¿“Chagas” mató a Mercedes Sosa?

Foto Pablo E

¿“Chagas” mató a Mercedes Sosa?
• La “Enfermedad de Chagas” mata un promedio de 50,000 latinoamericanos cada año
• Cada año resultan un promedio de 17 millones de afectados por ese chinche picudo chupa sangre, entre México y el Sur de Argentina
• En África las afectaciones en seres humanos son de 10 millones por año
• Este chinche picudo chupa sangre vive dentro de las casas de pobres; también en huecos de árboles, en cuevas, entre las palmeras de coyoles, por ejemplo
• Esta Enfermedad de Chagas fue descubierta desde 1909 por el doctor Carlos Chagas, y declarada un Problema de Salud Pública hasta en 1960

Pablo E. Barreto Pérez

La llamada Enfermedad o “Mal de Chagas” mató, de poco a poco, lentamente, a la conocidísima y estimadísima Mercedes Sosa, latinoamericana nuestra, tan inmensa como Víctor Jara, Violeta Parra y toda la Columna Vertebral de los Andes, porque esta gordita araucana con su canto popular anduvo siempre rescatando nuestra cultura indígena centenaria y condenando, al mismo tiempo, a los opresores y los traidores a sus hermanos latinoamericanos.
La noticia del fallecimiento de Mercedes Sosa me conmovió profundamente. Y me causó asombro la afirmación noticiosa (tanto en periódicos como en INTERNET) de que “el mal de Chagas” acabó con su vida valiosa.
Más alarmado quedé al leer información en periódicos, en INTERNET y en la Enciclopedia Encarta, acerca de que este “mal de Chagas” enferma a casi 18 millones de pobladores latinoamericanos, cada año, desde Estados Unidos hasta el Sur de Argentina, y que alrededor de 50,000 seres humanos mueren al año por esta enfermedad en nuestras tierras americanas, producidas esas defunciones por un “parásito asesino”, trasladado a seres humanos y numerosos animales por el chinche chupa sangre o chinche picudo.
Este chinche picudo, o “chinche chupa sangre”, “chinche bebe sangre”, “chinchón, “chirimacha” o “vinchuca”, abunda en nuestras tierras centroamericanas. Es de color café claro con manchitas oscuras en las orillas de las alas y la cabeza; mide unos tres y medio centímetros
Cuando todavía era niño lo recuerdo brotando de entre las ranuras de paredes de tablas, en rendija o huecos de horcones de las casas, de grietas paredes de taquezal, tanto en casas rurales o campesinas como en León y Managua, se escondía entre barriles y sacos llenos de granos en las bodeguitas campesinas; y además, también lo veía brotar o desplazarse en árboles que le facilitan su estadía como coyoles, árboles con huecos, en cuevas de garrobos, en hoyos de paredones en zanjas montañosas.
Mi padre, Octavio Barreto Centeno, sin saberlo, siempre me advirtió: “Tené cuidado de que no te vayan a picar esos chinches picudos…dicen que trasmiten enfermedades peligrosas”.
Me llamó siempre la atención de que estos animales permanecieran “durmiendo” en el día, mientras en la noche salían como “en manadas” a los corrales del ganado o estaban subidos en los tapescos o camarotes armados con madera rolliza en que acostumbran dormir los campesinos, incluyéndome yo en aquellos días, porque hasta los 16 años todavía estaba viviendo en el campo, junto a mi padre y mi madre, Rosa Pérez Juárez, lo cual me permitió aprender cien mil cosas de la Madre Naturaleza o Madre Tierra.
Estos descubrimientos acerca del chinche picudo, los hacíamos mediante focos o linternas de mano, ya fuese cuando íbamos de caza nocturna (para asegurar la comida), mi padre, Octavio Barreto Centeno, mis hermanos Julio, Mauricio y Leopoldo, y yo, o cuando nos dedicábamos a buscar los vampiros chupa sangre (murciélagos), para matarlos, porque llegaban a atacar al ganado en el corral y a los perros dentro del rancho campesino. Sobre este vampiro chupa sangre sí sabíamos que trasmite la rabia.
Ni mi padre ni yo no sabíamos de esa enfermedad. Los campesinos y nosotros conocíamos la existencia de ese “chinche picudo” o “chinche chupa sangre”. También recuerdo que algunos campesinos morían repentinamente por complicaciones orgánicas no diagnosticadas, y hasta se decía que hacía algún tiempo habían sido “picados” por un chinche picudo dentro de la casa de paja, adobes o de tablas y horcones podridos, sitios preferidos por estos animalitos peligrosos, cuyos huevos los depositan, precisamente, en esas hendijas.
Fue hasta hace unos 20 años cuando empecé a conocer información acerca de esta Enfermedad de Chagas, la cual siempre encontré incompleta, pues se hablaba de ella mayoritariamente referida a países del Sur de América, especialmente Brasil, Argentina, Bolivia, Venezuela, Colombia, Perú y Chile.
Para entonces, recuerdo, leí que había sido el doctor Carlos Chagas, médico brasileño, quien descubrió esta enfermedad en Minas Gerais (Brasil, 1909), al notar que por la picadura del “chinche picudo y chupa sangre”, algunos pacientes mostraban inflamaciones cutáneas, taquicardias, fiebres, aunmento del bazo, erupciones en la piel, alterado el sistema nervioso, somnolencia, pérdida del apetito…
Este doctor Carlos Chagas hizo una investigación completa sobre esta enfermedad. Mediante esa investigación pudo establecer que este parásito asesino afecta el hígado y el músculo cardíaco.
Inicialmente, el doctor Carlos Chagas andaba aplicando tratamientos médicos por malaria en Minas Gerais cuando hizo el descubrimiento del parásito asesino trasmitido por los chinches picudos y chupa sangre de seres humanos y numerosos animales tanto domésticos como silvestres. Las vacas son como “reservorios” de estos parásitos asesinos, los cuales tienen forma de gusano aplastado y largo, mientras se mueven entre los glóbulos rojos de seres humanos afectados con esta “enfermedad del sueño”.
El doctor Carlos Chagas la bautizó como Enfermedad Tripanosomasis, o “Enfermedad del Sueño”. Añadió entonces que en algunos casos era crónica endémica y “a veces epidémica”, especialmente en vacas.
Por investigaciones posteriores se pudo establecer que esta enfermedad también existe en África Central y del Sur, donde igualmente ha causado estragos mortales también, y afecta al menos a 10 millones de seres humanos cada año, aunque no se mencionan las cifras mortales. En África esta enfermedad es trasmitida por una mosca llamada Tsetsé, mediante una saliva que vomita este insecto.
Posteriormente al doctor Carlos Chagas, otro médico epidemiólogo e infestólogo famoso, el doctor Salvador Mazza, argentino, continuó y profundizó las investigaciones del doctor Chagas, y precisamente fue este galeno de Argentina quien sostuvo que esta Enfermedad de Chagas afectaba mayoritariamente a los pobres de América del Sur y que por ese motivo no se le prestaba atención oficial en los gobiernos burgueses, a cuyos representantes les “valía un comino” que esos pobres se estuvieran muriendo.
Sin embargo, por la lucha sostenida de denuncias del doctor Salvador Mazza, finalmente esta Enfermedad de Chagas o del Sueño fue considera como un Problema de Salud Pública por la Organización Mundial de la Salud en 1960. Mazza venía trabajando desde 1920, cuando al mismo tiempo otro médico epidemiólogo, el doctor Osvaldo Cruz, laboraba afanosamente para que brasileños, argentinos, uruguayos, paraguayos, etc. no se siguieran muriendo por fiebre amarilla, peste bubónica y viruelas, todas enfermedades tropicales terribles, a las cuales pertenece esta horribles Enfermedad de Chagas. Cruz reforzó las afirmaciones de Mazza y del doctor Carlos Chagas.
Mientras los doctores doctor Mazza y Osvaldo Cruz luchaban sin descanso, según lo que he leído sobre ellos, los dos hijos del doctor Carlos Chagas, Evardo y Carlos Chagas, médicos investigadores ambos, continuaron profundizando también las investigaciones de su padre, en torno al mismo Mal de Chagas.
El doctor Carlos Chagas, el descubridor de la enfermedad, falleció en 1934. Sus hijos y otros especialistas fundaron un Instituto sobre Investigaciones Científicas acerca de Enfermedades Tropicales, al cual le colocaron el nombre del doctor Carlos Chagas.
Según aprecio, por las cifras de un promedio de casi 18 millones de afectados por la Enfermedad de Chagas cada año en América, deduzco que esta enfermedad es desde hace rato una “epidemia” que está matando asimismo a un promedio anual de 50,000 seres humanos, mayoritariamente pobres, en América Latina.
Y para colmo nos mató a la adorada Mercedes Sosa. ¿Se está haciendo lo suficiente desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los gobiernos latinoamericanos para controlar y eliminar esta enfermedad terrible?
Se afirma que numerosos especialistas e investigadores trabajan en la elaboración de una medicina más efectiva para combatir y eliminar esta enfermedad terrible en las zonas tropicales de nuestra América. Mientras tanto, según información obtenida en INTERNET, se aplican antibióticos para contrarrestar las infecciones provocadas por este parásito asesino. Estas medicinas en algunos casos no dan los resultados esperados.

Managua, 10 de noviembre del 2009.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, investigador histórico, editor, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

Anuncios

Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a ¿“Chagas” mató a Mercedes Sosa?

  1. Abner Monzon dijo:

    les escribo de Guatemala y es muy buena la informacion que ustedes estan dando pero solo quisiera saber si hay algun antidoto para poder prevenir mas muertes ya que conosco a una persona que hase tan solo dos dias la pico una chinche picuda, hasta el momento no tiene ningun sintoma pero se que a largo tiempo puede afectarle por eso quisiera saber como poder prevenir….

Los comentarios están cerrados.