Masacres yanquis y somocistas del Primero de Mayo

Foto Pablo E

Masacres yanquis y somocistas del Primero de Mayo
• Los gobernantes de Estados Unidos mataron a balazos a 38 obreros e hirieron a 115 en represalia por protestar contra jornadas laborales de hasta 14 horas diarias en Chicago y Nueva York.

Pablo Emilio Barreto Pérez

Desde cuando los llamados “padres fundadores”, George Washington y Tomás Jeferson incluidos, fundaron Estados Unidos en julio de 1776, comenzaron también un oleaje de atropellos capitalistas salvajes contra los trabajadores, robos descarados de más de cuatro millones de kilómetros cuadrados de territorio a México, invasiones y agresiones militares a otros territorios ajenos y lejanos de sus fronteras; y al año 2007 se cuentan más de 23 millones de seres humanos asesinados por el gobierno genocida norteamericano mediante casi 300 asaltos armados, en los cuales siempre estuvo presente el saqueo de recursos naturales, destrucción del Medio Ambiente como ocurrió en Corea del Norte y Vietnam, y ocurre actualmente en Irak, en Afganistán, en Pakistán y en Palestina, por ejemplo.

Por supuesto, los más poderosos capitalistas globalizadores monopolistas de Estados Unidos, criminales hasta en lo más profundo del alma retorcida que llevan dentro, por medio de sus periódicos, cadenas de estaciones de radios, televisoras globalizadas, revistas de tirajes mensuales enormes, cines al estilo de Hollywod, teatros y otros vehículos culturales, todos al servicio ideológico y político completo del sistema imperialista (empresas trasnacionales), se encargan en forma eficiente de que la población norteamericana e internacional se vuelva desmemoriada, para no recordar estas matanzas, y mucho menos las que pueden ser moralizadoras para los pueblos y los trabajadores, como aquellas ocurridas frente a la Fábrica Mc Cormic y en la Plaza Haymarket, los días 3 y 4 de mayo de 1886, conocidas hoy con el nombre universal de Mártires de Chicago.

Estas dos masacres del régimen capitalista genocida gubernamental de Estados Unidos, se produjeron en la cúspide de una marejada de luchas organizadas de los trabajadores norteamericanos (y europeos), los cuales habían decretado huelgas masivas exitosas, especialmente en las más grandes ciudades industriales, para librarse de jornadas laborales esclavistas y extenuantes de hasta 14 horas diarias.

Las exigencias de las organizaciones obreras indicaban que al primero de mayo de 1886 debía iniciarse la jornada de ocho horas diarias en todos los centros laborales privados y estatales, pero Mc Cormic hijo prefirió contratar “rompehuelgas” o esquiroles, para desalojar a los huelguistas, lo cual produjo el primer choque violento y mortal el 3 de mayo de 1886.
Los “rompehuelgas” fueron protegidos por la Policía gubernamental de Chicago, cuyos agentes dispararon sus armas “a quemarropa” contra varios centenares de obreros y obreras despedidos por Mc Cormic, registrándose seis muertos y varias decenas de heridos, cuya sangre tiñó de rojo las calles empedradas de este tiempo.

Los trabajadores velaron a sus muertos, curaron a los heridos, y al siguiente día, cuatro de mayo de 1886, se concentraron en un mítin masivo de protesta en la Plaza Haymarket, para lo cual fueron autorizados por el Alcalde de la Ciudad de Chicago, Carter H. Harrison.
Los propietarios de fábricas de alguna manera se sentían derrotados porque las huelgas eran masivas y se estaba logrando el propósito de reducir la jornada laboral de 14 horas a ocho horas diarias.

Entonces, al mítin de protesta por la masacre del día anterior, le colocaron alrededor de 180 policías armados, jefeados por unos tales capitanes Bonfields y Ward.
Nunca se comprobó si fue planeada una provocación, pero la verdad es que mientras el mítin llegaba a su fin, una bomba de fabricación casera cayó en medio de los policías, los cuales iniciaron el ametrallamiento de la multitud, quedando 38 obreros asesinados y 115 heridos cuya sangre enrojeció por siempre la Plaza Haymarket.
Por estas dos masacres en Chicago (Puerto y Ciudad Industrial en la orilla del Lago Michigan, en el Estado de Illinois) no fueron acusados los policías, ni los empresarios criminales de la Mc Cormic, ni funcionarios del gobierno de Estados Unidos.
Al revés, la prensa burguesa con sus periódicos (igualito que hoy), sus lacayos, la Policía, , el Alcalde Harrison y funcionarios del gobierno norteamericano, iniciaron un juicio falaz y vulgar, profundamente odioso y clasista, en contra de los principales dirigentes sindicales de las huelgas por las luchas contra las jornadas laborales esclavistas.

Los principales acusados y ahorcados posteriormente, fueron: August Spies, 31 años, periodista y director de un periódico obrero; Michael Schwab, 33 años, tipógrafo y encuadernador; Oscar W. Neebe, 36 años, vendedor callejero, anarquista; Adolf Fischer, 30 años, periodista; Luis Lingg, 22 años, carpintero; George Engel, 50 años, tipógrafo y periodista; Samuel Fielden, 36 años, pastor metodista y obrero textil; Alberto Parsons, 38 años, veterano de la Guerra de Cesesión y excandidato a la Presidencia de Estados Unidos por los grupos socialistas; y Rodolfo SChaubelt, cuya edad y profesión u oficio no aparecen reflejados en un libro titulado “Crónica del Primero de Mayo”, escrito por Camilo Taufic.
En 1890, hace más de un siglo, se celebró por primer vez el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en honor a aquellos hombres y mujeres asesinados por capitalistas salvajes, clasistas, y el gobierno de Estados Unidos en la Plaza Haymarket, donde no hay un solo rastro o monumento en recuerdo de estos Mártires de Chicago, que son de los “muertos que nunca mueren”.

En Nicaragua se celebra el Primero de Mayo desde la década de los años 30. El Primero de Mayo de 1945 fue realmente apoteósico; asistieron unas 35,000 personas en recordación de los Mártires de Chicago y en protesta por los abusos que ya cometía la guardia somocista genocida, jefeada por Anastasio Somoza García, asesino y ladrón, al servicio completo de los yanquis genocidas.

El Primero de Mayo de 1979, esa guardia somocista genocida baleó por última vez a numerosos trabajadores en los patios del Centro Juvenil Don Bosco y en la Pista Mártires de Mayo, ubicada en el costado Sur de los Repartos El Dorado y Don Bosco, donde supuestamente fueron asesinados a tiros Pablo Emilio Valverde, José Ramón Sevilla, José Antonio Madrigal Silva, Manuel Salvador Miranda y Sergio Soto.

Después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, en 1980, el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, comenzó a celebrarse conjuntamente con la dirigencia del régimen revolucionario.
En la década del 90 y del 2000 al 2006, los trabajadores progresistas organizados, volvieron a enfrentarse a los intereses clasistas, de los capitalistas salvajes, ladrones y opresores.

Hoy, nuevamente, del 2007 al 2009, trabajadores progresistas y el Gobierno de Reconciliación Y Unidad Nacional, aparecen juntos en las celebraciones del Día Internacional de los Trabajadores, porque este gobierno es ahora, nuevamente, un régimen favorable a los trabajadores y a los pobres en general.

Valga recordar que en Estados Unidos, sitio donde cayeron los Mártires de Chicago, no se celebra el Día Internacional de los Trabajadores. ¿Por qué? Pues en Estados Unidos, el gobierno genocida aparece siempre mancornado con los grandes capitalistas, especialmente los socios de las empresas trasnacionales, coautoras de la mayoría de agresiones e invasiones militares yanquis a otros países lejanos de sus fronteras.
Es decir, jamás van a estar de acuerdo en que los trabajadores: obreros, campesinos, técnicos, profesionales en intelectuales progresistas, se junten contra los opresores capitalistas.
Managua, abril del 2009.
Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural, Hijo Dilecto de Mangua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Mangua.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 8466187, 8418126 y 2703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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