Managua “noqueada” hace 37 años

I
Terremoto del 72 cambió fisonomía capitalina

Managua “noqueada” hace 37 años

Pablo Emilio Barreto P.

• El 80 por ciento de la Capital fue derrumbada por vibraciones terráqueas producidas por fallas que atraviesan Managua de Sur a Norte
• ¿Hubo diez mil o 20,000 muertos?
• Managua en 1972 era una Ciudad pequeña, de menos de 500,000 habitantes. Hoy tiene casi dos millones y una extensión de 15 kilómetros de largo por ocho kilómetros de ancho

* Nadie atendió “premoniciones” del ingeniero Carlos Santos Berroterán

• En 1972, hubo un terremoto premonitorio en Mateare.
• Anastasio Somoza Debayle robó lo que más que pudo de las ayudas internacionales, igual que Arnoldo Alemán Lacayo al ocurrir el Huracán Mitch

En este diciembre del 2009 se cumplen 37 años de haberse registrado aquel portentoso y destructor Terremoto del 23 de diciembre de 1972, en Managua, el cual ocasionó entre 10,000 y 20,000 muertos, decenas de miles de heridos y golpeados, la destrucción de 74 mil casas y centenares de edificios públicos y comerciales.
Quedaron derrumbados también los Mercados, hoteles, restaurantes, centros de diversiones diversos, cárceles del somocismo genocida, cines, clubes nocturnos, prostíbulos, centros comerciales, tiendas sencillas y de lujo, oficinas del gobierno y del Distrito Nacional, radioemisoras, Diarios nacionales como LA PRENSA y NOVEDADES.

Quedaron asimismo destruidos los edificios de la Presidencia de la República, donde despachaba el tirano genocida Anastasio Somoza Debayle; el local del Distrito Nacional (Alcaldía), la Aduana, de los Hospitales El Retiro y del Seguro Social, conocidos hoteles como el Balmoral, Gran Hotel y Réisel, distribuidoras de maquinaria como la Automotriz, y colegios famosos como Ramírez Goyena, Calasanz, Divina Pastora, Maestro Gabriel, La Salle, Colegio Centroamérica, etc. La Ciudad de Managua fue destruida en un 75 por ciento por este Terremoto Ritcher 7, ocurrido al despuntar el día 23 de diciembre, es decir, en vísperas de los días 24 y 25 de diciembre.

La tierra bajo todo el casco urbano de Managua corcoveó como potranca desenfrenada al rítmo de dislocaciones o derrumbamientos internos en las fallas de los Bancos, Tiscapa, Chico Pelón y Ciudad Jardín, provocando levantamientos verticales y horizontales violentísimos, los cuales con su fuerza portentosa ocasionaron el fracturamiento masivo y derrumbe de las viviendas de taquezal y de las que estaban mal construidas por insuficiencia de hierros, columnas débiles, amarres y “vigas coronas” mal elaborados, para sostener las armazones arriba y abajo.

Un informe del llamado Comité de Emergencia Nacional, presidido por el genocida “Tacho” Somoza Debayle, indica que las consecuencias fatales del Terremoto de 1972 se resumen así:

Entre 10 mil y 20 muertos, destruido el 75 por ciento de la Ciudad Capital, 74 mil casas destruidas, 70 mil familias damnificadas, 250 mil personas sin viviendas y enseres domésticos y ropa de uso diario, 118 centros comerciales saqueados, 181 centros comerciales grandes destruidos o semidestruidos, derrumbada un área de 400 mil metros cuadrados de edificios públicos y privados, 52 mil trabajadores perdieron sus empleos en el gobierno y en empresas privadas, destruidas un área total de 350 mil metros cuadrados de oficinas del gobierno central y del Distrito Nacional.

El reporte oficial del gobierno somocista indica que fue destruida un área total de 13 kilómetros cuadrados y que hubo daños en catorce kilómetros cuadrados. La Vieja o antigua Managua tenía un área urbana total de 43 kilómetros cuadrados, de los cuales fueron afectados 27 kilómetros cuadrados y destruidos 13 kilómetros cuadrados.

Reportes no oficiales indican que fueron destruidas 53 mil casas y no 74 mil como informó el Comité de Emergencia de Somoza Debayle. En Managua urbana habitaban 404, 634 personas, al momento del Terremoto del 23 de diciembre de 1972, según censo de 1967.

El mismo régimen del somocismo genocida informaba que hubo pérdidas por 844 millones de dólares, e inmediatamente se dejaron de recaudar 80 millones de dólares anuales mediante impuestos municipales y por la vía de la Renta, añadía el informe.

La industria mediana y pequeña fue afectada en un 40 por ciento, dejaron de existir 1, 650 camas en los Hospitales El Retiro y del Seguro Social, porque ambos fueron totalmente destruidos por el Terremoto.

Terremoto destruyó todo

El Terremoto del 23 de diciembre de 1972 “no respetó color ni tamaño”, pues asimismo cayeron iglesias, colegios, el Centro Destilatorio Nacional, la Escuela de Bellas Artes, el Seguro Social, la Presidencia de la República, las cárcecles funestas de El Hormiguero y La Aviación, el Hotel Réisel, los Mercados Central, San Miguel y Böer; el Diario LA PRENSA, el Diario NOVEDADES (propiedad de la familia Somoza), la Radiodifusora Nacional, el Monte de Piedad, la Radio Mundial, el Colegio Divina Pastora, los colegios Ramírez Goyena, Maestro Gabriel, La Salle, Calasanz, etc.

El casco urbano derrumbado por el Terremoto se convirtió en un inmenso “valle de lágrimas” por el dolor de los familiares de las víctimas mortales, cuyos cadáveres, mayoritariamente, en forma macabra fueron echados a camiones volquetes del Distrito Nacional y lanzados desde estas plataformas metálicas a tumbas colectivas del Cementerio Occidental de Managua.

Allí se formaron filones de gente, llenas de lágrimas y pesadumbre, a la espera de cada camión que llegaba con más cadáveres, para ver si podían reconocer a uno de sus familiares.
Al mismo tiempo, era conmovedor apreciar la desesperación con que los sobrevivientes buscaban a sus familiares desaparecidos entre los escombros de edificios y casas derrumbadas en las Calles y Avenidas: 15 de Septiembre, Momotombo, 27 de Mayo, Triunfo, Roossevelt, Bolívar y Avenida del Centenario, donde la mayoría fue sorprendida cuando hacía preparativos para pasar una Navidad “más o menos tranquila”, mientras una minoría disfrutaba de los placeres mundanos en clubes nocturnos, prostíbulos, cantinas, restaurantes, hoteles y en centros escandalosos como la famosa “Tortuga Morada”, la “Casa Amarilla”, el “Palo de Gato” o el “Charcho de los Patos”.

En aquellos momentos de diciembre de 1972, Managua en su casco urbano tenía un poco menos de 500 mil habitantes, mientras en todo el Departamento de Managua contaba con un millón 890 mil pobladores.

Éxodo masivo

Al ocurrir la destrucción generalizada de este poderoso Terremoto del 72, se produjo un éxodo masivo casi inmediato hacia ciudades y pueblos como: Masaya, Granada, Tipitapa, Ticuantepe, Ciudad Sandino, e inclusive hacia la Ciudad de León, debido a lo cual se formaron nuevas poblaciones o se ensancharon las que ya existían.

Dentro de la misma Managua, decenas de miles de pobladores fueron a buscar terrenos a lotificaciones como Riguero Norte, La Fuente (hoy Ariel Darce), Torres Molina (hoy Camino Ortega), Loma Linda (hoy Sierra Maestra), en el mismo Barrio San Judas y rumbo a las que posteriormente fueron las Américas I, II, III y IV, llamadas ahora, respectivamente, “América I”, Villa José Benito Escobar Pérez, Villa Revolución y Villa Venezuela.

También hacia vecindarios como el hoy Camilo Chamorro, Berta Díaz y El Rodeo, situado frente al Aeropuerto Augusto C. Sandino. El Terremoto del 72 cambió drásticamente la fisonomía de la Capital, pues a partir de entonces, los capitalinos empezaron a ensanchar la Ciudad en forma de abanico para los rumbos Norte, Sur, Oriente y Occidente.

Hoy (2009) Managua tiene 15 kilómetros de largo, de Este a Oeste, y ocho kilómetros de ancho, entre la orilla Sur del Lago Xolotlán o de Managua y los “Lomos” o subida de El Crucero en las llamadas Sierras o Cordillera montañosa de Managua, la cual se ubica entre el complejo volcánico, Volcán Masaya, y la orilla Noroeste del Municipio de Mateare, donde termina la Cordillera.

En esa extensión mencionada, Managua Municipio tiene ahora casi dos millones de habitantes, situado en 604 vecindarios: Repartos, Barrios Tradicionales, Colonias, Barrios Progresivos y 400 Asentamientos Humanos Espontáneos.

La llamada “Zona Escombrosa”, ubicada entre el Gancho de Caminos-Mercado Oriental, Calle Colón, Costa del Lago Xolotlán, Ministerio del Trabajo y el límite Sur del Estadio Nacional Rigoberto López Pérez, continúa prácticamente igual al cómo la dejó el Terremoto de 1972.

Hubo centenares de familias humildes que allí se quedaron en edificios semidestruídos por el Terremoto, otros reconstruyeron sus viviendas, el Estado o Gobierno Central y la Alcaldía de Managua rehabilitaron oficinas y construyeron nuevas como TELCOR, la Cancillería General de la República, el Ministerio de Finanzas, la Asamblea Nacional, el Seguro Social, el Ejército Nacional, el Instituto de Cultura el Museo Nacional, la llamada “Casa de los Pueblos” (fue sede presidencial del presidente ladrón Arnoldo Alemán Lacayo), el Teatro Popular Rubén Darío, el recientemente construido Puerto Salvador Allende Gousssen, el mejorado Malecón de Managua, y últimamente las “Casas del Pueblo”, edificadas por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional para trabajadores de la Educación y la Salud.

El resto sigue igual, esperando reconstrucción, o que sea declarado Monumento Nacional a los 20 mil muertos ocasionados por aquel fatídico Terremoto del 23 de diciembre de 1972.

Cabe recordar que menos de un año antes del 23 de diciembre de 1972, se produjo un “miniterremoto” en suelo del municipio de Mateare, en la costa Sur del Lago de Managua, el cual ocasionó daños graves en las instalaciones de la Hacienda Santa Agustina, propiedad de una señora llamada Gretchen Morales.

Este sismo se produjo el 5 de enero de 1971, a las diez y media de la mañana.
Hubo una serie de sismos, supuestamente provocados por movimientos en la llamada Falla de Mateare, la más grande y peligrosa de Managua, la cual se origina en la fractura del Volcán Apoyeque, uno de los 16 volcanes del territorio municipal de Managua.

Las paredes de la casona de la hacienda Santa Agustina quedaron agrietadas por todos lados, según se lee en el Diario LA PRENSA del 5 de enero de 1971.

En la misma edición de ese 5 de enero, el Diario LA PRENSA publicaba que estaba temblando en casi todo el mundo.

“Premoniciones” de Santos Berroterán

A mediados del año 1972, el ingeniero Carlos Santos Berroterán apareció anunciando sus “premoniciones científicas” de que iba a ocurrir un Terremoto de grandes magnitudes, debido, supuestamente, a que ya se había cumplido la supuesta “vuelta cíclica” de 30-40 años desde la ocurrencia del Terremoto del 31 de marzo de 1931 y porque, presuntamente, habían “movimientos raros” en el subsuelo de Managua.
Nadie quiso ponerle atención a Santos Berroterán. La verdad es que esa noche el cielo se puso rojizo y el calor apretó más que de costumbre, y finalmente llegó el traqueteo infernal de las doce y media de la noche de aquel 23 de diciembre de hace 37 años.

Managua, octubre del 2009.

Nota importante: sobre el Volcán Apoyeque, situado en la Península de Chiltepe, en el Lago de Managua, he colocado un artículo en esta página web, con el fin de que sea consultado en relación al asunto de los terremotos en la Capital nicaragüense.

Además, deseo insistir en que realmente no hay controles rigurosos en las calidades de las construcciones de casas domiciliares y edificios para oficinas públicas estatales y centros comerciales, por parte de la Alcaldía de Managua y del Ministerio de la Construcción y Transporte.

Lo digo, basado en la experiencia de los cuatro años de concejal por el Frente Sandinista en la Alcaldía de Managua (período de enero del 2005 a enero del 2009), pues entonces llegaban las denuncias indicando defectos de construcción y en mucho casos ni siquiera permiso le pedían a la Comuna de Managua para construir.
La misma Colonia del Periodista, en que vivo, fue construida con graves defectos de construcción, lo cual fue permitido por la Alcaldía de Managua y el Ministerio de Construcción y de Transporte.
Claudio Gutiérrez Huete (ya fallecido), quien fuera Director del Instituto de Estudios Territoriales (INETER), sostenía igualmente que estaban habiendo abusos en las construcciones de casas y edificios, y se quejaba de que esto podría provocar un nuevo desastre y mortandad humana como las ocurridas durante los Terremotos de 1931 y 1972, pues en ambas ocasiones la Ciudad de Managua no soportó los movimientos terráqueos porque la inmensa mayoría de las construcciones no servían: eran de taquezal, o las presuntas armazones de hierro y cemento no eran adecuadas, como ocurrió con el edificio del Banco Central.

¿Los casi dos millones de seres humanos del Municipio de Managua esperamos que haya una nueva mortandad para tomar medidas preventivas y evitar lo ocurrido en 1972?

¿El gobierno central y la Alcaldía de Managua podrían iniciar una revisión cuidadosa de las construcciones en la Capital, para evitar, precisamente, una mortandad, en caso de un nuevo Terremoto como el de 1972?

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, Cronista de la Capital, fotógrafo, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional), Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

 

II
18 fallas tienen “crucificado” el subsuelo capitalino

Managua tiembla desde hace 50 mil años

*Fallas de Apoyeque y Cofradías son las más peligrosas
*Un “anillo de fuego” rodea a Managua

*30,000 sismos en 25 años

Pablo E. Barreto Pérez

En el subsuelo fracturado de Managua tiembla desde hace 50 mil años, porque desde entonces están activas las fallas geológicas de la Capital, afirma el ingeniero Helman Taleno, uno de los especialistas en este tema en el Instituto de Estudios Territoriales (INETER).

Mediante un artículo científico, Taleno recuerda que el suelo de Managua ha sido víctima de inundaciones, aluviones, terremotos, huracanes, e inclusive, de erupciones volcánicas de hace miles de años, por medio de los volcanes Apoyeque, Xiloá, Chiltepe, Tiscapa, Asososca, Nejapa, Ticomo y Acahualinca, por ejemplo.

Distintos especialistas en Geodesia, Vulcanología y Sismología sostienen que el suelo cercano del Océano Pacífico, especialmente el que está ubicado en la orilla de la Cordillera volcánica Maribia, es un terreno relativamente de reciente formación, de hace menos de dos millones de años, debido a lo cual está en período de acomodamiento.

Presuntamente, el suelo de Managua es precisamente de los más jóvenes y por este motivo todavía está en “acomodamiento geológico”. Toda la faja cercana a la Cordillera Maribia, además, está situada en el llamado “Cinturón de Fuego del Océano Pacífico” (“Anillo de fuego”, dicen algunos científicos), el cual se extiende desde Japón, toda la Costa Oeste de Estados Unidos, México, Centroamérica, Panamá y América del Sur, hasta la “Tierra del Fuego”, en el Sur de Argentina, pasando por la faja estrecha y larguísima del territorio chileno.

Ese “Cinturón de Fuego del Océano Pacífico” incluye sitios como Indonesia, donde una de las doce placas tectónicas del Planeta se mueve constantemente.

Según Helman Taleno, las fallas del subsuelo de Managua tienen, aproximadamente, unos 50 mil años de estar activas, debido a que forman parte de los llamados “movimientos tectónicos” y por la actividad volcánica que afecta a Managua desde hace alrededor de 27 mil años.

Taleno afirma que estas fallas geológicas han estado muy activas, moviéndose, en los últimos 200 años.

Mediante un mapa oficial, elaborado por científicos vulcanológicos, el INETER sostiene que en el subsuelo de Managua hay 18 fallas, entre las cuales se destacan: la de Las Brisas, San Judas, Estadio, Los Bancos, Tiscapa, Chico Pelón, Aeropuerto, Cofradías y Mateare o Miraflores.

Fallas peligrosas

De acuerdo con Fabio Segura Mojica, uno de los sismólogos del INETER, la falla de Mateare es una de las más peligrosas de Managua. Se inicia en la fractura del Volcán Apoyeque (ubicado en la Península de Chiltepe, lado Noroeste del Lago de Managua), donde al mismo tiempo se registra una falla de “graben” (terreno arenoso, poco sólido) inmensa, la cual se prolonga entre Ciudad Sandino y los Barrios Occidentales de la Capital, se alarga hacia la Laguna de Nejapa, la oquedad o Valle de Ticomo y sigue por el Sur de Managua, rumbo a El Crucero y Masachapa.

La falla de Cofradías es otra fractura enorme, la cual se inicia por debajo de la Caldera del Volcán Masaya, en Ticuantepe, continúa por debajo de la Comarca Veracruz, la Comarca Sabana Grande y está paralela al Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino y finalmente se interna en el Lago Xolotlán o de Managua.

El INETER registra que la falla del Estadio fue la que ocasionó el Terremoto del 31 de marzo de 1931, ocurrido el Martes Santos a las diez y media de la mañana. El Terremoto del 23 de diciembre de 1972 fue ocasionado por activamiento de las fallas de los Bancos, Tiscapa, “Chico Pelón” y “Zogaib”. La llamada falla de la Colonia Centroamérica ocasionó el Terremoto de esta Colonia en 1968.

Estos “movimientos terráqueos” están asociados” a la Zona de Subducción de las placas tectónicas y a la cadena volcánica de Nicaragua”, señala el INETER en un boletín oficial, emitido en 1997.

“Tectónica” es la ciencia que estudia las deformaciones de las rocas y de la corteza terrestre, en este caso se refiere a los movimientos de las llamadas “Placas Coco y Caribe” (estas dos son parte de las doce placas tectónicas del Planeta), las cuales chocan frecuentemente, o “rozan” entre ellas, provocando temblores colosales como los recién ocurridos en El Salvador, el martes 13 de enero del 2001.

30,000 sismos en 25 años

Un informe oficial del INETER, fechado en el año 2001, señala que sus aparatos de registro detectaron 30,000 sismos en 25 años, tanto provocados por actividades volcánicas como los ocurridos en el subsuelo de Managua, Ticuantepe, Masaya, Laguna de Apoyo y los registrados frente a las costas del Océano Pacífico.

Este registro se lleva en el INETER desde que se instaló la primera red de 16 sismógrafos en igual cantidad de puntos en Managua y otros sitios geológicos y geográficos del país, hace casi 30 años.

El mismo INETER, por ejemplo, informa que en el año 1997 se registraron 1,915 sismos, de los cuales 1,450 se originaron dentro del territorio nacional en volcanes, en Managua, Masaya, Somoto y por las Placas Tectónicas de Cocos y Caribe.

En 1998, por ejemplo, se registraron enjambres de sismos en los volcanes San Cristóbal, Telica, Momotombo, Masaya y Concepción, los cuales fueron registrados cuidadosamente por el INETER mediante equipos electrónicos especializados y por vulcanólogos de la misma institución.

El director del INETER, Claudio Gutiérrez Huete (ya fallecido), ha reiterado que Managua sigue siendo peligrosa, debido a la multitud de fallas geológicas activas. Ha sostenido Gutiérrez Huete que no se puede predecir un Terremoto, pero que se deben activar los mecanismos preventivos para amortiguar los daños de un posible nuevo Terremoto en Managua.

Otros Terremotos

Lo primero, recomendado por Gutiérrez Huete, es tener un conocimiento pleno de las ubicaciones de las fallas geológicas de Managua, seleccionar el suelo para construir casas de habitación, ubicarse a más de 200 metros de donde están esas fallas, construir sólidamente las viviendas y estar siempre organizados, prevenidos, para no asustarse y enfrentar calmadamente un posible sacudión terráqueo como los de 1931 y 1972.

Según registros del INETER, en Managua ha habido terremotos en las siguientes fechas:

En 1865, un sismo violento entre los Lagos de Managua y Nicaragua. Esto, supuestamente, cambió el curso del Río Tipitapa.

En 1885, otro terremoto afectó la Capital, a León y Chinandega. En 1926 hubo un nuevo Terremoto en Managua que presuntamente afectó también a Granada, Masaya, Chinandega y San Juan del Sur.

En 1958 hubo un Terremoto fuerte en Managua, con epicentro en el Municipio de Mateare, es decir, ocasionado por la falla del Volcán Apoyeque.

El Terremoto de enero de 1968 en la Colonia Centroamérica. Y el Terremoto de 1972, que ya cumple 37 años en el 2009.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional), Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del Parque, en Managua.
Teléfonos: 88466187,88418126 y 22703077.

9,5 destruyó, hundió y arrastró poblaciones con maremotos en Chile, en mayo de 1960

Teremoto de Valdivia casi rompe la escala Richter

A esta crónica-reportaje, encontrada navegando en INTERNET, le hecho algunas mejoras, con el fin de leerla y reflexionar sobre los peligros que nos acechan a las poblaciones asentadas sobre subsuelos fallados como los de Managua, San Salvador, Guatemala, en la misma Valdivia, en Perú, en Costa Rica, en China, etc Su autoría es mía, sólo en parte.. Recordemos asimismo la mortandad ocasionada por el terremoto y Tsunami en Indonesia, recientemente, el cual produjo destrucción material generalizada, más de 200,000 muertos y alteración en el eje de la Tierra.

Pablo E. Barreto Pérez

Si bien es cierto que no sólo Valdivia (Puerto y Ciudad Industrial de Chile) fue afectada por el famoso terremoto de 1960, es la ciudad donde se registró aquella tristemente célebre intensidad récord de XI a XII en Escala de Mercalli y 9,5 en Escala Richter.

Simplemente el mayor movimiento telúrico jamás registrado. 10 grados en Richter es lo máximo.
El Terremoto ocurrió el 22 de mayo de 1960, a las 15,11 horas (19,11 GMT) y fue “sentido” en todo el Cono Sur de América.

El epicentro se localizó a 39.5° de Latitud Sur y a 74.5° de Longitud Oeste
El hipocentro se ubicó a 60 kms. de profundidad.
2.000 personas murieron (4.000 a 5.000 en toda la región), 3.000 resultaron heridas. 2.000.000 perdieron sus hogares.
Los ríos cambiaron su curso. Nuevos lagos nacieron. Las montañas se movieron. La geografía, como nunca se había visto, se modificó marcadamente.
En los minutos posteriores al Terremoto, un violentísimo Tsunami arrasó lo poco que quedaba en pie en las ciudades y poblados afectados, tanto en zonas urbanas como rurales.

El mar se recogió (o se retiró) por algunos minutos y luego una ola gigantesca se levantó hacia las playas del Océano Pacífico, destruyendo a su paso casas, puentes, botes y, por supuesto, muchas matando a miles de vidas humanas e igualmente a millones de animales acuáticos marinos y terrestres.
Algunas barcos, lanchas y yates fueron a quedar a kilómetros del mar adentro, y Río Valdivia arriba, el cual desemboca en el Océano Pacífico.
Como consecuencia del sismo o Teremoto de Valdivia, se originaron tsunamis que arrasaron las costas de Japón (138 muertes y daños por U$ 50 millones), Hawaii (61 muertes y U$75 millones en daños), Filipinas (32 muertes y desaparecimientos). La Costa Oeste de Estados Unidos también registró un tsunami que provocó daños por más de U$ 500.000. Todos estos lugares mencionados, están situados a varios miles de kilómetros de Valdivia, situado en el lado Oeste del fajón continental de Chile, en la orilla del Océano Pacífico.

Descripción de la catástrofe

La triple catástrofe del 21 y 22 de mayo de 1960 – dos terremotos y un maremoto que asolaron trece de las entonces 25 provincias del país, dejaron una profunda huella en el espíritu de la población y deterioraron gravemente la economía de la nación. En pocos minutos se perdieron centenares de vidas y fue arrasada la infraestructura chilena, parte del territorio se hundió en el mar, aparecieron nuevas islas y otras fueron borradas por el Tsunami.
Tres derrumbes de tierra bloquearon el desagüe natural del Lago Riñihue, hacia el Río San Pedro, amenazando con asolar los pueblos ribereños y la parte baja del territorio de Valdivia. En dos meses un contingente encabezado por el Ingeniero Raúl Sáez Sáez logró evitar la tragedia.
A las seis de la madrugada con dos minutos del 21 de mayo, gran parte del país, desde el Norte Chico hasta Llanquihue, fue despertado por un brusco movimiento sísmico. Las comunicaciones de Santiago al Sur quedaron abruptamente interrumpidas. Los primeros boletines se conocieron a través del periodista Enrique Folch (conocido como “El Repórter X”), quien a través de Radio del Pacífico informó sobre comunicaciones captadas de radioaficionados de Coronel, Chillán, Concepción, Angol, Talcahuano y otros pueblos del Sur chileno, relativas al desastre. El presidente chileno de entonces en 1960, Jorge Alessandri, quien había hecho ya un estreno catastrófico el día de su elección al registrarse el Terremoto de las Melosas en 1958, debió suspender el tradicional Mensaje ante el Congreso, así como las celebraciones del Combate Naval de Iquique de 1879 preparados para ese día. Además llovió intensamente toda esa jornada en el Sur de Chile.
Cuando ya se había iniciado una cadena de información y solidaridad, en una relativa calma, el día domingo 22 de mayo a las tres de la tarde con diez minutos un nuevo y más intenso terremoto se dejó sentir en la Zona Sur, especialmente en la misma Valdivia.

Estrictamente hablando, en Chile hubo 9 terremotos entre el 21 de Mayo y el 6 de Junio de 1960

(informe del subdirector del Instituto de Sismología de la Universidad de Chile Edgar Kausel):

Epicentro Fecha y Hora Magnitud Richter*
1 Concepción y Lebu Mayo 21 06,02 horas 7.25
2 Concepción Mayo 21 06,33 horas 7.25
3 Concepción Mayo 22 14,58 horas 7.5
4 Valdivia Mayo 22 15,10 horas 7.5
5 Valdivia Mayo 22 15,40 horas 8.75
6 Península de Taitao Mayo 25 04,37 horas 7.0
7 Isla Wellington (Puerto Edén) Mayo 26 09,56 horas 7.0
8 Península de Taitao Junio 2 01,58 horas 6.75
9 Península de Taitao Junio 6 01,55 horas 7.0

* Se refiere a la Escala Richter Standard (Ms), reportada entonces por la Universidad de Georgetown y el Boston

College de EE.UU. , y los observatorios Villa Ortúzar de Buenos Aires e Instituto Geofísico Los Andes, de Bogotá, Colombia.

Actualmente se usa una modificación que considera la geometría de la falla y el momento sísmico (Mw), que le asigna al Terremoto de Valdivia un valor de 9.6.

Ciudades y pueblos más afectados

De Norte a Sur, los primeros daños importantes fueron detectados en Talca, donde la carretera longitudinal se hundió un metro en un tramo de 50 metros al Norte del cruce con el Río Maule.

En Constitución la Escuela Vocacional fue seriamente dañada, debiendo suspenderse las clases.

En Parral hubo dos muertos y se derrumbó el edificio de la Policía de Investigaciones.
Quirihue y San Carlos resultaron con varias viviendas destruidas (Registro Civil y Compañía de Teléfonos en este último).

Los retenes de Carabineros de Ñiquén y Tanilboro fueron destruidos.
En Chillán murieron cinco personas y el 20 por ciento de sus edificios registró daños considerables. Era el punto más Austral del país que mantenía comunicaciones normales con Santiago.

En Yungay pereció una persona y cayeron varios edificios.
En Tomé hubo 5 muertes y numerosas viviendas destruidas, tanto por el Terremoto como por el Tsunami registrado el día 22 de mayo.

En Dichato hubo dos muertos y el barco pesquero Ube varó o encalló cerca de la playa. En Talcahuano perecieron diez personas y se dañó gravemente el 65% de las viviendas (había entonces un total de 13.000), quedando otro 25% en condiciones inhabitables. Horas de terror se vivieron cuando la tarde del 22 se registró un Tsunami que hizo subir el nivel de la playa en tres metros, debiendo evacuarse la población de Rocuant Morro. Los edificios de la Aduana, el Teatro local, la Clínica Talcahuano, la Gobernación y varias casas comerciales debieron ser, entre otros, posteriormente demolidos.

En Concepción se estimó en 125 los muertos y 300 los heridos. No hubo suministro normal de agua potable durante cinco días, así como de servicios telegráficos, telefónicos y de electricidad. Más de 2.000 viviendas resultaron destruidas, especialmente en la zona vecina a Talcahuano, habitada por gente de menores recursos. El puente sobre el Río Bío Bio se destruyó en tres partes, especialmente en la zona aledaña a Concepción, donde se derrumbó un tramo de 45 metros. Los edificios de los diarios La Patria y El Sur, así como de la Casa Correccional Buen Pastor, Convento de las Monjas Sacramentinas, Liceo de Niñas, etc., sufrieron daños y víctimas considerables. La vía férrea entre Concepción y San Rosendo se interrumpió a la altura de Talcamávida. La usina de Huachipato estuvo a punto de sufrir daños irreparables al suspenderse la energía eléctrica y comenzar a enfriarse la mezcla en su interior (habrían tenido que dinamitarla).
En Lota hubo 18 muertos y 30 heridos. Los minerales de carbón fueron peligrosamente inundados por los derrumbes en su interior.
Coronel registró tres muertos y destrucción del 50% de sus casas.
Los Ángeles sufrió daños en el 70% de sus viviendas y en la mayoría de sus edificios públicos. Curiosamente la mayoría de las fachadas permanecieron indemnes.

En Curanilahue hubo un fallecido.
En Lebu murieron nueve personas y hubo daños importantes, especialmente en la mina La Victoria de Lebu.

En Angol se dañó el 82% de las viviendas y 6.000 personas perdieron sus hogares. Hubo tres muertos. La Escuela Normal, Liceo de Niñas, Casa Hogar e Instituto Comercial sufrieron enormes daños. El Cementerio prácticamente se derrumbó, dejando a la vista los esqueletos y cadáveres de sus nichos (fui testigo directo del hecho). La Cárcel y la Intendencia fueron también seriamente dañadas.

Los Sauces, Victoria, Traiguén y Collipulli sufrieron daños de considerable magnitud. En esta última localidad el Viaducto del Malleco fue dañado interrumpiéndose por varias semanas el tránsito de trenes.

Carahue sufrió la destrucción del 40% de sus viviendas.
Temuco no registró víctimas fatales, pero si siete heridos y enormes daños en las carreteras de acceso a Pucón y ciudades vecinas. Hubo interrupción de servicios eléctricos y de comunicaciones por varios días.
El Lago Villarrica se desbordó inundando las casas aledañas a sus riberas.
El pequeño pueblito indígena Peihueco, al interior de la provincia de Cautín, fue virtualmente sepultado por un alud de tierra, registrándose la dramática muerte de 300 de sus habitantes y desapareciendo otros 50.

Toltén, Puerto Saavedra y Queule, situados en zonas bajas en la costa de Cautín, no registraron muchos daños por el terremoto mismo. El tsunami posterior, sin embargo, los asoló sin piedad. Puerto Saavedra fue borrada de la faz de la tierra.

 Sus casas fueron arrastradas por el mar más de dos kilómetros tierra adentro. Sólo una casa resistió la embestida. Su población, a la sazón de 2.500 habitantes, alcanzó a correr hacia tierras altas, alertada por la sirena de bomberos, que aulló incesantemente, huyendo de tres olas gigantes sucesivas que destruyeron todo a su paso. Cincuenta de ellos, sin embargo, perecieron en el lugar. Toltén y Queule no corrieron mejor suerte y también fueron asoladas por las olas.

Valdivia, sitio del epicentro, quedó a oscuras. Se reportaron quince muertos y cien heridos. El 40% de las casas fue destruido. El desborde del Río Calle inundó centenares de casas y el centro comercial quedó parcialmente destruido. La Isla Teja y los barrios Collico y Las Ánimas debieron ser evacuados. La avenida Costanera fue anegada por el río y casi todos los puentes resultaron inutilizables. La torre del Cuerpo de Bomberos y el Hospital de la ciudad quedaron también inoperables. Alrededor de 20.000 personas perdieron sus hogares.

Otro pueblo que sufrió las graves consecuencias del maremoto fue Corral, donde lamentablemente sus habitantes no alcanzaron a ponerse a salvo y fueron llevados por el mar junto a sus casas y animales. Poblaciones completas, como la de pescadores de la Caleta San Carlos, fueron arrasadas por las olas marinas gigantescas, registrándose centenares de muertos y desaparecidos. En esta zona, que es una bahía en la cual desemboca el Río Valdivia en el Océano Pacífico, varias naves o embarcaciones se encontraban fondeadas en sus puertos. Entre éstas estaban el barco “Carlos Haverbeck”, el vapor de pasajeros “Prat”, los remolcadores “Pacífico” y “Chanchorro”, “El Canelo”, el vapor “Santiago” y el buque de dragado “Covadonga”. Los cuatro primeros se hundieron.

“El Canelo” varó o encalló en un brazo del Río Valdivia y el “Santiago” lo hizo frente a Niebla. La “Covadonga” arrasó una escuela y varias casas y quedó en el Río Putimay. Un voluntario del Cuerpo de Bomberos de Corral, que estaba haciendo sonar la sirena para advertir a la población del maremoto que se avecinaba, fue arrastrado mar adentro aferrado a una tabla, logrando ser rescatado al día siguiente a varios kilómetros del lugar.

Lauris Sterns nos informa que ella fue testigo presencial y señala que la Isla Teja no quedó totalmente aislada, que la torre del Cuerpo de Bomberos resultó destruida, que lo que hacían sonar era una campana y no una sirena y que los puentes quedaron inoperables por vehículos, pero se podía transitar a pie. Señala además que un remolcador (no sabe su nombre, pero puede que sea uno de los mencionados en la página), en Corral fue levantado por la ola del maremoto y depositado, tierra adentro, detrás de los edificios de los Altos Hornos, una Refinería de acero en Corral.

Los Morros, San Carlos, Amargos, Camino Amargos, Corral Bajo, La Aguada, San Juan, Ensenada, Niebla y Los Molinos prácticamente desaparecieron. En Mehuín sólo una casa resistió el embate, pero treinta de sus habitantes murieron o desaparecieron.

En La Unión hubo un herido y un desaparecido. Uno de sus molinos se derrumbó, al igual que la Municipalidad, maestranza, tiendas y bodegas de frutos.

Osorno sufrió la destrucción de cincuenta casas y hubo ocho muertes, muchos de ellos niños que asistían a la función de la tarde del Teatro de la ciudad. Su Catedral, Iglesia Alemana y Banco del Estado fueron seriamente dañados. Bahía Mansa, Pucatrihue, Maicolpué y Choro Traiguén prácticamente desaparecieron.

Río Negro y Purranque debieron lamentar la destrucción de sus principales edificios (molinos, hospital, hoteles y varias tiendas y casas).
Frutillar, Llanquihue y Puerto Varas sufrieron pocos daños con el Terremoto, aunque en esta última hubo ocho muertos. Peulla lamentó dieciocho víctimas fatales y grandes daños. Los caminos de acceso se interrumpieron en varios puntos.

En Puerto Montt se registraron treinta muertos y cientotreinta heridos. El 90% de sus viviendas fueron destruidas ya sea por el Terremoto, los incendios posteriores (como fue el caso de la Comisaría) o por el tsunami (edificios portuarios, Aduana y viviendas costeras). El muelle de la caleta Angelmó desapareció, igual que gran parte de su recién inaugurada población Modelo.

Ancud no corrió mejor suerte, sumándose a las calamidades mencionadas, entre otras, la acción de una incesante lluvia huracanada. El oleaje marino se desbordó hasta la Plaza de Armas y las poblaciones Pudeto, La Arena y El Castillo fueron arrasadas. Muchos pescadores intentaron huir mar adentro en sus propios botes o en la lancha de Carabineros “Gloria”, pero fueron sorprendidos por el Tsunami, el que hundió la lancha con treinta personas a bordo, y alrededor de nueve botes con sus respectivas familias.

Castro sufrió una suerte similar, con los edificios más antiguos arrasados por el Terremoto del 22 de mayo, su centro cívico consumido por los incendios subsecuentes y sus edificaciones portuarias barridas por el maremoto.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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Una respuesta a Managua “noqueada” hace 37 años

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