¿Apartheid encubierto en Sudáfrica?

¿Apartheid sigue oprimiendo a negros de Sudáfrica?

*Privilegios de minoría blanca continúan, mientras mayoría negra sigue marginada.

*Blancos holandeses e ingleses, colonizadores genocidas, no han pagado por sus crímenes racistas y de verdugos por “crímenes de lesa humanidad”

*Hasta los niños mueren de SIDA,  solos y abandonados

*Para los blancos racistas, pareciera, les resultan intolerables los negros, mulatos, hindúes, asiáticos, trigueños, etc…., mientras tratan, todavía, de lanzar a los negros al túnel oscuro del olvido histórico.

*Mundial de Fútbol fue como un gran escaparate del mundo capitalista salvaje, globalizado, cuyo Dios supremo son el dinero, el comercio injusto y sin fronteras y el consumo de bienes a favor de la minoría opresora  y verduga del mundo entero

*Sí, un espejo mágico para seguir saqueando recursos naturales, y de paso Sudáfrica tiene una deuda pública que sobrepasa los 56 mil millones de dólares.

Pablo Emilio Barreto Pérez

*Pablo E. Barreto Pérez

“Sudáfrica después del Apartheid” era el título principal de la Revista National Geographic en el mes de junio de este año 2010.

Y al ocurrir el Mundial de Fútbol en Sudáfrica, en el mes de julio recién pasado, fue irremediable referirse a esa historia recientísima de “crímenes de lesa humanidad” del Apartheid, condenado por las Naciones Unidas y el Mundo entero, desde la década de 1960 hasta su desaparición formal en los primeros años de la década del 90, antes de comenzar el nuevo siglo.

Me impresionaron profundamente numerosos escritos periodísticos sobre los lujos, luces multicolores y publicidad gigantesca, desplegados en el Mundial de Fútbol, mientras al mismo tiempo en los alrededores de los deslumbrantes estadios de fútbol se debaten todavía en la miseria extrema numerosos millones de seres humanos negros, muchos de ellos, inclusive enfermos agonizantes por el SIDA.

Sudáfrica está ubicado en  un millón 219  mil kilómetros cuadrados, en el extremo Suroeste del Continente africano, donde termina el Océano Atlántico y comienza el Océano Índico (en realidad es una sola masa de agua marina) y enfrente y cerca están  Oceanía (Australia) e  Indonesia y hacia el Oeste, cruzando el Atlántico, está Brasil.

Tiene Sudáfrica un poco más de 44 millones de habitantes, el 75.2 por ciento son negros; apenas el 13.6 por ciento son blancos (holandeses e ingleses, colonizadores ambos) y otras razas apenas el 2.6 por ciento.

Sudáfrica fue conocida por las potencias coloniales europeas, usurpadoras genocidas de territorios ajenos, desde 1488 (cuatro años antes de la llegada de Cristóbal Colón y colonizadores españoles criminales a América), cuando el navegante portugués desembarcó y tomó posesión del Cabo de Buena Esperanza.

Esta punta terrestre Suroeste del Continente africano era ya paso obligado por los colonizadores, comerciantes y piratas de las potencias coloniales europeas, las cuales por ese rumbo se abrían paso con sus embarcaciones hacia la India, territorio asiático, ubicado en el lado Este del Océano Índico.

Una de esas potencias coloniales comerciales, desde entonces, era Holanda. Primera estuvo sometida a los romanos masacradores de pueblos, y luego, poco a poco, Holanda colonialista creó su llamada “Compañía de las Indias Orientales”, para cuyo funcionamiento comercial y de saqueo plenos, necesitaba este territorio sudafricano inicialmente ocupado por portugueses colonialistas, para que le sirviera en su ruta comercial hacia la India y en la colonización de todo el archipiélago inmenso de Indonesia.

El régimen colonial holandés envió oleadas de sus ciudadanos a ocupar y colonizar el territorio sudafricano. Inmediatamente entraron en choque con el pueblo originario de khoikhoi, establecido en estas tierras desde hacía más de mil años, y que siempre se mostró hostil a los navegantes extranjeros.

Para Holanda era estratégico que sus colonizadores cultivaran vegetales y criar animales, para abastecer de comida y materiales indispensables a sus tripulaciones de barcos, ocupadas en el sometimiento por la fuerza de los aborígenes de Indonesia.

Era estratégico y por tanto, los colonizadores holandeses fueron equipados con los mejores equipos militares o de guerra, y al mismo tiempo con equipos y técnicas desarrolladas para la agricultura.

De esa manera, aparecieron los llamados “Boers” (agricultores, en holandés), hombres y mujeres extremadamente agresivos, enemigos a muerte de de seres humanos negros, mulatos, trigueños, es decir, de todo lo que no fuese blanco europeo o anglosajones como ellos.

Este grupo minoritario de blancos, armados hasta los dientes, bien equipados y con enormidad de recursos financieros y técnicos, entraron en choque militar frontal contra los pobladores originarios khoikhoi, cuyas armas eran infinitamente inferiores a las de los invasores colonialistas, quienes ya contaban con armas de fuego También chocaron con sus patrones colonizadores, pues según algunos historiadores, estos holandeses extremadamente agresivos desde el comienzo prentedían convertir en esclavos a estos pobladores de Sudáfrica.

La resistencia de los khoikhoi fue muy larga y heroica. Esos historiadores aseguran que fueron siete guerras seguidas entre 1770 y 1840. Estos holandeses criminales no pudieron vencer totalmente a los kafirs (denominación despectiva y peyorativa dada por los holandeses a los africanos en general)p pero se hicieron fuertes en varias regiones del territorio, apoderándose de enormes extensiones de tierras fértiles, acrecentaron su comercio, fundaron y desarrollaron grandes poblados de sólo blancos, mientras al mismo tiempo el imperio holandés se debilitaba, lo que fue aprovechado por la otra potencia  colonial criminal inglesa, para apoderarse de  la Ciudad del Cabo (en 1806), en el extremo Sur o “punta” del territorio sudafricano, precisamente en “la vuelta”, “la esquina”, “el final del Océano Atlántico”, “el comienzo del Océano Índico”, “el inicio” para tomar rumbo a la India, que tanto seguían necesitando los piratas saqueadores y colonizadores como los británicos o “Reino Unido”.

Era 1806. El interés fundamental de los piratas ingleses colonizadores era mayoritariamente comercial, para fortalecer su comercio y saqueo de recursos naturales en rumbo al Oriente, a la India y Pakistán y a lo mejor enrumbarse hacia territorio chino por medio del Mar Rojo, además del saqueo colonialista y piratesco que tenían en contra de nosotros en América.

A estas alturas, los colonizadores blancos holandeses se hacían llamar afrikaaners, para diferenciarse del resto de europeos, especialmente de ingleses, con los cuales entraron en choque militar abierto.

Los ingleses ejecutaban el plan de aprovecharse de toda la estructura económica, agrícola, cultural, de ciudades, caminos, comunicaciones, etc., que habían creado los colonizadores blancos holandeses, para desarrollar una burguesía local que vendiese productos primarios e importase los bienes manufacturados, producidos por la ya florecientes industria capitalista y colonial inglesa.

Los ingleses tampoco vencieron totalmente a los Boers o africaaners, los cuales migraron por decenas de miles hacia otros territorios sudafricanos. Se hicieron influyentes y poco a poco se convirtieron en determinantes para ir formando alianzas de clases opresoras con los ingleses invasores y al mismo tiempo creando leyes cada vez más represivas, racistas, esclavistas y secesionistas, como se le ha llamado al Apartheid.

Esta historia es larguísima. Después la voy a contar mediante un escrito más extenso.

La resumo: En 1896, estos blancos unidos (holandeses e ingleses) lograron imponer la “barrera de color”, mediante la cual, por ejemplo, los mineros negros quedaban separados de los trabajadores blancos. Además, en ese mismo año, los negros fueron privados del voto y de la propiedad sobre la tierra.

En 1910, cuando Sudáfrica, Canadá y Australia, se independizan del imperio colonial inglés, los blancos emitieron cuatro leyes segregacionistas o racistas, que dieron inicio a la formalización “de crímenes de lesa humanidad del Apartheid”. La “Independencia” fue para que el dominio de los blancos (holandeses e ingleses) fuese total, con racismo y discriminación también total en contra de los negros sudafricanos.

En 1913, estos blancos malvados, racistas, al mejor estilo futuro de los nazifacistas alemanes, dividieron el país en: 7 por ciento para los negros, llamados bantustanes por los colonizadores (son casi el 80 por ciento de la población) y el 93 por ciento de las tierras, las mejores, las más productivas, destinadas a los blancos.

En 1923 ya se tomó la medida extrema de no dejar a los negros “ni acercarse a las zonas urbanas o ciudades de los blancos”. A partir de este momento, todos los pobladores negros tenían que pedir permiso para poder circular por caminos, carreteras y calles, prohibidos para ellos en su propio país por parte de los blancos racistas.

Los negros tuvieron que organizarse en Sindicatos, partidos políticos y otras organizaciones para luchar contra este sistema criminal, genocida, racista, inhumano, bestial, pero esas organizaciones también les fueron  prohibidas por los blancos.

Las Naciones Unidas y el mundo entero empezaron a condenar este sistema de “crímenes de lesa humanidad” a partir de la década del 60-70, hasta que cayó en los primeros años de la década del 90. Cayeron presos a perpetuidad una serie de luchadores del Congreso Nacional Africano, entre otros Nelson Mandela, quien salió de la cárcel 27 años después, gracias a la lucha heroica, sacrificada, del pueblo sudafricano y de las condenas por todo el Mundo.

Mandela llegó a ser presidente de Sudáfrica en 1994. El Apartheid fue abolido. Los blancos minoritarios ahora viven con miedo, pero conservan el poder económico y político, según se desprende de los reportajes periodísticos que he leído a raíz de celebrarse el Mundial de Fútbol, en Sudáfrica.

Los negros siguen siendo marginados.

Repito: esta historia es larguísima. En este espacio coloco este escrito, más un trabajo especializado sobre el Apartheid sudafricano y un reportaje de la periodista Loanny Picado, quien estuvo en Sudáfrica para el Mundial de Fútbol, y describe cómo los negros siguen viviendo en los “Sowetos” y de cómo fue testigo presencial del abandono de un niño negro, al que vio morir de SIDA en un hospital.

Los israelitas carniceros, masacradores de palestinos en el Medio Oriente, también están desarrollando su Apartheid contra Palestina. Este trabajito especializado también lo coloco en mi página Web, para que los leamos por el mundo, para que no permitamos que estos “crímenes de lesa humanidad” se sigan repitiendo.

Lo hago asimismo porque veo que los grupos extremistas, racistas, xenófobos, promotores del Ku Klux Klan, de nefacistas, de promotores de la “supremacía blanca”, del “Círculo Ario”, todos promotores de violencia extrema contra negros, asiáticos, chinos, árabes, latinoamericanos, hindúes, etc., siguen teniendo apoyo descarado de autoridades gubernamentales y de las oligarquías opresoras locales, por ejemplo en Estados Unidos, donde actualmente estos grupos desafían al gobierno federal norteamericanos con la aplicación de leyes racistas profundas, más el accionar de persecución de todos aquellos ciudadanos no blancos, lo cual vienen ocurriendo desde inicios del Siglo 20 en territorio gringo, donde han incendiado casas, comunidades y asesinado gente, especialmente en el lado Sur de Estados Unidos, donde reinaron los llamados “Esclavistas del Sur de Estados Unidos”.

El régimen de Israel, gobierno de genocidas, también está en este plan racista y de Apartheid, según ya se denuncia por el Mundo entero, y para cometer sus “crímenes de lesa humanidad”, anda apoyado por los gobiernos genocidas de Estados Unidos y del Reino Unido o  Británico.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, investigador histórico,  fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

¿Apartheid encubierto?

Reportajes especiales

Viviendo con Nicolás

La tragedia de un niño sudafricano sirve a la periodista deportiva Loanny Picado para retratar una realidad de Soweto que no se vio por los televisores ni participó en ceremonia alguna en los estadios, mientras esa ciudad de Sudáfrica vibraba con el Mundial del Futbol

Football for Hope fue una de las actividades de la FIFA que realizó en Sudáfrica para los niños, pero una vez terminado, Alexandria, una de las comunidades más pobres de Johannesburgo, volvió a ser el lugar olvidado.

Por Loanny Picado.- Sobre la calle de Soweto, Sudáfrica, se levanta un edificio viejo, acabado por el polvo y la pobreza extrema.

Unas cien familias viven en él, en su mayoría gente sumergida en el desempleo, viviendo de la caridad o de pequeños trabajos temporales, sobre todo ahora que el país es anfitrión del Mundial de Futbol.

El viento frío de los casi tres grados golpea el cuerpo de los habitantes que no tienen calefacción en sus casas, pero un grupo de niños se acalora al compás de ese balón que rueda sobre la árida calle.

Se escuchan las risas y guían el camino hacia ellos. Uno de esos niños es Nicolás.

A sus siete años de edad no conoce más allá de esa calle vieja de uno de los barrios de Soweto. Sólo ha visto el estadio Soccer City por la vieja televisión de su amigo Prett.

Un panorama general de uno de los barrios de Soweto, una de las ciudades anfitrionas de la Copa del Mundo en Sudáfrica.

“Yo miré el gol de Tshabalala, fue grandioso”, se dibuja una gran sonrisa en su rostro, mientras enseña cómo fue la celebración del jugador en el estadio.

Para Nicolás, quien no tiene oportunidades de ir al estadio, ni asistir a los partidos, esas calles del barrio se convierten en el mismo Ellis Park o el Soccer City. Y las personas que los miran son los aficionados que los animan sin cesar al sonar de las vuvuzelas.

Nicolás tiene un brillo distinto en sus ojos, es ese brillo de vida, de estar contento de ver a un visitante, alguien distinto a todo lo que le rodea.

Unos zapatos rotos en las puntas. Y pantalones cortos sucios son lo único que tiene en la vida.

“¿Dónde vives?”, pregunto y Nicolás señala ese edificio viejo. Subo con él y en el paso se escuchan gritos, llantos de niños y por otro lado se escucha en tono alto la música alta de Bob Marley.

—Aquí es donde vivo —señala.

Unos cuatro metros cuadrados, es todo el espacio. Un mueble oscuro es todo lo que hay y en el lavandero sólo están dos platos rotos. No hay comida. No hay calefacción. Sólo entra aire helado que abraza de manera dolorosa.

Nicolás vive solo desde hace dos años. Sus padres lo abandonaron, dejándolo en el olvido sólo con un trozo de pan en el costado del mueble, ese mismo trozo de pan aún se encontraba en el mismo lugar.

—Lo guardo allí y nunca me lo comí, a veces sueño que ellos regresaran —dice con tristeza, aunque en el fondo sabe que sus padres no volverán.

Los niños de Hillbrow son atrapados por la magia del futbol, un escape a la triste realidad que los rodea en su vida cotidiana.

Me siento con él en ese mueble viejo y lo animo. Fuimos al mercado con la señora Margaret, una de las vecinas que vive en el edifico y compramos comida, ropa, y objetos de limpieza. Nicolás estaba contento y volvía a sonreír.

Margaret cuenta que Nicolás es muy inteligente, siempre le gustaba aprender, y tomaba los libros viejos de la basura para leer un poco. Sólo asistió a la escuela por dos años y luego sus padres lo sacaron.

“Es muy triste, pero es así, Nicolás es muy inteligente, pero es una pena que esté solo”, expresa.

El sol parece que nunca sale en esta comunidad de Soweto. Nicolás dice que el verano en Sudáfrica es en septiembre y octubre y que el calor es intenso.

Es tiempo de ir al colegio, donde Nicolás dejó de asistir hace dos años, no cuenta con los tutores ni el dinero para poder estudiar.

“Pasámela, pasámela”, grita uno de los niños que juega en el campo del colegio.

Uno de ellos golpea muy fuerte el balón y llega a mis pies.

“Hola, puede pasarnos el balón”, piden en coro.

Tomo el esférico con los pies y lo conduzco hacia ellos. Era tiempo de jugar.

—Oye, usted juega bien —dice Nicolás.

No existe mejor satisfacción en el corazón, en la mente y en el alma que ver a Nicolás correr con tanta alegría y ver en su mirada felicidad.

El “Profe” Peter, quien enseña educación física, explica que hay más de 300 niños que estudian en el colegio público de Soweto, pero que no da abasto para albergar más, las limitaciones son grandes, pero espera que el Gobierno pueda aportar más este año.

“Hacen falta muchas cosas para los niños, necesitan alimentarse bien ante todo, algunos de ellos sólo comen una vez al día y cuando les toca hacer ejercicio se ponen débiles, es necesario mucha ayuda”, expresa entre el enojo y la impotencia.

Se necesita mucho en el colegio, asientos nuevos, más libros y levantar más aulas para que otros niños puedan estudiar como Nicolás.

“Puede regalarme este libro”, pregunta el pequeño sudafricano

Nicolás tenía en sus manos un cuento llamado El Viajero .

“Quiero conocer otros lugares, algún día seré un jugador famoso y conoceré el mundo”, dice con mucho deseo, mientras los otros niños se ríen.

Nicolás vivía en esta calle en Soweto, áridas y empobrecidas por la delincuencia, el hambre y el desempleo.

Tras los cuartos de final de la Copa del Mundo, en que Argentina fue eliminada por Alemania y España aniquiló a Paraguay, Holanda sacó a Brasil y Uruguay eliminó a Ghana, era tiempo de volver a Soweto por Nicolás. No había juego por dos días.

Margaret me espera con rostro de aflicción en aquel viejo edificio y dice que Nicolás está mal.

No tenía mucho dinero conmigo, pero sí algo muy importante, el seguro de viajero.

Trasladamos a Nicolás al hospital de Parktown, a la zona central de Johanneburgo. Nicolás estaba con fiebre muy alta, pero sus ojos los mantenía abiertos mirando hacia arriba, como si observara a otra persona.

Mi acreditación de periodista fue de gran ayuda y atendieron a Nicolás de inmediato. Fueron horas de espera en aquella sala de hospital, el doctor no salía.

Dos horas más tarde en esa noche de jueves, el doctor conversó conmigo y dijo que Nicolás estaba agonizando y si sabía sobre la enfermedad de él.

—¿Qué tiene? —fue mi pregunta.

Nunca esperaba escuchar que ese niño lleno de vida en su rostro tenía VIH, quizás la razón por la que sus padres lo abandonaron. Nicolás dijo adiós aquella madrugada del viernes, su sueño de ser una estrella del futbol no pudo cumplirse, dejando un gran vacío.

Mientras las barras de los equipos del Mundial festejaban y Joseph Blatter, presidente de la FIFA, anunciaba que la Copa en Sudáfrica era un éxito. En esa sala del hospital de Parktown acabó la vida de Nicolás, uno de los miles de niños de este país africano que no pudo sobrevivir a una cruel realidad que ocurría fuera de los estadios llenos de color y festejo.

Ahora que la Copa del Mundo se acabó, Sudáfrica quedó tan solitaria como aquella helada habitación de unos cuantos metros donde vivía Nicolás.

¿Discriminación racial sigue funcionando en Sudáfrica?

¿Apartheid encubierto?

*Igual que en América, los colonizadores ingleses (blancos, anglosajones) robaron cantidades fabulosas de diamantes y metales, propiedad de las comunidades negras originarias de Sudáfrica

*¿Intentan implantar Apartheid contra latinoamericanos en Arizona?

*Este artículo analítico e histórico lo he tomado de INTERNET. Al final están las fuentes filmográficas. Lo hago para que se lea en mi página Web y para que no se nos olviden en estos “crímenes de lesa humanidad”.

El apartheid es el resultado de lo que fue, en el siglo XX,  desde 1911, un fenómeno de segregación racial en Sudáfrica, implantado por colonizadores ingleses, como símbolo de una sucesión de discriminación política, económica, social y racial. Fue llamado así porque significa “separación” en Afrikaanses, una lengua germánica, criolla del neerlandés, hablada principalmente en Sudáfrica y Namibia.

Este sistema consistía básicamente en la división de los diferentes grupos raciales para promover el “desarrollo”. Todo este movimiento estaba dirigido por la raza blanca (holandeses e ingleses), que instauró todo tipo de leyes que cubrían, en general, aspectos sociales. Se hacía una clasificación racial de acuerdo a la apariencia, a la aceptación social o a la ascendencia. Este nuevo sistema produjo revoluciones y resistencias  sistemáticas y organizadas por parte de los ciudadanos negros del país, los cuales representan casi el 9 por ciento de los habitantes originarios.

El Sistema

El apartheid fue una serie de actos de racismo practicado en Sudáfrica durante muchos años, pero no fue sino hasta 1948 que tomó forma jurídica al ser respaldado por leyes promulgadas a tal efecto. En las elecciones de 1947, el radical Partido Nacionalista (extremist4a de derecha) ganó las elecciones en una coalición con el Partido Afrikáans, dirigido por el pastor protestante Daniel François Malan. Por una perversión de la ley electoral, que le dio mayoría a pesar de obtener menos votos que su rival, el Partido Unido; igualmente ocurrió en 1953.

Poco después de ganar esa colación, se segregó a cada individuo de acuerdo a su raza. Una ley promulgada en 1950 reservaba ciertos distritos en las ciudades donde sólo podían los blancos ser propietarios de tierras, casas y comercios, forzando a los no blancos a emigrar a otros lugares. Las leyes establecieron zonas segregadas (impedir el ingreso de los negros) tales como playas, autobuses, hospitales, escuelas y hasta bancos en los parques públicos. Los negros debían, por otra parte, portar documentos de identidad en todo momento y les estaba prohibido quedarse en algunas ciudades o incluso entrar en ellas sin el debido permiso.

Regulación

Artículo principal: Legislación del apartheid

Johannes Gerhardus Strijdom, que sucedió a Malan como primer ministro, instauró las leyes siguientes:

Cartel que dice: “Para el uso de personas blancas”.

  • Los negros no podían ocupar posiciones en el gobierno y no podían votar excepto en algunas aisladas elecciones para instituciones segregadas.
  • Los negros no podían habilitar negocios o ejercer prácticas profesionales en las áreas asignadas específicamente para los blancos.
  • El transporte público era totalmente segregado, sólo para los blancos.
  • A los negros no les estaba permitido entrar en zonas asignadas para población blanca, a menos que tuvieran un pase. Los blancos también tenían que portar un pase para entrar en las zonas asignadas a los negros.
  • Edificios públicos tales como juzgados u oficinas de correos, disponían de accesos diferentes para blancos y negros.
  • Las áreas asignadas a los negros raramente tenían electricidad y agua. Los hospitales también eran segregados: los hospitales para los blancos tenían la calidad de cualquier nación desarrollada, mientras que los asignados a los negros estaban pobremente equipados, faltos de personal capacitado y eran muy pocos en relación a la población negra que servían.
  • En 1970 la educación de un niño negro costaba el 10% de la correspondiente a un blanco. Es decir, el 90 por ciento de recursos financieros destinados a los blancos (de origen holandés e inglés) La educación superior era prohibitiva para los negros.
  • El ingreso mínimo para el pago de impuestos era de 360 rand para los negros y mucho más alto para los blancos, unos 750 rand.

Los estados negros y similitudes

Los defensores del apartheid (racistas y extremistas de derecha) decían que la discriminación contra los negros estaba basada legalmente en que éstos no eran ciudadanos de Sudáfrica, sino ciudadanos de otros estados independientes (llamados bantustanes), creados con el fin de alojar a gente negra, como en “reservas”, como hicieron los anglosajones neocolonialistas en Estados Unidos.

En efecto, se crearon diez estados autónomos para alojar a los negros que constituían el 80% de la población. A esta población se le eliminó la ciudadanía sudafricana y se les consideraba como transeúntes o población temporal provista de pasaportes en lugar de pases. Durante las décadas de 1960 hasta 1980, el gobierno forzó a la población negra a reubicarse en dichos estados que habían sido designados para ellos. Un total de 3 millones y medio de habitantes se vieron obligados a desplazarse hacia estas zonas.

El caso más publicitado fue el de Johannesburgo, donde 60.000 habitantes negros fueron reubicados en una zona llamada Soweto. Otro caso fue el de Sophiatown, un lugar “multirracial” donde a los negros les permitían poseer tierras. Sin embargo, la expansión de la población y de la zona industrial en Johannesburgo convertía esta zona en un lugar estratégico para dicha expansión. En febrero de 1955, los cincuenta mil habitantes negros en la zona fueron evacuados a la fuerza, localizándolos en una zona denominada Meadowlands, actualmente anexa a Soweto. Sophiatown fue totalmente destruida por topadoras y se construyó una nueva urbanización llamada Triomf para la población blanca.

Blancos, negros, indios y mestizos

La población estaba clasificada en cuatro grupos. Los de color (en afrikáans “kleurling”) lo componían gente mestiza proveniente de la mezcla de bantúes y khoisan con personas de ascendencia europea. La determinación de quién era catalogado como mestizo a veces era un tanto difícil, llegando al extremo de examinar las encías de las personas para distinguirlos entre negros y mestizos.

Los mestizos también fueron objeto de discriminación y obligados a reubicarse en zonas asignadas a ellos, a veces abandonando casas y tierras que les pertenecían por muchas generaciones.

Si bien los de color recibían mejor trato que los negros, jugaron un papel preponderante en la lucha contra el apartheid. Su derecho al voto les era negado en la misma forma que a los negros. En 1983 una reforma a la Constitución permitió a los de color e indios (estos últimos originarios de la India y Pakistán) participar en unas elecciones separadas para formar un parlamento de color subordinado al parlamento de los blancos. La teoría del apartheid era que los de color eran ciudadanos de Sudáfrica con limitados derechos, mientras que los negros eran ciudadanos de cualquiera de los diez estados autónomos creados para ellos.

Ocasionalmente, se daban casos en los que hermanos descendientes de padres de diferentes razas, eran separados por la variación del color de su piel.

Resistencia de negros y mestizos

Blancos colonizadores continúan matanzas

La intensificación de la discriminación movió al Congreso Nacional Africano (ANC) formado por sudafricanos “negros” a desarrollar un plan de resistencia, lo cual incluía desobediencia pública y marchas de protesta. En 1955 en un congreso llevado a cabo en Kliptown, cerca de Johannesburgo, un número de organizaciones incluyendo el ANC y el Congreso Indio formaron una coalición adoptando una Proclama de Libertad, la cual contemplaba la creación de un Estado donde se eliminara totalmente la discriminación racial.

En 1959 y 1960 un grupo del ANC decidió salirse de las filas del partido para formar otro más radical al que denominaron Partido del Congreso Africano (ACP). El principal objetivo del nuevo partido era organizar una protesta a nivel nacional en repudio a las leyes discriminatorias.

El 21 de marzo de 1960 un grupo se congregó en Sharpeville, un pueblo cerca de Vereening para protestar contra la exigencia de que los negros portaran pases. Si bien no se sabe con exactitud el número de manifestantes, lo cierto es que la policía abrió fuego contra la multitud matando a 69 personas e hiriendo a 186.

Todas las víctimas eran negros y la mayoría habían sido disparados por la espalda. Seguidamente el ANC y el ACP fueron ilegalizados.

Este evento tuvo un gran significado, ya que la protesta pacífica se tornó en protesta con violencia, si bien, militarmente los proscritos partidos políticos no eran una gran amenaza para el gobierno por carecer de una estructura armada, como sucedía en Mozambique o Angola contra el gobierno colonial portugués.

Meten preso y condenan con prisión perpetua también a Nelson Mandela

Las protestas siguieron hasta tal punto que en 1963 el primer ministro Hendrik Frensch Verwoerd declaró un estado de emergencia, desatando una ola de detenciones de personas, sin orden judicial.

Más de 18.000 manifestantes fueron arrestados, incluyendo la mayoría de los dirigentes del ANC y del ACP. Las protestas tomaron en adelante la forma de sabotaje a través de la sección armada de dichos partidos. En julio de 1963 varios dirigentes políticos fueron arrestados, entre ellos Nelson Mandela. En el juicio de Rivonia en junio de 1964, Mandela y otros siete disidentes políticos fueron condenados por traición y sentenciados a cadena perpetua.

La declaración de Mandela en dicho juicio se hizo memorable: “He luchado contra la dominación de los blancos y contra la dominación de los negros. He deseado una democracia ideal y una sociedad libre en que todas las personas vivan en armonía y con iguales oportunidades. Es un ideal con el cual quiero vivir y lograr. Pero si fuese necesario, también sería un ideal por el cual estoy dispuesto a morir”.

El juicio fue condenado por  las Naciones Unidas (ONU) y fue un elemento muy importante para implantar sanciones contra el régimen racista de Sudáfrica. Con los partidos de los negros proscritos y sus dirigentes en prisión, Sudáfrica entró en la etapa más turbia con la comunidad internacional de su historia. La aplicación del apartheid se intensificó. El primer ministro Verwoerd fue asesinado, pero sus sucesores B.J. Vorster y P.W. Botha mantuvieron sus políticas.

El Movimiento de Conciencia Negro y los disturbios de Soweto

Durante la década de 1970 la resistencia al apartheid se intensificó. Al principio fue a través de huelgas y más adelante a través de los estudiantes dirigidos por Steve Biko. Biko, un estudiante de medicina, fue la fuerza principal detrás del Movimiento de Conciencia Negro que abogaba por la liberación de los negros, el orgullo de la raza y la oposición no violenta.

En 1974 el gobierno emitió una ley que obligaba el uso del idioma afrikáans en todas las escuelas, incluyendo las de los negros. Esta medida fue muy impopular, pues se consideraba como el idioma de la opresión blanca. El 30 de abril de 1976 las escuelas de Soweto se declararon en rebeldía.

El 16 de junio de 1976 los estudiantes organizaron una marcha que terminó en violencia, donde 566 niños murieron a consecuencia de los disparos de la Policía, los cuales habían respondido con balas a las piedras que lanzaban los manifestantes. Este incidente inició una ola de violencia que se extendió por toda Sudáfrica.

En septiembre de 1977 Steve Biko fue arrestado. Las torturas a las que fue sometido fueron tan brutales que falleció tres días después de su arresto. Un juez dictaminó que no había culpables, si bien la Sociedad Médica de Sudáfrica afirmó que murió a causa de los vejámenes recibidos y la falta de atención médica.

Después de estos incidentes Sudáfrica, cambió radicalmente. Una nueva generación de jóvenes negros estaban dispuestos a luchar con el lema “liberación antes que educación”.

Resistencia de blancos progresistas, antiapartheid

Si bien la mayoría de los blancos en Sudáfrica estaban de acuerdo con el apartheid, había una importante minoría opuesta a esto. En 1980 el Partido Progresista (contrario al apartheid) liderado por Helen Suzman, obtuvo el 20% de la votación.

Aislamiento internacional y referéndum contra opresores colonialistas

En 1960 después de la Masacre de Sharpeville, Verwoerd llevó a cabo un referéndum pidiendo al pueblo blanco que se pronunciara a favor o en contra de la unión con la Gran Bretaña. El 52% votaron en contra. Sudáfrica se independizó de Gran Bretaña, pero permaneció en la Commonwealth. Su permanencia en esta organización se hizo cada vez más difícil, pues los estados africanos y asiáticos intensificaron su presión para expulsar a Sudáfrica, que finalmente se retiró de la Commonwealth el 31 de mayo de 1961, fecha en que se proclamó como una república independiente.

Al año siguiente dio comienzo la Guerra de la frontera de Sudáfrica, entre la policía primero y después las Fuerzas de Defensa de Sudáfrica, contra la SWAPO, la guerrilla independentista de Namibia. La SWAPO actuaba desde Zambia y, a partir de 1975, desde Angola. El Ejército sudafricano era el más poderoso del área y podía imponerse a cualquier país del continente por lo que decidió invadir en reiteradas ocasiones las dos naciones que daban apoyo a la SWAPO. Sin embargo, el masivo apoyo enviado por la URSS, Cuba (y en menor medida Etiopía), frenaron el avance sudafricano y comenzó una de las guerras más largas del continente negro, muy unida a la Guerra civil de Angola.

Al mismo tiempo financió al grupo insurgente RENAMO para tratar de derrocar al régimen socialista de Mozambique.

La Guerra Fría y el anticomunismo demostrado por Pretoria la convertían en un buen aliado para detener la Teoría del Dominó. Los gobiernos occidentales, especialmente Estados Unidos, lo apoyaron en su guerra contra el comunismo en el sur de África. De esta forma las protestas no fueron significativas cuando el régimen comenzó su programa nuclear en 1977 (muy opuestas a cuando Libia o Irak lo intentaron), ni tampoco cuando detonó su primera bomba atómica en 1979.[1]

La política de apartheid provocó el aislamiento de Sudáfrica en el plano internacional que fue incrementándose con el tiempo, el cual afectó severamente la economía y la estabilidad del país. La guerra en Namibia no parecía terminar, ni ganarse. El gobierno derechista de Sudáfrica invirtió colosales recursos financieros y militares en ella y llegó a librar la mayor batalla de la historia del África Subsahariana.

Muchas naciones prohibieron a sus compañías hacer negocios con Sudáfrica y hasta a los equipos deportivos del país les era prohibido participar en campeonatos internacionales. En razón de su fuerte aislamiento, Sudáfrica se vio obligada a buscar alianzas con países en situación de aislamiento, así fue como en la década de 1970 y 1980 sus nuevos aliados fueron Brasil, Chile e Israel, que debido a sus políticas internas (los dos primeros países estaban gobernados por dictaduras militares) y externas en el caso de Israel eran rechazados en el concierto internacional, se llegó a hablar del triángulo malvado (por la ubicación geográfica) Santiago-Brasilia-Jerusalén-Pretoria.

En 1993, Sudáfrica era el único país del África negra gobernado por una minoría blanca y profundamente racistas. Pero desde muchos sectores las reformas se veían necesarias, aunque acarrearan la pérdida de privilegios. Así la aerolínea de bandera sudafricana produjo la campaña mostrando aeropuertos y terminales vacíos con el eslogan:

Sin reformas, Sudáfrica no irá a ninguna parte.[2]

Abolición del apartheid

La abolición del apartheid fue producto de los cambios políticos que ocurrieron en Sudáfrica a finales de la década de 1980 y principio de la década de 1990. La política del apartheid creaba cada vez más controversias y oposición de la comunidad internacional. Se habían impuesto sanciones económicas; algunas incluso requerían la desinversión total en Sudáfrica. La moneda sudafricana, el rand, llegó a un nivel tan bajo que el gobierno se vio obligado a declarar un estado de emergencia económica en 1985, que se mantuvo durante cinco años.

En febrero de 1989, el presidente Botha sufrió un ataque de apoplejía y fue reemplazado por Frederik de Klerk. En su primer discurso como presidente, en febrero de 1990, De Klerk anunció que empezaría un proceso de eliminación de leyes discriminatorias, y que levantaría la prohibición contra los partidos políticos proscritos (incluyendo el principal y más relevante partido de oposición negro, el Congreso Nacional Africano (ANC, del inglés ‘’African National Congress’’), que había sido declarado ilegal 30 años antes.

Entre 1990 y 1991 fue desmantelado el sistema legal sobre el que se basaba el apartheid.

En marzo de 1992, en la última ocasión en que sólo los blancos votaron, un referéndum le concedió facultades al gobierno para avanzar en negociaciones para una nueva Constitución Política, con el ANC y otros grupos políticos. Las mismas se prolongaron durante largos meses, pero finalmente las partes llegaron a un acuerdo sobre un borrador de Constitución y a una fecha tentativa para las nuevas elecciones: éstas se producirían entre el 27 y el 29 de abril de 1994.

Otras acepciones del término

Por extensión se denomina “apartheid” a cualquier tipo de diferenciación social dentro del contexto de una Nación, mediante la cual un sector de la población tiene plenos derechos y otro sector se relega a un status de marginalidad, como ocurrió en Sudáfrica.

Mientras la mayoría de los ciudadanos del país tienen restringidas sus libertades y derechos, una minoría privilegiada y los extranjeros pueden acceder sin límites a las opciones comúnmente generales en cualquier Estado de Derecho.

El concepto de apartheid se manifiesta en este caso en la prohibición al individuo común del derecho a disfrutar de centros turísticos y de salud exclusivos para extranjeros y personas vinculadas a la alta dirigencia de la Nación, salida y entrada libre del territorio nacional, posesión de medios de comunicación como la telefonía móvil, acceso a Internet y libertad de expresión del pensamiento, así como restricciones para el acceso a empleos -teniendo la capacidad física e intelectual exigida para los mismos, se antepone la obligatoriedad de pertenecer a instituciones político-ideológicas.

Filmografía

Algunas películas que muestran la vida cotidiana de Sudáfrica o su historia pueden ser:

Servidor y amigo: Pablo Emilio Barreto Pérez

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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