Medio Ambiente: Suelos, vegetación, oxígeno, agua, luz solar…

Medio Ambiente: Suelos, vegetación, oxígeno, agua, luz solar

*¿Qué función tienen los árboles, arbustos y hierbas en el Medio Ambiente?

*¿Cuánta agua guardan los árboles para que se formen las nubes de las lluvias?

*Los árboles, arbustos y hierbas, con sus raíces, facilitan la infiltración de agua en el subsuelo. También impiden las correntadas violentas y la erosión de los suelos

*Seres humanos y animales requerimos de un Medio Ambiente no contaminado con sustancias químicas, basuras radiactivas y gases de efecto invernadero

Pablo E. Barreto Pérez

El tema del Medio Ambiente está de “moda” en Nicaragua, en América Latina, en, virtualmente, todo el Mundo o Madre Tierra.

¿Qué elementos esenciales componen el Medio Ambiente? Especialistas en esta tema aseguran que son: suelos, vegetación, aire u oxígeno, agua, luz solar, nutrientes en el suelo, ¿qué más?

Y ¡claro¡ ese Medio Ambiente depende de la calidad de los suelos, de la cantidad y calidad de la vegetación (árboles, arbustos o matones y hierbas), lo cual incide en la calidad del aire u oxígeno que respiramos; de si existe o no un cuerpo de agua (río, “ojo de agua”, lago o laguna, costa marítima o ríos subterráneos), de la luz solar siempre presente en los trópicos y de los nutrientes que le dan vida al suelo y a la flora (árboles, arbustos y hierbas).

Medio Ambiente Sano, o saludable, para seres humanos y animales, para la flora y la fauna, para los suelos y aguas, para el aire u oxígeno, es imprescindible que no haya contaminación medioambiental con sustancias químicas, gases de estos químicos, gases de efecto invernadero (de automóviles y fábricas), venenos regados para combatir plagas y basuras contaminantes, por ejemplo, las prevenientes de hospitales.

En la Managua urbana o capital de Nicaragua actual no tenemos dificultades medioambientales, aparentemente, pues gozamos de abundancia de oxígeno y frescura suministrada por una enorme cantidad de árboles que, dichosamente, sembramos por varios millones durante la administración edilicia sandinista de Samuel Santos López, y se han seguido sembrando árboles, arbustos o matorrales en jardines y cercos y hierbas o gramas en patios, andenes, parques infantiles, y hasta tenemos viveros de la Alcaldía y privados.

Aquella Managua Capital de antes del Terremoto de 1972 era árida de árboles, pues sus calles y andenes eran puro cemento, adoquines y taquezal, aunque irónicamente estaba rodeada de un tupido bosque que se extendía hacia el Sur, y precisamente por esto los capitalinos decían: “Voy hacia la Montaña”, cuando se dirigían hacia el Sur de la Ciudad.

Esa arboleda o bosque, por ejemplo, te la encontrabas al llegar al Colegio Cristo Rey, o cuando ya pasabas un poco al Sur de la antigua Hacienda El Retiro, propiedad de Anastasio Somoza Debayle o de la “Sucesión Somoza”.

Arrasaron arboledas

Al caminar hacia el Sur, por el lado de Las Sierritas, por la Carretera Sur, por la Carretera a Masaya, por la Carretera Vieja a León y por la Carretera Nueva a León, uno se iba encontrando arboledas, arbustos y hierbas nutridas, incluyendo la preciosidad verde de los bosques en las Lagunas de Nejapa, Asososca, Tiscapa, en el Cerro Motastepe, en la Península de Chiltepe, la orilla Sur del Lago de Managua y, por supuesto, en la Cordillera o Arco de Las Sierras de Managua (de El Crucero), la cual comienza en el Complejo Volcánico (turístico) de Masaya y termina en el Lago Xolotlán o de Managua, en el lado Oeste de Mateare.

Irónico este asunto del Medio Ambiente en Managua, pues como decía la Capital de antes del Terremoto de 1972 era árida, sin árboles, sin siquiera jardines bonitos. En cambio, hoy el casco urbano capitalino está nutrido de árboles, mientras esos árboles, arbustos y hierbas han ido desapareciendo paulatinamente o aceleradamente hacia el Sur de Las Sierras, hacia Masaya, hacia la Carretera Sur, hacia la Carretera Vieja a León, hacia la Carretera Nueva a León;  el Cerro Motastepe ya está pelón, despalaron el interior de la Laguna de Nejapa y la Península de Chiltepe también ha quedado sin aquella abundante cobertura vegetal de hace tan sólo unos quince años atrás.

Antes, y todavía después del Terremoto de 1972, uno se encontraba en Managua con gigantescos árboles de chilamates, ceibos, guanacastes, genízaros, pochotes, jiñocuabos, “palos de hule”, guayacanes, mangos, moras, ojoches, tempisques, naranjos, limones agrios, etc., los cuales comenzaron a ser derrumbados masivamente cuando Somoza Debayle autorizó la construcción de repartos y colonias, y al mismo tiempo brotaron como explosiones demográficas más de tres centenares de Asentamientos Humanos Espontáneos, los cuales continuaron formándose después del Triunfo de la Revolución Sandinista, y especialmente cuando llegó el “huracán neoliberal” de los gobiernos antipueblo de Violeta Barrios viuda de Chamorro , Arnoldo Alemán Lacayo y Enrique Bolaños Geyer.

Vi cuando, hace varios años, se derrumbaban también con hachas árboles de guanacastes y genízaros donde es hoy el Asentamiento Memorial Sandino, situado en el Suroeste de Managua, para dar paso a la construcción de varios miles de casitas.

Más pavimento, más calor y peligros

Además, se han autorizado y construido centenares de centros comerciales, como Galería en Carretera a Masaya y Plaza América, en Bello Horizonte, por ejemplo, más hoteles, estacionamientos, etc., todo lo cual va eliminando espacio o suelo limpio, más árboles, matorrales y hierbas, pavimentos y adoquinados que impiden infiltración de agua de lluvia hacia nuestros ríos subterráneos (para extraer agua potable, ¿qué pasará de aquí a 15 años?), y de paso aunmenta el calor y también el peligro de que Managua sufra un nuevo Aluvión como aquel que destruyó Managua en octubre de 1876.

Las aguas pluviales se deslizan ahora más rápidas, raudas y violentas de Sur a Norte, porque la mayoría de árboles, arbustos y hierbas de los Lomos de El Crucero han sido arrancados, para dar paso a nuevos repartos de lujo, centros comerciales lujosos, estacionamientos, calles pavimentadas y adoquinadas.

Las raíces de los árboles, arbustos y hierbas retienen el agua de lluvia, facilitan su infiltración en el suelo, evitan su desplazamiento raudo hacia partes bajas, y por tanto prestan un servicio natural extraordinario al suelo, a las aguas subterráneas, al Medio Ambiente en general y de paso nos protegen, amortiguan, la posibilidad de un nuevo Aluvión sobre Managua.

Además, si los árboles, arbustos y hierbas estuvieran allí, en los Lomos de la Cordillera de El Crucero, la frescura y aquellas nieblas nocturnas y matutinas cotidianas del Municipio de El Crucero, estarían ahí, tan bellas como eran, pero desaparecieron, gracias al salvajismo primitivo con que han actuado nuestras autoridades municipales, gubernamentales y quienes se dedican a derrumbar árboles para su bienestar personal, o por negocios, mientras los dos millones de habitantes capitalinos, los de “cuesta abajo”, en el Norte, estamos en peligro de que nos arrase un nuevo Aluvión.

Los árboles, arbustos y hierbas producen oxígeno, atrapan en sus hojas, ramas y troncos la contaminación de dióxido de carbono que nosotros producimos; dan flores, sombra agradable y saludable, nos dan frutos  para seres humanos y animales; y cumplen una función dialéctica en la Naturaleza o Madre Tierra.

Árboles, arbustos y hierbas guardan mucha agua

Inclusive, los árboles, arbustos y hierbas facilitan la evaporación del agua para la formación de nubes, y que de ese modo caigan las lluvias, pues en sus hojas, ramas y troncos almacenan agua, en algunos casos en abundancia.

Si pudiéramos exprimir con una máquina un guanacaste, genízaro o ceibo de regular tamaño, seguramente obtendríamos mucha agua para llenar un barril. Si tomamos una zarza, un cactus (“cardón”, dicen los campesinos), lo cortamos con un cuchillo o un machete, veremos que del interior brota agua limpia, potable, para beber.

Habiendo muchos árboles, arbustos y hierbas en una Comunidad de seres humanos, el Medio Ambiente resulta sano para hombres, mujeres y animales.

Por estos motivos, debemos sembrar árboles, arbustos y hierbas, y cuidarlos, para tener un Medio Ambiente saludable.

Managua, agosto del 2011.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en la Colonia del Periodista, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187 y 22703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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