Imperialismo

Imperialismo

Pablo E. Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez

Según definición de Lenin (revolucionario socialista ruso, jefe del primer Estado socialista del Mundo), imperialismo es el capitalismo monopolista, parasitario, en la etapa superior y última del capitalismo, en víspera de la Revolución Socialista.

La transición al imperialismo se produce al filo de los siglos 19 y 20 al tomar cuerpo la dominación de los monopolios (aparición de trasnacionales, concentración de la producción y socialización de la misma producción) y del capital financiero, mientras ha adquirido importancia especial la importación de capitales y ha concluido, prácticamente, el reparto del mundo entre las potencias coloniales y neocoloniales, o los llamados “ocho” países capitalistas más industrializados del planeta, que juntos imponen precios a las materias primas de los países pobres y que asimismo imponen precios a los que ellos fabrican, mientras agreden y lanzan invasiones militares destinadas a robar territorios y recursos naturales en los países pequeños y del llamado Tercer Mundo.

El imperialismo es el capitalismo salvaje, parasitario y putrefacto, de ladrones y saqueadores al más alto nivel agresivo, que usa su potencial industrial, económico, científico y militar para agredir a los pueblos más pequeños, ya sean éstos capitalistas o socialistas, con el fin de expoliarlos brutalmente con precios bajos a sus materias primas y precios elevados a los productos comerciales fabricados por ellos, por ejemplo, los yanquis, ingleses, japoneses, franceses, alemanes, italianos y canadienses.
El imperialismo es un sistema estatal guerrerista, terrorista, profundamente agresivo, expansionista, saboteador, usurpador de tierras, usurpador de recursos naturales ajenos, invasor, agresor militar permanente como en el caso de Estados Unidos, cuyas políticas internas y exteriores responden a los intereses de los grandes monopolios (trasnacionales) privados, de los cuales generalmente son empleados el presidente, el vicepresidente y los más altos funcionarios del gobierno, incluyendo los encumbrados jefes del Ejército norteamericano.
A México, los yanquis les robaron dos millones y medio de kilómetros cuadrados mediante agresiones militares cuidadosamente ejecutadas en combinación con los terratenientes y esclavistas del Sur de Estados Unidos, en las décadas de 1830 a 1850. Le robaron a México los territorios del Estado de Texas, la Baja California, Nuevo México y otras fajas de tierras paralelas al Río Bravo o Río Grande.

Mediante el accionar de los filibusteros de William Walker y el proyecto del Imperio del Círculo Dorado, pretendieron apoderarse de todo México, de las Islas más grande del Caribe, de toda Centroamérica, de Panamá y Colombia, para establecer en todo ese territorio un Estado esclavista, a mediados del Siglo 19, cuando el imperialismo comenzaba a formarse en Estados Unidos.

Este imperialismo de Estados Unidos ha protagonizado (aproximadamente) 250 invasiones militares, con fines hegemónicos, militares, para derrumbar gobiernos no agradables a los ricachones explotadores de norteamérica y de robo de recursos naturales (petróleo, oro, madera, pesca, metales, uranio 68, etc.). Esas 250 invasiones militares han ocasionado 23 millones de muertos, también torturado y desaparecido a miles de ciudadanos en todo el Planeta, sin echar a cuenta la destrucción material y sin tomar en cuenta lo que hacen actualmente en Irak, Palestina, Afganistán, Pakistán y Colombia o las barbaries o matanzas efectuadas recientemente en Erzegobina, en Europa.
En el caso de Nicaragua, el imperialismo yanqui nos hizo invasiones militares, para derrocar e imponer gobiernos espúreos, en 1909 y en 1926 y finalmente dejaron instalada la Guardia Nacional o dictadura somocista genocida, la que fue derrocada por el Frente Sandinista el 19 de Julio de 1979.
En la década del 80, este imperialismo criminal nos impuso una guerra mercenaria de agresión, la que volvió a provocar otros 40,000 muertos, más de 17,000 millones de dólares en daños a la economía nicaragüense, los cuales les fueron perdonados por sus lacayos o perros falderos internos, esta vez representados por doña Violeta Barrios viuda de Chamorro.
Después del derrumbe del sistema socialista soviético y europeo y de la pérdida del poder político del FSLN en Nicaragua, el imperialismo yanqui está ahí, más agresivo, más brutal, más explotador, mediante sus trasnacionales u otros mecanismos financieros como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, los cuales imponen deudas y condiciones que se semejan mucho a las cadenas metálicas que los españoles colonialistas les ponían a los esclavos indígenas, para explotarlos sin misericordia alguna.

Parte de las políticas imperialistas en Nicaragua es la imposición yanqui para que sean destruidos todos los cohetes Sam-7, defensivos, para defenderse ante la posibilidad de un ataque del mismo país imperialista: Estados Unidos, cuyos gobernantes, representantes o empleados de los fabricantes de armas más ricos y agresivos de Estados Unidos, siguen fabricando armamentos poderosos, atómicos y sofisticados, que amenazan la existencia de la Humanidad entera, pero que ellos sí, en forma impune, contra todo orden internacional, pueden estar fabricando y acumulando armas de destrucción masiva a niveles colosales, pero que los demás no pueden estar armados ni para defenderse, según las concepciones matonescas y colonialistas de estos genocidas malvados.

Eso es el imperialismo yanqui actualmente. Amenaza con llevar su ejército a cualquier rincón del mundo, para combatir el terrorismo (¿cuál, el que fabrican ellos todos los días?), cuando en realidad ese Estado imperialista, representante de los grandes monopolios o trasnacionales, es el más terrorista que hay en el mundo entero, pues pareciera fabricar terrorismo todos los días, a cada instante, en contra de la Humanidad.
Algunos intelectuales: periodistas, articulistas, escritores, economistas, sociólogos y hasta antropólogos, todos serviles rastreros del imperialismo yanqui en particular y del imperialismo en general, hasta se atreven a decir que la Historia llegó a su fin, que la Ideología ya no existe, que el imperialismo yanqui ya no existe, para encubrir estas brutalidades de pandillas de asesinos y saqueadores que operan desde la Casa Blanca, del Pentágono y del Departamento de Estado de Estados Unidos contra numerosos pueblos pobres del mundo, entre otros Irak, Palestina, Afganistán, Pakistán, Cuba, Corea del Norte, Colombia, etc.
El Imperialismo ahí está hoy más brutal que nunca agrediendo militarmente a Irak, con la finalidad de robarle el petróleo y de paso apoderarse de las riquezas de todo tipo en Medio Oriente. Ese imperialismo yanqui atiza y dirige las agresiones militares de Israel contra Palestina y Afganistán, amenaza a Cuba y a Corea del Norte y a todos los pueblos del Mundo, cuando George Bush, mafioso, empleado y propietario de trasnacionales, dice que su ejército de criminales puede atacar en cualquier momento, en cualquier lugar oscuro del mundo.
Esos intelectuales y escritores mencionados quieren que nos olvidemos de la Historia, porque, aseguran, no vale la pena estar recordando el pasado. ¡Claro!, para ellos es mejor no recordar que los gringos, por ejemplo, nos han agredido militarmente en varias ocasiones, que sus filibusteros nos agredieron entre 1853 y 1856, que los yanquis nos mataron un montón de gente y a Benjamín Zeledón Rodríguez en 1912, que mataron a un montón de gente y a Sandino en 1934, que dejaron organizada la dictadura militar somocista desde 1934 y que esa tiranía mató a otros 50,000 nicaragüenses y que en la década de los 80 nos mataron a otros 40,000 mil nicaragüense.

¡Por supuesto!, sería un buen “negocio” matar gente por 23 millones más en otros países y que luego sus habitantes no recuerden nada, que se vuelvan desmemoriados, como quieren que no recordemos a los Héroes y Mártires de Chicago y a las mujeres obreras que fueron quemadas dentro de las fábricas de Nueva York. Sí, así sería bonito para los asesinos del imperio, que no recordemos, por ejemplo, las casi 500 masacres de la Guardia Nacional en Nicaragua. Seríamos, de ese modo, “gente muy educada”, “consecuente”, “bien portada”.

Sostienen estos intelectuales y los mismos jefes del imperialismo que eso de la Ideología también llegó a su fin.

La lucha de clases surgió entre los hombres y mujeres desde que apareció la propiedad privada, un poco después de la descomposición de la Comunidad Primitiva, como la que nosotros teníamos al llegar los invasores criminales españoles a América.
Primero se impuso la sociedad esclavista; por luchas encarnizadas de los esclavos, desapareció ese sistema esclavista y apareció el sistema feudal.

Ese sistema feudal (nobles, patricios, reyes, monarcas) se unió con los curas europeos y asiáticos. Sus brutalidades, obligaron a los artesanos a organizarse y finalmente se produjo la Revolución Burguesa Francesa, la cual derrumbó al feudalismo en Europa y de paso arrasó también el sistema colonial español en América.

Esto motivó la aparición del capitalismo, el cual siempre tuvo como contrapartida ideológica a su criatura: los obreros fabriles, campesinos pobres e intelectuales progresistas, al proletariado en general.
Los capitalistas tienen su ideología, la cual los conduce a acumular más riquezas, a sentirse superiores, racistamente hablando como los nazisfascistas alemanes en Europa y los sionistas actualmente en el Medio Oriente, y a mantener marginados a los pobres, a los que no pertenecen a su círculo de los capitalistas e imperialistas salvajes.

Eso es ideología. Los explotados, por su lado, los proletarios, los obreros, los intelectuales desplazados, los desempleados, que cada vez son más pobladores del planeta (6,200 millones de habitantes), mientras los imperialistas son cada vez menos, son un puñado de ladrones, tienen su propia ideología. Ese sistema de opresión imperialista, de marginación y de robo, es también de saqueo de unos pocos que acumulan cifras fabulosas de dinero, como el caso de Bil Gate, fabricante de computadoras, que se afirma él solito acumula una fortuna de casi 200,000 millones de dólares, mientras decenas de millones de niños, ancianos y mujeres solas mueren de hambre en Nicaragua, Centroamérica, América Latina, Africa, Asia y los mismos Estados Unidos.

Nota: Los invito a leer un Diccionario Revolucionario Patriótico breve que estoy escribiendo y desarrollando y que he colocado en este mismo   generosamente me cede WordPress,. En él pueden encontrar palabras como: Imperialismo, Democracia, Guardia Nacional, Frente Sandinista, Revolución Sandinista, etc.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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