Israelitas carniceros

¡Romanos arrasadores de poblados, colonizadores europeos bárbaros, yanquis genocidas, carniceros nazifascistas alemanes y matanzas de palestinos por sionistas judíos, son exactamente iguales!
• Pablo E. Barreto Pérez
¡Matanza de seres humanos palestinos, especialmente niños! Sí, matanzas planificadas en la Franja de Gaza desde la Capital de Israel, con la participación y complicidad plena del gobierno genocida de Estados Unidos, quien con el régimen malvado de Inglaterra, son los principales responsables de que los sionistas estén matando seres humanos palestinos, desde que en 1948 ambas potencias imperialistas (yanquis e ingleses) impusieron al Estado de Israel en tierra Palestina y descarada y cínicamente despojaron de su tierra legítima a los palestinos.
Esas matanzas de seres humanos por parte de los judíos israelitas, a cuyos gobernantes los yanquis e ingleses genocidas les han dado o facilitado enormes cantidades de armas y municiones, aparatos de ataque militar muy avanzados (tanques, aviones, ametralladoras, cañones, cohetes de largo y mediano alcance, más fabulosas cantidades de dinero que, por supuesto, se las niegan a los hambrientos del mundo), mientras los palestinos, despojados de sus tierras, tienen que seguir poniendo los muertos, los heridos, mutilados, desplazados y humillados, ante la complicidad de gobiernos dizque “democráticos”, que en realidad doblan la cerviz y las rodillas frente a sus amos los imperialistas genocidas yanquis, que son a la vez los amos de estos carniceros provocadores del Medio Oriente.
Esta historia de masacres genocidas en Gaza, Líbano y resto de alrededores de Palestina, es demasiado conocida por el mundo y tiene personajes tan heroicos y conocidos como Yasser Arafat.
No me voy a referir a esa larguísima historia de agresiones militares genocidas de los judíos sionistas israelitas contra los palestinos, sino mostrar cómo se parecen muchísimo estos bárbaros diabólicos de Israel a los nazifascistas alemanes, a los romanos colonialistas que arrasaron mortalmente pueblos enteros, especialmente por la avaricia incontenible de conquistas de tierras, riquezas ajenas y porque consideraban “enemigos” a todos aquellos que progresaban comercialmente en el Mar Mediterráneo.
Brevemente recordaré las matanzas romanas en Cartago, la espantosa masacre nazifascista en Lídice, de cómo los gobernantes genocidas yanquis mataban gente en Vietnam y en Grenada, por ejemplo; de cómo los alemanes hitlerianos fueron los responsables de una matanza de 50 millones de seres humanos durante la llamada “Segunda Guerra Mundial”, desencadenada por los alemanes por su odio feroz contra el socialismo soviético y “por el espacio vital que Alemania necesita” para su “tercer reinado”, o sea, Hitler y su pandilla de asesinos pensaban proclamarse “reyes” absolutos de Europa, Rusia y otras partes, y de paso eliminar a las “razas inferiores”, asunto ideológico que también forma parte de las concepciones salvajes y crueles de los sionistas judíos israelitas.
En los libros de “Historia Universal”, escrita según los intereses de los explotadores esclavistas, feudalistas y capitalistas, se nos cuenta de las llamadas tres guerras púnicas entre los ejércitos del Imperio Romano y la llamada Ciudad de Cartago, en el Mar Mediterráneo, por donde se ubica Túnez actualmente.
Supuestamente, a los romanos genocidas no les agradaba el éxito comercial de Cartago en el Mar Mediterráneo. Cartago entonces era una nación poderosa, con embarcaciones comerciales y militares.
Como los romanos querían apoderarse de Sicilia, en poder de cartagineses, entonces comenzaron estas guerras entre 241 y 219, antes de Cristo.
Lo más importante de estos encontronazos militares, fue cuando Aníbal, general cartaginés, efectuó una hazaña militar fenomenal de cruzar los Alpes heladísimos con una trenada de elefantes, que cargaban armas de aquella época, municiones, y diversos pertrechos militares, porque Aníbal decidió sorprender a los romanos por el lado de los Alpes.
Les causó una derrota tras otra en su propio territorio a los romanos. Aníbal se regresó y fue tras otro enfrentamiento militar con los romanos en África.
Cartago, una ciudad relativamente pequeña, aunque poderosa, estaba sola, sin Aníbal y su ejército. Los romanos la rodearon, atacaron despiadadamente a sus habitantes casa por casa, virtualmente los mataron a todos con lanzas, cuchillos, espadas o ahorcándolos, tanto a adultos como a niños. No hubo compasión con nadie. Al mismos tiempo, fueron arrasadas o derrumbadas las casas y los muros.
Después, Cartago fue construida nuevamente por los romanos, pero para entonces era una colonia de romanos y otras nacionalidades puestas por el régimen romano genocida. Este pasaje histórico te lo cuentan “bonito” los historiadores serviles de esa época.
Ya conocemos de las matanzas que anduvieron haciendo por el mundo los colonizadores ingleses, holandeses, españoles, portugueses, noruegos, etc.
Los colonizadores españoles mataron a 51 millones de indígenas en América con espadas, armas de fuego, cuchillos, a punta de golpes de palos y hierros, ahorcamientos, a nuestros abuelos les echaban también perros furiosos, carnívoros, o los mataban con los grilletes, todo en nombre de Dios, las Tres Divinas Personas y un Solo Dios Verdadero, y también nos mataron con enfermedades contagiosas de todo tipo. Las cutachas tenían cruces elegantes. Robaron oro y otros metales en enormes cantidades, hicieron matanzas incontenibles de seres humanos entre 1492 y 1821, desaparecieron nuestras culturas y monumentos, e impusieron su lenguaje, su religión, sus costumbres, su modo de vida degenerado…
Lo anterior sin tomar en cuenta las matanzas de decenas de millones de seres humanos en otras latitudes como en Indonesia, Australia, en toda África, en gran parte de Asia y en la misma Europa “civilizada”.
Asimismo, no tomamos en cuenta la matanza de decenas de millones de seres humanos durante la Primera Guerra Mundial, desatada por la voracidad imperialista (capitalistas salvajes) de repartirse el mundo para explotarlo y robarle a su antojo, y de paso arrastrando a millones de seres humanos a matarse entre sí, para que las ganancias financieras y en territorios ocupados fuesen todas para ellos (los capitalistas).
La llamada Segunda Guerra Mundial fue desatada por una banda de asesinos, sátrapas, genocidas, racistas como los judíos sionistas. Responsables de una matanza de seres humanos cuya cifra es realmente escalofriante: 50 millones de seres humanos, 22 millones de los cuales eran soviéticos y sólo 300,000 eran norteamericanos, cuyo régimen genocida sacó colosales ganancias financieras de este holocausto bestial.
Los imperialistas yanquis, ingleses y franceses instigaron “por debajo” esta Segunda Guerra Mundial por los intereses que tenían los nazifascistas alemanes de acabar, de demoler, al régimen socialista soviético.
Algunos de estos gobiernos imperialistas europeos, se “corrieron” de las invasiones militares alemanas, traicionaron inicialmente a Polonia y Checoslovaquia; por ejemplo el gobierno inglés se “cruzó” al otro lado del Canal de la Mancha, para que no lo agarraran los alemanes nazifascistas.
Los nazifascistas iban ocupando uno tras otro a los países y pueblos europeos, en los cuales lo primero que hacían era efectuar matanzas gigantescas de seres humanos, encarcelamientos masivos, torturas, disolución de gobiernos, e imposición del régimen nazifascista bestial.
Una matanza en particular les deseo recordar aquí: la de Lídice. Reinhard Heydrich era el poderoso jefe de la Seguridad del Estado nazi y de la Gestapo (policía política), y el que supervigilaba todos los territorios ocupados por las agresiones militares alemanas en Europa.
Este sujeto genocida, de los más desalmados de la jerarquía militar y política nazi, había concebido, precisamente, que las extensiones de tierras conquistadas por los nazis fuesen más allá del Río Volga, en territorio soviético, buscando hacia Siberia.
Heydrich tenía un arreglo secreto con Hitler. Él, Heydrich, sería algo así como el “virrey” del III Reich (reinado) de todas las tierras conquistadas, y en esas labores de “supervisión” pasaba, precisamente, por una carretera ubicada en la orilla de la Lídice, un pequeño poblado checoslovaco, que por su poca importancia geográfica y económica al parecer ni se había dado por enterado de la ocupación militar nazi.
En ese sitio había una curva en la carretera. Heydrich circulaba a gran velocidad y en esa curva siempre la disminuía. Entonces, un grupo de patriotas checos, de la Resistencia Antifascista, en coordinación con ingleses, pusieron allí una emboscada y volaron el carro de Heydrich con granadas y otros explosivos, el 27 de mayo de 1942.
Los nazifascistas le decían “el protector” de Hitler a Heydrich. Hitler llegó a pensar que su “protector” era inmortal y no creía en su muerte cuando Heydrich murió horas después en un hospital alemán.
Al morirse Heydrich, Hitler entró en cólera rabiosa y desató su furia, no contra los patriotas que volaron el carro de este genocida, sino que mandó a rodear todo el caserío aldeano o comarcal de Lídice y a la vez ordenó que los mataran a todos: niños, hombres, ancianos, mujeres, a todos, porque ellos eran “los responsables de la muerte de Heydrich”.
El rodeamiento del poblado fue en la noche de ese 27 de mayo de 1942. En esa noche fabricaron o tejieron todo tipo de mentiras, con el fin de justificar el genocidio completo. Ese día 27, Hitler ordenó el fusilamiento o masacre de 30,000 ciudadanos checos que tenían capturados en todo el territorio Checoslovaco, “porque todos eran culpables” también.
Al Comando checo ejecutor de Heydrich, por supuesto, no lo agarraron. Al siguiente día, de forma desalmada e implacable, se ejecutó la orden de Hitler. Los hombres y los niños mayores de siete años, fueron colocados en filas, contra paredes, en el pueblito, y fusilados sin contemplaciones. A las mujeres y al resto de niños más pequeños, fueron montados en camiones y llevados a campos de exterminio con gases y otros químicos. En total, fueron asesinados unos 3,000 checos, sólo en Lídice.
Hitler ordenó demolición total de Lídice, pues no quería recuerdo alguno de este sitio, que según él, había acabado con la vida de su “protector” Heydrich. El día 28 de mayo de 1942 se ejecutó la matanza humana en Lídice, y ese mismo día las casitas, los edificios, los comercios, las calles, los postes del alumbrado, la tubería de agua potable, todo fue desaparecido de la faz de la tierra por orden de aquel loco diabólico llamado Hitler. Lídice es hoy un recuerdo de la barbarie nazifascista, que no debe repetirse de ninguna manera.
Como se sabe, los nazifascistas alemanes (con “ayudita” de japoneses e italianos) provocaron una matanza de 50 millones de seres humanos, 20 millones de los cuales eran soviéticos; 6 millones eran polacos, 6 millones eran, precisamente, judíos de distintos lugares de Europa; 5 millones de chinos, 2 millones de indonesios, un millón de filipinos, 600,000 franceses, 375 mil ingleses y tan sólo 300,000 norteamericanos, los principales comerciantes y prestamistas en Esta Segunda Guerra Mundial. Se deben incluir también los 13 millones de alemanes muertos. No poseo los datos de cuántos fueron los muertos japoneses.
Traigo a los recuerdos a Lídice, checoslovaca, demolida por los nazifascistas alemanes, porque si nos fijamos atentamente lo que han hecho en los últimos días los sionistas israelitas (muy parecidos a los nazisfascistas) es igual, igualito, a lo que hacían los hitlerianos en los pueblos ocupados de Europa
Estos gobernantes israelitas parecieran ser más cínicos, más despiadados, porque estos frente al espanto del mundo entero van a efectuando la matanza humana de palestinos en Gaza, y todavía te dicen que no han terminado su masacre planificada, que aún falta por destruir y matar más gente, especialmente niños y mujeres.
Detrás de la matanza que ocasionan con bombardeos aéreos y terrestres, también van demoliendo las viviendas de seres humanos palestinos, poniendo en evidencia una crueldad inaudita, que sólo se les vio, como vemos, a los nazifascistas en Europa y particularmente en Lídice, donde Hitler puso en función su venganza personal.
Estos criminales sionistas, violadores de todas las normas internacionales habidas y por haber, actúan de ese modo porque se sienten apoyados plenamente por los regímenes genocidas imperialistas de Estados Unidos y Gran Bretaña, por la complicidad de otros gobiernos “democráticos” y por las deficiencias de las Naciones Unidas, que igualmente permiten estas matanzas de seres humanos por parte de forajidos que debieran estar presos y ser fusilados por tribunales internacionales como los que hubo en Núremberg, precisamente en la Alemania nazifascista.
Algunos especialistas en el tema de las agresiones e invasiones militares yanquis, o estadounidenses, sostienen que el régimen criminal de Estados Unidos ha ejecutado en su larguísima práctica de terrorismo de Estado, más de 300 invasiones, las cuales han producido alrededor de 23 millones de muertos.
Una de esas más de 300 invasiones militares infames fue la de Vietnam, en Indochina, donde mataron a varios millones de seres humanos y tiraron sobre su territorio más bombas que todas las lanzadas en territorio europeo durante la Segunda Guerra Mundial; lanzaron químicos terribles para deforestar la naturaleza y arrancarles la vida a los seres humanos y los animales. Esta Agresión duró 15 años, de 1960 a 1975, sólo porque los colonialistas yanquis y franceses no admitían que Vietnam fuese libre de las garras de asesinos y neocolonizadores imperialistas.
Fueron conocidísimas las imágenes fotográficas aéreas sobre caían los chorros de bombas sobre ciudades, pueblos y montañas vietnamitas, y de cómo descuartizaban seres humanos adultos y niños con cuchillos y yataganes de los fusiles automáticos.
El 25 de octubre de 1983 el mismo gobierno genocida norteamericano invadió la isla caribeña de Grenada, donde también procedieron a matar a miles de seres humanos, porque habían osado liderar una revolución popular, para librarse de las garras de colonialistas franceses, ingleses y yanquis. Los procedimientos de matanzas fueron similares a los de Vietnam.
Ahí tenemos las nuevas matanzas del gobierno genocida norteamericano en Irak, en Afganistán y Pakistán, todo lo cual se produce porque sus pueblos desean ser libres y que no les roben sus recursos naturales, entre otros, el petróleo.
Ahí está Guantánamo con su dedo acusador desde 1903, año en el cual los yanquis se apoderaron de Cuba y se quedaron por la fuerza en esta Bahía cubana, donde torturan, asesinan, golpean, en nombre de la “libertad” de los seres humanos.
El listado de infamias, matanzas, es interminable, y las efectúan los mismos criminales o terroristas de Estado desde hace más de un siglo, y qué casualidad, siempre andan juntos, están juntos (yanquis, ingleses, sionistas israelitas), accionan juntos para matar gente, votan juntos en casi todas las Resoluciones del Consejo de Seguridad, que los ha condenado en decenas de ocasiones, votan juntos contra Cuba heroica, y también se les ha unido otro gobierno rastrero miserable, con historial cruel de asesinos: el régimen gubernamental salvadoreño, dominado por ARENA, partido político que a la vez ha sido asimismo, actuando con el ejército gorila, de masacres horrendas como las de Mozote y la de los Jesuitas de la Universidad Centroamericana salvadoreña.
Pablo E. Barreto Pérez: periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de la Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional) y Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua. Teléfonos: 88466187, 86418126 y 22703077.

Correos electrònicos: pabloemiliobarreto@yahoo.com, pablo_e2005@hotmail.com

Pàgina web:www.pabloemiliobarreto.tk

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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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