Tejiendo amaneceres culturales

Foto Pablo E

Managua, 3 de noviembre del 2009.
Honorable Rector del Colegio Centroamérica, José Aníbal Meza Tejada, S.J.

Mis felicitaciones sinceras, nuevamente, por la realización quinceañera de Tejiendo Amaneceres de este año 2009, escenificado en el Teatro Nacional Rubén Darío, el pasado 16 de octubre, en la noche.
“Una característica que tienen los tejidos – y en eso se demuestra la habilidad del tejedor- es la urdimbre, es decir, la forma en que se entrelazan las diferentes fibras e hilos para entregar el producto final: la maravilla de los colores y las texturas mostradas en la tela”, decía usted al hablar de los 15 años de Tejiendo Amaneceres, en el Teatro Nacional Rubén Darío.
Ciertamente, tejer es un arte, lleno de paciencia, precisamente de habilidades que son propias de seres humanos y algunos animalitos en la Naturaleza o Madre Tierra. Amaneceres es hablar del Astro Rey o Sol despuntando todos los días en el Horizonte nuestro como consecuencia de que esa Madre Tierra no cesa de girar como un trompo electormagnético, desplazándose a 108,000 kilómetros por hora, desde hace más de 4,500 millones de años en ese sistema solar maravilloso, de noches y amaneceres, de auroras boreales y australes, de crepúsculos y albas color de oro, de cortinas y coronas de luces, cuando los rayos solares en arco iris se filtran danzarines en nuestra atmósfera, entre las ramas de los árboles y en las ventanas de nuestras viviendas, indicándonos que un nuevo amanecer ha llegado.
“Tejiendo Amaneceres” del Colegio Centroamérica motiva para reflexionar sobre las dos palabras, y lo veo como un gran acontecimiento artístico y cultural, de cooperación y solidaridad, de promoción de compañerismo entre los y las estudiantes, de promoción del conocimiento de nuestro acervo cultural nacional e internacional, y para que nuestros hijos e hijas se interesen en estas temáticas desde preescolar hasta los que ya se bachilleran, y darán el salto hacia las universidades para profesionalizarse.
El Colegio Centroamérica está haciendo una labor positivísima con Tejiendo Amaneceres, porque estudiantes y maestros se adentran en el alma de nuestra cultura y en las culturas de otros pueblos, y especialmente en el vibrar de las culturas e historias heroicas de nuestros hermanos latinoamericanos. Estuve nuevamente presenciando Tejiendo Amaneceres en el Teatro Rubén Darío, como el año pasado, acompañando a mi hija Sofana Orquídea Barreto Barrera, quien concluye su estadía exitosa de cinco años en el Colegio Centroamérica.
El año pasado el Teatro Rubén Darío se estremeció por este vibrar cultural de Tejiendo Amaneceres. Hubo un momento en que padres y madres de los alumnos y alumnas nos pusimos de pies en ovación cerrada por el nivel organizativo y demostración artística alcanzado por maestros y estudiantes, incluyendo a mi hija Sofana. Este viernes 16 de octubre igualmente las emociones y satisfacciones positivas invadieron las mentes y corazones de padres y madres de familia. Los aplausos, señales de aprobación inequívoca, fueron numerosos, multiplicados, especialmente por los magníficos niveles de interpretación danzarina, de cantos, músicas, expresiones corporales, modulaciones de voces, por la inteligencia individual y colectiva saliendo a flote con luces de sabiduría de los chavalos y chavalas; debido al colorido de los trajes folklóricos y artísticos, todo lo cual, junto, parecía un arco iris volando con alas de alma cultural nicaragüense dentro del Teatro Nacional Rubén Darío.
“Honor al canto y la música”, “Honor a la danza y al Teatro”, “Honor a la poesía y los poetas”, dijo usted, honorable Rector Meza Tejada, y de mi parte yo le agrego: Honor a estos estudiantes, niños, adolescentes y algunos ya adultos, que haciendo sacrificios dan lo mejor de sí mismos, acompañados por sus maestros y maestras, y con ello le dan colorido y alegría a su estadía en el Colegio Centroamérica, y de paso construyen una historia nueva en el mundo de formación académica de Nicaragua, pues estos muchachos y muchachas serán en pocos años, después de profesionalizarse, pilares fundamentales del desarrollo de la Patria de Rubén Darío, de Miguel Ramírez Goyena, de Dioclesano Chávez, del Maestro Gabriel, de Emmanuel Mongalo, de Josefa Toledo y del General Augusto C. Sandino.
Todos estos artistas aficionados se lucieron en cantos, música, declamaciones, bailes, haciendo teatro, tocando flautas, guitarras, tambores, desplazándose como pajaritos volando en el escenario teatro rubendariano frente a nosotros.
Me conmovieron los niños tocando flauta para hacer volar al pájaro chogüi entre las luces parpadeantes del Teatro Nacional Rubén Darío. “No te rindas”, de Mario Benedetti, fue como una proclama de los niños de tercer grado, para que todos luchemos juntos por una Patria mejor, por un mundo mejor, por una Humanidad en Paz y armonía.
Tengo la impresión de que Doña Ana no está aquí, de Octavio Robleto, sorprendió a algunos de los presentes, porque ¿Qué hacía doña Ana en su vergel?
Estremece el alma escuchar poemas de Pablo Neruda, y es contagioso siempre escuchar la música caribeña nuestra y ver las contorsiones corporales de ese baile en muchachas y muchachos escolares nuestros, de la Zona del Pacífico, que parecieran nativos costeños por el nivel que han alcanzado en el dominio de esta danza tan querida entre nosotros los nicaragüenses.
Fue placentero oír la Mora Limpia, la “Tula Cuecho”, escuchar la música de Dámaso Pérez Prado y su baile, las canciones del polémico Juanes y del celebrado Chayanne. Me agradó mucho el galardón entregado a Salomón Alarcón Lindo por su colaboración con el Colegio Centroamérica y porque Alarcón lo tiene bien merecido, pues ha sido terco en la promoción de la cultura de nuestro país.
Por este medio, honorable Rector Meza Tejada, deseo felicitarlo nuevamente por esta demostración de que sí se puede promover el arte y la cultura en los Colegios de Secundaria y Primaria (tanto privados como estatales), para que los niños y adolescentes comprendan de mejor manera su Historia Nacional, sus tradiciones, sus formas de pensar, con el fin de estar más claros sobre cómo defender su Nacionalidad, su Soberanía Nacional.
Felicito a todo el personal del Colegio Centroamérica, y en especial a los maestros y maestras que hicieron posible la Edición número 15 de Tejiendo Amaneceres: Luz Marina Zepeda Wilson, Roberto García, Verónica Guido, Erlinda López, Javier Quintanilla, Claudia Aguilar, Rommel Casco, María Esperanza Matus, Miguel Rodríguez y Salomón Alarcón Lindo.
Aprovecho esta oportunidad para agradecer también a todos los maestros y maestras que le dieron clases a mi hija Sofana Barreto Barrera en el Colegio Centroamérica. Son, entre otros, los siguientes: Silvia Carrillo, Cecilia Alvarado, María Antonieta Pérez, Rommel Casco, Claudia Ramírez, Ileana Núñez, José Ramón Dinarte, César Otero, Marvin Herrera, José Mercedes Bermúdez, Padre Héctor Estrella S.J., Marta Cuevas, María Esperanza Matus, Claudia Aguilar, Corfilia Cano, Ricardo Reyes, Julio Amador, Lissette Rodríguez, Padre Jaime Parra S.J., Ernesto Tunnerman, Juana Salgado, Guillermo Granera, Pedro Menocal y Leyla Vallecillo.
Estoy claro de que no se estila hacer este tipo de agradecimientos. Sin embargo, lo dejo patentado porque aún en medio de dificultades financieras familiares, mi hija Sofana Barreto Barrera alcanzó su ansiada graduación de bachillera, con una educación de buena calidad, suministrada por los maestros y maestras mencionados arriba. Sé también que en todo colectivo educativo existen sus intereses particulares, tanto de maestros como de estudiantes, y que algunos comportamientos se convierten en obstáculos, unos más grandes que otros, que deben ser vencidos por ambas partes, y dichosamente mi hija, en coordinación con estos maestros y maestras, supo vencerlos, y ya está montada en el trampolín del salto a la Universidad. Mil veces gracias.
Sofana Barreto Barrera se integró a muchas tareas del Colegio Centroamérica. Anduvo en asuntos de pastorales, dentro y fuera de Managua; en ferias de ciencias, participó en debates sobre Historia, Filosofía, etc.
Sin embargo, la huella más importantes que dejan Sofana y sus compañeritas María Alejandra Guerra, Alejandra Pérez, Xaviera Quintanilla y Xaviera Celeste Alguera, me parece, es el Sendero Medio Ambiental, de Contacto con la Naturaleza, en el Bosque del Colegio Centroamérica, dedicado al Padre Ignacio Astorqui Yandiola . Esto, repito, tiene importancia especial, porque este Sendero y este Bosque, sugiero, debe convertirse en medio de estudio y contacto con la Naturaleza por parte de maestros y estudiantes del Colegio que usted dirige, honorable Rector Meza Tejada.

Servidor y amigo,
Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional), Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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Una respuesta a Tejiendo amaneceres culturales

  1. pirufly dijo:

    Hola si felicidades a todos
    los que participaron en la
    Revista cultural tejiendo amaneceres
    Hoy es tejiendo hoy 15 de
    octubre estoy emocionada voy
    As participar sera bonito
    Tejiendo 2010

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