Héroes del humanismo, voluntariado y solidaridad

Otros cinco mártires de la Cruz Roja Nicaragüense

Héroes del humanismo, voluntariado y solidaridad

Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo E. Barreto Pérez

*Sí, son héroes del socorro humanitario, sí son de los pocos, entre nosotros, que dan todo de sí mismos (hombres y mujeres) sin pedir nada a cambio

*Son héroes del voluntariado que desafiando al peligro mortal de desastres naturales, guerras civiles, accidentes, conflictos armados, y hasta en festividades, van sin vacilaciones a socorrer los sufrimientos de seres humanos

*De esa talla excepcional de seres humanos eran: Maríanela Martínez, Enrique Méndez, Doris Rodríguez, Lucrecia Mairena, Alexander Pérez  y Ana Luvy Urbina Obando

Al rendirles justo homenaje emocionado, el presidente Daniel Ortega Saavedra las (y lo) calificó de “Héroes de la Solidaridad”, al hablar de cómo perdieron sus vidas valiosas Maríanela Martínez, Doris Rodríguez, Lucrecia Mairena, Ana Luvy Urbina Obando, Alexander Pérez y Enrique Méndez, cuando regresaban de socorrer con ayuda alimentaria, primeros auxilios y aliento humanitario para seguir luchando, a 169 familias aisladas o centenares de pobladores campesinos de diversas comunidades rurales de Boaco.

Yo agrego que son Héroes Humanitarios, Héroes del voluntariado de la Cruz Roja Nicaragüense, héroes de quienes entregan sus propias vidas para salvar, para ayudar en salvamento, en socorrer, aliviar sufrimientos de centenares o miles de vidas nicaragüenses (niños, mujeres, ancianos y hombres en encrucijadas difíciles y mortales), como ha ocurrido en la larguísima historia de la Cruz Roja, desde su fundación en 1934, en Nicaragua.

Sí son héroes del humanismo, voluntariado, solidaridad, neutralidad, pues estos socorristas voluntarios y profesionales de la Cruz Roja Nicaragüense (y de la Cruz Roja Internacional y de la Media Luna Roja) están siempre dispuestos a “jugarse el pellejo y la vida” en labores de socorro a seres humanos en situaciones difíciles y mortales, sin pedir nada a cambio, sin pedir nada para ellos y ellas.

Al conocer esta noticia trágica y triste, casi inmediatamente después de ocurrida, recordé cómo la Guardia Nacional genocida somocista asesinó a balazos aquellos socorristas que precisamente socorrían a seres humanos heridos, en las cercanías de Ciudad Sandino, en 1979. Aquellos socorristas jugándose la vida, fueron a socorrer a los heridos, mientras los sicarios somocistas los atacaron con  ametralladoras desde el aire. En esas circunstancias, me consta, se jugaban la vida de ellos y ellas, sin pedir nada a cambio.

Estas afirmaciones las hago de manera categórica, pues  he visto personalmente desde que comencé a trabajar como periodista, hace 40 años, desde que me inicié como reportero en el Diario LA PRENSA y después en el Diario BARRICADA.

Humanismo y socorrismo en vivo

Comencé viéndolos cuando se volcaron varios vagones de pasajeros y de carga del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua en Malpaisillo, adonde llegaron socorristas de la Cruz Roja y personal de salvamento del Cuerpo de Bomberos de León, con el fin de socorrer a los heridos y trasladarlos a los hospitales de León.

Me tocó acudir en centenares de ocasiones a darle cobertura periodística a accidentes de tránsito, incendios de los “turcocircuitos” en la Managua de antes del Terremoto de 1972, inundaciones por lluvias, erupciones volcánicas del Cerro Negro sobre León, Toma de la Casa de “Chema Castillo” en diciembre de 1974, Toma del Palacio Nacional en agosto de 1978, fiestas de Santo Domingo de Guzmán cada agosto, maremotos como el de 1992, descarrilamientos del Ferrocarril, adonde llegaban los socorristas de la Cruz Roja y personal de los bomberos, y trabajaban juntos, por ejemplo, en cortar carrocerías para sacar a heridos que habían quedado entrampados entre chatarra, mientras yo hacía fotos de estos acontecimientos siempre difíciles y tristes, para publicarlos en el Diario LA PRENSA y en BARRICADA.

Después los vi trabajando, socorriendo a centenares o miles, cuando ocurrió el Terremoto del 23 de diciembre de 1972. Uno de los hombres con quien siempre tenía yo comunicación directa en la Cruz Roja era con Guillermo Balmaceda, quien es como un tesoro histórico de la Cruz Roja en Managua, y enfermo actualmente en el Hospital Militar.

Luego los vi accionando, siempre en dificultades económicas pero sin pedir nada a cambio para ellos y ellas, cuando estalló la Insurrección Sandinista de septiembre de 1978, tanto en Managua, como en León, Matagalpa, Masaya, Chinandega, Estelí y Masaya.

Por supuesto, en medio de balaceras, bombardeos y ametrallamiento genocida de la Guardia Nacional contra los pobladores, también los vi jugándose el pellejo y la vida cuando la Insurrección u Ofensiva Final contra la dictadura somocista en junio y julio de 1979, y la mejor prueba de que muchos de estos socorristas realmente se jugaban la vida por salvar seres humanos en dificultades, fue el hecho de que la guardia somocista asesinó a varios de ellos en las cercanías de Ciudad Sandino.

Rescates en el infierno del alud de Posoltega

Después de 1990 los vimos socorriendo seres humanos en dificultades, y especialmente anduvieron socorriendo gente, entregando ayudas, rescatando a hombres, mujeres, niños y ancianos que habían sido arrastrados por correntadas o habían quedado sepultados por el alud mortal del Volcán Casitas, en Posoltega, en los meses de octubre y noviembre de 1998.

He tenido el privilegio de andar en el pasado reciente con la Cruz Roja cuando los socorristas andaban socorriendo seres humanos y repartiendo ayuda humanitaria, consistente en ropa, comida, medicinas, etc., todo lo cual sus administrativos consiguen por gestiones dentro y fuera de Nicaragua.

Cuando se daba a conocer la noticia trágica de la muerte de estas servidoras (y servidores) públicos de la Cruz Roja, recordé hechos como los que he contado, y asimismo recordaba cómo Henry Dunant, fundador de la Cruz Roja Internacional en Suiza, se dio a la tarea de socorrer heridos de muerte durante la batalla de Solferino, en Italia (1859), sin vacilaciones, sin inclinarse a ningún bando, sólo pensando en salvar vidas humanas.

Después fue atacado por haberse puesto a salvar vidas de ambos bandos en guerra. Sin embargo, fue al primer ser humano a quien le dieron el primer Premio Nobel de la Paz en 1901.

Ana Luvy trabajó en el Diario BARRICADA

Ana Luvy Urbina Obando fue mi compañera de trabajo en el Diario BARRICADA, entre 1994 y 1995. Estaba allí cuando a mi me quemaron la casa en el Kilómetro Once Sur el 14 de abril de 1994, y ella fue una de las que realmente se encolerizó por la acción criminal, incendiaria y con intenciones de asesinato en mi contra, por parte de Frutos Chamorro Argüello, Henry Núñez Abarca y Juan Pablo Rivas Castro. Era, precisamente, una mujer muy solidaria, siempre dispuesta a entregar sus mejores esfuerzos por socorrer a los demás, a pesar de que ella enfrentaba dificultades económicas. Era muy esforzada, digna de ser imitada.

Yo personalmente soy admirador de los socorristas voluntarios y profesionales de la Cruz Roja, y también de los abnegadísimos bomberos voluntarios y profesionales, porque ambos viven dedicados a socorrer seres humanos en dificultades, y siempre los he visto personalmente exponer sus vidas en aras de salvar las del prójimo necesitado en situaciones cruciales, mortales, mientras ellos (y ellas) nunca piden nada para ellos.

Son también héroes vivientes todos estos hombres y mujeres que han dedicado sus vidas a socorrer y rescatar seres humanos de situaciones horribles, trágicas, espantosas, como las del Terremoto de 1972, cuando el Huracán Mitch en 1998, cuando pasaron los otros huracanes destructivos en 1988, en el 2007 y ahora esta emergencia que precisamente a puesto a prueba a los seres humanos que realmente se preocupan por las situaciones difíciles que pasan miles de hermanos nicaragüenses mientras enfrentan calamidades desastrosas como estas provocadas por las lluvias intensas, imparables de los últimos meses en Nicaragua, debidas al llamado “Fenómeno de La Niña”.

Villanos en la Asamblea Nacional

Mientras tanto, existen ciudadanos a nuestro alrededor, con poder de decisión, de hacer leyes y presupuestos, por ejemplo en la Asamblea Nacional, donde numerosos diputados “demócratas”, liberales, ALN, todos vinculados con el saqueo al Estado nicaragüense en el pasado, que han demostrado, precisamente en meses recientes y ahora mismo, que no les importan ni en los más mínimo los seres humanos nicaragüenses que sufren atrapados por corrientes como estos que fueron a salvar con apoyo solidario y humanitario las y los héroes de la Cruz Roja Nicaragüense.

Clemente Balmaceda, presidente actual de la Cruz Roja, y Guillermo Balmaceda, joya histórica valiosa de esa benemérita institución de salvamento o socorro humanitario y desinteresado, pueden estar seguros de que estas y estos héroes y mártires caídos en el Río Tecolostote, Boaco, jamás serán olvidados por quienes en Nicaragua tenemos profunda sensibilidad humana y vivimos pendientes de lo que les ocurre al resto de nicaragüenses cuando hay desastres o tragedias como la que padece actualmente nuestra amada Nicaragua, la Nicaragua de Rubén Darío, de Sandino, de Carlos Fonseca Amador, de Rigoberto López Pérez, de Ricardo Morales Avilés, de Carlos Núñez Téllez; la Nicaragua de Maríanela Martínez, jovencita de apenas 21 años; de Doris Alicia Rodríguez, de Lucrecia Mairena, de Ana Luvy Urbina Obando, de Alexander Pérez, de apenas 18 años;  y de José Enrique Méndez, bombero y cruzrojista.

Managua, 5 de octubre del 2010

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 8818126 y 22703077.

 

 

Managua, miercoles, 06 de octubre de 2010

Lic. Pablo Emilio Barreto Perez Colonia del Periodista.

Estimado Pablo Emilio:

Con el dolor profundo por la perdidas de nuestro personal: Marianela Martinez, Doris Rodriguez, Alexander Perez, Enrique Mendez, Lucrecia Mairena y de la amiga periodista Ana Luby Urbina, dolor que embarga a Cruz Roja Nicaraguense, al Pueblo de Nicaragua y la Federaci6n Internacional de Sociedades de Cruz Roja y Media Luna Roja, ellos son como 10 dijo el Senor Presidente de la republica de Nicaragua “Heroes de la Solidaridad”, porque estaban lIevando ayuda humanitaria a la familias damnificadas por las intensas lIuvias.

Estos heroes al igual que los que ofrendaron su vida en el servicio de la Instituci6n en servicios del “Plan Playa” y durante los anos de 1979, sen3n un ejemplo de amor y servicio al pr6jimo, te agradezco profunda mente el escrito de “Heroes del Humanismo, voluntariado y Solidaridad” que escribiste en honor a los seis “heroes del amor, del servicio al pr6jimo, del voluntariado, de la abnegacion y como dice la promesa de los socorristas de Cruz Roja Nicaraguense de Socorrer a los que sufren aun a riesgo de mi propia vida”.

Con especial aprecio, por este escrito el cual estare enviando a todas las Cruz Roja del mundo, te saluda.

Ing. Clemente Balmaceda Vivas

Presidente Consejo Nacional

 

 


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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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2 respuestas a Héroes del humanismo, voluntariado y solidaridad

  1. Aarón Poveda dijo:

    M egusta leer tus articulos, son muy buenos

  2. Marco Antonio dijo:

    Gracias Pablo Emilo por tus palabras para nuestros siempre recordados compañeros y compañeras, y es que nadie puede dudar que cuando eres parte de esta benemerita Institución estas expuesto a todo, hasta de entregar tu vida por los mas necesitados, la unica misión es mitigar el dolor, salvar vidas como lo hicieron esos Heroes de Tecolostote Boaco.
    Una vez mas Gracias!
    Tu amigo:
    Marco Antonio Cortez C.

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