¿Dictadura burguesa o proletaria?

¿Dictadura burguesa o proletaria?

• Por la práctica sociopolítica en el mundo entero, y en particular América Latina y Estados Unidos, se conocen distintas palabras y frases para identificar a lo que se conoce como “Dictadura”, “Tiranía despótica”, “Dinastía terrorista”, “Dictadura burguesa o capitalista”, “Dictadura del Rey o del Emperador”, “Estado Terrorista”, “Gobierno terrorista”, “Presidente terrorista”, “Dictadura del proletariado”.
• En el caso de Nicaragua, la oligarquía vendepatria, los latifundistas, banqueros usureros, comerciantes grandotes (también usureros), intelectuales oportunistas y otros lacayos, estuvieron siempre “mancornados” con el gobierno genocida de Estados Unidos.
• ¿Con su campaña propagandística en contra del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, al que cínicamente llaman “dictadura”, los oligarcas locales y sus comparsas preparan el terreno para una nueva agresión económica y militar norteamericana?
• ¡Recordemos lo que ya hicieron en la década del 80! Se mancornaron con el gobierno criminal de Estados Unidos, ocasionaron otros 40,000 muertos (matanza de seres humanos) y provocaron pérdidas económicas por 17,000 millones de dólares, según sentencia de la Corte Internacional de Justicia, de las Naciones Unidas, en junio de 1986.

• (Este artículo fue escrito en agosto del 2008)

Pablo E. Barreto Pérez *

“!Dictadura!, dictadura!, dictador, pactista, repactista…!”, gritan actualmente los oligarcas vendepatrias peleles y los banqueros ladrones, y vociferan también algunos intelectuales camaleones (¿?), ciertos artistas y periodistas lacayos y representantes de algunos Organismos No Gubernamentales, todos, al parecer, al servicio o subordinados del gobierno imperialista criminal norteamericano y de los antiguos colonizadores europeos, todos ellos exhibiendo habilidades teatrales sin máscaras, y siempre con sus cámaras de televisión y periódicos., listos para publicar sus sainetes.

Son una minoría, una minoría muy mínima que cuenta (en propiedades personales o corporativas) con medios de producción diversos, con grandes extensiones de tierras, con bancos privados usureros, medios de comunicación (periódicos, radioemisoras, televisoras, revistas, boletines, editoriales para imprimir libros y panfletos).

Se hacen escuchar como con campanas catedralicias en una comunidad, porque sólo ellos tienen las campanas y los empleados para hacerlas sonar potentes al viento, con melodías exclusivas, con mensajes únicos fabricados por ellos mismos, con mensajes manipuladores, venenosos y caóticos, llenos de odio clasista y mucho rencor, también clasista, en contra de la mayoría de la población pobre y en particular contra el Frente Sandinista y el Presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra y su esposa Rosario Murillo Zambrana, responsable de Comunicaciones y Ciudadanía en el gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional..

Esta minoría mínima, oligárquica, latifundista, parásita, banquera usurera, comerciante usurera, vendepatria a potencias extranjeras, pelele, estuvo muy bien representada en los grupos conservadores antes de la era somociana, y después se mancornaron con la dictadura somocista, porque así lo dispusieron los gobernantes genocidas norteamericanos, pues ellos ejecutaron tres intervenciones armadas seguidas, impusieron con las armas y la agresión e invasión militar el “Pacto del Espino Negro”, trasladaron el poder de los conservadores a los liberales; los yanquis organizaron la Guardia Nacional de asesinos y ladrones como ejército interventor permanente, a esa guardia le pusieron como jefe a Anastasio Somoza García; juntos, Somoza García, la Guardia Nacional y el gobierno gringo mataron a traición al General Augusto C. Sandino y a todos los miembros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.

Esta minoría mínima, bandida, vendepatria, negociante de los bienes nacionales, se puso totalmente al servicio del gobierno imperialista yanqui y se mezcló vergonzosamente con la dictadura somocista, y se hizo la “sueca” ante las matanzas de seres humanos por parte de la Guardia Nacional y también ante los robos colosales de la tiranía o dinastía somocista, fundada por Somoza García y los gobernantes gringos criminales.

La población pobre no tiene medios de producción privados, ni latifundios, ni bancos, ni financieras, ni medios de comunicación como periódicos, radioemisoras, televisoras, cines, revistas, boletines, ni pasquines, ¡nada!, y tampoco cuenta con los “sabihondos” intelectuales oportunistas, tampoco tiene periodistas lacayos, ni antiguos sandinistas oportunistas y camaleonescos vendidos.

La mayoría de esos pobres, mayoritariamente sandinistas, tienen como bandera de lucha que la Patria, el País, el Estado, el Gobierno, la Economía, los Recursos Naturales, la Educación, la Salud y demás servicios estatales y municipales estén realmente al servicio de los humildes, al servicio de los que no tienen, repito, medios de producción, ni bancos, ni hatos ganaderos, ni grandes ingenios azucareros, ni deslumbrantes comercios de automóviles, camiones, microbuses, etc.

Pero, ¿qué significa dictadura, tiranía o dictador?

Cabe explicar, primero, que social, política, ideológica y militarmente han existido tres grandes dictaduras universales: la dictadura esclavista, la dictadura feudalista y la dictadura capitalista. Esta última es la que todavía padecen los pueblos en la mayor parte del mundo, con pocas excepciones como en Cuba, en China, en Vietnam, en Yemen, en Corea del Norte, etc., porque en estos lugares o países se liberaron del yugo opresor del capitalismo, del colonialismo y de los regímenes imperialistas, encabezados por el gobierno genocida y criminal de Estados Unidos.

La sociedad esclavista surgió después de la descomposición de la Comunidad Primitiva. Al surgir la sociedad esclavista, apareció, por supuesto, la sociedad dividida en clases sociales. La clase dominante, la de los esclavistas, organizó el Estado para su beneficio, construyeron cárceles, hicieron códigos o leyes, todo para beneficiar a su clase, y de hecho quedaba establecida la dictadura, con un jefe a la cabeza, como ocurría con los faraones egipcios y después los emperadores los romanos genocidas, terroristas y ladrones de territorios ajenos.

Sólo podían gobernar, estar en los cargos importantes del Estado, del Ejército y demás instrumentos de dominación y opresión, los llamados nobles, patricios, los príncipes, los condes y tantas otras porquerías sociales de aquellos tiempones llamados “medievales”, mientras los demás seres humanos tenían que someterse como esclavos, propiedad exclusiva de los nobles, patricios y demás, que podían azotar a los esclavos, venderlos o matarlos, de cuyas atrocidades poco se habla en los “geniales” libros de Historia Universal, pues más bien se destaca el “heroísmo” guerrero y “patriótico” de los nobles y patricios mencionados.

El llamado feudalismo consistió en que los esclavos, después de grandes matanzas en contra de esos mismos esclavos y a la vez rebeliones célebres como la de Espartaco y varios miles de gladiadores en la Roma imperial, pasaron a ser una especie de campesinos, llamados “siervos”, ya “libres”, encerrados en las murallas de las enormes extensiones de tierras de los señores feudales, que podían ser los mismos nobles, patricios, príncipes, condes, condesas, etc.

Sólo era un disfraz aquella “libertad”, pues los campesinos “siervos”, encerrados en esos muros, eran los encargados de cultivar las tierras, mientras las cosechas se las apropiaban todas los “señores feudales”, quienes tenían sus ejércitos particulares para controlar a los campesinos, colaborar con el rey o la monarquía en la conquista de más tierras y pueblos enteros, que eran sometidos mediante las armas al control total de los feudales y de las potencias coloniales europeas.

Una mezcla de esclavismo y feudalismo padecimos nosotros en América Latina por la invasión armada y genocida de los españoles colonizadores, quienes mataron a 51 millones de indígenas (nuestros abuelos) por medio de machetazos, balazos, degollamientos con cuchillos, decapitaciones con cutachas filosas, ahorcamientos públicos, destace de seres humanos con perros furiosos como ocurrió en León Viejo por órdenes del Gobernador sanguinario Pedrarias Dávila, además de que nos robaron colosales cantidades de oro y otros metales preciosos, y madera, peces…y convirtieron en deslumbrantes a las metrópolis coloniales como Madrid a costas de nosotros.

A ese sistema le han llamado cínicamente “democracia”, “encuentro de dos mundos”, mientras a las víctimas les han llamado “herejes”, brujos, y “sandino-comunistas-subversivos” en la época de la tiranía genocida del somocismo.

Hubo nuevas rebeliones populares hasta que se produjo la Revolución Francesa o Burguesa (1789), la cual dio inicio formal a la instauración del capitalismo o la nueva dictadura de los mismos explotadores u opresores.

La esclavitud con grilletes y mediante “siervos”, era menos al principio de este nuevo sistema de producción socioeconómico (capitalismo salvaje), pero se estableció una nueva esclavitud, impuesta por los capitalistas, ahora a los trabajadores en general, a los obreros y campesinos “libres”, mediante la habilidad burguesa para mantenerlos subordinados a sus fábricas por salarios miserables, sometidos a sus minerales y otros empleos, mediante el chantaje de que si no aceptan el salario miserable que ellos, los capitalistas, imponen, entonces, pierden el empleo.

Comenzó una nueva dictadura opresora, terrorista, es la dictadura del capitalismo, la que venimos padeciendo desde hace dos siglos. Los promotores e integrantes de esta omnímoda y bestial dictadura del capitalismo (convertido en imperialismo neocolonial con sus empresas trasnacionales como la ITT y la Pepsicola, participantes directas del golpe militar y de genocidio en Chile, en 1973), que se impone a los pueblos o países pobres de Asia, África, Oceanía (Australia) y América Latina mediante el apoyo militar, económico, ideológico y tecnológico directo de los países imperialistas neocoloniales (Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Japón, Alemania, Italia, etc.) y con sus vendepatrias, peleles, intelectuales vendidos; periodistas, artistas y economistas vendidos al imperio, sus medios de comunicación, que fabrican mentiras, calumnias y retuercen hechos históricos con el fin de armar confusión y meter miedo entre los pobladores en general.

Esa dictadura del capitalismo salvaje, de satrapías como aves de rapiña, es la misma que ha provocado dos guerras mundiales, es la misma que mandó a matar a casi 300,000 personas con bombas atómicas en Japón, en agosto de 1945, y es la misma dictadura capitalista que se ha paseado con sus ejércitos intervencionistas neocoloniales, en decenas de países, donde han robado lo más que han podido y matado a decenas de millones de seres humanos.

Esa dictadura del capitalismo es la misma que atizó, ayudó, empujó en secreto y abiertamente a los nazis hitlerianos y fascistas italianos para que desencadenaran una guerra mortífera, la llamada “segunda guerra mundial”, con el objetivo esencial en echar, de ajuchar a los nazis fascistas en contra de la Unión Soviética, para acabar (según ellos, ilusos) con el nuevo sistema salvador de la Humanidad: el socialismo soviético, pero les salió al revés.

Sin embargo provocaron la mayor matanza humana que ha conocido la Historia de la Humanidad (51 millones de seres humanos murieron), y lo peor es que la mayor cantidad de víctimas humanas las pusieron los agredidos, en este caso la Unión Soviética con 21 millones de muertos, 6 millones de polacos, cinco millones de chinos, 2 millones de indonesios, un millón de filipinos, 600 mil franceses, 375 mil ingleses y apenas 300 mil norteamericanos. Todo esto sin incluir, los dos millones de judíos que también fueron víctimas mortales de los nazifascistas alemanes en los campos de exterminio.

Antes de este episodio horrible de la Segunda Guerra Mundial, atizada por los países imperialistas para repartirse el mundo con fines de saqueo de recursos naturales, particularmente el gobierno genocida de Estados Unidos se dedicó a organizar dictaduras militares en América Latina, desde más o menos 1909, con la finalidad de que les sirvieran de ocupación militar, económica y política permanente, para tener controlado el Continente Americano (Monroe: Destino Manifiesto) con bases militares, espionajes, persecución, opresión y haciéndose pasar como predestinados, y lo primero que hicieron fue robarle a México dos millones 200,000 kilómetros cuadrados de su territorio mediante una agresión militar, con el fin de robarse el petróleo del Golfo de Méjico.

Precisamente en 1909 derrocaron a José Santos Zelaya López en Nicaragua y se instalaron ellos mismos en el gobierno, los yanquis, pusieron a sus antiguos empleados mineros como presidentes de la República (Adolfo Díaz Resinos y Emiliano Chamorro Vargas) y ellos mismos se instalaron en cargos del Ferrocarril, en las Aduanas, en los Bancos, en el control de las finanzas, y a todo eso le llamaron “el restablecimiento de la democracia”, mientras historiadores de Nicaragua la llamaron “Restauración conservadora”.

Continuaron esa intervención militar, armada, de matanzas, organizaron la dictadura militar somocista, o sea la Guardia Nacional, le pusieron un jefe acorde a sus intereses de intervención permanente, permitieron y participaron en las matanzas de seres humanos y de robos que iniciaron Somoza García, la Guardia Nacional y toda su claque de ladrones del somocismo genocida.

Esta dictadura terrorista del somocismo genocida, al servicio total del gobierno genocida de Estados Unidos, formó parte de una plaga de dictaduras militares que el gobierno norteamericano organizó, entrenó, educó y financió hasta sus últimas consecuencias en: Venezuela, Brasil, Colombia, Paraguay, Bolivia, El Salvador, Honduras, Guatemala, Cuba, República Dominicana, Haití, Chile, Argentina y, por supuesto, en Nicaragua, donde la dinastía somocista se mantuvo apoyada militarmente y financiada por Estados Unidos desde 1934 hasta julio de 1979.

Esta dictadura somocista mató a más de 50 mil nicaragüenses en el período mencionado, entre 1934 y 1979.

Somoza García y los dos Somoza Debayle (Luis y Anastasio o “Tacho”) siempre sostuvieron que las matanzas de seres humanos, los robos de tierras, de propiedades de todo tipo, las torturas, los encarcelamientos sin juicio alguno, eran parte de la “democracia representativa”, es decir, los Somoza tiránicos, asesinos, terroristas, ladrones, usurpadores de propiedades, se declaraban asimismo como los mejores “demócratas” de Nicaragua y América Latina, y en nombre de ese argumento mataban, mandaban a echar presos a miles de nicaragüenses, y contaban con el apoyo, siempre, de la oligarquía vendepatria, de los intelectuales cobardes, de algunos periodistas serviles y contaban hasta con delatores, para continuar vendiendo la Patria mancillada.

Parecidas a las de Nicaragua fueron el resto de dictaduras en América Latina, período al que yo llamo de plaga de dictaduras militares al servicio completo y descarado del régimen genocida norteamericano.

Según algunos especialistas, investigadores históricos de las agresiones armadas de Estados Unidos, este régimen genocida (y de ladrones) norteamericano ha realizado, durante su existencia, más de 250 invasiones y agresiones armadas en países lejanos a su territorio, mediante las cuales ha matado a 23 millones de seres humanos e impuesto, precisamente, dictaduras militares y regímenes peleles, todo al servicio del gobierno yanqui.
Uno de los más recientes ejemplos de agresión e invasión militar es Irak, donde ya han matado a más de 100,000 seres humanos y han gastado más de 400,000 millones de dólares en cinco años para sostener esta matanza de seres humanos de manera permanente.

Eso es terrorismo puro, terrorismo de Estado, descarnado, brutal, sanguinario, mortal, ¡ah! Pero el cobarde miserable ese Bush, de la Casa Blanca, jefe del Pentágono, de la CIA y del Departamento de Estado (desde los cuales siempre llega la muerte a otros países lejanos), sostiene que sus militares angelitos acudieron a derrocar al presidente Sadam Husein para “restaurar la democracia” y “desmantelar el sistema de armas químicas” que allí habían ¿Cuáles armas químicas? Sencillamente impusieron e imponen el terror mortal y de paso ya robaron lo más que pudieron.
Esto que practica el gobierno terrorista de Estados Unidos sí es una dictadura bestial, genocida, que emprende matanzas de seres humanos en países lejanos al suyo y de paso roban lo que más pueden, tal como está ocurriendo en Irak.

Sabemos todos en Nicaragua que la dictadura somocista fue demolida, derrocada por la Revolución Popular Sandinista, la cual comenzó, si le puede llamar formalmente en 1961, con la fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional por parte de hombres revolucionarios y visionarios como Carlos Fonseca Amador, Santos López, Silvio Mayorga, Francisco Buitrago, Rigoberto Cruz, Faustino Ruiz, Tomás Borge Martínez, Germán Pomares Ordóñez, Jorge Navarro y José Benito Escobar Pérez, y sus otros forjadores: Daniel Ortega Saavedra, Oscar Benavides, Modesto Duarte, Enrique Lorente, Selim Shible, Edmundo Pérez y Edén Pastora Gómez.

Cuando ya le estaba llegando su fin, en septiembre de 1978 y después en 1979, Anastasio Somoza Debayle acrecentó las matanzas de seres humanos, mandaba a masacrar ciudades, masacraba estudiantes, obreros, campesinos, intelectuales progresistas, médicos como el doctor Dávila Bolaños, enfermeras, periodistas como Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (era el director antisomocista de LA PRENSA, ya habían matado a Manuel Díaz Sotelo en 1961), instalaron un campamento militar de exterminio masivo, por ejemplo, en Río Blanco, Matagalpa; aparecían centenares o miles de cadáveres de jóvenes, opositores y sandinsitas asesinados en la Cuesta del Plomo, frente al Teatro Rubén Darío, frente a la Escuela de Artes, en las Lomas de San Judas, en la Colina de Mokorón, sólo para citar algunos ejemplos de las atrocidades de la dictadura militar somocista.

Y Somoza Debayle aseguraba que esos asesinados eran “sandino-comunistas subversivos” y que él como “paladín de la libertad y la democracia” debía precisamente “resguardar el orden” y “la democracia” en Nicaragua. Eso decía el tirano genocida Anastasio Somoza Debayle, aliado incondicional de algunos de los oligarcas de ayer y de hoy, ladrones descarados, saqueadores cínicos al amparo del Estado, que antes de 1979 no protestaron contra Somoza Debayle genocida fascista, pero que hoy sí gritan: “!No permitiremos una nueva dictadura!”. ¿Cuál dictadura?

El sistema dictatorial somocista, genocida, de saqueo, de robos sin parar por parte de oligarcas, latifundistas, guardias nacionales, mayores G:N., coroneles, generales, el mismo Somoza Debayle y toda su familia de maleantes, comerciantes usureros, fue demolido en julio de 1979, y convertido en cenizas y en su lugar se instaló un régimen revolucionario, democrático y popular, contrario a aquellos intereses de vendepatrias, peleles, cobardes, oportunistas y traidores.

¡Claro! Este nuevo régimen democrático popular era incompatible con los intereses de la oligarquía local, incompatible totalmente con los intereses de dominación geopolítica y militar del gobierno genocida de Estados Unidos, incompatible con todos los guardias que habían sido derrocados del poder genocida, y de inmediato todas estas fuerzas adversas se juntaron y comenzó la agresión militar, otra vez en la década del 80, contra Nicaragua, porque aseguraban, estos integrantes de la antigua dictadura militar somocista terrorista, que se estaba imponiendo una nueva dictadura en Nicaragua.

Todos juntos, en la década del 80, estos criminales, vendepatrias, genocidas, mataron a otros 40,000 nicaragüenses, ocasionaron daños por 17 mil millones de dólares a la infraestructura y economía del país, lo cual fue sentenciado nada menos que por la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas, en junio de 1986. La vidas humanas de estos 40,000 asesinados no se pueden pagar ni con los 400,000 millones de dólares que han usado para matar otros 100,000 seres humanos en Irak, país ubicado a decenas de miles de kilómetros de las fronteras de Estados Unidos, el régimen estatal terrorista por excelencia que actualmente padece la Humanidad de 6,300 millones de habitantes.

Estos grupos de déspotas, ladrones, oligarcas, banqueros usureros, comerciantes usureros, antiguos guardias nacionales, antiguos agentes de la Oficina de Seguridad, Jueces de Mesta, miembros de los “escuadrones de la muerte” que tenían Somoza Debayle y la Guardia Nacional, volvieron al poder en abril de 1990, con el apoyo pleno del gobierno imperialista de Estados Unidos, ofrecieron centenares de miles de nuevos empleos, centenares de miles de viviendas nuevas para los pobres, pero todo ocurrió al revés: engañaron, fabricaron mentiras, mandaron a más de un millón de seres humanos al desempleo, no hubo casas, pero sí hubo desempleo masivo, desmantelamiento del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, desmantelamiento de 550 empresas productivas del Estado, desmantelamiento de proyectos lecheros, privatización de la Educación, privatización de la Salud, privatización de la Energía Eléctrica, privatización de las comunicaciones telefónicas, por ejemplo, y a todo esto le llamaron “proceso de democratización” y “modernización” de Nicaragua”, y al final, entre Arnoldo Alemán Lacayo y los quiebrabancos ladrones se robaron, se asegura casi mil millones de dólares.

¡Claro! Esa es la mejor democracia (¿?), la del robo, la del saqueo, la del enriquecimiento ilícito, no importa que los demás seres humanos se mueran de hambre, que no tengan empleo, que no tengan donde vivir, que no puedan resolver sus problemas más elementales, porque estando bien esta minoría mínima de bandidos, ¡todo estaría perfecto! Así piensan esta manada de peleles y ladrones.

Como perdieron las elecciones, en buena ley, elecciones legítimas, en noviembre del 2006, entonces, para oportunistas, para antiguos “sandinistas” que antes “mamaron la teta de la vaca” y consumieron la abundante “mielita” del régimen revolucionario sandinista, para los oligarcas dueños de bancos usureros y de latifundios y de grandes comercios de automóviles e ingenios azucareros, para los aristócratas oligárquicos de medios de comunicación de extrema derecha, especialistas en comunicación mediática, es decir, fabricación de mentiras, calumnias, tergiversaciones históricas, para periodistas lacayos, para intelectuales vendidos, todos ellos al servicio completo del gobierno genocida de Estados Unidos y de algunos opresores europeos, el Frente Sandinista de Liberación Nacional al recuperar el poder por la vía de las elecciones, con Daniel Ortega Saavedra a la cabeza, es ahora “una nueva dictadura”, es una nueva dictadura por parecerse este nuevo gobierno al pueblo, por estar al servicio del pueblo pobre y por organizarlo para que ejerza el poder desde las comarcas, desde los barrios y desde las montañas; sí, por eso es dictadura, según el razonamiento retorcido de estos “demócratas” al servicio del gobierno criminal de Estados Unidos.

A todos estos patanes, oportunistas, cobardes, “desmemoriados”, ya se les olvidó que Anastasio Somoza Debayle y sus guardias nacionales, su Oficina de Seguridad, su Servicio Anticomunista, sus “escuadrones de la muerte”, sus “jueces de mesta” o de cañadas, sus “orejas” o espías, no permitían aleteos y que inmediatamente que se producía el Asalto a la Casa de Chema Castillo mandó a imponer la Ley Marcial, el Estado de Sitio, el control total de las calles, carreteras y montañas, y que mandó a intervenir periódicos, radioemisoras, televisoras, que mandaban a encarcelar a centenares de ciudadanos, que mandaban a torturar, que mandaban al encierro en las mazmorras de la Oficina de Seguridad en la Loma de Tiscapa y que finalmente uno podía aparecer muerto en la Cuesta del Plomo o allí no más en uno de los costados del Teatro Nacional Rubén Darío.

El régimen revolucionario sandinista fue agredido de mil maneras en la década del 80, con el apoyo militar, tecnológico y económico directo del gobierno genocida de Estados Unidos de América, y a las víctimas, en este caso la mayoría de los nicaragüenses y el gobierno revolucionario, fue llamado “dictadura sandinista” por estos mismos “demócratas” vendidos al gobierno norteamericano.

Hoy, al volver el Frente Sandinista al poder político estatal, los oligarcas banqueros, latifundistas, comerciantes grandotes y usureros, políticos corrompidos como Alemán Lacayo y Eduardo Montealegre Rivas, los representantes oportunistas y vendidos de la llamada “sociedad civil” (algunos Organismos No Gubernamentales y otros), intelectuales vendepatrias y peleles, algunos periodistas serviles, se han juntado otra vez con el gobierno criminal de Estados Unidos para mantener ataques permanentes al gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, porque este gobierno favorece a los pobres y, por supuesto, no representa los intereses de ladrones, ni de saqueadores de recursos financieros de la Nación.

Los gobiernos neoliberales anteriores, subordinados directos del gobierno de Estados Unidos, quedaron en ridículo completo en los pasados 16 años, pues a la gente no le resolvieron nada, no cumplieron nada de sus promesas electorales, y más bien, al revés, dejaron quebrada la economía e infraestructura de Nicaragua, dejaron hundido al país, y como el nuevo gobierno de Daniel Ortega Saavedra está sacando a Nicaragua del zanjón en que la dejaron, en poco tiempo; porque favorece a los pobres, porque el gobierno del Frente Sandinista se pone totalmente al servicio de los humildes, los favorece con políticas de financiamiento a la producción y al comercio mediano y pequeño, porque ya mejoraron la Salud, la Educación y ha mejorado el trato en Oficinas del gobierno central, por estos motivos este gobierno es dictatorial (¿?), según esta pandilla de vendepatrias, peleles y bandidos.

Fabrican y venden la idea malévola de una supuesta nueva dictadura, ¿con qué objetivos? ¿con el fin de confundir? ¿con el fin de meter miedo? ¿o con la finalidad de que se arme una nueva agresión militar yanqui contra Nicaragua? ¿O es que se preparan, estos peleles vendepatrias, para agredirnos de otra manera? ¡Ya se irán conociendo más claramente sus intenciones!

Hace rato perdimos el miedo, no se les olvide, oligarcas-banqueros-latifundistas, comerciantes usureros-banqueros quiebrabancos, políticos saqueadores e intelectuales peleles.
Los pueblos han dejado de ser tontos en América Latina y, por supuesto, el de Nicaragua es el menos bobo porque hizo su Revolución Popular Sandinista, la cual está reimpulsándose con vigores potentes, porque el pueblo nicaragüense consecuente busca su liberación definitiva del yugo oligárquico y de la influencia maligna del gobierno criminal de Estados Unidos.

Por supuesto, la más sublime aspiración de de los pueblos en América Latina y el mundo es la instauración del socialismo, porque el socialismo es la salvación de la Humanidad entera, porque el socialismo libra del yugo criminal del imperialismo, y en un futuro no lejano nuestros hijos y nietos construirán el comunismo, mediante el cual desaparecerán para siempre las desigualdades y también desaparecerá el Estado como un instrumento de control y supuesto facilitador entre los seres humanos.

Agosto del 2008.

• Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de Managua, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional), Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
• Colonia del Periodista No. 97. Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

Anuncios

Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.