Lago Xolotlán o de Managua: salvarlo es prioridad futura

Foto Pablo E

Ideas para un proyecto futuro y la organización de una Asociación para salvar el Lago Xolotlán o de Managua

Pablo E. Barreto Pérez

Para salvar el Lago Xolotlán o de Managua se requiere estar totalmente claros y convencidos de que se deben proteger, desarrollar y sostener por siempre sus cuencas, ubicadas al Sur, Noreste, Norte, Noroeste y Suroeste, todo lo cual implica trabajar en este sentido al Sur de Managua ( Arco o Cordillera de El Crucero), por el lado de Tipitapa, San Francisco Libre, La Paz Centro y Mateare.

En el caso particular de Managua, la Ciudad Capital ya fue destruida una vez por un aluvión, deslizamiento o derrumbe en Las Sierras de Managua el 4 de octubre de 1876, y nuevamente se registró un aluvión destructivo en 1928. El aluvión se produjo por un desprendimiento de tierra en las llamadas “Sierritas de Managua”, cuando todavía existía abundancia de bosque en todo el Sur de Managua.

Hoy el Sur de Managua, en los “Lomos de El Crucero” (Las Sierritas) está prácticamente pelado de árboles, matorrales y hierbas, vitales todos para impedir que las aguas pluviales corran desbocadas hacia la parte baja en el Lago de Managua. En el trayecto hacia el Norte están la inmensa mayoría de vecindarios de Managua, y se puede afirmar que está preparado el terreno para que hayan nuevos aluviones y Managua podría ser destruida otra vez, aparte de que ha sido destruida otras dos veces por dos terremotos en 1931 y 1972.

Los habitantes de Managua deben ponerle “mente en serio” a la posibilidad de que la Capital podría ser destruida por un nuevo aluvión porque la Cuenca Sur ha sido virtualmente arrasada por cultivadores agrícolas, por quienes han construido viviendas y por quienes derrumban los últimos árboles para edificar nuevos repartos de lujo o edificios comerciales, mientras al revés, lo que se va imponiendo es pavimento en vez de raíces que puedan retener las aguas de lluvia, tanto para impedir su deslizamiento rápido hacia al Lago Xolotlán o sencillamente para permitir que esta agua se infiltre para que tengamos aguas subterráneas para la vital agua potable que consumimos todos los días en Managua.

No va quedando espacio libre de pavimento o adoquinado y tampoco suelo, árboles, matorrales y hierba para la recarga de agua hacia los ríos subterráneos. ¡Pobrecitos nosotros los capitalinos!, porque en unos diez más estaremos sintiendo el horror de la escasez de agua en Managua, porque, al mismo tiempo, todos los días le quitamos 24 millones de galones de agua al territorio (Cuenca subterránea) de Ticuantepe. ¡Sí, a Ticuantepe!
Asimismo, es indispensable emprender una labor de concientización, u orientación educativa general, a los managuas para que cada casa, cada pared y techo, respondan a las normas más elementales de resistencia para el momento en que se produzca un nuevo Terremoto, porque, lamentablemente, el suelo de Managua tiene 32 fallas grandes por debajo y tiembla desde hace 50 mil años.

Si nos vamos a los Municipios de Tipitapa, San Francisco Libre, La Paz Centro y Mateare, la situación también ha sido peligrosa para los pobladores, según los historiales recogidos.
Basta citar lo más cercano de los desastres naturales, como lo ocurrido con el Huracán Mitch en octubre-noviembre de 1998. Por las corrientes pluviales colosales por medio de cauces y por encima de los cauces naturales, Tipitapa fue casi totalmente inundada al desbordarse el Lago de Managua por la llamada “Bocana” y por el Río Tipitapa, por cuyo cauce corren aguas hacia el “Charco de Tisma” y el “Paso de Panaloya”, rumbo al Lago de Nicaragua o Cocibolca.

Resulta que la Cuenca del Lago Cocibolca comienza en Jinotega, específicamente en Lago de Apanás y “corre” por medio del Río Viejo hasta el Lago de Managua y sigue mediante vaciado del Lago Xolotlán (por medio de la “Bocana” y el Río Tipitapa).

En el caso de San Francisco Libre, todo el casco urbano y las Comarcas se inundaron completamente, porque, igual, los árboles, matorrales y hierbas han sido arrasados y por ese motivo, las corrientes pluviales “corren” sin piedad, veloces, raudas, violentas, hacia el Sur, hacia el Lago Xolotlán, y de paso destruyen cultivos agrícolas y poblados de San Francisco Libre, uno de los sitios más bajos de la geografía del país.

Si revisamos el historial de lo que pasó en Puerto Momotombo, Norte de la La Paz Centro, al pie del Volcán Momotombo y en la orilla de León Viejo (primera Capital de Nicaragua, durante la Colonia Española criminal), donde los pobres pobladores para salvarse de las correntadas pluviales inmensas, tuvieron que subirse a los árboles de tamarindo, almendros y cedros, al ocurrir las inundaciones colosales provocadas por el Huracán Mitch..

Eran inmensas las correntadas que bajaban de las faldas del Volcán Las Pilas, del Volcán Asososca y del mismo Volcán Momotombo, y desbordaron los cauces naturales hacia el Lago Xolotlán, repito hace poco tiempo, con el Huracán “Mitch”, en 1998.

Mateare, igual que Managua-Municipio, está dentro del ámbito de los casi 50 cauces inmensos que nacen en los cañones del Arco de Las Sierras de Managua, las cuales comienzan en el Volcán Masaya y terminan al Oeste del Municipio de Mateare, exactamente en la orilla del Lago de Managua o Xolotlán, frente al Volcán Momotombo.
Si examinamos al detalle estas Sierras de Managua desde el Volcán Masaya hasta Mateare nos encontramos con que el despale ha sido sencillamente terrible. Hay sitios que están completamente pelados encima del Arco de Las Sierras.

En este desastre o destrucción de Las Sierras han interactuado agricultores y pobladores que por igual buscan madera y leña para menesteres hogareños.
Por supuesto, han desaparecido los matorrales y hierbas. Estos tres elementos: árboles, matorrales y hierbas son vitales para la existencia de la fauna y para que el agua de lluvia se detenga, se deslice lenta en las raíces, y de esa forma se permite la infiltración de agua en el suelo hacia corrientes subterráneas (para consumirla después como agua potable) y para impedir que esas aguas pluviales corran violentas por los suelos y hacia sitios poblados como Mateare y la Ciudad de Managua.

Contaminación por medio de los cauces

Es necesario detenerse aquí en algo muy particular. Desde hace más de 30 años se viene afirmando, desde los centros de poder o de gobierno, que el Lago Xolotlán o de Managua debe ser salvado, para lo cual han hecho numerosos proyectos con financiamientos abundantes algunos de ellos.

Todos estos proyectos han sido centrados en disminuir la contaminación del Lago Xolotlán, que se produce por medio de las aguas negras o servidas, asunto histórico que comenzó desde 1927, según registros históricos, por disposición del presidente liberal traidor José María “Chema” Moncada Tapia, quien ordenó la construcción de las primeras alcantarillas, para que las llamadas aguas negras cayeran dentro de las aguas del Lago Xolotlán o de Managua.

Según los geólogos y geógrafos nacionales, los suelos cercanos al Océano Pacífico, llamada Zona del Pacífico, emergieron de profundidades marinas hace unos 15 ó 20 millones de años; y hace tan sólo dos millones de años se formaron la Cordillera Volcánica Maribia y los dos Lagos grandes (Cocibolca y Xolotlán).

Las distintas irrupciones eruptivas de la Cordillera Volcánica Maribia se produjeron mucho después de los dos millones de años, añaden los estudios de estos geólogos y geógrafos.

Los vulcanólogos por su lado añaden que precisamente el Arco de Las Sierras y las erupciones volcánicas de los 16 volcanes que Managua tiene en su suelo irregular, hicieron erupciones violentísimas en distintas épocas, algunos de ellos hace casi un millón de años, otros hace cincuenta mil, treinta mil, 27,000 y seis mil años, según arrojan los estudios especializados en los piroclastos, cenizas y otros materiales arrojados por estos volcanes hacia sitios como los lechos de los Lagos Xolotlán y Cocibolca o en sus alrededores.

Estudios concienzudos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER) indican, por ejemplo, que el Arco de Las Sierras se formó por erupciones volcánicas colosales del extinto Volcán Las Nubes y posiblemente por las mismas erupciones del Volcán Masaya.

Investigaciones relacionadas con el hallazgo paleontológico de las Huellas de Acahualinca (situadas al Oeste de la Capital), indican que estas pisadas humanas y de animales se produjeron hace aproximadamente 6,000 años en el momento en que hacían erupción, suponen, al mismo tiempo Volcanes como Las Nubes, Ticomo, Nejapa, Tiscapa, Asososca, Xiloá, Apoyeque, “Chico Pelón” y Acahualinca.

Esas mismas investigaciones vulcanológicas del INETER añaden que en zonas costeras del Lago Xolotlán, rumbo a Tipitapa, se han encontrado piroclastos de erupciones del Volcán Apoyeque, de hace 27 mil años.

Otras investigaciones, de los especialistas en Sismología, del mismo INETER, en cooperación con instituciones especializadas de Europa, sostienen que como consecuencia de estos fracturamientos de origen volcánico, el suelo (por debajo) de Managua tiene 32 fallas sísmicas, las cuales se mueven o tiemblan desde hace unos 50,000 años.

Todo esto muestra cómo es de vulnerable el suelo de Managua, el cual tiene una inclinación de casi mil metros desde la cumbre más alta de El Crucero, ubicada, precisamente, en un sitio llamado Las Nubes en el Arco de la Cordillera de El Crucero, que se inicia, como queda expresado, en el complejo del Volcán Masaya y finaliza al Oeste de Mateare, en la orilla del Lago Xolotlán.

En el trancurso de estos tiempos de evolución geológica, sismológica y vulcanológica, se formó el Lago Xolotlán en una depresión lacustre que comienza en el Golfo de Fonseca y termina en la desembocadura del Río San Juan, en San Juan del Norte, en el Caribe nicaragüense. Además, el Lago Xolotlán es parte de la inmensa Cuenca del Lago de Nicaragua o Cocibolca, la cual comienza en la Meseta montañosa de Jinotega y Matagalpa y termina, precisamente, en la desembocadura del Río San Juan en San Juan del Norte, en el Mar Caribe del Océano Atlántico nicaragüense.

El Lago de Managua o Xolotlán se encuentra a 39 metros sobre el nivel del mar, mientras el Lago de Nicaragua o Cocibolca se ubica más bajo a tan sólo 31 metros sobre el nivel del mar.

El Lago Xolotlán tiene una extensión de 1.049 kilómetros cuadrados, con casi 100 kilómetros de largo, 58 kilómetros en su parte más ancha, 32 kilómetros entre el frente de Managua y San Francisco Libre, con una profundidad media de 9.5 metros, una profundidad máxima de 22 metros entre el Volcán Momotombo y la Isla de Momotombito y sus alrededores.

Mediante registros oficiales se conoce que el Lago Xolotlán ha tenido períodos secos que han motivado el alejamiento de sus aguas hacia su interior, y también ha tenido elevamiento de su nivel hasta los 40 metros (sobre el nivel del mar) en cuatro ocasiones en el Siglo 20 pasado: de 1936 a 1938, de 1950 a 1955, en 1982 por la influencia del Huracán “Alleta” y en 1998, cuando se produjo uno de sus desbordamientos más peligrosos al ocurrir el Huracán Mitch.

De acuerdo con los registros oficiales del INETER, en esas cuatro ocasiones se revivió el papel antiquísimo del Lago Xolotlán de vaciante o afluente del Lago Cocibolca por medio de lo que se conoce como Río Tipitapa, que en realidad es un vaciante del Lago de Managua por medio de La Bocana de Tipitapa hacia un Estero del Lago de Nicaragua que se extiende, de Sur a Noroeste, hasta esa Bocana de Tipitapa por medio del Paso de Panaloya.

No se conoce exactamente la fecha de formación o nacimiento de este Lago Xolotlán. Se concluye que se formó en los períodos geológicos, sismológicos y vulcanológicos mencionados.

Tampoco hay precisión sobre cuándo o en qué fechas comenzó a ser habitado por los Indígenas Chorotegas o Mangues y por los Imabites.
Sí se conoce con precisión histórica que los colonizadores los encontraron asentados en toda la ribera Suroccidental y Nororiental, es decir, los hallaron, en 1524, desde donde es hoy Tipitapa, frente a Managua, frente a Mateare, en toda la orilla de la Península de Chiltepe y en toda la orilla frontal del Volcán Momotombo; y también había un asentamiento indígena Imabite en la Isla de Momotombito..

Francisco Hernández de Córdoba llegó en 1524 al Lago Xolotlán, cumpliendo órdenes del sanguinario gobernador del Darién, Pedrarias Dávila, para que explorase y conquistase territorios más allá De la Mar Dulce (Lago de Nicaragua o Cocibolca) que ya había descubierto antes Gil González Dávila.

El cronista que andaba con Hernández de Córdoba cuenta cómo vieron los asentamientos numerosos de Indígenas Chorotegas e Imabites en toda la costa Suroeste del Lago de Managua.
Se conoce, asimismo, que al fundarse León Viejo por parte de Francisco Hernández de Córdoba, del supuesto de que los colonizadores construyeron muelles rústicos en algunos puntos del Lago de Managua, para que la nueva Ciudad de León se comunicara con estos pobladores Chorotegas e Imabites costeros del Lago Xolotlán.

Lo que sí es comprobado es que en los años finales del período de 30 años de los gobiernos conservadores (casi al borde de 1890), específicamente durante los gobiernos de Pedro Joaquín Chamorro Alfaro y Adán Cárdenas, se estableció una compañía oficial de Vapores o Barcos que efectuaban el transporte de pasajeros y carga entre Puerto Momotombo y Managua, entre San Francisco del Carnicero y Managua, entre Tipitapa y Managua y entre Mateare y Managua.

Volviendo al asunto de la “purificación” del Lago de Managua o Xolotlán, en este momento se están construyendo “pilas sépticas”, o de “limpieza”, es decir, para amortiguar la contaminación por medio de las llamadas “aguas negras limpiadas”.

Estudios del CIRA indican que diriamente le caen al Lago de Managua o Xolotlán un millón y medio de libras de materiales fecales, las que se riegan, por medio de 13 grandes cloacas, hacia adentro del Lago, contaminándolo también con residuos químicos de industrias y empresas de Zona Franca.

Hoy Managua tiene un millón y medio de habitantes. Cuando el presidente liberal traidor, José María “Chema” Moncada Tapia, ordenó que se echaran las aguas negras al Lago Xolotlán, en 1927, la Capital tan sólo tenía 30,000 habitantes. Al ocurrir el Terremoto del 23 de diciembre de 1972, Managua ya tenía 450,000 habitantes, 20 mil de los cuales murieron, mientras las aguas negras siguieron cayendo al Lago Xolotlán, ahora por órdenes del también general Anastasio Somoza Debayle.

Se ha dicho que la Ciudad de Managua , “Novia del Xolotlán”, permanece “de espaldas al Lago de Managua”, es decir, que a sus pobladores como que “les vale” que el Xolotlán se esté muriendo poco a poco.

La gran verdad es que a partir de 1960, la población capitalina ya dejó de bañarse en las aguas del Lago Xolotlán por considerarlo demasiado contaminado por aguas negras, desechos industriales, productos químicos como el mercurio que le echaba la Penwal, y hasta animales muertos echan a sus aguas.

Pero…y ¿la contaminación que se produce por medio de los casi 50 cauces naturales que comienzan en los cañones del Arco de la Cordillera de El Crucero?

En las correntadas de estos cauces naturales van hacia el Lago de Managua: basuras de todo tipo, árboles, llantas viejas, galones, botellas, piedras, chatarras de vehículos, animales muertos, suelos erosionados, etc., todo lo cual contamina de forma permanente al lecho y aguas del Lago Xolotlán, desde la Cuenca Sur, desde los lados de los Municipios de: Tipitapa, Ticuantepe, Nindirí, Tipitapa, San Francisco Libre, La Paz Centro, Nagarote y Mateare.

Por medio de los cauces naturales es por donde, en realidad, se produce la mayor contaminación del Lago de Managua. El Huracán Mitch dejó las aguas del Xolotlán más oscuras, de un color marrón pasaron a un color gris-oscuro.

Entonces, para proteger el Lago Xolotlán se requiere de un plan gigantesco de arborización, de plantación de matorrales y hierbas fuertes como zacate, para que las aguas de lluvias se retengan, se infiltren y no corran violentas hacia el Xolotlán, y de ese modo se disminuirían la erosión de suelos, y poniendo la basura o desechos sólidos en sitios protegidos, evitaremos que vayan a parar al Lago de Managua, y de esa manera lo recuperaríamos para siempre, para nadar en él, para pescar en él, para tenerlo como fuente de vida, porque actualmente sus aguas no sirven ni para riego de cultivos.
Hay que detenerse en algo más, en historia del Lago de Managua. En San Francisco Libre, hasta hace 25 años, habían 27 Ríos Pequeños, los cuales desembocaban en el Lago de Managua. Hoy sólo quedan, sobreviviendo, evadiendo la tragedia de los despales, los Ríos: Pacora, San Antonio, Río Viejo, Sinecapa (este entra por el lado del Jicaral) y el Río La Trinidad. Este último en realidad es corto y se diluye en la Comunidad de La Trinidad, al Norte de San Francisco Libre.

Los colonizadores españoles relatan que vieron abundancia de lagartos, guapotes y mojarras en el Lago de Managua, pues anduvieron en el Xolotlán cuando fundaron León Viejo y procedieron a matar a nuestros Indígenas Imabites y Chorotegas.

En el Lago Xolotlán hubo, hasta 1982, numerosos Barcos y Lanchas que transportaban pasajeros y carga entre Puerto Momotombo y Managua y San Francisco Libre y Managua. En Managua había un muelle, en Puerto Momotombo había otro muelle y en San Francisco Libre existió otro muelle.
En algunos de esos Barcos viajó nuestro gran poeta Rubén Darío. Mucho viajó en esos Barcos el famoso traidor Emiliano Chamorro Vargas, pues él mismo tuvo una Lancha que se llamó “La Chocoya”, la cual desapareció en 1982.

Precisamente en 1982 ocurrió un accidente biológico que produjo la invasión de peces tilapias en el Lago de Managua. Resulta que el Padre Cabello hizo un experimento en una laguna artificial, cerquita del Lago, de crianza de peces tilapia, los cuales son muy voraces, “comen de todo”, “inclusive a otras especies”, como en este caso devoran a los peces guapotes, mojarras, gaspares y otros propios del Lago Xolotlán.
Al ocurrir el Huracán “Alleta” en 1982, la laguna artificial se desbordó y los peces tilapias fueron a parar a las aguas cercanísimas del Lago Xolotlán. De este modo, el Lago Xolotlán se “infestó” de tilapias, que hoy es el pescado dominante en el Lago de Managua y también se trasladó al Lago Cocibolca o de Nicaragua.

Aparentemente, por esta “invasión de tilapias”, más la pesca intensiva y sin controles biológicos, han contribuido a que desaparezca, virtualmente, el Pez Gaspar, uno de los más conocidos en el Lago de Managua. También han disminuido significativamente los guapotes y mojarras.

Lagartos, Isla de Pájaros y Momotombito

El Lago de Managua o Xolotlán está lleno de historias relacionadas con la Ciudad de Managua y los pueblos de los alrededores. Por ejemplo, era común todavía en los primeros años de la década del 70 que un sujeto capitalino hasta tenía un negocio que había bautizado como “Casa del Lagarto” y ofrecía objetos de cuero de lagarto, después que los mataba en el Lago de Managua. Los mataba con escopetas o rifles 30-30. El sujeto se exhibía en los periódicos y los imbéciles de estos medios informativos también se divertían con estas matanzas de lagartos en el Xolotlán.

El asunto es que hasta hace poco sólo en la Isla de los Pájaros y en las cercanías de Momotombito y el mismo Momotombo es donde se ven todavía algunos lagartos en el Lago Xolotlán. Hasta los mapachines del Norte de Managua, desaparecieron.

Es preciso también emprender una jornada de protección de estos lagartos porque cumplen una función de equilibrio en el Lago Xolotlán. Asimismo, hay que proteger la Isla de los Pájaros porque en ella se refugian miles de animales como patos, palomas y otras aves propias y pasajeras del Lago Xolotlán.

Momotombito es un caso especial porque fue refugio habitacional de los Indígenas Imabites, quienes huían de la cacería emprendida por los colonizadores criminales españoles.
Estos indígenas Imabites dejaron en la Isla Volcán Momotombito centenares de petroglifos y piedras talladas que revelan parte de la Historia de estos abuelos nuestros en Managua.
Momotombito es también una especie de sesteo de los pescadores de Mateare, San Francisco Libre y Tipitapa. Hay que conservarla a toda costa.
Hay que recuperar el llamado Bosque El Limón que fue destruido por el Huracán Mitch, en la orilla Oeste de San Francisco Libre.

Un Bosque en círculo para proteger cuencas

En resumen hay que trabajar en un proyecto gigante que nos permita construir un bosque variado, de unos cuatro kilómetros de ancho, al menos, en torno a todo el círculo de 1,049 kilómetros cuadrados del Lago Xolotlán, para protegerlo de la contaminación general y de ese modo nos protegeremos los habitantes que residimos en los Municipios de Managua, Ciudad Sandino, Tipitapa, San Francisco Libre, La Paz Centro, Nagarote y Mateare, pertenecientes al Departamento de Managua, cinco de ellos; y La Paz Centro y Nagarote que pertenecen al Departamento de León.

Al mismo tiempo, hay que reforestar y sembrar matorrales en las orillas de los cauces de los ríos y cauces naturales entre Las Sierras y los poblados más cercanos, así como construir obras ingenieriles que disminuyan la velocidad de las aguas pluviales hacia el Lago Xolotlán. Exactamente lo mismo debemos hacer en los lados Oriental, Norte, Oeste y Suroeste del mismo Lago Xolotlán, para que en un plazo de 20 años tengamos completamente limpias las aguas del Lago de Managua o Xolotlán, para beneficio de un millón y 500 mil habitantes de Managua, 85 mil pobladores de Ciudad Sandino, 26 mil en Ticuantepe, 44 mil en San Rafael del Sur, 129 mil en Tipitapa, 27 mil en Mateare, 10 mil en San Francisco Libre, 12 mil en Villa Carlos Fonseca o Villa del Carmen.

Enero 2008

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional), Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua y actual concejal del FSLN en Managua. Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 8466187 y 2703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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