Mokorón, el último pulmoncito verde capitalino

Organizaciones populares solicitan convertirlo en Área Protegida
Mokorón, el último pulmoncito verde capitalino

*En Mokorón hay 156 especies de animales
*Hay decenas de especies de árboles diferentes, en un bosque joven
*Es un área vital para la recarga del acuífero subterráneo para agua potable
* La Guardia Nacional genocida lo convirtió en centro de torturas y asesinatos
*Allí descuartizaron a David Tejada Peralta, a la doctora Erlinda López y a centenares de capitalinos.
* Actualmente, Mokorón está en poder del Ejército Nacional

• Pablo Emilio Barreto P.

Antes de que llegaran los conquistadores españoles genocidas, el territorio de la Managua de hoy, por supuesto, era una montaña exhuberante, repleta de árboles, ríos cortos, fauna abundante, lagunas y el Lago Xolotlán de aguas claras, bebibles para seres humanos y animales, según se lee en las crónicas de aquellos rubios “civilizados” que iniciaron la destrucción de nuestras tierras en América Latina, a partir de la llega de Cristóbal Colón.
En otras lecturas de articulistas capitalinos, se señala que el despale de lo que se llamaba hacia la montaña en Managua, comenzó un poco antes de que Managua se convirtiera en Capital en 1852, un poco antes de la llamada Guerra Nacional.

Por esos despales indiscriminados y brutales, ocasionados por latifundistas y burgueses de Managua, incluidos los cafetaleros en Las Sierras, se produjo el llamado Aluvión o deslave de octubre de 1876, el cual con sus correntadas inmensas mató a centenares de capitalinos y arrancó árboles y rocas por millares en su trayectoria mortal hacia el Lago Xolotlán.

Aquella Managua de 1876 fue arrasada. Las calles quedaron convertidas en cauces, porque de Las Sierritas (Cordillera montañosa de Managua), se desprendió un aluvión, alud o avalancha cuyas correntadas envueltas en lodo, rocas enormes y árboles colosales, arrancaron la mayor parte de la Ciudad Capital, así como el Aluvión del Volcán Casitas arrastró a varios miles de seres humanos y animales hacia el Océano Pacífico en noviembre de 1998, cuando el fatídico Huracán Mitch.

El casco urbano de la Managua anterior al Terremoto de 1931, ya era una Ciudad con pocos árboles.

La Managua moderna de antes del Terremoto de 1972 era una Ciudad de casi solo cemento, taquezal, tablas y adobes levantados endeblemente en calles angostas entre la Calle Colón y la Costa del Lago Xolotlán.

Antes del Terremoto de 1972 era normal que todos los managuas dieran direcciones como ésta, por ejemplo: “De las cárceles de El Hormiguero, una cuadra a la montaña, debido a que efectivamente de la Calle Colón hacia el Sur abundaban todavía los bosques y árboles centenarios, había abundancia de fauna terrestre, aérea y hasta acuática.

Al ocurrir el Terremoto de 1972, por ejemplo, ir más allá, al Sur, del Colegio Cristo Rey, era todo un embrollo porque los bosquecitos, matorrales altos y hierbas eran nutridos y los caminos solitarios, incluido el Camino de La Morita hacia Las Sierritas de Managua.

Pero la necesidad de los pobladores pobres, afectados por el Terremoto de 1972 y la voracidad del tirano Anastasio Somoza Debayle y sus secuaces en el gobierno dictatorial y sus aliados de la oligarquía, como los Pellas, Bolaños, Montealegres, Teranes, etc., aprovecharon el desastre natural del Terremoto para hacer negocios fabulosos, y entonces le dieron un rumbo urbano a Managua hacia el Sur y Oriente, con lo cual provocaron la destrucción total de los bosques, matorrales y hierbas permanentes que quedaban antes de los 400 metros de altura, los cuales permitían la infiltración de agua de lluvia hacia el manto acuífero, e impedían la violencia de las correntadas hacia lo bajo, (pendiente abajo, rumbo al Lago Xolotlán) facilitando de esa manera la contaminación acelerada de las Lagunas de Tiscapa, Nejapa, Asososca, Acahualinca y el mismo Lago Xollotlán o de Managua.

Tiro de gracia

Y Managua, después del Terremoto de 1972, siguió siendo dañada por Barrios ilegales y Asentamientos Humanos Espontáneos, y urbanizaciones de lujo que son permitidas, autorizadas, al parecer de forma interesada, por algunos funcionarios de la Alcaldía de Managua.
De ese modo, hoy, en 2006, la Ciudad está llena de Asentamientos Humanos Espontáneos nuevos, Repartos lujosos nuevos, edificios suntuosos, estacionamientos extensos en Supermercados y Centros Comerciales también lujosos, más calles pavimentadas o adoquinadas hacia propiedades particulares y personales, tanto hacia el rumbo de Masaya, como en direcciones de la Carretera Sur, Carreteras Vieja y Nueva a León y por el rumbo del Aeropuerto Sandino en la Carretera Norte.
Es decir, todos los espacios en que antes hubo bosquecitos, árboles, matorrales, hierbas y terrenos esponjosos, para la recarga de agua de lluvia hacia los acuífero, han desaparecido, lamentablemente.

Y como para dar el tiro de gracia a esta tragedia ambiental capitalina, presuntamente la Alcaldía y el MARENA dieron “el visto bueno” para que destruyan el último bosquecito de Managua urbana, llamado Mokorón, donde la guardia genocida del somocismo asesinó, torturó e hizo desaparecer a centenares de nicaragüenses, cuyos huesos están enterrados en fosas comunes o zanjas de esta colina de casi 50 manzanas, ubicadas al Oeste de la Universidad Nacional.

La multitud de árboles que tiene la Managua urbana de hoy fueron sembrados en varias jornadas de trabajo voluntario de centenares o miles de miembros de organizaciones populares capitalinas, entre otros, Comités de Defensa Sandinistas, Central Sandinista de Trabajadores, Milicias Populares Sandinistas, Ejército Popular Sandinista, trabajadores de la entonces Junta de Reconstrucción de Managua, durante fue Alcalde Samuel Santos López, gracias a lo cual gozamos de un ambiente medio sano por la sanidad que da el oxígeno de estos árboles.

Me cuento, orgullosamente, entre quienes anduvieron sembrando más de dos millones de arbolitos en las calles de Colonias, Repartos, Barrios Intervenidos y Asentamientos Humanos Espontáneos en Managua.

Como bosquecito, en recuerdo o semejanza de lo que fue la Managua boscosa, sólo queda Mokorón y no es posible que permitamos que destruyan este bosque pequeño y vital para producir oxígeno puro para una parte de los dos millones de habitantes de la Ciudad Capital.

Es más importante el bienestar colectivo humano (y de los animales en general) que la comodidad de unos cuantos, ¿no les parece?

Centro histórico y científico

Un Movimiento de ambientalistas universitarios, del Movimiento Comunal Nicaragüense, la Brigada Voluntaria de Desarrollo Municipal y la Alianza del Periférico Suroccidental, se han juntado para exigir que Mokorón sea salvado del egoísmo y convertido en un Área Protegida: Centro Histórico, Cientifífico, Turístico, de Conservación de Fauna y Flora y para estudio de la Ley de Tránsito por parte de niños de preescolar y primaria.

Los defensores de Mokorón pretenden, además, aunmentar la población del bosque con árboles que han sido tradicionales en su seno como genízaros, guanacastes negros y blancos, ceibos, guácimos ternero, chilamate, matapalo, higuerón, ojoche, ceiba, pochote, , quebracho, sardinillo, jocote jobo, granadillo, mora, talchocote, talale (“talalate”, dicen los campesinos), lechecuabo, gavilán, laurel, capulín, jiñocuabo, madero negro, chaperno, roble, cortez, etc.

Según una propuesta, elaborada por Arnoldo Paniagua E., en este bosquecito de Mokorón hay, de forma permanente y temporal, 156 especies faunísticas o de animales:
105 tipos de aves, 32 mamíferos, 17 reptiles y 2 anfibios.

De acuerdo con el plan de Área Protegida, se tiene previsto echar allí mapachines, guardatinajas, zorros cola pelada, garrobos y venados, todo lo cual era común en esta colina hace tan sólo 30 años.

Las organizaciones comunitarias mencionadas, ya hicieron una petición formal en la Alcaldía de Managua y en la Asamblea Nacional, para que este bosquecito de Mokorón sea convertido en Área Protegida de Managua, para conservar este bosque y de ese modo garantizar asimismo la recarga de parte del acuífero subterráneo capitalino.

La Colina o Cerro Mokorón está situada en la Cuenca Sur del Lago de Managua, específicamente en la “microcuenca D”, colindante con la Universidad Nacional (UNAN), Comarca Los Ladinos y Colonia Miguel Bonilla Obando.

Según la petición presentada a la Asamblea Nacional, se persiguen asimismo otros objetivos:

*Conservar un fragmento del ecosistema de bosque tropical seco y las especies nativas de la zona, como núcleo geológico, para preservar la biodiversidad y los procesos ecológicos a escala local.

*Proteger los bienes culturales, históricos y arqueológicos del Cerro Mokorón, sobre la base del manejo sostenible.
*Desarrollar actividades de turismo de naturaleza y educación ambiental sustentable y otras actividades de recreación compatibles con el concepto de Área Protegida.
*Promover la investigación científica y la educación ambiental, a fin de generar aportes a la Ciencia y al Conocimiento pertinente del Cerro Mokorón.

*Generar un proceso de participación ciudadana para asegurar la sostenibilidad de la gestión ambiental, con el involucramiento de las comunidades aledañas en la conservación del Cerro Mokorón.

Historia tenebrosa

Este Cerro o Colina de Mokorón estuvo en poder de la Guardia Nacional somocista genocida desde 1957, un poco después de la ejecución justiciera y revolucionaria de Anastasio Somoza García por parte de Rigoberto López Pérez.

Los dos hijos de Somoza García, Luis Anastasio y Anastasio “Tachito”, ordenaron la ocupación de Mokorón y la convirtieron en un centro clandestino de torturas y asesinatos selectivos, al extremo de que a centenares de jóvenes y personajes conocidos los llevaron a ese sitio, donde los torturaron y los asesinaron sin piedad, y los echaron en zanjas que ya tenían listas para tal cometido, cuando al mismo tiempo convertían al país en una cárcel inmensa, para implantar el terror sobre todo el mundo, después de la ya referida ejecución justiciera de Rigoberto López en la humanidad de aquella bestia que se llamó Anastasio Somoza García, peón fielísimo del gobierno genocida de Estados Unidos de Norteamérica.
Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca asegura que allí en Mokorón (y no en el Cráter Santiago del Volcán Masaya) fue donde el Mayor GN asesino Óscar “Moralitos” Morales Sotomayor terminó de “rematar” al Teniente David Tejada Peralta y descuartizó su cadáver en pedacitos, y concluida esta labor macabra, propia de chacales genocidas como los nazifascistas alemanes, echó esos restos gloriosos de Tejada Peralta en la zanja mencionada.

“Chico Garand” Guzmán Fonseca fue compañero de David Tejada Peralta en la Guardia Nacional genocida, y por rebeldes los dos fueron enjuiciados, encarcelados, expulsados y posteriormente asesinado Tejada Peralta por “Moralitos” Morales Sotomayor, uno de los ayudantes personales de Anastasio Somoza Debayle en la Jefatura de la Guardia Nacional genocida.

Cuando estalló la Insurrección Sandinista u Ofensiva Final victoriosa en Managua, quienes andábamos de lleno metidos en el afán de derrumbar para siempre la tiranía genocida del somocismo, supimos que centenares de combatientes populares, guerrilleros y pobladores sospechosos de ser “sandino-comunistas-terroristas”, como decían Somoza Debayle y sus sicarios asesinos y ladrones, eran capturados en calles, en sus casas, en sus trabajos, en sus consultorios médicos, por ejemplo, y llevados a torturarlos en la Cárceles de la Oficina de Seguridad (OSN), en la Academia Militar, en las Cárceles de la Aviación, en la llamada Central de Policía, en los 16 cuarteles que tenía la guardia genocida por todo Managua y en el Cerro o Colina de Mokorón.

En esos días de la Insurrección, en junio de 1979, por ejemplo, cuando los guardias genocidas sacaron de su consultorio a la doctora (era médica) Erlinda López de Osorio, supimos que se la llevaron a Mokorón, de donde nunca volvió, ya nadie lo volvió a ver.
Se dijo que también a Mokorón fueron llevadas las enfermeras Yolanda (“La doctorcita”) Mayorga y Berta Calderón Roque, ambas capturadas por la Guardia Nacional en el entonces “Barrio El Espanto”, hoy Andrés Castro, y llevada a Mokorón, donde desaparecieron también.

Claro, no sólo en Mokorón mataban gente estos asesinos del somocismo genocida y del gobierno criminal de Estados Unidos.
El país entero era como una gran cárcel y un gran cementerio para toda esta pandilla de asesinos.

Estos y otros secretos tiene en su territorio esta Colina o Cerro de Mokorón. Allí hay instalaciones militares antiguos, de la época del somocismo genocida; hay también asuntos de interés arqueológico, y el especial interés de los managuas de esta zona es convertirla en un Área o Reserva Protegida, para que una parte grande de la capital nicaragüense siga gozando del beneficio de aire puro, para que sirva de refugio a una fauna abundante y para que al menos ese pedazo de tierra sirva para recargar el acuífero subterráneo de Managua, ya en peligro de extinción porque cada vez le ponen más cemento, asfalto y adoquines encima del suelo con “el visto bueno” de la Alcaldía de Managua y del Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente (“Marena”).

Desde el año 2003, el Instituto de Previsión Social Militar del Ejército Nacional, ha reivindicado su propiedad, e inclusive, se informó que presuntamente presentó una petición de permiso a la Alcaldía de Managua para construir 50 casas en esa Colina de Mokorón.

La Colina o Cerro permanece en poder del Ejército Nacional, mientras las organizaciones mencionadas, encabezadas por Jorge Andrade y Francisco Javier Zúniga Alvarado, han insistido en sus peticiones de convertir el Cerro Mokorón en Área Protegida desde el año 2003.

Nota: Este trabajito lo tengo escrito desde finales del año 2006.

A la gestión de peticiones ante la Asamblea Nacional, se ha sumado el Centro Humbolt, un organismo especializado en asuntos de Medio ambiente.

A finales del mes de septiembre del 2009, estas organizaciones volvieron a presentarse frente a la Asamblea Nacional, inclusive con bailes populares callejeros para llamar la atención, pero no fueron recibidos por los honorables diputados y diputadas.
“Estamos a la espera de que nuestra petición sea aprobada…todos los managuas quedaremos agradecidos, porque se trata del aire puro para los capitalinos, y para recargar el acuífero”, comentó Jorge Andrade, mientras permanecían frente a la Asamblea Nacional.

Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua.
Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

Anuncios

Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.