Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras

Foto Pablo E

Tiene su origen en las 146 (¿ó 129?) obreras quemadas en Nueva York
Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras
• Fue proclamado oficialmente por las Naciones Unidades en 1977
• En 1975, en las mismas Naciones Unidas se dedicaron a “barajar versiones” sobre si era real o no que las mujeres obreras habían sido quemadas por empresarios “demócratas” de Estados Unidos.
• Fue larguísimo el camino para que finalmente fuese proclamado el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras

Pablo E. Barreto Pérez

El Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras y el Día Internacional de los Trabajadores tienen un origen dramático y sangriento en Estados Unidos, específicamente en Nueva York y en Chicago, en los años 1857, 1886 y 1908, según datos históricos extraídos de libros, revistas, investigaciones históricas y en Internet.
Es muy conocido por el mundo entero que el Día Internacional de los Trabajadores se impuso en memoria de los Mártires de Chicago, masacrados por la Policía norteamericana en la Plaza Haymarket, frente a la fábrica Mc Cormic, los días 3 y 4 de mayo de 1886.
En esa Plaza Haymarket no hay ni una sola placa, ni monumento alguno, indicativo de que allí fueron masacrados los mártires de Chicago por los crueles propietarios capitalistas de las fábricas textiles y otras, que no perdonaban a sus trabajadores que se fuesen a huelga en reclamo de reducción de horarios de hasta 16 horas diarias de trabajo a ocho horas laborables, mucho menos que aceptaran peticiones de incrementos salariales y mejoras ambientales laborales.
Los reclamos de las mujeres obreras textiles de Nueva York eran parecidos, según los datos que hemos encontrado en libros escritos hace casi nueve décadas y algunos comentarios en Internet.
No se precisa la fecha, pero se supone en marzo de 1857, varias centenares de obreras de la fábrica textil Cotton Textil Factory, de Nueva York, reclamaban mejor trato por parte de los dueños de la empresa yanqui, reducción de la jornada laboral de 16 horas a 10 horas diarias, aunmento de salarios y mejorías en el ambiente laboral, que consideraban demasiado caliente mientras operaban las máquinas textiles, es decir, laboraban en telares, los cuales en aquellos años eran de las fábricas más grandes en Estados Unidos e Inglaterra, los dos países capitalistas más poderosos, al mismo tiempo.
Estas trabajadoras se declararon en huelga y salieron a las calles de Nueva York, para publicitar lo que les estaba pasando dentro de la fábrica Cotton Textil Factory, y al mismo tiempo dieron a conocer públicamente sus demandas laborales.
Presuntamente, los propietarios de la fábrica Cotton Textil Factory entraron en cólera, les echaron la Policía a las obreras textiles, las cuales retornaron al interior de la fábrica, pero se negaron a laborar en las máquinas textiles, mientras sus propietarios no les resolvieran sus demandas laborales.
Los propietarios de la fábrica Cotton Textil Factory pusieron candados en los portones de entrada y salida de la fábrica, para que las obreras no volvieran a salir a la calle con sus protestas laborales y demandas de aunmentos de salarios.
Según los datos encontrados en los libros mencionados, se produjeron incidentes confusos dentro de la fábrica Cotton Textil Factory, y de repente estalló un incendio, mientras las mujeres obreras textileras estaban dentro y enllavados los portones de la fábrica.
Los resultados fueron horribles. En estos libros se sostiene que murieron 146 de las obreras textiles, aunque no mencionan cómo se salvaron el resto de mujeres, pero sí se atreven a especular con las sospechas de que los dueños de Cotton Textil Factory le prendieron fuego a la fábrica con las mujeres dentro.
Los datos históricos recopilados añaden más huellas de sangre, sacrificios y muertes de más de un centenar de mujeres obreras que habrían sido quemadas en la misma Fábrica Cotton Textil Factory, ya en los primeros años del siglo 20.
Se indica que el primero de marzo de 1908, también en Nueva York, hubo otra huelga de varias centenares de mujeres obreras textileras, las cuales exigían aunmentos salariales, mejoras en las instalaciones internas y solicitaban impedir el trabajo infantil en la misma fábrica en que ellas laboraban. En estos datos vuelve a aparece el nombre de “Fábrica Cotton”, aunque sin las otras dos palabras: Textil Factory.
Se sostiene que igualmente las manifestaciones de mujeres obreras entraron en choque frontal con la Policía y los propietarios de la fábrica textil Cotton. Las mujeres obreras fueron reprimidas en las calles y posteriormente aparecen, sin mencionarse los detalles, otras 129 mujeres quemadas y alrededor de 200 heridas dentro de la fábrica Cotton.
¿Fueron acusados los propietarios de esta fábrica y los policías por estos crímenes? ¡No!, ¡qué va!, cuando ocurrió la masacre de los mártires de Chicago más bien fueron elogiados los jefes policiales, mataron a los trabajadores e hicieron desaparecer todas las huellas del crimen de la Plaza Haymarket.
Estos acontecimientos de 1908 fueron algo así como el explosivo que se requería para iniciar una campaña internacional de condena sistemática contra estos hechos sangrientos y salvajes de los capitalistas norteamericanos, especialmente por mujeres obreras, trabajadoras, líderes de organizaciones sindicales textiles y socialistas europeas: alemanas, danesas, austríacas, suecas y rusas, entre otras, la alemana Clara Zelkin.
En 1910, el Socialit Party Of América y Clara Zelkin, promovieron un Congreso Internacional de Mujeres Trabajadoras, en Dinamarca, Europa, donde fue propuesto el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, en homenaje a las obreras textileras quemadas en 1857 y en 1908 en Nueva York, Estados Unidos.
La campaña continuó, y en 1911 se efectuaron marchas gigantes de mujeres trabajadoras y hombres trabajadores de condena a los hechos sangrientos en Nueva York, y a la vez proponiendo que se declarara el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, en homenaje a las mujeres incineradas por los criminales empresarios yanquis de la Fábrica Cotton.
Llama la atención de que la campaña se centró, especialmente, en las mujeres quemadas en la Fábrica Cotton el 8 de marzo de 1908, en Nueva York.
Aunque sin aprobación por ningún organismo oficial, en 1914 (meses antes de la Primera Guerra Mundial), en Alemania, Dinamarca, Suecia, Austria y Rusia, hombres y mujeres celebran el ocho de marzo en las calles de las capitales de estos países europeos, dando por hecho que ya se estaba celebrando el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras.
Especialmente las mujeres obreras rusas tomaron en serio el asunto de reclamar la oficialización del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, al calor de que se estaba desarrollando aceleradamente la Revolución Rusa o Bolchevique, en marzo de 1917, varios meses antes del Triunfo de la Revolución socialista soviética.
Como es sabido, en Febrero de 1917, un grupo de oportunistas, aliados de la Embajada Norteamericana en Petrogrado (Capital entonces de la Rusia Zarista), encabezados por Aleksandr Feodorovich Kerneski, se habían apoderado del gobierno burgués ruso, amparados en lo que todavía quedaba del Ejército criminal del Zar ruso.
En este marco histórico-político, varias miles de mujeres obreras y vecinales, se concentraron el 8 de marzo de 1917 ante las oficinas gubernamentales de Petrogrado, de Moscú y Kiev, celebrando ya, ellas, formalmente el Día Internacional de las Trabajadoras, y reclamando, al mismo tiempo, pan o comida y trabajo o empleo formal, alegando que el pueblo en general se estaba muriendo de hambre en la Rusia inmensa de 22 millones de kilómetros cuadrados de Europa y Asia.
Fueron masacradas. Varias murieron, centenares fueron hechas prisioneras y decenas resultaron heridas por parte del todavía ejército criminal zarista, ahora manejado por Kerenski. La Revolución Rusa o Bolchevique respaldó inmediatamente los reclamos de las mujeres trabajadoras inmediatamente después del Triunfo de la Revolución en Octubre de 1917, jefeada por Bladimir Illich Lenin.
La campaña continuó en Rusia y otros países europeos; también en Estados Unidos, donde el gobierno criminal norteamericano nunca aceptó proclamar el Día Internacional de las Mujeres Obreras, pero finalmente accedió a que en 1920, por primera vez, quedara establecido en la Constitución Política que las mujeres podían ejercer el voto en las elecciones estadounidenses.
Clara Zelkin (alenama, obrera socialista) y sus compañeras sindicalistas y socialistas continuaron su trabajo propagandístico de exigencias para que se reconocieran los crímenes o genocidio empresarial yanqui en las obreras textileras norteamericanas. Zelkin falleció y no pudo ver coronados sus planes de que se estableciera oficialmente el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras.
La lucha continuó, ahora en el seno de las Naciones Unidas (ONU). En 1975, en este Foro Mundial de todos los Estados oficialmente incorporados en las Naciones Unidas, finalmente admitieron discutir la denuncia de aquellos crímenes fatídicos en las obreras textiles de Nueva York, pero lo limitaron sólo a revisión y no admitían que se usara como justificación creadora a las obreras textileras quemadas por los empresarios salvajes de Nueva York.
La campaña continuó terca, sin cejar un milímetro. Finalmente, en 1977, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) emitió la resolución No. 32/142, mediante la cual proclamó el 8 de marzo como Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, en homenaje a las obreras textileras quemadas en Nueva York en 1857 y en 1908
Desde entonces, se celebra el Día Internacional de la Mujer, tal como se le conoce ahora.
Aquí vale la pena mencionar que en la Patria de Diriangén, Andrés Castro Estrada, Benjamín Zeledón Rodríguez, General Sandino, de Carlos Fonseca Amador y de todos los Héroes y Mártires de Nicaragua, existieron mujeres heroicas que entregaron sus vidas valiosas para que la Patria y las Mujeres fuesen libres, como hoy, entre otras: Rafaela Herrera, Blanca Aráuz, Luisa Amanda Espinoza, Arlen Siú, Angelita Morales Avilés, Claudia Chamorro, Marta Lucía Corea, Linda Barreto, Marta Angélica Quezada, Mildred Abaunza, María Castil Blanco, la sindicalista Lidia Maradiaga, Genoveva Rodríguez, doctora Erlinda López, Berta Calderón Roque, Yolanda Mayorga, Silvia Ferrufino Sobalbarro, Cleotilde Moreno, Rafaela Padilla, Lilia Velásquez Garay, entre otras.
Marzo, 2009.
Pablo E. Barreto Pérez: Periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 8466187, 8418126 y 2703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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