Monumento meritorio al General Sandino

Foto Pablo E

Revolución Sandinista está borrando la ignominia genocida somocista
Monumento meritorio al General Sandino
*Sandino, padre de la Revolución antiimperialista
*Sandino, autor intelectual de la Revolución Sandinista, guía y maestro de los revolucionarios nicaragüenses
*Anastasio Somoza García genocida se hacía monumentos a sí mismo
*El Estadio Nacional se llama Rigoberto López Pérez, ajusticiador de Somoza García

* Pablo E. Barreto Pérez

Es un acto histórico justiciero haber colocado un monumento al General Sandino en el mismo sitio en que estuvo la estatua infame del tirano genocida, Anastasio Somoza García, co-fundador de la dictadura-dinastía somocista o “Estirpe Sangrienta”, en realidad organizada, fundada, educada y sostenida desde 1934 hasta el 19 de Julio de 1979 por el gobierno criminal de Estados Unidos.

Me llenó de regocijo ver al Comandante Daniel Ortega Saavedra, a la compañera Rosario Murillo Zambrana, al nieto de Sandino, Walter Calderón y a centenares de pobladores de Managua, inaugurando el monumento con la imagen del General de Hombres Libres, montado en aquella mula en que recorrió caminos y montañas elevadas de las Cordilleras Isabelia y Dariense, para sostener más de 500 combates patrióticos, nacionalistas, antiimperialistas, contra los yanquis invasores y agresores militares, mientras sujetos como José María “Chema” Moncada Tapia y Anastasio Somoza García vendían a la Patria, hacían el papel de traidores, de Judas, y al mismo tiempo se insertaban en el poder agresor impuesto por las balas agresoras y la traición de oligarcas, terratenientes o latifundistas y sus lacayos cobardes internos.

Sí, Comandante Ortega Saavedra, es cierto, usted lo vio personalmente y también los periódicos de la época, de 1954, relatan que el tirano genocida, infame y asqueroso vendepatria, lo muestran efectivamente inaugurando un monumento ecuestre, con su imagen retorcida, dedicado a él mismo, mientras hacía pocos días había mandando a asesinar a centenares de ciudadanos en los cafetales de El Crucero y otras pares del país.

El mismo Somoza García, superladrón como algunos conservadores y liberales de hoy, había escrito (o se lo escribieron, porque ni eso podían estos usurpadores genocidas del poder político) aquel libro infame “Sandino o el Calvario de las Segovias”, mediante el cual, además de haber asesinado a Sandino como cualquier matón a sueldo por mandato del gobierno genocida de Estados Unidos, difamaba, retorcía diabólicamente la lucha patriótica de Sandino y del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, mientras él (Somoza García) se rendía pleistesía a sí mismo inaugurándose monumentos perversos como el que estuvo frente al Estadio Nacional desde 1954 hasta que la Revolución Sandinista lo derrumbó en mil pedazos, así como en millones de pedazos fue demolido el régimen tiránico genocida yanqui-somocista por el Frente Sandinista guerrillero aquel luminoso 19 de julio de 1979, que ha llenado de Auroras a la Patria de Rubén Darío, aunque les queme el alma a los oligarcas vendepatrias que todavía sueñan con restaurar el poder político somocista, para beneficio de ellos contra nosotros los patriotas y pobres.

Me puso contento el ver cómo ahora se levanta un monumento al General Sandino, uno de los hombres más gigantescos de América Latina, uno de los hombres cuyo patriotismo revolucionario lo pone a la altura de la columna vertebral de los Andes, de más de 7 mil kilómetros de largo, junto a otras lumbreras americanas excepcionales como Simón Bolívar, San Martín, José Martí, Agustín Farabundo Martí, Fidel Castro Ruz, Carlos Fonseca Amador, Omar Torrijos Herrera, entre otros.
El General Sandino tiene como tumba todo el país porque Somoza García escondió su cadáver o sus restos después de asesinarlo traicioneramente junto a Juan Pablo Umanzor y Francisco Estrada, ambos generales y jefes del Estado Mayor del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.

Merece homenajes de todos los patriotas, de todos los que piensan en su Nicaragua querida, y es digno de estar en todas partes, en todo el territorio nacional, especialmente en ese sitio, frente al Estadio Nacional, donde estuvo el infame tirano genocida que cumplió la orden de sus amos yanquis genocidas para asesinarlo a mansalva, mientras Sandino, como hombre revolucionario extraordinariamente generoso, buscaba la Paz en Managua. La Paz de Sandino fue teñida de sangre y muerte por aquel feroz asesino al servicio del gobierno criminal de Estados Unidos.

El Estadio se llama Rigoberto López Pérez, patriota visionario, quien vengó a Sandino y al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional mediante aquel acto justiciero disparándole a Somoza García todas las balas de un revólver calibre 38 en la Casa del Obrero en León, el 21 de septiembre de 1956, iniciando de esa manera lo que el mismo Rigoberto llamó “el principio del fin de esa tiranía”.

Sandino, Padre de la Revolución Antiimperialista, Autor intelectual de la Revolución Sandinista y Padre del Frente Sandinista de Liberación Nacional, está recibiendo hoy, después haber sido vilmente asesinado por Somoza García y los yanquis genocidas, sí, está recibiendo los homenajes cariñosos, tiernos, históricos de quienes reconocemos en él al Patriota sin tacha, al revolucionario integral, al guía y maestro de los patriotas y revolucionarios que le han seguido sin vacilar, como el mismísimo Carlos Fonseca Amador, Santos López, Rigoberto Cruz, Tomás Borge Martínez, Silvio Mayorga, Jorge Navarro, Germán Pomares Ordóñez, José Benito Escobar Pérez, Francisco Buitrago, Modesto Duarte, Ricardo Morales Avilés, Carlos Núñez Téllez, Daniel Ortega Saavedra…

Al momento de inaugurarse el monumento a Sandino, montado en aquella mula que conocía mil vericuetos y secretos milenarios de las montañas segovianas, atlántica y occidental, pensaba en cuánto le debemos las nuevas generaciones al General Sandino, y de cómo Carlos Fonseca Amador, precisamente, supo interpretar ese pensamiento vivo y accionar del General de Hombres Libres para transformarlo en el Programa Histórico del Frente Sandinista (guerrillero, con las armas en la mano) de Liberación Nacional, para derrocar al somocismo genocida, e iniciar la Revolución social para trasformar la sociedad injusta, impuesta por los colonizadores españoles (1492 a 1821) y el gobierno genocida yanqui durante un siglo de terror y dominación mediante agresiones militares, incluyendo la que fue derrotada por Sandino y por la cual lo mandaron a matar Somoza García y el gobierno criminal de Estados Unidos.

Me siento satisfecho de que le estemos haciendo justicia histórica al Padre revolucionario, al guía de los revolucionarios sandinistas, al maestro de los patriotas nicaragüenses, al General de Hombres Libres tan ejemplar como Simón Bolívar, José de San Martín, José Martí, “Che” Guevara de la Cerna y Fidel Castro Ruz.

¡Viva Sandino junto a la eternidad de los pueblos y de la Humanidad entera!, que hoy lucha por quitarse de encima los males ocasionados por los capitalistas salvajes, que con Somoza García fueron los autores del asesinato de Sandino el 21 de febrero de 1934.

Managua, 2 de noviembre del 2008.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional), Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

Anuncios

Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.