!Agua¡ !agua potable¡ ¿guerras por agua? y sobre el ciclo hidrológico general

¿Moriremos por falta de agua?
¿Nos impondrán guerras por nuestras aguas nacionales?
*El agua dulce ha disminuido drásticamente por los despales y destrucción de los suelos
*Ya se habla de guerras por agua dulce potable, mientras derrochamos este valioso recurso terráqueo para la vida en la Madre Tierra
*¿Se nos acaba el agua? ¿La crisis del agua es mundial? Presenta riesgos graves de salud para centenares o miles de millones de personas
*En Sudáfrica, hasta hace poco tiempo, unos 300 mil hogares de pobres no tenían acceso al agua por discriminación racista
*Chile es uno de los países del mundo que ha podido suministrar agua potable a más del 90 por ciento de sus 17 millones de habitantes.
*En Nicaragua, especialmente en Managua, por lo menos medio millón de ciudadanos tienen problemas de suministro de agua potable todos los días.
Pablo Emilio Barreto Pérez
Se ha informado reiteradamente por el mundo de la muerte anual de dos millones de personas (el 90 por ciento niños) por falta de agua potable, o por aguas contaminadas, mientras al mismo tiempo se reporta que ya desaparecieron 600 lagos conocidos en la superficie de la Madre Tierra, debido a los despales o destrucción despiadada de bosques, por sequías prolongadas, ya sean estas regionales, continentales o en países concretos.
“Si te quedás sin agua, te quedás sin vida”, comentan campesinos centroamericanos cuando andan en apuros en busca de agua, al momento de una sequía, y se dan cuenta en la comunidad de que no habrá cosechas de maíz, frijoles, ayotes, pipianes o trigo por falta de lluvias, especialmente ahora que nuevamente se publican informaciones preocupantes por la nueva aparición del Fenómeno del Niño en el Océano Pacífico, al Oeste de Perú, en el costado también Oeste de la Cordillera de los Andes.
El Fenómeno del Niño es un asunto climatológico muy complicado, pues en algunos casos provoca sequías regionales prolongadas, como la que se anuncia ahora para Nicaragua, y en otras desencadena inundaciones colosales y por supuesto desastres dolorosos en algunos países de América Latina y de otras partes del mundo.
El agua es llamada “el oro líquido” o “el petróleo del siglo XXI”, lo cual refleja el grado de importancia que se le da en la medida en que las fuentes fundamentales de agua dulce y limpia están escaseando en toda la superficie terrestre.
Y es que los seres humanos, especialmente quienes se ven llenos de egoísmo, codicia, y se apropiación de recursos naturales ajenos y hasta amenazan con quitárselos a quienes los tienen en sus suelos natales, desde hace más de 500 años han venido destruyendo bosques y montañas, al extremo de que se considera ya fueron arrasados o destruidos el 85 por ciento de los bosques tropicales secos y el 65 por ciento de los bosques tropicales húmedos, lo cual ha provocado la sequía o desaparición de millares de ríos y centenares de lagos y lagunas, que antes fueron fuente de vida y alimentos para decenas de millones de seres vivos.
Ya han desaparecido 600 lagos conocidos, afirman especialistas en los temas climáticos, ecológicos y medio ambientales. Yo recuerdo, cuando estuvo en lo fino la fiebre por el mundo de ver qué pasaba con los astronautas del Apolo 11, quienes finalmente posaron sus pies en la superficie de la Luna, que tenían como referencia, para volver a la Tierra, el Lago Chad, ubicado en superficies nacionales de Camerún, Níger y Nigeria, en África.
Hoy ese lago Chad también está seco en un 95 por ciento. La demanda de agua de sus ríos tributarios para la agricultura y poblaciones de sus alrededores, ha conducido al Lago Chad a una pronta virtual desaparición, y quizás igual que los otros 600 lagos evaporados, sólo deje rastros fangosos donde antes existió.
“Por fin agua para los pobres de Durban”, expresaba un titular de hace ya varios años de la Revista Sciencia, a raíz de que, finalmente, les llegó agua potable a “unos doscientos mil hogares de Durban (Sudáfrica) que carecían de acceso al agua o seneamiento”, apuntaba la revista. Los pobladores pobres, especialmente negros, han carecido de agua potable por decenas de años en Sudáfrica, especialmente cuando estaba en su apogeo el régimen criminal del Apartheim.
En la India las dificultades para obtener agua potable son muy agudas en algunas regiones de este inmenso y superpoblado territorio asiático. Una gran cantidad de pobladores hindúes recogen agua de lluvia en especies de lagunas, para usarla a lo largo de varios meses del año, Algo parecido ocurre con muchos países africanos, asiáticos, en Oceanía y en América Latina. Donde más se padece por escasez de agua es en aquellos países semidesérticos o que tienen desiertos como el Sahara, el Kalahari (en África) o en el Desierto de Atacama, en Chile.
Se afirma que en territorio de Oceanía existe una enorme acumulación de aguas subterráneas, excelentes para agua potable, pero a la vez este territorio del Sur del Planeta se ve afectado por sequías prolongadas e incendios forestales y urbanos terribles.
Chile tiene 4,265 kilómetros, de Norte a Sur, en una faja angosta, ubicada entre el Océano Pacífico y la mole montañosa helada de los Andes. Es uno de los pocos países de América Latina que ha logrado desarrollar fuentes de agua potable para el suministro de este vital líquido para el 99 por ciento de los pobladores en las ciudades y el 94 por ciento en zonas rurales, para lo cual se construyeron centenares de obras ingenieras que facilitaron almacenar agua en acuíferos y represas y distribuirlas por cañerías.
Brasil es uno de los países más poblados y más grandes de América Latina. En Salvador brasileño, la falta de alcantarillas o retretes, provocaba enfermedades diarreicas masivas entre los pobladores pobres. El gobierno tuvo que construir redes de miles de kilómetros para agua potable y alcantarillado sanitario, con el fin de que la gente humilde no se siguiera enfermando. Esto demuestra la enorme importancia que tiene el agua dulce y potable para los 6,200 millones de seres humanos que poblamos la Madre Tierra, y también, desde luego, para los dos millones o más de especies animales y plantas de la flora en toda la superficie terráquea.
En Nicaragua, mi país, abunda todavía el agua en los dos grandes Lagos (Cocibolca y Xolotlán), en ríos caudalosos como el San Juan y Coco (fronterizos ambos), Escondido, El Rama, Siquia, Mico, Wawa, Prinzapolka, Grande de Matagalpa, Waspuk, Mollejones, por ejemplo; en lagunas como: Tiscapa, Nejapa, Asososca, Monte Galán, Acahualinca, Xiloá, Apoyeque, Moyuá, Tecomapa; Cosigüina; en miles de ríos cortos y de poco caudal, y en las grandes cuencas subterráneas o acuíferos entre rocas y suelos permeables en todo el territorio nacional.
Sí, el agua dulce ha abundado en Nicaragua, especialmente en el pasado reciente, de hace todavía 40 años, cuando los bosques aún reinaban en nuestra hermosa geografía nacional.
Sí, cuando los bosques todavía reinaban, y por tanto uno podía encontrarse con miles de ojos de agua, arroyos o riachuelos en medio de los poblados, en el centro de las fincas ganaderas y agrícolas, como en San Jacinto y El Apante, Municipio de Telica, donde yo vivía cuando niño.
Pero…llegó el pero…Recuerdo cuando era niño cómo centenares de tractores orugas, de cuchillas y ruedas metálicas dentadas potentísimas, sí lo recuerdo nítidamente, de cómo implacablemente arrancaban las raíces de árboles enormes de guanacastes, genízaros, tololos, ceibos, caobas, laureles, cedros, pochotes, mangos, tigüilotes, papaturros o papalones, jocotes, guayabos, naranjas, zapotes, nísperos, guanábanas, aguacates, limones agrios y dulces, mandarinas, guayacanes, robles, almendras…!todo lo derrumbaron, lo arrasaron por completo, para dar paso a los siembros o cultivos de algodón en León, Chinandega, Managua, Masaya, Granada y Rivas, porque los jefes de la tiranía genocida del somocismo se habían arreglado con los negociantes, ocupantes y agresores militares del gobierno genocida de Estados Unidos, cuyos gobernantes nos habían asignado el rol miserable de producir algodón para los mercados “libres” norteamericanos.
Sí, esta destrucción la vi personalmente. No me la contaron mis padres y abuelos. Al aparecer los algodonales en León y Chinandega, donde me crié y vivía en comarcas leonesas, pude presenciar personalmente, además, cómo morían envenenadas en bandadas las aves silvestres y domésticas, los animales domésticos, las vacas y los bueyes, los toros y los terneros, los caballos, las yeguas y las mulas; las gallinas, sus pollos y los gallos, caían envenenados los zanates y los pijules, las palomas y los pocoyos, los chocoyos y las loras, las urracas y las lechuzas, los gavilanes y los guardabarrancos, las codornices, tijeretas, zenzontles y los güises…
Las tierras aledañas a los algodonales se llenaron de cadáveres de la fauna silvestre y doméstica; y casi inmediatamente también caían envenenados por centenares hombres y mujeres campesinos, también sus niños y los ancianos; sí, caían envenenados; y al mismo tiempo se intoxicaban mortalmente centenares de trabajadores en las bananeras chinandeganas y en los cañales de los “honorables” Pellas del Ingenio San Antonio, fabricantes de dinero por encima de los cadáveres de centenares de seres humanos y animales que han caído en esta guerra criminal de los egoístas, cazadores de fortunas a costa de los pobres y de países como el nuestro, y menciono algunos de León y Chinandega: Gurdianes, Callejas, Venerios, Galos, Langrands, Argüello Cardenales, Enrique Bolaños Geyer, etc.
Este crimen (sin castigo todavía) no paró ahí con la destrucción de los bosques y la mortandad masiva de animales y seres humanos. ¡No¡ La barbarie siguió y sigue campante. Ya en la década del 60-70 los suelos estaban completamente intoxicados por plaguicidas, las aguas subterráneas y superficiales igualmente contaminadas con estos agroquímicos, decenas o centenares de ríos pequeños se secaron por el arrase de los árboles.
Los antiguos trabajadores bananeros, por ejemplo, aparecieron con daños crónicos y mortales en sus riñones por consecuencia del plaguicida NEMAGON; varios miles han muerto, mientras sus hijos nacen con deformaciones genéticas, y en estos momentos son los trabajadores del Ingenio San Antonio, de los “honorables Pellas”, los que por centenares presentan padecimientos renales crónicos y graves por “creatinina”, debido a los agroquímicos.
Según un estudio reciente del CIRA, organismo especializado en aguas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), las aguas subterráneas o acuíferos de León y Chinandega, por ejemplo, están gravemente contaminados con estos agroquímicos, usados cuando el algodón estaba en su apogeo, para que unos pocos gamonales se volvieran millonarios (porque son cazadores de dinero), mientras la población urbana y rural de estos sectores quedaba más pobre, despojada de sus tierras y con las mismas tierras y aguas contaminadas. Ellos, estos gamonales, negociantes y ladrones, se fueron cargados de dinero a Miami u otras partes de Estados Unidos.
Las empresas mineras extranjeras han contaminado ríos, suelos y medio ambiente en Chinandega, León, Chontales y en la Costa Atlántica de Nicaragua. Uno de los ríos contaminados con cianuro es el “Bambana”, en el llamado “triángulo minero” del Atlántico Norte nicaragüense. Además, estas empresas mineras extranjeras (norteamericanas) nos han dejado siempre huecos y contaminación en la tierra y huecos mortales en los pulmones, riñones, sangre y vida de nuestros obreros y pobladores de los alrededores de estas minas.
Este asunto de la disminución drástica del agua superficial y en acuíferos ha sido dramático, pues asimismo en la época de la tiranía somocista desaparecieron 35 ríos pequeños (cortos o estuarios) del Municipio de San Francisco Libre, en el Norte del Departamento de Managua, que desembocaban en el Lago Xolotlán o de Managua. Estos 35 afluentes permitían el vaciamiento, o llena, o rebalsamiento de las aguas del Xolotlán hacia el Este, dando lugar al nacimiento del Río Tipitapa, cuyas aguas invadían el llamado “Charco de Tisma” y este a su vez vaciaba sus aguas en las aguas del Lago Cocibolca o de Nicaragua.
Esos ríos se secaron, incluyendo uno famoso, llamado Sinecapa, cuyo origen o nacimiento se ubicaba en las montañas de San Rosa del Peñón. Despalaron esas montañas y el Río Sinecapa se acabó, desapareció.
Estos males horrendos del capitalismo salvaje y genocida se habían detenido en la década del régimen revolucionario sandinista de los 80. El asunto se estaba reordenando. En ese período se sembraron decenas de millones de árboles en todo el país, incluyendo en las calles de Managua, conocida ahora como la Capital Verde de Centroamérica.
El Frente Sandinista perdió las elecciones en 1990, debido a la guerra sucia y agresión militar norteamericana por medio de los llamados “contrarrevolucionarios” o “contras”.
Nuevamente aparecieron en el escenario de poder los políticos oligárquicos, los conservadores y somocistas y revirtieron los logros de la Revolución Sandinista, entre otros, la lucha por rehabilitar acuíferos subterráneos, la reforestación para que reaparecieran los ríos secos como el Telica, el Acome, el Sinecapa, el Pacora, para citar sólo unos cuantos.
Además, intentaron hasta privatizar el servicio de agua potable, tal como ya habían hecho con el servicio eléctrico, el telefónico, el de salud, el de educación, le robaron 600 millones de dólares al Estado, quebraron los bancos privados y trasformaron sus liquidaciones en otro robo de 500 millones de dólares.
Así operan los capitalistas salvajes. En el caso de Managua, Capital de Nicaragua, autorizaron más construcciones de repartos lujosos hacia “arriba”, rumbo a los lomos de El Crucero en las Sierras de Managua, lo cual pone en peligro a la población urbana de Managua porque hoy ya no existen allí (en los lomos de El Crucero) la enorme cantidad de árboles, matorrales y hierbas que antes impedían correntadas veloces de aguas pluviales al llover, porque ahora hay más cemento, más adoquines, y por tanto esas corrientes pluviales viajan veloces en la “pendiente abajo” de Sur a Norte, hacia al Lago de Managua.
Esas tierras hacia El Crucero, Sabana Grande y Ticuantepe (territorio de Managua) siempre los técnicos o especialistas las han considerado la “zona de recarga del acuífero de Managua”, pero cada vez queda menos espacio para que el suelo esponjoso de la Cuenca Sur reciba el agua de lluvia, la infiltre y los acuíferos se llenen para que el agua potable no falte nunca en Managua.
Pero, ¿qué pasará así como vamos? La Managua de 1972, cuando el Terremoto, consumía un poco más de 11 millones de galones de agua diariamente. Según informes recientes del Instituto Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (INAA), Managua consume actualmente 75 millones de galones de agua diariamente, de los cuales más de 25 millones de galones de agua diarios se pierden en “fugas por fallas técnicas”.
Añade que en Managua hay 200,000 usuarios legalmente establecidos, y 60,000 “usuarios” ilegales, es decir, no tienen medidores, están conectados ilegalmente. Esos informes oficiales del INAA indican que hay un consumo promedio diario entre 50 y 70 galones por persona en Managua, donde la población capitalina ya raya en los dos millones.
El INAA señala que en realidad se necesitan, realmente, entre 20 y 30 galones diarios por cada persona, pero que decenas de miles de capitalinos derrochan de manera inmisericorde el agua potable en regar jardines, aceras, lavar vehículos, y que hasta para recoger basura echan agua en la calles, en vez de amontonar la basura con una escoba y echarla al recipiente con una pala.
Esta cantidad de agua mencionada se saca o se extrae mediante máquinas electromecánicas de 130 pozos a un ritmo de 1,130 litros por minuto. Casi 24 millones de galones de agua potable son extraídos mediante máquinas electromecánicas de pozos artesianos ubicados en la parte Norte del Municipio de Ticuantepe. Esa agua llega a los Barrios Orientales capitalinos por medio de un tubo madre.
En estos 75 millones de galones de agua se incluyen los 11 millones de galones de agua potable que se extraen de la Laguna de Asososca, y que son distribuidos mayoritariamente en vecindarios occidentales como Batahola Norte, Batahola Sur, Altagracia, Monseñor Lezcano, Loma Verde, Las Brisas, Linda Vista, Valle Dorado, Acahualinca, etc.
En Managua hay decenas de Barrios o centenares de miles de pobladores que siguen recibiendo poca agua potable. La reciben unas cuantas horas de noche. En estos momentos ENACAL e INAA, según se ha confirmado, luchan para resolver esta crisis por falta de agua en algunos vecindarios de la zona más alta, yendo hacia El Crucero, en Managua. ENACAL ha construido pozos nuevos, ha colocado más tuberías, han reparado las tuberías muy viejas, se ha aunmentado la cantidad de suministro de agua potable en Managua.
Al mismo tiempo, mientras tanto, la misma empresa estatal ENACAL ha denunciado que propietarios privados de 300 pozos (también privados) extraen una enorme cantidad de agua del acuífero de Managua, y también la derrochan “como les da la regalada gana”.
Y a mí personalmente me asalta una pregunta: ¿Qué estamos haciendo, efectivamente, para que se infiltre agua en el gran acuífero de Managua? Puedo asegurar que muy poco. Más bien veo complacencia, alcahuetería peligrosa, con quienes han ido construyendo más repartos, edificios, calles y otros complejos infraestructurales, a los cuales, a todos, les han colocado cemento, adoquines, y por supuesto, las mismas casas y edificios, impiden la infiltración de agua de lluvia hacia los acuíferos del subsuelo de Managua.
Inclusive, en la misma Comarca Sabana Grande y en Ticuantepe se ha permitido que sigan construyendo calles asfaltadas, adoquinadas, casas y edificios, mientras al mismo tiempo, no se obliga a la misma Alcaldía y estas constructoras a que vayan dejando predios o suelo con terrazas retenedoras de agua, para que el agua se infiltre en el suelo.
Ciertamente, hay agua subterránea, en el acuífero al Norte de la Cuenca Sur, cerca, casi en la costa del Lago de Managua, pero, ¿por cuánto tiempo nos permitirá la existencia de agua el acuífero mencionado de Managua? La población aunmenta y se acelera también el derroche de agua potable, mientras ENACAL no castiga ejemplarmente a los derrochadores y tampoco se empeña a fondo en recargar de manera sistemática, científica, el acuífero que podría permitirnos beber agua sin problemas por otros 50 años.
¿Por cuántos años más dará agua potable el acuífero mencionado de Managua? ¿O tendremos que traer el agua entubada, después de tratarla por medios técnicos muy caros, desde el Lago Cocibolca? Del Lago de Managua no podremos beber agua porque está contaminada con sedimentos, llantas viejas, plásticos, químicos de las Zonas Francas y otras industrias y por las llamadas “aguas negras”.
¿Nos pondremos a trabajar seriamente para que la acuífero de Managua sea recargado para beneficio de dos millones de pobladores?
En los datos oficiales de Nicaragua se dice que “el 15 por ciento es superficie líquida”, es decir, agua en abundancia, pero ¿por cuánto tiempo tendremos esa abundancia de agua?, porque la destrucción de los bosques continuó en estos pasados 16 años de gobiernos neoliberales, cuyos jefes, como se ha denunciado, se dedicaron sólo a robar recursos financieros, recursos naturales y a destruir esos recursos naturales.
El agua es un recurso renovable mediante cuidado esmerado y mantenimiento permanente de de los bosques, ríos, lagunas, lagos superficiales y lagos subterráneos, para que el agua la tengamos toda la vida, pues el agua es vida para seres humanos, animales en general y para las plantas: árboles, matorrales y hierbas.
Mientras, al mismo tiempo, como hemos visto hay preocupación en el mundo entero porque el agua dulce potable escasea por diversas razones, y las más poderosas son que los negociantes del capitalismo salvaje han destruido los bosques, contaminado suelos y aguas subterráneas y superficiales, y ya vemos que en estos momentos buscan cómo robarles el agua a los países pobres, y sus propagandistas oficiosos, sus defensores, sus lacayos vendidos, anuncian que hasta pueden haber guerras por el agua (¿¿??).
Los seres humanos conscientes, justos, razonables, no podemos permitir que estos negociantes fabriquen guerras por nuestros recursos naturales, especialmente con el agua que es vida para los seres humanos, para todos los animales terrestres, aéreos y acuáticos, y para las plantas que nos dan sus frutos para alimentarnos todos los días.
Si el agua dulce se nos acaba en los acuíferos subterráneos, en Ríos y Lagos, tendremos que sacarla de los Océanos y Mares, mediante filtraciones químicas o procedimientos electrónicos, para que sigamos viviendo en la Madre Tierra.
Ciclos de la vida
El ciclo hidrológico consta de tres etapas: 1) evaporación: debido al calor del Sol, el agua se convierte en vapor y asciende a la atmósfera; 2) condensación: el agua ya purificada se condensa formando nubes; y 3) precipitación o lluvia: las nubes, a su vez, producen lluvia, granizo y nieve o aguanieve, y de ese modo se cierra el ciclo.
Los ciclos del carbono y del oxígeno comprenden dos procesos fundamentales: la fotosíntesis y la respiración. Para la fotosíntesis (que produce oxígeno y carbohidratos) se precisa luz solar, dióxido de carbono y agua. A su vez, la respiración de seres humanos y animales genera energía, dióxido de carbono y agua mediante la combinación de oxígeno y carbohidratos. Así, ambos procesos complementan sus funciones de forma limpia, eficaz y discreta.
El Ciclo del nitrógeno es esencial para la producción de aminoácidos, proteínas y otras moléculas orgánicas. A) Inicia cuando los relámpagos (rayos, descargas eléctricas atmosféricas) y las bacterias transforman el nitrógeno atmosférico en compuestos que absorben las plantas. B) Al mismo tiempo, estas los incorporan a sus tejidos en forma de moléculas orgánicas, y los herbívoros, de este modo, obtienen nitrógeno. C) Cuando muere un animal o una planta, otro grupo de bacterias descomponen tales compuestos, liberando de nuevo nitrógeno hacia el suelo y la atmósfera.
La Madre Tierra recicla perfectamente sus propios desechos gracias a su magnífica ingeniería química, según podemos apreciar.
Managua, 26 de agosto del 2009.
Pablo E. Barreto Pérez: periodista, investigador histórico, fotógrafo, editor, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 22703077, 88466187 y 88418126.

Los gobiernos serviles siguen apoyando el saqueo
Hasta el agua dulce nos quieren robar

* Todavía tenemos agua dulce, pero el gobierno de Bolaños quiere privatizarla y que la compremos embotellada a las trasnacionales

• 97 por ciento del agua es salada en la Tierra
(Este artículo fue escrito en el año 2004)

Pablo Emilio Barreto P.

El agua de la Madre Tierra, la luz del Sol y los nutrientes del suelo, de las plantas y de las frutas, han sido vitales para la vida animal y botánica durante más de 200 millones de años de vida terrestre, y especialmente para los cinco mil años de las llamadas civilizaciones humanas, desde que éstas aparecieron por primera vez en el Valle de la Mesopotamia, donde existieron los sumerios, asirios, babilonios y persas, por ejemplo, en lo que hoy son las Repúblicas de Irak e Irán, ambos sectores agredidos por los bárbaros gobernantes de Estados Unidos.
Sí, el agua, que desde hace millones de años ha servido para el mundo cambiante de las especies animales y botánicas, tanto en suelo firme como dentro de las aguas marinas (saladas) y dulces de los lagos, lagunas, grandes ríos, ojos de agua y charcos.
Según libros de Geografía Universal, un 97 por ciento del agua es salada y corresponde a los tres grandes Océanos: Pacífico, Atlántico e Indico, los cuales tienen a su vez centenares de ramales llamados “mares” como el Mar Caribe, Mar Báltico, Mar Mediterráneo, Mar Rojo, Mar del Norte, Mar de la China, sólo para citar algunos ejemplos.

El resto del agua, el tres por ciento de agua dulce, se ubica en los grandes Lagos, Lagunas, Ríos y los Lagos Subterráneos, de donde se extrae el agua de los llamados “pozos” e instalaciones artesianas, generalmente para la distribución domiciliar y el consumo humano.
En el caso de Nicaragua, los cuerpos de agua dulce, específicamente los ríos y lagos subterráneos, han sido objeto de destrucción masiva desde la llegada de los colonizadores españoles, después por sus herederos de clase, los conservadores y liberales, quienes eran hijos de los “encomenderos” o de jefes militares del régimen criminal español.
Con el paso del tiempo, estos “encomenderos” (comerciantes inescrupulosos, inventores de impuestos por la fuerza militar) se unieron con los agresores del gobierno gringo y aparecieron imponiendo, por ejemplo, los cultivos del algodón en León, Chinandega, Managua, Masaya, Granada y Rivas, donde los terratenientes, amparados por la guardia genocida del somocismo, hicieron derrumbes masivos de bosques con tractores orugas, sierras y hachas, con lo cual comenzó el derrumbe vertiginoso del ciclo natural de las aguas, que hasta entonces eran abundantes en los ríos, las quebradas, en los “ojos de agua”, en los pozos, en los lagos subterráneos, y los Lagos Cocibolca y Xolotlán todavía estaban un poco limpios.
Además, por su propia naturaleza, cada uno de los árboles, hierbas, matorrales y hasta el zacate común, guardan agua en sus hojas, ramas y troncos, lo cual permite que haya humedad oxigenada permanente donde abundan los árboles.
Los cultivos de algodonales, además, permitieron la diabólica labor de exterminio de la fauna silvestre y doméstica, pues los aviones fumigadores alcanzaban con su carga mortal a todo tipo de animales, no sólo a las llamadas plagas o langostas, “picudos” o “gusanos de la mota blanca” del algodón.
Por los despales desaparecieron centenares de ríos grandes y pequeños, en los Departamentos referidos. Las aguas subterráneas quedaron disminuías y contaminadas con plaguicidas y fertilizantes en León y Chinandega; la fauna silvestres desapareció y la acuática está en peligro de extinción por las mismas causas.
El agua ha escaseado por ese despale generalizado, e inclusive en sitios frescos como Las Sierras de Managua también desaparecieron los ríos como el llamado Jordán o Las Nubes, que suministró agua a Ticuantepe y Masaya durante casi 70 años.

Los destructores criminales de estos recursos naturales se hicieron millonarios con el dinero del algodón y después se fueron a Miami cuando ya a los gobernantes de Estados Unidos, los peores criminales del mundo, se les ocurrió que ya no era rentable seguir comprando algodón a los algodoneros nicaragüenses.
Todo quedó intoxicado y la vida humana campesina-obrera con deformaciones genéticas como ocurre con el llamado NEMAGON en el Municipio de El Viejo y con creatinina en los cañales del Ingenio San Antonio, propiedad de los Pellas en Chichigalpa, Chinandega.
Sin embargo, los mismos criminales del algodón, entre ellos el presidente “Churruco” Bolaños Geyer (quien cultivaba grandes extensiones de algodón en Masaya), son los que ahora inclusive quieren privatizar hasta el agua, para ponerla al servicio comercial de las trasnacionales norteamericanas y de otros países imperialistas, a la orden de los cuales está el señor Bolaños como cualquier mozo o administrador de empresas.
Desde de doña Violeta Barrios de Chamorro, en 1990, estos gobiernos neoliberales, que parecen empleados ejecutivos del gobierno de Estados Unidos, se han empeñado en vender el país, en privatizar los servicios públicos como la educación, la salud, las telecomunicaciones, la energía eléctrica y ahora intentan también evadir el servicio del agua potable, para entregársela a monopolios extranjeros como hicieron con ENEL ante UNIÓN FENOSA, donde estuvo enredado directamente el señor Bolaños Geyer, quien es tan corrupto y desvergonzado como Arnoldo Alemán Lacayo.
No podemos permitir la privatización o robo del agua, debemos actuar como ciudadanos honrados y dueños del país que forjaron patriotas como Diriangén, Rafaela Herrera, Andrés Castro Estrada, General José Dolores Estrada, Benjamín Zeledón Rodríguez, Augusto C. Sandino, Carlos Fonseca Amador y todos los Héroes y Mártires de Nicaragua, que lucharon por la patria unida, sin descuartizamientos por estos vendepatrias degenerados como Enrique Bolaños Geyer.
Tampoco podemos permitir que destruyan los últimos bosquecitos de Managua, como Mokorón, porque permiten la infiltración de agua en el suelo, impiden la violencia de las corrientes hacia abajo, detienen la erosión del suelo, conservan el paisaje fresco y natural para los managuas y permiten una educación histórica relacionada con la odiosa tiranía del somocismo genocida.

Managua, 2004.

Pablo E. Barreto P. : periodista, escritor popular, editor, investigador histórico, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Residente en la Colonia del Periodista, No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos 88466187, 88418126 y 22703077.

Es parte del ciclo hidrológico, originado en Océanos, lagos, lagunas, ríos, árboles, matorrales, hierbas y tierra firme

400 mil kilómetros cúbicos de agua circulan al año entre la Tierra y el Cielo

• 335 mil kilómetros cúbicos se evaporan de los mares y apenas 65 mil kilómetros cúbicos en los continentes o tierra firme
• En los Continentes (América, Europa, Asia, África, Oceanía) caen apenas 100,000 kilómetros cúbicos del agua que sube a la atmósfera en forma de nubes blancas y oscuras
• ¿Cuánta de esa agua, evaporada dentro y fuera del país, caerá en el año 2006 en suelo nicaragüense y latinboamericano, cuando se anuncian tantas Tormentas y Huracanes violentos?
• La Atmósfera tiene un peso total de 5,600 millones de toneladas

Pablo E. Barreto Pérez
Antes de comenzar formalmente la época lluviosa o invierno tropical del año 2006, el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER), pronosticó oficialmente una temporada nutrida de fenómenos meteorológicos de Tormentas y Huracanes Violentos, provenientes de los Océanos Atlántico y Pacífico, basándose en predicciones científicas de instituciones internacionales especializadas en este tema.

Por tantas Tormentas y Huracanes (se anuncian 17 en total entre junio y noviembre), uno se pregunta: ¿Los cielos se han vueltos violentos?

¿La Tierra se ha tornado feroz? ¿O es que la Naturaleza está pasando la cuenta por tantas alteraciones al Clima y al Medio Ambiente por parte de los seres humanos, en particular los que tienen en sus manos las industrias contaminantes?
El asunto de las Tormentas y Huracanes es ya del dominio público sobre cómo se forman, funcionan y se desplazan en los Océanos Atlántico y Pacífico, debido a que abundan las explicaciones periodísticas en medios informativos nacionales y extranjeros, tanto escritos, televisivos, radiales y en Internet.

Me voy a limitar a trasmitir datos sobre lo que indica el titular de este trabajito, para ilustrar a oyentes y lectores.
Según entendidos en Meteorología, las Nubes son en realidad agua en transición, que se evapora en la superficie de los Océanos, Mares, grandes Lagos, Lagunas, Ríos caudalosos, de pantanos, bosques, árboles en general, matorrales, maleza y hasta la humedad que se evapora de cuerpos vivos de seres humanos y animales.

Esta agua evaporada sube en forma de gas, empujada por vientos calientes en el océano de aire, donde hay partículas orgánicas e inorgánicas, llamadas polvo atmosférico. Este fenómeno meteorológico de la formación de Nubes ocurre entre la superficie terrestre (o marina) y 17 kilómetros de altura, en la envoltura gaseosa de la Madre Tierra, donde se encuentran los siguientes gases: Nitrógeno, Oxígeno, Argón y Bióxido de Carbono, en volúmenes respectivos de: 78.08 por ciento, 20.95 por ciento, 0. 93 por ciento y 0. 03 por ciento.

Libros especializados de Meteorología, indican que en los Cielos nuestros se forman los siguientes tipos de Nubes:
Cirros: Nubes blancas, que tienen aspecto de franjas o filamentos aislados. Se forman entre 6,000 y 10,000 metros de altitud.

Cirroestratos: Nubes de gran altitud, cuyo aspecto es de un velo pálido y fino.

Cirrocúmulo: Nubes con copos blancos, que dan al Cielo un aspecto aborregado.

Altoestratos: Nubes grisáceas que se forman entre 3,000 y 4,000 metros de altura.

Altocúmulos: Nubes oscuras, dispuestas en grandes vellones y que dan al Cielo un aspecto aborregado. Se localizan en alturas inferiores a los 4,000 metros de altura.

Nimboestratos: Nubes grises y oscuras, densas, de baja altitud, que son indicadores de “mal tiempo”.

Estratos: Nubes finas, grisáceas, como una capa de niebla extensa.

Estratocúmulos: Nubes de baja altitud (unos 2,000 metros), oscuras y extendidas.

Cúmulos: Nubes Blancas, de contornos netos, a veces muy elevadas. Suelen anunciar “buen tiempo”.

Cúmulonimbos: Nubes de tormenta, de gran desarrollo vertical y muy oscuras.

“Si se pudiera suprimir la energía que calienta y activa la atmósfera (energía solar), todos los fenómenos meteorológicos desaparecerían. Dicha energía provoca calentamientos en la corteza terrestre (que es desigual y va en relación con la latitud, altura, nubosidad y tipo de sustrato), así como en capas de aire que se encuentran sobre ella. Para que exista la formación de Nubes, se necesita un determinado contenido de humedad en la atmósfera y que se efectúe un enfriamiento, para que el vapor de agua se condense alrededor de la infinidad de micropartículas sólidas que se encuentran en la atmósfera”, expresa una parte de un artículo especializado de la Revista “Geografía Universal” en español.
Añade: “Este enfriamiento puede ocurrir al elevarse el aire caliente (que es menos denso y ligero) a las capas frías superiores y alcanzar la temperatura adecuada para que se provoque la condensación. También las disminuciones bruscas de la presión atmosférica originan descenso de temperatura y la consiguiente condensación, que en este caso normalmente produce las nieblas. Por otro lado, las montañas son accidentes orográficos que contribuyen de manera notable en el ascenso y enfriamiento del aire. Por último, los frentes de aire (calientes y fríos), que se encuentran y convergen, provocan ascensos de capas de aire húmedo que originan Nubes de abundante precipitación” (lluvia, agua).

En la atmósfera existe una relación entre la temperatura y la capacidad del agua para permanecer en forma de vapor.
La Revista Geográfica referida, añade: “A más temperatura, mayor es el movimiento de las moléculas del vapor de agua que ocupan lugares en un espacio dado sin adherirse entre ellas y sin hacerlo en objeto sólidos. De acuerdo con esto, el aire caliente tiene un gran número de moléculas de vapor. Cuando el aire es frío, las moléculas disminuyen su movimiento y tienden a juntarse entre sí, o a pegarse en superficies sólidas, lo que da lugar a que se realice la condensación”.

La suspensión de las pequeñas gotitas de agua en el aire es aparente. En realidad no flotan, sino que van cayendo en forma continua, atraídas por la fuerza de gravedad terrestre. Estas pequeñas gotas no llegarán a la superficie terrestre mientras no tengan tamaño y peso suficientes como para vencer la resistencia que les ofrece el aire. Al mismo tiempo, cualquier movimiento horizontal del aire las hace elevarse y mantenerse en la atmósfera.
Algunos libros enciclopédicos y la Revista Geográfica mencionada, indican que el ciclo hidrológico diario entre la superficie terrestre y los Cielos asciende a 400,000 kilómetros cúbicos de agua, evaporada, como decíamos, de Océanos, Mares, grandes Lagos y Lagunas, Ríos pequeños y grandes como el Amazonas, el Nilo, el Volga, el Rin, el Río de la Plata, el Río Orinoco, el Río Coco, el Río San Juan, el Río Wawa, el Río Escondido, el Río Grande de Matagalpa, la evaporación de bosques y montañas, de los matorrales, hierbas y árboles existentes en los parques de Managua, León, Chinandega, Matagalpa, Jinotega, Estelí, Ocotal, Madriz, Carazo, Rivas, Granada, Masaya, etc.

335,000 kilómetros cúbicos se evaporan del agua de los Océanos y Mares, y apenas 65,000 kilómetros cúbicos de agua se evaporan de los Continentes, es decir, de las montañas, Lagos, Lagunas y ríos de los Continentes de América, Europa, África, Asia y Oceanía.
Apenas 100,000 kilómetros cúbicos de esos 400,000 kilómetros cúbicos de agua evaporados todos los días en el Planeta Tierra, caen en forma de lluvias en la superficie terrestre, para que los seres humanos y animales la aprovechen para los cultivos agrícolas, para el agua potable, para la recarga de los acuíferos subterráneos y que den lugar a los ríos, para que se mantengan los niveles de Lagos y Lagunas, y para que los árboles den frutas, que son alimentos esenciales para el reino animal y para los seres humanos.
Esas mismas publicaciones especializadas señalan que el peso total de la atmósfera que rodea la Tierra está calculada en 5,600 millones de toneladas, y que aproximadamente el 95 por ciento de esta enorme masa de gases (aire) se localiza en los primeros 11 kilómetros, de la superficie hacia el o los Cielos.

Troposfera, Estratosfera, Ionosfera y Exosfera, son los cuatro términos esenciales para referirse a la Atmósfera.

Troposfera: Abarca desde el nivel del mar hasta una altura de 17 kilómetros, en la zona Ecuatorial, y de 11 kilómetros en las regiones polares. En esta capa se producen los fenómenos meteorológicos y en ella están contenidas casi todas las Nubes.

Estratosfera: Va de los 11 ó 17 kilómetros hasta los 80 kilómetros de altura. En esta capa no hay fenómenos meteorológicos. Es una zona de calmas, con buena visibilidad, lo que permite el vuelo de aviones supersónicos.

Inosfera: Se localiza de los 80 kilómetros al límite superior de la atmósfera (de 1,000 kilómetros aproximadamente). En la parte baja de esta capa se encuentran las nubes nuctilucentes. Contiene partículas que actúan como buenos conductores de electricidad.

Exosfera: Es la última capa. Está localizada a alturas que sobrepasan los mil kilómetros. En esta capa, algunas moléculas de aire pueden alcanzar la velocidad de liberación y disiparse en el vacío relativo del espacio exterior.

Tormentas eléctricas

Esto de las lluvias tormentosas, o con descargas eléctricas potentes, es otra particularidad en la época lluviosa o invierno tropical. Estas descargas eléctricas han matado a numerosos ciudadanos (y ciudadanas) en el país, y también han ocasionado incendios en vecindarios.
Entre los aspectos más impresionantes de una tormenta, en medio de la lluvia, a veces “en seco”, son los relámpagos y truenos. Estos fenómenos se deben a la diferencia de carga eléctrica positiva y negativa entre las partículas que existen en la atmósfera, las Nubes y la Tierra.

Cuando estas cargas eléctricas opuestas se atraen, se produce la descarga, mediante un chispazo. En principio, la Tierra está cargada de electricidad negativa y el aire posee la carga positiva.
Las descargas eléctricas pueden ocurrir en el seno de una Nube tormentosa (casi siempre en los cúmulonimbos), entre Nube y Nube, o entre Nube y Tierra. En todos los casos, para que se produzca una descarga eléctrica debe existir una diferencia de potencial de 10,000 a 30,000 voltios.
En el interior de las Nubes, las cargas eléctricas siguen una dinámica térmica y eléctrica compleja, basada en los movimientos interiores de las partículas de las mismas Nubes. Como esta dinámica es más notoria en las Nubes de gran desarrollo vertical (los cúmulonimbos), es partir de este tipo de Nubes que se originan fuertes Tormentas Eléctricas.
En cuanto a los relámpagos y truenos, se deben a la rápida expansión del aire calentado por efecto de la descarga eléctrica. Ese aire llega a alcanzar, entonces, temperaturas de 30,000 grados centígrados.
El trueno es escuchado después de haber visto el relámpago porque la luz viaja a 300,000 kilómetros por segundo, una velocidad infinitamente mayor que la del sonido.
Para calcular la distancia a la que ha caído el rayo (descarga eléctrica), sólo se tiene que multiplicar por 340 el número de segundos que hubo de intervalo entre el relámpago y el trueno.
Finalmente, una gota de lluvia contiene alrededor de 8,000,000 de gotitas de Nube. El mayor tamaño que llega a tener aquella es de 5 mm de diámetro y su velocidad puede ser de hasta 27 kilómetros por hora.

Managua, junio del 2006. Fuentes bibliográficas: Revista National Geographic, Enciclopedia de Ciencias y Técnicas y Geografía Universal.

* Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, Cronista de la Capital, fotógrafo, concejal del FSLN en Managua, Orden Independencia Cultural Rubén Darío. Hijo Dilecto de la Ciudad de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua. Colonia del Periodista No. 97., frente al portón del Parque, Managua, Nicaragua. Teléfonos: 22703077, 88418126 y 88466187.

Mail: pabloemiliobarreto@yahoo.com
pablo_e2005@hotmail.com

Pàgina web: http://www.pabloemiliobarreto.tk

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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