Bosque de nebliselva: Mombacho

Lucha por “el último bosque de nebliselva” en el Pacífico

*En el Mombacho, o “cerrado echado”, existe un bosque enano sorprendente.
*Cien plantas parásitas en una sola rama.
*Una neblina espesa, nubes y un viento constante, lo envuelven todo.
*Orquídeas, helechos y salamandras sólo existentes en el Mombacho.

Pablo Emilio Barreto P.
Hace pocos días visité “el último bosque de nebliselva en la región occidental del Océano Pacífico”, ubicado en el legendario Volcán Mombacho, donde me encontré con que la Fundación Cocibolca lucha decidida y pacientemente para conservar la Reserva Natural de este coloso volcánico de los Maribios, ubicada desde los 850 metros hasta los 1,400 metros de altura.
Esta Fundación Cocibolca administra esta Reserva Natural desde hace cuatro años, mediante un convenio con el MARENA.

Mombacho quiere decir, según las toponimias nuestras: “Cerro echado”. Mi hija Sofana y mi esposa Anabelle Barrera A. coronamos la cúspide del Mombacho, azotada por vientos fríos y nubes que se hacían colochos blancos entre los árboles, cuando el guía de la Fundación me dijo: “Por favor, caminen por los senderos estrechos, observen cuidadosamente las plantas y animales exóticos, pero no vayan a dañar, ni destruir los helechos, ni las orquídeas, cuiden lo poco que nos queda de naturaleza”.

Una salamandra y una terciopelo

“En esta nebliselva tenemos registrados 457 plantas, de las cuales 87 son orquídeas, algunas de ellas únicas en el mundo; hay 118 especies de animales, entre ellos una Salamandra existente sólo en el Mombacho en cuanto a la fauna de toda América Latina; existen 138 aves, 33 de las cuales son migratorias, entre otras tres colibríes que vienen en busca de flores desde Canadá; tenemos 18 especies de reptiles, destacándose las serpientes barba amarilla, terciopelo, cascabeles, las cuales habitan la parte baja del Volcán y lo más asombroso: un coral venenoso habitante de la cúspide, que se mueve entre los vientos fríos intensos y las nubes que como culebras rastreras del aire se deslizan hacia el fondo de uno de los cuatro cráteres, o se escurren raudas por entre los árboles y de paso soban las 32 antenas ubicadas en el cono más alto del Mombacho”, explicaba con singular maestría el guía de la Fundación.

Cien plantas parásitas en una rama

Al caminar por los senderos angostos y miradores del cráter más alto, pudimos ver, maravillados, que hay centenares de helechos de formas singulares, que en un sólo árbol existen hasta 100 plantas parásitas, fincadas o enraizadas en los tronchos, en las ramas y que miles de estas plantas parásitas, entre las cuales están los helechos y las orquídeas, se mecen como geniales trapecistas por la fuerza portentosa del viento, que sopla siempre acompañado por una lluvia fina desde las extensas superficies acuáticas del Lago de Nicaragua, al pie del cual se levanta el Mombacho como guardián permanente de las Isletas de Granada y de la misma ciudad de Granada.

Vestido cilíndrico

Al circular por el sendero de paseo, de más o menos dos kilómetros en torno al cráter, pudimos observar sorprendidos cómo una planta parecida a una alga marina, envuelve los árboles como si se tratara de un vestido cilíndrico especial para exhibirlo ante los visitantes, o sencillamente para lucirlo siempre ante la visita permanente de los vientos envueltos en nubes blancas y oscuras, o la sencilla neblina que todo lo envuelve con su manto inatrapable.
El guía entusiasmado explica que de los 850 metros hacia abajo, o base del Mombacho, siguen desarrollándose los cafetales privados, los cuales, unidos a las 32 antenas de la cúspide, están convertidos en un peligro para la Reserva Natural, decretada en 1983 por el gobierno revolucionario sandinista.
Los rótulos explicativos del por qué se debe cuidar este bosque de nebliselva, abundan en el sendero mencionado, donde uno siente con agrado una temperatura tal vez más baja que la de El Crucero cuando es de madrugada.

Bosque enano

Allá en la cúspide el bosque es enano. Las flores exóticas abundan y a cada paso uno se va encontrando sorpresas como los bananos, aguacates, naranjas, calalas, nancites, malangas, jícaros, tigüilotes, todos los cuales crecen sin que nadie los haya cultivado, mientras al mismo tiempo te vas topando con pavones, loras, tucanes, gorriones, guardatinajas, ardillas, boas y zorillos, de esos que echan orín muy hediondo.
Nada de éso permitimos que se toque porque esta Reserva Natural la cuidamos como el “ojo de una cara”, dice el guía, mientras explicaba que a los estudiantes de primaria y secundaria se les cobra 20 córdobas por la entrada, 30 córdobas a visitantes nacionales y 55 córdobas a los extranjeros, “con el fin de mantener un fondo, para el cuido de las cumbres del Mombacho”, reitera.
Los visitantes son llevados en un camioncito y una camioneta cuesta arriba doce kilómetros, como subiendo al cielo. La Gira dura aproximadamente tres horas, y vale la pena hacerla para hacerse conciencia ciudadana sobre cómo cuidar lo poco que nos queda de bosques en el país.
Se llega hasta allí por la carretera hacia los Pueblos Brujos o Blancos, de Catarina hacia el sur.

Pablo E. Barreto Pérez, periodista, editor, investigador histórico, escritor popular, fotógrafo y concejal delFrente Sandinista en Managua. Colonia del Periodista No. 97, teléfono 08766187.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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Una respuesta a Bosque de nebliselva: Mombacho

  1. allison fuentes dijo:

    que bueno me alegro

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