Protesta soberana justa de la Cancillería nicaragüense

Foto Pablo E

¡Reinado de colonizadores europeos y traspatio yanqui, ya desaparecieron, honorable diputado europeo injerencista¡
Protesta soberana justa de la Cancillería nicaragüense
*Los traidores y vendepatria locales, Alemanes Lacayo y “CENIS” Montealegre Rivas, debieran ser enjuiciados por pedir la intervención de filibusteros, piratas, bucaneros y nazifascistas hitlerianos despreciables.

Pablo E. Barreto Pérez

Respaldo plenamente la protesta oficial de la Cancillería de Nicaragua contra el entrometido eurodiputado insolente, Johanes Cornelis Van Baalen, quien adopta poses corporales y pronuncia palabras como de colonizador moderno, o de complejos de yanqui opresor usando el látigo y el poder imperial para humillarnos.
La protesta oficial de la Cancillería me parece justa, razonable, ajustada a Derecho y Convenios Internacionales, pues aquí en la Nicaragua de Rubén Darío y del General Sandino, deben estar claros estos arrogantes rubios, que sueñan con su pasado floreciente de colonialistas expoliadores, no podemos seguir tolerando humillaciones a la Soberanía Nacional, tampoco insultos descarados a autoridades gubernamentales legalmente constituidas, y mucho menos que vengan a cuestionar decisiones políticas, legales, sociales, económicas o jurídicas tomadas o puestas en práctica por esas autoridades nacionales.
Nosotros los nicaragüenses, es necesario reiterarlo porque así es desde siempre, jamás hemos ido a entrometernos en asuntos internos de ningún país europeo; tampoco nos hemos inmiscuido en asuntos electorales, ni en agresiones militares dentro de territorio de Estados Unidos, ni hemos andado promoviendo la “unidad” de partidos políticos fuera de Nicaragua, por ejemplo, pues el asunto ha sido totalmente al revés: dos potencias coloniales europea (España y Gran Bretaña) vinieron a apoderarse de nuestro territorio virgen, nos mataron a más de un millón de seres humanos (nuestros abuelos indígenas), nos esclavizaron durante 300 años, nos robaron lo más que pudieron.
Y de paso, igualmente mataron a 51 millones de indígenas (seres humanos nuestros) en América Latina, donde, asimismo, nos impusieron esclavitud denigrante, destruyeron nuestra cultura, implantaron religión de a punta de quemas en hogueras, de machetazos, balazos, decapitaciones, ahorcamientos, degollamientos con cuchillos filosos y cruces en las cachas, descuartizamientos de cuerpos indígenas con perros entrenados, y robaron oro y otros metales por cantidades colosales.
En 1855 vinieron los filibusteros yanquis, traídos por los “calandracas” liberales taimados y traidores, mataron más gente, robaron y otra vez nos esclavizaron, apoyados por el gobierno criminal de Estados Unidos; un poquito después, en 1909, el canciller norteamericano, Fhinlander Knox, con el presidente yanqui William Howard Taff, procedieron a derrocar al presidente nacionalista liberal José Santos Zelaya López (muy distinto a los liberales de Anastasio Somoza García y Arnoldo Alemán Lacayo), usando como pretexto que Nicaragua había matado a dos gringos y porque Zelaya López “ponía en peligro la “seguridad” de Centroamérica.
Nunca dijeron, eso sí, estos gringos agresores, entrometidos y ladrones, que los dos yanquis Cannon y Gross, fueron descubiertos dinamitando barcos del Estado nicaragüense en la Bahía de Bluefields. Tampoco dijeron que quienes pidieron la intervención armada de Estados Unidos, Adolfo Díaz Resinos y Emiliano Chamorro Vargas, eran empleados suyos en las Minas del Atlántico, uno de cuyos propietarios era entonces Fhinlander Knox, el canciller o Secretario de Estado de Estados Unidos.
Casi inmediatamente, en 1912, el gobierno criminal y genocida de Estados Unidos manda a agredir militarmente a Nicaragua y a ocuparlo con varios miles de hombres armados, a pedido nuevamente de Adolfo Díaz Resinos y Emiliano Chamorro Vargas, ambos traidores y vendepatrias de los más desvergonzados y despreciables que ha tenido Nicaragua. Los generales, coroneles y mayores del ejército estadounidense, mataron a otros varios miles de patriotas nuestros, incluyendo al General patriota Benjamín Zeledón Rodríguez, quien defendió sin vacilaciones el decoro nacional, la Soberanía Nacional.
Ya es más conocida la otra intervención armada norteamericana de 1926 a 1933 y de 1934 hasta el 19 de julio de 1979.
En 1927, otro grupo de liberales peleles y traidores, encabezados por José María “Chema” Moncada, traicionan y se venden al agresor y ocupante militar yanqui mediante el llamado “Pacto del Espino Negro en Tipitapa”.
Esta traición se sella definitivamente cuando Anastasio Somoza García, a quien los yanquis ocupantes del país han convertido en jefe de la Guardia Nacional o ejército de intervención permanente de Estados Unidos en Nicaragua, manda a asesinar traidoramente al General Sandino y a casi todos los miembros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, cuyo accionar guerrillero, precisamente, había derrotado a los agresores norteamericanos en montañas y ciudades nicaragüenses.
Los traidores, los vendepatrias, los peleles, los lacayos, los arrastrados de la oligarquía local y los servidores fieles del gobierno genocida de Estados Unidos, estaban felices, se acomodaron, “estaban en su charco”, hasta que apareció el grupo de guerrilleros, encabezados por Carlos Fonseca Amador, fundando el Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1961.
El camino fue duro, largo, tendido, de sacrificios patrióticos profundos, de 50,000 nicaragüenses asesinados por la tiranía somocista genocida, hasta que todo el aparato dictatorial y de traidores fue demolido por siempre con el Triunfo de la Revolución Popular Sandinista.
Pero los traidores, como las sanguijuelas o enfermedades resistentes a plaguicidas y antibióticos, siguen reapareciendo, me imagino por amor a que los amos imperiales y colonialistas con el látigo en la mano los coloquen en cargos gubernamentales o les den mucho dinero, para continmuar fabricando mentiras, falacias y de ese modo mantener una guerra sucia, una guerra sicológica, una guerra mete miedo, una guerra desestabilizadora, una guerra propagandística en sus medios informativos privados que dé la imagen de que en Nicaragua con el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, aliado de los más pobres, es un peligro, porque ahora esa alianza no es con los saqueadores del país ni con los antiguos colonizadores europeos ni con los agresores militares norteamericanos.
En la década del 80 estos mismos traidores y vendepatrias se aliaron con los mismos agresores del gobierno de Estados Unidos. Esa nueva agresión militar, produjo otros 40 mil muertos, asesinados la gran mayoría.
Después del 90, durante 16 años, estos traidores y vendepatrias, convirtieron Nicaragua nuevamente en un inmenso botín, porque durante los tres gobiernos neoliberales se dedicaron sólo a robar; la gente se asqueó y el botín se les fue de las manos en noviembre del 2006, cuando el Frente Sandinista ganó las elecciones nacionales y volvió al poder político nacional, lo que asusta y llena de pánico al zoológico entreguista de la derecha oligárquica-burguesa vendida.
Actualmente han arreciado sus andadas de maleantes, traidores y vendepatrias, oficios que ya les son comunes desde 1852-1856, cuando trajeron a los filibusteros de William Walker y Byron Cole. Son los mismos liberales, son los mismos conservadores, ¡son los mismos canallas de siempre¡
Piden sin asco la injerencia extranjera, y quisieran, me imagino, que las tropas criminales yanquis vinieran aquí otra vez como en 1912 y 1926, a imponerlos a ellos nuevamente, como la “Restauración conservadora” de 1912 y la imposición de la dictadura militar somocista en 1934.
Con ese espíritu de traidores y vendepatrias se manejan estos sujetos como Arnoldo Alemán Lacayo y Eduardo (“CENIS”) Montealegre Rivas al traer a Nicaragua a este eurodiputado insolente, Johanes Cornelis Van Baalen, quien al hablar pareciera estar dominado por su pasado colonialista holandés en Indonesia y en el Caribe, o a lo mejor, lleva consigo el espíritu de conquista de los nazifascistas alemanes hitlerianos.
Llegó al colmo, al descaro, cinismo, insolencia, irrespeto a la Soberanía Nacional y vulgaridad extrema, que nos mandó a eliminar las leyes constitucionales que impidan entrometerse a los extranjeros en asuntos exclusivamente internos de los nicaragüenses, como son las elecciones nacionales, municipales, resoluciones de tribunales y de la Cortes Suprema de Justicia, etc.
Tuve la percepción, al verlo y escucharlo, que él, este eurodiputado insolente, vino a Nicaragua, representando a la Internacional Liberal, como si fuese él representante de un imperio global, ufanándose de la “caída del muro de Berlín”, y con esas calidades y espíritu de ocupante colonialista moderno, vino a regañar a sus pupilos liberales serviles y de paso a vomitar fuego contra el gobierno sandinista, por cuanto el régimen de Reconciliación y Unidad Nacional representa intereses opuestos al de los explotadores imperialistas y neocolonialistas.
Y es mayor el cinismo traidor y vendepatria de quienes traen a este tipo de personajes intervencionistas, y complacidos aparecen el lado de ellos en conferencias de prensa, mientras están atacando, agrediendo el decoro nacional y la Soberanía Nacional.
Mi opinión es que tanto el insolente eurodiputado como el Partido Liberal Constitucionalista y otros actores derechistas, el propio Eduardo “CENIS” Montealegre Rivas y Arnoldo Alemán Lacayo, son igualmente despreciables por este comportamiento injerencista de personajes y potencias extranjeras en Nicaragua, pues basta recordar que estos sujetos mencionados y otros han estado metidos, con frecuencia, dentro de la Embajada Norteamericana, en Managua, donde, me imagino, llegan a informar y a recibir órdenes políticas y de sabotaje, y…!mucho dinero¡, como los mejores mercenarios apátridas en nuestras tierras santas, que dichosamente hoy estamos reivindicando por medio del ALBA, con una OEA renovándose, con UNASUR, etc.
Felicito a la Cancillería nicaragüense del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional por indicarle claramente a este eurodiputado injerencista que aquí ahora existe un régimen digno, que defiende la Soberanía Nacional, el decoro nacional, y que en cambio este personaje holandés pareciera ser mensajero de antiguos colonizadores o de nazifascistas alemanes hitlerianos.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 8818126 y 22703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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