Lobo y seguidores: herederos del golpe de Estado en Honduras

Gobierno es un nuevo peón de los yanquis genocidas y de la oligarquía local

Lobo y seguidores: herederos del golpe de Estado en Honduras

Pablo E. Barreto Pérez

Hagan lo que hagan, digan lo que digan, Porfirio Lobo y sus seguidores son y serán los herederos del golpe de Estado en Honduras contra su presidente legítimo, Manuel Zelaya Rosales, quien fue sacado de sus funciones de gobernante electo y de su casa por los altos mandos militares gorilas hondureños, que siempre, desde siempre, han respondido a los intereses del gobierno imperialista genocida de Estados Unidos y de la oligarquía hondureña, tan sátrapa y violenta como la de El Salvador, Guatemala y Nicaragua.

Ni siquiera es necesario recurrir a una investigación histórico-política para darse cuenta de cómo los altos mandos del ejército gorila, y la oligarquía (capitalistas salvajes, aliados de los gringos en sus empresas trasnacionales) vendepatria, pues el gobierno norteamericano, su Pentágono (Ministerio de Defensa), sus órganos de inteligencia criminales, con la CIA a la cabeza, y la Cancillería de de Estados Unidos, mantienen una base militar (ocupación militar) norteamericana en Palmerola, en cuyos aparatos aéreos fue subido por la fuerza de las armas Zelaya Rosales, sacado del país y puesto en Costa Rica, como si hubiese sido Zelaya el delincuente y no estos mafiosos, que siempre han estado al servicio de causas geoexpansionistas yanquis y de las oligarquías vendidas al imperio del Norte.

Al ver a Porfirio Lobo tomando posesión y sentándose en la silla presidencial de Honduras, un ciudadano como yo, centroamericano, latinoamericano, inmediatamente se pregunta a qué grado de cinismo han llegado algunos grupitos de bandidos, como las oligarquías locales y sus compinches militares gorilas, que descaradamente se alían con el gobierno criminal de Estados Unidos, y ponen a funcionar un plan de golpe de Estado, como este de Honduras, para preservar sus privilegios de saqueo de las riquezas nacionales, de atraco del presupuesto nacional, y de atentar contra la Soberanía Nacional de sus países, pues, me pregunto: ¿cómo explican su alianza con los invasores u ocupantes de Estados Unidos, situados en Palmerola, en las riberas del Golfo Chorotega o de Fonseca?

Al ver a Porfirio Lobo, como artista cinematográfico gringo, con un guión en las manos, que no es suyo ni de Honduras, veo al mismo tiempo caerse las máscaras de la hipocresía y el telón teatral de fondo, para esconder las armas de ocupación militar y económicas y poner a bailar a las marionetas como Lobo y la pandilla de oligarcas y sus servidores en Honduras, y lanzarse en una carrera propagandística sucia, para afirmar hipócritamente que buscan la “unidad” y “reconciliación” de los hondureños y el “reconocimiento” de la Comunidad Internacional, mientras al mismo tiempo los vendidos con poder en el Parlamento y tribunales judiciales liberaran de culpas por el golpe de Estado a los militares gorilas y convierten en parlamentario “vitalicio”, al mejor estilo del sanguinario Augusto Pinochet Ugarte, también agente del Pentágono y la CIA gringos, quien ejecutó el plan de golpe de Estado en Chile, el asesinato del presidente Salvador Allende Goussen, presidente electo como Zelaya Rosales, el asesinato y desaparición de decenas de miles de chilenos, y, por supuesto, facilitar la ocupación militar y económica del gobierno genocida de Estados Unidos y para que la violentísima oligarquía chilena volviera a reinar en esta tierra paralela de los Andes y del Desierto de Atacama.

A Pinochet no le duró mucho tiempo la cobija malvada de “senador vitalicio”, pues a pesar de ello fue enjuiciado y colocado en el basurero de la Historia, lugar hediondo adonde deben llegar finalmente estos forajidos como Roberto Micheleti y compañía gorilesca de Honduras y otras partes del Mundo.

Similar asunto les ha ocurrido a otros degenerados golpistas gorilas y sucios vendidos en América Latina como Jorge Videla en Argentina, Sánchez de Losada en Bolivia, Alberto Fujimori en Perú, y de uno en uno van ir cayendo a la cárcel y al desprecio popular también los asesinos de casi 100,000 salvadoreños por parte de los escuadrones de la muerte del ejército gorila y de ARENA, quienes, además, asesinaron a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, a los sacerdotes jesuitas de la Universidad Centroamericana y a las monjitas Maricknoll.

Todos van cayendo, ninguno podrá escaparse. En este momento, por ejemplo, ya capturaron a Alfonso Portillo porque dejó cuentas pendientes con el pueblo guatemalteco.

En la “democrática” Costa Rica de Oscar Arias Sánchez, otra ficha servil del gobierno norteamericano, también están enjuiciando a expresidentes ticos por haber robado al erario público o abusado del poder político en el país.

Micheleti y los militares gorilas crearon su propia cuenta o deuda en Honduras y también les llegará el día en que tengan que pagar por el crimen del golpe de Estado al presidente Manuel Zelaya, cuyo derrocamiento (en junio del 2009) fue condenado de manera unánime por los países miembros de las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, UNASUR, la Unión Africana, la Unión Europea, la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (a la cual pertenecía Honduras), grupos de intelectuales progresistas, el Tribunal Permanente de los Pueblos, etc.

El “delito” grave de Zelaya Rosales en Honduras fue su intento de profundizar en algunos aspectos democráticos, por ejemplo, consultarle al pueblo sobre si se colocaba una papeleta extra en la campaña electoral de noviembre del 2009.

Ese intento de Zelaya Rosales fue como prenderle un fósforo a la gasolina del “estatu quo” burgués-oligárquico-yanqui de la dominación imperialista en Honduras, pues inmediatamente lo mandaron a desautorizar, a derrocarlo, apresarlo, subirlo a un avión militar y desterrarlo a Costa Rica. Milagro no decidieron matarlo en el vuelo entre Palmerola y Costa Rica.

Es decir, Zelaya Rosales atentó contra los intereses de dominación oligárquica-yanqui en Honduras. Por eso lo derrocaron. Y para encubrir esta barbarie criminal, inmediatamente, además, le lanzaron diversas acusaciones a Zelaya Rosales.

Y para completar el teatro burdo, vulgar y de burlas a los hondureños, centroamericanos, latinoamericanos y al mundo entero, hicieron “elecciones amañadas” con todo el peso militar, económico y propagandístico del golpe de Estado cívico-militar (Congreso, militares, oligarquía local, yanquis genocidas), para “legitimar” ese golpe de Estado, lo cual no han podido conseguir, ni conseguirán, porque a estas alturas del desarrollo del pensamiento democrático popular, ya no se pueden imponer dictaduras militares al servicio del gobierno genocida de Estados Unidos, ni golpes de Estado vulgares como este de Honduras.

Igual que a Pinochet en Chile, Videla en Argentina, Hugo Banzer en Bolivia, Pérez Jiménez en Venezuela, a Fujimori en Perú, Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana, a Fulgencio Batista en Cuba, a Somoza Debayle en Nicaragua, y a todos aquellos “cóndores” asesinos de América del Sur en la década del 70, también a Micheleti y a los militares gorilas hondureños les llegará el día en que pagarán ante la vindicta popular igualmente por sus crímenes, a pesar de que se cobijen con “amnistías” y curules “vitalicias” en el Congreso.

El accionar organizativo, político y de conciencia de los pueblos latinoamericanos, ya no es estático, ya no es de conformismo, nuestros pueblos están poniendo en el sitio que merecen a los militares gorilas, a la oligarquía y a los yanquis invasores y agresores, y por tanto, según ejemplos recientísimos en América Latina, quienes propician golpes de Estado como en Chile con Pinochet y este de Honduras, pronto serán sentados en el banquillo de los acusados ante la vindicta popular correspondiente.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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