Gorilas desataron ira popular en Honduras

Desataron los nudos y los grilletes que mantenían encadenados a sectores sociales
Gorilas hondureños despertaron conciencia popular
• Pablo E. Barreto Pérez
*

Las caretas, el cinismo y los telones yanquis genocidas también se han caído*Las oligarquías cavernícolas, odiosas, crueles, sanguinarias y brutales, también han exhibido sus rabias clasistas antipopulares
*El colmo de los foragidos hondureños y sus amos imperialistas es que incluso recurren a los carniceros israelitas para “legitimar” a los matones o sicarios de Honduras
*Jamás se imaginaron que echar al Presidente Zelaya desencadenaría una avalancha mundial de condenas
Los gorilas hondureños (jefes militares, jefes de las 14 familias oligárquicas y sus amos sanguinarios y mortales de la Central de Inteligencia (CIA) y sus otros sinónimos órganos de espionaje agresores contra el mundo entero; el Pentágono yanqui (Ministerio de Defensa), el Departamento de Estado norteamericano (Cancillería) y la propia oligarquía cavernícola genocida de Estados Unidos), soltaron los nudos, las ataduras, los grilletes y le quitaron el tapón al túnel en que estaban atrapados los sectores sociales populares hondureños, le despertaron la conciencia al darle el golpe de Estado traicionero, ruin y vendepatria al Presidente constitucional Manuel Zelaya Rosales.
Sí, clavaron sus cuchillos traidores a la cacareada “democracia” representativa, de fachada como la han querido siempre los oligarcas locales y sus amos gringos, y mandaron al cesto de la basura todo lo que promueven en sus medios de comunicación o información acerca de que la democracia electoral y la soberanía nacional radica en el pueblo, porque Zelaya Rosales tan sólo hizo el intento de variar un centímetro “el reglamento burgués-oligárquico-proyanqui”, el asunto de la “cuarta urna”, y entonces lo mandaron a silenciar, a capturar, a ponerle los cañones de los fusiles en sus sienes, a montarlo en un avión, a expulsarlo del país, a calificarlo de delincuente y traidor, e inmediatamente ellos, precisamente los traidores, se autonombraron “presidentes” y a la víctima, en este caso el Presidente Zelaya Rosales y su gobierno legítimo, la acusaron de provocar “el desorden” en Honduras.
Aunque parezca irónico sostenerlo, estos gorilas y oligarcas golpistas, sí desataron los nudos mencionados y despertaron la conciencia del pueblo hondureño que hoy ya lucha organizado de manera creciente en las calles, caminos y montañas de Honduras contra estos usurpadores del poder político legítimo del Presidente Zelaya Rosales, electo popularmente en las urnas, en las elecciones, mediante las reglas burguesas locales, impuestas por los mismos militares gorilas y las 14 familias oligárquicas de Honduras.
¡Ah¡, pero es que Zelaya Rosales se les estaba “saliendo de la raya” al pretender consultar asuntos que no deben ser tocados porque son como los dogmas que no pueden ser modificados, porque en esas “reglas”, en esos guiones, están las órdenes estrictas de las cosas que no deben ser tocadas, pues eso atenta contra los intereses “sagrados” de los opresores, explotadores, vendepatrias, peleles y esclavos arrodillados a Estados Unidos en estas naciones centroamericanas y latinoamericanas nuestras, donde todavía quedan grupitos de ruines y miserables peones vendidos a los intereses del imperialismo yanqui (clarito, hermanos: gobierno genocida de Estados Unidos, sus órganos de inteligencia como la CIA, el Pentágono (Ministerio de Defensa norteamericano), Departamento de Estado (Cancillería estadounidense), las empresas trasnacionales como las petroleras, la Coca-Cola, ITT, etc., algunos ejércitos gorilas locales y las oligarquías vendidas como los Chamorros, Montealegres, Pellas, Borgonovos, Facusse…).
Estoy convencido de que el golpe de Estado gorilesco cavernícola de Honduras desencadenó una condena mundial unánime, porque ya son muy pocos los gobiernos y los seres humanos en el Mundo entero que toleran este tipo de agresiones militares infames en contra de gobiernos o regímenes legítimamente constituidos como es el caso de Manuel Zelaya Rosales y su gobierno hondureño.
Además, estoy convencido (como dije ya en un artículo anterior, titulado Ha emergido un nuevo poder colectivo en América Latina) de que a estas alturas de la lucha contra la opresión imperialista o neocolonialista norteamericana y sus aliados genocidas como Israel, en contra de las matanzas de seres humanos por parte de Estados Unidos lejos de sus fronteras, hay precisamente gobiernos nuevos, populares, “parecidos a sus pueblos”, en América Latina, que forman un nuevo poder político emergente, unido e independiente, gobiernos defensores de sus soberanías nacionales, que exigen respeto a sus decisiones soberanas, que ya no permiten agresiones militares ni intromisiones del gringo genocida y ladrón de recursos naturales.
Ese poder político nuevo, en América Latina, lo integran la Alternativa Bolivariana para las Américas, el Grupo de Río, el Mercosur, el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), el CARICOM, y ahora la mismísima Organización de Estados Americanos (hasta hace poco tiempo totalmente desprestigiada), a lo cual se suma el grupo enorme de los Países No Alineados, todos estos respaldados sin vacilaciones por las Naciones Unidas (ONU), la cual también ha venido cambiando en los últimos años.
Lamentablemente, desgraciadamente, nuestros países atrasados en América Latina han sufrido la opresión militar yanqui, el terror estatal horrendo de Estados Unidos desde hace más de un siglo, por medio de dictaduras militares impuestas por el gobierno norteamericano en toda Latinoamérica, y de paso nos han saqueado, matado a centenares de miles de nuestros patriotas, han humillado nuestras soberanías nacionales, nos han robado recursos naturales de manera colosal, nos han impuesto sus tecnologías, sus comercios injustos y sólo beneficios para ellos los gobernantes yanquis, las oligarquías gringas profundamente reaccionarias, las cuales se han mancornado con los oligarcas y ejércitos gorilas locales en nuestras tierras latinoamericanas, para causarnos sólo males sociales, económicos, políticos, financieros, de destrucción del Medio Ambiente y robos de nuestros recursos naturales.
El asunto ha cambiado, no repentinamente; ha sido por la lucha larguísima de los sectores populares, especialmente de los indígenas, de los trabajadores organizados, de los sectores sociales progresistas igualmente organizados, por las luchas de los estudiantes, por las luchas de liberación nacional de movimientos políticos guerrilleros como los de Nicaragua, El Salvador, Venezuela, Argentina, etc.
La correlación de fuerzas políticas ha cambiado gracias a la lucha sostenida de los No Alineados, gracias a la lucha extraordinaria de la desaparecida Unión Soviética, gracias a la Revoluciones cubana, vietnamita, alemana democrática, coreana norteña, venezolana, iraní, yemenita, china, angoleña, iraquí, afgana, pakistaní…en todos estos pueblos luchadores se ha derramado sangre, han caído vidas humanas valiosas por decenas de millones, que han sido determinantes para que hoy la conciencia humana progresista del mundo sea distinta, y por eso es que la condena ha sido unánime en toda el Planeta Tierra contra estos infames gorilas y oligarcas hondureños.
El mundo entero no es el mismo de hace 20 años. Estos golpes militares gorilas, casi siempre organizados por el régimen criminal de Estados Unidos y sus cómplices infames, eran aplaudidos inmediatamente. El mismo golpe gorila-oligárquico de Venezuela contra el presidente Hugo Chávez Frías, en 2000, fue inmediatamente aplaudido por George Bush genocida y su camarilla de mercenarios en otros gobiernos vendepatrias del planeta.
En los mismos Estados Unidos el asunto ha cambiado. Mediante elecciones, la gente eligió a un hombre negro, Obama, a la Presidencia norteamericana. Hace 20 años esto hubiese sido imposible. Allí mismo, en Estados Unidos, la mentalidad popular y de algunos sectores sociales está cambiando.
Sin embargo, ciertos militares gorilas y sus pares oligárquicos locales, más sus amos mencionados en Estados Unidos, no han cambiado ni en lo más mínimo, y siguen afanados en matar gente como en Irak, Israel, Afganistán y Pakistán (sólo algunos ejemplos), en robar, saquear, y de paso imponer dictaduras militares como aquella plaga de tiranías que el gobierno genocida norteamericano impuso en toda América Latina desde 1920 hasta hace pocos días en países como Chile, Paraguay, El Salvador, Bolivia y Argentina, sin echar a cuentas las bestiales dictaduras de Batista en Cuba, Trujillo en Dominicana, “mi general Hernández Martínez” en El Salvador, Pérez Jiménez en Venezuela, Rojas Pinilla en Colombia, Douvalier en Haití, y por supuesto, los tiranos genocidas Tiburcio Carías Andino, Osvaldo López Arellano y Alberto Melgar Castro en Honduras
Seguramente, estos gorilas militares y oligarcas infames, dirigidos por sus jefes criminales de organismos de inteligencia yanquis y el Pentágono Norteamericano, recuerdan amorosamente aquellas épocas de bonanza tiránica por medio de la dictadura que impusieron con Tiburcio Carías Andino a la cabeza, entre 1932 y 1949.
Con este Tiburcio Carías Andino y el ejército gorila de Honduras eliminaban a todos aquellos opositores que les hicieran estorbo en el camino.
Estas prácticas tiránicas genocidas las repitieron los gorilas y oligarcas, con sus jefes gringos, en 1963 al derrocar al presidente Ramón Villeda Morales. Impusieron, entonces, como jefe de los gorilas al coronel Osvaldo López Arellano.
El mismo Osvaldo López Arellano, ya general gorila tiránico, repitió su “hazaña”, derrocando en 1972 al presidente Ramón Ernesto Cruz. En 1975, un “Consejo Superior de las Fuerzas Armadas”, del ejército gorila hondureño, destituye a López Arellano e impone al también coronel Alberto Melgar Castro, en la cabeza del “gobierno de facto”.
En 1978, ese “Consejo Superior” gorila desplaza o derroca a su angelito Melgar Castro. Para darse un cariz “democrático” y “generoso”, el “Consejo Superior” gorila traspasa el gobierno a una Asamblea Constituyente. Finalmente, es elegido presidente Roberto Suazo Córdova, en 1980.
Hasta este momento eran 50 años de dictadura militar gorila en Honduras, mediante lo cual se impuso una casta minoritaria de militares gorilas y oligarcas que habían usurpado el poder político nacional mediante las armas y las imposiciones criminales del gobierno genocida de Estados Unidos.
Por presiones nacionales e internacionales, hubo otros gobiernos electos en las urnas: José Azcona Hoyo (1986-1990), Rafael Leonardo Callejas (1994-1998), Carlos Flores Facusé (1998-2002), Ricardo Maduro (2002-2006) y finalmente Manuel Zelaya Rosales, en enero del 2006.
Según los planes oficiales o estatales, debían efectuarse elecciones nacionales o presidenciales en noviembre del 2009. Mientras tanto, el gobierno de Zelaya Rosales, como dije en mi artículo anterior, trascendió, “fue más allá” de los límites de los intereses meramente oligárquicos, gorilescos militares y del gobierno criminal de Estados Unidos, y decidió introducir a su país en la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), también en PETROCARIBE y en otras iniciativas progresistas de América Latina, todo lo cual atenta contra los intereses clasistas, explotadores, opresores, de saqueo y de vendepatrias de los oligarcas y militares gorilas hondureños.
Además (tan sólo cito algunos ejemplos) intentó preguntarle a los pobladores hondureños, mediante “una cuarta urna” en las elecciones de noviembre, si opinaban favorablemente o no sobre posibles reformas a la Constitución Política del Estado, con el fin, precisamente, de mejorar el funcionamiento o desempeño del Estado de Honduras, el cual siempre estuvo supeditado a las órdenes del régimen imperialista norteamericano, hasta que llegó el Presidente Zelaya Rosales, quien estaba promoviendo la verdadera independencia de Honduras frente al amo gringo opresor de las oligarquías locales en América Latina.
Zelaya Rosales “tocó el abispero” de los intereses oligárquicos vendepatrias, y de inmediato, sin medir las consecuencias funestas, los militares gorilas, los oligarcas hondureños y sus amos imperialistas yanquis, recurrieron al viejo e infame expediente de los golpes militares gorilescos que habían venido practicando desde 1932 hasta 1980, en Honduras, y se vieron “en imagen y semejanza” en aquellos actos criminales y genocidas, porque durante esos 50 años de tiranía mataron a mucha gente, encarcelaron a miles de patriotas, expulsaron gente del país, crearon una casta pequeña pero potente de explotadores, y quisieron repetir esa “hazaña” golpista que hoy (en 2009) el mundo entero ha condenado de manera unánime.
Además, sostengo, repito, con este golpe de Estado gorilesco desencadenaron el milagro del despertar de la conciencia popular del pueblo hondureño, que hoy lucha organizadamente de manera creciente; este pueblo heroico está rompiendo las condenas de la opresión gracias a estos militares gorilas y oligarcas cavernícolas, los cuales de todas maneras, tarde o temprano, saldrán de los locales del gobierno legítimo que han usurpado al pueblo hondureño y al presidente Manuel Zelaya Rosales.
Honduras y el pueblo hondureños ya no serán los mismos después de este golpe de Estado traicionero. Zelaya Rosales tendrá que ser restituido en su cargo presidencial, y la democracia popular, la democracia de los pobres, de los obreros, de los campesinos, de los intelectuales y profesionales progresistas, de los estudiantes progresistas, será la que se imponga porque así lo imponen los nuevos tiempos políticos en Centroamérica y América Latina, mientras los militares deben subordinarse al poder civil y dedicarse a las labores de defensa de la Soberanía Nacional, establecida en casi todas las Constituciones Políticas del Continente Americano.
Ya no hay lugar para golpes militares gorilas, reaccionarios, infames y brutales, como los que venían practicando las dictaduras militares, dirigidas por Estados Unidos en nuestro suelo latinoamericano. Ya no hay lugar ni espacio para que se imponga una dictadura militar gorila en Honduras, como la que hubo entre 1932 y 1980. Eso se acabó. Deben estar claros también los entrometidos criminales o genocidas de los organismos de inteligencia y militares yanquis, acostumbrados a andar por el mundo matando gente y robando lo que más pueden.
El pueblo hondureño es hermano centroamericano nuestro. El pueblo hondureño es hermano latinoamericano nuestro, y por eso somos solidarios con los hombres y mujeres que dignamente defienden al gobierno legítimo de Manuel Zelaya Rosales.
Felicito con fervor patriótico latinoamericano a todos los representantes de organismos internacionales, especialmente a las Naciones Unidas y al Movimiento de Países No Alineados por el respaldo que le han dado, sin vacilaciones, al presidente Manuel Zelaya Rosales.
Managua, 29 de julio del 2009.
Pablo E. Barreto Pérez: periodista, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua. Residente en la Colonia del Periodista, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 88418126 y 22703077.

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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