mares, golfos y bahías aledaños, con el fin de sacarle provecho científico y alimenticio para la Humanidad entera; por supuesto, sin fines de guerra, sin fines de dominación imperialista o de unas naciones contra otras, pues a los seres humanos sencillos, hijos de la Naturaleza o Madre Tierra, sencillamente nos interesa vivir en paz con nuestros hijos y nietos, y !claro¡, los fondos marinos nos ofrecen abundante vida sana para el futuro (Pablo E. Barreto Pérez).

Submarinismo:  Aprendizaje. 

Por Olga Granado:

Descubrir un nuevo mundo sumergido y estar tan cerca de la fauna y la flora submarinas como sea posible. Hay que tener en cuenta que el submarinismo se practica en un medio que no es el habitual del hombre y que cualquier descuido puede poner nuestra vida en serio peligro. En este deporte no se puede ser autodidacta, así que lo mejor es confiar el aprendizaje a una organización cualificada y con los medios suficientes para que comencemos con toda la seguridad. A la hora de decidirse por hacer un curso de iniciación -que suele costar una media de 300 euros por persona-, tres son los pasos que hay que tener en cuenta: un poco de teoría sobre los fondos submarinos (mínimo, seis horas), unas inmersiones en piscina para adaptarse al traje y a las bombonas de oxígeno y … al mar. El equipo indispensable para permanecer cierto tiempo bajo las aguas comprende gafas, aletas, un traje (normalmente de neopreno), los plomos o lastre, la botella, el regulador, el tubo para respirar en la superficie y el chaleco, que nos permitirá estabilizarnos en todo momento. Hay que comprobar siempre el estado general del equipo, prestando mucha atención a todos los elementos que permiten respirar bajo el agua (regulador, botella) antes de cada inmersión, aunque el equipo sea de alquiler. Nunca hay que bucear solo ni subir desde el fondo conteniendo la respiración ni más deprisa que las burbujas más pequeñas. Además, conviene hacer siempre una parada de descompresión a tres metros de la superficie. España cuenta con muchos puntos idóneos para descubrir este deporte; las islas, sobre todo las Canarias, ocupan un lugar privilegiado. El Hierro, considerada Reserva de la Biosfera, es uno de los mejores lugares del mundo para practicar submarinismo según todos los expertos. Antes de elegir una escuela, conviene informarse de qué tipo de certificaciones ofrece. Un buen número de ellas trabaja con la Escuela Internacional de Buceo y ofrecen al final de las clases el título de para sumergirse hasta 30 metros. Además existe una modalidad, el buceo adaptado, para que las personas con alguna discapacidad no se pierdan esta experiencia. Consejos prácticos:

Estar en buena forma para soportar la presión de una inmersión.

Comenzar por el nivel básico, aunque a los más impacientes les pueda parecer demasiado elemental.

Dormir bien los días anteriores a la práctica para poder aguantar el cansancio.

Beber mucha agua y evitar las bebidas alcohólicas para facilitar la descompresión.

Hace falta tener como mínimo 14 años para empezar.

Ante cualquier molestia (oídos, angustia), se debe ascender de inmediato, pero respetando la velocidad de ascenso.

Galicia: Buceo Galicia ofrece cursos de iniciación de 300 euros y 40 horas. 981 212206.

Canarias: En Buceo Canarias un curso de 15 días cuesta 270 euros. 928 262786.

Cataluña: Federación Española de Actividades Subacuáticas (FEDAS). 93 2009200

Navarra: Centro de Buceo. 948 152323

En busca de las sirenas envueltas en perlas:

En el descubrimiento del mundo submarino es inevitable hablar de un nombre: Jacques Cousteau, el comandante. Conocido por su labor de divulgación con sus famosos documentales y su no menos famoso Calypso, es, sobre todo, el creador de la escafandra autónoma, el verdadero pasaporte al fondo marino. Hasta esa época, principios de los años cuarenta, el único avance en la exploración submarina habían sido las pesadas escafandras de los buzos clásicos, tremendamente incómodas, inseguras y con una autonomía muy limitada. El gran logro de Cousteau y su amigo el ingeniero Emile Gragnan fue el invento del regulador, la pieza clave en el nuevo equipo. Este ha de ser ligero y sobre todo permitirá al buceador, impulsado por las aletas, desplazarse a su antojo en el entorno marino. A partir de aquí se inicia un nuevo concepto de esta actividad, cuyo resultado más espectacular será poner al alcance de todas las maravillas submarinas. El submarinismo deportivo o, mejor, recreativo, es hoy en día una actividad abierta a cualquier persona. No hay que contar con especiales cualidades atléticas para practicarlo. Afortunadamente ya están perdidas las connotaciones militares que su enseñanza tuvo en sus orígenes, y es hoy en día una actividad cómoda y segura. Sólo algunas disfunciones físicas (cardíacas, respiratorias, aditivas) pueden impedir disfrutar de su práctica; pero incluso personas con minusvalías físicas pueden hacerlo con la ayuda de cursos especiales, y existen barcos de buceo adaptados. Vemos que está abierta a todas las personas desde niños a mayores. Los niños (y también los mayores) pueden comenzar a familiarizarse con el buceo a través del típico tubo. El límite para poder acceder a un curso de buceo se sitúa en torno a los 14 años, y su práctica por encima de esa edad no tiene límite. Así no es extraño ver, sobre todo fuera de nuestras fronteras, a varias generaciones de una familia, desde los nietos a los abuelos. Una vez que hemos decidido bucear, son numerosas las posibilidades existentes. Un bautismo puede ser una manera de probar; pero si en verdad nos gusta, lo más recomendable es asistir a un curso, más que seguir los consejos bienintencionados de un amigo. En las áreas tropicales del mundo, en todas las costas españolas y en las zonas del interior se imparten cursos de buceo. Cada una presenta ventajas e inconvenientes y la elección depende de las circunstancias personales. Los cursos varían ligeramente según las organizaciones que los imparten, e incluso el país donde se realizan; pero básicamente siguen un mismo esquema. Lo primero es familiarizar al individuo con el medio acuático, lo más libre posible d e trabas para que se sienta cómodo en un medio que,no olvidemos, no es el nuestro. Se realizan practicas con las gafas, el tubo y las aletas, el denominado equipo ligero. Es importante un correcto movimiento de aletas para evitar calambres, así como una respiración acompasada por el tubo bloqueando totalmente la nariz. Esto se consigue con el ejercicio conocido como el despistado, consistente en respirar sólo a través del tubo, sin tener las gafas protegiendo la nariz. De este modo y, aunque al principio pueda resultar algo desagradable, se consigue un bloqueo total de las vías nasales, no se respira por ella, y por tanto, no se aspira agua. Otro ejercicio absolutamente fundamental en cualquier curso, es el vaciado de gafas, el gran problema (nunca insuperable) de muchos alumnos. La máscara, sea cual sea su diseño, cuenta con una cámara de aire entre nuestros ojos y el cristal. Es fundamental que ese espacio vacío no se llene de agua.

SSI (Scuba Schools International): Quart de Poblet, Valencia Tel 96 1522297

ACUC (American Canadian Underwater Certification): Madrid Tel 91 7668412

PADI (Professional Association of diving instructor): Hettlingen, Suiza Tel 41 52 3041414

CMAS (confederación Mundial de Actividades Subacuáticas) Barcelona Tel 93 2006769

Autor:D.M.

Entrevista a Herbert Nitsch: Por Vanessa Navarro:

Después de Umberto Pelizzari era difícil imaginar que un ser humano lograra superar la profundidad que él alcanzó a pulmón libre. Entonces llegó usted y alcanzó los 84 metros de profundidad. ¿Existe algún límite en este deporte? Estoy seguro de que tenemos límites en nuestro cuerpo, pero todo depende de los materiales que se usen y sobre todo de las técnicas; dominándolas se puede hacer mucho más. Hay muchas cosas acerca de nuestro cuerpo que la medicina normal desconoce y que se van descubriendo poco a poco. ¿Qué opina del riesgo que entraña practicar un deporte como la apnea? Yo no diría que es muy peligroso si se siguen las medidas básicas de seguridad: no entrenar nunca en solitario, hacerlo con otras personas que sepan también lo que están haciendo y si se llega hasta el límite, tener un equipo preparado a tu alrededor por si algo ocurre. Si hay algún problema durante una inmersión, puede ser fácilmente solucionado si se tiene un buen equipo alrededor.

¿Cuál ha sido el mayor reto al que se ha enfrentado hasta el momento? Cuando logré un récord de apnea dinámica de 84 metros de profundidad en el campeonato de Ibiza. Fue un reto sobre todo porque había a mi alrededor gente de todos los países, mirando expectantes lo que hacía y eso hizo que sintiera un montón de presión. Anteriormente en Austria, el récord conseguido en lago también fue un gran reto, porque es muy diferente conseguir un récord durante una competición, en la que participan muchos deportistas y no importa tanto si lo consigues o no, como organizar un espectáculo exclusivamente para conseguir un récord. En ese caso tienes que preocuparte por ti, por la gente que tienes alrededor y por la organización: ambulancias, equipos técnicos, etcétera.

¿Qué pasos sigue durante la inmersión cuando trata de conseguir un récord? Primero realizo ejercicios respiratorios para reducir el metabolismo y relajarme; trato de olvidarme de todo lo que ocurre a mi alrededor. Después comienzo a hacer una serie de inmersiones: primero desciendo unos diez metros de profundidad y permanezco allí durante tres minutos, tratando de relajarme y adaptarme a la situación del agua y a la presión; luego salgo y vuelvo a sumergirme, esta vez hasta unos cincuenta metros. Esta serie de inmersiones las realizo usando tan sólo los brazos, ya que debo mantener descansadas las piernas hasta la inmersión definitiva.

¿Qué se siente cuando se está a 84 metros de profundidad? Cuando estoy en competición, trato de concentrarme en las bases del deporte, en mantener la respiración, en que mi cuerpo esté regulado, utilizando técnicas de ecualización, etc. Cuando se alcanza el límite de profundidad llega un momento en el que no te queda más oxígeno para subir a la lancha, por lo que estando ahí abajo trato de estar lo más relajado posible y olvidarme del resto del mundo. Si es una inmersión importante, no tienes tiempo para mirar a tu alrededor. Es muy diferente cuando lo haces por placer, entonces sí se mira y se disfruta del paisaje.

¿Hay alguna técnica especial para mantener la respiración durante tanto tiempo? Hay muchísimas técnicas, algunas de ellas las he adquirido de la gente con la que he aprendido y practicado este deporte, otras son totalmente individuales. Pero es muy difícil explicar qué hago para mantener la respiración, simplemente lo hago, depende del momento. Con ejercicios respiratorios voy manipulando los gases dentro del cuerpo y voy reduciendo la actividad cerebral. Consiste en relajar no sólo los músculos sino también la mente, trato de entrar en un estado semidormido.

¿Qué piensa acerca de las opiniones que muchos profesionales de la medicina han manifestado acerca del peligro que este deporte supone para la salud? Bueno, existen diferentes opiniones sobre esto. De cualquier modo, a este respecto yo realmente he sentido no miedo, pero sí respeto, y esta es la razón por la que no entreno durante mucho tiempo antes de una competición, porque no sé nada sobre todo eso. Sé lo que la gente dice sobre el deporte, que si te mantienes más de tres minutos sin respirar puede ser malo para ti (*). Pero yo tengo una serie de doctores a mi alrededor que conocen el deporte, profesionales en el buceo de profundidad, y ellos me han dado los motivos para no estar asustado a este respecto. No tengo a este equipo de profesionales conmigo cuando entreno, pero sí llevo un control y si tengo cualquier problema acudo a ellos. (*) Su récord actual está en ocho minutos y seis segundos. En free inmersion alcanza los 96 metros de profundidad.

Jacques-Yves Cousteau (11/06J/1910-25/06/1997):

En aquel entonces sólo se conocía para bucear las pesadas escafandras unidas por un tubo de aire a la superficie, demasiado complicado para Cousteau, que sueña con una escafandra autónoma. Un sueño que pronto se hace realidad, ya que en 1943 elabora con el ingeniero Emile Gagnan, inventor de un descompresor para vehículos de gasógeno, el equipo de respiración submarina basado en aire comprimido contenido en una botella. La patente del Aqua-Lung y los derechos de fabricación del aparato por parte de la empresa Aqualung, que sigue siendo hoy número uno del mercado de equipos de buceo, reportaron un excelente rendimiento económico. Con la ayuda de su invento se dedica a filmar restos de la guerra para la Marina o restos arqueológicos. En 1947 alcanza la profundidad de 100 metros y se entusiasma por la oceanografía. La asombrosa capacidad que tiene de financiar sus proyectos se desvela cuando en 1950 lord Guinness, un mecenas inglés, compra para él un antiguo dragaminas británico. Transformado en navío oceanográfico, el Calypso se convertirá en protagonista de las aventuras del comandante Costeau sobre y bajo los mares.

Incansable actividad en defensa de los mares:

En 1997 había dirigido un estudio sobre la cuenca marina del Mediterráneo y con sus resultados alertó acerca del deterioro de ese mar. En los años ochenta, a causa de su edad, se vió obligado a abandonar sus inmersiones con el batiscafo, pero siguió luchando por su causa a bordo del viejo dragaminas Calypso, que se hundiría en enero de 1991. Su labor ya era muy reconocida y en 1989 fue elegido miembro de la Academia Francesa. En 1996 reclamado para ocupar el cargo de Secretario General de la Comisión Internacional para la Explotación Científica del Mediterráneo, cargo que simultaneó con sus trabajos para la UNESCO en 1988. Fue un incansable agitador de las conciencias para promover el respeto por la naturaleza, especialmente el medio ambiente marino, y para ello utilizó todos los medios a su alcance: la investigación directa, el cine, la televisión y los libros. Como muestra de esta especialísima cultura oceánica quedan sus sensacionales documentales El mundo del silencio, que obtuvo la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1956, y El pez rojo, galardonado con un Oscar en 1959, así como su abundante bibliografía. La odisea submarina del comandante Cousteau, Nuestras amigas las ballenas, La Mar herida, El mar de Cortés, Cousteau en el Amazonas y El mundo sin sol, entre otros muchos libros. La frase extraída de su conferencia en Valencia (1990), La felicidad para la abeja y el delfín consiste en existir, y para el ser humano en saberlo y maravillarse, resume toda la filosofía naturalista de este gran observador científico.

El submarinismo se practica en dos modalidades: la inmersión en apnea, o inmersión libre, y la inmersión con escafandra autónoma. En esta última se utilizan tres tipos de aparatos: de circuito abierto, que funcionan con aire (tipo Cousteau-Gagnan); de circuito cerrado, que funcionan con oxígeno, y de circuito semicerrado, que funcionan según distintas combinaciones. Estos dos últimos tipos de aparatos son los utilizados principalmente por los hombres rana.

Descompresión:

Hasta los 60m de profundidad se utiliza aire normal. A mayor profundidad el nitrógeno tiene un efecto narcótico y deben usarse otras mezclas gaseosas como el heliox (helio y oxígeno). La experimentación con estas mezclas empezó en 1920. Un buzo que utilice heliox puede trabajar a más de 200m (se ha llegado a alcanzar los 400m). De vuelta a la superficie se debe ascender de forma muy gradual para que los gases disueltos en la sangre, a causa de la elevada presión, tengan tiempo de ser transportados a los pulmones sin formar burbujas que ocluyan los vasos sanguíneos. La descompresión súbita puede ocasionar parálisis o incluso la muerte. El tiempo de descompresión puede llegar a varias horas.

Estaciones submarinas:

La estación submarina habitada fue ideada para evitar la obligada descompresión durante trabajos prolongados. Un buzo de profundidad, una vez saturado con los gases de la respiración, no puede volver a ser recargado de peso. Por ejemplo, en doce horas un submarinista alcanza el grado máximo de saturación de nitrógeno; si vuelve a la superficie, debe pasar varios días de descompresión; pero, si permanece en el fondo, puede multiplicar su tiempo de trabajo y eludir la descompresión hasta que finalmente esté listo para regresar a la superficie. La primera estación bajo el mar fue la Précontinent I, fundada por el grupo de Cousteau en Marsella en 1962. Los primeros “oceanautas” vivieron y trabajaron -en mar abierto y a razón de cuatro horas al día de promedio- a la profundidad de 10-26 metros durante siete días consecutivos. La segunda estación de la misma serie Précontinent II, en el mar Rojo (1963), supuso la primera colonia humana establecida en el fondo del mar: cinco hombres permanecieron un mes a 10-26 metros, mientras otros dos trabajaron durante una semana a 30-100 metros en una cabina respirando heliox. El capitán George Bond, perteneciente a un grupo de la armada norteamericana, dirigió una estación submarina llamada Sealab I, en 1964, a 50 metros; y en el Sealab II (1965) mantuvo a veintiocho hombres con heliox en tres tandas de dos semanas a la profundidad de 75 metros.

Buena resistencia del cuerpo humano:

Con una eslora de 19 m y 4 m de diámetro, fue sede de un triple ensayo de supervivencia y adaptación psicológica subacuática en que tres equipos de diez acuanautas pasaron sucesivamente 15 días en el fondo del mar, en aguas de La Jolla (California), a una profundidad de 65 m. Dos de los acuanautas, sin embargo, resistieron 30 días cada uno, batiendo el récord de supervivencia en tales condiciones: eran el astronauta M.S.Carpenter y el Dr.R.S.Sonnenburg. La atmósfera interna y demás condiciones eran poco más o menos las missmas que las del Sealab I. Hubo dolores de cabeza y de oídos, y lesiones de piel, pero en términos generales la resistencia se consideró satisfactoria. (Jesús Moya)

Précontinent III (1965):

Seis acuanautas franceses a las órdenes de Jacques Cousteau permanecieron tres semanas en el fondo del Mediterráneo, a 100 m de profundidad en aguas de Cape Ferrat (cerca de Mónaco), viviendo en una esfera de 6 m de diámetro y 130 t de peso, con atmósfera de helio y oxígeno. Aparte el mérito de la mayor profundidad, el experimento francés es comparable al norteamericano Sealab II, y ambos representan un avance importante respecto a los experimentos precedentes.

Ese mismo año, seis hombres trabajaron en la Conshelf Three durante tres semanas a 100 metros. El trabajo externo a 110 metros se redujo a un máximo de 7 horas al día por individuo. En los Estados Unidos, Edwin A. Link dirigió en 1963 un test de inmersión de una sola persona en una cámara de recompresión a 60 metros; y en 1964 colocó dos hombres a 130 metros durante 48 horas. La armada británica envió varios buzos con escafandra, respirando heliox, a más de 200 metros de profundidad en mar abierto. Las estaciones submarinas habitadas además que doblar el área de explotación de petróleo, gas natural, azufre, diamantes y otros recursos del fondo del mar, proporcionan nuevas oportunidades a los estudios arqueológicos y científicos. Sus defensores prevén que existirán estaciones a 300 metros de profundidad, las cuales enviarán buzos a trabajar a profundidades de 600 metros. Teóricamente un submarinista sin protección, con la presión interna de gas adecuada, puede resistir una profundidad de 900 metros aproximadamente. Experimentos realizados por Johannes Klystra y otros permiten asegurar sistemas de buceo libre en los que el individuo aspirará agua, extraerá de ella el oxígeno necesario y se desenvolverá como un pez.

Ventilación líquida: respirar sumergido:

Comentando acerca de Drowned Alive, de David Blaine surgió el tema del «líquido ese que salía en Abyss en el cual era posible respirar» y sobre el que recuerdo haber leído hace años en un número de Selecciones Reader’s Digest de mi padre. El artículo contaba la historia de un tipo que cayó a una charca y estuvo a punto de morir ahogado. Le rescataron pero a aún habiéndole extraído el agua de los pulmones había tragado fango que se había alojado en los pulmones impidiéndole respirar con normalidad. Al final se salvaba después de que los médicos le llenaran y drenaran repetidamente los pulmones con ese líquido experimental que a la vez que se los limpiaba extrayendo los sedimentos le proporcionaba oxígeno. Volviendo a la película Abyss, la secuencia en la que un ratón es capaz de sobrevivir estando sumergido en un líquido rico en oxígeno es bastante real, tal y como se indica en el séptimo punto de Trivia for The Abyss. Ese tipo de líquido permite la ventilación líquida, que básicamente consiste en respirar en un medio acuoso y no en el aire (como es lo normal para las personas). La respiración en el líquido es real. Se utilizaron cinco ratas para otras tantas tomas, y todas ellas sobrevivieron. La rata de la toma que finalmente salía en la película murió por causas naturales unas semanas antes del estreno de la película. La ventilación líquida se utiliza de manera experimental desde hace años en tratamientos médicos, especialmente en los recién nacidos con problemas respiratorios diversos como la formación no completada de pulmones; también es aplicable excepcionalmente en casos de personas víctimas de accidentes como el anteriormente descrito o víctimas de incendios cuyas vías aéreas quedan dañadas por el calor del fuego. Se considera que en el futuro también podría utilizarse en buceo a grandes profundidades y podría ser útil en viajes especiales. Los primeros estudios sobre este tipo de líquidos salinos saturados con oxígeno la inició el Dr. J. Kylstra a mediados de los años 60 [más en Liquid breathing], y se trata de un líquido de la familia de los perfluorocarbonos enriquecido con oxígeno. Este compuesto es conocido por tener una alta solubilidad para el oxígeno y el anhídrido carbónico. Además de su uso en ventilación líquida, los perfluorocarbonos están siendo investigados como medios de contraste para procedimientos radiológicos diagnósticos y como sustitutos artificiales de la sangre. De modo que además de permitir la absorción del oxígeno (que contiene en gran cantidad) extrae el dióxido de carbono del cuerpo, cuya acumulación en el cuerpo es la principal cuasa de daños si no hay una ventilación efectiva. Tal vez si David Blaine lo hubiese utilizado podría haber llegado a los quince minutos sumergido, que no habría estado nada mal.

(*) Aclaración sobre la respiración de los fetos: […] no respiran, es decir no obtienen oxígeno y expulsan dióxido de carbono, a través del medio acuoso dentro del útero. Ese medio acuoso es el líquido amniótico y, aunque esté en contacto con los pulmones y tenga algún pequeño porcentaje de O2 y CO2 no respiran a través de él. Los fetos «respiran» gracias a los vasos del cordón umbilical que es por el cual reciben O2 y expulsan C02.

(Autor: Nacho: http://www.microsiervos.com/archivo/ciencia/ventilacion-liquida.html)

Submarinos | Robert Ballard

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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