Accidentes de tránsito o nueva epidemia de salud pública

Managua, 22 de octubre del 2010.

Honorable y apreciado periodista y abogado Rolando Cruz,

Le remito saludos cordiales y fraternales hasta su despacho en Radio 580.

Me alegra saber que sigue usted, honorable amigo, en Radio 580, la radioemisora que nos heredara William Ramírez Solórzano a los capitalinos y nicaragüenses en general.

En “mesas redondas” o sencillamente mediante divulgación de noticias y comentarios, he escuchado que usted y Alejandro Romero Monterrey siempre se muestran preocupados por los problemas cotidianos de los seres humanos en Managua y otras partes de Nicaragua, incluyendo la mortal ocurrencia de accidentes de tránsito, ya convertidos en una epidemia de salud pública en nuestro país.

Los felicito por esas preocupaciones que ustedes tienen. Sugiero que de algún modo usted, amigo Cruz, se sitúe un rato por las mañanas, al medio día o un poco después de la cinco de la tarde, frente a la UCA, Nueva Radio Ya, Metrocentro y Carretera a Masaya, sólo para citar cuatro puntos, para que vea cómo los conductores de autobuses de pasajeros y taxistas, le lanzan encima a uno sus vehículos, se te cruzan de derecha a izquierda o viceversa, y de paso ves que haciendo zigzag peligrosos, también te pasan las motocicletas rayando tu vehículo. Uno tiene que andar sorteando a homicidas del volante, para que no te maten.

Hace pocos días precisamente yo sufrí un choque por parte de un taxi, frente al Farahos, en la Carretera a Masaya. Era de noche. Iba de Norte a Sur. Con mi camioneta llegué al semáforo y esperé que me diera verde, para doblar hacia la Embajada de México. De frente, en sentido contrario habían dos filas de automóviles: una esperando pasar recto, de Sur a Norte, y la otra esperando doblar a la izquierda hacia el Oeste. Cuando ya me dio verde, comencé a cruzar hacia la Embajada de México, despacito, cuando repentinamente, como un bólido, se apareció de Sur a Norte, por el lado derecho, un taxista que estrelló su vehículo en mi camioneta. No frenó, no disminuyó velocidad y tampoco hizo nada por esquivar el choque, tal como si lo tuviera planeado.

El taxi se estrelló en el “mataburro” delantero de la camioneta y resultó muy destruido. Mi camioneta resultó con abolladuras leves en el guardafango derecho, destruidas las luces laterales derechas y la muñequilla derecha de la dirección y la tijera derecha, dañadas, inservibles. En la Policía de Tránsito determinaron, por supuesto, que el taxista perdió el choque. Pidió revisión y apelación, y le dieron el mismo fallo porque se había tirado la roja y de ningún modo frenó, ni esquivó, ni disminuyó velocidad. El vehículo me quedó dañado, aunque se repare. Por eso digo, que gane o pierda uno un choque, siempre sale perdiendo por las consecuencias en tu vehículo, la pérdida de tiempo en la Policía y las gestiones financieras para reparar el vehículo. Todo esto sin que hayan heridos o muertos, debidos al mismo accidente de tránsito.

Ese es el comportamiento típico de taxistas, autobuseros, la mayoría de motociclistas y también una enorme cantidad de conductores particulares.

Es realmente preocupante este problema de accidentes de tránsito en las calles de Managua. Aunque uno ande con moderación, de nada sirve, porque hay centenares de conductores que parecieran homicidas en potencia, que la Policía de Tránsito no logra controlar.

Sugiero, frente a este problema creciente de los accidentes de tránsito, que programas noticiosos como el suyo en la Radio 580, desarrollen campañas más sistemáticas abordando a responsables de estos asuntos en la Policía y a los dirigentes de cooperativas de taxistas y autobuseros, tal vez de este modo se logra frenar esa agresividad mortal de este sector de conductores de vehículos en Managua.

Aprovecho para recordarle, amigo Rolando Cruz, que está por cumplirse otro aniversario de haber ocurrido el Huracán Mitch, el cual, según se dijo en aquel momento trágico, mató a casi 12 mil seres humanos en Centroamérica, mientras en Nicaragua murieron alrededor de cuatro mil ciudadanos, especialmente en Posoltega, donde se registró el derrumbe en el Volcán Casitas, lo cual arrasó totalmente las Colonias El Porvenir y Rolando Rodríguez.

Yo escribí, sobre esta tragedia, un libro titulado: “Huracán Mitch, Explotó el Casitas, Naturaleza Implacable”, el cual regalé, y  entregué varios ejemplares en la Radio 580. No me queda ni un ejemplar. Deposité numerosos ejemplares en las Bibliotecas nacionales Rubén Darío y Roberto Incer Barquero y en todas las seis bibliotecas de la Alcaldía de Managua.

Lo invito a leer mi página Web o Blog nombrado: www.pabloemiliobarreto.tk, en la cual hay colocados 160 artículos de contenido histórico, cultural, científico, etc., todos a su disposición, pues algunos podrían serle útiles en algún momento en su programa en la Radio 580.

Servidor y amigo,

Pablo E. Barreto Pérez,

Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187 y 22703077.

 

 

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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