Terremotos destructivos de Managua (1931-1972)

Foto Pablo E

78 ANIVERSARIO DEL TERREMOTO DE 1931

Pablo Emilio Barreto P.

* Managua ha sido golpeada en forma demoledora por la naturaleza implacable desde el aluvión de 1876 hasta los bombardeos aéreos somocistas de 1979

*Managua ha sido asimismo destruida y desgarrada por otros Terremotos, incluyendo el de 1972
*León y Chinandega también golpeadas por sismos violentos

Este 31 de marzo, del año 2009, se cumplen 78 años
del Terremoto de 1931 en Managua, la diezmada capital nicaragüense que primero sufrió el llamado “Aluvión de Managua” en 1876, después en 1912 la primera invasión y agresión militar oficial de la marinería genocida del gobierno criminal de Estados Unidos; luego este Terremoto de 1931 y allí mismo la aparición funesta, otra vez, de los invasores asesinos gringos; posteriormente la masacre somocista del 22 de enero de 1967, después el Terremoto del 23 de diciembre de 1972 y finalmente el bombardeo aéreo somociano en septiembre de 1978 y en junio y julio de 1979.

Con estos hechos, todos conocidos en la Historia Nacional, se resumen los principales padecimientos catastróficos de la capital nicaragüense, sin incluir el genocidio masivo de los españoles “civilizados” contra la población indígena de Managua, a la llegada de Francisco Hernández de Córdoba a este territorio de Nicaragua, particularmente a Managua, en 1528.

La Managua de construcciones de taquezal y ranchos de paja se vino casi toda al suelo aquel martes 31 de marzo de 1931, cuando eran las diez y 23 minutos de la mañana, mientras la gente andaba haciendo sus diligencias cotidianas en centros comerciales, en los mercados, en las oficinas del gobierno, en el Puerto del Lago de Managua, en las Estaciones del Ferrocarril o circulaban a pie y en carretones jalados por caballos en las pocas calles torcidas de la Capital.

Según el historiador Gratus Halftermeyer, el temblor o terremoto del 31 de marzo de 1931 comenzó lento…y en segundos el movimiento se convirtió en un sacudión infernal, que provocó la destrucción casi total de la Ciudad de Managua, mayoritariamente construida de taquezal en aquellos días.
Este historiador capitalino añade que casi al instante se originaron incendios imparables en boticas o farmacias, por los químicos existentes en ellas, y que centenares o miles de pobladores que habían resultado ilesos o con heridas leves, “como locos” buscaban bajo los escombros a sus padres, madres, hermanos, familiares y amigos, esperanzados en rescatarlos vivos de los escombros.
Los datos suministrados por Halftermeyer indican que murieron unas 1,500 personas atrapadas bajo los escombros de casas y edificios que se derrumbaron en plena luz del día, en medio de una afixiante nube de polvo que envolvió a la Ciudad de Managua, más el incendio que presuntamente se extendió por los cuatro costados de la Capital, que entonces tenía como límites el Campo de Marte por el Sur y el Lago de Managua por el Norte.

Los relatos recogidos por Halftermeyer señalan que murieron casi todos los prisioneros de la cárcel que había en Managua, y que inclusive fallecieron soldados y oficiales gringos invasores, que jefeaban a los también soldados de la Guardia Nacional somocista.
Sólo en los Mercados San Miguel y Candelaria se identificaron 65 cadáveres de mujeres vendedoras y 17 de varones que presuntamente eran cargadores de canastos y realizaban otros oficios como lavadores o eran del mantenimiento interno de los Mercados.

En esos días, recordemos nuestra historia de lucha por la Soberanía Nacional, el General Sandino combatía en el Norte, Centro, Oeste y Este del país a los soldados invasores del Ejército del Gobierno criminal de Estados Unidos, y era el presidente de Nicaragua José María “el tal Chema” Moncada Tapia, el traidor y vendepatria del Pacto del Espino Negro, en Tipitapa, firmado entre Moncada y el jefe de los invasores norteamericanos, un tal coronel Stimpson.

Según las denuncias, aparecieron en el escenario dantesco y mortal del Terremoto, como anuncio infernal, precisamente, los militares de la Marina de Guerra de Estados Unidos, quienes tenían intervenido el país desde 1926 por pedimentos de los vende-patria conservadores y liberales, encabezados por Moncada, Adolfo Díaz Resinos y Emiliano Chamorro Vargas, fieles servidores de los yanquis.

En vez de dedicarse a auxiliar a los heridos, a los que agonizaban con los escombros encima y en medio del afixiante polvasal y avance de incendios, los interventores yanquis con soldados de la Guardia Nacional (jefeada en ese momento por oficiales gringos) se dedicaron a prender fuego, a hacer “un cinturón de incendios” en la Ciudad, argumentando que de ese modo estaban “salvando Managua de la destrucción total”.

Aquello fue un magnífico truco para dedicarse a saquear limpiamente los centros comerciales de la ciudad, tal como hicieron los guardias nacionales genocidas somocistas horas después del Terremoto del 23 de diciembre de 1972, ocurrido en la madrugada.

Nunca se supo cuántos fueron exactamente los muertos en marzo de 1931. Se ha dicho que fueron no menos de 1,500, otros afirman hubo 2,000 los muertos. El principal daño, al fin de cuentas, lo hicieron aquellos invasores yanquis, que inclusive remataban a los heridos con sus fusiles, las mismas armas de guerra que estaban utilizando para matar campesinos en el Norte de Nicaragua, donde el General Sandino y el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional los habían hecho morder el polvo de la derrota una y otra vez.

La Capital quedó sumida en un “Valle de Lágrimas”. La sangre de los heridos y muertos se mezcló con el polvo o se resbaló suavemente hacia las aguas del Lago de Managua, y según el historiador Gratus Halftermeyer los muertos fueron lanzados a una fosa común en el Cementerio Occidental, similar a lo ocurrido al registrarse el Terremoto del 23 diciembre de 1972, cuando otros diez mil muertos (20,000 mil muertos, afirman algunos historiadores capitalinos) fueron echados en fosas comunes del mismo Cementerio Occidental.

De acuerdo con la versión histórica recogida por Halftermeyer, quedaron en pie, en 1931, sólo el Palacio Nacional, el Palacio de Comunicaciones, los dos Mercados (San Miguel y Candelaria), el Teatro Variedades, la Casa del Águila, los templos: Candelaria, San Antonio y San Pedro, la Penitenciaría (cárceles), la armazón de hierro de la Catedral en construcción, la Casa Pellas, el Club Social, el Palacio del Ayuntamiento (Alcaldía) y la Casa Presidencial, que los conservadores habían construido en la Loma de Tiscapa, en 1925.

Entre los muertos identificados de aquellos días, en libros de Historia he encontrado los siguientes:

Don Gilberto Saballos, don Napoleón Ré, señorita María Huezo, don Francisco Avellán, dos mujeres de apellido Stadtagen, doña Chepita Oreamuno y sus hijos: Pedro, Vicente y José Antonio Mora Oreamuno; don Pedro Pablo Argüello, don Federico Morris, un alemán cafetalero; doña Francisca Montealegre viuda de Solórzano, doña Paula Morales de Delegado, Inés Saballos, Chepita Sevilla, Dominguita Cubillo viuda de Corea, Margarita Selva viuda de Robleto Gallo, Elsa Anzoátegui de Mejía, María Leticia Abea, Ernestina Hurtado viuda de Ruiz, Dora y Soledad Hurtado, Sinforoso Sáenz, Enrique Elizondo, Roque Matamoros, Carmen Fonseca Saballos, Leopoldo Rosales, Alicia Baca de Godoy, Ramón Reyes, Sor Conchita-superiora del Hospital General de Managua, José Moreno (tipógrafo), Rosa Cifuentes, María Arce, Telma Leal, Adolfo Romero, Egonn Lenz, Edda Irías Zamora, Josefa Sandino, Yelba Castillo, Aurora Sandino, Blanca Monge, Alicia Sandino, Graciela Meléndez, Juana Mercado, Gregoria García, Rosa viuda de Mejía, Carmela Ruíz, Margarita Ramírez, Leticia Martínez, Petronila Zambrana…

Inés Martínez, Sabina Cajina, Matilde Cáseres, Luisa Toval, Eugenia Torres, Alicia Alemán, Virginia Silva M., Ana Castillo, Petronila Aguilar, Josefa de Rodríguez, Gertrudis Benavente y su hijo Armando, Carmen Guillén de Estrada, Sofía Rivera, Ana Rosa García, Josefa Bermúdez de Cuadra, Isabel Picado y su hija Isabel, Juana Rivera, Francisca viuda de Castillo, Juana Guillén, Rosalía Martínez, Carmen Malespín, Mauricia Rodríguez E., Petronila Aguilar, Ana Castillo, Herminia de Meléndez, María Galo viuda de Ruiz, Ritana de Morales, Margarita Baca, Olga Morales A., Matilde de Briceño, Mercedes Fitoria, , Jacinta Miranda y su nieta Amanda Miranda, Leonor Castillo y su hijo Domingo Castillo, Genoveva de Tapia, María Fonseca, Teresa Dubón, María de Helen Péters, Virginia Muñoz, Rosa Palacios, Berta López, Juana Méndez, Rosa Luna viuda de Quintana, Rosario Robleto, Dolores Santamaría viuda de Solórzano, Francisco Meléndez, Alfredo García, José Francisco Picado, Salomón Rivera, Clemente Cabezas, Domingo Fonseca, Jesús Estrada, Manuel Fonseca, Gustavo Munguía, Adán Sandino, Julio Espinoza G., Juan Galeano, José M. Baltodano, Tiburcio Rayo, Adolfo Romero, Luis Castillo y Jesús García.

Los managuas, a pesar de la horrible adversidad, se levantaron nuevamente como el Ave Fénix de las cenizas y reconstruyeron Managua en el mismo sitio, encima de donde estuvieron los escombros dejados por el Terremoto del 31 de marzo de 1931, esta vez, mayoritariamente edificada con taquezal y construcciones de mala calidad.
Y “la novia del Xolotlán” fue destruída otra vez el 23 de diciembre de 1972. Esta vez fueron más de 10, 000 los muertos (¿fueron 20,000?) y no menos de 50 mil heridos, golpeados y seres humanos que se volvieron “locos” o nerviosos por semejante sacudión terráqueo.
Anastasio Somoza Debayle, y su pacotilla de asesinos y ladrones, se robaron las donaciones internacionales, y Managua volvió a levantarse como una inmensa rueda o abanico centrífugo en torno a su centro tradicional destruido. Hoy Managua es una Ciudad policéntrica, es decir, de muchos centros, con casi 400 Asentamientos Humanos Espontáneos consolidándose.

Esperemos que no vuelvan a ocurrir Terremotos devastadores similares a los de 1931 y de 1972, pues temo lo peor debido a que todo el mundo construye como se le antoja en Managua, sin respetar las recomendaciones técnicas del Instituto de Estudios Territoriales (INETER) y del Ministerio de la Construcción y Transporte.

Otros Terremotos en Managua y Nicaragua

Según investigaciones extraídas de narraciones de los colonizadores genocidas españoles, en 1520 se registró un sismo muy fuerte, “sentido” por comunidades indígenas que en esos momentos estaban siendo asesiadadas por los representantes del régimen colonial español en los casos de Rivas, Granada y Managua, unos pocos años antes de la fundación de León Viejo, al pie del Volcán Momotombo y en la orilla Noroccidental del Lago Xolotlán o de Managua.

En 1610 se inició un nuevo período de violentas erupciones del Volcán Momotombo, acompañadas de Terremotos poderosos que destruyeron León Viejo, la Capital Provincial, fundada por los españoles en la orilla Noroeste del Lago Xolotlán o de Managua. Estas erupciones y Terremotos destructivos obligaron a los españoles a trasladar los pobladores indígenas (nuestros abuelos Chorotegas e Imabites), al Ejército invasor genocida y al gobierno español colonizador al territorio actual de León, al Oeste de Nicaragua.

Ya estando fincado León actual en la llamada “Loma del Conejo”, de donde es hoy la Iglesia del Calvario, rumbo a Catedral (Patrimonio Cultural de la Humanidad, declarado por la UNESCO) y Subtiaba, se produjo otro Terremoto en 1663, el cual destruyó una parte de las nuevas edificaciones coloniales, y hasta se relata que este movimiento sísmico se “sintió” en todo el territorio colonial de la Provincia de Nicaragua, e inclusive habría provocado desviación del cauce del Río San Juan, situado entre el Lago de Nicaragua y su desembocadura en el Océano Atlántico o Mar Caribe.

En 1739 se registró un Terremoto destructivo en Diriomo, Diriá (ambos territorios en el Departamento de Granada) y todos los llamados “Pueblos Blancos”, situados entre el Departamento de Masaya y el Departamento de Carazo. No hay detalles de cuántos muertos y heridos hubo, ni de cuántas casas y edificios sucumbieron por este Terremoto.

Mayo de 1844. Un Terremoto destruyó parte de la Ciudad de Rivas, especialmente derrumbe de casas y edificios públicos, pero no hay detalles en este informe.

El 11 de octubre de 1885, a las diez de la noche, se produjo un temblor, sismo muy fuerte, o Terremoto que afectó a las ciudades de León, Chinandega y Managua. Los relatos no registran muertos, pero eso sí mucho pánico entre los pobladores de estas tres ciudades, más daños significativos en algunos edificios públicos y viviendas. Decenas de miles de pobladores sacaron sus colchones, sábanas y colchas, para dormir en parques, patios baldíos, calles y andenes de las tres ciudades mencionadas.

El 29 de abril de 1898, a las diez de la mañana, se produjo un temblorón o sismo muy fuerte en Managua, León y Chinandega, el cual causó 7 muertos, daños serios en edificios, decenas de casas se cayeron, una gran cantidad de viviendas quedaron dañadas, hubo campanarios de iglesias derrumbados, mercados y edificios públicos gubernamentales dañados. Estaba el general liberal José Santos Zelaya López en el gobierno central.

29 de junio de 1919. Se produjo un sismo muy violento en casi toda la faja del Océano Pacífico de Nicaragua, ocasionando pánico generalizado entre los pobladores de ciudades y pueblos de Carazo, Rivas, León, Chinandega y Managua.

4 de octubre de 1926, a las dos de la mañana. Se registró un temblor o sismo muy fuerte en Managua, en Masaya y León. Según los datos obtenidos en periódicos viejos, muy limitados en información, este movimiento terráqueo afectó seriamente edificaciones de haciendas o fincas cafetaleras en El Crucero (al Sur de Managua). Además, se cayeron edificaciones como la Penitenciaría y campanarios en iglesias de Managua. Este sismo se “sintió” hasta en El Sauce, Municipio del Departamento de León.
31 de marzo de 1931. Y llegó la fecha fatídica del 31 de marzo de 1931, cuando se produjo el Terremoto que destruyó por segunda vez Managua, un día Martes Santos, a las diez de la mañana. En esta investigación histórica se relata lo que, más o menos, aconteció al desatarse el Terremoto de 1931.

25 de abril de 1938. Cinco años después, se registró otro Terremoto en los alrededores del Volcán San Cristóbal, el más alto de Nicaragua. Cuando llegaron los españoles colonizadores genocidas al territorio de Chinandega (la Tierra del Cacique Agateyte, de nuestros abuelos indígenas Subtiabas o Maribios), encontraron que el Volcán San Cristóbal estaba en erupción y se registraban temblores continuos. Esas erupciones y temblores de 1938 afectaron seriamente las viviendas de las poblaciones de Telica, Malpaisillo y El Sauce, y las fincas cafetaleras que habían en las faldas de los Volcanes San Cristóbal, Casitas, San Jacinto o Santa Clara y Telica.
Domingo 11 de enero de 1953. En esta fecha, un sismo muy fuerte
afectó específicamente a las ciudades de Somoto y Ocotal, respectivamente ubicadas en los Departamentos de Madriz y Nueva Segovia. Hubo grietas en centenares de viviendas en ambas ciudades y sus poblados pequeños. Se registraron grandes grietas profundas en caminos, carreteras y derrumbes colosales en edificios geológicas antiguos del Norte de Nicaragua.

Abril y mayo de 1955. Se registró un enjambre de sismos violentos en los Municipios de Mateare (Managua) y Nagarote (León). En las ciudades principales de ambos Municipios hubo edificaciones derrumbadas, especialmente en haciendas o fincas productoras de leche. Una parte del enjambre de sismos se “sintió” en Managua, y en los lados Norte y Este de Nicaragua.

Enero de 1968. En este mes se produjo en Managua un Terremoto, focalizado en el subsuelo de la Colonia Centroamérica, situada en la orilla de la salida de la Carretera a Masaya. No hubo muertos, pero casi todas las casas resultaron seriamente dañadas en esta Colonia popular relativamente nueva.

23 de diciembre de 1972, a las doce y media de la noche, en vísperas de la Navidad se produjo el ya famoso Terremoto, que destruyó Managua-Capital por tercera vez. Sobre este Terremoto he escrito un trabajo aparte, ya que soy uno de los sobrevivientes de este cataclismo capitalino; tuve que participar ayudando a salvar gente entrampada en los escombros y además, curiosamente, yo estaba preso en las Cárceles de El Hormiguero. Salí de esa Cárcel a las diez de la noche del 22 de diciembre, unas horas antes del Terremoto. Esta Cárcel se derrumbó completamente. Una parte de los prisioneros murieron aplastados por la construcción colapsada y otros fueron muertos a tiros por la Guardia Nacional.

15 de diciembre de 1985.En esta fecha se registra un sismo muy fuerte en el Sur de Nicaragua, paralelo a la Costa del Océano Pacífico. Resultaron afectadas, aunque no gravemente, poblaciones de la Ciudad de Rivas y Buenos Aires, donde numerosas casas se cayeron y algunas decenas de pobladores resultaron golpeados.
Septiembre de 1992. Un Snami 7.3 Richter en el Océano Pacífico afectó gravemente a los Balnearios costeros de Casares, Huehuete, Pochomil, Masachapa, El Tránsito, “Miramar”, Poneloya, Las Peñitas, Padre Ramos, etc. Hubo centenares de muertos y destrucción generalizada de edificaciones que eran usadas como Restaurantes, Hoteles, centros de diversión. Por supuesto, la destrucción de las viviendas fue generalizada en todos los balnearios mencionados.

Julio del 2000. Dos Terremotos de 5.4 Richter causaron destrucción severa en un poblado rural de las orillas de la Laguna de Apoyo, en territorio de Masaya. Hubo 5 muertos y casi todas las casitas se derrumbaron o quedaron seriamente dañadas.

3 de agosto del 2005. Un enjambre de sismos o temblores mantuvo en pánico a la población de la Isla de Ometepe, en el Lago de Nicaragua, acontecimiento sísmico que duró varios días. Hubo daños materiales menores. No hubo muertos.

Terremotos muy destructivos, fuera de Nicaragua

25 de enero de 1999. En la llamada Región Cafetalera de Colombia hubo un Terremoto de 6.2 Richter, con 14 réplicas. Causó 1,100 muertos y destrucción generalizada.

17 de agosto de 1999. En el Noroeste de Turquía y su antigua Capital, Estambul, se registró un poderoso Terremoto de 7.4 Richter. Ocasionó 17 mil muertos, 30 mil heridos y miles de viviendas y edificios fueron destruidos totalmente y dañados.

20 de septiembre de 1999.En Puli, Taiwán, isla china, se registró un violento Terremoto de 7.6. Este Terremoto estremeció a toda la Isla Taiwán y produjo 2,411 muertos, 9,000 heridos y más de un millón de damnificados.

13 de enero del 2001. En San Salvador, El Salvador, se registró un Terremoto de 6.6 Richter. Este sacudión terráqueo dejó un saldo mortal de 1,142 muertos, 8,000 heridos, un millón 160 mil damnificados, 37 desaparecidos, 92 personas soterradas en los escombros. Se derrumbaron 41, 302 viviendas, 73 iglesias, cinco edificios de Hospitales, 36 Centros de Salud derrumbados, 111 Escuelas dañadas, 82 edificios públicos caídos totalmente y dañados graves. El gobierno salvadoreño valoró las pérdidas materiales en 3,000 millones de dólares

26 de enero del 2001. En Gujarat, India, un Terremoto de 6.9 Richter ocasionó 15,500 muertos, decenas de miles de heridos y destrucción generalizada en edificios y viviendas.

21 de mayo del 2003. En Argelia, país africano, situado en la orilla Sur del Mar Mediterráneo, se registró un poderoso Terremoto 5.8 Richter, el cual desencadenó un maremoto o snami que alcanzó la Península Ibérica, o sea, a España y Portugal. Hubo 2, 273 muertos, 10, 243 heridos y mil desaparecidos.

26 de diciembre del 2003. En el Sureste de Irán, en el suelo asiático Persa, concretamente en la Ciudad de Bam, se produjo un Teremoto 6.3 Richter. Dejó una estela trágica y enlutante de 26,271 muertos, decenas de miles de heridos y 200,000 seres humanos iraníes sin hogar.

24 de diciembre del 2004. Ya es conocido por el mundo entero el Terremoto de Indonesia, de 8.9 Richter, el cual desató un poderosísimo maremoto, originado en la Isla de Sumatra, una de las casi 13,000 islas en este archipiélago complejo, situado en las cercanías de la parte más profunda del Océano Pacífico.

El epicentro se registró en un sitio llamado Acep. Este colosal movimiento terráqueo ocasionó 200,000 muertos, centenares de miles de heridos, varios miles de desaparecidos, destrucción general en numerosas ciudades y poblados campesinos tailandeses.

El Terremoto y Maremoto encontró desprevenidos, en pleno día, a casi 200 millones de seres humanos que habitan este archipiélago, ubicado casi en los límites en que teóricamente se juntan los Océanos Índico y Pacífico. Este poderoso Terremoto tuvo varias réplicas igualmente destructivas.
Además, este Terremoto y Maremoto, cuya violencia sísmica fue como la explosión de centenares de bombas atómicas juntas, inclusive alteró en varios centímetros el eje Norte de la Tierra, según los comentarios hechos por varios especialistas en el tema de los Terremotos.

28 de mayo del 2005. Esta vez en un sito llamado Nías, en la misma Sumatra, en Indonesia, se produjo un nuevo Terremoto, de 8.7 Richter, el cual causó otros 1,300 muertos y más destrucción material.

8 de octubre del 2005. En Pakistán, fronterizo con la India y ubicado en la orilla del Océano Índico, se desató otro Terremoto de 7.6 Richter, en este sector asiático, entre Cachemira (India) y Pakistán. Hubo 86,000 muertos, más de 100,000 heridos y destrucción elevada en edificios públicos y viviendas.

27 de mayo del 2006. Otro Terremoto en Indonesia, esta vez en la Isla de Java. El Terremoto alcanzó la intensidad o magnitud de 6.2 Richter. Causó 6,234 muertos, 20,000 heridos y mucha destrucción material.

17 de julio del 2006. En la misma Isla de Java se produce un nuevo Terremoto, ahora de 7.7 Richter, el cual a su vez desencadena una poderoso maremoto, que ocasionó 596 muertos, varios miles de heridos y mucha destrucción material.

16 de agosto del 2007. Fue muy conocido o publicitado el Terremoto de Perú, específicamente en las ciudades de Pico, Ica, Chica y Cañete. Hubo más de 500 muertos, 1,000 heridos y tremenda destrucción material.

Aluvión de octubre de 1876

He dejado de último lo del Aluvión de 1876. Este aluvión, avalancha o deslizamiento de tierra se registró del ocho de octubre de 1876 en adelante, cuando llovía copiosamente, de forma imparable en el Sur de Managua, específicamente en las llamadas Sierritas de Managua, o sea, en la cordillera montañosa existente al Sur de la Capital, la cual se extiende en arco desde el complejo volcánico de Masaya hasta el borde del Lago de Managua, en las cercanías de la pequeña Ciudad de Mateare.

Por esa llovedera intensa, hubo derrumbes en ese arco montañoso llamado Sierras de Managua. Ese derrumbe arrastró enormes cantidades de agua, lodo, suelo, árboles y rocas enormes y todo tipo de objetos, hasta llegar a las calles de la Ciudad de Managua, especialmente a la llamada “Avenida del Centenario”, la cual posteriormente fue conocida como “La Calle del Aluvión”.

Hubo centenares de muertos, unos arrastrados por la correntada hasta el Lago de Managua y otros quedaron sepultados por el lodo. La destrucción de Managua fue generalizada. Fue la primera destrucción de la Ciudad Capital. Uno de los ciudadanos más activos en socorrer gente cuando se registraba el Aluvión fue el general José Santos Zelaya López, quien poco tiempo después se convirtió en Alcalde de Managua y en 1998, jefeando la Revolución Liberal, alcanzó la Presidencia de la República.

Sobre este Aluvión de octubre de 1876 muy poco saben los managuas, debido a que estos acontecimientos poco son estudiados en los Colegios y Universidades capitalinas.

Comentarios finales: Cuando era yo Concejal del Frente Sandinista en Managua, en el período de enero del 2005 a enero del 2009, propuse, exigí que la Alcaldía de Managua, con el Ministerio de la Construcción y Transporte, hagan una revisión cuidadosa y exigente en torno a las construcciones de casas, edificios, puentes en cruces de cauces y calles, con el fin de que no se repitan los desastres mortales de 1931 y 1972, cuando ocurra un nuevo Terremoto, porque el subsuelo de Managua es extraordinariamente sísmico.

Además, pedí que no se sigan autorizando construcciones de Repartos, Colonias y Edificios hacia el Sur de Managua, es decir, en los Lomos de El Crucero (cordillera o Sierras de Managua); que se hagan obras ingenieras para evitar la erosión de los Terrenos de la Cuenca Sur, con el fin de que no se vaya a repetir el Aluvión de octubre de 1876.

Inclusive, solicité que se obligue a los dueños de negocios, Repartos, Edificios, Colegios, Universidades, etc., que dejen siempre un pedazo de suelo sin cobertura de cemento, ni pavimento, con la finalidad de que se infiltre agua a las corrientes de agua subterránea, para tener de dónde obtener agua para beber, todo lo cual debe ir acompañado de reforestación en toda la Cuenca Sur y todo el Municipio de Managua.

Dije que los ciudadanos de Managua, hombres y mujeres, pareciera que más bien trabajan inconscientemente en preparar a Managua para que sufra una nueva catástrofe natural, como las ya mencionadas, las cuales podrían amortiguarse tomando las medidas preventivas correspondientes.

El Concejo Municipal no me escuchó. Sólo hubo eco en el Alcalde Dionisio “Nicho” Marenco Gutiérrez, quien también se muestra preocupado por el futuro de Managua.

Fuentes consultadas: Historia de Frutos Halftermeyer, recopilación de Alejandro Morales H., documentación oficial del Instituto de Estudios Territoriales (INETER), Crónicas de los colonizadores españoles, “El Terremoto más bárbaro de la Historia”, de Gustavo Tijerino; y vivencias personales del autor durante y después del Terremoto de 1972.

Febrero del 2009.

Pablo E. Barreto Pérez: Periodista, editor, investigador histórico, Cronista de la Capital, fotógrafo, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del Parque, en Managua.
Teléfonos: 8466187, 8418126 y 2703077.

Terremoto del 72 cambió fisonomía capitalina

Managua “noqueada” hace 37 años

Pablo Emilio Barreto P.

• El 80 por ciento de la Capital fue derrumbada por vibraciones terráqueas producidas por fallas que atraviesan Managua de Sur a Norte

* Nadie atendió “premoniciones” del ingeniero Carlos Santos Berroterán

• En 1972, hubo un terremoto premonitorio en Mateare.

En este diciembre del 2009 se cumplen 37 años de haberse registrado aquel portentoso y destructor Terremoto del 23 de diciembre de 1972, en Managua, el cual ocasionó entre 10,000 y 20,000 muertos, decenas de miles de heridos y golpeados, la destrucción de 74 mil casas y centenares de edificios públicos y comerciales.
Quedaron derrumbados también los Mercados, hoteles, restaurantes, centros de diversiones diversos, cárceles del somocismo genocida, cines, clubes nocturnos, prostíbulos, centros comerciales, tiendas sencillas y de lujo, oficinas del gobierno y del Distrito Nacional, radioemisoras, Diarios nacionales como LA PRENSA y NOVEDADES.
Quedaron asimismo destruidos los edificios de la Presidencia de la República, donde despachaba el tirano genocida Anastasio Somoza Debayle; del Distrito Nacional (Alcaldía), la Aduana, de los Hospitales El Retiro y del Seguro Social, conocidos hoteles como el Balmoral y Réisel, distribuidoras de maquinaria como la Automotriz, y colegios famosos como Ramírez Goyena, Calasanz, Divina Pastora, etc.

La Ciudad de Managua fue destruida en un 75 por ciento por este Terremoto Ritcher 7, ocurrido al despuntar el día 23 de diciembre, es decir, en vísperas de los días 24 y 25 de diciembre.

La tierra bajo todo el casco urbano de Managua corcoveó como potranca desenfrenada al rítmo de dislocaciones o derrumbamiento internos en las fallas de los Bancos, Tiscapa, Chico Pelón y Ciudad Jardín, provocando levantamientos verticales y horizontales violentísimos, los cuales con su fuerza portentosa provocaron el fracturamiento masivo y derrumbe de las viviendas de taquezal y de las que estaban mal construidas por insuficiencia de hierros, columnas, amarres y “vigas coronas” para sostener las armazones arriba y abajo.

Un informe del llamado Comité de Emergencia Nacional, presidido por el genocida “Tacho” Somoza Debayle, indica que las consecuencias fatales del Terremoto de 1972 se resumen así:

Entre 10 mil y 20 muertos, destruido el 75 por ciento de la Ciudad Capital, 74 mil casas destruidas, 70 mil familias damnificadas, 250 mil personas sin viviendas y enseres domésticos y ropa de uso diario, 118 centros comerciales saqueados, 181 centros comerciales grandes destruidos o semidestruidos, derrumbada un área de 400 mil metros cuadrados de edificios públicos y privados, 52 mil trabajadores perdieron sus empleos en el gobierno y en empresas privadas, destruidas un área total de 350 metros cuadrados de oficinas del gobierno central y del Distrito Nacional.

El reporte oficial del gobierno somocista indica que fue destruida un área total de 13 kilómetros cuadrados y que hubo daños en catorce kilómetros cuadrados. La Vieja o antigua Managua tenía un área urbana total de 43 kilómetros cuadrados, de los cuales fueron afectados 27 kilómetros cuadrados y destruidos 13 kilómetros cuadrados.

Reportes no oficiales indican que fueron destruidas 53 mil casas y no 74 mil como informó el Comité de Emergencia de Somoza Debayle. En Managua urbana habitaban 404, 634 personas, al momento del Terremoto del 23 de diciembre de 1972, según censo de 1967.

El mismo régimen del somocismo genocida informaba que hubo pérdidas por 844 millones de dólares, e inmediatamente se dejaron de recaudar 80 millones de dólares anuales mediante impuestos municipales y por la vía de la Renta, añadía el informe.

La industria mediana y pequeña fue afectada en un 40 por ciento, dejaron de existir 1, 650 camas en los Hospitales El Retiro y del Seguro Social, porque ambos fueron totalmente destruidos por el Terremoto.

Terremoto destruyó todo

El Terremoto del 23 de diciembre de 1972 “no respetó color ni tamaño”, pues asimismo cayeron iglesias, colegios, el Centro Destilatorio Nacional, la Escuela de Bellas Artes, el Seguro Social, la Presidencia de la República, las cárcecles funestas de El Hormiguero y La Aviación, el Hotel Réisel, los Mercados Central, San Miguel y Böer; el Diario LA PRENSA, el Diario NOVEDADES (propiedad de la familia Somoza), la Radiodifusora Nacional, el Monte de Piedad, la Radio Mundial, el Colegio Divina Pastora, etc.

El casco urbano derrumbado por el Terremoto se convirtió en un inmenso “valle de lágrimas” por el dolor de los familiares de las víctimas mortales, cuyos cadáveres, mayoritariamente, en forma macabra fueron echados a camiones volquetes del Distrito Nacional y lanzados desde estas plataformas metálicas a tumbas colectivas del Cementerio Occidental de Managua.

Allí se formaron filones de gente, llenas de lágrimas y pesadumbre, a la espera de cada camión que llegaba con más cadáveres, para ver si podían reconocer a uno de sus familiares.
Al mismo tiempo, era conmovedor apreciar la desesperación con que los sobrevivientes buscaban a sus familiares desaparecidos entre los escombros de edificios y casas derrumbadas en las Calles y Avenidas: 15 de Septiembre, Momotombo, 27 de Mayo, Triunfo, Roossevelt, Bolívar y Avenida del Centenario, donde la mayoría fue sorprendida cuando hacía preparativos para pasar una Navidad “más o menos tranquila”, mientras una minoría disfrutaba de los placeres mundanos en clubes nocturnos, prostíbulos, cantinas, restaurantes, hoteles y en centros escandalosos como la famosa “Tortuga Morada”, la “Casa Amarilla”, el “Palo de Gato” o el “Charcho de los Patos”.

En aquellos momentos de diciembre de 1972, Managua en su casco urbano tenía un poco menos de 500 mil habitantes, mientras en todo el Departamento contaba con un millón 890 mil pobladores.

Éxodo masivo

Al ocurrir la destrucción generalizada de este poderoso Terremoto del 72, se produjo un éxodo masivo casi inmediato hacia ciudades y pueblos como: Masaya, Granada, Tipitapa, Ticuantepe, Ciudad Sandino, e inclusive hacia la Ciudad de León, debido a lo cual se formaron nuevas poblaciones o se ensancharon las que ya existían.

Dentro de la misma Managua, decenas de miles de pobladores fueron a buscar terrenos a lotificaciones como Riguero Norte, La Fuente (hoy Ariel Darce), Torres Molina (hoy Camino Ortega), Loma Linda (hoy Sierra Maestra), en el mismo Barrio San Judas y rumbo a las que posteriormente fueron las Américas I, II, III y IV, llamadas ahora, respectivamente, “América I”, Villa José Benito Escobar Pérez, Villa Revolución y Villa Venezuela.

También hacia vecindarios como el hoy Camilo Chamorro, Berta Díaz y El Rodeo, situado frente al Aeropuerto Augusto C. Sandino. El Terremoto del 72 cambió drásticamente la fisonomía de la Capital, pues a partir de entonces, los capitalinos empezaron a ensanchar la Ciudad en forma de abanico para los rumbos Norte, Sur, Oriente y Occidente.

Hoy (2009) Managua tiene 15 kilómetros de largo, de Este a Oeste, y ocho kilómetros de ancho, entre la orilla Sur del Lago Xolotlán o de Managua y los “Lomos” o subida de El Crucero en las llamadas Sierras o Cordillera montañosa de Managua, la cual se ubica entre el complejo volcánico, Volcán Masaya, y la orilla Noroeste del Municipio de Mateare, donde termina la Cordillera.
En esa extensión mencionada, Managua Municipio tiene ahora casi dos millones de habitantes, situado en 604 vecindarios: Repartos, Barrios Tradicionales, Colonias, Barrios Progresivos y Asentamientos Humanos Espontáneos.

Cabe recordar que menos de un año antes del 23 de diciembre de 1972, se produjo un “miniterremoto” en suelo del municipio de Mateare, en la costa Sur del Lago de Managua, el cual ocasionó daños graves en las instalaciones de la Hacienda Santa Agustina, propiedad de una señora llamada Gretchen Morales.

Este sismo se produjo el 5 de enero de 1971, a las diez y media de la mañana.
Hubo una serie de sismos, supuestamente provocados por movimientos en la llamada Falla de Mateare, la más grande y peligrosa de Managua, la cual se origina en la fractura del Volcán Apoyeque, uno de los 16 volcanes del territorio municipal de Managua.

Las paredes de la casona de la hacienda Santa Agustina quedaron agrietadas por todos lados, según se lee en el Diario LA PRENSA del 5 de enero de 1971.

En la misma edición de ese 5 de enero, el Diario LA PRENSA publicaba que estaba temblando en casi todo el mundo.

“Premoniciones” de Santos Berroterán

A mediados del año 1972, el ingeniero Carlos Santos Berroterán apareció anunciando sus “premoniciones científicas” de que iba a ocurrir un Terremoto de grandes magnitudes, debido, supuestamente, a que ya se había cumplido la supuesta “vuelta cíclica” de 30-40 años desde la ocurrencia del Terremoto del 31 de marzo de 1931 y porque, presuntamente, habían “movimientos raros” en el subsuelo de Managua.
Nadie quiso ponerle atención a Santos Berroterán. La verdad es que esa noche el cielo se puso rojizo y el calor apretó más que de costumbre, y finalmente llegó el traqueteo infernal de las doce y media de la noche de aquel 23 de diciembre de hace 37 años.

Managua, octubre del 2009.

Nota importante: sobre el Volcán Apoyeque, situado en la Península de Chiltepe, en el Lago de Managua, he colocado un artículo en esta página web, con el fin de que sea consultado en relación al asunto de los terremotos en la Capital nicaragüense.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, Cronista de la Capital, fotógrafo, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional), Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua. Reside en Colonia del Periodista No. 97, teléfonos: 8466187, 8418126 y 2703077.

18 fallas tienen “crucificado” el subsuelo capitalino

Managua tiembla desde hace 50 mil años

*Fallas de Apoyeque y Cofradías son las más peligrosas
*Un “anillo de fuego” rodea a Managua

*30,000 sismos en 25 años

Pablo E. Barreto Pérez

En el subsuelo fracturado de Managua tiembla desde hace 50 mil años, porque desde entonces están activas las fallas geológicas de la Capital, afirma el ingeniero Helman Taleno, uno de los especialistas en este tema en el Instituto de Estudios Territoriales (INETER).
Mediante un artículo científico, Taleno recuerda que el suelo de Managua ha sido víctima de inundaciones, aluviones, terremotos, huracanes, e inclusive, de erupciones volcánicas de hace miles de años, por medio de los volcanes Apoyeque, Xiloá, Chiltepe, Tiscapa, Asososca, Nejapa, Ticomo y Acahualinca, por ejemplo.

Distintos especialistas en Geodesia, Vulcanología y Sismología sostienen que el suelo cercano del Océano Pacífico, especialmente el que está ubicado en la orilla de la Cordillera volcánica Maribia, es un terreno relativamente de reciente formación, de hace menos de dos millones de años, debido a lo cual está en período de acomodamiento.

Presuntamente, el suelo de Managua es precisamente de los más jóvenes y por este motivo todavía está en “acomodamiento geológico”. Toda la faja cercana a la Cordillera Maribia, además, está situada en el llamado “Cinturón de Fuego del Océano Pacífico” (“Anillo de fuego”, dicen algunos científicos), el cual se extiende desde Japón, toda la Costa Oeste de Estados Unidos, México, Centroamérica, Panamá y América del Sur, hasta la “Tierra del Fuego”, en el Sur de Argentina, pasando por la faja estrecha y larguísima del territorio chileno. Ese “Cinturón de Fuego del Océano Pacífico” incluye sitios como Indonesia, donde una de las doce placas tectónicas del Planeta se mueve constantemente.

Según Helman Taleno, las fallas del subsuelo de Managua tienen, aproximadamente, unos 50 mil años de estar activas, debido a que forman parte de los llamados “movimientos tectónicos” y por la actividad volcánica que afecta a Managua desde hace alrededor de 27 mil años.

Taleno afirma que estas fallas geológicas han estado muy activas en los últimos 200 años.

Mediante un mapa oficial, elaborado por científicos vulcanológicos, el INETER sostiene que en el subsuelo de Managua hay 18 fallas, entre las cuales se destacan: la de Las Brisas, San Judas, Estadio, Los Bancos, Tiscapa, Chico Pelón, Aeropuerto, Cofradías y Mateare o Miraflores.

Fallas peligrosas

De acuerdo con Fabio Segura Mojica, uno de los sismólogos del INETER, la falla de Mateare es una de las más peligrosas de Managua. Se inicia en la fractura del Volcán Apoyeque (ubicado en la Península de Chiltepe, lado Noroeste del Lago de Managua), donde al mismo tiempo se registra una falla de “graben” (terreno arenoso, poco sólido) inmensa, la cual se prolonga entre Ciudad Sandino y los Barrios Occidentales de la Capital, se alarga hacia Nejapa, Ticomo y sigue por el Sur de Managua.

La falla de Cofradías es otra fractura enorme, la cual se inicia en Ticuantepe, continúa por debajo de la Comarca Veracruz, la Comarca Sabana Grande y está paralela al Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino y finalmente se interna en el Lago Xolotlán o de Managua.

El INETER registra que la falla del Estadio fue la que ocasionó el Terremoto del 31 de marzo de 1931, ocurrido el Martes Santos a las diez y media de la mañana. El Terremoto del 23 de diciembre de 1972 fue ocasionado por activamiento de las fallas de los Bancos, Tiscapa, “Chico Pelón” y “Zogaib”. La llamada falla de la Colonia Centroamérica ocasionó el Terremoto de esta Colonia en 1968.

Estos “movimientos terráqueos” están asociados” a la Zona de Subducción de las placas tectónicas y a la cadena volcánica de Nicaragua”, señala el INETER en un boletín oficial, emitido en 1997.

“Tectónica” es la ciencia que estudia las deformaciones de las rocas y de la corteza terrestre, en este caso se refiere a los movimientos de las llamadas “Placas Coco y Caribe” (estas dos son parte de las doce placas tectónicas del Planeta), las cuales chocan frecuentemente, o “rozan” entre ellas, provocando temblores colosales como los recién ocurridos en El Salvador, el martes 13 de enero del 2001.

30,000 sismos en 25 años

Un informe oficial del INETER, fechado en el año 2001, señala que sus aparatos de registro detectaron 30,000 sismos en 25 años, tanto provocados por actividades volcánicas como los ocurridos en el subsuelo de Managua, Ticuantepe, Masaya, Laguna de Apoyo y los registrados frente a las costas del Océano Pacífico.

Este registro se lleva en el INETER desde que se instaló la primera red de 16 sismógrafos en igual cantidad de puntos en Managua y otros sitios geológicos y geográficos del país, hace casi 30 años.

El mismo INETER, por ejemplo, informa que en el año 1997 se registraron 1,915 sismos, de los cuales 1,450 se originaron dentro del territorio nacional en volcanes, en Managua, Masaya, Somoto y por las Placas Tectónicas de Cocos y Caribe.

En 1998, por ejemplo, se registraron enjambres de sismos en los volcanes San Cristóbal, Telica, Momotombo, Masaya y Concepción, los cuales fueron registrados cuidadosamente por el INETER mediante equipos electrónicos especializados y por vulcanólogos de la misma institución.

El director del INETER, Claudio Gutiérrez Huete (ya fallecido), ha reiterado que Managua sigue siendo peligrosa, debido a la multitud de fallas geológicas activas. Ha sostenido Gutiérrez Huete que no se puede predecir un Terremoto, pero que se deben activar los mecanismos preventivos para amortiguar los daños de un posible nuevo Terremoto en Managua.

Otros Terremotos

Lo primero, recomendado por Gutiérrez Huete, es tener un conocimiento pleno de las ubicaciones de las fallas geológicas de Managua, seleccionar el suelo para construir casas de habitación, ubicarse a más de 200 metros de donde están esas fallas, construir sólidamente las viviendas y estar siempre organizados, prevenidos, para no asustarse y enfrentar calmadamente un posible sacudión terráqueo como los de 1931 y 1972.

Según registros del INETER, en Managua ha habido terremotos en las siguientes fechas:

En 1865, un sismo violento entre los Lagos de Managua y Nicaragua. Esto, supuestamente, cambió el curso del Río Tipitapa.

En 1885, otro terremoto afectó la Capital, a León y Chinandega. En 1926 hubo un nuevo Terremoto en Managua que presuntamente afectó también a Granada, Masaya, Chinandega y San Juan del Sur.

En 1958 hubo un Terremoto fuerte en Managua, con epicentro en el Municipio de Mateare, es decir, ocasionado por la falla del Volcán Apoyeque.

El Terremoto de enero de 1968 en la Colonia Centroamérica. Y el Terremoto de 1972, que ya cumple 37 años en el 2009.

Leyendas

Una gráfica de la Avenida Roosevelt, en la cual se concentraban el comercio, los bancos, edificios conocidos, los negocios del tirano Anastasio Somoza, etc.

Con luces multicolores. Así lucía la Avenida Roosevelt la noche del Terremoto del 23 de diciembre de 1972.

Así era el “Palacio del Ayuntamiento” o Alcaldía de Managua antes del Terremoto del 23 de diciembre de 1972.

Estos automóviles Hilman y Chevrolette eran comunes en las calles de Managua, antes del Terremoto del 72.

Dos días después, Managua lucía destruida, solitaria, como en un valle lleno de dolor y de lágrimas.

Escenas de saqueo, como éstas, fueron comunes el 23 de diciembre en la mañana, mientras los muertos desfilaban al cementerio y los heridos a hospitales improvisados o sencillamente eran atendidos por familiares.

La Esquina de Berta Tenorio. Quedó igual que el resto de la Capital destruida por el Terremoto del 23 de diciembre de 1972.

Los muertos quedaban como éstos en las calles, donde eran recogidos para sepultarlos en tumbas colectivas del Cementerio Occidental de Managua.

Nada anunciaba un cataclismo días antes del 23 de diciembre. Los managuas caminaban tranquilos por la Avenida Roosevelt. Al fondo, los Bancos de América y Central.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional), Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.

Residente en Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del Parque, en Managua.
Teléfonos: 88466187,88418126 y 22703077.

About these ads

Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Terremotos destructivos de Managua (1931-1972)

  1. Lucas Lucatero dijo:

    tengo fotos inéditas del terremoto del 31, si desea información, comunicarse a dantequemante@gmail.com

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s