¿Racismo burgués, colonialismo español, fascismo alemán, Ku-Klux-Klan yanqui, sionismo judío o Apartheid sudafricano?

Foto Pablo E

¿Seguidores de cuáles de estos criminales racistas son los de “Chiman” y “Brother”?
¿Racismo burgués, colonialismo español, fascismo alemán, Ku-Klux-Klan yanqui, sionismo judío o Apartheid sudafricano?

Pablo E. Barreto Pérez

Sinceramente lo felicito, honorable Procurador de Derechos Humanos, Omar Cabezas Lacayo, por condenar resueltamente las denuncias sobre las agresiones racistas en algunas discotecas “muy distinguidas” y tufosas de Managua, entre otras, “Chamán”, cuyos propietarios o personal ejecutivo debe ser, me imagino, marcadamente reaccionario, enemigo solapados de nuestros pobladores de la Costa Atlántica del país, que, por supuesto, es parte indisoluble de la nacionalidad nicaragüense.

El racismo vulgar y trasnochado no se puede tolerar desde ningún punto de vista porque los seres humanos sencillamente somos seres humanos, con rasgos físicos diferentes; todos iguales, según la Declaración Universal de Derechos Humanos; y los 6,200 millones de hombres y mujeres, niños, adolescentes, adultos y ancianos que poblamos la Madre Tierra en cinco grandes continentes, incluyendo Australia, somos, repito, sencillamente seres humanos, y cada uno merece el respeto correspondiente a la vida, el derecho correspondiente a las actividades sociales, culturales, económicas, políticas, científicas, educativas y de salud, que la misma Humanidad ha ido creando lentamente, durante más de cinco mil años, y enriqueciéndolas para beneficio de todos los seres humanos de esta Tierra bendita que gira y se traslada a 108 mil kilómetros por hora en torno al Sol y en el Universo infinito.

Yo también protesto, rechazo, condeno y enjuicio ese comportamiento reaccionario y poco civilizado del personal de las discotecas aludidas públicamente, más otros negocios similares que se han visto involucrados en este racismo bochornoso, que a estas alturas del desarrollo humano no debiera existir en ninguna de las mentes de nicaragüenses conocedores de su propia historia trágica del pasado reciente, pues aquí todos nuestros abuelos indígenas de la faja del Pacífico, del centro de Nicaragua (Jinotega, Matagalpa, Boaco, Chontales; del Oriente: Granada, Masaya, Managua) y todo el inmenso territorio de la Costa Atlántica, fueron víctimas de la discriminación racista y esclavista colonial de los españoles e ingleses cuando vinieron a someternos a la balazos, machetazos, ahorcamientos y descuartizamientos con perros bravos, porque ellos, los agresores, invasores, colonizadores y ladrones, se consideraron ellos mismos siempre una raza superior, inclusive divina, mientras decían que nuestros abuelos indígenas eran animales como cualquiera otros de la Naturaleza. Sí, somos animales, parte del Reino Animal, pero con raciocinio, el cual nos indica que todos los seres Humanos somos iguales.

Leí el asunto de la diputada del PARLACEN, Bridgette Budier, en uno de los periódicos locales y francamente me indignó saber que en estos lugares te impiden la entrada por ser negro, trigueño, o sencillamente por no parecernos a algunos “rubios” y “galanes” de la oligarquía y burguesía local, caracterizados por andar repletos de tufos a perfumes muy caros, exhibiendo mucha plata y en automóviles también muy lujosos.
Cuando leía la denuncia de la diputada morena del PARLACEN se me vino a la mente un chorro de recuerdos históricos acerca de los racistas criminales, genocidas y ladrones que hemos padecidos aquí mismo en América con la llegada, primero, de los colonizadores europeos; el racismo esclavista, brutal y también sanguinario de los que fueron los llamados “esclavistas del Sur de Estados Unidos”, los cuales se proclamaron como tales con su “Confederación” de Estados, en Carolina del Sur, entre 1862 y 1865; y del seno de estos racistas sanguinarios salió el filibustero William Walker, quien al ser traído por traidores a Nicaragua, se autoproclamó “presidente” y decretó la reincorporación de la esclavitud en el país en aquellos aciagos días de la Guerra Nacional;
Recordé también a los nazifascistas alemanes, hitlerianos, matando selectivamente a decenas de millones de seres humanos rusos, ucranios, bielorusos, polacos, checos, hebreos, judíos, servios, chinos y africanos, porque según estos sanguinarios fascistas alemanes todos estas nacionalidades y seres humanos eran de “razas inferiores” y debían desaparecer de la faz de la Madre Tierra, porque ellos sí, los nazis, eran la “raza superior”, la que debía imponerse en todo el mundo.

Recordé asimismo toda la crueldad sanguinaria de los colonialistas y racistas blancos de África del Sur, adonde los blancos ingleses y holandeses llegaron a imponerse mediante el terror de Estados coloniales, e implantaron con cárceles y balazos el llamado “Apartheid”, cuya barbarie finalmente fue derrotada por la comunidad internacional y la lucha de los mismos seres humanos negros organizados en Sudáfrica.
Es irremediable recordar los ataques sanguinarios y mortales del llamado “Ku-klux-klan” de los blancos más reaccionarios o fascistas de Estados Unidos, donde los negros, además de esclavos de los “civilizados” demócratas sureños del siglo 18 en Norteamérica, fueron discriminados, perseguidos sistemáticamente, encarcelados, asesinados, como Martin Luther King; impedidos de estar en las escuelas con los blancos o impedidos asimismo de viajar con blancos en los transportes colectivos, en cuyos asientos Rosa Park dio una lección extraordinariamente digna en 1955, al no ceder su asiento a un anglosajón blanco, rubio y arrogante como aquellos gringos racistas pesados y grasientos.
Recordé asimismo a los judíos, sionistas, discriminando árabes y palestinos en el Medio Oriente y matando seres Humanos palestinos hace pocos días en la Franja de Gaza.
Y me dije: ¡caramba!, que atrasadísima y primitiva es alguna gente en nuestro medio cultural, pues en estos momentos, inclusive, se acaba de elegir a un hombre negro, mulato y demócrata como presidente de Estados Unidos, pero aquí, ¡qué desgracia!, todavía estamos discriminando a algunos seres humanos nicaragüenses, sólo por el hecho de ser negros.
¡Vaya qué odio racial tan primitivo!, amigo Procurador de Derechos Humanos; lo felicito por haber solicitado formalmente que esos negocios racistas o discriminatorios sean cerrados por la Alcaldía de Managua, y que sus dueños, a lo mejor, tal vez, se sentirán mejor con los grupos fascistoides del Ku-klux-klan de Estados Unidos de Norteamérica.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
• Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón principal del parque. Teléfonos: 8466187, 8418126 y 2703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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