Internacional de los pueblos contra opresores imperialistas

Es una idea unitaria desde Simón Bolívar, Morazán, Martí y Sandino
Internacional mundial de los pueblos contra opresores imperialistas

*Sandino propuso un Frente Continental de lucha Antiimperialista, pero entonces los presidentes latinoamericanos se “hicieron los locos”

*Pueblos y Naciones en desarrollo ya no soportan humillaciones a sus soberanías nacionales, ni los saqueos de sus recursos naturales

Pablo E. Barreto Pérez

Celebro, respaldo, le doy mi apoyo sin vacilaciones a la Internacional Mundial de las Naciones y Pueblos de América Latina, África y Asia, anunciada por el presidente venezolano, Hugo Chávez Frías, después de la reunión de 50 organizaciones políticas revolucionarias y progresistas, con el fin de desarrollar un Frente Internacional Unido contra las agresiones, ocupaciones de territorios, invasiones, subversiones y “golpes de Estado” promovidos por el gobierno criminal de Estados Unidos y algunos de sus pares neocolonialistas europeos, fundamentalmente el “Reino Unido” o Inglaterra.
Lógicamente, a la cabeza de esta unidad latinoamericana estarán los países integrantes de la Alternativa Bolivariana para las Américas, UNASUR y tengo fe en que ahora la Organización de Estados Americanos (OEA) debe jugar un papel político a favor de nuestros pueblos pobres y en fase desarrollo contra las políticas expansionistas yaquis, cuyos gobiernos genocidas, promotores de agresiones e invasiones militares y bloqueos económicos, políticos, ideológicos, de guerra sucia y de guerra sicológica contra la Cuba Socialista, por ejemplo, ya son insoportables para los pueblos que luchan actualmente por recuperar totalmente sus soberanías nacionales, que desde siempre fueron vendidas por las oligarquías locales al gobierno norteamericano.
Este Frente Unitario o Internacional de los Pueblos debe moverse rápido, ensancharse, agrupar a todas las Naciones y Pueblos que tradicionalmente han sido agredidos militarmente y colonizados por fuerzas genocidas estadounidenses, europeas, japonesas, y también por las fuerzas genocidas nazifascistas hitlerianas, especialmente durante la llamada Segunda Guerra Mundial, que en realidad fue una matanza de 51 millones de seres humanos, promovida por las fuerzas imperialistas terroristas más reaccionarias de nuestro sacrificado Planeta Tierra.
Nuestros pueblos finalmente están adquiriendo conciencia plena de que ya no pueden seguir tolerando que sus tierras, sus soberanías nacionales, sus cielos y mares, sigan siendo ocupadas mediante agresiones e invasiones militares, y que tampoco pueden permitir que el gobierno genocida norteamericano siga instalando bases militares en sus territorios con fines, precisamente, de ocupación y colonización de sus países, y como trampolín para agredir a otras naciones vecinas, como es el caso actual de las instalaciones de las siete bases militares yanquis en Colombia, cuyo presidente, Álvaro Uribe, el Ejército gorila colombiano y la oligarquía criminal de ese país suramericano, ya se vendieron en cuerpo y alma al diablo imperialista de Estados Unidos.
Nuestros pueblos y naciones ya no están dispuestos a seguir permitiendo injerencias descaradas de los gringos y europeos con complejos de neocolonialistas en nuestros asuntos políticos, económicos, sociales, electorales y financieros internos.
Terror estatal en nombre de la “democracia”
Tampoco se puede continuar tolerando que el régimen imperialista criminal de Estados Unidos sigan imponiendo un bloqueo económico, un cerco militar, un cerco político, un cerco ideológico, un cerco propagandístico y ocupación de parte de su territorio (Guantánamo) a la Cuba cien mil veces heroica y ejemplar por haber resistido ya casi 50 años de genocidio planificado y ejecutado cruelmente desde la Casa Blanca, desde la Agencia Central de Inteligencia (CIA), desde la Cancillería norteamericana y desde el Pentágono (Ministerio de Defensa) yanqui, desde donde repentinamente llega la muerte en cualquier momento en contra de nuestros pueblos latinoamericanos, africanos y asiáticos, pues el gobierno gringo impone terror de Estado por el mundo entero desde hace casi dos siglos en nombre de la “democracia”, “del orden”, de “la amistad”, de “la buena vecindad” y del “progreso”.
Nuestros Pueblos y Naciones sencillas ya no admiten que se les sigan imponiendo fabricaciones de mentiras colosales como la inventada por George Walker Bush, expresidente de Estados Unidos, con el fin de iniciar una nueva matanza de seres humanos en Irak, para lo cual inventó que Sadam Huseim tenía en sus manos armas químicas de exterminio masivo.
El Ejército criminal norteamericano invadió Irak en marzo del 2003, ya mataron a más de 100,000 ciudadanos, incluyendo al presidente de ese país, y se están robando el petróleo de esta Nación persa-asiática, y lo mismo pretenden hacer actualmente con Venezuela y otros países de América del Sur, donde han perdido el dominio absoluto que antes tenían y que les permitía robarse, por ejemplo, metales preciosos en Chile, Bolivia, Argentina, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay, etc.
Los gobiernos populares nuevos en América del Sur hoy se “parecen a sus pueblos”, ya no son gobierno vendidos ni de rodillas frente a Estados Unidos, como ocurría hasta hace poco tiempo en que Estados Unidos impuso una plaga de dictadura militares asesinas y de ladrones, las cuales han sido derrotadas por los pueblos latinoamericanos con armas en la manos o mediante elecciones nacionales.
Nuestros Pueblos y Naciones pobres y en desarrollo, pertenecientes al llamado Tercer Mundo, ya no pueden seguir tolerando la guerra sucia llamada por los mismos agresores como “guerra fría”, no se pueden seguir soportando los saqueos de recursos naturales nuestros como los metales, pescados, petróleo, bananos, o robos de territorios como le ocurrió a México que muy temprano los gringos genocidas le robaron cuatro millones de kilómetros cuadrados de su territorio, y por cierto donde más petróleo se extrae ahora en Estados Unidos.
El régimen gringo se apoderó también de territorios como Hawai, ubicado a varios miles de kilómetros de sus fronteras; se apropió de Puerto Rico, le puso las garras encima a Cuba, a Nicaragua, a Haití, a República Dominicana, a Venezuela, a Chile, Argentina, Brasil, Paraguay…eso tampoco se puede seguir permitiendo, pues los gringos siguen fincados en territorios ajenos, muy lejos de sus fronteras.
Los Pueblos y Naciones ya no pueden seguir tolerando que gobiernos poderosos, saqueadores, agresivos, violentos, invasores y con espíritu de piratas y bucaneros, de manera permanente, nos sigan amenazando con sus armas atómicas y químicas de exterminio masivo, las cuales, al final de cuentas, las usan con finalidades políticas e ideológicas de dominación de los capitalistas salvajes contra los pueblos pobres.
Nos imponen culturas enlatadas y valores neocolonialistas
Nuestros Pueblos y Naciones latinoamericanas, africanas y asiáticas no pueden seguir permitiendo que les impongan culturas enlatadas y valores políticos e ideológicos del imperialismo y del neocolonialismo, valores que son impuestos todos los días mediante sus medios comunicación masiva privados (periódicos, televisoras, radioemisoras, cines, editoriales, revistas, libros…), en los cuales se publica sólo lo que quieren las oligarquías y sus lacayos intelectuales vendidos.
Los imperialistas, neocolonialistas, los oligarcas locales en nuestras tierras imponen las culturas que ellos quieren y les son beneficiosas para el dominio de su clase; ellos escriben las Historias oficiales con características de dominadores, y de esa forma deforman, precisamente, la Historia de nuestros pueblos y se hacen aparecer ellos como los “héroes”, como los “únicos”, los insustituibles, cuando en realidad le han robado todo a los pueblos luchadores.
Simón Bolívar y Francisco Morazán, en América del Sur y Centroamérica, en su tiempo, propusieron la unidad de todos los pueblos contra las nacientes oligarquías egoístas y contra las garras crueles y genocidas del gobierno yanqui, las cuales ya desde entonces se comenzaron a clavar en la garganta de nuestra América Indígena.
José Martí lo advirtió más claramente cuando combatía con las armas en las manos en su Cuba adorada antes de que cayera en combate en 1895. Martí alzó la bandera unitaria de Simón Bolívar.
Presidentes sumisos
Después, en 1929 el General Augusto C. Sandino, cuando jefeando el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, y combatía con las armas en la manos hasta expulsar a los yanquis genocidas en 1933, levantó igualmente las banderas de Simón Bolívar, de Francisco Morazán y José Martí, para proponer un Frente Continental de lucha antiimperialista a todos los presidentes de 21 Naciones de América, pero todos esos presidentes eran sumisos al gobierno criminal de Estados Unidos, eran, la mayoría vendidos al gobierno yanqui, y por tanto, la iniciativa no prosperó.
Hoy, grata sorpresa para mí personalmente, 50 organizaciones políticas revolucionarias, reunidas varios días en Venezuela, han recogido estas banderas de lucha de Simón Bolívar, de Francisco Morazán, de José Martí y del general Sandino en América; las banderas de Patricio Lumumba y Nelson Mandela en África y la de Ho Chi Min en Asia, con el fin de que todos los Pueblos y Naciones que desde siempre han sido oprimidos y explotados por los imperialistas yanquis, europeos y japoneses, se junten ahora, inmediatamente, para detener las subversiones y conspiraciones de estos neocolonialistas en contra de nuestras Naciones y Pueblos, especialmente tomando en consideración el golpe de Estado bajo en Honduras, cuyos autores, civiles y militares gorilas, se sienten seguros y engallotados porque “por debajo” están siendo respaldados plenamente por la CIA, el Pentágono yanqui y la Cancillería de Estados Unidos.
Respaldo plenamente esta iniciativa de unidad, solidaridad, cooperación, organización, promoción de cambios sociales, económicos, políticos e ideológicos profundos en nuestras Naciones y Pueblos de América Latina, África y Asia.
Es indispensable también la promoción de la Revolución Popular y del llamado Socialismo del Siglo 21, el cual está llamado a sustituir, a demoler, y construir la Revolución Socialista en nuestras tierras, pues sólo de esa forma es posible reconstruir el Medio Ambiente, recuperar la sanidad de nuestra Madre Tierra o Naturaleza, y de que las riquezas se distribuyan con verdadera justicia.
Sólo de esa forma salvaremos la Tierra y a la Especie Humana, a los animales en general, a las plantas, a las aguas de los océanos y mares, a las aguas de los ríos, lagos y lagunas; sólo así salvaremos las montañas y las aguas subterráneas para que podamos tener agua sana para beber y hacernos la comida.
Por supuesto, Nicaragua, su gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, el Frente Sandinista de Liberación Nacional y todas sus organizaciones afines, se apuntan a ponerse en primera fila de la promoción de esta Internacional de los Pueblos y Naciones, para detener a los agresores y explotadores de siempre, según el anuncio hecho por el presidente Daniel Ortega Saavedra.
No se nos olvide: algunos especialistas aseguran que el gobierno genocida de Estados Unidos hasta el momento ha efectuado más de 250 invasiones y agresiones militares, las cuales han ocasionado más de 23 millones de seres humanos muertos. Allí están en este momento los ejemplos indiscutibles de Irak, Afganistán y Pakistán, y quieren imponernos otras agresiones militares, seguramente, con las bases militares de Colombia.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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