¡Insurrección! Insurrección, Revolución Sandinista victoriosa, en Managua

Hace 33 años

¡Insurrección!  Insurrección, Revolución  Sandinista victoriosa, en Managua

*Un pedazo de población capitalina que la guardia genocida no pudo someter

Pablo E. Barreto Pérez *

(Este material histórico, testimonial, relato de uno de los participantes directos en la Insurrección de Managua y del Repliegue a Masaya, fue escrito en 2008. Es un resumen muy pequeño de ambos acontecimientos históricos de la Revolución Sandinista. Los invito a leer mi libro: “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, en el cual hay un relato amplísimo sobre esas hazañas militares del Frente Sandinista)

La Insurrección Final, encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, en contra de la tiranía genocida del somocismo era ya general en todo el país aquel nueve de junio de 1979, cuando a las diez de la noche, se escucharon unos gritos nítidos y prolongados de ¡Patria Libre o Morir! Patria o Muerte, Venceremos!, al Este del Reparto Bello Horizonte.

A esas alturas se afirmaba que la Guardia Nacional, los 12 mil “orejas” de la Oficina de Seguridad somocista, “La Mano Blanca” (“ o escuadrón de la muerte”), “jueces de mesta”, miembros oprobiosos del Partido Liberal Nacionalista somocista y matones a sueldo,  sostén criminal todos de la infame dictadura militar genocida, jefeada por Anastasio Somoza Debayle, había matado a no menos de 50 mil nicaragüenses en 45 años de dominio omnímodo desde su creación por el gobierno criminal de Estados Unidos, desde  antes de asesinar al General Augusto C. Sandino y a casi todos los miembros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.

La huelga general en contra del régimen sanguinario somocista tenía ya cuatro días, pero no bastaban los brazos caídos, las fábricas y el comercio cerrados.

Después del aquel grito prolongado como eco interminable de montaña en la oscuridad nocturna de Managua, se escuchó el ruido ensordecedor del escape libre de una motocicleta en el mismo sector y casi inmediatamente se entabló el primer combate guerrillero y popular en contra de una patrulla de la Guardia Nacional genocida, jefeada por un asesino desalmado llamado Bandor Bayer, en las cercanías del Aserrío Carlos Morales Orozco, entonces situado al Sureste del Barrio Santa Rosa, a pocos metros de donde es hoy la Rotonda de la Vírgen.

Fue éste, aquella noche del nueve de junio, el primer encontronazo a tiros entre unidades militares guerrilleras y las bandas de asesinos de la Guardia Nacional en el Sector Oriental de Managua, y mientras tanto unidades de combatientes populares ya tenían varios días de ofrecer combates a la GN en San Judas, Loma Linda o “Sierra Maestra”, Monseñor Lezcano, Linda Vista, Santa Ana, Altagracia, Barrio Cuba, Juan Emilio Menocal, Acahualinca y Ciudad Sandino (entonces OPEN III), por el lado 0este de la Capital.

Esa misma noche del nueve de junio se comenzaron a construir barricadas inmensas con adoquines, piedras canteras, troncos de árboles y chatarras de vehículos,  en sitios como los cruces de Rubenia, Villa Progreso, entrada a la Colonia Primero de Mayo, en la Colonia  Nicarao, en las entradas de la Colonia Catorce de Setiembre, en los puentes de El Edén y Larreynaga, frente a la Fábrica ROLTER y en la esquina Noreste del Barrio Santa Rosa, frente a la entonces LUDECA, donde la guardia genocida tenía un tanque, una tanqueta y una banda de asesinos armados con ametralladoras 50 y fusiles automáticos variados;  en el Puente El Paraisito, dentro del Barrio Riguero, en las calles del Reparto  Bello Horizonte, en el cruce de la Clínica Don Bosco, en el cruce de la Colonia Nicarao con la Farmacia González, frente a la archiodiada Treceava Sección de Policía (”Sierra Trece”, le decían los guardias somocistas genocidas), dentro de la Colonia Primero de Mayo, en algunas calles de Américas Tres (después conocida como Villa Revolución), dentro del Barrio Santa Rosa, en las Colonias Don Bosco y Colombia.

En esta labor, especialmente en la madrugada del 10 de junio, colaboraron miles de pobladores capitalinos de este sector oriental capitalino, donde, además, los vecinos organizados abrieron zanjas para impedir el paso de los vehículos militares de los guardias somocistas genocidas, y también muchos sacaron sus armas de cacería como escopetas, rifles 30-30 y 22, y las pistolas y revólveres calibre 38.

Quemada la sección de policía

A las cinco de la mañana del 10 de junio se le prendió fuego, con gasolina, a la Doceava Sección de Policía de la Guardia Nacional, la cual estaba ubicada en el Parque Marta Lucía Corea en el sector Suroeste de Bello Horizonte, donde la Oficina de Seguridad de la GN y de Somoza Debayle tenían un centro de torturas. Los guardias habían huido a las tres de la mañana, después de ser atacados a media noche y al parecer por miedo a lo que venía en las próximas horas.

Apenas amaneció el 10 de junio de 1979, encolerizados por las matanzas, torturas e imposición de pánico generalizado, miles de pobladores capitalinos se lanzaron a las calles para ayudar a los combatientes populares, la mayoría jovencitos, a construir zanjas y barricadas, con el fin de impedir el ingreso de las patrullas de la guardia criminal a vecindarios como: Bello Horizonte, Santa Rosa, Cristian Pérez, Maestro Gabriel, Edén, Costa Rica, Ducualí, Venezuela, Don Bosco, Diez de Junio, Colombia, Santa Julia, Nicarao, Catorce de Septiembre, Colonia Primero de Mayo, Barrio Primero de Mayo, Don Bosco, El Dorado, María Auxiliadora, El Paraisito, San Cristóbal…

Precisamente muy de mañana del diez de junio, casi un batallón de guardias genocidas intentó meterse a Bello Horizonte mediante los predios montosos que tenía una empresa constructora, llamada AISA, propiedad de constructores monopólicos aliados de Somoza Debayle, pero fueron detenidos a balazo limpio cuando lo intentaban.

El mismo día 10, la guardia hizo varios intentos  de penetrar a los sitios liberados por el lado del Barrio Santa Rosa, por los sectores de la Fábrica ROLTER, Puente Larreynaga, e intentó fallidamente doblegar la resistencia popular armada por los sectores  del Puente El Edén y Reparto El Dorado, donde se libraban combates casa por casa y cuerpo a cuerpo entre los heroicos guerrilleros sandinistas y las bandas de asesinos de la dictadura somocista, y prácticamente lo mismo ocurría en San Judas, donde se registraban combates feroces entre la GN con su banda de asesinos de la Escuela de Entrenamiento Básico (EEBI) y los combatientes populares, quienes no pudieron impedir que fuesen asesinados los médicos Erlinda López de Osorio y José Dolores Fletes Valle.

Guardias asesinan a médicos

La doctora López de Osorio fue capturada dentro de San Judas y asesinada en Las Lomas de “Mokorón”, frente a la Universidad Nacional, donde la pandilla de sicarios y saqueadores de la tiranía tenían un centro de torturas permanente y lo ocupaban (desde 1956) para asesinar a decenas de sandinistas y opositores, los cuales quedaron allí, lanzados a huecos o zanjas, o tumbas comunes bien resguardadas, en ese pequeño bosque que todavía queda en este sitio de la Cuenca Sur de Managua.

El doctor Fletes Valle fue muerto a cadenazos por los guardias, los cuales tenían ametralladoras 50 y lanzamorteros,  emplazadas en  la azotea del centro comercial  ZUMEN.

El mismo 10 al medio día, al darse cuenta de que no podría desalojar a los combatientes populares de las barricadas, zanjas y trincheras, el alto mando de la Guardia Nacional, encabezado por Somoza Debayle, ordenó el bombardeo aéreo de Managua y desde puntos fijos como el Edificio Armando Guido y el centro comercial ZUMEN, desde los edificios en construcción del Mercado Carlos Roberto Huembes, desde la Central de Policía, desde el BUNKER del jefe de los asesinos, entonces ubicado en la Loma de Tiscapa.

Las bombas de 500 libras, rokectazos, morterazos y ráfagas de ametralladoras empezaron a caer desde el aire sobre vecindarios como Bello Horizonte, Santa Rosa, Cristian Pérez, El Edén, Ducualí, Don Bosco, Santa Bárbara (hoy Barrio Venezuela) Maestro Gabriel, Costa Rica, porque en estos barrios, según gritaba Somoza por la Radio Difusora Nacional de Nicaragua, estaban refugiados los “sandino-comunistas”.

Una de esas bombas de 500 y mil liras, lanzadas desde helicópteros, por ejemplo, cayó en una colonia  popular del Barrio Ducualí, matando a casi toda la familia de Angélica González Morales, quien, milagrosamente, quedó viva y enterrada hasta el cuello.

Un morterazo lanzado desde la azotea del Edificio Armando Guido (situado en la orilla de la Pista Pedro Joaquín Chamorro, o Carretera Norte), cayó y explotó dentro de la casa de la familia Sánchez, de Walter Sánchez, matando asimismo a casi todo su grupo familiar de bailarines folklóricos y luchadores antisomocistas.

El 11 de junio, la guardia intensificó el bombardeo aéreo, debido a que era cuestión de tiempo la caída de la Treceava Sección de Policía, jefeada por uno de los asesinos más crueles de la tiranía: José Alberto “Macho Negro” Gutiérrez.

Sacrificaron colegio

Ese bombardeo fue despiadado contra el Instituto Experimental México, donde numerosos médicos trataban de salvarle la vida a centenares de civiles heridos por las bombas de 500 libras y por los rocketazos. En el Experimental estuvo ubicado uno de los dos hospitales clandestinos de la Insurrección en los Barrios Orientales de Managua. Cerca del México, una cuadra al Norte, estuvo también el hospital clandestino Silvia Ferrufino, adonde igualmente llegaron centenares de heridos graves y leves, para que fuese curados por médicos y enfermeras, que igualmente se jugaban la vida prestando este servicio patriótico y revolucionario a la población del Sector Oriental de Managua.

El jefe de la Insurrección en Managua fue el comandante Carlos Núñez Téllez, cuyo Estado Mayor del Frente Interno lo integraban, entre otros: Joaquín Cuadra Lacayo, William Ramírez Solórzano, Walter Ferrety, Ramón “Nacho” Cabrales, Raúl Venerio, Osvaldo Lacayo, Mónica Baltodano Marcenaros,  Rolando ”Cara Manchada” Orozco y Marcos Somarriba.

Esta historia de la Insurrección Sandinista Victoriosa, u Ofensiva Final contra la tiranía somocista, en Managua es muy larga para contarla en un espacio tan reducido. Daremos un resumen chiquito:

Se le destruyeron a la Guardia Nacional somocista genocida casi todas las 16 Secciones de Policía que tenía regadas por zonas en toda esta Managua dispersa de entonces y de hoy. Esas secciones de Policía (“Sierras”, les decías los jefes de la Guardia criminal). Fueron destruidas totalmente las secciones de Policía de Bello Horizonte, Centroamérica, Monseñor Lezcano, San Judas, de Las Jinotepes, “La Trece” del Barrio El Edén, la del Reparto Schik, la que estaba ubicada en la entrada al OPEN III (Ciudad Sandino).

Debido a esto, los guardias somocistas genocidas se vieron obligados  a andar patrullando en las calles de vecindarios, menos donde estaban en pleno apogeo las Insurrecciones Populares de las Zonas Occidental y Oriental de Managua.

Cayó la Treceava Sección de Policía, de donde los guardias salieron en retirada hacia la Carretera Norte; se le propino una derrota sonada a la guardia en el Barrio El Paraisito, los rocketazos mataron a casi toda la familia Sánchez  en el Barrio El Edén; cayó también  por charneles una bomba el combatiente popular Juan Ramón Amador en el Barrio Santa Rosa.

20 mil asesinados durante la Insurrección

La Cruz Roja Nicaragüense, a la cual los guardias somocistas genocidas también le asesinaron a dos socorristas por la entrada del OPEN III, informó al mundo en aquellos días de la Insurrección Sandinista contra la dictadura, que esta había matado a no menos de 20 mil ciudadanos civiles con los bombardeos y ametrallamientos desde el aire, en aquellos días insurreccionales de junio de 1979, en ciudades como Managua, León, Chinandega, Masaya, Rivas, Matagalpa, Estelí, Ocotal, Jinotega, Diriamba, etc.

La destrucción generalizada ocasionada por los bombardeos con bombas de 500 y mil libras, morterazos y roketazos, ametrallamientos, más incendios provocados al lanzar desde helicópteros barriles de gasolina y fósforo blanco, especialmente sobre Masaya, León, Chinandega y Estelí, había dejado en ruinas a estas ciudades, más muchos muertos, heridos y mutilados, más las amenazas del somocismo genocida, incluso del propio Anastasio Somoza Debayle, de que también lanzarían (y lo hicieron en muchos casos) “operaciones limpieza”, lo cual consistía en lanzar hasta tres batallones de guardias asesinos juntos, portando ametralladoras calibre 50, llevando tanques y tanquetas, lanzamiento de granadas de fragmentación contra estas poblaciones insurreccionadas en Managua y todo el país. Es decir, “operación limpieza” era, fue, matanza planificada contra los pueblos insurreccionados contra la dictadura somocista genocida, que hasta ese momento, junio de 1979, funcionaba como el ejército interventor permanente, de ocupación militar, dejado funcionando por el gobierno criminal de Estados Unidos desde el momento en que mandaron a matar al General Sandino y a todos los miembros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.

Los jefes guerrilleros y combatientes populares les arrebataron decenas de armas de guerra en combates a los guardias genocidas en Managua, León, Masaya, Chinandega, Estelí, Matagalpa, Rivas, Ocotal, etc.

Bombardeo mortal en “Piedra Quemada”

Sin embargo, finalmente, por falta (o escasez) de municiones en Managua y con la finalidad de fortalecer el Frente Oriental Carlos Roberto Huembes, el mando supremo del Frente Sandinista guerrillero, clandestino en aquel momento, decidió poner en práctica el famoso Repliegue Táctico de Managua a Masaya, el cual arrancó el 27 de junio en la noche y finalizó el 29 de junio de 1979 en la madrugada, con la participación de unos siete mil combatientes y civiles.

Hubo casi 100 muertos en el Repliegue Táctico de Managua Masaya, especialmente por el bombardeo aéreo somocista con bombas de 500 y mil libras, roketazos y ametrallamientos en Piedra Quemada contra los replegados, frente al complejo volcánico de Masaya y en la entrada a Nindirí.

Como periodista y participante directo hice las fotos únicas del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, especialmente en el cruce de la Comarca Veracruz y en “Piedra Quemada”, al momento del bombardeo mortal que nos recetaron los guardias somocistas genocidas. Las fotos en “Piedra Quemada” son de heridos y muertos (replegados) que caían junto a mí, al recibir los impactos mortales de los charneles de rokettes y bombas de mil libras. Yo permanecía parapetado en piedras y tronco de árboles, mientras muchos llenos de pánico corrían y eran impactados por los charneles de las bombas.

Son famosas mis fotos en que aparecen el Comandante William Ramírez Solórzano, jefe de la columna de replegados capitalinos en que yo iba; y la que muestra también a Moisés Hassan Morales, a la cabeza de un nutrido grupo de combatientes populares, tomada en una encajonada antes de llegar a “Piedra Quemada”. Hassan Morales después fue miembro de la Junta de Gobierno de reconstrucción Nacional. Actualmente es adversario del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Objetivos del Repliegue Táctico a Masaya

Sí, entre seis mil y siete mil jefes guerrilleros, combatientes populares, Colaboradores Históricos y civiles, se fueron y nos fuimos en Repliegue de Managua a Masaya, con los siguientes fines, según la definición que dieron la Dirección Nacional conjunta del FSLN, el Estado Mayor del Frente Interno, jefeado por el Comandante Carlos Núñez Téllez; y el Estado Mayor de Managua:

*Salvar a la masa de combatientes populares y civiles implicados en la Insurrección Sandinista de Managua, por haber cumplido el objetivo esencial de desgastar, de frenar, de maniatar al aparato opresor somocista en Managua mientras avanzaban militarmente los otros Frentes de Guerra;  ir a reforzar y fortalecer la Liberación de Masaya, pues ya había sido liberada, el comando GN fue incendiado y los guardias, al mando de Fermín Meneses Cantarero, habían huido y estaban atrincherados en la Fortaleza del Coyotepe, en la loma o elevación de La Barranca, estaban asimismo posesionados de la Fábrica de Clavos INCA y en la Hielera de Masaya; combatir y expulsar a los guardias genocidas de estos sitios referidos, pues de allí bombardeaban con morteros y ametrallaban constantemente la Ciudad de Masaya…

Continúan los objetivos del Repliegue de Managua Masaya: Ya puestos en Masaya los replegados, integrar un Batallón Móvil con combatientes populares y jefes guerrilleros selectos, para continuar liberando de la opresión somocistas a todos los Pueblos Blancos; fortalecer la liberación de Diriamba, ir al asalto y liberación de Jinotepe, lo cual ocurrió el 5 de julio de 1979; liberar las poblaciones de Diriomo y Diriá; liberar la Ciudad de Granada, lo cual se hizo realidad el 18 julio de 1979, en la madrugada; y fortalecer al Frente Carlos Roberto Huembes, jefeado por el Comandante Luis Carrión Cruz, quien con el Frente de Guerra Revolucionaria, encabezada por él, liberaba pueblos en Chontales y en el Atlántico Sur.

El 19 de Julio de 1979, en la madrugada, los guardias somocistas genocidas, incluyendo su jefe general Fermín Meneses Cantarero, huyeron despavoridos de la Fortaleza del Coyotepe, de La Barranca, de la INICA y de la Hielera, quedando Masaya totalmente liberada, para siempre, del dominio opresor somocista genocida.

Las siete de la mañana de ese día 19 de julio de 1979, en medio de la alegría inmensa de los pobladores de Masaya, fue capturado, en la Comarca Los Altos de Masaya, el archiasesinos y torturador Alberto “Macho Negro” Gutiérrez, quien había torturado y asesinado a centenares de pobladores de la Zona Oriental de Managua, mientras era uno de los jefes de la odiada “Treceava Sección de Policía”, la cual estuvo ubicada en el costado Oeste del cementerio Oriental de Managua.

“Macho Negro” fue capturado por una escuadra guerrillera y de combatientes populares, jefeada por Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca y Abraam Delgado.  “Macho Negro” fue encadenado, o amarrado, y llevado a presencia del Estado Mayor del Frente Interno, encabezado por Carlos Núñez Téllez, cuyos miembros determinaron que a este asesino se le hiciera un “juicio sumario público” y que fuese fusilado en una esquina de la entrada al Barrio Monimbó, a eso de las doce del día 19 de julio de 1979.

Antes de ser fusilado, este torturador y asesino famoso en Managua, ante el Comandante Carlos Núñez Téllez, me puso como testigo de “mi buena conducta…no le hecho males a nadie, he sido una persona “servicial”, le consta a Pablo Barreto que soy una persona de buenos “modales”, dijo descaradamente, a lo cual le contesté que había sido ”tan buena gente”, que precisamente, mató y torturó a mucha gente en la Zona Oriental de Managua.

El Comandante Núñez Téllez ordenó la integración de una escuadra para fusilar a “Macho Negro”. Se formó un gran alboroto entre los combatientes populares, pues todos querían, al mismo tiempo, dispararle un tirito o balazo a “Macho Negro” Gutiérrez. Finalmente, Núñez Téllez ordenó que no fuesen más de 15 los que fuesen a hacer los disparos de fusilamiento de este criminal emblemático en la Guardia Nacional somocista genocida.

“Macho Negro” fue colocado contra el muro de la pared de una casa esquinera en la entrada al Barrio Monimbó, frente al Colegio Don Bosco, en Masaya.

Me tocó hacerle las fotos mientras los balazos lo levantaban en el aire y lo mecían hacia arriba y contra el muro mencionado. No supe qué camino tomó el cadáver de “Macho Negro”.

Inmediatamente después de fusilado “Macho Negro”, el Comandante Carlos Núñez Téllez ordenó la organización de una caravana de centenares de vehículos, para que los jefes guerrilleros, combatientes populares y civiles, integrantes del ya célebre Repliegue Táctico de Managua a Masaya, retornáramos triunfantes a Managua, de donde nos habíamos marchado el 27 de junio de 1979, a media noche. Por supuesto, también se integraron a la caravana combatientes de Carazo y Granada, en apoyo a los replegados capitalinos.

 

A Managua, específicamente a la Explanada y Loma de Tiscapa, llegamos un poco después de las cinco de la tarde del 19 de julio de 1979.

 Hay fotos, que después se hicieron famosas, de la llegada de los replegados a la Explanada de Tiscapa, especialmente una en que aparecen juntos Humberto Ortega Saavedra y William Ramírez Solórzano.

 

Esa noche del 19 de julio de 1979 continuaron los tiroteos en la Loma de Tiscapa por focos de resistencia somocista genocida que todavía quedaban.

 Esa noche del 19 de julio de 1979 dormimos allí, tirados en el zacate que había frente a la Loma de Tiscapa y frente al Hotel hoy llamado Crawon Plaza. De allí nos fuimos ordenadamente al acto en la Plaza de la Revolución, cerca de medio día del 20 de julio de 1979, cuando ya ingresaron todos juntos los Frentes de Guerra: Norte Carlos Fonseca Amador, Oriental Carlos Roberto Huembes, Central Camilo Ortega Saavedra, Occidental Rigoberto López Pérez, Sur Benjamín Zeledón Rodríguez y Frente Interno, este último de los replegados de Managua a Masaya.

 La Revolución Popular Sandinista había triunfado, guiada por el Frente Sandinista de liberación Nacional, con participación masiva de la población nicaragüense, mientras el aparato estatal opresor somocista había sido derrocado para siempre.

 Lo anterior es un resumen, muy pequeño, del relato amplio sobre la Insurrección Sandinista Victoriosa  y Repliegue Masaya, todo lo cual está en mi libro, precisamente titulado: “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, el cual pueden leerlo en las Bibliotecas Nacional Rubén Darío (Palacio Nacional de la Cultura), en la Biblioteca Roberto Incer Barquero, del Banco Central de Ni Aragua; y en todas las Bibliotecas de la Alcaldías de Managua: En el Mercado de San Judas, del Puente El Edén una cuadra al Oeste y media cuadra al Norte; en la Biblioteca Iberoamericana de la Rotonda El Güegüense, etc.

 Tomado de “Insurrección Sandinista Victoriosa y Repliegue Táctico de Managua a Masaya”, de Pablo E. Barreto Pérez,  periodista, investigador histórico, editor, Cronista de la Capital, fotógrafo. Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del  Movimiento Comunal Nicaragüense,  Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en Colonia del Periodista, frente al portón del Parque, en Managua. Teléfonos: 22703077 y 88466187.

Nota: escrito en julio del 2008, en recuerdo de la potente Ofensiva Sandinista Guerrillera Revolucionaria Final, para derrocar por la vía de las armas en las manos a la feroz dictadura somocista genocida.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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