EU: Infamias Yanquis o verdugos del imperialismo

Crónología breve de Infamias Yanquis

*Estados Unidos neocolonialista ha implantado terror estatal desde hace más de un siglo en América Latina

*Este gobierno yanqui genocida agrede militarmente, invade territorios ajenos, y roba recursos naturales como petróleo, tal como hicieron en Irak desde 2003, y pretenden hacer lo mismo actualmente en Libia y todo el Medio Oriente

*El gobierno de Estado Unidos en toda su historia ha impuesto dictaduras militares genocidas, ha ejecutado casi 300 invasiones militares y ha matado a más de 23 millones de seres humanos, según especialistas. ¿Matando gente y robando defienden los Derechos Humanos de otros pueblos? ¿Es posible defender Derechos Humanos de esa manera?

*Aportes de orden histórico a las denuncias que hizo el Presidente Daniel Ortega S. en la 62 Asamblea General de Naciones Unidas

Pablo E. Barreto Pérez

Sin rodeos le trasmito mi respaldo, sin vacilaciones, por su valiente, bien argumentado, claro y contundente discurso suyo en el seno de la 62 Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), la cual, desde un poco después de concluida la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), ha estado convertida en un instrumento manipulable de los países capitalistas globalizados o imperialistas, entre los cuales destaca fundamentalmente Estados Unidos.

Su discurso, honorable presidente Ortega Saavedra, fue una recia y clarísima defensa de los derechos a la sobrevivencia pacífica de la Humanidad entera, en defensa de los agredidos y oprimidos por potencias capitalistas neocoloniales que usan su enorme poder militar, político, ideológico, económico, propagandístico, tecnológico, cultural, y también su enorme arsenal atómico de exterminio masivo; y su influencia y control de organizaciones internacionales como las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad, la Organización de Estados Americanos y organismos financieros internacionales, para imponerle condiciones infames, condiciones terroristas, chantajistas, brutales, sanguinarias y mortales a otros Estados lejanos a las fronteras de Estados Unidos, como ocurre actualmente con la agresión militar norteamericana e inglesa en Irak, agresión militar en la cual han gastado casi 700 mil millones de dólares desde que iniciaron esta matanza de seres humanos en marzo del 2003.

Por este medio, me propongo aportar otros datos, para sumarlos a los que usted Presidente dio dignamente erguido en el seno de la 62 Asamblea General de las Naciones Unidas, para poner de cuerpo entero, desenmascarados, a los jefes del gobierno más criminal y genocida que ha tenido la historia de la Humanidad (después de romanos, ingleses, alemanes nazis, holandeses, etc.), pues nadie, que yo sepa después de revisar la Historia de la Humanidad, ha ejecutado más agresiones militares y matado a más seres humanos que el gobierno de Estados Unidos por medio de su ejército, hoy conocido también como “el pentágono”, donde previamente hasta hacen ensayos de cómo realizar las agresiones militares planeadas por el régimen gubernamental, sea éste republicano o demócrata, en combinación con la tenebrosa Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Especialistas en este tema de las agresiones militares de Estados Unidos por el mundo entero, aseguran que ya suman más de 250 esas invasiones y agresiones militares directas del gobierno criminal norteamericano, las cuales, añaden, han ocasionado 23 millones de muertos, sin tomar en consideración los heridos, las destrucciones materiales, las humillaciones a las Soberanías Nacionales y el colosal saqueo de los Recursos Naturales después de las invasiones militares. “Greenpeace” asegura que desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial, en 1945 y la actualidad, han muerto 30 millones de seres humanos en distintas guerras o agresiones militares, y que 20 millones han fallecido por impactos de balas de armas ligeras.
Una de las primeras “hazañas” infames que hicieron estos gobernantes de Estados Unidos, inspirados en sus “padres fundadores”: Washington, Hamilton, Adams, Franklyn, Lafayette, etc., fue fraguar el despojo a México de casi tres millones de kilómetros cuadrados de su territorio, riquísimo en petróleo, todo esto seguido de la invasión y agresión militar, y no sólo fue eso, acusaron de “bandidos” a los mejicanos agredidos, especialmente a Pancho Villa y Emiliano Zapata, cuyos asesinatos ordenaron y ejecutaron.

Por supuesto, ya antes de estos despojos de tierras a México, pusieron en práctica su complejito superior racista de anglosajones puros, herederos de su “madre maldita” colonizadora inglesa; habían emprendido el exterminio masivo de los pueblos originarios o indígenas del territorio norteamericano.

Eso fue genocidio planificado, aun después de reconocer en el Acta de Independencia de 1776 que todos los pueblos tienen derecho a ser libres.

Después de lo anterior, lo más infames de estos grupos sanguinarios de Estados Unidos, se ubicaron en el Sur, donde se atrincheraron en sus plantaciones (grandes extensiones de tierras) con esclavitud en pleno apogeo, y al mismo tiempo estos sureños yanquis planearon apoderarse, mediante acciones militares, de todo el territorio de México (después del robo de tierras a México), Centroamérica, Panamá y Colombia, con la finalidad de imponer lo que ellos ya tenían planeado y que se llamaría “Imperio del Círculo Dorado”.
Ese “Imperio del Círculo Dorado” era la inspiración y parte de los objetivos fundamentales del filibustero William Walker. No fue por casualidad que Walker se autonombró “presidente” de Nicaragua y de El Salvador (También en California y lo intentó en Honduras), e impuso inmediatamente la esclavitud mediante “decreto” espúreo, gracias a las peleas interminables de “timbucos” (conservadores) y “calandracas” (liberales), muchos de cuyos miembros eran lacayos, peleles, fieles servidores de estos políticos norteamericanos salteadores de soberanías nacionales.
Fueron los “calandracas” quienes abrieron las puertas de par en par a los filibusteros (Walker y Byron Cole), representantes de estos esclavistas del “Imperio del Círculo Dorado”, que al final fue derrotado en 1865 por el otro grupo político que jefeada en el Norte antiesclavista Abraham Linconl, presidente gringo, a quien asesinaron en una presentación de cine por haberles impedido los planes esclavistas y haber abortado el “Imperio del Círculo Dorado”, que por su comportamiento ya era muy parecido en esa época al fascismo alemán hitleriano futuro, que precisamente, pretendía imponer una tiranía universal para imponer una “raza superior”, eliminar a la Unión Soviética y “ocupar espacios vitales para Alemania”.

A finales del siglo 18 y comienzos del siglo 19, el territorio norteamericano se reducía a las llamadas “13 colonias”. Pero desde temprano mostraron su voracidad insaciable de ocupar y robarse territorios ajenos. Se apropiaron de Alaska (extremo Norte del Océano Pacífico), se la quitaron al Imperio Ruso.

Mediante los mismos “trucos” usados en el Golfo de México, para robarse Texas, también se apropiaron de la llamada “Baja California”, Arizona, Florida, Puerto Rico; etc., y lo más asombroso, mediante los mismos trucos infames asimismo se apoderaron de Hawai (1898), ubicado a más de tres mil kilómetros de la frontera Oeste de Estados Unidos. El llamado “grupo del Norte” (norteamericano) trató de robarse parte del territorio canadiense.

De esa forma redondearon los 50 Estados actuales. Simón Bolívar y José Martí advirtieron, y lo confirmó después Rubén Darío, que Estados Unidos sería el futuro invasor en América Latina, pero se quedaron cortos porque, en realidad, han sido los invasores y agresores del mundo casi entero.

Comenzaron, como se ha visto, invadiendo el territorio mexicano y robándole una enorme cantidad de territorio a México, es una extensión territorial casi el doble de lo que tiene México actualmente. En relación a Nicaragua, las agresiones empezaron antes de 1856, cuando Walker y sus filibusteros se metieron por El Realejo (cercanías del Puerto de Corinto), se apoderaron de la Ciudad de Rivas, le prendieron fuego a Granada, derrocaron al presidente nicaragüense de ese momento; Walker se autonombró “presidente” de Nicaragua y finalmente fueron derrotados en la Hacienda San Jacinto, situada al Norte de Tipitapa.

Cuando Walker se autonombró “presidente de Nicaragua”, el gobierno criminal yanqui y los ingleses, se apresuraron a “reconocerlo”, ¿qué indica esto, entonces?
La siguiente agresión del gobierno criminal yanqui a Nicaragua se produce con el derrocamiento de José Santos Zelaya López en 1909, y casi de inmediato, en 1912, mandan desde Estados Unidos, ubicados a varios miles de kilómetros al Norte del Continente, numerosos barcos artillados y tripulados por varios miles de marinos, los que llegan con la misión de someter y matar a los patriotas jefeados por Benjamín Zeledón Rodríguez, y efectivamente mataron a centenares de hombres defensores de la Patria agredida, incluyendo a Benjamín Zeledón Rodríguez.

Derrocaron al progresista liberal José Santos Zelaya e impusieron en 1912 a los conservadores traidores, encabezados por Adolfo Díaz Resinos y Emiliano Chamorro Vargas, empleados de compañías mineras yanquis en la Costa Atlántica, quienes inclusive firman el vergonozoso “Tratado Chamorro-Bryan”, que vendía la Soberanía Nacional por 99 años prorrogables. Los artistas yanquis de la infamia imponiendo a vendepatrias y traidores. Estos degenerados traidores, inclusive, entregaron a los yanquis las Aduanas, el Ferrocarril, el Banco Nacional y, por supuesto, el dominio del gobierno vendepatria. Habían restaurado en el poder a los conservadores o “timbucos” del pasado histórico reciente, que habían sido desplazados del poder por la Revolución Liberal de 1892.

Es indispensable recordar que en complicidad plena con el Imperio Inglés, barcos y militares gringos destruyeron el poblado de San Juan del Norte (en 1899) mediante un bombardeo naval, sin que nadie les hiciera resistencia alguna.
Casi al mismo tiempo, los yanquis clavaron sus garras en el Norte de Colombia y se apoderaron del territorio que hoy ocupa Panamá, y construyeron el Canal de Panamá, para ellos, dominado y controlado por ellos, pero en territorio latinoamericano.
Al estallar la Revolución Mexicana, de 1910 en adelante, intervinieron de mil maneras en México, con el pretexto de “castigar” al “bandolero” de Pancho Villa.
Es fácil encontrar en las cronologías de las infamias que no ha parado la carrera de agresiones e invasiones militares de Estados Unidos a otros países, prácticamente desde que aparecieron como Nación, después de la Independencia de 1776, en Filadelfia. Allí mismo se sentaron las bases de “los futuros invasores de la América nuestra”.

Esa carrera de agresiones e invasiones militares, acompañadas de matanzas de seres humanos y saqueo descarado de recursos naturales de otros pueblos del mundo, y en el caso nuestro volvieron a agredirnos militarmente en 1926. En estos años, de 1926 a 1933, los agresores e invasores yanquis mataron a varios miles de campesinos en las montañas y ciudades de Nicaragua. Entonces, como todos sabemos, les hizo frente el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, jefeado por el heroico General Augusto César Sandino, quien logró expulsarlos en 1933, lo que parecía un imposible para los lacayos locales, que son los mismos peleles cobardes de siempre, que doblan la cerviz y se ponen de rodillas ante el yanqui opresor.

En esta etapa, 1927, se produjo otra traición, de otro vendepatria, esta vez “liberal de cepa”: José María “Chema” Moncada Tapia, a quien Sandino le dijo: “Yo no me vendo ni me rindo”. Esta traición le permitió al gobierno criminal de Estados Unidos fundar la Guardia Nacional y dejarla en Nicaragua como “ejército interventor”, jefeado por un falsificador de billetes, llamado Anastasio Somoza García.

El primer gran trabajo sucio de esta Guardia Nacional y de Somoza García, coordinados por el gobierno criminal yanqui, fue asesinar a Sandino y a los miembros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.

De ese modo, en Nicaragua los gobernantes yanquis se estaban garantizando su dominio opresor y de saqueo de recursos naturales durante 45 años, lo que para los nicaragüenses tuvo un costo de 50 mil nicaragüenses asesinados, hasta el Triunfo de la Revolución Sandinista el 19 de Julio de 1979, mes y año en que fue demolida para siempre la tiranía del somocismo genocida, que era el instrumento de dominio político, militar, económico y propagandístico del régimen dizque democrático de “Estados Unidos de América”.

“Estados Unidos de América”, así se autollamaron por falta de una identidad, seguramente con la intención de apoderarse de todo el Continente Americano, y lo dijeron descaradamente los “padres fundadores”, pues en declaraciones, discursos y documentos oficiales decían que todo el Continente Americano debía pertenecer a Estados Unidos.

En las décadas 30-40-50-60 (y todavía en la década del 70-80), precisamente, los yanquis emprendieron una carrera acelerada para la formación y consolidación de regímenes militares en América Latina, y de ese modo ellos, los gringos, organizaron, establecieron, entrenaron y condujeron a América Latina hacia una plaga de dictaduras militares, al servicio completo de los intereses del gobierno gringo y de las empresas trasnacionales imperialistas norteamericanas, entre las cuales se pueden mencionar las tiranías siguientes:

La de Nicaragua con Somoza García a la cabeza; Juan Vicente Gómez (27 años de dictadura) y Pérez Jiménez en Venezuela, Rojas Pinilla en Colombia; “Papa Doc” Douvalier en Haití, Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana, “Mi general” Hernández Martínez en El Salvador (“La matanza” de 32 mil ciudadanos en 1932, entre otros, Agustín Farabundo Martí); Alfredo Strossner en Paraguay, Fulgencio Batista en Cuba, Tiburcio Carías en Honduras, Manuel Estrada Cabrera (1898-1920) y Jorge Ubico en Guatemala (este Ubico inventó la “Ley fuga” contra prisioneros políticos, para matarlos); Hugo Banzer en Bolivia, por ejemplo, y después el sanguinario Pinochet (hombre de la CIA) en Chile, Jorge Videla en Argentina, Alberto Fujimori en Perú…

Por medio de estas oprobiosas tiranías mataron a decenas de miles de ciudadanos latinoamericanos, con el fin de apropiarse de nuestros recursos naturales y del Continente Entero. En Guatemala mandaron a derrocar a Jacobo Arbenz Guzmán (1954) y su gobierno, para lo cual usaron el pretexto de que el “comunismo” se había apoderado de este país, donde se impulsaba una Reforma Agraria que perjudicaba a las “Repúblicas Bananeras” al servicio de empresas trasnacionales de Estados Unidos.

En 1965 los mismos yanquis con la gusanera de Miami y sus perversos serviles de la plaga de dictaduras en América Latina, desataron una nueva agresión militar para impedir el retorno de Juan Bosh al poder, en República Dominicana, lo cual efectivamente impidieron y de paso mataron a decenas de miles de patriotas y al coronel rebelde Francisco Caamaño Deñó.

Antes de 1965, en 1961, Jhon F. Kenedy, demócrata de los “más puros”, lanzó la agresión armada e invasión contra la Revolución Cubana. Esa agresión militar, con decenas de barcos gringos, gusanos cubanos y mercenarios, fue derrotada vergonzosamente en “Bahía de Cochinos” de “Playa Jirón”. Esta nueva agresión militar fue también apoyada por los gorilas o dictadores de América Latina, al servicio de los yanquis, entre ellos, Anastasio Somoza Debayle.

Con fechas precisas se puede sostener de que los gobernantes criminales de Estados Unidos efectuaron agresiones e invasiones militares, en Centroamérica y el Caribe, en las primeras tres décadas del siglo 20, por ejemplo:

Colombia (Panamá), 1901; Colombia (Panamá), 1902; Honduras, 1903; Panamá, 1903 a 1914; República Dominicana, 1904; Cuba, 1906-1908; Honduras, 1907; Nicaragua, 1910; Honduras, 1911; Cuba, 1912; Nicaragua, 1912-1925; Haití, 1914; República Dominicana, durante junio y julio de 1914; Haití, 1915-1934; República Dominicana, 1916 a 1924; Cuba, 1917 a 1922; Panamá, 1918 a 1920; Honduras, 1919; Guatemala, 1920; Panamá, 1925; Honduras, 1925; Nicaragua, 1926 a 1933; Cuba, 1933; Unidades de marina yanqui bloquean y amenazan a Cuba, otra vez; 1933; un contingente de tropas norteamericanas desembarca en el Puerto de Corinto y ocupa varias zonas de territorio nicaragüense, 1953; intervención mercenaria, organizada por la CIA para derrocar a Jacobo Arbenz Guzmán en Guatemala, 1954; en 1960, ya con la Revolución Cubana, agentes de la CIA criminal yanqui, en la Bahía de La Hababa, hacen estallar el Vapor La Coubre”, con saldo de muertos y heridos; 1961, mercenarios de la CIA, enviados por el gobierno gringo de Kenedy, invaden Playa Jirón y son derrotados por la Revolución Cubana; 1964, marinos yanquis matan a 64 estudiantes panameños en el Canal de Panamá; 1965, invasión y agresión militar yanqui a República Dominicana. Matan a miles de patriotas; 1973, matanza en Chile de seres humanos por manos de la CIA, del Pentágono yanqui, empresas trasnacionales norteamericanas y el ejército gorila de Chile, con Pinochet Ugarte a la cabeza. Asesinaron a Salvador Allende Goussen y a decenas de miles de chilenos, incluyendo al cantautor Víctor Jara, Orlando Letelier y al general Prat; 1983, invasión, agresión militar yanqui en Granada, donde emprendieron otra matanza de seres humanos; 1980 hasta 1989, agresión permanente del gobierno criminal yanqui contra Nicaragua.

Otras agresiones militares yanquis en América Latina, antes de 1901:

1812-1813, “colonos” (disfraz o truco militar) norteamericanos invaden territorio de México. Los “Estados Unidos de América” ocupan por la fuerza toda la Florida Occidental; 1817-1819, un contingente de tropas norteamericanas invade y ocupa la Florida Oriental, entonces todavía virreinato de España; 1831, barcos norteamericanos bloquean las costas argentinas para apoderarse del Archipiélago de Las Islas Malvinas (extremo Sur del Continente Americano), reclamadas también por la “madre colonizadora” Británica; 1833, empleando el subterfugio de “proteger los intereses de Estados Unidos, tropas norteamericanas desembarcan, por medio del Río de la Plata, en Buenos Aires, Argentina, ubicado esto a casi 12 mil kilómetros al Sur de las frontera de Estados Unidos; 1835, con pretexto similar al anterior, las mismas tropas yanquis ocupan zonas de Lima y El Callao, en Perú; 1847, tropas norteamericanas invaden el Puerto de San Juan del Norte (¿para proteger intereses de Estados Unidos?), puerto que fue bombardeado y destruido por estos mismos invasores; 1848, el gobierno criminal gringo despoja a México de más territorio, y además le imponen firmar el infame tratado “Guadalupe-Hidalgo”; 1852, otra vez la marinería yanqui desembarca en Buenos Aires (Argentina), para “proteger los intereses de Estados Unidos”; 1854, barcos de guerra y marinos yanquis bombardean el Puerto de San Juan del Norte, de Nicaragua, en represalia por supuestas “ofensas” a un “diplomático” del gobierno criminal de Estados Unidos; 1855, un barco de las Fuerzas Navales yanquis agrede a Paraguay, porque los gringos querían “libre navegación” en ríos uruguayos, situados a 12 mil kilómetros de las fronteras de Estados Unidos; 1856, apoyado por su gobierno yanqui, William Walker se autoproclama “presidente” de Nicaragua, restablece la esclavitud y declara el inglés como “idioma” oficial del país; 1865, (antes de robarle Panamá a Colombia y antes del Canal de Panamá), tropas norteamericanas desembarcan en esta zona, fingiendo proteger “vidas de ciudadanos norteamericanos”; 1866, tropas norteamericanas invaden territorio mexicano y se apoderan de la región de El Chamizal; 1867-1871, el gobierno criminal yanqui intenta anexarse el territorio dominicano; 1873, otra vez un contingente de militares yanquis desembarca en la región de Panamá (“contra la voluntad de Colombia”), porque estaban amenazados “los intereses norteamericanos”; 1888, marinos yanquis vuelven a invadir Panamá, esta vez para resguardar “el libre tránsito” de mercancías de empresas yanquis por medio del Ferrocarril de istmo; 1890, marinos yanquis desembarcan nuevamente en Buenos Aires (Argentina), esta vez para “proteger” el Consulado y la Legación norteamericana (¿?); 1891, barcos de guerra y marinería gringa bloquean costas haitianas para intimidar al gobierno de Haití, con el fin de que ceda la Bahía de la Mole de San Nicolás; 1894-1896, marinos yanquis desembarcan en Río de Janeiro, Brasil (ubicado a más de 12 mil kilómetros al Sur de las fronteras norteamericanas), “para proteger el comercio de las naves norteamericanas”. Invaden Panamá y Nicaragua, otra vez, para “proteger intereses de ciudadanos de Estados Unidos” (¿?); 1898, marinos yanquis desembarcan en Cuba, se apoderan de territorio cubano y de paso ocupan también la Isla de Puerto Rico; 1899, tropas yanquis desembarcan en Bluefields y San Juan del Norte, Nicaragua, donde se mantienen un mes, sin decir qué pretendían; 1900, se abre el siglo 20 con la infamia de que Estados Unidos anuncia que Puerto Rico es oficialmente “colonia” suya.

Cuba y otros países sufren, de forma permanente, agresión militar, económica, ideológica, política, propagandística y de terror sicológico, por parte de “Estados Unidos de América”, cuyo sistema opresor inclusive tiene secuestrados a varios patriotas cubanos y desarrollan espionaje en Guantánamo (territorio usurpado a Cuba), que es otra infamia permanente de los yanquis en contra de Cuba y de la Humanidad entera.

Sería larguísimo explicar cómo fueron cada una de estas intervenciones y agresiones militares yanquis en Centroamérica, parte de América del Sur y el Caribe, pero la verdad es que todas tienen un mismo patrón, pues los gringos se han creído dueños de nuestros países y de otras centenares de naciones del mundo, lejos de sus fronteras, porque estos gobernantes racistas, con complejos de anglosajones, están convencidos desde siempre de que ellos deben gobernar América y el mundo, y lo han dicho descaradamente desde los “padres fundadores” mencionados, pasando por Reagan y Bush criminal ahora, quien ha expresado en multitud de ocasiones que ellos pueden atacar a cualquier país, en cualquier parte del mundo, porque quienes somos africanos, asiáticos, europeos no anglosajones, no alemanes, no celtas o vikingos puros, negros, algunos con cara de chinos o latinoamericanos, porque para estos imperios capitalistas somos siempre “sospechosos” de ser terroristas, cuando en realidad el principal terrorista que azota desde siempre y actualmente en el Planeta Tierra es el gobierno de Estados Unidos, acompañado plenamente por los otras potencias capitalistas: Inglaterra, Francia, Alemania, Japón, entre otros.

El gobierno de Estados Unidos es el peor terrorista y agresor militar que padece la Humanidad en estos momentos. Los hechos lo demuestran con las agresiones a la Península de Corea, en la década del 50; la agresión a Vietnam, a cuyos pobladores no les perdonaron el haberse librado del colonialismo francés. Como no hallaban cómo agredir a Vietnam, entonces fabricaron un incidente militar en el Golfo de Tonkin.

Impusieron a Israel en 1948, a sangre y fuego, en el Medio Oriente, para mantener allí una tensión militar y política permanente, con el fin de robarse el petróleo de las naciones del Oriente Medio, y de paso han agredido también a El Líbano, a Irán, Irak, han mantenido tensiones terribles en el Golfo Pérsico, y todo el mundo conoce cómo han gastado casi 700 mil millones dólares para mantener la matanza de seres humanos en Irak y Afganistán.

Además, al mismo tiempo que agredían a decenas de países lejanos de sus fronteras, instalaron también centenares de bases militares en 114 diferentes (en Europa, Asia, Africa, América Latina, Australia, en Filipinas, en Indonesia, en Puerto Rico, en Panamá), con la complicidad de gobiernos serviles y vendepatrias y contra la voluntad de los pueblos agredidos.

En esas bases militares han instalados “armas mortíferas”, así les llaman ellos mismos, y en torno a las bases mantienen decenas, centenares o miles de barcos con poderosos armamentos, incluyendo arsenal atómico; y aviones cuatro o cinco veces más rápidos que la velocidad del sonido (valorados hasta en 25 millones de dólares cada uno), indetectables para los radares defensivos de otros gobiernos, es decir, espían diariamente al mundo, nos amenazan permanentemente hasta con ponernos enfrente de costas marinas submarinos atómicos, o esos aviones rapidísimos.

Se ha sostenido que tienen un potencial atómico suficiente para matar unas seis veces a la Raza Humana de 6,300 millones de habitantes y al resto de seres vivientes del Planeta Tierra

Y después de las agresiones militares referidas arriba, todavía continuaron asesinando patriotas latinoamericanos, como a los chilenos encabezados por Salvador Allende Goussen, e imponiendo al mismo tiempo a dictaduras fascistas por medio de la CIA y sus agentes gorilas vestidos de uniforme militar chileno y argentinos, pero volteados contra sus pueblos y al servicio de los intereses más infames del gobierno de Estados Unidos y de las empresas trasnacionales norteamericanas, entre las cuales se mencionaron a la ITT, Coca-Cola, Esso, Texaco, por ejemplo, y los oligarcas locales.

Todo este actuar imperialista criminal no está alejado del “reparto territorial” del mundo por las potencias imperialistas, lo cual, por supuesto, originó las llamadas “dos Guerras Mundiales”. Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1917), organizada, atizada, alentada y a lo mejor hasta financiada por estos buitres o empresas monopólicas internacionales, se produjo la Revolución Bolchevique o de Octubre, la cual fue inmediatamente y vilmente atacada por los países capitalistas poderosos, entre otros, Estados Unidos, cuyo gobierno se lanzó abiertamente “al ruedo” para salvar a Kerenski y su pandilla de contrarrevolucionarios rusos. Nunca “perdonaron” los “sagrados” o “divinos” buitres capitalistas que los obreros y soldados rusos, intelectuales y campesinos se hayan rebelado en la Rusia de los Zares “predestinados” por el capitalismo monopolista para dominar eternamente a centenares de millones de rusos.

Es bien conocido que la Revolución Soviética fue horriblemente agredida, al extremo de que 20 millones de seres humanos rusos cayeron combatiendo heroicamente en su defensa. El socialismo científico, sustituto del capitalismo, se impuso por primera en la Historia Humana, en este caso en la República Soviética Rusa.
Me imagino que como anglosajones “puros”, de “raza superior”, considerándose así mismo como los “divinos” del Universo y de la Tierra, estos gobernantes de Estados Unidos actúan actualmente como los militares nobles y emperadores romanos que no toleraban que Cartago (varios siglos antes que naciera Jesucristo) tuviera una flota de barcos en el Medio Oriente, que según ellos les ponía en peligro sus negocios sucios de rapiña, y entonces mandaron a asesinar a toda la población cartaginesa. Los españoles colonizadores también mataron a 51 millones de indígenas en nuestra América Latina.
La mejor prueba de comportamiento gringo parecido al romano antiguo, es que a las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad, el gobierno gringo los utiliza según le conviene para mantener el terror, el dominio político y militar sobre una país, una región determinada, como en este caso el Medio Oriente, donde, para “legitimar” la agresión e invasión militar a Irak inventaron que estaba fabricando armas atómicas o químicas.
Me pregunto: ¿Qué ética, qué moral es esta de una potencia capitalista, que ha fabricado suficientes armas como para terminar con la vida del género humano, y mientras tanto se opone a que los demás fabriquen, por ejemplo, plantas atómicas para producir energía eléctrica, como hacen ellos mismos en Estados Unidos?
Además: ¿Qué moral tienen estos gobernantes criminales, genocidas, para exigirle a los demás lo que ellos no cumplen nunca?
Este es el otro aspecto: Las “leyes” que ellos, los yanquis, inventan para imponérselas a los demás, “son buenas”, deben aplicarse, pero responden violentos, porque son violentísimos, cuando se trata de que ellos cumplan cualquier Acuerdo, Leyes, disposiciones, por ejemplo de la misma Asamblea General de la Naciones, de Su Consejo de Seguridad o de la Corte Internacional de Justicia, porque el gobierno gringo se ubica ante sí mismo por encima de todo el ordenamiento jurídico internacional, y sólo vale lo que ellos hacen y deshacen en contra de todo el mundo civilizado.
Mientras realizan estos atropellos en contra de la Humanidad, el gobierno gringo te asegura que es el más “demócrata” del mundo, que ellos sí respetan los derechos humanos. Nosotros, los nicaragüenses, hemos padecido las atrocidades de sus intervenciones militares, como en la década del 80, que nos ocasionaron otros 40 mil muertos y daños por 17 mil millones de dólares, sobre lo cual sentenció la Corte Internacional de Justicia de La Haya (en Holanda), para que el gobierno gringo pagara por esa destrucción, pero la sentencia no fue “reconocida” por el régimen gubernamental criminal yanqui, porque a ellos no les conviene reconocer todo aquello que va contra lo que ellos disponen, porque siempre actúan como algunos matones que te ponen la pistola en la sien, te roban, te maltratan, te matan y después, inclusive, salen diciendo vos les robastes a ellos.

Estas potencias del capitalismo globalizado, o imperialista, de empresas trasnacionales saqueadoras de nuestros recursos naturales, nos han impuesto a los países del Tercer Mundo el rol “de eternos perdedores” y la de ellos la “de los eternos ganadores”, en todos los terrenos, porque con sus invasiones militares, agresiones militares sangrientas, “ayudas”, ellos sacan siempre la gran tajada y a nosotros sólo nos dejan el hambre, la miseria, muertes, la división de nuestra gente, las calumnias por medios de sus periódicos, libros, revistas, intelectuales y periodistas que se ponen completamente a su servicio.
Estos imperialistas y sus serviles internacionales y locales, con sus agresiones e invasiones militares a otros países, nos quitan el bocado de comida, pues por ejemplo, actualmente hay 30 millones de niños con hambre en América Latina, mientras el gobernante yanqui criminal, Bush, se da el lujo de haber gastado ya casi 700 mil millones de dólares en la agresión militar a Irak, donde, algunos especialistas afirman, ya han matado a casi 600 mil seres humanos. Y Bush está pidiendo otros 90 mil millones de dólares para continuar esa matanza de seres humanos en Irak.
¿Esa es la moral justa de un gobernante frente a los problemas acuciantes de la Humanidad? ¿Cuál ha sido la justicia democrática para asesinar tanta gente en tantas intervenciones, invasiones y agresiones militares gringas por el mundo?
La Humanidad ha perdido, como vemos, a casi 100 millones de seres humanos por estas agresiones militares gringas, incluyendo los 50 millones de hombres y mujeres que perdieron la vida en Europa, Asia y Africa, para detener a la maquinaria genocida o asesina del fascismo alemán, que agredió a Europa y especialmente a la Unión Soviética, con el propósito de dominar todo el planeta, para satisfacer la egolatría de una pandilla de racistas ambiciosos, que fueron atizados “por debajo” por personajes criminales de las potencias imperialistas.
Además de la destrucción material general (especialmente en Europa y en Rusia, particularmente), esta Segunda Guerra Mundial dejó 50 millones de muertos, distribuidos de la siguiente forma:
20 millones de soviéticos, 6 millones de polacos, 6 millones de judíos, 5 millones de chinos, 2 millones de indonesios, 1 millón 700 mil de filipinos, 600 mil franceses, 375 mil ingleses, 300 mil norteamericanos; y de los agresores alemanes y japoneses murieron: 13.6 millones de alemanes y 2.5 millones de japoneses.

Ese fue un saldo mortal horrible para la Humanidad, sin echar a cuentas los muertos durante la Primera Guerra Mundial, provocada por los buitres imperialistas en busca de repartirse territorios o zonas de influencias en países, como hacían ya los “Estados Unidos de América”, cuyos gobernantes siempre han andado buscando cómo implantar el terror como hicieron al lanzar la bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaky, y también en función de “los buenos negocios” como hicieron con su “Plan Marshall” de préstamos jugosos, a largo plazo, para la Europa destruida por los agresores alemanes, préstamos que hasta hace poco tiempo terminaron de pagar algunos países europeos.

Así ha sido la ética del gobierno criminal de “Estados Unidos de América”. Esta breve reseña histórica retrata de cuerpo entero a este gobierno criminal norteamericano. Es imposible contar todas las infamias contra la Humanidad en tan corto espacio. Sin embargo, he querido con estos datos respaldar el contenido del discurso del presidente Ortega Saavedra en la 62 Asamblea General de las Naciones Unidas, porque el gobierno gringo sigue con su comportamiento malvado de entremoterse de forma permanente en los asuntos políticos, económicos, electorales, culturales, científicos y de Soberanía Nacional en casi todos los países del Planeta, sin que nadie los llames o les pida inmiscuirse. Nunca, ningún otro país ha ido a agredirlos en su territorio norteamericano, pero ellos sí se han dado el lujo de andar agrediendo, invadiendo, robando, humillando a centenares de millones de seres humanos que buscan cómo vivir en paz, progresar en paz, lo que debieran hacer es al revés, pues más bien están obligados a resarcirnos lo que nos han robado y apoyar la Paz Universal para que los seres humanos podamos desarrollarnos precisamente en Paz, que podamos gozar del cultivo en la Naturaleza, y que esa Naturaleza no sea destruida precisamente por la voracidad de las empresas trasnacionales que estos países globalizados imperialistas protegen en contra de los seres humanos de otras latitudes no norteamericanas.

Señor Walker Bush, señores capitalistas globalizados o imperialistas, dejen en Paz a nuestros presidentes latinoamericanos y de otros países que buscan la Paz, el progreso pacífico para los seres humanos de sus tierras respectivas, pues esos presidentes o los integrantes de esos gobiernos buscan hoy cómo vencer la pobreza, el hambre, el desempleo, el atraso en que nos han metido precisamente ustedes al agredirnos y robarnos nuestros recursos naturales, como el oro, metales de todo tipo, la madera, los peces, y de paso nos contaminan el aire, el Ozono, las aguas, y los suelos; provocan desastres en el Clima general en nuestra Madre Tierra, los pobres que pertenecemos al llamado Tercer Mundo no tenemos posibilidades de ir a vivir en Estaciones Orbitales o en otros Planetas, ni en otras Estrellas de la Galaxia o Vía Láctea en que se desplaza nuestra Tierra a 108 mil kilómetros por hora; en nuestra Galaxia hay 100 mil millones de Estrellas y más allá de la Galaxia, nuestros astrónomos aseguran que hay , tal vez, otras 100 mil galaxias, cada una con, posiblemente, 100 mil millones de Estrellas en sus sistemas respectivos, mientras el Universo infinito sigue ensanchándose a velocidades astronómicas inverosímiles para nosotros, pero mientras tanto nuestra Tierra convulsiona por la destrucción masiva que le ocasionan los capitalistas monopolizados, quienes, además, también amenazan al género humano y al resto de seres vivos con hacerlos desaparecer con bombas atómicas horribles.

Yo no quiero ese futuro para la Humanidad, ni para América Latina, ni para Africa, ni para Asia, ni para Europa, ni para Oceanía, ni para mis indios latinoamericanos, ni para los pobladores norteamericanos, ni para los pobladores canadienses.

Mi aspiración es que vivamos en Paz en nuestra Madre Tierra, que aprovechemos lo que generosamente nos ofrece para alimentarnos, para vivir, y para que algún día, en estos espacios astronómicos, otras civilizaciones, a lo mejor de la misma Galaxia en que andamos por el Universo infinito, nos visiten y puedan apreciar que siempre anduvimos trabajando por el progreso, por la Paz, por las ciencias y que nos respetamos unos a otros, y que respetamos la Vida de la Tierra y del Universo.

Me parece que ese es el espíritu del presidente nicaragüense, Daniel Ortega Saavedra, cuando habla en nombre de la Humanidad y de los pueblos oprimidos; el mismo espíritu invade a hombres como Hugo Chávez Frías, Fidel Castro Ruz, Evo Morales, Luis Inacio “Lula” Da Silva, Rafael Correa, Tavaré Vásquez, Kirchner argentino, Martín Torrijos, Elmer Zelaya, Felipe Calderón, etc.

Veamos, como dije, algunos ejemplos de infamias yanquis en América Latina y otras partes del mundo:

1803: El presidente Jefferson (yanqui, “padre fundador” gringo) compra Luisiana por 60 millones de francos a otro criminal colonialista europeo, llamado Napoleón Bonaparte. Luisiana tenía una extensión de 4.451. 675 kilómetros cuadrados.

1805: Jefferson advierte la necesidad de apoderarse de Cuba, “para defender Luisiana” contra los españoles colonizadores.

1810: La Unión norteamericana (gobierno criminal de Estados Unidos) decide ocupar la Florida Occidental, lo que hace por medio de las armas, con su ejército, sin mediar ninguna declaración de guerra contra España.

1819: Andrew Jackson, quien fue presidente de Estados Unidos, se apodera de la Florida Oriental.

1823: Declaración yanqui de la llamada “Doctrina Monroe”, o sea, “América para los americanos”, en otras palabras, “propiedad” del gobierno criminal de “Estados Unidos de América”.

1824: Estados Unidos, o su gobierno agresor, se opone a que Simón Bolívar libere a Cuba y Puerto Rico, porque ellos, los yanquis, tenían planeado ocuparla militarmente, lo cual hicieron un poco después.

1825: Inglaterra corona al zambo Carlos Federico como Rey de Belice y “la Mosquitia”. Se trata de que ambos territorios eran de las Provincias Unidas de Centroamérica.

1826: El gobierno gringo no envía ningún representante al Congreso de Panamá, convocado por Simón Bolívar, y además, ignoran sus recomendaciones.

1831: El gobierno agresor de Estados Unidos ataca las Islas Malvinas (en el Sur de Argentina), y desmantelan sus defensas.

1834: Inglaterra se apodera de las Islas de Meanguera, Meanguerita, Conchagüita, Punta de Zacate y Pérez, ubicadas en el Golfo de Fonseca. Todas estas Islas pertenecieron siempre a la soberanía salvadoreña en el Golfo Chorotega o “de Fonseca”. El nombre se lo cambiaron los españoles colonizadores genocidas.

1835: Inglaterra, con la complicidad de Estados Unidos, ocupa militarmente la parte Norte de Honduras.

1836: Inglaterra amplía el territorio de “concesión maderera” del Río Sibón, Belice, hasta el Río Sarstun. De ese modo, se apropió de territorio guatemalteco. En ese mismo año, el senador yanqui Preston incita al gobierno criminal de Estados Unidos para conquistar por la fuerza militar el Continente Americano, es decir, todo México, Centroamérica y América del Sur.

1838: El gobierno de Francia ordena a su ejército bombardear Veracruz, México. También interviene militarmente en Argentina.

1840: Inglaterra se anexa oficialmente el territorio de Belice, quitándoselo a Guatemala. Al mismo tiempo, llega una fragata militar inglesa a Criba, territorio costeño, donde imponen protectorado a poblados indígenas moscos. También atacan y capturan el Puerto de San Juan del Norte, deponen a las autoridades nicaragüenses, deportan a esas mismas autoridades hacia cualquier lado y coronan como “rey” súbdito británico a un nativo”. Por último, este imperio colonial, “madre maldita” del nuevo régimen criminal gringo, declara como “Reino Británico de los Indios Mosquitos” a los territorios arrebatados por esta potencia en Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

1841: Inglaterra, imperio colonial inglés, se apodera por la fuerza militar de las Islas atlánticas Roatán, Utila, Guanaja, Elena y Morat, pertenecientes a Honduras.

1843: Las potencias coloniales de Inglaterra y Francia agreden militarmente en el Río de la Plata, en Argentina. La intervención armada dura hasta 1850.

1845: Estados Unidos se anexa (se los roba) los territorios de Texas y California, pertenecientes a México. Al mismo tiempo, se configura el “Destino Manifiesto”, es decir: “el hombre blanco debe invadir territorios de pueblos “atrasados”, apoderarse de sus riquezas y esclavizar a sus habitantes”

1846: Congresistas de Estados Unidos abogan, o instigan, para que el gobierno criminal yanqui, se apodere de todos los territorios de México, Centroamérica, Panamá y Colombia.

1847: Con su ejército, Estados Unidos invade México, sin previa declaración de guerra, con la finalidad de robarle su territorio.

1848: El gobierno criminal de Estados Unidos despoja a México de los extensos territorios de Colorado, Arizona y Nuevo México. Además, con su ejército dentro de México exigen también les sea “cedido” el istmo de Tehuantepec. Inclusive, mientras esta agresión militar y robo se registran, James K. Polk, presidente de Estados Unidos, deja claro que los gobiernos de las Repúblicas Centroamericanas deben pedir “permiso” para realizar cualquier acto de soberanía que deseen ejercer, especialmente en tratos con Europa. Este mismo presidente criminal gringo le ofrece 100 millones de dólares a España por el territorio de Cuba. La propuesta le fue rechazada.

1849: Inglaterra se apodera de la Isla del Tigre, en el Golfo Chorotega (“de Fonseca”); esta isla es de soberanía hondureña.

1850: Mientras Squier observaba la primera erupción del Cerro Negro, representantes de estas dos potencias coloniales criminales, Estados Unidos e Inglaterra, firmaban el tratado Clayton-Bulwer, recelándose mutuamente por el dominio de Centroamérica, indicaban sus intenciones de “cooperar” para la construcción de un Canal Interoceánico en cualquier punto centroamericano.

1852: Con el espíritu del “Destino Manifiesto”, en Estados Unidos se organiza la facción expansionista “La Joven América”, la cual tenía como objetivos la conquista de más territorios en México, Centroamérica, Panamá y Colombia. Inglaterra vuelve a invadir Islas hondureñas y decide crear la Colonia “Islas de la Bahía”, como dependencia de la Colonia de Belice.

1853: Antes de invadir Nicaragua, el filibustero William Walker, trata de apoderarse de nuevos territorios de México, para los esclavistas del Sur yanqui, pero es o fue repelido y derrotado. En ese mismo año, un miserable yanqui, llamado Stefhen Douglas dice que Estados Unidos está destinado a poseer la “hegemonía de los países del Continente, por el arbitrio de acorazados y cañones”.

1854: El gobierno gringo, de manera subresticia, disimuladamente o haciéndose “el chancho”, hace todos los preparativos para la expedición de los filibusteros de Wiliam Walker contra Nicaragua.

Ese mismo año, despachan una expedición armada contra Paraguay, llamada Walker Witch. En ese mismo año, bombardean el poblado del Puerto de San Juan del Norte, en la desembocadura del Río San Juan en el Atlántico de Nicaragua.

1855: La “falange de los inmortales” de William Walker, llega a Nicaragua, financiado por compañías privadas norteamericanas y con pleno apoyo del gobierno criminal de Estados Unidos, y también con el apoyo de los “calandracas” o liberales, jefeados por Máximo Jerez. Walker y su pandilla de filibusteros se apoderan del país, derrocan al presidente de Nicaragua; Walker se autonombra “presidente” de Nicaragua y El Salvador, restituye la esclavitud, roba lo que más puede hasta que, finalmente, él y su grupo de criminales yanquis son derrotados por los ejércitos unidos de Centroamérica.

Mientras tanto, los coroneles yanquis Kinney y Fabens, después de invadir y agredir militarmente a los pobladores de San Juan del Norte, Kinney se autodenomina “presidente” de San Juan del Norte, pero muy pronto fue repelido por los patriotas y tuvo que huir de este territorio nicaragüense.

1856: Por el tratado Dallas-Clarendon, Estados Unidos acepta que Gran Bretaña se apropie permanentemente del territorio guatemalteco de Belice.
El presidente de Estados Unidos, Franklin Pierce, recibe oficialmente al enviado del gobierno espúreo del filibustero William Walker, presbítero Andrés Vigil, ante el repudio de todo el Cuerpo Diplomático latinoamericano, acreditado en Washington.

1857: El gobierno peruano denuncia las agresiones militares y económicas de Estados Unidos contra Centroamérica. Y el colmo, el presidente criminal de “Estados Unidos de América” impone multa de 20 mil dólares a Nicaragua por “lesiones sufridas” por un ciudadano yanqui en el Puerto de San Juan del Norte, puerto y poblado agredido militarmente por los yanquis.
Como Nicaragua se niega a pagar esos 20 mil dólares y, además, rechaza estas presiones opresoras, entonces los yanquis utilizan un barco artillado para bombardear e incendiar el Puerto de San Juan del Norte, en la desembocadura del Río San Juan. Así ha funcionado la “democracia mortal” de los cañones y agresiones militares norteamericanas.

Al presenciar el comportamiento agresor e invasor de Estados Unidos, los gobiernos de Ecuador, Chile y Perú firman un tratado de confederación para defenderse de las aventuras criminales gringas, tales como las que estaban padeciendo en ese momento los centroamericanos, emprendidas por el filibustero William Walker.

En mayo de 1857, precisamente, los patriotas centroamericanos se unen, por fin, para expulsar a Walker y su pandilla de filibusteros asesinos, que habían llegado a Nicaragua en representación de los esclavistas del Norte de Estados Unidos.

1858: “Estados Unidos de América” impone a Nicaragua el tratado Cass-Irisarri, mediante el cual se asegura “el derecho de tránsito” por cualquier parte del territorio nicaragüense, sin costo alguno, asegurándose un “derecho” permanente a intervención civil, armada y económica en el país, lo que más tarde fue ratificado por el vergonzoso Tratado Chamorro-Bryan, que también les dio el “derecho” de instalar una base naval en la Península de Cosigüina, en el Golfo Chorotega o “de Fonseca”.
En ese mismo año, el presidente gringo dijo: “Centroamérica caerá, en día no lejano, bajo la jurisdicción de Estados Unidos”. Y agregaba: “Tenemos la necesidad de ocupar los tres istmos americanos” (Tehuantepec, Nicaragua y Panamá).

1861: España se reanexiona a su reina la República Dominicana, por “invitación” de su presidente, Pedro Santana. El 12 de abril de ese año, comienza la Guerra de Secesión de “Estados Unidos de Américas”. Se enfrentan los bandos del Norte y del Sur. Los del Norte querían apropiarse de territorios de Canadá y los del Sur intentaban apropiarse de todo México, toda Centroamérica, Panamá y Colombia, para imponer su “Imperio del Círculo Dorado”. Para América Latina, esta Guerra de Secesión norteamericana fue un gran alivio, pues estos malandrines poderosos estaban “ocupados” haciéndose la guerra ellos mismos en territorios autóctonos y robados a México y otros países.
El 31 de octubre de ese año se produjo una de las más viles infamias de estas potencias coloniales criminales: Inglaterra, Francia y España, firman un tratado y se “comprometen” a ir juntas a México, para exigirle “satisfacciones por agravios” de esta nación latinoamericana contra estos “angelitos” opresores colonialistas de siempre.

1863: Colonialistas ingleses se apoderan de Martinica, en las Antillas Menores. Los ejércitos franceses ocupan México, lo cual, por supuesto, es rechazado por los mejicanos.

1867: “Estados Unidos de América” afianza su dominio sobre Nicaragua mediante el tratado Dickinson-Ayón, mediante el cual se ratifica la intención de ceder una faja de territorio para que los yanquis construyan el canal interoceánico.

1869: Haití es invadido por Francia.

1871: Las infamias se suceden una tras otra, pues Haití es ahora invadida por España. “Estados Unidos de América” ocupan el territorio de Bahía de Samaná, en la Isla de Santo Domingo.

1877: Haití es invadida ahora por fuerzas militares de Gran Bretaña.

1878: Alemania amenaza con barcos de guerra al Puerto de Corinto en Nicaragua.

1880: El presidente yanqui, Rutherford B. Hayes, en clara amenaza a Nicaragua, afirma: “La política de este país requiere un canal interoceánico del Atlántico al Pacífico bajo nuestro control, no siendo posible que consintamos en su abandono y lo dejemos al dominio de potencias europeas”.

1881: Ante la iniciación de trabajos de excavación para la construcción de un canal interoceánico a través del territorio colombiano de Panamá, por parte de una compañía francesa dirigida por Ferdinand de Lesseps, el presidente yanqui, Hayes, reafirma que un canal por Centroamérica debe ser fiscalizado por “Estados Unidos de América” o gobierno criminal norteamericano.

1884: El presidente norteamericano, Chester A. Arthur, anuncia la concertación de un tratado canalero con Nicaragua.

1885: El colmo de las infamias. El Senado de “Estados Unidos de América” se opone a la Unión Centroamericana “porque vulnera nuestros derechos canaleros por Nicaragua y Costa Rica”.

1889: Se registra un escándalo en la construcción del Canal de Panamá, mientras Hayes vuelve a reiterar descaradamente que el canal interoceánico deberá estar bajo el control de “Estados Unidos de América”, “por constituir virtualmente una parte de la costa de Estados Unidos”.

Ese mismo año, con la fundación de la Primera Conferencia Panamericana, el gobierno criminal yanqui ofrece paz, amistad, “buena vecindad”, comercio y “acción moral” (¿?), al mismo tiempo que este panamericanismo se convierte en uno de los instrumentos de penetración yanqui en el continente americano.

1895: El secretario de Estado yanqui, Richard Olney, afirma que su país es soberano en el Continente Americano, que sus deseo “son órdenes”, mientras el mismo gobierno gringo se oponía a la instalación de una carbonera inglesa en una Isla del Caribe.

Gran Bretaña, colonialista “madre criminal inglesa”, exigía a Venezuela una demarcación de límites en las Guyanas, que, naturalmente, iba en desmedro o disminución de territorio de la República sudamericana. La misma Gran Bretaña, en esos mismos días, exigía también el pago de 15,000 libras esterlinas como compensación por supuestos daños a conspiradores ingleses en territorio salvadoreño.

Cuando El Salvador garantiza ese pago, entonces las embarcaciones de guerra inglesas, tripuladas por una enorme cantidad de militares, abandonan el Puerto de Corinto.

1897: William Mackinley, presidente yanqui, anuncia en un mensaje a la Nación sus propósitos de “liberar” a Cuba del dominio español.

1898: Mckinley, presidente yanqui criminal, entrometido, agresor, aludiendo a la construcción del canal interoceánico en Panamá (territorio colombiano), afirma categórico: “La seguridad nacional de Estados Unidos exige que esta obra sea dominada por nosotros”.

El 15 de febrero de ese mismo año, en la Bahía de La Habana, vuela o explota el crucero norteamericano Maine. Mueren 250 tripulantes y en los “Estados Unidos de América”, dos sujetos llamados Hearts y James Gordon descargan una furibunda campaña periodística intervencionista. Los diarios yanquis achacan la culpa a los españoles, que todavía están dominando en Cuba. Poco tiempo después se comprobó que había sido una explosión interna (accidental) en el barco. Sin embargo, el 20 de abril de ese año, el gobierno norteamericano le declara la guerra a España y al mismo tiempo ocupa Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas. Imponen un gobierno militar en Cuba, presidido por el general Leonard Wood.
En ese mismo año, “Estados Unidos de América” se anexiona el territorio de Hawai, situado a varios miles de kilómetros de sus fronteras.

1899: El gobierno yanqui se opone al pacto de unión federal de las Repúblicas Centroamericanas. Roberto Hutcheson, personaje tenebroso de “Estados Unidos de América”, declara: “Los gobiernos débiles y la civilización incipiente de la América Central deberán desaparecer con el tiempo. Con la terminación del Canal del Istmo entraremos en inmediato contacto con aquellos pueblos…y tendremos más que decir sobre su destino futuro que cualquier otra potencia”.

Mientras esta declaración infame se producía, “Estados Unidos de América” procedía a intervenir en Venezuela “de manera diplomática”. En ese mismo año, el gobierno gringo se anexiona parte del archipiélago de Samoa, en Indonesia. En ese mismo sector geográfico del Océano Pacífico (cercano al Océano Indico, frente a Australia) los yanquis desatan una guerra descarada contra el pueblo filipino, al que trata de “pacificar”, y finalmente capturan a traición a su líder Aguinaldo.

1900: El gobierno norteamericano afianza sus pretensiones canaleras sobre Nicaragua e impone el Tratado Hay-Calvo, referente al Canal por Nicaragua.

1901: Los yanquis imponen a Cuba la Enmienda Platt como apéndice de la Constitución que los cubanos ya se habían aprobado. Debido a esto, Cuba concede la Base de Guantánamo y la autorización para que “Estados Unidos de América” intervengan en el país cada vez que lo consideren oportuno. En cuanto a Puerto Rico, los yanquis acuerdan permitir un “gobierno especial”, con mayoría norteamericana.

1902: Inglaterra, Alemania e Italia intervienen militarmente en Venezuela, a cuyo gobierno le cobran deudas pendientes (¿?).

1903: El ocho de enero el gobierno norteamericano se apodera de las Aduanas de República Dominicana. El 22 de enero, el gobierno gringo impone el Tratado Hay-Herrán, mediante el cual Colombia “autoriza” a la compañía francesa que construía el Canal de Panamá a que “ceda” sus derechos a “Estados Unidos de América”.

El 22 de mayo los gringos imponen otro “tratado” a Cuba por medio del cual le prohiben celebrar pacto con gobiernos extranjeros “sin el permiso previo de “Estados Unidos de América”. (¡Clase de infamias, manó!).
Y siguen las Infamias: el 3 de noviembre de ese año, la “magia” criminal norteamericana obliga a la provincia de Panamá a separarse de Colombia, y de ese modo, aparece la República número 21 de América, pero para que inmediatamente pase a ser una especie de colonia norteamericana, pues al unísono la reconoce el canciller Jhon Hay o secretario de Estado de “Estados Unidos de América”. De ese modo, el Canal de Panamá se construye mediante el control total del gobierno criminal de Estados Unidos.

1904: El infame presidente yanqui, Teodoro Roosevelt, declara: “La adhesión a la doctrina Monroe puede forzar a Estados Unidos aún en contra de su voluntad, en casos de mala conducta e impotencia, a ejercitar la política de policía internacional” (¿?).

El mismo Roosevelt ordena desembarcos de marines yanquis en los puertos dominicanos de Azúa, Santo Domingo y Plata, para “proteger intereses estadounidenses”, porque el pueblo dominicano estaba haciendo una revolución. El 13 de octubre Roosevelt designa “interventores”, como si estuviera en su país, en las Aduanas de República Dominicana.

Del 15 al 25 de noviembre de ese año, el mismo Roosevelt envía al Almirante Goodrich con miles de marinos a Panamá, “para prevenir cualquier insurrección del pueblo”. La marinería yanqui permanece en Panamá hasta el 21 de enero de 1914.

1905: el gobierno yanqui perfecciona su control sobre las Aduanas de República Dominicana y sobre el gobierno local, al que le impone que de los ingresos fiscales sólo recibirá el 45 por ciento y que el resto se lo llevaban los yanquis para “pagarse” las deudas en que han incurrido con el gobierno norteamericano.
El 14 de marzo de 1905 desembarca, enviado por Roosevelt, el crucero Marietta, en Puerto Cortés, Honduras, adonde los militares yanquis llegaron a sofocar una rebelión popular.

Casi al mismo tiempo, Roosevelt le dice a su secretario de guerra: “En cuanto a la cuestión de Santo Domingo (República Dominicana), dígale al almirante Bradford que reprima toda revolución. Me propongo mantener el statu quo de la Isla hasta que el Senado haya tenido tiempo de tomar una decisión sobre el Tratado, y considerar todo movimiento revolucionario como un esfuerzo para trastornar el modus vivendi. Estoy completamente seguro de que esto es, en esencia, legítimo, aunque pueda provocar alguna dificultad técnica o impedimento”.

1906: El extremo de las infamias de los presidentes criminales de “Estados Unidos de América”. El mismo Roosevelt le escribió a su amigo Henry White, el 13 de septiembre: “Precisamente ahora, en este mismo instante, estoy tan furioso con esa pequeña e infernal República de Cuba, que me gustaría borrar a su pueblo de la faz de la Tierra”.

¿Qué les parece? Y el 14 de septiembre de 1906 desembarcan en La Habana, Cuba, los “marines” del crucero Denver, y para colmo de infamias, precisamente infernales, el 29 de septiembre de 1906, William Taft se proclama gobernador provisional de Cuba y desembarca con otra fuerza de “marines” en La Habana. Se inicia la segunda intervención armada contra Cuba, la cual se prolongó dos años y cuatro meses.

1907: El 8 de febrero “Estados Unidos de América” le impone un tratado a República Dominicana, por medio del cual se sella su infortunio de agresión armada e intervención durante más de 50 años, a modo de protectorado.
El 18 de marzo, con el pretexto de una guerra entre Honduras y Nicaragua, desembarcan los “marines” del crucero “Marietta” en Trujillo, La Ceiba, Puerto Cortez, San Pedro Sula, La Laguna y Choloma, en cuyos territorios hondureños permanecen hasta el 8 de junio. Estas incursiones se repiten en 1925.

1908: Con instrucciones precisas del gobierno criminal de “Estados Unidos de América”, jefeado por Roosevelt, el general Juan Vicente Gómez procede a derrumbar a Cipriano Castro (tirano también) en Venezuela. El golpista Gómez funda otra dictadura con pleno respaldo de “Estados Unidos de América” y permanece en el cargo de “presidente” hasta 1935, totalmente al servicio del gobierno yanqui.

Gracias a las “magias electorales” de las armas interventoras del gobierno yanqui, es elegido “presidente” de Cuba el general José Miguel Gómez, conocido por su alias de “Tiburón”.

1909: 15 de octubre. En Nicaragua estalla una rebelión promovida por “Estados Unidos de América”, o gobierno criminal yanqui, contra el jefe de la Revolución Liberal, José Santos Zelaya López. Barcos de guerra de la llamada “flota bananera”, como el Paducah, apoyan desde el Puerto de Bluefields a los conservadores rebelados, generales Juan José Estrada y Emiliano Chamorro Vargas.
Zelaya López, cuya Revolución Liberal triunfó en 1893 con un programa nacionalista, logra contener la asonada y tiende a derrotarla; en tales circunstancias, dos ciudadanos yanquis, Cannon y Groce, son sorprendidos cuando colocaban una mina (explosivos) en un río para hacer volar (explotar) un barco gubernamental.
Sometidos a juicio los dos yanquis, admiten su culpa y son condenados a morir fusilados. El episodio es torcido, como de costumbre, por el gobierno imperialista criminal yanqui y es trasformado en acusación “de agresión” de un Estado poderoso, extranjero, entrometido en asuntos internos de Nicaragua, agresor militar precisamente contra Nicaragua, invasor de territorio ajeno a varios miles de kilómetros de su país, y el Secretario de Estado yanqui, Phinlander C. Knox ordena que se rompan relaciones diplomáticas con el gobierno de Zelaya López
Knox, qué “casualidad”, era directivo y uno de los propietarios de las empresas mineras “La Luz” y “Los Angeles Company”, ambas instaladas extrayendo oro y otros metales en la Costa Atlántica de Nicaragua.

Uno de los empleados de estas minas era Adolfo Díaz Resinos, contador, quien después fue impuesto como “presidente” de Nicaragua por el gobierno yanqui y en particular por aquel miserable Phinlander Knox.

No satisfecho con la ruptura diplomática que ordenó, Knox procedió a amenazar, insultar y finalmente desconocer a Zelaya López, como si este fuese su mozo de una las fincas cafetaleras de Nicaragua. Zelaya, quien, “para evitarle mayores males a mi patria”, opta por renunciar y se exilia. Le sucede el doctor José Madriz, liberal, quien tampoco es “reconocido” por el gobierno criminal de “Estados Unidos de América”.

1910: El 22 de febrero desembarcan varios miles de “marines”, agresores e invasores, en el Puerto de Corinto, para “inducir” la renuncia del doctor José Madriz, quien había sustituido en la presidencia al general José Santos Zelaya López. El doctor Madriz resiste a los marinos yanquis y a los conservadores traidores vendepatrias y con sus tropas leales, integradas por soldados liberales, acorralan a los “insurrectos” en Bluefields, Costa Atlántica de Nicaragua, foco principal de la revuelta de los conservadores y los yanquis agresores.

Madriz está a punto de triunfar, cuando el degenerado agresor comandante del Paducah (barco de guerra gringo) notifica a las tropas gubernamentales de Madriz que no pueden sitiar la Ciudad de Blufields ni reducir el Fuerte del Bloff, “porque la lucha podría afectar vidas y bienes estadounidenses en la región”, que ha sido uno de los trucos militares, para intimidir, que el gobierno criminal yanqui ha usado en toda su existencia de agresor e invasor por América Latina y el mundo. Los liberales de Madriz se quedaron “quietos”, y de ese modo, los gringos invasores les labran el camino a los traidores y vendepatrias, generales Juan José Estrada y Emiliano Chamorro Vargas.

Impotente por la ingerencia militar yanqui, Madriz dimite o renuncia a la Presidencia el 20 de mayo de 1910. Los “marines” acolchonan la entrada al poder de los conservadores, jefeados por Juan José Estrada y Emiliano Chamorro Vargas. A esto se le conoce en la Historia de Nicaragua como “la restauración conservadora”, y fueron, precisamente los gringos criminales quienes los instalaron en el poder.

1911: El 22 de febrero vuelven a desembarcar los “marines” yanquis agresores en el Puerto nicaragüense de Corinto, esta vez con el pretexto de “obtener información acerca de las condiciones reinantes en el país”. Este pretexto era inédito hasta ese momento. En mayo, el general Estrada renuncia a la Presidencia y en su lugar los gringos instalan a Adolfo Díaz Resinos, empleado contable de la empresa minera “La Luz” y “Los Angeles Company”. Este sujeto, Díaz Resinos, hablaba muy bien el inglés, y era amigo de los propietarios de las empresas mineras, entre otros un tal Flecher y Phinlander Knox, Secretario de Estado de “Estados Unidos de América”. En resumen “hombre de confianza de los agresores yanquis”.
En torno a este mismo asunto de ocupación militar norteamericana en Nicaragua, el 6 de junio de 1911 le fue impuesto al país un “convenio”, conocido como “Knox-Castillo, por el cual se obligaba a Nicaragua a aceptar un “empréstito” para mantenerla atada por la vía de las deudas. Para convencer a los vendepatrias y traidores conservadores de que era necesario aceptar esas imposiciones, se apareció “oportunamente” en las aguas del Puerto de Corinto el crucero militar yanqui York-town, pedido por el ministro norteamericano en Nicaragua, Mr. Northcott.
En octubre, Samuel Zemurray, otro “rey del banano”, desembarca con un barco artillado en Honduras, y derroca al presidente Dávila. De ese modo, en ese tiempo, Honduras pasa a ser feudo de la Cuyamel Fruit Company.

1912: Aparecen en Corinto, Nicaragua, nuevamente ocho buques de guerra, de la infantería de marina norteamericana, al mando del mayor Smeley Butler, con la finalidad de someter a fuego de balazos a los rebeldes liberales de Managua y Masaya, que habían osado levantarse en armas, encabezados por Benjamín Zeledón Rodríguez, precisamente, por las intromisiones criminales de “Estados Unidos de América”. Otra vez los invasores y agresores gringos habían llegado a Nicaragua “llamados”, ahora por Adolfo Díaz Resinos, conservador y presidente espúreo, impuesto por el gobierno gringo después que derrocó a José Santos Zelaya López.

Los yanquis invasores y agresores criminales someten a bombardeos constantes la Ciudad de Masaya, la Fortaleza de El Coyotepe y pueblos aledaños como Catarina, donde asesinan a varios miles de patriotas nicaragüenses, incluyendo al general Benjamín Zeledón Rodríguez, jefe de los insurrectos liberales contra los vendepatrias conservadores y contra los agresores yanquis.

Al mismo tiempo, otros buques de guerra con “marinos” yanquis desembarcan en Puerto Cortés, Honduras, con el pretexto de “resguardar (¿?) la línea férrea” de otro país que, por supuesto, no es el suyo y está muy lejos de sus fronteras.

1913: En este año, mientras estaba en pleno apogeo el desarrollo de la Revolución Mexicana, el gobierno criminal yanqui, a travez de su Embajada en México, conspiró y participó descarada y constantemente, todo el año, en contra de los mexicanos, después, como hemos visto, de haberle robado casi tres millones de kilómetros cuadrados y de haber agredido a México porque osó defenderse de estos atropellos incalificables. En ese año, el gobierno criminal gringo actuó contra México en general, contra el movimiento revolucionario, contra los jefes revolucionarios Emiliano Zapata y Pancho Villa y contra el presidente Madero. Sólo voy a citar las fechas más importantes de esta conspiración:

9 de febrero, 10 de febrero, 11 de febrero, 12 de febrero, 13 de febrero, 16 de febrero… todas del 9 de febrero hasta el 7 de septiembre, fecha en que tropas militares norteamericanas invaden “Claris Estero” dizque para “colaborar en la evacuación de ciudadanos norteamericanos”.

1914: Este es uno de los años más saturados de infamias en la existencia de “Estados Unidos de América”, comenzando con que el gobierno criminal de Estados Unidos mandó el desembarco agresor de los cruceros militares “South Carolina”, Wheeling” y “Tacoma”, “para sofocar los disturbios revolucionarios” (¿?), ¿quién los llamó?, ¡nadie¡, pero desembarcaron más cruceros, repletos de militares yanquis los días 20 y 21 de febrero.
El 9 de abril, mientras tanto, el gobierno criminal gringo hace desembarcar el crucero “Dolphin” en Tampico, México, donde sin permiso de nadie usan el puerto local, insultan a los pobladores y sus autoridades y llegan argumentando de que “Estados Unidos” ha sido “insultado” (después de robar casi tres millones de kilómetros cuadrados a México y haber agredido militarmente en gran escala al país entero) y exigen que como “disculpa” sea izada la bandera norteamericana, acompañada de 21 cañonazos, lo cual es rechazado por los mexicanos.

Ya el 14 de abril hay 75 barcos de guerra, con 65,850 militares dentro, en aguas territoriales de México, listos para ejecutar una nueva agresión armada contra los mexicanos.
Además, el 20 de abril estos 65,850 militares yanquis intentan impedir el acceso a puertos mexicanos del barco alemán Ypiranga, el cual transportaba, por pedido del gobierno mejicano, 200 ametralladoras y 15 millones de balas, precisamente, para la defensa de México frente a las agresiones militares criminales de “Estados Unidos de América”.
El 21 de abril, al siguiente día las naves o embarcaciones militares del Almirante yanqui, Fletcher, desembarcan y atacan la Ciudad de Veracruz, situada en el Golfo de México, donde causan 300 muertos y una cantidad similar de heridos, más la destrucción generalizada del puerto, viviendas e infraestructura.
La resistencia popular mexicana a la nueva agresión imperialista corre a cargo de los adolescentes de la Escuela Naval de Veracruz. Por supuesto, estos matones a sueldo del régimen criminal yanqui se apoderan de la Ciudad de Veracruz.
El 22 de abril, al día siguiente, toda la flota naval militar de agresión, converge sobre todos los puertos mexicanos conocidos, con la finalidad de continuar la agresión militar y en busca de que los mejicanos se arrodillen frente a ellos, lo cual no ocurrió una vez más.

En junio de 1914, varios cruceros militares yanquis, repletos de “marinos”, de ametralladoras y cañones, desembarcan en Santo Domingo, República Dominicana, donde agreden nuevamente y ocupan el país otra vez, con el fin de aplastar a rebeldes dominicanos.

En el mismo mes de julio, otros cruceros militares yanquis, agreden a Argentina en el Río de la Plata, argumentando que llegaban a “poner el orden”, ¿quién los llamó hasta Argentina?, por supuesto, ¡nadie¡

El 5 de agosto se registra una de las peores infamias al firmarse el “Tratado Chamorro-Bryan”, en Washington, a cambio de tres millones de dólares, pagaderos “a largo plazo” al momento de firmarse el documento entre Emiliano Chamorro Vargas (vendepatria y traidor conservador nicaragüense).

Este Tratado permitiría a “Estados Unidos de América” construir un Canal Interoceánico mediante el Río San Juan y el Istmo de Rivas, a pesar de que ya tenía listo o construido el Canal de Panamá. El Tratado era por 99 años prorrogables, y también incluida el “derecho” yanqui de construir una base naval militar en la Península de Cosigüina, en el Golfo Chorotega o “de Fonseca”, en el Noroeste de Nicaragua.

1915: El 28 de julio, el gobierno yanqui, con el pretexto del asesinato del dictador Vilburm Guillaume, ordena un desembarco militar masivo en Haití (Mar Caribe), nación de la cual se apoderan y salen de allí hasta en 1934.

1916: En los días 9 y 15 de marzo, el gobierno criminal yanqui introduce descaradamente 12 mil soldados por el lado Norte de México en persecusión de lo que ellos llamaban “el bandolero Pancho Villa”, uno de los jefes de la Revolución Mexicana. ¿Por qué metiéndose una vez más a territorio mexicano y además 12 mil soldados para perseguir a un solo hombre, en territorio ajeno? ¿Cómo calificar este tipo de agresiones militares?
Precisamente sobre esta agresión militar, los mexicanos logran detenerla en Parral, la rechazan hasta una colonia llamada Dublán, donde los criminales invasores yanquis se atrincheran por un tiempo. El 21 de junio, pobladores mejicanos armados traban combate con los invasores criminales gringos en El Carrizal y los obligan a emprender retirada por la frontera Norte de México.
El 4 de agosto, el gobierno agresor gringo compra en 25 millones de dólares las Islas caribeñas Antillas Vírgenes o Danesas y sus adyacentes.

El 29 de noviembre, los militares yanquis se retiran de República Dominicana, pero dejan convertido el país en un “protectorado”.

1917: En febrero, “Estados Unidos de América” vuelve a intervenir militarmente en Cuba, desde su base naval de Guantánamo (dentro de territorio cubano), con la finalidad de apoyar descaradamente al general Mario Menocal, sujeto arrastrado al servicio de los yanquis, que estaba sufriendo una insurrección en su contra. Para justificar su agresión militar contra Cuba, los militares gringos alegan esta vez que la Base Naval de Guantánamo “necesita agua” y debe “salvaguardar las propiedades (¿?) norteamericanas”, y advierten que de todas maneras no reconocerán a ningún gobierno de los insurrectos, quienes se “desmoralizan” y dejan que el tirano Menocal se mezcle en el fango imperialista de las infamias.

El presidente Wilson, yanqui, ordena la permanencia de 2,600 soldados en Cuba, para que nadie le haga “aleteos” a Menocal vendepatria.
En el mismo mes de abril, el general Federico Tinoco, apoyado por la empresa norteamericana Costa Rica Oill Corporattion, derroca al presidente tico Cleto González Víquez, quien, por supuesto, denunció la intromisión militar y diplomática del gobierno criminal de Estados Unidos.

1918: En junio y julio desembarcan varios miles de “marinos” yanquis en Colón, Chiriquí y Panamá, con el pretexto de que “hay elecciones fraudulentas”. Se quedan allí hasta 1920.

En septiembre, el presidente Carranza, mexicano, denuncia que nuevamente se han producido decenas de agresiones norteamericanas armadas en el lado Norte de la Frontera de México, donde militares gringos han asesinado a decenas de patriotas mexicanos.

1919: Oficialmente México denuncia que se produjeron otras seis invasiones militares norteamericanas en su frontera Norte.
En agosto se retira de Cuba la mayor parte de los invasores yanquis, quedando todavía dos compañías militares en Camagüey.

Las infamias gringas no han tenido límites, francamente, pues del 8 al 12 de septiembre, Honduras vuelve a ser ocupado por “marines” yanquis en “advertencia para que el candidato presidencial se retire de sus aspiraciones a ser presidente” hondureño.

1920: Con el pretexto de proteger la Embajada yanqui, la vida y bienes de norteamericanos, se produce un nuevo desembarco norteamericano armado en Guatemala, en el momento en que una insurrección popular derriba de su cargo al presidente Manuel Estrada Cabrera.

1921: En abril se produce otro desembarco de “marines” yanquis, ahora en “La Chorrera”, Panamá, para “proteger” la vida de norteamericanos”(¿?).
Mediante intrigas, el gobierno criminal yanqui y de la empresa norteamericana United Fruit Company propician el derrocamiento del presidente civil guatemalteco, Carlos Herrera, y en su lugar instalan a un militar servil a sus intereses geopolíticos de dominación y opresión, económicos y militares.

1924: Un nuevo desembarco masivo de “marines” yanquis en Honduras, donde ocupan Tegucigalpa, la Capital. Esta vez el gobierno criminal norteamericano manda a sus militares para que el gobierno de Honduras no vaya a intervenir en un conflicto que sostienen dos compañías yanquis rivales por el control del saqueo de los recursos naturales de Honduras: United Fruit Company y Cuyamel Fruit, situación que también se repite en Guatemala y Costa Rica.
El “conflicto” delictivo termina cuando otra compañía, yanqui también, compra las acciones de estas empresas trasnacionales gringas en ese momento.

Mientras tanto, en República Dominicana comienza el retiro lento de las tropas invasoras yanquis, las cuales, por supuesto, dejan organizada la “Constabularia” o Guardia Nacional (como en Nicaragua), ejército interventor permanente en representación de “Estados Unidos de América”. De esa guardia de criminales interventores surge el tirano bestial Rafael Leónidas Trujillo.

Del 10 al 15 de septiembre, los “marines” yanquis vuelven a invadir Honduras, donde ocupan ciudades y puertos importantes, con el fin de presionar a los pobladores hondureños para que voten, en elecciones nacionales, por el candidato presidencial “agradable” al gobierno imperialista criminal.

1925: Del 19 al 25 de abril se produce nuevo desembarco de “marines” yanquis en el puerto frutero de La Ceiba, Honduras, para presionar apoyo a favor de las empresas fruteras norteamericanas.

“Para preservar el orden público”, desembarcan 600 “marines” yanquis en Panamá, donde en ese momento se registra la “Huelga de Inquilinos”, la cual es reprimida violentamente y se produce una gran cantidad de muertos, heridos y encarcelados.

1926: El viejo rufián político conservador, Emiliano Chamorro Vargas (firmante del pacto canalero vendepatria) le da “golpe de Estado” al presidente Carlos Solórzano, e impide que ejerza el poder presidencial el vicepresidente Juan Baustista Sacasa, uno de los jefes de la llamada “Guerra Constitucionalista”, gestándose en ese momento.

Por cuestionamientos internacionales, el gobierno yanqui no reconoce el “golpe de Estado del rufián político Chamorro Vargas y, entonces, decide colocar otro desembarco de “marines” en Corinto y la Costa Atlántica, para presionar para que sea nombrado su también empleado minero Adolfo Díaz Resinos, probadísimo servil y mozo al servicio de los intereses económicos y políticos del imperialismo gringo neocolonial.

Además, el 26 de noviembre, ante el estallido de la llamada “Guerra Constitucionalista”, emprendida por los liberales contra los conservadores de los rufianes Emiliano Chamorro Vargas y Adolfo Díaz Resinos, el gobierno yanqui envía el mensaje armado, por medio de sus invasores-agresores instalados en Puertos del Pacífico y Atlántico, de que no permitirá que le toquen su “muchachito títere leal”, llamado Adolfo Díaz Resinos.

Y llegó el colmo de las infamias yanquis, el 26 de diciembre, pues el gobierno gringo por medio de sus cañoneras declaró “zona neutral” a Bluefields y emplaza al desarme a los contendientes liberales y conservadores, dando de ese modo, de alguna manera, parte del triunfo de la “Guerra Constitucionalista”, jefeada por el doctor Juan Baustista Sacasa y el general terrateniente José María “Chema” Moncada Tapia, el futuro traidor del “Pacto del Espino Negro”, firmado entre Moncada y el coronel Henry Stimpson, jefe de los agresores e invasores de ese momento.

Es en este momento, el 27 de diciembre, cuando el General Augusto César Sandino (quien se había sumado al lado de los liberales, hasta ese momento los menos vende-patria), ayudado por mujeres prostitutas de Puerto Cabezas (Costa Atlántica de Nicaragua) logra rescatar del Mar Caribe 29 rifles y municiones, para armar a su famosa Columna Segoviana, la que se suma a la “Guerra Constitucionalista” y después inicia la lucha antiimperialista porque Moncada Tapia firma el “Pacto del Espino Negro” con los invasores gringos, traicionando de ese manera a la Patria entera y en particular a los que habían andado jugándose el pellejo en las montañas del Norte y de la Costa Atlántica.

1927: 8 de enero. El presidente gringo Calvin Coollidge, autor de la famosa frase, “El negocio de Estados Unidos son los buenos negocios”, justifica la nueva agresión militar a Nicaragua “como medida de prevención” frente a las “actividades bolcheviques” del general Plutarco Elías Calles, de México, que a su juicio (¿?) de Coolidge es “protector” de Juan Baustista Sacasa y de José María “Chema Moncada, el traidor del “Espino Negro”.

El 4 de mayo de ese año 1927, Coolidge impone “La Paz en Tipitapa”, conocida como “Pacto del Espino Negro”, mediante la cual los contendientes militares de la “Guerra Constitucionalista” se desarman “voluntariamente” a cambio de unos cuantos dólares por entregarle los fusiles y rifles a los yanquis, cuyo jefe, Henry Stimpson, llegó hasta Tipitapa en un lanchón artillado, el que fue fondeado en el Río Tipitapa. Por medio de este “Pacto del Espino Negro” (traidor, vende-patria) se terminó de formalizar la creación, entrenamiento militar, educación y financiamiento de la Guardia Nacional (con el nombre de Constabularia), que después se convertiría en el ejército interventor permanente de los yanquis en Nicaragua y en el ejecutor del asesinato de Sandino, ordenado por el gobierno gringo y efectuado por Anastasio Somoza García y su pandilla de foragidos de esa Guardia Nacional.

Casi todos los contendientes entregaron sus fusiles o rifles, menos el General Sandino y otros 29 hombres que andaban con él. Sandino se retiró al Mineral de San Albino, en Las Segovias, desde donde lanzó su famoso “Manifiesto de Luz y Verdad”, anunciando al mundo que combatiría a los invasores y agresores imperialistas hasta expulsarlos de territorio nacional, lo cual consiguió después de 500 gloriosos combates, en condiciones absolutamente desiguales con su Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, padre creador, de algún modo, del Frente Sandinista de Liberación Nacional, fundado y dirigido por Carlos Fonseca Amador.

El capitán yanqui Hatfield, uno de los jefes yanquis agresores, envía a Sandino una carta proponiéndole una “honrosa rendición”, que es contestada por el célebre guerrillero de la siguiente manera: “No me rendiré y aquí los espero. Yo quiero Patria Libre o Morir. No les tengo miedo: cuento con el ardor del patriotismo de los que me acompañan”.
Por su contenido patriótico y revolucionario, estas palabras son parecidas a las del también glorioso patriota Benjamín Zeledón Rodríguez, asesinado, precisamente, por los mismos yanquis, en una de sus agresiones militares en 1912.
La bárbara reacción de estos bárbaros rubios anglosajones del Norte agresor no se hace esperar y el 26 de julio de ese año proceden a bombardear la Ciudad de Ocotal, lo que ocurría por primera en la historia latinoamericana. Fueron asesinados, con este bombardeo aéreo y ametrallamiento desde el aire, 300 nicaragüenses, entre ellos el jefe guerrillero Rufo Marín. Esta intervención militar norteamericana, como se sabe, dura hasta 1933, cuando el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional logra expulsar a los “marines” de Nicaragua.
Además, los yanquis agresores impusieron como candidato presidencial a José María “Chema” Moncada Tapia, y al mismo tiempo pusieron como “presidente” del Consejo Nacional Electoral al general MCoy y todos los centros de votaciones, en todo el país, fueron presididos por oficiales y soldados de la marinería norteamericana.

1928: El gobierno criminal yanqui “arregla” las diferencias de sus compañías bananeras en Honduras, donde La Cuyamel Fruit vende sus acciones a la United Fruit Company por 26 millones de dólares, y a la vez imponen al tirano Tiburcio Carías Andino, quien permanece en el poder, apoyado por las cañoneras yanquis, por 17 años continuos.

1929: Los agresores militares se autollaman “pacificadores de Nicaragua”, mientras a un año del “Pacto del Espino Negro” han destruido 70 pueblos y aldeas del Norte y de la Costa Atlántica del país, en persecusión del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y del General Sandino.

1930: En Guatemala por intereses de la empresa frutera “United Fruit Company” y el gobierno gringo, es derrocado el presidente Lázaro Chacón y es colocado en su lugar José María Orellana. El seis de septiembre es derrocado también, en Argentina, el presidente Hipólito Irigoyen, mediante un cuartelazo militar gorilesco, que según observadores internacionales “huele” a intereses petroleros yanquis.

1931: Por orientaciones precisas del gobierno gringo, apareciendo visiblemente el ministro de Estado norteamericano, Sheldon Whitehouse, se inicia en Guatemala la instalación del dictador Jorge Ubico, siervo o servidor de la United Fruit Company, como Adolfo Díaz Resinos y Emiliano Chamorro Vargas en Nicaragua.
En Panamá, los yanquis colocan en la Presidencia a Harmodio Arias, abogado (¡qué casualidades¡) de la United Fruit Company. En El Salvador, apoyado también por el gobierno gringo, sube a la Presidencia el general Maximiliano Hernández Martínez, quien casi exigía que lo llamaran “Mi general Hernández Martínez”. En cuanto asumió el mando cívico-militar, la gente común salvadoreña lo comenzó a llamar también “el filósofo ametrallador”. Esto de ametrallador lo dejó muy claro para la Historia de la Humanidad al matar a unos 32 mil salvadoreños, en 1932, cuando campesinos, indígenas e intelectuales, encabezados por Agustín Farabundo Martí, se insurreccionaron contra la barbarie criminal del “filósofo ametrallador”. En El Salvador se padecía hambre generalizada, desempleo, falta de tierras para los campesinos e indígenas, que eran despojados de sus parcelas por los poderosos terratenientes de un puñados de familias terratenientes y oligárquicas, pero el “filósofo ametrallador” aseguraba que todo ese movimiento era de “comunistas”, y al final de las matanzas emitió “un parte” dirigido a los jefes opresores imperialistas de barcos de guerra de “Estados Unidos de América” y Canadá, ubicados en puertos del Pacífico salvadoreño, asegurando que “hemos terminado con los comunistas”. “Todos los muertos eran “comunistas”, aseguraba el comunicado de “mi general Hernández Martínez.
En agosto se inicia la llamada “Guerra del Chaco” (en Paraguay, Bolivia y Argentina) instigada y dirigida por las compañías petroleras Shell y Esso Estandard Oill, respectivamente inglesa y norteamericana.

1933: En enero triunfa la causa del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y del General Sandino, pues los yanquis invasores y agresores salen derrotados de Nicaragua, pero dejan organizado el ejército interventor suyo, llamada Guardia Nacional, a la cual le nombran como jefe a un títere, falsificador de billetes y ladrón, identificado como Anastasio Somoza García. Sandino se dedica a trabajar con su gente, organizada en Cooperativas Agrícolas en Las Segovias.

Franklyn Delano Roosevelt, presidente yanqui, inaugura el 4 de marzo su “política de buena vecindad”, la cual contrasta con la realidad práctica de lo que hace este gobierno criminal, que en realidad opera como vecino muy violento de los latinoamericanos.

En agosto cae el feroz tirano Gerardo Machado, apodado “el carnicero” por las matanzas de ciudadanos en Cuba. Tras bambalinas, el gobierno criminal yanqui, encabezado por Franklyn Delano Roosevelt, prepara al nuevo dictador que en poco tiempo sería el Sargento Fulgencio Batista.

En la Segunda Conferencia Panamericana, efectuada en noviembre, en Paraguay, el agresor permanente “Estados Unidos de América” se compromete a respetar los “asuntos internos” de las naciones latinoamericanas. ¿Será posible, hombré?

Al arribar a este año 1933, “Estados Unidos de América” tiene ya organizadas toda una plaga de tiranías militares en América Latina, todas a su servicio, al servicio de empresas trasnacionales y de los vendepatrias, incluyendo a Nicaragua, pues Anastasio Somoza García es ya en ese momento el Jefe Director de la Guardia Nacional genocida, fundada, educada, entrenada, financiada siempre por el gobierno yanqui criminal.

1934: Otra vez injerencia “disimulada” del gobierno gringo en Cuba, pues deroga la Emienda Platt, pero no devuelve el territorio en que tiene instalada la Base Naval de Guantánamo.
El 21 de febrero, por órdenes del gobierno criminal de “Estados Unidos de América” y de Anastasio Somoza García, mediante una emboscada cuidadosamente planeada y ejecutada por oficiales de la Guardia Nacional, es capturado en General Sandino, su hermano Sócrates Sandino y los generales Estrada y Umanzor, al bajar de “conferencias de paz en la Loma de Tiscapa”; los trasladan primero a las instalaciones de las Cárceles de El Hormiguero, en pleno centro urbano de Managua-Capital y después en sigilo los conducen al Aeropuerto Xolotlán, donde los asesinan. Nunca fueron encontrados sus cadáveres.

A partir de ese 21 de febrero de 1934, “Estados Unidos de América” instala, entrena, educa y financia a esta tiranía que pasó a formar parte de la plaga de dictaduras genocidas de América Latina al servicio del gobierno yanqui y de los monopolios imperialistas, saqueadores de los recursos naturales de toda América, ubicada al sur de “Estados Unidos de América”. Aquí se inicia lo que se conoció como “el reflujo” en la lucha del pueblo nicaragüense por su Liberación Nacional, la que finalmente se produce en 1979.

1937: Tropas norteamericanas ahogan en sangre una rebelión nacionalista en Ponce, Isla de Puerto Rico, y arrestan al líder rebelde Pedro Arbizú Campos.

1944: Hay un dicho que “a todo chancho se le llega su sábado”. Le llegó al general Maximiliano Hernández Martínez, “el filósofo ametrallador”, quien es derribado del poder político y militar por militares salvadoreños, a pesar del apoyo irrestricto que le daba el embajador gringo en San Salvador.
Hernández Martínez deja una estela horrenda de crímenes, incluyendo el haber asesinado a Agustín Farabundo Martí en 1932.
Hernández Martínez fue al exilio en Honduras, donde fue ejecutado a puñaladas por su chofer.

1946: En diciembre asume el poder el profesor Juan José Arévalo, en Guatemala, e inmediatamente el gobierno criminal gringo pasa a la ofensiva y lo llama “comunista”, “bolchevique”, colaborador de “la cortina de hierro” (es decir, de la Unión Soviética), todas estas acusaciones porque estaba favoreciendo con medidas sociales y económicas a los trabajadores guatemaltecos.
Casi de inmediato se producen choques verbales y políticos con el embajador yanqui, Richard Patterson.

1947: Había finalizado la Segunda Guerra Mundial, atizada por los países imperialistas, que como buitres quieren repartirse al mundo entero. Esa Guerra dejó 50 millones de muertos, debido al empecinamiento nazi-fascista de imponer un imperio universal, apoderarse del continente europeo, asiático, africano, australiano (y a lo mejor americano), imponer una “raza superior” (pura, como celtas, arios o vikingos, pelos rojizos, ojos azules, blancos) y también liquidar, supuestamente, a los judíos o israelitas, todo lo cual formó parte de los pretextos guerreristas de estos genocidas alemanes, quienes fueron, a su vez, azuzados por dirigentes imperialistas de los países más industrializados del Planeta Tierra.
Bueno pues, en ese año, en Fulton, Misssouri, “Estados Unidos de América”, invitado por Harry Truman, presidente yanqui, Wiston Churchil, ideólogo del imperialismo global, mediante un discurso muy bien estudiado pone en movimiento las ideas fundamentales de la “Guerra Fría”, que los imperialistas pusieron en práctica desde 1945 hasta 1990, especialmente destinada a desacreditar al Bloque Socialista europeo, porque el sueño de que los nazi-fascistas demolieran a la Unión Soviética, mediante la agresión militar alemana-hitleriana, se les había derrumbado.

Además, con ese discurso infame se estaba creando también la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la cual pasó a jugar uno de los papeles más tenebrosos en cuanto al derrocamiento de gobiernos extranjeros y asesinatos de líderes políticos, dirigentes obreros, jefes militares, sacerdotes progresistas y hasta estudiantes universitarios identificados con causas populares por el mundo entero. Esos asesinos encubiertos asesinaron, por ejemplo, a Patricio Lumumba, a Omar Torrijos Herrera, a Ernesto “Ché” Guevara e intentaron 600 veces matar a Fidel Castro Ruz.

A partir de ese discurso de Wiston Churchil en Fulton se comienza a implementar, paulatinamente, el llamado “Tratado de Asistencia Recíproca” (TIAR), de la Organización de Estados Americanos, que en realidad asimismo siempre fue instrumento colonialista, político y militar de “Estados Unidos de América”.

1948: Abril. Se reúne la Novena Conferencia Panamericana, en Colombia, donde se le da inicio formal a la Organización de Estados Americanos. En el transcurso de esta reunión de “malos augurios” para América Latina, se produce el llamado “bogotazo”. En esta revuelta es asesinado el líder liberal Eliécer Gaitán. En estos acontecimientos se ve envuelto y participa el Comandante Fidel Castro Ruz, cuando era todavía estudiante universitario en Bogotá.

Una de las infamias y patrañas imperialistas es la imposición de Israel en territorio palestino por parte de ”Estados Unidos de América” e Inglaterra, cuyos gobierno criminales les tiraron dinero por toneladas, armas, municiones, tecnología y apoyo militar decidido, con la finalidad de tenerlo como “punta de lanza” de tensiones en el Medio Oriente, para apoderarse del petróleo y otros recursos naturales de esta región del mundo.
En Perú se registra el cuartelazo del general Manuel Odría. Inmediatamente es reconocido por el gobierno criminal de Estados Unidos, pues coincide con el régimen gringo en ideología reaccionaria, deseos de saquear el país y formar parte de la plaga de tiranías de América Latina.

En Venezuela también es derrocado el presidente y laureado escritor Rómulo Gallegos, autor de Doña Bárbara. Gallegos propugnaba por la nacionalización del petróleo de Venezuela, lo cual nunca ha sido tolerado por los saqueadores yanquis y sus empresas trasnacionales imperialistas.

1949: La Organización de Estados Americanos se estrena asumiendo la defensa del régimen de Rafael Leónidas Trujillo, convertido en tirano dominicano al servicio pleno de los agresores yanquis.

El presidente Juan José Arévalo solicita formalmente a “Estados Unidos de América” el retiro de su embajador Patterson porque éste se entromete en asuntos internos, especialmente después de que el gobierno guatemalteco había decidido crear el Instituto del Petróleo, para emprender la búsqueda de este hidrocarburo en subsuelo guatemalteco.

1950: El gobierno yanqui provoca y se entromete en la llamada “Guerra de Corea”, lo que además de matanza de seres humanos, deja al final la división en dos Coreas, en la Península Indochina.
El 19 de febrero de ese año 1950, comienza la “era del macarthismo”, o sea, la fabricación de mentiras colosales. Pues bien, el senador Joseph McCarthy, republicano, pronuncia un discurso en Wheeling, mediante el cual sostiene que el Departamento de Estado, del régimen gringo, tiene una nómina 205 comunistas; al día siguiente, en otro discurso, dice que en realidad la lista es de 82 y finalmente asegura que son 57. En realidad nunca pudo probar nada, pero esta modalidad de mentir descaradamente comenzó a ser usada por el gobierno criminal norteamericano, especialmente por parte del Presidente, funcionarios de la CIA, Departamento de Estado y Pentágono o Ministerio de Guerra. Así han sido de infames los gobiernos gringos.

1951: En su discurso de despedida de la Presidencia de Guatemala, al salir electo presidente popular y patriota coronel Jacobo Arbenz Guzmán, el profesor Juan José Arévalo denuncia que su gobierno había sido objeto de dos intentos de golpes de Estado o cuartelazos en su contra, promovidos por la empresa frutera United Fruit Company, norteamericana.
Jacobo Arbenz Guzmán queda advertido de lo que le viene, pues los gringos los derrocarían en junio de 1954 por “comunista”, “bolchevique” y amigo de “la cortina de hierro” soviética. Todavía no había triunfado la Revolución Cubana (Enero de 1959).

1952: Con la complacencia del gobierno gringo, Fulgencio Batista, su peón en Cuba, expulsa del poder a Carlos Prío Socarrás, quien jugaría un papel importante al triunfo de la Revolución Cubana.
En Estados Unidos se produjo lo que se conoció como el triunfo electoral presidencial de “los tres generales”: General Eisenhower, General Motors y General Electric, pues Eisenhower y Richard Nixon representaban los intereses de estas dos poderosas compañías trasnacionales imperialistas yanquis. En Guatemala, los gringos criminales y sus compañías bananeras comienzan los planes y operaciones encubiertas para derrocar al popular presidente Jacobo Arbenz Guzmán.

1953: Fulgencio Batista y su ejército de asesinos desata una cacería militar contra un grupo numeroso de jóvenes que asalta el Cuartel Moncada (en Santiago de Cuba), lo que da inicio a la lucha armada hasta el Triunfo de la Revolución Cubana. Numerosos patriotas son asesinados, mientras son capturados, entre ellos, Fidel Castro Ruz, jefe de los revolucionarios cubanos.
El jefe de “relaciones públicas” de una de las empresas fruteras norteamericanas, asentadas en Guatemala, descaradamente agrede e interviene en asuntos políticos internos de Guatemala y sostiene que el gobierno de Jacobo Arbenz Guzmán es un “centro de infiltración comunista” y de inmediato aboga por su derrocamiento militar.

1954: Se celebra la X Conferencia Panamericana, en Caracas, Venezuela, y con singularísimo descaro Jhon Foster Dulles, canciller gringo, acusa a Guatemala de estar “infiltrada por el comunismo internacional”. El canciller guatemalteco, Guillermo Torriello, acusa al gobierno gringo de intervenir en los asuntos internos de su país, y de atentar contra la libertad de Guatemala, contra su soberanía y autodeterminación, todo en defensa de los dólares de la compañía frutera United Fruit Company, de la cual es uno de sus propietarios el mismísimo Jhon Foster Dulles, jefe del Departamento de Estado o Cancillería de “Estados Unidos de América”.

El 8 de junio, el gobierno yanqui publica su “libro blanco” contra Jacobo Arbenz Guzmán, para dar inicio a su derrocamiento. El 18 de junio, usando numerosos aviones de combate, por órdenes del gobierno yanqui y bajo la dirección directa de la Central de Inteligencia (CIA), se bombardean numerosas ciudades de Guatemala, con la complicidad de altos oficiales del Ejército de Guatemala, para darle el “golpe de Estado” a Arbenz Guzmán. Se afirmó entonces que el nuevo embajador gringo, Jhon Peurifoy, tenía comprados mercenarios y altos oficiales del Ejército guatemalteco, para poner en práctica el “golpe de Estado” o derrocamiento del gobierno de Arbenz Guzmán, legítimamente constituido en elecciones nacionales.

Arbenz Guzmán deposita el poder presidencial en manos del coronel Enrique Díaz, quien a su vez fue derrocado pocos días después por una nueva orden de la CIA y del gobierno gringo. El colmo de las infamias es que los golpistas (encabezados por militares) se reúnen en El Salvador, donde deciden que le trasladarán la Presidencia al traidor a sueldo Castillo Armas.

1955: Del 16 al 20 de noviembre se produce una llamada “insurrección” en Argentina, para derrocar al coronel Juan Domingo Perón, jefe del llamado “peronismo” argentino. Se descubrió que paralelamente a las operaciones de derrocamiento a Perón, operaron naves aéreas y navales norteamericanas en apoyo a los llamados “insurrectos”.

1957: Jhon Foster Dulles, canciller yanqui, propulsor directo del derrocamiento de Jacobo Arbenz Guzmán en Guatemala expone su bárbaro pensamiento y comportamiento en la siguiente declaración:

“Ni por un minuto pienso que el propósito del Departamento de Estado sea hacer amigos, sino cuidar los intereses de Estados Unidos. Si no hacemos amigos, ¡no me importa¡ Si el otorgamiento de estos préstamos salva a un país del comunismo, un pueblo o un área cuya entrega al comunismo fuera nociva para Estados Unidos, ¡no me importa que nos quieran o nos odien…¡ Habremos cumplido nuestro propósito”. ¿Qué les parece?

1958: En apoyo a los regímenes militares en América Latina, Richard Nixon inicia una gira por Montevideo, Bolivia, Argentina, Perú y Caracas, donde es abucheado en manifestaciones callejeras, y en todos estos lugares se produce, al mismo tiempo, una oleada de represiones militares que dejan centenares de muertos y heridos. Mientras tanto, Nixon, a pesar de que hasta fue apedreado, anuncia el respaldo pleno a sus gorilas tiránicos Marcos Pérez Jiménez, Rojas Pinilla, los hermanos Somoza Debayle en Nicaragua, Papa Doc en Haití, Rafael Leónidas Trujillo en Dominicana, Fulgencio Batista en Cuba, etc.

1959: Protegido por sus compinches gringos y dominicanos, se inicia la precipitada fuga de Fulgencio Batista, mientras los barbudos revolucionarios hacen su entrada Triunfal en La Habana, Cuba, llegando, por primera vez, la Aurora de la Revolución Popular a una República del Continente Americano, después de centenares de humillaciones militares por parte de los colonizadores, primero, y de los yanquis criminales después.
Por supuesto, de inmediato se pone en funciones el enorme aparato propagandístico norteamericano y de las oligarquías burguesas latinoamericanas para el desprestigio de la Revolución Cubana. Además, inician los vuelos clandestinos de espionaje a Cuba, incendios de cañales azucareros, también los planes para desalojar al directorio revolucionario cubano del poder, planes para matar a Fidel Castro Ruz e inclusive el gobierno gringo le solicita a Gran Bretaña (mamacita colonial anglosajona de los yanquis) que no le venda a aviones a Cuba.
En octubre de 1959, desde aviones clandestinos se arroja propaganda hostil en contra de la Revolución Cubana.

1960: Marzo. El presidente Eisenhower, Richard Nixon y Allan Dulles, Director de la CIA, elaboran cuidadosamente los planes de agresión a la Revolución Cubana. En el mismo mes de marzo, la CIA hace explotar el barco francés en el Puerto de La Habana, que se disponía a descargar municiones. Por la explosión mueren 50 personas y se registran 200 heridos.

En Guatemala se entrenan parte de los mercenarios para agredir a la Revolución Cubana. En el mes de julio, “Estados Unidos de América” inicia el bloqueo económico a Cuba, quitándole la compra de una cuota azucarera de 700,000 toneladas.
“Estados Unidos de América” y su plaga de dictaduras militares en América Latina, proceden a lo que llamaron “prebloqueo diplomático” contra Cuba.

1961: 2 de enero. Cuba notifica a “Estados Unidos de América” que deben reducir su personal diplomático en su Embajada en La Habana al mismo nivel o cantidad de cubanos diplomáticos en Washington.
Como respuesta “diplomática”, Eisenhower resuelve la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba.
El 20 de enero, en su discurso de despedida, porque ya había sido electo presidente John F. Kenedy, el general Eisenhower advierte sobre la creciente ingerencia del complejo militar industrial norteamericano, en el cual se mezclan intereses de poderosos propietarios de empresas imperialistas y multinacionales; al mismo tiempo, Eisenhower le deja como herencia a Kenedy el plan de invasión y agresión a Cuba. Deja también un llamado “libro blanco” contra Fidel Castro Ruz.

Del 15 al 17 de abril, Kenedy y la CIA desatan la “Operación Arco Iris” de invasión a Cuba por Playa Girón, en la Bahía de Cochinos. Unos 1,200 cubanos “libres” (así se autollamaban) con otros centenares de mercenarios contratados por la CIA, desembarcan de naves norteamericanas, fletadas y armadas por la CIA, con la cobertura o apoyo de aviones bombarderos que habían sido usados durante la Segunda Guerra Mundial, tripulados por aviadores norteamericanos y de otras nacionalidades, tal como ocurrió durante la agresión a Guatemala en 1954.

El 21 de abril la invasión mercenaria contra Cuba se había desmoronado totalmente. La mayoría de sus participantes habían sido capturados por revolucionarios cubanos.
Como ya no les servía a sus intereses financieros y militares, el gobierno gringo manda a ponerle una emboscada a Rafael Leónidas Trujillo, su angelito criminal en República Dominicana, y los matan.

En septiembre, fracasa una gestión yanqui para que el presidente Frondizi, argentino, rompa relaciones diplomáticas con Cuba.

1962: “Estados Unidos de América”, cuyos gobernantes se proclaman los “más democráticos del mundo”, imponen a la OEA la exclusión de Cuba de su seno, para lo cual recurrieron a la compra del voto del gobierno de Haití, decisivo para ese fin. Haití al final no recibió los 20 millones de dólares que le ofrecieron por su voto en contra de Cuba.
La CIA procede a derrocar a Ramón Villeda Morales, en Honduras, alegando que “es muy blando contra los comunistas”. Por razones parecidas son derrocados también Velasco Ibarra y Prado, respectivamente presidentes de Ecuador y Perú. Similar situación enfrentan Arturo Frondizi y Janio Quadros, en Argentina y Brasil. El gobierno yanqui, con el superdemócrata Kenedy a la cabeza, estuvo a punto de provocar una Tercera Guerra Mundial, al provocar una confrontación con la Unión Soviética por la llamada “crisis de los cohetes” en Cuba.

1963: La CIA participa directamente en el derrocamiento de Ydígoras en Guatemala. También manda a derrocar al ecuatoriano Arosemena y a Juan Bosh en República Dominicana. En este país se desata una rebelión popular, que motiva una nueva agresión armada yanqui.

1964: En enero, se produce la masacre sangrienta de los estudiantes panameños que intentaban izar una bandera panameña en el Canal de Panamá, en simbólica demostración de que desean ver a Panamá y su Canal libre de la injerencia norteamericana. Centenares resultan muertos y heridos por la feroz represión yanqui. El 31 de marzo, por orientaciones y planes de la Casa Blanca, el Pentágono, la CIA y el FBI, derrocan al presidente constitucional Joao Goulart e inicia el feroz experimento de dictadura conocida como “modelo brasileño”. ¡Cuánta infamia¡

En julio, una conferencia de cancilleres “americanos”, reunida en Washington, resuelve completar el cerco y bloqueo diplomático a Cuba, con el único voto en contra de México.
El 4 de septiembre se conoce que la CIA ha distribuido 20 millones de dólares entre políticos y votantes chilenos, para impedir la elección de la Unidad Popular, encabezada por el doctor Salvador Allende Gousssen, y de paso promovía al candidato de la derecha extremista, Eduardo Frei.

1965: El 24 de abril se produce un formidable levantamiento cívico-militar contra el “presidente”, títere yanqui, puesto después del derrocamiento de Juan Bosh. Precisamente, el levantamiento cívico-militar exigía la restitución de Bosh en la Presidencia de República Dominicana.
Durante 48 horas el pueblo de Santo Domingo y otras ciudades, dirigido por el coronel Francisco Caamaño Deñó, lucha contra los tanques e infantería del ejército gorila dominicano, pero ante la inminencia del triunfo popular, el gobierno criminal de Estados Unidos, como siempre, invade el país con fuerzas de aire, mar y tierra, con un total 45,000 efectivos militares.
El argumento gringo para intervenir ahora es que “no queremos una nueva Cuba”. Al mismo tiempo, pone a funcionar su habilísima hipocresía y cinismo y manda, el gobierno yanqui, a que una “fuerza interamericana de paz” de la Organización de Estados Americanos (OEA), formada por militares de Brasil, Costa Rica y Colombia, para que también intervengan en la agresión militar al pueblo dominicano.
Sofocan a sangre y fuego, matan a decenas de miles de patriotas, y luego, con las mañas de los mafiosos y rufianes políticos de siempre, imponen al vergonzante Joaquín Balaguer, que había sido “amanuense” de Rafael Leónidas Trujillo.

Se aprovecha la nueva matanza en República Dominicana (aquí comenzó Cristóbal Colón las matanzas indígenas de América) y por “consejos” de los “asesores” criminales gringos, la utilización de métodos de exterminio masivo de opositores políticos, dirigentes obreros, campesinos y estudiantiles, lo cual fue llevado a la práctica en Nicaragua, Guatemala, Chile, Argentina, Ecuador, El Salvador, en Honduras, Haití, etc.
Estos “asesores”, con estilos nazi-fascistas de exterminio, había sido entrenados en la agresión militar yanqui a Vietnam.

1966: El 28 de junio la CIA apoyó el golpe militar en la Argentina. Según un periodista británico, E. H. Cookkridge, en el derrocamiento del presidente Arturo U. Illia intervino la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Fue instalado en poder el general Juan Carlos Onganía.

1969. Insólito. La CIA mandó a derrocar a uno de sus “angelitos” preferidos, “Papa Doc” Duvalier en Haití. El fracaso fue total.
En ese año, hubo numerosos muertos en América Latina, porque los pueblos fueron reprimidos cuando Nelson Rockefeller andaba de visita, “donde gobiernos amigos”, por encargo de Richard Nixon.

1970: La empresa multinacional Telefhone y Telegraff (ITT) comienza sus presiones políticas y financieras (intromisión abierta) al Congreso Pleno de Chile, para que no se produzca la ratificación de Salvador Allende Goussen, recién electo popularmente presidente por la Unidad Popular de Chile.

En esta campaña criminal y de genocidio después, se implican directamente la Casa Blanca, o sea, la presidencia de “Estados Unidos de América”, el Departamento de Estado norteamericano con su canciller Kissinger a la cabeza, la CIA, el embajador yanqui en Santiago, el presidente en funciones Eduardo Frei, el expresidente Arturo Alessandri, la oligarquía local y otros políticos chilenos vendepatrias.

1971: En enero se denuncia por parte de legisladores ticos que la CIA planea derrocar al presidente José Figueres Ferrer porque éste tomó la decisión de sostener relaciones diplomáticas con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. A raíz del escándalo, abandonan el país dos funcionarios diplomáticos norteamericanos, apellidados Ploesner y Williamson.
El 19 de enero se denuncia en Santiago de Chile que se ha iniciado, con la participación de las “fuerzas vivas” locales, el proceso destinado a hacer fracasar la experiencia “pacífica hacia el socialismo”, emprendida por la Unidad Popular de Salvador Allende Goussen.

La Embajada norteamericana en Chile se llena de agentes de la CIA y del cuerpo de inteligencia del ejército gorila genocida de Chile, encabezado por Augusto Pinochet. Las empresas norteamericanas ITT, Anaconda y Kennecott se coluden, juntas, para una acción de mediano plazo, para el derrocamiento del gobierno de Allende Goussen. También los golpistas contaron con la complicidad plena de los Partidos Nacional y Demócrata Cristiano.

1972: Los conspiradores genocidas desatan totalmente la ofensiva destinada a liquidar al presidente Allende, en Chile, con una huelga de propietarios de camiones de carga, subvencionada con dinero norteamericano, a la que se pliegan otros gremios patronales. De esta manera, se pusieron a funcionar los negocios criminales y genocidas de la CIA y del gobierno criminal yanqui.

En la Asamblea General de las Naciones Unidas (que ha venido funcionando como instrumento político del gobierno yanqui), Allende Goussen denuncia el “bloqueo invisible” de estas empresas trasnacionales y de los organismos oficiales de inteligencia de “Estados Unidos de América”.

1973: El 11 de septiembre, las llamadas “tres fuerzas armadas” y el Cuerpo de Carabineros de Chile se declaran en “rebeldía” y bombardean la Casa de Gobierno mediante aviones militares británicos, equipados con cohetes teledirigidos estadounidenses. También son bombardeadas estaciones de radioemisoras, leales al gobierno de Unidad Popular, la residencia presidencial Tomás Moro y fábricas en las que resisten los obreros chilenos, leales también al gobierno de Salvador Allende Goussen.

Matan a Allende Goussen, quien cae peleando, defendiendo su cargo de presidente y el Palacio de La Moneda, y son asesinados centenares de sus colaboradores, y también se inicia una ola gigantesca de represión, al mejor “estilo indonesio”, es decir, masacres implacables, desapariciones forzadas, redadas masivas de opositores, obreros y campesinos y lanzamientos de gente viva desde helicópteros en Mar abierto o sobre montañas de los Andes, o tal vez, inclusive, en el pavoroso desierto de Atacama, donde no llueve hace 300 años, hasta totalizar, según se estima, 25,000 asesinados.

1974: 8 de septiembre. El presidente yanqui, Gerald Ford, concede a Richard Nixon “perdón pleno y absoluto por todos los delitos que cometió o pueda haber cometido cuando ocupaba la Presidencia”. En otras palabras, las matanzas de seres humanos en Vietnam y otros lugares del mundo, de ese modo quedaban plenamente disculpadas entre los mismos genocidas y agresores imperialistas yanquis.

1979: En marzo, el gobierno popular de Granada, en el Mar Caribe, denuncia que está en marcha un plan de desestabilización por parte del gobierno criminal de “Estados Unidos de América”. Parte de la conspiración se vincula con incendios, atentados con bombas en actos de masas, según denunciaba Maurice Bishop, jefe del gobierno, que posteriormente fue derrocado.

En este año de 1979, el gobierno gringo, encabezado por Carter, intenta salvar al “somocismo sin Somoza Debayle” mientras se estaba registrando el Triunfo de la Revolución Sandinista, que demolió el sistema opresor de la dictadura o tiranía somocista, fundada, entrenada y sostenida por el gobierno yanqui desde 1934, después del asesinato del General Augusto César Sandino. Han terminado 45 años de ignominia e infamias de los yanquis por medio de la tiranía genocida de la Guardia Nacional y de la dinastía de los Somoza.

Casi inmediatamente, como es sabido, se inicia una nueva agresión militar y bloqueo económico contra Nicaragua, esta vez contra el proceso revolucionario sandinista. La agresión militar norteamericana, con mercenarios y parte de los restos del somocismo genocida, deja otros 40 mil muertos, decenas de miles de heridos y mutilados, más destrucción material generalizada, la que fue valorada en 17,000 millones de dólares por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, cuya sentencia fue desconocida por “Estados Unidos de América”, cuyos gobernantes siempre se han ubicado por encima del ordenamiento jurídico internacional y sólo hacen cumplir aquellas leyes que a ellos les favorece, o ellos han inventado en contra de los demás, pero ellos jamás cumplen ninguna sentencia condenatoria.

1980: Se inicia la agresión militar de la contrarrevolución, apoyada abiertamente por el gobierno criminal de Ronald Reagan, en contra de Nicaragua. En febrero se inicia una campaña de desestabilización, con huelgas y sabotajes, dirigidas por el gobierno gringo en contra de los jóvenes militares que han tomado el poder político en Suriname, antigua Guyana Holandesa, ubicada en el Mar Caribe.
El 30 de octubre se registra una campaña violenta por parte de la CIA en contra del presidente Michael Manley, en Jamaica, con la finalidad de que el Partido Laborista, proimperialista, gane las elecciones jamaiquinas.

1981: En febrero, el Departamento de Estado norteamericano publica un “libro blanco” sobre la “influencia comunista” (¿?) en El Salvador, donde el ejército gorila y los “escuadrones de la muerte” de ARENA de Roberto Dabuison han matado ya a varios miles de salvadoreños que luchan por su Liberación Nacional, encabezados por el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional. Uno de los asesinados por esos “escuadrones de la muerte” fue Monseñor Oscar Arnulfo Romero, y también los sacerdotes de la UCA y las monjas Maricknol. El documento mencionado fue ridiculizado por medios periodísticos norteamericanos.

La intervención y agresión militar norteamericana, se afirmó, inclusive, le costaba un millón de dólares diarios al gobierno criminal de “Estados Unidos de América”, para sostener a este régimen de criminales, que al final fue salvado con la intervención de “misiones de paz” de las Naciones Unidas.

En abril, el gobierno norteamericano corta la ayuda económica a Nicaragua, a la cual sabotea de mil maneras, porque no admite que haya otra Revolución triunfante en un segundo país de América Latina y por represalias por supuesto envío de armas a la guerrilla salvadoreña.
En mayo se desata una sospechosa epidemia de dengue en Cuba, y, precisamente, se sospecha que fuese parte de una guerra bacteriológica del gobierno yanqui contra los cubanos.

Familiares del que fuera Presidente ecuatoriano, Jaime Roldós, acusan a la CIA de estar involucrada en la muerte del mandatario en un supuesto accidente de aviación. Un año antes, un grupo de asesores de Ronald Reagan habían sostenido que “debe ser condenada la “Doctrina Roldós”, la cual abogaba por la defensa de los Derechos Humanos en América Latina y Ecuador.

Y precisamente, el dos de agosto de ese mismo año 1981, muere el General Omar Torrijos Herrera, presidente de Panamá y reclamante de la soberanía nacional del Canal de Panamá. Torrijos Herrera estaba trabajando intensamente para que la Soberanía del Canal le fuese entregada oficialmente a Panamá. Familiares de Torrijos Herrera igualmente acusaron a la tenebrosa CIA de haber planeado y ejecutado el sabotaje aéreo para matar al General Torrijos Herrera, amigo de la Revolución Popular Sandinista.

El Consejo de Seguridad Nacional yanqui, encabezado por Ronald Reagan, en “Estados Unidos de América”, aprueba la entrega de 19 millones de dólares para reclutamientos y entrenamientos de contrarrevolucionarios para continuar la agresión militar en gran escala contra la Nicaragua revolucionaria indómita.

1983: El 25 de octubre, tropas estadounidenses invaden y agreden militarmente a Granada, supuestamente para proteger las vidas de conciudadanos norteamericanos, con lo cual ponen en práctica su terrorismo de Estado muy activo desde que “Estados Unidos de América” se fundó como nación en 1776. Le dan el “golpe de Estado” a Maurice Bishop. Los invasores encuentran resistencia activa, mientras la agresión es condenada inclusive por aliados de Washington, incluyendo a su “mamacita” colonizadora anglosajona: Inglaterra.

Decía al comienzo de esta Cronología Breve de Infamias y patrañas del Imperialismo yanqui, que el gobierno de “Estados Unidos de América” ha ejecutado más de 250 agresiones militares por el mundo, por medio de las cuales han matado a unas 23 millones de personas, les agrego a esto la matanza de seres humanos, ocasionada por los nazi-fascistas alemanes durante la Segunda Guera Mundial. En total fueron 50 millones de víctimas:

20 millones de soviéticos
6 millones de polacos
5 millones de chinos
2 millones de indonesios
1 millón 700 mil de yugoslavos
1 millón de filipinos
600 mil franceses
375 mil ingleses
300 mil norteamericanos
13.6 millones de alemanes
2.5 millones de japoneses

Los nazi-fascistas hitlerianos soñaban con instaurar una dictadura universal, mediante agresiones militares interminables, instigadas o azuzadas por los gobiernos imperialistas de Europa y América (Estados Unidos), y al final fueron derrotados en forma aplastante, aunque a un costo realmente pavoroso para la Humanidad, especialmente la ubicada en Europa y Asia.
Actualmente son los gobernantes criminales gringos quienes pretenden imponer una dictadura imperialista globalizada, para lo cual amenazan con atacar militarmente con su Ejército “en cualquier rincón del mundo”. Se creen romanos de aquel Imperio Romano con ínfulas de dominación del mundo, como también soñaba Hitler con tener a la Humanidad entera en sus garras imperiales y coloniales, pero Bush y su pandilla de saqueadores se han olvidado de que el Mundo precisamente ha cambiado y que la Humanidad ya está hastiada de que le estén dando órdenes y que la estén amenazando un grupo de matones a sueldo de las empresas trasnacionales de los países imperialistas globalizados.

El discurso del presidente Ortega Saavedra en las Naciones Unidas quería decir eso, que ya no aceptamos imposiciones, no aceptamos intromisiones de gobiernos extranjeros y que deseamos progresar en paz, y sólo pedimos apoyo financiero y técnico para salir de la pobreza, del atraso en que, precisamente, nos han metido quienes nos han agredido e invadido de manera permanente, mientras al mismo tiempo se robaban nuestros territorios y nuestros recursos naturales.

27/08/2009

Pablo E. Barreto Pérez: Periodista, editor, investigador histórico, fotógrafo, Cronista de Capital, Orden Independencia Cultural Rubén Darío, Hijo Dilecto de Managua, Orden Servidor de la Comunidad del Movimiento Comunal Nicaragüense, Orden José Benito Escobar Pérez de la Central Sandinista de Trabajadores (CST nacional), Orden Juan Ramón Avilés de la Alcaldía de Managua.
Residente en la Colonia del Periodista No. 97, frente al portón del parque, en Managua.
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Acerca de Pablo Emilio Barreto Pérez

Pablo Emilio Barreto Pérez es: *Orden Independencia Cultural Rubén Darío, *Orden Servidor de la Comunidad e Hijo Dilecto de Managua.
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