¿Aluvión o simple derrumbe mató a tres seres humanos?

Managua ya tuvo su “campanada de alerta” en el Barrio Camilo Ortega

¿Aluvión o simple derrumbe mató a tres seres humanos?

*En 1876 ocurrió “un aluvión espantoso” que destruyó Managua y mató a centenares de capitalinos

*Aluviones acontecen porque árboles y matorrales fueron arrancados y por la flojedad del terreno

Lotificadores y negociantes inescrupulosos, como Roberto Cedeño Borgen, siguen destruyendo las arboledas y matorrales de la “Cuenca Sur de Managua”, mientras tanto

Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo E. Barreto Pérez

¿Fue un aluvión, simple derrumbe del terreno, avalancha, alud, o deslizamiento de tierra lo que provocó la destrucción de la vivienda y el aplastamiento mortal de Francisco Manuel Salazar, 27 años, de su esposa Floricelda Valerio, de 17 años; y de la hija de ambos, Jénifer Salazar Valerio, de apenas 18 meses, en el Barrio Camilo Ortega Saavedra, en rumbo a los “Lomos de El Crucero”?

Llámese Aluvión, derrumbe. avalancha, alud, o deslizamiento del terreno, la verdad indiscutible es que el suelo o terreno se movió, se desplazó, se partió, se derrumbó y aplastó la casita, la cual cayó encima de las humanidades de Francisco Manuel, de Floricelda y de Jénifer, debido a que allí, en ese sitio, y hacia los cuatro puntos cardinales de la Cuenca Sur de Managua, sobre y rumbo a los “Lomos de El Crucero”, se han arrancado la mayoría de los árboles y sus raíces, los matorrales y sus raíces y las hierbas y sus raíces.

Es el entramado de las raíces de los árboles y de los matorrales lo que mantiene al suelo inestable más o menos firme, para que no ocurran estos derrumbes terribles, mortales, como este registrado el viernes pasado en la noche, al Sur del Barrio Camino Ortega Saavedra, donde, precisamente, el terreno es cada vez más empinado, y por eso se le conoce como “Lomos de El Crucero”.

“El 4 de octubre de 1876 se desató un fuerte aguacero sobre la sierra y la ciudad, y un espantoso aluvión entró por el Sur-oeste, del lado del Camino de Ticomo, y buscó cauce por la Calle Honda, que después se llamó Calle del Aluvión y es hoy la 1ª. Calle Norte. La gran corriente arrastró árboles y peñascos voluminosos. De estos todavía hay algunos en calles no pavimentadas del Barrio San Antonio. Centenares de víctimas hubo entre ahogados y golpeados”, relata el historiador de Managua, Gratus Halftermeyer.

Añade Halftermeyer: “Las autoridades y vecinos prestaron su ayuda como pudieron, tirándoles cables a los que eran arrastrados por las corrientes. Muchas personas fueron rescatadas de la muerte por los oportunos auxilios de José Santos y Francisco Zelaya, dos valientes muchachos que estaban recién llegados de Europa”.

Según esta “Historia de Managua”, escrita por Halftermeyer a mediados del siglo pasado, casi toda la Ciudad de Managua fue destruida por ese “espantoso aluvión” de 1876. Indica que centenares de cadáveres de seres humanos capitalinos fueron rescatados de las aguas del Lago Xolotlán.

Describe que la mayoría de las calles y avenidas de Managua quedaron convertidas en hondonadas, y que en las aguas del Lago Xolotlán podían observarse por miles árboles, muebles, mesas, comedores, colchones, camas, etc.

Señala Halftermeyer, citando testimonios de ancianos y de publicaciones de periódicos de la época, que en esos primeros días del mes de octubre estaba lloviendo intensamente y sin parar sobre Managua, cuando ocurrió esta tragedia del Aluvión, el cual se produjo, precisamente, del lado de los “Lomos de El Crucero”.

Managua destruida tres veces

Managua, entonces, ha sido destruida tres veces: 1) por el Aluvión de 1876; 2) por el Terremoto del Martes Santos del 31 de marzo de 1931; y por el Terremoto del 23 de diciembre de 1972.

En el Concejo Municipal de enero del 2005 a enero del 2009, yo en mi condición del concejal por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, sostuve, en varias sesiones oficiales y públicas de ese Concejo capitalino, que Managua, la Capital de Nicaragua, sigue corriendo riesgos gravísimos de ser destruida una vez más porque urbanizadores negociantes, bandidos, violadores y burladores de leyes nacionales y municipales,  siguen derrumbando árboles hacia los “Los Lomos” y la cúspide de Las Sierras de Managua, para dar paso a construcciones de repartos y casas de lujo, en detrimento peligroso del Medio Ambiente y acelerando condiciones inestables (terrenos flojos e inestables, al borde del derrumbe) de los suelos, que podrían venírsele encima a los dos millones de managuas y matarlos como ya ocurrió con el Aluvión de 1876 y este derrumbe pequeño y muy local del Barrio Camilo Ortega Saavedra.

Sostuve en el seno de ese Concejo Municipal de Managua, y lo reitero ahora, pareciera que estamos preparando un suicidio colectivo para quienes vivimos en Managua, pues algunos ciudadanos (managuas y de fuera de Managua) siguen cometiendo la atrocidad de continuar derrumbando árboles en la Cuenca Sur de Managua y de paso construyendo más urbanizaciones y casas de lujos, instalando pavimentos y adoquinados, sin las obras ingenieras amortiguadoras correspondientes, y pareciera que de ningún modo les importa la vida de centenares de miles de ciudadanos, la inmensa mayoría pobres, que vivimos “cuesta abajo”, hacia donde, precisamente, se produjo el Aluvión de 1876.

Fallas geológicas y terrenos inestables

Dije en ese Concejo Municipal que las autoridades municipales de Managua y del gobierno central, además, siguen permitiendo que se levanten construcciones que no cumplen las normativas de seguridad, para que las casas soporten la posibilidad de un nuevo Terremoto, lo cual es posibilidad realísima de que puedan volver a ocurrir, pues el subsuelo de Managua está crucificado por más de 30 fallas geológicas activas, de las cuales, según los geólogos y sismólogos del INETER, las más peligrosas son las del Aeropuerto Sandino y la de Apoyeque, que se extiende entre la Península de Chiltepe y el borde Oeste de la Ciudad de Managua.

Dije en el seno del Concejo Municipal que mientras más se despale (árboles, matorrales y hierbas) hacia la cúspide de las Sierras de Managua, más flojo se vuelven estos terrenos inestables del Sur de la Capital y más raudas, más violentas, más incontrolables, van las correntadas pluviales hacia “abajo”, para el Norte, rumbo al Lago de Managua.

Sostuve, repito en numerosas ocasiones en el Concejo Municipal capitalino, que es vital detener, es de vida o muerte para la Ciudad Capital, detener esa destrucción de los árboles y suelos de la Cuenca Sur de Managua, especialmente, en los “Lomos de El Crucero”; es indispensable revertir esa situación peligrosa, que pone en riesgo la existencia futura de Managua.

El derrumbe mortal recién ocurrido en el Barrio Camilo Ortega Saavedra demuestra que tengo razón.

Uno de los últimos personajes que ha procedido a lotificar terrenos y venderlos en los “Lomos de El Crucero”, a la altura de Pochocuape, al Sur de San Judas, es el exalcalde liberal Roberto Cedeño Borgen, pero no sólo es él quien causa estos males peligrosos, pues hacia la cumbre de las Sierras de Managua numerosos personajes conocidos tienen ahora mansiones, cuyas construcciones y caminos provocan más inestabilidad en el terreno poroso e inestable.

Cuando ocurrió el Aluvión de 1876, habían decenas de millones de árboles al Sur de Managua, y por eso al Sur se le conocía como “Hacia la Montaña”. La cantidad de casas no superaban las cuatro mil viviendas, en la parte baja.

Ahora, al 2010, la Cuenca Sur está mayoritariamente “pelada” de cobertura vegetal. Las casas hoy son por centenares de miles, son más de 600 Barrios “históricos”, Barrios Progresivos, Repartos y Colonias, en los cuales habitamos casi dos millones de seres humanos.

El Aluvión o Avalancha ocurrida en el Volcán Casitas, frente a Posoltega, en 1998 (cuando el Huracán Mitch), responsable de la muerte de casi tres mil posolteganos, es el mejor ejemplo de lo que puede ocurrir si se desprendiera ahora una parte de la cumbre de las Sierras de Managua, cuya altura máxima es de 925 metros, en un sitio llamado “Las Nubes”.

El deslizamiento, avalancha, alud, derrumbe en la cúspide del Volcán Casita, se produjo porque la familia Callejas (terratenientes algodoneros) y funcionarios de instituciones del Estado, hicieron caminos hacia la cúspide del Volcán, donde edificaron casas y colocaron antenas, provocando más inestabilidad en terrenos flojos de esta mole geológica contigua al Volcán San Cristóbal, el más alto de Nicaragua.

Sobre fallas geológicas y en orilla de cauces

Insisto en que debemos trabajar intensamente para que la Cuenca Sur de Managua sea destinada para proteger la Ciudad de Managua, la seguridad de los casi dos millones de habitantes o seres humanos capitalinos, los cuales, para colmo, vivimos sobre fallas geológicas y numerosos cauces, que, precisamente, recogen  y permiten la conducción de corrientes violentas de aguas pluviales, provenientes de las cumbres de las Sierras de Managua.

La Cuenca Sur comienza en el Complejo Volcánico del Volcán Masaya y termina al Oeste del poblado de Mateare, en la orilla del Lago de Managua. En ese trayecto, Las Sierras tiene forma de arco, y de allí parten 35 cauces que afectan a los Municipios de Nindirí, Ticuantepe, Managua, Ciudad Sandino y Mateare.

El Aluvión de 1876 en Managua y el derrumbe mortal en el Volcán Casitas son lecciones históricas que tenemos a la vista; y lo recién ocurrido con el derrumbe en el Barrio Camilo Ortega Saavedra es una campanada de alerta para que las autoridades municipales y gubernamentales, y los ciudadanos capitalinos, tomemos las medidas correspondientes para que Managua no vuelva a ser destruida, y al revés, heredemos hogares seguros a nuestros hijos, nietos y bisnietos.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 8866187, 88418126 y 22703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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