Barrio Quinta Nina o Venedicto Valverde •Somoza García les robó las tierras, propiedades y centros científicos a los alemanes, en 1941.

Barrio Quinta Nina o Venedicto Valverde
• Somoza García les robó las tierras, propiedades y centros científicos a los alemanes, en 1941.

Pablo E. Barreto Pérez

El Barrio “Quinta Nina” (hoy Benedicto Valverde Valverde) surgió, supuestamente, un poco después de que Anastasio Somoza García, el fundador de la dinastía somocista y jefe de la pandilla de asesinos de la Guardia Nacional, les robara, en 1941, sus propiedades a los alemanes, que vinieron en oleadas a mediados y finales del siglo antepasado (siglo 19), para hacerse cargo de negocios de producción agrícola, cultivos de café, “diligencias” de transporte entre Rivas, Masaya y Managua; fundación de periódicos, desarrollo de joyerías, participación en la construcción de ferrocarriles, construcciones de edificios y casas, fundación de centros científicos, culturales y de recreación, compras de fincas como El Retiro, robada después por Somoza García.

Según Enriqueta González viuda de Valverde, ella y su fenecido marido, Alberto Valverde, llegaron a la Quinta Nina a comienzos de 1959, cuando sólo habían unos 20 ranchitos de pajas y de tablas, horcones de madera y plásticos.
En ese año de 1959 ya se hablaba del llamado crimen de Carranza y de la “Bajada de Carranza”, uno de los zanjones de descenso a la costa del Lago Xolotlán o de Managua, en que se había cometido el crimen en unos niños que habían sido violados y asesinados.

Eran varios “bajaderos” a la costa del Lago Xolotlán, donde, además, habían instaladas numerosas piedras lisas (“de río”) que eran alquiladas por sus dueños, para que los vecinos de la Quinta Nina, o de fuera, lavaran su ropa. También existían pilas de cemento para acumular agua en la orilla de la costa del Xolotlán.

Este sector de Managua, situado más o menos medio kilómetro al Este, estaban ubicados el Malecón de Managua, el Puerto y la Estación del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, la llamada Escuela de Arte o taller de reparaciones del Ferrocarril, el Banco Nacional y la llamada Colonia Dambach.
En 1959 había un bosque nutrido, gran cantidad de árboles grandes en la orilla costera del Xolotlán, recuerda doña Enriqueta González viuda de Valverde, quien hoy tiene 90 años.

Según Enriqueta, en 1959 existían unas 20 casitas en terrenos particulares y en los terrenos que habían pertenecido a la Quinta Nina, propiedad de alemanes, que fueron despojados de sus propiedades por Anastasio Somoza García, quien se aprovechó del conflicto armado, conocido entonces como Segunda Guerra Mundial, desencadenado por Alemania en Europa y jefeado por los nazis, cuyo jefe asesino genocida era Adolfo Hitler.
Somoza García le “declaró la guerra” a la Alemania fascista el 7 de diciembre de 1941. Inmediatamente, el tirano Somoza García mandó a echar presos a todos los alemanes que tuvieran propiedades, los encarceló en la célebre Cárcel de El Hormiguero, después los deportó a Texas y Nueva Orleáns, en Estados Unidos y a otros los confino en Cabo Gracias a Dios, al Noreste de Nicaragua.

Somoza García, asesino de Sandino por encargo de Estados Unidos, falsificador de billetes, violador y despojador de tierras, inmediatamente procedió también a robarse las propiedades de los alemanes, entre otras, las tierras de la Hacienda El Retiro, las joyerías que los alemanes tenían por donde es hoy la que fue llamada “Casa Luis Somoza”, la Quinta Eitzen y la Quinta Nina, que hasta entonces funcionó como centro científico y cultural de los alemanes.

Somoza García se robó también muchas haciendas cafetaleras de los alemanes, especialmente en El Crucero o Sierras de Managua, donde, por ejemplo, Federico Morris, tenía hasta beneficios cafetaleros.

Los jefes y jefas de las aproximadamente 20 familias que estaban en la Quinta Nina en 1959, decían que el pedazo de tierra de la Quinta Nina se lo había robado Somoza García, quien les cobraba cinco córdobas mensuales de alquiler por cada terreno.

Asimismo, se decía que el naciente vecindario se llamaba Quinta Nina en honor a una señora llamada Nina, supuestamente vinculada familiarmente con uno de los alemanes despojados por Somoza García.

En ese año 1959 habían otros pedazos de tierra que ya estaban siendo vendidos por otros dueños, en ese mismo sitio, recuerda doña Enriqueta González viuda de Valverde.

Al llegar a la Quinta Nina, doña Enriqueta González conoció, entre otros vecinos, a don “Chú” Díaz, quien falleció hace poco tiempo a los 90 años; a doña Alejandrina Flores de Narváez, fallecida a los 90 años días antes del Terremoto de 1972. También conoció a doña Herminia, quien falleció asimismo hace algún tiempo. Don Regino, quien, igualmente, falleció recientemente a los 90 años.

Allí estaban ya las hermanas Paniagua: Yelba, Fany y Mercedes, quienes habían heredado terrenos y casas del padre de las tres. Este ya era un terreno diferente, pero con el mismo nombre de Quinta Nina. La de ellas, de las Paniagua, era una de las casas más grandes y bonitas.
En el mismo sector vivía ya entonces Gerardo Narváez, un teniente de la Guardia Nacional genocida. Don Ricardo Jarquín había vendido un terreno, en el sur del Barrio, que después fue convertido en el Motel “La Mansión”.
Estaba también una cantina llamada “Babalú”, a la cual llegaban gringos y nacionales en la misma época de 1959. También estuvo en la Quinta Nina, por un tiempo, el llamado “Charco de los Patos”, adonde llegaban, entre otros, Bernabé Somoza, hijo de Luis Somoza Debayle.

Doña Enriqueta González viuda de Valverde estima que en 1972, al ocurrir el Terremoto, habían unas 100 casitas. Después del Terremoto, en 1975, esa cantidad de casas subió a 200, aproximadamente.

Al Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, en 1979, el número de casas era de 400 y actualmente (2004) ya son 730, con unas 5,120 personas, entre niños y niñas, mujeres, hombres y ancianos, de acuerdo con un diagnóstico realizado hace un año por Gilma Castillo y Román Castillo.
Según Doña Enriqueta González viuda de Valverde, los vecinos se juntaron en la década del 60-70 para ordenar las calles, mejorar las casitas y para limpiar la orilla de la costa del Lago Xolotlán.

Después de ocurrir el Terremoto de 1972, los Somoza Debayle dejaron de cobrar por los terrenos que habían pertenecido a la Quinta Nina, de los alemanes despojados.

Antes de 1972 fue instalada una de las llamadas “cloacas” que desembocan en el Lago Xolotlán, casi frente al vecindario de la Quinta Nina.
Después del Triunfo de la Revolución Sandinista, los vecinos reunidos le cambiaron el nombre de Quinta Nina por Benedicto Valverde Valverde, nombre de un joven de 18 años, caído en combate heroico en las cercanías de Rubenia, mientras un grupo de combatientes populares detenían a punta de plomo el avance de la guardia genocida del somocismo hacia posiciones combativas de la Insurrección Final en Bello Horizonte, el 17 de junio de 1979. El cadáver de este joven sandinista fue quemado por los guardias genocidas en ese sector de Managua, donde también cayó el joven José Angel Benavidez, habitante de la antigua Quinta Nina.

Cuando el Huracán de 1982, una fila completa de casitas que estaba en la orilla de la costa del Xolotlán, se inundó, y sus habitantes, una parte, fueron trasladados a los nacientes Barrios Jorge Dimitrov y Francisco Meza Rojas.

En ese vecindario existen las siguientes industrias y negocios pequeños:
La Lechería La Selecta, que hoy funciona como Bodega de la trasnacional italiana PARMALAT; un Taller de Torno, un Molino, una Jabonería, una Fundición, una Aceitera de Roberto Estrada, una pulpería de doña Gloria Maltez, quien está allí desde 1959; un negocio de un señor llamado “El Huevero”, y varias fábricas de tortillas.

Existe una Iglesia católica y tres iglesias evangélicas. Hay un puesto de salud.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, escritor popular, fotógrafo. Colonia del Periodista No 97, teléfono 88466187, 88418126, 22703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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