Diccionario Revolucionario y patriótico breve

Diccionario Revolucionario y patriótico breve

Pablo E. Barreto Pérez

Hace ya casi un año, en este mismo 2009, comencé a escribir un autodenominado Diccionario patriótico, con palabras y frases cuyo significado hace brotar la polémica enconada, dudas, o que se utilizan como argumento para ripostar a los adversarios del Frente Sandinista de Liberación Nacional, partido revolucionario nacido para quedarse por siempre.
Tengo proyectado escribir sobre unas 60 palabras o frases de uso común entre nosotros los sandinistas y los adversarios, lo cual me llevará bastante tiempo, pues se requiere al mismo tiempo hacer investigaciones, analizar cada una de las frases o palabras, hasta darles un significado acorde con el dominio académico y popular.

Estas palabras y frases se están usando mucho, incluyendo nombres de personajes históricos, y me parece conveniente que mientras sigo escribiendo, lo ya escrito lo iremos colocando en esta página Web o Blog, para consulta de amigos, conocidos e interesados en estos asuntos de orden histórico, político e ideológico.

A manera de índice, tenemos incorporado lo siguiente:

Cacique Diriangén
General José Dolores Estrada
Andrés Castro Estrada
Rafaela Herrera
Benjamín Zeledón Rodríguez
General Sandino
Guardia Nacional genocida
Frente Sandinista de Liberación Nacional
Revolución Sandinista
Capitalismo
Democracia
Imperialismo
Socialismo
Oligarca u oligarquía
Vendepatrias
Peleles
Lacayos

Cacique Diriangén

Es el primer nicaragüense, con conciencia de Patria, que lucha con las armas en la mano (flechas y arcos) para defender su tierra y expulsar a los primeros invasores asesinos, saqueadores y genocidas de nuestra Patria. Derrotó e hizo huir a Gil González Dávila en Rivas, en las cercanías del Lago Cocibolca. Según relatos acomodados de los invasores y colonizadores criminales del Imperio Español, prefirió inmolarse, lanzándose a abismos de la Cordillera de los Maribios, que dejarse capturar por los invasores españoles, quienes ingresaron a nuestras tierras matando en nombre de Dios, de las Tres Divinas Personas y del Rey de España, de acuerdo con las historias que hoy leemos, y elaboradas por los mismos invasores de hace más de 500 años. Un millón de indígenas nicaragüenses fueron asesinados por los españoles. Este millón de masacrados se sumó a los 50 millones de aborígenes matados por españoles con cutachas, cuchilladas, decapitaciones, degollamiento con cuchillos de doble filo, ahorcamientos, destazamiento con perros furiosos y mediante balazos con armas de fuego en América Latina, donde la matanza fue iniciada por el “honorable” don Cristóbal Colón en “La Española”, hoy República Dominicana y Haití.

José Dolores Estrada

Patriota nicaragüense excepcional, Héroe de la Patria, ¿por qué?, pues mientras los conservadores (hijos de “criollos”) y los liberales se disputaban mezquinamente el poder, José Dolores Estrada, no siendo militar y además cargando encima 64 años, no vaciló en tomar las armas en la mano y jefear una parte de un ejército nacional para enfrentar a los filibusteros, invasores y asesinos genocidas del llamado proyecto del “Imperio del Círculo Dorado”, integrado por dueños de propiedades privadas e intelectuales de los infames esclavistas del Sur de Estados Unidos, quienes, además de robarse enormes extensiones de territorios a México, Luisiana y Florida, pretendían también robarse todo el territorio mejicano, toda Centroamérica, toda Panamá y toda Colombia, para que uno de ellos (filibusteros de William Walker y Byron Cole) aparecieran coronados “emperadores” del “Imperio del Círculo Dorado”. Walker ya había robado tierras también en California, en nombre del mismo grupo de esclavistas sureños de Estados Unidos.

Estos planes fueron impedidos por las acciones heroicas nacionales de José Dolores Estrada, quien era campesino de Nandaime (Granada), agricultor y convertido en general por obligación patriótica. En Nandaime reposan sus restos gloriosos.

José Dolores Estrada era “legitimista”, es decir, del grupo de los conservadores, que como criollos (hijos de españoles), “encomenderos” (cobradores de impuestos y controladores de poblados enteros), terratenientes latifundistas y propietarios de plantaciones agrícolas y ganaderas, fueron los herederos reales del poder político, económico y militar, trasladado por el régimen colonial criminal español, a ellos, al producirse la llamada “Indepedencia” de 1821. Sin embargo, en momentos cruciales, como estos de la llamada “Guerra Nacional”, en que fue necesario enfrentar a los traidores e invasores de la Patria, José Dolores Estrada no vaciló en defender la Soberanía Nacional “con las armas en la mano”.

Andrés Castro Estrada

Soldado patriota, Héroe Nacional. Era un ciudadano común y corriente del poblado de Tipitapa, cuando el 14 de septiembre de 1856 le tocó estar en la primera “línea de fuego” contra los invasores filibusteros (asesinos, agresores y esclavistas entrenados del proyectado “Imperio del Círculo Dorado” de los esclavistas del Sur de Estados Unidos, que eran, en realidad, propietarios de plantaciones agrícolas y ganaderas, en las que tenían miles de esclavos por la fuerza) en la Hacienda San Jacinto, donde, al quedar sin tiros en su arma no vaciló en lanzar piedras a los genocidas yanquis que intentaban derrotar a las fuerzas patrióticas nacionales. Es conocida su imagen estampando la piedra al invasor rubio, anglosajón, asesino y genocida filibustero, quien era apoyado por el gobierno de Estados Unidos, “enemigo de la Humanidad”.

Rafaela Herrera

Heroína nacional, hija de un español colonialista y una nicaragüense. Es conocido que Rafaelita rechazó a punta de cañonazos una invasión militar inglesa en el Fuerte de La Concepción en el Río San Juan, cuando el territorio nicaragüense era todavía dominado por los colonizadores españoles.
Rafaela personalmente disparó los cañonazos que hirieron y neutralizaron al jefe de los invasores y piratas ingleses, quienes eran “guiados” por indígenas mísquitos, dominados y engañados en esos momentos por el imperio colonial inglés o británico.

Rafaela venció a los ingleses con su acción heroica, pero no pudo vencer las intrigas mezquinas de su época, las cuales, inclusive, se negaron a reconocer su acción heroica, sólo por el hecho de que era una mujer y puso en ridículo al machismo típico de los españoles genocidas. Se ha dicho que Rafaela al final no estuvo clara de si defendía al colonialismo español o a la soberanía nicaragüense apenas “en ciernes”.
Presuntamente, Rafaela murió en un enfrentamiento a tiros cuando ya se iniciaban los encontronazos armados entre patriotas y españoles colonialistas en Granada, cerca de 1811. Nunca se supo dónde quedaron sus restos.

Benjamín Zeledón Rodríguez

Uno de los patriotas antiintervencionistas más extraordinarios de la Historia de Nicaragua. Zeledón Rodríguez, quien marca el inicio de los hitos antiintervencionistas y antiimperialistas de la Nicaragua indómita de Diriangén, General Augusto C. Sandino, Rigoberto López Pérez, Carlos Fonseca Amador, Germán Pomares Ordóñez, José Benito Escobar Pérez, Ricardo Morales Avilés, Pedro Aráuz Palacios, Oscar Turcios Chavarría, Eduardo Contreras Escobar, Julio Buitrago Urroz, Leonel Rugama Rugama, Angelita Morales Avilés, Arleng Siú, Claudia Chamorro, Luisa Amanda Espinoza, Norita Astorga, Marta Angélica Quezada, Camilo Ortega Saavedra, Camilo Chamorro…

Benjamín Zeledón Rodríguez enfrentó sin vacilar un instante a los yanquis invasores en 1912 en Managua, Masaya y Catarina, donde murió asesinado por los “enemigos de la Humanidad”, amos de los vendepatrias y testaferros locales, entre otros: Adolfo Díaz Resinos, Juan J. Estrada y Emiliano Chamorro Vargas, quienes vendieron el país a “perpetuidad” a los yanquis, para que se construyeran el Canal por Nicaragua y de paso cedieron la Península de Cosigüina, para que los mismos criminales del Norte construyeran una Base Naval por 99 años “prorrogables”. ¡Qué infames los yanquis y estos vendepatrias¡.

General Augusto C. Sandino, General de Hombres Libres

Es el patriota más encumbrado, coherente, valiente, audaz y popular que ha tenido Nicaragua en toda su existencia civilizada. Además de patriota, nacionalista, antiimperialista, revolucionario sin tacha, promotor de los valores políticos, culturales e ideológicos latinoamericanos más importantes, Sandino fue un estratega militar genial y un hombre que nunca pidió nada para él, al revés, con sus ahorros compró armas y municiones; como era mecánico, esas armas las reparó en el Mineral de San Albino (Departamento de Nueva Segovia), con el fin de comenzar su columna de guerrilleros patrióticos, cuya fama hoy cruza como bengala toda la columna vertebral del Continente Latinoamericano.

Fue, inclusive, el creador de una “guerra de guerrillas” que dejó un reguero de muertos entre los agresores e invasores genocidas yanquis entre 1927 y 1933.
Sandino fue el creador, organizador, educador y jefe del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, el cual tenía un altísimo sentido de nacionalismo, antiintervencionismo y de defensa de la Soberanía Nacional. Fue un ejército nutrido de obreros, campesinos, intelectuales y revolucionarios internacionalistas como Agustín Farabundo Martí, por ejemplo. Era un Ejército de gente casi descalza y harapienta, pero que llevaba en su sangre y cerebro los sentimientos de nacionalidad más acentuados en América Latina.

La Historia de Sandino y del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional es muy rica y larguísima y sobre ambos se han escrito multitud de libros, artículos, folletos y revistas especializadas. Inclusive, poetas de la talla de Gabriela Mistral (chilena) y Henry Barbouse (francés) dedicaron su atención a Sandino y su Ejército de descalzos. Mistral bautizó al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional como “El pequeño ejército loco” y Barbouse llamó a Sandino “General de Hombres Libres”.

Es ampliamente conocido en la Historia Nacional, latinoamericana y mundial que los yanquis genocidas y Anastasio Somoza García (el títere asesino recién instalado en la Loma de Tiscapa, testaferro y empleado-jefe de los gringos genocidas en Nicaragua) procedieron a asesinar a Sandino y los miembros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, con el fin de eliminar el germen patriótico revolucionario que no pudieron vencer en las montañas ni en las ciudades del Norte, Este y Oeste de Nicaragua, porque, además, necesitaba despejar el camino para afianzar la Constabularia (Guardia Nacional) o ejército sustituto de la intervención norteamericana u ocupación militar yanqui, en forma permanente, la cual ahora quedaba a cargo de oficiales gringos y nacionales.

Esta Guardia Nacional, por supuesto, dio lugar a la fundación descarada y cruel de una dictadura militar feroz, sanguinaria, la cual fue entrenada, financiada y sostenida por el gobierno yanqui desde 1933 hasta el 19 de julio de 1979, día en que fue demolida o desaparecida para siempre.
Este proyecto político y militar yanqui de la Guardia Nacional, pretendió siempre ubicarla por encima de los grupos políticos contendientes (liberales y conservadores), para que no le fueran a poner en riesgo a los monopolios imperialistas gringos, los intereses económicos, financieros, de dominación geográfica y militar y de saqueo de los recursos naturales en Nicaragua y Centroamérica (como oro, plata, madera, pescados…y todo lo que pudieron robarse en más de 45 años de dominación mediante la tiranía somocista.

Sandino y su movimiento antiimperialista fue la inspiración principal de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional, especialmente de Carlos Fonseca Amador, jefe de la Revolución Popular Sandinista; y de Santos López, uno de los jefes del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional; de Tomás Borge Martínez, Jorge Navarro, José Benito Escobar Pérez, Germán Pomares Ordóñez, Francisco Buitrago, y otros.

Guardia Nacional

Este era un ejército o cuerpo armado, instrumento de sostenimiento de una de las dictaduras genocidas más sanguinarias y saqueadoras de América Latina. Fue fundada con el nombre de “Constabularia” por los interventores militares yanquis de 1927, los cuales fueron llamados, una vez más, por los grupos de vendepatrias de Nicaragua, en este caso por Adolfo Díaz Resinos y Emiliano Chamorro Vargas, conservadores que eran al mismo tiempo empleados de las empresas mineras norteamericanas en el llamado “Triángulo Minero”, en Nicaragua. (Díaz Resinos y Emiliano Chamorro Vargas eran empleados de las minas propiedad de Finlander Knox, Canciller o Secretario de Estado de Estados Unidos en ese momento. Así han operado estos agresores militares genocidas del Norte).

Aquella Guardia Nacional (guardia genocida del somocismo) fue creada a raíz de una llamada “Conferencia Panamericana” en Washington, en 1926, cuando, precisamente el gobierno criminal de Estados Unidos envió a Nicaragua una nueva invasión militar, esta vez pedida, repito, por Adolfo Díaz Resinos, uno de sus empleados en sus compañías mineras del “Triángulo Minero”, de donde se llevaban el oro por decenas de toneladas. Las dos fuerzas políticas en pugna, liberales y conservadores, estaban una vez más atizando la hoguera política y militar en disputa por el control del poder.

Se había producido la llamada “Guerra Constitucionalista” entre los dos grupos mencionados. Entonces, los conservadores, jefeados por Emiliano Chamorro Vargas y Adolfo Díaz Resinos, una vez más, pidieron la intervención armada del gobierno genocida de Estados Unidos, el cual mandó varios miles de hombres armados en barcos de guerra por Corinto, para intimidir y vencer a los liberales, al lado de los cuales se había ubicado el General Sandino por ser el “mal menos peor”.

A pesar de la invasión militar yanqui, a favor de los conservadores, estos fueron vencidos militarmente por los liberales, pero el jefe de éstos, el tal José María “Chema” Moncada Tapia, en nombre de los liberales se vendió (otra vez) a los invasores yanquis, jefeados por el coronel Henry Stimpson, en Tipitapa, donde ambos firmaron el llamado Pacto del Espino Negro, uno de los acontecimientos más infames impuestos por Estados Unidos en América Latina.

Después de este infame Pacto del Espino Negro, los invasores gringos aceleraron la formación de la Constabularia o Guardia Nacional, la cual apareció, inicialmente, con jefes militares gringos, entrenadores yanquis y, por supuesto, estos invasores fueron sus educadores ideológicos y políticos.
Al producirse los primeros choques militares contra el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, jefeado por el General Sandino, los guardias nacionales ya andaban en las montañas del Norte combatiendo a los defensores de la Patria, a los cuales perseguían los soldados del Ejército invasor de Estados Unidos.
Antes de ser derrotados por los guerrilleros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, los militares yanquis se aseguraron de que su ejército de ocupación permanente (la Guardia Nacional) tuviese un jefe absolutamente subordinado a los intereses criminales de Estados Unidos y por ese motivo nombraron como jefe de la GN a Anastasio Somoza García, un falsificador de billetes en San Marcos, estudiante de mecanografía e inglés y visitante asiduo de la Embajada Norteamericana en Managua y supuesto amante de la esposa del embajador yanqui, Blees Lane, en ese momento.

Comprendiendo el gobierno yanqui que el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional era una alternativa real de defensa del país y que Sandino se convertía en un estorbo para sus planes expansionistas por América Central y América Latina, entonces le encargan al asesino y ladrón, Anastasio Somoza García, cuya lealtad a ellos ya era comprobada, que asesine al General Sandino, para lo cual Somoza efectúa una reunión de oficiales de la Guardia Nacional, a los cuales los obliga a firmar la sentencia de muerte del General de Hombres Libres.
Somoza García, esa pandilla de la Guardia Nacional de los gringos y el propio gobierno criminal de Estados Unidos, no han pagado por el asesinato de Sandino. A eso yo le llamado Criminales sin castigo.

Después del asesinato de Sandino, el 21 de febrero de 1934, Somoza García organizó la dictadura militar, la cual inició una matanza sin cesar de nicaragüenses, robadera también sin cesar, despojos de tierras y propiedades a campesinos y comunidades indígenas y le facilitó a los oligarcas y burgueses, al mismo tiempo, una explotación sin asco de los sectores más empobrecidos de Nicaragua desde que llegaron los españoles al territorio nacional.
A esa guardia genocida del somocismo se le achacan más de 450 masacres conocidas entre 1934 y julio de 1979. Los primeras masacres conocidas de esta Guardia Nacional fueron en contra de los integrantes del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, cuya cacería inició Somoza García inmediatamente después de asesinato Sandino en las calles de Managua.
Después vinieron centenares de masacres genocidas, incluyendo las de abril de 1954, en El Crucero; las de septiembre de 1956, inmediatamente después de que Rigoberto López Pérez ejecutó al tirano (Anastasio Somoza García), fundador de la tiranía, en el antiguo Club de Obreros de León.
Usando a la Guardia Nacional y a su pandilla de asesinos, ladrones y violadores de leyes y de mujeres, incendiarios de poblados enteros, los dos hijos de Somoza García, Luis y Anastasio Somoza Debayle, inmediatamente después que su padre fue ejecutado a tiros por Rigoberto López Pérez, iniciaron una cacería interminable que convirtió en cárcel a todo el país, porque ellos, para justificar la represión armada, le echaban la culpa a todo el mundo, cuando en realidad Rigoberto López Pérez dejó claro que la responsabilidad de ejecutar al tirano era estrictamente suya, al extremo de que escribió a su madre que él iniciaría “el principio del fin de la tiranía”.

El asunto no paró en 1956. Esa Guardia Nacional mató a gran parte de los integrantes de los movimientos armados en su contra, incluyendo al periodista Manuel Díaz Sotelo. Esta Guardia Nacional, a la cual se integraron ladrones, asesinos y gente desclasada, por medio de sus más rabiosos asesinos, continuó las matanzas en las ciudades y el campo, donde, inclusive, quemaron ranchos de poblados enteros en León, Chinandega, Matagalpa, Jinotega, Costa Atlántica. Inclusive, al momento de capturar a campesinos sospechosos de ser opositores, los subían en aviones o helicópteros y de desde varios miles de pies de altura los tiraban hacia el mar y cerros como el Musún, en el Norte de Nicaragua.
Los dos Somoza (Luis y Anastasio), la Guardia Nacional con su numeroso grupo de oficiales asesinos y ladrones (generales, coroneles, mayores, capitanes, tenientes y soldaditos), la dictadura militar y sus instrumentos “civiles” burocráticos, se pusieron más nerviosos y agresivos, en defensa del status quo o del sistema imperialista burgués reinantes dentro de Nicaragua, cuando se funda el Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1961.

Es para entonces cuando perfeccionan su sistema de espionaje y lo vuelven más brutal: persecusión permanente, torturas sistemáticas, capturas masivas y selectivas, asesinatos misteriosos, entrenamientos de 12,000 orejas, “jueces de mesta” o “jueces de cañadas”, informantes oficiosos u ocasionales, los Somoza se meten hasta en el último negocio de las fritangas…
Esa misma Guardia Nacional masacra a centenares de managuas el 22 de enero de 1967, en la llamada Avenida Roossevelt, hoy bautizada como Avenida Sandino.
La Guerrilla Sandinista le aparece en Pancasán y el nerviosismo se apodera del sistema somocista genocida. Se proclaman “vencedores” cuando matan a varios guerrilleros del FSLN en Pancasán, pero se asustan, casi convulsionan cuando el Frente Sandinista aparece disparando auroras, después de un largo silencio, en diciembre de 1974 con el “Asalto a la casa de Chema Castillo Quant”; y esa Guardia Nacional desata una represión sin precedentes en 1975, se estremece esa guardia genocida con la Insurrección de Septiembre de 1978 y finalmente sale en estampida por el empuje popular militar de la Insurrección Final de junio-julio de 1979.

Sin incluir a toda la gente que mataron liberales y conservadores antes de 1934, se ha afirmado que la Guardia Nacional mató a 50 mil nicaragüenses entre 1934 y el 19 de Julio de 1979.

Después de 1979, una buena parte de esos guardias genocidas somocistas, volvieron a cerrar filas con sus amos del gobierno criminal de Estados Unidos y formaron, participaron en las matanzas de otros 40,000 nicaragüenses, ejecutadas por la llamada “contrarevolución”, organizada, entrenada, financiada y sostenida por el gobierno de Estados Unidos desde el mismo 1979 hasta su desarme en 1990.

Esa Guardia Nacional como cuerpo armado, ejército interventor permanente de Estados Unidos, fue demolida por la Revolución Sandinista, jefeada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional y en particular por Carlos Fonseca Amador, heredero legítimo del General Sandino.
Sin embargo, son portadores actuales de los intereses de aquella Guardia Nacional, de los Somoza y de su dictadura militar genocida, sujetos corrompidos como Arnoldo Alemán Lacayo, doña Violeta Barrios de Chamorro, Enrique Bolaños Geyer; y sujetos violentísimos como Enrique Quiñoñez, abogados como Daniel Olivas Zúñiga, etc., aunque como sistema momificado no tiene ni la más mínima posibilidad de revivir, porque la Revolución Sandinista demolió de raíz ese sistema criminal, organizado o fundado por los yanquis, sostenido, entrenado y educado por los gringos, cuyos gobiernos criminales, precisamente, fundaron y sostuvieron toda una plaga de dictaduras militares genocidas en América Latina en todo el siglo 20. Hubo dictaduras militares en Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Cuba, República Dominicana, Honduras, El Salvador, Venezuela, Colombia, Chile, Argentina, Paraguay, Brasil, Bolivia, Ecuador, Perú, etc.

Revolución Sandinista

En el mundo ha habido revoluciones burguesas, como la “Revolución Francesa” (1789, portadora de ideas liberales), la “Comuna de París” (1877) o primera Revolución Proletaria, la Revolución Rusa o “Revolución Socialista de Octubre” (1917), llamada también “Revolución Bolchevique”; las “Revoluciones Democrático Populares” en Europa al concluir la Segunda Guerra Mundial, la Revolución Popular China en 1949, la Revolución Coreana en 1950; la “Revolución Permanente”, la “Revolución Social”, la “Revolución Socialista”, la “Revolución Científico-Técnica”, y Movimientos o Revoluciones de Liberación Nacional como las de Cuba (enero de 1959) y Nicaragua en julio de 1979.

La Revolución Cubana triunfó en enero de 1959, y se transformó o se proclamó en “Revolución Socialista” en 1961; la Revolución Salvadoreña del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, truncada por la intervención militar gringa en apoyo al ejército gorila de asesinos de El Salvador, que también fue organizado, entrenado, educado y sostenido siempre por el gobierno criminal de Estados Unidos.

En Nicaragua estalló asimismo la “Revolución Antiimperialista”, en 1927-1934, encabezada por el General Augusto César Sandino, llamado justamente el “Padre de la Revolución Antiimperialista”, porque con un puñado de hombres descalzos, harapientos y casi desarmados se dispuso a combatir en 1927 a los yanquis invasores, sempiternos agresores y saqueadores de América y del Mundo.

La “Revolución Francesa” fue un movimiento sociopolítico, encabezado por ideólogos burgueses (incluyendo los llamados “enciclopedistas”), que con rebeliones e insurrecciones populares demolieron la maquinaria estatal monárquica absoluta y de dominación económica y social del sistema feudal, o formación socioecomómica que substituyó al régimen esclavista en Europa y que precedió al régimen socioeconómico del capitalismo, gérmen posterior del imperialismo o fase final del capitalismo salvaje.
La Revolución Sandinista, de Liberación Nacional, comenzó con la Revolución Antiimperialista del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y del General Augusto César Sandino, pues el General de Hombres Libres dejó sembrada las bases fundamentales de la Revolución, las cuales fueron recogidas, ordenadas y enriquecidas por el General Santos López y el Comandante Carlos Fonseca Amador, quien se convertiría en el continuador de Sandino y en el Jefe de la Revolución Popular Sandinista.

La Revolución Popular Sandinista fue organizada, estructurada política, ideológica y militarmente por el Frente Sandinista de Liberación Nacional y en particular por el Comandante Carlos Fonseca Amador, quien ordenó el Ideario Político del General Sandino y lo convirtió en programa político-militar de Liberación Nacional. En su organización y estructura inicial, clandestina, sometida a persecución y vejámenes mortales por parte de la dictadura somocista con su guardia genocida (Guardia Nacional o ejército de intervención norteamericano) y el inmenso aparato opresor, el cual era también organizado, entrenado, educado ideológicamente y financiado permanentemente por el gobierno criminal de Estados Unidos, participaron estudiantes, intelectuales, obreros, campesinos, amas de casa y hasta desertores de la filas del somocismo genocida.

La Revolución Popular Sandinista logra ascender al poder mediante el derrocamiento militar de la dictadura y por la demolición total del aparato opresor, económico, militar e ideológico del somocismo genocida, instalado en Nicaragua por los yanquis al ser asesinado el General Sandino y masacrados los miembros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.
La Revolución Sandinista representa intereses populares contrarios a la dominación imperialista neocolonial e imperialista de Estados Unidos y de los oligarcas explotadores de Nicaragua, de Centroamérica y América Latina. Estas fuerzas contrarias reaccionan inmediatamente organizando una guerra mercenaria o contrarrevolución en 1980, sin tregua, de desgaste económico y militar y de propaganda llena de calumnias para quitarle sus bases populares originales.

El período de los 10 años del régimen revolucionario es la única etapa de la Historia Nacional en que son realmente privilegiados los pobres o trabajadores en general, obreros, campesinos e intelectuales, especialmente niñas, niños, mujeres, ancianos, desvalidos, indígenas y los despojados secularmente de sus tierras y demás propiedades. En estos 10 años no tuvieron su predominio arrogante los patrones privados, los cuales se han restablecido, de alguna manera con contrareformas reaccionarias o contrarevolucionarias, al volver a gobernar los oligarcas, burgueses y ladrones como Arnoldo Alemán Lacayo, doña Violeta Barrios viuda de Chamorro y Enrique Bolaños Geyer, terrateniente, oligarca y patrón semiesclavista de los peores que ha tenido el país.

Hubo Reforma Agraria, con la Revolución Sandinista, que benefició a 120,000 familias campesinas con cuatro millones de manzanas de tierras cultivables; Reforma Urbana que benefició a otras 100,000 familias, reformas y nacionalizaciones en los bancos, en las Políticas Nacionales en general, se registró un cambio radical en la Defensa de la Soberanía Nacional, los pobladores se encaraban directamente con el Presidente de la República en los “De Cara al Pueblo”, por ejemplo.

Hubo logros profundos en la Educación, Salud, Transporte, en organización del Estado y la producción agropecuaria, en la producción agropecuaria y de energía eléctrica y geotérmica, en los campos de la tecnificación, en la preparación profesional de los cuadros del régimen revolucionario, mejoras extraordinarias en deportes, cultura, avances científicos y académicos universitarios, se multiplicaron las escuelas y colegios secundarios, los Sindicatos pasaron de 127 a cinco mil en todo el país.
Estos logros fueron truncados al perder el poder político nacional el FSLN en 1990, debido a la guerra mercenaria, organizada, financiada, dirigida política e ideológicamente por el gobierno criminal de Estados Unidos, lo que provocó desgaste económico y político en las bases populares que acompañaron al FSLN en la Revolución, y que engañadas por los aliados internos (sus perros falderos de siempre) de los gringos, procedieron a votar contra su propio proyecto popular en febrero de 1990.

El Frente Sandinista de Liberación Nacional ya retornó al poder político nacional, y continúa impulsando la Revolución Sandinista iniciada por Sandino y continuada por Carlos Fonseca Amador y el FSLN en la década del 80.
El Frente Sandinista y el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional se enfrentan hoy (en 2009) a una guerra mediática sucia de los oligarcas locales y sus aliados perversos, quienes todos los días fabrican todo tipo de calumnias y mentiras, todo lo cual es una reacción cruel, violenta, sádica del grupo de mafiosos que manipuló el poder político durante 16 años, durante los cuales le robaron sumas fabulosas de dinero y recursos naturales al país, al que dejaron en banca rota. Hoy el gobierno se parece a los pobres, con los cuales estrecha esfuerzos mancomunados, solidaridad, cooperación, se amplían la educación y la salud, se amplían la producción agropecuaria e industrial, todo lo cual atenta contra los oligarcas locales y sus amos los yanquis genocidas.

Frente Sandinista de Liberación Nacional

El Frente Sandinista de Liberación Nacional es el único partido revolucionario, popular, emprendedor de privilegios a los pobres, de composición plural, antiimperialista, de tendencia socialista, solidario, promotor de la cooperación entre proletarios, intelectuales y profesionales, moderno y democrático, que se organizó en la clandestinidad rigurosa e impaciente en agosto de 1961; de ideología sandinista originada en el General Augusto C. Sandino, con un programa político-militar bien definido, destinado al derrocamiento del aparato opresor del somocismo genocida y con un plan claro para demoler el Estado del régimen somocista, fundado este último, entrenado, educado y financiado por Estados Unidos, cuyo gobierno criminal e invasor militar fue siempre organizador de dictaduras militares en otros países.
Sus fundadores fueron, entre otros: Santos López, Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge Martínez, Jorge Navarro, Silvio Mayorga, José Benito Escobar Pérez, Francisco Buitrago, Rigoberto Cruz (Pablo Ubeda), Faustino Ruiz. Son también forjadores del FSLN: Oscar Benavidez, Modesto Duarte, Enrique Lorente, Iván Sánchez, Selim Shible, Edmundo Pérez, Víctor Tirado y Daniel Ortega Saavedra.

Los fundadores del FSLN comenzaron su lucha política y militar, primero estudiando la realidad histórica nacional y entrenándose militarmente en medio de sacrificios excepcionales, que incluían el andar huyendo permanentemente de la represión horrorosa del somocismo genocida. Desde l961 a 1979 cayeron miles de militantes y simpatizantes del FSLN, los cuales, inclusive, siguieron cayendo después del Triunfo de la Revolución Sandinista en julio de 1979.

Después de su derrota política electoral en febrero de 1990, el FSLN sigue siendo el único partido revolucionario con un programa político revolucionario claro, nacionalista, antiimperialista y con proyección socialista.

El FSLN comenzó con pocos militantes en 1961. Cuando la experiencia guerrillera de Pancasán, ya eran unos cuantos centenares. Después de la acumulación de fuerzas en silencio y producirse el Asalto a la casa de “Chema” Castillo Quant (diciembre de 1974), quizás los militantes y guerrilleros ya fuesen un poco más de 1,000. Al Triunfo de la Revolución Sandinista sus militantes eran unos 3000. Al cambio o pérdida electoral, en 1990, eran un poco más de 400 mil y al 2008 su militancia, miembros y simpatizantes sobrepasan el millón y medio de pobladores de Nicaragua, lo cual indica que es ya es un partido indestructible, que su evolución histórica es constante, como consecuencia de ser un partido revolucionario moderno, representante de lo nuevo, de lo que está transformándose para sustituir al viejo régimen capitalista momificado de los liberales y conservadores.

El FSLN tiene relaciones fraternales con otros partidos progresistas, revolucionarios, socialistas y comunistas de todo el mundo, con el fin de estar unido al proceso indetenible de la Revolución social, que irremediablemente demolerá al sistema capitalista expoliador, que actualmente ha perfeccionado sus formas de saquear a los Estados nacionales mediante invasiones militares, por el accionar de rapiña de las empresas trasnacionales que tienen como meta fundamental la movilización del dinero fácil y robado al Tercer Mundo hacia sus centros de poder y del comercio en contra de los intereses populares de todo el mundo.
El Frente Sandinista es un partido legalmente constituido, es el partido mayoritario más sólido, disciplinado, coherente, con organización y accionar político en todo el país, con un programa claramente revolucionario, progresista, antiimperialista, socialista y abogando por recuperar el poder político nacional mediante elecciones, es decir, siguiendo el juego que imponen las condiciones burguesas actuales.
El Frente Sandinista tiene organizado su Congreso Nacional, su Asamblea Sandinista Nacional; sus Asambleas Sandinistas Departamentales, Municipales, Distritales, Barriales y Comarcales.
Asimismo, tiene organizados Consejos Departamentales, Municipales, Distritales, Barriales, Comarcales y en Centros de Trabajo, tanto en el campo como en la Ciudad.

El FSLN elige, según Leyes nacionales, sus representantes o candidatos a presidente de la República, Vicepresidentes de la Repúblicas, diputados, Alcaldes, Vicealcaldes y Concejales, Magistrados de los Poderes Electoral y Judicial. En el caso de los candidatos a Presidente, Vicepresidente, Diputados, a Alcaldes, Vicealcaldes y Concejales, son electos mediante Consultas o Elecciones Primarias.
Participa el FSLN en el Consejo de Partidos Políticos. Tiene su Bancada de Diputados Sandinistas y en cada Alcaldía, igualmente, posee sus Bancadas de Concejales del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Según Estatutos (Ley interna del FSLN), tiene militantes, miembros y simpatizantes.

Los militantes y miembros están obligados, por ley interna, a estar organizados en una Unidad de Base Sandinista (Consejo de Liderazgo Sandinista ahora), ya sea en el Barrio o centro de trabajo; a cotizar, a subordinarse a las decisiones colectivas o de la mayoría en los órganos de funcionamiento y de poder resolutivo, a respetar a las autoridades legalmente constituida, a apoyar a los candidatos escogidos para participar en las elecciones, y a dar respaldo a decisiones partidarias importantes.

Imperialismo

Según definición de Lenin (revolucionario socialista ruso, jefe del primer Estado socialista del Mundo), imperialismo es el capitalismo monopolista, parasitario, en la etapa superior y última del capitalismo, en víspera de la Revolución Socialista.

La transición al imperialismo se produce al filo de los siglos 19 y 20 al tomar cuerpo la dominación de los monopolios (aparición de trasnacionales, concentración de la producción y socialización de la misma producción) y del capital financiero, mientras ha adquirido importancia especial la importación de capitales y ha concluido, prácticamente, el reparto del mundo entre las potencias coloniales y neocoloniales, o los llamados “ocho” países capitalistas más industrializados del planeta, que juntos imponen precios a las materias primas de los países pobres y que asimismo imponen precios a los que ellos fabrican, mientras agreden y lanzan invasiones militares destinadas a robar territorios y recursos naturales en los países pequeños y del llamado Tercer Mundo.

El imperialismo es el capitalismo salvaje, parasitario y putrefacto, de ladrones y saqueadores al más alto nivel agresivo, que usa su potencial industrial, económico, científico y militar para agredir a los pueblos más pequeños, ya sean éstos capitalistas o socialistas, con el fin de expoliarlos brutalmente con precios bajos a sus materias primas y precios elevados a los productos comerciales fabricados por ellos, por ejemplo, los yanquis, ingleses, japoneses, franceses, alemanes, italianos y canadienses.
El imperialismo es un sistema estatal guerrerista, terrorista, profundamente agresivo, expansionista, saboteador, usurpador de tierras, usurpador de recursos naturales ajenos, invasor, agresor militar permanente como en el caso de Estados Unidos, cuyas políticas internas y exteriores responden a los intereses de los grandes monopolios (trasnacionales) privados, de los cuales generalmente son empleados el presidente, el vicepresidente y los más altos funcionarios del gobierno, incluyendo los encumbrados jefes del Ejército norteamericano.
A México, los yanquis les robaron dos millones y medio de kilómetros cuadrados mediante agresiones militares cuidadosamente ejecutadas en combinación con los terratenientes y esclavistas del Sur de Estados Unidos, en las décadas de 1830 a 1850. Le robaron a México los territorios del Estado de Texas, la Baja California, Nuevo México y otras fajas de tierras paralelas al Río Bravo o Río Grande.

Mediante el accionar de los filibusteros de William Walker y el proyecto del Imperio del Círculo Dorado, pretendieron apoderarse de todo México, de las Islas más grande del Caribe, de toda Centroamérica, de Panamá y Colombia, para establecer en todo ese territorio un Estado esclavista, a mediados del Siglo 19, cuando el imperialismo comenzaba a formarse en Estados Unidos.

Este imperialismo de Estados Unidos ha protagonizado (aproximadamente) 250 invasiones militares, con fines hegemónicos, militares, para derrumbar gobiernos no agradables a los ricachones explotadores de norteamérica y de robo de recursos naturales (petróleo, oro, madera, pesca, metales, uranio 68, etc.). Esas 250 invasiones militares han ocasionado 23 millones de muertos, también torturado y desaparecido a miles de ciudadanos en todo el Planeta, sin echar a cuenta la destrucción material y sin tomar en cuenta lo que hacen actualmente en Irak, Palestina, Afganistán, Pakistán y Colombia o las barbaries o matanzas efectuadas recientemente en Erzegobina, en Europa.
En el caso de Nicaragua, el imperialismo yanqui nos hizo invasiones militares, para derrocar e imponer gobiernos espúreos, en 1909 y en 1926 y finalmente dejaron instalada la Guardia Nacional o dictadura somocista genocida, la que fue derrocada por el Frente Sandinista el 19 de Julio de 1979.
En la década del 80, este imperialismo criminal nos impuso una guerra mercenaria de agresión, la que volvió a provocar otros 40,000 muertos, más de 17,000 millones de dólares en daños a la economía nicaragüense, los cuales les fueron perdonados por sus lacayos o perros falderos internos, esta vez representados por doña Violeta Barrios viuda de Chamorro.
Después del derrumbe del sistema socialista soviético y europeo y de la pérdida del poder político del FSLN en Nicaragua, el imperialismo yanqui está ahí, más agresivo, más brutal, más explotador, mediante sus trasnacionales u otros mecanismos financieros como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, los cuales imponen deudas y condiciones que se semejan mucho a las cadenas metálicas que los españoles colonialistas les ponían a los esclavos indígenas, para explotarlos sin misericordia alguna.

Parte de las políticas imperialistas en Nicaragua es la imposición yanqui para que sean destruidos todos los cohetes Sam-7, defensivos, para defenderse ante la posibilidad de un ataque del mismo país imperialista: Estados Unidos, cuyos gobernantes, representantes o empleados de los fabricantes de armas más ricos y agresivos de Estados Unidos, siguen fabricando armamentos poderosos, atómicos y sofisticados, que amenazan la existencia de la Humanidad entera, pero que ellos sí, en forma impune, contra todo orden internacional, pueden estar fabricando y acumulando armas de destrucción masiva a niveles colosales, pero que los demás no pueden estar armados ni para defenderse, según las concepciones matonescas y colonialistas de estos genocidas malvados.

Eso es el imperialismo yanqui actualmente. Amenaza con llevar su ejército a cualquier rincón del mundo, para combatir el terrorismo (¿cuál, el que fabrican ellos todos los días?), cuando en realidad ese Estado imperialista, representante de los grandes monopolios o trasnacionales, es el más terrorista que hay en el mundo entero, pues pareciera fabricar terrorismo todos los días, a cada instante, en contra de la Humanidad.
Algunos intelectuales: periodistas, articulistas, escritores, economistas, sociólogos y hasta antropólogos, todos serviles rastreros del imperialismo yanqui en particular y del imperialismo en general, hasta se atreven a decir que la Historia llegó a su fin, que la Ideología ya no existe, que el imperialismo yanqui ya no existe, para encubrir estas brutalidades de pandillas de asesinos y saqueadores que operan desde la Casa Blanca, del Pentágono y del Departamento de Estado de Estados Unidos contra numerosos pueblos pobres del mundo, entre otros Irak, Palestina, Afganistán, Pakistán, Cuba, Corea del Norte, Colombia, etc.
El Imperialismo ahí está hoy más brutal que nunca agrediendo militarmente a Irak, con la finalidad de robarle el petróleo y de paso apoderarse de las riquezas de todo tipo en Medio Oriente. Ese imperialismo yanqui atiza y dirige las agresiones militares de Israel contra Palestina y Afganistán, amenaza a Cuba y a Corea del Norte y a todos los pueblos del Mundo, cuando George Bush, mafioso, empleado y propietario de trasnacionales, dice que su ejército de criminales puede atacar en cualquier momento, en cualquier lugar oscuro del mundo.
Esos intelectuales y escritores mencionados quieren que nos olvidemos de la Historia, porque, aseguran, no vale la pena estar recordando el pasado. ¡Claro!, para ellos es mejor no recordar que los gringos, por ejemplo, nos han agredido militarmente en varias ocasiones, que sus filibusteros nos agredieron entre 1853 y 1856, que los yanquis nos mataron un montón de gente y a Benjamín Zeledón Rodríguez en 1912, que mataron a un montón de gente y a Sandino en 1934, que dejaron organizada la dictadura militar somocista desde 1934 y que esa tiranía mató a otros 50,000 nicaragüenses y que en la década de los 80 nos mataron a otros 40,000 mil nicaragüense.

¡Por supuesto!, sería un buen “negocio” matar gente por 23 millones más en otros países y que luego sus habitantes no recuerden nada, que se vuelvan desmemoriados, como quieren que no recordemos a los Héroes y Mártires de Chicago y a las mujeres obreras que fueron quemadas dentro de las fábricas de Nueva York. Sí, así sería bonito para los asesinos del imperio, que no recordemos, por ejemplo, las casi 500 masacres de la Guardia Nacional en Nicaragua. Seríamos, de ese modo, “gente muy educada”, “consecuente”, “bien portada”.

Sostienen estos intelectuales y los mismos jefes del imperialismo que eso de la Ideología también llegó a su fin.

La lucha de clases surgió entre los hombres y mujeres desde que apareció la propiedad privada, un poco después de la descomposición de la Comunidad Primitiva, como la que nosotros teníamos al llegar los invasores criminales españoles a América.
Primero se impuso la sociedad esclavista; por luchas encarnizadas de los esclavos, desapareció ese sistema esclavista y apareció el sistema feudal.

Ese sistema feudal (nobles, patricios, reyes, monarcas) se unió con los curas europeos y asiáticos. Sus brutalidades, obligaron a los artesanos a organizarse y finalmente se produjo la Revolución Burguesa Francesa, la cual derrumbó al feudalismo en Europa y de paso arrasó también el sistema colonial español en América.

Esto motivó la aparición del capitalismo, el cual siempre tuvo como contrapartida ideológica a su criatura: los obreros fabriles, campesinos pobres e intelectuales progresistas, al proletariado en general.
Los capitalistas tienen su ideología, la cual los conduce a acumular más riquezas, a sentirse superiores, racistamente hablando como los nazisfascistas alemanes en Europa y los sionistas actualmente en el Medio Oriente, y a mantener marginados a los pobres, a los que no pertenecen a su círculo de los capitalistas e imperialistas salvajes.

Eso es ideología. Los explotados, por su lado, los proletarios, los obreros, los intelectuales desplazados, los desempleados, que cada vez son más pobladores del planeta (6,200 millones de habitantes), mientras los imperialistas son cada vez menos, son un puñado de ladrones, tienen su propia ideología. Ese sistema de opresión imperialista, de marginación y de robo, es también de saqueo de unos pocos que acumulan cifras fabulosas de dinero, como el caso de Bil Gate, fabricante de computadoras, que se afirma él solito acumula una fortuna de casi 200,000 millones de dólares, mientras decenas de millones de niños, ancianos y mujeres solas mueren de hambre en Nicaragua, Centroamérica, América Latina, Africa, Asia y los mismos Estados Unidos.

Democracia

Democracia es forma de régimen político basado en la proclamación de los principios del poder del pueblo, la libertad y la igualdad de los ciudadanos. La democracia supone el reconocimiento de la subordinación de la minoría a la mayoría, la elegibilidad de los principales organismos de poder del Estado y la existencia de los derechos y libertadas políticos. Se diferencian las instituciones de la Democracia representativa (instituciones electivas, parlamentos y otras) y la democracia directa: referendos, debates públicos de las cuestiones de la vida estatal por todo el pueblo, actividades de las organizaciones sociales, sindicales, comunales, académicas, estudiantiles, organizaciones de campesinos, etc.

En la Sociedad dividida en clases sociales, la Democracia es expresión concreta de la dictadura de la clase dominante. En el contexto del régimen explotador (esclavista, feudal y burgués o capitalista), las instituciones de la Democracia sirvieron y sirven a las clases que poseían y poseen los medios de producción, el poder político, el control de la economía y se imponen mediante sus instrumentos de propagación de su ideología explotadora.

“En la sociedad capitalista tenemos una Democracia amputada, mezquina, falsa, una democracia únicamente para los ricos, para la minoría”, escribió Bladimir Ilich Lenin, hace casi 100 años, antes que se produjera la Revolución Rusa.

“Yo soy demócrata, respeto la Democracia y el Estado de Derecho”, gritaba Arnoldo Alemán Lacayo, exoreja de la Guardia Nacional somocista, mientras usaba los resortes del Estado para robar sin cesar, lo más que podía, cuando era Alcalde en Managua y después cuando se instaló en la Presidencia de la República. Al final le robó al Estado nicaragüense, de acuerdo con los juicios en su contra, más de 500 millones de dólares.

En medios propagandísticos internacionales y nacionales se ha venido hablando, desde hace mucho tiempo, de la Democracia esclavista, de la Democracia feudal, de la Democracia Burguesa o capitalista, de la Democracia Revolucionaria, de la Democracia Popular, de la Democracia Socialista, de la Democracia interna del partido revolucionario y de la Democracia Comunista, que es la que ya se aplica en algunos aspectos de la vida socialista cubana, coreana del Norte y en China Popular.

El concepto Democracia aparece, por primera vez, en Grecia Antigua, donde pensadores filosóficos como Aristóteles, decían que era “el gobierno de todos”, pero casi al mismo tiempo la aristocracia practicaba el “gobierno de los selectos” y el gobierno de la monarquía, es decir, de una sola persona: el rey, el monarca omnímodo, que te podía mandar a matar a vos y a cualquier grupo de pobladores indefensos.

“El gobierno de todos” en Grecia no incluía a los esclavos, por supuesto, es decir, no podían participar los esclavos en el gobierno. En la Roma imperial los esclavos eran sólo instrumentos de trabajo, como herramientas parecidas a las macanas, cobas, hachas, machetes, espeques, arados, etc. En Roma, sólo los ciudadanos libres, no esclavos, tenían derecho a elegir a los funcionarios del gobierno imperial romano.

La llamada Democracia burguesa es una de las formas del Estado burgués, capitalista. En la época de la tiranía somocista funcionaba la democracia tiránica en Nicaragua, es decir, la “democracia” de la Guardia Nacional, la “democracia” de la dictadura, la cual estaba al servicio pleno del gobierno genocida de Estados Unidos, de los oligarcas locales como Pellas, Montealegres, Gurdianes, Venerios, Bolaños Geyer, Chamorros, Bernard, de los banqueros locales, de la burguesía terrateniente-latifundista en general, de los algodoneros explotadores y de los matones a sueldo de la tiranía genocida del socorrismo genocida, como aquellos López y Chavarrías en León.

Quien no estuviera en ese redil, no podía gozar de esa “democracia” dictatorial.

La “democracia” dictatorial en Nicaragua era, en realidad, una dependencia humillante, permanente, del gobierno criminal de Estados Unidos, un jugoso centro de explotación monopolista de los gringos, de los Somoza, de los oligarcas, de los terratenientes-latifundistas; un era un gran prostíbulo, un gran centro de analfabetismo, un paraíso de casinos y juegos de los explotadores, propiedades de centros laborales, de tierras y otros medios de producción que eran propiedad de unos pocos explotadores. A eso se la ha llamado “democracia” en Nicaragua, sin incluir todo el período de dominación opresora, genocida y de saqueo de los españoles, durante 300 años continuos. ¿La de los españoles era la “democracia colonial” para matar 51 millones de indígenas, convertirlos en esclavos durante 300 años y destruirles su cultura ancestral?

Al Triunfo de la Revolución Sandinista se conquistó la Democracia Revolucionaria y Popular, la cual, por primera vez en toda la Historia Nacional, privilegió a las grandes masas de obreros, campesinos, estudiantes, profesionales, le dio importancia especial a las mujeres, a los ancianos, a los desvalidos, a los niños, a la educación, a la salud, a la producción agropecuaria, a los trabajadores que se organizaron en 5,000 Sindicatos, a la formación y funcionamiento de varios miles de cooperativas agrícolas y pecuarias, a la entrega de tierras en Reforma Agraria a 120,000 familias pobres, a la Reforma Urbana para favorecer a otras 100,000 familias de los sectores populares, a la educación científica y técnica, todo lo cual nunca ocurrió en el país desde cuando llegaron los españoles invasores genocidas hasta el triunfo revolucionario sandinista, en 1979.

La Democracia Revolucionaria Sandinista consistía en que el pueblo organizado, en todo el territorio nacional, podía tomar decisiones colectivas con autoridades nacionales y locales, acerca de su trabajo comunitario y de su futuro, por ejemplo.

Esa Democracia Revolucionaria y Popular realmente otorgó libertades plenas a los que siempre fueron excluidos, marginados y oprimidos por el sistema burgués dictatorial. La gente más humilde podía resolver sus problemas económicos, de organización, de viviendas, asuntos sociales, de comida, de formación educativa científica mediante esta Democracia Popular del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Esa Democracia Popular Sandinista acabó la represión somocista y de la oligarquía y de los yanquis.
Al perder las elecciones el Frente Sandinista en 1990, debido a la guerra de agresión militar y económica del gobierno genocida de Estados Unidos y sus compinches contrarevolucionarios, los explotadores antiguos gritaron alegres: “¡La democracia ha vuelto a Nicaragua!”. Y por ahí unos “historiadores” o intelectuales colonizados escribieron Historias sobre Managua y Nicaragua, a mediados de los años 90, en las cuales alegremente celebran lo que ellos mismos llamaron: “Al fin, llegó la Democracia”(¿?).

Es decir, para estos “historiadores”, la “Democracia” era volver, de algún modo, al somocismo genocida, cuyos intereses, precisamente, estaban volviendo al ganar las elecciones la extrema derecha proyanqui, en febrero de 1990.

Para estos “historiadores”, ¡vaya qué maravillas de historias¡, no ocurrió ningún acontecimiento histórico entre junio de 1979 y febrero de 1990. En otras palabras, no existió la Revolución Popular Sandinista, que tanta admiración, respeto y cariño, provocó en todo el Mundo, incluyendo en grandes sectores sociales e intelectuales de Estados Unidos.

Una de esas “historias” “modernas” las financió Roberto Cedeño Borgen, cuando era Alcalde de Managua y uno de los principales compinches sirvergüenzas de don Arnoldo Alemán Lacayo. Era corrupto como Alemán Lacayo, pues hasta pagaba las cuentas de agua potable con fondos de la Alcaldía de Managua, según las denuncias documentadas de Diarios Nacionales, ubicados en Managua.

La otra “historia” deformadora de hechos históricos, y de ocultamiento de acontecimientos históricos extraordinarios, fue financiada por el Ministerio de Educación, en el período de Violeta Barrios viuda de Chamorro, cuando era ministro Humberto Belli Pereira, enemigo feroz de la Revolución Sandinista.
Pues bien, estos “historiadores” alegremente decían: “Al fin volvió la democracia”. En ambas “historias” no cupieron, por ejemplo, hechos históricos extraordinarios como los siguientes:

La Insurrección Sandinista (en Managua, León, Estelí, Matagalpa, Masaya, Chinandega) de septiembre de 1978. La Insurrección Sandinista u Ofensiva Final de junio-julio de 1979 en Managua y todo el país. No se dice ni una palabra de los bombardeos aéreos somocistas genocidas sobre ciudades como Managua, León, Chinandega, Masaya, Estelí, Matagalpa, Condega, Rivas, etc., y tampoco de la matanza de varios miles de pobladores, todo ejecutado por los “angelitos” asesinos de la Guardia Nacional, sostén fundamental de la dictadura somocista.

Esas “historias” no recogen el célebre Repliegue Táctico de Managua a Masaya y, por supuesto, tampoco se habla de la matanza efectuada por los mismos guardias nacionales en Piedra Quemada, en la misma Masaya, en Jinotepe, Diriamba y en Granada, pues los 6,000 replegados de Managua estuvimos ligados directamente a la lucha armada y política para desalojar de sus cuarteles y de las calles a los soldados somocistas genocidas, en estos lugares mencionados.

Managua fue el centro de convergencia de los Frente de Guerra Revolucionarios Sandinistas: Norte Carlos Fonseca Amador, Occidental Rigoberto López Pérez, Sur Benjamín Zeledón Rodríguez, Frente Interno (Managua, Masaya, Carazo y León, coordinado por el Comandante Carlos Núñez Téllez), Oriental Carlos Roberto Huembes, para darle el golpe final a la tiranía genocida del somocismo, y Managua fue el centro, además, en que los guerrilleros, combatientes populares, Combatientes Históricos, Madres de Héroes y Mártires y pobladores en general, nos concentramos en la Plaza (…de la República entonces) de la Revolución, entre la antigua Catedral, el Palacio Nacional y el Teatro Rubén Darío, para anunciar al Mundo entero que la Revolución Popular Sandinista había triunfado y que el horrendo y terrífico aparato opresor somocista genocida, había sido demolido para siempre.

Lo anterior tampoco merecía estar en las páginas de las “historias” mencionadas.

Varios miles de guardias genocidas, “orejas” de la Oficina de Seguridad, antiguos integrantes de los “escuadrones de la muerte”, “jueces de mesta” asesinos, fueron encarcelados y enviados a Tribunales Populares Antisomocistas.

Se integraron la Junta de Reconstrucción Nacional, la Junta de Reconstrucción de Managua, el Ejército Popular Sandinista, la Policía Sandinista, el Ministerio del Interior, todo un ordenamiento político gubernamental nuevo en Managua, sede del gobierno central; se organizaron los Comités de Defensa Sandinistas, las Milicias Populares Sandinista, los Batallones de Reserva para defender la Revolución de la agresión mercenaria y contrarrevolucionaria yanqui-somocista, se organizaron los cortes voluntarios de café y de algodón, los trabajos voluntarios (trabajadores, oficinistas, pobladores, productores patriótico y campesinos), se organizaron casi 3,000 sindicatos (la dictadura somocista sólo había permitido 127 sindicatos), se pusieron en funcionamiento seis nuevos Mercados y varios hospitales en Managua, se le pusieron nombres de Héroes y Mártires y de personajes conocidos a edificios, hospitales, centros educativos, centros de salud y a vecindarios o barrios, en los cuales aparecieron por centenares los monumentos en recuerdo cariñoso a Héroes y Mártires, cuyas vidas sucumbieron en la lucha contra la dictadura; se anunció formalmente en Managua que el Frente Sandinista se convertía en Partido Política legalmente constituido ante el Consejo Supremo Electoral.

Se fundó el Diario BARRICADA como órgano oficial del Frente Sandinista. Aparecieron el Sistema Sandinista de Televisión, el Sistema de Comunicaciones del Estado, el Sistema de Propaganda del FSLN, inmediatamente después del Triunfo revolucionarios se hicieron comunes las asambleas masivas de pobladores, trabajadores, estudiantes y maestros, obreros y campesinos y productores agrícolas y pecuarios; los profesionales fundaron sus organizaciones, la Unión de Periodista de Nicaragua dejó de andar huyendo y se instaló en su casa. Todo esto en Managua y resto del país.

Casi de inmediato se hizo la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización, cuyo lanzamiento en concentraciones masivas, se hizo desde Managua. Se hacían entrenamientos públicos de Milicias y Batallones de Reserva en parques, calles y predios baldíos, se efectuaban trabajos voluntarios y de innovaciones en fábricas, el gobierno central y la Junta de Reconstrucción de Managua instalaron varios miles de Centros de Desarrollo Infantil, entraron a funcionar varios miles de Comisariatos para los trabajadores, a los mismos trabajadores se les daba el llamado AFA (paquete de comida) cada quince días o al mes.

En Managua se adoquinaron decenas de kilómetros, se enchaparon cauces que hasta entonces funcionaban mal, se fundaron Barrios Progresivos como Jorge Dimitrov, René Cisneros y Francisco Meza Rojas, y comenzó la formación de casi 400 Asentamientos Humanos nuevos, se hizo la Reforma Urbana, se echó a andar la Reforma Agraria en Managua y todo país, especialmente en las tierras confiscadas a los jefes del somocismo genocida. En Jornadas dominicales de Trabajo Voluntario Rojinegro Sandinista, trabajadores, pobladores barriales e intelectuales, sembramos varios millones de árboles frutales, ornamentales y maderables, gracias a los cuales hoy Managua es conocida como la Capital Verde de Centroamérica.

Se integraron los Consejos Técnicos en las empresas estatales y oficinas del gobierno central y en las Juntas de Reconstrucción Municipales, incluyendo en Managua, donde inclusive se organizaron las Empresas Constructoras Municipales para hacer las labores de construcción de calles y reparaciones de las mismas.
La Junta de Reconstrucción de Managua se hizo de centenares de equipos pesados y livianos para desarrollo los proyectos comunitarios propios. Se estableció el subsidio en el pasaje de estudiantes universitarios, se estableció un servicio nocturno de autobuses urbanos, con el fin de que a cualquier hora de la noche, trabajadores y pobladores pudieran viajar de un lado a otro en Managua.

Se organizaron los Siete Distritos capitalinos y la Corporación Municipal de Mercados de Managua, se mandaron a miles de hombres y mujeres a prepararse en el extranjero, la mayoría de los estudiantes universitarios estudiaban con becas en las Universidades estatales de Managua, se hicieron consultas masivas sobre la Educación y la Constitución Política en Managua, funcionaban los “De Cara al Pueblo” en muchos sitios de Managua, se pusieron a funcionar más unidades productoras de energía eléctrica, se amplió en más de un 50 por ciento la red de agua potable en Managua, ya no cayó el peso sólo en la Laguna de Asososca, pues se construyeron varias “baterías de pozos artesianos” hacia el Oriente, Sur, Norte y Occidente de Managua, se construyeron varios miles de casas, entre otras las Colonias Batahola Sur y Norte, a pesar de la colosal agresión militar mercenaria yanqui-somocista.
Recordemos que el Aeropuerto Sandinista, en Managua, fue bombardeado por estos mercenarios contrarevolucionarios.

Todo estos eran hechos históricos extraordinarios, nuevos, nunca vistos antes en la Historia Nacional. Sólo he citado unos pocos de la época de los diez años del régimen revolucionarios sandinista, en Managua, que no son mencionados en las “historias” mencionadas, como que no ocurrieron nunca. Dichosamente, estos hechos históricos recientes están en la Memoria Popular y también los hemos ido escribiendo.

“Al fin llegó la Democracia”, proclamaron en 1990 los intelectuales colonizados, incluyendo algunos “historiadores”.

Al volver la “democracia”, ¿qué pasó y cuánto de horrible pasó? Veamos unos cuantos ejemplos:
Inmediatamente, el gobierno de Violeta Barrios viuda de Chamorro mandó a desarticular 550 empresas del Estado, entre otras, la lechera de Chiltepe y la de procesos industriales de Sébaco. Mandó a desmantelar el Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, transporte por excelencia de los pobres y que venía funcionando desde hacía más de un siglo. Tenía sus oficinas principales en Managua.

Iniciaron las devoluciones de tierras, casas, lotes y otras propiedades a los somocistas, incluyendo a algunos que para hacer reclamos se convirtieron en “gringos caitudos”, es decir, pidieron nacionalidad norteamericana para obtener la “protección” del gobierno genocida de Estados Unidos. Mandaron a cerrar casi cuatro mil Centros de Desarrollo Infantiles Urbanos y Rurales, que a la vez eran comedores infantiles, mientras padres y madres llegaban a traer a sus niños.

Enviaron al desempleo a más de medio millón de trabajadores del Estado. Cancelaron la Alfabetización y la Educación de Adultos. Todas estas direcciones estatales estaban en Managua. En la Alcaldía de Managua, don Arnoldo Alemán Lacayo, el mejor “demócrata” de Nicaragua, mandó a cancelar el Sindicato Único Héroes y Mártires, cuyas oficinas cerró y mandó a despedir a todos sus dirigentes. Esto era en la Alcaldía de Managua.

Virtualmente toda la maquinaria (eran casi 300 equipos pesados y livianos) que entregó Carlos Carrión Cruz, último coordinador de la Junta de Reconstrucción de Managua, fue robada al llegar don Arnoldo “demócrata” Alemán Lacayo a la Alcaldía de Managua.

En 1991, don Arnoldo Alemán Lacayo me mandó a echar preso por la quemada de la Alcaldía de Managua, en lo cual nada tuve que ver.

En 1992 fueron muertos y heridos varios estudiantes universitarios, en las calles de Managua, por reclamos del 6 por ciento. Comenzó casi al mismo tiempo, una persecusión feroz para despojar de sus tierras, casas y lotes a los beneficiarios de las Leyes 85,86 y 88, la mayoría de ellos ubicados en Managua, donde jueces y policías se coludieron en estas persecusiones.

Mandaron a quitar los AFA, los subsidios y becas a estudiantes universitarios. Doña Violeta Barrios mandó a “perdonarle” el pago de 17,000 millones de dólares a Estados Unidos por su agresión militar y económica a Nicaragua en la década del 80. Los dos gobiernos se burlaron de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas (ONU).
Durante este mismo gobierno de Violeta Barrios viuda de Chamorro, 180 matones, jefeados pro Frutos Chamorro Argüello, Henry Núñez Abarca y Juan Pablo Rivas Castro, me queman la casa en que vivía en el kilómetro once sur, lo cual al parecer fue instigado por Alemán Lacayo y compañía, porque yo andaba defendiendo desde las páginas de BARRICADA a las víctimas de los desalojos judiciales y policiales (Leyes 85,86 y 88).

Es conocido, además, que en este período de gobierno neoliberal, “democrático”, comenzaron las privatizaciones de los colegios públicos y la salud en los hospitales y centros de salud.
Al llegar Alemán Lacayo ladrón al gobierno central, ya es conocido que privatizaron la energía eléctrica, profundizaron los negocios en la salud pública, iniciaron también la privatizaciones de los servicios telefónicos, y es en este gobierno neoliberal, “democrático”, “respetuoso del Estado de Derecho” cuando se producen robos al erario público cercanos a los 600 millones de dólares, todo lo cual ha quedado evidenciado y registrado en los Juzgados de Managua.

Alemán Lacayo llegó mediante fraude electoral a la Presidencia de la República, y lo más descarado del fraude fue en Managua. Ofreció construir miles de casas, empleo masivo, y todo ocurrió al revés. En el gobierno neoliberal-conservador, “democrático”, de don Enrique Bolaños Geyer los apagones de la luz eléctrica subieron a 14 horas diarias.

Bolaños profundizó las privatizaciones de entidades estatales y hasta pretendieron que la Empresa Aguadora se vendiera al mejor postor.
En este período le fueron robados otros 17,000 millones de córdobas al Estado de Nicaragua, y al final, en 16 años de gobiernos “democráticos”, neoliberales, respetuosos de la “Democracia representativa”, el país quedó en banca rota, y casi un millón de sus trabajadores se fueron en éxodo a Costa Rica y Estados Unidos porque los despidieron de los cargos laborales en que estaban, y necesitaban empleo .

Esa democracia burguesa, es la que reapareció en 1990. Es una democracia de falsedades, mezquina, una democracia para un puñadito de ricos egoístas que no pasa del uno por ciento de la población, para los millonarios esclavizados ante el amo yanqui agresor, los cuales son elegidos por los pobres a cargos en el gobierno, el cual es usado para enriquecer a esos grupos minoritarios de burgueses y oligarcas, mientras esos mismos electores son despojados permanentemente de sus tierras, lotes y otras propiedades, los mandan al desempleo masivo, son engañados con promesas electorales falsas, les han privatizado la educación, la salud, las telecomunicaciones, han saqueado el erario nacional hasta niveles insólitos como lo que hizo Alemán Lacayo, quien usó el gobierno para acumular sumas fabulosas de dinero y es lo mismo que siguió haciendo el oligarca brutal y arrogante, donde Enrique Bolaños Geyer.

En el caso de Nicaragua a eso se le ha llamado “democracia representativa”, es decir, que los funcionarios del gobierno son elegidos con el “voto popular”, lo que equivale a afirmar que el “pueblo elige ahora a sus verdugos, a sus explotadores”, lo cual es todo lo contrario de la práctica de la Democracia Revolucionaria y Popular del Frente Sandinista de Liberación Nacional en la década del 80 y la vuelve a practicar ahora mediante Consejos del Poder Ciudadano.

Esa democracia “representativa” ha vendido el país, además, a trasnacionales extranjeras, como los casos de la energía como Unión Fenosa, de las telefonías y en los años 2005-2006 hasta amenazaron con privatizar un servicio vital como el agua potable.

Necesitamos cambiar esa “democracia burguesa dictatorial” por la Democracia Revolucionaria, la Democracia Directa, la del pueblo organizando tomando decisiones colectivas conjuntamente con sus autoridades.
Dichosamente, esta Democracia Directa es la que está siendo promovida por el gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional mediante los Consejos del Poder Ciudadano, en los cuales participan también organizaciones afines como el Movimiento Comunal Nicaragüense.

Capitalismo

Capitalismo: formación económicosocial, basada en la propiedad privada de los medios de producción y la explotación del trabajo asalariado por el capital. La formación del Capitalismo sustituyó al feudalismo en el siglo 16, precede al socialismo, primera fase del comunismo científico.

La finalidad de la producción capitalista consiste en obtener ganancias. La contradicción fundamental del capitalismo –entre el carácter social del proceso de producción y la forma capitalista privada de apropiación_- encuentra su expresión en la anarquía de la producción, las periódicas crisis económicas y el desempleo crónico y engendra el antagonismo entre el proletariado y la burguesía, principales clases de la sociedad capitalista, además de las cuales existen el campesinado, los artesanos y la intelectualidad.

La lucha de clases entre el proletariado y la burguesía es la fuerza motriz de la evolución del capitalismo. En la encrucijada de los siglos 19 y 20, el capitalismo entró en su fase superior y última, en el llamado capitalismo monopolista o imperialismo, en el cual se ubica el fenómeno de las empresas trasnacionales, que se caracterizan por el dominio prácticamente omnímodo de los monopolios y la oligarquía financiera y la intensificación de la reacción en el ámbito de la política, la ideología y la cultura.

En esta etapa brutal, salvaje, cruel, sanguinaria, mortal, es cuando aparece, en la década del 90, llamada globalización de la economía, también conocida como neoliberalismo, que en realidad es la imposición de una tiranía universal del capitalismo agonizante desde sus centros de poder más bestiales: el imperialismo norteamericano, aliado con el inglés, japonés, alemán, francés, italiano, canadiense, cuyos jefes a la vez compiten por el control del mercado mundial.
Particularmente el gobierno criminal de Estados Unidos se ha erigido de por sí y ante sí, en el jefe de esa tiranía universal que impone terrorismo estatal, también despiadado, mediante el cual amenaza a todo el mundo con exterminios masivos y te dice sin ambages “o estás conmigo o estás contra mí”. Este tipo de argumentos es parecido al de los matones ya sabidos de que están totalmente al descubierto, que ya nadie les tiene miedo y que saben que pronto les llegará su fin.

En Nicaragua ya sabemos perfectamente cómo funciona el capitalismo, pues lo vemos retratado en un grupito de capitalistas voraces, terratenientes, propietarios de bancos y poderosos comerciantes, algunos de ellos situados en lo que se conoce como oligarcas, todos ellos ligados, al mismo tiempo, a las grandes empresas trasnacionales del imperialismo (norteamericano, inglés, francés, japonés, italiano, alemán, canadiense), y juntos nos saquean nuestros recursos naturales, financieros, laborales, científicos, etc.

A este capitalismo de hoy se le conoce como capitalismo salvaje, aunque se ponga disfraces de capitalismo humanizado. Este capitalismo local, ligado al imperialismo yanqui, es el responsable de la pobreza extrema que sufren la mayoría inmensa de los nicaragüenses, del éxodo masivo a otros países por el desempleo provocado por los capitalistas y por el hambre que campea en zonas rurales y urbanas del país.

El capitalismo es un mal socioeconómico, político e ideológico brutal, que no puede durar por siempre, porque la población sencilla no lo puede seguir soportando, pues con su accionar de saqueo tiene al país sin posibilidades de desarrollo, es decir, hundido en la miseria extrema. El capitalismo en Nicaragua ha estado siempre dependiente del régimen imperialista de Estados Unidos y vale la pena estudiar detalladamente cómo ha sido esa evolución en la Historia nacional.

Socialismo

El Socialismo es el régimen social que sustituye al capitalismo, y cuyas características esenciales son la propiedad social sobre los medios de producción y de la tierra, la ausencia de explotación del hombre por el hombre y la producción planificada de mercancías; es el primer escalón de la formación económico-social comunista.

El socialismo es radicalmente opuesto al capitalismo. La supresión de la propiedad privada sobre los medios de producción y el afianzamiento de la propiedad social transforman la faz económica y política-social de la sociedad. En el Socialismo (científico), el objetivo de la producción ya no es la obtención de beneficios por parte de propietarios privados, sino la satisfacción máxima posible a favor de la población en general, en los límites del nivel alcanzado por las fuerzas productivas, de las necesidades materiales y espirituales de los miembros de la sociedad, en este caso sería la nicaragüense.

En el Socialismo se pone fin a los ingresos procedentes de la explotación por medio del capital y se implanta la obligación para todos (y todas) de trabajar, según el principio de “quien no trabaja, no come”.
La planificación es un rasgo económico muy importante del Socialismo, ya que la propiedad social sobre los medios de producción y de la tierra no sólo ofrece la posibilidad del Desarrollo Planificado de la economía, sino que condiciona también la necesidad de la planificación, generando la Ley Económica objetiva del desarrollo armónico y proporcional de la economía nacional.
En otras palabras, en el régimen socialista se produce colectivamente para beneficio de la colectividad del país y no en beneficio de un puñado de parásitos sociales como ocurre con el funcionamiento del capitalismo salvaje.

El estímulo moral del trabajo se expresa en el desenvolvimiento de la emulación socialista. La cultura capitalista es reemplazada por la cultura socialista de solidaridad, de hermandad, de juntar fuerzas para resolver asuntos de interés colectivo en la sociedad.
En el Socialismo, escalón previo para la construcción del Comunismo, se empiezan a borrar las barreras de clases y al mismo Estado como instrumento de explotación del capitalismo.
En esta época del capitalismo salvaje, cada vez más agresivo y mortal por su descomposición final en imperialismo, podemos observar que varios países tienen funcionando el Socialismo como régimen social y político, entre otros: Cuba, Vietnam, Corea del Norte, Yemen y China Popular.

El mundo entero conoce que por corrupción interna se derrumbó el llamado Socialismo europeo, encabezado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, donde hoy se viven las consecuencias espantosas de haber vuelto al régimen criminal e infame del capitalismo.
En la época en que Carlos Marx y Federico Engels, en 1848, crearon la teoría del Socialismo Científico, aparecieron también lo que ellos llamaron Socialismo Reaccionario o Feudal, Socialismo Pequeñoburgués, Socialismo Alemán o socialismo “verdadero”, Socialismo Conservador o “burgués”, El Socialismo y el Comunismo Crítico-Utópicos, las cuales eran corrientes que se oponían al Socialismo Científico, o sea, sustitución total del capitalismo por el Socialismo, teoría marxista que fue enriquecida y audazmente puesta en práctica por Bladimir Ilich Lenin al conducir la Revolución Socialista de Octubre triunfante en 1917, en Rusia.
Hoy oímos hablar del Socialismo del Siglo XXI. ¿Qué quiere decir esto del Socialismo del Siglo XXI? Todavía no lo sé con precisión. Espero que esto signifique erradicar para siempre el capitalismo salvaje de América Latina y del mundo entero, ya que el futuro de vida de la Humanidad es el Socialismo y el Comunismo Científico, porque el capitalismo salvaje es muerte, destrucción general del Medio Ambiente, robo o saqueo de los Recursos Naturales, robo descarado de los recursos financieros de los Estados y, sobre todo, explotación bárbara de los Seres Humanos, sometidos a la crueldad de arrebatarles sus recursos y convertirlos en seres “muertos de hambre”, como lo ocurrido en estos 16 años de gobiernos neoliberales en Nicaragua, a pesar de que nuestra Patria es rica en Recursos Naturales, Humanos y Laborales.

Colonialismo o neocolonialismo

Según definición de algunos autores: “Política anexionista y expoliadora de las potencias capitalistas, que alcanzó sus formas extremas en la época del imperialismo. A principios del siglo 20, todo el mundo de hecho estaba repartido entre las grandes potencias coloniales: Gran Bretaña, Francia, Alemania, Estados Unidos, Italia, Japón, Países Bajos, España, Portugal y otras. Además de las colonias, donde las metrópolis eran dueños absolutos, existían distintas formas de dependencia económica y política semicolonial de los países atrasados y subdesarrollados respecto a las potencias imperialistas”.

Una definición más clara y concreta se resume en cómo, por ejemplo, España, Portugal, Reino Unido, Holanda, se apoderaron de colosales extensiones de tierras en África, Asia y América Latina, después de las llamados “descubrimientos” seguidos de invasiones y ocupaciones militares por medio de conquistadores armados con barcos de guerra, rifles, cutachas, hachas, mecates y perros entrenados también para matar.

Sólo los españoles y portugueses, al iniciarse la conquista y colonización, mataron a más de 70 millones de indígenas en América Latina y también asesinaron a 140 millones de negros, sacados por la fuerzas de sus tierras en África, para convertirlos en esclavos. Estos colonizadores destruyeron nuestras culturas, impusieron las suyas, impusieron su régimen de criminales durante 500 años, saquearon nuestros recursos naturales, impusieron sus culturas, sus idiomas, sus enfermedades contagiosas, sus religiones, nos esclavizaron por más de 300 años, y para colmo nos dejaron instalados en el dominio económico, político, militar e ideológico a sus “hijos criollos” después de producirse la llamada Independencia. Es decir, al final de cuenta continuaron dominando con lo que se conoce como neocolonialismo.

Esa ocupación por la fuerza de nuestras tierras por españoles, ingleses, holandeses y portugueses, eso es colonialismo cruel, sanguinario, brutal. Para imponerse en nuestras tierras, vinieron repartiendo balazos, machetazos, decapitaciones, ahorcamientos y descuartizamientos con perros entrenados, además de perseguir a nuestros abuelos, hasta capturarlos y matarlos si osaban andar en rebeldía por las agresiones militares de los “civilizados”, “rubios” y “muy cultos europeos.

El colonialismo fue toda una época terrible, de terror, de saqueo de recursos naturales en nuestras tierras africanas, asiáticas y latinoamericanas.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) se gestó y explotó, precisamente por la voracidad, por el reparto del Mundo entero por las potencias coloniales, entre otras: Alemania, Francia e Inglaterra, cuyos monarquías o reinados se disputaban el reparto del Mundo entero, para ponerlo a disposición de sus respectivas burguesías u oligarquías imperialistas locales.
Estados Unidos inició su carrera neocolonialista desde cuando usando “colonos” y movimientos esclavistas sureños, se apoderaron de casi la mitad del territorio de México, precisamente, uno de los más ricos en recursos naturales como petróleo y minerales. Ya es conocida esa carrera neocolonialista interminable de Estados Unidos en América Latina y otras partes del mundo. Tempranamente se apoderaron de Cuba, Puerto Rica, Panamá, y convirtieron a casi todos los países latinoamericanos en sus colonias satélites mediantes la imposición de dictaduras militares o gobiernos colocados por el gobierno genocida norteamericano, y de paso han efectuado más de 250 invasiones y agresiones militares en distintas partes del Mundo, todas con fines neocolonialistas, lo cual ya se les está terminando porque los pueblos han despertado y están defendiendos sus soberanías nacionales.

Los nazifascistas alemanes, encabezados por Hitler y su camarilla de asesinos, racistas y ególatras, en representación no disimulada del colonialismo y del imperialismo o capitalismo salvaje, pretendieron acabar ellos, mediante una agresión e invasión militar de proporciones gigantescas, con todas las potencias coloniales capitalistas existentes en la década del 40, para convertirse ellos, los nazifascistas alemanes, en los únicos colonialistas universales, para lo cual planear el “Tercer Reinado de un Milenio”, con Hitler y su banda de asesinos a la cabeza.

Los pueblos se pusieron en pie, encabezados por la Unión Soviética, y los derrotaron estrepitosamente, y precisamente por esa derrota de los nazifascistas alemanes, el colonialismo comenzó a derrumbárseles a las potencias coloniales europeas y a Estados Unidos también.

Sin embargo, estas potencias capitalistas, de oligarquías voraces, han desarrollo mil mañas para manter su dominación, lo que Miguel de Castilla Urbina llamada “Pedagogía del Neocolonialismo”, la cual consiste en penetrar en las economías, las políticas, las culturas y ciencias en aquellos países pobres del “Tercer Mundo” o “en vías desarrollo”, por medio de préstamos onerosos, para mantenerlos endeudados y dependientes.

Aquí entran en juego las oligarquías locales vendidas al imperialismo, los intelectuales que también se venden y se declaran: “Yo soy profesional, doy servicios profesionales, no soy político”, y al final se van, por ejemplo, para Estados Unidos, y abandonan sus países, en cuyas universidades se formaron con dinero escaso del Estado respectivo.
Contra esa “Pedagogía del Neocolonialismo” seguimos luchando ahora unidos, solidarios, con cooperación mutua, como está ocurriendo ya en el ALBA, en UNASUR y en la Unión Africana, para que los planes expansionistas y neocolonialistas yanquis genocidas no tengan “pase2 en nuestras tierras, y que las ínfulas igualmente neocolonialistas europeas tampoco se impongan mediante cooperación subordinada a intereses intromisorios como los de pedir revisión de elecciones municipales. Las elecciones son un asunto de políticas internas, regido por nuestras leyes, y además, nosotros nunca hemos ido a supervisar, ni a controlar ni a entrometernos en elecciones nacionales o municipales de Estados Unidos y de la Unión Europea.

Muera el colonialismo despreciable, así como pasó al basurero de la Historia el somocismo genocida en Nicaragua.

Oligarca u oligarquía

“Gobierno ejercido exclusivamente por algunas familias poderosas. La oligarquía reemplazó en Atenas a la monarquía primitiva. Conjunto de negociantes poderosos que se unen para que todos los negocios dependan de su arbitrio”, expresa el Diccionario Larousse Ilustrado.

La oligarquía en Nicaragua, y en general en América Latina, comenzó con el traslado del poder colonial a los criollos (hijos de españoles, nacidos en América), quienes se transformaron en los conservadores, es decir, los que ostentaban el poder político, económico, militar, ideológico, propagandístico. Se convirtieron de inmediato en los herederos de las tierras y riquezas que el Imperio Español le robó a nuestros abuelos indígenas mediante el terror y una matanza imparable con balas, machetazos, hachazos, ahorcamientos, decapitaciones y descuartizamientos con perros amaestrados y rabiosos.

Poco a poco esos “herederos” del imperio colonial español, se transformaron, precisamente, en familias poderosas, exclusivas, como los Chamorro, Cuadras, Bernard, Cárdenas, Zavalas, Bolaños, Montealegres, Venerios, Cardenales, Pellas, en el caso de Nicaragua. Además, estas familias “nobles” y “patricias”, explotadoras, brutales y hasta sanguinarias, se fueron apoderando asimismo de grandes extensiones de tierras, convirtiéndose en latifundistas, propietarios de bancos privados, industriales poderosos y comerciantes usureros grandotes, que al mismo tiempo fungen como “representantes” o “sucursales” de las empresas trasnacionales del imperialismo, especialmente aquellas dedicadas a vender electrodomésticos, automóviles, maquinaria, etc.

“La oligarquía está ligada al linaje familiar, a privilegios heredados, a formas aristocráticas de vida, al prestigio y al reconocimiento social de una estirpe, al control administrativo de ejércitos, iglesias o gobiernos, a riqueza concentrada en una red familiar, a grupos de poder que intermedian la relación con la metrópolis, a formas de discriminación y domesticación social”, define Orlando Núñez Soto, sociólogo prestigioso, en su libro “La Oligarquía”, de reciente publicación en Managua.
Añade Núñez Soto a esta definición: “Cuando hablamos de oligarquía nos referimos a un grupo de familias (alrededor de una docena), que tradicionalmente han controlado el poder político, económico y cultural en un país, utilizando el parentesco, la endogamia, la herencia y la autoridad del prestigio como mecanismo de cohesión y sostenibilidad de sus privilegios. Se trata, pues, de una élite criolla de pretensiones aristocráticas, resabios racistas y actitudes discriminatorias contra las familias, individuos, clases, colores de piel, etnias, subalternos en todos los sentidos de la subordinación, la explotación y el vasallaje. Es la versión tragicómica de la aristocracia colonial o la internación de las relaciones del colonialismo, convertida hoy en añoranza del pasado colonial, del poder y de los símbolos que otrora le garantizaron su prestigio y privilegios”.

Entre los más grandes y notorios oligarcas de Nicaragua está el actual Carlos Pellas, autollamado “Grupo Pellas”, dedicado en gran escala a la fabricación de azúcar, licores, a la venta de automóviles y maquinaria. Pellas es también banquero, promotor de tarjetas de crédito mediante las cuales se saquea cotidianamente el bolsillo de los nicaragüenses pobres.
La Revista Forbes publicó hace varios años que la acumulación privada de dinero de Carlos Pellas sobrepasa los 1,200 millones de dólares, una de las más grandes de Centroamérica. Algunos opinan que el grupo de familias oligárquicas en Nicaragua en realidad es muy pequeño, pero los jefes de estas familias cuentan con un numerosos coro de serviles o lacayos, que son como sus mandaderos y voceros oficiosos.

Se ha incluido en este grupo de capitalistas salvajes o maleantes nacionales a Eduardo Montealegre Rivas, banquero, ladrón de recursos financieros nacionales. Se ha dicho que Montealegre Rivas y un reducido grupo a su alrededor, se robaron 17,000 millones de córdobas en el período de gobierno del oligarca Enrique Bolaños Geyer, suma de dinero que se suma a los otros 500 millones de dólares robados en el período de neoliberal salvaje de Arnoldo Alemán Lacayo, sin echar a cuentas la destrucción general ocasionada por el otro gobierno de Violeta Barrios viuda de Chamorro, quien además “perdonó” (sin tener facultad alguna) la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de que Estados Unidos debía pagar a Nicaragua 17.000 millones de dólares por la destrucción causada a Nicaragua mediante su agresión militar y económica del década del 80.

De aquella oligarquía poderosa, ya sólo quedan los ”chingastes”, según un análisis hecho por el presidente Daniel Ortega Saavedra.
Conclusión: Se puede afirmar que la oligarquía es el grupo de capitalistas salvajes más enriquecidos a costas del saqueo de los recursos naturales, económicos y financieros del país, y a la vez por la explotación inmisericorde de los trabajadores del campo y la ciudad; además, ese enriquecimiento se produjo mediante el uso del poder político y económico para un grupo de familias poderosas, mayoritariamente originadas en la Ciudad de Granada.

No nos olvidemos de que la oligarquía sanguinaria chilena, aliada con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Pentágono (Ministerio de Defensa) mortal norteamericano y los jefes del gobierno genocida de Estados Unidos (Nixon-Kisinger), derrocaron el gobierno popular de Salvador Allende Goussen, el cual era un gobierno legítimo, electo masivamente por el pueblo chileno, mataron a Salvador Allende y a decenas de miles de seres humanos de Chile, todo porque este proyecto popular representaba los intereses de los pobladores pobres.

Esa oligarquía sanguinaria chilena actuó casi al mismo tiempo que las oligarquías, igualmente sanguinarias, de Venezuela, Argentina, Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay, Haití, Honduras, República Dominicana, sí, se juntaron como siempre, se aliaron con el gobierno criminal norteamericano, se mancornaron, desarrollaron proyectos dictatoriales para matar gente y robar lo que más pudieran de los recursos naturales y financieros respectivos.

Una de las últimas mascaradas de estas oligarquías las estamos viendo en Honduras, en Bolivia, en Venezuela, en Ecuador y en Nicaragua. En el caso de Honduras, la oligarquía hondureña se mancornó con los gringos opresores y los gorilas del Ejército hondureño para derrocar al presidente Manuel Zelaya Rosales, electo en elecciones legítimas en Honduras.
En Venezuela inclusive procedieron a derrocar al presidente Chávez Frías hace ya varios años. Chávez fue rescatado y puesto nuevamente en su cargo por el pueblo pobre y por los militares patriotas.

En Bolivia han pretendido derrocar y matar al presidente Evo Morales. En Ecuador tienen ya preparado otro golpe de Estado, ha denunciado el presidente Correa.

En el caso de Nicaragua, estos “chingastes” oligárquicos, mozos del gobierno gringo a través de la Embajada Norteamericana en Managua, han estado trabajando sistemáticamente para deslegitimar al gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, e incluso hasta mensajeros neonazifascistas tenebrosos (como el diputado holandés) han traído para promover asimismo un “golpe de estado” contra el presidente Daniel Ortega.

Eso es la oligarquía en América Latina, y más brutal, sanguinaria y mortal es la de Estados Unidos de Norteamérica, de donde la muerte llega actualmente contra pueblos como el Iraquí, el de Afganistán, el de Pakistán y el de Colombia, por ejemplo.

Vendepatria

“Yo no me vendo ni me rindo”, escribió el General Sandino mientras combatía a los agresores e invasores militares norteamericanos, después de que José María “Chema” Moncada Tapia se vendiera y firmara el llamado “Pacto del Espino Negro” con el jefe de los agresores yanquis, Míster Henry Stimpson.

Sí, Moncada Tapia se vendió a los agresores y genocidas imperialistas, entregó las armas en Tipitapa, vendió a sus compañeros del ejército liberal, permitió la ocupación plena de la Soberanía Nacional por parte del gobierno genocida de Estados Unidos, todo a cambio de que le garantizasen a él la presidencia de la República, el control total del poder político administrativo, para lo cual los invasores organizaron un Tribunal Electoral, dirigido y operado por ellos, para que Moncada vendepatria ocupara la silla presidencial.

Así fue. La ocupación militar norteamericana de nuestro territorio mancillado, mientras tanto, le tocó defenderlo “con las armas en la mano” al General Sandino y al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, jefeado por él.

Ya antes de este episodio horrible de mayo de 1927 en Tipitapa, se habían vendido los liberales o “calandracas”, en 1854, al grupo de los filibusteros yanquis, jefeados por los asesinos William Walker y Byron Cole, representantes del grupo de bandidos esclavistas del Sur de Estados Unidos, cuyos planes eran apoderarse de todo México, Centroamérica, Cuba, todo el Mar Caribe, Panamá y Colombia, para desarrollar lo que ellos (los esclavistas) llamarían “el imperio del círculo dorado”.
Dichosamente aquellos liberales reaccionaron a tiempo y se agruparon con otras fuerzas de Centroamérica, para expulsar a estos criminales filibusteros angelitos del régimen genocida norteamericano.

Después de este episodio de la “Guerra Nacional”, aparecieron los vendepatrias conservadores, jefeados por Emiliano Chamorro Vargas y Adolfo Díaz Resinos, quienes eran empleados de las minas propiedad de norteamericanos, entre otros, del canciller o Secretario de Estado de Estados Unidos, Filander Knox.

Adolfo Díaz Resinos era contador de una de las minas mencionadas. Ambos traidores pidieron la intervención armada norteamericana para derrocar al régimen liberal del General José Santos Zelaya López, 1909-1912.
Vender la Patria significó que invadieran Nicaragua varios miles de hombres armados del gobierno criminal de Estados Unidos, cuyo alegato fue que Zelaya López atentaba contra la paz en Centroamérica. Desde siempre el gringo agresor ha andado de entrometido, agrediendo, matando a nuestra gente y robando lo que más ha podido de recursos naturales y financieros de nuestros países.

Estos sujetos mencionados inclusive firmaron un Tratado mediante el cual Estados Unidos de por sí y ante sí podía instalar una base naval o militar en la Península de Cosigüina, construir un canal por Nicaragua, prorrogable todo por “99 años más”, y mientras tanto se dedicaron a robar todo lo que pudieron.

Estos mismos sujetos (Chamorro Vargas y Díaz Resinos) vuelven a solicitar al gobierno genocida yanqui una agresión armada contra Nicaragua, en 1926, la cual fue derrotada por el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional en 1933.

Valga explicar que estos vendepatrias siempre contaron con el respaldo decidido de la oligarquía local, de la cual Chamorro Vargas formaba parte.

En estos días, entre 1990 y 2009, la oligarquía local, vendida como siempre, se ha entregado “en cuerpo y alma”, “en alma, vida y corazón” al mismo agresor norteamericano y se ha mancornado también con los antiguos colonialistas europeos, para atacar furiosamente al Frente Sandinista, a sus sectores populares afines organizados y sindicalizados, por ejemplo, con el fin de quitarles apoyo, y de ese modo arrastrar a los pobladores nicaragüenses hacia proyectos que ellos manipulan, retuercen desde los centros de poder económico con que cuentan, y especialmente cuando ostentaron el gobierno neoliberal (capitalismo salvaje) durante 19 años, dejando al país en banca rota.

De aquellos vendepatrias oligárquicos sólo quedan “los chingastes”, ha sostenido Daniel Ortega Saavedra, y tiene razón porque esa oligarquía está muy golpeada al perder su poder político omnímodo en las elecciones del 2006, y además que por sus pleitos internos se va debilitando cada vez más, y entonces, curiosamente, pasan a engrosar sus filas una serie de gente que anda a la caza de dinero, como el mismo Eduardo Montealegre Rivas, Arnoldo Alemán Lacayo, los jefes de la llamada “Coordinadora Civil” y algunos dirigentes de algunas ONG, también vendidos, todos al servicio de los planes (¿tal vez golpistas?) tenebrosos de la CIA, del Pentágono, de la Casa Blanca yanqui y del Departamento de Estado (Cancillería) norteamericano.

A este grupo se han sumado sujetos violentos como Enrique Quiñóñez Tucler, Azalia Avilés, Violeta Granera, todos cazadores de reales. Es decir, la oligarquía efectivamente ya es cualquier cosa: mozos, lacayos, peleles, vendepatrias, en fin…!todos vendidos¡

Y no es necesario inventar nada. Es ya probado que van, entran y salen de la Embajada Norteamericana en Managua, cuyo embajador Calaham, descarado, cínico, agresivo, con poses de nuevo invasor militar, se cree el dueño de Nicaragua y grita en contra del gobierno de Daniel Ortega Saavedra y de los sandinistas, como si esta Nicaragua fuese la hacienda de los oligarcas de Estados Unidos.

Bueno…Así han sido los vendepatrias en Nicaragua.

Peleles

“Muñeco de paja y trapos. Persona simple y sin carácter”, se lee en el Diccionario Larousse Ilustrado.

Esa definición es como vio el General Sandino a los peleles. Traducido esto a lenguaje popular significa que los peleles son como esos muñecos de paja y trapos, gente sin criterio propio, sin criterio digno de ser “patriota, leal y sincero”.

Es decir, este tipo de gente es la que escogen como sus servidores fieles los oligarcas locales y sus jefes imperialistas yanquis, como el embajador Calaham en Managua, quien funge actualmente (2009) como tiritero, manejando los muñecos según el interés del gobierno genocida de Estados Unidos, cuyo jefes en la Casa Blanca desatan planes de desestabilización, de calumnias, de fabricación de mentiras cada vez más descaradas en los medios de comunicación privados locales, cuyos propietarios oligárquicos siempre han estado al servicio de intereses extranjeros y de los peores, como han sido las agresiones militares norteamericanas.

Si el tiritero yanqui manda a hacer una manifestación contra el gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, ¡allá van los peleles¡ Fabrican unas cuantas mentiras como lo de supuestas elecciones fraudulentas, robos en el ALBA, robos en el Seguro Social, y esos peleles repiten, vociferan, propagan lo más que pueden esas calumnias, con el fin de meterle miedo a los pobladores humildes. Y lo peor es que a lo largo de la Historia de Nicaragua estos peleles cobardes siempre se han corrido cuando el asunto “se pone color de hormiga”.

Lacayo o servil

“Criado de casas importantes. Mozo de espuelas”, expresa el Diccionario Larousse Ilustrado. Esta palabra lacayo también se ha estado usando en Nicaragua para señalar que determinados sujetos (hombres y mujeres) se ponen al servicio completo de oligarcas locales y de sus jefes yanquis genocidas de la Embajada de Estados Unidos en Managua, de donde salen las órdenes de proclamar “hay dictadura en Nicaragua”, “este gobierno es totalitario”, “este gobierno es secretista”, todo lo cual forma parte de los planes de agresiones políticas, ideológicas, propagandísticas, de guerra sicológica y sucia tanto de los adversarios locales como del gobierno genocida norteamericano.

En este Don de lacayos y peleles se apuntan algunos intelectuales, periodistas, economistas, sociólogos, editores y articulistas de periódicos, filósofos, todos los cuales aparecen como “grandes oráculos” adivinando el futuro y augurando sólo desgracias para el gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, o en contra de los “gobiernos que hoy se parecen a sus pueblos” en América del Sur.

Managua, marzo 2008.

Nota importante: Este diccionario lo sigo elaborando actualmente, ya en el año 2010.

Pablo E. Barreto Pérez es periodista, editor, investigador histórico, Cronista de la Capital, fotógrafo, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional), Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Reside en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, Managua. Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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