Peleles y traidores

Pablo Emilio Barreto Pérez

Han sido siempre serviles del yanqui agresor

“Peleles” y traidores

(Escrito en agosto del 2009)

“Pelele” es como un “títere”, una “veleta”

Pablo E. Barreto Pérez

“Peleles” es una palabra que mucho utilizó el General Augusto C. Sandino, uno de los más encumbrados patriotas latinoamericanos y nicaragüense en particular, al referirse a los serviles arrodillados o vendepatrias locales, todos ellos entregados “en cuerpo y alma”, al servicio del gobierno criminal de Estados Unidos, cuyos gobernantes han sido siempre agresores militares permanentes de pueblos africanos, asiáticos y latinoamericanos, a los cuales asimismo les han usurpado sus riquezas naturales como el oro y distintos metales, incluyendo madera, pesca, recursos petroleros, el uso y abusos de sus tierras, las que han intoxicado con insecticidas que ellos mismos han prohibido para su territorio norteamericano.

La palabra “pelele” significa “muñeco de paja y trapos. Persona simple y sin carácter”, según definición de Diccionarios de la Lengua Española; es decir, como un títere que alguien usa para divertir a otros.

Esta palabra pelele fue usada repetidamente por Sandino cuando se refería a los vendepatrias locales, especialmente aquellos que como José María “Chema” Moncada Tapia se habían vendido al gobierno imperialista criminal, cuyos jefes o gobernantes, una vez más tenían agredido militarmente y ocupado Nicaragua con sus tropas invasoras, entrenadas siempre para invadir, agredir y matar en sitios como el centro militar “Apaches”, en Estados Unidos.

El General Sandino recordó en numerosas ocasiones y en documentos históricos, que recientemente otros “peleles” o vendepatrias habían vendido el país a los yanquis agresores, entre otros, Emiliano Chamorro Vargas y Adolfo Díaz Resinos, quien, además, este último, era empleado administrativo en una de las empresas mineras yanquis (también invasoras y agresoras) en la Costa Atlántica nicaragüense, de donde se robaron el oro nuestro y otros metales que hoy formarían parte de nuestra riqueza nacional.

Estos tres “peleles” o vendepatrias, y quienes les rodeaban a ellos en el manejo del poder político burgués-terrateniente-oligárquico, fueron los responsables directos de las agresiones militares yanquis de 1912 y 1926, pues ellos mismos, muy diligentes, se encargaron de oficializar las intervenciones militares gringas con llamados “de auxilio, para poner el orden…”(¿¿¿???).

“Peleles” pidieron el derrocamiento de Zelaya

Fueron estos mismos “peleles” o vendepatrias los que propiciaron el derrocamiento del presidente liberal, José Santos Zelaya López, quien, precisamente, siempre se negó a ser “pelele” de Estados Unidos.

Por negarse a ser pelele de los yanquis y de los terratenientes locales, el gobierno criminal de Estados Unidos lo mandó a derrocar e inmediatamente envió tropas militares o marinos, también criminales, para asegurarse de que sus compinches vendepatrias quedaran seguros en el poder político de Nicaragua, lo que les permitió a los gringos, apoderarse de las finanzas nacionales, del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, de las Aduanas, del control del gobierno conservador vendido; manejar los hilos del poder político, manejar como si fuera de ellos la maquinaria electoral y el colmo, que los “peleles” o vendepatrias les firmaran el Tratado Chamorro-Bryan, por medio del cual se les cedía a Estados Unidos por 99 años la Península de Cosigüina, en el Golfo de Chorotega (…”de Fonseca”, le impusieron los españoles colonizadores genocidas), prorrogables por otros 99 años, y también pudo ser a perpetuidad si no ha aparecido en el escenario político nacional el Frente Sandinista (FSLN).

Este comportamiento infame, ruin, despreciable y perverso de estos “peleles” o vendepatrias, fue asimismo lo que les permitió a los agresores militares yanquis, la creación de una criatura monstruosa llamada Guardia Nacional, o germen de la tiranía genocida del somocismo, acunada, organizada, alimentada, financiada, entrenada por el gobierno criminal de Estados Unidos, cuyos jefes militares, aliados con “el tal Chema Moncada Tapia”, fueron los que colocaron a la cabeza de esa guardia de asesinos a Anastasio Somoza García, falsificador de billetes, estafador ya consumado y funcionario corrompido y ambicioso del gobierno del “pelele” vendepatria de José María “Chema” Moncada Tapia.

“Peleles” vendidos al yanqui en Espino Negro

Esos “peleles” se vendieron al yanqui opresor bajo el frondoso Espino Negro de Tipitapa, donde Moncada Tapia entregó nuevamente el país en manos del gobierno gringo, por medio del coronel Stimpson o “míster Tipitapa”.

Por este comportamiento de “peleles” como este Moncada y su grupo, nació el Ejército Interventor (Guardia Nacional), que con Somoza García a la cabeza, por orientaciones directas del gobierno gringo y cumplimiento de órdenes de Somoza, asesinó al General Sandino, el más ejemplar de los patriotas nicaragüenses, por oponerse a los vendepatrias o “peleles”, quienes siempre estuvieron al servicio de los invasores o agresores militares yanquis.

Al mismo tiempo, este nuevo “pelele”, Anastasio Somoza García, mil veces más criminal, infame, ambicioso, cruel, sanguinario y servil que los anteriores vendepatrias conservadores y liberales, se dedicó a asesinar y perseguir por todo el territorio nacional a los todos los miembros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, que el General Sandino jefeaba en contra de los gringo agresores de Nicaragua, expulsados por el General de Hombres Libres en 1933. Más de 50 mil nicaragüenses fueron asesinados por la Guardia Nacional entre 1934 y 1979.

“Peleles” despreciables

Ese historial despreciable tienen los “peleles” en la Historia del país, sin incluir lo que hicieron aquellos otros “peleles” liberales al registrarse la llamada Guerra Nacional (1852-1856), cuando un grupo de liberales “contrató los servicios militares” de los filibusteros yanquis, jefeados por Wiliam Walker y Byron Cole, que en realidad eran parte de los “esclavistas del Sur de Estados Unidos”, quienes precisamente buscaban cómo apoderarse de toda Centroamérica y México, para establecer lo que ellos llamaban “El Gran Imperio del Círculo Dorado”.

En esos días era común que a los conservadores se les llamara “Timbucos” y a los liberales “Calandracas”. Los conservadores, como se sabe, eran, muchos de ellos, los “criollos” o hijos de españoles en Centroamérica que habían recibido, “generosamente”, el poder político durante la “Independencia de 1821”.

“Timbucos” se les decía, repito, a los conservadores, porque según la gente común estaban timbones (panzones) de tanto comer porque les abundaba la comida con las riendas del poder político en las manos, más una enorme cantidad de tierras, medios comerciales y políticos en su poder.

“Calandraca” significa flaco, “cacreco”, desvencijado. Entonces, a los liberales se les decía “calandracas” porque, se afirmaba, andaban flacos, “muertos de hambre” porque no “chupaban la teta del poder”, les hacía falta “mielita”, y no tenían dinero por falta de empleo, pues los conservadores controlaban todo en los ámbitos del poder político, social y económico, más las riendas de las finanzas del Estado.

La palabra “pelele”, entonces, la usó nuevamente, hace pocos días, el Comandante Daniel Ortega Saavedra, presidente de la República de Nicaragua, para referirse a los nuevos “peleles” que hoy conspiran contra el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, o de los pobres, en busca, seguramente, de que el nuevo gobierno no pueda cumplir con sus planes de combatir y superar la pobreza irritante, tal vez planean sabotear la posibilidad de que el país produzca comida, impedir que la mayoría tenga empleo, que no posean casa digna, salud y educación gratuitas.

Estos “peleles” de hoy se arrodillan ante emisarios del mismo gobierno criminal de Estados Unidos, específicamente ahora ante el embajador yanqui, quien descaradamente ha venido interviniendo en los asuntos políticos internos de Nicaragua.

“Peleles” han propiciado agresiones y matanzas

Estos “peleles”, de “nueva era”, se reúnen con el Embajador gringo, cruzan mensajes con los más altos jefes del gobierno criminal de Estados Unidos, cuyo historial de agresiones a Nicaragua es realmente infame, despreciable, ya no digamos en cuanto a otros numerosos países del Mundo, donde ya registra casi 300 agresiones militares, mediante las cuales ha matado a 23 millones de pobladores del mundo, sin incluir las matanzas actuales en Irak, Pakistán y Afganistán.

Por estos “peleles” despreciables, infames, hubo dictaduras militares genocidas, fundadas y sostenidas por Estados Unidos en América Latina, donde asimismo asesinaron a Salvador Allende Gousen, al General Omar Torrijos Herrera, a Ernesto “Che” Guevara de La Cerna y a Víctor Jara, sólo para citar cuatro ejemplos, y ya no queremos a esos “peleles” y vendepatrias miserables.

Estos “peleles” o vende patrias son los mismos de hoy, 2010, pues continúan entregados “en cuerpo y alma” al gobierno genocida yanquis, a cuya Embajada en Managua acuden a recibir orientaciones política y recursos financieros, para seguir con sus acciones políticas y conspirativas sucias en contra de este gobierno al servicio de la mayoría de la población nicaragüense.

La población sencilla, pobre, la que no se vende al régimen criminal gringo, ya sabe de sobra quiénes son esos “peleles” vendidos, que con frecuencia están dentro de la Embajada de Estados Unidos, o van a Washington, encabezados por Eduardo Montealegre Rivas, don Arnoldo Alemán Lacayo, los “civiles” de la Coordinador Civil, los Enrique Quiñónez Tuckler, los sindicalistas arrastrados de la centrales sindicales derechistas, los jóvenes entrenados con los mismos fines, todos los cuales mantienen contra el gobierno del Frente Sandinista, de forma sistemática, una guerra sicológica, de fabricación de mentiras y tergiversaciones en sus medios informativos privados (escritos, radiales y televisivos y en algunos púlpitos católicos). Mediante los cuales hace aparecer al gobierno sandinista, en particular a Daniel Ortega Saavedra, como “dictador” y “violador” de la Constitución Política del Estado.

“Peleles”, “orejas” de la OSN y banqueros

Hipocresía y cinismo únicos, pues algunos de estos sujetos sí formaron parte de la dictadura somocista (dinastía, tiranía militar), como don Arnoldo Alemán Lacayo, quien era “oreja” o espía oficioso de la Guardia Nacional y de la Oficina de Seguridad (OSN) somocista en León; Enrique Quiñónez Tuckler fue hasta oficial de la Guardia Nacional y después estuvo enrolado en la contrarrevolución yanqui-somocista y Montealegre Rivas siempre estuvo “enyuntado”, unido en “uña y carne”, con los banqueros aliados del somocismo genocida.

Sólo cito algunos ejemplos, pues en este grupito minoritario de “peleles” son “bastantes”, y se volvieron a juntar, mancornados contra el pueblo, otra vez en el gobierno, ahora con los gobiernos neoliberales desde 1990 hasta enero del 2007, época en que se dedicaron a robar, robar, robar y robar lo más que pudieron del erario público, y es conocido que Alemán Lacayo (ladrón) fue procesado y condenado por estos robos colosales al Estado y que Montealegre Rivas está siendo procesado por los “CENIS” y desaparición de otros 17,000 millones de córdobas de las arcas del Estado nicaragüense.

Estos “peleles” tienen los mismos intereses clasista antipopulares y la misma forma de actuar desde cuando los conocidos traidores o vendepatrias Emiliano Chamorro Vargas, Adolfo Díaz Resinos, José María “Chema” Moncada Tapia; de la misma forma actuaron durante los 17 años de gobiernos neoliberales, y ahora aparecen mancornados otra vez en contra de la mayoría de la población nicaragüense, en contra del gobierno del Frente Sandinista, sabotean leyes sociales, de contenido socioeconómico, medio ambientales en la Asamblea Nacional, y también sabotean el Presupuesto Nacional, para impedir el desarrollo de proyectos infraestructurales, mientras al mismo tiempo, por ejemplo, los “peleles” que son diputados, electos por votantes nicaragüenses, reciben sin falta la dieta o sueldo de 5,000 dólares mensuales del Presupuesto Nacional de la República de Nicaragua.

A estos “peleles” se les han sumado algunos sacerdotes, lamentablemente, como los Obispos Mata y Brenes, quienes, en muchas ocasiones, abandonan sus responsabilidad de ser pastores evangélicos o católicos y se dedican a hacer proselitismo político a favor, precisamente, de estos “peleles” o vendepatrias que tanto daño le está ocasionando a Nicaragua.

Pablo E. Barreto Pérez: Periodista, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 22703077 y 88466187 y 88418126.

Anuncios

Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.