Medio Ambiente: tenemos conciencia de la destrucción del Medio Ambiente en que vivimos?

Pablo Emilio Barreto Pérez

¿Tenemos conciencia de la destrucción de bosques, suelos,  ríos, lagos, lagunas, acuíferos subterráneos y de la fauna en general?

¿Destruimos el Medio Ambiente en que vivimos?

¿Para qué sirve el Día Mundial del Medio Ambiente?

*¿Los seres humanos aceleramos la Destrucción de la Madre Tierra?

*¿Cuántas hectáreas de bosques nos quedan en los cuatro Continentes: América, África, Asia, Europa y en Australia?

*Pablo E. Barreto Pérez

El cinco de junio de todos los años es Día Mundial del Medio Ambiente, establecido oficialmente por las Naciones Unidas (ONU), en 1973, con el fin de que tengamos “conciencia” de la importancia vital del Medio Ambiente para la vida de los seres humanos, de los animales acuáticos, terrestres y de las aves y de la flora en general, precisamente relacionada con los bosques (árboles, matorrales y hierbas), más las aguas marinas (océanos Pacífico, Atlántico e Índico, con todos sus mares, golfos, bahías…), desiertos, valles, sabanas, montañas, cordilleras, volcanes, lagos, lagunas y ríos.

Ese mismo año 1973 fue también creado el Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente (PNUMA), precisamente para que desde este foro mundial de la ONU se promueva, se desarrolle, se autosostenga en la Madre Tierra, un Medio Ambiente Sano para todos los seres vivos en la Naturaleza, pero pareciera que los depredadores capitalistas salvajes (empresas trasnacionales y sus gobiernos neocoloniales altamente industrializados) más bien se burlan de estos lineamientos oficiales de la ONU, porque desde entonces ha sido colosal la destrucción masiva de bosques, suelos, aguas superficiales, 600 lagos han desaparecido, decenas de miles de ríos caudalosos y pequeños también han desparecidos, y decenas de miles de especies de animales silvestres y domésticos igualmente están en peligro de extinción o ya desaparecieron completamente.

¿Qué cantidad de bosques se pierden cada año?

Inclusive, en los últimos años de la década del 2000 al 2010 se ha admitido formalmente que los bosques desaparecen al ritmo equivalente a 325 mil canchas de fútbol cada año, o una cantidad mayor, debido al afán voraz de tumbar o arrancar árboles, matorrales y hierbas, para utilizar la madera con fines de negocios, dar paso a construcciones de edificios y repartos lujosos, y también los seres humanos pobres se abren paso para crear Asentamientos Humanos Espontáneos, o cultivar un poco de tierra para comer y sobrevivir a las calamidades que imponen los gobiernos de países industrializados a los pobres del llamado Tercer Mundo en América Latina, Asia y África.

Distintos gobiernos neoliberales han admitido, por ejemplo, que en Nicaragua, país de apenas 130 mil kilómetros cuadrados, desaparecen 150,000 hectáreas de bosques cada año, lo cual nos da una idea de cómo avanza el deterioro acelerado del Medio Ambiente, a lo cual se suma el crecimiento de la temperatura con Cambio Climático Global.

Por este fenómeno del Calentamiento Climático Global, por los gases de efecto invernadero, el Círculo Polar Ártico ya retrocedió 300 kilómetros hacia el Norte Terráqueo, según han publicado científicos y exploradores por medio de programas televisivos especiales en DISCOVERY, Canal de Historia Y Nattional Geografhic.

Se ha informado también que la masa montañosa del Amazonas (pulmón de oxígeno enorme para el Mundo entero), en América del Sur, va en franco retroceso, porque inclusive se han metido allí numerosas compañías trasnacionales norteamericanas a robarse la madera y otros recursos naturales, mientras con su paso arrasador van eliminando esa masa de bosques, animales silvestres y una enorme cantidad de ríos, los cuales forman una especie de red interminable de afluentes del Río Amazonas, el más caudaloso de la Madre Tierra.

Al mismo tiempo la contaminación avanza con veloces pasos destructivos. Ahí está el último ejemplo con el derrame de petróleo norteamericano en el Golfo de México, lo cual está provocando, es lo más seguro, mortandad considerable de animales acuáticos marinos, más la alteración del Medio Ambiente en decenas de miles de kilómetros cuadrados. Y todo se debe a la voracidad, codicia imparable de unos pocos capitalistas salvajes.

Tierras y aguas destruidas por negociantes

En un artículo sobre la “crisis del agua potable en el Mundo”, ubicado en Internet, por medio de mi página Web: http://www.pabloemiliobarreto.tk, en WordPress.com, relato que yo personalmente pude ver cómo los terratenientes algodoneros derrumbaron varios millones de manzanas de bosques (árboles frutales, maderables y para leña también) en los suelos de León, Chinandega, Managua, Masaya, Granada y Rivas, en la década del 50-60, para sembrar algodón, porque así se lo impuso el gobierno de Estados Unidos al régimen de la dictadura somocista genocida de Nicaragua.

De ese modo, las tierras se volvieron desérticas, calientes, se levantaban “tolvaneras” o nubes de polvo, desaparecieron centenares de ríos y “ojos de agua”, se contaminaron los suelos con venenos o plaguicidas, también se envenenaron las aguas subterráneas y las tierras, antes muy fértiles, finalmente quedaron sin su capa vegetal fértil para otros cultivos. Murieron de forma masiva animales silvestres por los venenos o plaguicidas.

Como consecuencia, escasearon los alimentos para los seres humanos, para los animales en general y por la falta de árboles, matorrales y hierbas, las correntadas pluviales de las épocas lluviosas se tornaron violentísimas hacia el Golfo de Fonseca y para el lado Sur en nuestras costas del Océano Pacífico.

Estos terratenientes somocistas, un puñado de oligarcas comerciantes, industriales y banqueros, se enriquecieron fabulosamente y se fueron con su dinero a Estados Unidos y Europa, y a nosotros nos dejaron las calamidades de un Medio Ambiente totalmente contaminado y semidestruido.

En Chinandega hubo bananeras de empresas norteamericanas, las cuales contaminaron suelos y aguas con plaguicidas, cuyas consecuencias todavía ocasionan centenares de muertos entre quienes fueron sus trabajadores agrícolas, y para colmo, los estudios de especialistas en aguas, sostienen que las aguas subterráneas también están contaminadas, y lo peor es que esas aguas de pozos siguen siendo extraídas para el consumo humano y de animales domésticos en zonas rurales de León y Chinandega, en Nicaragua.

El algodón dejó de sembrarse, porque ya no fue un negocio rentable para capitalistas salvajes de Estados Unidos y latifundistas locales en Nicaragua.

Reforestación paulatina

Dichosamente, las arboledas, matorrales y hierbas se están reponiendo paulatinamente, despacio, muy despacio, porque durante el régimen revolucionario sandinista de la década del 80 (siglo 20, recién concluido), hubo programas de reforestación masiva en campos y ciudades, programas que fueron casi totalmente abandonados por los gobiernos neoliberales desde 1990 hasta enero del 2007, cuando el nuevo gobierno sandinista retoma sus antiguos planes Medioambientales para recuperar el Medio Ambiente Sano para seres humanos, animales en general y para la misma flora o capa vegetal de la Madre Tierra en Nicaragua.

Mi padre, Octavio Barreto Centeno, campesino, agricultor, había estudiado sólo su primaria escolar, letrado en los secretos de la Naturaleza por enseñanzas de mi abuelo Domingo Barreto Fonseca, fue quien me enseñó, me explicaba detalladamente, cómo donde abundaban los árboles, matorrales y hierbas, abundaba también el agua alojada en el entramado de raíces superficiales y profundas en el Suelo.

Brotes de agua entre las raíces de los árboles y esponjas de coyoles

Le complacía llevar a mis hermanos Mauricio, Ángela, Josefina, Julio, Anita, Leopoldo, Calimela y a mí, hasta sitios con gran cantidad de árboles altos, viejos y raizudos, como guanacastes negros, genízaros, chapernos, en cuyas cercanías inclusive brotaba un “ojo de agua” fresca, usada por el ganado de la finca y los animales silvestres, en los alrededores boscosos de la Finca El Tizate, contiguo a los Hervideros de San Jacinto, en el Municipio de Telica, perteneciente al Departamento de León, en Nicaragua.

Con una coba o un machete, mi padre hacía un hoyo siguiendo una o varias raíces. En la medida en que ahondaba el hueco, la humedad en torno a las raíces se iba viendo en aumento, hasta que inclusive brotaban poquitos de agua fresca.

“Estos árboles, los matorrales y estas hierbas o zacates que ven aquí, mantienen fresco el Medio Ambiente, ayudan en la acumulación de agua para los “ojos de agua” y los ríos como los “Chorros de San Jacinto”, nos explicaba Octavio Barreto Centeno, como si fuese un experto en la materia.

Además, para demostrarnos con abundancia cómo funciona en este sentido la Naturaleza o Madre Tierra, nos llevaba por entre senderos del bosque (todavía en la década del 60-70 del siglo 20), con machete filoso en mano. Mientras íbamos apartando ramas, abriéndonos paso contra entramados de espinas y revisando el suelo para no toparnos repentinamente con una víbora de cascabel, Octavio Barreto se detenía donde una zarza espinoza nos cortaba el paso.

Esas zarzas son erizas de espinas curvas. Por dentro son como un tubo, “un carrizo”, decía mi padre. Cortaba una zarza de un machetazo. De la zarza brotaba un chorro de agua, ¡y se la bebía¡ “Es agua muy limpia, mucho más limpia que la del río”, explicaba.

En un sitio menos copioso de árboles, había unos cardones (cactos) formando grandes grupos, como una montañita pequeña. Octavio cortaba uno de los cardones y lo ponía con lo cortado hacia el suelo, en el aire todavía. Del lado superficial brotaba una sustancia blanca, pegajosa como leche, y del centro salía un chorrito de agua. “Miren cómo este cardón guarda agua por dentro”, nos decía Barreto Centeno.

Lo mismo ocurrió en el trayecto con matas de higueras, platanillos, matas de zacates gruesos, matas de papayas, tallos de hojas de guarumos, bejucos cruzados entre ramas de árboles, hasta que llegamos a un sitio en que Octavio había derrumbado dos árboles de coyoles viejos, con el fin de renovarlos y a la vez “bebernos la chicha que dan”.

¿Cómo “la chicha que dan”?, le pregunté. “Sí”, me dijo. “Este árbol de coyol, ya viejo, todavía tiene agua almacenada, especialmente para el lado del cogollo, donde está “el palmito” que vos siempre te has comido”, añadió Octavio Barreto Centeno.

“Si te has fijado, los coyoles, cocos y palmeras, por ejemplo, por dentro son como una esponja, mientras la corteza es dura, como concha de tortuga. Pues en esa “esponja” guardan mucha agua. Por eso es que el coyol te da chicha cuando lo tumbás y le haces un hueco en el cogollo. La mayo ría de los árboles y matones guardan agua, la almacenan para su alimentación, en su corteza, en sus hojas y especialmente la “chupan” del suelo por medio de sus raíces”, nos explicaba mi padre Barreto Centeno.

Efectivamente, en muchas ocasiones nos llevó a tumbar un árbol de coyol porque ya era muy viejo o porque sus espinas estaban dañando al ganado. Al coyol le abría un hueco rectangular en el cogollo, y lo tapaba con una tablita. Al siguiente día, el hueco estaba lleno de chicha. En los primeros días era dulce, y cuando habían pasado unos 15 días, se iba poniendo cada vez más ácida, hasta que un mes después, el agua se había agotado.

Donde hay árboles, brota agua limpia

“Si se fijan ustedes, donde abundan los árboles en el bosque, también abundan los “ojos de agua”, los riachuelos cortos, los cuales se juntan y forman los ríos, o estos brotan de las laderas de los cerros porque allí hay corrientes subterráneas que son alimentadas mediante la lluvia que se infiltra en el suelo y forma lagos allá abajo, y por eso posible también que saquemos agua de los pozos”, decía Barreto mientras iba caminando.
“Habiendo muchos árboles, se garantizan el agua, la vida de los animales silvestres y de las aves, y de ese modo hay también un Ambiente Sano. Tienen un ejemplo clarísimo, fíjense cómo los árboles cercanos a la corriente de un río se mantienen siempre verdes”, ejemplificaba Barreto Centeno.

Aquellos “ojos de agua” y riachuelos, desaparecieron porque fueron derrumbados los árboles de los bosques mencionados, en la década 60-70. Dichosamente, tanto en la década del 80 (siglo 20, recién pasado), como actualmente, a partir del ascenso nuevamente del gobierno sandinista, la reforestación es una de las tareas fundamentales en Nicaragua.

Managua destruida por aluvión en 1876

Sin embargo, hay daños ambientales graves, que ya están hechos y que son difíciles de remediar. Por ejemplo, al Suroriente y Suroccidental de Managua, la Capital nicaragüense, se levanta en forma de arco, la llamada Cordillera o Sierras de Managua, más conocida como “Cuenca Sur”, cuyas faldas han sido despaladas en forma despiadada por empresarios de urbanizadoras, quienes han derrumbado millones de árboles, matorrales y hierbas y han construido repartos o residenciales lujosos.

Esto está dando como consecuencia, además de la desaparición de los bosques mencionados, que Managua se torne más vulnerable, más propensa a inundaciones violentas, como acaba de ocurrir con las lluvias copiosas de este tres de junio del 2010, y se teme que de repente se registre un derrumbe o aluvión, como el de 1876, el cual destruyó a Managua.

Esos árboles arrasados en los “Lomos de El Crucero” están, al mismo tiempo, ocasionando que cada vez haya menos infiltración de agua en el acuífero de Managua, donde dos millones de pobladores, animales domésticos y silvestres y todos los quehaceres de la Capital, requieren aproximadamente de 35 millones de galones de agua potable todos los días.

600 lagos desaparecidos, ¿cuánto nos queda de bosques?

Los libros de Geografía Universal señalan que nuestra Madre Tierra tiene 510 millones de kilómetros cuadrados, 361 millones de los cuales los ocupan los tres grandes Océanos: Pacífico, Atlántico e Índico, y que 149 millones de kilómetros cuadrados es de tierra firme (Continentes, Islas), y tan sólo 14 millones de kilómetros cuadrados estarían ocupados por Lagos, Lagunas, Ríos, Pantanos, etc.

600 Lagos conocidos en el Mundo entero ya se han secado y también decenas de miles de ríos, mientras disminuyen de caudal los ríos más grandes de la Madre Tierra.
¿Cuántos miles de millones de hectáreas de bosques quedan sobre la superficie de la Madre Tierra? Informes de las Naciones Unidas indican que al año 1990 quedaban todavía 4 mil 77 millones 291 hectáreas de bosques en los cuatro grandes continentes, más Australia.

Se añadía que en los 48 países europeos habían mil millones de hectáreas de bosques, el 81 por ciento en la Federación Rusa. En este caso, según las previsiones, la población humana europea disminuirá de 731 millones a 715 millones de habitantes en 2020.

En América son 47 países con 923, 807 millones de hectáreas de bosques a 1990. Aquí, al revés, la población humana, aunmentará de 450 millones (en 2005) a 540 millones de seres humanos en 2020.

En África, según el informe que leí, hay 635 millones de hectáreas de bosques. Se prevé que disminuyan de forma acelerada porque las urbanizaciones, calles y carreteras, y derrumbes de bosques para cultivos, avanzan a velocidad vertiginosa. En 2006, la población humana en África era de 943 millones, y se estima que al 2020 habrán 1,200 millones de seres humanos.

En Asia son 47 países con 734 millones de hectáreas de bosques. Como se sabe, en Asia, por la superpoblación de China, India, Tailandia, etc., ya la población humana ha sobrepasado los 3,000 millones de seres humanos, mientras el estimado indica que al 2020 habrán 4,200 millones de pobladores asiáticos.

En lo que leí no aparecen datos sobre la cantidad de bosques existentes en Australia.

Estos datos indican que la situación se pone cada vez más tensa para el sacrificado Medio Ambiente Mundial, Continental, Regional y locales en cada país de la Madre Tierra, pues crecen las poblaciones y por tanto las urbanizaciones, las necesidades del uso de suelos para cultivos agrícolas, porque cada vez hay más pobladores en la superficie de la Tierra, mientras a los pobres animales silvestres se les reduce cada vez más su hábitat natural, y debido a esto, más las matanzas, miles de especies están por desaparecer.

En la década del 80 (del siglo 20) en Nicaragua hubo novedosos programas de reforestación masiva, incluyendo las faldas de cerros, la Cuenca Sur de Managua y el mismo casco urbano capitalino, gracias a lo cual Managua es hoy conocida como La Capital Verde de Centroamérica.

Celebraciones alegres cada cinco de junio

Cada cinco de junio, de cada año, se vuelve a tocar el tema del Medio Ambiente. Las dos palabritas y su significado vuelven a sonar como trueno y relámpago en todo el Mundo. SE hacen seminarios, mesas redondas, exhibiciones fotográficas, se emiten declaraciones, se firman convenios; gobiernos, empresarios privados, Organizaciones No Gubernamentales, promotores del Medio Ambiente, ecologistas, biólogos, periodistas, maestros, estudiantes, policías, burócratas…!todos se comprometen nuevamente a emprender acciones a favor de mejorar el Medio Ambiente¡.

Hay una serie de países, naciones y capitales, que forman parte de las llamadas Redes del Ambiente, creadas por las Naciones Unidas, entre los cuales se mencionan: Buenos Aires, Noruega, San Francisco, Barcelona, Beirut, China, Turin, La Habana, Adelaida (Australia), Tokio, Moscú, Estambul (Turquía), Pretoria, Londres, Pekin, Río de Janeiro, Estocolmo, Ciudad de México, México como país, Bruselas, Bankok, Nairobi, Kenya, Lima, Santa Cruz (Bolivia)…

Las últimas celebraciones, del 2006 al 2009, las ha hecho la ONU, por ejemplo, en Argelia, donde el lema fue: “No abandones el tema de los Desiertos y la Desertificación”; en 2007 fue en Noruega, donde el tema de fondo fue el Deshielo.

En 2008 se celebró el Día Mundial del Ambiente en Nueva Zelanda, en rumbo a la Antártida. El tema dominante fue “Hacia una economía baja en carbono”. En 2009 las celebraciones fueron en México, donde el lema y tema fue: “Tu Planeta te necesita.

Unidos para combatir el Cambio Climático”.

Y finalmente, el PNUMA de las Naciones Unidas celebró el Día Mundial del Medio Ambiente del 2010 en Ruanda, África, donde el tema y lema fue: “Muchas especies. Un Planeta. Un Futuro”.

El reto para la especie humana sigue en pie, de frente y sin posibilidad de evadirlo, pues debemos salvar el Medio Ambiente: Bosques, Lagos, lagunas, ríos, Océanos, Mares, animales terrestres, acuáticos y aéreos, Desiertos, pantanos, cerros, cordilleras, masas de hielos de los dos polos (Ártico y Antártida) y en las cordilleras heladas como las de Himalaya, Andes y Alpes, las masas de hielo de Siberia, pues si no salvamos todo esto, nosotros, los seres humanos, también podemos perecer, ¿a qué plazo?, ¡no lo sé, pero es posible¡, pues acordémonos que animales tan poderosos como los dinosaurios, desaparecieron hace 61 millones de años.

Managua, 4 de junio del 2010.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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