Haciendas cafetaleras históricas en Managua

Principales haciendas cafetaleras de Managua en el camino a Chiquilistagua, El Crucero y Ticuantepe, hace más de medio siglo

Pablo E. Barreto Pérez *

• En esos Filones de El Crucero se supone que Rosario Murillo, esposa de Rubén Darío, era dueña de una de las fincas cafetaleras

* Según el historador capitalino, Gratus Halftermeye, en 1949 habían 211 fincas cafetaleras con 29,890 manzanas cultivadas, con 14 millones 240 mil plantas de café, que producían 97 mil quintales de grano de oro al año.
• Entre los cultivadores de café de Managua, los historiadores recuerdan también a alemanes, entre otros, Federico K. Morris, quien caminaba montado en mula, con pistolón al cinto y acompañado por unos doce perros feroces.

Gratus Halftermeye e Ignacio Fonseca, historiadores de Managua ambos, todavía vivos en 1950, aseguran que resultaba impresionante presenciar una enorme cantidad de fincas cafetaleras con abundancia de producción de café en los Filones o Sierras de Managua, desde los Filos de Cuajachillo, Chiquilistagua, Los Cedros, El Crucero y Ticuantepe, donde, en época de corte, eran decenas de miles de cortadores echando los granos de café en canastos y sacos de bramante.

El Socorro, del general José Solórzano Díaz; El Clavel, de la Sucesión Caligaris; en la llamada Cuesta del Toro estaba Santa Ana, propiedad de Humberto Solano; Los Alpes, en la Comarca El Tigre, de la familia de Napoleón Reñazco hijo; doblando hacia el oriente, sobre El Filo de Cuajachillo, estaban las fincas cafetalera de Las Uvas y Santo Domino, de la Sucesión Caligaris; bajando por este Filo hacia el Norte, sobre el Camino a Cedro Galán, estaba la hacienda San Fernando, de la misma Sucesión Caligaris. Aquí, en esta última finca, había maquinaria para beneficiar este grano de oro a los propietarios de las fincas cafetaleras de Las Uvas, Santo Domingo y El Clavel.

Siguiendo el Filo de la Cuchilla, después de la finca de Santo Domingo, estaba El Dulce Nombre, de la viuda del doctor Vicente Vita; La Francia, de Rodolfo López; y bajando el llamado “Camino de los Orozcos”, estaba la hacienda Las Marías, de los mismos Orozcos; y San José, de los herederos del doctor Manuel Pérez Alonso.

Tomando rumbo al Suroriente, en el mismo Filón de Las Sierras de Managua, como quien va hacia El Crucero, relataba Gratus Halftermeye en su Historia de Managua, uno se topaba con la finca cafetalera Las Delicias, del doctor Salvador Castrillo; Las Mercedes, de Joaquín Navas.
Siguiendo un poco al Sureste, estaba la Hacienda Corinto y La Revolución, de Carlos Weelock; La Babilonia, de un señor apellidado Ulvert; El Picacho, de la Sucesión Gervasio Manzanares; Mazatlán, de Manuel Navarro; La Luz, de la esposa de Alberto Eva; y descendiendo rumbo a la Capital, a la orilla de la Carretera Sur, estaban: Los Alpes, de Amalia de Martin; El Cañón, de los Téffel; del mismo El Cañón hacia el Oriente, tomando rumbos por encima de hondonadas o zanjones desde 300 metros de profundidad, añadía: Halftermeye, uno se encontraba con La Suiza, de un señor González, y El Tizate, de la Sucesión Cabrera.

Estaba una finca que se llamaba El Pescado y El Doble, de Alberto Chamorro; Los Chocoyanos, “que hacen esquina entre las Carreteras Vieja y Nueva. En el mismo rumbo hacia el lado del casco urbano de la Capital, estaban asimismo: Las Finotepes y El Convento, de la Sucesión Cabrera; Los Placeres, de la Sucesión Caligaris; San Antonio, de la testamentaría de Dionisio Martínez, y Santa Tecla, de los Bengochea.

Volviendo por la misma Cuchilla o Filones, rumbo a la antigua Casa Colorada, estaba la finca El Encanto, de José Frixiones; El Cardón, de Francisco Reñazco; El Cardoncito y El Desenredo, de Marcelo Ulvert.
Enrumbando hacia el Este, por el mismo Filón de las Sierras de Managua, estaba El Cairop, de Rogelio Alonso Roschi; Las Pavas, San Perdroy El Paraíso, de la Sucesión Caligaris; El Crucero, de David Stadthagen.
Un poco al Sur, estaba la finca cafetalera Alemania, de un alemán llamado Julio Bhalcke, Casa Colorada y La Trinidad, del doctor –Stadthagen; Las Delicias, de Rosendo Chamorro; La Unión y La Perdíz, del general Andrés Murillo; La Esperanza, de Caledonio Morales; Rívoli, de los Peters; La Providencia, de Carlos Alemán y hermanos; San Buenaventura, El Cairo y Santa Cruz, cuyos dueños no son mencionados por Halftermeye.
Sobre el camino a los Chocoyos (hacienda famosa, porque allí comenzó sus robos don Arnoldo Alemán Lacayo), estaban El Carrizo y el Perú, de Amelia Lacayo; La Muralla, de los Peters; Santa Isabel, de la testamentería de Agustín Alemán, en un sitio llamado Acoto, famoso por un ojo de agua que había en ese lugar.

Tomando rumbo al Oriente, rumbo a Ticuantepe por los mismos Filones y zanjones de El Crucero, , estaba asimismo La Unión, de los Téffels; Las Cuevas y Las Mercedes, de la Casa Caley Dagnall; Santa Catalina, de José Frixiones; Santa Rosa y Tacaniste, de José Argüello, La Florida, de los señores Solís; y San Antonio, del General Aurelio Estrada.
Cabe mencionar aquí Tacaniste, nombre con el cual fue conocido aquel famoso “Chacal de Tacaniste” por haber asesinado en ese sitio a una mujer de forma realmente atroz. El caso del General Aurelio Estrada también merece atención especial porque, según registran historiadores capitalinos, fue uno de los generales del Movimiento Liberal jefeado por José Santo Zelaya López. Además, este Aureliano Estrada se apropió de algunas propiedades aledañas al Cerro Motastepe y todavía a estas alturas hay enredos con esas posesiones.

Siguiendo al Oriente, topamos con San Miguelito, del Gutiérrez Corrales; El Jardín, de Juan Dreyfus; Las Estrellas, de José Frixiones; La Prusia y Montevideo, de Nardino Giusto; Miravalle y El Chale, de Alejandro Peters; Las Nubes, de José Frixiones; Buenos Aires, de Nardino Giusto.
Las Nubes ha sido una finca cafetalera famosa, por su nombre y por hechos históricos que han ocurrido en sus alrededores. También porque especialistas en Geología del INETER aseguran que allí existió un Volcán, bautizado por ellos con el nombre de Las Nubes. La Prusia, mientras tanto, jugó un rol determinante en la época del gobierno revolucionario en cuanto a la producción de Café en El Crucero, que hasta el 2001 funcionó como Distrito VII de Managua-Municipio.

UN poco rumbo al casco urbano de Managua, sobre los mismos Filos o Sierras, estaban: Los Pastores y La Explanada, de Wilfredo Weelock; Los Cocos y Los Angeles, de Alberto Chamorro; El Yemen, de los Peters; San Jorge, de Canuto Reyes; Cundinamarca, de un señor Icaza.
En la llamada Vuelta del Diablo, se localizaban: El Carmen, de Manuel Lacayo; Santa Elena y San Antonio, de Carlos Weelock; San Jerónimo, de Matías y María Zamora.

De la hacienda Las Nubes hacia el Este, estaban: Las Delicias, de los Huérfanos; La Baronesa, de una señora alemana apellidada Vaught; El Socorro, de la Sucesión Cabrera; La Bóveda, San Isidro y Dolores, de la misma Sucesión Cabrera; San Francisco, de la Sucesión Efraim Lacayo y hermanas; El Vapor, de la testamentaría de Francisco Balladares Carcache; Miraflores, de Carlos Weelock; La Esperanza, de Manuel Guerrero Parajón; Guadalupe, de Alcibíades Fuentes; Guadalajara, del doctor Alfonso Solórzano; La Bretaña, que fue de don Carlos Fritz.

La Historia y La Palmira, de Pedro Belli; El Pozo, de Joaquín Vigil.

Ya en el borde Este del Valle de Ticuantepe, estaban: Santa Teresa y El Jordán, de la Sucesión Caligaris; Los Penachos, San Francisco y Sedán, de la misma Sucesión Caligaris; Utila, de la señorita Rosario Murillo viuda de Darío (¿Era esta hacienda cafetalera de Rubén Darío y de su esposa Rosario Murillo, con quien el bardo universal se casó en Managua?); Santa Rosa, de Josefana Doña; San Sebastián, de Rosaura viuda de Fonseca; Las Delicias y San José, de la Sucesión Cabrera:
La Unión y Las Viudas, de Tomás G. Hernández, El Panorama, de Pablo Leal; El Chile, de la Sucesión, Dr. Pérez Alonso; La Independencia, de la Sucesión de Ramón Solórzano Alaníz; Santa Rita, de la Sucesión del General José Dolores Estrada; El Trabajo, de Horacio Pérez.

Managua, 2004.

Pablo E. Barreto Pérez, periodista, investigador, Cronista de la Capital, editor, fotógrafo, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional), Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua y dirigente comunitario.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón principal del parque, en Managua.
Teléfonos 88418126, 88466187 y 22703077.

Anuncios

Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.