Perros, perritos, animales: Envenenadores de perros o asesinos de “amigos fieles del hombre”

Algunos seres humanos sienten placer matando canes, gatos, conejos, venados…

Envenenadores de perros o asesinos de “amigos fieles del hombre”

*Esta matanza de perros es peor que las ejecutadas por Oliverio Castañeda, en León, mediante envenenamiento con estricnina

*Numerosos conductores de vehículos aceleran los automóviles para echárselos encima a los animales domésticos y silvestres

Pablo E. Barreto Pérez

Algunos seres humanos nicaragüenses matan animales silvestres y domésticos por placer, y por ese comportamiento parecieran fieras muy primitivas. Los he visto echándoles los automóviles y autobuses encima, aceleran el vehículo, mientras un perrito, o una perrita, un gato, están en dificultades para atravesarse una calle, una pista, porque el hambre les apretó y fueron en busca de comida, o porque andaban perdidos o perdidas.
Y hace pocas horas acabo de confirmar ese comportamiento cruel, malvado, despiadado, al conocer un correo electrónico del doctor Enrique Rimbaud, decano en la UCC de la Facultad de Ciencias Agrarias, quien denuncia ante amigos y al mundo que 30 perritos (incluyendo perritas embarazadas) fueron envenenados por presuntos trabajadores del Recinto Universitario Rubén Darío de la Universidad Nacional (UNAN), en Managua, por supuestas órdenes de autoridades universitarias.
Y son tan sádicos y brutales los autores de este crimen de orden natural, que inclusive filmaron los momentos en que los 30 perritos se retorcían por los dolores ocasionados por los tóxicos, los cuales al mismo tiempo les provocaban mareos y temblores imparables en sus cuerpos. Tuvieron el descaro, inclusive, de distribuir los vídeos para mostrar cómo se morían los animalitos por el accionar implacable del veneno.
Lleno de ira controlada, justa, el doctor Rimbaud protesta al mismo tiempo que da a conocer el hecho como una verdadera infamia de seres humanos, que mientras tanto proclaman que son protectores de la Naturaleza y de los animales.
Mientras leía yo el escueto correo electrónico de Rimbaud a sus amigos y organizaciones protectoras de animales por el mundo, me acordaba como en un paso de película de cómo, según el autor de la novela Castigo Divino, un personaje llamado Oliverio Castañeda, abogado y mujeriego de León, con sus amigos o compinches más cercanos mataban centenares de perros con estrictinina, la cual compraban donde el boticario más conocido de la Ciudad Metropolitana, en aquel año convulso de 1933, mientras el General Sandino expulsaba a los yanquis invasores del territorio nacional.
Oliverio Castañeda y su grupo de maleantes alegaban que los perros “mucho joden”, pues era (y ha sido) común que decenas de miles de familias en León, Managua, Chinandega, Matagalpa y todo el país, tienen como “guardianes” nocturnos y diurnos a sus perritos (“los mejores y fieles amigos del hombre”), además de contar con ellos como mascotas, especialmente para ancianos y niños.
Según se desprende de la novela Castigo Divino, los perros leoneses denunciaban la presencia o pase de Castañeda y sus amigos (y de otros), cuando estos transitaban de noche y en la madrugada por las calles barriales llenas de misterio de León de aquellos años de mojigatería burguesa. Ese tránsito generalmente era porque andaban bebiendo licor, de parranda, por las visitas furtivas a mujeres, o en otros casos porque andaban buscando cómo robar en algunas tiendas y casas particulares, mientras los vecinos cerraban sus puertas con trancas por el miedo a fantasmas como los de “Arrechavala montado en su caballo español”, la Carreta Nagua, las Ceguas y el Cadejo, y dejaban cuidando a sus valerosos perritos guardianes.
¡Claro¡, con lo primero que se topaban estos parranderos nocturnos leoneses era con los perritos guardianes. Esa novela indica que Castañeda, sus amigos y otros (porque no sólo eran ellos), sabían perfectamente el gusto de los perros por la carne y otros manjares de las cocinas leonesas en 1933. Entonces, se iban donde el boticario y a la carnicería, compraban estricnina y carne. La mezclaban y se las tiraban a los perros al interior de las casas en que estaban.
En León se conoce que estos maleantes, encabezados por Castañeda, se quedaban deleitándose, viendo morir a los perros. Eso hicieron estos imitadores vulgares en la UNAN-Managua, según la denuncia del doctor Rimbaud.
En la década del 60, exactamente en 1965, mis siete hermanos: Julio, Mauricio, Ángela, Josefina, Anita, Calimela, Leopoldo y yo, vivíamos con mi padre y mi madre: Octavio Barreto Centeno y Rosa Pérez Juárez, en una finca llamada “La Lanceña”, en El Tololar, Comarca contigua a la Ciudad de León.
Teníamos seis perritos. Igual: eran los “guardianes” fieles nocturnos de la finquita agropecuaria. Al parecer un grupo de vecinos (me guardo los nombres) nos querían robar unos gallitos de pelea y una yegua hermosa, llamada “Zaraza”. Nuestros perros eran el impedimento para meterse furtivamente, de noche.
Entonces, los ladrones (vecinos, campesinos) pusieron en práctica su plan para envenenar a los perros. Efectivamente, lograron envenenar a dos de los perritos, los cuales, por supuesto, se retorcían de dolor cuando el veneno les estaba haciendo efecto.
Sin embargo, mi padre, Octavio Barreto Centeno, era como un verdadero estratega militar para defender la finquita. Nos había acostumbrado a que por seguridad, precisamente, nunca quedaran fuera todos los perros. Habían quedado fuera dos, dos estaban en un segundo sitio y los otros dos estaban por donde dormíamos.
Ocurrió que los otros cuatro perros no cesaron de ladrar, nos despertaron, y los ladrones se vieron frustrados en su nuevo intento para robarse los animales mencionados. Mi padre y yo encontramos a los dos perritos retorciéndose por el envenamiento. Mi padre corrió a su “botiquín” secreto, obligó a tragarse algo a los perritos, los cuales poco a poco se recuperaron durante el día.
He visto algo más, tanto en el campo, en las carreteras interdepartamentales como en las calles de León y Managua. Y es que personalmente he sido testigo de cómo algunos automovilistas (numerosos por cierto), malintencionadamente les echan encima los vehículos a los perros cuando se ven en apuros cruzando una calle. También les echan el vehículo, lo aceleran, cuando ven en la carretera un gato, un venado, un conejo, un garrobo, un ternero pequeño, etc.
Existen choferes de autobuses de pasajeros, furgoneros, taxistas y conductores de automóviles particulares, que tampoco disminuyen la velocidad al ver un anciano, una mujer, un niño o un hombre en dificultades, para cruzarse la calle. He visto cómo, al revés, aceleran el vehículo en vez de detenerlo, para que ese ser humano pueda cruzar. Son más importantes los seres humanos y animales que las máquinas, amigos choferes.
Un conductor de los autobuses del Colegio Centroamérica (no doy el nombre ahora) tiene por costumbre malvada también echarle el autobús a los perros en la calle. Ha matado varios, sin asco, y se llena de gozo cometiendo este acto de crueldad inaudita.
Y ocurrió frente a mí, hace cinco años, en la Colonia del Periodista, cuando mi perro “Dumber” se me soltó de las manos y se cruzó la calle hacia el portón del parque (el portón del parque está frente a mi casa), cuando del lado Sur circulaba un taxi. El taxista aceleró el vehículo cuando vio al perro y se lo echó encima. Desde entonces, el perrito quedó renco. Dichosamente no lo mató. Así son de crueles algunos seres humanos, ¿tienen algo de seres humanos racionales? ¿Qué se creen algunos seres humanos? ¡Ni las fieras actúan con tal crueldad¡
En este momento quedo más asombrado de ese comportamiento humano primitivo, cruel, salvaje, infame y malvado, ante esta matanza masiva de perros en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, según la denuncia del doctor Rimbaud. En la UNAN están las Escuelas de Biología, de Medicina, de Sociales, de Abogacía, etc., mediante las cuales se enseñan derechos naturales, pero…¿En qué queda todo este asunto? ¿Los valores éticos, morales, medioambientales y de vida se borraron de repente?
¿Por qué matar o envenenar a 30 perritos? ¿Qué asunto tan horrible hicieron los 30 perritos, incluyendo las perritas embarazadas? ¿Era por no darles de comer? ¿O Porque los perritos andaban pidiendo comida en el Recinto Universitario Rubén Darío? ¿No había otra alternativa que matarlos tan cruelmente? ¿No era posible enviarlos a otro lado?
¿Quiénes son los responsables de este crimen contra los animales y la Naturaleza? ¡Quienes cometen estos crímenes son tan bárbaros como los que andan matando ballenas, tiburones y lagartos sólo para sacarle el cuero, por mero negocio sucio¡
Eso es ¡salvajismo¡, es una actitud cavernícola, brutal, me disculpan por haber sido tan duro al abordar este tema de los animales, pero la verdad es que muy poco nos cuesta dar un poco de cortesía humana para los demás seres humanos y los animales, entre los cuales con frecuencia se cruzan en nuestro camino: perritos, gatos, gallinas, gallos, patos, venados, conejos, cusucos, garrobos, zanates, palomas…!todos merecen vivir sobre la faz de la Madre Tierra, igual que nosotros los seres humanos¡

12 del medio día, 17 de noviembre del 2009.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos 88466187, 88418126 y 22703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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Una respuesta a Perros, perritos, animales: Envenenadores de perros o asesinos de “amigos fieles del hombre”

  1. ANA CANSADA dijo:

    UN ARTICULO MUY REAL…EL UNICO MAL DE LOS ANIMALITOS ES HABER NACIDO COMO TAL, Y POR ESO MUCHA “GENTUZA” SE CREEN CON DERECHO DE MALTRATARLOS DURANTE TODA SU VIDA O MATARLES CRUELMENTE.
    LOS ANIMALES SON MEJORES QUE MUCHISIMAS PERSONAS Y TIENEN SENTIMIENTOS Y SUFREN COMO TODOS NOSOTROS, HAY QUE TRATARLOS CON RESPETO Y DEJARLES VIVIR COMO SE MERECEN, EN PAZ!!

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